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´´AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION E

IMPUNIDAD´´

ALUMNA:

ANGIE MEDINA ZAPATA.

PROFESORA:

FELIPA CHUYES MACALUPU.

OBRA:

EL PRINCIPE Y EL MENDIGO.

GRADO Y SECCIÓN:

PRIMERO UNICA

CURSO:

COMUNICACIÓN.

TUMBES – PERÚ

2019
I. INTRODUCCIÓN:
La obra literaria el príncipe y el mendigo, es una obra muy leída y a
la vez muy importante, puesto que narra las aventuras ficticias de dos
niños, quienes en el diario vivir y aprovechando de su parecido físico
anhelan ver cada uno la realidad del otro, por lo que cambian de
lugares para experimentar sus anhelos y allí notamos la diferencia en
la forma de comportamiento de cada niño, el mendigo siempre
humilde, respetuoso a pesar de no contar con todas las facilidades ,
mientras que el príncipe poseedor de grandes fortunas pero un tanto
déspota por los bienes con los que contaba.

II. PRESENTACIÓN:
Mi presente trabajo tiene por finalidad inculcar e interpretar la crítica
y la comprensión lectora en toda la comunidad estudiantil.

También nos permite a cada uno de nosotros a comprender más una


lectura y hacer un perfecto análisis literario. Nos permitirá también a
tomar más interés por la lectura y comprensión de textos.

III. VOCABULARIO:
1. Emanar. Proceder, derivar, traer origen y principio de algo de cuya
sustancia se participa.
2. Sosegar. Aquietar las alteraciones del ánimo, mitigar los
movimientos o el ímpetu de la cólera o ira.
3. Remordimiento. Inquietud, pesar interno que queda después de
ejecutada una mala acción.
4. Suspicacia. Especie o idea sugerida por la sospecha o
desconfianza.
5. Abstracto. Que significa alguna cualidad con exclusión del sujeto.
6. Acorchado. Dicho de una cosa fofa, blanda, elástica como el
corcho.
7. Sendero. Procedimiento o medio para hacer o lograr algo.
8. Contrito. Que siente contrición.
9. Pecaminoso. Perteneciente o relativo al pecado. Dicho de una cosa
que está o parece contaminada de pecado.

IV. DATOS BIBLIOGRÁFICOS.


A. TÍTULO DE LA OBRA:
“EL PRINCIPE Y EL MENDIGO”

B. NOMBRE DEL AUTOR:


“MARK TWAIN”

V. EL AUTOR:
A. BIOGRAFIA:
Samuel Langhorne Clemens (1835-1910) fue un escritor y
humorista estadounidense que escribió bajo el pseudónimo de
Mark Twain.
Nació en Florida (Missouri) el 30 de noviembre de 1835. A los
cuatro años, su familia se trasladó a Hannibal (Missouri), puerto
fluvial en el Mississippi, y allí realizó sus primeros estudios.
Al morir su padre, en 1847, comenzó a trabajar como aprendiz en
imprentas, y a manejar el oficio de tipógrafo; ya en 1851 publicaba
notas en el periódico de su hermano. Posteriormente trabajó en
imprentas de Keokuk, Iowa, Nueva York, Filadelfia y otras
ciudades. Más adelante fue piloto de un barco de vapor, soldado de
la Confederación, y minero en las minas de plata de Nevada.
En 1862 comenzó a trabajar como periodista en el Territorial
Enterprise de Virginia City (Nevada) y, al año siguiente, comenzó
a firmar con el seudónimo Mark Twain, que en el Mississippi
significa dos brazas de profundidad (el calado mínimo necesario
para la buena navegación).
A partir de 1864 empezó a frecuentar a otros escritores. En 1867
viajó a Europa y Tierra Santa. En 1870 se casó con Olivia Langdon.
Fue reconocido mundialmente durante los últimos años de su vida,
y recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford
(Inglaterra), en 1907. Murió el 21 de abril de 1910 en Nueva York.

B. OBRAS PRINCIPALES:
 Los inocentes en el extranjero (1869).

 Una vida dura (1872).

 Las aventuras de Tom Sawyer (1876).

 Un vagabundo en el extranjero (1880).

 Príncipe y mendigo (1882).

 Vida en el Mississippi (1883).

 Las aventuras de Huckelberry Finn (1884)

 Un yanqui en la corte del Rey Arturo (1889)

 Viajes alrededor del mundo siguiendo el ecuador (1897)

 Wilson (1894)

 Recuerdos personales de Juana de Arco (1896)

 Cuentos: "El corruptor de Hadleyburg" (1899) y "Oración de


guerra" (1905)
C. MOVIMIENTO LITERARIO AL QUE PERTENECE:
Pertenece a la literatura latinoamericana.

D. NIVEL Y TIPO DE LENGUA QUE UTILIZA EL AUTOR:


Utiliza un lenguaje cotidiano, muy propio de la sociedad de esa
época

VI. LA OBRA.
A. TEMA CENTRAL:
El príncipe y el mendigo narra la ficticia historia de dos niños: Tom
Canty —el mendigo— y Edward Tudor —el príncipe—, quienes
un día, anhelando cada uno la realidad del otro y aprovechando su
parecido físico, cambian lugares jugando a experimentar sus
anhelos. Una vez afuera y vestido en harapos, el noble es
catalogado de loco al proclamar su título como Príncipe de
Wales. Por su parte, el mendigo es también tachado de enfermo al
olvidar el griego y el francés, y a duras penas reconocer a quienes
lo cuidaron durante los últimos años. La gente cercana a la corte
pensó que el heredero sufría de una demencia que ya se había
presentado antes en la familia real.

B. ARGUMENTO:
Tom Canty era un niño muy humilde, pero honrado. Ayudaba a sus
padres trabajando en mil oficios, en el centro de Londres. Tenía
apenas 14 años y nunca había conocido juguetes para alegrar sus
días. El príncipe de Gales, Eduardo Tudor -hijo del rey Enrique
VIII y heredero de la corona de Inglaterra tenía la misma edad y no
era más feliz que Tom; pese a estar rodeado de los juguetes más
caros del mundo.
Una tarde, en su caminar cotidiano, Tom llegó hasta las rejas
del castillo. Admiraba sus interiores y a la guardia real que, como
los soldaditos de plomo, realizaba su desfile vespertino. De pronto,
un escolta lo trató groseramente: “¡Vete de aquí, truhán, que estás
dando mal aspecto!”. Tom bajó la cabeza y ya se iba, cuando una
voz lo detuvo: “¡No, niño, no te vayas, te invito a pasar a
mi castillo!”. El escolta lo miró furioso, pero tuvo que obedecer al
príncipe de Gales. Jugaron toda la tarde; pero cuando oscureció,
Tom le dijo que debía marcharse. El príncipe entristeció. Veía tan
feliz a su amigo, pese a su pobreza, que no dudó en decirle que lo
envidiaba. De pronto, el rostro de Eduardo se iluminó:
“¡Cambiemos de personalidad por unos días, somos tan parecidos
que nadie lo notará!, ¿qué dices?”
A Tom le pareció un absurdo, pero le atrajo la travesura.
Cambiaron de ropaje y el príncipe salió del castillo en medio de la
noche. Fueron días felices. Tom devoraba toda su comida,
alegrándose mucho el rey, acostumbrado a ver “a su hijo” flaco,
desganado y casi siempre enfermizo. Leía mucho, llegando a
dar consejos de guerra a su padre, con resultados victoriosos.
Eduardo, por su parte, aprendió a trabajar y a valorar el esfuerzo de
la gente. Pero una tarde descubrieron a Tom; el rey enfermó
gravemente y sus enemigos decidieron tomar el poder si el
verdadero príncipe no aparecía hasta determinada hora. El escolta
tomó prisionero a Tom, amenazando con matarlo si no aparecía el
príncipe. La noticia llegó a Eduardo, quien avisó a la familia de su
amigo que él era el verdadero príncipe, pero no le creyeron.
Tom pudo liberarse de sus cadenas, logrando evitar que
proclamasen al nuevo rey; pero lo atraparon de nuevo y cuando ya
iban a coronar al vil traidor, Eduardo que había convencido a los
humildes, ingresó al castillo con un ejército de campesinos,
evitando la traición y arrestando a los culpables.
Coronaron así al verdadero príncipe, quien ya como rey nombró a
Tom Canty caballero ilustre, y fueron muy felices.

C. PERSONAJES:
Tom Canty: Personaje principal. Mendigo que se convierte en príncipe
por un tiempo. Soñador, bondadoso, clemente, sincero y de buen
corazón.
Eduardo VI: Personaje principal. Príncipe que intercambia sus ropas
con el mendigo y causa grandes confusiones. Bondadoso, de carácter
explosivo, orgulloso y digno, valiente, compasivo, de buen corazón,
justo, sincero e inocente.
Miles Hendon: Personaje secundario. Protector del rey cuando sufre sus
desventuras. Noble, de buen corazón, inteligente, valiente, sincero y
compasivo.
Juan Canty: Personaje secundario. Padre de Tom. Borracho, sucio,
ladrón, mendigo, malvado, cruel y despiadado.
Hugo: Personaje secundario. Amigo de Juan Canty, de la misma calaña.
Por su culpa, Eduardo VI estuvo en peligro varias veces.
Duque Somerset: Personaje secundario. Tío del príncipe Eduardo. Creía
que su sobrino había perdido la razón y lo ayuda y es paciente.
Sir Hugo: Personaje secundario. Hermano de Miles Hendon. Ambicioso,
avaro, usurpador, malvado e impositivo. Niega a su hermano para
quedarse con la fortuna.

D. VALORES:
 Honor.
 Responsabilidad.
 Honradez.
 Justicia.
 Felicidad.

E. LUGAR Y ÉPOCA DONDE SE DESARROLLO LA OBRA:


El lugar donde se desarrolla la obra es en Londres-Inglaterra.

F. GENERO Y ESPECIE:
 El género Narrativo.
 La especie cuento.

VII. MENSAJE O ENSEÑANZA:


La presente obra nos deja un mensaje con un profundo sentido social,
porque notamos la diferencia que existe en las clases sociales el
mendigo como un niño pobre pero cariñoso respetuoso, trabajador,
mientras el príncipe poseedor de todos los beneficios pero con un
comportamiento negativo y brusco mal visto por la sociedad.
VIII. OPINIÓN PERSONAL:
Es una buena historia en donde refleja la diferencia en las clases
sociales, nos enseña buenos valores que a lo largo de nuestro diario
vivir nos permite desarrollarnos integralmente como buenas personas
de la sociedad. Además nos ayuda a tomar decisiones adecuadas
tratando de cada día ser mejores y superar esas dificultades a base de
denodado esfuerzo y sacrificio.
RESUMEN DE EL PRÍNCIPE Y EL MENDIGO (MARK TWAIN)

En tiempos del rey Enrique VIII vivía en Londres un joven mendigo llamado Tom
Canty. En una ocasión, tras colarse al palacio real, Tom se encontró ante el príncipe
de Gales. Al comprobar su gran parecido, decidieron intercambiarse las ropas y su
papel en la vida. A partir de entonces, la situación de ambos se invirtió y el muchacho
pobre y acostumbrado a la miseria se vio tratado como un príncipe de sangre real,
mientras que el hijo del rey conocía el hambre, las persecuciones y la injusticia.

1. Nacimiento del príncipe y el mendigo

En la antigua ciudad de Londres, cierto día de otoño en el segundo cuarto del siglo
XVI, nació Tom Canty, en el hogar de una familia muy pobre que no lo deseaba. Al
mismo tiempo, nació Eduardo Tudor, el príncipe de Gales. No se hablaba en toda
Inglaterra más que del recién nacido anhelado y esperado por todos, mientras que
de Canty nadie se preocupaba.

2. La infancia de Tom

Tom Canty vivía en un barrio muy pobre, cerca del puente de Londres, en Offal Court.
Su padre era mendigo, ladrón y borracho, al igual que su abuela, quienes le daban una
paliza a Tom cada vez que regresaba a casa con muy pocos peñiques que obtuvo
mendigando, pues él no estaba dispuesto a robar gracias a las enseñanzas del padre
Andrés, quien también le enseñó a Tom a leer, escribir y latín. Tom tenía dos
hermanas gemelas, Bet y Nan. Su madre también vivía con ellos y procuraba darle a
Tom un pedazo de pan cuando regresaba, aunque ello le costaba una paliza por parte
de su esposo. Tom leía con frecuencia los libros del sacerdote y se comenzó a
identificar y a soñar con la vida de los príncipes. Poco a poco, los sueños y las lecturas
produjeron en él un cambio de temperamento. Los personajes que veía en las
historias eran tan elegantes que comenzó a lamentarse de su pobre situación y
gustaba de imaginarse que él era un príncipe. Al principio, su cambio produjo risa en
sus amigos, pero poco a poco comenzó a ganarse el respeto por su elegancia al hablar
y la admiración de los del barrio, incluso lo consultaban para pedirle consejos y la
sabiduría de Tom en estos menesteres era siempre correcta. Una noche soñó que
era príncipe, pero al despertar y percatarse de su realidad, vino la amargura, el
tormento del corazón y las lágrimas.
3. El encuentro de Tom con el príncipe

Un día Tom caminó hasta llegar a Temple Bar, el distrito más apartado de su casa.
Allí Tom divisó un gran palacio y se asomó por las rejas para ver lo que tanto anhelaba
en sus sueños ver, a un verdadero príncipe jugando en el jardín, vestido con ropa
suntuosa y de modales elegantes. De pronto uno de los centinelas que vigilaba la
entrada fue a echar al mendigo, pero el príncipe divisó lo que su soldado hacía, le
llamó la atención y dejó pasar a pobre Tom al palacio. El príncipe de Gales le dio de
comer y le preguntó acerca de su vida. Tom, quien respondía a su preguntas y cuyas
respuestas no eran más que la cruel realidad que vivía, encendieron la indignación y
el enojo de Eduardo, quien a su vez se emocionó al pensar la libertad que tenía su
interlocutor, los divertidos juegos que jugaba con sus amigos y la alegre vida que
llevaba fuera de su casa, así que le sugirió a Tom que invirtieran papeles por un día,
que Tom fuera príncipe y Eduardo fuera mendigo, pues el parecido, el perfil, los ojos,
la voz, todo, eran idénticos. Tom accedió y Eduardo salió del palacio vestido como
mendigo, sin embargo, como tal también fue tratado por el mismo centinela que había
agredido a su amigo. Eduardo, indignado, amenazó al centinela de ser castigado por
su padre el rey, pero esto sólo provocó las risas y el maltrato de los presentes.

4. Las primeras tribulaciones del príncipe

Después de varias horas de hostigamiento y de burlas, el príncipe se vio finalmente


libre de la gente que lo molestaba, sin embargo, estaba perdido, sólo sabía que estaba
en Londres. De pronto entró a una iglesia, el Hospicio de Cristo, el cual había
construido su padre, el rey, para los niños pobres y huérfanos. Al llegar allí dijo que
era el príncipe de Gales y que deseaba que lo llevaran al palacio, lo cual provocó las
risas de los niños presentes y su enfado al ver la prepotencia con la que actuaba
Eduardo, así que lo persiguieron, lo lastimaron y lo echaron del Hospicio. Eduardo
pensó que cuando él fuera rey, no sólo les daría pan y albergue a los pobres, sino
también enseñanza, que nunca olvidaría aquel día que tanto la ha enseñado acerca de
la vida de los más necesitados. De repente, el padre de Tom lo tomó por el cuello y
le advirtió acerca de la paliza que le esperaba. Eduardo trataba de zafarse y aclaraba
que él era el príncipe de Gales y que deseaba que lo llevara a casa, sin embargo el
señor Canty no se daba cuenta de que Eduardo no era su hijo y creía que éste se
había vuelto loco. Arrastró al príncipe, que no dejaba de resistirse y desapareció.

5. Tom en el palacio

Tom se observaba en el espejo con gran admiración, pero al ver que el príncipe no
regresaba comenzó a angustiarse por su tardanza. Pensaba que de ser descubierto,
lo matarían, así que trató de asomarse por la puerta y al ver que los criados se
levantaban ante su presencia, regresó al salón asustado. La princesa Juana de Grey
fue a visitarlo y en cuanto ella entró, Tom lle pedía que fuera piadosa con él y que no
lo mataran, pues sólo era un pobre mendigo que no tuvo la culpa de lo sucedido, sin
embargo, Juana salió presurosamente diciendo que el príncipe se había vuelto loco.
El rey hizo llamar a su hijo para confirmar las sospechas que rumoraban por el palacio
acerca de su locura y cuando Tom entró, se arrodilló ante el rey Eduardo VIII
pidiéndole su gracia, su perdón y misericordia. El rey confirmaba que su hijo se había
vuelto loco y pensaba que los estudios excesivos lo habían trastornado, pero loco o
no, seguía siendo el príncipe y futuro rey de Inglaterra. Asimismo, anunció que al día
siguiente sería consagrado en su dignidad de príncipe con el ceremonial tradicional y
que para ello, el gran heraldo hereditario de Inglaterra, Norfolk, encarcelado en la
Torre del palacio, sería sentenciado a muerte. Tom sintió culpa por la sentencia que
le esperaba a aquel hombre y se dio cuenta de que ahora era verdaderamente un
cautivo, y que podía quedar para siempre encerrado en su dorada jaula, como un
príncipe abandonado y sin amigos. Sus antiguos sueños habían sido muy agradables
pero la actual realidad era lúgubre.

6. Tom recibe instrucciones

Lord Hertford, tío del príncipe y lord Saint John le dieron instrucciones a Tom de
evitar hablar demasiado y de disculparse amablemente ante las personas que no
reconociera. Las hermanas del príncipe, las princesas Isabel y Juana fueron a visitar
a Tom para conocer más acerca de su estado. Tom sintió que sólo ellas podrían ser
sus amigas y aliadas en el palacio. Sir William Herbert, al parecer un amigo del
príncipe, solicitó verlo, pero Tom se excusó y trató de descansar antes de ir a la
ceremonia y banquete que le tenían preparado en la ciudad.

Lord Saint John sospechaba que el príncipe podría ser un impostor, sin embargo
Hertford le reprimió porque lo que pensaba era traición, pues no podía concebir que
dos personas, que no fueran de la misma sangre, fueran idénticas y que la casualidad
fuera tal, que uno se intercambiara por el otro.

7. La primera comida regia de Tom

Tom se presentó en la comida con un nuevo atuendo, igual de lujoso al anterior. Por
el hambre, quiso abalanzarse sobre la comida, pero tuvo que contenerse por el
protocolo, no sin demostrar su falta de modales para la mesa y falta de conocimiento
sobre ciertos alimentos. Al terminar el banquete, Tom se fue a su cuarto y encontró
un libro relativo a la etiqueta en la corte de Inglaterra y se dispuso a leerlo antes
de dormir.

8. La cuestión del sello


El rey sentía que la vida se le iba, pero no deseaba morir sin antes dejar sus asuntos
en orden y suceder a su hijo. Su majestad necesitaba un sello real, que le había
encargado a su hijo Eduardo, para llevar a cabo la ejecución de lord Norfolk y así
poder coronar cuanto antes al príncipe, sin embargo Tom tuvo que decir que no
recordaba en dónde lo había puesto y el rey pidió que le aceptasen el sello chico para
recibir la cabeza del desafortunado Norfolk.

9. El festival en el río

Sobre el río Tamesis se llevaba a cabo una especie de noche de luces con barcas y
antorchas para recibir al embajador de Francia y su séquito, así como para rendir
sus respetos al príncipe de Gales. Pobre Tom, quien nunca había visto tanta
suntuosidad y se había criado en una familia de mendigos, ahora se enfrentaba a la
admiración de mucha gente y a la elegancia y opulencia real de Inglaterra.

10. Los apuros del príncipe

Entre tanto, el príncipe era llevado por Juan Canty a Offal Court, pero en el camino,
el príncipe no dejaba de admitir su posición y Jaime tomó una leña y trató de pegarle
en la cabeza, pero alguien se interpuso para salvar al muchacho y cayó al piso
inconsciente.

Al llegar a casa, el padre de Tom se burlaba junto con la abuela de su supuesta


demencia y se disponían a darle una tunda cuando la madre de Tom se interpuso y
recibió la mayoría de los golpes. Más tarde, todos se durmieron y la madre de Tom
no podía sacar de su pensamiento la idea de que aquel muchacho talvez no era su hijo,
así que hizo una prueba mientras todos dormían para que su hijo hiciera un gesto con
las manos muy usual en él desde pequeño, sin embargo, éste no lo hizo y la madre de
Tom continuaba confundida. Tras un largo rato, el príncipe se despertó pensando que
había soñado que era mendigo, pero al percatarse de su realidad, entró la angustia y
el pesar. De pronto, tocaron a la puerta para advertirle a Jaime Court que se
marchara cuanto antes porque el hombre al que había golpeado era el padre Andrés
y estaba a punto de morir. La familia Canty salió de Offal Court rápidamente, Juan
llevaba al príncipe de la mano para que no escapara y le dijo a la familia que si se
llegaban a perder se verían en el puente de Londres. Una vez en la ciudad, dado el
festejo del río, había un tumulto de gente. Un barquero se le acercó a Canty con una
copa para que brindara a la salud del príncipe de Gales y cuando éste la tomó, no pasó
ni un segundo para que Eduardo huyera entre las piernas de la multitud. El príncipe
pensó que debía ir al Ayuntamiento para aclarar lo sucedido, denunciar el acto de
traición, pues dedujo que Tom Canty había aprovechado deliberadamente aquella
ocasión para convertirse en usurpador. Resolvió que concedería a Tom un tiempo
prudente para pedir perdón a Dios y arrepentirse, y luego sería ahorcado, arrastrado
y descuartizado como era costumbre para los casos de alta traición en aquella época.
11. En el Ayuntamiento

En una balsa real estaban Tom y las hermanas del príncipe presenciando la gran
ceremonia. De pronto, anunciaron la noticia de que el rey había muerto y glorificaron
al nuevo rey Eduardo. Tom preguntó si tenía el derecho, como rey soberano, de pedir
cualquier cosa y solicitó que liberaran y perdonaran la vida de Norfolk, así como
dejar a un lado la ley de la sangre por la ley del perdón.

Entre tanto, el príncipe estaba en el ayuntamiento tratando de explicar que su


situación, sin embargo la gente se burlaba de él y dado que el príncipe mantenía su
actitud de realeza, una persona se abalanzó sobre él para golpearlo cuando de pronto
un hidalgo, Miles Hendon, se interpuso para salvarlo de la multitud. En ese momento
un mensajero del rey dio el anuncio de que el rey había muerto y la multitud se disipó.
Miles Hendon tomó al muchacho en brazos y salieron huyendo de allí.

12. El príncipe y su libertador

Miles y el príncipe se dirigieron hacia el puente de Londres, donde Hendon se


hospedaba. Allí, Juan Canty trató de tomar al príncipe, pero Miles lo defendió y
amenazó a Juan con su espada, advirtiéndole que no se lo entregaría y lo defendería
de él. Juan se marchó rumorando amenazas y maldiciones. Al subir a la habitación, el
príncipe cayó rendido hasta que llegó la comida. Eduardo seguía admitiendo que él
era el príncipe, ahora rey, y demandaba tratos reales por parte de su protector.
Éste, por por compasión hacia el muchacho que consideraba demente y a quien
deseaba adoptar y cuidar, le siguió siempre el juego. Miles le contó que él era un hijo
de barón, con dos hermanos, Arturo y Hugo. Arturo estaba destinado a casarse con
su prima, a quien Miles amaba, y Hugo, al ver flaquear la salud de Arturo y por su
ambición por la fortuna de su prima, calumnió a Miles hasta que su padre determinó
que debía marcharse, desterrado de Inglaterra. Desde entonces, él ha estado en
batallas difíciles y ahora regresaba por primera vez después de 7 años de destierro.
El príncipe le prometió a Miles que le daría cualquier cosa que pidiera, y éste, para
poder sentarse ante su presencia, solicitó siempre poderse sentar, él y su
descendencia, frente al rey.

13. La desaparición del príncipe

A la mañana siguiente, Miles salió temprano a comprar algo de ropa para su protegido.
Cuando regresó a la posada, vio que el príncipe ya no estaba porque, según le informó
uno de los criados del hotel, un muchacho visitó al príncipe para avisarle que Miles lo
estaba esperando en algún lugar, sin embargo y evidentemente, no era él quien lo
esperaba, sino Juan Canty, quien a través de engaños se llevó al muchacho consigo.
Miles tomó la determinación de que lo buscaría hasta encontrarlo, cueste lo que
cueste.

14. El rey ha muerto ¡Viva el rey!

Por la mañana, Tom había despertado de un largo sueño donde estaba con su madre
y sus hermanas, para enfrentarse a su nueva realidad como el nuevo rey de
Inglaterra. Después de la complicada tarea de vestir al rey, se presentaron los
ilustres magnates nombrados albaceas por el difunto rey, para solicitar la probación
de Tom para ciertos asuntos. Tom se preocupó al ver los gastos que implicaban al
rey, haciendo el comentario de que así como iban los gastos, se irían a la quiebra y
que había que ahorrar viviendo en un lugar mucho más modesto. La aburrida labor
prosiguió con tedio exasperante y antes del mediodía, el niño de azotes del príncipe
se presentó para que le dieran su castigo porque el príncipe había fallado en una
lectura. Este niño de azotes era un trabajo muy común en aquella época, pues la
realeza no podía ser tocada por nadie y para ello tenían una persona que recibiera
los castigos por ellos. Su nombre era Humphrey Marlow y como Tom tenía suficiente
perspicacia para comprender que aquel muchacho podría serle útil, incitó a Humphrey
a seguir hablando para mantenerse informado respecto a los personajes y asuntos
de la Corte y, por consiguiente, decidió enterarse cada día por medio de la misma
fuente. Tom apenas había despedido a Humphrey cunado Hertford entró para
preguntarle si ya había recordado en dónde estaba el gran sello, pero al ver que no
sabía, pensaron que Tom había perdido, nuevamente, el juicio.

15. Tom actúa como rey

Los deberes de rey, atender una serie de demandas del reino tras una larga fila de
cortesanos, le eran a Tom extremadamente aburridas. Tom anhelaba fervientemente
tomar parte en el bullicio de la calle y su libertad. Tom se percató que un hombre,
una mujer y su hija estaban condenados a muerte, así que pidió hablar con los
acusados. Primero atendió al hombre que se le acusaba de haber envenenado a otro
hombre, pero Tom lo había visto, el mismo día por el cual se le acusa, salvando
valientemente a un hombre que había caído al río, así que por carecer de suficientes
pruebas lo absolvió. Después atendió a la mujer con su hija, a quienes se les acusaba
de haber hecho brujería y tener la capacidad de crear tormentas cada vez que se
quitaban las medias pero Tom, quien hacía apreciaciones acertadas del asunto, le
pidió a la señora que provocara una tormenta, sin embargo, ella no pudo y Tom la
perdonó de ir a la horca.

16. La comida regia


Tom asistió, en su cuarto día de reinado, a un banquete real en su honor. Era increíble
observar cómo se había adaptado a su nueva situación y cómo muchos pensaban que
el rey recobraba su juicio.

17. Fufú I

Miles Hendon se dirigió al extremo del puente hacia Southwark en busca del príncipe,
pero no lo encontró en todo el día, así que tomó la decisión de ir a Hendon Hall, su
hogar, pues creía que el muchacho probablemente lo buscaría allí porque conocía los
planes de Hendon.

Entretanto, el desaparecido reyecito fue a parar con Juan Canty nuevamente, quien
ahora se hacía pasar por Juan Hobbs para encubrir su asesinato. El pobre príncipe
sufría la muerte de su padre, aunque muchos estaban aterrorizados por sus leyes y
las penas a los crímenes.

Había llegado la noche y la pandilla acababa de amar, dicha pandilla estaba


conformada por 25 personas de todo tipo de chusma, aunque la mitad de ellos ya
habían partido hacia el este y los demás iban a su encuentro al amanecer. Varios
exponían sus quejas, algunos que fueron granjeros, ahora estaban destinados a
mendigar y ser azotados por la ley porque le quitaron sus tierras, otros eran esclavos
fugitivos o asesinos, como Canty. El príncipe escuchó las quejas y afirmó que
cambiaría su situación como rey. Todos se burlaban de él y lo llamaron Fufú I: el rey
de los bobos. Los ojos del monarca se inundaron de lágrimas de vergüenza e
indignación por la falta de gratitud que expresaban todos.

18. El príncipe con los vagabundos

La pandilla de vagabundos emprendió su camino en la mañana. Hugo, uno de ellos tomó


al príncipe para mendigar y robar dinero, al mismo tiempo que lo protegía de su padre.
En el camino, Hugo tuvo la idea de aparentar enfermedad y pedir dinero. De pronto
se acercó un señor de aspecto bondadoso, pero el rey le aclaró al viajero que Hugo
mentía y había robado su dinero, así que Hugo se fue corriendo y el príncipe quedó
libre. Todo el día lo usó para huir de los vagabundos. Por la noche estaba cansado,
hambriento y muerto de frío, se dirigió a un establo y tomó un par de mantas, con
hedor a caballo, para armarse una cama. Pasó miedo cuando sentía un cuerpo caliente
que lo tocaba, pero al descubrir que éste pertenecía a una ternera y se alegró de
aquella inesperada compañía que le daba calor y consuelo en su soledad, pues se había
sentido tan abandonado que agradeció la presencia de tan humilde animal.

19. El príncipe con los campesinos


A la mañana siguiente un par de niñas vieron al pequeño monarca y se acercaron a él,
creyendo todo cuanto él les contaba respecto a su posición real y sus desventuras.
La madre de dichas niñas, una campesina viuda, se compadeció del rey, lo alimentó y
trató de averiguar de dónde venía y cuál era su profesión. Dado que el rey hablaba
una gran conocimiento acerca de la comida de reyes, la señora pensó que era pinche
de la corte y le pidió que cocinara algo, pero dicha misión salió mal y en su lugar tuvo
que lavar los platos. El rey descubrió que Juan Canty, en compañía de Hugo, se
acercaban a la casa, así que salió por el otro extremo comiendo para escapar de los
rufianes.

20. El príncipe y el ermitaño

El pequeño monarca se introdujo en el bosque pero la espesa noche no le permitía


ver nada hasta que por fin divisó una luz en una cabaña. Allí estaba un anciano rezando
y como el príncipe tenía mucho frío, decidió tocar a la puerta para pedir asilo. El
anciano ermitaño, quien se había reducido para dedicar su devoción a Dios, dejó pasar
a su invitado, pues consideraba una gran devoción a Dios el vestir sencillo para su
rango real. El anciano estaba convencido de ser un arcángel, pues podría haber sido
Papa si el rey Enrique de Inglaterra no lo hubiera arruinado. El ermitaño le dio de
cenar y un pequeño cuarto al monarca para que descansara, pero cuando comprendió
que el muchacho era el rey de Inglaterra, sintió deseos de matarlo, así que le ató las
manos y los pies mientras dormía.

21. Hendon acude a rescatarlo

El viejo se sentó junto al monarca sin dejar de afilar su cuchillo mientras seguía
murmorando y haciendo muecas.

Después de largo rato, el anciano le dijo al rey que rezara la oración de los
moribundos porque estaba a punto de morir. El muchacho se estremeció y su rostro
se puso pálido. Renovó sus esfuerzos para quedar libre pero todo fue inútil.

De pronto, se oyeron murmullos de voces junto a la choza y Miles Hendon exigió que
le abrieran la puerta. Hendon había encontrado a Juan Canty y Hugo y ellos lo llevaron
hasta la choza del anciano tras seguir las huellas del muchacho. Eduardo trataba de
hacer ruidos y liberarse, pero el anciano argumentaba que era el viento y que el
muchacho no estaba porque había hecho un encargo. Hendon desconfió porque sabía
que el rey se negaría a realizar cualquier tipo de orden, no obstante el viejo encontró
la manera de engañar a Hendon argumentando que era un arcángel y ambos salieron
en búsqueda del muchacho. El rey perdió toda esperanza y sintió su corazón oprimido
por una desesperación profunda. De pronto escuchó que se abría la puerta y vio
delante de él a Juan Canty y a Hugo. Un momento después, sus capturadores se lo
llevaron a toda prisa a través del bosque.

22. Víctima de una traición

Nuevamente, el rey Fufú I se halló entre los vagabundos y malhechores. Canty y


Hugo le odiaban, pues todos los demás forajidos lo admiraban por su valor y firmeza.
Durante 2 o 3 días Hugo hizo ocultamente todo cuanto pudo para fastidiar al
muchacho hasta que el rey se cansó, le derribó al suelo de un garrotazo y luchó
esgrima contra él. Al cabo de 15 minutos, el rey había ganado la batalla y el jefe de
la pandilla, con aparatosa ceremonia, coronó al rey como “Rey de los gallos de pelea”.
A la mañana siguiente, Hugo se levantó con el enorme deseo de venganza contra
Eduardo. Entre sus malintencionados propósitos tenía como plan acusar al rey de
haber cometido un crimen de cualquier índole y entregarlo a las implacables garras
de la justicia. Pronto llegó su oportunidad y Hugo robó un paquete que llevaba una
señora y lo dejó en manos del rey. La señora agraviada capturó al rey y la gente se
juntó a su alrededor para tomar justicia en sus manos pero Miles Hendon apareció
al rescate y pidió que aquello lo dejaran en manos de la justicia.

23. El príncipe prisionero

El gentío se apartó para dar paso a un alguacil. El monarca sentía la tentación


irresistible de rebelarse, pero Hendon le dijo que dado que las leyes eran parte de
la realeza y él era el rey, debía respetarlas para poner el ejemplo. Una vez frente al
juez, se percataron que la pena podría ser ahorcar al príncipe, pues en aquella época
eran sentenciados los que robaban algo cuyo valor superara los 3 chelines y aquel
paquete era un cerdito valorado en más de 3 chelines. La señora agraviada decidió
que no condenaría a la horca al muchacho por algo tan poco grave, así que la pena fue
menor, sólo unos días en una celda. No obstante, el alguacil se percató del arreglo y
aprovechó la situación para comprar el cerdito por un menor precio.

24. La evasión

Miles se dio cuenta de esta transacción y del chantaje del alguacil así que utilizó
dicha información para chantajearlo y conseguir que los dejara ir libres. Al principio,
el alguacil no deseaba ceder, argentando que su chantaje era una broma, pero Hendon
lo amenazó con divulgar su acto de corrupción y las consecuencias serían la horca,
así que finalmente los dejó escapar.

25. Hendon Hall


Miles estaba muy ilusionado por regresar a casa, ver a sus padres, a sus hermanos
Arturo y Hugo y a su amada Edith, pero al llegar, Hugo lo observó como si fuera un
desconocido y le dijo que sus padres, Arturo y mucha gente de la servidumbre habían
fallecido y era imposible reconocerlo porque él mismo no lo reconocía. Entonces Miles
pidió ver a Edith, pero ella, actual esposa de Hugo, también lo negó. Miles comprendió
entonces que Hugo hizo la carta falsa anunciando la muerte de Miles para despojarlo
de sus bienes. Hugo, con el rostro encendido, ordenó que apresaran a Miles, pero
éste los amenazó y aclaró que no se marcharía porque Hendon Hall le pertenecía
legítimamente.

26. Repudiado

El rey le pidió a Miles que le llevara a su tío Lord Hertford una carta escrita en
griego, latín e inglés. Miles estaba absorto por el episodio que acababa de presenciar
y molesto por la injusticia que se cometió en su contra. Edith le pidió a Miles que se
marchara, pues Hugo no tendría piedad al ver que sus bienes peligran y lo mataría.
En ese momento entraron los alguaciles y se entabló una lucha violenta, pero Hendon
no tardó en ser dominado y preso. El rey también fue detenido y ambos fueron
conducidos a la cárcel.

27. En la cárcel

Hendon y el rey pasaron una noche terrible en la cárcel. Durante la semana siguiente,
los días y las noches fueron igual de terribles. Un anciano, antiguo criado de Hendon,
Black Andrews, reconoció a Miles y resultó ser muy útil, pues se presentaba varias
veces para introducir de contrabando algunos manjares exquisitos y también traía
las noticias que circulaban por la población. De esta manera, Hendon fue enterándose
poco a poco de la historia de su familia: hacía 6 años que Arturo había fallecido. Esta
pérdida, unida a la falta de noticias de Hendon, empeoró la salud de su padre, el cual
quiso ver a Hugo y a Edith unidos en lazo matrimonial antes de su muerte. La joven
suplicó un aplazamiento de la boda, confiando en el regreso de Miles, y fue entonces
que se recibió la carta con la noticia de fallecimiento de éste. El terrible disgusto
dejó a sir Richard postrado en cama e insistió en que se hiciera la boda. El matrimonio
no fue feliz y se rumoraba que Edith encontró una copia de la carta fatal y le acusó
de haber precipitado la boda y la muerte de Sir Richard. Todo el mundo sabía que
Hugo trataba cruelmente a Edith y a los criados.

El anciano también mencionó que corría el rumor de que el rey estaba loco y que Hugo
asistiría a la coronación del mismo, así como la absolución del duque de Norfolk y la
nueva propuesta para abolir las leyes más crueles que empobrecen y oprimen al
pueblo. Esta noticia dejó a su Majestad mudo de asombro y melancolía. Consiguieron
calmarle dos mujeres encadenadas que se hallaban cerca de él y eran acusadas de
anabaptistas. Al día siguiente, sacaron a los presos para observar la ejecución de las
dos mujeres en la hoguera. Dicha escena, heló la sangre del rey al grado que hubiera
deseado ser ciego. El pequeño monarca, al ver las múltiples injusticias que se hacían
y la dureza de las leyes de Inglaterra concluyó que esto representaba una deshonra
para Inglaterra y que los reyes debían de aprender un poco de caridad para ser más
justos.

28. El sacrificio

Miles fue condenado a pasar 2 horas en la picota. El rey estuvo a punto de ser
condenado también por andar en tan mala compañía, pero por su corta edad, quedó
libre después de una severa reprimenda. La multitud rugía alborozada ante aquel
episodio y el rey gritó que dejaran a Miles en paz, sin embargo, esto sólo le costó la
sentencia de varios latigazos. Ante esto, Miles se sacrificó solicitando que le dieran
a él los latigazos. Mientras Hendon recibía los latigazos, el pobre reyesito lloró ante
el proceder magnánimo de Hendon, quien iba adquiriendo en su mente un agrado cada
vez más alto de admiración y gratitud. Al terminar el castigo, el rey se le acercó a
Hendon y le confirió el título de conde.

Sir Hugo, quien había presenciado la escena de tortura, se marchó complacido ante
los agravios contra su hermano.

29. Hacia Londres

Dadas las circunstancias actuales, Hendon pensó en ir a Londres para pedir el favor
y comprensión del famoso joven rey compasivo y generoso. Eduardo y Miles llegaron
a Londres por la noche y ya hacía tres semanas que el rey había fallecido y al día
siguiente sería la coronación del nuevo rey. Las festividades ya habían comenzado y
todo el mundo se sentía henchido de patriotismo, y sobre todo, de bebidas fuertes.
Entre el tumulto y el festejo Hendon y el rey se vieron separados y perdidos.

30. Los progresos de Tom

Tom se encontraba libre de los temores que sentía al principio; le empezaba a gustar
cada vez más su vida como monarca; siguió siendo bondadoso y enemigo implacable
de las leyes injustas. Al principio recordaba al verdadero rey, pero a medida que
transcurría el tiempo el espíritu de Tom fue viéndose cada vez más embargado por
sus nuevas aventuras y poco a poco acabó por olvidar al verdadero monarca y cada
vez que se acordaba de él se sentía culpable y avergonzado. El 19 de febrero, a media
noche, Tom Canty estaba dormido en su rico lecho mientras que Eduardo,
hambriento, sediento, sucio y tiznado se veía apretujado entre una turba y
observaba con vivo interés a los obreros que entraban y salían de la abadía de
Wetminster, llevando a cabo los últimos preparativos para el acto de la coronación.
31. El desfile de la coronación

El día de la coronación se llevó a cabo un magnífico festival flotante sobre las aguas
del Támesis porque por tradición el desfile de la ceremonia tenía que empezar en la
Torre, para luego atravesar la capital. Era un espectáculo brillante, que fue acogido
con estruendosas aclamaciones entusiastas y Tom aventaba monedas a la
muchedumbre. De pronto Tom reconoció a su madre entre la gente y se cubrió los
ojos con las manos, haciendo el gesto que ella reconocía. Poco después, su madre salió
entre la multitud y se arrodilló ante Tom llamándolo su hijo querido. Los labios de
Tom balbucearon las palabras: “No te conozco mujer…” y un guardia brutal la apartó
de allí. Tom Canty no veía ni oía ya nada. Se sentía avergonzado de haber negado a
su madre y deseaba ser libre de su cautiverio. El duque le pidió que aparentara mejor
cara, pues Tom estaba absorto en sus pensamientos y cabizbajo. Tom aclaró que
aquella mujer era su madre, pero el duque lo tomó con un nuevo arranque de locura.

32. el día de la coronación

Tom canty apareció en el umbral de castillo con un largo manto y subió a la plataforma
del trono. Tom se puso cada vez más pálido y un profundo remordimiento invadió su
alma cuando de pronto el verdadero rey prohibió que le pusieran la corona. Todos se
levantaron de sus asientos e intentaron capturar a Eduardo, pero Tom,
enérgicamente, prohibió que lo tocasen aclarando que Eduardo era el verdadero rey.
La gente estaba asombrada con el parecido físico y el duque de Somersmit,
protector y tío del rey, formuló varias preguntas acerca del palacio, las hermanas
princesas y el rey, de las cuales Eduardo contestó bien; no obstante, el duque sentía
que éstas no eran pruebas suficientes, así que le preguntó a Eduardo dónde estaba
el sello real desaparecido.

Eduardo mandó a uno de sus criados, Saint John, a buscar el Gran sello en un
escondite especial que tenía en su habitación, sin embargo, Sir John no lo encontró
en el lugar que indicó Eduardo. En ese momento, quisieron volver a aprehender al rey,
pero Tom, nuevamente, ordenó que no lo tocaran y al escuchar la descripción del
sello, se percató que sabía en dónde estaba oculto, así que trató de hacerle recordar
al monarca en dónde lo había dejado antes de que intercambiaran sus ropas. Entonces
Eduardo recordó que había escondido el sello en el brazo de una armadura milanesa
que pende de la pared de su habitación. En esta ocasión, Saint John regresó con el
sello y todos proclamaron al verdadero rey. El duque protector, mandó aprehender
a Tom pero el rey lo detuvo porque de no haber sido por él, el pequeño monarca no
hubiera podido reclamar lo que le pertenecía. El rey, entonces, se volvió a Tom y le
preguntó cariñosamente sobre el sello. Tom, tímidamente, aclaró que lo había
utilizado para cascar nueces.
Entre tanto, el suntuoso manto real había sido retirado de los hombros de Tom para
pasar a los del rey, cuyos harapos quedaron disimulados por el mismo. Le fue puesta
la corona en la cabeza, mientras toda la ciudad de Londres vibraba en medio de
continuas aclamaciones.

33. Eduardo rey

Miles Hendon había recorrido varias calles en busca de su protegido, pero al no tener
éxito en ello, se quedó dormido. A la mañana siguiente decidió ir al palacio para
pedirle ayuda a Humphrey Marlow, cocinero real y amigo de su padre. El niño de
azotes, hijo del difunto Humphrey, lo atendió personalmente y pensó que era él a
quien el rey tanto buscaba. Mientras Miles esperaba llegaron unos guardias y lo
apresaron por tener aspecto sospechoso; lo registraron y encontraron las cartas que
el rey le había dado antes para su tío. Un guardia le llevó las cartas al rey y Hendon
pasó al palacio. Miles pensaba que las cartas lo llevarían a la horca por traición, sin
embargo, al ver al rey, comprendió que era su protegido. El rey Eduardo le confirió
tierras y dinero, así como el título de conde y mandó arrestar a Sir Hugo, quien
estaba presente, por impostor y ladrón.

Tom, quien también se presentó ante el rey, fue beneficiado por la bondad del rey,
pues éste estaba satisfecho por la bondad que demostró al ser gobernante. El rey
le confirió el privilegio de vestir un traje de gala distinto al de los demás, para ser
recordado ante las gentes como el joven que actuó como rey; nadie podía negarle
respeto ni dejar de rendirle homenaje. Asimismo, procuró los medios para que
pudiera vivir, él, su madre y sus hermanas, holgadamente, y sentenció a la horca a
Juan Canty. Tom Canty, orgulloso y feliz se levantó, besó la mano del monarca y se
retiró con humildad respetuosa para buscar a su madre y compartir con su familia la
alegría de aquella circunstancia.

34. Conclusión

Cuando quedaron aclarados todos los misterios, se supo, por propia confesión de
Hugo hendon, que la esposa de éste había repudiado a Miles por imposición suya.
Hugo no fue condenado por la usurpación de los bienes y títulos de su hermano, pues
él no deseaba acusarlo, así que partió para el continente, donde no tardó en morir, y
poco tiempo después, Miles, ahora el conde de Kent, se casó con la viuda de Hugo.

De Juan Canty no se volvió a saber nada en absoluto.

El rey compensó a todos aquellos que lo ayudaron cuando éste fue mendigo. Gustó de
relatar sus aventuras muy detalladamente y declaró que el recuerdo de ello le servía
de provechosa lección, cuyas enseñanzas beneficiarían notablemente al pueblo.
Miles Hendon y Tom Canty fueron los favoritos del rey durante su breve reinado,
después fue coronada la reina Isabel.

Tom Canty vivió hasta una edad muy avanzada que le daba un aspecto grave y benigno
de anciano simpático. Durante toda su vida, se le tributaron los debidos honores y
reverencias.