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La diversidad lingüística peruana

El Perú es un país por excelencia multilingüe, la diversidad de etnias que tenemos nos hace ver la
existencia de muchas lenguas y culturas, muchas de ellas se encuentran vigentes contribuyendo al
desarrollo de nuestra comunidad y del país.

Mencionemos la ley 29735 que tiene como objetivo precisar el alcance de los derechos y
garantías individuales y colectivas establecidas en la Constitución en materia lingüística. Plantea
diversas medidas para que el Estado implemente los derechos lingüísticos, entre ellas, define la
política nacional para la promoción, conservación, recuperación y uso de las lenguas originarias,
también menciona que en el año 1975, se oficializó el quechua y el Estado peruano reconoce
como tal, el castellano, el quechua, el aimara y las otras lenguas nativas de la Amazonía peruana,
amparados en el artículo 48 de la Constitución Política.

Nuestras lenguas están amparadas por nuestra constitución, entonces viene la pregunta ¿Por qué
en el siglo XXI, aún existe la discriminación lingüística? Políticamente estamos amparados, pero
todavía queda esos vestigios de discriminación lingüística donde observamos que existe el
predominio del castellano como una única lengua, seguimos con el menosprecio a lenguas
autóctonas, nativas porque nos queda la idea de que son inferiores. Al prevalecer esta
discriminación, estamos yendo contra nuestra historia, nuestras costumbres, nuestros ancestros.
Es muy necesario que en el ámbito educativo se trabaje este aspecto profundamente, ya que
estamos refiriéndonos a toda una historia, donde comencemos a cortar ese yugo que nos dejaron
los invasores, somos un país pluricultural y multilingüe, tengamos eso muy claro, somos un país de
diversas costumbres y tradiciones, tenemos que aprender a amar lo nuestro antes de lo que viene
de fuera.

Aprendamos a respetar la diversidad de lenguas y a ser tolerantes con las lenguas autóctonas, la
mejor forma de dejar una cultura para nuevas generaciones es buscar, aceptar y reconocer en qué
país nacimos, crecimos y moriremos. La base de una nación próspera radica en el respeto,
disciplina y tolerancia.