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Según el presidente Belaúnde, hay que nacionalizar ahora los yacimientos petroleros y gobernar

según los intereses de la nación y las Fuerzas Armadas, pero no suprimir completamente la inversión
extranjera.
Según el autor, las palabras del presidente Belaúnde son de un discurso que es escueto, y que no
responde realmente a la problemática real del petróleo en Perú, y mientras más cerca del fin de su
mandato estuviera, más radical y nacionalista sería su decisión.
Un llamado a rechazar medidas que sobreponen el beneficio de empresas extranjeras a los derechos
nacionales.
II: los orígenes de la revolución
Se produce una posible inflación, pues se devaluó el sol en un 44%, lo que Belaúnde califica como
traición a la patria.
Tres coroneles trabajaron. Reforma agraria, de empresas, tributaria, crédito y administración pública.
Este es el PLAN INCA. Velasco era querido en el ejército, y fue precisamente el ejército el que se
movilizó, pues la Armada era el brazo de la oligarquía.
El plan de gobierno: el coronel Gallegos alquiló un departamento como si fuera para él, lugar al que
comenzaron a llegar los cuatro coroneles de las fuerzas armadas a planificar el Plan Inca. El plan de
gobierno delineaba el programa en términos de agricultura, minería, vivienda, salud pública, etc.
Querían un Perú sin oligarquías, y que sea verdaderamente independiente sino sólo de su propio
gobierno.
EL PLAN DE GOBIERNO
El plan Inca fue finalmente terminado. El general Velasco decía que él no quería hacer un Golpe de
Estado, sino llevar a cabo una Revolución.
Las ideas: el plan iba como una redención popular. | La política exterior: Perú no tenía aliados salvo
otros países capitalistas y norteamericanos. En el mundo, Perú era un país occidental y cristiano,
donde la empresa era absolutamente libre y donde una minoría privilegiada sobresale
económicamente. Era un país satélite. | Sus objetivos: proclamar la soberanía nacional y convertirla
en principio. Rechazar la intervención extranjera en asuntos internos; relacionarse con otros países
sólo por el interés de Perú. | La reforma agraria: se debía atacar la oligarquía, pero de manera efectiva.
Si se remueve del gobierno, su poder económico perduraría y la revolución fracasaría. Se priorizó la
estrategia de la expropiación y entregar la tierra a los campesinos sin respetar amistades sociales. Para
ello, necesitaba una reforma industrial. | La reforma industrial: en este campo, el poder no estaba
concentrado en tan pocas manos como en la agricultura, pero era capitalista y, por lo tanto,
deshumanizada. Había distribución injusta de riqueza, los trabajadores eran simples asalariados, sin
derecho alguno a propiedad. | Reforma de la empresa: una organización en tres niveles: comunidades
laborales y empresas de propiedad social. | Reforma bancaria: los bancos tenían el dinero del pueblo,
pero sólo era prestado a los ricos. Se tendría que estatizar progresivamente las instituciones de crédito.
| La reforma minera: revertir tal dominio al Estado, que los grandes yacimientos sean responsabilidad
del Estado, y sólo éste podía comercializarlo, reducir la participación extranjera a límites razonables,
buscas nuevas reservas en el territorio nacional, dignar la vida de los trabajadores, crear una empresa
estatal sólida encargada de todas las actividades mineras del Estado.
El poder es tomado. El presidente Belaúnde es detenido, sin ser herido, fuera del Palacio. El General
Velasco Alvarado es el nuevo presidente frente al Perú. Esto debía ser una revolución, y Perú tiene
amenazas de parte de Estados Unidos. Nixon aceptó enviar a un representante a Perú, el Dr. John
Irwin.
LAS CONVERSACIONES
El primer encuentro: el primero en hablar fue Velasco, defendiendo el acuerdo por medio del diálogo
sobre el IPC y defendiéndose de acusaciones como servir a intereses de otras potencias. Lo invita a
pasear por Perú y por las localidades más pobres. Irwin responde que quiere negociar lo más
pacíficamente posible.
Segundo encuentro: Velasco dice que todo el Perú está de acuerdo con la decisión que se tomó acerca
del IPC, el cual puede reclamar, pero en juzgados peruanos. El acuerdo no llegó nunca.
La prensa, “oiga” y “caretas” parecían simpatizantes de Belaúnde y apáticas con la revolución.
Compensación adecuada: Irwin pide una compensación internacional para el IPC, para el gobierno
peruano, es un asunto ya zanjado, por ende no habrá ninguna compensación.
A raíz de ello, Velasco le pide a Irwin: acatar las leyes peruanas y presentar un recurso de apelación
por los 690 millones de dólares y las instalaciones expropiadas.
[A fines de los 50 se había reabierto el viejo conflicto que el Estado tenía con la International
Petroleum Company, puesto que la empresa pretendía tener la propiedad sobre el suelo y subsuelo
de los yacimientos petrolíferos que explotaba. Si bien hubo intentos de resolver el conflicto, ni el
gobierno Prado ni de Belaúnde fueron capaces de darle una salida real al problema. El poder de las
empresas extranjeras, especialmente aquellas que controlaban la producción minera y petrolera,
presionó al gobierno para que cediera a sus demandas, esto concluyó en el Acta de Talara.
En la coyuntura política de 1968, el Gobierno Revolucionario apuesta por una opción radical al no
ceder ante los intereses de la IPC. La nacionalización de la IPC dentro de los 10 días que siguieron
al golpe fue una medida que consolida al gobierno y le da legitimidad. La IPC, más allá de su
significado económico, era un símbolo viviente del imperialismo; su nacionalización sentó un
precedente para que se recuperaran los demás recursos naturales mediante la expropiación. La
negativa inicial del gobierno a pagar una indemnización abre las puertas a una política externa más
agresiva.
Ante la nacionalización de la IPC sin compensación, Estados Unidos llevó a cabo un bloqueo
económico informal con una estrategia de “presión económica encubierta” en donde no se autorizan
nuevos préstamos al Perú, ello dificulta las renegociaciones de la deuda pública y desincentiva al
sector privado de invertir. La presión crediticia sobre el gobierno hizo que se llegara al acuerdo
Greene en 1974, donde el Perú se comprometió a pagar una compensación por las expropiaciones
de compañías extranjeras que siguieron a la IPC]
LA NUEVA IMAGEN
El enfrentamiento entre EEUU y el Perú atrajo los ojos del mundo. Luego de lo de Cuba, se creía que
ninguna nación latinoamericana se levantaría contra el coloso, pero el cordón sanitario no cumplió su
función. Con Velasco Alvarado, el Perú dejó de someterse ante EEUU bajo el disfraz de un supuesto
desarrollo. Llegó Linowitz, el embajador, ante Velasco. O las cosas se arreglaban con el IPC o los
créditos terminaban. Llegaron periodistas de varios países a reportar qué sucedía. No se solucionó
nada.
INTERESANTES REVELACIONES
Kantor: Perú debe volver a la democracia, así los capitalistas estadounidenses invertirán y el orden
político-social regresará. Mientras esté un dictador como Velasco y todos los anteriores de 1969, Perú
será un país constitucional y democrático. | Por lo tanto no haremos nada. Si piden ayuda, teniendo
un gobierno democrático, se les aceptará, mientras tengan un militar en el poder ilegítimamente, no.
| el gobierno peruano de Velasco será derrocado tarde o temprano. Por eso, debemos tener a la mayoría
de peruanos de nuestro lado.
Senador Case: es como si se tratara de comprar voluntades. ¿existe, realmente, un país
latinoamericano que sea democrático?
Kantor: Costa Rica, Uruguay y Chile son los más democráticos.
Goodwin: Belaúnde tenía nuestra aprobación. Era moderado y conservador y nunca se vio influencia
comunista.
Dean (presidente del IPC): el problema es que quienes dieron el golpe de E° acusan que Belaúnde le
perdonó una deuda millonaria al IPC, y solucionaron, bajo su lógica, lo de Brea y Pariñas. | desde
octubre de 1968 hasta febrero de 1969, la IPC quiso proponer cuatro soluciones posibles, pero
ninguna fue aceptada.
ANUNCIO DE PROXIMOS PASOS
El discurso del presidente Velasco: Perú no cederá ante los pedidos de Norteamérica. Velasco siguió
conduciendo la política peruana.
Subdesarrollo es dependencia: una reforma estructural interna, y que el poder vuelva a las
instituciones populares, y externamente era luchar contra la dependencia, así se lograría una real
política de desarrollo. Velasco fijaba los parámetros de una nueva ideología peruana, diferente a lo
que el viejo poder oligárquico construyó.
Revolución en desarrollo: A la revolución se llega por el desarrollo. Sólo la inversión de capitales
significaría un ingreso per cápita significativo. Velasco habló: desarrollarse es, para nosotros,
transformar a fondo nuestra imagen nacional como país.
Las próximas reformas: los reajustes se hicieron sin llamar la atención. La Derecha manejaba el
comercio y confiaba en su poder de persuasión. La banca, los periódicos, la radio, televisión. Querían
felicitar y homenajear a Velasco pero, llegado el momento, dirían que era momento de restituir la
confianza en los inversionistas. Mientras, la Izquierda seguía encadenada a los dogmas. Miraba la
figura de Velasco con respeto, pero mojigatamente y no se atrevían a mojarse los pies. Dentro de las
FFAA, seguía existiendo una unidad.
EPÍLOGO: EN LAS VISPERAS DE UNA REFORMA AGRARIA
El gobierno revolucionario estaba libre, en mayo, del peligro y preocupación por las sanciones
económicas. Los créditos seguían restringidos en el área norteamericana. Se comenzó a trabajar en la
Reforma Agraria. Habiendo ganado la batalla contra la dependencia exterior, sería éste el siguiente
paso. Era momento de atacar la oligarquía.
Hicieron una fiesta, con gente de sociedad. La revolución estaba mucho más allá de las amistades,
los halagos, la vanidad y el poder. Había iniciado una revolución, no un Golpe de Estado, y tenía un
plan de gobierno que nadie debía conocer.
Las mentalidades de quienes veían a Perú en función del bolsillo, y quienes veían la revolución como
un modelo nuevo, no inspirado en los casos extranjeros.
Zimmermann aprendió a sentir admiración por el soldado, el hombre, el estadista y el abanderado de
la emancipación nacional.