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Agradecimiento:

A Dios Todopoderoso por darme la vida incondicionalmente, a mis Padres


Segundo y Donaida; a mis hijos, colaboradores silenciosos pero decisivos en mi
preparación personal y profesional; por todo lo que les quiero y lo mucho que les
debo

1
ÍNDICE
Resumen………………………………………………………………………..... 6
Introducción………………………………………………………………………7
CAPÍTULO I…………………………………………………………………….. 9
1. Planteamiento del Problema………………………………………………….. 10
1.1 Descripción de la situación problemática………………………………. 10
1.2 Formulación del problema de investigación……………………………. 16
1.2.1. Problema principal……………………………………………………. 16
1.2.2. Problemas secundarios………………………………………………… 16
1.3 Objetivos………………………………………………………………… 16
1.3.1. Objetivo principal……………………………………………………. 16
1.3.2. Objetivos secundarios……………………………………………….. 17
CAPÍTULO II…………………………………………………………………… 20
2. Marco Teórico…….………………………………………………………… 21
2.1Antecedentes del Estudio de Investigación……………………………… 21
2.2 Antecedentes Históricos………………………………………………… 21
2.3 Bases Teóricas……………………………………………………………… 25
2.3.1 Sistematización de La Indemnización por Errores Judiciales y
Detenciones Arbitrarias……………………………………………………. 25
2.3.1.1. Teorías de La Indemnización por Errores Judiciales
y Detenciones Arbitrarias…………………………………………………. 25
2.3.1.1.1. La Teoría de la Relación Contractual…………………………. 25
2.3.2.1.1.2. Teoría del Enriquecimiento Sin Causa………………………. 26

2.3.2.1.1.3 Teoría del Riesgo Profesional………………………………… 26


2.3.2.1.1.4 Teoría de la Representación…………………………………… 26
2.3.2.1.1.5 Teoría de la Responsabilidad Extracontractual……………… 27
2.3.2.1.1.6 Teoría de la Obligación Jurídica de la Asistencia Pública
o de la Solidaridad Social………………………………………………… 28
2.3.2.1.1.7 Teoría del Estado De Derecho………………………………. 28
2.3.2.1.1.8 Teoría de la Culpa …………………………………………… 28

2
2.3.2.1.1.9 Teoría de la Vicariedad ……………………………………… 29
2.3.2.1.1.10 Teoría de la Difusión Social del Riesgo……………………… 29

2.3.2.1.1.11 Teoría Organicista……………………………………………. 30


2.3.1.2 El Principio de la Solidaridad Social y la Legislación Nacional…. 31
2.3.1.3 El Error Judicial……………………………………………………. 34
2.3.1.3.1 Especies de Error ………………………………………………… 34
2.3.1.3.2 Legislación Nacional……………………………………………… 35
2.3.1.4. La Indemnización y su Improcedencia……………………………. 36
2.3.1.5. Convenios Internacionales………………………………………… 38
2.3.1.5.1. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos………… 38
2.3.1.5.2. El Convenio para la Protección de los Derechos Humanos
y de las Libertades Fundamentales Protocolo N° 7,
Estrasburgo, 22.Xi.1984…………………………………………… 39
2.3.1.5.3. Convención Americana sobre Derechos Humanos……………. 39

2.3.2. Sistematización de la Garantía Constitucional……………………… 40


2.3.2.1. Derechos Fundamentales………………………………………….. 40
2.3.2.2 Los Derechos Fundamentales en el orden Constitucional………… 41
2.3.2.3 El Valor Positivo y Axiológico de los Derechos Fundamentales… 42
2.3.2.3.1. Contenido Esencial……………………………………………… 43
2.3.2.3.2. Estructura……………………………………………………….. 43
2.3.2.3.3. Titularidad……………………………………………………… 44
2.3.2.3.4 .Dimensiones……………………………………………………. 45
2.3.2.3.4.1. Dimensión Subjetiva…………………………………………. 45
2.3.2.3.4.1. Dimensión Objetiva…………………………………………… 45
2.3.2.3.5 Eficacia…………………………………………………………… 45
2.3.2.3.5.1 Vertical………………………………………………………… 45
2.3.2.3.5.2 Horizontal……………………………………………………… 45
2.3.2.3.6. Límites…………………………………………………………… 46
2.3.2.3.7. Concepto de Derechos Fundamentales………………………… 46

3
2.3.2.3.8. Garantías Constitucionales……………………………………… 47
2.3.2.3.9. Garantías Procesales Relación de Garantías y Proceso………… 47

2.3.2.3.10. Garantías Procesales Reconocidas en el Contexto


Del Derecho Constitucional………………………………………………. 48
2.3.2.3.11. Garantías Procesales Reconocidas en el
Contexto Derecho Procesal Civil………………………………………… 49
2.3.2.3.12. El Juez Garante de los Derechos en los Procesos Judiciales… 51
2.3.2.12.1 El Juez en el Proceso Judicial…………………………………. 51
2.4 Bases Legales…………………………………………………………… 58
2.4.1 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos………………… 58
2.4.2 El Convenio para la Protección de los Derechos
Humanos y de las Libertades Fundamentales
Protocolo N° 7, Estrasburgo, Xi.1984……………………………… 58
2.4.3 Convención Americana sobre Derechos Humanos………………… 59
2.4.4 Constitución Política del Perú……………………………………… 59
2.4.5 Ley 24973, Del 28 De Diciembre De 1988………………………… 60
2.4.6 Ley Orgánica del Poder Judicial…………………………………… 60
2.4.7 Código Procesal Constitucional Ley Nº 28237…………………… 60
2.4.8 Decreto Legislativo N° 957…………………………………………. 60
2.5 Definición De Términos Básicos……………………………………… 61
CAPÍTULO III………………………………………………………………… 62
3. Hipótesis y variables…………………………………………………… 63
3.1 Hipótesis General……………………………………………………… 63
3.2 Hipótesis Específicas…………………………………………………… 63
3.3 Variables………………………………………………………………… 63
3.3.1. Variable independiente……………………………………………… 63
3.3.2. Variable dependiente………………………………………………… 63
3.3.1 Definición Conceptual de las Variables……………………………… 63
3.3.2 Operacionalización de las Variables………………………………… 63
CAPÍTULO IV…………………………………………………………………… 65

4
4. Metodología de la Investigación………………………………………… 66
4.1 Tipo y Diseño de Investigación………………………………………… 66
4.1.1. Descriptivo Simple…………………………………………………… 66
4.1.2 No Experimental……………………………………………………… 66
4.2 Nivel de la Investigación ………………………………………………. 66
4.3 Métodos………………………………………………………………… 66
4.3.1 Inductivo……………………………………………………………… 66
4.3.2 Deductivo……………………………………………………………… 67
4.3.3 Analítico………………………………………………………………. 67
4.4 Población y Muestra…………………………………………………… 67
4.4.1. Población……………………………………………………………… 67
4.4.2 Muestra……………………………………………………………… 68
4.5 Técnicas e Instrumentos de Recolección de Datos…………………… 68
4.5.1 Tipos de Técnicas e Instrumentos…………………………………… 68
4.5.1 Técnica………………………………………………………………. 68
4.5.2 Procedimientos para la Recolección de Datos……………………… 68
4.5.3 Criterios de Validez y Confiabilidad de los Instrumentos………… 69
CAPÍTULO V………………………………………………………………… 70
5. Análisis y Resultados de la Investigación……………………………… 71
5. 1 Análisis y Resultados de la Investigación………………………… 71
5.1.1. Variable independiente……………………………………………… 71
5.1.1.1. Ordenar por cada Indicador de la Variable
Dependiente Garantía Constitucional…………………………… 73
5.1.1.1.1 Indicador 1.- analizar pactos internacionales
convenios internacionales, legislación comparada. 73
5.1.1.1.1.1. Pacto internacional de Derechos Civiles y Políticos………… 73
5.1.1.1.1.2. El Convenio para la Protección de los Derechos
Humanos y de las Libertades Fundamentales
Protocolo N° 7, Estrasburgo, Xi.1984…………………….. 73
5.1.1.1.1.1.3 Convención Americana sobre Derechos Humanos………… 74
5.1.1.1.2. indicador 2.- demostrar si la existencia del comité

5
directivo del fondo distrital para el pago indemnizatorio
por errores judiciales a cuantos agraviados ha atendido
indemnizándolos…….............................................................. 74
5.2 Contrastación de Hipótesis…………………………………………… 75
5.3 Discusión de los Resultados………………………………………. 75
Conclusiones………………………………………………………………... 78
Recomendaciones…………………………………………………………… 80
Referencias de información………………………………………………… 81
Anexos………………………………………………………………………. 83

6
RESUMEN

La Presente Investigación se ha centrado en analizar si la mandato constitucional:


Indemnización por Errores Judicial y Detención Arbitraria, señalada en el artículo
139 inciso 7 de nuestra carta política cumple su finalidad como tal, esto es con la
efectividad que deviene de una norma de rango constitucional, para lo cual hemos
analizado en primera instancia las normas de rango internacional, derecho
comparado, en segunda instancia las normas nacionales, en este caso La
Constitución política del Perú, el Decreto Legislativo Nº957 y la norma que regula
la indicada garantía, Ley Nº 24973 Ley de Indemnizaciones por Errores Judiciales
y Detenciones Arbitrarias; del mismo modo las principales figuras jurídicas
evocadas por las mencionadas normas.

En tal sentido, hemos determinado que lo establecido en la Ley Nº 24973 Ley de


Indemnizaciones por Errores Judiciales y Detenciones Arbitrarias, norma que lo
regula, deja vacíos en cuanto a la reglamentación para la aplicación de dicho
precepto constitucional y por lo tanto no se ha cumplido hasta la fecha con la
asignación del fondo económico, y por lo tanto tampoco con la formación de la
Comisión Nacional ni local; esto es, comisión en el poder judicial Lima, y las otras
comisiones en las cortes superiores, estamentos integrados por un representante
del poder judicial, del ministerio público y del Colegio de Abogados; determinados
por la presente ley materia de investigación.

7
INTRODUCCIÓN

La Presente Investigación está centrada en determinar si el texto Constitucional


señalado en el artículo 139 inciso 7 referido a: “La indemnización, en la forma
que determine la ley, por los errores judiciales en los procesos penales y por
las detenciones arbitrarias, sin perjuicio de la responsabilidad a que hubiere
lugar” quiere decir, si tiene los efectos jurídicos legales como mandato
constitucional a favor de los agraviados conforme a su texto literal, siendo esto así,
en el cauce de la investigación se determinará si cumple sus fines como tal, toda
vez que, este precepto constitucional regulado por la ley 29473, solo establece
restricciones en cuanto a su aplicación al indicar que en los casos dentro del
ámbito penal establece que pueden reclamar indemnización aquellos que por error
judicial luego de ser condenados en proceso judicial, hayan obtenido en juicio de
revisión, y por sentencia de la Corte Suprema que declara la sentencia errónea o
arbitraria; y los que hayan sido sometidos a proceso judicial y privados de su
libertad como consecuencia de éste y obtenido posteriormente auto de
archivamiento definitivo o sentencia absolutoria. En el mismo sentido establece el
caso de la Detención Arbitraria, quien es privado de su libertad por la autoridad
policial o administrativa, sin causa justificada o, existiendo ésta, si se excede de
los límites fijados por la Constitución o por la sentencia. También tiene derecho a
indemnización quien no es puesto oportunamente a disposición del Juez
competente dentro del término establecido por la Constitución, quiere decir, que
sólo a través de sentencia absolutoria de la corte suprema se podrá tener el
derecho expedito a la indemnización, entonces aquellos agraviados procesados
en otros delitos, y que hayan sido sentenciados o detenidos erróneamente por
orden de juzgados penales, o por disposición del ministerio público, o la Policía
Nacional no tendrán la exigencia en derecho para ser indemnizados por las
facultades mal aplicadas de los administradores de justicia. Estos es, querer
tramitar la indemnización en la instancia de los juzgados o cortes superiores
acreditando la vulneración a sus derechos involucrados en este mandato
constitucional, en tal sentido, si se otorgara la correcta aplicación de esta garantía

8
constitucional , entonces cabria señalar que si cumple la atribución de una norma
fundamental.
Es más, cabe señalar que en la investigación también se determinará la
responsabilidad del Estado en cuanto a no regular o aplicar mal una norma de
carácter constitucional vulnerando con ello, derechos fundamentales, procesales y
todos los derechos conexos a una precepto constitucional señalado en nuestra
Carta Política.

En razón a la ley 29473, ley que regula la aplicación de este mandato


constitucional, y que para tales efectos se ha tenido que conformar a nivel
nacional y regional la comisión para realizar los pagos por errores judiciales y
detenciones arbitrarias a aquellos agraviados en su contexto, conforme lo
establece la norma acotada en su artículo 8, lo cual hasta la actualidad y de
acuerdo a lo investigado y acreditado como anexos a la presente investigación los
requerimientos a las instancias pertinentes, resulta que no se ha conformado
dichas comisiones, quiere decir que a la fecha ¿NO EXISTE ALGÚN
PROCESADO ERRÓNEAMENTE O DETENIDO ARBITRARIAMENTE PARA
QUE NI SIQUIERA SE HAYA CONFORMADO TAL COMISIÓN NACIONAL O
LOCAL? Pero lo más agravante de esta mandato constitucional, que es ya
garantía a letra muerta o simple enunciado, es que conculca derechos
fundamentales de quienes se ven agraviados por este texto constitucional, es
más, en la investigación también se determinará la responsabilidad del Estado en
no regular debidamente una norma constitucional, en tal sentido, si no existe tal
comisión que regule la atención del texto constitucional investigado, en su defecto
deja de ser un mandato constitucional quedando en el supuesto de letra muerta o
simple enunciado en nuestra Norma suprema.

9
CAPÍTULO I

10
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1 DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN PROBLEMÁTICA

La carta política establece en su Artículo ciento treinta y nueve inciso siete “La
indemnización, en la forma que determine la ley, por los errores judiciales en
los procesos penales y por las detenciones arbitrarias, sin perjuicio de la
responsabilidad a que hubiere lugar”, quiere decir resarcir el daño causado al
imputado sin haber sido responsable de un ilícito penal cometido. En nuestro país
se vienen produciendo numerosos errores judiciales con lo que se denota la gran
responsabilidad del juzgador y la insatisfacción de poder recompensar los graves
e irreparables daños ocasionados por dichos errores; no obstante que existe una
ley especial, y nuestra actual Constitución lo prevé, no se ha visto algún caso en
que el Estado de por sí haya realizado tal circunstancia.

Es más que seguro que si este texto constitucional dejara de ser “letra muerta”
conllevaría a que nuestros jueces hoy en día estudien más, analicen
exhaustivamente y resuelvan con mejor criterio para evitar errores, lo que a la vez
dejaría en buen recaudo la administración de justicia, y el otorgamiento del
derecho a quien corresponda apegado a la justicia, es más, sin vulnerar derechos
de terceros injustamente.

En nuestro país, el tema de la Indemnización por Errores Judiciales tiene como


primer antecedente histórico la Constitución Política del Perú de 1933, bajo el
gobierno de Luis Manuel Sánchez Cerro. Esta fue una situación innovadora en ese
tiempo y sumamente positiva, sobre todo para aquellas personas que se sentían
perjudicadas por errores cometidos en la administración de justicia, lo que
representó una esperanza para las personas que buscaban un resarcimiento que
logre reducir los daños causados por errores judiciales.

11
Posteriormente se le da la categoría de principio internacional, al adherirse nuestro
país al Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos; asimismo a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, que garantizaban la
indemnización por errores judiciales. Estas incorporaciones fueron positivas sobre
todo en un país como el nuestro cuya población en una inmensa mayoría ignora
su Constitución, por lo que fue un gran avance al reconocimiento y protección de
los Derechos Humanos.

Con la dación de la Constitución Política de 1979 se amplía la figura del “Error


Judicial”, ya no siendo necesario estar en un proceso penal para que se otorgue
una indemnización, sino que esta podría aplicarse cuando una persona hubiese
sufrido detención arbitraria, que por regla general es fuera de un proceso penal.
Con fecha 28 de diciembre de 1988 se expide la Ley N° 24973, “Ley de
Indemnización por Errores Judiciales y Detenciones Arbitrarias”, en la que se
detallan los casos de detención arbitraria, y extiende la comisión de esta figura a la
policía. Pero lo más novedoso de esta Ley es la creación del Fondo Nacional
Indemnizatorio por Errores Judiciales, que establece un fondo que se encargaría
del pago de la indemnización correspondiente una vez que la autoridad judicial
haya emitido la resolución que determine la absolución o el archivo definitivo del
proceso.

Vale decir también que, en el inciso 7 del artículo 139 de nuestra actual Carta
Política del Estado, se prevé “La indemnización, en la forma que determine la
ley, por los errores judiciales en los procesos penales y por las detenciones
arbitrarias, sin perjuicio de la responsabilidad a que hubiere lugar”, Este
derecho indemnizatorio es una figura que no se le ha otorgado un tratamiento
adecuado, a pesar de la constante y distinta regulación desde su incorporación en
los diferentes cuerpos normativos.

Con la dación del Decreto Legislativo N° 957, que aprueba el nuevo Código
Procesal Penal, se contempla también esta figura, específicamente en el inciso 5

12
de su artículo 1, que establece: “El Estado garantiza la indemnización por errores
judiciales”, precepto que, a pesar de que ya anteriormente se ha reglado en
numerosos textos normativos, no tiene una aplicación efectiva.

En nuestro país, el principal problema que encontramos es la proliferación de


leyes sin existencia real, porque un país no se mide por la cantidad de leyes sino
por la efectividad de ellas.

Pero a la vez no se deben expedir leyes si no existen los medios idóneos para que
estas normas tengan vida en la realidad; por ejemplo el Estado debe asignar una
partida presupuestal que asegure este fondo para las personas víctimas de
errores, si esto no se aplica, no podemos decir que el Estado garantiza
eficazmente los derechos de los ciudadanos que se ven afectados por los posibles
desbordes o excesos en el ejercicio del poder.

Esperamos con avideces [aspiraciones, ambiciones] que la incorporación de este


mandato constitucional al nuevo Código Procesal Penal recobre vida y no pase de
ser de una simple prescripción a una aspiración.

En este orden de ideas, es preciso involucrar el tratamiento legal que le otorga el


derecho comparado a la indemnización por errores judiciales y detenciones
arbitrarias, es por ello, al indicar la normativa Colombiana donde a través del
profesor Carlos H. Pareja en 1939, afirmaba que la regla general era la
irresponsabilidad del Estado enfrente de los actos jurisdiccionales, pero con una
excepción en el caso del individuo condenado por un delito que no cometió y que
posteriormente a su proceso puede demostrarlo, siendo así, según el profesor
Pareja, correspondería al Estado como gerente del servicio público de justicia
asumir la indemnización, pero gracias al Código de Procedimiento Penal de 1938
la indemnización debe exigirse al juez, testigo o perito que determinó la condena
con lo cual en la práctica se hace imposible la reparación del daño por la
insolvencia de quiénes tienen que reparar el perjuicio que se causó.

13
El indicado precepto legal tiene un error de fundamentación puesto que el error no
puede predicarse de los funcionarios judiciales o sus auxiliares, sino del servicio,
lo que nos llevaría a adoptar una culpa in vigilando [Expresión que indica la
responsabilidad en la que incurre una persona por los daños ocasionados por otra
debido a la omisión del deber de vigilancia que sobre ella tenía y que da lugar a la
indemnización por el daño causado] del Estado enfrente de sus funcionarios, que
no cometen el error como un hecho personal, por el contrario lo cometen como
acto del servicio, del Estado.

De la misma manera al citar al Doctor Ricardo Hoyos Duque, (1985) en su obra


“La responsabilidad patrimonial de la administración pública”. Considera que lo
lógico es aceptar que la responsabilidad estatal cubra también los daños que
ocasione con la administración de justicia, e incluso agrega que tratándose de
errores en materia penal la reparación económica es insuficiente para compensar
todos los daños que se sufren por estar privado de la libertad.

Asimismo cuando nos referimos a la obra del Dr. Edgar Escobar López “La
Responsabilidad del Estado por fallas en la Administración de Justicia” en la que
sostiene que sin importar el órgano o agente de la administración que cometa el
daño este compromete la responsabilidad estatal por cuanto el daño resulta o de
una mala organización o de un funcionamiento defectuoso del servicio, aunque en
algunos casos pueda imputársele culpa al agente encargado de prestar ese
servicio y por tanto generador del daño.

Al referirnos a la Legislación Española, citando al Doctor Ignacio Serrano


Butragueño Profesor del Centro de Estudios e Investigación del Ilustre Colegio de
Abogados de Madrid, resume que el error judicial sólo puede afirmarse de
resoluciones, incluso de providencias dictadas por Jueces y Magistrados en el
ejercicio de su Jurisdicción, es decir, juzgando, haciendo ejecutar lo juzgado, o
adoptando medidas cautelares, frente a las que se hayan agotado todos los

14
recursos ordinarios y extraordinarios previstos por la ley, y que evidencien la
desatención del Juzgador por tratarse de un yerro manifiesto e indiscutible, ya
sobre los hechos declarados probados, ya sobre el derecho aplicado, que sea
determinante del sentido de la resolución. Que haya provocado daños
indemnizables y que no sea debido a dolo o culpa del perjudicado.

En tal sentido, citar al instituto de investigaciones jurídicas de la Universidad


Nacional Autónoma de México a través del pronunciamiento de Agustín Gordillo,
en su obra “Tratado de Derecho Administrativo tomo II”, sexta edición Buenos
Aires, capítulo 20, página 28, cuando señala que el fundamento de la
responsabilidad aparece con el principio general de que cuando se causa un daño
nace una obligación respecto de su reparación, e incluso una sanción para el
responsable.

En razón de ello, la responsabilidad del Estado por error judicial se genera cuando
una persona es condenada en primera instancia y luego absuelta, o procesada y
detenida, siendo luego sobreseída definitivamente.

Afirma el indicado doctrinario que es muy delicado el tema de las sentencias


dictadas erróneamente, pues por virtud de un error judicial el justiciable puede
perder injustamente su libertad, su patrimonio, su honra; un error judicial puede
destruir a su familia o destruirlo a él. Asimismo un error judicial puede producir la
impunidad del imputado por un hecho ilícito, y provocar que el juzgador
descuidado o inepto, sin desearlo otorgue una resolución al autor de aquél, algo
que no le corresponda.

Para tener una mejor idea del tema que nos ocupa, conviene poner a
consideración el concepto doctrinal citado por la Juez Giuliana Brindani Farías
Ríos; Juez Especializado Penal de Lima, quien señala que el error judicial es "el
falso concepto que tiene el Juez respecto de la verdad de los hechos que son
materia del proceso; y, se recalca que comprende no solamente los perjuicios

15
producidos en el inocente sino en los errores o faltas que afectan al culpable y
pueden incluir tanto el error de hecho como el de derecho . Sin embargo, esta
concepción deja de lado los supuestos cuando el magistrado pese a conocer la
verdad de los fallos (dolo), emite su fallo contradictorio a su conciencia,
perjudicando a un inocente.

Siendo esto así, y a pesar de que esta señalado literalmente en nuestra Norma
Suprema disque como Precepto Constitucional a tenor de “un simple enunciado o
de letra muerta” con restricciones legales a que solo sean indemnizados los que a
través de un proceso de revisión tramitado en la corte suprema y con un fallo de la
misma podrán ser merecedores de este beneficio, y aquellos que hayan obtenido
el sobreseimiento definitivo o sentencia absolutoria, sin embargo, mediante
Resolución Ministerial Nº 254-2006-JUS de fecha 23 de junio del 2006 se creó la
Comisión Técnica encargada del análisis y revisión de la Ley Nº 24973, Comisión
que ha desarrollado un anteproyecto de Ley Nº 2176/2007–CR. De modificatoria
de la citada ley, según se desprende de la Resolución Nº 203-2007-JUS, de fecha
13 de junio del 2007, publicada en el Diario Oficial “El Peruano” con fecha 14 de
junio de 2007.

Según los autores de la Exposición de Motivos de dicho Anteproyecto de Ley , el


reconocimiento de la responsabilidad civil del Estado por los daños provocados
por su actividad constituye un gran hito en la consolidación del Estado
Democrático de Derecho, fundado en la protección de los Derechos Humanos y
propone cambios sustanciales que en vez de ampliar el alcance del derecho
indemnizatorio lo limita, como por ejemplo limita los supuestos de quienes tienen
derecho a indemnización en cuanto a quienes hayan tenido sentencia absolutoria,
siempre que esta se haya obtenido en revisión de sentencia, o bien que el hecho
no constituya delito, o inexistencia del hecho imputado, es decir a diferencia de la
Ley 24973 aún vigente, este anteproyecto ya no tutela los supuestos de derecho
indemnizatorio para quienes se hayan visto agraviados y hayan obtenido

16
declaración de archivamiento y que la sentencia haya sido declarada como
errónea.

Esta pretendida reforma legal, no ha considerado que la actividad procesal del


Juez quien para dar fin a un proceso bien podría disponer declarar fundada una
excepción de naturaleza de juicio, o archivar por falta de pruebas suficientes
aplicando el principio constitucional del indubio pro reo, supuestos que
eventualmente también podrían aplicarse para el caso de una persona inocente,
que precisa de indemnización por el error judicial cometido. Y además el tratar de
regular límites del alcance indemnizatorio no justificados como el aludido, son
contrarios a los deberes esenciales del Estado, tales como el deber de promover
el bienestar general que se fundamenta en la justicia regulado en el Artículo 44 de
nuestra Constitución.

En ese sentido, en el aludido Anteproyecto de ley, el Estado trataría de protegerse


para no otorgar indemnizaciones a nadie o sólo a unos cuantos, vulnerando con
ello derechos constitucionales.

1.2 FORMULACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN


Conforme a los considerandos antes esgrimidos, es que se genera el presente
trabajo de investigación con el planteamiento siguiente:

1.2.1. PROBLEMA PRINCIPAL

¿El Derecho a La Indemnización por errores Judiciales y Detenciones Arbitrarias


es Mandato Constitucional Efectivo o un Simple Enunciado?

1.2.2. PROBLEMAS SECUNDARIOS

17
1.2.2.1. ¿Cuál es la responsabilidad del Estado en la indemnización por errores
judiciales y detenciones arbitrarias, en cuanto a su cumplimiento y la
efectividad como mandato constitucional?.
1.2.2.2. ¿Cuál es el porcentaje de casos que existen a nivel local y no han sido
indemnizados por error judicial y detención arbitraria, conforme lo
establece la ley 29473, para comprobar si es un Mandato Constitucional o
un simple enunciado?

1.3 OBJETIVOS

1.3.1. OBJETIVO PRINCIPAL


Establecer el grado de efectividad como Norma Constitucional la indemnización
por errores judiciales y detenciones arbitrarias.

1.3.2. OBJETIVOS SECUNDARIOS

1.3.2.1. Determinar si la Ley Nº 24973, norma que regula la “La indemnización,


en la forma que determine la ley, por los errores judiciales en los
procesos penales y por las detenciones arbitrarias, sin perjuicio de la
responsabilidad a que hubiere lugar”, se aplica en su contexto a los
que resulten agraviados por errores judiciales.
1.3.2.2. Identificar la cantidad de casos que no han sido atendidos respecto de las
restricciones legales a las que solo es aplicable la Ley 24973, y comprobar
si es una Norma Constitucional efectiva o un simple enunciado?

1.4 JUSTIFICACIÓN E IMPORTANCIA

Desde un punto de vista social; el resultado que produciría el presente trabajo de


investigación ayudaría a tomar en cuenta el verdadero contexto de lo que respecta
a una Norma constitucional y por ende otorgarle un adecuado tratamiento, con la
finalidad de que las personas que se les vulnere sus derechos y que tal agravio se

18
subsuma a la finalidad del precepto legal, en tal sentido, conozcan y puedan a ello,
requerir la atención para resarcir sus derechos conculcados conforme a Ley.

Desde un punto de vista económico; es que el ser sentenciado por error judicial o
detenido arbitrariamente, ya genera no solo un perjuicio económico, sino también
un daño al proyecto de vida en todos sus aspectos de la persona agraviada,
quiere decir que al aplicarse de forma efectiva lo que establece nuestra Norma
Suprema, respecto de indemnizar económicamente a los agraviados por error
judicial o detención arbitraria degradaría en algo proporcional pero no razonable el
daño causado, pero lo más importante es lograr la efectividad de la aplicación de
esta Norma constitucional, teniendo en cuenta la responsabilidad del estado.

Desde un punto de vista profesional; el trabajo de investigación se convierte en un


proyecto muy útil porque permite se le conceda el tratamiento adecuado a un
Mandato constitucional, lo cual enriquece los conocimientos de todos los
involucrados en el derecho Constitucional y procesal penal.

Desde el punto de vista cultural, es que al determinar una correcta aplicación de


una Norma constitucional, ayudaría a las personas agraviadas por error judicial y
detención arbitraria, no solo a conocer sus derechos en este ámbito legal, sino que
también proporcionaría que el derecho y la tutela jurisdiccional del accionante
estén garantizados con todo el caudal de garantías que establece nuestra norma
constitucional, en razón de ostentar una efectiva y adecuada aplicación de la Ley
Constitucional.

Desde un punto de vista doctrinal, se considera que el trabajo de investigación


alcanzaría el interés de conocedores y estudiosos del derecho, y a los mismos
operadores de justicia, permitiendo así un aporte doctrinal no solo a los juristas
sino también al derecho constitucional, civil, procesal penal, con la finalidad de que
se le otorgue una correcta y adecuada aplicación de la Norma constitucional
materia de análisis, y que al continuar en su mismo circuito se estaría vulnerando

19
derechos constitucionales, asimismo infringiendo convenios y pactos
internacionales, a los cuales está adscrito nuestro país.

Desde un punto de vista legal, el conocimiento vertido en este proyecto


determinará la deficiencia u omisión de nuestro ordenamiento jurídico
constitucional vigente, al no brindarle el tratamiento legal oportuno y adecuado,
con la finalidad de que se refleje como una garantía para la protección de
derechos constitucionales, y no por el contrario quede establecido como un simple
enunciado a letra muerta.

Como afirma el Doctor en derecho y jurista peruano Mario Alzamora Valdez en su


libro “Introducción a la Ciencia del Derecho” donde establece que: Tres son los
caminos básicos de la esencia del derecho: La sociabilidad del hombre nacida de
una íntima y profunda necesidad humana; lo Normativo, esto es, la exigencia de
regular la conducta y el Deber ser orientado hacia los valores, y en consecuencia,
la vida social tiene que ajustarse al Derecho, pues cuando hay falta de
correspondencia ha de originar situaciones irregulares en el grupo social, quiere
decir que al no tener atención por parte del estado la persona agraviada por error
judicial o detención arbitraria, se estaría generando un conflicto legal, en razón de
incoar una Norma constitucional, lo cual generaría la indefensión del accionante.

20
CAPÍTULO II

21
2. MARCO TEORICO

2.1 ANTECEDENTES DEL ESTUDIO DE INVESTIGACIÓN

Según Genaro Carrió, (1967) en su obra “El recurso extraordinario por sentencia
arbitraria”. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, p. 48, donde señala que: “nadie ha
podido hasta ahora determinar esas condiciones necesarias y suficientes [para
que la decisión judicial esté bien fundada], porque ello es imposible. Decidir que
una sentencia satisface el test del debido proceso legal no es reconocer en ella o
atribuirle una elusiva e indefinible propiedad o característica, sino que es señalar
que no exhibe ninguna de las muy variadas anomalías que directa o
indirectamente pueden afectar un acto tan complejo como el de dictar una decisión
judicial. La complejidad del acto se refleja en la riqueza y complejidad de los
cánones que se usan para apreciar sus variados momentos. Son innumerables los
modos en que estos cánones pueden ser transgredidos.”

El indicado autor explica sucintamente que las decisiones judiciales no casi


siempre desagravian la finalidad del debido proceso, sino que también al otorgarle
una apreciación concreta que si cumple todos esos fines, sería determinar no
encontrar ninguna anomalía en sus fallos, en tal sentido, no existiera caso alguno
respecto del agravio por error judicial o detención arbitraria.

Al citar al Dr. José García Falconí, Profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la


Universidad Central del Ecuador al indicar respecto de la Responsabilidad Civil
del Estado Ecuatoriano, señala:
¿Qué es Error Judicial?, según la doctrina el error judicial es "el falso concepto
que tiene el Juez respecto de la verdad de los hechos que son materia del
proceso; y, que se recalca que comprende no solamente los perjuicios producidos
en el inocente sino en los errores o faltas que afectan al culpable y pueden incluir
tanto el error de hecho como el derecho".

22
En nuestra legislación EL ERROR JUDICIAL es el reconocimiento por parte del
Estado a través del recurso extraordinario de Revisión, que una sentencia penal
condenatoria contiene una flagrante equivocación respecto de la culpabilidad del
condenado, con todas las consecuencias que surgen del fallo adverso.

 ¿Cuándo hay Error Judicial?


i.Cuando hay errónea apreciación de los hechos.
ii.Mal encuadramiento de las circunstancias fácticas en el Ordenamiento
Jurídico.
iii.Utilización errónea de las normas legales.

El indicado profesor, explica sucintamente en razón del fundamento para pagar los
daños por Error Judicial en materia Penal, quiere decir para procesar los daños
ocasionados por error judicial, la vía está planteada dentro del marco del
procesamiento penal ordinario y se canaliza a través del Recurso de Revisión.

Para tales efectos, quien conoce y resuelve sobre el Recurso de Revisión, es la


Sala especializada en materia penal de la Corte Suprema de Justicia, es decir,
que en ésta instancia se declara, de ser el caso, la revocatoria o reforma a la
sentencia revisada. Si la Sala Especializada de lo Penal, mediante sentencia
declara la revocatoria del fallo sometido a revisión y ordena la libertad del
condenado, desde la perspectiva de este estudio, en todos estos casos, tal
sentencia revocada equivale a la declaratoria del daño causado, es decir equivale
al título de imputación, en el cual el afectado fundará su reclamo de indemnización
y rehabilitación.

Pero hay que tener en cuenta señala el Dr. José García Falconí que no en todos
los casos en los que se reforma una sentencia a través del recurso de revisión,
hay lugar a responsabilidad del Estado tal como recurso de revisión, hay lugar a
responsabilidad del Estado tal como aparentemente lo plantea la norma
constitucional. Dicha responsabilidad y la consecuente rehabilitación e

23
indemnización del afectado por parte del Estado, debería depender no sólo de que
haya reformado la sentencia revisada, sino y sobre todo, de que se haya probado,
un daño ilegítimo por parte del Estado, a la persona particular.

Secuencialmente nos explica el Dr. José García Falconí la prueba del daño
causado por Error Judicial en materia Penal, se configura una vez que se cuenta
con el título de imputación, que constituye la sentencia favorable del Recurso de
Revisión, por lo que se revoca o se reforma la sentencia recurrida, el Art. 418 del
Nuevo Código de Procedimiento Penal, señala que el reclamo administrativo para
la indemnización y rehabilitación será presentado en la forma prevista en la Ley
Orgánica del Ministerio Público, pero esta Ley no contempla disposición alguna
sobre el trámite previsto en el nuevo Código de Procedimiento Penal, por tal hay
un vacío de la Ley.

Para solucionar este vacío, se podría aplicar el Art. 38 de la Ley de Modernización


del Estado, por lo tanto, independientemente de lo dispuesto en el Art. 418 del
nuevo Código de Procedimiento Penal, no se requerirá previamente, haber
formulado reclamo administrativo para iniciar la demanda contra el Estado por
error judicial. Pero, para que a consecuencia de un error judicial se establezca la
irresponsabilidad del Estado; y, por tanto se pueda reclamar reparación, es
necesario que se reclame el daño causado, se valore el mismo y se establezcan
las formasen que debe ser reparado; y, que el error judicial no sea atribuible al
afectado.

Respecto del Monto por daños causados por Error Judicial en materia Penal, nos
indica el Dr. José García Falconí, que es a través del Art. 416 del nuevo Código de
Procedimiento Penal, el que determina el monto de la indemnización, de que el
Estado le debe a quienes afecte por error judicial; y, los casos de privación injusta
de la libertad que terminan con Auto de Sobreseimiento Definitivo o Sentencia
Absolutoria del Sindicado.

24
De la misma manera Andrea Cristina Morales Ullauri (2011).En su tesis
“Responsabilidad civil del Estado en caso de error judicial, según la Constitución
de la República del Ecuador y el código orgánico de la Función Judicial”,
presentada en la Facultad de Jurisprudencia. De la universidad de Quito. Quien
resumen el argumento siguiente:

“Un sistema de derecho administrativo no es completo sino cuando el ciudadano


tiene el medio de obtener una reparación por los perjuicios que le ocasione el
Estado”, por ello es indispensable que los ordenamientos jurídicos provean de
medios procesales a los administrados para que éstos hagan efectivos los
derechos y principios reconocidos en la Constitución. Siendo los errores judiciales
una fuente de responsabilidad del Estado, por constituir una forma de actividad
ilegítima o irregular de los órganos de la Función Judicial, es imperante que exista
una manera de hacer efectiva la responsabilidad del Estado que, al mismo tiempo,
permita a los administrados obtener un resarcimiento por el daño que dichos
errores les hayan producido. Por ello, el ordenamiento jurídico ecuatoriano ha
desarrollado normas procesales para una aplicación directa del principio
constitucional de responsabilidad que permitan hacer efectiva la responsabilidad
del Estado en los casos de error judicial.

Al concluir se puede determinar respecto del tratamiento legal que le otorga la


legislación comparada, en este caso la legislación ecuatoriana, donde se aprecia
que si está establecido literalmente y con carácter de mandato imperativo por la
Ley de la competencia, en los casos que hay que reparar el daño causado por
error judicial y detenciones arbitrarias, es más, conforme explica el Dr. José
García Falconí es netamente el estado responsable del error judicial por tanto se
pueda reclamar reparación, es necesario que se reclame el daño causado, se
valore el mismo y se establezcan las formas en que debe ser reparado; y, que el
error judicial no sea atribuible al afectado, de la misma forma respecto de la tesis
“Responsabilidad civil del Estado en caso de error judicial, según la Constitución
de la República del Ecuador y el código orgánico de la Función Judicial”

25
presentada por Andrea Cristina Morales Ullauri, es el estado el responsable de
surtir de normas procesales necesarias con la finalidad de que los agraviados por
error judicial y detención arbitraria, puedan tener el acceso y la respectiva tutela a
sus derechos conculcados.

2.2 BASES TEÓRICAS

2.2.1 SISTEMATIZACION DE LA INDEMNIZACIÓN POR ERRORES


JUDICIALES Y DETENCIONES ARBITRARIAS.
[Variable Independiente]
El trabajo de investigación amerita que se le atribuya una determinada base
teórica a los diferentes elementos que lo conforman, siendo esto así, es primordial
indicar que el Estado de derecho es una autolimitación de las funciones del Estado
y que se encuentra sometido a las Normas Constitucionales que le dan origen y de
él se aparta la irresponsabilidad que sólo sería procedente en un estado
autocrático.

Así como el Estado es responsable de sus actos de gestión (actividad empresarial


del Estado) como persona jurídica que es, igualmente es responsable por sus
actos de administración (servicios públicos). No cabe duda entonces que el Estado
tiene una responsabilidad compartida tanto por su función privada como por la
pública, orientado a amparar el daño sufrido por las víctimas y aplicar un cierto
control del Poder Estatal a través de su función jurisdiccional.

2.2.1.1. TEORÌAS DE LA INDEMNIZACIÓN POR ERRORES JUDICIALES Y


DETENCIONES ARBITRARIAS.
En razón ello, Según el jurista Argentino Manuel María Diez, en cuanto a la
variable independiente señala las siguientes teorías:

26
2.3.1.1.2. LA TEORÍA DE LA RELACIÓN CONTRACTUAL

Basada en la teoría del Contrato social de Rousseau, entendiéndose que el


individuo contrata al Estado para que sea este quien administre justicia, es decir le
delega la función judicial, renunciando este a la justicia privada. En ese sentido, si
el Estado, a quien delegue dicha administración de justicia, incurre en errores que
me agravian a mí como ciudadano, éste tiene el deber de indemnizarme por tal
daño. Esto parece concordante con el Artículo 138 de nuestra Constitución en
cuanto señala que “la potestad de administrar justicia emana del pueblo y se
ejerce por el Poder Judicial a través de sus órganos…”.

2.3.2.1.1.2. TEORÍA DEL ENRIQUECIMIENTO SIN CAUSA


sustentada en los postulados de la institución civil del enriquecimiento sin causa,
es decir se entiende que el Estado comete un error incurre aparentemente en un
enriquecimiento sin causa, pero esto resulta desatinado porque la represión de la
libertad de un inocente o detención arbitraria, más bien eventualmente podría
generar pérdidas al Estado, como por ejemplo sería el caso de alguien a quien si
no se le hubiese afectado su libertad bien podría haber llegado a ser una persona
que reditúe impuestos al Estado, incluso llegar a ser Presidente.

2.3.2.1.1.3 TEORÍA DEL RIESGO PROFESIONAL


Por la cual se considera objetivamente al Sistema Judicial como una actividad
riesgosa, siendo por ello el Estado el llamado a responder pecuniariamente en
caso de errores judiciales, es decir se pone más énfasis en resarcir a la víctima.
Sin embargo, está bien puede complementarse con la teoría de la responsabilidad
subjetiva, donde se cuenta la intención del ente jurisdiccional (Juez) a quien se le
sancionaría por los errores cometidos en el ejercicio de sus funciones de
juzgamiento, en caso la reparación del Estado fuere insuficiente.

2.3.2.1.1.4 TEORÍA DE LA REPRESENTACIÓN


Basada en el razonamiento de que el representado responde por los actos de su
representante. En ese sentido, se considera al Estado como representado y al

27
Juez como aquel funcionario o servidor público que lo representa. Aquí la
responsabilidad se sustenta en la culpa in eligendo o in vigilando, presente a partir
de la elección del representante por parte del representado

Existen también otras teorías acerca del fundamento de la responsabilidad del


Estado por el error jurisdiccional, tales como las citadas por la colombiana
NATALIA MAYA DÍAZ, como son:

2.3.2.1.1.5 TEORÍA DE LA RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL


Basada en que el Estado debe responder por el hecho ilícito que se cometió. Se
critica porque se funda en criterios de derecho privado, que dejan de lado la
responsabilidad cuando no hay dolo y cuando esta es compartida. A nuestro
parecer esta teoría se asemejan bastante con la Teoría del Riesgo profesional,
porque aquí es el Estado quien responde por sus errores debido a que su función
jurisdiccional es considerada riesgosa, siendo este un supuesto de
responsabilidad civil objetiva.

La responsabilidad extracontractual moderna es un mecanismo que persigue ante


todo reparar económicamente un daño. En otras palabras, cuando una persona ha
sufrido un daño sin justificación, el Derecho quiere que los aspectos materiales de
ese daño le sean aliviados mediante el traslado de su carga económica a otro o a
otros individuos (el culpable, el causante, el empleador, el dueño del animal, el
asegurador, etc.).
La moderna responsabilidad extracontractual pone acento en la reparación de la
víctima antes que en el castigo del culpable.

En relación a la responsabilidad extracontractual en el Perú, cabe señalar que la


historia del articulado sobre la responsabilidad extracontractual en el Código Civil
de 1984 recorre los tres principios más discutidos en el mundo moderno para
organizar esta institución; pero los recorre a la inversa del sentido de la historia del
Derecho. Mientras que la responsabilidad extracontractual ha ido evolucionando

28
en el mundo del principio de la culpa (teoría subjetiva) al principio del riesgo
primero (teoría objetiva) y luego al principio de la difusión social del riesgo, el
articulado del Código Civil de 1984 fue organizado primero sobre la base de la
difusión social del riesgo, luego se replegó hasta la teoría objetiva y finalmente
terminó recluido en el viejo principio de la culpa. Sin embargo, la flexibilización
inherente al Derecho ha permitido a los jueces continuar con la historia en las
direcciones más modernas y convenientes.

2.3.2.1.1.6 TEORÍA DE LA OBLIGACIÓN JURÍDICA DE LA ASISTENCIA


PÚBLICA O DE LA SOLIDARIDAD SOCIAL

Considera que siendo el Estado una organización con mucho poder, los daños
que tal ejercicio de poder pudiese engendrar deben ser respondidos por este a
favor de quien haya resultado perjudicado en aras del principio de solidaridad y
mutualidad. Es decir el Estado tiene una obligación jurídica de asistencia.
Pensamos que esta teoría es más propia de los Estados de influencia socialista,
aunque no por ello se le debe dejar de lado, sobre todo tratándose de Estados con
una economía social de mercado.

2.3.2.1.1.7 TEORÍA DEL ESTADO DE DERECHO


Según la cual si el Estado de Derecho se funda en la protección del derecho, la
seguridad jurídica y el respeto de los administrados, por inferencia lógica la
responsabilidad estatal le corresponde al mismo Estado, pues cuando se
establece un servicio para el beneficio común (Vg.: función judicial), en caso de
falta de idoneidad de dicho servicio público, es el Estado quien debe reparar el
daño causado en aras de asegurar mejor la eficacia de la administración de
justicia.

De la misma manera citar a EDGAR ARBULU COLLAZOS, en su obra


“Responsabilidad del Estado por su Función Jurisdiccional” en cuanto a la
variable independiente tiene como sustento las siguientes teorías:

29
2.3.2.1.1.8 TEORIA DE LA CULPA

Tiene su sustento en la antigua sanción que se impone al Estado: culpa in


eligendo y culpa in vigilando.Se sostiene que el Estado es responsable por la
elección de sus funcionarios y servidores en la actividad jurisdiccional, ya que los
jueces y magistrados son nombrados por el Estado a nombre de la Nación, a
propuesta de los Concejos Distritales y Nacional de la Magistratura, según sea el
caso, y para efectos de los magistrados de la Corte Suprema éstos deben ser
ratificados por el Senado de la República.

2.3.2.1.1.9 TEORIA DE LA VICARIEDAD


Del latín ``vicarius'' (que viene de vicis, vez, alternativa) se trata de la
responsabilidad alternativa o substituta del principal frente a los actos del servidor.

Como la teoría de la culpa, la vicariedad tiene su base en la culpa in eligendo y la


culpa in vigilando, pero no con la noción subjetivista que la doctrina alemana
elaborara, sino con un criterio objetivado de la culpa (presunción iuris et de iure).
Tanto el Código Civil Peruano de 1936, como el de 1984 (artículo 1981) consagran
la responsabilidad del principal por los actos del servidor.

Pero entonces cuál es el fundamento de esta teoría, si el principal no responde por


culpa. Se trata de una razón de ocasionalidad más que de causalidad, es decir, no
es necesario que exista, un nexo de causalidad material sino simplemente un nexo
lógico: el principal propició la ocasión en la que el daño fue causado.

2.3.2.1.1.11 TEORIA ORGANICISTA

El jurista francés Gierke desarrolló una teoría que atribuye la responsabilidad al


Estado y no a sus funcionarios, y consecuentemente la responsabilidad civil del
Estado ya no es vicaria sino directa. Por tanto, los órganos de una persona jurídica

30
no son distintos sino parte de ella misma, actúan por la persona jurídica y no por sí
mismos. No es, entonces, el funcionario quien actúa y causa el daño, sino es el
Estado mismo el que actúa a través de ese funcionario. De ello se deriva la
obligación de la persona jurídica, pero no por ello menos realidad para el derecho,
constituyendo el Estado un centro de imputación de derechos y obligaciones per
se y no sólo en la persona de cada uno de los funcionarios.

Todo ello sin perjuicio de que el Estado pueda accionar repitiendo contra el
funcionario responsable. El Estado asume la obligación de indemnizar por las
razones de garantía frente a las víctimas y por cuanto se encuentra en mejor
actitud que la víctima para cobrar ese importe del funcionario, pues debido a la
relación de dependencia, tendrá diversos mecanismos para hacerse reembolsar:
descuento de salarios, indemnizaciones acumuladas.

En razón al sustento de la teorías indicadas en el párrafo precedente, tienen la


misma finalidad, toda vez que, indican que el único responsable es el estado a
través de sus funcionarios por el error judicial o detención arbitraria en el
argumento de algunas teorías, y en otras directamente al estado mismo, quiere
decir, que una garantía constitucional es una garantía para toda persona, es más,
para quienes se encuentran en calidad de agraviado por el estado, en razón de
ello, el cumplimiento efectivo y su correcta aplicación de una garantía
constitucional determina un derecho fundamental, un constitucional, un derecho
procesal, dimitiendo de reflejar por el mal tratamiento o inadecuada aplicación de
algún estado, quedando con esa acción estadual en un simple enunciado o
garantía de letra muerta.

Es más, sabiendo lo reciente del Anteproyecto de ley de reforma de la Ley Nº


24973 de “Indemnización por Error Judicial y Detención Arbitraria”, según lo
anotado en su Exposición de Motivos de tal propuesta, y atendiendo a la
evaluación de las teorías doctrinarias antes expuestas, podemos advertir que los
miembros de la Comisión de dicha propuesta de ley soslayan por la doctrina del

31
Estado de Derecho, máxime si nuestra Constitución contiene artículos compatibles
con el espíritu de dicha Teoría, tal como los Artículos 43 nuestra Carta magna
entiende a la República del Perú como democrática, social, independiente y
soberana, organizada según el principio de separación de poderes, pero que en
todo caso deben considerar los deberes esenciales del Estado regulados en el
Artículo 44 de la Constitución así como el de dignidad de la persona humana
tutelado en el primer artículo de la referida norma suprema.

Según el aporte de Francisco Zúñiga Urbina profesor de Derecho Constitucional,


Universidad de Chile y Universidad Diego Portales Responsabilidad Patrimonial
del Estado Legislador (2005): (Santiago, Editorial Lexis Nexis).
Respecto de LA ACCIÓN DE INDEMNIZACIÓN POR ERROR JUDICIAL
REFORMA CONSTITUCIONAL. REGULACIÓN INFRACONSTITUCIONAL Y
JURISPRUDENCIA indica que Etimológicamente la palabra responsabilidad
proviene del latín responsas" que quiere decir constituirse en garante. El
Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la responsabilidad como la "
obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otro, a consecuencia de delito, de
una culpa o de otra causa legal" Para entender dicho concepto en términos
precisos debemos recurrir al sentido natural y obvio de las palabras, " conforme al
uso general de las mismas" de donde podríamos definir responsabilidad como el
conjunto de reglas que determinan la persona a la que el ordenamiento jurídico
ordena reparar un daño.

Siendo esto así, refiere que responsabilidad es una expresión que, genéricamente,
indica la obligación de aquel a quien, por cualquier título, incumben las
consecuencias de un hecho dañoso o, en otros términos, dice relación con la
posición del sujeto a cuyo cargo pone la ley las consecuencias de un hecho lesivo
de un interés o voluntad protegidos. Así entendido, el principio de la
responsabilidad es uno de los más importantes del Derecho y, en particular, del
Derecho Público, por cuanto se desarrolla en todo el amplio espectro éste y,

32
especialmente, en la vida cotidiana de los individuos regulados por el
ordenamiento jurídico.

En esta ocasión el indicado profesor nos indica brevemente acerca de la acción


de indemnización por error judicial del artículo 19, N° 7, letra i) de la Constitución
política de la República de Chile y la reforma constitucional pendiente en la
materia que abra la responsabilidad patrimonial del Estado Juzgador y la adecué a
la reforma procesal penal, y al mismo tiempo fije una regla que supere el precario
statu quo ["el estado en que se encontraban las cosas"] del error judicial, el que
está aquejado de una doctrina jurisprudencial e interpretación por la Corte
Suprema y una formulación normativo iusfundamental escasamente garantista.

Quien indemniza es el Estado-Fisco, sin perjuicio de que éste puede repetir contra
el funcionario (juez) responsable de la lesión o daño, y lo que se indemniza son los
perjuicios patrimoniales y morales ocasionados. A la Corte Suprema sólo cabe
precisar si el error judicial (acción de naturaleza declarativa) que se pretende
resarcir alcanza o no la extensión o magnitud requerida para estimar que la
resolución que se dictó como consecuencia de la equivocación es
injustificadamente errónea o arbitraria y que una vez obtenida esa declaración el
interesado deberá recurrir al juez civil competente según las reglas generales para
que, en juicio sumario, determine el monto de la indemnización respectiva.

Así el Ministerio Público (Estado-Fisco de Chile dado que este " organismo
autónomo" carece de personificación) es responsable según lo ordena el artículo
5o de su ley orgánica constitucional por las " conductas injustificadamente
erróneas o arbitrarias" , término que comprende la actividad formal y material de
funcionarios del ente público (es decir, es un campo más amplio de actos que la
sola " acusación" ), lo que no obsta a la responsabilidad que pudiere afectar al
fiscal o funcionario que produjo el daño, cuando haya mediado culpa grave o dolo,
y que genera el derecho a repetir en su contra. Además, la Constitución prevé una
responsabilidad constitucional para Fiscal Nacional y fiscales regionales por

33
incapacidad, mal comportamiento o negligencia manifiesta en el ejercicio de sus
funciones, que se incoa a través de un procedimiento de remoción ante la Corte
Suprema a requerimiento del Presidente la República, de la Cámara de Diputados
o de diez de sus miembros.

En cambio, el Poder Judicial (Estado-Fisco) es responsable por error judicial en


juicios criminales en los términos de la letra i) del N° 7 del artículo 19 de la
Constitución, cuando dicte resoluciones (hoy sólo la sentencia de condena) que
causan daño y cuando fuere injustificadamente erróneas o arbitrarias", calificación
del injusto que compete a la Corte Suprema a través de esta acción declarativa
especial. Una definición exigente del " error judicial" en cuanto error de hecho y de
derecho resulta comprensible, de suerte que el error grave excluya el error usual o
la " justa causa de error" corregido a través del sistema recursal. Sin embargo, una
definición jurisprudencial restrictiva y poco garantista no nos parece adecuada,
aunque ésta se asile, prisionera del originalismo, en una contradictoria fórmula del
literal i) del N° 7 del artículo 19, como es " resolución injustificadamente errónea o
arbitraria" . En efecto en dicha calificación del injusto la jurisprudencia ha sido
restrictiva o escasamente garantista, haciendo equivalente el error a la culpa grave
del juez o tribunal, sin que de ello se deduzca necesariamente la persecución de la
responsabilidad penal ministerial del juez en la medida que el ilícito civil o falta de
servicio exige juzgar objetivamente los hechos sin que ello suponga un juicio
personal de reproche, como queda demostrado en sentencias estimatorias
dictadas en esta sede (S.C.S. de 25 de julio de 1989, G.J. N° 109, pp. 49-54 y
S.C.S. de 17 de noviembre de 1999, G.J. N° 233, pp. 77-80).

Por último, en este contexto surge la necesidad de Constitutione y lege ferenda de


reformar la Carta en el literal i) del N° 7, artículo 19, para adecuarlo a estándares
garantistas universales como el artículo 5.5 de la Convención Europea de
Salvaguardia de los Derechos del Hombre y de las Libertades Fundamentales y el
artículo 9.5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, e incluso del
restrictivo artículo 10 del Pacto de San José de Costa Rica.

34
3.- EL ERROR JUDICIAL

Es el primer supuesto y por su trascendencia uno de los más importantes casos


en el que el Estado debe asumir directamente la obligación de indemnizar a las
víctimas. Partamos de reconocer que el acto judicial o procesal es un acto jurídico,
aunque con modalidades propias. Como todo acto jurídico tiene sujeto, objeto y
forma, por lo que dentro de los vicios de la voluntad que pueden afectar la
declaración del sujeto, cabe incluir el error. Sin embargo, no es nuestro propósito
analizar al acto jurídico judicial en sí, sino las consecuencias que se derivan de
dicha injusticia que provoca un perjuicio.
Pietrabón, tratando de esbozar una definición del error, nos dice que es: una falsa
representación de la realidad. Savigny habla de un estado de la mente en que la
verdadera, representación es un falso conocimiento o ignorancia del estado de los
hechos.

Pugliatti se refiere al error, como una deficiencia inconsciente de la verdad en el


conocimiento. Carnelutti habla de una incompleta toma de posesión de la realidad
por parte del sujeto. Para Carrara, ``las causas morales o ideológicas por las
cuales en ciertos momentos se vuelve ineficaz en el hombre la potencia
intelectiva, de la que, por lo demás, él estaría completamente dotado por parte del
sujeto.''

35
La preocupación de los tratadistas se ha centrado en el error-vicio, o sea aquel
que influye sobre la formación de la voluntad del Juez, en el acto procesal,
haciendo a un lado el error obstativo, aquel que motiva una discordia entre la
voluntad y declaración.

3.1 ESPECIES DE ERROR


Dentro de las especies del error-vicio, encontramos al error de hecho y al error de
derecho (en la medida que las decisiones judiciales comprenden hechos y
derechos). En palabras de Carrara ``el error recae sobre las relaciones de los
propios actos con la ley, tanto si conociéndose la ley se yerra sobre las
condiciones que acompañan al hecho, como si conociéndose bien las condiciones
del hecho, se yerra acerca de la existencia de la ley prohibitiva del hecho mismo.

De este modo el error mirando en orden al objeto puede ser de hecho o de


derecho.
Otro aspecto de la noción de error es respecto a su esencialidad o
accidentabilidad. El primero tiene la virtud de hacer desaparecer la criminalidad del
acto, recae sobre la naturaleza misma del acto, en cuanto a su ilicitud o licitud.

En cambio en el error accidental la falsa noción que confundió la mente, puede ser
tal que aún dada su veracidad, permanece siempre la criminalidad de la acción.
Igualmente interesa saber si el error ha sido espontáneo o bien provocado por el
dolo.

EL ERROR EN LA LEGISLACION NACIONAL


La falibilidad es inherente a la naturaleza humana (errare humanunest), y como si
fuera poco los ordenamientos jurídicos se vuelven más complejos cada vez, lo
cual constituye para el juez un entramado en el que se debe desenvolver con
mucha cautela en su tarea de administrar justicia.

36
Como lo establecía Nuestra Constitución Política 1979 en el quinto inciso del
artículo 233º consagraba el texto de la indemnización por los errores judiciales, en
los procesos penales.

Tradicionalmente se ha establecido y limitado al proceso penal, por cuanto en esta


vía se registran los casos más patéticos y en la cual se atenta contra el más
importante de los derechos del hombre: la libertad.

Es por ello que el Congreso de la República del Perú lo ha entendido así y aprobó
el 14 de diciembre de 1988 la Ley Nº 24973 (publicada el Día de Todos los
Inocentes el 28 de diciembre), la cual regula la indemnización por los errores
judiciales.
Dentro de ésta novísima Ley que regula la Garantía Constitucional (que ya se
estipulaba en la Constitución de 1933) se advierten tres supuestos:
a) El error judicial declarado en juicio de revisión de un procedimiento penal, en el
cual haya recaído una condena;
b) Que en el juicio de revisión de un procedimiento penal se declare arbitraria la
sentencia condenatoria; y,
c) Cuando como consecuencia de un proceso penal donde se ha dictado un auto
de archivamiento definitivo o una sentencia absolutoria, se ha privado de la
libertad a alguien.

En tal sentido, García Mendoza, Hernán en su obra La responsabilidad


extracontractual del Estado. Indemnización por error judicial. Santiago de Chile:
Conosur, 1997, p. 224. ha señalado que: “El error judicial es la equivocación
cometida por el juez durante el proceso penal como consecuencia de un
procesamiento o condena injusta en perjuicio de una persona cuya inocencia se
comprueba con posterioridad, dictándose el correspondiente sobreseimiento
definitivo o sentencia absolutoria.

37
La individualización adecuada de la persona a quien se imputa la comisión de un
delito es fundamental para asegurar que el proceso se dirija contra una persona
plenamente identificada, más aun cuando se deba ejecutar un mandato de
detención, el cual debe contener los datos necesarios para la ubicación de la
persona imputada por la comisión de un delito. Asimismo, constituye una garantía
para el ejercicio del derecho a la defensa de la persona imputada, en razón de
ello, la actuación fiscal y judicial se torna conforme al artículo 72 del código
procesal penal, que refiere a la identificación del imputado, siendo esto asi, la
actuación contraria determinaría el error en su disposición en cuanto al fiscal, y a
la sentencias en cuanto al órgano judicial.

En tal sentido, es sustancial señalar que el derecho a la libertad no debe estar


subsumido a las actuaciones imprecisas con dilaciones indebidas, de los
responsables de la administración de justicia, es más, conculcando derechos de
manera antojadiza y convenida, “el derecho a la libertad personal es un
derecho fundamental en virtud de la cual ninguna persona puede sufrir una
limitación o restricción física o ambulatoria, salvo por las causas
establecidas en la ley (mandato judicial y flagrante delito). Este derecho se
encuentra reconocido en diversas normas nacionales e internacionales”.
Siendo esto así, este y los demás derechos que son reconocidos en instancias
nacionales e internacionales se les debe otorgar la ponderación que le
corresponda, y no caer de forma socarrona [maliciosa] en error o detención
arbitraria.

Los errores judiciales pueden o no ser atribuidos al juez según sea el caso.
Muchos de ellos tienen como causa la insuficiente preparación técnica del
juzgador, mientras que otros se deben a que su actuación es dolosa o culposa.
Cabe señalar, no obstante, que existen ciertas decisiones que siendo
desacertadas no pueden imputarse a la calificación profesional del juez ni a su

38
actuación, sino que es el resultado del propio sistema jurisdiccional de toma de
decisiones.

En general, se puede afirmar que los errores en el encabezamiento de las


decisiones judiciales son atribuibles al juez o magistrado, como así también los
errores de interpretación y de selección de la norma aplicable, ya que, por una
parte, el juez ha de conocer suficientemente la causa como para saber cuáles son
las personas involucradas, los motivos del litigio y lo que se pide y, por la otra, el
juez tiene la obligación de conocer el derecho. Y conocer el derecho supone el
conocimiento de cuál es la norma aplicable al caso individual sometido a su
jurisdicción.

El juez yerra asimismo en materia probatoria cuando fracasa en la comprensión


del contenido del medio probatorio utilizado. Y se equivoca de igual modo cuando
no acierta en la valoración de las pruebas, sea que lo haga respecto de una de
ellas o en su conjunto o aplica un estándar de prueba equivocado.

En razón de ello, podemos decir que muchos de estos errores atribuibles al juez y
otros muchos más que pudieran pensarse podrían evitarse algunos con una
adecuada preparación técnica del juzgador, otros con una mejora en su actitud y,
finalmente, no pocos con un sistema procesal menos proclive [propenso] a dejar al
juez inerme [indefenso] frente a las partes.

Los errores en los fundamentos de hecho pueden ser de dos tipos. En el primero,
los errores se producen cuando los enunciados fácticos formulados por el juez no
se corresponden con la realidad. Son, en ese sentido, enunciados falsos. En el
segundo, los errores se relacionan con la prueba.

Los errores en los fundamentos de derecho en una disposición jurisdiccional se


vinculan a su justificación normativa y pueden afectar tanto a la interpretación

39
como a la aplicación del derecho, y pueden vincularse a disposiciones procesales
y materiales.
Dos son las nociones básicas de la idea de interpretar el derecho. La primera
hace referencia a la sistematización del derecho. La segunda a la determinación
del significado de los textos jurídicos dotados de autoridad.

Existen errores en la aplicación del derecho cuando se aplican normas que no son
aplicables o no se aplican normas que son aplicables. En palabras de Ronald
Dworkin, “cuando decimos que una norma es obligatoria para un juez, eso no
significa otra cosa sino que debe seguirla si viene al caso, y que si no lo hace,
habrá cometido por ello un error.”

Uno de los errores más comunes en la aplicación del derecho consiste en tratar
de resolver un diferendo judicial mediante la aplicación de una norma derogada.

Finalmente, los jueces pueden cometer errores en el fallo propiamente dicho.


Estos pueden ser de distintos tipos. El primero es cuando se condena a alguien
por algo que no hizo. Es un error manifiesto y tal vez el más trágico. Y, asimismo,
cuando se absuelve a alguien que merecía ser condenado. Pero además las
equivocaciones del juzgador se producen si decide más allá, por defecto o por
exceso, de lo solicitado por las partes o del objeto del juicio. O si su fallo es ilógico
por contradictorio o no se sigue de las premisas fácticas y jurídicas establecidas
en los fundamentos de hecho y de derecho, respectivamente.

40
4.- DETENCION ARBITRARIA

ORÍGENES DE LA DETENCIÓN ARBITRARIA


Todos los países hacen frente a la práctica de la detención arbitraria, que no
conoce fronteras. Miles de personas están sometidas a la detención arbitraria
cada año:
 ya sea sólo porque han ejercido uno de sus derechos fundamentales garantizados
con arreglo a tratados internacionales, tales como su derecho a la libertad de
opinión y expresión, su derecho a la libertad de asociación, o su derecho a salir del
propio país y regresar a él, proclamados en la Declaración Universal de Derechos
Humanos;
 bien porque, no pudiendo beneficiarse de las garantías fundamentales del derecho
a un juicio imparcial, han sido detenidas sin que se dicte una orden de arresto, sin
ser acusadas ni juzgadas por una autoridad judicial independiente, o sin tener
acceso a un abogado; a veces se mantiene a los detenidos en régimen de
incomunicación durante varios meses o años, o incluso indefinidamente;
 debido a que siguen detenidas aunque se haya cumplido la medida o sanción que
se les había aplicado;
 por último, debido a la práctica cada vez más difundida y preocupante de la
detención administrativa, sobre todo en el caso de personas que tratan de obtener

41
asilo. Puesto que la detención en sí misma no es una violación de los derechos
humanos,

El derecho internacional ha venido tratando de definir los límites después de los


cuales toda detención, sea administrativa o judicial, se convierte en arbitraria.
La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se ha ocupado desde
1985 de la inquietante difusión de estas prácticas En 1990, la Comisión pidió a la
Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías que
realizara un estudio a fondo de la cuestión y le presentara recomendaciones para
la reducción de dichas prácticas.
Al mismo tiempo, la preocupación por las garantías de que deben disfrutar todas
las personas privadas de libertad se manifestó al aprobar la Asamblea General de
las Naciones Unidas, en diciembre de 1988, el Conjunto de Principios para la
protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o
prisión (véase el anexo II).
En 1991, de conformidad con las recomendaciones formuladas en el informe antes
mencionado de la Subcomisión, la Comisión de Derechos Humanos creó el Grupo
de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, que pasó a formar parte de los
procedimientos existentes establecidos por iniciativa de la Comisión a fin de
garantizar la protección del derecho a la vida y a la integridad física, el respeto por
la tolerancia religiosa, y otros derechos.

CONSUMACIÓN DE DETENCION ARBITRARIA


Una detención arbitraria o un arresto arbitrario incluye el arresto y/o detención de
un individuo en un caso en donde no existe una probabilidad o evidencia que ese
individuo cometió un crimen, o haya violado un precepto legal, o en donde no ha
existido un debido proceso de ley apropiado. De alguna forma, acciones arbitrarias
se hace por causa de impulso o falta de pruebas.
Arbitrariamente arrestando y/o deteniendo a personas contradice el imperio de la
ley establecido en las democracias tanto como el habeas corpus y por ende es
ilegal en tales regímenes.

42
En la práctica, en la primera década del siglo XXI, el arresto y/o detención
arbitrario (las definiciones de estos términos son variables entre jurisdicciones
nacionales) es típicamente tolerado por el sistema legal por una duración corta, de
unas horas hasta unos días, en la mayoría de las democracias, especialmente
como respuesta a demostraciones callejeras. Frecuentemente es característica de
las dictaduras o estados de policía [todos están sometidos al arbitrio del que
manda], que también puede practicar desaparición forzada
Virtualmente todos los individuos quienes están arbitrariamente arrestados están
dado ninguna explicación con respecto a las razones por su arresto, y en ningún
momento vean una orden por su arresto. Dependiendo en el contexto social,
muchos o la gran mayoría de los individuos arrestados pueden ser detenidos
incomunicados y su ubicación puede ser no revelado a su familia, asociados, la
población general y las cortes. Muchos individuos quienes están arbitrariamente
arrestados y detenidos sufren tortura física y/o psicológica durante su
interrogación, tanto como castigo extrajudicial y otros abusos en las manos de
quienes los detienen.

DERECHO INTERNACIONAL
La privación arbitraria a un individuo de su libertad es estrictamente prohibida por
las Naciones Unidas, particularmente la OACNUDH [La Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos], estamento
internacional que considera como una violación de los derechos humanos. Artículo
9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 decreta que
"ninguna persona estará sujeta a arresto, detención o exilio arbitrario"; es decir
que, ningún individuo, sin respecto a sus circunstancias, será privado de su
libertad o exiliado de su país sin primero haber cometido una ofensa criminal
frente a un estatuto legal, y el gobierno no puede privar un individuo de su libertad
sin debido proceso legal.

¿CUALES SON MIS DERECHOS ANTE UNA DETENCIÓN ARBITRARIA?

43
Los derechos del ciudadano que a continuación indicamos están instituidos en la
Constitución Política del Perú de 1993, y lo amparan ante cualquier tipo de
detención arbitraria.

Nadie será procesado ni condenado por acto u omisión, que al tiempo de


cometerse no esté previamente calificado por la Ley (Art.24-inc.d).

Toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado


judicialmente su responsabilidad. (Art.24-Inc.e).

Nadie puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado de juez o por
las autoridades policiales en caso de flagrante delito.

El detenido debe ser puesto a disposición del juzgado correspondiente dentro de


las 24 horas en el término de la distancia, (Art.24-inc.f). Con la nueva legislación,
se dispone un plazo de 15 días para investigar el accionar delincuencial en
terrorismo agravado.

Nadie puede ser incomunicado, sino en caso indispensable para el


esclarecimiento de un delito, en la forma y por el tiempo previsto por la Ley.

La autoridad está obligada bajo responsabilidad a señalar sin dilación y por escrito
el lugar donde se halla la persona detenida (Art.24-inc.9).

Nadie debe ser víctima de violencia moral, física o psíquica ni sometido torturas o
a tratos inhumanos o humillantes, cualquiera puede pedir inmediato el examen
médico de la persona agraviada o de aquella imposibilitada de recurrir por sí
mismo a la autoridad; carecen de valor las declaraciones obtenidos por la
violencia, quien la emplea incurre en responsabilidad (Art.24 inc.h ).

44
Ante la posibilidad que en una Dependencia Policial se pretenda desconocer estos
«derechos fundamentales de la persona», el agraviado puede interponer lo Acción
de Habeas Corpus, que procede ante el hecho u omisión por parte de cualquier
autoridad, funcionario o persona, que vulnera o amenaza la libertad individual o los
derechos constitucionales; como es lógico si el agraviado se encuentra detenido
arbitrariamente, cualquier persona puede interponer la Acción de Habeas Corpus
ante el Juez Penal de turno y éste ordenará de forma inmediata poner a
disposición de su despacho al detenido y al responsable de dicha detención, a
efectos de determinar la libertad del agraviado y la responsabilidad de los
infractores, conforme lo establece el Art.200, inciso 1ro. de la Constitución del
Estado.

PERSPECTIVA INTERNACIONAL

Según Folleto Informativo No.26, 1988, del Grupo de Trabajo sobre la Detención
Arbitraria conformado por: Roberto Garretón (Chile), Louis Joinet (Francia), Laity
Kama (Senegal), Kapil Sibal (India) (Presidente) Petr Uhl (Eslovaquia y República
Checa), el Sr. Louis Joinet desempeñó las funciones de Presidente/Relator del
Grupo de Trabajo de 1991 a 1997. A partir del 18° período de sesiones (1997), el
Sr. Kapil Sibal ha actuado como Presidente/Relator del Grupo de Trabajo.
Encargados de establecer que:

"Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado"


conforme a la (Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 9)

Se indica que a partir de 1975, la Comisión de Derechos Humanos de las


Naciones Unidas ha venido creando una serie de mecanismos destinados a
mejorar la protección internacional de los derechos humanos cuando se presentan
situaciones que parecen revelar un cuadro persistente de violaciones de esos

45
derechos. Estos procedimientos se basan en la resolución N° 1235 (XLII) del
Consejo Económico y Social, de 6 de junio de 1967, y se crean por una resolución
de la Comisión de Derechos Humanos (integrada actualmente por 53 miembros).
Pueden referirse a países en que existen cuadros semejantes de violaciones, a
violaciones de determinados derechos (tales como la libertad de expresión y de
opinión o la independencia de los jueces y abogados) o a formas especialmente
graves de violaciones de los derechos humanos (desapariciones forzadas, tortura,
violencia contra la mujer, etc.).
En estos procedimientos se analiza el "tema" de la "situación" que es objeto del
mandato. Según el sistema utilizado, el Presidente de la Comisión nombra a una
persona con capacidad especial en el asunto que se examina (conocida como el
"Relator Especial") o a un grupo de expertos ("Grupo de Trabajo") para que
investiguen la cuestión y presenten un informe a la Comisión en su próximo
período de sesiones anual. El mandato de los relatores por países es de un año y
el de los relatores y grupos de trabajo temáticos es de tres años.
Los procedimientos especiales deben distinguirse de los llamados órganos
creados en virtud de tratados, cuyo fundamento jurídico es un tratado (convenio o
pacto) de derechos humanos y cuyos miembros son elegidos por una reunión de
los Estados partes.

CRITERIOS ADOPTADOS PARA DETERMINAR SI LA PRIVACIÓN DE


LIBERTAD ES ARBITRARIA
1.- ¿Qué se entiende por "privación de libertad"?
La Comisión de Derechos Humanos no definió el término "detención" en su
resolución 1991, lo que condujo a diferentes interpretaciones.
Los instrumentos internacionales de derechos humanos protegen el derecho a la
libertad personal, que consiste en que nadie podrá ser privado arbitrariamente de
su libertad.
Existen medidas de privación de la libertad que tienen carácter legítimo, tales
como las impuestas a las personas que han sido condenadas o que están
acusadas de delitos graves. Pueden existir además otras formas de privación de

46
libertad decidida por las autoridades administrativas, como en el caso de los
enfermos mentales. Además, el derecho a la libertad personal puede ser objeto de
limitaciones durante las situaciones de emergencia, de conformidad con el artículo
4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. En este último caso no
suelen ser los jueces sino las autoridades administrativas las que justifican las
detenciones. Por último, existen medidas privativas de libertad prohibidas por sí
mismas, tales como la prisión por deudas.
También debe señalarse que en los instrumentos internacionales no se emplea
siempre la misma terminología para hacer referencia a la privación de libertad: en
dichos instrumentos se pueden utilizar términos como "arresto", "detención",
"encarcelamiento", "prisión", "reclusión", "custodia", "prisión preventiva", etc. Por
esta razón, la Comisión de Derechos Humanos, en su resolución 1997, prefirió
emplear la expresión "privación de libertad", que elimina toda discrepancia de
interpretación entre las distintas terminologías.

Se considera también como formas de detención las medidas de arresto


domiciliario y de rehabilitación por el trabajo, cuando se aplican conjuntamente con
restricciones graves de la libertad de circulación.

2.- ¿Cuándo se vuelve arbitraria la privación de libertad?


En los instrumentos internacionales no se ha respondido de manera definitiva a la
cuestión de cuándo es o se vuelve arbitraria una detención. En el artículo 9 de la
Declaración Universal de Derechos Humanos se limita a prever que "Nadie podrá
ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado". El párrafo 1 del artículo 9 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos no es mucho más claro: "Todo
individuo tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales. Nadie podrá ser
sometido a detención o prisión arbitrarias. Nadie podrá ser privado de su libertad,
salvo por las causas fijadas por ley y con arreglo al procedimiento establecido en
ésta".

47
la Comisión utilizó un criterio pragmático: si bien no definió el término "arbitraria",
consideró como arbitrarias las medidas de privación de la libertad que, por una u
otra razón, eran contrarias a las disposiciones internacionales pertinentes
establecidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos o en los
instrumentos internacionales pertinentes ratificados por los Estados (resolución
1991/42, aclarada en la resolución 1997/50).
En la resolución 1997/50 se estima que no es arbitraria la privación de libertad
cuando emana de una decisión definitiva adoptada por un órgano judicial nacional
que se ajuste a a) la legislación nacional y b) las normas internacionales
pertinentes enumeradas en la Declaración Universal de Derechos Humanos o en
los instrumentos internacionales pertinentes adoptados por los Estados de que se
trate.

A fin de poder llevar a la investigación aplicando criterios lo bastante precisos, en


consecuencia, según se considera, la privación de libertad es arbitraria, si el caso
está comprendido en una de las tres categorías siguientes:
Categoría I
a) cuando es evidentemente imposible invocar base legal alguna que
justifique la privación de la libertad (como el mantenimiento de una persona
en detención tras haber cumplido la pena o a pesar de una ley de amnistía
que le sea aplicable)
Categoría II
b) cuando la privación de libertad resulta del ejercicio de derechos o
libertades proclamados en los artículos 7, 13, 14, 18, 19, 20 y 21 de la
Declaración Universal de Derechos Humanos y además, respecto de los
Estados Partes, en los artículos 12, 18, 19, 21, 22, 25, 26 y 27 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos
Categoría III
c) cuando la inobservancia, total o parcial, de las normas internacionales
relativas al derecho a un juicio imparcial, establecidas en la Declaración
Universal de Derechos Humanos y en los instrumentos internacionales

48
pertinentes aceptados por los Estados afectados, es de una gravedad tal que
confiere a la privación de libertad carácter arbitrario

A fin de evaluar el carácter arbitrario, si lo hubiere, de los casos de privación de


libertad de la categoría III, además de los principios generales establecidos en la
Declaración Universal de Derechos Humanos, varios criterios tomados del
Conjunto de Principios para la protección de todas las personas sometidas a
cualquier forma de detención o prisión y, en lo que respecta a los Estados Partes
en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los criterios fijados en
particular en los artículos 9 y 14 de dicho instrumento.

Es más, con forme lo ha señalado el Tribunal Constitucional en la sentencia


recaída en el expediente N° Nº 7395- 2006-PHC/TC, FJ 10 que la exigencia al
juez de consignar en la orden de captura los datos de identidad del procesado no
debe dar lugar a que ésta se torne en arbitraria, dado que “es en sede penal
donde debió haber quedado plenamente individualizado el imputado”. En esta
medida ha llamado la atención sobre la arbitrariedad en la consignación de los
datos del detenido en el oficio de captura en base a la información del
RENIEC, señalando que “la interpretación realizada, por demás incorrecta, tornó
arbitraria su orden de captura, ya que aun cuando no se había individualizado al
procesado se usó la información correspondiente al demandante, pese a tener un
nombre de más” Con ello se reafirma que la identificación e individualización de
la persona procesada debe corresponder a la obtenida en el transcurso de la
investigación preliminar y no se pueden suplir las deficiencias en esa etapa
recurriendo únicamente a la base de datos del RENIEC. Lo contrario puede
afectar el derecho a la libertad de personas inocentes.

ARTÍCULOS DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS


RELACIONADOS A DETENCIÓN ARBITRARIA.
Artículo 7

49
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de
la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que
infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Artículo 9
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída
públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la
determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier
acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia
mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el
que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse
no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se
impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del
delito.

ÁMBITO DE APLICACIÓN DEL CONJUNTO DE PRINCIPIOS DEL PACTO


INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS
Los presentes principios tienen por objetivo la protección de todas las personas
sometidas a cualquier forma de detención o prisión.
Definición de términos
a) Por "arresto" se entiende el acto de aprehender a una persona con motivo de la
supuesta comisión de un delito o por acto de autoridad;
b) Por "persona detenida" se entiende toda persona privada de la libertad
personal, salvo cuando ello haya resultado de una condena por razón de un delito;
c) Por "persona presa" se entiende toda persona privada de la libertad personal
como resultado de la condena por razón de un delito;

50
d) Por "detención" se entiende la condición de las personas detenidas tal como se
define supra;
e) Por "prisión" se entiende la condición de las personas presas tal como se define
supra;
f) Por "un juez u otra autoridad" se entiende una autoridad judicial u otra autoridad
establecida por ley cuya condición y mandato ofrezcan las mayores garantías
posibles de comprensión, imparcialidad e independencia.
PRINCIPIO 1
Toda persona sometida a cualquier forma de detención o prisión será tratada
humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
PRINCIPIO 2
El arresto, la detención o la prisión sólo se llevarán a cabo en estricto
cumplimiento de la ley y por funcionarios competentes o personas autorizadas
para ese fin.

PRINCIPIO 3
No se restringirá o menoscabará ninguno de los derechos humanos de las
personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión reconocidos o
vigentes en un Estado en virtud de leyes, convenciones, reglamentos o
costumbres so pretexto de que el presente Conjunto de Principios no reconoce
esos derechos o los reconoce en menor grado.
PRINCIPIO 4
Toda forma de detención o prisión y todas las medidas que afectan a los derechos
humanos de las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión
deberán ser ordenadas por un juez u otra autoridad, o quedar sujetas a la
fiscalización efectiva de un juez u otra autoridad.
PRINCIPIO 5
1. Los presentes principios se aplicarán a todas las personas en el territorio de un
Estado, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión o creencia
religiosa, opinión política o de otra índole, origen nacional, étnico o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición.

51
2. Las medidas que se apliquen con arreglo a la ley y que tiendan a proteger
exclusivamente los derechos y la condición especial de la mujer, en particular de
las mujeres embarazadas y las madres lactantes, los niños y los jóvenes, las
personas de edad, los enfermos o los impedidos, no se considerarán
discriminatorias. La necesidad y la aplicación de tales medidas estarán siempre
sujetas a revisión por un juez u otra autoridad.
PRINCIPIO 6
Ninguna persona sometida a cualquier forma de detención o prisión será sometida
a tortura o a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes**/. No podrá
invocarse circunstancia alguna como justificación de la tortura o de otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes.
PRINCIPIO 7
1. Los Estados deberán prohibir por ley todo acto contrario a los derechos y
deberes que se enuncian en los presentes principios, someter todos estos actos a
las sanciones procedentes y realizar investigaciones imparciales de las denuncias
al respecto.
2. Los funcionarios que tengan razones para creer que se ha producido o está por
producirse una violación del presente Conjunto de Principios comunicarán la
cuestión a sus superiores y, cuando sea necesario, a las autoridades u órganos
competentes que tengan atribuciones fiscalizadoras o correctivas.
3. Toda otra persona que tenga motivos para creer que se ha producido o está por
producirse una violación del presente Conjunto de Principios tendrá derecho a
comunicar el asunto a los superiores de los funcionarios involucrados, así como a
otras autoridades u órganos competentes que tengan atribuciones fiscalizadoras o
correctivas.
PRINCIPIO 8
Las personas detenidas recibirán un trato apropiado a su condición de personas
que no han sido condenadas. En consecuencia, siempre que sea posible se las
mantendrá separadas de las personas presas.
PRINCIPIO 9

52
Las autoridades que arresten a una persona, la mantengan detenida o investiguen
el caso sólo podrán ejercer las atribuciones que les confiera la ley, y el ejercicio de
esas atribuciones estará sujeto a recurso ante un juez u otra autoridad.
PRINCIPIO 10
Toda persona arrestada será informada en el momento de su arresto de la razón
por la que se procede a él y notificada sin demora de la acusación formulada
contra ella.
PRINCIPIO 11
1. Nadie será mantenido en detención sin tener la posibilidad real de ser oído sin
demora por un juez u otra autoridad. La persona detenida tendrá el derecho de
defenderse por sí misma o ser asistida por un abogado según prescriba la ley. 2.
Toda persona detenida y su abogado, si lo tiene, recibirán una comunicación
inmediata y completa de la orden de detención, junto con las razones en que se
funde. 3. Se facultará a un juez o a otra autoridad para considerar la prolongación
de la detención según corresponda.
PRINCIPIO 12
1. Se harán constar debidamente:
a) Las razones del arresto;
b) La hora del arresto de la persona y la hora de su traslado al lugar de custodia,
así como la hora de su primera comparecencia ante el juez u otra autoridad;
c) La identidad de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que hayan
intervenido;
d) Información precisa acerca del lugar de custodia.
2. La constancia de esas actuaciones será puesta en conocimiento de la persona
detenida o de su abogado, si lo tiene, en la forma prescrita por la ley.

PRINCIPIO 13
Las autoridades responsables del arresto, detención o prisión de una persona
deberán suministrarle, en el momento del arresto y al comienzo del período de
detención o de prisión o poco después, información y una explicación sobre sus
derechos, así como sobre la manera de ejercerlos.

53
PRINCIPIO 14
Toda persona que no comprenda o no hable adecuadamente el idioma empleado
por las autoridades responsables del arresto, detención o prisión tendrá derecho a
que se le comunique sin demora, en un idioma que comprenda, la información
mencionada en el principio 10, el párrafo 2 del principio 11, el párrafo 1 del
principio 12 y el principio 13 y a contar con la asistencia, gratuita si fuese
necesario, de un intérprete en las actuaciones judiciales posteriores a su arresto.
PRINCIPIO 15
A reserva de las excepciones consignadas en el párrafo 4 del principio 16 y el
párrafo 3 del principio 18, no se mantendrá a la persona presa o detenida
incomunicada del mundo exterior, en particular de su familia o su abogado, por
más de algunos días.
PRINCIPIO 16
1. Prontamente después de su arresto y después de cada traslado de un lugar de
detención o prisión a otro, la persona detenida o presa tendrá derecho a notificar,
o a pedir que la autoridad competente notifique, a su familia o a otras personas
idóneas que él designe, su arresto, detención o prisión o su traslado y el lugar en
que se encuentra bajo custodia.
2. Si se trata de un extranjero, la persona detenida o presa será también
informada prontamente de su derecho a ponerse en comunicación por los medios
adecuados con una oficina consular o la misión diplomática del Estado del que sea
nacional o de aquel al que, por otras razones, competa recibir esa comunicación,
de conformidad con el derecho internacional o con el representante de la
organización internacional competente, si se trata de un refugiado o se halla bajo
la protección de una organización intergubernamental por algún otro motivo.
3. Si la persona detenida o presa es un menor o una persona incapaz de entender
cuáles son sus derechos, la autoridad competente se encargará por iniciativa
propia de efectuar la notificación a que se hace referencia en este principio. Se
velará en especial porque los padres o tutores sean notificados.
4. La autoridad competente hará o permitirá que se hagan sin demora las
notificaciones a que se hace referencia en el presente principio. Sin embargo, la

54
autoridad competente podrá retrasar una notificación por un período razonable en
los casos en que las necesidades excepcionales de la investigación así lo
requieran.
PRINCIPIO 17
1. Las personas detenidas tendrán derecho a asistencia de un abogado. La
autoridad competente les informará de ese derecho prontamente después de su
arresto y les facilitará medios adecuados para ejercerlo.
2. La persona detenida que no disponga de asistencia de un abogado de su
elección tendrá derecho a que un juez u otra autoridad le designe un abogado en
todos los casos en que el interés de la justicia así lo requiera y sin costo para él si
careciere de medios suficientes para pagarlo.
PRINCIPIO 18
1. Toda persona detenida o presa tendrá derecho a comunicarse con su abogado
y a consultarlo.
2. Se darán a la persona detenida o presa tiempo y medios adecuados para
consultar con su abogado.
3. El derecho de la persona detenida o presa a ser visitada por su abogado y a
consultarlo y comunicarse con él, sin demora y sin censura, y en régimen de
absoluta confidencialidad, no podrá suspenderse ni restringirse, salvo en
circunstancias excepcionales que serán determinadas por la ley o los reglamentos
dictados conforme al derecho, cuando un juez u otra autoridad lo considere
indispensable para mantener la seguridad y el orden.
4. Las entrevistas entre la persona detenida o presa y su abogado podrán
celebrarse a la vista de un funcionario encargado de hacer cumplir la ley, pero
éste no podrá hallarse a distancia que le permita oír la conversación.
5. Las comunicaciones entre una persona detenida o presa y su abogado
mencionadas en el presente principio no se podrán admitir como prueba en contra
de la persona detenida o presa a menos que se relacionen con un delito continuo
o que se proyecte cometer.
PRINCIPIO 19

55
Toda persona detenida o presa tendrá el derecho de ser visitada, en particular por
sus familiares, y de tener correspondencia con ellos y tendrá oportunidad
adecuada
de comunicarse con el mundo exterior, con sujeción a las condiciones y
restricciones razonables determinadas por ley o reglamentos dictados conforme a
derecho.
PRINCIPIO 20
Si lo solicita la persona detenida o presa, será mantenida en lo posible en un lugar
de detención o prisión situado a una distancia razonable de su lugar de residencia
habitual.
PRINCIPIO 21
1. Estará prohibido abusar de la situación de una persona detenida o presa para
obligarla a confesar o declarar contra sí misma o contra cualquier otra persona.
2. Ninguna persona detenida será sometida, durante su interrogatorio, a violencia,
amenazas o cualquier otro método de interrogación que menoscabe su capacidad
de decisión o su juicio.
PRINCIPIO 22
Ninguna persona detenida o presa será sometida, ni siquiera con su
consentimiento, a experimentos médicos o científicos que puedan ser perjudiciales
para su salud.
PRINCIPIO 23
1. La duración de todo interrogatorio a que se someta a una persona detenida o
presa y la de los intervalos entre los interrogatorios, así como la identidad de los
funcionarios que los hayan practicado y la de las demás personas presentes,
serán consignadas en registros y certificadas en la forma prescrita por ley.
2. La persona detenida o presa, o su abogado, cuando lo disponga la ley, tendrá
acceso a la información descrita en el párrafo 1 del presente principio.
PRINCIPIO 24
Se ofrecerá a toda persona detenida o presa un examen médico apropiado con la
menor dilación posible después de su ingreso en el lugar de detención o prisión y,

56
posteriormente, esas personas recibirán atención y tratamiento médico cada vez
que sea necesario. Esa atención y ese tratamiento serán gratuitos.
PRINCIPIO 25
La persona detenida o presa o su abogado, con sujeción únicamente a
condiciones razonables que garanticen la seguridad y el orden en el lugar de
detención o prisión, tendrá derecho a solicitar autorización de un juez u otra
autoridad para un segundo examen médico o una segunda opinión médica.
PRINCIPIO 26
Quedará debida constancia en registros el hecho de que una persona detenida o
presa ha sido sometida a un examen médico, del nombre del médico y de los
resultados de dicho examen. Se garantizará el acceso a esos registros. Las
modalidades a tal efecto serán conformes a las normas pertinentes del derecho
interno.
PRINCIPIO 27
La inobservancia de los presentes principios en la obtención de las pruebas se
tendrá en cuenta al determinar la admisibilidad de tales pruebas contra una
persona detenida o presa.
PRINCIPIO 28
La persona detenida o presa tendrá derecho a obtener, dentro de los límites de los
recursos disponibles si se trata de fuentes públicas, cantidades razonables de
materiales educacionales, culturales y de información, con sujeción a condiciones
razonables que garanticen la seguridad y el orden en el lugar de detención o
prisión.
PRINCIPIO 29
1. A fin de velar por la estricta observancia de las leyes y reglamentos pertinentes,
los lugares de detención serán visitados regularmente por personas calificadas y
experimentadas nombradas por una autoridad competente distinta de la autoridad
directamente encargada de la administración del lugar de detención o prisión, y
dependientes de esa autoridad.
2. La persona detenida o presa tendrá derecho a comunicarse libremente y en
régimen de absoluta confidencialidad con las personas que visiten los lugares de

57
detención o prisión de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1 del presente
principio, con sujeción a condiciones razonables que garanticen la seguridad y el
orden en tales lugares.
PRINCIPIO 30
1. Los tipos de conducta de la persona detenida o presa que constituyan
infracciones disciplinarias durante la detención o la prisión, la descripción y
duración de las sanciones disciplinarias que puedan aplicarse y las autoridades
competentes para aplicar dichas sanciones se determinarán por ley o por
reglamentos dictados conforme a derecho y debidamente publicados.
2. La persona detenida o presa tendrá derecho a ser oída antes de que se tomen
medidas disciplinarias. Tendrá derecho a someter tales medidas a autoridades
superiores para su examen.
PRINCIPIO 31
Las autoridades competentes procurarán asegurar, de conformidad con el derecho
interno y cuando se necesite, la asistencia a los familiares de las personas
detenidas o presas que estén a cargo de éstas, y en particular a los menores, y
velarán especialmente por la tutela de los niños que hayan quedado privados de
supervisión.
PRINCIPIO 32
1. La persona detenida o su abogado tendrá derecho a interponer en cualquier
momento una acción, con arreglo al derecho interno, ante un juez u otra autoridad
a fin de impugnar la legalidad de su detención y, si ésta no fuese legal, obtener su
inmediata liberación.
2. El procedimiento previsto en el párrafo 1 del presente principio, será sencillo y
expedito y no entrañará costo alguno para el detenido, si éste careciere de medios
suficientes. La autoridad que haya procedido a la detención llevará sin demora
injustificada al detenido ante la autoridad encargada del examen del caso.
PRINCIPIO 33
1. La persona detenida o presa o su abogado tendrá derecho a presentar a las
autoridades encargadas de la administración del lugar de detención y a las
autoridades superiores y, de ser necesario, a las autoridades competentes que

58
tengan atribuciones fiscalizadoras o correctivas, una petición o un recuso por el
trato de que haya sido objeto, en particular en caso de tortura u otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes.
2. Los derechos que confiere el párrafo 1 del presente principio, podrán ser
ejercidos por un familiar de la persona presa o detenida o por otra persona que
tenga conocimiento del caso cuando ni la persona presa o detenida ni su abogado
tengan posibilidades de ejercerlos.
3. La petición o recurso serán confidenciales si así lo pidiere el recurrente.
4. Toda petición o recurso serán examinados sin dilación y contestados sin
demora injustificada. Si la petición o recurso fueren rechazados o hubiere un
retraso excesivo, el recurrente tendrá derecho a presentar una petición o recurso
ante un juez u otra autoridad. Ni las personas detenidas o presas ni los
recurrentes sufrirán perjuicios por haber presentado una petición o recurso de
conformidad con el párrafo 1 del presente principio.
PRINCIPIO 34
Si una persona detenida o presa muere o desaparece durante su detención o
prisión, un juez u otra autoridad, de oficio o a instancias de un miembro de la
familia de esa persona o de alguna persona que tenga conocimiento del caso,
investigará la causa de la muerte o desaparición. Cuando las circunstancias lo
justifiquen se llevará a cabo una investigación iniciada de la misma manera
cuando la muerte o desaparición ocurra poco después de terminada la detención o
prisión. Las conclusiones de esa investigación o el informe correspondiente serán
puestos a disposición de quien lo solicite, a menos que con ello se obstaculice la
instrucción de una causa penal en curso.

PRINCIPIO 35
1. Los daños causados por actos u omisiones de un funcionario público que sean
contrarios a los derechos previstos en los presentes principios serán indemnizados
de conformidad con las normas del derecho interno aplicables en materia de
responsabilidad.

59
2. La información de la que se deba dejar constancia en registros a efectos de los
presentes principios estará disponible, de conformidad con los procedimientos
previstos en el derecho interno, para ser utilizada cuando se reclame
indemnización con arreglo al presente principio.
PRINCIPIO 36
1. Se presumirá la inocencia de toda persona sospechosa o acusada de un delito
y se la tratará como tal mientras no haya sido probada su culpabilidad conforme al
derecho en un juicio público en el que haya gozado de todas las garantías
necesarias para su defensa.
2. Sólo se procederá al arresto o detención de esa persona en espera de la
instrucción y el juicio cuando lo requieran las necesidades de la administración de
justicia por motivos y según condiciones y procedimientos determinados por ley.
Estará prohibido imponer a esa persona restricciones que no estén estrictamente
justificadas para los fines de la detención o para evitar que se entorpezca el
proceso de instrucción o la administración de justicia, o para el mantenimiento de
la seguridad y el orden en el lugar de detención.
PRINCIPIO 37
Toda persona detenida a causa de una infracción penal será llevada sin demora
tras su detención ante un juez u otra autoridad determinada por ley. Esa autoridad
decidirá sin dilación si la detención es lícita y necesaria. Nadie podrá ser
mantenido en detención en espera de la instrucción o el juicio salvo en virtud de
orden escrita de dicha autoridad. Toda persona detenida, al comparecer esa
autoridad, tendrá derecho a hacer una declaración acerca del trato que haya
recibido durante su detención.

PRINCIPIO 38
La persona detenida a causa de una infracción penal tendrá derecho a ser juzgada
dentro de un plazo razonable o puesta en libertad en espera de juicio.
PRINCIPIO 39

60
Excepto en casos especiales indicados por ley, toda persona detenida a causa de
una infracción penal tendrá derecho, a menos que un juez u otra autoridad decida
lo contrario en interés de la administración de justicia, a la libertad en espera de
juicio con sujeción a las condiciones que se impongan conforme a derecho. Esa
autoridad mantendrá en examen la necesidad de la detención.
Cláusula general
Ninguna de las disposiciones del presente Conjunto de Principios se entenderá en
el sentido de que restrinja o derogue ninguno de los derechos definidos en el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

DETENCION ARBITRARIA SEGÚN CODIGO PENAL COLOMBIANO


CAPÍTULO SEGUNDO
De la Detención Arbitraria
Art. 272. - Privación ilegal de libertad. El empleado oficial que abusando de sus
funciones, prive a otro de su libertad, incurrirá en prisión de uno (1) a cinco (5)
años y pérdida del empleo.

Art. 273. - Prolongación ilícita de privación de la libertad. El empleado oficial que


prolongue ilícitamente la privación de libertad de una persona, incurrirá en arresto
de seis (6) meses a dos (2) años y pérdida del empleo.

Art. 274. - Detención arbitraria especial. El empleado oficial que sin el


cumplimiento de los requisitos legales reciba a una persona para privarla de
libertad o mantenerla bajo medida de seguridad, incurrirá en arresto de seis (6)
meses a dos (2) años y pérdida del empleo.

Art. 275. - Desconocimiento del hábeas corpus. El juez que no tramite o decida
dentro de los términos legales una petición de hábeas corpus o por cualquier
medio obstaculice su tramitación, incurrirá en arresto de seis (6) meses a dos (2)
años y pérdida del empleo.

61
En tal sentido, es de condición inexcusable citar la Jurisprudencia por Detención
Arbitraria, emitida por el Colegiado Superior, en este caso por el Tribunal
Constitucional, que como máximo intérprete de nuestra Norma Suprema alega y
advierte en su ratio decidendi el otorgar el derecho según corresponda a quien o a
quienes hayan sido sus derechos conculcados con una detención arbitraria, pero
lo que más preocupa es que después de haberse comprobado la detención
arbitraria no se dispone en ningún considerando, menos en la parte resolutiva de
estos precedentes vinculantes[que es lo único que se le ha otorgado] se
indemnice a los agraviados conforme a la ley que regula “La indemnización, en la
forma que determine la ley, por los errores judiciales en los procesos penales y por
las detenciones arbitrarias, sin perjuicio de la responsabilidad a que hubiere lugar”
beneficio que les corresponde legalmente a los agraviados luego de haber sido
víctima de una arbitrariedad.

EXP. N.° 06423-2007-PHC/TC


PUNO
ALI GUILLERMO
RUIZ DIANDERAS

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 28 días del mes de diciembre de 2009, reunido el Tribunal


Constitucional, en sesión de Pleno Jurisdiccional, con la asistencia de los
magistrados Vergara Gotelli, Mesía Ramírez, Landa Arroyo,Beaumont Callirgos,
Calle Hayen, Eto Cruz y Álvarez Miranda, pronuncia la siguiente sentencia.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Emmer Guillermo


Ruiz Dianderas, a favor de don Alí Guillermo Ruiz Dianderas, contra la sentencia
expedida por la Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Puno, de fojas 43,
su fecha 30 de octubre de 2007, que declaró improcedente la demanda de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 30 de octubre de 2007 don Emmer Guillermo Ruiz Dianderas,


interpone demanda de hábeas corpus, a favor de don Alí Guillermo Ruiz

62
Dianderas, y la dirige contra el Jefe de la Policía Judicial de Puno, Capitán PNP
Oswaldo F. Venturo López, alegando la vulneración de su derecho constitucional
a la libertad personal.

Refiere que, con fecha 26 de setiembre de 2007, a horas 1:00 pm, el


favorecido ha sido detenido por la Policía Nacional en la ciudad de Desaguadero
(Puno), siendo trasladado y puesto a disposición del Capitán PNP emplazado en
el mismo día, a horas 10:00 p.m; para luego ser conducido a la carceleta judicial.
Agrega que dicha detención es arbitraria, ya que ha transcurrido más de 4 días, y
no se le pone a disposición judicial, por lo que solicita la inmediata libertad.

Realizada la diligencia judicial el 30 de setiembre de 2007, a horas 4:30


p.m., el juez del hábeas corpus constata que el beneficiario efectivamente ha sido
detenido el 26 de setiembre de 2007, a horas 1:00 p.m., por encontrarse vigente
en su contra una orden de captura (requisitoria), por el delito de falsificación de
documentos y otro, dispuesta por el Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima (Exp.
N.° 2000-027); y ante la pregunta del juez sobre los motivos por los cuales el
favorecido a la fecha no ha sido trasladado a la ciudad de Lima, el efectivo
policial emplazado respondió que “no ha sido trasladado oportunamente por no
contar con los viáticos respectivos, y a solicitud del requisitoriado quien no
quería pasar detenido a la carceleta de Lima”(sic), precisando que ha realizado
las gestiones para la obtención de los viáticos, pero que no le han sido
alcanzados. Ante ello, el juez constitucional ordenó que el beneficiario sea puesto
a disposición del Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima en el término de la
distancia.

Posteriormente, el recurrente, mediante escrito de fecha 3 de octubre de


2007 (fojas 30), señala que el Capitán PNP emplazado no ha dado oportuno
cumplimiento a lo ordenado por el juez constitucional, ya que el favorecido Alí
Guillermo Ruiz Dianderas permaneció detenido hasta el 2 de octubre de 2007,
esto es, por seis (6) días consecutivos, lo cual, constituye una detención por
demás arbitraria e inconstitucional.

El Primer Juzgado Penal de Puno, con fecha 30 de septiembre de 2007,


declaró improcedente la demanda por considerar que no se ha afectado el derecho
a la libertad personal del beneficiario, pues si bien se ha verificado la detención
por más de 24 horas, aquella obedece a hechos ajenos a la Policía Judicial en
razón de que no se proporcionaron los viáticos para el traslado respectivo.

La Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Puno, con fecha 30 de


octubre de 2007, confirmó la apelada, por similares fundamentos.

63
FUNDAMENTOS

Delimitación del petitorio

1. El objeto de la presente demanda de hábeas corpus es que este Tribunal


disponga la puesta inmediata del beneficiario a disposición del Décimo
Sétimo Juzgado Penal de Lima, por cuanto, según refiere el accionante, el
favorecido se encuentra detenido más de 24 horas, sin haber sido puesto a
disposición del juez competente, lo que constituye una vulneración del
derecho a la libertad individual y, concretamente, al derecho a la libertad
personal.

Considerando el contenido y la naturaleza de la pretensión formulada, se


advierte que en el caso constitucional de autos estamos frente al modelo típico
del “hábeas corpus traslativo”, por lo que resulta conveniente señalar la
cobertura constitucional y jurisprudencial de este tipo de hábeas corpus.

Hábeas corpus traslativo

2. En línea de principio, debemos precisar que mediante esta modalidad de


hábeas corpus cabe denunciar no solo la mora judicial en la determinación de
la situación personal del detenido, procesado o condenado, sino también
cualquier tipo de mora, sea ésta administrativa (policial, penitenciaria, etc.) o
de otra naturaleza, siempre, claro está, que con dicho estado de cosas se
prolongue en el tiempo y de manera injustificada la privación del derecho a la
libertad personal del individuo.

3. El hábeas corpus traslativo precisamente se diferencia del hábeas corpus


clásico o principal en que este último tiene lugar en todos aquellos supuestos
de detención arbitraria donde exista ausencia o insuficiencia del presupuesto
material habilitante (mandato judicial motivado o flagrancia delictiva),
mientras que aquel tiene lugar en todos aquellos casos en que habiendo tenido
inicialmente el fundamento habilitante, es seguida de una mora judicial o
administrativa que de manera injustificada mantiene privada de la libertad a
una persona. Así este tipo de hábeas corpus procede, entre otros, en los
siguientes supuestos:

- Por vulneración del derecho a ser puesto a disposición del juez


competente dentro del plazo estrictamente necesario o dentro del plazo
establecido por la Constitución o la ley;
64
- Por afectación del derecho al plazo razonable de la detención judicial
preventiva,

- Por vulneración del derecho a la libertad personal del condenado que ha


cumplido la pena.

El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del plazo establecido (plazo
máximo de la detención)

4. La Constitución en su articulo 2°, inciso 24, literal f, establece que “Nadie


puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado del juez o por
las autoridades policiales en caso de flagrante delito. “El detenido debe ser
puesto a disposición del juzgado correspondiente, dentro de las 24 horas o en
el término de la distancia”. A su vez, el Código Procesal Constitucional en su
artículo 25°, inciso 7, señala que el hábeas corpus también protege “El
derecho a no ser detenido sino por mandato escrito y motivado del juez, o por
las autoridades policiales en caso de flagrante delito; o si ha sido detenido, a
ser puesto dentro de las 24 horas o en el término de la distancia, a
disposición del juez que corresponda (..)”.

Así, la puesta del detenido a disposición judicial dentro del plazo establecido,
no es otra cosa que una garantía de temporalidad de la detención, cuya
finalidad es precisamente que el juez competente determine si procede la
detención judicial respectiva, o si, por el contrario, procede la libertad de la
persona.

5. En efecto, dentro del conjunto de garantías que asiste a toda persona detenida,
uno de ellos, no menos importante que los demás, es el de ser puesto a
disposición del juez competente dentro del plazo que la Constitución señala,
esto es, dentro del plazo de 24 horas o en el término de la distancia cuando
corresponda (plazo máximo de la detención). La inobservancia de estos
plazos da lugar a que el afectado en su derecho a la libertad personal
legítimamente acuda a la justicia constitucional a efectos de solicitar la tutela
de su derecho vulnerado. Y es que, como es evidente, el radio de cobertura
constitucional del proceso de hábeas corpus no solo alcanza a los supuestos de
detención arbitraria por ausencia o insuficiencia del presupuesto material
habilitante (mandato judicial motivado o flagrancia delictiva), sino también a
aquellas detenciones que, ajustándose originariamente a la Constitución, se
mantienen o se prolongan de manera injustificada en el tiempo. Un ejemplo
de ello es la detención producida por un plazo superior al plazo máximo

65
establecido en la norma constitucional, sin poner al detenido a disposición del
juez competente.

6. Bajo este marco de consideraciones, queda claro que toda persona detenida
debe ser puesta a disposición del juez competente dentro del plazo máximo
establecido, y es que, si vencido dicho plazo la persona detenida no hubiera
sido puesta a disposición judicial, aquella detención simplemente se convierte
en ilegítima. En efecto, por la obviedad del hecho, toda detención que exceda
del plazo máximo automáticamente se convierte en inconstitucional, y la
autoridad, funcionario o cualquier persona que hubiere incurrido en ella, se
encuentra sujeta a las responsabilidades que señala la ley.

El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del plazo estrictamente


necesario (límite máximo de la detención)

7. El plazo de detención que establece la Constitución es un plazo máximo, de


carácter absoluto, cuyo cómputo es inequívoco y simple, pero no es el único,
pues existe también el plazo estrictamente necesario de la detención. Y es que
el hecho de que la detención no traspase el plazo preestablecido; ese
dato per se no resulta suficiente para evaluar los márgenes de
constitucionalidad de la detención, en razón de que esta tampoco puede durar
más allá del plazo estrictamente necesario. Ahora, si bien la Constitución no
alude a un plazo estrictamente necesario, y sí establece un plazo máximo de
duración de la detención, este último por si solo no resulta suficiente para
verificar si se ha respetado o no los márgenes de constitucionalidad de dicha
detención, pues pueden presentarse situaciones en que, pese a no haberse
superado el plazo máximo, sí se ha sobrepasado el límite máximo para
realizar determinadas actuaciones o diligencias. No cabe duda que, en este
último caso, estamos frente a la afectación del derecho fundamental a la
libertad personal, en la medida en que la detención tampoco puede durar más
allá del plazo estrictamente necesario.

8. En la misma línea, cabe precisar que el plazo que la Constitución establece


para la detención es solamente un límite del límite temporal prescrito con
carácter general, sobre el cual se superpone, sin reemplazarlo, el plazo
estrictamente necesario. Así lo ha expuesto el Tribunal Constitucional español
en la STC 86/1996, por lo que el límite máximo de privación de la libertad ha
de ser ostensiblemente inferior al plazo máximo, pero no puede ni debe
sobrepasarlo. Ahora bien, como es evidente, el límite máximo de la detención
debe ser establecido en atención a las circunstancias de cada caso concreto,
tales como las diligencias necesarias a realizarse, la particular dificultad para

66
realizar determinadas pericias o exámenes, el comportamiento del afectado
con la medida, entre otros.

A mayor abundamiento, el plazo establecido actúa solamente como un plazo


máximo y de carácter absoluto, pero no impide que puedan calificarse como
arbitrarias aquellas privaciones de la libertad que, aún sin rebasar dicho plazo,
sobrepasan el plazo estrictamente necesario o límite máximo para realizar
determinadas actuaciones o diligencias. En tales casos, opera una restricción a
la libertad personal que la norma constitucional no permite. Un claro ejemplo
de ello es la prolongación injustificada de la privación de la libertad personal
en aquellos casos en que se requiere solamente de actuaciones de mero
trámite, o que las diligencias ya han culminado, o que de manera injustificada
no se han realizado en su debida oportunidad, esperando efectuarlas ad
portas de vencerse o incluso ya vencido el plazo preestablecido.

9. Sobre esta base, este Tribunal Constitucional puntualiza que la observancia


de la detención por un plazo estrictamente necesario no es una mera
recomendación, sino un mandato cuyo incumplimiento tiene enorme
trascendencia al incidir en la libertad personal que es presupuesto de otras
libertades y derechos fundamentales. Y es que, no cabe duda, resulta lesivo al
derecho fundamental a la libertad personal, sea que ha transcurrido el plazo
establecido para la detención, o porque, estando dentro de dicho plazo, ha
rebasado el plazo estrictamente necesario. En suma, toda detención que
supere el plazo estrictamente necesario, o el plazo preestablecido, queda
privada de fundamento constitucional. En ambos casos, la consecuencia será
la puesta inmediata de la persona detenida a disposición del juez competente.

Control del plazo máximo de la detención y el límite máximo de la detención

10. Según nuestro texto constitucional, el plazo máximo de detención es de 24


horas o en el término de la distancia. Si se trata de casos de terrorismo,
espionaje y tráfico ilícito de drogas, dicho plazo es de 15 días. Y en
cualquiera de los casos, el límite máximo de la detención será el que resulte
estrictamente necesario para realizar las actuaciones o diligencias, es decir,
será establecido en cada caso concreto, según los parámetros
señalados supra. En ese sentido, este Colegiado considera que los parámetros
antes mencionados no sólo deben ser aplicados a los supuestos de detención
policial propiamente dicha, sino también en lo que fuese pertinente a
cualquier forma de privación de la libertad personal que se encuentre regulada
por el ordenamiento jurídico.

67
11. Ahora bien, cierto es que las personas habilitadas para proceder a la
detención tienen también la obligación constitucional de respetar los derechos
fundamentales de la persona, y, por tanto, la de observar estrictamente los
plazos de la detención (límite máximo y plazo máximo); sin embargo, ello no
siempre ocurre en el mundo de los hechos; de ahí que sea necesario que se
efectúe un control de los plazos tanto concurrente como posterior por la
autoridad competente, dejándose constancia del mismo, disponiendo, si fuera
el caso, las medidas correctivas pertinentes, bajo responsabilidad. Este control
del plazo de la detención debe ser efectuado tanto por el representante del
Ministerio Público como por el juez competente, según corresponda, sin que
ambos sean excluyentes, a luz de los parámetros antes señalados.

Reglas vinculantes para la tutela del derecho a ser puesto a disposición


judicial dentro del plazo estrictamente necesario o dentro del plazo máximo
de la detención

12. Sentado lo anterior, resulta necesario establecer las reglas sustantivas y


procesales para la tutela del derecho a ser puesto a disposición judicial dentro
de los plazos señalados supra. Estas reglas deben ser interpretadas en la
perspectiva de optimizar una mejor protección del derecho a la libertad
personal, en la medida que no solo es un derecho fundamental reconocido,
sino que además es un valor superior del ordenamiento jurídico y presupuesto
de otros derechos fundamentales.

a) Regla sustancial: El plazo de la detención que la Norma


Fundamental establece es un plazo máximo, de carácter absoluto, cuyo
cómputo es inequívoco y simple, pero no es el único, pues existe también el
plazo estrictamente necesario de la detención. Y es que, aún sí la detención no
hubiera traspasado el plazo máximo, ese dato per se no resulta suficiente para
evaluar los márgenes de constitucionalidad de la detención, pues esta tampoco
puede durar más allá del plazo estrictamente necesario (límite máximo de la
detención). Como es evidente, el límite máximo de la detención debe ser
establecido en atención a las circunstancias de cada caso concreto, tales como
las diligencias necesarias a realizarse, la particular dificultad para efectuar
determinadas pericias o exámenes, el comportamiento del afectado con la
medida, entre otros.

En suma, resulta lesiva al derecho fundamental a la libertad personal la


privación de esta en los supuestos en que ha transcurrido el plazo máximo
para la detención, o cuando, estando dentro de dicho plazo, se ha rebasado el
plazo estrictamente necesario; en ambos casos, dicho estado de cosas queda

68
privado de fundamento constitucional, y la consecuencia debe ser la puesta
inmediata de la persona detenida a disposición del juez competente para que
sea este quien determine si procede la detención judicial respectiva o la
libertad de la persona, sin perjuicio de las responsabilidades que señala la ley
para la autoridad, funcionario o persona que hubieren incurrido en ellas.

b) Regla procesal: El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del


plazo estrictamente necesario de la detención o dentro del plazo máximo de la
detención resulta oponible frente a cualquier supuesto de detención o
privación de la libertad personal que se encuentre regulado por el
ordenamiento jurídico (detención policial, detención preliminar judicial, etc.).
En ese sentido, a efectos de optimizar su tutela, lo que corresponde es que la
autoridad competente efectúe un control de los plazos de la detención tanto
concurrente como posterior, dejándose constancia del acto de control,
disponiendo, si fuera el caso, las medidas correctivas pertinentes, bajo
responsabilidad. Este control de los plazos de la detención debe ser efectuado
tanto por el Representante del Ministerio Público como por el juez
competente, según corresponda, sin que ambos sean excluyentes, sino más
bien complementarios.

El Registro Nacional de Requisitorias y el traslado de las personas detenidas


por requisitoria

13. El Registro Nacional de Requisitorias es un servicio judicial. Se trata de un


sistema automatizado (de aplicación informática) que proporciona
información actualizada y oportuna de las requisitorias de quienes se
encuentran sometidos a proceso judicial. Su funcionamiento está a cargo de la
oficina correspondiente del Poder Judicial. El Registro Nacional de
Requisitorias tiene su sede en la cuidad de Lima y cuenta con Registros
Distritales de Requisitorias en las Cortes Superiores de Justicia de la
República.

14. Según el Reglamento del Registro Nacional de Requisitorias, aprobado


mediante Resolución Administrativa N.° 029-2006-CE-PJ, publicado en el
diario oficial “El Peruano” el 25 de marzo de 2006, se entiende como
información registrable en el Registro de Requisitorias las medidas
restrictivas de la libertad (orden de captura y/o mandato de detención) y las
medidas restrictivas de la libertad de tránsito (impedimento de salida del
país). Asimismo, constituyen información registrable la renovación,
levantamiento o suspensión de las medidas antes mencionadas.

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15. La Directiva N.° 009-2003-GG-PJ Normas y Procedimientos para el traslado
de personas requisitoriadas por orden judicial, aprobada mediante
Resolución Administrativa N.° 155-2003-CE-PJ (norma vigente cuando
ocurrieron los hechos que motivaron la presente demanda), en su Disposición
General VI.5 señala que “La Gerencia de Administración y Finanzas de la
Gerencia General del Poder Judicial, a través dela Sub-Gerencia de
Contabilidad se encargará de otorgar una asignación económica a efecto de
brindar apoyo a la labor de la Policía Nacional del Perú, para el traslado del
detenido desde el lugar de la captura hasta el Órgano Jurisdiccional
requirente. En los diversos Distritos Judiciales, a excepción del Distrito
Judicial de Lima, la mencionada asignación económica será entregada
a la Policía Judicialde la jurisdicción por intermedio de los
Administradores del Distrito Judicial respectivo (...)”.

16. De lo expuesto, se colige que es la administración de cada Corte Superior de


Justicia del país, excepto Lima, quien tiene la responsabilidad de la
asignación económica para el traslado de la persona detenida-requisitoriada
hasta el órgano jurisdiccional requirente; que por lo demás, esta asignación
económica se encuentra debidamente aprobada por la Gerencia General del
Poder Judicial. A esta conclusión, se puede arribar de la lectura de la
Disposición General VI.6 de la directiva antes mencionada, que señala “El
Gerente General a través de Resolución expedida por su despacho aprobará
anualmente el otorgamiento de la asignación económica a la División de
Requisitorias de la Policía Nacional del Perú”.

Análisis de la controversia constitucional

17. Del análisis de lo expuesto en la demanda, así como de la instrumental que


corre en estos autos, se advierte que el favorecido Alí Guillermo
Ruiz Dianderas fue detenido el día miércoles 26 de setiembre de 2007, a
horas 1:00 p.m. en la PCFM-RQ-Desaguadero perteneciente a la Sección
Policial de Apoyo al Poder Judicial de Puno, por encontrarse vigente en su
contra una orden de captura (requisitoria) por el delito de falsificación de
documentos y otro, recaída en el Expediente N.° 2000-027, dispuesta por el
Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima (de fojas 6 a 9). Se advierte también
que el beneficiario, el mismo día, a horas 9:45 p.m., fue puesto a disposición
del emplazado Capitán PNP Oswaldo F. Venturo López (fojas 5), para luego
ser conducido a la carceleta judicial.

18. De igual modo, se advierte que el responsable de Requisitorias de la Corte


Superior de Justicia de Puno, don César Arias Figueroa, el día jueves 27
de setiembre de 2007, a horas 11:15 a.m., comunicó al emplazado mediante
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Oficio N.° 1065-2007-RRDR-A-CSJPU/PJ que el favorecido Alí Guillermo
Ruiz Dianderas si registra requisitoria vigente expedida por el órgano
jurisdiccional antes mencionado (fojas 10). No obstante ello, se aprecia, que
el emplazado recién el día viernes 28 de setiembre de 2007, a horas 7: 50
a.m., esto es, luego de más de 24 horas de la detención, solicita al
administrador de la Corte Superior de Justicia de Puno la asignación
económica (pasajes y viáticos) para el traslado respectivo hasta el Décimo
Sétimo Juzgado Penal de Lima (fojas 13).

19. Interpuesta la demanda el día domingo 30 de setiembre de 2007, en el


mismo día, a horas 4:30 p.m. el juez del hábeas corpus realiza la diligencia
judicial y constata la detención y permanencia indebida del favorecido en
la carceleta judicial por más de cuatro (4) días. Ante la pregunta por parte
del juez sobre los motivos por los cuales el beneficiario hasta la fecha no
había sido traslado a la ciudad de Lima, el Capitán PNP emplazado Oswaldo
F. Venturo López respondió que aquel “no ha sido trasladado
oportunamente por no contar con los viáticos respectivos, y a solicitud del
requisitoriado quien no quería pasar detenido a la carceleta de
Lima”(sic), precisando haber solicitado a la administración de la Corte
Superior de Justicia de Puno la respectiva asignación económica (pasajes y
viáticos), pero que no le ha sidoalcanzada.Ante ello, el juez constitucional
ordenó al emplazado que el favorecido sea puesto a disposición del Décimo
Sétimo Juzgado Penal de Lima en el término de la distancia (de fojas 19 a 24).

20. Posteriormente, mediante escrito de fecha 3 de octubre de 2007 (fojas 30),


el accionante señala que el emplazado tampoco ha dado cumplimiento a lo
ordenado por el juez constitucional, toda vez que el beneficiario
indebidamente permaneció detenido hasta el día martes 2 de octubre de
2007, esto es, hasta por seis (6) días, lo que se tiene corroborado con el Oficio
N.° 7975-2007-DIRINCRI-PNP/DIVRD-DCIN de fecha 2 de octubre de 2002
mediante el cual se pone a disposición del detenido al Juzgado requirente
(fojas 51, Cuadernillo del Tribunal Constitucional). En tal sentido, no
obstante, haber cesado el acto lesivo en el presente caso, este Tribunal
considera que, atendiendo a la magnitud del agravio producido (la lesión del
derecho a la libertad personal materializada en la inobservancia no sólo del
plazo estrictamente necesario, sino del plazo máximo de la detención) debe
emitirse pronunciamiento sobre el fondo del asunto, conforme lo dispone el
artículo 1 ° del Código Procesal Constitucional, dando lugar a lo que se ha
denominado hábeas corpus innovativo.

71
21. Para ello, prima facie, debe precisarse, que el plazo preestablecido de la
detención en el caso constitucional de autos, no es el general de 24 horas (un
día), sino que debe aplicarse el término de la distanciaconforme lo establece
el texto constitucional, en razón de que el favorecido ha sido detenido en la
ciudad de Desaguadero-Puno, debiendo ser trasladado a la ciudad de Lima. Al
respecto, el Cuadro General de Términos de la Distancia, aprobado mediante
Resolución Administrativa N.° 1325-CME-PJ, publicado en el diario oficial
“El Peruano” el 13 de noviembre de 2000 ha establecido que el término de la
distancia de la ciudad de Puno a la ciudad de Lima vía terrestre es de tres (3)
días. Por lo tanto, en el presente caso, el plazo preestablecido de la detención
(plazo máximo), es de tres (3) días.

22. Así llegado a este punto, se advierte que el beneficiario tras ser detenido el
día miércoles 26 de setiembre de 2007, a horas 1: 00 p.m., arbitrariamente
permaneció en ese estado de hecho hasta el día domingo 30 de setiembre de
2007, a horas 4:30 p.m., en que el juez constitucional ordenó al emplazado
que el favorecido sea puesto a disposición del juez competente, esto es, que
de manera indebida permaneció detenido más de cuatro (4) días, superando el
plazo preestablecido de tres (3) días, evidenciándose así la vulneración del
derecho a la libertad personal. Incluso, se advierte que dicho acto lesivo
pervivió hasta el día martes 2 de octubre de 2007, pese a existir la orden
impartida por el juez constitucional, lo que agrava, aún más, la vulneración
del derecho constitucional invocado. Por lo demás, carece de toda relevancia,
el hecho de que el propio beneficiario Alí Guillermo Ruiz Dianderas le haya
solicitado al emplazado no ser trasladado al Juzgado Penal de Lima, toda vez
que es obligación de la Policía Nacional poner al requisitoriado-detenido a
disposición judicial. Y es que se trata de un mandato incondicional e
incondicionado, que no admite actuación en contrario, pues, en tal caso, se
llegaría al absurdo de que la persona que está detenida sea puesta a
disposición del juez competente en el momento que aquélla lo considere más
apropiado a sus intereses, lo cual es insostenible desde todo punto de vista.

23. Sin embargo, cabe señalar, que no sólo se superó el plazo máximo de la
detención, sino también el plazo estrictamente necesario de la misma, toda
vez que en el presente caso, al tratarse de una requisitoria de orden de captura,
no se requería de la realización de diligencias o actuaciones especiales, sino
sólo confirmar la vigencia de dicha requisitoria, así como solicitar la
asignación económica a la administración de la Corte Superior para el
traslado. Así pues, en el presente caso, se advierte que el emplazado no
realizó tales gestiones el mismo día en que se produjo la detención, esto es, el
26 de setiembre de 2007, sino que de manera indebida las realizó al día

72
siguiente (27 de setiembre de 2007). Más todavía, el emplazado sin expresar
causa justificada gestionó la asignación económica ante la administración
de la Corte Superior el día viernes 28 de setiembre de 2007 (fojas 13), esto
es, dos (2) días después de producida la detención.

24. Que asimismo, la afectación al derecho constitucional invocado, no es


imputable únicamente al emplazado Capitán PNP Oswaldo F. Venturo López,
sino que alcanza, sobre todo, a la omisión de una correcta actuación por parte
de la administración de la Corte Superior de Justicia de Puno, que sin
justificación alguna no proporcionó en su debida oportunidad la asignación
económica solicitada por el emplazado el 28 desetiembre de 2007, a horas 7:
50 a.m. (fojas 13) para el traslado respectivo del requisitoriado, pese a
encontrarse obligada a ello. Así pues, resulta reprobable, que por falta de
asignación de recursos económicos no se haya puesto al beneficiario a
disposición del Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima dentro del plazo
estrictamente necesario, incluso ni dentro del plazo máximo. En todo caso,
corresponde al Poder Judicial a través de su unidad respectiva, implementar
un mecanismo más expeditivo y menos burocrático, a efectos de que no
vuelvan a ocurrir hechos como los que se describen en la presente sentencia.

La Directiva N.° 011-2008-CE-PJ Procedimientos para el Traslado de


personas requisitoriadas por orden judicial, aprobada mediante Resolución
Administrativa N.° 202-2008-CE-PJ, publicada en el diario oficial “E1
Peruano” el 8 de agosto de 2008 que deroga a la Directiva N.° 009-2003-GG-
PJ antes citada, tampoco establece las responsabilidades para el responsable
de la administración de la Corte Superiorencargado de otorgar la asignación
económica para el traslado de las personas detenidas-requisitoriadas por orden
judicial.

25. Sobre esta base, la detención arbitraria en el caso bajo examen, se presenta
como un dato objetivo, acreditado e incuestionable, vinculado de una u otra
forma, a una actuación u omisión, sobre todo, de un poder público; en este
caso, de un órgano de la Corte Superior de Justicia de Puno (la
administración), con dominio del hecho que produjo la quiebra del derecho;
aunado a ello, la actuación del efectivo policial emplazado. No cabe duda,
pues, que estamos frente a la vulneración de un derecho fundamental tanto
por el Poder Judicial como por el Poder gubernamental.

26. Por otro lado, este Colegiado considera necesario pronunciarse sobre la
actuación del juez constitucional quien pese advertir la privación indebida del
favorecido el 30 de setiembre de 2007, así como pese a estar plenamente

73
facultado para ello, ninguna gestión o actuación para que el beneficiario de
manera inmediata y efectiva sea puesto a disposición del Décimo Sétimo
Juzgado Penal de Lima; por el contrario, se limitó a ordenar al policía
emplazado para que ponga a disposición judicial en el término de la distancia;
que al haber dispuesto esto último, tampoco se preocupó por la efectividad de
su mandato, esto es, no efectuó un control posterior, tan es así, que el
favorecido permaneció injustificadamente detenido hasta el martes 2 de
octubre de 2007. Esta actuación pasiva se hace aún más evidente al declarar
la improcedencia de la presente demanda de hábeas corpus, sustentando su
sentencia en una supuesta falta de recursos económicos para efectuar el
traslado del detenido-requisitoriado pretendiendo convalidar la actuación
inconstitucional de los funcionarios de la entidad administrativa judicial.
Inconstitucionales son asimismo todas las resoluciones judiciales posteriores
que pretenden convalidar tal estado de hechos contrario a la Constitución.

27. Tal como dijimos supra, pese haber constatado que la detención había
rebasado injustificadamente tanto el plazo estrictamente necesario como el
plazo máximo para poner al detenido a disposición judicial, lo que hizo el
juez constitucional, con su actuación pasiva, fue mantener o confirmar una
situación de privación de la libertad personal contrario a la Constitución, lo
que, además, resulta opuesto a la observancia de la doble dimensión de los
procesos constitucionales; en este caso del hábeas corpus, como es la tutela
subjetiva de los derechos fundamentales de las personas y la tutela objetiva
de la Constitución. Y es que la protección de los derechos fundamentales no
solo es de interés para el titular de ese derecho, sino también para el propio
Estado y para la colectividad en general, pues su transgresión también supone
una afectación del propio ordenamiento constitucional. El juez constitucional
no sólo debe orientar su actuación a la promoción, vigencia y eficacia de los
derechos fundamentales de las personas, sino también de la Constitución.

28. Por todo lo dicho, este Colegiado concluye que el detenido-


requisitoriado permaneció en las dependencias policiales privado de la
libertad no solo más allá del plazo estrictamente necesario, sino más allá del
plazo preestablecido, encontrándose a partir de entonces, privado
inconstitucionalmente de la libertad personal; por tanto habiéndose vulnerado
dicho derecho fundamental, la demanda debe ser estimada. Sobre esta base,
este Tribunal considera que debe adoptarse todas las medidas correctivas a
efectos de que no se vuelva a incurrir en actuaciones u omisiones similares
que motivaron la interposición de esta demanda, bajo apercibimiento de
aplicarse el articulo 22° del Código Procesal Constitucional, en caso de
incumplimiento. Asimismo, atendiendo a la magnitud del agravio producido,

74
tal como se ha señalado supra, debe procederse conforme a lo que dispone el
artículo 8° del mismo Cuerpo Legal a efectos de individualizar y, en su caso,
sancionar a las autoridades y/o funcionarios que resulten responsables de la
agresión.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones que


le confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA la demanda de hábeas corpus.

2. Ordenar al Jefe de la Policía Judicial de Puno, Capitán PNP Oswaldo F.


Venturo López, así como al administrador de la Corte Superior de Justicia de
Puno no volver a incurrir en acciones u omisiones similares a las que
motivaron la interposición de la presente demanda, bajo apercibimiento de
proceder conforme a lo previsto por el artículo 22° del Código Procesal
Constitucional.

3. Establecer que el fundamento 12 de la presente sentencia


constituye precedente vinculante, conforme a lo dispuesto por el artículo VII
del Titulo Preliminar del Código Procesal Constitucional, bajo las siguientes
reglas normativas:

a. Regla sustancial: El plazo de la detención que la Norma


Fundamental establece es un plazo máximo, de carácter absoluto, cuyo
cómputo es inequívoco y simple, pero no es el único, pues existe también el
plazo estrictamente necesario de la detención. Y es que, aún sí la detención no
hubiera traspasado el plazo máximo, ese dato per se no resulta suficiente para
evaluar los márgenes de constitucionalidad de la detención, pues esta tampoco
puede durar más allá del plazo estrictamente necesario (límite máximo de la
detención). Como es evidente, el límite máximo de la detención debe ser
establecido en atención a las circunstancias de cada caso concreto, tales como
las diligencias necesarias a realizarse, la particular dificultad para efectuar
determinadas pericias o exámenes, el comportamiento del afectado con la
medida, entre otros.

En suma, resulta lesiva al derecho fundamental a la libertad personal la


privación de esta en los supuestos en que ha transcurrido el plazo máximo
para la detención, o cuando, estando dentro de dicho plazo, se ha rebasado el
plazo estrictamente necesario; en ambos casos, dicho estado de cosas queda
privado de fundamento constitucional, y la consecuencia debe ser la puesta
75
inmediata de la persona detenida a disposición del juez competente para que
sea este quien determine si procede la detención judicial respectiva o la
libertad de la persona, sin perjuicio de las responsabilidades que señala la ley
para la autoridad, funcionario o persona que hubieren incurrido en ellas.

b. Regla procesal: El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del


plazo estrictamente necesario de la detención o dentro del plazo máximo de la
detención resulta oponible frente a cualquier supuesto de detención o
privación de la libertad personal que se encuentre regulado por el
ordenamiento jurídico (detención policial, detención preliminar judicial, etc.).
En ese sentido, a efectos de optimizar su tutela, lo que corresponde es que la
autoridad competente efectúe un control de los plazos de la detención tanto
concurrente como posterior, dejándose constancia del acto de control,
disponiendo, si fuera el caso, las medidas correctivas pertinentes, bajo
responsabilidad. Este control de los plazos de la detención debe ser efectuado
tanto por el Representante del Ministerio Público como por el juez
competente, según corresponda, sin que ambos sean excluyentes, sino más
bien complementarios.

4. Remitir copia de la presente sentencia a la Presidencia del Poder Judicial, a la


Fiscalía de la Nación y al Ministerio del Interior para que se haga de
conocimiento a todos los jueces, fiscales y personal policial de la República.

5. Remitir copia de la presente sentencia al Órgano de Control de la Corte


Superior de Justicia de Puno, para los fines pertinentes.

6. Remitir copias certificadas de todo lo actuado al Ministerio Público, para los


fines pertinentes.

Publíquese y notifíquese.
SS.

VERGARA GOTELLI
MESÍA RAMÍREZ
LANDA ARROYO
BEAUMONT CALLIRGOS
CALLE HAYEN
ETO CRUZ
ÁLVAREZ MIRANDA

76
EXP. N.° 2934-2004-HC/TC
LIMA
FREDDY IVÁN
MORALES CÓRDOVA

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 28 días del mes de diciembre 2004, la Sala Primera del
Tribunal Constitucional, con asistencia de los señores magistrados Alva
Orlandini, Presidente; García Toma y Landa Arroyo, pronuncia la siguiente
sentencia

I. ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Freddy Iván


Morales Córdova contra la Resolución de la Cuarta Sala Especializada en lo
Penal para procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de
Lima, de fojas 152, su fecha 25 de junio de 2004, que declara infundada la
acción hábeas corpus de autos.

II. DATOS GENERALES

Tipo de proceso : Hábeas Corpus


Demandante : Freddy Iván Morales Córdova
Agraviado : Freddy Iván Morales Córdova
Demandado : Jueza del Tercer Juzgado Penal de Lima
Presunto acto lesivo : Tiene más de 9 meses de detención, sin que se le
dicte sentencia en primera instancia.

Derecho demandado : Derecho a la libertad individual, (artículo 2º24 de la


Constitución y artículo 25º del Código Procesal Constitucional) y
derecho al debido proceso (artículo 139º3 de la Constitución y
artículo 4º del Código Procesal Constitucional).
Petitorio : Solicita que se ordene su inmediata excarcelación

III. ANTECEDENTES

1. Demanda

Con fecha 4 de junio de 2004 don Freddy Iván Morales Córdova, interpone acción de
hábeas corpus contra la Jueza del Tercer Juzgado Penal de Lima, con el objeto que se
ordene su inmediata libertad, por exceso de detención. Refiere estar siendo procesado
por los supuestos delitos de homicidio simple y lesiones graves, asimismo que se

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encuentra recluido en el Penal San Pedro desde el 31 de agosto de 2003, por mandato de
detención expedido por la emplazada; alega que a la fecha de interposición de la
demanda han transcurrido más de los 9 meses, previstos por el articulo 137.º del
Código Procesal Penal como plazo máximo de detención preventiva para los procesos
sumarios. Indica que durante la tramitación del proceso ha colaborado con la justicia;
que es padre de familia que cuenta con trabajo y domicilio conocidos; y que se ha
desvanecido la probabilidad de que evada la acción de la justicia o de que perturbe la
actividad probatoria. Añade que al no haberse dictado sentencia, su detención resulta
arbitraria y lesiona su derecho a la libertad individual, por lo que solicita que se corrija el
exceso de la autoridad judicial disponiendo su inmediata libertad.

2. Contestación de la demanda
El Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder
Judicial, con fecha 8 de junio de 2004, contesta la demanda indicando que no
existe vulneración constitucional y, que la presente acción de garantía debe
ser declarada improcedente porque el artículo 6º2 de la Ley de Hábeas
Corpus y Amparo N.º 23506 establece que no procede la acción de garantía
contra resolución judicial o arbitral emanadas de un proceso regular. Alega
que el demandante no ha acreditado que el proceso sea irregular, asimismo
que al interponer la presente el accionante pretende convertir la sede
constitucional en un una instancia supra nacional revisora de fallos judiciales.

3. Declaraciones Indagatorias
La jueza emplazada Flor de María Deuar Moran sostiene que no existe vulneración
constitucional. Alega que con fecha 1 de junio de 2004, dispuso prolongar el mandato
de detención por un plazo igual a 9 meses, en aplicación del tercer párrafo del artículo
137.º del Código Procesal Penal; aduce que el peligro procesal es latente, pues
el Ministerio Público al formular acusación contra el demandante, solicito que se le
imponga 10 años de pena privativa de libertad.

4. Resolución de primera instancia


Con fecha 9 de junio de 2004, el Décimo Noveno Juzgado Penal de Lima declaró
fundada la demanda, por considerar que la emplazada transgredió el Decreto
Legislativo N.º 124 al haber excedido el plazo de investigación previsto por ley sin
haber resuelto el proceso en el cual el accionante se encuentra involucrado,
irregularidad que vulnera los derechos constitucionales invocados.

5. Resolución de segunda instancia


Con fecha 25 de junio de 2004, la Cuarta Sala Penal para procesos con Reos
Libres de Lima, revocó la sentencia apelada y reformándola declaró
infundada la demanda; por considerar que no existe detención arbitraria ya
que la emplazada prolongó la detención preventiva en aplicación de la Ley
N.º 28105, dispositivo que faculta prorrogar el plazo de detención
preventiva cuando concurran circunstancias que importen una especial

78
dificultad o una especial prolongación de la investigación y que el inculpado
pueda sustraerse a la acción de la justicia; circunstancias que se evidencian
en el proceso penal seguido contra el demandante.

IV. MATERIAS SUJETAS AL ANALISIS POR EL TRIBUNAL


CONSTITUCIONAL

A lo largo de la presente sentencia, este Colegiado debe llegar a determinar:

a). Si la detención preventiva del accionante se encuentra dentro de un plazo


razonable y, si en dicha detención respeta los principios de proporcionalidad,
razonabilidad, subsidiariedad, necesidad, provisionalidad y excepcionalidad
que debe observar toda prisión provisional para ser reconocida como
constitucional

b). En consecuencia, será materia de análisis si la prórroga de la detención


afecta el derecho a que la detención a la preventiva fue dictada observando
plazos razonables.

V. FUNDAMENTOS

A. La detención preventiva como medida excepcional y subsidiaria


1. En relación a la detención preventiva, este Tribunal considera pertinente
recordar, que: la medida de encarcelamiento ha sido instituida, prima
facie, como una fórmula de purgación de pena por la comisión de ilícitos
penales de determinada gravedad. En tal sentido, su aplicación como medida
cautelar en aras de asegurar el adecuado curso de las investigaciones y la
plena ejecutabilidad de una eventual sentencia condenatoria, debe ser
la última ratio entre las opciones que dispone un juez para asegurar el éxito
del proceso penal. [1]

2. El artículo 9º3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, “(...)


la prisión preventiva de las personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la
regla general”. Lo propio queda expuesto en la regla 6.1 de las denominadas
Reglas Mínimas de las Naciones Unidas sobre las Medidas Privativas de la
Libertad [2] que precisa que: “ (...) sólo se recurrirá a la prisión preventiva
como último recurso”. Asimismo, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos ha subrayado que : “ (...) la detención preventiva es una medida
excepcional y que se aplica solamente en los casos en que haya una sospecha
razonable de que el acusado podrá evadir la justicia, obstaculizar la
investigación preliminar intimidando a los testigos, o destruir evidencia. Se
79
trata de una medida necesariamente excepcional en vista del derecho
preeminente a la libertad personal y el riesgo que presenta la detención
preventiva en lo que se refiere al derecho a la presunción de inocencia y las
garantías de debido proceso legal, incluido el derecho a la defensa”[3].

3. Por ello, su dictado presupone que el juez penal haya evaluado y –a la luz de
las particulares circunstancias de cada caso–, descartado, la posibilidad
de, dictar una medida menos restrictiva de la libertad personal. Sin embargo,
aún en esas circunstancias, resulta inconstitucional que la medida de
detención exceda de un plazo razonable.

B. De la afectación al debido proceso

4. Este Colegiado, ha sostenido que el proceso de hábeas corpus no tiene por


objeto proteger en abstracto el derecho al debido proceso, en el presente caso,
habida cuenta de que se han establecido judicialmente restricciones al pleno
ejercicio de la libertad locomotora, tras la imposición de un mandato de
detención, este Tribunal tiene competencia, ratione materiae, para evaluar la
legitimidad constitucional de los actos judiciales considerados lesivos[4]

Del plazo razonable y la detención preventiva

5. El derecho que tiene todo encauzado a que la prisión preventiva no exceda de


un plazo razonable, no se encuentra expresamente contemplado en la
Constitución. Sin embargo, se trata de un derecho que coadyuva al pleno
respeto de los principios de proporcionalidad, razonabilidad, subsidiariedad,
necesidad, provisionalidad y excepcionalidad que debe observar toda prisión
provisional para ser reconocida como constitucional. Se trata, propiamente, de
una manifestación implícita del derecho a la libertad personal reconocido en el
artículo 2.º, numeral 24 de la Carta Fundamental; y, en tal medida, se funda en
el respeto a la dignidad de la persona humana.

6. Por lo demás, la interpretación que permite a este Tribunal reconocer la


existencia implícita del referido derecho en la Constitución, se encuentra
plenamente respaldada por su Cuarta Disposición Final y Transitoria, que
exige que las normas relativas a los derechos y las libertades que la
Constitución reconoce se interpreten de conformidad con los tratados sobre
derechos humanos ratificados por el Perú.

7. Al respecto, debe señalarse que existen diversos tratados en materia de


derechos humanos ratificados por el Estado que sí reconocen expresamente
este derecho. Tal es el caso del artículo 9°3 del Pacto Internacional de
80
Derechos Civiles y Políticos, que establece que “[t]oda persona detenida (...)
tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en
libertad”. Por su parte, el artículo 7.°5 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, reconoce el derecho de “[t]oda persona detenida o
retenida (...) a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en
libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso”.

8. En consecuencia, el derecho a que la detención preventiva no exceda de


un plazo razonable forma parte del núcleo mínimo de derechos reconocidos
por el sistema internacional de protección de los derechos humanos y, por
tanto, no puede ser desconocido.

De los plazos legales de detención

9. Sobre plazos de detención la legislación es muy clara


La Ley N.º 28105, que modifica el artículo 137.º del Código Procesal
Penal, establece en su artículo 1.º que la detención no durará más de nueve
meses en el procedimiento ordinario y de dieciocho meses en el
procedimiento especial, siempre y cuando se cumplan los requisitos
establecidos en el artículo 135.º del Código Procesal Penal. A su
vencimiento, sin haberse dictado la sentencia de primer grado, deberá
decretarse la inmediata libertad del inculpado, debiendo el Juez disponer las
medidas. debiendo el Juez disponer las medidas necesarias para asegurar su
presencia en las diligencias judiciales.

10. La norma precisa que, excepcionalmente, cuando concurran circunstancias


que importen una especial dificultad o una especial prolongación de la
investigación y que el inculpado pudiera sustraerse a la acción de la justicia,
la detención podrá prolongarse por un plazo igual, disponiendo que dicha
prórroga se acuerde mediante auto debidamente motivado, de oficio por el
Juez o a solicitud del Fiscal y con conocimiento del inculpado. Contra este
auto procede el recurso de apelación, que resolverá la Sala, previo dictamen
del Fiscal Superior dentro del plazo de setenta y dos horas.

11. Entonces se infiere que la prórroga importa una prolongación de la


investigación, motivada por las circunstancias de especial dificultad o
complejidad que presente la instrucción, con el objeto de aportar hechos,
documentos o pruebas, que serán evaluados al emitir el dictamen y el
pronunciamiento respectivos.

Del proceso penal sumario

81
12. El Decreto Legislativo N.º 124, dispositivo que norma la tramitación de
procesos sumarios, establece que concluida la etapa de la investigación con el
pronunciamiento del Fiscal Provincial los autos se pondrán de manifiesto
durante un plazo común en la Secretaria de Juzgado para que los abogados
defensores presenten sus informes escritos. Vencido éste sin más trámite el
juez deberá pronunciar la resolución que corresponda en el término de 15
días

De la afectación a la libertad personal

13. El exceso de detención según el demandante


El demandante alega que se ha vencido el plazo máximo de prisión
preventiva previsto en el artículo 137.º del Código Procesal Penal, que
establece que esta no debe durar más de nueve meses en caso de los procesos
sumarios como el seguido en su contra, no obstante ello la emplazada no
dicta sentencia en primera instancia. [5]

14. La prorroga del mandato de detención es legitima, según la demandada


Según alega la demandada, no existe vulneración constitucional. Sostiene que
con fecha 1 de junio de 2004, dispuso prolongar el mandato de
detención dictado por un
plazo igual a 9 meses, en aplicación del tercer párrafo del artículo 137.º del
Código Procesal Penal; alega que el peligro procesal es latente, pues
el Ministerio Público al formular acusación contra el demandante, solicito
se le imponga 10 años de pena privativa de libertad.

15. Al respecto, éste Tribunal ha sostenido que la imposibilidad de establecer un


plazo único e inequívoco para evaluar la razonabilidad o irrazonabilidad de la
duración de la prisión preventiva, no impide el establecimiento de criterios o
pautas que, aplicadas a cada situación específica, permitan al juez
constitucional determinar la afectación del derecho constitucional a no ser
privado de la libertad preventivamente más allá del tiempo razonablemente
necesario.

Precisando que serán materia de evaluación: la actuación de los órganos


judiciales, quienes deberán observar la prioridad y diligencia debidas; la
complejidad del asunto y la actividad procesal del detenido[6]

16. En tal sentido, la resolución cuestionada refiere[7] (...) “ que se prorroga la


detención preventiva del accionante por la existencia material de latente

82
peligro procesal, que evidencia que el acusado pueda sustraerse a la justicia
o perturbar la actividad probatoria (...)

De lo cual se colige que la emplazada al dictar la prorroga del mandato de


detención preventiva considero que existía peligro procesal porque el
accionante al tener cocimiento que el Fiscal formulo acusación y solicito se
le imponga 12 años de pena privativa de libertad, podría sustraerse a la
acción de la justicia o perturbar la actividad probatoria; lo que implica
invertir la presunción de inocencia por la presunción de culpabilidad

17. A mayor abundamiento, de autos se advierte que la etapa de la investigación


había precluido con el pronunciamiento del representante del Ministerio
Público, al formular éste acusación respecto del primero de los delitos más
no así respecto del segundo (fs. 27/34).

En este orden de ideas, es indudable que los elementos probatorios actuados


con posterioridad a dicho pronunciamiento, no invalidan el dictamen
indicado, ni el fiscal tampoco cambiarán los términos de su opinión. En
consecuencia, no existe justificación legal para que la emplazada, de oficio,
con fecha 1 de junio de 2004, expida la resolución cuestionada, y mucho
menos que, mediante prórroga, disponga la duplicación del plazo máximo de
detención preventiva, conforme se acredita con las copias certificadas que
obran a fojas 36 y 37 de autos.

18. Por consiguiente, evidenciándose que se encontraba vencido el plazo legal sin
que la emplazada emita sentencia que establezca la situación jurídica del
accionante, la presente demanda debe ampararse. No obstante ello, resulta
importante precisar que la excarcelación solicitada procederá únicamente si
contra el demandante no se hubiera dictado mandato judicial de detención
definitiva

19. Por otro lado, es importante señalar que de autos se advierte que durante la
tramitación del proceso penal no se observó la prioridad debida y la diligencia
especial que requieren las causas en las que el inculpado se encuentra en
condición de detenido, las mismas que motivaran la interposición de la
presente demanda; en tal sentido hágase de conocimiento de la Oficina del
Control de la Magistratura a efectos de determinar las responsabilidades
previstas en el artículo 22.° del Código Procesal Constitucional Ley N.°
28237

83
VI. FALLO

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA la demanda.

2. Disponer la inmediata excarcelación siempre y cuando contra el


accionante no se hubiera dictado sentencia condenatoria o existiera condena
pendiente en otros procesos.

3. Hágase de conocimiento la presente sentencia a la Oficina de Control de la


Magistratura para que proceda conforme a sus atribuciones

Publíquese y notifíquese.

SS.

ALVA ORLANDINI
GARCÍA TOMA
LANDA ARROYO

5.-INDEMNIZACIÓN
La palabra indemnización deriva del verbo indemnizar (resarcir de un daño o
perjuicio). Este verbo a su vez, proviene del adjetivo latino indemnis, indemne
(libre o exento de daño) que, a su vez está formado por el prefijo negativo –in y la
raíz de la palabra damnum, damni (daño, perjuicio). Por esta razón, el concepto
implícito de indemnización es el acto por el cual es resarcido alguien por algún
daño que se le ha hecho.
En cuanto a la definición, según la Real Academia Española, la palabra
indemnización tiene dos significados: “acción y efecto de indemnizar” y “cosa con
que se indemniza”

Indemnización Es una compensación generalmente monetaria que alguien pide y


eventualmente puede recibir por daños o deudas de parte de otra persona o

84
entidad, la indemnización, el despido, las primas, los aguinaldos, las proporciones
(en mitad del año) son especies del género beneficios sociales.

la indemnización es un derecho de orden público que se traduce en una


compensación económica al trabajador por el desgaste físico e intelectual que
realizó a favor del empleador durante la ejecución de sus labores.

La indemnización se utiliza, generalmente, como el pago que un empleador realiza


a alguien que ha prestado servicios en su empresa, cuando se lo despide, sin
causa justificada, como compensación por dejarlo sin empleo. En este caso se
habla de rescisión de la relación de trabajo. También existe pago de
indemnización si ha ocurrido incapacidad del empleado permanente parcial o total
debido a una tarea realizada en el horario de trabajo; así como se suspenden las
labores, o si se sustituye personal por maquinaria.

Puede ocurrir, también que el empleado realice una demanda judicial, en el caso
de que le corresponda indemnización y su empleador no la haya efectuado.
También puede haber indemnización entre empresas, cuando una de ellas no
realiza lo pactado y debe pagar a la otra por ese incumplimiento.

En términos generales, la indemnización supone el pago de dinero, aunque


también pueden entregarse otros sustitutos, pero siempre son bienes materiales.
Cuando se habla de indemnización generalmente se determina desde la emisión
de un dictamen de la justicia, que ordena se le abone un determinado monto a una
persona, empresa o institución, con el fin de paliar una determinada situación de
injusticia que esta ha sufrido. No obstante, también pueden existir
indemnizaciones automáticas, que se realizan cuando se dan una serie de
circunstancias que la ley contempla de antemano.

En el caso de los daños morales, la indemnización generalmente se consigue


luego de un proceso judicial que pruebe estos perjuicios sufridos. Una vez que

85
este proceso llega a su fin, la indemnización se establece en función de las
disposiciones legales del país en cuestión. También se definen los plazos de
tardanza para cumplir con la disposición y se establece el medio de pago. En
estos casos las indemnizaciones suelen ser compensaciones que se realizan en
efectivo.

El uso de indemnizaciones para el resarcimiento de perjuicios de distinto tipo y


calibre es una práctica habitual en el ámbito de la justicia y el ambito laboral.
Lamentablemente, no todas las circunstancias que pueden ser causal de algún
tipo de compensación pueden ser probadas, por lo que se hace necesario hacer
un balance correcto de las posibilidades de tener éxito cuando se realiza algún
tipo de reclamo en este sentido.

Sin embargo, es relevante lo que establece la indemnización con el tema materia


de investigación que refiere específicamente a la ley 24973 que regula La
indemnización, en la forma que determine la ley, por los errores judiciales en los
procesos penales y por las detenciones arbitrarias, sin perjuicio de la
responsabilidad a que hubiere lugar.

En razón de ello, es vital señalar lo que determina los estamentos internacionales


en cuanto a la indemnización y en tal sentido, se tenga que resarcir a una persona
que se ha visto agraviada por una detención arbitraria o haya sido sentenciado
erróneamente por el órgano judicial donde fue procesado, siendo esto asi, se cita:

2.3.1.5. CONVENIOS INTERNACIONALES

2.3.1.5.1. EL PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS.

Establece en su parte introductoria que todos los estado parte en el presente


pacto, considerando que, conforme a los principios enunciados en la Carta de las
Naciones Unidas, la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el

86
reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia
humana y de sus derechos iguales e inalienables, reconociendo que estos
derechos se derivan de la dignidad inherente a la persona humana,

Reconociendo que, con arreglo a la Declaración Universal de Derechos Humanos,


no puede realizarse el ideal del ser humano libre en el disfrute de las libertades
civiles y políticas y liberado del temor y de la miseria, a menos que se creen
condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos civiles y
políticos, tanto como de sus derechos económicos, sociales y culturales,

Considerando que la Carta de las Naciones Unidas impone a los Estados la


obligación de promover el respeto universal y efectivo de los derechos y libertades
humanos comprendiendo que el individuo, por tener deberes respecto de otros
individuos y de la comunidad a que pertenece, tiene la obligación de esforzarse
por la consecución y la observancia de los derechos reconocidos en este Pacto,
en razón de ello, este convenio internacional refiere en su artículo 9 inciso 5, lo
siguiente: “Toda persona que haya sido ilegalmente detenida o presa, tendrá el
derecho efectivo a obtener reparación”.

2.3.1.5.2. EL CONVENIO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS


HUMANOS Y DE LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES PROTOCOLO N° 7,
ESTRASBURGO, 22.XI.1984

Los Estados miembros del Consejo de Europa, signatarios del presente Protocolo,
resueltos a tomar nuevas medidas para asegurar la garantía colectiva de ciertos
derechos y libertades por medio del Convenio para la Protección de los Derechos
Humanos y de las Libertades Fundamentales, firmado en Roma el 4 de noviembre
de 1950 (denominado en lo sucesivo « el Convenio »), en su artículo 3

Establece el Derecho a indemnización en caso de error judicial Cuando una


condena firme resulte posteriormente anulada, o cuando se haya concedido un

87
indulto, porque un hecho nuevo o conocido con posterioridad demuestre que se ha
producido un error judicial, la persona que haya sufrido una pena en virtud de esa
condena será indemnizada conforme a la ley o a la práctica vigente en el Estado
respectivo, excepto cuando se pruebe que la no revelación a tiempo del hecho
desconocido le fuere imputable total o parcialmente.

2.3.1.5.3. CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS


Los Estados Americanos signatarios de la presente Convención, reafirmando su
propósito de consolidar en este Continente, dentro del cuadro de las instituciones
democráticas, un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el
respeto de los derechos esenciales del hombre; reconociendo que los derechos
esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de determinado
Estado, sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana,
razón por la cual justifican una protección internacional, de naturaleza
convencional coadyuvante o complementaria de la que ofrece el derecho interno
de los Estados americanos;

Considerando que estos principios han sido consagrados en la Carta de la


Organización de los Estados Americanos, en la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre y en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos que han sido reafirmados y desarrollados en otros instrumentos
internacionales, tanto de ámbito universal como regional;

Reiterando que, con arreglo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos,


sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y de la
miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus
derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y
políticos, y

Considerando que la Tercera Conferencia Interamericana Extraordinaria (Buenos


Aires, 1967) aprobó la incorporación a la propia Carta de la Organización de

88
normas más amplias sobre derechos económicos, sociales y educacionales y
resolvió que una convención interamericana sobre derechos humanos determinara
la estructura, competencia y procedimiento de los órganos encargados de esa
materia, convenio internacional que declara en el artículo 10 el Derecho a
Indemnización, Toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley
en caso de haber sido condenada en sentencia firme por error judicial.

2.3.1.4. LA INDEMNIZACION Y SU IMPROCEDENCIA

La misma Ley Nº 24793 regula la forma de hacerse efectiva la indemnización por


los errores judiciales, la misma que será fijada por el juez con criterio prudencial
en atención al daño material o moral causado a la víctima.

Sin embargo, acto seguido de la referida Ley en su artículo sétimo establece los
casos en los que el pago de la indemnización resulta improcedente:
a) Cuando el condenado haya inducido con sus actos a la justicia a cometer el
error del que aparece como víctima.
La mala defensa ejercida a través de su abogado a causa de la falta de
colaboración del procesado, no es motivo suficiente para determinar la
improcedencia de la indemnización, por cuanto que la Constitución garantiza la
defensa que corresponde a toda persona, y esta para ser tal debe ser idónea,
como tampoco lo puede constituir la propia confesión del procesado, ya que la
confesión no puede ser tomada exclusivamente como fundamento para
condenarlo, sin embargo, si se hubiesen presentado pruebas corroborantes y
entonces la falsa confesión pudo ser concausa de la sentencia errónea (salvo si la
confesión fue coaccionada o prestada sin las garantías necesarias), entonces se
establece la improcedencia de la indemnización.

b) Cuando la víctima ha hecho valer su derecho por la vía civil, mediante juicio de
responsabilidad civil del juez o magistrados responsables, o mediante querella
criminal. En este supuesto la víctima ha optado por recurrir a otra vía, para

89
reclamar se indemnice su perjuicio, por lo que también será improcedente un paso
vía proceso de revisión.

Sin embargo, creemos que la improcedencia se extiende aunque la ley no lo dice,


a la acción de habeas corpus que pudiera haber iniciado el procesado, ya que al
final de esta acción, una vez identificado el responsable (en este caso un juez que
haya dictado una resolución arbitraria) se le impondrá la obligación de indemnizar
a la víctima del perjuicio sufrido.

Tampoco la referida Ley trata el caso en que el procesado haya consentido la


resolución que lo condena, pero debemos establecer que el consentimiento es un
hecho extrínseco al error y éste no es culpa del procesado sino del juzgador,
aunque tal vez podría reducirse el monto indemnizatorio.

``La teoría de la responsabilidad, nos trae una novedad importante en nuestro


sistema, que es la implantación de la responsabilidad del Estado, ante la posible
equivocación judicial en el proceso penal. La reparación se basa en una resolución
judicial que determina la injusta sanción penal impuesta a una persona por causas
no imputables al juez, de ahí que se habla de la responsabilidad del Estado por
actos ilícitos que ocasionan daños u otras consecuencias personales y familiares
derivadas de la situación creada por el error judicial, en una materia, en la que
rigen los principios de actuación necesaria y de oficio''.

Dentro del proceso penal existen otros supuestos en los cuales se ocasionan
perjuicios, por cuanto la libertad no es el único bien que está en juego en el
proceso penal. Vale decir, que el patrimonio (cuando se decreta embargo) o el
impedimento de salir del país, o tal vez el perjuicio moral originado de la apertura
de instrucción contra un ciudadano honorable sin justificación alguna, también
merecen la atención del legislador, ya que el error no se limita a determinados
casos sino está presente en todos y cada uno de ellos.

90
Lo mismo ocurre en el proceso civil, ¿acaso no se cometen errores en los
procesos civiles (y luego perjuicios)?, la respuesta es afirmativa, parece ser que el
fundamento del legislador por la cual no se contempla indemnización en estos
casos, es que estas clases de juicios tienen otra naturaleza: dispositiva. El juez
está sujeto a lo que las partes expongan y a las pruebas que presenten, ello
podría entenderse como que el juez puede ser inducido por las partes a errar, pero
no lo excusa ya que su misión debe estar por encima de los intereses particulares
y proveer una solución armoniosa al litigio cuando es posible y a cada cual lo que
le corresponde.
Como volvemos a repetir no es motivo suficiente el carácter dispositivo del
proceso civil para eximir de la obligación de indemnizar al Estado, puesto que la
falibilidad judicial está presente en todas sus especialidades

91
CAPITULO III

92
2.3.2. SISTEMATIZACIÓN DEL PRECEPTO CONSTITUCIONAL
[Variable Dependiente]

Al igual que la variable independiente, existe otra variable a la cual se le denomina


dependiente, en el trabajo de investigación es necesario sustentar la variable
dependiente en las siguientes bases teóricas:

PRECEPTO CONSTITUCIONALES
Según Kelsen, puede tener dos sentidos, un sentido lógico jurídico y un sentido
jurídico positivo.
En su sentido lógico jurídico, es la norma fundamental que no es creada conforme
a un procedimiento jurídico y por lo cual no es una norma positiva debido a que
nadie la ha regulado y a que no es producto de una estructura jurídica, solo es un
presupuesto básico; a partir de ésta se va a conformar el orden jurídico, cuyo
contenido está subordinado a la norma fundamental, sobre la cual radica la validez
de las normas que constituyen el sistema jurídico.

En el sistema jurídico positivo, la constitución es un supuesto que le otorga


validez al sistema jurídico en su conjunto, y en norma fundamental descansa todo
el sistema jurídico resultado de la suma delos factores reales de poder. Para
Lasalle si la constitución no refleja la realidad política de un Estado no se puede
considerar como constitución.

Aristóteles, el pensador estagirita, no solamente tuvo impacto en la filosofía y en la


metodología de la lógica y dela ética, sino también en la conformación de la
ciencia política y en la primera concepción que se tuvo de muchas definiciones
políticas; evidentemente en su obra se encuentra una tipología de la Constitución.
Pero nunca formuló una teoría sistematizada a cerca de ella, nunca tuvo la
intención de codificar de manera científica un estudio consistente sobre la

93
Constitución. Sin embargo, Aristóteles tuvo una visión con la Constitución en los
siguientes aspectos:
Primero.- se puede estudiar a la Constitución como una realidad, desde esta
óptica es el acontecer de la vida de la comunidad, es la vida misma de la sociedad
y el Estado, la existencia de una comunidad armonizada u organizada
políticamente;

Segundo.- La Constitución es una organización, en ese sentido se refiere a la


forma de organizar las maneras políticas de la realidad;

Tercero.- Se puede estudiar a la Constitución como lege ferenda, es decir, todo


gobernante debe analizar cuál es la mejor Constitución para un Estado, las
mejores formas, en virtud de las cuales se organiza mejor el Estado para la
realización de sus fines, concretando los de la comunidad. Aristóteles, al hacer el
análisis de las tipologías políticas, llega a una conclusión: ni la monarquía ni las
oligarquías ni las democracias son idóneas, sino que Las mejores Constituciones
son aquellas que son mixtas, o sea aquellas que tienen combinados elementos
aristocráticos, monárquicos y democráticos.

Burdeau, citado por Carcajao 1994, para este autor, una Constitución es el status
del poder político convertido en instituciones estatales. La Constitución es la
institucionalización del poder.

De los conceptos anteriores puede inferirse que un precepto constitucional es un


principio por ejemplo un precepto constitucional seria la libertad del individuo.

Expresa Carcajao, que se trata de principios jurídicos básicos que otorgan tutelas
o garantías supralegales por ejemplo el debido proceso que te garantiza el
inalienable derecho de defensa en juicio, el principio de inocencia [indubio pro reo,
en caso de duda a favor del reo] que sostiene que hasta que no haya condena
judicial, toda persona se presume inocente.

94
2.3.2.1. DERECHOS FUNDAMENTALES.- según FIORAVANTI, Maurizio,
(1996).“Los Derechos Fundamentales, apuntes de historia de las constituciones”,
Editorial Trotta, Madrid, p. 59.

Es de vital importancia delimitar el concepto de derechos fundamentales en


relación con otras categorías como los derechos humanos, por lo que los
derechos fundamentales son aquellos derechos humanos positivizados a nivel
interno, en tanto que la fórmula de derechos humanos es la más usual en el plano
de las declaraciones y convenciones internacionales. Una vez delimitado el
concepto de derechos fundamentales, se puede decir que la existencia de los
derechos de las personas, surgen a través de la evolución histórica, pues existen
muchos vestigios de los derechos del hombre en la historia de la humanidad, un
claro ejemplo de ello es El Código de Manú (cultura Hindú), donde se aprecia el
respeto por el herido del guerra como una forma reconocimientos de los derechos
humanos, por consiguiente: “Han pasado muchos siglos hasta que el hombre
político ha aprendido que la sociedad justa, que le otorga y garantiza sus derechos
individuales, depende de la existencia de límites impuestos a los detentadores del
poder en el ejercicio de su poder, con el tiempo se ha ido reconociendo que la
mejor manera de alcanzar este objetivo será haciendo constar los frenos que la
sociedad desea imponer a los detentadores del poder en forma de un sistema de
reglas fijas- la constitución destinadas a limitar el ejercicio del poder político se
convirtió en el dispositivo fundamental para el control del proceso del poder”1,
siendo una de las expresiones de dicho control “el reconocimiento de los derechos
fundamentales de las personas”, esfera al cual los detentadores de poder (Estado)
no pueden vulnerar, lo que se ha dado de forma evolutiva.

2.3.2.2 LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN EL ORDEN


CONSTITUCIONAL

95
(PERÚ) según VILCAPOMA IGNACIO, Miguel Pedro(2009).“El
neoconstitucionalismo: conceptuación y perspectivas”, en Revista Semana
Jurídica, de la facultad de Derechos y Ciencias Políticas de la Universidad
Peruana Los Andes, Nº 02, Huancayo-Perú, p.8.

Existe un vínculo indisoluble entre “dignidad de la persona humana” Y los


derechos fundamentales, pues estos derechos en calidad de esenciales son
inherentes a la dignidad, es decir cada uno de los derechos fundamentales
manifiesta un núcleo de existencia humana que se deriva de la dignidad que tiene
ínsita la persona, por ello la dignidad se convierte en una fuente de todos los
derechos de la cual dimanan todos y cada uno de los derechos de la persona. Por
ende los derechos fundamentales operan como el fundamento último de toda
comunidad humana, pues sin el reconocimiento 6 de tales derechos quedaría
conculcado el valor supremo de la dignidad humana de la persona.

2.3.2.3.3. TITULARIDAD

Respecto a la titularidad de los derechos fundamentales de la persona, El Tribunal


Constitucional, ha determinado que “(…) desde la génesis de los derechos
fundamentales estos fueron creados para la persona, humana. Así, los mismos
nacen con una eficacia negativa; sin embargo dentro de la evolución de los
derechos fundamentales estos fueron concebidos como libertades positivas,
alcanzando está evolución en la actualidad una eficacia incluso entre los
particulares. Somos de la opinión de que la protección de los derechos
fundamentales alcanza a los seres humanos cuando estos actúan de manera
individual, como cuando estos deciden participar de actividades que involucran la
necesaria intervención de otros seres humanos, como son por ejemplo la vida
política, social, entre otros, lo cual ha sido perfectamente legitimado por el artículo
2° inciso 17 de la Constitución Política del Perú cuando establece que: Toda
persona tiene derecho: A participar, en forma individual o asociada, en la vida
política, económica, social y cultural de la Nación.

96
Por consiguiente debemos señalar que no es posible atribuir la titularidad de los
derechos fundamentales solo a favor de las personas naturales, sino también a las
personas jurídicas, la cual se dio a partir de la denominada teoría de la extensión
de los derechos constitucionales, concepción que sostiene que las personas
jurídicas por extensión de los derechos subjetivos de sus miembros que la
componen, pueden ser titulares de derechos fundamentales en ciertas
circunstancias y siempre que su naturaleza lo permita.

2.3.2.3.7. CONCEPTO DE DERECHOS FUNDAMENTALES, según la Comisión


Nacional de los Derechos Humanos. México.

Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas inherentes a la


naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el
desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente
organizada. Estos derechos, establecidos en la Constitución y en las leyes, deben
ser reconocidos y garantizados por el Estado. Todos estamos obligados a respetar
los Derechos Humanos de las demás personas. Sin embargo, según el mandato
constitucional, quienes tienen mayor responsabilidad en este sentido son las
autoridades gubernamentales, es decir, los hombres y mujeres que ejercen la
función de servidores públicos.

La tarea de proteger los Derechos Humanos representa para el Estado la


exigencia de proveer y mantener las condiciones necesarias para que, dentro de
una situación de justicia, paz y libertad, las personas puedan gozar realmente de
todos sus derechos. El bienestar común supone que el poder público debe hacer
todo lo necesario para que, de manera paulatina, sean superadas la desigualdad,
la pobreza y la discriminación.

97
2.3.2.3.9. GARANTIAS PROCESALES RELACIÓN DE GARANTÍAS Y
PROCESO

Para Manuel Ortells Ramos las garantías procesales tienen naturaleza de valores
jurídicos, y en algunos casos son derechos fundamentales; por su parte las formas
son instrumentales o mediales en la realización de las garantías, por lo que
considera que entre las garantías procesales y las formas del procedimiento existe
una relación de prioridad de las primeras por la que somete a las segundas,
estando las formas al servicio de las garantías.

El autor encuentra dificultades en esta relación, en primer término porque no es


posible determinar entre las múltiples formas existentes, que solo una de ellas sea
idónea para realizar las garantías, considerando que las opciones legislativas
sobre las formas deben quedar abiertas siempre que no se perjudique a las
garantías; en segundo término, considera que la positivización de las garantías
procesales en textos constitucionales, transnacional e internacional, ha creada una
relación indisoluble entre garantías y formas del procedimiento, como es el caso
del derecho al proceso sin dilaciones en plazo razonable.

Un aporte interesante del autor es que denota que las garantías requieren de
condicionantes para lograr su finalidad, en razón que los derechos de las personas
respecto de la justicia requiere de prestaciones del Estado, y para lo cual depende
de servicios públicos de justicia idóneos, con diseño, dotación y funcionamiento
correctos. Para el autor citado las garantías procesales tienen una entidad
diferente al método de los principios del procedimiento, así como un origen
histórico más reciente, sin que ello obste que las garantías por ser fundamentales
pese a su juventud se erijan por prioridad sobre los principios básicos del proceso,
anotando que su constitucionalización ha tenido mayor incidencia en el proceso
penal, donde se suele hacer más latente la afectación de los derechos de las
personas por el proceso; primero se constitucionalizaron los principios y luego se
extendió a la constitucionalización de las garantías procesales así como su

98
incorporación en tratados sobre derechos fundamentales con una nueva
formulación normativa.

2.3.2.3.10. GARANTÍAS PROCESALES RECONOCIDAS EN EL CONTEXTO


DEL DERECHO CONSTITUCIONAL

Conforme Lo SEÑALA CAROCCA PEREZ, Alex, (1997). En su obra “Las


Garantías Constitucionales del debido Proceso y de la Tutela Judicial Efectiva en
España”, en Normas Legales N° 257. Trujillo – Perú, pág. 97. Que, la cobertura
que abarca las garantías constitucionales en el debido proceso son ilimitadas, en
tal sentido, en nuestro ordenamiento constitucional nacional, la Constitución
Política del Perú vigente que data del año 1993, en el capítulo VIII referido al
Poder Judicial, contempla el articulo 139 con los principios de la administración de
justicia, denominándolos “principios y derechos de la función jurisdiccional”, siendo
la garantía constitucional materia de investigación la establecida en el artículo 139
inciso 7, que a la letra dice: “. La indemnización, en la forma que determine la ley,
por los errores judiciales en los procesos penales y por las detenciones arbitrarias,
sin perjuicio de la responsabilidad a que hubiere lugar”

El artículo 139 de la Constitución cuenta con veintidós incisos de los cuales los
ocho primeros y el décimo sexto, son de aplicación general a todo tipo de proceso
como es el caso de los procesos civiles; y del inciso noveno al veintidós están
referidos en estricto al proceso penal.

Esta norma constitucional garantiza derechos procesales como el debido proceso,


tutela jurisdiccional efectiva, la cosa juzgada, motivación de resoluciones
judiciales, pluralidad de instancia, derecho de defensa, gratuidad de la justicia
entre otros; cuya finalidad se orienta a la protección constitucional de las garantías
a observar en los procesos judiciales.

99
2.3.2.3.11. GARANTÍAS PROCESALES RECONOCIDAS EN EL CONTEXTO
DERECHO PROCESAL CIVIL
Conforme lo señala Alvarado Belloso, Adolfo, (1999). Docente de la Universidad
del Rosario, en conferencia pronunciada en el “I Congreso nacional de Derecho
Procesal Garantista”, Azul, 4 y 5 de Noviembre, Buenos Aires, Argentina. Indica
que: El proceso con garantías, plantea la igualdad entre los parciales e
imparcialidad del Juzgador, considerando que la igualdad es la base procesal
constituyendo la razón de ser del proceso como lugar de debate y dialogo por
medios pacíficos para solucionar la controversia en igualdad de las partes.

En tal sentido, su importancia al interior del proceso y su convergencia a lograr


procesos justos con decisiones justas, se reconocen las antes citadas garantías
procesales en la Constitución, mereciendo ser desarrolladas en este acápite para
mejor comprensión de su contenido así como la necesidad de su presencia y
observancia en todo proceso civil.

Algunos autores las denominan como principios, sin embargo como ya hemos
anotado en el acápite de justificación terminológica, nos referimos a ellas como
garantías del proceso o garantías procesales.

Explicando Montero Aroca que el proceso es un instrumento de la jurisdicción sin


que tenga un carácter meramente técnico, considera de suma importancia anotar
que el proceso se orienta por reglas y principios, como ideas base del conjunto de
normas, y que no son otra cosa que el reflejo de una ideología socio política
dominante en un país determinado.

Expresa el autor, que la mejor prueba de su tesis, es el fenómeno de la


constitucionalización de principios y reglas del proceso, en razón que la
Constitución es el compendio de las opciones políticas básicas de una sociedad, y
en esas opciones y de acuerdo a la ideología predominante, en ese contexto de

100
han elevado a rango constitucional incluyéndolos en el texto constitucional a
algunos principios fundamentales del proceso, e incluso del procedimiento.

El autor nos informa que eso de llevar a la Constitución principios y reglas


procesales no es algo sino relativamente antiguo, como en la Constitución de1812;
pero a diferencia la constitucionalización actual no es solo un aumento de cantidad
de normas, sino un cambio cualitativo en varios ordenes; pues si es las
constituciones antiguas los principios procesales tenían un sentido programático,
en las modernas, además de servir para determinar el contenido de las futuras
leyes, son auto aplicativas o de aplicación directa; agrega que

Algunos principios procesales no solo son garantía de derechos fundamentales,


además gozan de protección constitucional en el recurso de amparo ante el
Tribunal Constitucional; la constitucionalización de principios adquiere
trascendencia proponiendo la existencia de un derecho constitucional procesal,
suponiendo una orientación metodológica dirigida a profundizar en el estudio de la
dependencia de la regulación procesal de los valores sociales y políticos recogidos
por las constituciones; al fenómeno se suma la internacionalización de algunos
principios y reglas procesales, prescribiendo el artículo 10.2 de la Constitución
Española que las normas relativas a los derechos fundamentales y las libertades
que la constitución reconoce, se deben interpretar conforme a la Declaración
Universal de Derechos Humanos, los tratados y acuerdo sobre la materia
ratificados por España.

Con estas precisiones Montero Aroca plantea (como principios) las siguientes
garantías que son comunes a todos los procesos, en base a una clasificación con
la que compartimos por considerarla que responde más a la estructura del proceso
donde se desenvuelven los sujetos del proceso con su roles, obligaciones y
derechos.

101
A continuación intentamos explicar cada una de las garantías procesales de
inexorable presencia en el proceso civil, que como hemos visto tienen sustento
constitucional y reconocimiento en los tratados de derechos fundamentales; por
cuestión metodológica las agrupamos en garantías relacionadas a la actividad del
Juez, con las partes y el proceso, sin dejar de admitir que todas están vinculadas e
entrelazadas permitiendo en conjunto la existencia de un proceso civil con
garantías.

2.3.2.3.12. EL JUEZ GARANTE DE LOS DERECHOS EN LOS PROCESOS


JUDICIALES

2.3.2.12.1 EL JUEZ EN EL PROCESO JUDICIAL

Según Montero Aroca Juan, (2006).“Proceso Civil e Ideología”, En, Un Prefacio,


una sentencia, dos cartas y quince ensayos. Editorial Tirant lo Blanch, Valencia
España, paginas 34, 59. Señala que el juez liberal y garantista, se limita en aptitud
Modesta a pretender hacer efectivo el derecho positivo entre los ciudadanos, a
aplicar la ley, entendida como expresión de la voluntad democráticamente
expresada por sus representantes del parlamento.

En razón de ello, el Juez constituye en sí mismo una garantía en todo proceso


judicial, nos referimos al tercero imparcial que mediante laheterocomposición e
investido de autoridad soluciona el conflicto intersubjetivo de intereses con
relevancia jurídica o elimina la incertidumbre también de relevancia jurídica,
cumpliendo los fines esenciales del proceso, en concreto resolver el conflicto del
caso específico sometido a su jurisdicción efectivizando los derechos materiales, y
en abstracto lograr la paz social con justicia, constituyendo obligación del juez del
proceso civil lograr el cumplimiento de tales fines, conforme lo prevé el artículo III
del Título Preliminar del Código Procesal Civil: “El Juez deberá atender a que la
finalidad concreta del proceso es resolver un conflicto de intereses o eliminar una

102
incertidumbre, ambas con relevancia jurídica, haciendo efectivos los derechos
sustanciales, y que su finalidad abstracta es lograr la paz social en justicia”.

En los procesos judiciales, en los casos reales que día a día se tramitan en las
instancias judiciales, las partes en litigio y los abogados entran en relación y
vinculación con un personaje de interés que a la par de sus atribuciones y
potestades de decidir cualquier asunto incidental como expedir la resolución final
que ponga fin al conflicto, se le exige cualidades, capacidades, responsabilidades
y la observancia de seguridades que afirmen a las partes la legitimidad de quien
resuelve y que la decisión que emite es la justa y correcta.

Innegablemente el Juez es un personaje principal en la litis, máxime en la


perspectiva de nuestro trabajo, corresponde al Juez ser el garante de los derechos
fundamentales y garantías procesales en los procesos judiciales; guardando
relación con nuestro tema de investigación, es que nos dedicamos a enfocar a un
sujeto que tiene cierta mayor importancia dentro del proceso, y no se trata de
discriminar a los demás sino que siendo el director del proceso, quien resuelve el
conflicto intersubjetivo de intereses, resuelve la controversia y decide quien sí y
quien no, es el titular del derecho, es dable dedicarnos en detalle al Juez, tanto
más que entre las expectativas que existen sobre el Juez, es que sea el artífice y
realizador del derecho, resolviendo los casos concretos con justicia además de
restablecer la paz social.

Para James Goldschmidt, el Juez es la persona que tiene la facultad de


administrar justicia en los litigios de jurisdicción civil, entendiendo el autor por
jurisdicción civil la facultad y deber de administrar justicia, que corresponde al
Estado a través del Poder Judicial y se ejerce por Tribunales independientes solo
sometidos a la ley; el autor considera que se determina la posición jurídica y
política de los Tribunales positiva y negativamente: “a) La determinación negativa,
es decir, la garantía de su independencia significa que los Tribunales ordinarios
tienen el derecho y el deber de desoír en el ejercicio de su potestad judicial las

103
indicaciones que les hagan los órganos gubernativos de la suprema potestad
jurisdiccional (lo cual supone la prohibición de la llamada justicia ministerial o de
Gabinete), posición que está orientada a reafirmar la independencia de los jueces,
empero que el autor distingue de la facultad asignada a los órganos de gobierno
de advertir a los tribunales, sin que ello les obligue ni lo más mínimo, por faltas o
defectos ostensibles o por usurpación. b) La determinación positiva de la posición
jurídica y política de los Tribunales se manifiesta en el sometimiento de los
mismos a la ley en el ejercicio de la jurisdicción, entendiéndose por Ley cualquiera
clase de norma jurídica, aun de carácter consuetudinario”. Sobre las potestades
de los jueces en relación a la ley, señala el autor que “los Tribunales solo están
sometidos a las leyes que se reconocen como válidas; es

Decir, que ha de comprobarse en todo caso la constitucionalidad de las mismay


cuando sea de algún Estado particular, su compatibilidad con el derecho del
Reich”

De acuerdo a nuestro ordenamiento procesal, el Juez es el director del proceso,


es quien dirige, impulsa, resuelve, sentencia y ejecuta la sentencia dictada en
proceso; es un sujeto del proceso al igual que las partes procesales, pero detenta
mayor jerarquía respecto de los otros sujetos procesales, e intervinientes del
proceso, sean secretarios y auxiliares jurisdiccionales, terceros, curadores,
procuradores, representantes del Ministerio Público, órganos de auxilio judicial,
etc.; en el proceso existe una relación horizontal entre las partes que actúan al
mismo nivel y con igualdad de armas e igualdad de derechos y cargas; ocupando
el Juez en el proceso un nivel de jerarquía respecto de las partes, investido de
poderes y facultades que le permiten cumplir sus funciones así como ejecutar sus
mandatos.

En la actualidad existe una parte de la doctrina que expresa su discrepancia con lo


que ellos consideran un aumento de poderes de los jueces, sustentando que tal
incremento no es compatible con un Estado liberal y democrático, exponen que

104
otorgar más poder al Juez no conlleva una mejor justicia. Particularmente
considero que en sí no se trata de un incremento de poderes, pues nos
encontramos ante la misma potestad de administrar justicia que nuestro
ordenamiento constitucional (artículo 138) prevé que es ejercida por los jueces por
encargo del pueblo; asimismo anótese que el término “potestad”,
etimológicamente deviene de la palabra en latín “potestas, potestatis”,
componiendo más que posibilidad un poder, dominio; Manuel Osorio la define
como el dominio, poder, jurisdicción o facultad que se tiene sobre una cosa;
distingue la potestad pública como un concepto similar al de poder, relacionado
con atributo de autoridad que reside en personas o instituciones, esta potestad de
administrar justicia proviene y pertenece al pueblo; el Juez en relación a dicha
potestad cumple funciones conferidas constitucionalmente, en este sentido no se
le ha incrementado poderes a los jueces, sino que se contempla un aumento de
facultades y responsabilidades en la actividad jurisdiccional, conllevando más
carga para el Juez quién no tiene un beneficio particular al hacer justicia en los
casos sometidos a su jurisdicción, sino másresponsabilidad de hacerlo
correctamente con las exigencias del mundo actual que enarbola los derechos
fundamentales.

Bien en la Moción de Valencia celebrada por destacados juristas y procesalistas,


se sustentó que el Poder Judicial (a través de sus jueces), “en el ejercicio de su
potestad específica, se justifica en su misma existencia en tanto que garante real y
efectivo de los derechos e intereses de las personas”; como lo indican los
destacados Profesores “la función del Juez en el caso concreto consiste en ser el
último garante de esos derechos e intereses, hay que aceptar de inmediato que
ello no puede hacerse de cualquier modo sino necesariamente de una manera
muy concreta: por medio del proceso, que desde la perspectiva del juez es
garantía de acierto y desde la de las partes garantía de la manera como han de
tutelarse sus derechos”; afirmando que en el derecho procesal del siglo XXI el
Juez es el último garante de los derechos.

105
Como afirmamos, el Juez no ha recibido más poder, sino que debe atender
mayores expectativas de la comunidad así como mayor es la exigencia a su
persona en el cumplimiento de sus funciones; ya no se acepta al Juez pasivo,
ciego del pasado, ahora se requiere de un Juez activo, fortalecido para cumplir
con responsabilidad su función constitucional de resolver conflictos con
observancia de las garantías procesales que no van dirigidas a aumentar el poder
del Juez sino a proteger los derechos de los litigantes, en ese orden elJuez tiene
que actuar con mayor diligencia, conocimiento y responsabilidad, a efectos de
verificar si la causa se está desarrollando con arreglo al debido proceso, si no se
ha recortado el derecho de defensa de las partes procesales e incluso de terceros
que puedan ser afectados con las decisiones judiciales, impulsar el proceso para
que no se vulnere el derecho al plazo razonable, revisar los actuados evitando
vicios de nulidad y dilaciones innecesarias, entre otras más funciones que cumple
el Juez cargado de facultades y obligaciones para que el proceso cumpla su
finalidad de justicia.

Discrepando que en el siglo XXI se haya potenciado más al Juez, más bien se ha
revalorado la función del juez paralelamente con una mayor exigencia en el
desarrollo de sus actividades y cumplimiento de responsabilidades.

El Juez dejó de ser el participante pasivo del proceso, ahora es director y


responsable del mismo, sometido a control y sanción por el incumplimiento de sus
funciones, contemplando el inciso primero del artículo 34 de la Nueva Ley de
Carrera Judicial que es deber de los Jueces velar por el cumplimento del debido
proceso, y en el artículo 48 de la misma Ley, se regula como falta muy grave los
defectos de motivación de las resoluciones judiciales; sumado a ello, los Jueces
en el Perú se encuentran sometidos al control de diferentes instituciones y
autoridades; los Jueces de mayor nivel cuando absuelven los grados (apelación,
consulta, casación) se encuentran obligados a controlar el debido cumplimiento de
funciones de los Jueces inferiores, asumiendo responsabilidad por falta de control,
pero no tienen facultades de imponer sanciones, por lo que ante una presunta

106
inconducta de los inferiores disponen la remisión de copias al órgano de control
para las investigaciones del caso.

La OCMA es el Órgano de Control de la Magistratura del Poder Judicial, teniendo


funciones disciplinarias respecto de los jueces, desde el apercibimiento a la
suspensión; el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial también cuenta con facultades
disciplinarias resolviendo en segunda instancia, y en los 107casos que se propone
la destitución; el Consejo Nacional de la Magistratura no sólo nombra Jueces, los
somete a ratificación cada siete años previa evaluación, y tiene la facultad para
destituir a los magistrados; el Órgano de Control del Ministerio Público también
investiga a los Jueces por presunta comisión de ilícitos penales, y de encontrar
responsabilidad los denuncian penalmente.

Actualmente se ha facultado a una Procuraduría Publica del Poder Ejecutivo para


investigar a los Jueces, que además se encuentran sometidos al control de otras
entidades en temas de administración pública, al control de la sociedad civil y de
los medios de prensa que activamente hacen públicos casos de corrupción,
irregularidades y dilaciones en los procesos, sobre todo en asuntos penales y de
familia. Los Jueces tienen mayores atribuciones en los procesos judiciales, pero
también tienen mayores funciones y responsabilidades, con la finalidad de que el
Juez del siglo XXI sea el responsable de la observancia del proceso con garantías
haciendo efectivos los derechos fundamentales de carácter procesal encaminados
a obtener decisiones con justicia.

Afirma Montero Aroca que esas repetidas alusiones de que el proceso es un


medio para que las partes colaboren con el juez en la obtención de lo más justo,
se comprenden en un contexto ideológico que parte de dar como sobreentendido
que los ciudadanos no tienen derecho de “pelear” por lo que crean que es suyo y a
hacerlo con todas las armas que les proporciona el ordenamiento jurídico; anota
del Juez autoritario, fascista o comunista, el Juez que se percibe con poderío

107
como un dios, el juez Zeus que se cree ungido, por no se sabe muy bien qué
fuerza de la divinidad o del destino, para hacer justicia entre los hombres.

Es compartida la aceptación de la importancia del Juez con relación al proceso


judicial; empero existen expectativas que se proyectan a un nivel muy superior,
como el Juez Hércules de Ronald Dworkin, que no está lejos del tipo de Juez que
requiere un ideal funcionamiento de la labor constitucional de administrar justicia y
de las exigencias previstas en nuestro ordenamiento legal respecto de las
funciones, deberes, obligaciones y responsabilidades de los magistrados.

El Juez Hércules de Dworkin es un Juez inmensamente sabio, que conoce todo el


derecho constitucional, normas de derecho material y procesal, del pasado y del
presente, así como las fuentes; con ese bagaje cultural y jurídico el Juez Hércules
estaría en aptitud de construir el derecho que resuelva cada caso concreto
sometido a su jurisdicción; la propuesta de Dworkin es incentivar la especialización
y el óptimo razonamiento judicial con la interpretación completa y exhaustiva de la
ley.

Monteleone, plantea los cambios en las concepciones del proceso civil, así como
una realidad y riesgo en su utilización e inclinaciones, señala la concepción
publicística del proceso civil, de la posición preponderante a asignarle en el
proceso al Juez una expresión concreta y viviente de la autoridad del Estado; lo
cual acarrea como consecuencia la subordinación de las partes a los poderes del
Juez; anota que de la archiconocida triada de principios informadores de un
moderno proceso civil, como es la oralidad inmediación-concentración, que vienen
a ser los constituyentes de la trama y el viático necesarios para vaciar en este, el
principio de autoridad, la sujeción de las partes, las finalidades políticas y sociales
partidistas a lograr también en el ejercicio de la jurisdicción; denunciando la
posibilidad de transformación delproceso de medio para la justicia a propiamente
un medio para la actuación de una particular justicia cuya calificación puede variar
como social, política, protectora de las llamadas clases más débiles, etc.,

108
dependiendo ello de las inclinaciones del momento, entre las que se pueden
encontrar inclinaciones que han marcado historia, como ocurrió con las
persecuciones de diferentes índoles, como las raciales, vendetas, sociales,
antirreligiosas o, al contrarios, clericales entre otras.

Roberto Berizonce explica las recientes tendencias en la posición del Juez,


prefiere definir que entiende por “posición”, precisando sus contenidos y límites
para evitar desacuerdos verbales. Señala que la palabra inglesa “position” tiene
como equivalente en el idioma castellano a “situación, actitud, rango, prestigio,
reputación”, entre otras más; entendiendo que la posición del Juez vendría a ser el
examen de la situación del Juez, actitud y del rango o prestigio de los jueces.

El autor plantea un cuestionario interesante y común a la magistratura de la


generalidad de los países del civil law; que comprende la estimación valorativa
que realiza la comunidad, esto es la opinión publica respecto del desempeño de
los jueces, tratándose allí la confiabilidad, credibilidad, eficacia; además de
preguntarse qué espera la sociedad de los jueces y que pueden estos
efectivamente dar.

El tema de la independencia también es parte del cuestionario, en especial su


independencia frente a los otros poderes del Estado, Ejecutivo y Legislativo,
preguntando si “Controlan efectivamente los jueces la constitucionalidad y la
legalidad de los actos de los otros poderes”, como se gobierna el Poder Judicial, si
es por los propios jueces o se encuentra en manos de otros poderes?; incluye
temas como situación del Poder Judicial y equilibrado de la Nación.

109
CAPITULO IV

110
2.4 BASES LEGALES

2.4.1 PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS.


Artículo 9 inciso 5
“Toda persona que haya sido ilegalmente detenida o presa, tendrá el derecho
efectivo a obtener reparación”.

La citada norma internacional tiene como finalidad de que cualquier persona que
haya sido detenida arbitrariamente o sentenciada por error judicial. Debe ser
beneficiada con la reparación, quiere decir que al hablar de reparación es hablar
de indemnización, satisfacción, desagravio, en razón de resarcir el daño que se
hay podido ocasionar a la parte agraviada.

2.4.2 EL CONVENIO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS


Y DE LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES PROTOCOLO N° 7,
ESTRASBURGO, XI.1984

Artículo 3
Establece el Derecho a indemnización en caso de error judicial Cuando una
condena firme resulte posteriormente anulada, o cuando se haya concedido un
indulto, porque un hecho nuevo o conocido con posterioridad demuestre que se ha
producido un error judicial, la persona que haya sufrido una pena en virtud de esa
condena será indemnizada conforme a la ley o a la práctica vigente en el Estado
respectivo, excepto cuando se pruebe que la no revelación a tiempo del hecho
desconocido le fuere imputable total o parcialmente.

Norma Internacional, que refiere cuando una persona es agraviada con una pena
efectiva que después resulte anulada, y en razón de ello, se haya producido un
error judicial, la parte agraviada debe ser indemnizada conforme a Ley o a la
práctica vigente en el tiempo que sucede el hecho.

111
2.4.3 CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS

Artículo 10
El Derecho a Indemnización.-Toda persona tiene derecho a ser indemnizada
conforme a la ley en caso de haber sido condenada en sentencia firme por error
judicial.

Precepto internacional que establece muy claramente respecto de que si hubiese


alguna persona agraviada con sentencia firme por error judicial debe ser
indemnizado de acuerdo a Ley.

2.4.4 CONSTITUCION POLITÍCA DEL PERU

Artículo 139 inciso 7.- La indemnización, en la forma que determine la ley, por los
errores judiciales en los procesos penales y por las detenciones arbitrarias, sin
perjuicio de la responsabilidad a que hubiere lugar”

Norma constitucional, que determina una garantía para los justiciables, toda vez
que, es obligación de los operadores de la administración de justicia, de tener
especial cuidado en la tramitación de los procesos, respetando los derechos de los
imputados, efectuando además un adecuado control de legalidad, razonabilidad y
proporcionalidad de la detención.

2.4.5 LEY 24973, DEL 28 DE DICIEMBRE DE 1988.


Ley que regula la indemnización por error judicial o detención arbitraria.

2.4.6 LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL

Artículo 200 Responsabilidad civil y penal.

112
Los miembros del Poder Judicial son responsables civilmente por los daños y
perjuicios que causan, con arreglo a las leyes de la materia. Son igualmente
responsables por los delitos que cometan en el ejercicio de sus funciones.

Las acciones derivadas de estas responsabilidades se rigen por las normas


respectivas.

2.4.7 CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL LEY Nº 28237

Artículo 8.- Responsabilidad del agresor.-Cuando exista causa probable de la


comisión de un delito, el Juez, en la sentencia que declara fundada la demanda en
los procesos tratados en el presente título, dispondrá la remisión de los actuados
al Fiscal Penal que corresponda para los fines pertinentes. Esto ocurrirá, inclusive,
cuando se declare la sustracción de la pretensión y sus efectos, o cuando la
violación del derecho constitucional haya devenido en irreparable, si el Juez así lo
considera.
Tratándose de autoridad o funcionario público, el Juez Penal podrá imponer como
pena accesoria la destitución del cargo.

El haber procedido por orden superior no libera al ejecutor de la responsabilidad


por el agravio incurrido ni de la pena a que haya lugar. Si el responsable inmediato
de la violación fuera una de las personas comprendidas en el artículo 99 de la
Constitución, se dará cuenta inmediata a la Comisión Permanente para los fines
consiguientes.

2.4.8 DECRETO LEGISLATIVO N° 957


Que aprueba el nuevo Código Procesal Penal, se contempla también esta figura,
específicamente en el inciso 5 de su artículo 1, que establece: “El Estado
garantiza la indemnización por errores judiciales”, precepto que, a pesar de que ya
anteriormente se ha reglado en numerosos textos normativos, no tiene una
aplicación efectiva.

113
2.5 DEFINICIÓN DE TÉRMINOS BÁSICOS

Error.- deficiencia inconsciente de la verdad en el conocimiento.

Garantía individual.- son todas aquellas cuestiones de derecho, que un individuo


ya desde su nacimiento disfrutará y podrá exigir en caso que no se cumplan y que
tendrán como objetivo la consecución de la paz, la armonía y el orden en la
sociedad en la cual se encuentre, asegurar la convivencia pacífica entre los
hombres que comparten y viven en el mismo territorio, obtener justicia y bienestar
social y alcanzar el bien común

Indemnización.- es la compensación por un daño que se haya recibido. El


término se emplea principalmente en el ámbito del Derecho y permite a través de
él referirnos a la transacción que se realiza entre un acreedor o víctima y un
deudor o victimario, es decir, es la compensación que un individuo puede exigir y
eventualmente recibir como consecuencia de haber sufrido un daño, o en su
defecto por alguna deuda que mantenga con él otra persona o entidad.

Responsabilidad.- contempla un abanico amplio de definiciones. De acuerdo al


diccionario de la Real Academia Española (RAE), hace referencia al compromiso u
obligación de tipo moral que surge de la posible equivocación cometida por un
individuo en un asunto específico. La responsabilidad es, también, la obligación de
reparar un error y compensar los males ocasionados cuando la situación lo
amerita.

Teoría.- En la actualidad, una teoría se entiende como un sistema lógico que se


establece a partir de observaciones, axiomas y postulados, y persigue el propósito
de afirmar bajo qué condiciones se llevarán a cabo ciertos supuestos. Para esto,
se toma como punto de referencia una explicación del medio idóneo para que las

114
predicciones puedan ser desarrolladas. En base a estas teorías, es posible
deducir o postular otros hechos mediante ciertas reglas y razonamientos.

115
CAPÍTULO V

116
3. HIPÓTESIS Y VARIABLES

3.1 HIPÓTESIS GENERAL


Si La Indemnización por Errores Judiciales se aplicaría conforme a Ley, Entonces
sería Mandato Constitucional Efectivo.

3.2 HIPÓTESIS ESPECÍFICAS

3.3 VARIABLES

3.3.1. VARIABLE INDEPENDIENTE (X):

Indemnización por errores judiciales y detenciones arbitrarias

3.3.2. VARIABLE DEPENDIENTE (Y):

Mandato Constitucional.

117
3.3.1 DEFINICIÓN CONCEPTUAL DE LAS VARIABLES
3.3.2 OPERACIONALIZACIÓN DE LAS VARIABLES
VARIABLE DIMENSIONES INDICADORES
. -Revisar
Indemnización por sentencias, de
errores judiciales y Errores judiciales y juzgado y salas
detenciones Detención arbitraria penales,
arbitrarias disposiciones
fiscales y quejas en
el Defensor del
Pueblo. Que
demuestren el error
judicial
--Demostrar cuál es
la responsabilidad
del estado en errores
judiciales y
detenciones
arbitrarias y las
restricciones de la
Ley 24973, norma
que regula el pago
indemnizatorio por
errores judiciales y
detenciones
arbitrarias

118
Analizar
Mandato -Pactos
Constitucional. Mandato internacionales,
Constitucional Convenios
Efectivo internacionales,
Legislación
comparada.

-Demostrar si la
existencia del comité
directivo del fondo
distrital para el pago
indemnizatorio por
errores judiciales a
cuantos agraviados
ha atendido
indemnizándolos

119
4. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
4.1 TIPO Y DISEÑO DE INVESTIGACIÓN
El trabajo de investigación atiende al siguiente diseño

SI “A” ” “B”

4.1.1. DESCRIPTIVO SIMPLE.- Porque se va a realizar una descripción del


porque la Indemnización por errores judiciales y las detenciones arbitrarias, no
cumple su rol de mandato constitucional efectivo así mismo, busca recoger
información contemporánea con respecto a una situación determinada
constitucionalmente, sin embargo no tiene el tratamiento legal adecuado.
4.1.2 NO EXPERIMENTAL.- Por que la Indemnización por errores judiciales y las
detenciones arbitrarias, se comprueban con la realidad, es decir, por ser una
forma observable o demostrable por si solas, sin la necesidad de realizar pruebas
científicas para su comprobación.

4.2 NIVEL DE LA INVESTIGACIÓN

Correlacional.- Busca determinar el grado de intensidad existente en la unión de


dos o más variables de interés en una misma muestra, o el grado de relación
existente entre dos fenómenos o eventos observados, quiere decir que al
desarrollar las dos variables logrando la conexidad que se requiere, esto es,
analizando el instrumental que respecta a los indicadores de cada dimensión que
conforman las variables, se logrará con ello otorgar la respuesta al problema
planteado.

4.3 MÉTODOS

El método elegido para la demostración de la hipótesis son los siguientes:

120
4.3.1 INDUCTIVO.- Por ser la Indemnización por errores judiciales y las
detenciones arbitrarias el tema principal del cual se generan distintos problemas,
como:
•Incertidumbre Jurídica.
•Incrementa la Carga Procesal.
•Desamparo y Desprotección Legal.

4.3.2 DEDUCTIVO

Porque al no existir un tratamiento adecuado para que una Norma Constitucional


cumpla sus fines como tal, y se otorgue el derecho como corresponda a los
sujetos que están inmersos dentro del requerimiento para ser indemnizados,
cuando hayan sido víctimas de error judicial o detención arbitraria, se deduce que
afecta a los mismos entonces, por la misma restricción de la norma que regula la
aplicación de esta garantía, se puede concluir, que la falta de tratamiento jurídico
que complemente el ya existente, a fin de evitar que se ponga en riesgo la
estabilidad jurídica en el marco constitucional.

4.3.3 ANALÍTICO

Porque se va a realizar un análisis que determine la responsabilidad del estado en


cuanto a la desatención en regular debidamente una Norma Constitucional, y en
tal sentido, establecer como adherir jurídicamente las modificaciones pertinentes
a la ley que regula su aplicación, por parte del órgano de competencia.

4.4 POBLACIÓN Y MUESTRA

4.4.1. POBLACIÓN

La población está conformada por la siguiente unidad de análisis:

121
 250 Quejas inscritas por error judicial y detención arbitraria en el defensor del
pueblo Chiclayo, y la Sentencia del tribunal constitucional recaída en el
expediente N.° 1277-99-AC/TC Lima Ana Elena Townsend Díez Canseco y
otros.
 Pronunciamientos del Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque, del
Ministerio Público y de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque.

4.4.2 MUESTRA.

La muestra está conformada por 203 Quejas asentadas por error judicial y
detención arbitraria en el Defensor del Pueblo Chiclayo, y la Sentencia del Tribunal
Constitucional recaída en el expediente N.° 1277-99-AC/TCLimaAna Elena
Townsend Díez Canseco y otros.

4.5 TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS


4.5.1 TIPOS DE TÉCNICAS E INSTRUMENTOS
4.5.1 TÉCNICA
En la demostración de las hipótesis y en los futuros estudios de la investigación,
se utilizara la siguiente técnica:

Revisión de 203 Quejas registradas por error judicial y detención arbitraria


sentadas en el defensor del pueblo Chiclayo, y la Sentencia del Tribunal
Constitucional recaída en el expediente N.° 1277-99-AC/TC Lima Ana Elena
Townsend Díez Canseco y otros.

La cual nos permitirá obtener información pertinente dirigida a las hipótesis de la


investigación.

4.5.2 PROCEDIMIENTOS PARA LA RECOLECCIÓN DE DATOS.

Los procedimientos para la recolección de información estimados a través de una


ficha de recolección de datos en instancia administrativa, y jurisdiccional van a

122
servir para determinar a través de un análisis la cantidad de casos existentes
quejados, denunciados en la instancia correspondiente, lo cual se establecerá a
través de una frecuencia indicada en porcentajes, y con ello, se podrá establecer
si el número de personas que han sido agraviados por error judicial o detención
arbitraria, han sido atendidos conforme lo señala la Constitución Política del
Estado, para poder concluir si lo dispuesto por nuestra Norma Suprema es una
garantía constitucional, o un simple enunciado, lo cual involucra a la finalidad d la
investigación.

4.5.3 CRITERIOS DE VALIDEZ Y CONFIABILIDAD DE LOS INSTRUMENTOS

Los aportes extraídos al utilizar el instrumento de recolección de datos permitirán


dilucidar cuantas sentencias reconocen o no los indicadores desprendidos de las
respectivas dimensiones, las mismas que son extraídas de las variables.

Así mismo ayudaran a determinar si la no aplicación de la legislación sucesoria


perjudica la estabilidad de los sujetos que están inmersos en la unión de hecho
propia.

123
CAPÍTULO VI

124
5. ANÁLISIS Y RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

5. 1 ANÁLISIS Y RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

Indicar con mayor detalle, basándose en casuísticas los efectos de la implantación


de la variable independiente.

5.1.1. VARIABLE INDEPENDIENTE.

Indemnización por Error Judicial y Detención Arbitraria.-Sentencia recaída en el


expediente N.° 1277-99-AC/ Tribunal Constitucional, donde Ana Elena Townsend
Diez Canseco y otros interponen Recurso Extraordinario contra la Resolución
expedida por la Sala Corporativa Transitoria Especializada en Derecho Público de
la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas doscientos setenta y tres, su fecha
treinta de setiembre de mil novecientos noventa y nueve, que declaró
improcedente la Acción de Cumplimiento.

En tal sentido, al citar su considerando número 14 de la sentencia indicada líneas


arriba Que en segundo lugar y aun cuando la obligación indemnizatoria contenida
en el artículo 14° inciso 6) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
también se encuentra reconocida en el artículo 139° inciso 7) de nuestra vigente
Constitución Política del Estado, tal circunstancia no enerva o resta legitimidad a la
invocación de la norma internacional señalada, pues analizado con detenimiento el
dispositivo constitucional anteriormente citado, se observa que su contenido no es
suficientemente preciso respecto de las circunstancias que conllevarían a la
individualización de los errores judiciales como condiciones de procedencia de las
indemnizaciones. En efecto, si bien nuestra norma fundamental establece como
principio y derecho de la función jurisdiccional “La indemnización, en la forma que
determine la ley, por los errores judiciales [...]”, no existe mayor justificación
constitucional en torno de las formas como se determina un error judicial. Dicha

125
circunstancia, justamente, ha permitido entender que los citados errores sólo
serían detectados tras la presencia de un juicio de revisión cuya sentencia
contradiga a aquella sentencia que, con error de por medio, aplicó una pena. Tal
opción, ha sido utilizada por ejemplo, por la Ley N.° 24973, cuyo artículo 3° inciso
a) precisamente prevé la indemnización por errores judiciales siempre que “Los
[...] condenados en proceso judicial, hayan obtenido en juicio de revisión,
resolución de la Corte Suprema que declara la sentencia errónea o arbitraria”. Sin
embargo, no es esa, y así lo entiende este Tribunal, la única alternativa de
interpretación cuando de la determinación de errores judiciales, se trata. Existe
también y como se verá más adelante, la alternativa del indulto especial o
razonado que es el que opera, no por decisión de los jueces tras la presencia de
un proceso penal de revisión, sino por las autoridades políticas, cuando la persona
o personas condenadas, lo han sido no obstante ser inocentes o presumírseles tal
condición. A dicha opción, (como por cierto, también a la primera) se refiere
inobjetablemente y de modo directo el inciso 6) del artículo 14° del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos al establecer que “Cuando una
sentencia condenatoria firme haya sido ulteriormente revocada, o el condenado
haya sido indultado por haberse producido o descubierto un hecho plenamente
probatorio de la comisión de un error judicial, la persona que haya sufrido una
pena como resultado de tal sentencia deberá ser indemnizada, conforme a ley
[...]”.

En razón de ello, es que el colegiado superior resuelve de la siguiente manera:


REVOCANDO la resolución expedida por la Sala Corporativa Transitoria
Especializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima, de
fojas doscientos setenta y tres, su fecha treinta de setiembre de mil novecientos
noventa y nueve, que confirmando la apelada declaró improcedente la demanda,
reformándola declara FUNDADA la Acción de Cumplimiento y en consecuencia
ordena a los funcionarios emplazados se cumpla con el mandato indemnizatorio
reconocido por el inciso 6) del artículo 14º del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, una vez que se haya determinado en sede judicial el monto de

126
la reparación correspondiente a cada uno de los demandantes beneficiados con la
Ley N° 26655. Dispone la notificación a las partes, su publicación en el diario
oficial El Peruano y la devolución de los actuados.

De la misma manera también debo indicar las quejas interpuestas ante el


Defensor del Pueblo sede Chiclayo, que no determinan ningún fallo judicial, pero si
señalan las disposiciones y inicios de procesos por error judicial y detención
arbitraria.

5.1.1.1. ORDENAR POR CADA INDICADOR DE LA VARIABLE DEPENDIENTE


MANDATO CONSTITUCIONAL

5.1.1.1.1 INDICADOR 1.- ANALIZAR PACTOS INTERNACIONALES CONVENIOS


INTERNACIONALES, LEGISLACIÓN COMPARADA.

5.1.1.1.1.1. PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS.

Artículo 9 inciso 5
“Toda persona que haya sido ilegalmente detenida o presa, tendrá el derecho
efectivo a obtener reparación”.

La citada norma internacional tiene como finalidad de que cualquier persona que
haya sido detenida arbitrariamente o sentenciada por error judicial. Debe ser
beneficiada con la reparación, quiere decir que al hablar de reparación es hablar
de indemnización, satisfacción, desagravio, en razón de resarcir el daño que se
hay podido ocasionar a la parte agraviada.

5.1.1.1.1.2. EL CONVENIO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS


HUMANOS Y DE LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES PROTOCOLO N° 7,
ESTRASBURGO, XI.1984

127
Artículo 3
Establece el Derecho a indemnización en caso de error judicial Cuando una
condena firme resulte posteriormente anulada, o cuando se haya concedido un
indulto, porque un hecho nuevo o conocido con posterioridad demuestre que se ha
producido un error judicial, la persona que haya sufrido una pena en virtud de esa
condena será indemnizada conforme a la ley o a la práctica vigente en el Estado
respectivo, excepto cuando se pruebe que la no revelación a tiempo del hecho
desconocido le fuere imputable total o parcialmente.

Norma Internacional, que refiere cuando una persona es agraviada con una pena
efectiva que después resulte anulada, y en razón de ello, se haya producido un
error judicial, la parte agraviada debe ser indemnizada conforme a Ley o a la
práctica vigente en el tiempo que sucede el hecho.

5.1.1.1.1.1.3 CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS

Artículo 10

El Derecho a Indemnización.

Toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley en caso de


haber sido condenada en sentencia firme por error judicial. Precepto internacional
que establece muy claramente respecto de que si hubiese alguna persona
agraviada con sentencia firme por error judicial debe ser indemnizado de acuerdo
a Ley.

5.1.1.1.2. INDICADOR 2.- DEMOSTRAR SI LA EXISTENCIA DEL COMITÉ


DIRECTIVO DEL FONDO DISTRITAL PARA EL PAGO INDEMNIZATORIO POR
ERRORES JUDICIALES A CUANTOS AGRAVIADOS HA ATENDIDO
INDEMNIZÁNDOLOS.

128
Respecto a la existencia del comité directivo del fondo distrital para el pago
indemnizatorio por errores judiciales y detenciones arbitrarias, en la sede de
Chiclayo, quiere decir en la Cote Superior de Justicia de Lambayeque, el indicado
estamento no existe , toda vez que se ha tramitado administrativamente a las
instancias respectivas que conforman la supuesta entidad responsable de atender
a todos los agraviados por error judicial y detención arbitraria, como por ejemplo el
Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque, con oficio N°01254, responde que
su institución no tiene ningún integrante que forme parte de la supuesta entidad,
así mismo el Representante de la junta de Fiscales del Ministerio Público de
Lambayeque Doctora Carmen Miranda Vallejos, contesto el requerimiento
realizado por el recurrente en razón a que se me indicara sus generales de ley del
abogado que representa a su institución en la conformación del estamento que
tiene como finalidad la indemnización por error judicial y detención arbitraria, con
oficio N°5642 de fecha 24 de marzo 2013, que no ha designado ningún
representante de la entidad que regenta que forme parte de la entidad que tiene
como finalidad la indemnización por error judicial y detención arbitraria, de la
misma manera al Presidente de la Corte Superior de Lambayeque Doctor Miguel
Angel Guerrero Hurtado, quien con resolución Numero 365 de fecha 24 de abril
del 2013 Responde que ningún integrante de su representada forma parte de la
indicada entidad señalada líneas arriba, siendo esto así, la garantía constitucional
no representa como tal, esto es, que al no estar formada la institución que regula
la indemnización por los errores judiciales y detenciones arbitrarias, no cumple su
finalidad como está señalada literalmente en nuestra Norma Suprema.

5.2 CONTRASTACIÓN DE HIPÓTESIS

INDICAR SI LUEGO DEL ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS ESTIMADOS


EXISTE LA POSIBILIDAD O NO DE QUE LA HIPÓTESIS PLANTEADA SEA
DEMOSTRADA. SINTETIZAR EL PORQUE.

129
La hipótesis será necesario demostrarla, toda vez que al resolver la presente
investigación se concluye que la correcta aplicación de la garantía constitucional
cumplirá sus fines como tal, de lo contrario, se demostraría los efectos que
produce a los agraviados por esta mala regulación normativa a todos los
involucrados y agraviados en la atención legal en aplicación de nuestra Carta
Política en su Artículo 139 inciso 7. Y la norma que lo regula Ley 29473 respecto
de ser indemnizados seguiría en la condición de ser un simple enunciado a letra
muerta y no una garantía constitucional.

5.3 DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS

POR CADA RESULTADO (POR INDICADOR DE LA VARIABLE DEPENDIENTE),


SINTETIZAR LOS EFECTOS ESTIMADOS, INDICAR LAS CAUSAS Y LAS
CONSECUENCIAS. CITAR EL MARCO LEGAL.

ANALIZAR PACTOS INTERNACIONALES CONVENIOS INTERNACIONALES,


LEGISLACIÓN COMPARADA.
Los efectos estimados se determinaran conforme se hayan desconocido los
convenios internacionales al momento de resolver una causa y en razón de ello,
los derechos del procesado o sentenciado o detenido se conculquen por una mala
disposición o una errónea sentencia.

Marco legal.
 Convención Americana Sobre Derechos Humanos Artículo 10.
 Pacto Internacional De Derechos Civiles Y Político Artículo 9 inciso 5
 El Convenio Para La Protección De Los Derechos Humanos Y De Las
Libertades Fundamentales Protocolo N° 7, Estrasburgo, Xi.1984 Artículo 3

DEMOSTRAR SI LA EXISTENCIA DEL COMITÉ DIRECTIVO DEL FONDO


DISTRITAL PARA EL PAGO INDEMNIZATORIO POR ERRORES JUDICIALES A
CUANTOS AGRAVIADOS HA ATENDIDO INDEMNIZÁNDOLOS.

130
Respecto a la existencia del comité directivo del fondo distrital para el pago
indemnizatorio por errores judiciales y detenciones arbitrarias, en la sede de
Chiclayo, quiere decir en la Cote Superior de Justicia de Lambayeque, el indicado
estamento no existe, toda vez que se ha tramitado administrativamente a las
instancias respectivas que conforman la supuesta entidad responsable de atender
a todos los agraviados por error judicial y detención arbitraria, como por ejemplo el
Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque, con oficio N°01254, responde que
su institución no tiene ningún integrante que forme parte de la supuesta entidad,
así mismo el Representante de la junta de Fiscales del Ministerio Público de
Lambayeque Doctora Carmen Miranda Vallejos, contesto el requerimiento
realizado por el recurrente en razón a que se me indicara sus generales de ley del
abogado que representa a su institución en la conformación del estamento que
tiene como finalidad la indemnización por error judicial y detención arbitraria, con
oficio N°5642 de fecha 24 de marzo 2013, que no ha designado ningún
representante de la entidad que regenta que forme parte de la entidad que tiene
como finalidad la indemnización por error judicial y detención arbitraria, de la
misma manera al Presidente de la Corte Superior de Lambayeque Doctor Miguel
Angel Guerrero Hurtado, quien con resolución Numero 365 de fecha 24 de abril
del 2013 Responde que ningún integrante de su representada forma parte de la
indicada entidad señalada líneas arriba, siendo esto así, la garantía constitucional
no representa como tal, esto es, que al no estar formada la institución que regula
la indemnización por los errores judiciales y detenciones arbitrarias, no cumple su
finalidad como está señalada literalmente en nuestra Norma Suprema, quedando
con ello los derechos fundamentales de las partes agraviadas sin el sustento legal,
solo vulnerados por una norma que involucra derechos constitucionales.

Marco Legal

 Constitución Política del Perú, artículo 139 inciso 7


 Decreto Legislativo N° 957, Código Procesal Penal en su Título
Preliminar inciso 5 de su artículo 1, que establece: “El Estado garantiza la

131
indemnización por errores judiciales”, precepto que, a pesar de que ya
anteriormente se ha reglado en numerosos textos normativos, no tiene
una aplicación efectiva
 Ley 29473, norma que regula la indemnización por error Judicial y
detención arbitraria.

132
CONCLUSIONES

1.-La Presente Investigación ha determinado que la garantía constitucional:


Indemnización por Errores Judicial y Detención Arbitraria, señalada en el artículo
139 inciso 7 de nuestra carta política, no cumple su finalidad como tal, toda vez
que establecido en la Ley Nº 24973 Ley de Indemnizaciones por Errores Judiciales
y Detenciones Arbitrarias,, norma que lo regula, deja vacíos en cuanto a la
reglamentación para la aplicación de dicha garantía constitucional y por lo tanto no
se ha cumplido hasta la fecha con la formación Comisión Nacional ni local; esto
es, comisión en el poder judicial Lima, y las otras comisiones en las cortes
superiores, estamentos integrados por un representante del poder judicial, del
ministerio público y del Colegio de Abogados; determinados por la presente ley; es
màs he demoestrado que dichas instituciones desconocen incluso la existencia de
dicha ley.

2.- EL trabajo de investigación finalizado ha determinado del mismo modo la


responsabilidad del Estado, en este caso al referirnos al estamento legislativo
quien es el encargado de legislar y reglamentar, siendo esto así debería regularse
con una impostergable atención la finalidad que las garantías constitucionales
cumplan a cabalidad sus fines y en razón de ello, los derechos de los
administrados jurisdiccionalmente involucrados en una actividad procesal ya sea
en materia penal o cualquier sea el caso, tengan la atención regla necesaria y
oportuna en cuanto a la protección de sus derechos constitucionales cuando
pretendan estos ser amenazados y conculcados.

3.- En cuanto al fondo destinado para el pago de Indemnización por Errores


Judiciales y Detención Arbitrario signado en la norma que regula el indicado
dispendio, tiene asignado el 3% del presupuesto anual del Poder Judicial, pero es
necesario hacer del conocimiento que desde el momento que se publicó la ley que
regula esta garantía no se ha cumplido con implementarse, es ostensible la

133
intervención del Ministerio de Economìa y Finanzas para la pronta designación del
fondo y la regulación de su asignación otorgándole a la entidad competente la
disposición del mismo y consecuentemente la formación de las comisiones que
deberán estructurarse en las cortes superiores de cada departamento
garantizando de esto modo efectivamente la garantía constitucional de
Indemnización por Errores Judicial y Detención Arbitraria . Dicho presupuesto, en
razón de ello deberá considerarse un fondo intangible de propósito único a fin de
cautelar el derecho de los procesados agraviados.

134
RECOMENDACIONES

1.-Es ostensible la recomendación inmediata a la instancia pertinente en este caso


al PoderJudicial, al Ministerio Público y a Los Colegios de Abogados a nivel
nacional, con la finalidad de que no sólo se tenga que requerir y modificar la
norma que regula la garantía constitucional materia de investigación, sino también
que se le otorgue la atención legislativa necesaria, en razón de ello, estar
vigilantes a su cumplimiento y de esta manera proteger la defensa irrestricta de los
derechos fundamentales consagrados en Nuestra Carta Política.

2.-Es pertinente y necesario hacer llegar al Congreso de la Republica a través de


la presente investigación las deficiencias que se han determinado en la aplicación
de la Ley Nº 24973 Ley de Indemnizaciones por Errores Judiciales y Detenciones
Arbitrarias, con el propósito de que se acorte distancias en prever la pronta
atención legislativa a la norma que regula la aplicación de la garantía
constitucional materia de análisis, y con ello, se establezca la razón jurídica en
cuanto a la defensa absoluta de los derechos fundamentales, los cuales deberían
estar protegidos por nuestra Norma Suprema y no por el contrario conculcados por
ella.

3.- Es importante recomendar a los estamentos pertinentes como el Ministerio de


Economía y Finanzas, Poder Judicial para que de forma prioritaria e inaplazable
establezcan la implementación de la Ley Nº 24973 Ley de Indemnizaciones por
Errores Judiciales y Detenciones Arbitrarias respecto a la asignación de dicho
fondo, en razón de ello, las cortes superiores de cada departamento deberán
implementar la formación de las comisiones para atender el pago a los
procesados agraviados quienes vieron mermado su derecho a ser indemnizados
por un error judicial y detención arbitraria, garantizando de esto modo la
efectividad de la garantía constitucional de Indemnización por Errores Judicial y
Detención Arbitraria.

135
REFERENCIAS DE INFORMACIÓN:

 Doctor Ricardo Hoyos Duque, (1985) en su obra “La responsabilidad


patrimonial de la administración pública”.
 Dr. Edgar Escobar López “La Responsabilidad del Estado por fallas en la
Administración de Justicia”
 instituto de investigaciones jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma
de México a través del pronunciamiento de Agustín Gordillo, en su obra
“Tratado de Derecho Administrativo tomo II”, sexta edición Buenos Aires,
capítulo 20, página 28.
 Doctor en derecho y jurista peruano Mario Alzamora Valdez en su libro
“Introducción a la Ciencia del Derecho”
 Genaro Carrió, (1967) en su obra “El recurso extraordinario por sentencia
arbitraria”. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, p. 48.
 Andrea Cristina Morales Ullauri (2011).En su tesis “Responsabilidad civil
del Estado en caso de error judicial, según la Constitución de la República
del Ecuador y el código orgánico de la Función Judicial”
 EDGAR ARBULU COLLAZOS, en su obra “Responsabilidad del Estado
por su Función Jurisdiccional”
 El Pacto Internacional De Derechos Civiles Y Políticos.
 El Convenio Para La Protección De Los Derechos Humanos Y De Las
Libertades Fundamentales Protocolo N° 7, Estrasburgo, 22.Xi.1984.
 FIORAVANTI, Maurizio, (1996). “Los Derechos Fundamentales, apuntes
de historia de las constituciones”, Editorial Trotta, Madrid, p. 59.
 VILCAPOMA IGNACIO, Miguel Pedro(2009).“El neoconstitucionalismo:
conceptuación y perspectivas”, en Revista Semana Jurídica, de la facultad
de Derechos y Ciencias Políticas de la Universidad Peruana Los Andes,
Nº 02, Huancayo-Perú, p.8.

136
 PECES BARBAS, Gregorio. (1980). En su obra “Derechos
fundamentales”, Latina Universitaria, 3era edición, Madrid, ps. 25-27.
 Comisión Nacional de los Derechos Humanos. México.
 La Pontificia Universalidad Católica del Perú (1994) (Maestría en Derecho
con mención en Derecho Constitucional). “Pensamiento Constitucional”.
PUCP.
 CAROCCA PEREZ, Alex, (1997). En su obra “Las Garantías
Constitucionales del debido Proceso y de la Tutela Judicial Efectiva en
España”, en Normas Legales N° 257. Trujillo – Perú, pág. 97.
 Alvarado Belloso, Adolfo, (1999). Docente de la Universidad del Rosario,
en conferencia pronunciada en el “I Congreso nacional de Derecho
Procesal Garantista”, Azul, 4 y 5 de Noviembre, Buenos Aires, Argentina.
 Montero Aroca Juan, (2006).“Proceso Civil e Ideología”, En, Un Prefacio,
una sentencia, dos cartas y quince ensayos. Editorial Tirant lo Blanch,
Valencia España, paginas 34, 59.

137
ANEXOS

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL EXP. N.° 1277-99-AC/TC


LIMA ANA ELENA TOWNSEND DÍEZ CANSECO Y OTROS

En Lima, a los trece días del mes de julio del dos mil, reunido el Tribunal
Constitucional en sesión de Pleno Jurisdiccional, con la asistencia de los señores
Magistrados: Acosta Sánchez, Presidente; Díaz Valverde, Vicepresidente; Nugent
y García Marcelo, pronuncia sentencia:

ASUNTO:

Recurso Extraordinario interpuesto por doña Ana Elena Townsend Diez


Canseco y otros contra la Resolución expedida por la Sala Corporativa Transitoria
Especializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima, de
fojas doscientos setenta y tres, su fecha treinta de setiembre de mil novecientos
noventa y nueve, que declaró improcedente la Acción de Cumplimiento.

ANTECEDENTES:
Doña Ana Elena Townsend Diez Canseco, doña Lourdes Flores Nano, doña Rosa
María Alva Rea, don Antonio Lucio Lozano Moreno, don Roberto Córdova
Lobatón, don Antonio Soto Flores, doña Eladia Ortiz Ramírez, doña HaydeMantari
de la Cruz, don Antonio Alejo Tapia, Doña Santosa López Flores, don Celéstino
Méndez Ubillos, don Ceferino Cahuana Quispe, doña Juana Chávez Vela de
Siapo, don Wagner Sánchez Mendoza, don Gregorio Ramírez Ordoñez, don
Ovidio Antonio Huaringa Salcedo, don Guido Martín Melgarejo Burgos, don Carlos
Alarcón Casas, don Clemente Edwin Huamaní Huamán, doña Alicia Zamalloa
Cáceres, don Jorge Carlos Paredes León, don Rafael Martín Tapia Molina, don
Graciano Enciso Soto, don Alfonso Castillone Mendoza, don Enrique Esteban
Fernández Baca y don Máximo Torres Mercado interponen Acción de
Cumplimiento contra el señor Presidente de la República, Ingeniero Alberto
Fujimori Fujimori y la Ministra de Justicia (actualmente ex Ministra) doña Carlota
Valenzuela de Puelles, dejando expresa constancia que lo hacen a nombre propio
y en representación de todos los indultados al amparo de la Ley N° 26655.
Solicitan en tal sentido se de cumplimiento a lo señalado en el artículo 14º del
inciso 6) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y
consecuentemente se proceda a indemnizarlos.

Especifican los demandantes que mediante la Ley N° 26655, se creó


una Comisión encargada de proponer al Presidente de la República la

138
concesión de indulto a personas inocentes condenadas por delitos de
terrorismo y traición a la patria. El propósito de dicha norma era corregir los
errores cometidos por la administración de justicia, en la aplicación de la
legislación antiterrorista, que permitió que se les condenara como si fueran
culpables. Para tales efectos la citada Ley N° 26655, tuvo como antecedentes
directos dos proyectos: uno proveniente del Poder Ejecutivo y el otro del
Congresista Carlos Chipoco. Las exposiciones de motivos de ambos coincidían en
el reconocimiento de la existencia de los antes citados errores judiciales y la
necesidad de solucionar tales casos. Por otra parte y en base a tales proyectos, la
Comisión de Derechos Humanos del Congreso de la República elaboró un
dictámen, posteriormente aprobado por el Pleno, mediante el cual se ratificaba
expresamente el reconocimiento en la existencia de errores judiciales respecto de
personas inocentes, por lo que no cabe la menor duda que el objetivo del
legislador al aprobar la Ley N° 26655 era corregir tales hechos, siendo la vía
del indulto la más sencilla, no obstante lo cual, el indulto en referencia tenía
un carácter singular pues no era un perdón para el culpable, sino una vía
para liberar al inocente. La posterior Ley N° 26994, por la cual se otorga
beneficios complementarios en los casos de indulto y derecho de gracia
concedidos conforme la Ley N° 26655, confirma la misma lógica, debiendo
precisarse que hasta el momento han sido liberadas 416 personas, muchas de las
cuales han perdido trabajo, estudio, bienes materiales y salud, y en su mayoría
son de escasos recursos. En medio del contexto descrito, se invoca el inciso 6) del
artículo 14° del Pacto Internacional de Derechos Civiles por cuanto dicha norma
reconoce el derecho a la indemnización cuando una persona ha sido indultada tras
la comisión de un error judicial, y la misma forma parte de nuestro derecho y tiene
rango de ley conforme los artículos 55° y 200° inciso 4) de nuestra Constitución,
de donde resulta plenamente exigible por medio de la presente Acción de
Cumplimiento.

El Primer Juzgado Corporativo Transitorio Especializado en Derecho


Público, de fojas doscientos tres, con fecha veintinueve de marzo de mil
novecientos noventa y nueve, declara improcedente la demanda
fundamentalmente por considerar: Que constituye elemento esencial para la
procedencia de las acciones de garantía, el agotamiento de la vía previa; Que si
bien se ha cumplido con la remisión de la carta notarial, la misma no se ha
verificado a la demandada Ministra de Justicia, no obstante ser la responsable
política y encargada de refrendar, junto con el Presidente de la República, las
normas que señala la Constitución del Estado, a efectos de acreditar de modo
fehaciente su requerimiento; Que por otra parte el emplazamiento respecto de uno
de los co-demandados (Presidente de la República) sólo ha sido verificado por
algunos de los demandantes; Que si bien el artículo 26° de la Ley N° 23506,
norma de aplicación supletoria a la Acción de Cumplimiento, establece que sólo en
casos de imposibilidad física, podrá la acción de garantía ser ejercida por tercera
persona sin necesidad de poder expreso, debiendo el afectado, una vez que se
halle en posibilidad de hacerlo, ratificarse en la acción, lo es también, que se debe
haber agotado la vía administrativa previa, por el directamente afectado o por su
representante, dejándose constancia de tal representatividad en el acto de
139
requerimiento; Que por consiguiente se infiere que la demanda carece de uno de
los requisitos elementales para su procedencia.

Posteriormente se apersonan al proceso el Procurador Público a cargo de


los asuntos judiciales del Ministerio de Justicia y el Procurador Público a cargo de
los asuntos judiciales del Poder Legislativo y de la Oficina del Presidente del
Consejo de Ministros. Este último, alega , que si bien se ha cumplido con la
remisión de la carta notarial, la misma no se ha dirigido a la Ministra de Justicia,
quien resulta, según los mismos demandantes, la responsable política de los
hechos expuestos en la demanda presentada y quien refrenda las normas junto
con el Presidente de la República. Por otra parte los representantes debidamente
acreditados de los demandantes tampoco han agotado la vía previa.

La Sala Corporativa Transitoria Especializada en Derecho Público de la


Corte Superior de Justicia de Lima, a fojas doscientos setenta y tres, con fecha
treinta de setiembre de mil novecientos noventa y nueve, confirma la apelada,
fundamentalmente por estimar: Que al margen de las consideraciones relativas al
incumplimiento del requerimiento notarial al titular del despacho del Ministerio de
Justicia, así como la ausencia de emplazamiento de la totalidad de los
demandantes, respecto de la carta notarial cursada al coemplazado señor
Presidente de la República, sin manifestar la imposibilidad de suscribir la misiva
acotada; en atención al requisito previsto en el artículo 5° de la Ley N° 26301,
debe tenerse en cuenta que el restablecimiento de los derechos que resulten
afectados por parte de una autoridad o funcionario renuente a acatar una
norma legal o un acto administrativo, requiere que la norma que da lugar al
reclamo, deba canalizarse mediante la utilización de las vías previas, sean
estas administrativas o jurisdiccionales con amplitud de proceso, toda vez
que como se desprende del petitorio, merece debatirse cada caso particular y
concreto, dado el carácter personalísimo de los beneficios concedidos, no solo la
restauración de derechos sino también obtener la declaración de un derecho
resarcitorio, por lo que no se ha determinado el mandamus, al no cumplirse con el
agotamiento de la vía previa. Contra esta Resolución, los demandantes interponen
Recurso Extraordinario.

FUNDAMENTOS:
1. Que conforme aparece en el petitorio contenido en la demanda
interpuesta el objeto de esta se dirige a que se cumpla por parte de los
emplazados, en este caso, el Presidente de la República y el titular del
Ministerio de Justicia, el mandato contenido en el inciso 6) del artículo 14°
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que reconoce el
derecho a una indemnización a todas aquellas personas que hayan sido
beneficiadas con un indulto como consecuencia de la comisión de un error
judicial, y que en el presente caso, son todos los ciudadanos beneficiados al
amparo de la Ley N° 26655.

2. Que por consiguiente y a efectos de acreditar las condiciones de procedibilidad


de la presente acción o, en su caso, la legitimidad o no de la demanda interpuesta,
140
procede en primer término señalar, que en el caso de autos, la vía previa
específicamente regulada para el proceso de cumplimiento en el inciso c) del
artículo 5° de la Ley N° 26301, ha sido adecuadamente tramitada por los
demandantes con el sólo requerimiento por conducto notarial al Presidente de la
República, sin que por el contrario, y como lo han entendido los jueces de la
jurisdicción común, deba exigirse el mismo tipo de emplazamiento respecto de
quien desempeña la cartera del Ministerio de Justicia, habida cuenta que el titular
del Poder Ejecutivo es el primero de los funcionarios en mención y una de sus
responsabilidades específicas es justamente la de cumplir y hacer cumplir la
Constitución, los tratados, la leyes y demás disposiciones legales conforme lo
establece el inciso 1) del artículo 118° de la Constitución Política del Estado, y que
en todo caso, y ante la incertidumbre respecto del funcionario obligado a cumplir
con el mandato cuya exigibilidad se invoca, es la misma Ley N° 26301, la que en
su artículo 7° contempla de modo expreso, que la respectiva demanda (por lógica
consecuencia, el emplazamiento notarial) deberá entenderse con el superior
jerárquico, hipótesis precisamente acontecida en el caso de autos.

3. Que en un segundo orden de consideraciones formales tampoco cabe invocar


la falta de emplazamiento notarial de la totalidad de demandantes de la presente
causa respecto del Presidente de la República, pues se trata de una demanda
sustentada en intereses de tipo colectivo (distintos por cierto de los intereses
individuales e incluso de los intereses difusos) donde cualquiera de los afectados
puede tramitar el requerimiento notarial correspondiente, a nombre del resto de
afectados por idéntica situación, siendo carente de toda lógica que por un lado se
acepte la posibilidad de interponer acciones constitucionales por terceras
personas o por los representantes de los afectados (conforme lo prevé el artículo
26° de la Ley N° 23506, aplicable en forma supletoria según lo contempla en
artículo 4° de la Ley N° 26301), y por el otro, se niegue la posibilidad de que sean
esas mismas terceras personas o sus representantes, los que promuevan, el
requerimiento notarial correspondiente. Este mismo Colegiado incluso, ha
sostenido en la ratio decidendi de la sentencia expedida en el Expediente N°
542-97-AC/TC (fundamentos cuarto y quinto) que ante la ausencia de
reglamentación acerca de los intereses colectivos (situación que en alguna
medida se estaría produciendo en la presente causa), no se puede dejar de
administrar justicia constitucional, pues ello supondría violentar el derecho
al debido proceso y específicamente la previsión constitucional contenida en
el inciso 8) del artículo 139° de la Constitución Política del Estado, lo que
incluso se agravaría, cuando por exigirse el cumplimiento de ritualismos
formales respecto de algunos de los demandantes, se estaría
desnaturalizando la tutela judicial efectiva como derecho de acceso a los
tribunales, igualmente contemplada en el inciso 3) del artículo 139° de la
misma norma fundamental.

4. Que un último aspecto formal que necesita ser clarificado, pasa por el hecho de
explicar las razones por las que este Colegiado, al margen de que se haya
producido rechazo liminar de la demanda a nivel de la primera instancia judicial,
opta sin embargo en esta oportunidad, por prescindir de la formula contemplada
141
en la segunda parte del artículo 42° de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
y que prevé la reestructuración del proceso ante la inexistencia de vicios de forma
y que efectivamente y en cierta forma se ha producido en el presente caso, al no
haberse corrido traslado de la demanda a los emplazados. Sobre este extremo,
reafirma este Supremo Tribunal, que en modo alguno puede asumir como una
regla universalizada que se encuentra limitado para pronunciarse sobre el fondo
del asunto, por el simple hecho de que el Poder Judicial haya rechazado de plano
o liminarmente la demanda interpuesta. Se sostiene esto, no porque no sea la
regla general la que de que el Tribunal tenga que anular lo actuado en sede
judicial y mandar rehacer el procedimiento por haberse producido infracción de
forma, según lo dispone la segunda parte del dispositivo de su ley orgánica
anteriormente citado, sino porque hay casos excepcionales en que devolver el
proceso a sede judicial no sólo es algo a todas luces inútil, sino que incluso
representa un acto atentatorio de la administración de justicia constitucional. Los
ejemplos sobre este particular abundan y pueden darse entre otros motivos: a)
Cuando se sabe de antemano que la demanda no prosperará dada la inexistencia
de vulneración al derecho que se invoca, b) Cuando se tiene conocimiento
anticipado que por alguna de las causales de improcedencia general, el sentido
del fallo no cambiará así se rehaga el procedimiento por presunta infracción de
forma, c) Cuando devolver el proceso a sede judicial por presunta infracción de
forma podría originar que como consecuencia del tiempo que ha de transcurrir, se
torne irreparable el derecho reclamado, d) Cuando la infracción de forma sea
absolutamente irrelevante para los efectos del proceso en general, e) Cuando a
consecuencia de hechos posteriores a la infracción de forma se haya subsanado
aquella, de una forma tal que no sea necesaria su corrección. En la controversia
que nos ocupa, sin duda estamos en las dos últimas hipótesis, pues 1) si el motivo
por el que se rechazó in limine la demanda interpuesta fue el de la consabida
ausencia de emplazamiento notarial, tal hecho deviene en irrelevante para el
proceso cuando sí se cumplió con el emplazamiento al funcionario de mayor
rango, y 2) al margen del rechazo liminar por los motivos expuestos, los
Procuradores Públicos del Consejo de Ministros y el Ministerio de Justicia sí se
constituyeron como parte en el proceso y actuaron en reiteradas oportunidades en
representación y defensa irrestricta de sus sectores conforme se acredita de los
autos, lo que quiere significar que los emplazados sí conocieron del presente
proceso.

5. Que la mejor demostración de que el rechazo liminar no necesariamente


supone una restricción del Tribunal Constitucional para pronunciarse en uno u otro
sentido, pasa por repasar los antecedentes de nuestra propia jurisprudencia. Este
mismo Colegiado no puede omitir que en las sentencias expedidas con relación a
los Expedientes N.° 664-96-HC/TC (publicada el 22-09-98), N.° 570-96-HC/TC
(publicada el 28-09-98), N.° 794-96-AA/TC (publicada el 02-12-98), N.° 940-98-
HC/TC, N.° 934-98-HC y N.° 108-96-AA/TC (las tres publicadas el 14-08-99), entre
otras; se pronunció expresamente y como instancia de fallo al margen de haberse
producido rechazo liminar o de plano en sede judicial. La razón es muy simple de
explicar. En todos estos casos se dieron circunstancias en las que resultaba
absolutamente impertinente el rehacer el proceso respectivo y de allí que no se
142
optara por declarar la nulidad de lo actuado en sede judicial. Por consiguiente, que
la regla general sigue siendo la contenida en el segundo párrafo del citado artículo
42° de la Ley Orgánica N.° 26435 no es en modo alguno cuestionable, pero en
todo caso es igual de inobjetable que la misma admite sus excepciones conforme
se acaba de señalar.

6. Que precisado el cumplimiento de las condiciones de procedibilidad de la


presente demanda, este Colegiado, a los efectos de dilucidar sobre la pretensión
de fondo que entraña el presente proceso constitucional, considera necesario,
analizar por separado los siguientes extremos: a) Si los instrumentos
internacionales suscritos por nuestra República, pueden resultar o no exigibles por
intermedio de una acción de cumplimiento en lo que respecta a los mandatos
reconocidos en sus normas, b) Si ha sido adecuadamente (legítimamente)
invocado el inciso 6) del artículo 14° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, cuando la misma Constitución Política del Estado reconoce al igual que
dicho instrumento, el derecho a la indemnización por los errores judiciales, c) Si el
beneficio de indulto otorgado a los demandantes en aplicación de la Ley N.° 26555
tiene como lógica consecuencia, el derecho a una indemnización, y d) Si el
dispositivo de carácter internacional que se invoca en la demanda contiene una
obligación cuyo cumplimiento debe operar de forma inmediata.

7. Que en lo que respecta al primer extremo, es un hecho inobjetable para este


Tribunal que cuando nuestra Constitución Política del Estado reconoce en su
artículo 55° que “Los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del
derecho nacional” y el Artículo 200° inciso 4) consigna entre las diversas normas
con jerarquía legal, a los tratados (sin distinción alguna), no cabe sino admitir que
los mismos tienen valor normativo indiscutible y en consecuencia son plenamente
aplicables por los jueces y tribunales peruanos. Bajo dicha perspectiva y habiendo
sido aprobado por nuestro país el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos mediante Decreto Ley N.° 22128 y posteriormente ratificado mediante
instrumento de adhesión del doce de abril de mil novecientos setenta y ocho
(incluso ratificado nuevamente mediante la Disposición General y Transitoria
Décimo Sexta de la Constitución Política de 1979, al igual que a su respectivo
Protocolo Facultativo) es un hecho que el citado instrumento supranacional forma
parte integrante del sistema jurídico peruano, siendo plenamente aplicable en vía
jurisdiccional ordinaria o especializada.

8. Que en la medida en que el artículo 14° inciso 6) del Pacto Internacional de


Derechos Civiles y Políticos reconoce un mandato indemnizatorio como
consecuencia de la comisión de un error judicial a propósito que quienes han sido
beneficiados con una medida de indulto, esto es, crea una obligación como
correlato de una determinada situación jurídica, no cabe la menor duda, que al
tratarse de derecho aplicable en nuestro país y que como se ha dicho, tiene el
mismo rango que el de una ley, le asiste el mismo régimen jurídico que opera
respecto de la Acción de Cumplimiento y que como lo dispone el Artículo 200°
inciso 6) de la Constitución Política del Estado en concordancia con la Ley N.°
26301, procede contra cualquier autoridad o funcionario renuente a acatar, no sólo
143
los actos administrativos sino también las normas legales, categoría jurídica que,
por otra parte y como lo viene asumiendo en reiterada jurisprudencia este
Tribunal, no sólo se refiere a las leyes en sentido formal o disposiciones
emanadas del Congreso bajo dicha nomenclatura, sino a todo tipo de norma
jurídica cuyo rango o jerarquía sea igual que el de una ley en sentido estricto.

9. Que en segundo lugar y aún cuando la obligación indemnizatoria contenida en


el artículo 14° inciso 6) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Politicos,
también se encuentra reconocida en el artículo 139° inciso 7) de nuestra vigente
Constitución Política del Estado, tal circunstancia no enerva o resta legitimidad a la
invocación de la norma internacional señalada, pues analizado con detenimiento el
dispositivo constitucional anteriormente citado, se observa que su contenido no es
suficientemente preciso respecto de las circunstancias que conllevarían a la
individualización de los errores judiciales como condiciones de procedencia de las
indemnizaciones. En efecto, si bien nuestra norma fundamental establece como
principio y derecho de la función jurisdiccional “La indemnización, en la forma que
determine la ley, por los errores judiciales [...]”, no existe mayor justificación
constitucional en torno de las formas como se determina un error judicial. Dicha
circunstancia, justamente, ha permitido entender que los citados errores sólo
serían detectados tras la presencia de un juicio de revisión cuya sentencia
contradiga a aquella sentencia que, con error de por medio, aplicó una pena. Tal
opción, ha sido utilizada por ejemplo, por la Ley N.° 24973, cuyo artículo 3° inciso
a) precisamente prevé la indemnización por errores judiciales siempre que “Los
[...] ...condenados en proceso judicial, hayan obtenido en juicio de revisión,
resolución de la Corte Suprema que declara la sentencia errónea o arbitraria”. Sin
embargo, no es esa, y así lo entiende este Tribunal, la única alternativa de
interpretación cuando de la determinación de errores judiciales, se trata. Existe
también y como se verá más adelante, la alternativa del indulto especial o
razonado que es el que opera, no por decisión de los jueces tras la presencia de
un proceso penal de revisión, sino por las autoridades políticas, cuando la persona
o personas condenadas, lo han sido no obstante ser inocentes o presumírseles tal
condición. A dicha opción, (como por cierto, también a la primera) se refiere
inobjetablemente y de modo directo el inciso 6) del artículo 14° del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos al establecer que “Cuando una
sentencia condenatoria firme haya sido ulteriormente revocada, o el condenado
haya sido indultado por haberse producido o descubierto un hecho plenamente
probatorio de la comisión de un error judicial, la persona que haya sufrido una
pena como resultado de tal sentencia deberá ser indemnizada, conforme a ley
[...]”.

10. Que en tal sentido y si los demandantes de la presenta causa, han optado por
la invocación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y no por la
Constitución Política del Estado, no sólo es porque el primero de los citados
cuerpos normativos sea, más explícito en el tema indemnizatorio, sino porque en
último término, el contenido esencial de cada derecho fundamental (y la
indemnización lo es, en las circunstancias descritas) debe interpretarse de
144
conformidad con los dispositivos internacionales relativos a derechos humanos, tal
y como lo establece la Cuarta Disposición Final y Transitoria de nuestra
Constitución, cuyo texto precisamente contempla que “Las normas relativas a los
derechos y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretan de
conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los
tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por el
Perú”.

11. Que en tercer lugar y aún cuando ya se adelantó que el indulto especial o
razonado es una forma de reconocimiento de la existencia de un error judicial,
debe este Colegiado precisar, que del texto de la Ley N.° 26655, de las múltiples
Resoluciones Supremas que otorgaron el indulto a los demandantes o a personas
en análoga situación, de las exposiciones de motivos correspondientes a los
proyectos de ley (Proyecto N.° 1528/96-CR del Congresista Carlos Chipoco
Cáceda y Proyecto N.° 1531/96-CR proveniente del Poder Ejecutivo), así como del
Dictamen de la Comisión de Derechos Humanos y Pacificación del Congreso de la
República, documentos todos estos acompañados al expediente constitucional, se
desprende, que la medida aplicada respecto de los demandantes es justamente la
anteriormente enunciada, pues no se trata de un indulto común o general, que
como lo define la doctrina, es un beneficio que supone la condonación de la pena
respecto de quien efectivamente ha cometido un delito y por tal motivo ha sido
sancionado, sino de un tipo sui generis de beneficio, procedente exclusivamente
respecto de los casos en que se ha condenado a una persona inocente o respecto
de quien se le presume como tal.

12. Que en efecto, si tanto el artículo 1° de la Ley N° 26655 como los


considerandos de cada resolución suprema expedida bajo su amparo
reconocieron en una Comisión especial o Ad Hoc, la función de “[...] evaluar,
calificar y proponer al Presidente de la República [...] la concesión del indulto [...]
para quienes se encuentren condenados por delitos de terrorismo o traición a la
patria, en base a elementos probatorios insuficientes que permitan a la Comisión
presumir, razonablemente que no habrían tenido ningún tipo de vinculación con
elementos, actividades u organizaciones terroristas”; si la exposición de motivos
del Proyecto de Ley N.° 1528/96-CR sostuvo que “El problema social más grave
que enfrenta hoy la justicia en el Perú, es el de los presos inocentes por delitos de
terrorismo o traición a la patria [...]” que “[...] al requerir esta problemática una
solución pragmática y que restituya la libertad de las personas afectadas, el indulto
resulta ser la vía más expeditiva [...]”; si la exposición de motivos del Proyecto de
Ley N.° 1531/96-CR, remitido por el propio Poder Ejecutivo, argumenta que “Las
posibilidades de error judicial se incrementaron [...] debido a la aplicación
inadecuada de [...] normas sobre todo en lo referente a la información
proporcionada por los arrepentidos” que “En este contexto fueron condenadas [...]
un significativo número de personas presumiblemente inocentes, es decir, de
personas que no tuvieron ningún tipo de vinculación con elementos, actividades u
organizaciones terroristas” que “Esta situación ha sido reconocida por el propio
Presidente de la República [...]” que “El Congreso de la República ha reconocido
que la legislación de emergencia pudo haber dado lugar a condenas contra
145
personas inocentes [...]” que “Este proyecto de ley [...] se ha inspirado en el afán
de encontrar [...] el mecanismo de solución global más expeditivo al problema en
cuestión” que “El drama de las personas a las que se refiere esta iniciativa y el de
sus familias requiere antes que fórmulas jurídicas de perfección teórica,
mecanismos rápidos para lograr que recuperen su libertad e impedir que su
integridad física y moral siga deteriorándose purgando penas por delitos que
nunca cometieron”; y si por último, el Dictamen de la Comisión de Derechos
Humanos y Pacificación del Congreso de la República sostuvo que “[...] a raíz de
la ola de violencia que vivía nuestro país [...] el Gobierno se vio obligado a dictar
leyes de excepción [...]” que “No obstante haber alcanzado los objetivos [...] de
seguridad y tranquilidad ciudadana, las posibilidades de error judicial se dieron,
debido a la inadecuada aplicación de estas leyes de emergencia, sobre todo en el
caso específico de la información proporcionada por los arrepentidos, motivo por
el cual fueron condenados o se encuentran procesados por delitos de terrorismo o
traición a la patria, un significativo número de personas presuntamente inocentes
[...]” que “El problema de los presuntos inocentes condenados y procesados [...]
constituye actualmente una de las dificultades más delicadas de los derechos
humanos fundamentales en el Perú” que “La Comisión ha considerado pertinente
adoptar la figura del indulto razonado, en el sentido de que va a permitir diferenciar
la figura del indulto a delincuentes comunes con el indulto que se va a conceder, a
estas personas presumiblemente inocentes” que “El indulto razonado será
entendido para efectos de la presente propuesta, como el medio expeditivo por el
que se deja en libertad a personas presuntamente inocentes, condenadas durante
el proceso de pacificación nacional. Para lo cual la Comisión Ad Hoc deberá emitir
un dictamen razonado sobre su inocencia de no haber tenido vinculación alguna
con el terrorismo”; no puede existir la menor duda, que a la adopción del indulto
razonado sustentada en una norma jurídica con antecedentes como los que aquí
se han descrito, le acompaña como lógica consecuencia y por mandato expreso
de la Constitución y legislación internacional, el derecho a una específica
indemnización.

13. Que en cuarto y último lugar resulta necesario para este Tribunal, el precisar
los alcances del mandato contenido en el artículo 14º inciso 6) del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos. A este respecto, y aún cuando los
demandantes no han precisado los términos en los que se estaría exigiendo el
cumplimiento del dispositivo internacional que invocan, es imprescindible, para
efectos jurídicos y de consecuencia práctica, el que ello se realice, pues la
pretensión de fondo si bien estriba en el reconocimiento de un derecho, en este
caso indemnizatorio, ésta debe articularse al mismo tiempo con el carácter
esencialmente personalísimo que toda indemización supone, como por lo demás
lo reconoce no sólo el antes citado instrumento internacional, sino la propia
Constitución peruana.

14. Que en efecto, tanto el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos


como la propia Constitución Política del Estado, si bien reconocen el derecho a la
indemnización en los términos aquí expuestos, al mismo tiempo habilitan su
procedencia de conformidad con la ley (Cuando [...] el condenado haya sido
146
indultado por haberse producido [...] error judicial, la persona que haya sufrido una
pena como resultado de tal sentencia deberá ser indemnizada, conforme a
ley [...]”, dice el primero, “la indemnización, en la forma que determine la ley, por
los errores judiciales [...]”, dice la segunda). Tal situación, aunque por supuesto, no
puede ni debe entenderse como aplicabilidad restringida ni como la cuestionable
concepción de las normas programáticas carentes de efectividad, que obviamente
este Tribunal, no pretende ahora hacer suya, sí debe entenderse, en cambio,
como la necesaria compatibilización entre un reclamo indemnizatorio justo y los
alcances y límites dentro de los cuales tal indemnización ha de proceder.

15. Que bajo el marco descrito, resulta evidente que las responsabildades de este
Tribunal para casos como el presente, se limitan al reconocimiento del atributo que
se le reclama. Sobre tal supuesto, ya se dijo, la respuesta sólo puede ser una:
Tienen los demandantes el derecho que invocan. Pero si los términos de la
indemnización para cada uno de los afectados, es una tarea virtualmente librada a
lo que la ley disponga, es un hecho que al efecto deben promoverse procesos por
los mismos interesados con el objeto de que les pueda resarcir del daño
inobjetablemente ocasionado. Si por el contrario este mismo Tribunal, se
permitiera por ante si, disponer la ejecución inmediata de la indemnización a favor
de los demandantes, no sólo incurriría en la misma arbitariedad de la que con
justicia reclaman los demandantes, sino que inobjetablemente invadiría
competencias que le están vedadas y que a fin de cuentas sólo le pueden
corresponder a los jueces de la jurisdicción ordinaria, tras sendos procesos
indemnizatorios motivados en la comisión de explícitos errores judiciales.

16. Que la mejor demostración de que son esos procesos indemnizatorios, y no la


jurisdicción constitucional, la encargada de materializar el mandato contenido en el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, estriba en el hecho elemental
de que no todas las indemnizaciones de los demandantes han de responder o han
de producirse en los mismos términos o dentro de los mismos alcances. Por
ejemplo, no es lo mismo haber sufrido carcelería por unos meses, que haberla
sufrido por varios años, tampoco es lo mismo haber perdido el trabajo, la
propiedad, la familia o incluso la salud, que haber logrado la libertad en
condiciones más o menos similares a las que se tuvo antes de la condena, etc.
Dicho en otros términos y si bien, no cabe duda que la indemnización ha de
proceder para todos las personas injustamente condenadas y luego indultadas
tras la presencia de errores judiciales, los límites de la misma no han de operar de
forma exactamente igual para todos los casos. Esa es justamente la razón por la
que ninguno de los demandantes ha acompañado al expediente constitucional,
una relación detallada de todos los perjuicios que les ocasionó el ser injustamente
condenados. El Tribunal Constitucional, no puede, ni tampoco podría de haberse
así procedido, pronunciarse sobre dichos extremos, pues su función no tiene
alcances civiles ni penales, sino exclusivamente constitucionales.

17. Que por consiguiente y asumiendo que el derecho a la indemnización, es


perfectamente invocable por los demandantes de la presente causa, a éstos les
queda promover de inmediato y a título individual, dado el carácter personalísimo
147
de las demandas indemnizatorias, los procesos destinados a resarcirse de los
perjuicios de los que hayan podido ser pasibles y que precisamente dieron motivo
al indulto razonado o especial del que fueron objeto.

18. Que finalmente este Colegiado no puede dejar de reconocer que la legitimidad
de un reclamo como el formulado, no se encuentra exenta de una significación
especial. Un Estado de Derecho como el peruano, no sólo es tal porque sus
instituciones funcionen acorde con las atribuciones y competencias asignadas por
la Constitución, sino y sobre todo porque las mismas se encuentran orientadas al
servicio de la persona humana. La filosofía de nuestra norma fundamental es
justamente esa y viene proclamada desde su artículo 1°, pues si la defensa de la
persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y
del Estado, tal postulado sólo puede ser materializado, cuando efectivamente y
ante el drama de una injusticia, le sigue como correlato una decisión reparadora,
como la que este Tribunal Constitucional ahora y con toda convicción reconoce.

19. Que en consecuencia y habiéndose acreditado legitimidad en la demanda


interpuesta resultan de aplicación los artículos 1°, 2°, 7° y 9° de la Ley N° 23506
en concordancia con los artículos 4° y 7° de la Ley N.° 26301 y así mismo los
artículos 1°, 2° inciso 1), 55°, 139° inciso 7), 200° inciso 6) y la Cuarta Disposición
Final y Transitoria de la Constitución Política del Estado, en concordancia con el
artículo 14º inciso 6) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Por el
contrario y al no haberse acreditado intención dolosa de parte de los emplazados,
no resulta de aplicación el artículo 11° de la Ley N.° 23506.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones que


le confieren la Constitución Política del Estado y su Ley Orgánica;

FALLA:

REVOCANDO la resolución expedida por la Sala Corporativa Transitoria


Especializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima, de
fojas doscientos setenta y tres, su fecha treinta de setiembre de mil novecientos
noventa y nueve, que confirmando la apelada declaró improcedente la demanda,
reformándola declara FUNDADA la Acción de Cumplimiento y en consecuencia
ordena a los funcionarios emplazados se cumpla con el mandato indemnizatorio
reconocido por el inciso 6) del artículo 14º del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, una vez que se haya determinado en sede judicial el monto de
la reparación correspondiente a cada uno de los demandantes beneficiados con la
Ley N° 26655. Dispone la notificación a las partes, su publicación en el diario
oficial El Peruano y la devolución de los actuados.

SS.
ACOSTA SÁNCHEZ
DÍAZ VALVERDE
NUGENT
GARCÍA MARCELO
148
EXP. N.° 06423-2007-PHC/TC
PUNO
ALI GUILLERMO
RUIZ DIANDERAS

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 28 días del mes de diciembre de 2009, reunido el Tribunal


Constitucional, en sesión de Pleno Jurisdiccional, con la asistencia de los
magistrados Vergara Gotelli, Mesía Ramírez, Landa Arroyo,Beaumont Callirgos,
Calle Hayen, Eto Cruz y Álvarez Miranda, pronuncia la siguiente sentencia.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Emmer Guillermo


Ruiz Dianderas, a favor de don Alí Guillermo Ruiz Dianderas, contra la sentencia
expedida por la Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Puno, de fojas 43,
su fecha 30 de octubre de 2007, que declaró improcedente la demanda de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 30 de octubre de 2007 don Emmer Guillermo Ruiz Dianderas,


interpone demanda de hábeas corpus, a favor de don Alí Guillermo Ruiz
Dianderas, y la dirige contra el Jefe de la Policía Judicial de Puno, Capitán PNP
Oswaldo F. Venturo López, alegando la vulneración de su derecho constitucional
a la libertad personal.

Refiere que, con fecha 26 de setiembre de 2007, a horas 1:00 pm, el


favorecido ha sido detenido por la Policía Nacional en la ciudad de Desaguadero
(Puno), siendo trasladado y puesto a disposición del Capitán PNP emplazado en
el mismo día, a horas 10:00 p.m; para luego ser conducido a la carceleta judicial.
Agrega que dicha detención es arbitraria, ya que ha transcurrido más de 4 días, y
no se le pone a disposición judicial, por lo que solicita la inmediata libertad.

Realizada la diligencia judicial el 30 de setiembre de 2007, a horas 4:30


p.m., el juez del hábeas corpus constata que el beneficiario efectivamente ha sido
detenido el 26 de setiembre de 2007, a horas 1:00 p.m., por encontrarse vigente
en su contra una orden de captura (requisitoria), por el delito de falsificación de
documentos y otro, dispuesta por el Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima (Exp.

149
N.° 2000-027); y ante la pregunta del juez sobre los motivos por los cuales el
favorecido a la fecha no ha sido trasladado a la ciudad de Lima, el efectivo
policial emplazado respondió que “no ha sido trasladado oportunamente por no
contar con los viáticos respectivos, y a solicitud del requisitoriado quien no
quería pasar detenido a la carceleta de Lima”(sic), precisando que ha realizado
las gestiones para la obtención de los viáticos, pero que no le han sido
alcanzados. Ante ello, el juez constitucional ordenó que el beneficiario sea puesto
a disposición del Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima en el término de la
distancia.

Posteriormente, el recurrente, mediante escrito de fecha 3 de octubre de


2007 (fojas 30), señala que el Capitán PNP emplazado no ha dado oportuno
cumplimiento a lo ordenado por el juez constitucional, ya que el favorecido Alí
Guillermo Ruiz Dianderas permaneció detenido hasta el 2 de octubre de 2007,
esto es, por seis (6) días consecutivos, lo cual, constituye una detención por
demás arbitraria e inconstitucional.

El Primer Juzgado Penal de Puno, con fecha 30 de septiembre de 2007,


declaró improcedente la demanda por considerar que no se ha afectado el derecho
a la libertad personal del beneficiario, pues si bien se ha verificado la detención
por más de 24 horas, aquella obedece a hechos ajenos a la Policía Judicial en
razón de que no se proporcionaron los viáticos para el traslado respectivo.

La Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Puno, con fecha 30 de


octubre de 2007, confirmó la apelada, por similares fundamentos.

FUNDAMENTOS

Delimitación del petitorio

1. El objeto de la presente demanda de hábeas corpus es que este Tribunal


disponga la puesta inmediata del beneficiario a disposición del Décimo
Sétimo Juzgado Penal de Lima, por cuanto, según refiere el accionante, el
favorecido se encuentra detenido más de 24 horas, sin haber sido puesto a
disposición del juez competente, lo que constituye una vulneración del
derecho a la libertad individual y, concretamente, al derecho a la libertad
personal.

Considerando el contenido y la naturaleza de la pretensión formulada, se


advierte que en el caso constitucional de autos estamos frente al modelo típico
del “hábeas corpus traslativo”, por lo que resulta conveniente señalar la
cobertura constitucional y jurisprudencial de este tipo de hábeas corpus.
150
Hábeas corpus traslativo

2. En línea de principio, debemos precisar que mediante esta modalidad de


hábeas corpus cabe denunciar no solo la mora judicial en la determinación de
la situación personal del detenido, procesado o condenado, sino también
cualquier tipo de mora, sea ésta administrativa (policial, penitenciaria, etc.) o
de otra naturaleza, siempre, claro está, que con dicho estado de cosas se
prolongue en el tiempo y de manera injustificada la privación del derecho a la
libertad personal del individuo.

3. El hábeas corpus traslativo precisamente se diferencia del hábeas corpus


clásico o principal en que este último tiene lugar en todos aquellos supuestos
de detención arbitraria donde exista ausencia o insuficiencia del presupuesto
material habilitante (mandato judicial motivado o flagrancia delictiva),
mientras que aquel tiene lugar en todos aquellos casos en que habiendo tenido
inicialmente el fundamento habilitante, es seguida de una mora judicial o
administrativa que de manera injustificada mantiene privada de la libertad a
una persona. Así este tipo de hábeas corpus procede, entre otros, en los
siguientes supuestos:

- Por vulneración del derecho a ser puesto a disposición del juez


competente dentro del plazo estrictamente necesario o dentro del plazo
establecido por la Constitución o la ley;

- Por afectación del derecho al plazo razonable de la detención judicial


preventiva,

- Por vulneración del derecho a la libertad personal del condenado que ha


cumplido la pena.

El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del plazo establecido (plazo
máximo de la detención)

4. La Constitución en su articulo 2°, inciso 24, literal f, establece que “Nadie


puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado del juez o por
las autoridades policiales en caso de flagrante delito. “El detenido debe ser
puesto a disposición del juzgado correspondiente, dentro de las 24 horas o en
el término de la distancia”. A su vez, el Código Procesal Constitucional en su
artículo 25°, inciso 7, señala que el hábeas corpus también protege “El
derecho a no ser detenido sino por mandato escrito y motivado del juez, o por
151
las autoridades policiales en caso de flagrante delito; o si ha sido detenido, a
ser puesto dentro de las 24 horas o en el término de la distancia, a
disposición del juez que corresponda (..)”.

Así, la puesta del detenido a disposición judicial dentro del plazo establecido,
no es otra cosa que una garantía de temporalidad de la detención, cuya
finalidad es precisamente que el juez competente determine si procede la
detención judicial respectiva, o si, por el contrario, procede la libertad de la
persona.

5. En efecto, dentro del conjunto de garantías que asiste a toda persona detenida,
uno de ellos, no menos importante que los demás, es el de ser puesto a
disposición del juez competente dentro del plazo que la Constitución señala,
esto es, dentro del plazo de 24 horas o en el término de la distancia cuando
corresponda (plazo máximo de la detención). La inobservancia de estos
plazos da lugar a que el afectado en su derecho a la libertad personal
legítimamente acuda a la justicia constitucional a efectos de solicitar la tutela
de su derecho vulnerado. Y es que, como es evidente, el radio de cobertura
constitucional del proceso de hábeas corpus no solo alcanza a los supuestos de
detención arbitraria por ausencia o insuficiencia del presupuesto material
habilitante (mandato judicial motivado o flagrancia delictiva), sino también a
aquellas detenciones que, ajustándose originariamente a la Constitución, se
mantienen o se prolongan de manera injustificada en el tiempo. Un ejemplo
de ello es la detención producida por un plazo superior al plazo máximo
establecido en la norma constitucional, sin poner al detenido a disposición del
juez competente.

6. Bajo este marco de consideraciones, queda claro que toda persona detenida
debe ser puesta a disposición del juez competente dentro del plazo máximo
establecido, y es que, si vencido dicho plazo la persona detenida no hubiera
sido puesta a disposición judicial, aquella detención simplemente se convierte
en ilegítima. En efecto, por la obviedad del hecho, toda detención que exceda
del plazo máximo automáticamente se convierte en inconstitucional, y la
autoridad, funcionario o cualquier persona que hubiere incurrido en ella, se
encuentra sujeta a las responsabilidades que señala la ley.

El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del plazo estrictamente


necesario (límite máximo de la detención)

7. El plazo de detención que establece la Constitución es un plazo máximo, de


carácter absoluto, cuyo cómputo es inequívoco y simple, pero no es el único,

152
pues existe también el plazo estrictamente necesario de la detención. Y es que
el hecho de que la detención no traspase el plazo preestablecido; ese
dato per se no resulta suficiente para evaluar los márgenes de
constitucionalidad de la detención, en razón de que esta tampoco puede durar
más allá del plazo estrictamente necesario. Ahora, si bien la Constitución no
alude a un plazo estrictamente necesario, y sí establece un plazo máximo de
duración de la detención, este último por si solo no resulta suficiente para
verificar si se ha respetado o no los márgenes de constitucionalidad de dicha
detención, pues pueden presentarse situaciones en que, pese a no haberse
superado el plazo máximo, sí se ha sobrepasado el límite máximo para
realizar determinadas actuaciones o diligencias. No cabe duda que, en este
último caso, estamos frente a la afectación del derecho fundamental a la
libertad personal, en la medida en que la detención tampoco puede durar más
allá del plazo estrictamente necesario.

8. En la misma línea, cabe precisar que el plazo que la Constitución establece


para la detención es solamente un límite del límite temporal prescrito con
carácter general, sobre el cual se superpone, sin reemplazarlo, el plazo
estrictamente necesario. Así lo ha expuesto el Tribunal Constitucional español
en la STC 86/1996, por lo que el límite máximo de privación de la libertad ha
de ser ostensiblemente inferior al plazo máximo, pero no puede ni debe
sobrepasarlo. Ahora bien, como es evidente, el límite máximo de la detención
debe ser establecido en atención a las circunstancias de cada caso concreto,
tales como las diligencias necesarias a realizarse, la particular dificultad para
realizar determinadas pericias o exámenes, el comportamiento del afectado
con la medida, entre otros.

A mayor abundamiento, el plazo establecido actúa solamente como un plazo


máximo y de carácter absoluto, pero no impide que puedan calificarse como
arbitrarias aquellas privaciones de la libertad que, aún sin rebasar dicho plazo,
sobrepasan el plazo estrictamente necesario o límite máximo para realizar
determinadas actuaciones o diligencias. En tales casos, opera una restricción a
la libertad personal que la norma constitucional no permite. Un claro ejemplo
de ello es la prolongación injustificada de la privación de la libertad personal
en aquellos casos en que se requiere solamente de actuaciones de mero
trámite, o que las diligencias ya han culminado, o que de manera injustificada
no se han realizado en su debida oportunidad, esperando efectuarlas ad
portas de vencerse o incluso ya vencido el plazo preestablecido.

9. Sobre esta base, este Tribunal Constitucional puntualiza que la observancia


de la detención por un plazo estrictamente necesario no es una mera

153
recomendación, sino un mandato cuyo incumplimiento tiene enorme
trascendencia al incidir en la libertad personal que es presupuesto de otras
libertades y derechos fundamentales. Y es que, no cabe duda, resulta lesivo al
derecho fundamental a la libertad personal, sea que ha transcurrido el plazo
establecido para la detención, o porque, estando dentro de dicho plazo, ha
rebasado el plazo estrictamente necesario. En suma, toda detención que
supere el plazo estrictamente necesario, o el plazo preestablecido, queda
privada de fundamento constitucional. En ambos casos, la consecuencia será
la puesta inmediata de la persona detenida a disposición del juez competente.

Control del plazo máximo de la detención y el límite máximo de la detención

10. Según nuestro texto constitucional, el plazo máximo de detención es de 24


horas o en el término de la distancia. Si se trata de casos de terrorismo,
espionaje y tráfico ilícito de drogas, dicho plazo es de 15 días. Y en
cualquiera de los casos, el límite máximo de la detención será el que resulte
estrictamente necesario para realizar las actuaciones o diligencias, es decir,
será establecido en cada caso concreto, según los parámetros
señalados supra. En ese sentido, este Colegiado considera que los parámetros
antes mencionados no sólo deben ser aplicados a los supuestos de detención
policial propiamente dicha, sino también en lo que fuese pertinente a
cualquier forma de privación de la libertad personal que se encuentre regulada
por el ordenamiento jurídico.

11. Ahora bien, cierto es que las personas habilitadas para proceder a la
detención tienen también la obligación constitucional de respetar los derechos
fundamentales de la persona, y, por tanto, la de observar estrictamente los
plazos de la detención (límite máximo y plazo máximo); sin embargo, ello no
siempre ocurre en el mundo de los hechos; de ahí que sea necesario que se
efectúe un control de los plazos tanto concurrente como posterior por la
autoridad competente, dejándose constancia del mismo, disponiendo, si fuera
el caso, las medidas correctivas pertinentes, bajo responsabilidad. Este control
del plazo de la detención debe ser efectuado tanto por el representante del
Ministerio Público como por el juez competente, según corresponda, sin que
ambos sean excluyentes, a luz de los parámetros antes señalados.

Reglas vinculantes para la tutela del derecho a ser puesto a disposición


judicial dentro del plazo estrictamente necesario o dentro del plazo máximo
de la detención

12. Sentado lo anterior, resulta necesario establecer las reglas sustantivas y


procesales para la tutela del derecho a ser puesto a disposición judicial dentro
154
de los plazos señalados supra. Estas reglas deben ser interpretadas en la
perspectiva de optimizar una mejor protección del derecho a la libertad
personal, en la medida que no solo es un derecho fundamental reconocido,
sino que además es un valor superior del ordenamiento jurídico y presupuesto
de otros derechos fundamentales.

a) Regla sustancial: El plazo de la detención que la Norma


Fundamental establece es un plazo máximo, de carácter absoluto, cuyo
cómputo es inequívoco y simple, pero no es el único, pues existe también el
plazo estrictamente necesario de la detención. Y es que, aún sí la detención no
hubiera traspasado el plazo máximo, ese dato per se no resulta suficiente para
evaluar los márgenes de constitucionalidad de la detención, pues esta tampoco
puede durar más allá del plazo estrictamente necesario (límite máximo de la
detención). Como es evidente, el límite máximo de la detención debe ser
establecido en atención a las circunstancias de cada caso concreto, tales como
las diligencias necesarias a realizarse, la particular dificultad para efectuar
determinadas pericias o exámenes, el comportamiento del afectado con la
medida, entre otros.

En suma, resulta lesiva al derecho fundamental a la libertad personal la


privación de esta en los supuestos en que ha transcurrido el plazo máximo
para la detención, o cuando, estando dentro de dicho plazo, se ha rebasado el
plazo estrictamente necesario; en ambos casos, dicho estado de cosas queda
privado de fundamento constitucional, y la consecuencia debe ser la puesta
inmediata de la persona detenida a disposición del juez competente para que
sea este quien determine si procede la detención judicial respectiva o la
libertad de la persona, sin perjuicio de las responsabilidades que señala la ley
para la autoridad, funcionario o persona que hubieren incurrido en ellas.

b) Regla procesal: El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del


plazo estrictamente necesario de la detención o dentro del plazo máximo de la
detención resulta oponible frente a cualquier supuesto de detención o
privación de la libertad personal que se encuentre regulado por el
ordenamiento jurídico (detención policial, detención preliminar judicial, etc.).
En ese sentido, a efectos de optimizar su tutela, lo que corresponde es que la
autoridad competente efectúe un control de los plazos de la detención tanto
concurrente como posterior, dejándose constancia del acto de control,
disponiendo, si fuera el caso, las medidas correctivas pertinentes, bajo
responsabilidad. Este control de los plazos de la detención debe ser efectuado
tanto por el Representante del Ministerio Público como por el juez

155
competente, según corresponda, sin que ambos sean excluyentes, sino más
bien complementarios.

El Registro Nacional de Requisitorias y el traslado de las personas detenidas


por requisitoria

13. El Registro Nacional de Requisitorias es un servicio judicial. Se trata de un


sistema automatizado (de aplicación informática) que proporciona
información actualizada y oportuna de las requisitorias de quienes se
encuentran sometidos a proceso judicial. Su funcionamiento está a cargo de la
oficina correspondiente del Poder Judicial. El Registro Nacional de
Requisitorias tiene su sede en la cuidad de Lima y cuenta con Registros
Distritales de Requisitorias en las Cortes Superiores de Justicia de la
República.

14. Según el Reglamento del Registro Nacional de Requisitorias, aprobado


mediante Resolución Administrativa N.° 029-2006-CE-PJ, publicado en el
diario oficial “El Peruano” el 25 de marzo de 2006, se entiende como
información registrable en el Registro de Requisitorias las medidas
restrictivas de la libertad (orden de captura y/o mandato de detención) y las
medidas restrictivas de la libertad de tránsito (impedimento de salida del
país). Asimismo, constituyen información registrable la renovación,
levantamiento o suspensión de las medidas antes mencionadas.

15. La Directiva N.° 009-2003-GG-PJ Normas y Procedimientos para el traslado


de personas requisitoriadas por orden judicial, aprobada mediante
Resolución Administrativa N.° 155-2003-CE-PJ (norma vigente cuando
ocurrieron los hechos que motivaron la presente demanda), en su Disposición
General VI.5 señala que “La Gerencia de Administración y Finanzas de la
Gerencia General del Poder Judicial, a través dela Sub-Gerencia de
Contabilidad se encargará de otorgar una asignación económica a efecto de
brindar apoyo a la labor de la Policía Nacional del Perú, para el traslado del
detenido desde el lugar de la captura hasta el Órgano Jurisdiccional
requirente. En los diversos Distritos Judiciales, a excepción del Distrito
Judicial de Lima, la mencionada asignación económica será entregada
a la Policía Judicialde la jurisdicción por intermedio de los
Administradores del Distrito Judicial respectivo (...)”.

16. De lo expuesto, se colige que es la administración de cada Corte Superior de


Justicia del país, excepto Lima, quien tiene la responsabilidad de la
asignación económica para el traslado de la persona detenida-requisitoriada

156
hasta el órgano jurisdiccional requirente; que por lo demás, esta asignación
económica se encuentra debidamente aprobada por la Gerencia General del
Poder Judicial. A esta conclusión, se puede arribar de la lectura de la
Disposición General VI.6 de la directiva antes mencionada, que señala “El
Gerente General a través de Resolución expedida por su despacho aprobará
anualmente el otorgamiento de la asignación económica a la División de
Requisitorias de la Policía Nacional del Perú”.

Análisis de la controversia constitucional

17. Del análisis de lo expuesto en la demanda, así como de la instrumental que


corre en estos autos, se advierte que el favorecido Alí Guillermo
Ruiz Dianderas fue detenido el día miércoles 26 de setiembre de 2007, a
horas 1:00 p.m. en la PCFM-RQ-Desaguadero perteneciente a la Sección
Policial de Apoyo al Poder Judicial de Puno, por encontrarse vigente en su
contra una orden de captura (requisitoria) por el delito de falsificación de
documentos y otro, recaída en el Expediente N.° 2000-027, dispuesta por el
Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima (de fojas 6 a 9). Se advierte también
que el beneficiario, el mismo día, a horas 9:45 p.m., fue puesto a disposición
del emplazado Capitán PNP Oswaldo F. Venturo López (fojas 5), para luego
ser conducido a la carceleta judicial.

18. De igual modo, se advierte que el responsable de Requisitorias de la Corte


Superior de Justicia de Puno, don César Arias Figueroa, el día jueves 27
de setiembre de 2007, a horas 11:15 a.m., comunicó al emplazado mediante
Oficio N.° 1065-2007-RRDR-A-CSJPU/PJ que el favorecido Alí Guillermo
Ruiz Dianderas si registra requisitoria vigente expedida por el órgano
jurisdiccional antes mencionado (fojas 10). No obstante ello, se aprecia, que
el emplazado recién el día viernes 28 de setiembre de 2007, a horas 7: 50
a.m., esto es, luego de más de 24 horas de la detención, solicita al
administrador de la Corte Superior de Justicia de Puno la asignación
económica (pasajes y viáticos) para el traslado respectivo hasta el Décimo
Sétimo Juzgado Penal de Lima (fojas 13).

19. Interpuesta la demanda el día domingo 30 de setiembre de 2007, en el


mismo día, a horas 4:30 p.m. el juez del hábeas corpus realiza la diligencia
judicial y constata la detención y permanencia indebida del favorecido en
la carceleta judicial por más de cuatro (4) días. Ante la pregunta por parte
del juez sobre los motivos por los cuales el beneficiario hasta la fecha no
había sido traslado a la ciudad de Lima, el Capitán PNP emplazado Oswaldo
F. Venturo López respondió que aquel “no ha sido trasladado
oportunamente por no contar con los viáticos respectivos, y a solicitud del
157
requisitoriado quien no quería pasar detenido a la carceleta de
Lima”(sic), precisando haber solicitado a la administración de la Corte
Superior de Justicia de Puno la respectiva asignación económica (pasajes y
viáticos), pero que no le ha sidoalcanzada.Ante ello, el juez constitucional
ordenó al emplazado que el favorecido sea puesto a disposición del Décimo
Sétimo Juzgado Penal de Lima en el término de la distancia (de fojas 19 a 24).

20. Posteriormente, mediante escrito de fecha 3 de octubre de 2007 (fojas 30),


el accionante señala que el emplazado tampoco ha dado cumplimiento a lo
ordenado por el juez constitucional, toda vez que el beneficiario
indebidamente permaneció detenido hasta el día martes 2 de octubre de
2007, esto es, hasta por seis (6) días, lo que se tiene corroborado con el Oficio
N.° 7975-2007-DIRINCRI-PNP/DIVRD-DCIN de fecha 2 de octubre de 2002
mediante el cual se pone a disposición del detenido al Juzgado requirente
(fojas 51, Cuadernillo del Tribunal Constitucional). En tal sentido, no
obstante, haber cesado el acto lesivo en el presente caso, este Tribunal
considera que, atendiendo a la magnitud del agravio producido (la lesión del
derecho a la libertad personal materializada en la inobservancia no sólo del
plazo estrictamente necesario, sino del plazo máximo de la detención) debe
emitirse pronunciamiento sobre el fondo del asunto, conforme lo dispone el
artículo 1 ° del Código Procesal Constitucional, dando lugar a lo que se ha
denominado hábeas corpus innovativo.

21. Para ello, prima facie, debe precisarse, que el plazo preestablecido de la
detención en el caso constitucional de autos, no es el general de 24 horas (un
día), sino que debe aplicarse el término de la distanciaconforme lo establece
el texto constitucional, en razón de que el favorecido ha sido detenido en la
ciudad de Desaguadero-Puno, debiendo ser trasladado a la ciudad de Lima. Al
respecto, el Cuadro General de Términos de la Distancia, aprobado mediante
Resolución Administrativa N.° 1325-CME-PJ, publicado en el diario oficial
“El Peruano” el 13 de noviembre de 2000 ha establecido que el término de la
distancia de la ciudad de Puno a la ciudad de Lima vía terrestre es de tres (3)
días. Por lo tanto, en el presente caso, el plazo preestablecido de la detención
(plazo máximo), es de tres (3) días.

22. Así llegado a este punto, se advierte que el beneficiario tras ser detenido el
día miércoles 26 de setiembre de 2007, a horas 1: 00 p.m., arbitrariamente
permaneció en ese estado de hecho hasta el día domingo 30 de setiembre de
2007, a horas 4:30 p.m., en que el juez constitucional ordenó al emplazado
que el favorecido sea puesto a disposición del juez competente, esto es, que
de manera indebida permaneció detenido más de cuatro (4) días, superando el

158
plazo preestablecido de tres (3) días, evidenciándose así la vulneración del
derecho a la libertad personal. Incluso, se advierte que dicho acto lesivo
pervivió hasta el día martes 2 de octubre de 2007, pese a existir la orden
impartida por el juez constitucional, lo que agrava, aún más, la vulneración
del derecho constitucional invocado. Por lo demás, carece de toda relevancia,
el hecho de que el propio beneficiario Alí Guillermo Ruiz Dianderas le haya
solicitado al emplazado no ser trasladado al Juzgado Penal de Lima, toda vez
que es obligación de la Policía Nacional poner al requisitoriado-detenido a
disposición judicial. Y es que se trata de un mandato incondicional e
incondicionado, que no admite actuación en contrario, pues, en tal caso, se
llegaría al absurdo de que la persona que está detenida sea puesta a
disposición del juez competente en el momento que aquélla lo considere más
apropiado a sus intereses, lo cual es insostenible desde todo punto de vista.

23. Sin embargo, cabe señalar, que no sólo se superó el plazo máximo de la
detención, sino también el plazo estrictamente necesario de la misma, toda
vez que en el presente caso, al tratarse de una requisitoria de orden de captura,
no se requería de la realización de diligencias o actuaciones especiales, sino
sólo confirmar la vigencia de dicha requisitoria, así como solicitar la
asignación económica a la administración de la Corte Superior para el
traslado. Así pues, en el presente caso, se advierte que el emplazado no
realizó tales gestiones el mismo día en que se produjo la detención, esto es, el
26 de setiembre de 2007, sino que de manera indebida las realizó al día
siguiente (27 de setiembre de 2007). Más todavía, el emplazado sin expresar
causa justificada gestionó la asignación económica ante la administración
de la Corte Superior el día viernes 28 de setiembre de 2007 (fojas 13), esto
es, dos (2) días después de producida la detención.

24. Que asimismo, la afectación al derecho constitucional invocado, no es


imputable únicamente al emplazado Capitán PNP Oswaldo F. Venturo López,
sino que alcanza, sobre todo, a la omisión de una correcta actuación por parte
de la administración de la Corte Superior de Justicia de Puno, que sin
justificación alguna no proporcionó en su debida oportunidad la asignación
económica solicitada por el emplazado el 28 desetiembre de 2007, a horas 7:
50 a.m. (fojas 13) para el traslado respectivo del requisitoriado, pese a
encontrarse obligada a ello. Así pues, resulta reprobable, que por falta de
asignación de recursos económicos no se haya puesto al beneficiario a
disposición del Décimo Sétimo Juzgado Penal de Lima dentro del plazo
estrictamente necesario, incluso ni dentro del plazo máximo. En todo caso,
corresponde al Poder Judicial a través de su unidad respectiva, implementar

159
un mecanismo más expeditivo y menos burocrático, a efectos de que no
vuelvan a ocurrir hechos como los que se describen en la presente sentencia.

La Directiva N.° 011-2008-CE-PJ Procedimientos para el Traslado de


personas requisitoriadas por orden judicial, aprobada mediante Resolución
Administrativa N.° 202-2008-CE-PJ, publicada en el diario oficial “E1
Peruano” el 8 de agosto de 2008 que deroga a la Directiva N.° 009-2003-GG-
PJ antes citada, tampoco establece las responsabilidades para el responsable
de la administración de la Corte Superiorencargado de otorgar la asignación
económica para el traslado de las personas detenidas-requisitoriadas por orden
judicial.

25. Sobre esta base, la detención arbitraria en el caso bajo examen, se presenta
como un dato objetivo, acreditado e incuestionable, vinculado de una u otra
forma, a una actuación u omisión, sobre todo, de un poder público; en este
caso, de un órgano de la Corte Superior de Justicia de Puno (la
administración), con dominio del hecho que produjo la quiebra del derecho;
aunado a ello, la actuación del efectivo policial emplazado. No cabe duda,
pues, que estamos frente a la vulneración de un derecho fundamental tanto
por el Poder Judicial como por el Poder gubernamental.

26. Por otro lado, este Colegiado considera necesario pronunciarse sobre la
actuación del juez constitucional quien pese advertir la privación indebida del
favorecido el 30 de setiembre de 2007, así como pese a estar plenamente
facultado para ello, ninguna gestión o actuación para que el beneficiario de
manera inmediata y efectiva sea puesto a disposición del Décimo Sétimo
Juzgado Penal de Lima; por el contrario, se limitó a ordenar al policía
emplazado para que ponga a disposición judicial en el término de la distancia;
que al haber dispuesto esto último, tampoco se preocupó por la efectividad de
su mandato, esto es, no efectuó un control posterior, tan es así, que el
favorecido permaneció injustificadamente detenido hasta el martes 2 de
octubre de 2007. Esta actuación pasiva se hace aún más evidente al declarar
la improcedencia de la presente demanda de hábeas corpus, sustentando su
sentencia en una supuesta falta de recursos económicos para efectuar el
traslado del detenido-requisitoriado pretendiendo convalidar la actuación
inconstitucional de los funcionarios de la entidad administrativa judicial.
Inconstitucionales son asimismo todas las resoluciones judiciales posteriores
que pretenden convalidar tal estado de hechos contrario a la Constitución.

27. Tal como dijimos supra, pese haber constatado que la detención había
rebasado injustificadamente tanto el plazo estrictamente necesario como el

160
plazo máximo para poner al detenido a disposición judicial, lo que hizo el
juez constitucional, con su actuación pasiva, fue mantener o confirmar una
situación de privación de la libertad personal contrario a la Constitución, lo
que, además, resulta opuesto a la observancia de la doble dimensión de los
procesos constitucionales; en este caso del hábeas corpus, como es la tutela
subjetiva de los derechos fundamentales de las personas y la tutela objetiva
de la Constitución. Y es que la protección de los derechos fundamentales no
solo es de interés para el titular de ese derecho, sino también para el propio
Estado y para la colectividad en general, pues su transgresión también supone
una afectación del propio ordenamiento constitucional. El juez constitucional
no sólo debe orientar su actuación a la promoción, vigencia y eficacia de los
derechos fundamentales de las personas, sino también de la Constitución.

28. Por todo lo dicho, este Colegiado concluye que el detenido-


requisitoriado permaneció en las dependencias policiales privado de la
libertad no solo más allá del plazo estrictamente necesario, sino más allá del
plazo preestablecido, encontrándose a partir de entonces, privado
inconstitucionalmente de la libertad personal; por tanto habiéndose vulnerado
dicho derecho fundamental, la demanda debe ser estimada. Sobre esta base,
este Tribunal considera que debe adoptarse todas las medidas correctivas a
efectos de que no se vuelva a incurrir en actuaciones u omisiones similares
que motivaron la interposición de esta demanda, bajo apercibimiento de
aplicarse el articulo 22° del Código Procesal Constitucional, en caso de
incumplimiento. Asimismo, atendiendo a la magnitud del agravio producido,
tal como se ha señalado supra, debe procederse conforme a lo que dispone el
artículo 8° del mismo Cuerpo Legal a efectos de individualizar y, en su caso,
sancionar a las autoridades y/o funcionarios que resulten responsables de la
agresión.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones que


le confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA la demanda de hábeas corpus.

2. Ordenar al Jefe de la Policía Judicial de Puno, Capitán PNP Oswaldo F.


Venturo López, así como al administrador de la Corte Superior de Justicia de
Puno no volver a incurrir en acciones u omisiones similares a las que
motivaron la interposición de la presente demanda, bajo apercibimiento de
proceder conforme a lo previsto por el artículo 22° del Código Procesal
Constitucional.
161
3. Establecer que el fundamento 12 de la presente sentencia
constituye precedente vinculante, conforme a lo dispuesto por el artículo VII
del Titulo Preliminar del Código Procesal Constitucional, bajo las siguientes
reglas normativas:

a. Regla sustancial: El plazo de la detención que la Norma


Fundamental establece es un plazo máximo, de carácter absoluto, cuyo
cómputo es inequívoco y simple, pero no es el único, pues existe también el
plazo estrictamente necesario de la detención. Y es que, aún sí la detención no
hubiera traspasado el plazo máximo, ese dato per se no resulta suficiente para
evaluar los márgenes de constitucionalidad de la detención, pues esta tampoco
puede durar más allá del plazo estrictamente necesario (límite máximo de la
detención). Como es evidente, el límite máximo de la detención debe ser
establecido en atención a las circunstancias de cada caso concreto, tales como
las diligencias necesarias a realizarse, la particular dificultad para efectuar
determinadas pericias o exámenes, el comportamiento del afectado con la
medida, entre otros.

En suma, resulta lesiva al derecho fundamental a la libertad personal la


privación de esta en los supuestos en que ha transcurrido el plazo máximo
para la detención, o cuando, estando dentro de dicho plazo, se ha rebasado el
plazo estrictamente necesario; en ambos casos, dicho estado de cosas queda
privado de fundamento constitucional, y la consecuencia debe ser la puesta
inmediata de la persona detenida a disposición del juez competente para que
sea este quien determine si procede la detención judicial respectiva o la
libertad de la persona, sin perjuicio de las responsabilidades que señala la ley
para la autoridad, funcionario o persona que hubieren incurrido en ellas.

b. Regla procesal: El derecho a ser puesto a disposición judicial dentro del


plazo estrictamente necesario de la detención o dentro del plazo máximo de la
detención resulta oponible frente a cualquier supuesto de detención o
privación de la libertad personal que se encuentre regulado por el
ordenamiento jurídico (detención policial, detención preliminar judicial, etc.).
En ese sentido, a efectos de optimizar su tutela, lo que corresponde es que la
autoridad competente efectúe un control de los plazos de la detención tanto
concurrente como posterior, dejándose constancia del acto de control,
disponiendo, si fuera el caso, las medidas correctivas pertinentes, bajo
responsabilidad. Este control de los plazos de la detención debe ser efectuado
tanto por el Representante del Ministerio Público como por el juez

162
competente, según corresponda, sin que ambos sean excluyentes, sino más
bien complementarios.

4. Remitir copia de la presente sentencia a la Presidencia del Poder Judicial, a la


Fiscalía de la Nación y al Ministerio del Interior para que se haga de
conocimiento a todos los jueces, fiscales y personal policial de la República.

5. Remitir copia de la presente sentencia al Órgano de Control de la Corte


Superior de Justicia de Puno, para los fines pertinentes.

6. Remitir copias certificadas de todo lo actuado al Ministerio Público, para los


fines pertinentes.

Publíquese y notifíquese.

SS.

VERGARA GOTELLI
MESÍA RAMÍREZ
LANDA ARROYO
BEAUMONT CALLIRGOS
CALLE HAYEN
ETO CRUZ
ÁLVAREZ MIRANDA

163
EXP. N.° 2934-2004-HC/TC
LIMA
FREDDY IVÁN
MORALES CÓRDOVA

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 28 días del mes de diciembre 2004, la Sala Primera del
Tribunal Constitucional, con asistencia de los señores magistrados Alva
Orlandini, Presidente; García Toma y Landa Arroyo, pronuncia la siguiente
sentencia

I. ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Freddy Iván


Morales Córdova contra la Resolución de la Cuarta Sala Especializada en lo
Penal para procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de
Lima, de fojas 152, su fecha 25 de junio de 2004, que declara infundada la
acción hábeas corpus de autos.

II. DATOS GENERALES

Tipo de proceso : Hábeas Corpus


Demandante : Freddy Iván Morales Córdova
Agraviado : Freddy Iván Morales Córdova
Demandado : Jueza del Tercer Juzgado Penal de Lima
Presunto acto lesivo : Tiene mas de 9 meses de detención, sin que se le
dicte sentencia en primera instancia
Derecho demandado : Derecho a la libertad individual, (artículo 2º24 de la Constitución y
artículo 25º del Código Procesal Constitucional) y derecho al
debido proceso (artículo 139º3 de la Constitución y artículo 4º del
Código Procesal Constitucional).
Petitorio : - Solicita que se ordene su inmediata excarcelación

III. ANTECEDENTES

1. Demanda

Con fecha 4 de junio de 2004 don Freddy Iván Morales Córdova, interpone acción de
hábeas corpus contra la Jueza del Tercer Juzgado Penal de Lima, con el objeto que se
ordene su inmediata libertad, por exceso de detención. Refiere estar siendo procesado
por los supuestos delitos de homicidio simple y lesiones graves, asimismo que se
encuentra recluido en el Penal San Pedro desde el 31 de agosto de 2003, por mandato de
164
detención expedido por la emplazada; alega que a la fecha de interposición de la
demanda han transcurrido más de los 9 meses, previstos por el articulo 137.º del
Código Procesal Penal como plazo máximo de detención preventiva para los procesos
sumarios. Indica que durante la tramitación del proceso ha colaborado con la justicia;
que es padre de familia que cuenta con trabajo y domicilio conocidos; y que se ha
desvanecido la probabilidad de que evada la acción de la justicia o de que perturbe la
actividad probatoria. Añade que al no haberse dictado sentencia, su detención resulta
arbitraria y lesiona su derecho a la libertad individual, por lo que solicita que se corrija el
exceso de la autoridad judicial disponiendo su inmediata libertad.

2. Contestación de la demanda
El Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder
Judicial, con fecha 8 de junio de 2004, contesta la demanda indicando que no
existe vulneración constitucional y, que la presente acción de garantía debe
ser declarada improcedente porque el artículo 6º2 de la Ley de Hábeas
Corpus y Amparo N.º 23506 establece que no procede la acción de garantía
contra resolución judicial o arbitral emanadas de un proceso regular. Alega
que el demandante no ha acreditado que el proceso sea irregular, asimismo
que al interponer la presente el accionante pretende convertir la sede
constitucional en un una instancia supra nacional revisora de fallos judiciales.

3. Declaraciones Indagatorias
La jueza emplazada Flor de María Deuar Moran sostiene que no existe vulneración
constitucional. Alega que con fecha 1 de junio de 2004, dispuso prolongar el mandato
de detención por un plazo igual a 9 meses, en aplicación del tercer párrafo del artículo
137.º del Código Procesal Penal; aduce que el peligro procesal es latente, pues
el Ministerio Público al formular acusación contra el demandante, solicito que se le
imponga 10 años de pena privativa de libertad.

4. Resolución de primera instancia


Con fecha 9 de junio de 2004, el Décimo Noveno Juzgado Penal de Lima declaró
fundada la demanda, por considerar que la emplazada transgredió el Decreto
Legislativo N.º 124 al haber excedido el plazo de investigación previsto por ley sin
haber resuelto el proceso en el cual el accionante se encuentra involucrado,
irregularidad que vulnera los derechos constitucionales invocados.

5. Resolución de segunda instancia


Con fecha 25 de junio de 2004, la Cuarta Sala Penal para procesos con Reos
Libres de Lima, revocó la sentencia apelada y reformándola declaró
infundada la demanda; por considerar que no existe detención arbitraria ya
que la emplazada prolongó la detención preventiva en aplicación de la Ley
N.º 28105, dispositivo que faculta prorrogar el plazo de detención
preventiva cuando concurran circunstancias que importen una especial
dificultad o una especial prolongación de la investigación y que el inculpado

165
pueda sustraerse a la acción de la justicia; circunstancias que se evidencian
en el proceso penal seguido contra el demandante.

IV. MATERIAS SUJETAS AL ANALISIS POR EL TRIBUNAL


CONSTITUCIONAL

A lo largo de la presente sentencia, este Colegiado debe llegar a determinar:

a). Si la detención preventiva del accionante se encuentra dentro de un plazo


razonable y, si en dicha detención respeta los principios de proporcionalidad,
razonabilidad, subsidiariedad, necesidad, provisionalidad y excepcionalidad
que debe observar toda prisión provisional para ser reconocida como
constitucional

b). En consecuencia, será materia de análisis si la prórroga de la detención


afecta el derecho a que la detención a la preventiva fue dictada observando
plazos razonables.

V. FUNDAMENTOS

A. La detención preventiva como medida excepcional y subsidiaria


1. En relación a la detención preventiva, este Tribunal considera pertinente
recordar, que: la medida de encarcelamiento ha sido instituida, prima
facie, como una fórmula de purgación de pena por la comisión de ilícitos
penales de determinada gravedad. En tal sentido, su aplicación como medida
cautelar en aras de asegurar el adecuado curso de las investigaciones y la
plena ejecutabilidad de una eventual sentencia condenatoria, debe ser
la última ratio entre las opciones que dispone un juez para asegurar el éxito
del proceso penal. [1]

2. El artículo 9º3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, “(...)


la prisión preventiva de las personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la
regla general”. Lo propio queda expuesto en la regla 6.1 de las denominadas
Reglas Mínimas de las Naciones Unidas sobre las Medidas Privativas de la
Libertad [2] que precisa que: “ (...) sólo se recurrirá a la prisión preventiva
como último recurso”. Asimismo, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos ha subrayado que : “ (...) la detención preventiva es una medida
excepcional y que se aplica solamente en los casos en que haya una sospecha
razonable de que el acusado podrá evadir la justicia, obstaculizar la
investigación preliminar intimidando a los testigos, o destruir evidencia. Se
trata de una medida necesariamente excepcional en vista del derecho
166
preeminente a la libertad personal y el riesgo que presenta la detención
preventiva en lo que se refiere al derecho a la presunción de inocencia y las
garantías de debido proceso legal, incluido el derecho a la defensa”[3].

3. Por ello, su dictado presupone que el juez penal haya evaluado y –a la luz de
las particulares circunstancias de cada caso–, descartado, la posibilidad
de, dictar una medida menos restrictiva de la libertad personal. Sin embargo,
aún en esas circunstancias, resulta inconstitucional que la medida de
detención exceda de un plazo razonable.

B. De la afectación al debido proceso

4. Este Colegiado, ha sostenido que el proceso de hábeas corpus no tiene por


objeto proteger en abstracto el derecho al debido proceso, en el presente caso,
habida cuenta de que se han establecido judicialmente restricciones al pleno
ejercicio de la libertad locomotora, tras la imposición de un mandato de
detención, este Tribunal tiene competencia, ratione materiae, para evaluar la
legitimidad constitucional de los actos judiciales considerados lesivos[4]

Del plazo razonable y la detención preventiva

5. El derecho que tiene todo encauzado a que la prisión preventiva no exceda de


un plazo razonable, no se encuentra expresamente contemplado en la
Constitución. Sin embargo, se trata de un derecho que coadyuva al pleno
respeto de los principios de proporcionalidad, razonabilidad, subsidiariedad,
necesidad, provisionalidad y excepcionalidad que debe observar toda prisión
provisional para ser reconocida como constitucional. Se trata, propiamente, de
una manifestación implícita del derecho a la libertad personal reconocido en el
artículo 2.º, numeral 24 de la Carta Fundamental; y, en tal medida, se funda en
el respeto a la dignidad de la persona humana.

6. Por lo demás, la interpretación que permite a este Tribunal reconocer la


existencia implícita del referido derecho en la Constitución, se encuentra
plenamente respaldada por su Cuarta Disposición Final y Transitoria, que
exige que las normas relativas a los derechos y las libertades que la
Constitución reconoce se interpreten de conformidad con los tratados sobre
derechos humanos ratificados por el Perú.

7. Al respecto, debe señalarse que existen diversos tratados en materia de


derechos humanos ratificados por el Estado que sí reconocen expresamente
este derecho. Tal es el caso del artículo 9°3 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, que establece que “[t]oda persona detenida (...)
167
tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en
libertad”. Por su parte, el artículo 7.°5 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, reconoce el derecho de “[t]oda persona detenida o
retenida (...) a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en
libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso”.

8. En consecuencia, el derecho a que la detención preventiva no exceda de


un plazo razonable forma parte del núcleo mínimo de derechos reconocidos
por el sistema internacional de protección de los derechos humanos y, por
tanto, no puede ser desconocido.

De los plazos legales de detención

9. Sobre plazos de detención la legislación es muy clara


La Ley N.º 28105, que modifica el artículo 137.º del Código Procesal
Penal, establece en su artículo 1.º que la detención no durará más de nueve
meses en el procedimiento ordinario y de dieciocho meses en el
procedimiento especial, siempre y cuando se cumplan los requisitos
establecidos en el artículo 135.º del Código Procesal Penal. A su
vencimiento, sin haberse dictado la sentencia de primer grado, deberá
decretarse la inmediata libertad del inculpado, debiendo el Juez disponer las
medidas. debiendo el Juez disponer las medidas necesarias para asegurar su
presencia en las diligencias judiciales.

10. La norma precisa que, excepcionalmente, cuando concurran circunstancias


que importen una especial dificultad o una especial prolongación de la
investigación y que el inculpado pudiera sustraerse a la acción de la justicia,
la detención podrá prolongarse por un plazo igual, disponiendo que dicha
prórroga se acuerde mediante auto debidamente motivado, de oficio por el
Juez o a solicitud del Fiscal y con conocimiento del inculpado. Contra este
auto procede el recurso de apelación, que resolverá la Sala, previo dictamen
del Fiscal Superior dentro del plazo de setenta y dos horas.

11. Entonces se infiere que la prórroga importa una prolongación de la


investigación, motivada por las circunstancias de especial dificultad o
complejidad que presente la instrucción, con el objeto de aportar hechos,
documentos o pruebas, que serán evaluados al emitir el dictamen y el
pronunciamiento respectivos.

Del proceso penal sumario

168
12. El Decreto Legislativo N.º 124, dispositivo que norma la tramitación de
procesos sumarios, establece que concluida la etapa de la investigación con el
pronunciamiento del Fiscal Provincial los autos se pondrán de manifiesto
durante un plazo común en la Secretaria de Juzgado para que los abogados
defensores presenten sus informes escritos. Vencido éste sin más tramite el
juez deberá pronunciar la resolución que corresponda en el término de 15
días

De la afectación a la libertad personal

13. El exceso de detención según el demandante


El demandante alega que se ha vencido el plazo máximo de prisión
preventiva previsto en el artículo 137.º del Código Procesal Penal, que
establece que esta no debe durar mas de nueve meses en caso de los procesos
sumarios como el seguido en su contra, no obstante ello la emplazada no
dicta sentencia en primera instancia. [5]

14. La prorroga del mandato de detención es legitima, según la demandada


Según alega la demandada, no existe vulneración constitucional. Sostiene que
con fecha 1 de junio de 2004, dispuso prolongar el mandato de
detención dictado por un
plazo igual a 9 meses, en aplicación del tercer párrafo del artículo 137.º del
Código Procesal Penal; alega que el peligro procesal es latente, pues
el Ministerio Público al formular acusación contra el demandante, solicito
se le imponga 10 años de pena privativa de libertad.

15. Al respecto, éste Tribunal ha sostenido que la imposibilidad de establecer un


plazo único e inequívoco para evaluar la razonabilidad o irrazonabilidad de la
duración de la prisión preventiva, no impide el establecimiento de criterios o
pautas que, aplicadas a cada situación específica, permitan al juez
constitucional determinar la afectación del derecho constitucional a no ser
privado de la libertad preventivamente más allá del tiempo razonablemente
necesario.

Precisando que serán materia de evaluación: la actuación de los órganos


judiciales, quienes deberán observar la prioridad y diligencia debidas; la
complejidad del asunto y la actividad procesal del detenido[6]

16. En tal sentido, la resolución cuestionada refiere[7] (...) “ que se prorroga la


detención preventiva del accionante por la existencia material de latente

169
peligro procesal, que evidencia que el acusado pueda sustraerse a la justicia
o perturbar la actividad probatoria (...)

De lo cual se colige que la emplazada al dictar la prorroga del mandato de


detención preventiva considero que existía peligro procesal porque el
accionante al tener cocimiento que el Fiscal formulo acusación y solicito se
le imponga 12 años de pena privativa de libertad, podría sustraerse a la
acción de la justicia o perturbar la actividad probatoria; lo que implica
invertir la presunción de inocencia por la presunción de culpabilidad

17. A mayor abundamiento, de autos se advierte que la etapa de la investigación


había precluido con el pronunciamiento del representante del Ministerio
Público, al formular éste acusación respecto del primero de los delitos más
no así respecto del segundo (fs. 27/34).

En este orden de ideas, es indudable que los elementos probatorios actuados


con posterioridad a dicho pronunciamiento, no invalidán el dictamen
indicado, ni el fiscal tampoco cambiará los términos de su opinión. En
consecuencia, no existe justificación legal para que la emplazada, de oficio,
con fecha 1 de junio de 2004, expida la resolución cuestionada, y mucho
menos que, mediante prórroga, disponga la duplicación del plazo máximo de
detención preventiva, conforme se acredita con las copias certificadas que
obran a fojas 36 y 37 de autos.

18. Por consiguiente, evidenciándose que se encontraba vencido el plazo legal sin
que la emplazada emita sentencia que establezca la situación jurídica del
accionante, la presente demanda debe ampararse. No obstante ello, resulta
importante precisar que la excarcelación solicitada procederá únicamente si
contra el demandante no se hubiera dictado mandato judicial de detención
definitiva

19. Por otro lado, es importante señalar que de autos se advierte que durante la
tramitación del proceso penal no se observo la prioridad debida y la diligencia
especial que requieren las causas en las que el inculpado se encuentra en
condición de detenido, las mismas que motivaran la interposición de la
presente demanda; en tal sentido hágase de conocimiento de la Oficina del
Control de la Magistratura a efectos de determinar las responsabilidades
previstas en el artículo 22.° del Código Procesal Constitucional Ley N.°
28237

170
VI. FALLO

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA la demanda.

2. Disponer la inmediata excarcelación siempre y cuando contra el


accionante no se hubiera dictado sentencia condenatoria o existiera condena
pendiente en otros procesos.

3. Hágase de conocimiento la presente sentencia a la Oficina de Control de la


Magistratura para que proceda conforme a sus atribuciones

Publíquese y notifíquese.

SS.

ALVA ORLANDINI
GARCÍA TOMA
LANDA ARROYO

171
PROBLEMA OBJETIVOS VARIABLES HIPOTESIS DIMENSIONES INDICADORES
1.- GENERAL V-I -Revisar sentencias, de
Establecer la Tribunal Constitucional,
efectividad como INDEMNIZACIÓN juzgados y salas penales,
garantía POR ERRORES disposiciones fiscales que
constitucional la JUDICIALES Y demuestren el error
indemnización por DETENCIONES judicial.
errores judiciales y ARBITRARIAS
detenciones Errores
arbitrarias. judiciales y
SI LA Detención -Demostrar cuál es la
2.-ESPECIFICOS INDEMNIZACIÓN arbitraria responsabilidad del
¿EL DERECHO A 2.1 Determinar si la POR ERRORES estado en errores
LA Ley Nº 24973, JUDICIALES SE judiciales y detenciones
INDEMNIZACIÓN norma que regula la APLICARÍA arbitrarias y las
POR ERRORES indemnización por CONFORME A restricciones de la Ley
JUDICIALES Y errores judiciales y LEY, ENTONCES 24973, norma que regula
DETENCIONES detenciones SERÍA UNA el pago indemnizatorio
ARBITRARIAS ES arbitrarias, se aplica GARANTÍA por errores judiciales y
GARANTÍA en su contexto a los CONSTITUCIONAL detenciones arbitrarias
CONSTITUCIONAL que resulten EFECTIVA.
EFECTIVA O UN agraviados por

172
SIMPLE errores judiciales. SI A B
ENUNCIADO?

V-D Analizar
2.2.-Análisis jurídico MANDATO -Pactos internacionales
respecto de las CONSTITUCIONAL Convenios
restricciones legales internacionales,
a las que solo es Mandato legislación comparada.
aplicable la Ley constitucional
24973. efectivo -Demostrar si la
existencia del comité
directivo del fondo distrital
para el pago
indemnizatorio por
errores judiciales a
cuantos agraviados ha
atendido
indemnizándolos.

173
VARIABLE INDEPENDIENTE VARIABLE DEPENDIENTE

INDEMNIZACIÓN POR ERROR MANDATO CONSTITUCIONAL


[Pontificia Universalidad Católica del Perú (1994) (Maestría en
JUDICIAL Y DETENCIÓN
Derecho con mención en Derecho Constitucional).
ARBITRARIA “Pensamiento Constitucional”. PUCP.]
[Andrea Cristina Morales
Ullauri(2011).En su tesis
“Responsabilidad civil del Estado
en caso de error judicial, según la
Constitución de la República del
Ecuador y el código orgánico de la
Función Judicial”, presentada en la
Facultad de Jurisprudencia. De la
universidad de Quito]

INDICADOR 1 INDICADOR 2

INDICADOR 1 La relación es que, si en un


indicador analizo y encuentro el
error o la detención arbitraria,
en el otro indicador al analizar
instrumentos internacionales,
determino la correcta aplicación
de la garantía a los agraviados
por esa arbitrariedad.

La concordancia en estos
indicadores refiere en que en
INDICADOR 2 un indicador se determinará la

174
responsabilidad del estado, y
las restricciones de la ley de
la competencia, y con el otro
indicador se demostrará que
si hay restricción en la misma
norma que regula, es más, al
demostrar si existe o no la
comisión indicada para
atender a los agraviados,
entonces concluimos en que
lo que señala la Constitución
es un simple enunciado y no
una Garantía Constitucional
como lo establece.

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