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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN

FACULTAD DE CIENCIAS HISTÓRICOS SOCIALES

ESCUELA PROFESIONAL DE SOCIOLOGÍA

CURSO: LITERATURA NACIONAL Y REGIONAL

AREQUIPA – PERÚ

2018
CORRIENTE LITERARIA: Indigenismo
GÉNERO LITERARIO: Narrativo
ESPECIE LITERARIA: Cuento
ESTILO DEL LENGUAJE: Sencillo y popular

En esta corta historia José María Arguedas describe muy bien la difícil situación que
muchas veces los indígenas deben soportar cuando sus patrones abusan de ellos, pero a
la vez hace referencia a su actitud positiva frente a la adversidad; con lo cual considero
que el autor permite que tengamos una idea completa del indigenismo en el país dando a
conocer tanto los aspectos positivos como los negativos.
Evidentemente, en el pasado era mucho más común que existiera maltrato hacia los
empleados de las haciendas, pero debe reconocerse que en la actualidad aún sucede esto
en menor medida. Una práctica común es que los amos menosprecien a sus empleados
llamándolos “indios” (en sentido peyorativo) en vez de utilizar su nombre. En ese
sentido, en el cuento el autor hace referencia a la forma despectiva en la que los
patrones alguna vez se habrían referido a Singuncha, pues él mismo dirigiéndose a Hijo
Solo dice: “Los patrones pelean, matan a sus animales; por eso dicen que Lucas
Huayk’o es infierno. Pero tú eres de Singuncha, endio sirviente”.
Asimismo, en el cuento queda claro cómo las condiciones en las que Singuncha vive
dentro de la hacienda no son dignas. Por ejemplo, cuando el autor escribe acerca del
lugar que le habían dado para que durmiera, lo describe como una habitación fría y
húmeda que quedaba al costado de la despensa debajo de un muro que daba a la huerta,
por lo que cada vez que llovía o regaban le caía el agua, lo cual evidentemente es
intolerable para cualquier persona.
Por otro lado, también es evidente cómo el protagonista del cuento tiene una gran
necesidad de afecto, lo cual se observa cuando encuentra en Hijo Solo, el perro
amarillo, la compañía que tanto necesitaba. Tan es así que al ganarse su confianza no
duda ni un solo instante en que se quedará a su lado para siempre, pase lo que pase, sin
importar si los patrones iban a aceptar o no que se quede a vivir en la hacienda con
ellos. Esto deja en claro el hecho de que Singuncha era una persona que había sufrido
bastante y no contaba con muchos amigos.
Por otra parte, debe resaltarse una característica importante de los indígenas y es su
apego a la religión. En ese sentido llama la atención cómo automáticamente al conocer
al perro amarillo, la única explicación que Singuncha encuentra es que Dios lo puso en
su camino porque “en la vida pasada” seguramente ambos vivieron juntos. Además se
aprecia cómo el protagonista le ruega Dios que levante el fuego que había encendido
cerca de la hacienda de Don Adalberto para cobrar venganza, y, al final del cuento, se
ve como Singuncha decide irse de ese pueblo con la fe en que Dios lo haría llamar con
algún mensajero.
Esta descripción del cuento no estaría completa si no se hace referencia a la
personalidad de los indígenas descrita muy bien en el personaje de Singuncha, de quien
se resalta su gran entusiasmo y optimismo a pesar de las dificultades que debía
enfrentar. En el cuento se hace referencia a él como una persona alegre, trabajadora, que
siempre tenía ganas de cumplir con las órdenes que los patrones le daban, que no era
tonto sino muy atento y valiente.
Por último, otra característica interesante de este cuento es cómo Arguedas resalta la
belleza de los paisajes del Perú mencionando en varios momentos la variada flora y
fauna que existe aquí. Así por ejemplo, desde que comienza el cuento se describen
perfectamente los alrededores de la hacienda ubicada al frente de una quebrada, donde
viven distintos tipos de aves como las torcazas, las calandrias, las palomas y otros
animales como pumas, vacas y patos; así como la presencia de una gran variedad de
flores de colores y los árboles de duraznos.

José María Arguedas es considerado el indigenista cuyas obras estuvieron más cerca de
la realidad indígena. Arguedas narra la difícil situación en la que muchas veces se
encuentra el indio; sometido a las órdenes y maltratos de sus patrones, siendo tratados
como seres inferiores al humano. Pero también, a diferencia de otros indigenistas,
Arguedas narra las otra cara de la moneda, detallando que el indio, a pesar de las
dificultades que le toca vivir, nunca pierde el optimismo ni se la pasa renegando de lo
que le tocó vivir, al contrario, se esfuerza por hacer bien las labores que le ordena su
patrón; al narrar desde ambas perspectivas, el autor se acerca más a la realidad del indio,
valorando así, su rol en la sociedad. El Singu era el indio que le servía a Don Ángel,
patrón de la mitad de ‘'Lucas Huayk’o’’, hacienda dividida por un río; la otra mitad la
pertenecía al hermano de don Ángel, don Adalberto. Singucha tenía como único amigo
a un perro que había encontrado, al cual llamó ‘'Hijo Solo’’. Don Adalberto sentía
envidia por su hermano Don Ángel, por eso acorraló a las vacas de Don Ángel en un
abismo y las asustó para que se cayeran y muriesen; Don Adalberto no se conformó y
quiso seguir atentando contra la hacienda de Don Ángel, por lo que fue a la hacienda de
su hermano Ángel y la quiso incendiar, pero, cada vez que lo intentaba, Hijo Solo
ladraba y alertaba a Singucha para que pudiera ver qué pasaba. Don Adalberto se cansó
de eso y un día, en el punte, encontró solos a Singucha y a Hijo Solo, le ordenó a sus
sirvientes que golpearan y ataran a Singucha y que lanzaran al río a Hijo Solo, se fueron
y Singucha logró zafarse, se tiró al río y logró salvar a su único amigo, Hijo Solo.
Singucha le decía a Hijo Solo que se vengarían de Don Adalberto y quemaron sus
plantaciones, el incendio se expandió hasta la casa de Don Adalberto y Singucha tuvo
que irse de Lucas Huayk’o junto a su amigo Hijo Solo. Propuesta (tesis): Los indígenas
son conscientes del maltrato que reciben por parte de sus patrones y, en general, de la
vida; pero -a pesar de ello- son entusiastas y optimistas, realizan sus labores de la mejor
manera posible, aferrándose a la mínima sensación de felicidad y satisfacción que
encuentran. Muchas veces es lo espiritual y religioso su salvavidas, su único consuelo
de un futuro mejor después de la muerte. Argumentos (2): - Singucha nunca había
tenido amigos y llevaba una vida desdichada e infeliz, pero cuando encontró y conoció a
Hijo Solo, su vida cambió y se sintió más esperanzado, ya tenía con quien compartir sus
penurias y la percepción que tenía de Lucas Huayk’o. -Una de las características del
indígena es su extremo apego a la religión. Cuando la hacienda de Don Adalberto se
incendiaba, Singucha le rogaba a Dios que cesara el fuego; por otro lado, cuando Singu
conoció a Hijo Solo, pensó que era un enviado de Dios para que su miserable vida no
sea tan solitaria y pueda compartirla con su amigo de cuatro patas. Singucha, al irse de
Lucas Huayk’o, le encargó su vida y la de Hijo Solo a Dios, creyendo que éste les tenía
un futuro mejor del que estaban viviendo en Lucas Huayk’o.

Los indígenas son conscientes del maltrato que reciben por parte de sus patrones y, en
general, de la vida; pero –a pesar de del aparente masoquismo– son entusiastas y
optimistas, realizan sus labores de la mejor manera posible, aferrándose a la mínima
sensación de felicidad y satisfacción que encuentran. Muchas veces es lo espiritual y
religioso su salvavidas, su único consuelo de un futuro mejor después de la muerte. Es
por lo previo que la religiosidad indígena tiene un fuerte arraigo en la sociedad rural,
como consecuencia se da el conformismo del indígena.

Singucha nunca había tenido amigos y llevaba una vida desdichada e infeliz, pero
cuando encontró y conoció a Hijo Solo, su vida cambió y se sintió más esperanzado, ya
tenía con quien compartir sus penurias y la percepción que tenía de Lucas Huayk’o.
Una de las características del indígena es su extremo apego a la religión. Cuando la
hacienda de Don Adalberto se incendiaba, Singucha le rogaba a Dios que cesara el
fuego; por otro lado, cuando Singu conoció a Hijo Solo, pensó que era un enviado de
Dios para que su miserable vida no sea tan solitaria y pueda compartirla con su amigo
de cuatro patas. Singucha, al irse de Lucas Huayk’o, le encargó su vida y la de Hijo
Solo a Dios, creyendo que éste les tenía un futuro mejor que la vida que llevaban en
Lucas Huayk’o.

Referencia

Universidad del Pacífico (2012). En las nubes de la ficción: Hijo Solo. Obtenido de: En
las nubes de la ficción web site.