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Un problema relevante en relación con el agua en las zonas conurbanas es la

contaminación de los río, debido al tratamiento insuficiente e inadecuado de las


descargas de aguas residuales municipales, lo que va provocando cambios
significativos en la calidad del agua de la corriente.

Más aun, el 70% de las aguas residuales no tienen tratamiento, lo cual dificulta
alcanzar el ciclo del agua, particularmente por el reuso del agua debido a su
contaminación. La contaminación del agua ocurre a niveles primario, secundario y
terciario de las fuentes de agua, las sustancias que contaminan el agua son orgánicas
e inorgánicas. En todos los casos, la contaminación del agua a la Salud Pública en
peligro, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La distribución de la población de zonas urbanas y rurales muestra una tendencia
creciente hacia la concentración urbana en todo el mundo, en tal sentido, un factor de
supervivencia de las ciudades es el abastecimiento de agua potable, así como el
adecuado nivel de saneamiento urbano, a fin de propender a un ciclo de agua
saludable y sostenible.
Yee-Batista (2013) también afirma que el 70% de las aguas residuales de la región
latinoamericana no son tratadas. El agua es extraída, usada y devuelta completamente
contaminada a los ríos.

El tratamiento de aguas residuales es importante para volver a utilizar el agua, evitar


su contaminación y la del ambiente (especialmente por sus efectos en la producción
agropecuaria) y por salud pública.
Las zonas con inadecuado abastecimiento de agua sufren por lo general de
enfermedades como el cólera, la hepatitis, la disentería, gastroenterocolitis, etc.; por lo
que el tratamiento de aguas residuales requiere del diseño de políticas de
saneamiento ambiental, más aun teniendo en cuenta que en las ciudades, se generan
aguas residuales.

Las industrias de curtiembre utilizan sustancias químicas orgánicas e inorgánicas para


realizar sus operaciones generando vertimientos contaminantes que son descargados
a las fuentes superficiales.
El curtido de pieles se realiza desde la antigüedad, empleando sustancias para curtir
como grasas animales y minerales, humo, productos vegetales ricos en taninos,
cereales, minerales, mezclas de estos, productos químicos, entre otros para la
transformación de las pieles de los animales bovinos, ovinos, porcinos, caprinos y
reptiles. Su transformación requiere una serie de etapas llevadas a cabo en las
curtiembres: ribera, proceso de curtido, postcurtido y acabado.