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Universidad Interamericana de Panamá

Facultad de Maestría y Especializaciones


Maestría en Gerencia de Proyectos

Investigación No. 1
Tema: “EL CONSENSO DE WASHINGTON”

Materia: Análisis del Entorno


Código de Materia: MAC-9102
Grupo: 1

Elaborado por: Jorge Luis Delgado


C.I.P.: 6-711-1806

Profesor: Augusto García

Fecha de Entrega: miércoles, 15 de mayo de 2019


II Trimestre 2019
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ..................................................................................................................................... 3
CONTENIDO ............................................................................................................................................ 4
Antecedentes ............................................................................................................................................ 4
Los acuerdos de Bretton Woods ............................................................................................................. 5
¿En qué consistía el Consenso de Washington? ................................................................................... 8
La agenda del consenso de Washington................................................................................................ 8
CONCLUSIÓN ......................................................................................................................................... 12
BIBLIOGRAFÍA ....................................................................................................................................... 14
INTRODUCCIÓN

Nuestro trabajo de investigación trata sobre el Consenso de Washington y la instauración de las


políticas neoliberales en América Latina.

Para poder entender de qué se trata nuestro trabajo de investigación, debemos saber que: “El
denominado Consenso de Washington se refiere al conjunto de medidas de política económica de
corte neoliberal aplicadas a partir de los años ochenta para, por un lado, hacer frente a la reducción de
la tasa de beneficio en los países del Norte tras la crisis económica de los setenta, y por otro, como
salida impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) a los países del
Sur ante el estallido de la crisis de la deuda externa. Todo ello por medio de la condicionalidad
macroeconómica vinculada a la financiación concedida por estos organismos”. (Bidaurratzaga, Sin
Fecha)

El propósito de este trabajo es dar a conocer las principales características del Consenso de
Washington y las medidas de política económica que lo acompañan, para explicar cómo éstas fueron
instaurándose en la vida económica de América Latina.

En primer lugar, se aporta una visión histórica que vincula los Acuerdos de Bretton Woods con los
del Consenso de Washington, así como el papel que desempeñan los organismos internacionales para
el desarrollo económico en la región latinoamericana.

Además, se describen la situación y las condiciones económicas en las que se encontraba la región
antes y después del Consenso de Washington; se pretende demostrar que sus políticas siguen vigentes
y son las más influyentes en las economías de muchos países de América Latina, gracias a que éstas
forman parte de las condiciones que los organismos internacionales imponen a sus países miembros,
principalmente cuando éstos necesitan préstamos.

Finalmente, se estudia cómo dichas políticas económicas han provocado una “rebelión económica”
por parte de varios países de América Latina, los que han generado un influyente bloque contra el
Consenso de Washington.

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CONTENIDO

Antecedentes

Corría 1989, a punto de expirar la "década perdida" de América Latina, cuando el economista británico
John Williamson planteó los diez componentes básicos de un programa económico aplicable a
economías en desarrollo, que enfrentaban situaciones de crisis de pagos internacionales. Dicho
programa fue bautizado por el mismo Williamson como el "Consenso de Washington", en el sentido
que, en su opinión, representaba lo que los organismos financieros multilaterales (OFM) con asiento
en Washington DC (el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial) más el
Departamento del Tesoro de Estados Unidos, exigían a los países en desarrollo como condición para
otorgarles créditos y ayuda financiera. (Morandé, 2016)

Aunque el programa estaba pensado para todos los países del mundo que circulaban en la esfera de
acción de esos OFM, el caso de América Latina era muy cercano y rico en experiencias fallidas en
cuanto a crecimiento económico, inflación, manejo de las políticas macroeconómicas, rol del Estado
e integración a la economía mundial. Por tanto, no resultó extraño que fuera en esta región donde el
debate sobre el programa resultara más intenso y donde, en vista de los desastrosos resultados
económicos y sociales de la "década perdida" de los ochenta, fueran más atingentes los créditos y
ayuda de los OFM con la condicionalidad descrita en el Consenso de Washington. Sea obligados por
alguna crisis o por convicción, lo cierto es que durante la década posterior -los noventa-, la mayoría
de los países de América Latina aplicó, con distintos grados de intensidad, varias de estas
prescripciones. Es interesante entonces ver hoy, y con la perspectiva del tiempo, qué significó el
Consenso de Washington para América Latina, qué resultados económicos, buenos o malos, pueden
ser atribuibles al programa, y cuál es su legado. (Morandé, 2016)

Es importante consignar que existe toda una mitología en torno al concepto de Consenso de
Washington, en cuanto a que se le ve por muchos como las tablas de la ley del neoliberalismo. Creo
que es una imputación muy exagerada, pero a la vez muy extendida. Por esta razón, es bueno aclarar
que el uso del término Consenso de Washington en este trabajo, es en su acepción original, tal como
la planteó Williamson en un comienzo, y no como un sinónimo de neoliberalismo. Esto no es una

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disculpa, sino simplemente una aclaración para que el lector no haga una lectura equivocada del título.
(Morandé, 2016)

Los acuerdos de Bretton Woods

La región latinoamericana ha alternado diversas fases de crecimiento y estancamiento o crisis, los


orígenes de estas fases están ligados al ritmo de la economía mundial. En cada fase de estancamiento
se diseñan programas de ajuste estructural encargados de proporcionar políticas económicas que
contribuyan a mejorar las condiciones económicas heredadas de una recesión. (Rangel & Garmendia,
2012)

Uno de los primeros programas de ajuste estructural adoptado por algunos países de la región fueron
los Acuerdos Bretton Woods en la década de 1940, después de la Segunda Guerra Mundial. La
situación económica reclamaba un nuevo orden internacional basado en un programa de políticas
económicas para el desarrollo y, sobre todo, de políticas de estabilización para las economías dañadas
por el conflicto bélico. Los Acuerdos Bretton Woods celebrados en una conferencia en julio de 1944,
partieron de tres grandes premisas: desarrollo, estabilidad financiera internacional y liberalización del
comercio. A la conferencia asistieron 44 países; sin embargo, dos estrategias predominaban en ese
momento, la británica y la estadounidense, siendo esta última la de mayor influencia entre los países
asistentes. (Rangel & Garmendia, 2012)

El objetivo principal de Bretton Woods era dar respuesta a los problemas monetarios y financieros
que planteaba la reconstrucción económica –en especial la falta de liquidez que amenazaba las
economías de los países europeos–, y hacerlo de manera que se evitaran eventuales convulsiones tanto
como fuera posible. Dos fueron las estrategias que se sometieron a debate. En primer lugar los
británicos, encabezados por John Maynard Keynes, propusieron crear un banco internacional que
ofreciese créditos amplios con la única condición de que los eventuales países deudores no se
mostraran permanentemente deficitarios. En segundo lugar, la delegación norteamericana sugirió, por
un lado restablecer el patrón-oro como base del llamado “sistema monetario internacional”, lo que no
incluía el papel que podían jugar ciertas monedas de reserva –especialmente la libra–, y, por el otro,
arbitrar algún tipo de institución financiera de ámbito internacional que ofreciera créditos en

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condiciones favorables aunque algo más restrictivas que las propuestas por Keynes. (Rangel &
Garmendia, 2012)

Con las medidas restrictivas la moneda estadounidense se aprecia y con ello la deuda externa
latinoamericana alcanza valores récord, debido a que los préstamos adquiridos –con los organismos
internacionales– habían sido en dólares. Los países más endeudados fueron Brasil, México, Argentina,
Venezuela, Perú, Colombia y Chile; pues entre 1970 y 1980 su deuda aumentó en promedio siete veces
(Gráfica 1).

Hacia finales de la década de 1980, era claro que la gran mayoría de los países de América Latina había
fracasado en su modelo de desarrollo. El crecimiento basado en la sustitución de importaciones,
impulsado desde la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), y la hostilidad hacia el capital

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extranjero-originada en la teoría de la dependencia, manifestaron toda su inoperancia cuando ocurrió
la crisis de la deuda externa. El escenario era evidentemente caótico y su relación con la deficiente
gestión de los Estados saltaba a los ojos: altos déficits públicos, mercados financieros reprimidos,
mercados cambiarios artificialmente controlados, mercados de bienes cerrados a la competencia
mundial, restricciones a la inversión extranjera, empresas estatales ineficientes, rígidas relaciones
laborales y derechos de propiedad mal definidos. La relación entre este modelo de gestión económica
y la recesión generalizada, la alta inflación y los problemas de la balanza de pagos, no eran ya motivo
de debate. Era evidente para toda mente sensata. (Rangel & Garmendia, 2012)

La búsqueda de un modelo económico abierto, estable y liberalizado se cristalizó con la formulación


del Consenso de Washington (CW) en 1989, cuyas reformas de política económica estaban basadas
en una lógica de mercado caracterizada por la apertura y disciplina macroeconómica. (Rangel &
Garmendia, 2012)

América Latina requería (de acuerdo con los resolutivos del (CW) de un modelo económico abierto y
estable. Por un lado, la apertura económica consistía principalmente en una serie de medidas que
permitieran y facilitaran el comercio internacional entre los países en vías de desarrollo y los
desarrollados, con la finalidad de impulsar el crecimiento económico de la región. Por otra parte, la
disciplina macroeconómica proporcionaría la estabilidad económica a partir del control de las finanzas
públicas del Estado, para lograr efectos económicos, políticos y sociales positivos. (Rangel &
Garmendia, 2012)

En noviembre de 1989, el Instituto Internacional de Economía llevó a cabo una conferencia bajo el
título “LATIN AMERICAN ADJUSMENT: HOW MUCH HAS HAPPENED?”. En ella, John
Williamson (profesor de dicho Instituto) presentó un resumen sobre las que él consideraba las
principales reformas que en Washington eran necesarias para restablecer el crecimiento económico de
América Latina. (Rangel & Garmendia, 2012)

En la conferencia participaron destacados economistas y representantes de los organismos


internacionales, quienes llegaron a un consenso acerca de los diez instrumentos de política económica
que Williamson presentó como los objetivos prioritarios, y que los Estados latinoamericanos debían

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tener para salir del bache económico. Este fue el origen de lo que Williamson denominó “Consenso
de Washington”. (Rangel & Garmendia, 2012)

¿En qué consistía el Consenso de Washington?

A partir de su interpretación de la condicionalidad impuesta por los OFM en sus créditos y ayudas
durante la década de los ochenta, particularmente en América Latina, Williamson definió diez
recomendaciones de política económica: (Morandé, 2016)

1) Disciplina fiscal, en cuanto a reducir y evitar grandes déficits en las cuentas públicas.
2) Focalización del gasto público en subsidios dirigidos a los más pobres -incluidos aquellos
destinados a la salud primaria y a la educación escolar- y en infraestructura, descartando
subsidios universales.
3) Ampliación de la base tributaria, aplicación de un impuesto al valor agregado y reducción de
las tasas marginales del impuesto a la renta.
4) Tipos de cambio competitivos.
5) Apertura al comercio internacional, con particular énfasis en la eliminación de las restricciones
no arancelarias a las importaciones (cuotas, depósitos previos, tipos de cambio múltiples) y en
la aplicación de aranceles bajos y parejos.
6) Apertura a la inversión extranjera directa.
7) Privatización de empresas públicas.
8) Desregulación de mercados, fomentando la libre competencia con especial cuidado en no
desechar regulaciones prudenciales a los mercados financieros y otras a favor de la protección
del medio ambiente.
9) Liberalización de las tasas de interés.
10) Fortalecimiento de los derechos de propiedad (certeza jurídica).

La agenda del consenso de Washington

La agenda del Consenso de Washington fue desarrollada en lo profundo de la crisis de la deuda y


propugnaba tipos de cambio competitivos para promover un incentivo para el crecimiento de las
exportaciones, liberalización de importaciones, la generación de ahorros domésticos adecuados para

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financiar la inversión (principalmente ajustando la política fiscal), y por recortar el hinchado papel del
Estado para permitirle concentrarse en la provisión de servicios públicos básicos y un marco para la
actividad económica. (Rangel & Garmendia, 2012)

La agenda del Consenso de Washington abarcaba las siguientes reformas de política económica:

1. Disciplina fiscal: en la conferencia prevalecía la opinión de que los déficit fiscales grandes y
sostenidos, constituyen una fuente primaria de dislocamiento macroeconómico que se presenta como
inflación, déficit de pagos y fuga de capitales; además, un déficit presupuestario acompañado de altos
niveles de inflación, socava la confianza de los inversionistas, por ello las exportaciones habían
experimentado una contracción en la década de 1980, debido principalmente a los altos déficit
presupuestarios derivados de la política proteccionista.
2. Reordenación de las prioridades del gasto público: tal reordenación se llevaría a cabo a partir
del recorte al gasto público para reducir el déficit presupuestario sin recurrir a los impuestos. Los
subsidios de la administración pública, principalmente a empresas paraestatales, serían los primeros
perjudicados, debido a que la asignación de esos recursos se consideraba un despilfarro, la eliminación
paulatina de las subvenciones permitiría asignar esos recursos en áreas estratégicas de carácter social.
3. Reforma fiscal: según las condiciones económicas de la región, una reforma fiscal debía
emprenderse para ampliar la recaudación tributaria, disminuir el gasto público y, en consecuencia,
remediar el déficit presupuestario. De esta manera, tener una amplia base tributaria era garantía de
crecimiento.
4. Liberalización financiera: en la conferencia prevalecieron dos principios generales relativos al
nivel de los tipos de interés: uno es que los tipos de interés deberían ser determinados por el mercado.
El objetivo de esto es evitar la asignación inadecuada de los recursos que se deriva de la restricción del
crédito por parte de los burócratas de acuerdo con criterios arbitrarios. El otro principio es que los
tipos de interés reales deberían ser positivos, a fin de disuadir la evasión de capitales y, según algunos,
para incrementar el ahorro. Por otro lado, Williamson opinaba que los tipos de interés deberían ser
positivos, pero moderados, con objeto de estimular la inversión productiva y evitar la amenaza de una
explosión de la deuda pública.
5. Tipo de cambio competitivo: se consideraba como un prerrequisito para el crecimiento basado
en las exportaciones. Un tipo de cambio competitivo brindaría seguridad a los negocios para invertir

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en las industrias de exportación. Según el Consenso de Washington, la política orientada al exterior y
a la expansión de las exportaciones era necesaria para la recuperación de América Latina.
6. Liberalización del comercio: era el complemento del tipo de cambio competitivo en una política
orientada al exterior. El Consenso de Washington considera que el sistema de permisos de importación
es una forma de restricción particularmente contraproducente, que debería reemplazarse sin tardanza
por aranceles. Asimismo, la importación de insumos necesarios para la producción de exportación
debería liberalizarse inmediatamente, reconociendo a los exportadores el derecho a descuentos sobre
cualquier arancel remanente sobre insumos importados. También parecía ser ampliamente aceptado
que los aranceles deberían reducirse gradualmente con el tiempo.
7. Liberalización de la inversión extranjera directa: un complemento más de la política orientada
al exterior. Se contemplaba que la inversión extranjera traería capital, conocimiento y experiencia, ya
sea produciendo bienes necesarios para el mercado nacional o para contribuir a la expansión de
exportaciones. Por otro lado, existen dos opiniones que se contraponen: la primera se manifiesta a
favor de la inversión extranjera por medio de los denominados swaps, los cuales funcionan como una
especie de “trueque”, es decir, la inversión extranjera invierte en obligaciones del Estado, de esta
manera se evita recurrir al financiamiento externo, por lo tanto, no se incrementa la deuda externa.
Mientras que la segunda opinión considera que los “trueques” aumentan el déficit fiscal, pues
provocan un fuerte aumento en la deuda pública interna.
8. Privatizaciones: lo que se pretendía con esta reforma era aliviar el presupuesto del gobierno a partir
de la privatización de empresas paraestatales; una vez iniciado este proceso se liberarían una gran
cantidad de recursos que a su vez se destinarían a áreas de carácter social. Esta reforma se convirtió
en una política fuertemente impulsada y apoyada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional, como una medida para impulsar el crecimiento y combatir los problemas sociales de
América Latina.
9. Desregulación: los orígenes de esta reforma se remontan a las administraciones de Reagan y Carter,
en Estados Unidos; se pensó en aplicarla en América Latina debido a que las economías
latinoamericanas contienen una serie de regulaciones que obstaculizan la entrada de empresas
nacionales y extranjeras. El proceso de desregulación está vinculado con la privatización, pues la venta
de entidades paraestatales necesita la modificación de leyes y reglamentos que permitan la entrada de
nuevos inversionistas y empresas nacionales y extranjeras, lo que a su vez beneficia a la inversión
extranjera directa.

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10. Derechos de propiedad: con esta política el CW pretendía crear derechos de propiedad bien
asegurados, pues constituyen un prerrequisito básico para la operación eficiente de un sistema
capitalista. Además, se pretendía la creación de sistemas legales, de contabilidad y regulación eficientes,
para estimular el desarrollo de un sector privado eficiente.

El Consenso de Washington salió a la luz por primera vez en el artículo “Lo que Washington quiere
decir cuando se refiere a las reformas de políticas económicas”, publicado en 1990 por el propio
Williamson. Los principales “dogmas de fe” sobre los que reposa el decálogo son los siguientes:
(Rangel & Garmendia, 2012)

 Sobre el papel del Estado: dado que el sector privado gestiona más eficientemente los
recursos que el sector público, los gobiernos deben disminuir al Estado a su mínima expresión
y dejar en manos del sector privado la mayor parte de su gestión aun cuando se trate de
“servicios universales” (como el acceso al agua potable o a la electricidad). El Estado debe ser
un mero facilitador de los negocios del sector privado (estabilidad), un regulador ocasional de
los excesos del mercado (programas de alivio de la pobreza y protección del medio ambiente)
y un garante de la paz social (gobernanza).
 Sobre las ventajas de la globalización: las economías de los países deben internacionalizarse
a toda costa. Hay que abrir fronteras al capital, atraer el máximo de inversión extranjera, tratar
que la producción doméstica salga y las empresas extranjeras se instalen en territorio nacional.
En una palabra, hay que trasnacionalizarse. La extranjerización de las economías, lejos de ser
un problema para los países empobrecidos, los capitalizará al tiempo que se les suministrará la
tecnología de la que carecen.
 Sobre la distribución: la presencia de los polos de desarrollo y de las élites prósperas
desencadenará un proceso de “cascada de riquezas” desde estos polos hasta las clases menos
favorecidas.

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CONCLUSIÓN

De este trabajo de investigación sobre el consenso de Washington podemos concluir:

 La crisis de la deuda y el fracaso del modelo de sustitución de importaciones dejaron claro que
el Estado proteccionista ya no podía responder a las necesidades y problemas que exigía el
nuevo orden de la economía mundial. La recesión puso en evidencia que una política
proteccionista y nacionalista ya no podía funcionar como eje rector de la economía
latinoamericana.

 El nuevo orden económico requería de nuevos aliados o protagonistas en las actividades


económicas del Estado, el rumbo de la vida económica de América Latina estaba a punto de
dar un giro de ciento ochenta grados. El nuevo modelo tenía que ser abierto, liberalizado y
estable. Basado principalmente en una política de mercado, este nuevo orden pretendía
disminuir el papel del Estado, con la finalidad de aumentar el margen de maniobra del sector
privado.

 La idea era clara, América Latina tenía que abrir su economía, abandonar las prácticas
proteccionistas, recortar el hinchado papel del Estado; en otras palabras, la región
latinoamericana tenía que insertarse en la lógica del mercado. Las reformas de política
económica del Consenso de Washington representaban el programa de ajuste estructural para
iniciar la transición de un modelo cerrado a uno abierto y liberalizado.

 El Consenso de Washington fue diseñado bajo un marco neoliberal; es decir, se dio prioridad
a la estabilidad macroeconómica, liberalización comercial y de capitales y, principalmente, a la
disminución del papel del Estado en la economía; de esta manera, las políticas del decálogo,
más allá de responder al contexto latinoamericano, respondían a las exigencias económicas
estadounidenses. El neoliberalismo se instauró con éxito en la vida económica de América
Latina, a partir de las políticas económicas, primero de Bretton Woods en la posguerra y del
Consenso de Washington en la década de 1990.

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 Hoy es claro que la instauración de dichas políticas fue todo un éxito del capital internacional,
muchas de ellas ahora son parte de la vida económica de América Latina. Uno de sus máximos
exponentes es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte; todo parece indicar que
los programas de ajuste estructural siempre están acompañados de un acuerdo comercial;
recordemos que la herencia de los Acuerdos Bretton Woods fue el Acuerdo General sobre
Comercio y Aranceles.

 Los acuerdos comerciales globales y regionales son un determinante en la instauración de las


políticas neoliberales, pues a través de ellos las economías se han abierto paulatinamente al
mercado. Además, cabe destacar que, tanto en el modelo cerrado como en el abierto, las
exportaciones desempeñan un papel fundamental, la diferencia radica en que ahora gran parte
de los insumos, para la expansión de las exportaciones son suministrados por corporaciones
multinacionales. Por ello los acuerdos comerciales son un determinante en el éxito de los
programas de ajuste estructural.

 El Consenso de Washington se convirtió en una especie de ideologización económica para


América Latina, las políticas económicas dejaron de ser simples propuestas y pasaron a ser un
instrumento de control político y económico para los países interesados en insertarse y
conseguir el sello de aprobación de las economías altamente desarrolladas y de los organismos
internacionales.

 Ante el fracaso de aquellas políticas neoliberales para asegurar un desarrollo económico


socialmente equitativo y sustentable, el reto de América Latina consiste en la unificación
regional y en la búsqueda de políticas económicas necesarias para impulsar el crecimiento
económico de acuerdo con las características y necesidades de la región. Dichas políticas
también deben ser engranajes afinados que beneficien a los sectores sociales, políticos y
económicos, pero sobre todo que respondan y se adapten al ritmo de la economía mundial,
sólo de esta manera se logrará tener un programa de ajuste estructural y de integración regional
adoptado por convicción y no por imposición.

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BIBLIOGRAFÍA

Bidaurratzaga, E. (Sin Fecha). Consenso de Washington. Obtenido de


http://omal.info/spip.php?article4820
Morandé, F. (2016). A casi tres décadas del Consenso de Washington ¿Cuál es su legado en América Latina?
Obtenido de https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-
37692016000300003
Rangel, R. M., & Garmendia, E. S. (15 de Marzo de 2012). El Consenso de Washington:. Obtenido de
http://www.scielo.org.mx/pdf/polcul/n37/n37a3.pdf

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