Está en la página 1de 30

CAPITULO SEGUNDO:

TEORÍA DE LOS SUJETOS DE DERECHO

I. LAS PERSONAS NATURALES, EL PRINCIPIO Y FIN DE SU


EXISTENCIA.

Esta materia se encuentra regulada en el Código Civil en Libro I, DE LAS PERSONAS, del
que consta de treinta y tres títulos, de los cuales sólo los títulos 1, 2 y 33 se refieren
propiamente tal a las personas cuyo estudio se centra en la RELACIÓN JURÍDICA.

CARLOS DUCCI, citando a JAIME GUASP, señala que el Derecho es en sí mismo es “el
conjunto de relaciones entre hombres que una sociedad establece como necesarias”, siendo,
por lo tanto, dual desde el punto de vista de sus relaciones ya que contiene un elemento
material, constituido por las relaciones entre los hombres, y otro formal, constituido por la
necesidad social que obliga a mantener tales relaciones. Ahora bien, la relación entre
hombres, separada de su aspecto formal, no es Derecho, es Sociología Jurídica; puesto que,
la necesidad social sería un simple elemento formal ideal. Por lo tanto, la relación jurídica
implica por sí misma la idea de PERSONAS que se encuentran vinculadas entre sí, sea porque
se han concentrado sus intereses en torno a una cosa u objeto o alrededor de una situación
determinada.

Los SUJETOS de Derecho son seres o entes a quienes el ordenamiento jurídico reconoce la
calidad titular del contenido de un derecho, al cumplirse determinados supuestos. El artículo
54 del Código Civil señala que “Las personas son naturales o jurídicas. |De la personalidad
jurídica y de las reglas especiales relativas a ella se trata en el título final de este libro”,
expresando de esta manera dos conceptos de persona.

El artículo 55 del Código Civil señala que “Son personas todos los individuos de la especie
humana, cualquiera sea su edad, sexo, estirpe o condición. Divídense en chilenos y
extranjeros.”

Como primera idea debemos entender que pertenecen a la especie humana todos los
individuos que han nacido de una mujer. La noción de individuo en su primera acepción es
aquello que no puede ser dividido aun cuando el humano sea cuerpo y alma, sin embargo,
son un solo. No se adquiere la calidad de persona a una edad determinada ni se pierde
sobrepasada una establecida; pero si, la edad de un individuo se cuenta desde su nacimiento
y con ello podemos decir que el concebido no nacido, que tiene existencia natural, no tiene
edad a pesar de que pueda cuantificarse sus meses de gestación. Ahora, la sociedad ha
establecido la existencia de sólo dos sexos en la persona humana y que no concurren
simultáneamente en un mismo sujeto (salvo caso excepcional del hermafroditismo); otra cosa
muy distinta es la identidad sexual que tenga la persona, situación que admite concepciones
más complejas. Debemos tener presente que la estirpe proviene del linaje contextualizado en
los tiempos de la colonia y que en tiempos de independencia fueron progresivamente
eliminados. Finalmente, la noción de condición debe entenderse en su sentido natural y
obvio, ya sea referido a un estatus socioeconómico o a una determinada integración
profesional, eclesiástica o militar o a un determinado estado civil.

Sabemos que las personas, tanto naturales como jurídicas, tienen un comienzo y un fin.
Partiremos con el análisis de la existencia de las personas naturales. No es lo mismo existir
para las leyes de la naturaleza que para las leyes del hombre.

La EXISTENCIA NATURAL de un individuo comienza en el momento de su concepción hasta


el momento del nacimiento, es decir, el instante en que se produce el parto o alumbramiento.

Nuestra legislación protege la existencia natural, protege al individuo desde antes del
nacimiento o del parto. El artículo 19 n°1 de la Constitución Política de la República
expresa “La ley protege la vida del que está por nacer” y por su parte el artículo 342 del
Código Penal y artículo 119 del Código Sanitario prohíben y castigan el aborto. Por su
parte el artículo 75 del Código Civil señala que “La ley protege la vida del que está por
nacer. El juez, en consecuencia, tomará, a petición de cualquier persona o de oficio, todas
las providencias que le parezcan convenientes para proteger la existencia del no nacido,
siempre que crea que de algún modo peligra. |Todo castigo de la madre, por el cual pudiera
peligrar la vida o la salud de la criatura que tiene en su seno, deberá diferirse hasta después
del nacimiento”.
Con todo, nuestro Código Civil reconoce una categoría no definida, que es “el que está por
nacer”, idea que reconoce GONZALO FIGUEROA como absolutamente identificable con el
embrión implantado en las paredes del útero, sin importar si ha sido puesto allí por medios
naturales o artificiales; por lo tanto, merecedor de un estatuto y protección jurídica.

El problema está en determinar cuál es la naturaleza jurídica del embrión y, para ello,
debemos saber de qué tipo de embrión se trata. Nuestra legislación no distingue categorías
del nasciturus o de concebidos no nacidos (no nato). El artículo 74 del Código Civil
considera al nacimiento como el principio de existencia para el individuo, el cual expresa que
“La existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente
de su madre. |La criatura que muere en el vientre materno o que parece que antes de estar
completamente separada de la madre, o que no haya sobrevivido a la separación un
momento siquiera, se reputará no haber existido jamás.”1

Del embrión concebido naturalmente se desconoce con precisión su fecha de concepción, por
lo tanto, es necesario la aplicación del artículo 76 del Código Civil que expresa “De la época
del nacimiento se colige la de la concepción según la regla siguiente: Se presume de derecho
que la concepción ha precedido al nacimiento no menos que ciento ochenta días cabales, y
no más que trescientos, contados hacia atrás, desde la media noche a que principie el día
del nacimiento”. Este embrión que se está formando en el vientre maternos es “el que está
por nacer” y cuyos derechos se encuentran suspendidos sujetos a la condición de nacer. En
consecuencia, de lo anterior, el artículo 77 del Código Civil señala que “Los derechos que
se deferirán a la criatura que está en el vientre materno, si hubiese nacido y viviese, estarán
suspensos hasta que el nacimiento se efectúe. Y si el nacimiento constituye un principio de
existencia, estará el recién nacido en el goce de dichos derechos, como si hubiese existido al

1
a. Teoría de la Concepción: el humano existe desde el momento de la concepción en virtud su capacidad
inherente de nacer.
b. Teoría del Nacimiento (KHOLER, DERNBURG, WINDSCHEID): el humano existe desde el momento del
parto, criticando la teoría anterior basándose en que durante la gestación el feto no tiene vida independiente.
c. Teoría Ecléctica (SAVIGNY): admite como origen de la personalidad el nacimiento, pero reconociendo, por
una ficción, derechos al concebido o retrotrayendo los efectos del nacimiento al tiempo de la concepción; por
lo tanto, supeditado a la condición relativa al nacimiento en condiciones establecidas. Nuestra legislación acepta
esta doctrina.
d. Teoría de la Vitalidad: sostiene que es persona el que ha sobrevivido un instante siquiera al parto
considerando ciertos indicios como es el llanto de la criatura, gestos o movimientos corporales.
e. Teoría de la Viabilidad: exige que para el reconocimiento de la personalidad y de la capacidad, no sólo el
hecho de nacer con vida, sino también de que el ser tenga la aptitud para seguir viviendo fuera de su madre.
f. Teoría Sociológica: hasta el momento en que el individuo no adquiera la conciencia de su personalidad
jurídica no debe ser capaz de derechos; es decir, que nazca vivo y viable, ya que contiene en esta potencia dicho
sentimiento.
tiempo en que se defirieron. En el caso del artículo 74, inciso 2°, pasaran estos derechos a
otras personas, como si la criatura no hubiese existido jamás.”.

De la presunción sobre la época de la concepción debemos señalar que el artículo 76 citado


contiene una impropiedad desde el punto de vista de la técnica de la presunción de derecho.
Se habla de la época de nacimiento, el que como proceso puede durar más de un día (trabajo
de parto) y no un momento preciso y determinado. La presunción de derecho se construye,
entonces, sobre la base de un hecho impreciso. Del mismo modo, los plazos se cuentan desde
la medianoche en que principie el día del nacimiento, cuando un alumbramiento puede durar
varias horas e incluso días. El carácter de la presunción de derecho no da lugar a las certeras
pruebas biológicas que existen hoy, más, con el avance de la ciencia es posible que
sobrevivan embriones con menos de seis meses (ciento ochenta días) de gestación como,
asimismo, con más de diez meses (trescientos días).

Por otro lado, el embrión concebido artificialmente e implantado en las paredes del útero es
considerado sujeto de derechos desde tal momento y no antes. Aquellos concebidos, pero no
implantado en las paredes del útero, son sólo cosas, ni siquiera bienes, y no pertenecen a
nadie (res nullius), salvo pacto en contrario o declaración expresa del que se somete al
proceso.

El estatuto jurídico del embrión está en directa relación con las técnicas de fecundación
asistidas: la inseminación artificial, la fertilización in vitro y el arrendamiento de útero. De
lo anterior adquiere relevancia el contenido del artículo 182 del Código Civil al expresar
que “El padre y la madre del hijo concebido, mediante la aplicación de técnicas de
reproducción humana asistida son el hombre y la mujer que se sometieron a ellas. |No podrá
impugnarse la filiación determinado de acuerdo a la regla precedente, ni reclamarse una
distinta.”.

La existencia legal de una persona termina con su muerte, ya sea natural, ya sea presunta. El
artículo 78 del Código Civil señala que “La persona termina en la muerte natural”.

La MUERTE NATURAL, real o biológica es el estado que marca el término de la existencia de


la persona. Es aquella cuya ocurrencia nos consta, porque quedaron testimonios médicos o
porque efectivamente se constató la presencia del cuerpo del fallecido. La muerte natural se
comprueba constatando el fin de las funciones vitales del individuo, a través de operaciones
clínicas que responden a ciertos criterios facticos.

La Ley N° 18.173 sobre Trasplante y Donación de Órganos de 1982 elabora un concepto


de MUERTE CLÍNICA o cerebral. Se trata de una construcción jurídica respecto del individuo
que aún no cesa en sus funciones vitales pero que sin embargo ha perdido toda conciencia o
proceso intelectual ausente de señal en la corteza cerebral y que necesita de asistencia
artificial para mantenerse con vida. Para tales efectos, el certificado de defunción se otorgará
“Cuando se haya comprobado la abolición total e irreversible de todas las funciones
encefálicas, lo que se acreditará mediante la certeza diagnóstica de la causa del mal, y a los
menos dos evidencias electroencefalográficas”. Ahora bien, el artículo 20 del Reglamento
de ésta ley señala que “La muerte se acreditará mediante la certificación unánime e
inequívoca de a lo menos dos médicos cirujanos, uno de los cuales deberá desempeñarse en
el campo de la neurología o neurocirugía. Estos médicos no podrán formar parte del equipo
que haya de realizar el trasplante.”.

Este hecho jurídico natural, la muerte, tiene una trascendencia enorme en diversos aspectos
jurídicos y en distintas ramas del Derecho:
- Para determinar la trasmisión de los bienes del fallecido.
- Determina la disolución del matrimonio.
- Existen derechos personalísimos (alimentos, uso, habitación) que se extinguen en el
momento de la muerte.
- En la formación del consentimiento, se extingue la oferta.
- En Derecho de Familia, la muerte de uno de los padres determina la emancipación
del hijo; salvo, que le corresponda al otro el ejercicio de la patria potestad.

El artículo 79 del Código Civil se pone en el caso especial de los COMURIENTES expresando
que “Si por haber perecido dos o más personas en un mismo acontecimiento, como en un
naufragio, incendio, ruina o batalla, o por otra causa cualquiera, no pudiese saberse el
orden en que han ocurrido sus fallecimientos, se procederá en todos los casos como si dichas
personas hubiesen perecido en un mismo momento, y ninguna de ellas hubiese sobrevivido
a la otras.”.
Según el artículo 50 de la Ley N° 4.808 del Registro Civil, la fecha de la muerte será la que
indique la inscripción respectiva en el Libro de Defunciones del Registro Civil.

Existe la denominada MUERTE PRESUNTA o más precisamente, la presunción de muerte por


desaparecimiento. Se trata de una creación jurídica, una ficción que permite atribuir las
consecuencias de la muerte natural a la desaparición de una persona y será aquella que es
declarada por el juez competente respecto de un individuo que ha desaparecido ignorándose
si vive o no, y cumpliéndose los demás requisitos legales, cuyo objetivo permite proteger los
intereses de aquellos terceros que tengan derechos suspendidos a la muerte del desaparecido
y de esta manera, dar certeza o seguridad jurídica a situaciones indefinidas que se prolongan
en el tiempo. El artículo 80 del Código Civil señala que “Se presume muerto el individuo
que ha desaparecido, ignorándose si vive, y verificándose las condiciones que van a
expresarse”.

Es importante señalar que es necesario que se cumplan seis tramites o actuaciones señaladas
por la ley:
- El interesado en que se declare la muerte presunta tiene que probar que ignora el
paradero del desaparecido y que se han hecho las gestiones para ubicarlo. El artículo
81 n°1 del Código Civil señala “La presunción de muerte debe declararse por el juez
del último domicilio que el desaparecido haya tenido en Chile, justificándose
previamente que es ignora el paradero del desaparecido, que se han hecho las
posibles diligencias para averiguarlo, y que desde la fecha de las últimas noticias
que se tuvieron de su existencia, han transcurrido a los menos cinco años.”.
- La citación del desaparecido mediante aviso publicado en el Diario Oficial. El
artículo 81 n°2 del Código Civil expresa “Entre estas pruebas será de rigor la
citación del desaparecido; que deberá haberse repetido hasta por tres veces en el
periódico oficial, corriendo más de dos meses entre cada dos citaciones.”.
- Existencia del plazo legal para pedir la declaración, así, el artículo 81 n°3 del Código
Civil señala que “La declaración podrá ser provocada por cualquier persona que
tenga un interés en ella, con tal que hayan transcurridos tres meses al menos desde
la última citación.”.
- El procedimiento judicial que da origen a la muerte presunta es de carácter no
contencioso y en el que interviene un defensor que ha de cuidar los intereses del
desaparecido; así, el artículo 81 n°4 del Código Civil señala que “Será oído, para
proceder a la declaración, y en todos los trámites judiciales posteriores, el defensor
de ausentes; y el juez, a petición del defensor, o de cualquier persona que tenga
interés en ello, o de oficio, podrá exigir, además de las pruebas que se le presentaren
del desaparecimiento, si no las estimare satisfactorias, las otras que según las
circunstancias convengan.”.
- Las sentencias que se dicten han de ser públicas con su respectiva inscripción en el
Libro de Defunciones del Registro Civil. El artículo 81 n°5 del Código Civil señala
que “Todas las sentencias, tanto definitivas como interlocutorias, se insertarán en el
periódico oficial.”.
- Existe un plazo legal, que por lo general es de cinco años, para que se declare el día
presuntivo de la muerte de quien se presume desaparecido. El artículo 81 n°6 del
Código Civil señala que “El juez fijará como día presuntivo de la muerte el último
primer bienio contado desde de la fecha de las ultimas noticias; y transcurridos cinco
años desde la misma fecha, concederá la posesión efectiva provisoria de los bienes
del desaparecido.”. Con todo, la ley además ha contemplado dos excepciones a esta
regla cuando el desaparecido ha recibido una herida grave en una guerra o le
sobrevino otro peligro semejante y han pasado cinco años (artículo 81 n°7 del
Código Civil) o bien, si el individuo se encontraba en una nave o aeronave que no
apareciere dentro de tres meses (artículo 81 n°8 del Código Civil); expirados ambos
plazos, el juez fijará el día presuntivo de la muerte en conformidad al número que
precede, y concederá inmediatamente la posesión definitiva de los bienes de los
desaparecidos. Existe una regla especial contenida en el artículo 81 n°9 del Código
Civil respecto a los desaparecidos durante seis meses posteriores a la ocurrencia de
un sismo o catástrofe, en el que se dará aviso publicado una vez en el Diario Oficial
correspondiente al día primero o quince del mes, o el día hábil siguiente, y por dos
veces en el diario de la comuna, provincia o capital con un intervalo de quince días
entre cada publicación; una vez oído el defensor de ausentes, el juez podrá fijar como
día presuntivo de la muerte aquél en que ha ocurrido el desastre y concederá
inmediatamente la posesión definitiva de los bienes.

En consecuencia, podemos advertir que este proceso tiene tres etapas: la mera ausencia, la
posesión provisoria de los bienes y la posesión definitiva de los bienes.

La MERA AUSENCIA se inicia desde la fecha en que se tuvo la última noticia del desaparecido,
periodo que por regla general dura cinco años y en la cual no se altera la posesión de los
bienes y se cuidan los intereses del desaparecido por sus apoderados o representantes legales
o curadores. Esta etapa finaliza si se tienen noticias del desaparecido o bien, si se toma
conocimiento efectivo de la muerte del desaparecido.

La etapa intermedia se inicia con el decreto del juez que concede la POSESIÓN PROVISORA
de los bienes a petición de los presuntos herederos. El artículo 84 del Código Civil expresa
“En virtud de la posesión provisoria, quedará disuelta la sociedad conyugal o terminará la
participación en los gananciales, según la cual hubiera habido con el desaparecido; se
procederá a la apertura y publicación del testamento, si el desaparecido hubiere dejado
alguno, y se dará posesión provisoria a los herederos presuntivos. |No presentándose
herederos, se procederá en conformidad a lo prevenido para igual caso en el Libro III, título
de la apertura de la sucesión.”. Ahora bien, los efectos que derivan de los bienes propiamente
tal se encuentran regulados conforme a la regla del artículo 88 del Código Civil que señala
que “Los poseedores provisorios podrán desde luego vender una parte de los muebles o todos
ellos, si el juez lo creyere conveniente, oído al defensor de ausente. |Los bienes raíces del
desaparecido no podrán enajenarse ni hipotecarse antes de la posesión definitiva, sino por
causa necesaria o de utilidad evidente, declarada por el juez con conocimiento de causa, y
con audiencia del defensor de ausente. |La venta de cualquiera parte de los bienes del
desaparecido se hará en pública subasta.”. Esta etapa finalizará si reaparece el desaparecido
o si se tiene conocimiento efectivo de su muerte.

La etapa final se inicia con el decreto que concede la POSESIÓN DEFINITIVA de los bienes y
no tiene una fecha de término. Así, el artículo 90 del Código Civil señala que “Si durante
la posesión provisoria no reaparece el desaparecido, o no se tuvieren noticias que motivaren
la distribución de sus bienes según las reglas generales, se decretará la posesión definitiva
y se cancelaran las cauciones. |En virtud de la posesión definitiva cesan todas las
restricciones impuestas por el artículo 88. |Si no hubiere precedido posesión provisoria, por
el decreto de la posesión definitiva se abrirá la sucesión del desaparecido según las reglas
generales.”. Una vez decretada la posesión definitiva, todos aquellos que tengan derechos
subordinados a la condición de muerte del desaparecido, podrán hacerlos valer como en el
caso de una verdadera muerte. La sentencia que la declara deberá inscribirse en el
Conservador de Bienes Raíces que corresponda a la comuna del último domicilio que el
desaparecido tuvo en Chile.

La regla especial del artículo 43 de la Ley N° 19.947 sobre Matrimonio Civil señala que el
matrimonio se disuelve transcurridos diez años desde las últimas noticias del desaparecido;
sin perjuicio que, el desaparecido fuere mayor de setenta años se disolverá en cinco años y
lo mismo para aquellas excepciones del artículo 81 del Código Civil con sus plazos
respectivos.

El decreto de la posesión definitiva podrá ser revocado2 si el desaparecido reaparece o cuando


se tengan noticias exactas de que se encuentra con vida. El artículo 93 del Código Civil
expresa que “El decreto de posesión definitiva podrá rescindirse a favor del desaparecido si
reapareciere, o de sus legitimarios habidos durante el desaparecimiento, o de su cónyuge
por matrimonio contraído en la misma época.”.

En cuanto a los efectos de la revocación, el artículo 94 del Código Civil señala que “En la
recisión del decreto de posesión definitiva se observarán las reglas que siguen: 1° El
desaparecido podrá pedir la recisión en cualquier tiempo que se presente, o que haga
constar su existencia. 2° Las demás personas no podrán pedirla sino dentro de los plazos
respectivos contados desde la fecha de la verdadera muerte. 3° Este beneficio aprovechará
solamente a las personas que por sentencia judicial lo obtuvieren. 4° En virtud de este
beneficio se recobrarán los bienes en el estado en que se hallaren, subsistiendo las
enajenaciones, las hipotecas y demás derechos reales constituidos legalmente en ellos. 5°
Para toda restitución serán considerados los demandados como poseedores de buena fe, a
menos de prueba contraria. 6° El haber sabido y ocultado la verdadera muerte del

2
La ley emplea incorrectamente la palabra rescisión ya que, en sentido técnico, ésta es sinónimo de nulidad
relativa. Este decreto es un acto que no posee vicios y por lo tanto el término jurídico exacto es la revocación.
desaparecido, o su existencia, constituye mala fe.”. Es importante señalar que este artículo
establece uno de los pocos casos en los que se presume de derecho la mala fe.

Finalmente, en esta materia el Código Civil fue modificado por la Ley N° 20.577 del 8 de
febrero del año 2012 que agrego una nueva forma de comprobación judicial de la MUERTE
CIERTA, pero con desaparición y cuya comprobación no puede hacerse mediante la prueba
ordinaria que consiste en certificar la defunción por el examen de cadáver o restos corporales.
Así, el artículo 95 del Código Civil señala que “Toda vez que la desaparición de una
persona se hubiere producido en circunstancias tales que la muerte pueda ser tenida como
cierta, aun cuando su cadáver no fuere halado, el juez del último domicilio que el difunto
haya tenido en Chile, a solicitud de cualquiera que tenga interés en ello, podrá tener por
comprobada su muerte para efectos civiles y disponer la inscripción de la resolución
correspondiente en el Servicio de Registro Civil e Identificación. Igual regla se aplicará en
los casos en que no fuere posible la identificación del cadáver.”.

La comprobación se realizará a petición de un legítimo interesado y en un procedimiento no


contencioso. El juez deberá ser especialmente cuidadoso para dictar la sentencia cuando
efectivamente se haya demostrado la certeza moral del fallecimiento y la identidad de la
persona fallecida, para evitar que la nueva institución sea utilizada abusivamente. Prescribe
el artículo 96 del Código Civil “Un extracto de la resolución que tenga por comprobada la
muerte del desaparecido deberá publicarse en el Diario Oficial dentro del plazo de sesenta
días, contados desde que ésta estuviere firme y ejecutoriada. Dicho extracto deberá contener,
al menos, los antecedentes indispensables para su identificación y la fecha de muerte que el
juez haya fijado.”.

La reforma omite aclara un aspecto importante: su efecto en el tiempo. No obstante, existe


una clara intención del legislador de que ella opera con efecto retroactivo:
- En primer lugar, por cuanto la iniciativa tuvo como finalidad favorecer el trámite de
inscribir las defunciones de los desaparecidos del Accidente de Juan Fernández.
- En segundo lugar, porque tratando de respetar la sensibilidad de los familiares de los
Detenidos Desaparecidos, se declaró expresamente que no se aplicará por sobre la
declaración de ausencia por desaparición forzosa.
- En tercer lugar, si tuvo que declararse expresamente la improcedencia de la aplicación
a personas que claramente desaparecieron antes de la entrada en vigor, es porque se
entendía que, de no haberse establecido la excepción, la reforma les era aplicable.

II. LOS ATRIBUTOS DE LA PERSONALIDAD DE LAS PERSONAS


NATURALES.

CARLOS DUCCI las denomina como aquellos elementos, propiedades o características


que son inherentes o que integran el concepto mismo de la personalidad. Estos elementos son
consustanciales a las personas por el hecho de ser tales. ALESSANDRI, SOMARRIVA y
VODANOVIC, señalan que los atributos de la personalidad son las propiedades inherentes a
toda persona y que, como tales, siempre la acompañan.

1. LA CAPACIDAD DE GOCE.

Es la aptitud de una persona para adquirir derechos. Se llama también adquisitiva, para
distinguirla de la capacidad de ejercicio o de obrar, que es aquella aptitud de una persona
para adquirir derechos y poderlos ejercer por sí misma; la que implica entonces, tener la
capacidad de goce.

El artículo 1445 inciso 2° señala que “La capacidad legal de una persona consiste en poder
obligarse por sí misma, y sin el ministerio o la autorización de otra.”. Definición que ha sido
criticada ya que se trataría de una definición incompleta de la capacidad de ejercicio (y no de
la capacidad de goce); pues sólo regular la parte referida a las obligaciones, en circunstancias
que también consiste en adquirir derechos.

Según la CORTE SUPREMA, la capacidad de goce y la personalidad se confunden, puesto que


ser persona es tener capacidad de goce, así, todo individuo es susceptible de ser sujeto de
derecho es persona.

Todo sujeto tiene capacidad de goce, pero no todos tienen capacidad de ejercicio. Si bien
existen los denominados capaces, esto es, los que pueden actuar en la vida del Derecho por
sí mismos, también existen los denominados incapaces. El artículo 1446 del Código Civil
se refiere a aquello señalando que “Toda persona es legalmente capaz, excepto aquellas que
la ley declara incapaces.”. En la misma materia, el artículo 1447 del Código Civil indica
que “Son absolutamente incapaces los dementes, los impúberes y los sordos o sordomudos
que no pueden darse a entender claramente. |Sus actos no producen ni aun obligaciones
naturales, y no admiten caución. |Son también incapaces los menores adultos y los
disipadores que se hallen bajo interdicción de administrar lo suyo. Pero la incapacidad de
las personas a que se refiere este inciso no es absoluta, y sus actos pueden tener valor en
ciertas circunstancias y bajo ciertos respectos, determinados por las leyes. |Además de estas
incapacidades hay otras particularidades que consisten en la prohibición que la ley ha
impuesto a ciertas personas para ejecutar ciertos actos.”. De lo anterior se puede colegir que
la ley distingue tres tipos de incapacidades: absoluta, relativa y especiales3 (particulares o
prohibiciones).

El Título XIX, De las Tutelas y Curadurías en general -artículo 338 y siguientes del
Código Civil-, regula las cargas que deben soportar ciertas personas al asumir determinados
cargos que se establecen para proteger a ciertos incapaces. En esta idea, el artículo 43 de
Código Civil expresa que “Son representantes legales de una persona el padre o la madre,
el adoptante y su tutor o curador.”.

2. LA NACIONALIDAD.

Es el vínculo jurídico que une o liga a una persona a un Estado determinado y que crea ciertos
derechos y obligaciones recíprocas para ambas partes, basados principalmente en el sistema
de garantías fundamentales, la defensa de la soberanía y la preservación de la seguridad
nacional.

La nacionalidad no se encuentra regulada por el Código Civil, sino por el Capítulo II de la


Constitución Política de la República que versa sobre materias relativas a la ciudadanía4.
Así, en su artículo 10 se expresa que “Son chilenos: 1° Los nacidos en territorio de Chile,
con excepción de los hijos de extranjeros que se encuentren en Chile en servicio de su
Gobierno, y de los hijos de extranjeros transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán optar
por la nacionalidad chilena; 2° Derogado; 3° Los hijos de padre o madre chilenos, nacidos

3
Artículo 1796 del Código Civil. Es nulo el contrato de compraventa entre cónyuges no separados
judicialmente, y entre el padre o madre y el hijo sujeto a patria potestad.
4
No debe confundirse nacionalidad con ciudadanía, ya que ésta es la calidad del individuo que lo habilita para
ejercer derechos políticos, en especial el derecho de sufragio y el derecho de optar a cargos de elección popular.
en territorio extranjero. Con todo, se requerirá que alguno de los ascendientes en línea recta
de primer o segundo grado, haya adquirido la nacionalidad chilena en virtud de los
establecido en los números 1, 4 o 5; 4° Los extranjeros que obtuvieren carta de
nacionalización en conformidad a la ley; 5° Los que obtuvieren especial gracia de
nacionalización por ley. |La ley reglamentará los procedimientos de opción por la
nacionalidad chilena; de otorgamiento, negativa y cancelación de las cartas de
nacionalización, y la formación de un registro de todos estos actos.”. Asimismo, el artículo
11 del mismo texto constitucional señala que “La nacionalidad chilena se pierde: 1° Por
renuncia voluntaria, manifestada ante autoridad chilena competente. Esta renuncia sólo
producirá efectos si la persona, previamente, se ha nacionalizado en país extranjero; 2° Por
decreto supremo, en casos de prestación de servicios durante una guerra exterior a enemigos
de Chile o de sus aliados; 3° Derogado; 4° Por cancelación de la carta de nacionalización;
y 5° Por ley que revoque la nacionalización concedida por gracia. |Los que hubieren perdido
la nacionalidad chilena por cualquiera de las causales establecidas en este artículo, sólo
podrán ser rehabilitados por ley.”.

La nacionalidad se puede adquirir por origen (la que apunta al momento del nacimiento) o
por elección (posterior al nacimiento y en forma consciente).

La nacionalidad por origen se adquiere por el hecho de nacer en el territorio de un Estado


determinado o nacer de padres originarios de un Estado determinado. A ella queda ligado el
individuo de por vida, a menos que adquiera otra. Se puede adquirir es tipo de nacionalidad
en aplicación de los siguientes principios:
- Ius Solis (Derecho del Suelo): permite tener la nacionalidad del país en cuyo territorio
se ha nacido, aun cuando los padres sean nacionales de otro país.
- Ius Sanguinis (Derecho de la Sangre): es aquel que permite obtener la nacionalidad
de origen de uno o ambos padres, aun cuando el individuo haya nacido en territorio
extranjero.

La nacionalidad por elección se obtiene por especial gracia del país en que se ha prestado
servicios destacados o por elección o naturalización; es decir, por un acto voluntario de
abrazar la nacionalidad de un país determinado regularmente renunciando a la de origen.

Existen tres principios del Derecho Internacional Privado que rigen en la materia:
- La nacionalidad no se impone. El Estado no puede prohibir a sus nacionales renunciar
a su nacionalidad.
- Todo individuo debe tener una nacionalidad.
- Nadie puede tener más de una nacionalidad. Excepciones: tratados de doble
nacionalidad (Chile-España), por nacer de padres de nacionalidades diferentes más la
del país en que ha nacido y, además, al recibir una nacionalidad por gracia que no
obliga a renunciar a la de origen.

3. EL NOMBRE.

Son las palabras que sirven legalmente para distinguir a una persona de las demás. GONZALO
RUZ LÁRTIGA lo define como aquella designación que permite distinguir a una persona en
su vida social y jurídica.

El nombre se compone de dos partes:


- No de Pila o propiamente tal: es aquel que nos permite identificar a la persona en el
grupo social.
- Nombre Patronímico o Apellido: es el que nos permite verificar a que familia
pertenece.

La Ley N° 4.808 sobre Registro Civil, establece que las partidas de nacimiento deben
contener el nombre y apellido del nacido. Excepcionalmente este registro puede mutar en
materia de adopción, tratándose de la filiación desconocida o cuando la madre reconoce al
hijo a su voluntad. En la misma línea, la Ley N° 17.344 autoriza el cambio de nombre y
apellidos, por una sola vez, señalando en las situaciones que esto procede:
- Cuando unos u otros sean ridículos, risibles o menoscaben moral o materialmente a
la persona.
- Cuando la persona haya sido conocida durante más de cinco años, por motivos
plausibles deferentes de los propios.
- En los casos de filiación no matrimonial o que no se encuentre determinada la
filiación, para agregar un apellido o para cambiar uno de los que se hubieren
impuesto.
4. EL DOMICILIO.

Doctrinariamente se define como el asiento jurídico de una persona para el ejercicio de sus
derechos y el cumplimiento de sus obligaciones. Es el lugar donde una persona se encuentra
presente, aunque momentáneamente no lo esté. El artículo 59 del Código Civil señala que
“El domicilio consiste en la residencia, acompañada, real o presuntivamente del ánimo de
permanecer en ella. |Divídase en político y civil.”. De lo anterior podemos entender que
posee un elemento material y otro espiritual.

Vulgarmente se le llama domicilio a la morada de una persona, es decir, al lugar donde


pernocta. La RESIDENCIA es el lugar donde habitualmente vive una persona y que puede
coincidir o no con el domicilio. Así, se dice que éste es el asiento legal de una persona,
mientras que la residencia es el asiento de hecho. La habitación o MORADA, por otro lado, es
el asiento ocasional y esencialmente transitorio de una persona.

En cuanto a la prueba del domicilio y la presunción de su existencia, se deducen de los hechos


o realidades en la concurrencia de ciertos elementos como por ejemplo el lugar donde aquella
persona tiene a su familia o donde ejerce su profesión, empleo u oficio.

Su clasificación admite distintas clases. Existe un domicilio civil que es relativo a una parte
determinada del territorio de la nación, así como también otro político respecto al Estado en
general. Además, éstos pueden ser generales o especiales para ciertos efectos jurídicos. Sin
perjuicio que el domicilio sea un lugar voluntario en el cual permanecer, existen individuos
que están obligados por ley a un domicilio determinado como es el caso de los incapaces
menores no sujetos a patria potestad. De lo último, es importante señalar lo prescrito por el
artículo 68 del Código Civil en cuanto a que “La mera residencia hará las veces de
domicilio civil respecto de las personas que no tuvieren domicilio civil en otra parte.”.

5. EL ESTADO CIVIL.

El artículo 304 del Código Civil señala que “El estado civil es la calidad de un individuo,
en cuanto le habilita para ejercer ciertos derechos o contraer ciertas obligaciones civiles.”.
Es la condición permanente o calidad jurídica determinada por las leyes que un individuo
ocupa en la sociedad en orden a sus relaciones de familia y del cual derivan ciertos derechos
y obligaciones. Existen distintas relaciones de familia que otorgan un estado civil
determinado, por ejemplo, el matrimonio o la filiación; o bien, mediante hechos jurídicos que
producen un estado determinado, como la muerte.

El artículo 305 del Código Civil prescribe “El estado civil de casado, separado
judicialmente, divorciado, o viudo, y de padre, madre, o hijo, se acreditará frente a terceros
y se probará por las respectivas partidas de matrimonio, de muerte, y de nacimiento o
bautismo. |El estado civil de padre, madre o hijo se acreditará o probará por la
correspondiente inscripción o subinscripción del acto de reconocimiento o del fallo judicial
que determine la filiación. |La edad y la muerte podrán acreditarse o probarse por las
respectivas partidas de nacimiento o bautismo, y de muerte.”. Este artículo no contempla el
estado civil de soltero, pero si el artículo 9 de la Ley de Matrimonio Civil.

De las partidas de nacimiento, bautismo o muerte existe una presunción legal establecida en
el artículo 306 del Código Civil el cual señala que “Se presumirá la autenticidad y pureza
de los documentos antedichos, estando en la forma debida.”. En cuyo caso no existan tales
partidas la ley establece pruebas supletorias, el artículo 308 del Código Civil se hace cargo
de aquello expresando que “Los antedichos documentos atestiguan la declaración hecha por
los contrayentes de matrimonio, por los padres, padrinos u otras personas en los respectivos
casos, pero no garantizan la veracidad de esta declaración en ninguna de sus partes.
|Podrán pues, impugnarse, haciendo constar que fue falsa la declaración en el punto que se
trata.”.

Para probar la existencia del matrimonio es necesario seguir la regla especial establecida en
el artículo 309 del Código Civil “La falta de partida de matrimonio podrá suplirse por otros
documentos auténticos, por declaraciones de testigos que hayan presenciado el matrimonio
y, en defecto de estas pruebas, por la notoria posesión de ese estado civil. |La filiación, a
falta de partida o subinscripción, sólo podrá acreditarse o probarse por los instrumentos
auténticos mediante los cuales se haya determinado legalmente. A falta de estos, el padre,
la madre o hijo deberá probarse en el correspondiente juicio de filiación en la forma y con
los medios previstos en el título VIII.”. Cabe señalar que la notoria posesión del estado civil
de matrimonio se desprende de hechos vinculados al trato como tal en sus relaciones
domésticas y sociales, las cuales se pueden probar dentro del plazo de diez años y por testigos
contestes.

El estado civil se caracteriza por:


- Es privativo de las personas naturales.
- Es permanente, no se pierde mientras no se adquiera otro.
- Es uno e indivisible emanado evidentemente de un mismo hecho; ya que, una persona
puede ser al mismo tiempo hijo y soltero a la vez, no así, casada y viuda.
- Es universal, se puede hacer valer para todo el mundo.
- Es irrenunciable, puesto que se trata de una norma de orden público. Tampoco pueden
transferirse ni trasmitirse. Atendiendo a su carácter incomerciable el artículo 2450
del Código Civil expresa “No se puede transigir sobre el estado civil de las
personas.”. Menos, puede adquirirse o perderse por prescripción.

6. EL PATRIMONIO.

Es el conjunto de derechos y obligaciones susceptibles de apreciación pecuniaria. Éste


concepto como atributo de la persona es distinto tanto de la noción de bienes que forman
parte del activo de un sujeto como de cada uno de esos bienes que la componen
individualmente considerados. Así se desprende del artículo 2465 del Código Civil, que
regula el DERECHO DE PRENDA GENERAL y que expresa “Toda obligación personal da al
acreedor el derecho de perseguir su ejecución sobre todos los bienes raíces o muebles del
deudor, sean presente o futuros, exceptuándose los no embargables, designados en el
artículo 1618.”.

GONZALO FIGUEROA, citando a EDMUNDO FUENZALIDA, expone que el patrimonio puede


ser explicado siguiendo un razonamiento cronológico:
- Primera etapa: el hombre se apropia de bienes y surge su necesidad de
intercambiarlos, naciendo el Derecho Real.
- Segunda etapa: se inicia con la invención de la moneda como medio de trueque y con
ello el surgimiento de la Compraventa.
- Tercera etapa: existe la posibilidad de disponer bienes futuros, como sucede con la
agricultura, por lo que ahora hablamos de la existencia del Crédito.
- Cuarta etapa: del cumplimiento de la Obligación se faculta al acreedor para exigir lo
pactado o bien con la apropiación de los bienes del deudor para lograr satisfacer la
deuda.
- Quinta etapa: la persona del deudor responde del crédito con la totalidad de sus
bienes; es decir, su Patrimonio.

Ahora, las cosas pueden dividirse en singulares y universales. Éstas últimas reflejan un
conjunto de cosas singulares, que para efectos prácticos se consideran como un todo a fin de
poder disponer de ellas. Entonces, las UNIVERSALIDADES se definen como aquel
conglomerado respecto del cual se puede actuar jurídicamente como un todo unitario, sin
detenerse en la especificación de cada una de sus partes o componentes.

Existe universalidades de hecho donde su carácter unitario está determinado por el hombre
en razón de una funcionalidad especial o particular de la cosa, como es el caso de una
biblioteca. Además, existe las universalidades de derecho cuyo carácter unitario está
determinado por la ley y es aquí, entonces, donde situación la noción de patrimonio5. Un
ejemplo de aquello sería una herencia.

Podemos decir que ANDRES BELLO redacto el Código Civil considerando teóricamente al
patrimonio a partir del desarrollo de universalidad jurídica, caracterizada básicamente por la
heterogeneidad de los bienes que la componen, por la unión ideal de todos ellos y su
coexistencia con obligaciones que suponen una funcionalidad de componentes. En este
sentido los activos sirven para saldar a los pasivos, por la fungibilidad de los mismos y por
la posibilidad de ser subrogados; efectos que, permiten explicar fluidamente el Derecho de
Prenda General de los acreedores.

5
a. Teoría clásica o subjetiva (ZACHAIRE, AUBRY, RAU): el patrimonio es una proyección de la personalidad
siendo una garantía de la libertad de los individuos y situación que siempre exista un titular intransferible.
b. Teoría finalista u objetiva (WINDSCHEID, SALEILLES, GÉNY, DÉMOGUE, DUGUIT): el patrimonio no
está necesariamente vinculado a la persona y que no constituye, en consecuencia, un atributo de la personalidad;
pero que, están unidas por una finalidad en común de afectación. Se parte de la base de la TEORÍA DEL INTERÉS
de VON IHERING, que había defendido los derechos subjetivos como un interés jurídicamente protegido y que
por lo tanto sus titulares podrían ser directos o indirectos.
III. LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD.

Esta teoría jurídica se genera en la doctrina alemana. El autor alemán OTTO GERCKE los
define como “aquellos derechos que garantizan al sujeto el señorío sobre una parte de la
personalidad”. Al hablar de ellos hacemos referencia a los derechos que el Estado debe
garantizar y que forman parte de los atributos de la personalidad por cuanto son inherentes a
la persona humana, cuyos principales se encuentran detallados en el catálogo de la
Constitución Política de la República: el derecho a la vida, a la integridad física y psíquica,
al honor, a la privacidad, entre otros.

Ahora bien, el Estado no solo debe garantizar y respetarlos, sino que, además, entre
individuos ellos son intangibles y por lo tanto todos deben observarlos recíprocamente. En
consecuencia, se caracterizar por ser:
- Originarios o innatos, desde el nacimiento de cada persona.
- Absolutos (erga omnes), pueden ser exigidos respecto de toda la sociedad.
- Irrenunciables, son de orden público.
- Extra patrimoniales, no pueden ser susceptibles de avaluación pecuniaria; sin
perjuicio que, una vez lesionados sus titulares puedan ser indemnizados en dinero.
- Imprescriptibles, la persona puede ejercerlos durante toda la vida.

Su protección legal está dada por el ejercicio de las acciones civiles y, principalmente,
penales que emanen de estos delitos. Pero también, a nivel constitucional a través de la
ACCIÓN DE PROTECCIÓN tratada en el artículo 20 de la Constitución Política de la
República: “El que por causa de actos u omisiones arbitrarios o ilegales, sufra privación,
perturbación o amenaza en el legítimo ejercicio de los derechos y garantías establecidos en
el artículo 19, números 1, 2, 3 inciso 4°, 4, 5, 6, 9 inciso final, 11, 12, 13, 15, 16 en lo relativos
a la libertad de trabajo y al derecho a su libre elección y libre contratación, y a lo establecido
en el inciso 4°, 19, 21, 22, 24, y 25, podrá concurrir por sí o por cualquiera a su nombre, a
la Corte de Apelaciones respectiva, la que adoptará de inmediato las providencias que
juzgue necesarias para reestablecer el imperio del Derecho y asegurar a la debida
protección del afectado, sin perjuicio de los demás derechos que pueda hacer valer ante la
autoridad o los tribunales correspondientes. |Procederá también, el recurso de protección
en el caso del N° 8 del artículo 19, cuando el derecho de vivir en un medio ambiente libre de
contaminación sea afectado por un acto arbitrario e ilegal imputable a una autoridad o
persona determinada.”.

El profesor MAURICIO TAPIA RODRIGUEZ, citando a ENRIQUE BARROS BOURIE, nos


enseña que, si bien los derechos de la personalidad no están previstos orgánicamente en el
Código Civil, su naturaleza es en el fondo equivalente a los atributos de la personalidad, pues
como éstos constituyen propiedad intrínseca a toda persona, forman parte del concepto de
personalidad del derecho privado; más, si aún se encuentran protegidos por Tratados
Internacionales como la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969 o el Pacto
de los Derechos Civiles y Políticos de 1966.

Generalmente, los derechos de la personalidad actúan en contradicción recíproca, es decir,


los encontramos en colisión unos frente a otros, por ejemplo, la libertad de expresión contra
la privacidad.

IV. LAS PERSONA JURÍDICAS.

El primer elemento de la relación jurídica de derecho privado son los sujetos de derecho.
Éstos no son solamente las personas físicas o naturales, también se encuentran las que se
denominan personas morales o según nuestro Código, simplemente jurídicas.

Así, el artículo 545 del Código Civil prescribe que “Se llama persona jurídica a una persona
ficticia, capaz de ejercer derechos y contraer obligaciones civiles, y de ser representada
judicial y extrajudicialmente. |Las personas jurídicas son de dos especies: corporaciones y
fundaciones de beneficencia pública. Las corporaciones de derecho privado se llaman
asociaciones. |Una asociación se forma por una reunión de personas en tornos a objetivos
de interés común a los asociados. Una fundación, mediante la afectación de bienes a un fin
determinado de interés general. |Hay personas jurídicas que participan de uno y otro
carácter.”.

ALESSANDRI, SOMARRIVA y VODANOVIC la definen como “todo ente abstracto que


persigue fines de utilidad colectiva y al cual, como medio para la consecución de éstos, la
ley le reconoce capacidad de goce y de ejercicio.”.
Siguiendo a CARLOS DUCCI, las personas jurídicas son entes colectivos que tienen una
personalidad propia e independiente de la personalidad individual de los seres que la
componen. Se trata de ciertas colectividades jurídicamente organizadas por personas o de
bienes, que el Estado reconoce como un individuo en sí y que la ley las eleva por ese hecho
a la categoría de sujetos de derecho.

La CORTE SUPREMA ha reconocido legitimación para obrar en ACCIÓN DE PROTECCIÓN no


sólo a la persona natural, sino a todo ente, individual o colectivo, que tenga o crea tener un
derecho dentro del ordenamiento constitucional, aunque se trate de un grupo o personas
morales que carezcan de personalidad jurídica, independiente de su naturaleza6.

Los elementos constitutivos de las personas jurídicas son:


- Pluralidad de personas, salvo excepciones7.
- Existencia y persistencia de un fin lícito.
- Patrimonio propio, distinto a los individuos que la conforman.
- Organización determinada.
- Tratándose se corporaciones, fundaciones y asociaciones gremiales, requieren
autorización del Presidente de la República a través del Ministerio de Justicia o de
Economía.

Las personas jurídicas se pueden clasificar en:

6
a. Teoría de la Ficción Legal (VON SAVIGNY, BRINZ, BEKKER, VON IHERING, PLANIOL): las únicas
personas que existen y actúan en la vida del Derecho son las personas naturales. Las personas jurídicas no son
sino creaciones de la ley, del ordenamiento jurídico, de ahí que su verdadera naturaleza sea la de ser ficciones
legales.
b. Teorías de la Realidad (MICHOUD, SALEILLES, GÉNY, FERRARA, COLIN, CAPITANT): sostiene que el
hecho de considerar a las agrupaciones como el Estado, las asociaciones, las sociedades, suponen una realidad
que impone a fin de explicar la atribución de derecho a otros individuos que no sean los seres humanos. Es una
realidad puramente técnica, pues es útil a los hombres y en su interés mismo, crear seres sobre os cuales harán
descansar derechos determinados, a fin de cuentas, para beneficiar a los propios individuos.
c. Teoría de la Institución (HAURIOU): define a la institución como una idea de obra o de empresa que se
realiza y dura jurídicamente en un medio social, donde para su realización se organiza un poder que le procura
órganos; es decir, una persona jurídica.
d. Teoría Normativa (KELSEN): para el Derecho la noción de persona no es una realidad. La personalidad en
sentido jurídico, sea del individuo o del grupo, no es una realidad o un hecho, sino una categoría jurídica, un
producto del Derecho y que, por sí, no implica ninguna condición de corporalidad o espiritualidad en quien la
recibe.
7
La pluripersonalidad no es un elemento siempre presente en la definición de la persona jurídica, pues son
personas jurídicas en Chile las Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada y las Sociedades por
Acciones, ambas constituidas por una sola persona.
1. Personas jurídicas de Derecho Público.
Son aquellas que representan a la autoridad pública en las funciones administrativas
para lograr un fin de carácter público, se regulan por estatutos especiales y no
requieren de la autorización del Presidente de la República para existir. El artículo
547 inciso 2° señala “Tampoco se extienden las disposiciones de este título a las
corporaciones o fundaciones de derecho público, como la nación, el fisco, las
municipales, las iglesias, las comunidades religiosas, y los establecimientos que se
costearen con fondos del erario: estas corporaciones y fundaciones se rigen por leyes
y reglamentos especiales.”.
- Estado: es la persona políticamente organizada de la nación o pueblo dentro de un
territorio determinado.
- Nación: es un grupo de personas pertenecientes a una misma raza, que hablan el
mismo idioma y que tienen unas mismas tradiciones y aspiraciones históricas.
- Fisco: es el Estado mismo considerado en el aspecto de sus relaciones privadas o
patrimoniales.
- Municipales: son instituciones de derecho público, con personalidad jurídica y
patrimonio propio, encargadas de la administración de cada comuna o agrupación
de comunas que determina la ley, destinadas a satisfacer las necesidades de la
comunidad local y asegurar su participación en el progreso económico, social y
cultural.
- Comunidades religiosas8: agrupación de personas destinadas a la manifestación de
todas las creencias, la libertad de conciencia y el ejercicio de todos los cultos que
no se opongan a la moral, las buenas costumbres y el orden público.

2. Personas jurídicas de Derecho Privado.


Son aquellas que, pudiendo o no perseguir fines de lucro, despliegan su actividad
hacia fines privados, satisfaciendo o no necesidades de interés público. Necesitan de
la autorización del Presidente de la República para existir y se regulan por sus
propios estatutos.

8
Antes de las Constitución Política de 1925, la del año 1833 establecía que “La religión de la República de
Chile es la Católica, Apostólica y Romana, con exclusión del ejercicio público de cualquier otra.”.
Aquellas con fines de lucro son las sociedades civiles y comerciales, y además las
cooperativas. El artículo 2053 del Código Civil prescribe “La sociedad o compañía
es un contrato en que dos o más personas estipulan poner algo en común con la mira
de repartir entre sí los beneficios que de ellos provengan. |La sociedad forma una
persona jurídica, distinta de los socios individualmente considerados.”. Así, reza el
artículo 2059 del Código Civil que “La sociedad puede ser civil o comercial. |Son
sociedades comerciales las que se forman para negocios que la ley califica de actos
de comercio. Las otras son sociedades civiles.”.
- Sociedad Colectiva: es aquella en que todos los socios administran por sí o por un
mandatario elegido de común acuerdo.
- Sociedad Comandita: es aquella en que uno o más de los socios se obligan
solamente hasta la concurrencia de sus aportes, en la que cuyos fondos son
suministrados por los socios comanditarios y sin administrados por socios
gestores.
- Sociedad Anónima: es aquella formada por la reunión de un fondo común,
suministrado por accionistas responsables sólo por sus respectivos aportes y
administrada por un directorio integrado por miembros esencialmente revocables.

En Chile, la constitución de una sociedad es un acto solemne que se traduce en una


ESCRITURA PÚBLICA, ante Notario, la cual debe contener ciertas menciones que la ley

establece (estatuto) y cuyo extracto ha de inscribirse en el Registro de Comercio


respectivo al domicilio de la misma más su correspondiente publicación en el Diario
Oficial.

Por otro lado, aquellas que no persiguen fines de lucro serán las corporaciones y las
fundaciones.
- Corporaciones: ALESSANDRI las define como la “unión estable de una pluralidad
de personas que persiguen fines ideales no lucrativos”. Son los mimos miembros
quienes suministran el patrimonio y los encargados de elaborar sus estatutos. Se
constituyen mediante instrumento privado que debe reducirse a escritura pública
que individualizará de manera clara y precisa las personas que la integran. Se
extinguen por la desaparición o reducción de sus miembros (no pueden ser menos
de dos miembros), por comprometer los intereses del Estado, por el cumplimiento
de sus fines o por voluntad propia. Uno ejemplo de ellas son COANIL o
COANIQUEM.

- Fundaciones: ALESSANDRI las define como “un conjunto de bienes, un patrimonio


destinado por uno o más individuos, al cumplimiento de determinado fin, cuyo
logro se encarga a administradores, los cuales deben velar porque los bienes se
empleen en el fin propuesto.”. Se constituyen a través de una asignación
testamentaria o mediante una declaración de voluntad y su trámite es el mismo que
el de las corporaciones con la diferencia que es el fundador quien determina los
estatutos. Se extinguen por cancelación de su personalidad jurídica por parte de la
autoridad competente, por el cumplimiento de sus fines o por la destrucción de sus
bienes. Un ejemplo de ellas es la TELETÓN.

V. LOS ATRIBUTOS DE LA PERSONALIDAD DE LAS PERSONAS


JURÍDICAS.

Las personas jurídicas, al igual que las personas naturales, gozan de atributos,
características o elementos inherentes a su personalidad. En efecto, la doctrina civilista
unánimemente admite que las personas jurídicas gozan de todos los atributos de la
personalidad con excepción del estado civil. Por su parte, tales no tienen el mismo alcance o
amplitud que en las personas naturales.

Todas, sean de derecho público o privado, con o sin fines de lucro, tienen derecho a tener o
usar un nombre y domicilio. En efecto, el artículo 2062 del Código Civil señala que “Se
prohíbe a los socios comanditarios incluir sus propios nombres en la firma o razón social, y
tomar parte en la administración. |La contravención a la una o a la otra de estas
disposiciones les impondrá la misma responsabilidad que a los miembros de una sociedad
colectiva.”.

Toda persona jurídica tiene una nacionalidad que corresponde, generalmente, al lugar en
donde ésta ha sido constituida independientemente de la nacionalidad de los miembros y
socios; más específico, el lugar donde tiene domicilio su sede principal. La nacionalidad de
la persona jurídica tiene importancia cuando ésta actúa fuera de nuestras fronteras y puede
llegar a plantearse controversia del Derecho aplicable en el caso. Al no existir una norma de
aplicación general, cierta doctrina recurre al Código de Derecho Internacional Privado,
conocido como Código Bustamante, que en su artículo 16 establece que “La nacionalidad
será del país que autorizó o aprobó su personalidad jurídica”.

El patrimonio de las personas jurídicas está constituido por los bienes y obligaciones que la
conforman; primeramente, en cuanto activos por los aportes de sus miembros o socios, y
luego, por las utilidades que genere si ellas con capitalizadas más las donaciones que reciba.
Su pasivo lo conforman las deudas que ha contraído, sea con terceros o con sus propios
miembros o asociados. Debemos recordar que el patrimonio de ellas es distinto a quienes la
integran.

Finalmente, las personas jurídicas como sujetos del Derecho, tiene la aptitud legal para ser
titulares de derechos y obligaciones. Pueden contraer obligaciones civiles que dejen de
cumplir en un momento dado, por lo cual pueden verse expuestas a responder civilmente por
aquellas. En este caso, son plenamente responsables de sus incumplimientos contractuales y
teniendo patrimonio propio, responde con aquel. Pueden igualmente incurrir en
responsabilidad civil extracontractual, que es aquella que emana de delitos y cuasidelitos
civiles que corresponden a hechos ilícitos, doloso o culpables y que causan daño a terceros;
todo, siempre que la acción haya sido cometida por sus órganos9. El artículo 2320 inciso 1°
del Código Civil señala que “Toda persona es responsable no sólo de sus propias acciones,
sino del hecho de aquellos que estuvieren a su cuidado.”. En cuanto a la responsabilidad
penal de las personas jurídicas, la Ley N° 20.393 del año 2009 estableció que éstas son
responsables por la comisión del delito de lavado de activos, financiamiento del terrorismo
y el cohecho.

VI. LA RELACIÓN JURÍDICA DE DERECHO PRIVADO.

9
CARLOS DUCCI se opone a esta postura señalando que las personas jurídicas son responsables por los daños
que produzca su actividad, realizada por intermedio de cualquiera de las personas que la componen, tengan o
no su representación.
La idea de relación implica por sí misma que las personas se encuentran vinculadas entre sí,
sea porque se han concentrado sus interese en torno a una cosa u objeto de una situación
jurídica determinada. Por ello, VON SAVIGNY la define como “un vínculo de persona a
persona determinado por una regla jurídica”.

Entonces, el primer elemento de la relación jurídica son los propios SUJETOS que intervienen.
Así pues, es en sociedad que la relación jurídica toma forma, pues ella vincula sujetos entre
sí. Esto es lo que se conoce como la aplicación del ámbito de los DERECHOS PERSONALES.

Los objetos son el segundo elemento de la relación jurídica y lo conocemos como BIEN
JURÍDICO, que se justifica y toma consistencia desde el momento que se encuentra en medio
de la relación como tal, entre la cosa y dos o más personas. Esto es lo que se conoce como la
aplicación del ámbito de los DERECHOS REALES.

Los sujetos pueden encontrarse entre sí, tanto una posición activa como una pasiva. El sujeto
activo está facultado para exigir del sujeto pasivo el cumplimiento de un determinado deber
u obligación. La relación entre el poder (facultad para ejercer) y el deber (perdida de libertad)
constituye el vínculo jurídico, generándose un efecto inmediato de responsabilidades: la
PRESTACIÓN, el tercer elemento.

Por consiguiente, podemos definir la RELACIÓN JURÍDICA como “aquel vínculo jurídico que
existe entre dos o más sujetos, en virtud del cual recae una prestación sobre un bien jurídico
determinado”.

Cabe señalar que tal relación no siempre es simple; es decir, que exista tan sólo un solo sujeto
activo y un solo sujeto pasivo. Puede que la relación se complique ante la existencia de varios
sujetos activos o pasivos, o bien, oportunidades en las cuales las personas puedan ser
acreedoras y deudoras recíprocamente.

Tanto el sujeto activo como el pasivo reciben el nombre genérico de PARTES, los que podrán
intervenir en forma personal o mediante un representante. La REPRESENTACIÓN, en términos
generales, es una modalidad del acto jurídico y puede ser legal (tutela de personas incapaces)
o convencional (el mandato, en la cual un tercero actúa en nombre de otro por su cuenta y
riesgo); sin embargo, los efectos de todo lo obrado radican en el patrimonio del representado.
Existen dos grandes tipos de relaciones jurídicas. Una de ellas se refiere a aquellas relativas
(personales o convencionales) que nacen de un contrato y que sólo afectan a quienes los
celebran. Las otras relaciones son las absolutas, en las cuales un sujeto aparece como titular
de un derecho pudiendo exigir su respeto a cualquiera persona (el DERECHO DE DOMINIO o
Propiedad). Sin perjuicio de lo anterior, existen otras clasificaciones:

1. De Derecho Público y Derecho Privado. Las primeras se caracterizan porque existe


una subordinación en virtud de la cual las partes no se encuentran en un pie de
igualdad para negociar dentro de la relación jurídica; mientras que, en las segundas
ambas partes pueden negociar libremente los términos en los cuales se obligarán.
2. Patrimoniales y Extrapatrimoniales. En unas el contenido es económicamente
relevante, en otras el contenido es fundamentalmente moral.
3. Reales y Personales. Aquellas que se rigen por un DERECHO REAL se ejercen sin
respecto a determinada persona ya que la prestación recae directamente sobre una
cosa; ahora, según su antecedente sea un DERECHO PERSONAL, la obligación solo
puede hacerse efectiva respecto a una determinada persona por hecho suyo o por la
mera disposición de la ley.

Toda relación jurídica, por el solo motivo de integrar a dos personas, tiene su origen en el
ACTO HUMANO que puede tener o no relevancia jurídica, y que se enmarca dentro de una
clasificación más general que parte con los hechos; ya provengan de la naturaleza o del
humano.

Los hechos naturales pueden ser simples o propiamente tales, como el viento y la fotosíntesis,
pero que carecen de relevancia jurídica. Excepcionalmente el humano podrá darle un importe
jurídico como en el caso de la vida (nacimiento), que vendrá dada por las circunstancias de
que estos acontecimientos tengan alguna significación o consecuencia para el Derecho. En
efecto, sólo cuando el hecho de la naturaleza presenta una relevancia jurídica hablamos de
un hecho jurídico de la naturaleza, como es además el caso del transcurso del tiempo
(prescripción), pues éste, podría permitir adquirir el dominio de ciertas cosas o la perdida de
las mismas.
Respecto a los hechos humanos, pueden también ser simples como caminar o respirar. Serán
jurídicos aquellos que, de forma voluntaria o no, importen una consecuencia para la vida del
Derecho con fines lícitos (compraventa) o ilícitos (delitos o cuasidelitos).

Para el profesor FERNANDO ATRIA, los derechos subjetivos son uno de los elementos de la
relación jurídica, que trascienden y la integran a la vez. ALESSANDRI, SOMARRIVA y
VODANOVIC señalan que se trata de “aquel señorío del querer, el poder de obrar para la
satisfacción del propio interés, protegido por el ordenamiento jurídico”. Como nos enseña
CARLOS DUCCI, para que la facultad valga legítimamente tiene que existir algo que la
sanciones, que le dé legitimidad, y ello es la norma jurídica. El derecho objetivo entonces
establece, reconoce y protege los derechos subjetivos.

El ejercicio de los derechos subjetivos se explica, particularmente el límite de ellos, a partir


de la TEORÍA DEL ABUSO DEL DERECHO. El ejercicio del Derecho no puede ser abusivo en sí
mismo, pues ello provocaría una contradicción enorme, de hecho, ningún Derecho autoriza
el abuso. Ahora, cuando se actúa dentro de sus límites no puede ser generador de
responsabilidad para su titular, aun por cuanto tal ejercicio cause un daño a terceros.

ALESSANDRI y la CORTE SUPREMA sostiene que el abuso del Derecho constituye un ACTO
ILÍCITO, cuando el titular del mismo:
- Arremete los valores éticos de terceros.
- Atenta contra los derechos de las demás personas.
- Afecta a los principios generales del ordenamiento jurídico.

Nuestra legislación no ha tratado de forma expresa esta institución, pero se desprende de


diversas disposiciones que lo rechazan, como por ejemplo el FRAUDE PAULIANO contenido
en el artículo 2468 n°1 del Código Civil que expresa “Los acreedores tendrán derecho para
que se rescindan los contratos onerosos, y la hipoteca, prendas y anticresis que el deudor
haya otorgado en perjuicio de ellos, estando de mala fe el otorgante y el adquiriente, esto
es, conociendo ambos el mal estado de los negocios del primero.”. Entre otras disposiciones,
el artículo 1496 del Código Civil señala que “El pago de la obligación no puede exigirse
antes de expirar el plazo, si no es: 1°Al deudor constituido en quiebra o que se halla en
notoria insolvencia; 2° Al deudor cuyas cauciones, por hecho o culpa suya, se han extinguido
o han disminuido considerablemente de valor. Pero en este caso el deudor podrá reclamar
el beneficio del plazo, renovando o mejorando las cauciones.”. En materia procesal, las
MEDIDAS PREJUDICIALES PRECAUTORIAS pueden dar inicio al juicio ordinario civil; pero, la
ley exige que si se concede alguna de ellas necesariamente el interesado habrá de interponer
la demandan respectiva dentro de un plazo determinado, bajo apercibimiento de ser
sancionado.

Del mismo modo, existen dos casos en que no operar el abuso del Derecho:
- Cuando la propia ley expresamente permite al titular ejercerlo de forma arbitraria. El
artículo 1537 del Código Civil señala que “Antes de constituirse el deudor en mora,
no puede el acreedor demandar a su arbitrio la obligación principal o la pena, sino
sólo la obligación principal; ni constituido el deudor en mora, puede el acreedor
pedir a un tiempo el cumplimiento de la obligación principal y la pena, sino
cualquiera de las dos cosas a su arbitrio; a menos que aparezca haberse estipulado
la pena por el simple retardo, o a menos que se haya estipulado que por el pago de
la pena no se entiende extinguida la obligación principal.
- En el caso de DERECHOS ABSOLUTOS, es decir, aquellos que se pueden ejercer
respecto de cualquier persona en forma arbitraria. El artículo 112 inciso 1° del
Código Civil señala que “Si la persona que debe prestar este consentimiento lo
negare, aunque sea sin expresar causa alguna, no podrá procederse el matrimonio
de los menores de dieciocho años.”.

Finalmente, según CARLOS DUCCI existen dos categorías de limitaciones al ejercicio de los
derechos subjetivos:
- Límites intrínsecos: son aquellos inherentes al derecho mismo y a la forma en que
deben ejecutarse. Son principalmente los que provienen de la naturaleza del Derecho,
los que derivan de la BUENA FE y los que están determinados por una función social.
- Límites extrínsecos: aparecen cuando el derecho se desenvuelve en el medio social.
Éstos son los que provienen del respeto de la BUENA FE DE TERCEROS, los inherentes
a la concurrencia de derechos y los que se originan en por la colusión de los mismos.

Según RUZ LÁRTIGA, existen LIMITES PROPIOS que derivan de la posición jurídica del propio
derecho de que se trata; consistente en que los derechos no pueden ejercerse más allá de lo
que su propio contenido permite, toda MALA FE que cause o pueda causar perjuicios a un
tercero, no es protegido por la ley, pues es considerado atentatorio. Así, el artículo 792 del
Código Civil expresa “El usufructuario es obligado a respetar los arriendos de la cosa
fructuaria, contratados por el propietario antes de constituirse el usufructo por acto entre
vivos, o de fallecer la persona que lo ha constituido por testamento. |Pero sucede en la
percepción de la renta o pensión dese que principio el usufructo.”. Además, señala que
existen LIMITES IMPROPIOS toda vez que se refieren a la posición de la COMUNIDAD como
sujeto pasivo de toda relación jurídica y su función social que el ordenamiento en general le
tiene asignada.