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El derecho al acceso a justicia que permite a la vez el ejercicio de otros derechos se

encuentra limitado para las personas con discapacidad y, en ese sentido, constituye un
derecho sumamente importante para todas las personas y en especial para las personas
con discapacidad que sufren una serie de vulneraciones de derechos. Se puede definir
como el acceso efectivo de las personas “a los sistemas, procedimientos, información y
lugares utilizados por la administración de justicia”. Este derecho ha sido reconocido en
numerosos instrumentos internacionales del Derecho Internacional de los Derechos
Humanos y, en el caso de las personas con discapacidad, en el artículo 13 de la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La Convención se ha centrado en
el tema de accesibilidad a la justicia en tres dimensiones: la accesibilidad jurídica o legal,
física y comunicacional. La primera se relaciona con el artículo anterior de la Convención
que plantea el reconocimiento de la capacidad jurídica de las personas con discapacidad.
La segunda hace referencia a la obligación de los Estados de asegurar que las personas
con discapacidad puedan ingresar a las instalaciones de la administración de justicia, lo
cual se relaciona con el artículo 9 de la Convención, dedicado al tema de accesibilidad.
Finalmente, la tercera se refiere a la necesidad que las personas con discapacidad accedan
a la información sobre el sistema de justicia tal y como se establece de manera general en
el artículo 21 de la Convención. Adicionalmente, es necesario subrayar que la Convención
establece la obligación de capacitar a los operadores de justicia.

Ahora bien, ¿cuál es la situación del acceso a la justicia de personas con discapacidad en
Perú? Desde el marco normativo, la Ley General de la Persona con Discapacidad – Ley N°
29973 en el artículo 9 contempla el reconocimiento de la capacidad jurídica de las personas
con discapacidad. Sin embargo, existen todavía barreras en el Código Civil Peruano en
cuanto al reconocimiento de la capacidad jurídica de las personas con discapacidad. Por
otro lado, la Ley no desarrolla disposiciones específicas sobre el acceso a la justicia en
términos de accesibilidad física y comunicacional.

Las personas con discapacidad tienen los mismos derechos civiles y políticos que las
demás. Sin embargo, todavía nuestra legislación establece diferencias y restricciones que
limitan su ejercicio. Así, por ejemplo, la falta de reconocimiento de la capacidad jurídica de
las personas con discapacidad representa una barrera significativa para el ejercicio de
derechos de muchas personas. En el Perú, pese a contar con un marco internacional que
la prohíbe, la interdicción civil de personas con discapacidad es una práctica común y
legalmente admitida. La interdicción imposibilita a la persona en el ejercicio de sus derechos
civiles y declara su muerte civil. Por ello, miles de personas con discapacidad intelectual o
psicosocial no pueden ejercer su derecho al sufragio, autorizar o no un tratamiento médico,
abrir una cuenta bancaria o firmar un contrato de trabajo. Además, la existencia misma del
régimen de interdicción fomenta la presunción de incapacidad de todas las personas con
discapacidad, por lo que incluso cuando la persona con discapacidad no se encuentra
interdictada, se suele presumir como incapaz. Frente a esta situación, una Comisión
Especial Revisora del Código Civil en lo referido al ejercicio de la Capacidad Jurídica de la
Persona con Discapacidad (CEDIS), ha elaborado anteproyecto que garantiza el
reconocimiento de la capacidad jurídica de todas las personas con discapacidad, sin
excepciones, y elimina las limitaciones y restricciones para la celebración de actos jurídicos
por parte de personas con discapacidad. Esta propuesta reemplaza la curatela por
‘sistemas de apoyo, con el objeto de facilitar la manifestación de la voluntad y la celebración
de actos jurídicos por las personas con discapacidad pero sin restringir sus derechos.
Actualmente, dicha propuesta se encuentra en la Comisión de Justicia esperando a ser
aprobada.

Una mujer de escasos recursos económicos, mayor de edad, con esquizofrenia, que
vive en Amazonas, tuvo un hijo producto de una violación sexual, que está a cargo
de su hermano, con quien vive. Su hermano ha acudido al hospital regional y solicita
la aplicación de alguna medida de anticoncepción quirúrgica involuntaria como
protección a su salud e integridad personal. ¿Cómo evaluaría este caso desde la
perspectiva de la Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad?

Considero, que el procedimiento que solicita el hermano es totalmente ilegal, puesto que
para ejercer cualquier tipo de decisión sobre una persona con discapacidad se debe realizar
un procedimiento de interdicción ante el órgano jurisdiccional correspondiente, caso
contrario una persona discapacitada mayor de edad tiene todos los derechos y
prerrogativas que establece la Constitución Política del Estado, así como la protección que
establece la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, donde en
su Artículo 1 establece que el propósito de la Convención es promover, proteger y asegurar
el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades
fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su
dignidad inherente. Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan
deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar
con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en
igualdad de condiciones con las demás, por otro lado en su Artículo 6 establece los
derechos que poseen las mujeres con discapacidad, donde determina que los Estados
Partes reconocen que las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples
formas de discriminación y, a ese respecto, adoptarán medidas para asegurar que puedan
disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y
libertades fundamentales. Donde los Estados Partes tomarán todas las medidas pertinentes
para asegurar el pleno desarrollo, adelanto y potenciación de la mujer, con el propósito de
garantizarle el ejercicio y goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales
establecidos en la Convención. Y en especial en su Artículo 23 nos habla sobre el respeto
del hogar y de la familia, estableciendo que los Estados Partes tomarán medidas efectivas
y pertinentes para poner fin a la discriminación contra las personas con discapacidad en
todas las cuestiones relacionadas con el matrimonio, la familia, la paternidad y las
relaciones personales, y lograr que las personas con discapacidad estén en igualdad de
condiciones con las demás, a fin de asegurar que: a) Se reconozca el derecho de todas las
personas con discapacidad en edad de contraer matrimonio, a casarse y fundar una familia
sobre la base del consentimiento libre y pleno de los futuros cónyuges; b) Se respete el
derecho de las personas con discapacidad a decidir libremente y de manera responsable
el número de hijos que quieren tener y el tiempo que debe transcurrir entre un nacimiento
y otro, y a tener acceso a información, educación sobre reproducción y planificación familiar
apropiados para su edad, y se ofrezcan los medios necesarios que les permitan ejercer
esos derechos; c) Las personas con discapacidad, incluidos los niños y las niñas,
mantengan su fertilidad, en igualdad de condiciones con las demás…Este último artículo
establece tajantemente que debe respetarse el derecho de personas discapacitadas a
DECIDIR libremente los hijos que quieren tener, por lo que el hermano que solicita esta
medida de anticoncepción, por más que dese establecer una protección para su hermana
la estaría privando de su derecho a decidir, considero que solo se debe establecer mayor
cuidado con las personas con discapacidad a las que se tiene a cargo, tratando de evitar
que ciertos hechos infortunados les sucedan, pero no privándolas de sus derechos como
persona.