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1 —LAS PRUEBAS

Estamos conscientes de que tenemos al Espíritu Santo en nosotros, sabemos que tenemos su
poder, un poder indudable, y que El obra en nosotros y por nosotros cuando tenemos las
disposiciones necesarias.
Así como un avión de propulsión a chorro, teniendo poder, no puede ser útil si no sabemos
manejarlo, lo mismo nos pasará con el poder del Espíritu Santo: no se manifestará en nosotros si
no hemos aprendido a ser dóciles y estar atentos a El. Por eso, después de que Jesús nos bautiza
con su Espíritu, se recomienda una época dedicada a la oración, para conocer cuál es la voluntad
de Dios y su llamado especial para nosotros: "La atraeré y la llevare al desierto y le hablare al
corazón".
(Oseas 2:16). Es por eso por lo que, en nuestra COMUNIDAD, debemos procurar que pase un poco
de tiempo antes de que los recién bautizados en el Espíritu comiencen a servir al Señor entre sus
hermanos.
Cuando nos entregamos al Señor, necesitamos crecer espiritual-mente, y las pruebas son
necesarias para ese crecimiento; en Lucas 8:13, vemos que hay algunos que, recibida la semilla, la
palabra de Dios, al momento de la prueba desertan.
La prueba dispone para un don mayor del Espíritu Santo. El cristiano probado puede discernir,
verificar, probar las cosas, según lo que dice Pablo en Romanos 12:2 o en Ef. 5:10. Es como checar
el funcionamiento del avión; si tiene suficiente gasolina, si todos los aparatos están en buen
estado, etc., antes de que emprenda el vuelo, para evitar una catástrofe.
El servicio al Señor exige fidelidad y obediencia. Esta obediencia debe ser sin condiciones, en total
entrega, dispuestos a que nos pruebe y nos vuelva a probar en la forma que El quiera, y a recibir
sus pruebas con paciencia, fe y amor, hasta que El nos indique que desea utilizarnos y como,
sabiendo que el Señor no nos probará más allá de nuestras fuerzas (l Cor 10,13), pero que
ciertamente nos probará y nosotros tenemos que demostrar nuestro amor al Señor. Dios prueba a
los suyos, solo Satán los tienta. (Luc. 22:31) (Ap. 2:10) (San. 1:13-15). Por eso debemos estar listos
para dar fruto, para ser trigo que se guarde en el granero y no paja. (Mt. 3:12). Debemos estar
preparados para la llegada del Señor. Esta preparación exige el superar pruebas frecuentes (Lc.
12:35-40).
2. —LAS TENTACIONES
Una de las pruebas que más frecuentemente tenemos que pasar, es la de las tentaciones. La
tentación es la prueba de fe del hombre. La tentación revela la verdadera disposición del hombre
hacia Dios y la sinceridad de su entrega. La tentación es hecho por el demonio, el es el agente de la
tentación, lo cual aparece con claridad en el Nuevo Testamento, en las tentaciones de Cristo. Jesús
permitió que el demonio lo tentase, nos enseña cómo debemos vencer las tentaciones, y El
siempre está dispuesto a ayudarnos a vencerlas. (Eclesiástico 33:1) (Sant. 1:2). Pero nuestra
naturaleza caída nos hace blanco fácil, por eso el demonio nos tienta con las cosas que el sabe
pueden hacernos caer y desviarnos de la ruta que el Señor quiere para nosotros. Resistir esas
tentaciones es la lucha que se nos presenta, la batalla que debemos ganar. Pablo recomienda ser
constantes en las tribulaciones. (Rom.12:12).
Las tentaciones básicas del ser humano, son las mismas por las que quiso pasar Jesús en el
Desierto. Después de que Jesús fue bautizado en el Jordán y de que el Padre había proclamado
"Este es mi Hijo amado en quien me complazco", El Espíritu Santo lo condujo al desierto para ser
tentado. (Mt. 4, 1). El Señor quiso experimentar todas las debilidades de la naturaleza humana, aun
las tentaciones. Exento de pecado (Jn. 8:46, 1 Jn. 3:5), permitid ser tentado por el demonio. El
tomó nuestra naturaleza integra, con sus debilidades y flaquezas en todo, menos en el pecado.
(Heb. 4:15). Esto nos debe enseñar que el ser tentado no es señial de que Dios nos rechaza; al
contrario, las tentaciones son pruebas, y las pruebas nos ayudan a conseguir la santidad. (Rom. 5:3
ss.) (2 Cor.12:9) (San. 1:2 ss.) (Heb. 2:18).
Fueron tres las tentaciones por las que pasó Jesús, pero hoy vamos a tratar únicamente de la
primera. Estas tres tentaciones son ejemplo de los tres peligros principales por los que atravesamos
nosotros.
3—PRIMERA TENTACION
Si leemos cuidadosamente los capítulos 3 y 4 de San Lucas, así como otras muchas partes del
Evangelio, aprendemos que la primera condici6n para servir a Dios, es la extirpaci6n de nuestro
egoísmo, arrancarlo desde la raíz. Los pasajes de los Evangelios en los que se habla específicamente
de las tentaciones de Jesús (Mt. 4:3-11, Mc. 1:12-13), nos ensenan también que los dones que
hemos recibido del Señor, jamás los debemos usar por intereses personales, ni por retos, aunque
estos nos parezcan fuertes e importantes.
Los 40 días de ayuno de Cristo son simbólicos: Moisés pasó en el monte 40 días, antes de bajar con
las tablas de la Ley; 40 días de lluvia duró el diluvio; el pueblo de Israel pasó 40 años en el desierto;
Jesús que nos va a salvar y nos conduce a la tierra prometida, también ayunó 40 días y 40 noches.
Fue entonces cuando sintió hambre.
El diablo que siempre aprovecha las ocasiones de debilidad para mandamos sugestiones que nos
aparten de la voluntad de Dios y de su amor (1 Ped. 5:8), se acerca entonces a Jesús sugiriéndole
quo use su poder.
La primera tentación de Jesús fue: "Si eres hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan".

Con esto el diablo vería que tan fuerte era Jesús, que tan sugestionable.
Le pide que use su poder para un beneficio personal, aprovecha su hambre para ponerle la
tentación contraria. Jesús vence la tentación y contesta: "No sólo de pan vive el hombre, sino de
toda la palabra que sale de la boca de Dios" (Mt. 4:3-4) mostrándonos con eso cómo debemos
actuar cuando estamos en su servicio; no usó su poder para provecho de El mismo. En cambio, ya
en su ministerio, y solamente porque la gente que lo escuchaba tenía hambre, us6 ese poder para
multiplicar los panes y los peces. Satanás sabe que toda necesidad física requiere satisfacción, y si
nos hemos acostumbrado a tener siempre los cinco sentidos muy satisfechos, él nos tentará por
allí. Por eso debemos fortalecernos contra este tipo de tentaciones, acostumbrándonos a vencer
nuestros sentidos, y la forma de vencerlas cuando nos llegan, es la misma que uso Jesús: "No sólo
de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de Dios".
Es decir, que debemos llenarnos de cosas espirituales, como la palabra, la oración, etc.
Esta tentación es muy amplia: el diablo puede sugerirnos calmar nuestra hambre de comida y
bebida, de placeres sexuales ilícito, de aromas, de toda clase de sensualidades, y nos disfraza todo
esto como "licito", pues es astuto y falso. Nos presentará estas cosas como necesarias por nuestra
condición social por ganarnos amigos, aun como forma de ganar personas para Cristo. No debemos
dejarnos engañar por el y vencerlo como Jesús.
Cuando vencemos una tentación, es casi seguro que después vendrá una más fuerte, pues el
demonio lo que desea es vernos vencidos; pero también con cada tentación vencida, salimos
fortalecidos y con mayor poder para vencer la siguiente, aunque sea más fuerte.
Debemos estar prevenidos y hacernos fuertes venciendo nuestros apetitos en algo, por eso es tan
recomendable el ayuno, por eso oímos que los santos hacían con frecuencia distintas
mortificaciones y penitencias. Pero al vencemos en este sentido, debemos procurar que no sea en
forma orgullosa, con la soberbia de que nuestra voluntad es fuerte y poderosa, sino por el
contrario, con la humildad total del que se apoya en el Señor como en su sola fuerza, su sólo poder,
y pensando
que si emprendemos esa lucha y deseamos vencer, es con la sola meta de ser en sus manos
instrumentos más dóciles para que El nos utilice plenamente.
La oración es un arma poderosa para vencer las tentaciones. Debemos pedir siempre al Señor su
fuerza y su amparo, especialmente contra las tentaciones inesperadas. Al rezar el Padre Nuestro,
debemos poner toda
nuestra voluntad en las palabras: "No nos deles caer en tentación y líbranos del mal".

Pues nuestro Padre desea nuestro triunfo sobre Satanás y sus ardides y nos protegerá siempre
contra el.
1. — ¿Cual crees tu que es la mejor forma de prepararte para la batalla espiritual?
a) la convivencia b) las limosnas c) la oración

2. — ¿Cómo podemos nosotros ser tierra fértil? (Lucca 8:15)

3. — ¿Cual es una de las pruebas más frecuentes que tenemos quepasar? (Santiago 1:14)

4. — ¿De dónde o de quien nos vienen las tentaciones? (Santiago 1:13-15) (1 Tes. 3:5)

5. — ¿Si somas tentados, será señal de que Dios nos rechaza? ¿Porqué?

6. — ¿Por qué Dios permite que seamos tentados? (Rom. 5:3-5) (1 Ped. 6:7)

7. — ¿En qué consistió la primera tentación de Cristo?

8. —La primera tentación que nosotros podemos considerar que es la que nos conduce a nuestra propia
satisfacción. Cita un ejemplo de lo que tú hayas experimentado en este aspecto.

9. — ¿Cómo podemos fortalecernos para este tipo de tentación?

10. — ¿En la fuerza de quien debemos confiar para vencer esta tentación? ¿Porque?

11. — ¿Qué palabras del Padre Nuestro debemos decir con especial fervor cuando somas tentados?

12. — ¿Cual debe ser nuestra meta cuando luchamos contra las tentaciones y procuramos vencerlas?

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