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Acerca de las estrellas y su ciclo de vida

Las estrellas se agrupan en constelaciones y las que son más


luminosas recibieron su nombre propio. Una lista de los astros ha sido
realizado por los astrónomos a lo largo de los siglos. Lo que mantiene
viva una estrella es su energía interior donde gases como el hidrógeno
y el helio se funden produciendo una materia energética que deshaoga
hacia fuera. La mayoría de los gases estelares se producen por medio
de la nucleosíntesis estelar.

Los estudiosos pueden determinar la edad, los elementos químicos de


la estrella, su nivel de luminosidad y su volumen. Otros rasgos de la
estrella son la temperatura y la magnitud absoluta que forman parte
del diagrama de Hertzsprung-Russell que sirve a los astrónomos para
conocer la edad y la evolución de la estrella.

La vida de una estrella empieza con la formación de una nebulosa


gaseosa compuesta de hidrógeno, helio y otros gases. Cuando el
hidrógeno se transforma en helio produce energía mientras los otros
elementos se dirigen fuera del centro de la estrella por el fenómeno de
la convección.

Una vez que el hidrógeno está a punto de terminar, una estrella con
masa considerablemente menor del Sol, se transforma en una gigante
roja con algunos elementos gaseosos que se depositan en la parte
externa del núcleo. La vieja estrella emite en el espacio exterior parte
de su materia que formará una nueva generación de estrellas. El
núcleo de la estrella madre puede convertirse en una enana blanca,
una estrella de neutrones o un agujero negro.

La fuerza de gravedad puede constituir sistemas binarios, es decir,


conjuntos de estrellas que se mueven siguiendo una órbita estable,
pero pueden formar parte de cumulos estelares o galaxias. Las
estrellas producen distintos tipos de energía como la radiación
electromagnética, los neutrinos y el viento estelar que permite
observarlas como cuerpos luminosos desde nuestro planeta. En
cambio, el Sol es la estrella más cercana a la Tierra y debido a esto
produce en el cielo lo que nosotros conocemos como día (cuando está
presente), y noche (cuando está ausente).
La interacción de los elementos gaseosos realizan el equilibrio
hidrostático de la estrella. Con el pase del tiempo los intercambios
causan la fusión de los átomos en la parte más externas que tienden a
aumentar su diámetro. Este proceso provoca cambios de luminosidad
y de color del cuerpo celeste, durante esta fase de colapso la
gravedad y la fusión de materia interior realizan cambios de diámetro
hasta que la fuerza gravitatoria se impone sobre las capas externas
que ya no tiene elementos que fusionar.

El proceso de colapso acaba cuando la estrella no tiene material que


fusionar entrando en una fase terminal que dará origen a una
supernova. Generalmente, las estrellas se forman por medio de nubes
moleculares producidas por colisiones galácticas o por supernovas.
Estas nubes se unen entre sí por las fuerzaz gravitatorias y dan lugar
a una protoestrella que en su interior empieza el proceso de fusión del
hidrógeno, en una fase conocida como secuencia principal en la que
se encuentra la estrella por el 90% de su vida. Cuando el hidrógeno
termina en el núcleo del cuerpo celeste la estrella se puede convertir,
según su masa, en una enana blanca o explotar en supernova, con
sus restos que pueden formar una estrella de neutrones o un agujero
negro.

La mayoría de las estrellas tienen una forma esférica y una velocidad


de rotación baja, mientras otras pueden presentar velocidades
distintas entre las regiones de los polos y las ecuatoriales. Las
estrellas con velocidad de rotación muy baja pierden su masa con más
facilidad, especialmente en las fases finales de su vida, toda la materia
expulsada en el espacio interestelar incluirá elementos pesados que
irán formando otras estrellas y planetas.

Las estrellas pueden formar entre sí aglomeraciones o sistemas


binarios al estar unidas por fuerzas gravitacionales, hasta incluir miles
o millones de astros que crean los cúmulos estelares. En nuestra
galaxia se encuentran dos tipos de cúmulos: globulares que incluyen
de centenares de miles a millones de estrellas, y los cúmulos abiertos
que son más recientes y con un número menor de astros. Pero hay
también estrellas que viajan aisladas habiéndose alejado de sus
originales agrupaciones como nuestro Sol.
Muchas de las estrellas se distribuyen y agrupan en galaxias, el cielo
que vemos todas las noches muestra cierta uniformidad en la
distribución de las estrellas, pero lo que observamos es sólo una
porción del plano galáctico. En las cercanías del Sistema Solar se
encuentran la mayoría de las estrellas, situado en la constelación del
Sagitario.

Las distancias entre las estrellas son enormes a pesar de aparecer


fijas en el cielo nocturno. Los astros fueron de gran utilidad para la
orientación de los marinos e incluso para los astronautas en las naves
espaciales. Las estrellas fueron el único método que se utilizaba en el
pasado para la orientación hasta la llegada de los instrumentos
electrónicos del posicionamento hacia la mitad del siglo XX.

Estructura interna de las estrellas


Las estrellas están formadas por tres partes: el núcleo, el manto y la
atmósfera. El núcleo es el lugar donde se producen todas las
reacciones de los gases interiores, el manto lleva la energía generada
hacia la superficie estelar, mientras la atmósfera es el estrato
superficial y visible. A su vez se divide en cromósfera, fotósfera y
corona solar.

En la corona aunque la materia se dirige hacia fuera la temperatura


tiende a aumentar y está formada por elementos y partículas sobre las
que influye el campo magnético de la estrella. El núcleo y otras zonas
pueden transformarse con la evolución del astro que tiene una vida
aproximada entre 1000 y 10000 millones de años, si bien otras tienen
una vida mucho más larga.

En el siglo XX todos los estudiosos se preguntaban de donde procedía


la energía que alimentaba las estrellas. No se trataba de reacciones
químicas porque ninguna de estas era capaz de alcanzar la
luminosidad del Sol. Ni siquiera el calor que siendo una fuente de
energía más no explicaba el calor aportado en miles de millones de
años.

El astrofísico Arthur Eddington fue el primero en sostener que la


energía estelar se producía por reacciones nucleares. Los procesos
conocidos son dos: la fisión y la fusión. La fisión no logra mantener la
luminosidad de una estrella por su bajo aporte energético que requiere
elementos más pesados que el hierro que no se encuentran con
abundancia en el Universo. El primer proceso de fusión que fue
descubierto capaz de producir la energía interior de una estrella tomó
el nombre de su estudioso hablandose de ciclo de Bethe.

Las reacciones de fusión se producen en el núcleo de las estrellas,


que dependen del tamaño de los astros. Generalmente los procesos
nucleares necesitan un porcentaje del 75% de hidrógeno y un 25% de
helio con pequeñas cantidades de otros elementos. La metalicidad de
las estrellas dependen de su edad, que es más baja en las estrellas
viejas, en nuestra galaxia la Vía Láctea las estrellas se dividen en dos
grupos según su metalicidad: son de población I las que tienen un
nivel bastante alto de metalicidad, mientras las pobres en metales
pertenecen a la población II.

La estructura interior de una estrella se modifica con el pase del


tiempo, cuando aumentan o disminuyen ciertos elementos metálicos
aunque la metalicidad de una estrella no aumenta demasiado durante
su vida. De hecho, cuando se observa el espectro de una estrella se
nota que tiene casi la misma composición de cuando nació.

Nuestro Sol, mientras tanto, se define como la estrella prototípica


porque es la estrella más estudiada por los científicos e incluso la más
cercana a la Tierra. La costumbre de los humanos de clasificar a las
estrellas fue realizada por primera vez por Hiparco de Nicea y se
trasladó a la cultura occidental gracias a las obras de Ptolomeo.
Generalmente, la clasificación tenía en cuenta del brillo de las estrellas
vistas desde la Tierra. Hiparco se preocupó de instituir un sistema de
magnitudes que incluía las estrellas más brillantes de primera
magnitud y las menos brillantes pertenecientes a la sexta magnitud.