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Edward Alexander Torres Fernández

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Reseña. Helg, Aline. “La educación primaria y secundaria durante el primer gobierno de
Alfonso López Pumarejo (1934-1938)”, II Semestre, universidad pedagógica, nº 6, (1980)

La educación llevaba hasta 1934 un descuido inconmensurado1 teniendo déficit en todos los
niveles educativos de todas las zonas del país como lo ilustra Helg; sin embargo con la llegada
de López Pumarejo se da un enfoque bastante grande hacia la mejora tanto cuantitativa como
cualitativa de la educación general de la nación, lo propone en su plan de gobierno y lo pone
a prueba en su cuatrienio con ciertos puntos débiles, puntos de oposición, e incumplimiento
total de lo que había propuesto, pero aun así dando los primeros pasos para la mejora de la
educación con distintos enfoques que él planea materializar.

El estado comenzó a descentralizar el poder de la educación a nivel departamental o


municipal, y así tener una participación mas a nivel nacional2, para así tener control de los
gastos e inversión sobre la enseñanza. Este mismo comienza a suministrar mayor parte del
presupuesto nacional a material de estudio para cada estudiante, aunque en un principio se
trata de hacer de una manera igualitaria para todos y se le da muy poco por cada estudiante.
La autora ejemplifica el papel del estado como controlador sobre los departamentos con los
inspectores nacionales, autoridad con la cual no muchos estaban felices y que además no
cumplieron a cabalidad con su labor al no llegar a todas las regiones que les eran otorgadas.

Las mejoras educativas se centraron a nivel rural a costa muchas veces de dejar de lado la
educación urbana y esta a su vez quedando estancada o con mejoras no muy relevantes o
visibles en este campo (Helg, 1980). La etapa mas trabajada en educación rural fue la
primaria, y para cubrir el saldo de educación secundaria, se dio más impulso a la educación
complementaria en aspectos agronómicos, industriales, etc.

1
Termino introducido con el motivo de interpelar al lector, pues todas las cifras y estadística las explica Helg
en la introducción.

2
El ministerio de educación aparece con una lectiva liberal, que cambia varias veces durante el gobierno de
Lopez Pumarejo.
La higiene y el bienestar alimentario, comenzaron a ser temas alarmantes, pues en muchos
lugares los niños iban a estudiar sin haber comido nada y bajo situaciones salubres pésimas
que propiciaban las enfermedades entre ellos; la autora señala como no habían médicos ni
restaurantes en las instituciones, pero que a partir de 1934 se hace un esfuerzo por dar al
menos unos pocos médicos por departamento y se instauran restaurantes escolares. Esta
situación solo aparece en departamentos mas organizados como Cundinamarca, Antioquía y
Boyaca, pero no se favorece la medicina escolar campesina, por motivos de excentricidades
legales3, ni la alimentación para niños de jornada continua que vivían lejos de sus hogares4.

La revolución en marcha5 reinventa en gran medida la formación docente para adaptarse a


los nuevos sistemas de educación a los que se quería adherir Colombia; el ministerio arregla
el desequilibrio mensual entre docentes rurales y urbanos, crea los escalafones mediantes los
cuales se califica al personal docente según ciertos parámetros para establecer su sueldo y
legitimidad, y se propicia la educación normal y pedagógica; no todo esto iba con el agrado
de los profesores, pues todo esto hizo aumentar los requisitos para el nombramiento como
docente, muchos de ellos con apenas hasta el momento una educación primaria sin énfasis
en pedagogía. Uno de los puntos mas importantes de los avances de la educación es la mejora
e integración de las mujeres hacia esta mismas, punto que no ahonda Helg pero que es
importante nombrar debido a las consecuencias que trajo consigo. Pasar de ser profesoras de
primaria sin título, a poder ingresar a las universidades pero en pequeña medida durante la
década de los años 30 y la reacción en cadena que se concibió entre las mujeres como una
verdadera renovación (Cohen, 1971)6.

El bachillerato tuvo precariedades por parte del estado, pues como afirma Helg. “El estado
se limitaba a rellenar los vacíos existentes en la educación privada católica”.

3
MEN.,Memoria de 1936, Bogotá, 1936, pp. 17-20.

4
MEN., Memoria de 1935, op. cit., pp. 7-10.

5
Nombre formal que se le da a las reformas de la educación durante el gobierno de Lopez.
6
Lucy Cohen, “Las colombianas ante la revolución universitaria” (Bogotá: Tercer Mundo, 1971)
El gobierno daba algunas becas, o auxilios a ciertos estudiantes pero sin llegar a intervenir
en la forma de educación, esto hasta cierto punto; una vez se implementan planes de
educación hacia la media, la iglesia pierde cierta autoridad y esto hace que la mayoría
muestren su descontento ante la promulgación del laicismo, utilicen a su sequito para el
desmerito de la educación publica y muchas familias católicas dejen de asistir a estas
instituciones. El ministerio a cargo de Darío Echandia no se echo para atrás y defendió la
vigilancia y defensa de los estudiantes en escuelas particulares.

Destaco el uso de las tablas estadísticas que demuestran las mejoras del gobierno de López
Pumarejo y concuerdo con las fallas en “Una multitud de reformas surgieron en todos los
campos, sin coordinación ninguna, a veces contradiciéndose entre ellas o careciendo de
medios de aplicación”, pero que en gran medida las intenciones del presidente enfoque de
la educación fueron buenas, pudiéndose comparar con otros ciertos casos recientes de
“malos administradores”, Helg describe muy bien este periodo la primera presidencia de
Lopez Pumarejo.

Bibliografía

Helg, Aline. “La educación primaria y secundaria durante el primer gobierno de Alfonso
López Pumarejo (1934-1938)”, II Semestre, universidad pedagógica, nº 6, (1980)

Lucy Cohen, “Las colombianas ante la revolución universitaria” (Bogotá: Tercer Mundo,
1971)

MEN,Memoria de 1936, Bogotá, 1936, pp. 17-20.

MEN, Memoria de 1935, op. cit., pp. 7-10.

MEN, La Iglesia y el Estado en la Educación Pública, Bogotá, 1935.


Juan Vicente Huertas y Manuel Juan Huertas, “Nuestra Labor y Opiniones Respecto a la
Educación Nacional”, Bogotá, 1930.