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Evaluación de los errores de refracción y de la capacidad adaptativa de niños con el Síndrome de Down:

evaluación y comparación de retinoscopias realizadas con distintos métodos

EVALUACIÓN DE LOS ERRORES DE REFRACCIÓN Y


DE LA CAPACIDAD ADAPTATIVA DE NIÑOS CON EL
SÍNDROME DE DOWN: EVALUACIÓN Y COMPARACIÓN
DE RETINOSCOPIAS REALIZADAS CON DISTINTOS
MÉTODOS
Pía Burman-Lindelów, Optometrista1

ANTECEDENTES Y OBJETIVOS

Es sabido que los errores de refracción y la acomodación defectuosa son


problemas muy comunes asociados con el síndrome de Down. (Jacobson, L.,
1987, Lindtedt, E., 1983, 1986, 1992, Bogsten, H. y otros, 1992, Woodhouse,
J.M. y otros, 1992).

Por lo general, el estado refractivo del ojo se identifica de manera subjetiva,


basándose en la información facilitada por el paciente.

Cuando se examina a niños o a personas intelectualmente discapacitadas, se


emplea un instrumento, el retinoscopio, para determinar objetivamente el
estado refractivo del ojo.

El objetivo de este estudio es investigar en qué medida los niños afectados por
el síndrome de Down, de edades comprendidas entre los 8 y los 12 años, están
retrasados en su acomodación con respecto a un grupo de control de niños
normales, de la misma edad y con similares errores refractivos.

Para ello, se ha comparado una retinoscopia estática con ciclopejia llevada a


cabo por un oftalmólogo con los resultados de una retinoscopia estática sin
cicloplejia.

La agudeza visual, medida a 3 m, se compara con la agudeza de cerca,


medida a 20 cm. Si la agudeza visual de lejos es superior a la agudeza visual
de cerca, se equipa al paciente con unas gafas bifocales con objeto de
aumentar su agudeza de cerca.

MÉTODOS

Se realizan dos tipos de retinoscopia estática, así como una retinoscopia


dinámica.

1. Retinoscopia estática con acomodación paralizada


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Tomteboda Resource Centre, TRC Box 1313, S-171 Solna, Suecia

En: VISION'96 : Actas de la V Conferencia Internacional sobre Baja Visión, Madrid 8-12 de julio de 1996. -
Madrid : ONCE, Dirección de Acción Social, D.L. 1997. Vol. 1, p. 311-313.
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Evaluación de los errores de refracción y de la capacidad adaptativa de niños con el Síndrome de Down:
evaluación y comparación de retinoscopias realizadas con distintos métodos

Un oculista examina a los niños y realiza una retinoscopia con ciclopejia.

2. Retinoscopía estática con punto de fijación a distancia

Los niños se ponen una montura a la que se acoplan unas lentes L/R+2.0D.
(La potencia de la lentes está orientada a compensar la distancia a la que se
efectúa la prueba; el retinoscopio se sitúa a 50 cm del paciente, y de esta forma
el paciente puede adaptarse con mayor facilidad).

Punto de fijación: mi ayudante muestra una muñeca a 2 o 3 m (la distancia


depende del área de atención del niño) y juega con ella, para mantener la
fijación del niño a la distancia correcta.

3. Retinoscopia dinámica

En la retinoscopia dinámica, los niños, que llevan una corrección de la visión de


lejos, fijan binocularmente un objeto próximo: un optotipo con dibujos sencillos
que representan cosas que pueden interesarles, montado en un regla a 20 cm.
Mientras el niño fija el punto, yo me desplazo hacia atrás con el retinoscopio
con objeto de variar el movimiento.

Ejemplo: Si la variación en el movimiento se produce a 150 cm mientras se


está fijando un punto a 20 cm, la suma se calcula de la siguiente manera:

Variación en el movimiento a 150 cm = 0.6 D.


Fijación a 20 cm = 5.0 D.
Suma = 5.0 - 0.6 ~+ 4.5 D.

En nuestra investigación con niños con síndrome de Down de una escuela


especial (Bogsten y otros, 1992), descubrimos que estos niños tenían
dificultades especiales a la hora de adaptar la visión.

En un principio pensamos en proporcionarles una corrección adecuada para


ver de lejos. Pero este método no siempre resultaba suficientemente eficaz.

Los niños equipados con gafas bifocales, cuya potencia de cerca se había
establecido mediante una retinoscopia dinámica, mejoraron su postura de
trabajo, de trabajar (o comer) a una distancia de 5-10 cm, pasaron a sentarse
rectos y a trabajar a una distancia mayor, a veces de hasta 30 cm.

Esta corrección también les facilitaba la labor de comer, con la espalda recta y
a mayor distancia, a veces de hasta 30 cm.

Otra posibilidad es aumentar la agudeza de cerca con gafas bifocales.

Si la agudeza visual de lejos es mayor que la agudeza visual de cerca, la suma

En: VISION'96 : Actas de la V Conferencia Internacional sobre Baja Visión, Madrid 8-12 de julio de 1996. -
Madrid : ONCE, Dirección de Acción Social, D.L. 1997. Vol. 1, p. 311-313.
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puede aumentar la agudeza de cerca.

La agudeza de lejos y la agudeza de cerca deben ser equivalentes. Veamos un


ejemplo en que no lo son:

Agudeza de lejos = 0.2


Agudeza de cerca = 0.08

En este caso se ha producido algún error, y habrá que investigar si la lente para
la corrección de lejos es demasiado débil y su potencia debe aumentarse (o
disminuirse).

Si la corrección de la visión de lejos es correcta, el niño requiere una corrección


mayor para la visión de cerca.

Cuando se aplica la nueva corrección de cerca, se suele descubrir que la


agudeza visual de cerca aumenta hasta el mismo nivel que la agudeza visual
de lejos, que en este caso era de 0.2.

En nuestro estudio utilizamos optotipos LH (de Lea Hyvarinen) tanto para medir
la agudeza de lejos como la de cerca (con niños de 3 años en adelante). Estos
optotipos se utilizan como los que tienen letras, pero son más fáciles de
identificar y cuando no se ven, se convierten en círculos. Gracias a ello, el niño
siempre puede responder, y cuando responde: "círculo, círculo...", el
examinador sabe que el niño no alcanza a ver los símbolos.

A corta distancia, los optotipos se presentan representados en cartas, de uno


en uno. Si se desea que los símbolos parezcan palabras, se colocan en
grupos.

En nuestro estudio (Bogsten y otro), empleamos cartas Bust (de Eva Lindstedt),
que son las más sencillas. Esta prueba se puede realizar siempre que el niño
sea capaz de identificar objetos de aspecto semejante; así, por ejemplo,
emparejará dos formas abstractas, una negra y otra blanca, y separará un
dibujo de unas tijeras de otro dibujo semejante de unas gafas.

Esta prueba puede realizarse a partir de una edad, mental o biológica, de 1,5 a
2 años. Si el niño no habla, se puede recurrir al lenguaje gestual.

Nuestra investigación aún no ha concluido. Hasta el momento, hemos


examinado a 14 niños, dos de los cuales no llegaron a manifestar medidas de
agudeza visual con los optotipos LH porque no eran capaces de identificar
objetos de aspecto semejante. (Además se realizó un estudio piloto con dos
niños).

Todavía no se ha examinado al grupo de control de niños normales.

En: VISION'96 : Actas de la V Conferencia Internacional sobre Baja Visión, Madrid 8-12 de julio de 1996. -
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evaluación y comparación de retinoscopias realizadas con distintos métodos

INTERROGANTES

En el curso de la investigación se ha observado que los niños con un nivel más


elevado de inteligencia eran capaces de fijar la vista y adaptarla a una distancia
menor del punto, y de ello se derivan una serie de interrogantes:

1. ¿Están relacionados el nivel de inteligencia y la capacidad para


adaptar la vista?

2. ¿Son más curiosos los niños más inteligentes y, en consecuencia,


tratan de ver los objetos pequeños a corta distancia y por ello desarrollan
una capacidad superior de adaptación?

En: VISION'96 : Actas de la V Conferencia Internacional sobre Baja Visión, Madrid 8-12 de julio de 1996. -
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