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Luis Advis, compositor y profesor universitario de Filosofía y autor de "El dispalcer y

trascendecia en el arte". Discípulo de Gustavo Becerra, a quien se le debe el logro de unir la


tradición europea clásico-romántica a las expresiones latinoamericanas. La marcada
predilección por el sonido docto empieza a interesarse cuando reconoce la música popular, al
escuchar a Violeta Parra. Al igual que su colega Sergio Ortega, Advis aporta el sonido de
Chile, un sonido que otorgó la obra fundamental a la NCCh, con la Cantata Santa María de
Iquique y siguió aportando Canto para una Semilla, Sinfonía Los tres tiempos de América, suite
Latinoamericana, música para teatro, cine y televisión, en un catálogo que incluye sobre 150
obras de un arte que traspasa todos los ámbitos y va desde lo docto a lo popular. El sonido es
directo e incluye polifonías o disonancias propias del lenguaje docto, pero que a la manera de
Advis adquieren tal fuerza y dieron identidad. La música de Advis forma parte de la
representación de lo que es chileno.

Luis Advis con su música fue "altura viva y luz frutal", en un itinerario sin precedentes dibujó un
surco sonoro que une a voces y colores las tradiciones clásico románticas y la fuerza viva del
ritmo latinoamericano. Es indudable que su obra trazó una nueva arquitectura en la polifonía
latinoamericana, con un lenguaje directo, traspasa el umbral de los recursos y extiende un
abanico de colores como manantial lírico, dolorido, esperanzador. Sin duda, es una figura
fundamental del arte latinoamericano.

BREVE BIOGRAFIA

Luis Advis Vitaglich nació en Iquique el 10 de febrero de 1935. Es Licenciado en Filosofía,


titulado de la Universidad de Chile. Ejerció como docente en diversas casas de educación
superior del país. En 1979 publicó el libro "Displacer y trascendencia en el arte" (editorial
Universitaria), texto al que se sumaron artículos especializados.

En el ámbito musical, nunca tuvo estudios formales en el conservatorio, sin embargo, fue
discípulo de Gustavo Becerra, con quien estudió en forma particular. Si bien, reconoció
predilección por la música docta cultivó tanto el estilo selecto como el popular, en obras de gran
envergadura (cantatas y sinfonías) y también en otras formas musicales.

Destacan en su repertorio para ser cantado la "Cantata Santa María de Iquique" (obra cumbre
del movimiento Nueva Canción Chilena), el "Canto para una semilla" (pieza con poemas de
Violeta Parra) y la sinfonía "Los tres tiempos de América", estrenada en Extremadura por
gestión del gobierno de Extremadura. La comisión del mismo gobierno le encargó una obra
para la celebración de los 500 años del descubrimiento de América, la que fue estrenada en
1993 con el nombre de "Cantata Murales Extremeños".

Advis, cuenta con numerosas piezas para teatro, cine y televisión. Creó la música de la
teleserie "La sal del desierto" e hizo las musicalizaciones de las películas "Julio comienza en
julio" y "Coronación" (ambas dirigidas por Silvio Caiozzi), en esta última obtuvo el premio a la
mejor banda sonora en el festival de Trieste. En teatro realizó la música de la "Princesa
Panchita" y trabajó con Tomás Vidiella y Lucho Córdova; y bajo la dirección de Eugenio
Guzmán, Pedro Orthous, Domingo Tessier, Teodoro Lowey, Eugenio Dittborn, Fernando
González, Gustavo Meza, Ramón Griffero, Andrés Pérez y Jaime Silva.

Entre sus aportes musicales más recientes está la musicalización de las piezas de "Del salón al
Cabaret la Belle Epoque Chilena", recreación teatral, musical y coreográfica de los estilos de
ese periodo, realizada por 70 músicos y actores de la Escuela de Teatro de la Pontificia
Universidad Católica y grabada en cedé el año 2002. Además, compuso "Cinco danzas breves"
(cha-cha-chá, son cubano, vals, habanera y rag-time) para el Cuarteto de Saxofones Villafruela,
las que fueron registradas en el disco compacto "Saxofones de Latinoamérica".

En 1987 participó como socio fundador de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), y
desde 1993 fue Presidente de dicha entidad. También, fue el director del Comité Editorial y
responsable de las publicaciones de SCD.
MAS ANTECEDENTES

Fue en el propio hogar donde Luis Advis comenzó su formación musical.


"Mi padre tocaba piano y le gustaba mucho la ópera, mi madre también tocaba piano y
cantaba, de tal suerte me crié en un ambiente musical y desde que tuve uso de razón escuché
música en mi casa y por ende aprendí a tocar a la par que estudiaba humanidades en el Liceo
de Hombres de Iquique". (La Nación, 23 enero, 1981)

Luego de eso emigró a la Santiago para iniciar sus estudios de Leyes en la Universidad de
Chile y paralelamente comenzó a estudiar Filosofía, carrera de la cual se tituló. En aquellos
años ya componía; su primera composición seria fue un oratorio para la Virgen. Nunca fue
alumno de Conservatorio y sólo a los 23 años inició estudios sistemáticos de música, como
alumno particular de composición con Gustavo Becerra. Piano estudió con Alberto Spikin.

"Yo no tuve ningún tipo de formación en música popular", - dice-. "Me molestaba escuchar un
bolero, y sólo lo aceptaba como algo cómico. Hasta los 30 años, para mí la verdadera música
no incluía lo popular ". (Revista Adagio)

Su llegada a las expresiones de cultura popular fue a través de la literatura, en especial con los
novelistas latinoamericanos.

"Creo que Cortázar, Vargas Llosa y García Márquez me apasionaron hasta tal punto que,
cuando leí que sus personajes bailaban mambo, empecé a escuchar lo que había rechazado.
Esto coincidió con un disco de Margot Loyola que llegó a mis manos en el año '66,
introduciéndome en el mundo de las cantoras populares como Violeta Parra, sólo entonces
accedí al encanto del bolero, del tango, de la música chilena y también del folklore
latinoamericano. Pero yo no hacía nada que se refiriera a esto; todo estaba guardado en el
inconsciente ". (Revista Adagio)

Desde esa época hasta la banda sonora del filme Coronación en el año 2000, Advis nunca más
desconoció la riqueza rítmica y colorística de América. La combinación quizá lúdica de una
cueca, y la mezcla rítmica en la "Suite Latinoamericana"- que es otra de sus piezas clave- dan
cuenta de esa integración propia de su lenguaje.

Una de sus primeras canciones conocidas y que aún hoy resuena en la memoria es la canción
"Nuestro Tiempo Terminó", que fuera interpretada por Villadiego en el Festival de la Canción de
Viña del Mar en 1972 y más tarde formó parte del repertorio preferido de Gloria Simonetti.
Además de ella, Quilapayún, Inti Illimani, Napalé, Quinteto Hindemith, Orquesta Sinfónica,
Orquesta Filarmónica de Chile, Patricio Manns. Isabel Parra, Rolando Alarcón, Vítor Jara,
Danai, Gloria Simonetti y Margot Loyola son algunos de las agrupaciones e intérpretes que han
trabajado con él, ya sea a través de sus obras o como director artístico, y arreglador.

Siempre ha sido hombre activo y maestro innato de tantos y tantos músicos chilenos a quienes
incentivó a descubrir la técnica de la construcción melódica de varias voces y el arte antiguo,
pero a la vez impulso a crear en nuevas formas.

"Advis nos introdujo al contrapunto y nos entregó una concepción armónica que se ha
convertido en característica de nuestro estilo. Con él comenzamos esa unión de la música
popular latinoamericana y la técnica musical de conservatorio. Su propia música es eso. No
todos los compositores logran captar el espíritu de la música folklórica". (Horacio Salinas)

Su música impresiona y sella a los artistas, quizá porque es una ventana abierta a nuevas
propuestas que funden las tradiciones clásico románticas con algo provinciano y sencillo,
elemento innato en este compositor.

"Mi educación musical fue muy simple, provinciana, sobre la base de la ópera italiana, Chopin y
Tchaiovsky. El mundo musical que me influyo fue un mundo directo, sencillo. Me parece que de
mi música, por lo tanto se desprende algo fácil que yo no mido. Quizá por eso guste. Está en el
límite de lo popular, pero no con lo populachero. Está ayudad por un rigor formal". (Apsi,
octubre, 1978)

Su obra de ideas vitales, combinaciones sonoras únicas sobrepasó las salsas de conciertos,
caso emblemático es la "Cantata de Santa Maria de Iquique", interpretada en grandes
escenarios del mundo por Quilapayún y el título más vendido en la historia de la música
chilena. Tal recuperación de una historia real unida a la presencia de elementos folclóricos
fusionados con aspectos doctos son la tónica del territorio Adviciano, que suma una tono de
dramatismo post romántico con algo no casual de ironía, espontaneidad, dulzura e inquietud.

Su estilo abrió las puertas a un desarrollo musical insospechado que dio un sonido a Chile.
El manejo del contrapunto vocal, la instrumentación y la técnica así como la fluida relación texto
música son aspectos notables en la creación de Advis.

"Las estructuras musicales que empleo existen más o menos desde el siglo XVII, las que por
supuesto se fueron formando hace siglos. Esas son las que estén en casi todas las formas
musicales, en las canciones populares, y las serias. La única diferencia que hay entre lo
popular y lo serio es que hay mayor complejidad estructural en lo segundo. Lo que hago
también tiene esa estructura. Algo compleja. Lo europeo radica también en otros elementos
(modulaciones, melodías, etc.)."

"Yo no he pensado mi obra, y es importante decir que para mí se trata de un modo de hablar
que no me avergüenza, porque sé perfectamente bien lo que estoy haciendo. Estoy consciente
y orgulloso de esbozar lo latinoamericano, y creo que los latinoamericanos son los únicos que
pueden hacerlo, y no Theodorakis, por ejemplo".

Y a la hora de definir qué es música chilena, Advis no habla de sí mismo sino que de un orden
simbólico.

"El ser humano esta lleno de representaciones, desde que nace esta en un medio se
representa a lo chileno con los cacharros de Quinchamalí, con el traje de huaso, el Chile de La
Tirana y el Cerro Santa Lucía y también, por la música que se hizo en la década del '30 y del
'40 con Clarita Solovera, Nacho Flores del Campo, Nicanor Molinare y Violeta Parra; uno se los
representa como chileno. Ahora, que sean chilenos uno no lo sabe, pero la representación es
esa. Somos un país producto de 200 años de Independencia y 300 años de coloniaje, en el que
predomina la Colonia sobre la Republica. Somos un país híbrido. No sé si tiene una
personalidad. Somos hibridaciones de la Colonia con Europa y muy poco mapuche".

Acepta que no hace las obras pensado en que sean chilenas y no da importancia a uno de los
elementos que los especialistas destacan de su creación.

"Hago las cosas porque tengo ganas de hacerlas, si me gustan es lo importante. La gente ha
hablado mucho y es muy simple. Lo que pasa es que el año '69 hice una obra en que necesité
algo que estuviera bajo la guitarra, que es el bajo musical y entonces puse el cello, para mí era
lo más normal que como músico tenía que hacer y la gente encontraba que eso pareciera que
tiene importancia dentro de la música chilena. Además, el mezclar lo docto con lo popular".

Si bien, no reconoce filiación política en algún momento se declaró como humanista, uno que
acepta que la historia es una historia de ingratitud, una historia de dolor. Así lo cantó, en esa
magna historia de amor que nunca se ha presentado en Chile y que fue ovacionada en España
en 1992, la sinfonía "Los Tres tiempos de América".

"Hombre de América, el canto que por ser tuyo, cantamos, es parecido a la niebla y también al
desamparo. Porque las lluvias amargas llenan los aires de llanto; muerte nos tapa la cara, vida,
se ha vuelto sarcasmo" dice la obra.
Canto para una semilla

“Canto para una semilla” es una elegía con textos tomados de las "Décimas" de Violeta Parra,
adaptados por Advis. Fue escrita a fines de 1971 para Inti Illimani con Isabel Parra y Carmen
Bunster, en la lectura de los textos. Destaca en la instrumentación el uso de contrabajo,
violoncello, guitarras, charango, quenas y bombo legüero, tiple colombiano y otros instrumentos
de percusión. Los músicos aprendieron las partes instrumentales en Iquique, durante el mes de
febrero de 1972, en casa del compositor. El estreno fue en diciembre de ese año en el Teatro
Antonio Varas.

“Esta obra fue pensada y compuesta para las calidades interpretativas y técnicas de Isabel
Parra y el conjunto Inti Illimani, así como para esa excelente actriz que es Carmen Bunster.
Escrita a fines de 1971, tuvo por motivación fundamental la profunda admiración que siento por
la poesía y personalidad creadora de Violeta Parra. Musical y estructuralmente, esta obra no
está muy lejos de “Santa María de Iquique”: su realización implica un casi idéntico número de
elementos instrumentales y vocales y una alternancia de líneas habladas y cantadas que
siguen determinando el curso dramático. Entre las diferencias más notorias sólo quisiera
destacar el hecho de que ahora puse un mayor énfasis en ciertos aspectos instrumentales y
colorísticos, así como también en la acentuación de las variedades y contrastes expresivos. En
cuanto al texto, este es el resultado de la reordenación que realicé de algunos poemas de
Violeta y que figuran en su libro “Décimas” (exceptuando la letra de su canción “Gracias a la
vida”). Esas poesías tuvieron además que experimentar ligeras alteraciones en algunos de sus
versos, con el fin de poder configurar con especificidad y coherencia el esquema que
previamente, me había fijado y que corresponde a las ocho partes en que está dividida la obra.
“Canto para una semilla” no constituye una reseña biográfica ni una exaltación laudatoria de
Violeta Parra. Sólo he pretendido mostrar la proyección de su personalidad creadora en los
diversos planos de la realidad que ella vivió, así como el símbolo que representa para nuestros
tiempos, conflictos y aspiraciones”.

Luis Advis. V. (Presentación del disco)

CITAS DE PRENSA

-"El 'Divertimento para quinteto de vientos' de Luis Advis es un juego irónico que nos mueve a
sonreír. Sonreír y disfrutar. Prevalece en él un hedonismo infinitamente atractivo, que no
conoce reparo ni escrúpulos y sólo parece buscar el placer. (...)" (Federico Heinlen. El
Mercurio, 30/ 11/ 1975)

"Luis Advis es el compositor nacional mejor dotado de la nueva generación sus numerosas
creaciones para el teatro, el cine y la televisión dan prueba de nuestro aserto. Tiene , además,
la virtud de componer música que llega a todos los puntos pero siempre en un plano de
elevado nivel. En su creación musical no pretende aparecer como un adalid del vanguardismo
musical chileno por que en sus composiciones existe una sencillez de lenguaje expresivo, una
temática de rica inspiración y un dosificado nacionalismo". (Luis Bustos S.)

"Dos canciones para teatro del chileno Luis Advis lograron la rara reunión de lo refinado con lo
popular". (Federico Heinlen. El Mercurio, 26/ 09 /1976)

"Entre los nueve estrenos ocupó un lugar de preferencia la "Suite latinoamericana", de Luis
Advis, creación dedicada al grupo Hindemith. (Federico Heinlen. El Mercurio, 25/ 10/1976)

"No seamos ciegos ni chauvinistas Chile frente a América Latina ha poseído, desde el punto de
vista de la creación popular, sólo unas cuantas canciones buenas, al igual que otros países de
la región ahora , en cuanto a originalidad ha hecho poquísimo en relación a lo que puede haber
aportado México, Argentina, Cuba ó Brasil. Ellos han entregado el tango, los boleros, y otras
cosas mas universales.(...)" (Luis Advis. Apsi, 15 /10/ 1978)
"No, yo no soy político. No entiendo nada de política. Yo entiendo de humanismo. Nunca he
pertenecido a organizaciones políticas. Mi obra no la considero política. Que halla sido vista
como tal, ese ya es un planteamiento que no emerge de mi voluntad. (...)" (Luis Advis.
Entrevista de Alfonso Calderón. Apsi, 15 /10/ 1978)

"De Luis Advis, compositor de numerosa producción de música incidental para teatro, y de
abundantes obras instrumentales de cámara se presentó el quinteto, en cuatro movimientos
compuestos en 1966. He aquí un creador de quien se diría que le sobran ideas, y que se le
acumulan a veces, estorbándose. Pero la vitalidad de ellas se impone, el pulso rítmico sigue
adelante. (...)" (Daniel Quiroga. El Mercurio, 4/1/1979)

"Luis Advis, ha logrado en su Quinteto un exponente notable de su talento para expresarse con
un lenguaje directo y de suelta reacción. Notas de humor se hacen presentes, mientras que el
manejo de los instrumentos señala un ya maduro oficio". (Daniel Quiroga. El Mercurio,
8/12/1979)

"Cuando he hecho algo popular meto mucho todos los recursos técnicos de la música seria.
Ahora, dentro del género sinfónico, lo he abordado especialmente en la música para teatro que
he escrito y en mas de alguna obra no estrenada no todavía". (La Nación, 23/1/1981)

"Para dicho binomio (Helen Cchmidt y Emilio Donatucchi) escribió Luis Advis una 'Sonatina',
estrenada al final de ese concierto. Siempre de nuevo celebramos en el músico nacional el
aguijón de su ironía y un sentido del humor que se viste de mil caretas y disfraces
inesperados". (Federico Heinlen. El Mercurio, 24/ 6/1982)

"El chileno que compondrá una obra para ser especialmente estrenada en el concierto final de
la Semana Musical de Frutillar será Luis Advis, quien gracias a sus incursiones en la música
popular sé ha hecho mas popular que otros músicos entre los jóvenes. La obra compuesta por
Luis Advis será ejecutada el día final de la semana musical dirigida por Agustín Culluel". (El
Mercurio, 2/8/1982)

"Protagonista casi excluyente de la obra hasta su estreno, Quilapayún brindó el miércoles en el


Luna Park una versión que tuvo la emotividad y la convicción del descubrimiento y que
mantuvo al auditorio en vilo y en absoluto silencio hasta el último compás. (Buenos Aires.
Clarín, 28/ 7/1984)

"Desde su canción de entrada hasta "Nuestro tiempo termino" - coñac cual rindió homenaje a
Luis Advis, el compositor presente - la artista (Gloria Simonetti ) se dio el lujo de conquistar a un
público por regla general demasiado sobrio". (La Segunda, 30/7/ 1985)

"La sencillez engañosa de la "Cueca" de Luis Advis fue un adecuado comienzo". (Federico
Heinlen. El Mercurio, 25/8/1985)

"El grupo Quilapayún y la cantante española Paloma San Basilio interpretan la creación mas
reciente de chileno Luis Advis, en una casete grabada en España y editada hace poco en
nuestro país. Definida por el autor como 'Sinfonía en tres partes', 'Los tres tiempos de América'
es una obra de mayor complejidad poética que sus antecesoras 'Cantata Santa María de
Iquique' y 'Canto para una semilla', aunque conserva de ellas la expresión directa y a veces
deliberadamente ingenua en los textos, siempre de profundo contenido humano y social".
(Pentagrama, 1986)

OPINIONES

"Luis Advis pone en la mente y el corazón de una importante generación de músicos, - entre los
que me cuento -, dos cosas valiosas: 1. La tradición musical popular y la historia popular como
material de trabajo (inspiración) y 2. La técnica y el patrimonio universal de la música cerca de
esa tradición". (Horacio Salinas, compositor y guitarrista)

"Sobre Advis, hay que destacar su labor de puente entre la música clásica y popular chilena,
realizada con un excelente oficio; su capacidad pedagógica para iniciar a los músicos
populares en los secretos de la música clásica; su amplia capacidad de lectura y cultura
humanista, que le permite ser un maestro en el amplio sentido de la palabra, situando la música
en el contexto humano e histórico que le corresponde; su amplio conocimiento de la música
popular latinoamericana, en espacial la brasilera; su espíritu crítico, que lo hace reflexionar y
opinar permanentemente sobre la música que le rodea; su formación como esteta, que es única
dentro de los músicos chilenos; su extraordinaria capacidad de trabajo, que le permite terminar
en plazo record todo lo que se propone; finalmente su refinado gusto e inteligencia, que lo hace
el mejor conductor posible de una sociedad como la SCD". (Juan Pablo González,
musicólogo)
LUIS ADVIS, OBRA Y LEGADO
Jue, 10/25/2007 - 16:46 — enrique de santiago
Por Enrique de Santiago
desantiagosurreal@yahoo.es

Hace unos días atrás tuve el placer de asistir y presenciar, una nueva
puesta en escena de la obra musical “Cantata de Santa María de
Iquique” en la sala de Matucana 100, en aquella ocasión al igual que
hace muchos años atrás me emocioné con sus acordes, su letra y la
estructura coreográfica montada por el ya mítico ballet Pucará.
Recuerdo aquellos años a fines de los 70’s cuando en plena dictadura
militar, llegó hasta mis manos un vinilo de aquellas ediciones
lanzadas por el desaparecido sello discográfico Dicap (el cual dejó de
funcionar el mismo día 11 de Sept. al igual que muchos medios en
Chile) En aquella oportunidad, la música, la letra, y la semántica
contenida en esta, me deslumbraron al punto de servirme de
referencia para introducirme en el mundo de las organizaciones
obreras, su historia, sus luchas, sus reivindicaciones. Y es en ese
momento cuando comencé a acercarme al igual que muchos, a las
sensibilidades e ideas que en aquellos días eran consideradas
peligrosas.
Pero esa es la historia que se origina en mí, a partir de la audición de
este preciado disco que aún conservo, pero en realidad lo que deseo
expresar en esta oportunidad, es hablarles de esta magna obra
musical y su autor, el compositor chileno y académico Luís Advis
Vitaglich
Recuerdo un día de invierno de aquel año de 1980, en una de las
aulas de la Facultad de bellas Artes, esperábamos ansiosos la primera
clase de estética del segundo semestre, los que estábamos
convocados, sabíamos que la figura que entraría por aquella puerta
era ni más ni menos que la de Luís Advis el compositor de aquella
obra prohibida, por aquellos años, pero genial y trascendente.
La cantata Santa María

En su primera ponencia, dejo claro que sus palabras serían las de un


maestro, que derrocha sabiduría y se prodiga en todas sus formas en
frente de sus discípulos. Aquellas frases en latín y griego (el que
dominaba de manera muy profunda) ayudaban a entender nuestros
orígenes como cultura occidental, y daban el paso a la etimología de
aquello que se nos presentaba extraño por lo nuevo. Expresiones
como núcleo arsico-tético para denominar la lucha de las dos
voluntades que componen el drama en cualquier obra de arte, donde
la arsis prepara su resolución llamada tesis, en esto se detenía para
ejemplificar con obras de Beethoven, Mozart, y otros clásicos, cuyas
composiciones eran abundantes en estas formas estructurales,
recuerdo aquella mañana, en la cual tarareó "José Calixto, su nombre
era muy bien respetao........." Tomando la forma original de los
primeros versos de "Canto para una semilla" de las décimas de
Violeta Parra, o aquellas charlas sobre el basamento como elemento
en la obra músical (lo que conocemos como la percusión en los ritmos
modernos y también el tam-tam de los sonidos primitivos). Todo
tiene un basamento nos decía, partiendo por nuestro látido cardiaco,
es por eso que este, nos es inherente desde antes de nacer.
Recuerdo que ese año trabajamos con su libro acerca de estética
titulado “Displacer y trascendencia en el Arte” Un ensayo macizo
sobre las diversas formas, que puede adquirir el Arte tanto
composiciones clásicas, como así mismo en las nuevas vanguardias,
fue ahí que comprendí la diversidad de formas y elementos que
aglutinan la formalidad de la plástica, la música , la literatura y toda
aquella manifestación que proviene del espíritu, en resumen, lo que
no era bello podía ser también sublime. Desde 1961 a 1981 fue
profesor titular de la cátedra de Estética de la Universidad de Chile,
en las facultades de Filosofía y Educación y Ciencias y Artes
Musicales, Bellas Artes y Arquitectura y Urbanismo. Además, desde
1964 trabajó como jefe de seminario en la Facultad de Artes
Musicales de la Universidad de Chile. En 1972 fue profesor de Estética
en la Escuela de Artes de la Comunicación de la Pontifica Universidad
Católica de Chile.
Canto para una semilla

Este maestro de la música, y de las artes, nació en Iquique un 10 de


Febrero de 1935. Era licenciado en Filosofía, y a pesar de que no
estudió música en conservatorio como estudios formales, si fue
discípulo del gran músico nacional Gustavo becerra, quizás uno de los
nombres más ilustres de nuestra música, con el cual tenía
periódicamente clases particulares, de ahí adquirió su buena factura
al componer y su fino gusto por las composiciones de corte clásico, a
pesar de que en su repertorio, destacan las fusiones de los
instrumentos y acordes de la música clásica, con aquellos ritmos ,
melodías y sonidos de nuestro territorio amerindio, de los cuales son
prueba tajante las obras de la cantata santa María y Canto para una
semilla por dar un par de ejemplos, pero también sus obras de
cámara se vieron influenciadas por su entorno vernácular, mezclando
muchas veces voces y sonidos de tan diversas culturas. Su obra va
desde lo docto hasta lo popular, componiendo trabajos para
festivales, dentro de los cuales se visualiza "Nuestro tiempo terminó",
interpretado por el cantante Villadiego, en el Festival de Viña del Mar
de 1972, y posteriormente grabado por la cantante nacional Gloria
Simonetti.
Dentro de sus otros campos, donde incursionó, podemos agregar la
música incidental o de cine, donde destacan, las partituras escritas
para el otro gran maestro Silvio Caiozzi, en las cintas o filmes, "Julio
comienza en Julio", y "Coronación", por la cual en esta última recibió
el Premio a la mejor banda sonora, en el festival de Cine de Trieste.
También se pueden contar dentro de su variado repertorio, piezas
compuestas por él, para obras de teatro. Como su realización para la
pieza “Princesa Panchita”. Se cuentan además muchas
colaboraciones para los directores Tomás Vidiella y el recordado
Lucho Córdova. Así como trabajos con Andrés Pérez, Gustavo Mezza,
Domingo Tessier y muchos más.

Entre otros aportes que podemos nombrar se cuenta la


musicalización de las piezas de “Del salón al Cabaret, la Belle époque
chilena”, en conjunto con los integrantes de la escuela de teatro de la
Pontificia Universidad Católica de Chile, y setenta músicos en escena,
donde se recrean musicalmente, y coreográficamente, los estilos y
formas de aquella época en la sociedad nuestra, está se estrenó en el
año 2002 y fue grabada en un disco compacto, que guarda
evocaciones musicales como el cha-cha-chá, el ragtime, y el son
cubano entre otros.

Grupo Preludio

En lo pertinente a su quehacer público, fue uno de los fundadores de


la sociedad chilena del derecho de autor (SCD) y a partir del año de
1993, fue su presidente, siendo además director del comité editorial
de dicha agrupación, y siendo responsable también de sus
publicaciones.

La Cantata Santa María de Iquique (Cantata popular) su obra más


difundida fue grabada en el año de 1969, y contaba con la
participación del grupo Quilapayún en las voces e instrumentos, a los
cuales se les sumaban, el cellista Eduardo Sienkiewicz y en el
contrabajo a Luís Bignon, en el relato la voz inconfundible de Héctor
Duvauchelle y según descripción del mismo Luís Advis esta obra fue
grabada según las líneas de una cantata clásica, pero con algunas
variantes, como en el aspecto temático donde se reemplazaba el
motivo tradicional religioso, por otro social y realista, en el aspecto
estilístico-musical se abordaba sin dejar de lado la tradición europea,
pero incorporando sonidos y giros melódicos propios de la zona
amerindia o hispano-americana.
En el aspecto narrativo, se encuentra el recitativo clásico, cantado,
reemplazado acá por el relato hablado, el cual trata de mantener el
componente rítmico métrico para no romper el total sonoro. Y por
último el aspecto Instrumental, donde se han variado los sonidos de
una orquesta usual, por la incorporación de instrumentos como la
quena, charangos, bombo, guitarras, manteniendo el cello, y el
contrabajo. Todo esto en suma dan una obra de inigualable factura,
dejando en le inconciente colectivo las letras y melodías, que desde
niño escuchamos, así como el tema “Vamos mujer” o los versos de
“Señoras y señores venimos a contar aquello que la historia no quiere
recordar” Pero en gran medida, por la obra de este músico, es que
estos hechos acaecidos hace ya casi 100 años un 21 de Diciembre de
1907, aún perduran en la memoria, y se han debido incorporar a los
libros de historia, y ser tema de la malla curricular de los colegios de
todo el país. Luis Advis, no solo nos legó su música, sino que además
nos heredó la conciencia histórica, pieza fundamental para formar a
nuestras nuevas generaciones.
El alma de este músico, ensayista, profesor y hombre sensible se
apagó una madrugada del día 9 de Septiembre del año 2004, sus
restos fueron velados en el Museo de Bellas Artes de Santiago. Con
esto se cerró un capitulo importante de la música, y en especial de lo
que fue La nueva canción chilena, pero es cierto que su legado
perdura, y aquellos que de una u otra manera fuimos sus alumnos,
tomamos lo mejor de su espíritu, y así como todo se renueva para
vivir, Advis el maestro vive en nosotros, tal como sonaron los surcos
de vinilo, en aquella presentación en el auditórium.

Sus principales obras, siguen siendo escuchadas e interpretadas en


distintos medios y círculos del país, así como lo fue la Cantata, en el
espacio de Matucana 100, o en el auditórium de Maipú, así como
en otras comunas de la capital y de Chile, dentro de estas
composiciones las mas destacables por su portentosa figura han sido:
“Los tres tiempos de América” (Sinfonía). Compuesta en 1987 y
estrenada en Mérida en octubre de 1988 “Cantata Santa María de
Iquique”,fue compuesta por Luís Advis a fines de 1969. “Canto
para una Semilla” es una elegía con textos tomados de las
"Décimas" de Violeta Parra., adaptados por Advis. Otras obras para
música de cámara son: ”Sexteto” para cuerdas y clarinete (1957)
“Cinco preludios” para piano (1960)
“Quinteto” para vientos (1962) “Cosas”, (texto de Gabriela Mistral)
para piano y canto (1963)
“Divertimento” para piano y quinteto de vientos (1964) “Tres
preludios” para piano (1964) “Rin y cueca” para piano y soprano
(1976). En 1995 realizó una versión para el Ensamble Bartok. “Suite
Latinoamericana” para seis instrumentos (1976) “Sonatina” para
fagot y piano (1983) “Preludio” para piano (1996) “Invitación al
vals” para cuatro flautas y un corno (1996) “Viña del Mar” (texto
Sara Vial), canción para soprano y piano (1997) “Cinco danzas
breves”, para cuarteto de saxofones (1998). Música para cine:
Tres hitos marcan su participación como compositor en cine. En 1973,
en “La Tierra prometida”, dirigida por Miguel Littin; en 1978,
trabajó en “Julio comienza en julio”, dirigida por Silvio Caiozzi; y
en al año 2000 hizo la música de “Coronación”, también dirigida por
Silvio Caiozzi, con esta creación, Advis logró el premio en el Festival
de Cine de Trieste a la mejor banda sonora.