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Las cifras de la razón

por Fernando Lema


5 de mayo 2009

Los datos de la realidad no se miden por el impacto de las noticias, por el número de
coreos electrónicos que circulan en la web o por el nivel de pánico de la sociedad. Se
mide en cifras que comparan eventos similares. Esas cifras son las que permiten adoptar
acciones preventivas, reparadoras o implementar políticas públicas a mediano y largo
plazo.

Por esta razón, la epidemia de H1N1 es necesario compararla con otras epidemias
gripales. El virus de la influenza A H1N1 reúne en su genoma fragmentos de ADN
aviar, porcino y humano. El virus de influenza A que causó la mayor epidemia del S XX
y contenía fragmentos aviares provocó 20 millones de muertos. La gripe asiática de
1957 y la de Hong Kong de 1968 produjeron un millón y medio de muertos. En los
últimos 20 años el virus gripal mató medio millón de personas de más de 65 años.
Todos los años los virus gripales afectan de manera estacional a las poblaciones
humanas e infectan entre el 5 y el 20% de las personas. En México, las epidemias de
gripe afectan entre 4.5 y 18 millones de personas por año. En Uruguay, el virus de la
influenza A que inicia su ciclo epidémico en las próximas semanas afectará entre
150.000 a 600 000 personas durante el invierno y podrán diagnosticarse unas 1500
neumonías en niños pequeños, vinculadas con esta infección. También, los mayores de
65 y aún más los de 75, se verán más afectados por las complicaciones respiratorias que
las poblaciones infantiles Estas cifras revelan la importancia de vacunar a los niños
pequeños y a los adultos mayores contra la cepa de Influenza A anual.

La mortalidad es mayor en personas mayores de 65 años (9 por 100.000) o en aquellas


con enfermedades crónicas en las que se afecta la respuesta inmune. En EEUU el año
pasado se produjeron 38 000 muertos por el virus gripal, 100.000 hospitalizaciones y
una pérdida de productividad de 12 mil millones de dólares.

Los datos conocidos hasta el momento sobre el virus de la Influenza A H1N1 no resisten
la comparación con las epidemias gripales anuales en cualquier país del mundo.
Sin embargo la respuesta de las autoridades mexicanas frente a esta epidemia gripal
genera numerosas interrogantes sobre las causas y las consecuencias de estas medidas.
¿Si el virus proviene de un reservorio porcino donde están localizados esos animales?
¿Porque si el contagio entre el cerdo y el humano no es frecuente Egipto decidió
erradicar de toda su población suina? ¿Continúan las exportaciones de cerdos a países
en donde hay poblaciones infectadas? Porque es probable que el virus H1N1 adaptado a
humanos se reintroduzca en las piaras porcinas y de esa manera se generen nuevas
recombinaciones genéticas con mayor riesgo. ¿Como reducir el comportamiento
xenófobo frente a los inmigrantes mexicanos en los EEUU? ¿Cuál es la relación costo-
beneficio de esta situación mundial? ¿Quién asumirá los costos?

Los agujeros negros de la información en torno a esta infección gripal han generado una
gran inquietud social que se reveló a través de decenas de miles de mensajes
intercambiados por los espacios telemáticos. Las interrogantes de los internautas
integran diferentes escenarios. Algunos sugieren que el gobierno de México se prestó a
una enorme maniobra de las empresas productoras de antivirales, otros que habría
razones de política interna que lograrían moderarse con este inmenso pánico social.
También se evoca el bioterrorismo o un alerta a escala mundial frente a posibles ataques
virales.

¿Quien se beneficia con este inmenso ejercicio sanitario mundial? Quizás los países que
ponen en alerta sus sistemas de respuesta sanitaria, o los medios que encontraron un
nuevo argumento para mejorar la audiencia informativa. Pero nadie puede dudar que los
mayores beneficios los obtuvieron las empresas productoras de antivirales por la
transferencia de miles de millones de dólares de los bolsillos de los ciudadanos
aterrorizados que compraron un producto sin ninguna utilidad, almacenado en las
farmacias desde 2002 cuando se lanzó el alerta de la gripe aviar.

Esta epidemia mediática desaparecerá tan rápido como llegó. Pero habrá que estar alerta
frente a la gripe estacional que llega en un par de semanas, del dengue o la fiebre
amarilla que tenemos en las fronteras. Pero sobretodo habrá que cuidarse de la pérdida
de la razón lógica, la principal causa de los problemas que han vivido las sociedades en
los últimos años.