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LA PATRIA ES TAMBIÉN MI COMARCA

Hablan de humanidad.
Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma penuria.
Hablan de patria.
Mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja espada, la oración evidente del sauzal en los
atardeceres.

Jorge Luis Borges, Jactancia de quietud. Luna de enfrente 1925.

Nací en Buenos Aires, por lo tanto, soy porteña hasta la médula. Sin embargo, los
itinerarios de la vida cotidiana me llevaron a recorrerla intensamente y a habitar el
interior –San Carlos de Bariloche, primero, y desde hace diecisiete años, mi querida
Punta Alta-. Entonces he podido experimentar la Argentina en su diversidad y
complejidad, en sus mitos y realidades, y en su situación actual.

En el día de la Patria, este 25 de mayo de 2019, pienso en nuestro país como


promesa y como futuro, un futuro sostenible para todos los argentinos.

En 1992 escribíamos con Albina Lara y Celia Daguerre un libro muy entrañable,
Argentina. Mitos y realidades en el que expresábamos convencidas que las
“contradicciones marcadas entre los mitos y las realidades, entre el país mental y el
país real, han obstaculizado el desarrollo argentino”. Y, además, decíamos, como
argentinos padecemos de falsas percepciones y creencias a veces transformadas en
mitos nacionales. Hoy, en este 25 de mayo de 2019, seguimos siendo promesa,
seguimos caracterizándonos por ser un país de opositores –como expresara Ernesto
Sábato-, y detentamos los mitos, problemas y potencialidades que planteáramos en
aquel ensayo. Aunque la realidad política nos permite avizorar, más allá de la crisis
económica y reconociéndola, cambios sustantivos en muchos aspectos de la
realidad nacional, especialmente en lo referido a la institucionalidad, la
infraestructura y el equipamiento, y la promoción social, bases ineludibles del
bienestar de la población.

Hoy desde esta patria chica que me cobija, vivo la posición privilegiada de ser
concejal y, en consecuencia, la posibilidad de concretar la inserción de la dimensión
territorial en las políticas públicas, por ejemplo, representando al Concejo en la
Comisión de Zonificación; y esa circunstancia me permite, hacer territorio y, en
consecuencia, hacer geografía. Uno no puede dejar de ser geógrafo, sea donde sea,
y ser docente, sea donde sea. Así lo hago desde la Mesa de Educación y Salud, y en
las respectivas comisiones del Concejo en las que me toca actuar en este periodo
legislativo. También desde el Centro de Estudios Geográficos, “Florentino
Ameghino”, joven ONG, desde donde promovemos junto a colegas, la idea de
concretar desde Coronel Rosales la investigación socio ambiental y geográfica y la
divulgación de innovaciones educativas a través de seminarios participativos,
jornadas comunitarias y publicaciones locales, siempre intentando consensuar y
cooperar con otros.

En la patria chica, Coronel Rosales, se han concretado profundos cambios, si bien


nos falta mucho para ser sustentables en lo económico y territorial. Pero, sin
embargo, se han realizado sustantivas inversiones en infraestructura concretadas
en obras de asfalto, agua y cloacas, espacios verdes como nuestro principal parque
y aunque falte todavía más, estamos satisfechos, sobre todo porque pensamos en lo
que resta por hacer, sobre estas bases. También en lo social y en lo cultural se
advierten cambios, a través de múltiples programas que incluyen a niños, jóvenes y
adultos mayores -los más vulnerables de la sociedad-, en cercanía a los vecinos, -le
pese a quien le pese-, y la modernización del Estado municipal nos demuestra que
evolucionamos hacia otro distrito posible.

A través de la encuesta realizada a los vecinos para el ordenamiento territorial de


Coronel Rosales se ha pensado a largo plazo en la promoción del desarrollo
endógeno y en un modelo de ciudad que supere la visión de una ciudad dormitorio
hacia una que presente una estructura urbana multifuncional y un crecimiento
sustentable.

Asimismo, se ha proyectado, a veinte años, la jerarquización de las vías de


circulación promoviendo la multicentralidad; el ordenamiento de la mancha urbana
y usos del suelo y la incorporación del frente costero al desarrollo de la ciudad y la
región.

No olvidamos que la Argentina es, por excelencia, el país de las disparidades


territoriales, que se expresan a través de desigualdades marcadas en la actividad
económica y la calidad de vida entre las distintas regiones, especialmente en la
eterna dicotomía Buenos Aires y el interior. Desde sus orígenes, el país ha
organizado su territorio como consecuencia de una especie de contrapunto entre
Buenos Aires y el interior finalmente resuelto a favor del puerto-capital-centro
industrial que desde nuestro distrito y región debemos enfrentar como un
desequilibrio que nos afecta; pero, a su vez, nos demanda mayor esfuerzo,
creatividad e innovación frente a la potencial autonomía del Puerto Rosales y el
crecimiento de la Zona Franca.

En definitiva, siguiendo a Harvey, pensamos en los espacios de la


esperanza nacionales, regionales y locales embrionarios, identificables, pioneros
que la sociedad argentina decida y demande. Y, en ese sentido, nuestra patria
también se expresa en la comarca rosaleña. La patria también es la comarca.