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Antecedentes de Petrocaribe

El antecedente inmediato de Petrocaribe se encuentra en el Programa de


Cooperación Energética para Países de Centroamérica y el Caribe, conocido como
el Acuerdo de San José, suscrito por México y Venezuela en el año 1980, para el
beneficio de los pueblos del Caribe. Como una acción geopolítica de ambos
gobiernos, su objetivo principal era contribuir, únicamente, con el suministro
seguro y confiable de energía a los países participantes, fomentando el desarrollo
de la región. Sería renovado anualmente. Reconociéndose que el Acuerdo de San
José era un acuerdo político con fines estrictamente comerciales (económicos).

Petrocaribe tomaría los principios rectores de San José pero los complementaría
incorporándoles nuevas dimensiones como las sociales, tecnológicas, culturales,
incluso eliminando el sesgo ideológico que detentaba con la exclusión de Cuba en
estos acuerdos regionales. Pero veamos cronológicamente los hechos.

Con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela, el petróleo seguiría siendo


una herramienta de integración de los pueblos del continente americano. Chávez
prometió seguir supliendo los volúmenes de crudo y productos necesarios para la
región Latinoamericana y el Caribe, con el fin de eliminar los intermediarios y
reducir los costos finales del producto, aumentándose la capacidad de refinación,
almacenamiento y desarrollo de proyectos conjuntos de explotación y producción
del continente Latinoamericano- Caribeño. Y así lo cumplió.

A partir del año 2000, Venezuela diseña una estrategia de promoción y expansión
de forma soberana, con incidencia regional y supraregional, donde el elemento
energético jugó un papel fundamental. Su apertura estuvo orientada a la búsqueda
de apoyo político y económico, así como a encontrar nuevos clientes para la oferta
de los hidrocarburos nacionales, las alianzas bilaterales y multilaterales, el
incentivo a nuevos inversionistas foráneos, el fortalecimiento de la integración
regional y, sobre todo, el posicionamiento como una potencia energética mundial.

El 19 de octubre de 2000, se firma el Acuerdo Energético de Cooperación de


Caracas, y 11 días después (30 de octubre de 2000) se firma el Convenio Integral
de Cooperación entre la República Bolivariana de Venezuela y la República de
Cuba.

Estas alianzas energéticas comenzaron a materializarse desde el 19 de octubre del


año 2000, con la firma del Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas, donde
conjuntamente con México se extiende y se amplía el Acuerdo de San José, que
desde hace 20 años atrás le ha garantizado el suministro petrolero a países de
Centroamérica y el Caribe con condiciones de pago especiales.

En este acuerdo Venezuela se comprometió a suministrar petróleo crudo y sus


derivados con condiciones preferenciales por un total de 80 mil barriles diarios con
tasas preferenciales a 11 países centroamericanos y caribeños, incluida Cuba.
Sería firmado por Belice, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras, República
Dominicana, Panamá, Jamaica, Haití y Guatemala. Y posteriormente, se
incorporaría Barbados, Dominica, Granada, Guyana y San Vicente y las
Granadinas.

Entre las bondades de este pacto energético se estableció la venta de crudo con un
financiamiento de hasta 15 años, un período de gracia de un año y una tasa de
interés del 2% para la porción de la factura financiada. Este acuerdo funciona en
paralelo con el de San José, mediante el cual Caracas y México suministraban 160
mil barriles diarios de petróleo a estas regiones. La escala del financiamiento es la
siguiente: 5% si el precio del barril está en 15 dólares; 10% si sube a 20 dólares;
15% al llegar a 22 dólares; 20% para 24 dólares y 25% si el precio llega o
sobrepasa los 30 dólares. En este convenio se incorpora el trueque de bienes y/o
servicios como mecanismo de pago del suministro petrolero.

El Convenio Integral de Cooperación entre la República Bolivariana de Venezuela y


la República de Cuba, se firmó inmediatamente después del Acuerdo de Caracas,
debido a la negativa de México de ampliar el Acuerdo de San José para incluir a
Cuba y otros países caribeños. En el Artículo III se establece que:

La República Bolivariana de Venezuela se compromete a proveer a la República de


Cuba a solicitud de ésta y como parte de este Convenio Integral de Cooperación,
bienes y servicios que comprenden asistencia y asesorías técnicas provenientes de
entes públicos y privados, así como el suministro de crudos y derivados de
petróleo, hasta por un total de cincuenta y tres mil (53.000) Barriles diarios…2

Hoy día, el acuerdo de suministro e intercambio comercial de mayor relevancia


suscrito por Venezuela en la región es este firmado con Cuba, el cual contempla el
intercambio de 98.000 barriles diarios de crudo y productos por servicios y
mercancías procedentes de la isla caribeña.

A partir del primero de enero del año 2002, entra en vigencia el Decreto con
Fuerza de Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada por el ejecutivo nacional
mediante poderes habilitantes,3 donde por primera vez en el país desde 1878, año
en que se comenzó a explotar el petróleo con fines comerciales,4 una ley establece
el aprovechamiento integral de las reservas de hidrocarburos, sea petróleo o gas,
como base fundamental para el desarrollo nacional, donde el concepto de
Seguridad Nacional es el elemento fundamental y cuya competencia y
responsabilidad recae sobre el Estado venezolano.

Para ir materializando esa nueva visión de integración, en noviembre de 2004, se


define la política petrolera venezolana dentro de los objetivos estratégicos No 8 y
No 10 de la llamada Nueva Etapa de la Revolución Bolivariana: “Continuar
Instalando la Nueva Estructura Territorial” y “Seguir impulsando el nuevo sistema
multipolar internacional”, respectivamente. En ambos objetivos se delinean las
estrategias a seguir por la industria petrolera venezolana, y se plantea impulsar
iniciativas de integración energéticas como Petroamérica, Petrocaribe, Petrosur,
Petroandina y la firma de una serie de acuerdos bilaterales y compromisos con
varios países de América Latina, con la finalidad de fortalecer la política de
cooperación e integración energética regional, fundamentada en los principios de
solidaridad y complementariedad, y garantizándose el uso justo y democrático de
los recursos energéticos para el desarrollo de los países participantes.5

Petrocaribe nace el 29 de junio de 2005, en ese contexto de reestructuración


política, económica e institucional que impulsaba el gobierno de Hugo Chávez Frías
en la sociedad venezolana. Es una organización intergubernamental de carácter
permanente (geopolítico), la cual surge del Acuerdo de Cooperación Energética de
Caracas (integración energética), suscrito el 6 de septiembre de 2005 en Montego
Bay, Jamaica, por los gobiernos de Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba,
Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y
Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Venezuela.6 Estos
gobiernos suscribieron este Convenio debido a que vieron mayores oportunidades
de cooperación e integración en virtud de las ventajas del esquema de
financiamiento que ofrece. Actualmente, es una alianza integrada por 19 naciones
de Centroamérica y el Caribe, que incluye además a El Salvador, Guatemala,
Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua.

El 18 de agosto de 2005, el gobierno revolucionario anuncia el inicio del Plan


Nacional Siembra Petrolera 2005–2030, donde la estatal Petróleos de Venezuela
(PDVSA) define las líneas estratégicas a seguir por medio del llamado Plan
Estratégico de PDVSA.

En septiembre de 2005, también propuso crear Petroamérica, contenido dentro de


la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), para consolidar la posición del
petróleo venezolano en la región. Sería un mecanismo que permitirá no sólo la
integración en el área de la energía, sino que abarcaría otros espacios a nivel
regional. En este caso, se le daría uso al petróleo como mecanismo de cooperación
y no de conflictos.

Este proyecto de integración estaría enmarcado en los principios de la política


exterior, mencionado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
(1999), y en el Plan de Desarrollo Social y Económico de la Nación 2001-2007.
Con base en estos planteamientos generales, Petroamérica se instrumentaría a
través de tres figuras complementarias: Petrocaribe, Petroandina y Petrosur.

Desde el año 2011 hasta la fecha, las máximas autoridades de PDVSA definirían un
conjunto de lineamientos estratégicos. Esos lineamientos no han variado en la
actualidad, los cuales están delimitados en tres marcos de acciones concretas. El
primero: “La Soberanía e Independencia Económica”, referida al sostenimiento de
la vinculación de lo establecido en el Plan Siembra Petrolera y todas las actividades
del sector con el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, es decir, ser
un instrumento para el desarrollo endógeno. El segundo: “El posicionamiento
Geopolítico de la República en el ámbito internacional”, vinculado con el
fortalecimiento de la OPEP, la defensa activa de la política de valorización y
correcta administración de los recursos; el desarrollo y fortalecimiento de los
organismos de coordinación energética regional como el ALBA, Petrocaribe,
Petrosur y demás iniciativas de cooperación impulsadas por el Estado; la
reorientación de los negocios en el exterior y la consolidación de la estrategia de
diversificación de mercados. Y el tercero: “La estrategia empresarial para el sector
de hidrocarburos”, relacionada con alcanzar la valorización de los hidrocarburos en
beneficio de la Nación7.