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I

Sea bajo la lorma del análisis introspEctivo, de un tallel lew age de "mente-cuerpo"

o de un programa de reafirÍració personal, la 'terapia" ha Iogrado un nivel lnusual

de legitimidad cultural en Lrua gLan variedad de grupos sociales, organizaciones, i¡s tjluciones y ento¡nos cuiiurales. Ei discü¡so terapéutico ha atravesado y ha desdibu' jado las €sleras esiancas de ]a nrodernidad hasta ll€gar a constiiujrse como uno de

los principales códigos con los cuales expresar, conformar y guiar al yo, a tal punto que la perspectiva ierapéutica s€ ha convertido en uno de los centros de esa enildad

vaga y amorfa conocida con1o civilización occidenial. Sin embargo, ]a sociologia y el análisis cultural han soslayado el estudio de ese proceso, de modo tai que esta obl'a de Eva ]llouz vieie a ocu!ar un siiio vacio en la comprensió¡ de nuesira modernjdad.

"Elobjetivo de este Iibro -señala la autora- es no sólo documentar los diversos

aspecios de la cultura ierapéutica sino también localizar la emergencia de una nueva est ctura cultural." Pata ello, Illouz analiza el modo en que el lenguaje de ]a ieralia

ha reformulado el nivel más profundo de los sÍmbolos de identidad, en un proceso

que tuvo lugar simultáneamente a través de los canales especializados y formales del

conocimiento científico y a iravés de las indust¡ias culturales [e] cine, la prensa

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Iagllrfrt.,rn,,irhlsr,,ria(lr tlu¡ deLi iri¡,,,|E., L]n: r ,Lr hi.,toLi:r rlr:l L,,,qraii vrI,

El n\suññ.L to rtopk todd.h.d.

1htnh' del @pitalis@, BIoo,

t.l daot I tr" nn¡¿dktúas

Karr. 200e

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^irdM¡d¡id,

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Bo.tror AierMdrid, x¡t¿ 2@7

Th. dhuÉ oJ dt'italitñ,t.Ni¿1é¡, 2oo!

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@¡r¡r. Nu.v¡ York, Dor

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Eva lllouz La salvacl6n del alma moderna

Terapia. emociones y la cultura de Ia autoayuda

Traducido por Santiago Llach

@ "r"*-,"""

Primora 6di.lón, 2010

@ K.E Edi¡ont

Ch¡tlm 216

CT42TH(P-Eusnos Aies

F6má! GoEál€a 59 Bajo A

28009 Maüid

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É.cú

T¡hno d€ b sücitu orisií¡I S,vins the n d.m wúL Thonw anntloÉ, úd tha colh!rc sé]-l,,.]p

O 2008 Th6 R€sents of rh6 Unie.Bty ot Cslifmia

Pl¡hlish¿d by .¡fusB¡mt

yiü

ü€ Unirüstry

ISBN Arg6ntt¡a: 978-987-1s66-ls-0

ISBN Esp¡tu: 97&849294401-l

I Sociolo8rá d.ls ClltE. I tlách, Santiaso, tr.d.

tr Tihlo

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n coliuido i¡lrlEtu¡l d0 6.rs obñ s .!d.nEa

FDtogido !o! div€sss lei.s I t¡ltádos idt€mlciú.I6s

que

lrol¡íban la mpFdueión fnr6gE o slihrctEd.,

por cudquiB¡ proc.dini6 ,o, qü no cu6nie

Éstiada

cou IE .u¡orisdiór Ee.ss drl dütr

Diseúo d. col€.dóE üolon ¡ust

Imprcso en Espara po Rományi Valls S.A.

08785 Cap6llEdes

Ihpó:dtol.g 8-8173-2010

7

9

lndice

Agradecimientos

r. Introduccién

L sociología cultural y Io terapéutico

25 La terapia como un nuevo estilo emocional

3o

34 Crírie qrltur¡l y psicologiá

37 2. Freud: un innovador cultur¿l

El psicoanálisis coño emp¡esa carismática

organi?áción social d€l <¡risma Eeudiano

46

Éreud en los Estados Unidos

51

La matriz cultural freudiana

73

E¡ roman.e entre la psicologfa y la cultura Popular

79

Conclusión

8t

3.Delhomo economicusal honto cor rn ¡ieans

84

EI controlemocion¡l en lasocio¡ogladelasorSanizdc;oncs

88

El poder del control y el control del poder

9t

tos psicólogos ingresm al m€r@do

9E

Un nuevo estilo emocional

r!8

Control €mocional La ética €omunicativa .omo €spiritu de la emPresa Comperendá emocional, moral y profesional

t17

Be 4.1¡ tiranía de l intimidad

'ar lnt¡midad: un r.fugio cadn vcz más frio

r']

róo

¿Más allá dr su votuntadt t¡s psicólogos y el matrimon¡o

Lo quc femi¡ismo y la ps¡coloúa rienen en común

ró5 Intimidad: una

nueva imaginación

y3 ¡acionálidad comu¡icariva en ei dornitorio

cmocional

r78 Hácia la ideologta de la emoción pura

r87 El enfriamie¡to de la pasión

¡94 Conclusión

r97 5. EI suFir¡riento rriunfante

2o2 Por qué triunfó la terapia

22o narrariva terapéurjca de Iá personalidad

228 represenra(ión detyo a trávés de t¡ rerapi¿

237 Una narr¡i¡vá en acción

248 Con.lusión

¿5t ó. ¿Una nueva estratificació¡ cmocional?

255 El surgimiento de la competencja emocionál

2t7 La inteligencia emocional y sus ¡ntecedentes

275 El habirus ter¡¡péülico gtobal y et hombrc nuevo

28r lá intihidád como un bien soci¡l

296 Conclüsión

299

7. Gnclusión: el pragmarismo intitucioDal

en el estudio de la.ultura

loe fndice analflico

l.a iragedia dcl6plritu moderno consiste m

qre ha "resuclto el enigma del univ€rsoi pero s¡lo

para reemplazarlo por el eniSma de s, mismo.

Alaráfl t¡. KoyIe, N¿trt¿ñi¿r rt¡d¡?r

Agmdecimientos l.as deudas adopun muchas formas. Algunas son tan grandes que se e x t

Agmdecimientos

l.as deudas adopun muchas formas. Algunas son tan grandes que se extien-

rlen mucho más allá de lo que puede ser correctamente expresado en la

so.ción de agradecimientos de un libro. Una deuda de ese tipo me une a Hon¡elh, quien me inütó a pronu¡ciar las Crnferencias Adorno d€

roo4 y me permitió ¡sí presentar Ios argumentos básicos de este libro a¡te

^rc!

r¡n público a.adénico alemán maravillosámente

argumentativo.

Dcsco expres¿r mi agr¿decimiento ha(ia numerosas insrituciones.uyo

.,pyo ha fac¡litado enormementela escritura de este libro: la Fu¡dación

Nrcional de las C¡e¡cias de lsrael, el lnslituto Shain y la Autoridad de

l)csarrollo e Investigación d€ la Universidad Hebrea de Londres.

Doylc Mccarthy, lefftey PraeSer y Charles Smilh leyeron y rvisaron el

libro entero pa rá la University of Cálifornia P¡ess y oÍiecieroD los mejores

I ipos dc críticas: aquellas que son intransigentes en los deláIes, pero bene-

volentcs en la inten€ión.

Gracias a los amigos y .olegas qu€ oliecieron críticas pertinentes y refe-

¡ .nciás bibliográficás iluminadoras: Boas Shamir, Michal Frenkel y Michal lL¡liis áyudaron a afilar los aigummtos de los capítulos 1 y I. Un agradeci- rnicnto especial para N¡hman Ben-Yehuda y Yorar¡1 Bilu, cuya amistad y

¡poyo convi(ieron en tolerable e incluso placmtero ¿l bi¡antino mundo

Mi rgradecimienro más profundo pa¡a Lior Flum por su apoyo inexo-

r.rl¡le cn una tárea que ofrece ian poca ¡ecompensa como la de revisar las

rx)l¡s .rl pie y las bibliografias, y a C,arol Kidron por su aF¡da en la edición

(lc este libm. Shoshanna ¡-inkelmanÍ tue responsable de llevar el libro a *rs etapas finales, y probablemente s€ le puede adiudicar también el haber

ryudado a mantener un mínimo de cordura durante ese perlodo. Final-

rrcntc,cl maravillos equipo dcla University otCalifornia Pr€ss -Naomi

s(hn.idcr, Ll¡s.tbdh M¡tnrs, Mrrilyn r-hwdrtzyV¡lericWillc-

ha traba,

1{)

l^ !¡rv¡r 0r 0rL arlrÁ ¡10Drlxa

jado con estelibro deun nodo qüe con6rma su impecable reputación en

Este libro, como siempre, esiá dedi€ado a mi marido y mejo. amiso,

El€hanan.

I

Introducción

Sin duda, el concepto de illminismo no debe re§dngnse

demasiado er lo netodológico, puesto que, tat como yo lo entiendo, induye algo más que simple deducción lógica y v€rifi€ació¡ empirica, sino más bien, y más allá de estas dos,la voluntad y la capacidad para especr¡la¡

fenomenológicamente, para establecer labs de empatia,

para acercarse a los ]ímites de lá razón. [-.-] ilás enociones? En lo que a ml r€spe€ta, sl. ¿Dónd s€ ha

decretado qu€ el ilüminismo debe verse libre de la

emoción? A mi juicio, Io contrario parece ser lo cierto.

El iluminismo pued€ cumplir con su tarea correctamente

sólo si se dispone a trabajar con pasión.

Jean A¡nery

Mediarte palabras puede un hombre hacer dichoso ¿ otro

o enpüjarlo a la d€sespención, mediante palabras el

m¿cstro transmite su saber a los discípulos [

].

Palabras

despiertan sentimientos y son el ¡¡edio universal con el

que los hombres se influyen unos a otros. Sigmund Er€ud'

Los epigr¿fes son d€ Icm ¡Derr, At the ñin.1\ Iinit* contenpla¡ioú

4 a rutriwt

.

Auschwiz atvl its ftalities, reiñpr€sión, Bloomirgtor,lndiana U¡iv*sity

Pre$, 1930, p, xr [rÉd. 6?,. Mrs alw .le la dlpa y h dpi,cióñ: tñta¡i!ü ¡le !4'do.ián .le una ictiud de l4,i¿¡e,.i¿, Ma&id, Prc-Tettos, 2oo,l y de sigúund

t\!td, tñto.lr.lory b.|ures on

ll¡ cit¡

?sy.l¡o¿"¿r{(

Nufla YorI, Norton, 1966, p- 20

corcspond¿ á h edició ¡ ú 6p itol: confden .le iniorlucció¡ ol

trtitoAknlisis(p¡tu

' y ) (1rts-191ó), ol'ras ñtnplerds,Bte¡ós Aires, Amorrorlu,

r2 I LA 5Ál rAtlÓ 0r ¡rna 00¡rIa

iltR0Du(tl0t¡ rl

En las últimas t¡es déc¡das se han acumulado sostenidamente los estudios

y las crlticas de la terapia. Aunque difieren en método y en persp€ctiva,

acuerdan en el hecho de que la do.trina terapéuti€a es noderna por exce-

lencia, y en que es moderna en aquelo que es inquietante en la moder-

nidad: Ia burocratización, el narcisismo, ]a €onstrucción de un falso yo, el

control de las vidas moderras por parte d€l Estado, el colapso de las jerar

quías culturales y morales, la intensa privatización de Ia üda causada por la organización sociat capitalista, el vaclo del yo moderno separado de las

rela.iones comu¡ales,la vigiláflciá a gi¿n es.ala,la expá¡sión del poder y Ia legirim¿ción estatales, y la'\ociedad del riesgo" y €t cultivo de Ia vulne-

rabilidad delyo.'Los estudios acerca del discurso terapéutico podrran por

si solos proporcionaruos un compendio d€ losvariados temas que cons

tituyeD a la sociolosía (y la critica) de la modernid¡d.

i A.{ca de la buroratna.ión, véd¿ Perer Bcrser, "Tow¿ü a sociolognal

undestanding of psychoanaltsisi en Solü/

Acer.á del nár.¡sismo, vélp Christophr Lasch, Tr¡¿

^¿r.ard¡¡,

N'12, rs6r, pp. 26 4r.

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Añüko 14:¿ iñ añ age of ¿tiniñ¡hirs ap¿.la.,b"r. Nueva York, w¡rner B@ks,

tstg lnad. esp-: Lo cuhum del ¿

¡isuo,

santiaso

de chile, Andr¿s B€llo, 19991.

Ac¡ca de ¡a construcción de Dn falso yo, véar Ia¡ cúü T/,r ,npora".¿

ofdi ppointneht,tñdre., eóudedse, t99a. Aer.a d.l .ontrol de lis üdd

ñoder¡as por parte de1 Esládq véáe Ellen Heman, Psy.hologkú ard the

childi Th@dore M. Poner y Dorcrhy Ross (€ds.), ft¿ Ci¡r¡,ridg¿ H6lo,7

aiscjefl.e,lol.7. The rtotLñ súi¿l t ir"cer, Nueva York, CsDbridge U¡iE$ity

?r6s, 2oor, pp. ó49-6ó2, y Tl¡¿ roñaüe úlAñúiú psrrholoE/: Polni.al cul¡ure nt

the age of üpeni q4o19zo,Bcrkclen Univc6ity of Calilbrnia Pres, 1995. Ac€ro

dd colapso d€las

of rhúhetdp¿utic:

ierarquias

culturalesymorales,vé¿s Philip tue$,The niu ?h

Ues af fdnh iEr ¡r¿¡d, Chicaso, Univúsity of chicago PÉs,

resz Ac4.a de la privariación de la vida baio d .apilal¡mo, véase Eü za¡etsk)¡,

Sem¡s olth¿ sott:

A social ard úLad hni,ry ol p»,choo$lytit,Ntd^\otk

Allred A. Kmpf, 2oo4. Ace¡ca del v¡do del

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Pry.¡olog,r at, N5, r9ro, pp. t99-6n. Accrc¡ de la vigil¡rcia. Ea* Michel

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dpársión d.l podú rstatal y ei desaro¡lo d. nud6 tu€ntcs de bsniúación estatdl, vé¡e lame§ L. Nol.n, T/¡ ¿rdpeúb stdre: Iútihing Eovetrn.rt cenrury\

sñd, Nueva York, New Yo¡k Universily Press, 1993. Acercá de l¿ \ociedad del riesgo'l ¡a obnsió¡ sociál co¡ la administra.ión del riesBo y ru relación ur

cultivo de lá vu¡r.¡¡bilid¡d del yo, véúe lirdrk Fuedi, ?li¿¿¡pl .,¡i¡¡rsj

Cúkivot nB wúnbiliry it an tdr.errri, dae, I-ondres, Rouilcdge, 2oo4.

La.ritica comunitarista de la mod€rnidad sostiene que la psicologia erpresa un individualismo ato¡nizado que crea -o, al ñeDos, fomenta- las

mismas enferrnedades que asegurá cua

\upuest¿mente lr¿¡a nuestra .re(rcnre diñcúlt¿d pdr¿ ingresar o permd nec€r eD rela€iones sociales y q,uda ¿ resolverla, fomenta de hecho que

porgamos nuestras necesidades y preterencias por encima de nuestros compromisoscon los otros. Baio el patrocinio del discurso terapéurico,las

rclaciores sociales son disueltas por un utilitarismo pernicioso que apruba

una f.lta de compromiso con las instituciones sociales y legitimá una iden-

lidad narcisista y superficial.l Autores como Lionel Trilting, Philip Rieff, Christopher ksch y Philip (iushman han interpretado el ascenso dela visión terapéutica del mundo .omo un signo del decüve de un dominio autónomo de la cultura yde los

valores.r Gracias al €onsumo y a la prácti€a teraptutica, el yo ha sido rápi-

rlamente integrado a las instituciones de la modemidád, haciendo que la

culturapierda supoderde i.ascendencia y de oposición a la sociedad. La

propia capacidad de seducción dei consuno y de la auroabsorción

tera-

p¡utica marcar el declive de cualquier oposición seria a la sociedad y el igotamiento cultüral geDeral de la civilización occidenr¿]. Ya sin capa.idad

para crear héroes y establecer valores e ideales culturales, el yo se ha retirado

rloltro de su propio caparazón vacio. Al h¡cernos unllamamiento a reri-

r.rrnos dentro de nosotros mismos, ia doctrina terapá¡tica nos ha hecho

,rbandonar los srandes mundos de la ciudadanía y la po[tica, yno puede

froporcionamos modo inteligible de conectar el yo privado con la

(.d¡ra pública, porqüe ha vaciado al yo de su contenido comünitario y politico, reemplazándolo por su preocupación narcisista por sí mismo.

L¿ crítica más r¿dical d€l discurso .erapéutico -y probablmenre la más

nrfl oyent€ hasido inspirada porlahistorización delossktemas decono-

(imiento Ievada a cabo por Michel Foucault. El abord¿je de Foucautt det (liscurso terapéutico se interesa menos en restaur¿r comunidades de sen-

tido qu€ en exponer los modos en que el poder es entrelázado vertical

r¡Lnte y horizontalme¡te en el tejido social.Ioucault desencadenó un

Así, mientras que la psicologia

-' védse rtobertBelláh.iai.,¡r¡bil\ a[the heñt |¡rttuirlualisn antl a'h'nitment in

¡,rrnrn ly'., Nue!¡ York, Harper and Row r9¡ij, pp. 5t ú

r¡.1.om1,,, M¡drid, A1i¡nr¡, 19391.

lrrad. esp.: Adúnos

I Lio¡cl Trillnrs, ¡i¿,/

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?údra t.¡\.h, ctlnüe ol narnnshi Philip Cushm¿n,

i.tikt Añairn: ^ .ulhrol hnhtr t I tsyúo¡húa?y,

llciding, M^, Ad(lisú Wcslcy-

14 I L^ !Atlr^{r¡1¡ DtL rlA lr()DtXt¡¡

rt¡¡0Dur(]ór¡ I 15

notorio golpe fatal ál ps¡coanál¡s¡s ál revelar que su glorioso proycclo dc

libera.ión delyo era una forma dedisciplinámienro y¿es jeciónalpoder

institucional "por otros medios:{ Foucaolt sugirió quc el "des.ubrinriento" .ientífico de la sexual¡d¡dque está en elcentrodel proyeclo psicoanalí¡i(o

conlinúa una larga tradición en la cual, a través de la confesióo, se hace qu€ los suj€los investiSuen y digan la ve.dad a.erca de si misnos. En el

terreno terapéuti.o nos inventamosa nosotros mismoscomo individuos,

con carencias, necesidades y deseos a ser conocidos, c¿tegorizados

y con-

trolados en pos de la libenad. A través de las categorias mellizas del'\exo '

y "la psiquis'l la prácrica psicolnalítica nos hace buscar la verd¡d acerc¡

de nosotros misüx,yes dcfinida así en térmnros de descubrimienlo dc

esa verdad yd€ hau¡zgo de la ernancipáción esa búsqueda. Lo que lleva

a que los "dh€ursos psi"t sean p¡rtic'iarmente efe.rivos la era rnodorna

es que hacen dc Ia prti(tic¡ del autoconocimiento un aclo simultán¡jamente

epistemológico y moral. l-ejos de mostrar ei rostro duro del censor, el

poder moderno ¡dopta cl rostro benevolente de nuestro psicoanalista,

que no resulla sersi¡¡o ur nodode una vasta red de poder, una red omn¡

present€,difum¡nada y tot¡l en su anonimiaysu inm¡ne¡ci¡. El ¿iscurso del psicoanálish es asl uná tecnologia politica del yol un insiromento usado y desarrollado en cl marco general de la racionalidad politica del

Estadot su misno obid ivo dc emancipar al yo es lo que hace que el indi-

viduo sea dócil y dhciplinado. Alli donde los sociólogos comunitaristas

ven el discurso terap¿ul¡co como uno que clava una cuña entre el yo y la so.iedad, Foucauh sugiere, por el contr.rio, que . través de Ia terapia l

yo es imp€rcepliblemente puesto a t.abajar p¿ra un sistem¡ de poder y d€ntro d€ é1.

Aunque este libro no puede evitartener implicacioncs para la crilic¿ dc

la modernid¡d, rne gustarf eludn por completo esa critica. Ya sea que el

discurso tcrapéutico amcnace l¡s comunidades morales desentido, minc

a lá famil¡a, oprima a las mujere§. disminuya la r€levancia de la esfer¡ po¡ltica,corroa la virllrd yelcarácter moral, ejerza un proceso general de

vigi¡ancia, rcfuerce el caparazón vacio del narcisismoo debilite al yo, todo

ello no me preocupa (aun cuandoalgunas de estas cr¡esliones no pucdan

no rondar partc dcl análisis subsiguienrc).Mi propósiro no esdocumentlr

los efectos perniciosos del discurso terapéutico ¡i discutir su potencinl

lareás que ya hán sido magistralmente llevádás ¡.abo por

eman€ipátorio,

a VÉ¿e totroulr. I)n.,r,lrr¿ n¿ tunith: lh. hnth ol th. ptko,: Rop. ,r?tr¡n¡!

t trl¡.s un¡.rlrcli(in de N¡lidl,B Ro\., (xrnid¿ de ,,v.,ú,S onr d6.

muchos otros.á Mi intención aqui es más bien apartar el .ampo de los cstudios cultür¿les de la'epistenología de la sospechai de la cual ha depn,

¡lido en demasia. O, pa¡a decirlo con otns palabras, deseo analizar la cul,

lura sin Ia presunción de saber por adelá¡tádo cómo deberian verse las

rela.iones so{iales. Utilizando el abordaje sociológico a los obietos cienti

licos de Bruno Latour y Michel Callon, convoco a los estudiosos de Ia cultura a adoptar dos principios: el principio del "¡gnostichho" (romar u¡a postura amoral hacia los actores sociales) y el principio de simetria

(cxplicar fenómenos diferentes de manera sinilar o simérrica).7 El objetivo

dcl aoálisis cultural no es medir las prácticas culturales con respecto a

¡quello quc deberian ser o a aquello qu€ deberian haber sido, sino más

bien entender de qué modo h¿n llegado a ser ¡o que son y por qué, siendo aquello que son, "consiguen cosas" para la g€nte.Asl, a pesar de su brillan,

toz, un abordaje foucaultiano no sría pertinente debido a que Foucauk

Lrr ilizaba conceptos seneralizadores "vigilancia'l"biopollticá'l"guberna

nrcnlalidad"- que tien€n algunos defedós fatal€s: no toman seriame¡te

hs capacidades criticas de los actores; no preSuntan por qué los actores se

!.n a menudo protundamente comprom€lidos y absorbidos por los sig-

nilicados y no diferencian entre esferas sociales, colapsándolas

baio lo que

.l $ciólogo frarcés Philippe Corcutrha denominado .onceptos buuoze¡,3

(onceprostan ¿barcádores que te¡minan aplanando la.ompleiidad d lo {¡cial (por eiemplo,'biopoder" o'visilancia"). Como spero poder demos, Ir.rr, es crucial llevar a cabo tales diferenciaciones. Un análisis denso y

( ontextual de los usos y Ios efectos de la t€rapia reve¡a que no hay un efeto

1¡rcral único (de "vigilancia ' o "biopoder"). tbr el contrario, stos usos y .l¡ctos difie.en significativamente s€gún si tienen luSar en l dominio

(lr rna empresa,del mat¡imonio o del grupo de apoyo (respectivamente,

vcinse los capltulos 3,4 y 5).

Si todas ias críticas del discurso psicoanalftico co¡nciden en senalarque

rixrc ha "triunfado", y si algunos estudios notables detallan ahora 4aá es

h queha'triunfado"en laterapia,, todavia no sabeñosdemasiado ac€rca

^ r,,r, un iniento ¡e.ie¡k, {ée ttÁretsky, Sc.rctt ol nt. rotl.

,. Nliócl C¿llon,"some€lenr€ntsota *iot%y of mnd¡don: DoDericátion

.f rhc f¡llops and the Eshcrnr¡n of sr

n.lúr atul belicl: A ñ

1,.'ú1, ¡936,pp, r96 rlr.

¡liieu. B¡y : en Iohñ L¡w (€d.

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so.iolosy of&¡or¡¿d8'a P{srotr, Rourlcdgc/rrsrn

11 ¡'liilitlPc c¡ruff,.oñlni.acnin p.mn¿|.ód.¡¡trio d. ¡ooo.

, Vrr* llv¡ 5. Mos¡(N¡7, ,, rn d?y wc nwt: An riú¡! ob$ion with

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lrrx,nxr¡,

¡'hn\ llopkinr Urivchiry P,6s, :oot; hmcs Caprhew,

t1, ttu úr, t,i,l tt ti s\"nl

nk ,ill, Nu.va York.

l\rhot\it. ¡t th. tü.¡: st t.

r6 I ta \lLr/l0dI DII lLn¡ f00rr ¡

de .óno y pot qu¿ ha ttiljnfado.'' Al lratar esta cuestión, me aparto de lo§

aborda,es críti€os a la cultura que descansan en la epktemologla de la

sospecha para exponer sistemáticamente cómo una práctica cultural lleva acabo (o no logra llevar a cabo) una prácrica política específica En lugar de ello, sostengo que uná crítica de cultura no puede s€r llcvada a cabo adecuadamente antes de que entendamos el nrecanismo de la cultu¡a:

cómo so¡ producidos los significados, cómo son entrelazados en el rejido

social, c,5mo son usados en la vida diaria p¡ra conformar las r€la.ñnes y

lrárarcon un mundo soci¿l incierto,y por que llegan a orSani/¿r nueslr¡

interpretac¡ón del yo y de los otros. Como espero demostrar, ranto el áná-

lisis como Ia crltica del ¿¡ros terap¿utico adquie¡en un nuevo aspecto

cuando no se los predicá sobre la bas€ de supuestos políticos á priori acer.a

de cómo ds&¿r,r" s€r Ias relaciones social€s. En lugar de ello, mi análisis

adhicr€ a Ia comprensión pragmática de que los signiGcados y las ideas

deberían ser vistos como h€rrami€nt¡s útilcs, esto es, como herramientas que nos permiten llevar a cabo ciertas cos¡s en l¡ vida diaria."

Mi estudio del discurso terapéutico es asi llevado a cabo, primero y

principal, desde la perspe.tiva de la sociologiá de la €ultura. Quizá más en

tanto que, en Ia mayorla delos otrosiemas,la explor¡ción del¿rl¡os tera-

Éuticoes un terreno ideal para examinar "cómo tun€iona l¡cr tura". Esto

es cierto po¡ numerosos motivos. Eo primer lugár, para lD esiudioso de la cultura el l€nguaje terapéutico

tiene la rára virtud de ser cualitativamente un nuvo lenguaje del yo. Aun

cuando d€pende de ü¡¡ visión antigua de la psiquis, esle lenSuaie no licne

antecedentes €n la €ultura estadounidense o europea. En

prá€ticament€

es€ s€ntido, representa una posibilidad singularmerte pristin¡ d€ com-

prender de qu¿ manera ernergen las nuevas formas cukurales y cómo los üuevos lenguaj€s transforman lar autoconrprensiones que se introducen en las reláciones sociales y en ac.ión. Rcord¿ndo la perspectiva de Rob€rt Bellah en r€la€ión con la Rdorma Proterante, pod€mos decir qüe

el discurso tenÉutico ha "reformulado el nivel rnás profundo de los sim-

bolos id€ntitarios':" Dich¿ r€formul¡ción pose€ un interés especia¡ parn

Cañbridge Univüsiry Pres, rgset túrcdi, Th¿ra?, .tlnft; Heñd¡, Rohnie

ofAñditan pr.hobgr.

to Motkryl¿In th.to» e. ¡rst,y Hemd¡.Ito"ú¡t ol'Aoúia t],.hotosr,

dos .x.epcion€s nolori¿s.

n v¿e tu.hard Rorry, P,riloJophf ond sótidl hope,Nncvd \ort. I,énBUin BmlG,

!2 Roben B.llá¡, ,.rD¿d l,c¡i¿I Fl¡ors on dligion n, o po, bo.li¡io,{¡ por¡¿ Nueva

tIt00Ll((l0ll t7

cl sociólogo dela cultura, pues tuvo lugd simultáneamentea través delos

canales espccializ:dos y formales del conocimien¡o cientifico y d través de

las industrias culturales (el cine,la prens popular,la industria editorial,

televisión). En medid¿ en que el dis€urso tcrap€utico rcpresenta un lenguaje del yo cualitativamente nucvo, nos permiie poner de relieve la cuestión de ¡a emergencia de nuevos códigos y siSnificados culturales y

preguntarnos por las condiciones que h¿cen posible su difusión y su

impacto en toda la sociedad- Estc libro puede ser leido como un liagmento

de una historia cultural -más amplia- de la iÍtrcspección, esto es, de un¿

historia del lengua,e y de las técnicas que üsamos para tratar.on nosolros

'n¡smosyexaminarnos (a tralés dc €ategorjas tales como "deseos;"mcmo'

En segundo lugar, no hay otro marco ctltur¡¡ <on la excepción del

liberalismo politico y el le¡guáie de t¿ eficicn.ia económio basada cn el

Drrcado- que haya cjercido uía influonciá t¡n decisiva e los modelos del

yo delsiglo xx. No se trar¿ sólo de que casi la mit¡dde Ia población haya

consultado a un profesional dc la salud mcntai,'r siDo que -más impoF

t¡lrte- la perspectiva terapéutica ha sido institui:io'¡aliz¡da

en varias csfe-

r¡s sociales de las sociedades co'rte¡nporánc¡s (por ejemplo,en las orga

trizaciones eco¡ótnicas, las es€uclas,los ei¡rcitos, .l Esrado dr bienesta¡,

los prog¡amas de rehabilitación para p¡esos ylos.onflictos intrrna.iona-

les). asuniendo la fornra del ¡nálisis inrrospectivo, ya la de un raller New Age de "mente-cucrpo'l ya la dc un programa dc reafirmación peF

sonal,la terapia ha logrado uD nivel iDusualde legitinr ¡d¡d cultural una

in\riruciones yentornos

¡ran variedad degruposso.iales.,,rganizd(i,'ne5,

eulturales. tsl discurso ter¿péutico ha atravesado yha desdibujado las csfe

Lu eslancas de la ñode.n¡dad y ha llegádo ¿ constituise como uno dc los frin.¡pales ,:ódigos con los cuales expresar, conformar y guiarel yo. Ade-

n¡ás, a travésd€la estandarización de los planes de estudio a.¡démicos y esrandariza€ión de las profcsiones psicológica§, el discurso rerapéutico I ras.iende las fiont€ras nacionales y constituye un lenguaje "transnacional"

llcl yo. Si, tal como es.ribe S. N. Eisenstadl,la civilización tieDc centros

que difuminán y encarnan vision.r onlolóBicas,'r la perspccliv¿ leraÉutica

\e ha conve¡tido en uno de los centros de esa cntidad vaga y anorfn cono- ( ida como civili¿ación occidcntal.

ri luredi, 7l,crdpl d¡lr,a

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ror.

rrV¡¡scS.N.lliscnir¡d!nri¡l¿B¿.iv¡lnnlio¡s:lh.re.onslrudnrollhcvo,ld

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r8 I LA lrrYA{ró¡ t,ll ltx^ loot¡tr

En ter.er lu8¿r, el dis.urso terapéuti.o -qüá más que.ualqui.r otra formación cultural- ¡lustra los modos en que lá cühür¡ y el conocimiento

s€ han imbri.ado inexlricablemente €n lás sociedades conremporánea§.'r

Karin K¡orr-Cetina scñ¡lá:

Una sociedad del conoc¡mi€nto no es simplemente una sociedád con

más eryertos, con inñaestructuras te.nológicas y Glrucruras de lá infor-

mación y con interpret¡cion€s dc cspe.iatistas antes que de parricipan- tes. Soci€dad del cooocinriento significa que las culturas del conoci-

miento se han d€rramadoyhan tramadosutejido en lasocicdad; esl

iuego completo de procesos, expericncias y relaciones que sirven al

conocimiento y se desplicSan con su articula.ión. Esta "deshicenc¡a"

del conocimiento, la dcs.¡r8a de rela.iones de conocimiento en Ia socie-

dad, deb€ scr prescntadá como un pmblema a ser resuelto en un relato

sociológico (antes que económico) de las sociedádes del conociminto.

[ ] Necesitamos rarrear los modos en que el conocimienlo s. ha ror,

nado coolilurivo dc las rela.iones sociales.,ó

La psicologla .s sin dud¿s un cuerpo dc rextos y reorias elabor¡do en

organiz¿c¡ones forrna¡es por exp€ros ceriEcados para produ.irl¡ y utili- zrrl¿ Pcro €s quiá fundamenaalnenle tambien ün cuerpo de cono.iminto

ditundido a lo largo del nrundo a través de una amplia v¡riedad d indus- t.ias culturalcsi los libros de ¡utoayuda,los ralleres,lor .¿itr¡¡ow t levisi, vos,los pro8r.mas de radio con ll¡rn¡d.§ d 106 oyentcs,las peltculas.las

s€ries de televisión, las nov.las y las revistas har sido plaraformrs cultu-

rales esenciales para la ditusió¡r d€ la terápia a lo ancho y a lo largo de la

sociedad y la cuhura estadounidenses. Todos los arriba mencionados han

sido y siguen siendo cmpla2amientos centrales pará ditusión dl cono- cimiento terapéutico, y h¡c€n de ese conocimiento una parte §encial del

univ€rso cultural y moral dc las clases medias estadounidenses. Esta situá-

ción dual de la psicolo8la, simuháneamente profesional y popular, es lo

que la hacc tan interesante para el cstudioso de la cultura contemporáneá;

¡r v!ár Doy¡. M.Grüy, &,os,Ldg. ¿J d¿l¿, Nueu Yo.k. Rourledsc, ,9e6r

6to onrr¿di.c l¿ su6.r.rci¡

d

"/r,.

d. Adam KúpÍ .n cd¡!¡{: ¡'

r,rroro¡qir:r'r

(¡ñbrid8., ,r. H¿p¡rd U¡ivrsnr Pr.s reee {r.¡d. 6p.: cri¡rÚa:

h ñ'ió" ü ¡

d. la id

@pilor6, Barc.lona, P¡idós, u3], dc qu. nG dóh¡ccmG y úrili¿.m6€n su luEú conceprG r¿lcs como onftiFi.¡ro

dc dtura

o (dnci¿so no¡m6.

t6 xarin Knorrccrina, "9xi¡lny enh obi(ls: 9xiil ret.rio¡r

i¡ pcrsi¿l

r¡oücd8( siel'6', .n 1t¡."4r Cx¿"ra §ri.¡/ ¡.i. N' + 1992, pp. 9 ¡o.

r¡r¡0Dur(lór Ir9

ofreE uDá oportrnidad para compr€nder de qué manera la cuhura alla y

l¿ cultura popular s€ ven empapadas complctamente por las formaciones dd cono€imiento. De hecho, en la medida en que "los conocimientos s€

han rornado ellos mismos tue?¡s de.isivas cn nucslm desármllo e(onó-

mico y lecnológico",', consrituycn un aspcclo importanlc dc la ac.ión

cultur¡l en las sociedades contemporáneas.

mienio luvo lugár á lrávés de los m€dios masivos d€ .omunicación y€n

múlt¡plcsescenarios

kjg¡co se convirtió en un modo de represenlar al yo,lo que cxplica a su

lcr por qué se apoderó de las definiciones dcl ¡: de manera tan firm€ y (luradcra. E¡ conocimiento y los sisiemas simMli.os han llcgado a con-

hrmar lo que smos porque son representados dcntro de las institucio¡es

soci¡les que les confieren ar¡toridad a ci€rtos nmdos de conocer y de háblar

y hs conv¡enen en rutinas, de manera que puedan lransformarse en los

(odi8os s¿mió1i.c' invisibles que organicen la conducl. ordin¿riá y €slruc-

xrren los rituales de inregración del yo. Este supuesto devcla la principal .srrntcgia de este libro, eD tánto examina de qué manera el dis.u¡so tera-

I'curico h¡ sido incorporado dentro de difercnles cscenarios instiluciona-

l.\ r¡les como empr€sa, Ia familia y las pr¡ícticas corri€nt6 de l. áuloayuda

( .ximinádos rcspe.tivamente en los capitulos l, 4 y t), y cómo org¡niza l¡s

I-a ditusión de este conoci-

internacion¡les,en los cualesel conocimienlo psico-

sociales en .ada una de est¡s 6fcr.s.

'.laciones

Iinalmente, el discurso terapéulico es un ercelenl€ lugar para €l anlisis

, ulh¡r¡l porque ha atravesado todo el siglo xx,8¡nando.¡da vc! mayor

hrcrTa y mayor alcance. ¿Cómo fue que la est ructura .ultural de la terapia {'hrevivió todo el siglo xx en los Estados Unidos y se vio incluso reforzada?

I i¡iilesel proceso m€diante el cual la estructur¡cultural

persisle y perdura?

l:rl.omo lo expresa orlando Patterson,la corl¡nu¡dad cultural