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Este 25 de mayo se cumplen 76 años desde la creación oficial de la Educación

Inicial, reconociendo la labor merecida de todos los educadores que


contribuyen considerablemente al fortalecimiento formativo de este nivel.
Desde muy pequeño el niño o niña empieza a descubrir el mundo exterior,
enfrentándose a los demás, aprendiendo a pensar, a jugar y a trabajar en
común. Afirma su imagen, establece una relación equilibrada con sus padres
y con su familia. Su pequeño espacio protegido, cambia.

El centro de Educación Inicial ayuda en todo a este desarrollo. La escuela se


convierte en su segundo mundo, en su universo de primera "Socialización".
Representando un papel de primer orden en la educación y desarrollo. En
algunos casos, la escuela es el único universo, el único rincón de afecto.

En lo social, el niño descubre un mundo hecho a su tamaño, en el que hay


individuos tranquilos y violentos, niños y niñas. Aprenderá a defenderse por
sí solo sin la protección de sus padres. En la comunicación, el niño se verá
obligado a realizar todos sus esfuerzos para que sus compañeros lo
comprendan.

Otras ventajas de la Educación Inicial son las actividades de grupo, que


estimulan el esfuerzo y acostumbran a la disciplina. Las canciones, los juegos
entre varios, agudizan la imaginación y desarrollan su expresión.

Los antecedentes de la Educación Inicial se remota a un 25 de mayo de 1931,


donde, a pedido del Presidente Augustos B. Leguía, las educadoras Victoria
y Emilia Barcía Bonifati fundan el Primer Jardín de Infancia en el Perú. Ellas
formularon Propuestas Educativas que incluían a los niños a partir del
segundo año de vida.

No obstante, hace más de un siglo, en el Perú se registran instituciones y


programas dirigidos a la primera infancia. Entre estos servicios se encuentran
las experiencias asistenciales que Juana Alarco de Dammert fundara en 1896,
la Cuna Maternal de la Sociedad Auxiliadora de la Infancia, dirigida a apoyar
a familias de escasos recursos. En 1968, en la zona surandina, se crearon las
primeras casas de niños, denominadas Wasa Wasi (quechua) y Wawa Uta
(aymara).

Oficialmente este Nivel Educativo se crea en el mes de Marzo de 1972


mediante la Ley General de Educación 19326, para atender al niño y a la niña
desde el nacimiento, dentro de un proceso de reforma educativa liderado por
el intelectual y educador Augusto Salazar Bondy. La estructura era la
siguiente: cuna para los niños de 0 a 3 años de edad, jardines de Niños para
los infantes de 3 a 5 años.
CUNA MÁS: 526 VARONES PARTICIPAN COMO
FACILITADORES EN EL DESARROLLO Y
APRENDIZAJE DE NIÑAS Y NIÑOS
En el Programa Nacional Cuna Más (PNCM), del Ministerio de
Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), el rol de facilitador no es
exclusivo de las mujeres, ya que 526 varones también desempeñan
esta importante labor, debidamente capacitados, con el firme
propósito de mejorar el desarrollo y aprendizaje de las niñas y niños
menores de tres años, mediante el Servicio de Acompañamiento a
Familias (SAF).

Dicha cifra representa el 4.8% del total de facilitadores del SAF, que
asciende a 11,009, de los cuales 10,483 son mujeres.

A nivel de departamentos, Amazonas tiene el mayor número de


facilitadores varones con 82, seguido por Cajamarca (77), Loreto (72),
Áncash (68), Puno (30), Huánuco (29), La Libertad (23), Cusco (22) y
Apurímac y Huancavelica con 20 cada uno.

El facilitador es un voluntario de la comunidad


que recibe capacitación permanente para
realizar visitas a las familias usuarias del SAF
en sus hogares, con el fin de fortalecer
prácticas de cuidado y aprendizaje en este
ámbito y potenciar el desarrollo físico,
emocional y cognitivo de las niñas y niños.

Este es el caso de Pablo Clemente Nateros,


quien se desempeña como facilitador desde
hace seis años en Huancavelica, donde tiene
a su cargo a un grupo de nueve familias de los
centros poblados de Achapata y Vista Alegre,
ubicados en los distritos de Acoria y Yauli,
respectivamente.

Durante las visitas, las cuales lleva a cabo una vez a la semana,
Pablo también realiza un monitoreo del crecimiento y desarrollo de
las niñas y niños, así como de la calidad del entorno físico, social y
emocional del hogar. Asimismo, facilita materiales educativos a las
familias para promover el juego y el aprendizaje y fomenta el
intercambio de experiencias entre las usuarias y usuarios.

“Realizo mi labor con mucho cariño y entrega en beneficio del


desarrollo de la primera infancia. Me siento muy
comprometido con lo que hago. Mi rol de facilitador me ha
permitido revalorarme como persona”, afirma.

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