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Idoneidad y valoración de las garantías implícitas

Edgar Pereda Lozano


Presidente del Instituto Mercado Informado

En un proceso de intercambio podemos definir la idoneidad como la


correspondencia entre lo que el consumidor requirió y lo que efectivamente recibió
de acuerdo a la información generada en el mercado producto de ese intercambio.

En nuestra legislación de protección al consumidor la idoneidad se determina en


base a tres tipos de garantías jerárquicamente establecidas: las garantías legales,
las explícitas y las implícitas.

En primer orden se encuentran las garantías legales, las cuales son una exigencia
de tipo imperativo procedentes de las leyes y regulaciones sectoriales. En segundo
orden encontramos a las garantías explícitas, que surgen de los contratos y
acuerdos entre las partes que se materializan en algún documento expreso.

Finalmente, en tercer orden se encuentran las garantías implícitas, las cuales


emanan de los usos y costumbres comerciales.

El Indecopi ante la existencia de una garantía implícita avalada por los usos y
costumbres comerciales debe tener en cuenta que ambas partes asumen
obligaciones y responsabilidades, por tanto, debe valorar adecuadamente las
pruebas que se le ofrezcan teniendo en cuenta que quien afirme haber contratado
una condición distinta a las que normalmente se dan a través de los usos y
costumbres comerciales debe estar en capacidad de probarlo.