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Bosquejos Biblicos… Bosquejos para Predicar

SIETE PRINCIPIOS PARA LA BENDICIÓN EN 2017


Salmo 37:1-5
En cierta ocasión, un amigo mio se quedo sin empleo. Con los pocos pesos que le quedaban y ante
la angustia de sostener un hogar, decidió comprar un carro de raspados. ¡Buena idea! Le dijo su
esposa, hace un calor insoportable. Estaba feliz. La esposa no hacía sino verlo contento, pero como
siempre, calladita. Montó el negocito sobre una avenida transitada. Estaba convencido que sería un
éxito. “Sin duda más de un conductor detendrá su vehículo para comprar raspados”.

Pero oh, sorpresa de sorpresas. ¡Justo el primer día de ventas, comenzó a llover! Caía agua a cántaros.
Todo el día llovió, y 3 días duró la lluvia. Todo su capital quedó reducido a un charco, en el carrito
quedaron todas las esencias para las preparaciones. Me dio tristeza por mi amigo. Pero ese día
comprendí que aunque los planes parezcan excelentes, y en cierta medida tengamos todo
cuidadosamente calculado, no todas las veces terminan en éxito.

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LA PREGUNTA OBLIGADA ES: ¿Qué hacemos para tener éxito en nuestros planes para el próximo
año? ¿Cómo asegurar éxito en los proyectos que vamos a emprender el 2017? La respuesta debe
ajustarse a lo que dice la Biblia. En las Escrituras encontramos varios principios que voy a compartir
con ustedes:
I. VIVIR CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS. Salmo 37:3
Si queremos recibir ricas bendiciones del Señor es necesario que nos movamos conforme a Su
voluntad: “...Confía en el SEÑOR y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y
prosperarás…”(Salmo 37:3, Nueva Traducción Viviente).
Le invito a considerar el hecho de que el texto plantea dos elementos fundamentales que tanto usted
como yo debemos asimilar y poner en práctica: Confiar en Dios—dejando de lado todo porte de
autosuficiencia o de confianza en nuestras propias capacidades, — y hacer el bien. En todo momento.
Dos cimientos para que usted y yo seamos ricamente bendecidos.

No podemos anhelar bendición material y espiritual a menos que nos


movamos en la voluntad de Dios y dejemos de hacer lo que queremos. Es
esencial para recibir ricas bendiciones.

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II. AMAR, OBEDECER Y COMPROMETERNOS CON DIOS. Deuteronomio 30:19-20


“…Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre las bendiciones y maldiciones. Ahora pongo
el cielo y la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus
descendientes pueda vivir! Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte
firmemente con el SEÑOR tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al SEÑOR, vivirás
por muchos años en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob…”
(Deuteronomio 30:19-20. Nueva Traducción Viviente)
Dios fue claro al advertir al pueblo de Israel cuando se encontraban a las puertas de la tierra
prometida:
Por favor, tome nota: amar a Dios, obedecerle y comprometerse con Él abre las puertas para que
usted y yo seamos prosperados.

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III. DELÉITESE EN EL SEÑOR Salmo 37:4


“…Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón…” (Salmo 37:4, Nueva Traducción
Viviente)

Ser cristianos no es fácil, pero tampoco imposible.

Cuando miramos el vivir cristiano como una carga y no como la base para crecer tanto en lo personal
como en lo espiritual, sin duda el profesar la carga nos parecerá sumamente difícil. En cambio, será
muy diferente la perspectiva si encontramos que a través de caminar de la mano de Dios, todo es
posible. Es la base para recibir bendiciones; se abren las puertas para lo mejor que nuestro amoroso
Padre celestial tiene para nosotros, como dicen las Escrituras.

Insisto: Dios quiere darnos lo mejor de lo que usted y yo queremos. Él jamás podrá dejar de lado su
naturaleza de Padre amoroso que quiere bendecirnos. Entonces, vivir a Cristo es la base para que
recibamos las bendiciones materiales y espirituales que Dios quiere darnos.
IV. SOMETA LOS PLANES A DIOS
“…Entrega al SEÑOR todo lo que haces…” (Salmo 37:5 a, Nueva Traducción Viviente)
No siempre lo que usted y yo deseamos (sin que haya nada de malo en ello) está en armonía con la
voluntad de Dios. Es probable incluso, que los proyectos (aunque luzcan benéficos), no honren ni
glorifiquen a nuestro amado Padre celestial.

Es imperativo que desde hoy, usted y yo nos fijemos el propósito de someter todos los planes y
proyectos en manos del Padre celestial. Él que nos creó, sabe qué nos conviene, y si es para nuestro
bien, sin lugar a dudas nos lo concederá.

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V. CONFIAR EN DIOS
“…confía en Dios…” (Salmo 37:5 b, Nueva Traducción Viviente)
Tras someter los planes en manos de Dios, es necesario confiar plenamente (sin reservas) en Él. El
texto añade: “…Confía en Jehová…” Confiar no es otra cosa que alimentar la fe. Simplemente creer. Es
un principio poderoso que nos ayudará a ver materializados nuestros sueños en el 2017.
VI. PERMITA QUE DIOS OBRE. “…Y Él hará…”
“…y Él te ayudará…” (Salmo 37:5 c. Nueva Traducción Viviente)
Un problema común entre muchos cristianos estiba en que una vez piden la intervención del Señor,
quieren ayudarle a hacer las cosas. ¡Tremendo error! El autor sagrado nos enseña que además de
entregar al Padre celestial todas las iniciativas, debemos depositar toda nuestra confianza en Él y dejar
que haga las cosas a Su manera, y en su propio tiempo.

¿Qué aprendemos? Que es necesario dejar que Dios obre. Él tiene su


propio reloj—muy diferente del nuestro–. En esencial, deje a Dios ser Dios.

VI. PIDA, PERO EN LA VOLUNTAD DE DIOS. Santiago 4:3-4


“…no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios. Aun cuando se lo piden, tampoco reciben
porque piden con malas intensiones; desean solamente lo que les dará placer…” (Santiago 4:3b – 4,
Nueva Traducción Viviente)
Sin duda usted y yo pedimos a Dios muchas cosas. Ahora, la pregunta es: ¿Por qué no recibimos
respuesta a nuestras oraciones? El apóstol Santiago nos ofrece una respuesta. Es importante que
aprendamos a pedir a Dios. ¿De qué manera? Sometiendo al SEÑOR todos nuestros planes, lo que
implica que le dejemos obrar en su voluntad, y no en la nuestra.

Usted y yo estamos en el umbral de que se cumplan nuestros planes. En


Dios, y bajo Su voluntad, no hay límites. ¿Ya se decidió por Jesucristo?

La mejor decisión que puede tomar, es recibir a Jesucristo en su corazón. Una decisión de la que
jamás se arrepentirá. Él nos prepara para el éxito. ¿Cómo hacerlo? Dígale mediante una oración
sencilla, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, reconozco que he pecado. Gracias por morir en la cruz
para limpiarme de todo mí pasado de maldad, y abrirme las puertas a una nueva existencia. Te recibo
en mi corazón como único y suficiente Salvador de mi vida. Haz de mí la persona que tú quieres que
yo sea. Amén”