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7) | TIN Zona de guerra: Vietnam Las misiones de rescate «Sandy» Una de las misiones més peligrosas de la guerra del Sudeste asiatico era el rescate de los aviadores derribados sobre territorio enemigo. Los «Sandy», viejos Skyraider, escoltaban a los helicopteros de recogida mientras atraian el fuego del enemigo. Entre el personal militar estadounidense en Viet: ham, algunos grupos especializados se convirtie ron en élites al ganar un gran respeto normalmente debido a su capacidad excepeional en matar y des truir. Pero un grupo de hombres se gand un respeto similar por justamente todo lo contrario, Eran las fuerzas de rescate que traian a casa a los aviadores abatidos, arrancados literalmente de las manos del fenemigo, hombres que arriesgaban, y con frecuen- cia perdian, sus vidas para salvar las de sus ca: maradas. El rescate comenz6 en esta guerra como un aasunto sin demasiada importancia pero al crecer las pérdidas aumenté su necesidad. Y cuando em. pezaron a ser derribados aviones sobre el Norte se hizo evidente la exigencia de equipos armados que pudieran extraer a las tripulaciones abatidas, asi que se pensaron muchas formas de constituir el equipo ideal para tal aventura. La idea la hablan Iniciado los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial al emplear cazabombarderos Messersch. mitt Bf 110 para cubrir a los hidroaviones de res. cate, y se habia desarrollado a través de los con- La robusta célula, posada carga belica. rolongeds capacidad 40 ectacion y excelente ‘maniobrabildad a baja Velocidad del Douglas Skyratder Ie convitieron = ‘nol avion ideal para fas 2 Imisiones «Sandyn © flictos de Corea y Malaya, para llegar en Vietnam alas etapas finales de su genesis de forma tal que ahora constituye un importante lugar en las acti Vidades de muchas fuerzas aéreas. Sus prineiplos basicos exigen un helicoptero para efectuar la re cogida de los supervivientes y la cobertura de avio. nes de ataque. En el Sudeste asiatico, la USAF en. ‘ontré 1a combinacién ideal en el helicoptero Si korsky HH-3/HH-83 y el Douglas A-1 Skyraider. ‘A pesar de las capacidades de los reactores wve loces» tales como el McDonnell Douglas F-4 Phan. tom y el Republic F-105 Thunderchief, la USAF se fencontré con la carencia de aviones mas lentos que pudieran llevar una pesada carga bélica, perma Purane sue misionen, catrechamente on” Seasiones con fos Controladores aereos avancados, Estos itleabon ios North ‘Ameriean OV-10 Bronco Ten altos aos do is guerra y operaben ofl eodiga de Tiomada de «Nails, Los giles bimotores ehplaban chetes do los bancos. an necer en estacién durante largo tiempo y, sobre todo, lo suficientemente precisos para ser utiliza- dos en la miriada de serpenteantes senderos que constituian la Pista Ho Chi Minh, arteria vital de suministro de material desde el Norte a la guerrilla del Sur y que recorria la jungla. Para remediar tal situacién, la USAF hubo de recibir una gran can- tidad de Skyraider excedentes de la US Navy para ser desplegados en los Comandos Aéreos (poste- riormente Alas de Operaciones Especiales). Con ellos se efectuaron salidas de interdiccién a lo largo de la pista. No se tardé demasiado en com- prender que estos viejos aviones eran excelentes para los cometidos de rescate, ya que no tenian problemas para permanecer en estacion con los he- US Air Force licédpteros, podian transportar una vasta carga para cubrirlos y permanecer durante horas en vuelo de espera. Estos aviones de rescate recibie- ron el cédigo de transmisiones de «Sandy», un nom- bre que serfa el mas respetado de la comunidad es- tadounidense de aviadores en el Sudeste de Asia. Aunque no hubo dos misiones de rescate idén- ticas, una mision tipica precisaba siete aeronaves, dos de ellas en reserva. Si un avion de ataque era abatido, sus companeros (0 el avidn de puesto de control en patrulla) daban la alerta y la fuerza de rescate se ponia en marcha. La mayoria de las ve- ces las misiones comenzaban con un informe del piloto de «Sandy 1», quien dirigia de hecho el res- cate. En la sesidn se encontraban un controlador aéreo avanzado, dos tripulaciones de helicopteros y seis pilotos de Skyraider, quienes constituian la fuerza «Sandy» en un momento dado. «Sandy 1» proporcionaba los detalles de horario, rutas de ac- ceso y regreso, areas de espera, requisitos de ar- mamento y el plan general de la mision. Los avio- nes se armaban y partian para la zona del rescate. Dos de los Skyraider permanecian en tierra como reserva con sus pilotos sentados en las cabinas hasta que recibian la orden de incorporarse o no- ticias del éxito de la misién, mientras que los res- tantes se constituian en dos formaciones, cada una de ellas con un helicdptero «Jolly» y dos Skyraider. «Sandy 3» y «Sandy 4», junto con «Jolly 2» podian permanecer en vuelo alto sobre territorio seguro como apoyo inmediato de la primera fuerza de res- cate en caso de fallo o pérdida de alguna aeronave en el intento. «Jolly 1», apoyado por «Sandy 1» y «Sandy 2», aceleraban hacia la zona de rescate a baja altura e iniciaban el intento. «Sandy 2» y el «helo» quedaban a la espera en las inmediaciones mientras «Sandy 1» la sobrevolaba. Su primera ta- rea era localizar al aviador derribado. Mediante su equipo de radiogoniometria y con la colaboracién del FAC, que permanecia en estacién con su Cessna Q-1,0-2 0 su North American OV-10, se guiaba por las emisiones de la radio de supervivencia del Esta extraordinaria fotografia en primer plano proporciona una buena impresion del enorme poder y resistencia del Skyraider. El motor es el gigantesco Wright R-3350-26WB de 18 cilindros en estrella capaz de proporcionar 2275 kW (3 050 hp) a plena potencia. El aceite chorreaba y caia sobre el tanque central cuando el avion estaba inmovil. Se trata de un A-1J. Extremo, izquierda: Aunque no tan ampliamente, también se utilizaron biplazas A-1E Skyraider en las misiones «Sandy». Un ejemplar de esta variante vuela bajo sobre la jungla a la busca de supervivientes de un avion abatido. US Air Force