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Derechos Humanos

Conflicto y Derechos Humanos en Colombia

Presentado por:
Diana Yanith Hoyos Muñoz
Elcy Andrea Muñoz Alonso
Deyalid Perez Mendivelso

Presentado a:
Yira Lizet Perea Osorno

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA CLARETIANA


UNICLARETIANA
Bogotá, Mayo de 2019
Indice
Pag
Introducion III
¿Por qué las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos constituyen
crímenes de lesa humanidad? IV
¿En qué medida estos crímenes comprometen la responsabilidad
general del Estado y particularmente de las fuerzas armadas? IV
¿Por qué estos crímenes permanecen en la impunidad? V
¿Estos casos deben ser discutidos en el proceso de paz y qué VI
tipo de justicia debe ser aplicado a los responsables?
Conclusion VII
Bibliografia IX

II
Introducción
A lo largo del conflicto armado interno, las fuerzas militares colombianas han confrontado
acusaciones de graves violaciones de derechos humanos con el origen de los grupos
guerrilleros, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de
Liberación Nacional (ELN). En la década de los ochenta, aumentaron las denuncias contra
la fuerza pública por violaciones a derechos humanos que incluían la comisión de
detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales y tortura. (CIDH, 1993).
El delito de “falso positivo” no está contemplado en el ordenamiento penal colombiano
ni en ningún otro tipo de legislación. En el Derecho Internacional Humanitario se conoce
como ejecución extrajudicial un caso de violación a los derechos humanos que consiste en el
homicidio de manera deliberada de una persona por parte de un servidor público que se
apoya en la potestad de un Estado para justificar el crimen, y en el Derecho Penal
Colombiano está contemplado en el capítulo III, como homicidios en persona protegida.
(Guerra y Fernández, 2009).
Las ejecuciones extrajudiciales ya eran un problema importante antes de 2000: 634 de
esas ejecuciones adjudicadas a las Fuerzas Armadas de Colombia entre 1994 y 1999 han
sido documentadas. Sin embargo, el escándalo alcanzó furor en el 2008, cuando Luis
Fernando Escobar Franco que en ese entonces personero de Soacha Cundinamarca
denunció la aparición de los cadáveres de 19 jóvenes que habían desaparecido en este
municipio, y que aparecían como bajas del ejército en Norte de Santander. Posteriormente
se manifestaron otros casos en Antioquia, Boyacá, Huila, Valle y Sucre. (INFORME DE
MISIÓN, 2010).
A pesar que la violencia política ha perdurado por muchas décadas, se percibe un gran
ascenso de casos relacionados con el inicio de la política de Seguridad Democrática llevada
a cabo por el ex Presidente Álvaro Uribe, en el cual, se presentaron numerosas bajas de
civiles reportados como si hubieran muerto en combate denominados por los medios de
comunicación como falsos positivos, para Octubre del 2009 la Fiscalía General de la Nación
tenía bajo investigación 946 casos relacionados con posibles "falsos positivos" y la
Procuraduría tenía a su vez 1043.
Segun Philip Alston, relator especial de la ONU en un informe presentado a Colombia,
en el 2009, denunció que existe impunidad en un 98.5% de los posibles casos de los falsos
positivos. Estos hechos se produjeron porque las unidades militares se sintieron presionadas
para demostrar que su lucha contra las guerrillas tenía resultados positivos a través del
“número de bajas” (Alston, 2010). Además de sentirse presionados y adquirir buenos
resultados hay que sumarle los diferentes incentivos que recibieron las Fuerzas Militares,
mediante el decreto 029 de 2005 de Ministerio de defensa.
En mayo del 2015, se realizó el primer encuentro nacional de víctimas de ejecuciones
extrajudiciales, el principal objetivo de estas familias es que las muertes de sus hijos, padres
y hermanos no queden en la impunidad y que se aclare qué pasó.

III
¿Por qué las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos constituyen crímenes de lesa
humanidad?
En el Derecho Internacional Humanitario se conoce como ejecución extrajudicial, y en el
Derecho Penal Colombiano está contemplado en el capítulo III, como homicidios en
persona protegida. (Guerra y Fernández, 2009).
Los falsos positivos subyacen de una problemática social en nuestro país, que trasciende
y afecta a diversos sectores de la sociedad, desde los estratos más bajos, hasta los más altos
escaños de la élite colombiana. Estos sucesos que sacudieron a Colombia en la década del
2000 involucran a miembros del Ejército de Colombia como responsables de crímenes de
lesa humanidad, ataques contra la población civil, asesinatos, desplazamiento forzado,
secuestros, torturas, delitos sexuales y reclutamiento de menores de edad para participar en
hostilidades, para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate dentro del marco del
conflicto armado que vive el país.
Las Ejecuciones extrajudiciales y asesinatos ejecutados por miembros de las fuerzas
militares como acción sistemática constituyen actos de lesa humanidad según el artículo 7º
del Estatuto de la Corte Penal Internacional CPI, por que son ataques en contra de la
población civil, que comprometen al Estado y que violan tanto el sistema de derechos
humanos, como el de derecho internacional humanitario aplicable en conflictos no
internacionales y, como tal, constituyen crímenes de guerra.
Estos asesinatos tienen como objetivo presentar resultados por parte de las brigadas de
combate para obtener beneficios y recompensas, estos hechos se produjeron por la presión
de las fuerzas militares para demostrar que su lucha contra las guerrillas tenía resultados
positivos.
¿En qué medida estos crímenes comprometen la responsabilidad general del Estado y
particularmente de las fuerzas armadas?
Según el informe plasmado en el documento, una vez en el poder en el año 2002 el señor
Álvaro Uribe Vélez pone en marcha la seguridad democrática,finalmente esta propuesta fue
lo que le dio el triunfo contundente, es así como la lucha contrainsurgente se convierte en el
principal eje de su gobierno y para que esta estrategia fuera exitosa, se implementó un
sistema de incentivos y recompensas; y la presión como medida para generar resultados.
Ahora bien que el gobierno y altos mandos hayan resuelto optar por estas medidas, no
justifican bajo ninguna circunstancia los hechos, ni mucho menos a los autores intelectuales,
teniendo en cuenta que los asesinatos fueron planeados, organizados y ejecutados por
miembros activos de las fuerzas públicas y Según la oficina del fiscal de la CPI, estos
crímenes pueden ser catalogados como de lesa humanidad y de guerra ya que se ejecutaron a
lo largo y ancho de la geografía nacional.
El informe habla de Indicios de responsabilidad de los altos mandos militares así:
Responsabilidad Penal Individual en Derecho Penal Internacional, y La Responsabilidad de
los Superiores Militares en los casos de Falsos Positivos.
En artículo de Jorge Gómez Pinilla en el 2015, que según la Human Rights Watch
(HRW) en un informe titulado El rol de los altos mandos en falsos positivos (pasó a ser
parte de los expedientes de la fiscalía), donde dice que estarían involucrados el entonces
comandante general de las fuerzas militares y su homólogo en la comandancia del ejército.

IV
Las acusaciones contra el general Rodríguez Barragán provienen en parte del coronel
Robinson González del Río, quien afirma que aquel participó en la falsificación de
situaciones de combate y “contrató a un investigador policial para que hiciera la
acomodación en la escena”. Obviamente estas acusaciones son de extrema gravedad e
inmediatamente el presidente Juan Manuel Santos y el procurador Ordoñez, descalifican el
informe, que supuestamente está manchando el nombre de la institución militar, en cambio
de preocuparse por condenar los autores de los crímenes de lesa humanidad, se preocupan
por condenar dichas acusaciones que consideran ligeras y envenenadas. Debemos resaltar
que Ordoñes era el juez disciplinario de las fuerzas armadas, lo que nos hace pensar que hay
una complicidad con estas prácticas criminales, o es una imprudencia verbal.
Álvaro Uribe Vélez hizo un trino sobre reunión con las madres de Soacha “ varias me
expresaron que sus hijos estaban involucrados en actividades ilegales (lo cual no excusa los
asesinatos). Aquí convierte en criminales a las víctimas, no creemos que alguna madre le
haya contado a Uribe sobre las actividades delictivas de su hijo antes de caer asesinado a
manos del ejército. Es claro que no sabe de donde agarrarse para salir victorioso en su
defensa, pretendiendo descargar la culpa sobre las víctimas.
La responsabilidad del estado es dilucidar de donde partieron las instrucciones para
iniciar esta máquina de asesinatos por todo Colombia, si del comandante del Ejército, o de
su jefe directo el expresidente Uribe, quienes presentan desconcierto y dificultad para
enfrentar el problema al igual que se vieron desarticulados a la hora de poner la cara. El
90% de la bajas que se causaban por orden de la política de Uribe Vélez, eran civiles y no
guerrilleros dados de baja en combate. Las bajas mencionadas tuvieron su máximo auge con
la política de seguridad democrática de Álvaro Uribe.
¿Por qué estos crímenes permanecen en la impunidad?
Muchos de estos atroces crímenes permanecen en la impunidad según el informe porque
Algunos de ellos ocurrieron antes del 1 de noviembre de 2009, fecha en que la Corte (CPI)
adquirió jurisdicción sobre crímenes de guerra en Colombia, por otra parte, el estado juzga a
los responsables bajo la figura de encubridores y no como autores a los altos mandos
militares acusados de estas ejecuciones extrajudiciales, y/o falsos positivos
Tristemente sobre esta supuesta estrategia de guerra aplicada en este país, no se imparte
justicia, aun así, las víctimas no han sido olvidadas porque después de muchos años sus
familiares siguen buscando justicia. Es una lucha imparable que hacen que ellos nos
recuerden de estos casos, y que no pasen invisibilizados como muchos otros que han
quedado impunes y olvidados en Colombia y en el mundo.
En el año 2016 se ha producido poco más de media docena de sentencias
condenatorias y ratificaciones de condenas, en su mayoría a soldados y mandos
intermedios. Pero ello no significa diligencia en las investigaciones y fallos judiciales.
En su último informe de derecho humanos HRW denuncia la situación de estos y asegura
que a pesar de que varios oficiales de alto rango está siendo investigados por la fiscalía, no
se tiene registro de condenas contra algunos de ellos.
El aspecto más grave y relevante de los falsos positivos radica en la forma burda y
grotesca en que se pretende cobijarlos por la justicia transicional, también en la manera en
que se revictimiza a los familiares de los inocentes asesinados por la vía de la impunidad y
denegación de justicia. Observando la laxitud y la manera precipitada, sin querer llamar

V
ilegal, la forma en que algunos funcionarios judiciales, deciden calificarlos como asesinatos
“por causa, con ocasión, o en relación directa o indirecta con el conflicto armado”.
Idalí Garcerá, madre de Diego Tamayo Garcerá, un joven proveniente del municipio de
Soacha, con su Tenacidad y la de otras madres logró que la fiscalía llevará a juicio a 17
militares, quienes fueron coordinados verbalmente por el coronel Gabriel Rincón Amado
(hoy condenado a 35 años de prisión). Pero aún siguen esperando justicia para muchos de
los militares implicados. Según Idalí, “por cualquier cosa nos suspenden la audiencia: que se
enfermó un militar, que un abogado no pudo asistir y su defendido no permite que otro lo
represente, que los defensores no alcanzan a leer los documentos, que se borraron los
archivos de un computador. Cada audiencia es una excusa y nosotras, las madres, estamos
terriblemente cansadas, muertas de la rabia de que nos hagan eso”. Para los abogados de
Idalí, esas dilataciones tiene dos objetivos: aguantar el juicio hasta que se firme el proceso
de paz con las Farc, “a ver qué beneficios jurídicos les toca a los militares”, y esperar a que
se ponga en marcha el nuevo Fuero Penal Militar, que está siendo estudiado por la Corte
Constitucional.
La estrategia que se ejecuta por todo el país, es dilatar procesos mientras se concretan
beneficios para los militares procesados. La impunidad en Colombia es consustancial al
modelo de Estado excluyente impuesto por las clases dominantes, que les garantiza el uso
de la fuerza para defender sus privilegios políticos, económicos y sociales sin temor a las
consecuencias de sus actos.
De todo lo expuesto puede concluirse que no existen investigaciones penales efectivas en
contra de los altos mandos militares, quienes son los máximos responsables por crímenes de
lesa humanidad cometidos en Colombia. No parece haber voluntad estatal para vincularlos a
las investigaciones adelantadas por estos hechos.
¿Estos casos deben ser discutidos en el proceso de paz y qué tipo de justicia debe ser
aplicado a los responsables?
Como primera medida consideramos que estos hechos no deben quedar en manos de el
proceso de paz, ya que como decíamos anteriormente, los militares investigados están
dilatando procesos esperando los beneficios que les otorgue el proceso de paz y la JEP,
también anexando que estos crímenes ya son declarados de lesa humanidad y no por
conflicto de guerra.
Es necesario que el estado Colombiano organice procedimientos que permitan el
desarchivo de los procesos por falsos positivos, torturas y desapariciones forzadas, que
fueron adelantados por la justicia penal Militar y que posteriormente fueron archivados o
concluidos con fallos que impidieron conocer la verdad e individualizar a los responsables.
La reclusión de las fuerzas armadas, en guarniciones militares limita la efectiva
comparecencia de los acusados a los tribunales y pone en riesgo a los operadores de
justicia, familiares y testigos de crímenes investigados. Se debe tener una limitación del
fuero penal militar como garantía de no repetición, también estos delitos deben ser
procesados y sancionados, para que la sociedad y las víctimas puedan tener certeza de cómo
operaron las dinámicas criminales victimizadores y sobre la totalidad de sus responsables
involucrados.

VI
Conclusión
Bajo esta perspectiva veamos que contempla la legislación acerca de este término tan
escuchado en los últimos años entre la jerga Colombiana.
Agrega el autor: “ La conducta denominada como “falsos positivos” no está tipificada en el
actual código penal por lo que los partidos políticos acordaron definirla en esta nueva ley para
que las Fuerzas Militares tengan claridad en qué casos incurrirán en esta conducta. En tal
sentido, los congresistas decidieron incorporar en la legislación colombiana el delito de
“ejecución extrajudicial” y definieron la conducta de la siguiente forma: “El agente del Estado
que en ejercicio de sus funciones matare a una persona fuera de combate incurrirá en prisión
de 30 a 50 años de cárcel. Y se entenderá como “fuera de combate toda persona que esté en
poder del agente del Estado, esté inconsciente, ha naufragado, esté herida o enferma, y no
pueda por ello defenderse. También la persona que se haya rendido y haya dejado las armas”.
También se tipifica como ‘ejecución extrajudicial’ la acción en que un agente del Estado
ponga a una persona civil en absoluta indefensión.
En relación con lo indicado anteriormente, al respecto consensuamos que en este país los
militares en complicidad con organizaciones alzadas en armas han secuestrado, torturado, y
desaparecido a personas que no pertenecen a grupos guerrilleros,la gran mayoría
campesinos y personas de bajos recursos, el modus operandi consistía en llevarlos a lugares
lejos de sus viviendas, los vestían como guerrilleros, los asesinaban y para cerrar con broche
de oro los colocaban en el área de batalla, seguido de esto los cuerpos eran identificados
como guerrilleros dados de baja en combate, esta estrategia de guerra fue creada, para
incrementar el número de bajas, mostrar resultados y así recibir privilegios económicos por
parte del gobierno, quien ofrecía a cambio de guerrilleros muertos, para reflexionar se debe
entender que a los militares que ejecutaban estos asesinatos les otorgaron
bonificaciones económicas, días de descanso, vacaciones y hasta ascensos “ Por tan
poco mataban a sangre fría a personas inocentes, el valor de la vida humana para los
autores de estos actos tan cobardes, llegó a significar unos días de descanso.
Visión internacional:
El observatorio de derechos humanos de la CCEEU presentó resultados de la
investigación donde se atribuye 3.345 ejecuciones extrajudiciales a la Fuerza Pública entre
los años 2002 y 2008. durante la Política de Seguridad Democrática del entonces presidente
Álvaro Uribe Vélez (2002 a 2010), período en el que también se intensificó el conflicto
armado,Es por esta razón de peso que las víctimas del conflicto armado pidieron ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que el Estado colombiano juzgue
como autores y no como encubridores a altos mandos militares acusados de ejecuciones
extrajudiciales, o “ falsos positivos”puesto que, al ser comandantes de las unidades militares
con responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales, hay que juzgarles como autores y no
como encubridores” ya que de esta forma en términos penales se estaría disminuyendo el
tiempo de condena por el delito.
“según las estadísticas de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación,
tras la expedición de la directiva Ministerial 029 de 2005, se pasó de 73 denuncias por casos de
ejecuciones extrajudiciales contra la Fuerza Pública en 2005, a 122 en 2006 y 245 en 2007”
Sin embargo la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la
Organización de Naciones Unidas referenció 3.000 víctimas por este delito en el periodo
comprendido entre los años 2004 y 2008.

VII
Obstrucción de la justicia
Para este tipo de delitos en especial, el ejército a ejercido presión sobre operadores
judiciales, abogados y organizaciones de derechos humanos, utilizando la amenaza como
acto de intimidación, con el fin de ocultar o tergiversar la verdad y así dilatar las
investigaciones, uno de los ejemplos que menciona el documento es el de la ONG
Corporación Jurídica Libertad que trabaja sobre casos de ejecuciones extrajudiciales en
Antioquia, para este caso un militar de alto rango el General del Ejército Óscar González
Peña, quien se desempeño como comandante de unidades militares en Antioquia Afirma que
el número de denuncias sería proporcional al éxito de las unidades, así las cosas
consideramos que las fuerzas militares en Colombia, no le dan la importancia que amerita
este tipo de crímenes, desde nuestro análisis vemos que para ellos son gajes del oficio de la
guerra, es más se llegó al límite de descalificar cualquier investigación y empezar a trabajar
en la difusión del concepto: “guerra jurídica”. El cual según en el glosario del Ejército se
define como:“Denuncia que se les hace a miembros de la Fuerza Pública con hechos de
apariencia de delito, valiéndose de testimonios de personas afines a los grupos generadores de
violencia". Continúa: "Proceso de generar un marco jurídico propicio a sus fines e infiltrar el
proceso judicial y disciplinario con el fin de proteger a la subversión y atacar a la Fuerza Pública”.
Para redondear la idea vemos que cualquier ciudadano indignado con o sin pruebas que
intente, iniciar cualquier tipo de investigación, denuncia o actividad similar será calificado
como “ personas afines a los grupos generadores de violencia" así las cosas la supuesta libertad
de prensa que existe en la constitución nacional no es más que una falacia plasmada en la
carta magna.
Realmente al investigar con más profundidad acerca de este tipo de crímenes la
impotencia embarga nuestro panorama el cual se torna desalentador, al darnos cuenta que el
aparato político- militar maneja a su acomodo y conveniencia la justicia, y prueba de ello es
que estos casos no se deben juzgar por la JEP, acaso se estan olvidando que fueron
calificados de lesa humanidad, por lo cual no deberían entrar a la JEP que a propósito fue
creada para juzgar crímenes de guerra, y los falsos positivos son crímenes de Estado.
Entonces no entendemos por qué están en la JEP, claro es que las familias de las víctimas no
van a escuchar nunca la verdad allá.

VIII
Bibliografía
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positivo/344114-3

IX