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Argumentos inductivos: Finalidad y características:

Los argumentos inductivos se mueven de lo particular a lo general, es decir, a partir de hechos o


fenómenos particulares dan origen a una conclusión general. Se dice que es general, porque afirma
algo acerca de todos esos casos, hechos, o fenómenos. Es entonces, esta, una de las características
principales de los argumentos deductivos: que parten de un grupo de elementos o casos particulares
para concluir en una generalización, es decir, en una conclusión que engloba, casi por completo, la
totalidad de los casos descritos en las premisas:

Ejemplo:
Premisa 1: El perro de mis vecinos ladra y tiene colmillos
Premisa 2: El perro de mi novia ladra y tiene colmillos
Premisa 3: Mi perro ladra y tiene colmillos
Conclusión: Posiblemente todos los perros ladren y tengan colmillos.

En otras palabras, el argumento inductivo parte de observar un cierto número de casos particulares,
para posteriormente establecer que todas las entidades (objetos, hechos, casos, etc.) de ese mismo
tipo poseen las características que se afirman en las premisas, y tras haber obtenido ese resultado
podemos prever que seguirán actuando así en el futuro, lo que nos permite generar reglas generales
sobre su conducta:

Ejemplo:

Caso 1: El primer paciente se reportó enfermo tras comer en el restaurante de la esquina


Repetición del caso: El segundo paciente se reportó enfermo tras comer en el restaurante de la esquina
Repetición del caso: El tercer paciente se reportó enfermo tras comer en el restaurante de la esquina
Repetición del caso: El cuarto paciente se reportó enfermo tras comer en el restaurante de la esquina
Conclusión o regla: Probablemente todos los pacientes se enfermaron por comer en el restaurante de
la esquina (si comemos en el restaurante de la esquina podemos enfermarnos)

Por ejemplo, si analizamos 200 gatos, y todos esos gatos tienen bigotes y garras, por inducción se
concluye que posiblemente todos los gatos tienen bigotes y garras. Dicha generalización valdrá no
sólo para los casos observados y experimentados, sino para todos los de su especie.

Cabe destacar que muchos de los razonamientos que sostenemos en la vida cotidiana son de tipo
inductivo. Un ejemplo de ello es cuando se afirma:

“A todos las chicas les gustan los regalos finos”.


Las premisas que apoyan tal conclusión son las siguientes:

1. Diana es una chica y le gustan los regalos finos.


2. A Marcela, la novia de Juan, le gustan los regalos finos.
3. A Perla, mi amiga, le gustan los regalos finos
4. A Mariana, la vecina, le gustan los regalos finos
5. y a Lucia, mi hermana, le gustan los regalos finos.

Así que (Conclusión): Probablemente a todas las chicas les gustan los regalos finos.
Factibilidad:

Otra característica relevante de los argumentos deductivos es su factibilidad, es decir su capacidad


para referirse a casos de la experiencia concreta que permitan determinar reglas de proceder respecto
a casos particulares. Por ejemplo a través de la experiencia aprendimos que los objetos calientes
pueden quemarnos, que el agua moja, que el abuso del licor conduce a la embriaguez, que la ira es
enemiga de la sensatez, que la violencia genera más violencia (aun cuando algunas veces genere
sumisión), etc. En la práctica son excepcionales las situaciones en las que se hace inferencia de la
regla a partir de un solo caso y su resultado, por ejemplo, no necesitas quemarte o cortarte varias
veces para saber lo que te pasará cuando lo vuelvas a hacer, es así que en este tipo de argumentos
importa la forma y el contenido. Es por estas razones que el argumento inductivo es uno de los más
utilizados en la ciencia, pues a partir de la observación de casos particulares se llega al establecimiento
de una ley o regularidad. Es así como se han descubierto las causas de enfermedades como el cólera
o la influenza, y muchas otras.

Ejemplo de argumento deductivo en la observación de fenómenos físicos:

Los alumnos del segundo año de una secundaria soltaron desde la azotea de la escuela una hoja
extendida, una segunda hoja estrujada en forma de bola, una pelota de tenis y un melón de 2
kilogramos. Mientras que, en el patio, un profesor asistente cronometraba el momento de llegada de
los tres objetos. El resultado de la observación es que la hoja extendida le afectó la resistencia del
aire, en tanto que los otros tres objetos llegaron al mismo tiempo al suelo, independientemente de su
peso. Por lo tanto, la gravedad afecta igualmente a todos los objetos, independientemente de su peso.

Otro ejemplo:
En un laboratorio farmacéutico se realizaron catorce experimentos en los cuales se dividieron a los
pacientes en dos grupos de observación: siete tratados con el medicamento y siete con un placebo.
Entre los siete pacientes tratados con placebo, solamente en uno disminuyó el dolor gástrico y el dolor
de cabeza, continuando la fiebre; mientras que los otros seis continuaron con la sintomatología. De
los pacientes tratados con el medicamento, los siete presentaron mejoría en los síntomas gástricos,
dolor de cabeza y fiebre. De estos pacientes, tres presentaron efectos secundarios consistentes en
entumecimiento de dedos de las manos y mareo por la mañana; síntomas que desaparecieron tres días
después de terminar la administración del medicamento. Por lo que podemos concluir que la
administración de este medicamento es efectiva y segura para los pacientes.

Inferencia no necesaria
Ahora, hay que considerar que a diferencia del argumento deductivo, las conclusiones del argumento
deductivo no son necesarias, es decir, desde las premisas no podemos obtener una conclusión univoca
y totalmente valida. Las conclusiones de los argumentos inductivos se soportan sobre el número de
casos presentados a modo de premisas, a mayor cantidad de casos más fuerza tiene la conclusión. Si
la conclusión se deriva de una muestra muy pequeña la conclusión se considera débil y el argumento
es una inducción débil. Pero, si por el contrario, ocurre que la conclusión se apoya en el total de
análisis de los casos entonces estamos ante un argumento inductivo fuerte o completo. Sin embargo
no siempre es posible registrar la totalidad de los casos en nuestras premisas:

Ejemplos:

Inducción débil:

1) El individuo 1 es pato y es blanco


2) El individuo 2 es pato y es blanco
3) El individuo 3 es pato y es blanco
Entonces
Probablemente todos los patos son blancos

En el ejemplo anterior solamente se utilizan tres casos para determinar la conclusión, situación por la
cual nuestro argumento es una deducción débil, ya que los casos presentados son muy pocos y no
necesariamente representativos. Un contraejemplo podría ser que encontramos un pato negro o café,
lo que echaría por tierra nuestra conclusión de que “probablemente todos los patos sean blancos”. En
la medida en que hayamos tomado una muestra mayor de individuos será más fuerte nuestra
conclusión; así, no es lo mismo que hayamos analizado tres patos y de ahí concluyamos que todos
son blancos, a que hayamos analizado 20 mil. Con una inducción incompleta podemos olvidar que
hay casos que no pueden participar de nuestras reglas y por lo tanto nuestra inducción será incorrecta:

“Todos los negros son ladrones” o “todos los blancos son racistas” y en general cualquier ejemplo
que abarque grandes grupos de individuos y que pretendan concederles un calificativo negativo,
suelen caer en una inducción incorrecta, ya que no son análisis exhaustivos de la totalidad de los casos
que pretenden representar.
Sin embargo existe una forma de salvar la situación de ciertas inducciones que, por su naturaleza no
pueden mencionar la totalidad de los casos (Todos los átomos, todas las células, todas las mujeres,
etc.). Dicha solución consiste en hacer explícito el alcance limitado de la conclusión, precediéndola
de expresiones como “generalmente”, “casi siempre”, “probablemente”, “posiblemente”, u otras
equivalentes.
Mis compañeras de clase me odian:
1) Vanessa, la chica que acoso en la clase de inglés me odia
2) Luisa, la compañera de la clase de computación que me gusta espiar tras las jardineras, me
odia
3) Susana, a quién me gusta poner papelitos en el cabello durante la clase de filosofía, me odia
4) Sabrina mi compañera de laboratorio sólo me odia sin más
Entonces: Posiblemente todas mis compañeras de clase me odian
A la manera de los indicadores de premisa o de conclusión, el término “posiblemente”, utilizado en
el razonamiento del ejemplo anterior es, con frecuencia, un indicador de razonamiento inductivo.
También lo son las expresiones, “es posible que…”, “es probable que…”, “es razonable creer que…
(esperar que)”. Pero, independientemente de la presencia o no de estos términos, los razonamientos
inductivos se caracterizan porque no afirman que la conclusión se deriva necesariamente de las
premisas, sino que de la verdad de estas, real o aceptada, es razonable inferir que, en alguna medida,
la conclusión es verdadera. Si el soporte que las premisas le dan a la conclusión la hace estar más
cerca de ser verdadera que de ser falsa, el razonamiento inductivo es fuerte. Pero si el soporte
que le dan las premisas a la conclusión es pobre y poco sólido y la hace estar más cerca de ser
falsa que de ser verdadera, el razonamiento inductivo es débil.
Por su parte una generalidad completa, como ya se dijo, procura listar la totalidad de los casos de
estudio. Por ejemplo si decimos que “Todos los alumnos de la universidad llevan portaplumas en sus
camisas” es necesario que hayamos investigado por completo a todos los alumnos de la universidad
y que, efectivamente, todos vistan portaplumas en sus camisas Lo anterior puede entenderse como
que: La Inducción Completa es posible cuando conocemos con exactitud el número de elementos que forman
el objeto de investigación o de estudio y, además, cuando sabemos que el conocimiento generalizado pertenece
a cada uno de los elementos del Problema de Investigación.

También es posible hablar de una inducción completa si advertimos, desde el comienzo de nuestra
argumentación sobre miembros o individuos a los que no podemos extender nuestra demostración: Todas las
aves adultas, excepto el pingüino y el avestruz, vuelan. Todos mis alumnos, excepto Judah, que es
judío, han comido tacos al pastor.

Lo importante en cada argumento inductivo es su fuerza, o sea la intensidad con la cual las premisas
contribuyen a hacer verdadera la conclusión. La fuerza de un argumento inductivo es una valoración
de qué tan probable es que la conclusión sea verdadera, si se acepta que las premisas también lo son.
Sin embargo, es necesario mencionar que, a diferencia de lo que sucede con los argumentos
deductivos, no existe un criterio definitivo que podamos aplicar a un argumento inductivo que nos
permita calificarlo inequívocamente como fuerte o como débil.

Formas de presentar la inducción:

Generalización inductiva o inducción estadística:

Los argumentos inductivos parten de la observación de la repetición de casos particulares para


determinar que se observa un patrón de comportamiento y sobre la base de tal regularidad, se infiere
la regla. Por ejemplo, si en épocas diferentes Pedro, María y Antonio le prestaron dinero a Juan, y
este no les pagó, posiblemente concluirán, que si le prestan dinero a Juan, no se los pagará. Lo anterior
basta para casos particulares pero, cuando la población que se pretende estudiar es demasiado vasta
para agotar el análisis individual de cada miembro, es necesario utilizar una muestra que nos permita
estudiar un “fragmento” del total de la población, con la finalidad de extender las conclusiones a toda
la generalidad de casos:

Nueve de cada diez (10%) películas románticas de verano, llegan a ser blockbusters
La próxima película a estrenarse es una película romántica
Por lo tanto: La próxima película romántica a estrenarse posiblemente será un blockbusters
Como puede verse la estructura del argumento es:

El Z por ciento de los X son Y


A es X
Por lo tanto A es Y.
Otro ejemplo:
(Z) Siete de cada diez (X) mujeres casadas son (Y) ansiosas y adictas a alguna droga controlada
(A) Todas las maestras de mi escuela son (X) mujeres casadas
Entonces
(A) Todas las maestras de mi escuela probablemente son (Y) ansiosas y adictas a alguna droga
controlada

Cuando nuestro argumento inductivo extiende el resultado de una observación hecha en una parte de
la misma a la totalidad de una población, estamos ante una generalización inductiva o generalización
estadística:

Seis de ocho luchadores profesionales que participaron en el Royal Rumble del año pasado tienen
título universitario. Por lo tanto el 75% de los 1099 luchadores registrados tienen título universitario.

En el ejemplo anterior el resultado obtenido del análisis de ocho luchadores profesionales se extendió
a toda la población de luchadores profesionales registrados.

Recuerda que la fuerza de la generalización inductiva depende del valor de Z. Entre más cercano sea
el porcentaje Z al 100% el argumento será más fuerte. Sí el porcentaje de Z es igual al 50% las
premisas no otorgan fundamento para la conclusión porque apoyarían por igual a la conclusión “A es
Y” y a la conclusión “A no es Y”. Si el porcentaje de Z es cercano a 0, entonces las premisas apoyan
a la conclusión “A no es Y”.

Ejemplo:
El (Z) 50% de (X) los estudiantes que ingresan a la universidad son (Y) propensos a abandonarla
durante los primeros tres trimestres del año.
(A) Yo y mis compañeros (X) somos estudiantes que recién ingresamos a la universidad
Por lo tanto (A) yo y mis compañeros somos (Y) propensos a abandonar la universidad durante los
primeros tres trimestres del año.
En el argumento anterior solo se habla de una propensión es decir una posibilidad pero no una
generalidad, es decir, es tan probable que los estudiantes que ingresan a la universidad la abandonen
como de que no lo hagan.
Ejemplo 2:
Los ocho miembros de mi equipo de trabajo (100%) se niegan a bajar al sótano porque son
supersticiosos y piensan que está embrujado
Luis es un miembro de mi equipo de trabajo
Entonces
Luis se niega a bajar al sótano porque es supersticioso y piensa que está embrujado
En este último ejemplo, parece ser que al subir el número de casos la conclusión es infalible, es decir,
no habrá contradicción entre las premisas y la conclusión, pero se necesita más que un número
elevado de casos para justificar una conclusión deductiva.
Reglas para fortalecer la conclusión inductiva:
Cuando se utiliza con propósitos investigativos, la generalización inductiva procede a sacar
conclusiones sobre la población total bajo estudio a partir de los resultados observados en sólo una
parte de ella. A esta parte de la población se le conoce como muestra poblacional. La determinación
del tamaño apropiado de la muestra y de qué tan fielmente ella representa la población total son
aspectos fundamentales para juzgar la fuerza de una generalización estadística, ya que, las distintas
características de la población, su tamaño y su representatividad influirán crucialmente en la fuerza
que puede tener nuestra conclusión.

En general existen al menos tres parámetros que ayudan a decidir si nuestro argumento deductivo es
fuerte o débil, y se obtienen tras responder tres preguntas principales:
• ¿Son verdaderas las premisas? • ¿El tamaño de la muestra es apropiado? • ¿La muestra es
representativa?
Verdad de las premisas:
Para los argumentos deductivos la verdad de las premisas no determina la validez del argumento,
pero, con los argumentos deductivos pasa lo contrario, ello debido a que las premisas se apoyan en
hechos verificables de la realidad empírica, entonces, para que la conclusión sea falsa basta con que
una sola premisa o ejemplo del argumento sea falso. Considera el siguiente ejemplo:
“Juan tiene un auto porque es un joven de veinte años y todos los jóvenes de veinte años han tenido
un auto alguna vez.” A primera vista parece un argumento correcto y deductivamente lo sería, pero
para el caso de la inducción, sí que es necesario comprobar si de verdad todos los jóvenes de veinte
años han tenido un auto al menos una vez, pues la verdad de su conclusión depende de la verdad de
sus premisas, es decir de la correspondencia de las premisas con la realidad que enuncian.
Un ejemplo de lo anterior se describe en este pasaje:
“Poco valor tiene, por ejemplo, una conclusión que se fundamente en mi aseveración de que la
deserción universitaria en los estudiantes de Matemáticas y Ciencias es muy alta comparada con la
de los estudiantes de Administración y Economía, si no dispongo de datos o estudios que me permitan
respaldar dicha afirmación. A propósito, en el caso particular de las generalizaciones inductivas es
frecuente, como defensa contra una posible inexactitud, emplear cuantificaciones aproximadas como
“la mayor parte”, “casi todos”, “casi ninguno”, “muy pocos” y otras similares. Pero, si bien lo
aproximado de ellas es una defensa contra la falsedad o la inexactitud, no puede ignorarse que tienen
equivalentes numéricos, así sean también aproximados: “la mayor parte de” indica más del 50%; “casi
todos”, un valor no inferior al 90%, etcétera.” (Bustamante Arias, Alfonso, Lógica y argumentación,
Pearson, México, 2009)
Sobre el tamaño de la muestra:
Cuando se pretende analizar un caso específico sobre una población en particular debe atenderse al
tamaño de la muestra que se utiliza sino puede analizarse la totalidad de los casos, por ejemplo si se
pretende analizar a todos los chinos o a todos los cetáceos, hay que tomar un grupo de observación
controlado y extender generalizaciones desde la observación del comportamiento o característica
buscada. Pero puede ocurrir que, para intentar justificar nuestras conclusiones utilicemos muestras de
población muy pequeñas:
La mayoría de mis amigos que tienen una mentalidad abierta son cultos. La mayoría de mis amigos
que no tienen una mentalidad abierta no lo son, entonces parece probable que todas las personas que
leen y se cultivan intelectualmente tengan una mentalidad abierta.
En el ejemplo de arriba podemos observar que el argumento parece correcto, pero el hecho de concluir
que “todas las personas que leen y se cultiva intelectualmente tengan una mentalidad abierta” es
demasiado apresurado, ya que, nuestros amigos no son una muestra generosa de toda las personas del
mundo. Cuando concluimos apresuradamente a partir de una muestra pequeña de la población
analizada caemos en la falacia de la “generalización apresurada”.
Otro ejemplo de una generalización apresurada es el siguiente:
Nueve de los 12 estudiantes egresados de colegios oficiales y que ingresaron a la universidad X el
semestre pasado provienen de familias adineradas. Entonces el 75% de los estudiantes de colegios
oficiales proviene de familias adineradas.
Una vez más se puede observar que la muestra es muy pequeña, 12 estudiantes no representan un
caso crucial para analizar a una población estudiantil que puede comprender a miles de estudiantes.
Para corregir dicha situación debemos incrementar la muestra de estudio en relación a la población
total a analizar. Si vamos a trabajar con una población que sume diez mil personas debemos trabajar
con una cantidad que este entre los 1000 o 2000 personas. Incrementando el tamaño de la muestra
podemos decir que tenemos una representación pertinente de la población de estudio.
La representatividad de la muestra
Empecemos con el siguiente ejemplo:
¡Mujercita considera casarte joven!: En épocas pasadas, las mujeres se casaban muy jóvenes, Julieta,
en Romeo y Julieta de Shakespeare, aun no tenía catorce años cuando se casó. En la Edad Media, la
edad normal del matrimonio para las jóvenes judías era de catorce años. Y en el imperio romano
muchas jóvenes contraían matrimonio a los trece años o incluso más jóvenes.
El argumento de arriba generaliza desde tres ejemplos distintos, Julieta, el personaje de William
Shakespeare, las jóvenes judías y las jóvenes romanas, pero debemos preguntarnos varias cosas,
primero: Como ya se vio hay que preguntar si estos ejemplos son verdaderos, si así es, hay que
continuar preguntándose si esos ejemplos son suficientes, y finalmente resta preguntarse si ¿los
ejemplos descritos en el argumento son representativos? Es decir ¿los ejemplos con los que apoyamos
nuestros argumentos representan características generales de la población que queremos estudiar?
Pudiera pensarse que un aumento en el tamaño de la muestra está ligado a un aumento en la
representatividad de la misma, lo cual frecuentemente es cierto, pero no suficiente. Se requiere que
se cubran nuevas características relevantes de la población, a medida que se aumenta la
muestra. Por ejemplo, en un estudio sobre deserción universitaria nada se gana en representatividad
si se toman muestras sucesivamente más grandes, pero sólo de universidades oficiales, o sólo de
universidades privadas, o sólo de un mismo programa de estudios o carrera, dada la amplia diversidad
de características de la población universitaria: sexo, estrato socioeconómico, carrera, universidad,
raza, etc. Sin embargo, cuando la población es muy homogénea, el tamaño de la muestra puede no
ser importante.
Para erradicar el problema de la representatividad debemos considerar muestras que reflejen
las características de la población a estudiar. En el ejemplo anterior se dice que antiguamente las
jóvenes se casaban antes de su primera quincena de años, pero los casos mencionados sólo hacen
referencia a mujeres europeas de distintas épocas históricas sin tomar en cuenta los casos de
matrimonio de mujeres jóvenes en más partes del mundo o en épocas históricas más recientes, razón
por la cual podemos decir que los ejemplos utilizados en el argumento no son representativos para
defender la conclusión y tesis descritas en el mismo. Si queremos defender la tesis anterior con los
mismos ejemplos, es decir, mostrarle a una chica joven porque es conveniente casarse a temprana
edad de acuerdo a distintos ejemplos de jóvenes que lo han hecho así, es necesario extender nuestros
ejemplos allende el mundo y el tiempo, mientras sean más cercanos a su realidad será más
factible que la chica en cuestión entienda el argumento.

Ejercicios de tarea
Actividades características del argumento inductivo

1) El alumno realiza la lectura sugerida por el docente sobre las características del argumento
inductivo, posteriormente realizará un organizador grafico que resuma las mismas.
2) Conociendo las características del argumento inductivo, el alumno elaborara al menos 5
argumentos del mismo tipo, posteriormente intercambiara esos argumentos con su compañero más
cercano.