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Filosofía y Nación

Estudios sobre el
José Pablo
pensamiento Feinmann
argentino
Ariel, Buenos Aires, 1996
La Edición
paginación se corresponde
definitiva
con la edición impresa. Se han
eliminado las páginas en blanco
A mi padre,
A Virginia in
y Verónica,
memoriam
mis amadas Prólogo
hijas
Este es el libro de un escritor joven: fue escrito
Hubo
entre un momento
1970 y 1975. de decisión
Tenía, en mi carrera
yo, veintisiete años al co-
universitaria (que ysedos
menzarlo, treinta deslizó 9
entre 1962
al concluirlo. Unay insalva-
1968, pri-
mero cuando laprecisión
ble, inmediata Facultadsedeabre
Filosofía
pasoyaquí:
Letras esta-
eran
ba en la mítica
(1970-1975) calle Viamonte
tiempos y luego
borrascosos. en la menos
Podemos, así,
cálida callees
decir: éste Independencia)
el libro que unyescritor
fue preguntarme por
joven escribió
las condiciones
en tiempos de posibilidad
borrascosos. Supongode una
quefilosofía
lleva lasar-
gentina.
marcas de ¿Existía? ¿Podía
ese tiempo. existir? ¿Debía
Supongo, también existir?
(y estoYolo
decidirá, íntimamente, cada lector), que su reedi-
ción —hoy, en 1996— supone que ha ido más allá
de esas marcas, que no ha permanecido sujeto a
modas epocales, que todavía es posible, a través de
¿bus páginas, aprehender algo de un tema tan poco
trabajado como el pensamiento argentino.
estaba a punto de transformarme en un, por así
10
decirlo, especialista en Hegel. Sabemos que éste es
el frecuente destino de quienes se dedican a la filo-
sofía en América Latina: ser especialistas, si no en
Hegel, en alguno de los grandes filósofos de la ri-
quísima tradición occidental. O, también, en algu-
no de los nuevos. Uno puede elegir a Hegel o, pon-
gamos, a Foucault. Se transforma así en un
especialista, tarea que no suele trascender los ám-
bitos de la glosa o la explicitación divulgadora. Re-
cuerdo una escena: voy en un colectivo, voy con un
compañero de estudios, vamos hacia una clase de
Gnoseología y Metafísica (materia que dictaba Eu-
genio Pucciarelli) y estamos dialogando sobre Ser y
Tiempo, que era el texto que Pucciarelli estaba ana-
lizando en esas clases. Le digo a mi compañero de
estudios: “Siempre estamos leyendo a Hegel, a
Husserl o a Heidegger”. Responde que sí, que claro,
que por supuesto. Le pregunto: “¿Alguien hizo filo-
sofía en este país?”. No recuerdo su respuesta. Re-
cuerdo, en cambio, todo lo que esa pregunta des-
pertó en mí. Despertó un imperativo, diría, moral:
¿no debíamos, ya que éramos estudiantes argenti-
nos de filosofía, preguntarnos por la existencia o no
de una filosofía propia? Hoy, en medio de la globali-
zación del fin del milenio, escasamente podemos
comprender la dramaticidad que esa pregunta te-
nía para un joven en, digamos, 1968, o en 1969.
Eran tiempos en que América Latina era sentida
como un continente excepcional. Tiempos en los
que comenzaba a hablarse del Tercer Mundo.
Tiempos en los que asomaba la Teoría de la Depen-
dencia, que hacía de nosotros, los dependientes, el
fundamento de la existencia del sistema capitalista
mundial. Es decir, éramos dependientes y oprimi-
dos: pero éramos imprescindibles. La revolución cu-
bana, el Che Guevara, el boom de la literatura lati-
Estaba
noamericanalisto para ser publicado
y, entre nosotros, en 1976. Pero
el hecho maldito
Hoy,
los en 1996,
tiempos
cookista cambiaríanos
y elborrascosos
cordobazo muchas
se cosas.
volvieron
hacían Aunque
decididamente
esperar grandes
si las cambiara
trágicos. transformaría
No lo publiqué.
acontecimientos. Sentíamos a
Permaneció 11
este libro en otro.
en unresoluti-
la inminencia cajón.
Pero
va deme
Alguna vez
los permitiré
—digamos:
conflictos decir
queen que sería
1977
expresaban menos
o 1978— severo
abrí esecon
las injusticias
Moreno
cajón, y con Alberdi.
releí algunos
más radicales Y más severo
párrafos yhumana.
de la condición con
hasta llegué Saavedra
a pre- y
Y sentía-
con
mos,Rosas.
guntarme Comprendo,
sobrequién
todo,había sin embargo,
que elescrito
centro eso
de ylaparalos qué.
escena motivos
deFue
ese
de
una mi
grande severidad con Moreno.
las formashistórico...
espectáculo del abismo. Escribí
Publiqué
estaba La razón ilumi-
el libro en
en nuestra pa-
nista y La
noviembre
tria, en Revolución
de 1982.
nuestro de Mayo
continente, en hacia fines
la tierra de 1975.
castigada
Mi
de desacuerdo
los condenados con de
el accionar
la Historia.armado
¿Cómo, de entonces,
la iz-
quierda peronista
no preguntarse porera
lasmuy profundo.
condiciones deNo es posible
posibilidad
—argumentaba— hacer la Historia al
de la filosofía o —si queremos atenuar la expre- margen de
las
sión—mayorías, asumiéndose
del pensamiento como vanguardia
en nuestro país? No esilumi- otra
nista y solitaria. Creo
la historia de este libro. que Moreno fue víctima de
esta situación. Este Moreno con plan pero sin pue-
blo era —para mí, en ese muy específico momen-
to— una cifra de los trágicos errores de una con-
Hoy,
ducción también, dedicaría
extraviada. Como mássea,páginas
no caí,aniAlberdi,
mucho
Otro
con
menos, aspecto
quien que deseo
enconservo
la exaltación destacar
una de
deuda (yno
que
Saavedra. cuya
sé vigencia
Dije—tal
que vez
tenía
se
por ha tornado
mediopero
al pueblo más
de lano intensa
ficción— durante
tenía elsiplan.
alguna 12estos años)
vez cancelaré.
Y, aun, es
escribí algo
el
máscuestionamiento
Pero sus Escritos
curioso: el —constante
que póstumos en
tienen
pueblo suele este libro—
espacio
equivocarse. de
en estas
Ex-
las filosofías
páginas.
traña frase de
Y, hoy, la historia.
para utilizaría Alberdi y la generación
la época.para cuestionar el cen-
del 37, y moreniano
tralismo Sarmiento los en el deslumbrante
textos que AlberdiFacundo
le dedica
imaginaron
en el luminoso tomo V de los Póstumos. Paracondi-
nuestro desarrollo histórico (sus Alber-
ciones de posibilidad)
di, en efecto, comode
la Revolución una insoslayable
Mayo inte-
fue “la sustitu-
gración al espíritu del siglo. Europa era,
ción de la autoridad metropolitana de España por para ellos,
el telos
la de de la Historia,
Buenos Aires sobre su profundo sentido.
las provincias Estar al
argentinas:
margen de ese sentido era no existir. Hoy,
el coloniaje porteño sustituyendo al coloniaje espa- esta in-
ñol (...). Con razón quiere tanto Buenos Aires ese
día, y con razón las provincias prefieren el 9 de ju-
lio, en que se emanciparon de España sin someter-
se a Buenos Aires (...). Para Buenos Aires, Mayo
significa independencia de España y predominio
sobre la provincias (...). Para las provincias, Mayo
significa separación de España, sometimiento a
Buenos Aires; reforma del coloniaje, no su aboli-
ción” (Escritos póstumos, tomo V, p. 108).
hondamente cuestionada. Se
valoran los sentidos laterales. Gianni Vattimo (si
bien advierte que “la hermenéutica corre el riesgo
de parecer una mera teoría de la multiplicación de
los esquemas conceptuales”) escribe: “Pero, a dife-
rencia del historicismo metafísico del siglo XIX (He-
gel, Comte, Marx), la hermenéutica no piensa que
el sentido de la historia sea un ‘hecho’ que hay que
llegar a reconocer, a favorecer y a aceptar (todavía
como una última instancia metafísica)”; por el con-
trario —advierte, y atención a esto— “el hilo con-
ductor de la historia aparece o se da sólo al interior
de un acto interpretativo que adquiere validez en el
diálogo con otras interpretaciones” (Hermenéutca y
racionalidad, Grupo Editorial Norma, p. 160).
terpretación
ha
sido
En mi novela La astucia de la Razón hay un pa-
saje que debería tal vez figurar en 13
este libro: un
diálogo fíccional entre Marx y Felipe Varela. Es un
diálogo entre interpretaciones de la Historia. Un
preciso acto interpretativo tal como lo propone Vat-
timo, porque surge de interpretaciones diferencia-
das que se oponen pero se enriquecen. Marx le ex-
hibe a Varela la necesariedad de los hechos
históricos. En esa necesariedad Varela encuentra
su condena, la crónica de su anunciada muerte
histórica. Le propone entonces a Marx la posibili-
dad de un sentido lateral de existir lateralmente al
desarrollo de la razón occidental. En esta propues-
ta el sufrido caudillo catamarqueño se unía a
Nietzsche y a Heidegger: ponía, como ellos, en tela
de juicio el concepto de superación, la lógica del de-
sarrollo típica de la racionalidad europea. No tenía,
claro, una alternativa. Pero ni Nietzsche ni Heideg-
ger buscaron una alternativa. Seamos precisos: no
la buscaron como alternativa superadora, ya que
esto hubiera implicado caer en el esquema de la ló-
gica de la superación que, justamente, impugna-
J. P.
ban. Así, todos quienes en el siglo XIX seF.enfrenta-
14Buenos
ron a la política eurocentrista de Buenos Aires,
Aires, quemarzo de 1996
pretendía encarnar el sentido de los hechos históri-
cos, propusieron (posiblemente sin la conciencia de
sí de ese acto) una poética de la Historia y no una
epistemología. Buscaron quebrar el punto de vista
único, buscaron las historias diferenciadas, la ri-
queza de las pluralidades, su multiplicación. La de-
rrota de ese intento está conceptualmente narrada
en este libro.
PRIMER ESTUDIO
La razón iluminista
CONCEPTO E HISTORIA: EL INDESCIFRABLE
y la revolución de Mayo MORENO
No hay posturas inocentes ante Moreno: hay
17 como un pis-
que elegir. Pasó por nuestra historia
toletazo. Hizo dos, tres, cinco cosas fundamentales:
no más. Y todas intrincadas, difíciles, distintas y
hasta frecuentemente contradictorias. Si actuaba,
lo hacía según las circunstancias: tanto monopolis-
tas españoles como librecambistas británicos pu-
dieron así recibir su decidida adhesión. Si escribía,
sus ideas eran muy distintas según las destinara al
ámbito público o al secreto: ¿dónde está el punto
dé unión entre el publicista de la Gaceta, defensor
de la libre expresión y las virtudes democráticas, y
el represivo terrorista del Plan de operaciones? Es
cierto que no nos faltan documentos sobre él y su
época, pero ningún historiador puede ampararse
en ellos para ahorrarse el trabajo de opinar. Y aun-
que, según creemos, ningún documento exime a
nadie de tan molesta tarea, hay que reconocer que
con Moreno esto ocurre en forma inapelable, más
—quizá— que con cualquiera otra figura de nuestra
historia.
La cuestión Moreno lleva a primer plano la tarea
Ahí está Moreno:
hermenéutica, queel es
dellamotín de Alzaga,
más digna, la másel de la
profun-
Y
da,si la
no: ¿cómo
Representación
que ser
deobjetivos
constituye ante Moreno?
loselHacendados,
ser mismo deella No
secretario
investiga- de
hay
la
ción salida:
Junta, una vez
el del Porque
histórica. reunidas
Plan desería las
operaciones. 18
fuentes,
muy fácilPero analiza-
que laloscues-
he-
tión
chos,Moreno no surge
expresados en ladetradición
las contradicciones
oral o en lasdel hojas
propio Moreno,
amarillentas éstas (si
y ajadas de existen) no han hecho
los documentos, sino
nos en-
exacerbar
tregaran lalaverdad
siguiente
del verdad:
pasado, si el pasado
muy es con-
fácil y aburri-
tradictorio,
do. Una historiaes porque el presente,
de hechos, inerte, único
seca, lugar des-
definitiva,
de
ajenael cual puede
a toda aprehenderse
posibilidad el pasado, también
de ser re-asumida, re-crea-
lo
da,es. ¿Cuántos
vivificada Morenos
por hay? Respondemos:
el presente, sería una historia hay
tantos
muerta.Morenos comouninterpretaciones
Y peor aún: de nuestro
insulto a todos quienes en
pasado histórico,
su transcurso y hay apasionadamente
lucharon tantas interpretacionespor de
nuestro
aquello que pasado histórico
creyeron como
justo. proyectos
Porque políticos
es en nuestras
en vigencia coexisten
interpretaciones, en las endistintas
nuestro ypresente.
enfrentadas in-
terpretaciones que los hombres de hoy hacemos so-
bre los de ayer, donde éstos continúan viviendo, di-
ciendo las mismas palabras pero con un acento
nuevo, inédito, mostrando facetas distintas, que
otras generaciones no pudieron ver o no apreciaron
debidamente, y que ésta de hoy, quizá la nuestra,
llega a descubrir desde su estricto presente.
dos los documentos, hay que elegir. Y entonces,
Si hoyes
¿cuál existe un Moreno
la verdad, cuál elrecuperado
verdaderocomo es- ¿El
Moreno?
tadistaPero
de Piñero, también
severo
el lo son,
dey Levene,
visionario,el y por
como
de las mismas
abogado
Martínez razones,
libre-
Zuviría, el
cambista
de Enrique y de
probritánico,
Gandía, el como
de José autor19 de la Repre-
Ingenieros, el de
sentación
José María pero
Rosa¡jamás!
o el de del abominable
Norberto Galasso?PlanEndeun
operaciones, como prócerelescolar
sentido muy importante: de todos.algoPorque
mofletudo,
el Mo-
pensativo,
reno de cada conunoelegante
de los fraque y pluma
historiadores de ganso,
nombrados
si
noesto
es elexiste,
de ellosdecíamos,
en tanto es porque el
individuos poder liberal
aislados, sino
(sus
el deorganizaciones políticas y económicas)que
la corriente ideológico-historiográfica tienehan
vigencia
asumido en nuestra
y desde historia
la cual hanpresente,
mirado a y porqueY
Moreno.
muchos de sus
en la medida enhombres
que cadagustan
una de hoy ser corrientes
estas abogados
al modo
tenga del Moreno
vigencia en el de la leyenda
presente estaráescolar. Y si el a
develando,
poder
través liberal tiene de
del estudio vigencia,
Moreno, nouno
podrá dejar
de los de te-de
rostros
nerla también su
este presente, visión
y esto esde la historia.
conquistar una Deverdad.
este mo-
do, el Moreno
Porque liberalocurre:
así es como es un Moreno verdadero
no solamente por-
estudia-
que
mos nos muestra
el pasado un rostro
desde nuestroactual y vivo sino
presente, de que
nuestro
tambiénpresente
Io hacemos histórico.
para aclarar este presente, pa-
ra inteligirlo en profundidad y fundamentar nues-
tras convicciones.
los otros Morenos. El herético del nacionalismo ul-
Y hay todavíadestructor
tramontano, otro Moreno: el que
de las eligió lacolonia-
tradiciones ideo-
En
les suma:
logía comoque
y entregado la averdad
sujeto de la
las de la historia
revolución,
pretensiones no está en
el iluminista
británicas. O so-
el
Veamos:
los hechos
berbio
decidido el 3
(es de
y solitario, febrero
decir:
proteccionista en
el quede de 1852,
aquello
invadió queexactamente
comúnmente
las provincias
la historiografía y
marxis-
en Ahora:
ta, Monte
denominamos
desconoció
jacobino la
Caseros,
asin hermenéutica,
hechos
sus hubo una ese el
históricos),
representantes,
burguesía, amante terreno
batalla.
es He
una
que
del en un
aquí el
afirma-
optó por
intervencio-cual
el
hecho:
ción,
terrorsi esa
bien batalla.
no muy Conocemos
original, su 20
desarrollo,
indudablemente las
ne-
nismo ende lugar
Estado deyla lapolítica. Para nosotros,
confiscación de fortunas. éste es
Y si
distintas
cesaria.
el
son tácticas
En
verdadero.
verdaderostodo y porque
Porque,
es estrategias
caso, un buen
desde operativas
punto
luego,
surgen esde
como que se
partida.
elexpresión
nuestro.
emplearon,
del proyectoelpolítico
papel de la artillería,
(y su consecuente la caballería
visión dely
también su resultado. Para ser breves
pasado) de fuerzas históricas con organización y según en
cualquiera sabe: ganó Urquiza. Lo que nada de esto
nuestro presente.
podrá entregarnos —ni siquiera la más exhaustiva
y exasperante enumeración de los sucesos de ese
día— será el concepto de esa batalla. Guste o no: el
concepto Caseros es, ineludiblemente, una cons-
trucción teórica. Ningún hecho ha de ahorrarle al
historiador la incómoda, comprometedora tarea de
interpretarlo. Ganó Urquiza. Bien, ¿ahora qué?
se juega el compromiso del historiador. Una vez
SI me decido
reunidos a narrar¿cómo
los hechos, la batalla de Caseros:O¿por
interpretarlos? más
los
aún:ubica
dónde como
comienzo?,
¿cómo partes de
¿narro
narrarlos? Es una
todos totalidad,
los sucesos
tan inevitable conceptuali-
el de ese
compro-
Pero
miso claro,
zándoios.
día —ardua ¿desde
tarea sin
historiográflco, dónde?
duda—
que enSeamos
u mera
la omito redundantes;
algunos?;de
narración y
HACIA
el
en
los casoCHUQUISACA,
historiador
hechosde ya no
omitir está DONDE
en
estáalgunos, el
presente, y no enLOS
ESTÁN
aire, la
¿cuáles?; en LIBROS
historia —lo de
ycualquier
caso lu-
Nace Moreno en setiembre sude
quiera o precisamente
narrarlos no— también
todos, ¿en quélo 1778.
involucra Hijo
a él: nomayor
es Dios
gar sino enorden? Nada
origen. me ahorrará
de 21
la tarea de tener que reconstruir la batalla de sobre-
ni una
la familia
Ciencia, de
esas catorce
dos hijos
categorías (de los cuales
teóricamente in-
Case-
viven cuatro
tercambiables. varones
Deberá,
ros interpretándola. y cuatro mujeres),
en consecuencia,
Obtendré es
así el concepto quien
decidir,
de esa
asumir y finalmente explicitar desde
batalla, y partiendo del mismo, como foco teórico dónde mira el
pasado.
ordenador,Y sólo existe
podré, un lugar
recién para esto:
entonces, el presen-
narrarla. La ta-
te. Nadie narra la historia por la historia
rea hermenéutica confiere un sentido a los hechos, misma. Es
el presente lo que está en juego. Que Caseros haya
sido una derrota o una victoria para el país, es algo
aún irresuelto. Como toda la historia argentina.
más se destaca desde niño: “Recibió (...) de la natu-
Algo
raleza se—cuenta
podía conseguir.
su hermano Las Manuel
potencias en imperia-
sus Memo-
Y Moreno
les
rias— quiere leer.
hegemónicas
un temperamento Su activo
introducíanhermano Manuel
suycultura
fogoso, eny nos
la colo-
tanto por
informa
nia de
estaespañola esta
cualidaddel pasión:
comomismo “Después
modo
por su 22
de emplear
que sus manufactu-
extraordinaria algu-
perspica-
nos
ras: ratos
cia, se elen
porhizo distracciones
contrabando.
notable desde inocentes,
“Los
sus libros
primeros dedicaba
años”.l su
prohibidos
tiempo
(escribe
Tiene ochoaSergio
cultivar
cuando laslomaterias
Bagú), la que
mensajeros
ataca estudiaba,
de ideas
viruela, y
revolu-
las marcas
cionarias
quedan en ensufísica
rostroy en política,las
y todavía sepodemos
filtran a veces
ver en
por las aduanas
las láminas mezclados
escolares. A los entre los objetos
doce entra del
en el Cole-
culto
gio dey San
van Carlos,
a desembocar,
se atiborraconde frecuencia, en las
latines y dogmas
bibliotecas
teológicos. privadas
Debe haber de sacerdotes
sufrido en esas esclarecidos.
aulas hela- Co-
mo
das aquel
dondeJuan“aúnBaltazar Maciel,con
se defienden canónigo
calor las nacido
tesis en
que
Santa
han sidoFe,abandonadas
comisario delen Santo Oficio,
Europa hace que organiza
cincuenta
sus
años,anaqueles
o se ignorancon los
tanto amor y talentohechos
descubrimientos que, disi-por
mulados tras rótulos
los modernos”.2 teológicos,
Y esto es lo quetienequiere allí, para
conocer
cualquier
Moreno: los joven nativo
autores que quiera
modernos, losleerlas, las obras
de la Europa de
de
suslos enciclopedistas y de los filósofos franceses
días.
del siglo XVIII.”3
adelantar sus conocimientos por la lectura de
Llega
cuantos asílibros
a los podía
veinteprocurarse”.4
años y surge la necesidad
Mariano, sigue
Emprende
—imperiosa entonces
contando Manuel, en Moreno— la penosa
adquiere deuna travesía
hacer hacia
una carrera.
“pasión la Pe-
dominan-
ciudad
ro
te”nopor de Chuquisaca,
eslaposible:
lectura los ciudad
recursos
llegando de 23
la plata,
familiares
a quitarle horas en
no al Perú,
alcan-
sue-
donde
zan para
ño. Tienehay taluna
que universidad
enormidad.
intervenir “Loshabitada
medios
su padre para por alumnos
deobligarlo
vivir (cuen-
a
de
ta varios
suspender países
Manuel) “su americanos,
queestudio
estabanen enlas clérigos
aquel
horastiempo ilustrados
regulares de y
al alcance
casi
de losprogresistas,
hijos del
descanso”.5 Moreno y libros,
país, eran muchos
muy
fue, así, un libros
estrechos;
niño de auto-
particu-
póstumo, so-
larmente para los de
litario, descifrando un origen
ideas en unadecente,
habitación y que por
oscura,
lo tanto, desde
idéntico conformesus a las preocupaciones
comienzos a aquello en delque
pueblo,
ha-
no
bríapodían rebajarse “Ese
de convertirse. al ejercicio de las artes
es el espejismo u ofi-
(escribe
cios
Sartre,mecánicos.
que conocía Si no erantipos
estos herederos
humanos):de una fortu-
el por-
na respetable,
venir más real queno tenían más alternativa
el presente. No habrá que abra-
de sor-
zar el estado
prender: eclesiástico,
en una vida terminada,en quelosequereunía el honor
se tiene
con la pobreza.”7
por verdad desde el Asíprincipio
las cosas,
es Mariano
el fin.”6 decidirá
¿Podrá
hacerse
asombrarnos cura: el
lo absoluto
importante es seguir
desprecio deleyendo
Moreno li- por
bros, y la religión no es algo que le disguste.
los medios?
res europeos. Y algo más: míseros indígenas, vícti-
“En
masChuquisaca (escribe Norberto
de una desgarradora y secularPiñero) vivió que
explotación
Rousseau
en medio
habrá le fascina.
de la clase Ninguna
de impresionar más voz le parece
intelectual
al joven Moreno. que allítan
exis-
espera su hora.
apasionadamente irrespetuosa, tan
tía. La biblioteca del canónigo Terrazas no estuvonueva, en fin:
En
tan 1802 visita
revolucionaria.
en vano Potosí: el martirologio
a su enteraYdisposición.”8
no podía ser de indígena
¡Aotro se
modo:dis-
su entera
extiende
“Obvio esante sus
destacar ojos. Regresa
(escribe a
Lewin) 24
Chuquisaca
la
posición! Horas de profundo éxtasis atraviesa Ma- y
trascendencia
prepara
de talen
riano un dilatado
pensamiento escrito: Disertación
en una Frente
aquellos recintos. época en a él,que jurídica
la teoría
entregándo- so-
bre
del el servicio
selederecho personal
divino
amorosamente, delalosdereyes
los indios
Sabiduría y lo
otrasensimilares
general
aguarda. Ha y so-
predominaban,
llegado la hora de en penetrar
vista de que traslada
en los secretos tododeellape-
so de los problemas humanos a la sociedad,
modernidad. Lee a Montesquieu, Locke, Jovellanos, en cu-
yo seno,y,ciertamente,
Raynal por supuesto, residen”.10
a Rousseau. Moreno,
Todo estásecreta-
listo
mente, descifra las claves de este
para que un siglo y medio después alguien puedapensamiento
ardoroso:
escribir: “la el Argentina
pacto social, la vuelta
produjo al mása lacaracterizado
naturaleza,
la voluntad general, la soberanía,
exégeta americano de las doctrinas de Rousseau.el pueblo, etc. Y
Nos referimos naturalmente a Mariano Moreno”.9
Naturalmente: así de simple. Moreno se había des-
tinado.
bre el particular de Yanaconas y Mitarios. Este em-
bate contra las leyes de Indias testimonia una sen-
Al término
síbilidad de ese
social mismo año
y humana que de
no 1802
vuelveconcluye
a encon-
HACIA
su MAYO,
carrera de DONDE
abogado. ESTÁ EL
Después, PODER
ejerce
trarse en Moreno. Es decir, más tarde, cuando la profesión
En
y Buenos
se casa.
Moreno Aires,
es Sí, ante todo,
Moreno se casa.
definitivamente debe revalidar
Ella es
Moreno muy joven
y hace supasaje
su tí- y
Se
tulo
se producen
de abogado.
porllama
nuestraMaríalas invasiones
Después
Guadalupe
escena inglesas.
Cuenca.
histórica. Moreno
comienzaY amás ejercer. es-
aún: Loen
Mientras
cribe
hace unas
bien.esperamos
memorias
Triunfa en a Moreno,
sobre
algunasel dirijamos
hecho
causas que
de
enero de 1805 les nace un hijo. Ya está todo. Ahora breve-
cita exten-
repercu-
mente
samente
sión nuestra
y aborda laatención
su hermano en
escritura hacia
su los
debiografía25 ysobre
movimientos
trabajos Piñero so-
in-
temas
puede Mariano volver a Buenos Aires. No solamen-
ciales
corpora y políticos
Jurídicos.a Nada
te no retorna que se
su recopilación:
especial.
clérigo, están
sino nadaproduciendo
que seespecial
ha hecho en la
tampoco.
aboga-
Argentina
Durante lacolonial.
segunda
do, esposo y padre. Hubo dos
invasión, invasiones
según extranje-
Manuel, de-
ras y huboun
sempeña dos heroicos
papel triunfos
militante basados
y activo. Peroen la de-
según
cidida
Manuel, participación
nada más. de los sectores populares: la
Corona española comienza ya a sospechar el alto
Los
costoacontecimientos
de su victoria sobretoman el un rumbo
invasor definido:
británico.
En
todomarzo
apunta de hacia
1808,Mayo.
la familia
Los real portuguesa
hombres de luces seco-
La verdad
instala en era otra.
Brasil. Los Habían encontrado
ingleses, así, los
acababan
mienzan a reunirse con mayor asiduidad. La filoso- astu-
de
tos
fía ypolíticos
evitarle a Juanbritánicos
la revolución la entreveradas
de Portugal
andan clave 26 para
ideal
el destino queen el domi-
laspoder
tertu-
nio de las
napoleónico colonias hispanoamericanas:
reservara a Femando VII.
lias secretas y se discuten distintos proyectos de Don
Pero Juan
no sin
en Río
ciertas de Janeiro
condiciones:
emancipación. y
Uno deCarlota
la ellos,en Buenos
de representar Aires. Refle-
la política
el carlotismo.
jo de esteen
británica plan
lasfue el proyecto
colonias de monarquía
de América, sobre todo. consti-
tucional en el Plata al que adhirieron
Integrante de la corte lusitana, hermana de Fer-hombres co-
mo
nandoPueyrredón,
VII, esposa Belgrano,
del regenteRodríguez
Juan VI,Peña, Castelli,
la infanta
Alberti, Yrigoyen y Vieytes. Que Moreno
Carlota decide entonces reclamar sus derechos a no adhirió
a este proyecto
gobernar es algo
la América que seIntentaba
hispana. sabe, lo que no sede-
así (eso sa-
be es por qué no lo hizo. “Moreno (escribe
cía al menos) defender estos territorios de una po- Piñero)
no había
sible figurado
agresión antesfrancesa.
armada en los partidos, ni había
sido partícipe en el plan utópico y nada simpático,
nada atrayente, sustentado por algunos de los más
conspicuos patriotas, de erigir la Colonia en una
monarquía constitucional independiente, con doña
Carlota de Borbón a la cabeza.”11 Nuestro persona-
te sigue permaneciendo en la penumbra, ninguno
“¡Abajo el francés
de los grandes Liniers!”,
debates se grita
de ese en la lo
momento Plaza
tiene por
¿Qué
Mayor papel
animador. juega
el lº Hasta
de enero Moreno
que de en
el la
1809.
llega Noasonada
golpe era
depara detanto: el
Alzaga.
1809?
héroe deInterpretaciones, hay paraera,
las invasiones inglesas 27 sí, algo
elegir. Piñero se
afran-
apresura
cesado y a quereticente
poco no se lo juzgue
a ocultarespañolista:
su admiración la cosapor
era
Napoleón, pero no por eso dejaba de ser un repre-a
contra Liniers, que gobernaba mal y elogiaba
Napoleón,
sentante fiel unde asunto de política
la Corona. interna.12
La cuestión, Así opi-
aunque os-
nan, en general, los historiadores liberales.13
cura, era otra: los monopolistas españoles desea- Pero
hay
ban otras
afirmar tesis: la del pragmatismo
la hegemonía del sectorde Moreno,
europeo por
ante
ejemplo,
el avance paulatino pero firme del sector criollo.al
que dice: todo aquello que lo acercara
poder era válido para
Así, capitaneados por Moreno.
Martín deYaAlzaga,
como amigo
exigende la
Martín de Alzaga o Alexander Mackinnon,
destitución de Liniers y el poder para el Cabildo, el la cues-
tión,
cual, para él, era arribar
de inmediato, nombraal poder y allí formada
una Junta desarrollarso-
sus convicciones revolucionarias. Moreno
lamente por españoles. Con dos excepciones: los resulta
una maquiavelista
secretarios de la Uno
son criollos. historia. Y finalmente
se llama Julián de Lei-
otra tesis: la de Galasso, por ejemplo,
va, y el otro Mariano Moreno, quien ingresa quien en
nuestra historia de mano de la extrema derecha
monopolista (como muy graciosamente, aunque sin
abandonar su “científica” seriedad, nombra Inge-
nieros a Alzaga y los suyos).
sufriendo por ver a su procer nacionalista burgués
En fin:alconvengamos
junto en que resuelve
monopolista Alzaga, la cuestiónla no es
cuestión
De suDe
fácil.
en cuatroaparentemente
aquí oscura participación
lo que decíamos
renglones atribuyendo al comienzo:
la militanciaen
con laMo-
alza-
asonada
reno alzaguista,
guistanodeseMoreno podemos
salva nadie, 28
extraer
hay hispánica”.14
a su “raíz dos
que interpretar. definiti-
Pero
¿Una
vas características
conviene
prueba recordar
más de Moreno.
algo:
de la profunda Primero:
sonraigambre
Saavedra y su induda-
lasnaciona-
del milicias
ble pragmatismo
quienes
lismo político.
paran el golpe
moreniano? de Segundo:
Alzaga. Y su infalibilidad
la decisión de
para transitar
restituir caminos
a Liniers en su distintos
cargo es de los de
dejada enlas ma-
manos
yorías.
del pueblo(Y éste no esenunlajuicio
reunido Plaza,deelvalor, sino laera de
cual, como
constatación de un hecho.)
esperarse, confirma Porqueaera
ampliamente clarohombre
Liniers, que la
victoria alzaguista iba a implicar (antes
de prestigio bien ganado como héroe de la Recon- que el
triunfo
quista. del
“Vivapartido español sobre
don Santiago el partido
de Liniers” es el francés,
veredic-
tesis absurda)
to del pueblo. la hegemonía del minoritario sector
monopolista español sobre el mayoritario sector
criollo. Y esto, que Saavedra y sus milicias no deja-
ron de advertir, era lo realmente peligroso, mucho
más que el supuesto bonapartismo de Liniers o sus
errores administrativos.15 Y no podemos decir si
Moreno lo advirtió o no, pero creemos que no le ha-
bría importado: el pragmatismo de Moreno podía
enfrentar una y mil veces a las mayorías porque ja-
más concibió al pueblo como sujeto de la política
no eran las mayorías criollas las destinadas a deli-
UN
nearABOGADO
el rostro deLIBRECAMBISTA:
la nación surgente, sino el propio
Pasan
LA nueve
y las meses
‘‘REPRESENTACIÓN
Moreno luces de antes
laDE de que
LOS Moreno vuelva
HACENDADOS”
filosofía roussoniana.
La historia deen
a reaparecer la la
Representación
escena política. comienza
Duranteunlos16
mis-
de agosto de 1809, cuando naves 29
británicas
mos continúa atendiendo su prestigioso bufete de con
mercaderías
abogado y accede de la firma
a nuevasDillon & Cía.de
esferas echan anclas
relación: así,
en puerto de Buenos Aires. Una súbita
relegando al olvido su militancia alzaguista, se pasión
por la legalidad
transforma en else apodera
hombre dede estos sagaces
confianza comer-
de los secto-
ciantes:
res comerciales británicos afincados en el Plata se-
lejos de intentar colocar sus productos y
gún
entralatambién
usanza habitual,
a participar tolerada
en lasydeliberaciones
fácilmente ins-del
trumentable del contrabando,
círculo de ilustrados porteños. solicitan a Cisneros
—sucesor de Liniers— autorización para desembar-
car sus productos respetando todas las condiciones
establecidas por la plaza. Se trata de una clara me-
dida política. Conocedores de la difícil situación del
erario que padece la administración Cisneros, los
comerciantes británicos ofrecen pagar todos los
aranceles que resulten de la introducción de sus
productos. Económicamente, un desembolso que
con facilidad evitaría el contrabando; pero política-
mente, una inteligente medida tendiente a conse-
guir la apertura del puerto de Buenos Aires al co-
mercio inglés. Pues son conocidos los planes del
penetrar comoque
Foreign Office soldados sino como
reemplazaron al mercaderes.
intento de con-
Es lo que
quista proponen
armada los agentes
abortado de Dillon
por españoles & Cía., no
y criollos:
¿Era
quienes efectivamente tan malasulalargo
detallan a Cisneros vida económica
peregrinaje:
¿Cuál
del esdelaIrlanda,
Virreinato
salidos verdad?
en ese Creemos que
mes de agosto
detuvieron sus hay deque
naves enempe-
1809? La y
Brasil
zar por distinguir
historiografía
encontraron el aspecto
laliberal
plaza dirá
colmada síde 30
queestrictamente
y manufacturas,
pintará con financie-
som-
ro del
bríos económico.
tonos la Económicamente,
situación de todos los
pues los brasileños (adviértalo usted, señor Virrey) el Virreinato
sectores socia-
constituía
les
no ponen una entidad
que la trabas
integraban, aautosuficiente
a la mano excepción,
invisibleclaro y en
del desarro-
está,
libre de
comer-
llo, gozando
quienes se sus artesanías
beneficiaban con interiores
el monopolio
cio y disfrutan así de suculentas rentas aduaneras. del indirecto
y el con-
trabando:
Pero alguien una hamanera
dicho ade ir justificando
Dillon & Cía. (allí,elen libre-
Bra-
cambismo de los hombres de Mayo.
sil) que el ilustrado Virrey de Buenos Aires se en- Pero la histo-
riografía
cuentra amarxista
punto dedirá también
acceder a las que sí, que era
verdades de Adam
mala: una manera de justificar revolucionariamente
Smith y abrir las puertas de la tierra. ¿Quién lo ha
al Moreno
dicho? Lordautor de la Representación
Strangford, representantedemostrando
de Su Ma-
que la tarea prioritaria de
jestad Británica en la corte de Río. ese momento era la quie-
bra del monopolio español, aun al costo de apoyar-
se en Gran Bretaña y el librecambio.
proteccionismo con que las beneficiaba el monopo-
Cisneros
lio español.no Financieramente,
quiere cargar con la la administración
entera respon-
Pero la cuestión
sabilidad
Cisneros no es
de la cuestión:
enfrentaba tanelsencilla. El 4 de
20 dedeagosto
problemas se- al
remite
consideración
tiembre,
Cabildo
heredados el Consulado,
y aldeConsulado a través
copia
la ineficacia de del de 31
su síndico su-Li-
petitorio de Dillon
la administración
plente
&
niers. Manuel
Cía. Los
para verGregorio
qué ocurre.
abultados Yañiz,
gastos ofrecealgunas
Aunque
militares una respuesta
demandados suge-
categórica:
rencias no al librecambio.
hace: que nadie
por las invasiones dude
inglesas, Y por
el que varios motivos:
los aranceles
fabuloso desarrollo de
lºi)
del la
las medida implicará
manufacturas
contrabando, que una exagerada
británicas
restaba habrán
recursos injerencia
de ayudar
a a
las arcas
Británica
solucionar
aduaneras, en los
las asuntos
penurias
eran problemas de erario
del la
decolonia:
y que“si
dilatado ahora
nadie se y
deje
desarrollo
tropieza
de el
eninglés
tenerinsolubles.
todavía cuenta a Fueron,
vuelta de cada es,
que Inglaterra
asimismo, esquina, luego
decididamen-
los que en-
llegará
te, el caso
“una nación
tregaron el marcode que
amiga nos echen
y aliada”.
destinado de nuestras
a justificar los proyec-casas,
como se dice que está
tos librecambistas sucediendo
de los comerciantes en elbritánicos
Janeiro”; y
2º) se equivocan
sus Ilustrados aliados.quienes piensan que el librecam-
bio determinará la baratura de los productos del
mercado interno: “es un error que la baratura sea
benéfica a la patria. No lo es efectivamente cuando
ésta procede de la ruina del comercio (...) Los ingle-
no traerán casas hechas porque no caben en
sus buques, pero traerán botas, zapatos, ropa he-
En
cha, acuerdo
clavos, con Yañiz se alcayatas,
herraduras, pronuncia rejas,
también Mi-
argollas,
Estos
guel
frenos, conocidos
Fernández
espuelas,de textos
Agüero
estribos de yYañiz
como
hastayapoderado
Agüero parte
mucha deben
del de
Real
Este
ser debate
adecuadamente
Consulado sobre
carpintería yy Universidad la cuestión
valorados.
¿qué les quedará del
Es librecambio
cierto
de Cargadores que
entonces aa Indias res-
nuestrosde
ubicó
ponden
Cádiz. en aun
losbando
Aunque
artesanos?”; elel
3º) a
intereses
acentolosmonopolistas,
monopolistas
está puesto
librecambio 32 enespañoles
pero
arrastrará tampoco
la adefensa
las ar-y
a
de los
puedelosartesanos
tesanías dejar
intereses del
delinterior,
de advertirse
e industrias de la en
comercio y ellos
en otro
auna
español
colonia a(especialmen-
unalos
aguda comer-
defen-
competen-
ciantes
sa
te de
ciael de ingleses
lasCádiz)
desigual o
necesidadescriollos
y la marina
y ruinosa: de pro
las
“Sería británicos
provincias
mercante
temeridad y
de del
la a los sec-
Virrei-
Corona,
querer
tores
nato.
también ganaderiles
equilibrar Fernández bonaerenses
la industria deamericana (los famosos
Agüero desarrolla
con hacen-
el punto
la inglesa (...)
dados
sobre de la Representación).
el que con mayor
por consiguiente arruinaránhonduraTodo vaticinaba
se expidiera
enteramente uno
Yañiz:
nuestras
la protección
fábricas de las artesanías
y reducirán e industrias
a la indigencia de la
a una multitud
Colonia.
innumerable de hombres y mujeres que se mantie-
ne con sus hilados y tejidos, en forma que donde-
quiera que se mire no será más que desolación y
miseria”.
de los dramas de nuestra historia: la derrota del
Presentados
poder español losibaescritos de Yañiz
a significar y Agüero, los de
la desprotección
Se
las sabe
partidariosquedeelylanombre
provincias apertura
su dedel
Moreno
consecuente puerto nodeben
ruina. aparece en
contra-
Y no deci-
el expediente
atacar.
mos esto Loporqueoriginal
hacen, estemos de la
y rápido:con al fin
losde 33
Representación, sino
la primera se-
monopolistas en
sino
un
mana
todoImpreso
lode que seEl
octubre,
contrario. publica
un con posterioridad
representante
proteccionismo de los
que a la
el “hacen-
monopo-
Revolución
dados de Mayo.
y labradores”,
lio ejercía De cualquier
José de laera
sobre las provincias forma,
Rosa, no pue-
procurador
solamente refle-
den
de
jo, noabrigarse
Belgrano
obedecía dudas
(quien
a una sobre
poseía su que
activa
tierras
política en participación
Mercedes,
tendiera delibera-
en la confección
Uruguay),
damente alentrega del
desarrollo unescrito.
escrito
de esas Como
en tampoco
defensa
regiones, de
de los
sino la
in-de
que
Belgrano,
tereses
surgía como quien debe de
librecambistas.
resultado haber
¿Lo
de laha tomado
redactado
codicia a su cargo
Moreno?
e incluso de la
el desarrollo de las ideas estrictamente
cortedad de miras de los hombres de Cádiz. Había económicas.
entonces que eliminar el monopolio, pero no había
que desproteger a las provincias. El gran desafío de
la empresa liberadora de Mayo debió haber sido,
precisamente, transformar de pasiva en activa esa
defensa de los territorios del Virreinato, única me-
dida que iba a posibilitar una verdadera captación
de las provincias para la causa revolucionaria y
una integración profunda de la nueva nación. No
se hizo así: el librecambio fue la bandera de Mayo y
la Invasión armada, la respuesta a las provincias.
Y hay todavía otras participaciones que, sin dema-
Puede causar siada malicia, pueden detectarse: la de Alexander
extrañeza Mackinnon, por ejemplo, quien habría de ser el pri- este
giro de mer presidente de la Sociedad de Mercaderes de
Moreno: se- Londres, o la del omnipresente Lord Strangford,
cretario de la que impulsaba todo el proceso desde la corte luso- Junta
alzaguista de británica. Pues resulta claro: antes que representar enero
de 1809, a los famosos hacendados (a quienes sin duda tam-
aparece bién representaba), el expediente presentado por ahora,
nueve meses José de la Rosa había surgido como expresión de
después, los intereses de los sectores comerciales británicos
redactando y criollos librecambistas. A nadie puede asombrar
este panfleto entonces que el joven y brillante Moreno, cuyo bu-
fete de abogado se había prestigiado en la defensa
de las diversas causas de esos mismos sectores, y
cuya pluma activa y fogosa era muy conocida, sur-
ja ante la consideración póstuma como el indubita-
ble redactor de la Representación.
antimonopolista y pro británico. Su-
brayemos algo: estos nueve meses corresponden al
período en que Moreno ha decidido actuar, buscar
afanosamente el poder. Con la Representación, por
otra parte, su pragmatismo lo lleva a ubicarse jun-
to a sectores de poder más afines tanto a su forma-
ción intelectual como a sus intereses profesionales:
el círculo de ilustrados porteños, a quienes no ha-
bía acompañado en sus devaneos carlotistas, y los
sectores comerciales pro británicos. Será necesario,
en consecuencia, analizar brevemente este texto.
Adam Smith,
también Jovellanos: Jean-Baptiste Say, Quesnay y
ción, directamente, 34
todos hablan en la Representa-
ley de mercados o sin molestas mediaciones, de la
la división internacional del tra-
bajo. En fin, del librecambio. Y es sobre todo
Moreno (y siempre que
Smith, seguramente digamos
conocido porMoreno
Belgrano conyre-
More-
La
no pobre
lación a laidea
a través deque
Say,Moreno
Representación habrá de
estaremos
quien entrega latener siem-tam-
diciendo
casi totalidad
pre
bién
de lassobre la lucidez
Belgrano,
ideas. aquídel
DeAlexanderquepueblo
Makinnon
habremos 35ydehasta
aparece de inmedia-
Lord
comprender
to en este
Strangford)
mejor texto: “La situación
comienza
la Representación porcuando, política
explicitarle de
másaadelante,un estado
Cisneros es-
no
sus está fácilmente
buenas
tudiemos a
enintenciones: los alcances del pueblo;
la Representación,
detalle el capítulo que el ideólogo a ve-
en efec-
de la
ces
to, se considera
versará
naciente “sobreen
burguesía loslamedios
opulencia,
industrial y el jefe
de consignar
británica que
dedica con-
la pros-
al
centra
peridad sus
de verdaderas
tema colonial la nación conrelaciones
en su Riqueza la del laslamenta
de erario”.16
naciones. en Por
Para secre-
ello
el
to
hay suque
debilidad
momento, comenzar y miseria;
no obstante, otras veces
por averiguar
veamos dónde
qué sereposa
reside
le dice laen la
tranquilo
verdadera en
Representación la vana
riqueza delopinión
país. Yde
al dubitativo su fuerza,
Moreno
Cisneros. y el “El
lo sabe: go-
que sepa discernir los verdaderos principios que in-
fluyen en la prosperidad respectiva de cada provin-
cia, no podrá desconocer que la riqueza de la nues-
tra depende principalmente de los frutos de sus
fértiles campos” (pág. 110). La posibilidad de inten-
sificar la exportación de estos frutos a través del li-
bre comercio con Gran Bretaña, habrá de consti-
tuir una de las principales piezas arguméntales de
la Representación.
bierno vela en continuas agitaciones por los inmi-
no el que
nentes manday puede
peligros males calcular exactamente
que lo amenazan. Nadielassi-
ne-
nuestra).
cesidadesEntonces,
del estado” si Cisneros
(pág. 112, habastardilla
recomendado el
La denuncia del
librecambio, nadiecontrabando
puede dudar es que
otro eso
tema escons-
lo que
Con
tante acentuado
en la
debe hacerse. entusiasmo,
Representación: comienza
las leyes luego Mo- no
prohibitivas
Esto
reno de
sirvena de la exportación
detallar
nada laspues de
ventajas los
se violan frutos es importan-
delconstantemente,
libre comercio. To- el
te.
dos Moreno
erariosaldrán
pierde insiste muchoque
beneficiados:
los fondos en
Cisneros,
esas 36que arreglará
la cuestión pues uno
introducciones
de
los los
debieran grandes
problemas temores
del
acarrearle, erario ante la apertura
y podrá
se crea un cumplir
clima de del
unalibre
mag-
inmoral
comercio
nífica obraera
impunidad de la extracción
gobierno
a todas luces(pág. de118);
metálico.
perjudicial. ¿Con qué
la“Porque,
Metrópoli, se-que
habrían
será de cobrarse
socorrida Moreno),
ñor (concluye los comerciantes
en la pesada
¿quécarga ingleses
de atender
cosa más ridículaporla
pue-sí
introducción
sola de que
las necesidades
de presentarse sus la
géneros,
de decon
un metálico
la Colonia;
vista o con
y por último
comerciante la
que
misma
defiende Colonia,
a grandessus voces
comerciantes y productores
la observancia de
de las le-
frutos, que dispondrán
yes prohibitivas de productos
del comercio baratos
extranjero los
a la puerta
primeros
de su tienda,y deen enormes
que no posibilidades
se encuentran desino
exportación
géneros
los segundos
ingleses (págs. 120/121).
de clandestina introducción?” (pág. 114).
frutos del país? Moreno, que luego habrá de deses-
Embiste
timar losluego Moreno
problemas que contra
pueda sus adversarios
plantear en en
el cobro
¿Qué
la hacer
polémica:
metálico, con
Yañiz
comienza España?
y por
Agüero.He aquí un problema
La pedantería
responder que de estos
la conse-
para
cuenciael redactor
fragmentos central detodo
de la Representación.
es manifiesta: “No sería
el proceso 37 tan¿No
será perjudi-
penosa
una la
decisi-
cará
tarea aque
la Metrópoli el la
me he propuesto,
va intensificación en libre comercio de frutos:
si combatiese
exportación de la Colonia
con“A
hom-
la
con
bres Inglaterra? Recordemos
ilustradosdeque,
conveniencia discurriendo
introducir que
efectos Agüero
bajo había
cierto orden
extranjeros ha-
de principios
Acompaña engeneralmente
igual grado laadmitidos,
que recibirá excusan
el país una
por
exposición
la exportación prolija de verdades
de sus frutos (...)que
¡Conse qué
manifiestan
rapidez
por
no se sí fomentaría
mismas” (pág. 125).agricultura,
nuestra Pues ésta es la convic-
si abiertas
ción profunda
las puertas de del grupo
todos ilustrado
los frutos de Buenos
exportables Aires:
contase
las modernas
el labrador conideas europeasde
la seguridad sonunaevidentes de por
venta lucrati-
sí,
va!”y sólo
(pág.por falta
121). Node hayluces
quees posiblepor
olvidar, no otra
compren-
parte,
der
que las cosas de ese modo.
la Representación “Estosexpresar,
pretendía son principios
en pri-
elementales
mer término,de loslaintereses
ciencia económica” (pág. 146),
de los hacendados y la-di-
rá Moreno más adelante. Con lo que estará dicien-
bradores.
do: así son y deben ser las cosas, éste es el espíritu
de nuestro siglo, la corriente profunda del Progreso
en la que debemos insertarnos.
blado en nombre de los comerciantes de Cádiz. Y
Moreno
que había nodicho:
vacila,se
esarruinará
terminante. Cádiz,
nuestro que se
comercio,
arruine: “decaerá
desaparecerá su antigua
nuestra flota. La 38 (vaticina);
riqueza
cuestión, pe-
en fin, no
ro
es ésta
simple.es la
Haysuerte de todo pueblo que se eleva por
que responder.
especulaciones mercantiles sin apoyarlas en pro-
pias producciones; su comercio se verá reducido a
un estrecho círculo; pero esto es una triste conse-
cuencia de una guerra injusta, que ha llevado la
devastación a aquellas fuentes de que antes se de-
rivaba la grandeza gaditana” (pág. 140). Nada tiene
que ver en este proceso el libre comercio; si Cádiz
se aproxima a su inexorable ocaso sólo hay que
culpar “a la pérfida conducta de la Francia y a los
desgraciados sucesos de nuestra Metrópoli” (pág.
140). Por otra parte: “¿qué culpa tiene Buenos Ai-
res de que Cádiz no pueda remitirle las produccio-
nes nacionales que estaba en posesión de importar,
o de que no pueda distribuir en el Reino los frutos
que antes se repartían por aquel conducto?” (pág.
140). Es clara la satisfacción con que el autor de la
Representación detecta el proceso de decadencia
gaditano. Y no vacila, por supuesto, en extraer las
conclusiones del mismo: “¿será justo que se envi-
lezcan y pierdan nuestros preciosos frutos, porque
los desgraciados pueblos de España no pueden
consumirlos? ¿Será justo que las abundantes pro-
ducciones del país permanezcan estancadas por-
que nuestra aniquilada marina no puede exportar-
las? (...) ¿Será justo que presentándose en nuestros
puertos esta nación amiga y generosa, ofreciéndo-
nos baratas mercaderías que necesitamos y la Es-
paña no nos puede proveer, resistamos la propues-
ta, reservando su beneficio para cuatro mercaderes
atrevidos que lo usurpan por un giro clandestino?
Aplicadamente, comienza luego
¿Será justo que rogándosenos Moreno
por a des-
los frutos estan-
Pero
truir hay
cadoslosque todavía
argumentos otros
ya no puede deargumentos
lospaís
el que han
monopolistas.
soportar, sePores-
decrete
grimido
su ruina,los
ejemplo: el monopolistas.
que afirma
jurando en ella laRecordemos
que el libre
del 39 a Yañiz:
comercio
erario y la de laprovo-
so-
“sería
cará latemeridad
ciedad” ruina
(págs. laquerer
de129/130). equilibrar
agricultura. la “Los
“Cuál
Si lo fuera: industria
será, enton-
ilustrados
americana
ces, el medio
comerciantes condelafomentarla
inglesa”.
ingleses, queDe (seeste
tan modo, Moreno).
pregunta
atentamente el libre
nos
comercio,
Según
observan, al ubicar
los principios
fijarían enende igualdad
nuestros
Europa competitiva
mercaderes
un general los
concepto(llama
así a las hombres
de nuestra barbarie”de Cádiz, JPF), deberá
(pág. 130). Este textoser tiene
que un
los frutos estén
indudable matizestancados,
sarmientino:que los falten comprado-
comerciantes in-
res porson,
gleses la dificultad de extraerlos
por supuesto, adonde
ilustrados, deben
y Europa nos
consumirse, y que después
mira (¡atentamente!) dispuestade aniquilar al labrador
a dictaminar sobre
por no indemnizarles
nuestra barbarie. los costos de su cultivo y co-
secha, se pierdan por una infructuosa abundancia,
teniendo por último destino llenar las zanjas y pan-
tanos de nuestras calles” (pág. 149). El libre comer-
do impedirá por completo esta situación: el país,
en cancelación de las importaciones de origen bri-
tánico, entregará sus abundantes frutos encon-
trando así los labradores la ansiada solución para
la salida de los mismos.
productos británicos con los nacionales, empujará
Sigamos
a éstos a con
unaestas falacias
inexorable librecambistas.
ruina. El argumento Lases de
artesanías de las provincias
una lógica implacable, 40no pestañea:
se arruinarán,
pero Moreno era
uno
nadade delos argumentos
eso, responde, que todacon mayor precisión
competencia es benefi-
habían desarrollado
ciosa, hay que conocertanto Yañiz como
lo mejor Agüero.
para poder Fal-
imitarlo
so, responde Moreno.
y perfeccionar Y agrega:
lo propio. Y aconseja:“Las “Si
telas de nues-
insisten en
tras provincias
que traerán no decaerán,
muebles hechos,porque
decid que el inglés nun-
los deseáis
ca
paralasque
proveerá tande
os sirvan baratas
regla y niadquirir
tan sólidaspor como
su imita-
ellas;
ción lalas fábricas groseras
perfección en el arte,dequelos depaíses
otroque
modo re-no
cientemente
podréis esperar”nacen para
(pág. el comercio,
151). Así, no puedentienen quedar
su
afecto
dudas: ylapreferente
competenciaconsumo
con losentre las gentes
productos de
ingleses
aquellas provincias”
será beneficiosa para(pág. 151). Un
las fábricas argumento típi-
nacionales.
camente porteño: abandonar el Interior a su suer-
te, condenarlo a transformarse en una economía
cerrada, negarle el formidable apoyo del mercado
comprador de Buenos Aires. O el abandono o la
conquista armada, nunca la negociación y el reco-
nocimiento, fueron las actitudes perennes de Bue-
nos Aires ante las provincias. Así, poco le cuesta
argumentar a Moreno: ¿qué mal puede provocarles
el librecambio a las provincias si ellas se bastan a
sí mismas? Por supuesto: que los artesanos de las
provincias vendan entre ellos sus productos, Bue-
nos Aires consumirá los de Inglaterra. ¿No era que
el mal del libre comercio, según los monopolistas,
radicaba en la competencia? Bueno, así no habrá
Respondidos los argumentos de los monopolistas,
competencia.
comerciante
Moreno continúa detesta las conquistas,
detallando y no gira
las bondades las em-
del libre
nueva
presas política
militares,del Foreign
sino sobre Office
los respecto
intereses
comercio. Entre otras: asegurar una amistad perenne de
de las
su colo-
comer-
La Representación
nias
cio” hispanoamericanas.
(pág. 152, “Por
con Inglaterra. concluyeSon
bast.lonuestra).
que hacecon siete
estos
Queda propues-
textos los que
así expuesta
a los ingleses re-
la
(escri-
Cisneros,
tas que
velan la sesi bien
someten
segura conalrestricciones,
juicio
intervención del
de reglamenta
Virrey y
Mackinnon
be), nunca estarán más seguras las Américas, que que,
o ob-
Lord
finalmente el libre comercio con 41 vía
Gran
viamente,
Strangford son
en
cuando comercien consideradas
la confección
con ellas,della única
pues unaBretaña.17
escrito dedeMoreno.
nación solu- Lay
sabia
Representación ha cumplido su papel. Aunque,
ción de los problemas del erario y del país. Algunas no
de ellas son: que la admisión del libre comercio
tenga un plazo no menor de dos años, que las ne-
gociaciones inglesas se realicen por medio de co-
misionistas españoles, “que todo introductor esté
obligado a exportar la mitad de los valores en fru-
tos del país”, “que los lienzos ordinarios de algo-
dón que en adelante puedan entorpecer o debilitar
el expendio de los tucuyos de Cochabamba y de-
más fábricas de las provincias interiores que son
desconocidos hasta ahora entre las manufacturas
inglesas, paguen un veinte por ciento o más de los
derechos del círculo, para equilibrar de este modo
su concurrencia” (pág. 163). Termina con elogios
al Virrey y buenos deseos para el futuro del erario.
es difícil adivinarlo, más han de haber pesado en la
burgués– decisión del Virrey la situación de España y las an-
gustias del erario. El texto de Moreno, de cualquier
modo, permanece como la gran pieza teórica a que
puede acudir el libre comercio en el Plata para ha-
cer su defensa. Se publica después de la Revolu-
ción de Mayo, es traducida al portugués y también
publicada en Río de Janeiro y, en agosto y setiem-
bre de 1811, un periódico de Londres, El Español
la incluye en sus páginas: el reconocimiento de sus
pares no se le escatima a la Representación. El Bri-
tish Review, también en 1811, realiza un decidido
elogio del texto y su autor: “No podemos menos de
considerar esta producción del Burke de la Améri-
ca del Sur, sino como el más respetable género de
la elocuencia criolla, y a la verdad consiguió su ob-
jeto. El establecimiento del libre comercio con In-
glaterra fue sacando gradualmente al país de su
estado abatido”.18 Al país, es decir: a Buenos Aires.
En resumen: el Moreno de la Representación es
un decidido amigo de Inglaterra y el librecambio.
Esto es un hecho, y los hechos pueden ser inter-
pretados de muchos modos pero nunca negados.
Hay, entonces, que interpretar. Los historiadores li-
berales no necesitan aquí esforzarse mucho: les
basta con el simple hecho, con ese Moreno pro bri-
tánico y librecambista que surge de las páginas de
la Representación. La cuestión es más difícil para
los que intentan delinear un Moreno nacionalista
proteccionista–estatista–federalista e hispa-
noamericanista. ¡Cómo les molesta la Representa-
ción! Pero no se rinden, ofrecen sus argumentos:
Moreno, dicen, como gran pragmatista 42 que era, de-
cide unirse al poder británico para derrotar el mo-
nopolio español, principal enemigo de la revolución
en ese momento. Una vez abatido el poder monopo-
lista, una vez instalada la Junta Revolucionaria, se
MAYO
volveráY proteccionista
LA FILOSOFÍA y redactará el Plan de opera-
En Facundo,
ciones. gusta Sarmiento
Muy efectivo. Pero para delinear
todo estounahayBue-un in-
Hay,
nos sin
Aires embargo,
sacudida algo
por de
las cierto,
novedadesno
conveniente: Moreno, en el famoso Plan, continúa se entusias-
del Progreso,
La
maba
todaminoría
trémula
apoyándose ilustrada,
en vano de
en honda así,
Sarmiento
Inglaterra. define
Y estoello
(nunca rostro
espiritualidad.
no hizo);
seNo de laasí.
porque
era
puede ne-si
ciudad
bien portuaria:
Buenos
Intetectualmente, Airessidistaba
espensaba
carecía de una
Buenos 43
intelectualmente
estructura
Aires activa,
de cultu-
ubicarse
gar: nuestro abogado hacer la revolución
también
ral
a
con de
la la
cabeza Buenos
antigüedad
ayudadel Aires
y lo
deVirreinato. es;
prestigio si busca
(en
la filosofía Hemos estela revolución,
sentido,
visto ya
y el imperio Cór-
a Moreno
británicos.
doba
marchar
Lo cual la nos
superaba
hacia acon amplitud),
Chuquisaca
lleva poner había
en busca
seriamente enlogrado
de libros
duda y elge-
nerar algo
Universidad. decisivo para todo espíritu
proteccionismo del Plan: ¿era posible, en el siglo elitista: una
minoría
XIX, ser revolucionaría. Aclaremos,
a la vez proteccionista entonces,
y amigo las co-
de Inglate-
sas: no es Buenos Aires la sacudida
rra? O Moreno era un ingenuo o era otra cosa.19 por las nove-
dades del Progreso, sino su minoría revolucionaria.
Que, para Sarmiento, es lo mismo. Para Sarmiento
y todos los que habrán de pensar como él.
también Buenos Aires la busca; si lee el Contrato
Córdoba, por el Buenos
social, también contrario, gozaba
Aires deEn
lo lee. una tradi-
resumen:
Pero
antesyelque
ción espíritu
una detradición
difusión
por su Córdoba es
culturalymás elrelevante
del pasado:
cultura, o por que “es
la
el esta-
Y
de ahora
monacal
do Buenos hagamos
y Aires. Es
de conciencia dos
escolástico; cosas:
la
el mismo
social volvamos
conversación
Sarmiento
y política ade
alcanzado Buenos
los
(enpor estra-
texto
su
Aires
dos
que
pueblo, y dejemos
rueda siempre
testimonia
Buenos sua Sarmiento.
sobre
enorme
Aires las Aquí,
talento
se define 44
enescritor
procesiones,
de
a partir Buenos
de las Ai-
los fiestas
ame-
pro-
res,
de
ricano)
yectos está
los elsugrupo
santos,
quien
de sobre
dice:
grupo ilustrado.
exámenes
“el pueblo
ilustrado. LaLas
mayoría
de la son
universitarios,
ciudad,
cosas aboga-
com-
siempre pro-
dos:
fesión
puesto
ocurren Juan
de
de José
así Castelli,
monjas,
artesanos,
para quienes Manuel
recepción
participaba
piensanBelgrano,
de las borlas
del
que Juan
del de
espíritu doc-
las minorías las
José
tor”.
clases Paso,
Que Mariano
nadie lo
altas: solamente
(o al menos Moreno,
dude:
el maestrolas “la futuros
ciudad
zapatero
minorías) integrantes
es un
se daba claustro
hacenlos de
la aires
histo-
la
ria.Junta
encerrado
de doctor deenMayo,
entre quienes,
y osjunto
barrancas”.21
zapatería a los demás
enderezaba (Viey-
un texto la-
tes, Peña, Larrea, Matheu), se reúnen
tino al tomaros gravemente la medida; el ergo an- secretamente
daba por las cocinas y en boca de los mendigos y
locos de la ciudad, y toda disputa entre ganapanes
tomaba el tono y forma de las conclusiones”.20
(¿Quién ha vuelto a escribir así en la Argentina?)
y entrelazan dos conceptos que los apasionan: el de
¿Qué encuentra
revolución y el deMoreno en Han
filosofía. Rousseau?
leído a ¿Qué
Rousseau,
Pero
ideas
conocenantes que los conceptos
delaciudadano
Quesnay, de de cuya
Ginebra,
a Condülac, soberanía popu-
obra funda-
y también a Say y
lar o
mental pacto social,
traduce
Adam Smith. es la
y prologa,
Sienten actitud
que ha del
consiguen45
texto
llegado el de Rous-
clarificar
momento y po-
de
seau
tenciar
actuar.lo su
que seduce
comoa
proyecto
Creen, deMoreno:
poder?
habrá todo
Ante gobierno
de creer todo: es
su espíri-
después José
tu insolente(padre
Ingenieros y cuestionador.
de toda la Todo revolucionario,
historiografía socialista
en efecto, yloresponsable
argentina es a partir de deuna
sus actitud
mayores fundante:
descala-la
desacralización
bros teóricos), que: del orden establecido.
“La voluntad social,Todo poder
o capaci-
es
dadcuestionable y, en cuanto
de realizar ciertos tal, efímero.
progresos necesarios,“Lossuele
tira-
nos (escribe
ser (...) Moreno)de
un privilegio habían procurado
pequeñas prevenir
minorías que se
diestramente
anticipan a sueste golpe, atribuyendo un origen di-
tiempo”.22
vino a su autoridad; pero la impetuosa elocuencia
de Rousseau, la profundidad de sus discursos, la
naturalidad de sus demostraciones disiparon aque-
llos prestigios; y los pueblos aprendieron a buscar
en el pacto social la raíz y único origen de la obe-
diencia, no reconociendo a sus jefes como emisa-
rios de la divinidad.”23 Pues éste ha sido el gran
mérito de la obra roussoniana: “puso en clara luz
los derechos de los pueblos, y enseñándoles el ver-
madero origen de sus obligaciones, demostró las
que correlativamente contraían los depositarios del
gobierno”.24
cuestionable, finito, y, en última instancia, reem-
La profunda
plazable. fe que
Sobre todonuestro
por otroabogado
que seatiene en el
fiel expresión
En Buenos
poder
de la de laAires,
soberaníateoría también
no
del deja es
pueblo de secreto el pacto
expresarse
a través del triunfo
en este
social.
de Rousseau:
prólogo:
Que era, la sólo la
de Rousseau
justamente, minoría
es, así,
el que 46
revolucionaria
“una obra
pensaba accede
capazMo-
implantar
a sus
por
reno.sí verdades. Pero yalasabemos:
sola de producir ilustraciónnodepor losser secre-
pue-
to es menos glorioso. ¿O quizá es glorioso
blos”.25 Y si bien los tiranos han conseguido sus- porque
es secreto?
traerla No es arriesgado
al conocimiento de lassuponer que algo “los
muchedumbres, muy
parecido a esto pensaban Moreno y sus
hombres de letras formaron de ella el primer libro amigos. ¿O
acaso
de susno fue rigurosamente
estudios”. De este modo,secreto el famoso
“el triunfo Plan
de los
de
talentos del autor no fue menos glorioso por serrevo-
operaciones destinado a orientar el proceso
lucionario?
oculto y en No lo olvidemos: Moreno y sus amigos
secreto”.26
eran iluministas, acababan de acceder a la revolu-
ción arrastrados por esta corriente filosófica. (Así
habían ocurrido las cosas en Europa, ¿podía ocu-
rrirles algo distinto a ellos?) Y la razón iluminista,
por desconfiar de la historia y, por ende, de las ma-
yorías, que siempre algo tienen que ver con ella, tu-
vo y tendrá una marcada tendencia a generar mi-
norías absolutistas y represivas. Así, los elegidos
por la Razón para modelar la historia según sus re-
glas, saben que son justamente eso, elegidos, desti-
nados a ofrecerse mutuo reconocimiento y comuni-
carse secretamente sus planes revolucionarios,
pues para llevarlos a cabo basta con que sólo ellos
Y Moreno
tengan era iluminista.
acceso a los mismos. La historia constituía
El iluminista, en su-
Mayo
para ély una
ma, pese la afilosofía
materia
sus surgen,
indócil,así,
constantes en íntimo
arbitraria
invocaciones mari-
y profunda-
al pueblo y
construirse
daje.
mente Nuestra la nación.
minoría
poco confiable.
su soberanía, padece una ilustrada
Había había leído
que transformarla,
marcada los
incapacidad li-pa-
pe-
ILUMINISMO
bros
ro necesarios,
ca transformarla
valorar Y TERROR:
había
en EL “PLAN
accedido DE OPERACIONES”
de las amayorías
exterioridad,
la participación la certeza
enfrentándolaendela y
Una vezelproducida
poseer
obligándola poder de la
la revolución,
a sujetarse razón la Junta
a lasynormas
deseaba decide
ahora trans-
revoluciona-
historia.
(entre
formar otras cosas, pues andaba 47
muy ocupada) acon-
rias de la historia.
razón. LoPartiendo
racional, de la filosofía,
este modo, ibano es
seccionar un plan secreto que uniformara
algo que tenga que ver con la historia, nada pueden y clarifi-
cara sus acciones.
decirnos los hechos, “La idea (escribe
ninguna Salvador Ferla)
señal indicativa po-
habría sido de Belgrano, quien en las
demos recoger de ellos pues no son sino expresión primeras reu-
de lo establecido. Progreso e Historia, para el ilumi-
nista, se oponen. El Progreso tiene que ver con la
Razón, no con la Historia, y sólo cuando la Razón
se adueña de la Historia e introduce en ella una de-
terminada teleología, la Historia se vuelve racional,
progresiva, en fin, revolucionaria.27
niones de la Junta habría dicho y repetido, como el
ciones
‘Delendaque el gobierno
Cartago’ provisional
del romano, de las
‘¡hace Provincias
falta un
¿Cómo
Unidas ha llegado
del
plan... hace Río deun
falta este
la Plan
Plata a(...).
debe
plan...!’ laponer
consideración
en práctica
Entonces todas
Los
para historiadores
pública?
consolidar
las miradas, laliberales,
La historia
incluso es
grande
la del con de
conocida:
obra
propio Groussac
el alibertad
la
investigador
nuestra
Belgrano, se diri- e
cabeza,
Eduardo se indignan.
Madero,
independencia.
gen ‘hacia el abogado ¿Cómo
revolviendo admitir 48 que
papeles en
más prestigioso el
deel pulcro
Archivo
Buenos
republicano,
General de el padre
Indias de de nuestro
Sevilla para periodismo,
una
Aires’.” El seguramente tendría “las luces”, que obra el era
sobre la
abogado
historia librecambista
la fe deldel puerto
siglo, parade de
Buenos
orientar la Representación,
a Aires que tenía en
la desorientada ha es-
Jun-
crito
ta.28 Y Moreno cumple: el 30 de agosto de eseaagita-
ese engendro
preparación, se jacobino?
encuentra conHay
el que negarlo
secretísimo Plan.
cualquier
do año deprecio.
Considerando 1810 que Aun
no a
presenta escosta
de de la verdad.
el ninguna
anhelado utilidadYpara
Plan de siopera-
no
alcanza Groussac,
sus estudios, saca vendrá
copia del Levene
mismoe yinventará
la remitelaalle-
general Mitre, que era el patrón de la vereda por
ese entonces en cuestiones historiográficas. Mitre
se la ofrece a Piñero, quien estaba preparando su
edición de escritos de Moreno para el Ateneo, pero
cuando llega el momento de entregarla confiesa
que se ha extraviado y no la puede encontrar. Hay
que pedir una nueva copia a España y Piñero pu-
blica el Plan.
yenda de ese oficial de apellido Alvarez de Toledo, a
La cuestión
quien no tienelamayor
pertenecería importancia:
letra de que el
la copia encontrada
Y
enahora
Plan sí: vamos
elpertenece
Archivo al Plan.
deaIndias.
Moreno Sealgo
es
¿Tan trataque
pocas de unonadie,
ya
pruebasdetienen
lossen-
más apasionantes
satamente,
para ofrecer?, puede y complejos
negar.
se habrá 49
documentos
Pero importa
preguntado de
destacar
Piñero. Y las al-
re-
nuestra
go;
batió historia. Muy ante
la todas.
deshonestidad superior a la Representación.
el pasado. La de Grous-
Nadie
sac, lapuede insinuar
de Levene (peseaquí una su
a toda intervención
aparatosidaddirecta
de
de algún Porque
erudito). agente habíamos
británico. El Plan responde
señalado, al ge-
es cierto, que
nio de su autor:
al historiador avasallante,
le es imposible desmesurado, incluso
enfrentar el pasado
delirante.
desde unaAlgo así no
actitud como esa primera sinfonía
comprometida. que a
Pero de aquí
algunos grandes de la música escriben
negar la evidencia de determinados hechos porque en su ju-
ventud
no amigan y luego nunca
con la pueden superar.
interpretación Y algo más:
de la historia que
hemos asumido, hay una distancia enorme que el
investigador honesto no puede recorrer. Groussac y
Levene, advirtiendo que el Plan destruía la imagen
que habían ofrecido de Moreno, iniciaron sus in-
vestigaciones con el único y claro propósito de de-
mostrar la falsedad del documento. Obraban así
condicionados por la interpretación de la historia
que habían asumido en el presente, pero era tan fé-
rreo este condicionamiento, tan sofocante, que en
lugar de permitirles una visión más clara del pasa-
do, los impulsaba a ocultar o deformar hechos evi-
dentes.
es una obra argentina, expresión violenta y contra-
El Plan se
dictoria dedivide
aquella claramente en dos partes, una
patria naciente.
Política
política interna. El Plan de La
y otra económica. operaciones desarrolla
parte política, a su vez,
hombres
inicialmente durosel y
temade coraje
del sin
terror. duda,
Ciertos
se divide en interna y externa. Política interna: gustan tratar
autores, desa-
Pero
rrolla principalmente los temas referentes al lo
la razón
despectivamente iluminista
a es
quienes así: le
repudiandesagrada
el terrorismo
terro-
real,
rismoloy existente,
moreniano. No hayesa
sublevación dematerialidad
revoluciones 50
anárquica
la Banda incruentas,
Oriental. que
aseve-
Política
hay
externa: se ocupa de la cuestión del misterio dete-
ran, que transformar.
creyendo haber ¿Qué
dicho otra
una conducta
de esas podía
grandes Fer-
ner Moreno
verdades de ante
la las provincias?
historia. A Estaban
nosotros, sin
nando, de la actitud a adoptar ante Inglaterra y de allí,
embargo, re-
cluidas
no en la del
nos gusta
la conquista soledad mediterránea
el terrorismo
Río Grande. del
Las dosde
Plan. la patria,
Será,
partes quizá,
centra-
alejadas
porque node la inquieta
adherimos a ciudad
la portuaria,
política del respetuo-
terror,
les en que se divide el texto (política y económica) de
cualquier lado que provenga. Será porque
presentan entre sí profundas contradicciones cuya creemos
que donde
puesta hay terrorconstituirá
en evidencia no hay verdadera
el objetivopolítica,
primor- y
donde no hay verdadera
dial de nuestro estudio. política no hay pueblo, y
donde no hay pueblo no hay revolución. Será por
eso. O también porque creemos que hubiera sido
mejor hacerse entender por las provincias (nego-
ciando, haciendo política) que invadirlas.
sas de su herencia. Había, entonces, que transfor-
Pero
marlas,escuchemos
obligarlas aa Moreno:
entrar en“el hombre
razón. Pues enasícier-
es
El
tosterror
como casos loespuede
hijo del
el iluminista todo, es y
rigor,
enfrenta lalos
convicción
nada hemosen
hechos: íntima
deexterio-
conse-
A
de no
guir
ridad, vacilar
Moreno:
con entonces:
“tendamos
sinlaintentar
benevolencia “jamás
develarlayvista en ningún
a nuestros
la moderación;
aquello tiempo
que expresantiempos
éstas son
y
de revolución,
pasados
buenas,
constituye pero
su nose
y veremos vio
para
verdad adoptada
quecimentar
profunda. por
tres millones
los 51
los gobernantes
de habitantes
No:principios
porque ladever-
la
quemoderación
la América
nuestra
dad no obra;
está ni
dellahechos
enconozco
los tolerancia
Sud sino(...)
alabriga
hombre, en Los
ensus
le cimientos
entrañas
la observo
Razón. de
lahan
Ysus
una
sido nueva
manejados
pasiones,
Razón, república
y combinando
piensa Moreno, nunca
y subyugados
essus se han cimentado
sin másde
circunstancias,
patrimonio fuerza sus
los hom- sino
que
la del
talentos,rigor
bres de luces, y el capricho
sus principios
los abogados de unos
y su clima, pocos
de Buenos hombres”
deduzco,
Aires.por ¿Qué
(pág.
sus 27). ¡Lasino
otraantecedentes,
política empresa
laque
del noes conviene
posible!
terror Puede la Junta
sinolaatemorizar-
(es decir, política
estar
le
deynegartranquila:
obscurecerle si aquellas
la política) nopodía
le tiembla
luces
engendrarla mano,
que en
una todo
otro el vi-
tiempo
actitud
rreinato
sería habrá
lícito
semejante? de sometérsele.
iluminarle”.29 ¿Qué clase de Liberador de
pueblos es éste que se propone como primera me-
dida idiotizarlos?
con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre de-
Iluminismo
rramada deytodos poderaquellos
terminan siempre que
miembros engen-
pudieran
gobernante
drando
impedir el sus iluminista,
terror. No haypues
progresos” nada
(pág. no solamente
más
28). peligroso está
quefaná-
un
ra grandeza:
ticamente “¿Quién dudará
convencido de tener que a lassino
razón, tramas polí-
de ser la
¿Qué
ticas es
(es lo que
decir: autoriza
a los a este
documentos
Razón misma. Moreno, por ejemplo, no duda dejoven abogado
secretos comoa el
Enfrentar
tomar
Plan, entre
que laJPF), la
patria historia
sus
puestas
deberá enyaejecución
manos modelarla
el genio
su destino según
ade
ypor los
laPlan
los
su dic-
patria?
grandes Yata-
su futu-
tados
nos lo de
lentos, hanla razón,
dice: es la tarea
‘los conocimientos
debido muchas del
que
naciones 52
iluminista.
mela han Tarea
fran-
obtención
solitaria,
queado
de su poder de elegidos,
veinticinco
y de suaños seguramente
de estudio
libertad” (pág. 31,desagradable
constante sobre
bast. nues- y
hasta
el un poco
corazón
tra). (o bastante)
humano, en cuyo, sangrienta.
sin que me Pero no hay
domine la
por qué asustarse: “no debe escandalizar
vanidad, creo tener algún voto en sus funciones in- el sentido
de mis voces,
telectuales’ de cortar
(pág. cabezas,
32). Moreno, verter
pues, creesangre
conocery sa-
crificar a toda costa, aun cuando tengan
la vida, cree conocer los hombres. Y también los semejanza
con las costumbres
pueblos: “los pueblos denunca
los antropófagos
saben, ni ven, y caribes.
sino lo Y
si no, ¿por qué nos pintan a la libertad
que se les enseña y muestra, ni oyen más que ciega y ar-
lo
mada
que sede lesun puñal?
dice” (pág.Porque
31). ningún estado envejeci-
do o provincias pueden regenerarse ni cortar sus
Explicita
corrompidos luego Moreno
abusos, sinlas distintas
verter actitudes
arroyos de sangre”
También
que 33).laMalos
(pág.adoptan delación cumple
los individuos
presagios un papel
ante
para relevante
el proceso
los pueblos revolu-
del In-
En
en resumen:
el esquema
cionario:
terior. arcabuceamientos,
revolucionario de intrigas,
Moreno:
“en toda revolución hay tres clases de in- dela-
“Última-
ciones,
mente
dividuos: terror,
la más he aquí
mera
la primera, losadictos
sospecha
los al 53
instrumentos
denunciada
sistema depor
la
quepolíti-
unse
ca interna
compatriota morenista.
contra Y no
cualquier podía ser
individuo
defiende; la segunda, los enemigos declarados y co- de otro
de losmodo.
que
Porque
nocidos;a la
presenta medida
untercera, que
carácter los sesilenciosos
avanzadebe
enemigo, enespectadores,
laser
lectura
oída y deaun
es-
te
quePlan
debe alucinante,
dársele
manteniendo alguna sesatisfacción
una comprende que
neutralidad(...) su
sonparalospropósito
que el
verdade-
central
denunciantees
ros egoístas”noel de impulsar
enerve
(pág. 34). el una
celo
Para política
lade de conquista
su comisión,
segunda vea
clase reser-
y dominación,
que se tiene ya que
confianza, a los
y se hombres
forma
va Moreno sus más impiadosos deseos: el gobierno y a
conceptolos pueblos
de su
se los
persona” aterroriza
debe adoptar (pág.con para
37). eso, para dominarlos,
estos individuos una conducta nunca
para liberarlos.30 Incluso
“cruel y sanguinaria” (pág. el35).
lenguaje
Pues de “la Moreno,
Patria esel
digna de que se le sacrifique estas víctimas como
triunfo de la mayor consideración e importancia
para su libertad” (pág. 37).
simple modo de decir algunas cosas, delata sus in-
El peligro, verdaderas:
tenciones sin embargo,“Luegoacechaque poralgunos
muchospueblos,
Los
tantotemas
frentes.
delHay referidos
Perú,que ade
la la
cuidarse
como política
Bandainterna
hasta de conclu-
los mismos
Oriental, hayanlu-
yen con el
gartenientes, proyecto
sucumbido” (pág. de
especialmenteimpulsar 54
una insurrección
de aquellos
38, bast. nuestra). que
Así se en su
expre-
popular
periplo
san los de endominio
la Bandapor
conquistadores.31 Oriental como medio
las provincias para la
del virreinato
toma
puedan final de la
llegar a plaza deun
adquirir Montevideo. La tarea
peligroso poder. Seha-
tra-
bría de ser
ta, para encomendada
Moreno, de evitar alporcapitán
todos delos dragones
medios el
don José Rondeau
surgimiento y al capitán
de líderes o jefes: de blandengues
“Asimismo, cuandodon
José Artigas,
los sujetos a quienes
que empleados Moreno califica
en los primerosde “suje-
cargos,
tos”, y también “a un Barde, negro, a
como gobernadores de los pueblos, jefes de divisio-un Baltasar
Bargas, o a los hermanos
nes, o generales, llegasenyaprimos
obtener deunaArtigas,
grandea un
Benavídez, a un Vázquez, de San
opinión y concepto, máxime los que gobiernanJosé, y a un Bal-
tasar Ojeda,
fuerzas, debeetc., sujetos con
precisarse que,disimulo
por lo conocido
mandarlos de
sus vicios, son capaces para todo, que
de unos a otros o con cualquier otro pretexto, lla- es lo que
conviene
mándolosen lasCapital,
a la circunstancias,
separarlos pordelos
sus talentos
encargos y
opiniones populares
por algún tiempo” (pág. 39).que han adquirido por sus he-
chos temerarios” (pág. 47). Es infinito el desprecio
de Moreno por los caudillos populares. A Artigas y
Rondeau, pese a haberlos reconocido como hom-
bres dePolítica
talentoexterna.
y respetoComienza
(pág. 45),Moreno aconsejando
los denomina
la conveniencia
sujetos, de no como
exactamente dejar de invocarBenavídez
a Bargas, el nombreo a
Y
losaquí
del aparece
“amado
primos de uno deque
Fernando”.
Artigas, los temas
Ante todo,
eran más
paraapasio-
“conocidos queporel gabi-
sus
nantes
nete del
inglés
vicios” Plan: el de
y portugués
o “capaces las relaciones
“vean
de todo”. 55 que
que llevamos
¿Llamaría la
MorenoJunta
porsuje-
de-
revolucionaria
lante el nombre debe
de mantener
Fernando y con
el Inglaterra.
odio
to a Rousseau? ¿Lo definiría, por ejemplo, como a En
Napoleón,
esto
para no
que,
“un sujeto hajunto
cambiado
de nada
con otras
Ginebra Moreno:
tenidoel
querelaciones
ha laantiguo
que debemos
desgracia libre-
de
entablar en estos gabinetes, no se nos niegue
delirar en materia religiosa”? Sujetos eran Artigas, los
auxilios
Rondeau, que necesitamos
Baltasar Ojeda osacar de sus y
Benavídez, estados”
lo eran,
(pág. 55). Que no eran pocos, pues,
antes que por sus características personales como ahora
(susve-
remos,
conocidos Inglaterra
vicios yestá llamada apara
capacidades jugar un papel
hacer de-
de todo),
cisivo en los convulsionados proyectos
por el predicamento que tenían entre los hombres de nuestro
abogado.
de la campaña. Pues, para Moreno, sólo los sujetos
podían ser populares. Sospechaba, y no sin razón,
que para obtener el reconocimiento del pueblo, pa-
ra convocarlo, había que participar, aunque sólo
fuera en alguna medida, de su condición y sus in-
tereses, y el pobre concepto que tenía de las mayo-
rías lo llevaba, con implacable lógica, a despreciar
a sus caudillos.
cambista de la Representación, el mismo que se ha
Es tanto
vuelto el interés
ahora que el secretario
proteccionista abandonando de la Junta
sus pro-
Más
tiene
yectos adelante,
en mantener
smithianossin embargo,
relaciones
del pasado,alidílicas
desarrollar
sigue tanconamigola par-
Inglate-de
te
rra,específicamente
que está
Inglaterra como económica
dispuesto
cuandoadefendía del
confeccionar56
Plan,
el libre Moreno
encomercio
su honores-
bozará
nada algunas
menos
de la mano que:
de ideas
¡un proteccionistas.
Alexander secreto! AsíYPero
planMackinnon. lo noes-
si dice:
no, es
allí, en nuestra
“Igualmente
cuchemos: “Nuestra opinión,
debemos donde
proponerle
conducta radican los
conaInglaterra mayores
la Inglaterra un
y Por-
puntos
plan de contradicción
tugalsecreto,
debe serque daré por
benéfica, con la actitud
separado,
debemos proconsulta
con
proteger británi-
su co-
ca
del de la aminorarles
parteProvincial,
Gobierno
mercio, política,
lospues
sobreel algunas
derechos,proteccionismo
ideas,ylas
tolerarlos del
Plan
cuales esproporcionan
decididamente
preferirlos, tenue,algunas
limitándose
verdaderamente
aunque suframos a la pro-
ventajas
extorsiones: que
hibición
su comercio
debemos de importar
puedetoda
hacerles artículos
sacar de
de estos
clase características
preciosos países”
de proposiciones be-
suntuarias.
(pág.
néficas 56). Másera
¿No
y admitir opuesta
que
las que a loshagan”
Moreno
nos intereses
se había(pág.británicos
vuelto
56). pro-
habrá de serParece
teccionista? la concepción
que no: de“losunbienes
Estadodefuerte, in-
la Ingla-
terra y Portugal que giran en nuestras provincias
deben ser sagrados, se les debe dejar internar en lo
interior de las provincias, pagando los derechos co-
mo nacionales” (pág. 56, bast. nuestra).
tervencionista, confiscador, decidido a tomar abso-
Si algo no oculta
lutamente el autor
a su cargo del Plan es su
la planificación deajustado
la econo-
Los
mía.temas
conocimiento referidos
Inglaterra, deylos
estoaintereses
la
espolítica externa
británicos:
evidente, con-
“a la
no podía corte
trans-
cluyen
de con
Inglaterra
formarse el proyecto “de
(...) le interesa
en “nación emprender
amiga”,quesegún 57 la conquista
las pretendía
Américas o
parte
Moreno,de de
ellas (...) formen
ningún gobierno poramericano
sí una sociedad sepa-
que preten-
rada,
diese donde la Inglaterra,
instaurar un Estado bajo los auspicios que
semejante.
dispense de su protección, pueda extender más sus
miras mercantiles y ser la única por el señorío de
los mares” (pág. 78). Pero Moreno va más allá. No
basta, en efecto, con que la desnuda trama de los
hechos económicos aproxime los intereses británi-
cos a los nuestros. La ayuda de Inglaterra es tan
necesaria para la obra revolucionaria de la Junta,
que Moreno (el inclaudicable nacionalista–protec-
cionista–confiscador–hispanoamericanista) decide
ofrecer a la “nación amiga” nada menos que... una
parte del territorio nacional. La cesión a Inglaterra
de la isla Martín García —”para que, poblándola
como una pequeña colonia y puerto franco a su co-
mercio, disfrute de ella como reconocimiento de
gratitud a la alianza y protección que nos hubiese
dispensado en los apuros de nuestras necesidades
y conflictos” (pág. 60)— constituye, sin duda, una
de las más increíbles determinaciones del Plan.
¿Era un chiste o Moreno realmente pensaba que
era posible construir un Estado fuerte y, simultá-
neamente, entregarle a la más grande potencia de
la Tierra el dominio de un punto estratégico del te-
rritorio nacional?
de la campaña del Río Grande Del Sud” (pág. 71).
El
Comoproyecto
nuestroeconómico.
abogado ha Está desarrollado
tenido la desgraciaen elde
debe
deliraradoptarse
artículo 6 del
en estas para
Plan, quefomentar
materias, trata delos
dejaremos fondos
“los arbitriospúblicos
su estudio quede
El artículo
(...),
lado. para 6
losdel Plan
gastos se
de divide
nuestra en catorce
guerra, y puntos
demás
El
en Estado
los querevolucionario
emprendimientos, como necesita
se desarrollan fondos.
los siguientes
igualmente para La
temas: cen-
la crea-
confiscación
tralización
ción de fábricasdedela las fortunasen
economía
e ingenios, 58
yparasitarias
la esfera
otras surge, con-
estatal,
cualesquiera así,
in-
como
fiscaciónla primera
de las medida
grandes a adoptar:
fortunas,
dustrias, navegación, agricultura, y demás” (pág. “las fortunas
nacionalización
agigantadas
de
61).las tanen
minas,
Para pocos
trabas
enorme individuos
atarea, (define
las importaciones
Moreno decide Moreno),
trans- a
suntua-
proporción
rias, control de lo
estatalgrande
sobre deelun Estado,
crédito
formar el Estado en el centro y motor de la econo- y no
las sólo son
divisas,
perniciosas,
explotación
mía. Se trata, sino
porsinelque sirven
Estado
duda, dedeunade ruina a la
la decisión
riqueza sociedad
minera.
revolucio-Y
civil”
vamos
naria. (pág.
a 62).
dejar No
que queda,
Moreno entonces,
nos otro
explique camino
algo de si-
to-
no
do el de su inmediata confiscación: “¿Qué obstácu-
esto.
los deben impedir al gobierno, luego de consolidar-
se el Estado sobre bases fijas y estables, para no
adoptar unas providencias que aun cuando pare-
cen duras en una pequeña parte de individuos (...)
aparecen después las ventajas públicas que resul-
consolidación del Estadodesobre
tan con la fomentación bases fijas
las fábricas, y esta-
artes, inge-
gacidad,
bles. la política
nios yAnteponía,
demás de aeste
la economía,
establecimientosmodo, en comprendiendo
confavor
indubitable
del Estadosa-
Explícita
que no luego
basta Moreno
con idear su
un posición
proyecto
y de los individuos que las ocupan en sus traba- proteccionis-
económico re-
nada
ta, de lo que
posibilitada
volucionario,
jos?” (pág. necesite
por
sino
62). Enque
este para
la confiscación
estexto la
necesario
hay conservación
de
un generar
párrafo de
las fortunas sus
y
eldecisi-
poder
que, siendo
habitantes,
la como un
no hablando viciode corrompido,
aquellas son de
manufacturas un
vo:centralización
para imponerlo.
Moreno admite estatal:
Por esola
que “se veráde
hablaba
realizaciónque la una cantidad
consolida-
de este plan
Luego
lujo
de
ción de
excesivo
doscientosla decisión
del Estado. eo inútil, de
que
trescientosnacionalizar
debe evitarse
millones las
de minas y
principal-
pesos,
económico tieneYcomopor eso vamos de
condición a preguntar
59 posibilidad aho-
la
dejar
mente
puestos su
ra: ¿eranen explotación
porque son en
el centro fijas
realmente manos
extranjeras
del Estado del
y
y estables se Estado
venden
paralas (tema
la basesa más
fomentación
del
que
oro
de seartes,
de
las
Estado desarrolla
lo en¿respondía
queagricultura,
pesan”
morenista?; los
(pág.puntos 5,proyecto
64, bast.
navegación,
el 6, nuestra).
7etc.,
y 8),produci-
accede
político

delen pocos
Plan a la años un continente
necesidad de generar laborioso,
el poderinstruido
que iba
y virtuoso, sin necesidad de buscar
a permitir la aplicación del proyecto económico, o exteriormente
acaso sucedía lo contrario?
Moreno a otra cuestión fundamental: el control del
El nacionalismo
crédito revolucionario
y las divisas. Control deque surge de“todo
las divisas: es-
bases
tas fijas yeuropeo
páginas
negociante estables
del vainnegable.
Plan (...)
es a ser
no construido
podrá Resultaelcom-
emprender Estado
nego-
DEFENSA
prensible
cios a países Y
revolucionario?—PÉRDIDA no
queextranjeros,DEL
le
Moreno hayava PODER
a
consaber dar
conseguido respuesta.
el todo deseducir a
su caudal,
La circular
tantos del 27
de nuestros
ni hipotecando de mayo de 1810,
ensayistas.
establecimientos Ao que es
nosotros,
raíces re-em-
sin
algunos,
dactada
bargo,
en cambio nopordeMoreno
ha y constituye
conseguido
otros frutos atraparnos.
movibles, el60primer
Y no
sin acto
el es de
por-
completo
que no nos guste
conocimiento el proyecto(pág.
del Gobierno” económico
67, bast. delnuestra).
Plan,
todo
Controllo contrario.
del crédito: Es“En
lo mejor de Moreno,
los mismos y no no
términos, es
casual que muchas
podrá hacer de laso cosas
habilitación que allí
préstamos se dicen
a nacionales,
hayan sido aplicadas
ni extranjeros si no espor
en hombres
la mismacomo forma, Juan Ma-
y bajo
nuel de Rosas o que
las condiciones Francisco
para elloSolano López. Es por
se impondrán, para
otra cosade
que bajo que no nos
fraude gustano
alguno Moreno.
puedan Por lo del te-
trasponer
rror será. O por
sus caudales esa pobre
a reinos idea quenitenía
extranjeros, de lasde
disminuir ma-
yorías.
este modo O porque
el girosospechamos
del centro delque a la pregunta
Estado” (pág. 67).
fundamental que le hemos formulado —¿sobre qué
gobierno de la Junta revolucionaria, contenía todos
Y
loslos batallones
datos porteños
del drama que sesalen hacia las
aprestaba provin-
a vivir el país.
El
Su5propósito
cias. de diciembre
Van al mando dedel
inicial, yese año deOrtiz
coronel 1810
aparentemente de hay un era
Ocampo.
loable, sa- el
Y
rao en
llevan el cuartel de
un comisionado
de notificar Patricios. El 61
motivo:
con instrucciones
a las provincias festejo
los alcances delsecretasdel
hecho
triunfo
—”como
de poder delos
Balcarce
que ejércitos
acababaendeSuipacha (7 de la
delaproducirse:
revolución noviembre),
francesa”,
tradicionalse
entusiasma
invocación alIngenieros—:32
“muy amado Rey Hipólito Vieytes.
y Señor Dicen
don Fer-
representar la tranquilidad,
nando VII” jugaba así un papelel orden, la unidad
moderador, ten-del
virreinato. Los provincianos
diente a mantener la unidadya delsospechan
virreinato.queY seno
representan
convocaba a sino el poder y
un Congreso la ambición
General de Buenos
constituyente
Aires.
para el cual se invitaba a las provincias a organi-
zarse eligiendo sus vocales diputados entre “la par-
te principal y sana del vecindario”. Pese a esta últi-
ma afirmación (los iluministas querían iluminados
para hacer la Junta), hay que admitir que las cosas
no pintaban mal hasta aquí. Pero atención: para
asegurar la estricta honorabilidad de estas eleccio-
nes provinciales, Buenos Aires habrá de remitir un
ejército de 500 hombres. (Y esto ya no está tan
bien, ni les va a gustar nada a las provincias.) La
circular, por último, contiene la célebre promesa de
la Junta —atribuida después por Moreno a la inex-
periencia— de aceptar la incorporación de los dipu-
tados del Interior “conforme y por el orden de su
llegada a la capital”.
noticia que llega a Buenos Aires recién ahora. Aho-
¿Qué
ra: el venía pasando hasta
5 de diciembre. aquí por
Y ya está entre Moreno
alzar su copa y
A Moreno
Saavedra?
don AtanasioyaNolo vamos Se
mucho.
Duarte. conociendo bien. ¿Cómo
sabían distintos, pero en
Volvamos
era
nada Saavedra? a la noche
se habían del 5 de
Provinciano,
enfrentado diciembre.
militar,
aún. ¿O hombre
es que Moreno
de algún
hay
Y
seya
ha ha
prestigio
decreto delalzado
dirigido
entre su
al copa
cuartel el
demás célebre
Patricios
el paisanaje yMoreno
“revolucionario” y, borrachín
sin
las milicias,
que ano darse
la teníaa no
fecha
de la historia
conocer,
mucho
hubiera que argentina:
pretende
ver
rubricado entrar.
conel don
la“conservador”
minoría 62
Atanasio
El centinela
ilustrada Duarte,
leaniega
la que
Saavedra? capi-
el
Será
tán
paso retirado
y el
pertenecía
necesario, no de húsares,
Secretario
Moreno. de
obstante, laofrece
Junta,
Era seguramente a Saavedra
armado
marcar aquello como
corto y
que de esposa
loslu-
sepa-
(Saturnina)
siempre
ces, pero con “una
dos
sensible corona
pistolas,
a las de dulce
indignado
verdades que y guarnecía
solitario,
elementales
raba, pues está cercano a estallar, y para siempre. del
una
mundo de las
atraviesa lafuentes”33
real. noche
No tenía y los proclama
de grandeza
regreso a —y monarcas
su gabinete.
lo veremos de
Vafallar
a
América.
escribir,
en el exacto Moreno,
como al enterarse,
quien
instante hace
en que fuego. escribe
debió haber su asumido
célebre
Supresión de los honores al presidente.
su papel histórico— pero no le faltaban el coraje Cree estary a
punto
el buen desentido
derrotar a Saavedra
para manejarse y afirmar definitiva-
en política.
mente su poder en la Junta. Se equivoca.
En el decreto vuelve a manifestar nuestro abo-
63
gado su escasa confianza en la racionalidad de los
pueblos. Porque, en fin de cuentas, si por algo hay
que suprimir los honores del presidente, es por esa
tendencia de la plebe a dejarse engañar por los
símbolos exteriores del poder: “Privada la multitud
de las luces necesarias para dar su verdadero valor
a todas las cosas; reducida por la condición de sus
tareas a no extender sus meditaciones más allá de
sus primeras necesidades (...) confunde los incien-
sos y homenajes con la autoridad de los que disfru-
tan, y jamás se detienen en buscar al jefe por los tí-
tulos que lo constituyen, sino por el boato y
condecoraciones con que siempre lo ha visto distin-
guido”.34 ¿Esperaría Moreno verse reconocido por
la multitud al suprimirle los honores a Saavedra?
No es fácil creerlo. Al doctor de Chuquisaca no le
importaban las multitudes ni buscaba su reconoci-
miento. No lo olvidemos: volverse popular implica-
ba el riesgo de transformarse en un sujeto como Ar-
tigas o Rondeau, y él no era un sujeto sino un
hombre de luces. El decreto, por el contrario, ex-
presa otras ambiciones suyas: derrotar a Saavedra
asumiendo el papel del austero republicano, del
igualitarista a la francesa —”Si deseamos que los
pueblos sean libres, observemos religiosamente el
sagrado dogma de la igualdad”—,35 del legislador
implacable. Estaba, así, seguro de haber logrado
algo: humillar a Saavedra, ante todo, volverlo sos-
pechoso de alentar ambiciones monárquicas des-
pués y aparecer, por último, como el defensor de la
soberanía del pueblo y el destino republicano de la
patria. Nada de esto ocurrió así: “el decreto de ho-
nores (escribe el eminente José Luis Busaniche), de
una acerbidad enfermiza, de una mordacidad ex-
trema, produjo una profunda escisión en la opinión
pública, y la parte más popular y numerosa, la que
Ya
no están
vestía en de Buenos
fraque oAires los diputados
de levita, se inclinó del Inte-el
hacia
La situación
rior.
lado Vienen es Mendoza,
de altamenteSalta,
de Saavedra”.36 conflictiva:
Tucumán, allí está la
Jujuy,
Al deán
circular Funes
del 27 no
de le
mayofaltany argumentos,
aquí están
Catamarca, Corrientes. Y de Córdoba, ese claustro los pues
diputados
estas
también
del bases
a él
Interior,
encerrado en
le la
¿qué
entre realidad
preocupa
hacer?
Barrancas social
(como
Moreno del
al virreinato
Moreno
tambalea.
que hemos vistodelEl y el
Plan)
de-
despre-
nocía los
búsqueda
cretazo
ciar errores
reconocimiento
la contra de
deSaavedra
magníficamente un la
político Junta
de
nosus
fundamento y
a Sarmiento. no quería
sólido
dado insistir
ha representantes.
para
buenos
Para Moreno Co-
elfrutos:
Es-y
en ellos:
tado:
las Todo “No bien
gobierno (...) la
que primera
no tenga 64
junta
bases empezó
firmes aysu
sus milicias
futuros han sentido como
panegiristas son lapropio el insulto
reacción, el ala a con-
permanentes
jefe y la opinión
servadora será
de la siempre
popular
historia de el juguete
favorece
Mayo, de los hom-
al presidente
los representan- de
bres”.38
la
tesJunta.
de la EsPero contrariamente
inminente
tradición un debate
colonial, a Moreno, buscaba
sobre la partici-
poco dispuestos al cam-
pación de las provincias en el Ejecutivo.
bio revolucionario que buscaba Buenos Aires. Y es
el representante de Córdoba quien más talento y
ambiciones trae para frenar el ímpetu del doctor de
Chuquisaca. Se trata de un clérigo, el deán Grego-
rio Funes, quien, pese a sus dogmas y latines, no
sólo ha leído y comentado a Rousseau, sino que ha
estado incluso en desacuerdo con él.37
ejercer su autoridad, cuando aparecieron los re-
Era necesario,
lámpagos para
de las el clérigo
pasiones. Un cordobés,
germen de naciona-
descon-
Su renuncia
lizar
tento elno
poder. esPara
inmediata
le disimulaba Moreno, y le
no;solicita a mando
Saave-
un Ejecutivo
la impartición al am-en
LOS
dra
plio ORILLEROS
ser
que será enviado
teníaun PORTEÑOS
en
Ejecutivo
a esos misión
mismos a Londres,
ineficiente:
diputados era allí
desulos podrá
forma ne-
de
pueblos
Hay
gociaruna
decirles
encargados frase
ade que
unnoacuerdo
lasdar se atribuye
para proteger
provincias
un ser a Moreno:
a la
y defender
legal marcha
esta “yode
la hegemo-
nueva me
la re-
es-
voy, pero
volución.
nía la
Se
de Buenos cola
embarca el 22 de 65
Aires. Había que decidir. La Junta lael
que dejo es larga”.
enero, Parece
primero que
en
tructura política”.39
dijo
buque al
se reúne embarcarse,
deenguerra ycomo
plenoMisletoe
somete orgullosa
y luego
el tema yala
en amenazante
fragata Fla-
votación: a
despedida.
ma, y muere Noenle faltaba
alta mar razón:
el 4 deesa cola
marzo
excepción de Paso y Moreno, todos votan en favor dellega hasta
1811.
nuestros
“Allá, días,
en lo
de la ampliaciónaltoandan todavía
(escribe entre
Norberto
del Ejecutivo. nosotros
Galasso),
Moreno ha sido losde-
una
morenistas.
bandera Aunque,
rrotado. británica obviamente,
colocada a media noasta,
se refería
flamea a
orgullosa como si festejase un triunfo.”40 No es así:
las banderas no están a media asta cuando feste-
jan, sino cuando lamentan.
éstos el doctor de Chuquisaca, sino a los otros, los
Eran los intelectuales,
de ayer, los que quedaron los jóvenes de luces,
en el Plata, en ese co-
Reunidos
aquellos
mienzo del inicialmente
que añohabían en uncontinuar
1811,descubierto
para Clubla(denomina-
revolución
luchandode en
El clima
ción
manos golpista
tomada,
favor dedeBuenos por
Rousseau, se acentúa.
supuesto,
Aireslayminoría Se
del había
Club de
ilustrada,
la filosofía. logrado
los
¿Quiénes Jacobi-
los hijos
eran?
como
nos), se logra
fundan,
de Buenos elsiempre:
Aires. jueves
Sabían21 condedenuncias
marzo
hablar, dar66discursos,
de sobre
ese añolaseine-
de
ficacia
1811, del
la Ejecutivo
Sociedad (ya vaticinada
Patriótica.41 Allí
rendían mutuo respeto y reconocimiento, gustaban por
se Moreno),
desarrolla y
consolida
reunirse en la los
ideología
cafés, en morenista. Pero no alcanza.
uno especialmente: el de
Saben los jóvenes ilustrados que necesitan
Marco (o Maleo). Eran los civilizados. Los que ha- otros
resortes
blaban del depueblo
poder paraporque derrotar
habíana encontrado
Saavedra y este los
provincianos. ¿Con qué cuentan?
concepto en el Contrato social. Los que pensaban Con los masones
de
quelaBuenos
logia del doctor
Aires debíaJulián Alvarez. Con
hegemonizar importan-
la revolución.
tes miembros de la Junta: Vieytes,
Los que despreciaban a las provincias y sus repre- Azcuénaga, Ro-
dríguez
sentantes. Peña,
LosLarrea.
seducidos Conporun regimiento:
las luces de “La Es- y
Francia
trella”, fundado inicialmente por Moreno
el poderío y la eficiencia de Inglaterra. Los que tem- y ahora al
mando
blaron de deindignación
Domingo French. y temor Y con
antelasla páginas
irrupciónde dela
Gazeta de Buenos Aires. ¿Será suficiente?
los oscuros “orilleros” porteños en la Plaza Mayor.
con una intelectualidad altisonante e
con una prensa adicta y un regimiento indignada,
Estaba
do y listo todo
paralisto. Habían
actuar. sido yafaltaron
Tampoco denunciadas cohesiona-
Es
las cierto que
ambiciones en delo militar
Saavedra,
condenatorios sobre la moralidad de losla situación
su oscuro era clara-
concubina- los juicios
El pueblo
mente
to
delcon de las
desfavorable jornadas
a los del 5 y 6
ilustrados
los hombres de las provincias, habían
Ejecutivo. de abril
jacobinos.deque-
Saa- integrantes
1811
vedra,
dado en llegó a lalas
enclaro
efecto, plaza histórica
mantenía
falencias control
del 67
pacíficamente.
sobreen
Ejecutivo Casi
losmo-
regi-
en silencio.
mientos de Sabiendo
Patricios,
mentos en que había que su sola
Montañeses, y masiva
Arribeños,
actuar con rapidez y presen-
cia era el(como
Húsares,
energía más elocuente
Granaderos
lo había testimonio
y Artilleros.
hecho Queenes
el maestro favor
muchode sus
Moreno),
decir. Pero también es cierto que un
estaba ya avisada la parte decente de la población golpe es justa-
mente
de Buenos eso,Aires
un golpe,
de losy peligros
no se decide sólo por
que corría en el
ma-po-
derío militar sino por otros elementos
nos de ese militar provinciano y plebeyo. Sólo que- que pueden
alterar
daba ahora por completo
un camino: la situación
la renuncia preexistente:
de Saavedralay
sorpresa, la astucia, la decisión.
los diputados de las provincias y la ascensión Y también la clari-
al
dad
poder ideológica,
del partido que es muy importante
morenista. y los more-
Y para conseguir esto
nistas la tenían. Por eso,
era necesario el golpe de Estado. todo estaba listo. Hasta
que ocurrió algo, un extraño suceso que nadie es-
peraba.
ambiciones de justicia.42 Querían, aquellos orilleros
Llegaron a la plaza
de vida sencilla, comolalopresencia
afirmar que eran:de peones,
su jefe en
La alarma cunde
artesanos,
el gobierno. gauchos entre
Se sabían representantes
de representados
los arrabales. Traían
por él del
indife-
y ha-
también
grupo
rentemente ellos
ilustrado.
bían ido hasta habrán
Larrea,
susallí de negar
Paso,
instrumentos
para hacérselo a ese
Vieytes,
de trabajo pueblo
Peña
saber. y su ale-yque
Az-les
ces,
ofrecía
cuénagase dirigen
su
gría. Porque generoso
corren
huboal Fuerte en
respaldo.
presurosos busca
guitarras hasta Los
esa nochede más
ilustrados,
el domicilioinforma-
enton-
del
en la Plaza
Pero
ciones.
deán no: Saavedra
Ahí
Funes está
(a quienestá
Saavedra, tan alarmado
el
consideran líder por y sorpren-
el
instigador
Mayor, rasgadas por hombres de poncho y chiripá, cual el
—junto
dido
pueblo
a como
enSaavedra—
medio losfogatas
se de
había jacobinos
delllegado delalaPlaza,
a
movimiento)
y caballos le68
Patriótica. ¿Qué
el político
yfatigados.
aseguran Eran hace
que
la ine-
el
allí
debíael pueblo,
xistenciaahora
de qué
todo quiere
instrumentar
intento la plebe, qué
revolucionariamente
golpista y
pueblo, el pueblo sin más, que había llegado a esa su significan
respeto el
al
esas
plazafogatas,
nuevo
gobierno. poder
para Pero esas
que
decirle aguitarras,
el se
deánle otorgaba.
nada sabe
Saavedra esos ponchos
que de lo que
estaba conyestá
chiri-
él.
pas? Quienes
ocurriendo, están
como en
tampocoel Fuerte,
lo sabe no
Para testimoniarle, en fin, su participación entu- obstante,
Saavedra, se
pues
muestran
siasta y noreacios a creer en su inocencia. ¿No es
su indiferencia.
acaso él mismo un provinciano, un potosino? ¿Ig-
nora que esa gente de la Plaza está exigiendo su
De la masa popular
fortalecimiento en else escindenTodo
gobierno? dos represen-
parece seña-
El movimiento
tantes:
larlo comoel doctor tiene éxito.
Joaquín
responsable “Al
Campana
del caer ylaeltarde
movimiento. (es-de
alcalde
Los
cribe orilleros
Serrano),creenlos haber ungido
habitantes de
Quintas Tomás Grigera. En la mañana del día 6un
loslíder. Pero
arrabales
Saavedra
abandonaron
entregan un habrá de rechazar
el centro
petitorio que una y69
de expresa
la ciudad, otra
los vezy su
lenta
deseos res-
silen-
de los
ponsabilidad
ciosamente en
como aquellos
habían sucesos:
llegado, “se me
satisfechos
orilleros. Y que eran, entre otros, los siguientes: se- injuria
de ha-
inicua
ber
paración y atrozmente
conseguido con
que “el
de la Junta esta
padre
de los imputación”,
de la Peña,
vocales Patria” será su
como lla-
Vieytes,
respuesta.
maban No muy distinta de la del
Azcuénaga y Larrea; incorporación de Feliciano de
a Saavedra, hubiera recuperado deán Funes,
muchas el
otro
las supuesto
facultades
Chiclana, responsable:
que sus
Atanasio “un
adversarios
Gutiérrez sacudimiento
y Juancercenaron.”43
Alagón como vol-
cánico
E1 en
retorno el
a que
los el gobierno
hogares no
también
vocales y Joaquín Campana como secretario tuvo
es el menor
pacífico. eninflujo
reemplazo del saliente Vieytes; separación de sus
puestos de los conspiradores Domingo French, An-
tonio Luis Beruti, Agustín Donado, Gervasio Posa-
das y del presbítero Vieytes; elección de los miem-
bros del gobierno mediante el voto popular;
separación de sus cargos de Manuel Belgrano y
obligación de que regrese a la Capital para respon-
der de sus acciones; fortalecimiento de Saavedra en
sus funciones militares y políticas.
causó la revolución conocida por la del 5 y 6 de
LA CUESTIÓN
abril. HERMENÉUTICA:
Este acontecimiento EL CONCEPTO
ninguna complacencia de-
Concluye
DE aquí la Es
jó a“SUPERACIÓN”
la Junta”.44 narración de los ni
que ninguno, hechos.
Saavedra Dis-ni Fu-
El hecho
poniendo de
de que
los los
datos hombres
del del pensamiento
problema,
nes, deseaba dejar de ser persona decente. Y con será necesario
argentino
ahora
Saavedra hayan sido
resolverlo.
ocurría Es
algo también
cierto
más:que 70 qué
no hombres
nuestra
sabía de acción
narración
hacer con
(políticos,
no ha sido estadistas,
inocente, militares)
pues hemos obliga
ido al estudioso
sugiriendo
el liderazgo que se le ofrecía, porque, contrariamen- a
del tema
través a establecer
de la misma
te a Moreno, una
tenía alnuestra relación
pueblolínea que, si
pero interpretativa.bien
no tenía un plan. Pe-
nunca
ro conviene
tampoco podíaevitar,
ser deaquí
otro se torna
modo: inevitable:
el
El triunfo de los orilleros y la derrota del partido investigador la
del
de pensamiento
la historia
morenista y el con la historia.
pensamiento
se transforman Nuestros
así endel pasado,
hechos hombres
aun en
momentá-
de
la ideas
simple se
y plantearon
desnuda el tema
narración de
de la
los
neos. No tardarán en recuperarse los ilustrados construcción
hechos (yadede
una
por
Buenosnación,
la atención subordinando
que presta
Aires y volver al mismo
a unos
a la lucha todas
y otros
por sus
o por el
la hegemonía
mero criterio
del virreinato. que elige para ordenarlos), accede a
un inevitable compromiso.
preocupaciones teóricas y prácticas. Pues equivo-
Volvemos
cados o no, a eso
la cuestión
era lo queMoreno,
querían:Será necesario
construir la na-
El tema
extraer
ción. Dedees central
ella
aquí enallamenos,
algo,
entonces estructura
ese de la
íntimo de nuestro
enorme
maridaje riqueza
que
ensayo.
teórica Se trata,
que
existe siempre en efecto,
encierra,
entre puesideas
sus de muchos
son 71hechos
yelucidar
los aquellos
los pensa-
de la
mecanismos
dores
historia. por los
argentinos
Pensaban encuales
que la hanlainstrumentado
función interpretación
de la acción ypara liberal
la mi-
clásica
expresar de nuestra historia, forjada
su compromiso hermenéutico. Moreno,
litancia históricas. por los hombres
de
así,lanos
generación
posibilitaráde el
Caseros
análisispara iluminar su prác-
de determinadas lí-
tica política, ha producido —ante todo
neas de interpretación del pensamiento argentino, por la incor-
poración
sus puntos dedeideologías
contactoeuropeas,
u oposición, el positivismo
sus supuestos pri-
mero y
teóricos. el marxismo después— un ala izquierda o
“revolucionaria” que pretende presentarse como ne-
gación de aquélla. Estamos hablando del surgi-
miento y desarrollo del liberal marxismo. Sus apor-
tes al estudio del pensamiento argentino habrán de
revelarnos serias deficiencias: una marcada inca-
pacidad para superar creativamente las tesis del li-
beralismo clásico, una dependencia —asfixiante a
veces— del positivismo o marxismo europeos y un
muy escaso aporte documental. Es en este último
nivel donde la otra corriente historiográfica separa-
da del tronco liberal, el revisionismo, saca claras
ventajas a la marxista, que en buena medida se ha
valido de los documentos llevados a luz por los re-
visionistas para nacionalizar sus esquemas ideoló-
Para enfrentar los problemas planteados por la
gicos.
ción que realiza
interpretación el revisionismo.
liberal clásica de nuestra historia es
La
imprescindible construires
del liberal-marxismo aun más
y fundar pobre. Ca-
adecuadamente
reciendo del espíritu nacional y la 72
vocación
el concepto de superación. Es en este terreno heurís-
donde
tica que han definido al revisionismo, adopta
el revisionismo y el liberal–marxismo han evidencia- la vi-
sión de los vencedores pero pretendiendo
do sus falencias. Ambas corrientes, en efecto, se superarla
ideológicamente. Los vencidos,
presentan como superadoras depara el liberal–mar-
la liberal clásica.
Pero se trata de una mala superación. Veamos: el
revisionismo, adoptando el punto de vista del ven-
cido, vive la permanente condena de funcionar co-
mo alternativa del liberalismo clásico. Negará todo
lo afirmado, afirmará todo lo negado. Pues la visión
del vencido implica una negación absoluta y parali-
zante de la del vencedor, que no solamente la con-
dena a depender de ella sino que también le impide
enriquecerse con sus aciertos. No habiendo inte-
gración posible entre vencedores y vencidos, la su-
peración revisionista queda en hueca negación, no
pudiendo conservar nada de aquello que pretende
superar. Y es justamente esta capacidad de conser-
var lo negado lo que define la verdadera superación
y la distingue de la mera negatividad. Una historia
de vencedores y vencidos es una historia en la cual
cada término se reduce a funcionar como alternati-
va del otro, negándose estérilmente, no pudiendo
ninguno acceder a una totalización verdaderamen-
te superadora enriqueciéndose con lo que pueda
conservar para sí del otro. Esta es la mala supera-
xismo, bien vencidos están, pues su derrota era ne-
En resumen:
cesaria la mala
en tanto superación de
representantes quesociedades
el revisio- pre-
Este
nismo concepto sinno deberá conducirnos
y el liberal–marxismo
capitalistas progresividad han hechoa Y
histórica. una
del idí-
libera-
con los
Se
licatrata
lismo de otra
totalización
clásicoha
vencedores cuestión.
en
señala la cual
una de
triunfado El concepto
Sarmiento,
las mayores
el progreso, de supera-
pongamos,
empresas
es decir: y
el de-
ción deberá,
Facundo
teóricas
sarrollo deselas
de entonces,
confundan
nuestra alejarse
como
actualidad:
modernas 73
radicalmente
enconstruir
relacionesla visión confor-
el de
concep-
de producción es-
ta
to unidad
mista, falsa
fácil, del
de superación.
capitalistas, y edulcorada.
desarrollismo, Debemos
y ya no
cuyo desemboque final (necesidad construir
exista anta-
de-
gonismo
mostradaentre ellos.
por los Es unadel
maestros tentación. Más científi-
“socialismo aún
cuando el mismo Sarmiento
co”) es justamente ha dicho
el socialismo. alguna vez,se-
La superación,
refiriéndose, claro está,
gún vemos, proviene de alaFacundo:
ideología, “nuestras
y como la san-
gres son afines”. Eran afines, sin duda,
ideología, lejos de ser un elemento constitutivo afines endela
violencia,
aquello que enseel pretende
encarnizamiento
superar,con que
es un lucharon
elemento
por aquello que creyeron. ¿Qué visión de
externo (teoría progresista de los países centrales la histo-
ria, sin traicionarlos,
mecánicamente podría a
trasladada hermanar a Sarmiento
los periféricos) termi-
y Facundo?
na por no superarse nada, pues mal puede incor-
porarse a una nueva síntesis un elemento ajeno a
aquello que se intenta superar.
una visión de nuestra historia que tome la grande-
ILUMINISMO
za de Facundo Y VANGUARDIA
y la de Sarmiento sin confundirlos,
Hemos
sin dejar conocido,
de tener asiempre
través de estas páginas,
presente a un
todo aquello
Pero
joven existe
y una
brillante contradicción
abogado capazabsoluta
de
que los separaba. Pero que, asimismo, a través en
elaborar el fer-des-
un de
Nuestra
voroso
lumbrante
este intento,pregunta
Plan plan fundamental
moreniano,
no revolucionario. al
precisamente
nos conduzca aHemos, proyecto
la pobrezala de
que
deloesta
incluso, con-
ad-
Moreno
dujo eralalaodiar
siguiente: sobre qué 74bases políticas
falsa al
mitido fracaso.
que
opción: Hablamos
parte de la
aeconómica
Facundo contradicción
del
para mencionado
reconocer aentre
Plan
fijas
la
es y
parteestables
política
uno de los
Sarmiento, habría
y
textos
odiar la de constituirse
económica
más lúcidos
a Sarmiento del
para(más el
Plan. Estado
certeros
enaltecer re-
a en
el intento de fundar las bases de la
Quiroga. Optar por el federalismo de Facundo, porautonomía na-
cional)
su vigorosaque se han elaborado
defensa en nuestro
de los pueblos país. me-
del Interior
diterráneo, no deberá ocultarnos, por ejemplo, que
nadie escribió con tanta pasión y belleza como
Sarmiento sobre los hombres de nuestras campa-
ñas. Optar por el liberalismo violento, exterminista
de Sarmiento, justificándolo a través de la necesa-
riedad de impulsar la nación en la senda del Pro-
greso, no deberá condenarnos a ver en la derrota
de Quiroga y el Interior el triunfo de la racionalidad
histórica.
volucionario. El soberbio, el solitario Moreno, el
hombre que invadió las provincias y desconoció
No
susestamos
derechoscontra
en lugar las de
vanguardias,
captarlas para perolaelcausa
peli-
jamás
gro que de vista
siempre el nivel
las de
acecha conciencia
es el
emancipadora, no tiene respuesta para semejantede alcanzado
su alejamientopor
guardia
los
de cae
pueblos.
lo real, O
pregunta. en
ensí. la
Cuando
última soberbia
Y es la esto y
instancia: el
ocurre,
siguiente: aislamiento,
cuando
sulassoberbia la
bases del en
van- el
margi-
Es-
pasos,
regodeo
nación hay
dedel que
lasmero dar
mayorías tres,ano
lasdos
reconocimientoque ni cinco.
entre
pretenden
tado revolucionario reposan en la vanguardia ilus- pares, co-
orien-
Pero
mienza
tar. —y
Una aéste
girares enunel tema
vacío.tan
Una inmenso
verdadera que aquí
vanguar-
trada, enverdadera
la decisiónvanguardia
nerviosa y es la que no
enérgica —quepierde
sólo
dia podremos
es, asimismo, mencionarlo—
la que consigueno 75 existelos
sólo
elaborar el me-
peli-
puede y debe apelar al terror en cuanto sea necesa-
gro
rio—de delalaminoría
minoríailustrada,
canismos adecuados sino también
para convocar el otro,
tras de su el
gobernante.
de la mayoría ilustrada. El que puede
causa a las mayorías en lugar de rechazarlas, llevar a con-
deli-
ceptos como el
beradamente o pueblo
no, por nunca
haber se idoequivoca,
más lejosel enpueblo
sus
corno valor de verdad. Digámoslo:
proyectos emancipatorios. En política —y Moreno las mayorías
también
tendría que pueden
haberloequivocarse.
sabido—, si Pueden
hay que elegir
dar mal,
tres a
ciegas, en contra, incluso, de sus verdaderos inte-
reses históricos. Es un peligro real, existente. Es el
peligro que acecha a las mayorías. Si los hombres
como Moreno, solitarios, incapaces de convocar al
Hasta
puebloaquí
tras hemos
de sus llegado
planes, con Mariano
terminan Moreno. a
condenados
NOTAS
Años más tarde, otro intelectual,
girar vertiginosamente en el vacío,JuanlosBautista
pueblos Al-
sin
1. Moreno,
berdi, Manuel,
no yavanguardias
verdaderas Memorias
desde el iluminismo, de
—es decir:Mariano
sino Moreno,
sindesde el his-
jefes que no
Carlos Pérez
toricismo
se aíslen de Editor,
romántico,
sus Buenos Aires,
se acercará
necesidades a76
1968,
Rosasque
históricas, pág.
para18.
nopro-
los
2. Moreno,
ponerle
nieguen en Manuel,
también
nombreun ob.
plan.
de cit.,
Lapág.
teorías 21.prejuzgan,
filosofía
que, va en busca
no
3.
delBagú,
gaucho
habrán Sergio, Mariano
de Los Cerrillos.
de comprender, Moreno, Eudeba, constan-
sino que busquen Buenos
Aires,
temente1966, pág. 17. la fervorosa compenetración
la urdimbre,
4.
entre las mayorías yob.
Moreno, Manuel, loscit., pág.emancipatorios—,
planes 27.
5. Moreno,
estos Manuel,
pueblos, ob. cit.,
decimos, pág. reducidos
quedan 27. a la in-
6. Sartre, Jean-Paul, Las palabras
diferenciación amorfa de la multitud. , Losada, Buenos
Aires, 1964. pág. 130.
7. Moreno, Manuel, ob. cit., pág. 28.
8. Moreno, Mariano, Escritos políticos y económicos,
prólogo y ordenación de textos de Norberto Piñero, La
Cultura Argentina, OCESA, Buenos Aires, 1961, pág. 8.
9. Lewin, Boleslao, Rousseau y la independencia ar-
gentina y americana, Eudeba, Buenos Aires, 1967, pág. 16.
10. Ibíd., pág. 8
11. Piñero, ob. cit., pág. 12.
12. Ibíd., págs. 13-14.
13. Aunque, claro está, con excepciones, Enrique de
Gandía, por ejemplo, escribe: “La revolución del primero
de enero de 1809 fue un duelo entre masones y enemigos
de los masones, temerosos de los 77 planes de independen-
cia de Martín de Alzaga. Triunfaron los primeros y logra-
ron alejar a Alzaga, que no era masón, y hacer callar a
Moreno, que tampoco era masón, su amigo y secretario
en el Cabildo, cuyo único pecado era leer a Rousseau y
suprimir del Contrato social las páginas que desvariaban
en religión (...) La masonería unía a la perfección a todos
estos señores. Mientras unos hombres, como Alzaga, Mo-
reno, Ruiz Huidobro y otros muchos, pensaban en una
independencia católica e hispanoamericana, otros hom-
bres, como Peña, Vieytes, Castelli, Paso, Larrea y Mat-
heu, pensaban en una independencia masónica y anties-
pañola, totalmente entregada a Gran Bretaña o a la
Carlota” (De Gandía, Enrique, Mariano Moreno y los gru-
pos de presión en 1810, en Moreno, Mariano, Escritos...,
ed. cit., págs. 340 y 342). Se le han traspapelado los do-
cumentos a De Gandía. Porque si bien es cierto que Cas-
telli, Vieytes, Paso y los restantes ilustrados porteños
eran masones y amantes de los proyectos británicos o
carlotistas, oponerles como contrapartida un Alzaga de-
seoso de una independencia católica e hispanoamericana
es, sin duda, un loable esfuerzo imaginativo pero una en-
deble interpretación histórica.
14. Galasso, Norberto, Mariano Moreno y la Revolu-
ción Nacional, Editorial Coyoacán, Buenos Aires, 1963,
pág. 32.
15. Que quede claro: Saavedra y las milicias, en
nuestra opinión, no representaban frente a Alzaga lo po-
pular por haber reunido gente frente al Cabildo. También
Alzaga, en su momento, lo había hecho. Y tampoco nos
costaría admitir que la confirmación de Liniers por la
muchedumbre de la Plaza Mayor fue una hábil maniobra
de Saavedra, quien habría utilizado sus soldados para tal
fin. “Buenos Aires (escribe José María Rosa) no dio la im-
presión de una ciudad donde hubiere triunfado el pue-
blo, sino de una plaza ocupada militarmente. No hubo
festejos populares, ninguna clase de algazara o regocijo
por la victoria” (Rosa, José María, Historia argentina,
Ediciones Oriente, Buenos Aires,1970, tomo II, pág.
110). Pero hay un sentido más profundo de la cuestión, y
queremos destacarlo: frenar el avance monopolista era
estar objetivamente en favor de las mayorías criollas que
buscaban afianzar su expresión política independiente.
El episodio de enero de 1809 significa, así, un avance ha-
cía Mayo, pero no (como se ha querido ver) por haber im-
78
plicado el cuestionamiento de un virrey, sino por haber
culminado con la derrota de un sector minoritario y cla-
ramente antiindependentista.
16. Moreno, Mariano, ibíd., pág. 107. Incluimos en
nuestro texto la paginación de las citas siguientes.
17. ¿En qué quedó el famoso argumento de la expor-
tación de frutos? ¿Qué se llevaron los ingleses: los frutos
o el metálico? Nos lo va a contar José María Rosa:
“Cuando fue visible (para Cisneros, JPF) que los comer-
ciantes ingleses burlaban el reglamento extrayendo me-
tálico en pago de sus géneros, ordenó en diciembre la ex-
pulsión, en el plazo de ocho días, de los ingleses
entrados fuera de la ley. Que eran todos. Los afectados
organizaron la Sociedad de Mercaderes de Londres con
Alejandro Mackinnon como presidente y reclamaron el
28 del capitán de la fragata de guerra Lightning, de esta-
ción en el Plata, que gestionase del virrey la revocatoria
(...) Cisneros, presionado por Strangford, acabó por con-
ceder un plazo improrrogable de cuatro meses que ven-
cería el 19 de mayo de 1810. Ese día empezó la semana
de Mayo. Días después caía el Virrey, y la Junta, integra-
da precisamente por partidarios del librecomercio en ma-
yoría, no sólo no mantuvo la expulsión, sino que benefi-
ció a los ingleses” (Rosa, J. M., ibíd., pág. 161).
18. Moreno, Manuel, Memorias..., ed. cit., pág. 14.
19. Era otra cosa.
20. Sarmiento, Domingo Faustino, Facundo, Estra-
da, Buenos Aires, 1962, pág. 184. Aunque esta edición
de Facundo es correcta, más adelante, en el capítulo que
destinaremos al específico estudio de esta obra, utilizare-
mos la de la Universidad de La Plata. Sencillamente por-
que, hasta el momento, continúa siendo la mejor.
21. Ibíd., pág. 182.
22. Ingenieros, José, La evolución de las ideas argen-
tinas, El Ateneo, Buenos Aires, 1951, texto revisado y
anotado por Aníbal Ponce, tomo I, pág. 140.
23. Moreno, Mariano, “Prólogo a la traducción del
Contrato social” en Escritos..., ibíd., pág. 235.
24. Ibíd., pág. 235.
25. Ibíd., pág. 236.
26. Ibíd., pág. 236. Es aquí donde Moreno consigna
su desagrado con las posturas de Rousseau sobre reli-
gión: “Como el autor tuvo la desgracia de delirar en ma-
terias religiosas, suprimo el capítulo y principales pasa-
jes, donde ha tratado de ellas” (ibíd., pág. 236). Luego de
79
un texto encendido de elogios, sorprende la aparición
abrupta de este párrafo. Por otra parte, decir que Rous-
seau había delirado no era decir poco ni suave. No pue-
den quedar dudas sobre la vigencia que la educación re-
ligiosa recibida en su juventud mantenía en Moreno. Se
diferenciaba en esto de sus otros amigos ilustrados. Hu-
biera sido, creemos, un posible punto de unión con la
realidad de las provincias del virreinato. No fue así.
27. La relación entre iluminismo e historia va a ser
uno de los temas recurrentes de este libro. Por eso, no
tiene que preocuparse mucho el lector que haya encon-
trado oscuro el texto que acaba de leer. Ocurre que no se
puede decir todo en todo lugar. Volveremos sobre el tema
en el capítulo siguiente, cuando detallemos el enfrenta-
miento entre el historicismo romántico (Alberdi y la gene-
ración del ‘37) y el iluminismo constitucionalista rivada-
viano (heredero directo del morenismo de Mayo). Y
también en el capítulo sobre la filosofía de Alberdi (estric-
tamente: sus escritos montevideanos) tendremos mucho
que decir (pues es el mismo Alberdi quien insistirá sobre
el tema) del iluminismo. Tanto del papel que le tocó jugar
en el Plata como en Europa.
28. Feria, Salvador, Historia argentina con drama y
humor, Granica, Buenos Aires, 1974, pág. 141.
29. Moreno, Mariano, Plan revolucionario de operacio-
nes, Plus Ultra, Buenos Aires, 1965, pág. 27. Las siguien-
tes indicaciones de página se incluyen en nuestro texto.
30. Estas incitaciones al uso de una violencia des-
controlada, aparecen en otros textos de Moreno, cuya ve-
racidad nadie (ni siquiera Levene o Groussac) ha discuti-
do. Las instrucciones a Castelli, por ejemplo, de
setiembre de 1810, establecían: “en la primera victoria
que logre dejará que los soldados hagan estragos en los
vencidos para infundir el terror en los enemigos”.
31. Este lenguaje aparece en otros pasajes del Plan:
“En los pueblos enemigos que aún no hubieren sucumbi-
do” (pág. 61). Y también: “luego que el Perú y demás inte-
rior del Virreinato sucumban” (pág. 61). Hayan sucumbi-
do, hubieren sucumbido, sucumban: la idea obsesionaba
a Moreno.
32. Ingenieros, ibíd., pág. 159.
33. Carta de Saavedra a Feliciano Chiclana del
15/1/1811.
34. Moreno, Escritos..., ed. cit., pág. 317.
35. Ibíd., pág. 319.
80
36. Busaniche, José Luis, Historia argentina, Solar-
Hachette, Buenos Aires, 1969, pág. 315.
37. Lewin, ob. cit., págs. 20-23.
38. Funes, Gregorio, bosquejo de nuestra revolución
en 25 de Mayo. Testimonios. Juicios. Documentos, Eude-
ba, Buenos Aires, 1968, pág. 41.
39. Ibíd., pág. 41.
40. Galasso, ob. cit., pág. 76.
41. Ingenieros señala, con acentuada satisfacción, la
filiación decididamente jacobina de la asociación more-
nista. Y transforma así la Revolución Francesa en mode-
lo de interpretación de la Revolución de Mayo. El texto
no tiene desperdicio: “Quedaba un partido morenista. En
marzo de 1811 aparece en la vida pública la Sociedad
Patriótica, nuestro Club de los Jacobinos. Inicia sus reu-
niones amonestando a la Junta y sigue contraloreando la
Revolución hasta el Directorio, siempre en manos de
nuestra Montaña. Cabe usar estas denominaciones, pro-
pias de la Revolución Francesa, tratándose de personas y
sucesos que la tuvieron por modelo; los saavedristas se-
rían los “feuillants”; el primer triunvirato, la “gironda”; los
de la Patriótica, la “montaña”, y el golpe de estado de Al-
vear, una imitación del de Bonaparte” (ob. cit., pág. 173).
42. Así describe Mario Arturo Serrano, en su exce-
lente ensayo sobre el tema que nos ocupa, la llegada de
los orilleros porteños a la Plaza Mayor: “Columnas de ji-
netes que fueron desplazándose hacia el centro, crearon
un clima de confusión entre el vecindario “principal” y de
incertidumbre en el gobierno que desconocía el origen de
la conmoción. Lo hicieron desde dos direcciones. Por el
Oeste los grupos que provenían de los Mataderos, toma-
ron por la calle Larga (más tarde Avenida Campana y hoy
del Trabajo), en tanto otros menos numerosos lo hacían
desde el Norte, abandonando la Tierra del Fuego (Paler-
mo) y las rancherías del Retiro. Su marcha era lenta co-
mo en un acto litúrgico, sin que nada ni nadie los distra-
jera ni perturbara, muy seguros y confiados de lo que
estaban haciendo, y a su paso por las quintas de Caballi-
to, los corrales de Miserere y San Telmo se le fueron
agregando jinetes que espontáneamente se sumaron a la
caravana. Ya entrada la noche las columnas, apreciadas
en unos 4000 jinetes, comenzaron a llegar al amplio re-
cinto de la Plaza de la Victoria, donde se instalaron silen-
ciosamente como obedeciendo a un plan perfectamente
preparado”
(Serrano,
Mario
ción
de
los
orilleros
Arturo, Cómo fue la revolu-
1972, pág. 236). porteños, Plus Ultra, Buenos Aires,
43. Serrano, ibíd., pág. 258. 81
44. Funes, Gregorio, ob. cit, pág. 42, bast. nuestra
SEGUNDO ESTUDIO
La razón historicista
ALBERDI Y ROSAS: LO QUE NO
y la generación FUE
romántica
“El se educó en Francia”, escribió Alberdi de
El joven Alberdi,
Echeverría. Y hayque queno se había educado
comprender en sig-
lo que esto
Francia
nificaba sino
paraen el Colegio
quienes habían 85
de Ciencias
permanecidoMorales de
aquí.
Buenos
“FrecuentóAires,
losbajo el ideologismo
salones de Diego
de Laffite, bajo Alcorta,
la restaura-
fue
ción,quien más
y trató allíatentamente escuchó las
a los más eminentes novedades
publicistas de
que traía el No
la época.”1 recién
habíallegado: su magnífico
sido quizá talento
para tanto, pero hi-
zo el resto. no
Echeverría Leyó se aloLerminier, Jouffroy,
dijo a nadie. Por el Cousin,
contrario, de
Chateaubriand,
regreso en el país Lamartine, Byron,
desde junio en fin:decidió
de 1830, a todos.
ser
Y escribió
como todosunesperaban
libro: Fragmento preliminar
que fuese: al estudio
se disfrazó de
Lord Byron. Y no necesitó más para convertirse en
el líder intelectual de la generación romántica. A
excepción, eso sí, de escribir algunos poemas. Lo
que no dejó de hacer, mal.
del Derecho. Tenía 26 años. Tan pocos, que no pu-
do menos que rechazar con repugnancia la posibili-
Este
dad dejoven de indisciplinadas
definirse para siempre: lecturas
“No se ycreadecidida
(...) que
EL “FRAGMENTO
actitud teórica, sePRELIMINAR
ha propuesto AL ESTUDIO
reflexionar
este libro nos reasume completamente: hacemos DEL
sobreDERECHO”
el
Menos
momento de tres páginas
un ensayo,histórico le toma a Alberdi obtener
que vive su patria. Desde 1835,
no un testamento”.2
la Este arduo
primera
legitimado por la yunánime
conclusiónprestigioso vicio de
del Fragmento:
voluntad preguntarse
“saber,
popular, pues, por
un
leyes,
hombre, noRosas,
es saberha derecho”
accedido (pág.
al poder86
43).absoluto.
Y si concluyeEs-
esto
to esesunporque
hecho. Savigny,
Y Alberdi,a con
través de Lerminier,
su libro, intenta en-le
había
contrar enseñado que el derecho
sus fundamentos. no era
No habrá, sinuna simple
embargo,
colección
de detenersede leyes escritas.
allí; su “Encontréen
obra constituirá, (confiesa)
especialque
era nada menos que la ley moral del desarrollo
medida, un ofrecimiento de colaboración al gobier- ar-
mónico de los
no nacional. Laseres sociales”
historia de este (pág. 41). de
fracaso, Aparecen
este de-
así dos niveles: el concreto y el moral,
sencuentro entre Alberdi y Rosas, sin duda uno el de las de
le-
yes escritas
los más y el del
trágicos espíritu historia,
de nuestra de las leyes.
será La mirada
el hilo
inteligente del investigador deberá
conductor de este estudio sobre el pensamiento buscar en el se-
fi-
gundo
losóficoelde
fundamento
Juan Bautista delAlberdi.
derecho.
los primeros principios de las cosas, lleva desde an-
Ha
tañoencontrado
un nombre: yafilosofía.
Alberdi la“Deprimera
suertetarea de un
que filosofar,
jurisconsulto:
en materia de“...será
leyes, es siempre 87
buscarlaelincesante
origen deindaga-
las le-
ción
yes…” de(pág-
los principios racionales
45). Y Alberdi del derecho
no demora y el
en encontrarlo:
ejercicio
“La razón: constante de suley
ley de leyes, aplicación
suprema,práctica”
divina, es(pág.
tradu-
46).
cida Y esto
por es lo
todos que
los llama del
códigos razonar,
mundo” filosofar, em-bast.
(pág. 45,
presa queHe
nuestra). constituye “la primera
aquí la metafísica denecesidad
nuestro autorcientífi-
en
ca de una
acción: haycabeza racional”
un Orden (pág. 46).
del Mundo, Quienes
absoluto lle-
y racio-
van
nal, sobre sus hombros
fundamento último una cabeza
de todas lastal deben
cosas. Siempre
ejercitarla en el delicado
el mismo, aunque siempre oficio de leer
distinto, en los hechos
es necesidad in-
finitos
terna deloseste
designios
orden universales
universal el deltenerOrden
que del
manifes-
Mundo. Y asegura
tarse a través de laAlberdi: “Cuandofinita.
particularidad se haEsta
conse-
parti-
guido distinguir
cularidad con claridad
—y retengamos estaestas
idea—cosas,
seráeltanto
desa-más
rrollo social
perfecta viene
cuanto a ser
más obvio; porque exprese
adecuadamente ya no se el to-Or-
man las formasVolviendo
den universal. por los principios,
al ejemplo ni de
losAlberdi:
principioslos
códigos del mundo, traducciones de la ley suprema,
obtienen su legitimidad sólo en la medida en que
traducen fielmente ese Orden supremo. Y este Or-
den, a su vez, lejos de ser inmutable y estático, se
manifiesta en el modo del desarrollo y la evolución. Y
no cualquier forma de evolución, sino una muy es-
pecial: el Progreso, su forma axiológica.
por las formas. Se comprende que los principios son
humanos y no varían; que las formas son nacionales
les hace tomar
y varían. la forma
Se buscan más adecuada,
y abrazan más y
los principios, indivi-
se
Se sabe
dual, másque lo nacional
propia” fue bast.
(pág. 52, tema nuestra).
obsesivo Yena los
con-
intelectuales del 37. Echeverría, en88aquellos
tinuación estampa algo muy novedoso, dice: “En- impon-
derables
tonces sesalones
cesa dede París, había
plagiar” (pág. escuchado
52). ciertas
vagas expresiones: el color local, lo autóctono, la tra-
dición. Vino aquí y las repitió todas: nadie dejó de
creerle. Tampoco Alberdi, quien, como pensaba me-
jor que todos, fue el primero en plantear el tema con
verdadero rigor: “Una nación (afirma) no es una na-
ción sino por la conciencia profunda y reflexiva de
los elementos que la constituyen” (pág. 52). Se trata
de una constante temática en sus escritos juveniles:
la conciencia de sí de un pueblo es condición im-
prescindible para acceder a su libertad. “Ser libre
(afirma) no es meramente obrar según la razón, sino
también pensar según la razón, creer según la ra-
zón, escribir según la razón, ver según la razón”
(pág. 55). Son los grandes temas del idealismo ale-
mán que había encontrado en los románticos france-
ses: la libertad es libertad conocida, libertad para sí.
La libertad de un pueblo sólo logra efectiva realidad
en la conciencia de sí de ese pueblo. Y también es
ésta una tarea que Alberdi reserva para la filosofía:
“Y como la filosofía es la negación de toda autoridad
que la de la razón, la filosofía es madre de toda
emancipación, de toda libertad, de todo progreso so-
cial. Es preciso, pues, conquistar una filosofía para
llegar a una nacionalidad” (pág. 53, bast. nuestra). Y
concluye: “Gobernémonos, pensemos, escribamos y
procedamos en todo, no a imitación de pueblo algu-
no de la tierra, sea cual fuere su rango, sino exclusi-
generales
vamente como del espíritu
lo exige humano, con las individuales
la combinación de las leyes
La comprensión
de nuestra de este último
condición nacional” (pág. texto
53). es funda-
mental para una adecuada exégesis de la obra de
vuelven
Alberdi, desde el ‘37 hasta el ‘80. Claramente se
nerales a distinguir allí dos niveles: a) las leyes ge-
nación
les de o complementación
del espíritu humano; mantenida por esos
b) las leyes dos
individua-
en la
de esteNación
niveles. La y la Nación
Humanidad,
nuestra sólo
pues,
condición podrá
habrá
nacional.acceder
de a la
realizarse
Filosofar será,
Había por aquel
conciencia de sí tiempo,
modo, en en la
la medida
explicitar esaenArgentina
que integre
relación delde
lógica su combi-
CRÍTICA
‘37, DEL
algunas A-PRIORISMO
personas que RIVADAVIANO
no entendían
particularidad dentro del curso necesario y racional las cosas
Alberdi
de este aconsejaba
modo. Hombres
lo humano. De los a sus amigos:
serios
niveles “Es ya tiempo
e ilustrados,
descriptos, supie-
Humani-
de
ronque la nueva generación (...) sin89ser
dad y Nación, uno es el nivel fundante y otro años
tener el gobierno del país durante ingrata
varios el a los
y
cometieron
fundado. Queda muchosclaroerrores.
entoncesDemasiados
el propósito comomáspa-
ra
profundo del Fragmento: “dar a la nueva ley sus
que alguien como Alberdi, autorizado por del
pocos
progreso años y elevadas
universal, intenciones,
entendida al modo no se decidiera
romántico,
a enjuiciarlos
una con severidad.
forma esencialmente argentina”.3
servicios que debe a sus predecesores, rompa alti-
Rivadavia,
vamente toda discípulo de Condorcet,
solidaridad admirador
con sus faltas de
y extra-
Bentham,
víos” (pág.había
62). Ypadecido 90la formulación
agudamente
era terminante en —tan agu-
damente como“nuestra
de sus cargos: Moreno—historia
los vicios del iluminismo:
constitucional no
una ciega
es más queconfianza en el serie
una continua poderdedeimitaciones
la razón y enfor-su
aptitud
zadas, ypara dar una
nuestras organización
instituciones, unaracional
eterna ay la so-
vio-
ciedad humana. Coriolano
lenta amalgama Alberini enfoca(pág.
de cosas heterogéneas” el tema
54).
con acierto:
¿Dónde “Estalarazón
radicaba causaestá
de por
estaencima de la abso-
ineficiencia his-
toria,
luta? y ésta es un proceso que por sí mismo no
constituye necesariamente progreso. La historia
puede ser muy bien un mero repertorio de injusti-
cias y supersticiones, no obstante tal o cual episo-
dio luminoso. Infiérese, por tanto, que el ‘iluminis-
mo’ considera que la historia debe ser hija de la
razón humana, suprema creadora de ideales. Se-
mejante tesis implica admitir la virtud del poder
omnímodo legiferante. La historia es lo que el hom-
bre racional quiere que sea. Punto de vista seme-
jante debía terminar en dos políticas: despotismo
ilustrado o revolución”.4 Las dos fueron empleadas
por el unitarismo: hicieron la revolución de mayo
de 1810 y desde entonces ejercieron el despotismo
ilustrado. La máxima expresión de esta segunda
política fue la Constitución rivadaviana del ‘26,
Constitución a priori, dictada sin tener en cuenta
las reales necesidades del país. Alberdi no dejó de
condenarla: “No debiera extrañarse que las masas
incultas cobraran ojeriza contra la civilización de la
que no habían merecido sino un trato cáustico y
Para el (pág.
hostil” joven78).Alberdi las cosas ocurren de muy
El cargomodo.
distinto que Alberdi formula historicista
Su formación a la generaciónle hari-
ense-
LA SOLEMNE
vadaviana es, HORA
en DE LOS
resumen, JÓVENES
el de su INTELECTUALES
carencia
ñado que, lejos de ser la razón una facultad de la de
Oponiéndose
sentido
cual debe a esos
histórico.
valerse Esatediosos doctores
ciega razón
el hombre para unitarios,
iluminista,
imprimir untan
sen-
gobierna
poco el
sensible paísal una figura
lenguaje dedelos 91
poderosa
hechos,
tido a los hechos, es en éstos donde habrán de en- atracción
estaba
romántica.
condenada
contrarse los Rosas,
a trabajaren efecto,
principios ende
ella constituye
vacío: he De
acción. para
aquí los ri-
la causa
este modo,
vadavianos
que hundió en
“el progreso una realidad
noelestá
fracaso
fueraaun
sus más incomprensible
deexperimentos
la historia. La consti-
razón
que la filosofía
tucionales. de Herder. La razón iluminista
no tira de la historia, como quiere el iluminismo. ja- La
más
razónpodría
no es admitir a ese gobernante
trascendente a la historia.gaucho
La razón como
es
instrumento
inmanente al proceso histórico. Por eso, historiade
del progreso social. El historicismo y
Alberdi, por el contrario, encuentra en
progreso, son términos idénticos”.5 Las diferenciasél la perso-
son claras e importa marcarlas bien: mientras el
iluminista impone su razón a la realidad (Rivada-
via: Constitución del ‘26), el historicista lee el deve-
nir racional en lo real y obra en consecuencia.
nificación de lo auténtico, lo propio, lo representati-
Alberdi no deja de advertir
vo, lo absolutamente unaa realidad
opuesto todas esasque,
huecas
aún, algunos
fantasías teóricos no“Nosotros
rivadavianas. 92
alcanzan (explica)
a comprender:
hemos
Rosas
debidobasaba
suponer suenacción de gobierno
la persona grandeen el respaldo
y poderosa
que le otorgaba
preside la mayoría
nuestros popular.
destinos públicos“Yauna
nuestros
fuerte
poderes
intuición (escribe)
de estas no serán derrocados
verdades, a la vista deporsuejércitos
profun-
de
do veinte
instintohombres,
antipático porque
contrason
las la obra de
teorías una ma-
exóticas.
yoría
Desnudoirresistible y fuerte; son la expresión
de las preocupaciones de laes-
de una ciencia na-
ción
trecha(...)
queYa no
el pueblo
cultivó,noes quiere lisonjas,
advertido desdeyaluego,
no sepor
deja engañar:
su razón ha dejado
espontánea, de de
no ser zonzo.
sé qué El conoce de
de imponente,
bien a sus
ineficaz, deverdaderos
inconducente servidores y losen
que existía respeta en
los medios
silencio”
de gobierno (pág. 67). Y cuando
practicados Alberdi habla de
precedentemente en enga-
nues-
ños se refiere
tro país; a los medios,
que estos unitarios. Fueron ellos,
importados en efec-
y desnudos
de toda originalidad nacional, no podían tener apli-
cación en una sociedad cuyas condiciones normales
de existencia diferían totalmente de aquéllas a que
debían su origen exótico: que, por tanto, un sistema
propio nos era indispensable” (pág. 61).6 Rosas, de
este modo, ha abierto una nueva época para el
país. He aquí sus características: “la abdicación de
lo exótico por lo nacional; del plagio, por la espon-
taneidad; de lo extemporáneo, por lo oportuno (...);
y después, el triunfo de la mayoría sobre la minoría
popular” (pág. 75).
to quienes importaron de Europa los más evolucio-
93
nados sistemas de gobierno e intentaron imponer-
los a un pueblo que conocían mal y representaban
peor. “La historia de los pueblos (dictamina Alberdi)
se desarrolla con una lógica admirable (...) Nuestra
situación, a nuestro ver, es normal, dialéctica, lógi-
ca. Se veía venir, era inevitable, debía llegar más o
menos tarde, pues no era más que la consecuencia
de las premisas que habían sido establecidas de
antemano (...) ¿En qué consiste esta situación? En
el triunfo de la mayoría popular que algún día de-
bía ejercer los derechos políticos de que había sido
habilitada. Esta mayoría buscaba representantes;
los encontró, triunfó” (págs. 74-75). Por entre estas
líneas asoma algo que Alberdi no dice con claridad:
cuando los rivadavianos hablaban de representati-
vidad popular se referían a su propia representati-
vidad en cuanto sector dominante. Rosas, por su
parte, significa la posibilidad que encuentran las
masas de usufructuar para sí los principios repu-
blicanos de los unitarios. Y concluye Alberdi: “El
Sr. Rosas, considerado filosóficamente, no es un
déspota que duerme sobre bayonetas mercenarias.
Es un representante que descansa sobre la buena
fe, sobre el corazón del pueblo. Y por pueblo no en-
tendemos aquí la clase pensadora, la clase propie-
taria únicamente, sino también la universalidad, la
mayoría, la multitud, la plebe” (pág. 72, bast. nues-
tra). Es en esta justificación del fenómeno rosista
donde aparece con mayor claridad el historicismo
de Alberdi. Deja de lado, en efecto, todos los abs-
tractos valores de la razón rivadaviana, y encuentra
en ese gobierno absoluto ejercido por un solo hom-
bre, el medio de realización de los fines históricos.
Y si los encuentra allí, es porque ese gobierno, pese
a no ajustarse a las normas jurídicas de la demo-
cracia, obtiene del reconocimiento popular su más
Rosas
profunda ha legitimidad.
establecido así algo que por
Echeverría, Alberdi valora
el contrario,
Alberdi
mantuvo insiste
infinitamente:siempreenorden,
el reconocerle
en un la paz ade
plano Rosas
interior,
mayor los
una patrió-
verda-
a–historici-
creación
ticos
dera
dad los de
servicios
unidad
valoresuna filosofía
prestados:
nacional. nacional
ha
Ha conseguido
de su liberalismo: destinada
concluido con
dominar
Mayo–Democra- a com-
las di-
tan-
hora
pletar
to de
sensiones los
nuestra
el entusiasmo
cia–Libertad. jóvenes intelectuales.
emancipación.
civiles ycharlas
Sus de militares,
la edad Ha
hael Rosas
llegado
instaurado
guerrera
sobre color (que,
la
localun
como los recor-
solemne
go-
y laerro-
bierno
res popular y representativo,
del constitucionalismo a priori.ha94calmado
Nada a las
realidad nacional, no lo llevaron jamás a más
adoptar
masas
absurdo,
posturas y ha
pues,
tan organizado
que la idea
rigurosamente a sudemodo el país.como
levantarse
historicistas enPero
armasco-
las
mo
contranuestro autor
semejante
de Alberdi. posee
Por esogobierno: “la convicción
nunca, ni“Nosotros íntima
disentimos
siquiera tácticamente, de
que
(...) la primera
abiertamente
se acercó exigencia
al rosismo.7de esosde la patria
espíritus es de paz in-
microscópicos
terna, y a su amparo,
que, fatigados de vivirde eninteligencia”
la situación en (pág.
que78),
nos
considerará
hallamos, nonecesaria
encuentran unaotro
segunda
medioetapa:de salidala dequela
las revoluciones materiales” (pág. 66). No es ésta la
revolución que ahora necesita nuestro país, sino
justamente la opuesta: la del espíritu. Que, por su-
puesto, ya sabemos quiénes habrán de ser los en-
cargados de realizarla.
demos, es apenas un intuitivo y sólo posee una ra-
EL
zónEMPIRISMO
espontánea) DEyROSAS
las masas (que merecen respeto
Acaso
pero sonconvenga,
ignorantes) a esta altura
deben de los aconteci-
escuchar y aprender
Rosas
mientos,llega al gobierno liderando
cuál es el peculiar modo (nacional) deel
ir averiguando qué pensabaun ampliopropio el
integrar Ro-
frente
sas.
país En político.
en abril Lo apoyan,
de 1835,
el camino en
accede por
del progreso 95
efecto, los
segunda
humano. estancieros
vez
Y si al
esta
saladeristas,
gobierno. Lo a los
hace que
con se
la encontraba
suma del poderligado
tarea les está reservada a los intelectuales, es por- de
público. mo-
do
Nadainmediato; la
tiene que ver
que únicamente clase
en el ganaderil
nuevo
ellos del litoral
gobernante
la nación no porte-
con aque-
ha de tomar
ño,
llos a cuyo
tediosos caudillo
conciencia de sí.doctores Estanislao López
rivadavianos había
(esos tratado
mismos,
con
sí, que tan brillantemente habrá de describir Sar-del
segura habilidad política; los jefes federales
interior
miento en mediterráneo,
Facundo), llenos hartosdedel despotismo
latines, oscurosdefra-la
burguesía mercantil rivadaviana; y también
ques y patilla en “u”. Don Juan Manuel es hijo de esta
misma
la pampa.burguesía cuyoslovoceros
Representa autóctono.másDerrocha
nuevos ycolor lúci-
dos
local. No es un individuo, es un hecho histórico. su-
eran Alberdi y sus amigos. A este frente se En
daron,
resumen: en es
forma cada vez másquien
el romanticismo intensase ha y decidida,
instalado
en el Fuerte de Buenos Aires.
El nuevo gobierno tiene su programa. Una esen-
A partir
cial parte dedel1835 ya quedan
mismo lo habíaclaramente
ya explicado estable-
Rosas en
No lo
cidos estaba esperando a Alberdi, Rosas.
1834. Consistía en rechazar todo intento depolítica
los dos resortes fundamentales de Su
la Consti-
aplicada
resista:
tución a)lectura
previolograr
a de
lael los hechos
desarrollo
unidad ylo
nacional: 96
había conducido
fortalecimiento
“No habiendo de a
las peonadas, los gauchos y los negros, cuyos favo-
un
la
puespar de sabido
resburguesía
hasta
había esenciales
ganadera
ahora entre
Rosas certezas.
nosotros,
ganarse La
bonaerense, primera:
como
desde pues los clase,
noesta
hay,
siempre. doc-
tores rivadavianos
contrariamente
unión y tranquilidad, no habían
a la intermediariaentendido
menos mal esburguesía nada. Ha-
mer-
que no exista
bía que
cantil, restaurar
era la más la nación.
dinámica De
del aquí
litoral;
esa Constitución que sufrir los estragos de su diso-el título
b) con
asegurar el
que
la se inviste:
protección
lución”.8 ¿Cómo Restaurador
de las industrias
lograr de las leyes.
y artesanías
esta unidad ¿Qué
deseadadel le-
In-
y nece-
yes?
saria? Ante todo, adoptando un punto de vista le-
terior No
a las
travésleyes
de escritas,
la ley de precisamente.
Aduanas y su No las
sistema de
yes de los
gravámenes
esencialmente códigos,
a los que podían
productos
empírico: “en de
estederogarse
importación.10 de
lastimoso estadoun plu-
mazo. Las leyes de la nación. Las
es preciso crearlo todo de nuevo, trabajando leyes no escritas.
prime-
Las costumbres, las tradiciones,
ro en pequeño, y por fracciones para entablarlos hábitos, eldes-
idioma,
pués un la religión.
sistema Es lo que
general queRosas
lo abrace sabía que esta-
todo”.9
ba. Lo que delineaba la identidad nacional. No ha-
bía surgido en Mayo. Tenía una vigencia de siglos,
apenas
por eso,un lospunto
jóvenes de ilustrados,
partida. Ya los
veremos
jóvenes cómo no le
progre-
LA HISPANOFOBIA
alcanzó.
sistas de entonces y también los que vinieron más
Alberdi
tarde, loaclara
acusaron debidamente
de bárbaro,el papel
godo oque debe ju-
precapitalis-
Mayo
gar la y Rosas
inteligencia representan
argentina.los dos grandes
Escribe:
ta. Absurdo, disparatado error: Rosas representaba “lo quemo-el
material,
mentos
gran de la heroica
nuestra
magistrado época
hahistoria.
ensayadodel entusiasmo
Mayo, y la
la revolución
practicar es-
en la políti-
al sector más pujante del capitalismo argentino.
pada. Rosas, lolahemos visto, 97
es el orden elque
ca
Sóloesquellamada
decidió juventud
unir esas aestructuras,
ensayar en no conacaba
arte, en
las
con
la las estériles
filosofía,teorías disputas
en la industria, civiles. Ambos momentos,
modernas europeasen delladesarrollo
sociabilidad: es
histórico,
sin
sino con la tradición nacional. Pero claro, estoComo
embargo,
decir, es llamada son solamente
la juventud eso:
a momentos.
investigar la ley y la
era
tales,
forma nacional del desarrollo de estos elementos y
deben ser incorporados a un nivel más rico de
totalizador:
nuestra vidaelamericana”
de la conciencia de sí. Alberdi es ob-
(pág. 61).
sesivamente explícito: “Dos cadenas nos ataban a
la Europa: una material que tronó, otra inteligente
que vive aún. Nuestros padres rompieron la una
por la espada: nosotros romperemos la otra por el
pensamiento. Esta nueva conquista debe consumar
nuestra emancipación. La espada, pues, en esta
Hay
parte,que aclararsualgo:
cumplió cuando
misión Alberdi
(...) Pasó —este de 1a
el reinado
nuevo
acción; Hispanofobia
guerrero
entramos delense eldenomina
pensamiento— esa
del pensamiento. obsesión
habla de lasque
Tendremos ca-pa-
decieron
denas
héroesque los intelectuales
pero“nos ataban
saldrán del asenodel ‘37.
la Europa”, “Somos indepen-
se refiere
de la filosofía” a
(pág.
Estas
dientes
una abrumadoras
muy
55, bast. (escribía
nuestra). tradiciones
concretanuestro
geopolítica: que
ByronEspaña. mentaba
local) pero
Sonno li-
éstas
Echeverría
bres.
las únicas habían
Los brazos
cadenas deencontrado,
España noque
europeas nos 98
y siempre
oprimen,
poseen ocurre
la pero
delez-
así,
nable propiedad de esclavizar, pues las otras,idio-
sus un privilegiado
tradiciones nos lugar de
abruman.”11 permanencia:
Y también elGutié-
por el
ma.
rrez: No
“Laescapó
nación este hecho
española
contrario, liberan. Ya veremos cómo. a la
(...) comprensión
nunca ha salidode de
nuestros
un puestojóvenes
humilde románticos
e ignoradoy,en blandiendo
la escala desuslafilo-
ci-
sóficas
vilizaciónespadas, dieronAlberdi,
europea”.12 la batalla porcon
su ardor.
parte, Dijo
recurría
Gutiérrez:
a imágenes“Quedamos aún ligados“La
un tanto transitadas: (a España,
España nos JPF)
por
hacíael dormir
vínculoen fuerte y estrecho
una cuna del idioma:
silenciosa pero és-
y eterna”.13
te debe aflojarse de día en día, a medida que vaya-
mos entrando en el movimiento intelectual de los
pueblos de Europa. Para esto es necesario que nos
familiaricemos con los idiomas extranjeros, y haga-
mos constante estudio de aclimatar al nuestro
cuanto en aquéllos se produzca de bueno, intere-
sante y bello”.l4 Y Alberdi fue más claro y termi-
Este
nanteeraque el nunca:
programa “Si que Alberdi
la lengua noofrecía
es otraacosa
Ro- que
Pero,
sas.
una fazenemancipación
La del1838, bruscamente,
pensamiento, materialtodo
(Mayo)
la nuestra sepide
derrumba:
había
unasido
ar- ya
EL
nadaINTERNACIONALISMO
de
conquistada,unión
monía más íntima con
el ordenRosas, MONTEVIDEANO
nada
con (Rosas) de
nuestrotambién:comprender
pensamiento restaba el
ameri-
En
hecho
ahoramayo
cano, más de
afederal, 1838
lossimpático
jóvenes acabó
de por hacer
nada intelectuales
milrespetar
veces con el crisis
orden,
conquistarel con-
nada
unade
el movimiento fi-
flicto
nada. de
losofía, Rosas
Alberdi con
hace el
susexpansionismo
valijas y se 99
va.francés: Le-
rápido yfundamento de una nacionalidad.
directo del pensamiento francés, Eraquene-
no
cesario para ello encontrar
con los contorneos nuestra ley
del pensamiento individual
español. Nues-
de
trasdesarrollo
simpatíasypor armonizarla
la Franciacon la ley
no son sinuniversal de
causa. No-
lo humano.
sotros hemos Latenido
autenticidad individualen
dos existencias debía lograr-
el mundo,
se
unapor vía negativa:
colonial, destrucciónLa
otra Republicana. deprimera
las tradiciones
nos la
que
dio lanos ligaban
España; la asegunda,
España. la EnFrancia
cuanto (...)
a la Aintegra-
la Es-
ción
pañade le nuestra
debemos particularidad
cadenas, a ladentro
Francia, dellibertades”
progreso
universal,
(pág. 80). sólo era necesario advertir qué naciones
indicaban ese curso para acercarse a ellas.
blanc, almirante civilizador de turno, declaró blo-
Por
queadola Humanidad:
el puerto de por el principio
Buenos Aires y universal,
todo el litoral
Andrés
por
del Río Lamas
el Progreso,
de lopor
ayuda.
la Plata. En Montevideo,
Elladesconcierto
Civilización. fin:luego
En apodera
se por de
El
de conflicto
la
Europa. derrota
Alberdi. Por entre
La más de Francia
Oribe
todoculta,
esto optay y
con
la más la Confederación
Rivera
Alberdi.
universal en el
Parade laslena-
gobierno,
emigrar
sirve
los
del para
liberales
país,lase
ciones, estrenarse
pueden
coloca
cuna de los en
enhacer
la cuestiones
muchas
solapa
pensadores una100
en de
cosas.derecho
cuyosEntre
divisa punzó
librosin-
ternacional.
otras,
que editar
arroja
aprendió Va
un elaborando
a luego diario.
en medio
comprender Se ya ideas
llama
del
a Rosas, Elataca
río, y que
Nacional
recala pertenece-
ahora, y lo
en pre-
rán
dirigea El crimen
Lamas
Montevideo.
cisamente, de la
con Miguel
a Rosas, guerra: el
Cané. Su
el principio derecho de
propósito:
particular gentes
lu-
a través
como
char
del cual el la
derecho
contra Rosas. queEl practican
universalidad propio
debía Lamasunos—quepaíses
realizarse. con
había
La Hu-
otros,
sabido
manidad como
criticarel
bloqueaderecho
severamente civil
a la Nación. del género
el¿Qué
rosismo humano.15
del Frag-
ocurre? ¿Cómo
Considerará
mento—
es posible? invitaque
¿Por el verdadero
a quién
Alberdi creador
a colaborar
optar? ¿Por del derecho
la como redac- o
Humanidad
de
tor.gentes
por laAlberdi,
Nación?moderno
en noviembre de ese año, pide sumayor
es el comercio, pues con pa-
eficacia
saporte y quese libros
va. y doctrinas, es esta actividad
humana la que relaciona a las naciones entre sí y
En 1839,elenprogreso
asegura El Nacional, Alberdi
pacífico del escribe: “En traba
mundo. Toda
medio,
puesta alpues, de este
comercio essistema
una traba 101
de puesta
universalidad, di-
al desarro-
gámoslo así,Cada
llo humano. de esta asociación
tarifa, solidaria, cada
cada restricción, de esta
nación
fronterade naciones
que que constituye
desaparece, un triunfo.laSe
humanidad,
va deli-
la independencia
neando de los clave
así la categoría pueblos
delno consiste enin-
pensamiento el
poder de hacer
ternacional de sus cosas
de Alberdi: internas el uso que
la de pueblo–mundo. les
La Hu-
da la gana,
manidad como lo como
concebida han dicho de la República
una única Ar-
familia unida
gentina, los ministros
por los libres lazos delrancios
comerciodelytirano”.l6 Y aquí
la industria.
aparece ese ejemplo del loco incendiario que tam-
bién Alberdi gustó utilizar: ¿qué hacer cuando un
individuo así prende fuego a su casa? ¿No corren
acaso sus vecinos inminente peligro de ser alcanza-
dos por las llamas? No hay duda que sí. Hay que
intervenir entonces, y rápido. La Humanidad es
una familia con derecho a eliminar a sus miembros
enfermos. Este tipo de intervención tiene un nom-
bre: intervención de humanidad. Y así la describió
en 1876 un tratadista del derecho: “Cuando un go-
bierno, aun obrando en los límites de sus derechos
de soberanía, vicia los derechos de humanidad por
excesos de injusticia y de crueldad que hieren pro-
fundamente las costumbres y la civilización, el de-
recho de intervenir es legítimo”.17 Con estas mis-
mas ideas justificó Alberdi, desde Montevideo, la
presión francesa contra Rosas. ¿Qué ha pasado
con Alberdi? Su internacionalismo de Montevideo,
¿constituye una traición al historicismo del Frag-
mento o responde a su lógica más profunda? ¿Por
qué ha fracasado este esbozo de unión entre el más
CONCIENCIA
grande escritorDEpolítico
SÍ Y CONCIENCIA DEL OTRO
y el más grande caudillo del
Crearlo todo de nuevo, proponía
siglo XIX? Es lo que trataremos de ver. Rosas. Crearlo
exige el caudillo
todo, era la tareayde omite el escritor,
Alberdi. Y en eseestá
de la secreta
nuevo que
El fracaso del unitarismo había terminado
causa que los llevó a enfrentarse. Porque crearlo to-por
Rosas no las
aclararle
do de nuevohizocosas
no caso. aAún estaba
Rosas.
es crearlo fuerte
Los sino
todo el recuerdo
doctores, dedujo,
restaurarlo todo.
de
no Rivadavia.
entendían El laicismo
nada. impuesto
Obtenida
Hay una diferencia, y es decisiva. esta 102
por las
certeza, exigen-
su apli-
cias
cadainglesas,
lectura de la los
Constitución
hechos le antipopular,
hizo concebirlos la em-
idea
préstitos y el las
de fortalecer liberalismo ruinoso
estructuras para las provincias.
tradicionales del país.
Para acabar con
Por supuesto: loseso y, másse
doctores aún, para erigir
enojaron. al país
Y también
como entidad
los jóvenes autónoma,quienes,
románticos, era necesario
Río de reconquistar
la Plata
una nacionalidad
mediante, acabaron amenazada por de
por acusarlo un godismo.
doble frente ex-
temo e interno. Y nada de proponerse buscar esa
nacionalidad en Mayo, pues no era allí donde esta-
ba, sino en las profundas y lejanas creaciones del
pueblo: en sus instituciones jurídicas, en sus moda-
lidades idiomáticas, artísticas y técnicas. No se tra-
taba aquí de algo surgido apenas veintisiete años
atrás, sino de una pretérita cultura de siglos.
El españolismo de Rosas, que muchos liberales
El
dejoven y brillante
izquierda Alberdi
y derecha hanno entendíacomo
entendido las cosas
restau-
Y
de no
ración necesitaba
este demodo. másél,
Para
la colonia, para fijarle orumbos
la tradición
feudalismo nacionala su
meramente se bar-
re-
generación:
montaba “dos
hasta la
barie, significa direcciones
Mayo.
claraMás deben103
atrás: las
percepción tomar
desombras nuestros
un problemade la
trabajos
colonia.
político: ¿Yinteligentes:
por qué
desligar 1º
Mayo?
a un LaEscuchemos:
pueblo indagación
de su pasadode los
esele-
Tengamos,
debi-
mentos
pues,
litarlo el filosóficos
como25 de de la
Mayo Había,
nación. civilización
de 1810 por que
pues, humana.
el día 2º
en que noso-
fortalecer El
las
estudio
tros
estructurasde las
fuimos formas
envueltos
propias que estos allí
e impelidos
y buscarlas elementos
por deben
el desenvolvi-
donde estaban:
adquirir
miento bajo las influencias
progresivo
en las costumbres de departiculares
la vida
y usos de la
los de
Lanues-
humanidad”.18
pueblos. restau-Así
tra edad
pensaba
ración sey nuestro
Alberdi:
convertía suelo.
Mayo Sobre lo
siempre
en expresión. Yprimero
fue él es
unme-
para fuerte
esta resul-
y ce-
tado
rradade procesos
cultura europeos
nacional acababatendientes a integrar
convirtiéndose ento-
das
una las zonas
cultura dedel planeta. Son
resistencia. las mismísimas
Trataremos de ver, leyes
más
generales
adelante, si del espíritu
era posiblehumano
avanzarlas que este
sobre se hacen
camino.car-
go de nosotros
Importa dejar en a claro
partir lo
desiguiente:
ese día de gloria.
fue el que Esto era,
eligió
para
Rosas. Alberdi, el orden necesario de las cosas. Orden
según el cual, lo hemos visto, era llamado a obrar el
Pensamiento.
nester escuchar a la inteligencia europea, más ins-
Se nosyrevela
truida ahora elen
más versada sentido profundo
las cosas de lay filo-
humanas
hispanofobia. Si los intelectuales
sóficas que nosotros. 104 noromper
querían
Sobre lo segundo hay que
con España,
consultar no erasino
a nadie, por aelnuestra
odio latente
razónde las gue-
y observa-
rras
ción de la independencia
propia”.19 Pero como y,ocurre
menosqueaún,nuestra
porquerazón
Es-
paña
es una significara algún(recordemos
razón dirigida peligro. Quienes dan
que la leyeste
gene-ti-
po
ral de explicacionesde
es fundamento son los mismos nuestra
la individual), que siempre
obser-
intentan
vación deencubrir la realidad
ningún modo habráfundante de la políti-
de ser propia. Y aquí
ca expansionista
radica europea.
la más profunda Afirmaba
de las Echeverría:
diferencias entre Al-
berdi y Rosas. Porque si éste tenía, como bien lo
había visto Alberdi, “un profundo instinto antipáti-
co contra las teorías exóticas”, este “instinto” deter-
minaba que su lectura de los hechos no la hiciera
desde una ideología, sino desde un empirismo ori-
ginario del cual extraería luego una ideología que
habría de expresarse en una serie concreta de me-
didas de gobierno. Alberdi, por el contrario, partía
de una ideología exótica (el historicismo romántico)
para condenar lo exótico: trágico contrasentido que
explica su deserción (en 1838) de la causa nacio-
nal. Pues como las leyes generales del orden del
mundo eran dictadas por las naciones rectoras, y
éstas postulaban su desarrollo como el desarrollo
de la humanidad, la tarea de Alberdi acababa sien-
do la de insertar el propio desarrollo dentro del de-
sarrollo europeo, con lo cual forzosamente termina-
ba haciendo del desarrollo nacional un medio del
desarrollo europeo.20
“los americanos saben muy bien dónde buscar el
La tarea de
principio de los intelectuales
la vida, tanto de del ‘37 se convierte
su literatura como de
la
su realidad
así nacional
en una tarea
sociabilidad”.21 aeste
la conciencia
de Ydeculturación. de sí,de
principioLejos
estaba como afir-
elevar
en las
ción
maban inevitable del
proponérselo, sometimiento
acaban colonial.
conduciéndola
naciones más avanzadas de Europa: en Inglaterra, a la
Eran dos filosofías,
conciencia
en Francia. del otro.casi dos concepciones
Trágica alienación quede eslacondi-
105
civilización, las que se estaban enfrentando. Para
Alberdi, recordemos, filosofar era explicitar la re-
lación lógica de complementación entre las leyes
generales del espíritu humano y las individuales
de nuestra condición nacional. Para Rosas, gober-
nar fue llevar adelante una política nacionalista,
antieuropea, fiel a las tradiciones nacionales (his-
panoamericanas), y proteccionista. Tremendo
atentado contra la metafísica de Alberdi: la parti-
cularidad finita resista no expresaba de ningún
modo el Orden del mundo. ¿No constituía esa ley
de Aduanas del ‘35, que el déspota se empecinaba
en mantener, un delito de lesa humanidad? ¿No
significaba acaso la absurda determinación de ne-
garse a insertar nuestro desarrollo dentro de la
ley universal? También los tenderos, aunque con
menos palabrejas filosóficas, terminaron final-
mente por enfurecerse: ¿qué iba a ser de ellos,
clase intermediaria y dependiente del comercio de
importación, si no disponían de las manufacturas
europeas para enriquecerse arruinando a las pro-
vincias?
ILUMINISMO E HISTORICISMO EN ALBERDI
No nos parece correcto encontrar en la actitud
El optimismo iluminista
montevideana de Alberdienuna
el poder organizati-
traición iluminista a
vo–social de la Razón, respondía
su historicismo del ‘37. Mucho menos aún a106
las necesidades
creemos
revolucionarias
que su pensamiento de la político
burguesía metropolitana
pueda en
ser interpretado
su
como un continuo vaivén entre un historicismohis-
lucha por la conquista del poder político. El na-
toricismo,
cionalista yporunsu parte, es liberal.22
iluminismo la filosofíaSegún
que responde
esto, se-
a
ríauna necesidad
historicista el más fundante
Alberdi del ordenelburgués,
del Fragmento, de los
como
ataques queal es su verdadera
mitrismo condición
y la defensa de posibilidad:
del Paraguay. Y
la expansión colonial. Es, de este modo,
sería iluminista el de Montevideo, el de Las bases yla filosofía
que justifica
El crimen de ylaorienta
guerra.elElsegundo
esquema gran asalto
es muy de
funcio-
Europa al mundo colonial. En resumen: si
nal pero tiene el defecto de ser falso, cosa que sueleel ilumi-
ocurrir, por otra parte, con los esquemas funciona-
les. Si las cosas fueran así, le hubiera bastado a Al-
berdi ser historicista siempre para no haberse
equivocado nunca. Pero, por el contrario, el histori-
cismo representaba aun en mayor grado que el ilu-
minismo, la expresión filosófica del expansionismo
europeo, pues al haber transformado en inmanen-
cia lo que antes era trascendencia, debía encontrar
un portador histórico, un Sujeto, para esos valores
universales del iluminismo, y no podía sino encon-
trarlo en aquella realidad de la cual era expresión
ideológica y sobre la cual revertía clarificando su
orientación política: Europa.
nismo utiliza una razón trascendente es porque
Hay
con élque comprender
Europa trabaja aquí
sobreuna verdad Pero
sí misma. metodoló-
cuando
EL
gicaDESGARRADO
de importancia:
el sistema burgués, DOCTOR
toda
ya ALBERDI
aplicación
afianzado mecánica
en el a la
centro defi-
Pero
realidad Alberdi
de los
nitivamente, es
países
vuelve un personaje
a periféricos único:
de cualquier
requerir la expansión es el más
teo-
colonial
grande,
ría elintensidad
más elaborada
conprogresista
tanta honesto y en
como desgarrado
enlos
lospaíses de
tiempos nuestros
centrales,
de la
acercarse,
hombres
deviene como
públicos.durante
frecuentemente toda
Se acercó a su vidaporque
Rosas lo intentó,
quiso ael
acumulación primitiva, sereaccionaria
hace por
necesario cuanto
inmanen-
la causa 107
esa nacional.
desarrollo de los Se acercó
países ay Rosas
centrales porque
tiene como vio en
obli-
tizar razón trascendente hacer de ella el sen-
e1
gadoRestaurador
correlato la posibilidad
el atraso de elaborar
de los periféricos. un pro-
Nouna
poder
tido de la historia. El historicismo implica así
yecto político autónomo,
historia,aybasado
entenderlo así, condujo Juan en es
el reconoci-
Bautista Alberdi Ra-
teleología de la ese telos Europa.
miento de lasprogreso
mayorías. y De
hacia Montevideo. Hacia la universalidad,
Montevideo de
y la alianza la
zón, historia, Europa son términos equi-
plebe,
con loscomo dice en elfranceses.
bloqueadores Fragmento. Le ofreció a don
valentes.
Juan Manuel lo mejor que tenía: su ideología, su
cultura. Le ofreció a don Juan Manuel, en fin, jus-
tamente aquello que iba a terminar por enfrentarlo
Siguió
a él: suadelante,
europeísmo. sin embargo. Y cómo.
No había otro En Chile,
camino para Al-
Reside
en 1847,
berdi: enescribe
en Europa.
1837, serunEs diplomático
texto:
culto eraLaser de laaConfede-
República
culto Argentina,
la europea.
¿Por
raciónqué
37 años es tan importante
urquicista.
después Comienza
de Alberdi? de¿Qué
a envejecer.
la Revolución Mayo. repre-
Comienza
(A pro-
nio.
a Imaginó
senta? Es
volverse
pósito: un
sonsabio,un liberalismo
liberal, siempre
pero ácido
estos textos capaz
lo de
fue. realizar
Pero
e implacable.
los que la
deberían figurar efecti-
conmo-en
vamente
vedora la democracia
grandeza de su e integrar
figura se 108
a ella
encuentra
los programas argentinos de enseñanza. No existen la totalidad
justa-
mente
para la aquí:
cultura enoficial
el choquey sonentre sus principios
conocidos solamente
liberales
por quienes han frecuentado los sótanosinclaudica-
y la falta de liberalismo que su de las li-
ble honestidad
brerías de la calle descubría en los Aparece
Talcahuano.) gobernantes del
nuevamen-
Plata.
te aquíLoelpodemos ubicar políticamente
reconocimiento despuésde
a la obra de gobierno de
Caseros: es un hombre de Paraná.
Rosas. Después viene Caseros y en seguida, como Un hombre de
la Confederación.
siempre, el destierro.Defiende
Se habíaa Urquiza contra
convertido enMitre,
una fi-
defiende a las provincias contra Buenos
gura demasiado incómoda para los liberales del Aires, de-
fiende
Plata. al Paraguay durante la guerra inicua. Ataca
luego a Urquiza, al Urquiza porteño, al que elige
sus estancias y se retira de Pavón, una batalla que
había ganado, dejándole el campo libre a Buenos
Aires. Quería la integración del país, no su extermi-
de la nación. Con su vejez, con su desesperanza,
fue adquiriendo una certeza: el liberalismo no po-
Su
día odio contralalademocracia,
conceder política de Buenos
salvo alAires,
costo lo
delle-
ne-
El
va liberalismo
a escribir tuvo
sus dos
páginas alas
más durante
lúcidas
garse. La Democracia era un asunto de las mayo- elysiglo XIX
desgarra-
en
das.laAllí
rías, Argentina:
no están
de loselEscritos
Buenos ala dura
Aires. (Mitre,
póstumos:
Más 109
Sarmiento)
coherentes que ymo-
de algún el
ala
do, integracionista
deberán
Alberdi, fueron (Alberdi).
serSarmiento
reeditados Triunfó,
y yMitre.
muchos Le como siempre,
conocerán
habrían di- así
la
al primera.
verdadero
cho: El integracionismo
“¿QuiereAlberdi. (En nuestro
usted, doctor vino
Alberdi, después,
siglo,
quealguienconse
la Europa
Roca,
le cuando
parece. Un los duros
historiador habían
tan hecho
liberal, su
tan
se derrame en el Plata, quiere ferrocarriles, capita- obra,
honestoy y
cuando
desgarrado lo
les británicos único
como que había que
él: José LuisSólo
e inmigración? integrar
Busaniche.)eran los
Vuelve a
hay un camino:
restos
acercarsede la
a Nación
Rosas.
en Olta lo hemos probado”. Argentina
Le reconoce derrotada.
más Nadie
méritos quehaa
contado esta historia como el doctor Juan
todos los que le siguieron en el gobierno de Buenos Bautista
Alberdi.
Aires. Puede llegar a decir frases de inmensa gran-
deza: “Prefiero los tiranos de mi país a los liberta-
dores extranjeros (...) El corazón, el infortunio, la
experiencia de la vida me sugieren esta máxima
que yo he combatido en días de ilusiones y errores
juveniles”.23
DON JUAN MANUEL: DE CASEROS AL “FARM”
Alberdi no había dejado de advertirlo y valorarlo:
Rosas
don Juan no Manuel
se acercó a Alberdi.
tenía No intentó
un profundo instintocaptar-
anti-
Les
lo, tenía
ni demasiada
siquiera comentarledesconfianza
algunas a
de los
sus
pático contra las teorías exóticas. No estaba mal y, doctores.
certezas,
Vale
No
que mucho
lemal
faltaban
lo hemos no el hubieran
le
dicho,orgullo
era unnacional.
fundamentos,
venido
buen es Esjoven
punto formidable
alcierto. Pero terminó
tucumano.
de partida. Pero
que
por Un
jugarlehecho
en trágico,
Mansilla,
contra doloroso
poco
tanto se
antes
recelo. produjo
sólo eso. Cuando Rosas leyó el Facundo dijo: “Asíde
el general de la entre
batalla Al-
Obligado, arengue a sus 110
es como se me ataca. Yahombres
verán que diciendo:
nadie me “¡No
de-
nos van a derrotar estos gringos que
fiende tan bien”. Frase que, más que un encendidono saben galo-
parse una noche!”. Porque toda filosofía
elogio a la obra cumbre de Sarmiento, implica una nacional
parte
dolorosadel confesión:
orgullo —que es la afirmación—
la soledad ideológica de de don
lo pro-
pio. Pero atención: si se queda ahí, se
Juan Manuel. Tuvo a su lado, meramente, el junta- transforma
meramente
papeles de Pedroen una deideología
Angelis, defensiva.
un erudito Le pasó a
napolitano.
Rosas. Se atrincheró en la tradición, en la sobera-
nía, en el desprecio de los doctores y los gringos.
Pero no se puede vivir atrincherado. Caseros, así,
se vuelve un hecho inevitable. Algo de esto sabía
Francisco Solano López, que mandó traer técnicos
europeos y envió a su hijo a cursar estudios en el
viejo mundo. ¿Hubiera hecho algo así don Juan
Manuel?
berdi y Rosas en 1937: su desencuentro. Nadie
Durante
puede decir muchos,
cómomuchísimos
habrían sidoaños después
las cosas de ha-
de no
Rosas
la pasa
berbatalla
ocurridodeelloresto
Caseros,detodavía
su vida
que ocurrió. en eso
los
Pero, Inglaterra,
gauchos po-
entraban
sí, lamente-
nizar
bre,
en
jnoslasa la nación
escribiendo
pulperías,
esto: sin
su traicionar
defensa
el más clavaban y su
con furia
grande caudillo soberanía.
dedicándose
delun XIXlas
facón
siglo a ta-
sobre
y el
NOTAS
reas
algunadelmesa
más inmenso farm.opensador
Muere ende1877.
en el mostrador, Muere,
nuestra miraban sin desafian-
historia acudir
termi-a
Juan
la
tes Bautista,
cita para
al resto la “Biografías
cual todo lo y autobiogra-
había
de la concurrencia destinado: moder-
naron enfrentados en lugar de y decían:
luchar “¡Viva
juntos porella
fías”, Obras selectas, tomo IV, 111 La Facultad, Bue-
Librería
gaucho don Juan Manuel de Rosas!”.
causa nacional.
1. Alberdi, nos Aires, 1924, pág. 478.
2. Alberdi, Juan Bautista, Fragmento preliminar al
estudio del Derecho, Hachette, Buenos Aires, 1955, pág.
84. De aquí en adelante, indicaremos en nuestro texto la
paginación de las citas correspondientes a esta obra.
3. Alberini, Coriolano, Problemas de la historia de
las ideas filosóficas en la Argentina, Universidad Nacio-
nal de La Plata, La Plata, 1966, pág. 32.
4. Alberini, ob. cit., pág. 91.
5. Alberini, ob. cit., pág. 95.
6. “Esta exigencia (concluye Alberdi) nos había sido
ya advertida por eminentes publicistas extranjeros” (pág.
61). Por donde asoma ya la primera paradoja del pensa-
miento alberdiano: son los “publicistas extranjeros” quie-
nes le advierten del inconveniente de recurrir a teorías
exóticas.
7. Raúl Orgaz interpreta estos elogios de Alberdi a
Rosas como mera “escoria oportunista” 112 (Alberdi y el his-
toricismo, Imprenta Rossi, Córdoba, 1937, pág. 80). Tam-
bién Alberdi se justificó después: “En el Prefacio, para-
rrayo del libro, hice concesiones al sistema federal (...) A
Rosas le repetí el calificativo de grande hombre que le da-
ba todo el país...” (Biografías..., ed. cit., pág. 463). Pero
no fue así: los elogios a Rosas y el reconocimiento del he-
cho federal fueron auténticos. ¿En qué quedaba, si no,
toda la estructura lógica del sistema historicista?
8. Correspondencia entre Rosas, Quiroga y López ,
Hachette, Buenos Aires, 1958, pág. 103.
9. Correspondencia..., ed. cit., pág. 98.
10. José Luis Busaniche, liberal desengañado, in-
vestigador de conmovedora honestidad intelectual, ha
encontrado en esa Ley del año ‘35: “(una medida) ten-
diente a no importar todo aquello que el país produce y
fabrica, para no destruir torpemente las pequeñas o
grandes industrias nacionales (...) En la mayoría de las
provincias fue muy bien recibida la ley de aduanas pro-
teccionista, como era de esperarse” (Busaniche, José
Luis, Historia argentina. Solar/Hachette, Buenos Aires,
1969, pág. 531).
11. Echeverría, Esteban, Dogma socialista y otras
páginas políticas, Estrada, Buenos Aires, 1965, pág. 149.
12. Sastre, Alberdi, Gutiérrez, Echeverría, El Salón
Literario, Hachette, Buenos Aires, 1958, pág. 141.
13. El Salón..., ed. cit., pág. 129.
14. El Salón..., ed. cit., pág. 145.
15. Ruiz Moreno, Isidoro, El pensamiento internacio-
nal de Alberdi, Eudeba, Buenos Aires, 1969, pág. 19.
16. Ruiz Moreno, ob. cit., pág. 38.
17. Ruiz Moreno, ob. cit., pág. 60.
18. El Salón..., ed. cit., pág. 128. Para aclarar algu-
nas ideas del Fragmento, utilizamos el discurso de Alber-
di del Salón Literario, pues ambos son de la misma épo-
ca y se complementan claramente.
19. El Salón..., ed. cit., pág. 132.
20. En los Estudios económicos de Alberdi (Póstumos 1)
se comprueba cómo la complementación filosófica (es decir,
la armonía entre nuestra marcha progresiva y la marcha de
toda la humanidad), expresa y orienta otro tipo de comple-
mentación, la económica, que no es sino la armonía entre
nuestra producción agropecuaria y la producción manufac-
turera de Europa dentro del marco del mercado mundial.
21. Echeverría, ob. cit., pág. 98.
113 fue una per-
22. “Alberdi (sostiene Fermín Chávez)
manente oscilación entre el historicismo, que lo aproxi-
maba al país y a su pueblo, y las abstracciones del Auf-
klärung (...) Hasta su muerte, el autor de las Cartas
quillotanas se movería de la cota historicista a la cota ilu-
minista, siguiendo una cadena de altibajos que tocan los
puntos neurálgicos del proceso cultural en la Argentina”
(prólogo a Murray, Luis A., Pro y contra de Alberdi, Su-
destada. Buenos Aires, 1969, pág. 8. También Chávez ha
desarrollado estos temas en un libro más reciente: Histo-
ricismo e iluminismo en la cultura argentina. Editora del
País, 1977). Chávez se equivoca porque fundamenta su
tesis en un error de Coriolano Alberini. Este autor, cuyo
magnífico trabajo sobre Alberdi es imprescindible, encon-
traba en el Fragmento un iluminismo en los fines (ideales
de Mayo) y un historicismo en los medios (federalismo).
“Lo universal (concluía) se realiza por medio de lo parti-
cular” (ob. cit., pág. 33). Suponemos que pensaba que los
ideales de Mayo eran de una vez para siempre iluminis-
tas porque profesaban esa filosofía quienes hicieron
aquella revolución. Pero no es adecuado interpretar el
elemento universal del historicismo de Alberdi como
aquello que éste posee de iluminismo, pues ambas filoso-
fías coinciden, aunque de diversos modos, en afirmar la
universalidad de los fines racionales. Y si bien una los
concibe trascendentes a la historia y otra inmanentes,
ambas los identifican con los valores de la civilización
burguesa. Queremos demostrar con esto que Alberdi no
necesitaba abjurar del historicismo para abjurar del
país.
23. Citado por Chávez, Fermín, Alberdi y el mitrismo,
Peña Lulo,1961, pág. 35. Libro que constituyó uno de
los primeros intentos por rescatar textos alberdianos ne-
gados o ignorados, especialmente los pertenecientes a los
Escritos póstumos.
TERCER ESTUDIO
La filosofía de Alberdi
FORMACIÓN FILOSÓFICA DE ALBERDI
Existe, sin duda, una filosofía de Alberdi. Aun-
Es posible
que, que estas afirmaciones
más precisamente, debiéramos impliquen
decir que unexiste
simplismo noen
una filosofía exento de desde
Alberdi, riesgo.que 117
Perolaes
queunélriesgo
profesa
que
no esaceptamos.
la suya sinoPrimero: porque
la elaborada sabremos
por ir intro-
los pensadores
duciendo elementos
de los centros de creciente
del poder mundial en complejidad
el siglo XIX.en el
desarrollo
Claro está:de este estudio.
Alberdi le adosaSegundo: porque siem-
nuevos elementos (esas
pre es saludablede
“peculiaridades establecer principiosnacional”
nuestra condición generales, de
idas fundantes
las que gustabayhablar),
directrices,
perocuando
esto nose emprende
cambia el fun-
una investigación.
damento He aquí,
de la cuestión. Su en resumen,
filosofía el hilo
expresa así el
conductor
drama del de nuestra
pensar tarea: aquello
dependiente: que
existir denomina-
como reflejo,
como mero eco del movimiento ideológico de las me-
trópolis.
mos filosofía de Alberdi, no es sino el reflejo o eco
Alberdi no leyó directamente
del movimiento a Hegel yen
de las ideas europeas poco es lo
el siglo
Hay
que un
XIX, debetexto de en
haber
expresado, Alberdi,
llegado ano
su nivel por citado
conocer
más menos
de Marx.
profundo, útil
Pero
por el no
pa-
e
esilustrativo,
sajeesto
del lo en el que
importante:
idealismo nuestro
tomamos
objetivo 118
autor
aquí a
hegeliano explicita
alHegel sus
y
materialismo
fuentes
Marx como
histórico formativas. Entre otros
las dos grandes
marxista. nombres,
instancias cita los si-
sintetizado-
guientes: Volney, europea
ras de la filosofía Rousseau, enHelvecio, Bacon,
el siglo XIX. Es enPas-
es-
cal, Bentham,
te sentido como Montesquieu,
el pensamientoConstant. Y luego
de Alberdi les está
aquellos que habrán de marcarlo
referido permanentemente. en profundidad:
Se acercó a Hegel a tra-
Lerminier,
vés de Herder,Tocqueville,
Savigny,Adam Smith,
Lerminier J. B. Say,
y Cousin. Vico,
Co-
Villemain, Cousin, Guizot, Leroux, Saint-Simon,
menzó a acercarse a Marx con el economismo de
Jouffroy.1
Smith y el ¿Puede un autor
materialismo ser reducidoPero,
sansimoniano. a susenlec-
lo
turas? O más exactamente: ¿puede ocurrir
profundo, más allá de las vías más o menos direc- esto con
Alberdi? Canal–Feijóo aquello
tas de aproximación, no lo cree
queasí: “cada
lo ha vez de
remitido
se quiere hablar de las fuentes de la doctrina
continuo a uno y otro de los filósofos mencionados, alber-
es la esencia refleja de su pensamiento, condenado
a ser mera expresión del desarrollo de la filosofía
europea en el siglo XIX. De este modo, su pensa-
miento no podía sino constituirse a través del pasa-
je de la Idea (idealismo objetivo) a la Economía (ma-
terialismo histórico).
diana, se pasa directamente a nombrar ciertos au-
Alberdi,
tores, y sesintermina
embargo por—y nono porque
pensar másle faltara ta-
en la doctri-
racterísticas
lento
na de ni del
porpensar
autenticidad—,
Alberdi filosófico
pensarquedó dependiente
en la permanente
doctrina esau-
y trági-
de esos la
que,
de
camentepor
poder el contrario,
ser tanto
prisionero
tores”.2 Afirma la
reducido
de esa
también tarea a primera
sus fuentes
profunda unidad
Canal-Feijóo: de una
cornofilo-
ex-
del si-
“Es indudable
sofía
plicado
glo auténtica,
aiie XIX
su que nacional
y comprendido
menciona
doctrina convoca e
a el
partir
Canal-Feijóo,
nombrede119
hispanoamericana,
ellas.
y que
de Enno
autores se
tanto
erabien
encuentra
sino en
la que había
determinados la negación
sido
en el de ese
impuesta por
pensamiento espíritu
dellas del Siglo
potencias
Siglo”. Y luego:
que
“Hayno
rectoras
unaesde sino
profundala expresión
la política mundial.
unidad filosófica
en Porque
ese deno
siglo, laes
unidad
como ca-
en to-
política
sual
dos. que que
Y nadie las naciones
Ingenieros,
escapa, ysicon imperiales
tienejusticia, imponen
haya podido
sensibilidad, al
si está vi-
curso
trazar
vo, a sude la historia.
la Siglo.
evoluciónPero de Desde
en las esta argentinas
los ideas perspectiva,
auténticos, resulta
partien-
las resonan-
inadecuado
do
ciasde hablar,
delalaevolución
época decomo
rebotanlas conlo hace
ideas Feijóo,
europeas.
sello del sello
Ni tampo-
de originalidad”.3
de
co originalidad
Sinque
duda,Coriolano con
una defensa que
Alberini Alberdi
de distinga recreaba el
Alberdi. una etapa esco-espíritu
de su siglo. Ninguna filosofía
lástica, otra iluminista, otra romántica, auténtica puede
otra ela-
positivista y una última de reacción contra el positi-
vismo en la filosofía argentina. Pues una de las ca-
borarse en América a partir de una re-creación de
Quienes
la lógica deciden
imperial.laPorformación filosófica
este camino de posible
sólo es Alber-
Ya
di lo hemos
son
llegar dicho
aaquellos
establecer pero
publicistasconviene
franceses
una variante repetirlo
más de la aquí:
encargados
depen-de
el despegue
traducir,
dencia, por del ypensamiento
simplificar,
rica original 120
queyfilosófico
divulgar hasta
se la alberdiano
socializar
pretenda. el
se realiza a partir
pensamiento de su virulenta
especulativo polémica
del idealismo con los
alemán.
representantes
Lerminier y Cousin del en
partido unitario.
el aspecto más Habían fraca-
estrictamen-
sado, según Alberdi,
te filosófico. en forma
Saint-Simón, estrepitosa:
Leroux y Jouffroy no ha-
a tra-
bían logrado ordenar, pacificar, constituir
vés de la necesidad de socializar las categorías filo- ni com-
prender el país real.
sóficas, actitud Se habían
esta que perdido
sirvió de puente enpara
una el
maraña endemoniada de abstracciones
pasaje de Alberdi del idealismo al materialismo. To- ideológicas
por
dos su carencia
ellos fueron absoluta
utilizadosde sentido
por nuestro histórico.
autor paraAsí
las
adoptar una actitud filosófica propia, es decir, aen
cosas, residiendo en Chile, Alberdi conoce
Herder.
oposición Noa directamente
la de sus mayores,pero sílos
a través de lariva-
iluministas tra-
ducción
davianos. que, en 1827 y por encargo de Cousin, ha-
bía hecho Edgard Quinet de las Ideas sobre la filo-
sofía de la historia de la humanidad. Y aprende,
entre otras cosas, que: “El universo, en su forma de
naturaleza e historia, es la manifestación, siempre
fecunda en nuevas formas, de un espíritu divino
omnicreador, de ímpetu continuo, de todo lo
existe”.4 Alberdi, de este modo, va incorporando a
su pensamiento ese sentido histórico del que ha-
Encontramos
bían carecido aquí la finalidad
los hombres de lapolítica profunda
ilustración unita-
Por
del el momento
historicismo
ria “Se (pues bien
este Alberini—
romántico,
diría —explica tema
la quelorealmente
iremos
que asídesa-
nos
como
rrollando
interesa también en
marcarmecanicista
el racionalismo parágrafos
en estos estudios. 121
sucesivos)
cartesianoSabemos pun-
negó que
la his-la
tualicemos
historia
toria en de lo filosofía
la
nombre siguiente:
de la no así
es como el
el cartesianismo
una aventura
naturaleza, inocente,
romanticismo
—a
darápartir
sino que
forma dehistórica
es su afirmación
expresión alde lade
mismo un
necesidad
mundopensamiento li-
de las comu-
orgánico.
bre, en quiebra
nidades
Instaurará nacionales
lo que con las
sede fuertes
pensar
llama eltradiciones
mundo
el ‘sentido en doctri-
función
histórico’ de
narias
de teológicas,
sus proyectos
la naturaleza y que
y dehistóricos. no encuentra
la historiaDesde sino en sí
esta perspecti-
profunda”.5
mismo
va, unola defuente última deque
los momentos su legitimidad—
mayor importanciaexpre-
saba el surgimiento de una burguesía
tiene para la humanidad contemporánea, y espe- comercial
destinada
cialmente a crear
para un “mundo”
la historia de losenpueblos
oposición a todas
periféri-
las trabas del orden feudal, el historicismo
cos, es el pasaje del iluminismo al historicismo ro- román-
tico expresa
mántico. la necesidad
Mostrar la necesidadde lainterna
naciente deburguesía
este
proceso, su lógica política más profunda, aspira a
ser uno de los temas centrales de la presente obra.
¿Qué sentido tiene entonces esta historicidad del
mundo orgánico e inorgánico que el idealismo ro-
mántico incorpora a la filosofía?
industrial de organizarse a nivel planetario, de sin-
Estas
tetizar,ideas, clarodeestá,
a través no las tuvode
la postulación desde un co-ab-
una razón
LA FILOSOFÍA
mienzo
soluta, sino queDEPENDIENTE
le fueron
omnicreadora, todas COMO
sugeridas
las ECO
por O
regiones REFLEJO
aquello
del ser.6
Importa
que
De aquí mucho
es elque
tema reflexionar
de este
Alberdi, sobre
parágrafo:
quien deseabala generación
sufervorosamente
formación filo-
romántica
sófica. Pues
participar del
de ‘37:proceso,
Alberdi,
ese fue nuestra
como era122
primera
los demás
que generación
jóvenes
el del de su
mismísimo
intelectual
generación, y expresó,
leyó varios
devenir del Espíritu ejemplarmente, los alcances
libros —los identificado
(mágicamente necesarios—, cony y
límites del
especialmente pensamiento dependiente.
aquelloseuropeos),
los proyectos políticos Además,
que, juntoconcibiera
con las telas tuvie-
a lay fi-
ron frente
manufacturas a ellos
losofía, según de a un caudillo
Liverpool
ya lo viéramos de masas,
y Manchester, y también
desem-
con anterioridad, co-
fue
mo elejemplar
barcaban la
deactitud
en Buenos
intento que
Aires
insertar adoptaron
los buques
nuestro antedesarro-
esta rea-
británicos.
peculiar
lidad. Y tuvieron
llo espiritual en elque
delactuar
Espíritu y pensar
Absoluto.en medio de
una guerra, en el exacto momento histórico en que
el país era agredido por las grandes potencias hege-
mónicas de la política mundial. Y, también en esto,
fue ejemplar la actitud que adoptaron. Y si elegimos
a Ingenieros para que nos cuente esta historia, es
porque justamente él expresa el puente entre aque-
llos liberales y los de hoy, positivismo mediante.7
El capítulo VII de La evolución de las ideas argen-
Pero
tinas Ingenieros marca
lleva por título Loslasansimonianos
influencia sansimonia-argentinos.
¿Cómo
na no sólo
Ingenieros describe
por suIngenieros
propia
se refiere el desarrollo
a lainclinación
generación por y lafiloso-
las
romántica, for- a la
mación
fías filosófica
materialistas,
de Alberdi. de la
sinode
Tiene algo generación
para destacar
razón, 123
romántica?
eran la vocación
sansimonianos,Ubi-
ca en escena,
social
también delAlberdi ante
pensamiento todo,
lo era. dedos
Pero personajes:
losesta
jóvenes los jóvenes
liberales.
caracterización Y
intelectuales
en estouna
oculta no se (la Revolución)
equivocaba.
vertiente decisiva y Rosas
Alberdi (la Restaura-
y los suyos toma-
del pensamiento de
ción).
ron deEntendiendo
los publicistas
los jóvenes liberales; por Restauración
franceses
la el afán
del idealismo loalemán.
arcaico, Lalo
por aplicar
perimido,
el
puesta en las
pensamiento oscuras
a las de
evidencia herencias
grandes
la misma coloniales.
cuestiones
(tarea sin En fin: y
políticas
duda
la Barbarie.
sociales. Frente
Había
importantísima) una anación
todo esto,
correspondió la conciencia
quea construir,
Coriolano pensa-de los
Alberini.
jóvenes
ban intelectuales
todos ellos,aynosotros
Corresponderá que había
la filosofía comenzado
debía la
mostrar serexacta a for-
social,ubica-
anti-
metafísica,
ción que envoluntarista
el desarrolloydel proyectiva.
pensamiento alberdia-
no tienen el historicismo romántico (idealismo) y el
sansimonismo (materialismo). Adelantando un po-
co las cosas, podemos decir que el sansimonismo
sirve de puente en el pasaje que la filosofía alber-
diana, reflejando el desarrollo del espíritu filosófico
europeo, efectúa del idealismo objetivo al materia-
lismo histórico.
marse por “la copiosa convergencia de ideas reno-
La historia de
vadoras”.8 las doctrinas
Leamos esta joya:es “Francia
lógica para dioelotra
queban-sa-
Acabamos
be
dera de leer
descifrarla”
filosófica la uno
a(pág. de generación
392,
nueva los
bast.textos más
nuestra). traslú- co-
argentina,
Pero
cidos continuemos.
del pensamiento
mo antes Ingenieros
a la de Moreno comienza
dependiente a ocu-
argentino.
el enciclopedismo y a Inge-
la
Le había
parse
nieros de tocado vivir
Echeverría, un
es
postulalalaideología,
de Rivadavia momento
quien
existenciasude más vibrante
lo de
deslumbra.
una lógica profunda
descendiente legítima- Y
la
es
quehistoria
que de Francia:
da Echeverría
unidad a lalo el detodo:
tiene
historia de 124
la revolución
poeta,de
lasesdoctrinas julio. y
liberal
filosófi-
Ingenieros
demócrata. aclara:
Y viajó “Sin
a conocer
Francia. ese período
Imaginemos
cas metropolitanas. Esta lógica, a su vez, es refleja- lo de
quela
vida
debe
da poruniversitaria
deelhaber
pensamiento francesa,
significado es imposible
esto
periférico, enque
aquella compren-
Argentina
conquista así
der
de su
1830.influjo
Hoy, sobre
es el
cierto,ánimo
las indolente
cosas han
coherencia interna y progresividad histórica. Euro- de Echeve-
cambiado.
Cortázar (hasta hace
pa, especialmente poco tiempo
Francia, al menos)filosófi-
da las banderas ha de-
bido vivir pidiendo disculpas, justificándose.
cas, las distintas generaciones revolucionarias ar- Pero
Echeverría
gentinas lasno: sabía loMoreno,
recogen. que le esperaba al volver. Y
el enciclopedismo;
por eso volvió.
Rivadavia, la ideología; Echeverría, el sansimonis-
mo: la lógica del pensamiento dependiente puede
deducirse a partir de la lógica del pensamiento im-
perial.
rria” (pág. 396). A estudiar, pues, historia france-
Y
sa.Echeverría
¿Y cómo fue vuelve.
todo Ingenieros, con honda el
aquello? Escuchemos tris-
tono
Pero
teza, las cosas
describe
emocionado cambian;
dela escena:los
Ingenieros: ecosmirar
“debió
“Guizot,de la revolución
con
Cousin asombro
y Ville-
era
de
el el oradores
1830 eco
contraste
main, sede la los
hacen
entre revolución
sentir
el ende
Buenos
tres, 1830,
Buenos
habíanAires enadejara
Aires
que
vuelto Francia, endon-
en cáte-
sus 1833.
de
La
1825
drasla moda
lentitud
yydesde
el quese pronunció
enellas
encontró
hablaban por
las comunicaciones los
en 1830” 125
románticos”
perjudicaba
(pág.
a la Francia 400).
entera;(pág.
sen-
Por
siblemente
supuesto:
fue un momento a nuestros
en 1825 filósofos
estaba
único durante
Rivadavia,
en la el
y ahora
historia del pasado
pasado está
si-
siglo.
Rosas.
glo y esAhora
Pero
seguroes posible
esto que es enterarse
no los lo peor: “Yen
universitarios elcontribuye-
para día de lo que
acentuar
ocurre
más
ron en en Francia,
la primer
diferencia lo cual
a lapermite
bastábale
término comparar
caída depensar
la el con ma-
París
Restaura- que
yor
ciónceleridad.
había encendido
borbónica” Pero susEcheverría
(pág. entusiasmos
396). Claro tuvoy que siesperar
el Buenos
está: la Ai-(y
sufrir)
res
historia tres
donde años.
es todo Dice
era hostil
la historia Ingenieros:
de lasa sus “El año
ensueños”
ideas, sus héroes 1833,
(pág.hanen
efecto,
400).
de serAlmase intelectuales.
los inició
frágil,enelBuenos Aires padece
joven poeta una renovación
en soledad:
ideológica, a la que fue más sensible
“un año después de su regreso era presa del más la juventud;
negro pesimismo y acariciaba proyectos de suici-
dio” (pág. 401).
401, bast. nuestra). Echeverría renace, vuelve a es-
Pero
cribiranda Rosasy entreverado
(poemas) en 1834 tienen en todo
éxitoesto: “la
sus Consue-
Surge,
atmósferaasí, moral
el Salón
los. Ingenieros sede Literario.
la ciudadJuan
tranquiliza: María
tornóse
“Ya era Gutié-
hostil
tiempo” a toda
(pág.
En Buenos
rrez,
clase Aires,
Alberdi, los
Vicente jóvenes
Fidel intelectuales
López,
401). de novedades” (pág. 402). Aunque todavíaMiguel re-
Cané y
quieren
Marcos un
perduraSastre, líder.
la semilla ¿Quién si
querivadaviana: no 126
Echeverría?
presta la trastienda.
“El gustoSe Ingenie-
porjuntan,
la lite-
ros da
leen, las causas: “El grupo necesitaba,
ratura francesa se había extendido en la épocaprédi-
discuten de literatura, arte y a
política.guisa
La de
de
bandera,
ca un
se difunde.
Rivadavia; poeta
muchosEn Sanromántico
Juan, un
porteños y que hubiese vivido
fogoso autodidacta
conocían ese idioma y
en
es París” (pág.
arrebatado 403).
por el Echeverría
mismo
no pocos súbditos del rey Borbón habían cubría
impulso: “Enesos
1838requi-
emigradofue a
sitos
San y pasa
Juan (pág.
al Plata” a liderar
mi malogrado
403). Habíael Salón.
amigo Manuel Quiroga Ro-
esperanzas.
sas, con su espíritu mal preparado aún, lleno de fe
y entusiasmo en las nuevas ideas que agitaban el
mundo literario en Francia, y poseedor de una esco-
gida biblioteca de autores modernos. Villemain y
Schlegel, en literatura; Jouffroy, Lerminier, Guizot,
Cousin en filosofía e historia; Tocqueville, Pedro Le-
roux en democracia; la Revista Enciclopédica, como
síntesis de todas las doctrinas; Charles Didier y
otros cien nombres hasta entonces ignorados para
mí, alimentaron por largo tiempo mi sed de conoci-
mientos”.9 Esto, en la remota tierra de San Juan.
Así da Ingenieros por constituido lo que llama el
En junio de 1837,
movimiento Echeverría
sansimoniano lee las palabras
argentino. No nos vamos
simbólicas de la logia
detener a examinar lasecreta
justeza la 127 caracteriza-
deJoven
esta Argentina.
Nombre,
ción, cuyoclaro está,mayor,
defecto tomado lo de la Joven
hemos Italia
dicho, que
consiste
fundara
en dejar Mazzini
de lado en 1830. Los profunda
la influencia jóvenes liberales pre-
del idealis-
tenden
mo alemándiferenciarse
en nuestros tanto de los viejos
románticos, unitarios
especialmente
como de los
en Alberdi oscurantistas
y en el Sarmiento restauradores.
de la primeraElparte
únicode
que logra No
Facundo. esto,
es en un terreno
nuestro tema claramente
presente. Lopolítico,
impor-
es e1 aquí
tante talentoso
es lo Alberdi
que sigue:al redactar
Ingenierosla décima pala-
afirma que
bra
nacesimbólica del Dogma socialista
con los intelectuales del Salónsegún su orden
una nueva
mentalidad argentina. Y así lo dice: “El movimiento
sansimoniano argentino señala el punto de diver-
gencia definitiva entre la involución del espíritu
hispano–colonial y el nacimiento de una mentali-
dad argentina” (pág. 405). Y por esto nos ocupamos
tanto de esta generación del ‘37: porque es la pri-
mera de nuestras generaciones intelectuales, la pri-
mera en actuar con unidad de criterio (dentro de la
inevitable diversidad de talentos de sus integran-
tes: hagamos justicia con Alberdi), la primera en
impulsar una organización política (el Salón y sus
derivaciones posteriores), y finalmente la llamada a
constituir definitivamente la Argentina liberal des-
pués de la caída de Rosas. Y, como si todo esto fue-
ra poco, la que según sus panegiristas ha creado
una nueva mentalidad argentina. Continuemos,
entonces, siguiendo sus pasos.
primitivo y que lleva por título: Abnegación de las
simpatías que puedan ligarnos a las dos grandes
y ninguna originalidad.
fracciones El mismo el
que se han disputado Ingenieros lo dice
poderío durante
Estamos,
así: “lo máspues,
del en pleno
texto es Dogma
glosa desocialista.
escritos Nada
europeos
la Revolución. Todo el resto tiene poca profundidad
dad
menos.
en quenacional.
Desde
la siempre,
palabra Europaseestá
nos reemplazada
ha impulsadopora los
Pero
argentinos hay cosas
a honrar
América, Francia que
poreste nuestros liberales
texto y Revolución
Argentina, a los hombresnunca
89 pu-
del que
lo
porpergeñaron,
Revolución especialmente
de Mayo, etc.” a 128
uno 411).
(pág. entre ellos, el
poeta, Echeverría. Hay, sin embargo, algo de razón
en todo esto: no es poco lo que puede enseñarnos
el Dogma. Están allí consignadas todas las caracte-
rísticas del pensamiento reflejo. Por ejemplo: la se-
gunda palabra simbólica (“progreso”) afirma que
“Europa es el centro de la civilización de los siglos y
del progreso humanitario”.10 ¿Qué debe hacer en-
tonces América? Muy simple: “La América debe,
por consiguiente, estudiar el movimiento progresivo
de la inteligencia europea”. Pero atención: “sin su-
jetarse ciegamente a sus influencias”. Porque: “Ca-
da pueblo tiene su vida y su inteligencia propia”.11
Pero estos arrebatos de orgullo nacional no impi-
den que la meta quede finalmente establecida allí,
bien alto, en el centro mismo del mundo: “Cuando
la inteligencia americana se haya puesto al nivel
de la inteligencia europea, brillará el sol de su
completa emancipación”.12 Así terminan siempre
las declaraciones nacionalistas de Echeverría. Lo
cual no impidió que varios polígrafos escribieran
ensayos sobre, por ejemplo, Echeverría y la reali-
dieron incorporar del pensamiento europeo: la de-
No hay sino
mocracia que observarlo
política ante todo.aYEcheverría.
por una razón El Dog-
muy
principios
ma no pasa
sencilla: liberales
nuncade ser en elmera
una
tuvieron terreno
apoyo políticoAquí,
recolección
masivo. para poder
de entele-
en-
Pero
quias dejemos
ejercerlos
tonces, en
europeas, que
el
no tuvieron hable
económico.
pero Echeverría:
las posibilidad
otra cosas cambian “La razón co-a
al llegar
que ser origi-
lectiva
la sólo
palabra
nales. es soberana,
simbólica
En efecto, no la
que postula
se llenaron 129
voluntad colectiva.
la Organización
la boca con las gran-de La
voluntad
la
desPatria es ciega,
sobre
palabras caprichosa,
la democratismo
del base irracional;
democrática. la volun-
Aquí,(Libertad,
europeo Echeve-
tad
rría quiere, la razón
aguzaFraternidad),
Igualdad, examina,
su ingenio, no puede
pero pesa y se decide”.13
sino pensar por
ni remotamente sí
pudie-
Estamos
mismo. en pleno
Inaugura
ron conceder dualismo:
unapor
nunca, hay
prolongada seres
ejemplo, actitud racionales
uni- y
de los
el sufragio
hay seres
sectores volitivos. Y si estamos en pleno
versal. de poder en la Argentina: renegar de los dualismo
es porque ya no podemos estar en plena democra-
cia. Continuemos: “De aquí resulta que la sobera-
nía del pueblo sólo puede residir en la razón del
pueblo, y que sólo es llamada a ejercerla la parte
sensata y racional de la comunidad social. La parte
igñorante queda bajo la tutela y salvaguardia de la
ley dictada por el consentimiento uniforme del pue-
blo racional. La democracia, pues, no es el despo-
tismo absoluto de las masas, ni de las mayorías: es
régimen de la razón (...) ¿Cómo podrán concurrir
a este acto los que no conocen su importancia?
¿Los que por su falta de luces son incapaces de
Pero el soberano,
discernir el bien del enmalaquellos años, manifestaba
en materia de negocios pú-
Allí
una está:
marcada
blicos?”.l4 figura
¿Cómo en solucionar
todasa las
adhesión historias
la figura del de nuestra
Restaurador
esta lamentable situa-
La
que conclusión
literatura,
ción?desalentaba que
ningún propone
elogio
Algo sugierea Echeverría: se el
le texto es
escatima.
los jóvenes “Para bien
liberales. clara:
Echeverría,
De aquílas
emancipar
mal
así,
esos
masas puede
aparece
largos hablarse
párrafos
ignorantes de soberanía
como yelabrirles
fundador
sobre del130
ocuento
voluntad
laelimposibilidad
camino de laen
deldel
la Ar-
su-
sobera-
pueblo
gentina,
fragio cuando
como
nía, esuniversal éste
un no ha
innovador trascendido aún
revolucionario
en América: si iba a servir para que
preciso educarlas”.15 los
de nive-
las
les primarios
letras
la plebe votara deaanimalidad.
universales, un visionario
Rosas, mejor Ladejarlo
Democracia,
casi, un enCla-
denaturalis-
lado.
América,
ta
ro que se asídebe fundarse
anticipó
se dejaba ende en sus
cincuenta
lado sectores ilustrados,
años al naturalis-
al soberano, al pueblo,
en
mo, tanto
peroun esto que
creador la plebe sólo
que, asustado,
no importaba puede respaldar a lospor
guardarománticos.
a los jóvenes su obra, go-
prematura y seguramente
En fin de cuentas, la políticaincomprendida,
era cuestión de hasta
ilus-
que
trados.Juan Y María Gutiérrez se escribe
para demostrarlo, atreve aEcheverría
publicarla.“El
Toda esta leyenda se ha construido alrededor de
matadero”.
“El matadero”. Una obra que apenas si demuestra
la patológica aversión que estos jóvenes sentían por
los sectores populares.l6
biernos despóticos, aquellos justamente que ali-
Y bien, estamos
mentan sus bajos ahora en Montevideo.
instintos. La tarea deAquí es-
los ilustra-
En
dos,Buenos
tán los Aires,
en jóvenes
suma, por el contrario,
liberales,
consistirá lasconquistar
en cabezas Rosas elygobierno
más su
brillantes
sable
afán
del para
por
Plata.
y educar aYconocer
perseguir
también
las masas las
las
los fuentes
ideas
para viejos ideológicas
progresistas.
unitarios.
transformar su de
ElEl esa
silen-
ambien-
voluntad
cio
te del
es
ciega Esa
generación generación
argentina
despotismo.
fervoroso.
en argentina
que juraba
Dice Ingenieros:
razón. Se discute, acabó,
por trágicamente,
Saint-Simon,
las ideas “Mientras
van de unen lado
Leroux
Buenos y Lamennais”
Aires se (pág.
perseguían 436,
los 131
bast.
libros
a otro, llegan las novedades y hasta los mismísimosynuestra).
diarios eu-
ropeos,
ciudadanos éstos se devoraban
franceses. Cuenta enIngenieros:
Montevideo“Habían(...) An-
tes
llegado a contarse por millares los emigrados eran
de emigrar Alberdi, los escritos de Leroux fran-
traducidos por Miguel
ceses, fugitivos Cané yde
del gobierno Andrés Lamas,Las
Luis Felipe. cuyo na-
fervor socialista era exaltadísimo” (pág.
ciones del Plata los atraían y con ellos desembarca- 435). Y
atención:
ba, por el “La lectura
único puerto deaccesible,
estas páginas es indispen-
la simiente
revolucionaria: profesores, periodistas, reformado-
res, combatieron durante el sitio famoso contra los
ejércitos de Oribe. No eran genios ni sabios, cierta-
mente: pero sabían más de lo necesario para conta-
giar a los jóvenes de temperamento soñador” (pág.
435). Otra joya: la revolución desembarca en el Pla-
ta con los profesores franceses emigrados. Que no
eran genios ni sabios... pero eran franceses.
por confabular contra el país junto al agresor ex-
Algo más:(Actitud
tranjero. quizá se depiense
la queque hemos
Alberdi sido exce-
abominará en
ETAPAS
sus añosDEL
sivamente PENSAMIENTO
duros
maduros.) FILOSÓFICO
conElEcheverría.
desarrollo Es su
de ALBERDIANO
posible. Pero
historia, en
Segunda
no
estetuvo mitad
talento
sentido, del
es ni año 1837,
grandeza.
ejemplar: aparece el Frag-
Demasiadoelaborar
pretendieron aún nos
mento
hemos preliminar
ocupado
una filosofía de
nacionalalél.
estudio
partirdel
aAunque deno 132
Derecho. Aparece
sin filosofía
una motivo: de- Al-
im-
berdi.
perial, Pese
seamos a lassu
oponer
prefirieron limitaciones queAlberdi.
figuraala pueblo
negar la de el jovenPorque
autor se
a preguntarse Al-
impone
berdi, desde el
aunquesobre
con hondura título
compartió (es un fragmento
muchos de
su incapacidad y además
los convocar-
para vicios de
preliminar),
intelectual
lo, quisieron las ambiciones
dependiente
construir de la obra
denación
una y se quedan
Echeverría, no fue a
aliaron refle-
un
jadas
viajeroen su
quienesanodinoproyecto fundamental: es preciso
y vanidoso, no escribió poemas in-
la agredían. con-
quistar
trascendentes, no separa
una filosofía llegar
disfrazó dea Byron,
una nacionalidad.
no despre-
El
ció tan honda ni fácilmente al pueblo.del
Fragmento cubre la primera etapa Porpensa-
el con-
trario: a pesar de sus limitaciones, de sus errores,
pensó, escribió y militó durante cincuenta años,
con autenticidad y talento enorme, por aquello que
creyó bueno para su patria. Por eso, lo que en
Echeverría es comedia, en Alberdi es tragedia.
miento filosófico alberdiano, la etapa idealista
El Fragmento
(1837), que sees la única
inicia obracon
y acaba puramente
y en esteidea-
texto.
No
Lasvolveremos
lista de Alberdi,
que no acaban,aquí
la quesobre
sino está este
que, texto
determinada
por cuyaenférrea
el contrario, totali-
se
Pese
dad a
estructuratodo, yaaun
hemos en
por el desarrollando
continúan la impecable
estudiado.
vuelo especulativo lógica idealista
Recordemos,
del idealismo
y enriqueciendo sí,
alemán.
a lo largo
del
que Fragmento,
Algunos
de todael elemento
deobra
la aparecían
más
sus temas
de dos
objetivo,
aparecen
nuestro 133 las materia-
conceptos
empírico,
autor, después
son (y
ennada
artícu-
categorías me-
nos
los uque
lista, quelos
obras
fundantes defundamentales
presentaba
posteriores,
ese texto deel
la juvenil:
obra, lafilosofía
obra) que
hecho
marcadamente Rosas,
en iban
los
y nación.era
tex-a fa-
cilitar el pasaje
brillantemente
tos montevideanos, de Alberdi
explicado
o hasta al materialismo:
porenAlberdi
ciertasdesde los
páginasel de filo-
de la
fía y nación.
idealismo Porque
historicista. Alberdi
Rosas quiere conquistar
representaba,
vejez. Pero son sólo eso: temas, ráfagas. “Aquí está así,una
el
filosofía
momento
el Alberdi para
del un
de la fin claramente
particularidad
Fragmento”, determinado:
concreta
se dice uno aldentro cons-
del
encontrar-
desarrollo dialéctico del Espíritu.
las, pero en seguida se pierden. Y es que Alberdi
nunca volvió a escribir un texto como el Fragmento
(especialmente, por supuesto, como el Prefacio al
Fragmento), y aclaremos que no nos estamos la-
mentando: decimos, simplemente, que esto no vol-
vió a ocurrir. Por lo cual, insistimos, el Fragmento,
por sí solo, ocupa toda la primera etapa del pensa-
miento filosófico de Alberdi: la idealista.17
truir una nación. Y era esta actitud constructivista
compartida por los hombres de su generación, la que
La
ibasegunda etapa,
a determinar suetapa-puente
acercamientoentre idealismo
al campo social.
Feijóo incluye los
y materialismo textos de Montevideo
(1838-1842), dentro por
está representada
veniencia
de
los la etapa
muy y idealista
objetivosde
escasamente de un Congreso
Alberdi.
conocidos Creemos General
escritos más Ameri-
ajus-
filosóficos
hacia
cano,
tada el materialismo.
inclina Alberdi,
nuestra
de Montevideo. Y
periodización.
Aparecen ya
ahora no cambiará,
claramente,
Los escritoslos
nuevamente como
sutemas
filosofía
montevi- es-
tampoco
deanos Podemos,
no sólo ahora,
cambiarán
carecenen resumir
este
de la un
sentido
purezapoco
las la cuestión.
orientacio-
especulativa
peculativos del Fragmento pero dominados por las
nes
del En 1844, del
profundas
Fragmento, en
sinoChile,
que con
pensamiento la que
Memoria
acentúaneuropeo.
por sobre
completo la el
con-
preocupaciones socio-políticas agitaban a los
Primera etapa (1837): etapa idealista. Texto:
aspecto
emigrados social–constructivista
argentinos. Alberdi del pensamiento
se muestra aquí al-
Fragmento preliminar al estudio 134Derecho.
del
berdiano,
preocupado incorporando así aquellas
por la finalidad social decomentes filo-
las categorías
sóficas que habrán de conducirlo a su tercera
filosóficas. Recurre, en consecuencia, a los publi- y úl-
tima
cistasetapa, la materialista.
socialistas franceses de la época: al maestro
Saint-Simon, a Pierre Leroux, a Jouffroy. Comen-
tando algunos de estos textos de Alberdi, afirma In-
genieros: “Se diría que estamos leyendo a Pierre Le-
roux, que por ese tiempo predicaba contra Luis
Felipe en términos idénticos” (pág. 441).
Segunda etapa (1838-1842): etapa-puente entre
de Montevideo.
realismo y materialismo. Textos: escritos filosóficos
etapa (1844-1880): etapa materialista.
Las influencias.
Textos: desde laPrimera
Memoria etapa:
sobreHerder–Hegel–Sa-
la conveniencia y
En resumen:
vigny a través las
deetapas del
Lerminier pensamiento
y Cousin.
objetos de un Congreso General Americano filosófico
Segunda eta-La
hasta
pa: Tercera
alberdiano no sonLeroux,
Saint-Simon,
República Argentina sino el Jouffroy.
reflejo del
consolidada desarrollo
Tercera
en el 80 yetapa:de la
el dis-
perial
lógica
los el
mismossistema
imperial
autoresde
europeaideas
de en
la que
el las
siglo
segunda,
curso sobre la Omnipotencia del Estado. grandes
XIX.
Adam Y potencias
para
Smith enten-
y,
so fue
dernos santificado
hegemónicas han por Hegel,
instaurado
mejor, definamos:
posteriormente, entendemos por lógicaobje-
los positivistas.desde
para el idealismo
justificar, expresar
im-
LOS
tivo, ESCRITOS FILOSÓFICOS
identificándolo con el DE
del
e impulsar sus proyectos expansionistas. MONTEVIDEO
desarrollo del
Este Espíritu
proce-
Tenemos
Absoluto; ante
(1838-1842) nosotros
por Adam a un
Smith, jovenlaemigrado:
desde economía políti-
tentoso, brillante,
ca, a través de esavive la exaltación
mágica 135de la mili-
mano invisible que todo
habría de hacerlo bien si nadie osaba ponerle trabas;
y por Marx, desde el materialismo histórico, a través
del concepto de necesariedad del desarrollo de las
fuerzas productivas capitalistas como paso previo a
la revolución y el socialismo. Volveremos sobre esto.
tancia política. Alberdi, sin embargo, no se siente
Hay, incluso,
del todo cómodouna en
agresión públicaEsque
Montevideo. hiere
cierto que 1aCa-
Alberdi
né y Lamasse defiende:
sensibilidad deapoyan
lo “Es
Alberdi: cierto
y en
le que,prensa
la Gaceta
ofrecen endeotro tiem-
Buenos
para Ai-
sus
po,
res a ejemplo
se publica
escritos, del desgraciado
una carta,
pero también escrita
ocurre que 136
pueblo
desde argentino,
lo tra- su
Montevideo
muchos
legítimo
en cualmaestro
tanlarecelosamente y por
soberano,
se recuerdan Alberdi
aquellos
los elogios regaló
textos (se re-
delinclui-
a Rosas Frag-
fiere
mento. a
dos en elsí mismo
Dice en tercera
así: “HayLos
Fragmento. tambiénpersona,
viejosaquí JPF), no
un Club
unitarios, ven-se
que
espe-
titula de Románticos y Sansimonianos. Alberdi es el
cialmente.
presidente (un miserable que hacía en otro tiempo
elogios por la prensa al Restaurador) y cuenta en
su seno a Andrés Lamas, Miguel Cané y un francés
que se titula Marqués de Routti, que anduvo con
Rivera, varios unitarios, italianos y otros extranje-
ros. Los tres primeros viven juntos, son los colabo-
radores del inmundo periódico vendido a los fran-
ceses que se llama Nacional. El objeto de sus
reuniones es puramente político y en favor de los
franceses”.18 La agresión, sin duda, viene del cam-
po federal. Pues existen en Montevideo dos frentes
contra Alberdi: el de los viejos unitarios y el de los
partidarios de Rosas. Los primeros le achacan, fun-
damentalmente, sus ideas renovadoras, su nega-
ción de las filosofías de la ilustración rivadaviana, y
utilizan, para atacarlo, los mencionados escritos
del Fragmento. Los segundos saben que se trata del
más lúcido enemigo de la federación resista. Y utili-
zan también como armas los elogios de marras.
dió, sus elogios al Restaurador, para tener el dere-
cho de decir a este Restaurador, algunas verdades
Las
que tareas,
le fueron sindichas
embargo, son de
a la par muchas y nuestro
los elogios, y para
Esta
joven pasión
autor por
las la militancia
emprende política
con lo
entusiasmo.
ver si tributándole esos elogios le nacía el gusto acerca
Como al desi
sansimonismo.
supiera que aún
merecerlos. Devora,
vendrán
Si Alberdi junto a sus 137
años peores,
se engañó, amigos emigra-
él noamarguras,
tiene la cul-
dos, las publicaciones
desalientos, del movimiento:
pa de ser zonzo. El hizo, entonces, y hacede
soledades. Porque, más Le
allá Globe,
aque-La
ahora, lo
Revue
llas Encyclopédique,
que páginas del Fragmento
su conciencia, L’Organisateur
y su molesto
no su interés, y L’Encyclo-
recuerdo,
le ha dicho que es
pédie
son Nouvelle.
buenos
bueno. Comienza
añosRosas
El señor a el
para Alberdi
tiene utilizar
estos
derechocon mayor
decirfre-
de Montevideo.
de
cuencia
Años
cuántos determinados
realmente conceptos:
juveniles:
pesos, cuántos organización,
de escribir
regalos, cuántosmucho,
cumpli-de sín-
tesis,
mientosasociación,
militar, de
le no temer
cuestan solidaridad.
elogiosYde
equivocarse
los medita
porque y se
escribe,
Alberdi”.19 sabe que
Alberdi
ardorosamente,
sobra tiempoasí,
se defiende, sobre
para el sentido último
volver aaconstruirlo
apelando de la
todo. de
la más arraigada filoso-
fía en América.20
sus virtudes, aquella que habrá de marcar toda su
trayectoria política: la autenticidad de su conducta,
su inclaudicable honestidad. Pero, aun así, es indu-
dable que el historicismo del Fragmento le estaba
costando caro en Montevideo.
CRÍTICA DEL IDEOLOGISMO
Alberdi, en Montevideo, acaba de asistir a los exá-
Retoma
menes de algunas
filosofíaideas del Fragmento:
y matemáticas en la“movidos
Universidad.
mentos
por actuales en que la acción debe
Escribe, entonces, un artículo (Exámeneslas
un instinto sagrado, nos lanzamos aser la
bata-
públicos)
de
llaslas virtudes”
en elmateriales, (pág. 115, bast.
cual inicia ysulademoledora 138
nuestra).
espada ha decidido
crítica a hasta hoy
la enseñanza
de nuestra suerte. Fue la primera grada de nuestra
ideologista. Su punto de partida: la enseñanza filosó-
carrera;
fica debeladar
hemos conseguido
respuesta ya y la patria
a los problemas no exi- y
presentes
ge ni sangre, ni matanza. Otras batallas, otro
fundamentales de cada época histórica. De inmediato he-
roísmo se nos
se propone pide (...)cuáles
averiguar La época
son de
los la
deacción
la suya.ha
concluido, hemos entrado en la época del pensa-
miento: bastante se ha hecho en la primera, la se-
gunda está virgen aún” (pág. 115). Claro está que
Alberdi propone un pensamiento unido a la acción
política, capaz de orientarla y vigorizarla. Está mu-
cho más preocupado por la acción directa que en la
época del Fragmento. En fin de cuentas, por aquel
entonces, había confiado en Rosas para organizar
materialmente el país y había asumido para sí y
para su generación la tarea de la totalización espi-
ritual de ese proceso. Ahora, por el contrario, no
sólo la organización espiritual sino también la ma-
terial está a cargo de los jóvenes liberales. La ac-
ción es prioritaria. De aquí la nota que a pie de pá-
gina coloca Alberdi para corregir el texto que
acabamos de citar: “Nos referimos a las necesida-
des absolutas de la patria, prescindiendo de los mo-
La función central de la filosofía reside, enton-
Alberdi
ces, en le darsugiere
respuesta a este buen
a las hombre ponerse
necesidades de la épo-al
Alberdi
tanto deintenta
ca. Y esto “la lo hacerle
esmisiónque que entender
su ciencia
no hace algunas cosas
está encargada
el ideologismo, a
filosofía
Alberdi
este
de llenar
la que sigue
profesor insistiendo
Ruano.
en nuestro
Alberdi Por
siglo,
identifica en
con la
ejemplo:
deun preeminencia
“Que
lasabstracto polí-
ideología,
necesidades de la
y estéril
tica
es
época,
juego dede
decir,ylasobre
hora.
la ciencia
ideas, Advierte
sin de
todo, de
relaciónque,
laslo de
ideas,
que esno
profunda139
continuar
escon ladiscu-
la filosofía
necesario a la ju-
reali-
(...)
dad Que
ventud de
socialla yfilosofía
la República”
política del
de siglo
la(pág. 19117).
patria. no esNuevamente
Así loladice
filosofía
en sudelel
siglo
primado
artículo18,Al porque
de cada
la acción:
señor siglo
no es
profesor deteniendo
posible su
filosofíaperder
don misión par-
el tiem-
Salvador
ticular,
po
Ruano, es
quiendecir,
en divagaciones,erasus ideas,
unolasdeideas susdeben
esos cuestiones,
fósiles servir sus in-
para
que forman lan-
tereses,
zar
parte a la sus
dejuventudtareas, sus fines
a luchar
la escenografía de por exclusivos
el país. Es
cualquier ydecir,
propios,
Universidad
quiere
contra tener
Rosas.y
en cualquier tiene desgraciadamente.
época, también su filosofía peculiar”
(pág. 119). Aparece aquí esta concepción de filoso-
fal del siglo (que no es sino ese espíritu del siglo
que, según Canal-Feijóo, recreaba Alberdi) que ve-
remos surgir nuevamente en estos textos una y
otra vez. Y cuyo sentido político profundo, aunque
conocido y elucidado ya por nosotros a esta altura,
continuaremos detallando más adelante.
tiendo con el mediocre Ruano, sólo logrará “el fasti-
En
dio resumen:
del público ¿qué le reprocha
ocupado que nos Alberdi a este
lee, quien enmí-
vez
No
nimoesprofesor
poco loy que
de ideología Ruano?estaPrimero:
filosofía, polémica
sólo quiere con
ignorar Ruanoporleahora
“absoluta-
saber
permite
mente decir
cuándoelcae a Alberdi.
rol Rosas,
social Lo más
ycuándo
político sede la
abren 140
valioso, sin sus
filosofía: embar-
los puertos inti-
del
midades con larenacen
Plata, cuándo política,ellaorden
legislación,
y la paz”la economía,
(pág. 118).
el
Noarte, y todosperdiendo
continuará los elementostiempo de con
la asociación” (pág.
un “señor pro-
131). (Esfilosofía
fesor de éste, sinque duda, un puesto
se ha memorable, magnífico
a enseñar la
texto
cienciadedeAlberdi, queaaún
las ideas, unahoy mantiene
juventud que su podero-
debe ser-
sa
vir vigencia.)
a una época Segundo: estudiar
y a un país” (pág.las122).
ideasDepor las la
aquí,
ideas mismas,
insultante separando
brevedad así a artículo
del último la filosofía
(Al de todo
profesor
aquello que le
del filosofía) quedalesentido
dedicayavalor,
Ruano. y estudiarla
Son apenas aisla-
da,
tres“como
páginasla ybotánica” (pág. 131).
no le escatima insultos:Tercero:
“Se lenohaad-
di-
vertir
cho a que “La filosofía
Ud. que es paray la
está atrasado, debepolítica, para lasin
Ud. creerlo
moral,
enfado.para la industria,
En vez de correr para la historia,
a la pluma, y si
corra noa es
Ud. los
para
librostodo
que esto, es una(pág.
no conoce” ciencia pueril y fastidiosa.
130).
Ya pasaron los tiempos de la filosofía en sí, como
del arte en sí. Ninguna rama del saber humano,
tiene hoy su fin en sí, sino en perfección solidaria
de todos en el desarrollo de la gran síntesis social”
(pág. 132).
go, reside en esa reivindicación de la función prác-
panoamericano que se
tica, social y política depregunta porespecialmente
la filosofía, las condiciones
Y
delaposibilidad
lapolémica termina.
de una
filosofía que debe La frasepara
filosofía
hacerse final de Alberdi
en nuestro
América. conti-
Porque
SIGNIFICADO
es despectiva,
nente.
hay que POLÍTICO
lapidaria:
Y decirlo:
es, sin duda, DEL
unes
Alberdi PASAJE
“Adiós,
inmenso
el primer DEL
señor
méritoMÉTODO
profesor. Le
suyo his-
pensador haber
ANALÍTICO
dejamos
encontrado AL
a Ud. MÉTODO
el punto SINTÉTICO
para siempre
de partida el derecho de aburrir
de esta filosofía en el
Con
al aguda
público” y profunda
(pág. 133). trabazón lógica, los
terreno de la acción histórica, social y política. con-
ceptos de filosofía y nación reaparecen 141 en estos no-
tables textos de Alberdi. En su artículo Filosofía,
escribe nuestro autor: “La filosofía tiene su imperio,
los destinos de las naciones” (pág. 126). No puede
existir una nación sin una filosofía, ni puede existir
una filosofía que no sea expresión de la ley interna
del desarrollo de una nación. “En este concepto
(continúa Alberdi), los gobiernos, que velan por los
progresos y adelantos de los pueblos, no deben ser
jamás indiferentes a la ciencia que, señalando sus
destinos a los hombres y a los pueblos, e impelién-
dolos con el poder de su autoridad irresistible,
constituye la porción más considerable del poder
público. La filosofía, digámoslo así, constituye un
quinto poder constitucional” (pág. 126, bast. nues-
p). Toda filosofía, en suma, surge como expresión
de los objetivos esenciales de una nación: tanto de
los espirituales como de los sociales o políticos.
Pero
Quedan toda filosofía
así tiene suen
entrelazados, método.
mutuo “En cuanto
condiciona-
Estas
al método
miento, filosofías, claro
filosófico
el proceso está, tienen
(escribe
ideológico y el su
Alberdi), método:
nosotros
proceso elde-
histórico,
analítico
bemos
siendo el para el
separarnos, siglo XVIII,
obedeciendo
primero expresión del
de las 142
cual,
a lasegún Alberdi,
vocación más
tendencias de
hay que siglo,
nuestro
auténticas renegar.
deldel Y ofrece
método
segundo sussiglo
del razones: “El
a análisis
precedente,
y contribuyendo, que
su vez,
que
es todo lo
el analítico”
a recrearlas disuelve, que todo lo descompone,
(pág. 128, bast. nuestra). Vemos,
comprensivamente. era
sin
ante duda
todo, elque
método
más que
allá conviniera
de filosofíasa nacionales
una época o lla-
mada
continentales, existen filosofías del siglo: la de la
a descomponer, a disolver las épocas que
habían
nuestroprecedido”
siglo acaba(pág. 128).
de decir El método
Alberdi analítico
y también la
obtiene así por parte de Alberdi una
del siglo precedente. Debemos entender aquí que fundamenta-
ción rigurosamentesistemas
hay determinados dialéctica: de es el momento
ideas de la
cuyo elevado
negación, allí donde las determinaciones
índice de necesariedad los lleva a trascender las son di-
sueltas
fronteras y superadas
nacionales en o auntanto mediacionespara
continentales, del pro-
ac-
ceso
ceder a un incuestionado universalismo. Son las ya
totalizador.21 De este modo, “ha cumplido
gloriosamente
llamadas por Alberdi su misión crítica,
filosofías delsusiglo.
misión de aná-
lisis, de descomposición, de destrucción, de revolu-
ción en una palabra; y nuestro siglo, siglo de re-
construcción, de recomposición, de síntesis, de
generación, de organización, de paz, en una pala-
bra, de Identifica
asociación,así Alberdi el análisis
quiere también unacon la revolución.
filosofía
El siglo XVIII,
adecuada la revolución
y propia, que no norteamericana,
reproduzca la filosofíala
Reconstrucción,
francesa dice
(Washington ahora
y
del siglo precedente” (pág. 117). Alberdi,
Mirabeau), recomposi-
esto es el méto-
En resumen:
ción, síntesis, la misión
generación, del siglo XVIII
organización,fue
do analítico. Y la revolución de Mayo, “hija de la esen-
paz y (oh,
fi-
Todo
Leroux)esto
cialmente ya estaba
destructiva,
asociación.
losofía analítica en
Queda
del siglo el Fragmento.
negativa,
claro,
XVIII” de este
(pág. Y utilizado
revolucionaria.
120).modo,
Y More-Se
que
Por
“la Alberdi
trataba,
no, filosofía
por para
ni más niorientarse
del siglo
supuesto. menos,
Pero noque
19dice: en
es la
la
hay 143 terminar.
materia
defilosofía
echar
que específica
por
del tierra
siglo
Bordada
todo
18, porque
Porque en
untodo
ordenese
cada
estotexto:
social,
siglo el Derecho.
político
teniendo
ha estado ¿Por
y económico.
suha
bien, misión qué
sido un elegir
La mi- a
peculiar,
mo-
sión
es delnecesario
decir,
mento siglo XIX del
sus ideas, es,sus
porintereses,
el contrario,
desarrollo sus constructiva,
tareas,
histórico, un mo-sus
generadora,
fines
mento exclusivostotalizadora.
—incluso— y propios,
glorioso, Se trataya
quiere
pero de
tenercrear
está. unatam-
y Ahora
tiene se
nueva
bién su sociedad.
filosofía
trata de otra cosa. Y más
peculiar” aún —pues
(pág. 119).de ningún mo-
do se le escapa a Alberdi—: de crearla a nivel pla-
netario. Y ya vamos develando el fundamento polí-
tico del pasaje del método analítico al método
sintético.
Savigny (a través de Lerminier) como fuente inspi-
una clara
radora? opciónestaba
Alberdi para lamuy escuela
lejos histórica
de andardel Dere-
vacilan-
guar
cho por
te encomo qué.
estasun decidido rechazo
cuestiones. del racionalismo
El “Fragmento” con-
implica tanto
La obra de Savigny (1814) significó, entre
tractualista roussoniano. Y no estará de más averi- otras
Observemos cómo en la teoría
cosas, el reconocimiento contractual el
y la recuperación del dere-
entendimiento
cho romano poranalítico
la ciencia fijajurídica 144
y aísla contemporánea.
las determina-
ciones
“¿Por qué(laseste
personas jurídicas
derecho? y el Estado
(pregunta en elAlberi-
Coriolano ám-
bito depropósito
ni). El la sociedad civil )claro:
es bien y establece
contra laentre ellas
teoría una
con-
relación de mera
tractual del Estadoexterioridad,
y del derecho, creación de la vo-
a la manera del
luntad humana:
siglo XVIII, el Contrato.
que concibe Resulta clara,
la legislación como así,
hija la
de
actitud
la razóndel racionalismo
natural, iluminista
corresponde probarante
quelael
histo-
dere-
ria:
cho es
es el
unaentendimiento quien, en exterioridad,
creación esencialmente histórica, puesse
enfrenta a la historia
se va formando con lapara
misma introducir en ella
naturalidad conuna
que
finalidad
surge unaracional. Noderecho
planta. El es casual es (y yadel
hijo lo hemos
espíritu
destacado
colectivo, el encual
los se
dosmanifiesta
primeros estudios
como hecho de esta
esen-
obra) que Rousseau
cialmente histórico.”22haya influido en Moreno
Encontramos y Ri-
nuevamente
aquí, en el campo específicamente jurídico (justa-
mente el elegido por Alberdi para iniciar su despe-
gue filosófico), el pasaje del método analítico al sin-
tético.
vadavia, como tampoco lo es que Savigny lo haya
“La
hecho nueva teoría historicista del derecho (escribe
en Alberdi.23
Los escritos
Alberini de Montevideo
resumiendo desarrollan
la posición de Alberdiel tema
sobre el
En su polémica
enriqueciéndolo con Ruano, Alberdi
tema), imagina (...) que la sociedad humana essan-
con los aportes del había expli-
socialismo un
citado
simoniano:sus ideas
todo orgánico. sobre el papel social
la instrumentación
No hay individuo que
en145debía cumplir
yconcebido
sí, política de la
filosofía
las
como unen
categorías América:
átomo “lacon
filosóficas,
social, filosofía
lasus moral y especulati-
organización
derechos de una
innatos
va de
nueva nuestros
por sersociedad, días,
individuo.laLa y
paz. de nuestro
En fin:más
persona, país,
la gran sobre
quesíntesis todo,
una unidaduni-
quiere
versal. ser
Eran adecuada
las a
propuestaslas necesidades
de Europa
social, es un producto social.”24 En resumen: ya en yde
erannuestra
tam-
época
bién, (...), está,
claro
el Fragmento, estas necesidades,
enlas de nuestros
el campo primero
jóvenesque
específicamente en inda-
intelectua-
jurídico,
gar
les. si las
Alberdi
Alberdi ideas
había ason sensaciones,
varealizado
explicarnos si
dellamétodo
por qué.
el pasaje memoria y la
analíti-
reminiscencia son dos facultades distintas,
co al método sintético a través de la postulación de consis-
te
un en averiguar
orden absoluto cuál será la forma,
y racional, y la base
inmanente a lade la
histo-
asociación que sea menester organizar
ria, dentro del cual el individuo alcanza su realiza- en Sud-
ción más plena. Rechazaba así toda tesis que hicie-
ra del derecho un producto de la razón humana
individual, que, enfrentada a la historia, intentara
introducir en ésta su propia teleología.
América, en lugar de la sociedad que la Revolución
funda
de Mayo,unidadhija existente entre
de la filosofía los destinos
analítica filosóficos
del siglo XVIII,
Y
haAlberdi
de echadodefiende
Europa ypor
América.su tesis:
tierra” (pág. “Y no Pero
120). se objete
este que
papel
la
que Europa tienedebe
la filosofía sus necesidades 146 la es
como
cumplir en América América
idéntico
tiene
al quelas suyas.en
cumple Esto, que bajo
Europa. cienaún:
O mejor aspectos
porque es in-
controvertible, no lo es bajo cien otros
cumple ese papel en Europa es que también debe en que las
necesidades sociales de
cumplirlo en América. ambos
Y así mundos
lo dice en “Tales
Alberdi: el día de
hoy son idénticas y solidarias. Procedentes
son las necesidades fundamentales que constitu- de un
mismo siglo,presente
yen la vida de cuatro derevoluciones republicanasyy
los pueblos americanos,
democráticas, todas hermanas por
de una vasta porción de los pueblos europeos,fin y por origen,
en-
los
tre dos continentes
los cuales se aagitan
se halla hoy en
la cabeza la concepción
Francia, la Ingla-
y el establecimiento
terra y la Alemania. Por de una
ello nueva
es que asociación
éstas son las que
miras que absorben actualmente la reflexión de las
grandes cabezas filosóficas que campean actual-
mente en aquellos países. Recórrase si no la ciencia
filosófica de Jouffroy, de Leroux, de los filósofos es-
coceses que han sucedido a Stewart, y nótese si su
filosofía se reduce a la ideología, si abunda en ana-
logías de objeto, de fin, de métodos, de forma, con
la ideología de Tracy. Recórranse las universidades
y las escuelas de filosofía de las naciones más ade-
lantadas de Europa, en este instante, a ver si se
encuentra a Tracy, sirviendo de texto en ninguna
de ellas” (pág. 120). Queda así establecida la pro-
reemplace a las que derrocaron las cuatro grandes
Sin dolor (y casi
revoluciones sin respeto), de
de Washington, Alberdi anuncia
Mirabeau, de enMo-
Queda
sus claro
renoescritos
y del en estos
montevideanos
pueblo planteos
francés alberdianos
enla1830”
muerte lo filoso-
de 121).
(pág. las si-
Así
fías las
guiente: cosas, Alberdi
las distintas
analíticas. no tieneatrás,
filosofías
Han quedado dudas sobre la ta-
no encuentran
pertenecen sualfun-
rea que
damentación la filosofía
pasado, es necesario debe
última en emprender
el terreno
ahora 147 de inmediato:
de nuevas
elaborar las ideas sino en
ideas
“la
el época
desarrollo presente,
político, que está
social y encargada
económico
que respondan a las necesidades presentes. Aquí de
de organi-
las comu-
zar, de
nidades componer
están, para históricas. un orden
ello, lasSifilosofíasnuevo
al método de asociación,
analítico
sintéticas hade
(las seguidode
conducta,
el sintético,
nuestro deno
siglo, vida,
habrá
dice en que
el lugar
Alberdi), della
buscar que
surgidas causaha desapare-
como en la histo-
expre-
cido
ria
siónde a manos
delas de
lasfilosofías la
necesidadesépoca precedente,
concebidas enytanto
políticas de
sociales la época
universo
(comu- ce-
revolucionaria,
rrado de ideas tiene
con
nes) de Europa y América. necesidad
sustantividad de
y familiarizarse
causalidad pro-
con
pias,elsino
métodoen los dedestinos
composición,
de las de organización, con
naciones.
el método sintético” (pág. 128). E insiste nuestro
autor en destacar los destinos filosóficos comunes
de Europa y América: ‘Tal es el estado de las prin-
cipales exigencias filosóficas de la Europa revolu-
cionaria y de estos países; y no es más que el resul-
tado de las grandes exigencias sociales que son
comunes hoy a los dos mundos” (pág. 128).
Destaquemos lo siguiente: a) las exigencias filo-
Preguntemos:
sóficas surgen ¿Cuál como es la causade
resultado delaseste pasaje so-
exigencias
Alberdi
del método
ciales (lonohemos
ha negado
analítico
dicho:alsumétodo
elrespuesta a estosOinte-
sintético?
social–constructivismo mejorde
Acaba
aún: de
rrogantes. describirnos
Ya nos
si las exigencias
su generación la ha Alberdi
ofrecido,
filosóficas
ha acercado un proceso
incluso, en
en
son resultado
definitivamente el
alosde
Alber-
que
textos
las habrá
di alexigenciasde
que hemos
materialismo);creer (como
citado.
sociales, todos
Por
¿qué
b) esas 148
nuestros
eso, ahora,
exigencias
exigencias liberales:
nos limi-
sociales
sociales, fun-
fervorosamente)
taremos
(políticas
damento de a durante
sintetizarla.
y económicas)
las filosóficas, toda
Decía
hanson su
así: vida:
el la
siglo
determinado
comunes a loseuropeiza-
XVIII ha
cam-
ambos
ción
sido
bios universal.
un siglo
producidos
mundos: Europa Europa,
en así, es
revolucionario,
el ámbito
y América. suconcebida
de misión enentre
consistió
la filosofía tantoen
potencia
destruir vivificadora,
lo antiguo,
los siglos XVIII y XIX? lo motor
perimido, de la historia,
para permitirque laha
superado
instauración las de
trabas del mundo
lo nuevo feudal
(ejemplos: con sus re-
revolución nor-
voluciones
teamericana, analíticas y sefrancesa
revolución lanza ahora y susa prolonga-
protagoni-
ciones en el siglo XIX: revolución de Mayo, revolu-
ción francesa de 1830); el siglo XIX ha de ser un
siglo organizador, sintético, y deberá levantar un
nuevo orden social sobre las ruinas del antiguo.
Este orden, a su vez, ha de ser universal. Y cuando
Alberdi dice universal piensa, fundamentalmente,
en ambos mundos: Europa y América.
zar el proceso de unificación universal con su revo-
Pero
luciónaclaremos: esto no lo
sintética. América inventó
debe Alberdi,
seguirle sino
los pasos,
BREVE
que (MUY BREVE)
lo afirmaron
escuchar, HISTORIA
los mismos
aprender, SOCIALeuropeos
filósofos
complementarse. Y POLÍTICAen DE
Habíamos
LA FILOSOFÍAseñalado, nombrando
EUROPEA: DE a Descartes,
DESCARTES A el
HEGEL
tanto expositores de los proyectos históricos de las
momentoAsí, la
metrópolis. primera
dePor
la eso, expansión
ruptura
serácon colonial
los esquemas
necesario ahoraeuropea (em-
categoria-
cederles
les 149
del pensamiento feudal como expresión ideológica
la palabra.
del proceso de nacimiento y despegue del orden bur-
gués, el cual, además, surge estructurándose a nivel
planetario, desde que las naciones que marcan este
despegue (Inglaterra, Francia, España, Portugal, Ho-
landa) lo hacen en tanto potencias comerciales que
inician con la aventura colonialista el proceso de acu-
mulación originaria del capital. Pero, en esta primera
etapa de su despegue, la burguesía europea no se
concibe aún como clase universal. Y no le faltan mo-
tivos: no puede considerarse dueña del mundo cuan-
do aún no es dueña de Europa. Tiene, todavía, mu-
chas luchas que emprender, muchas batallas por
ganar. Fundamentalmente, la lucha por el poder polí-
tico, ya que el económico lo va obteniendo en sucesi-
vos y seguros avances que se producen en la base de
la sociedad. No es casual, entonces, que este tempra-
no y aún inacabado poder le impida la instauración
de un saber total. Y no podía ser de otro modo: aún
no tenía el poder total.
presa esencialmente recaudadora de fondos para el
Estas
despeguelimitaciones del poder
del proceso de la burguesía
capitalista) no logra aún eu-una
ropea son acabadamente
conceptualización profunda.expresadas
Apenas 150sipor el pensa-
obtiene su
miento cartesiano.
justificación Puesde
por el lado si la
bien es cierto
teología que lade
a través pos-
la
tulación
postulada denecesariedad
un pensar sinde supuestos (expresión
evangelización de los te-
ideal de nuevos.
rritorios la quiebraLas denaciones
las restricciones
capitalistasfeudales
no ha-ante
el avance
bían de la todavía
elaborado burguesía un comercial)
pensamiento implicaba un
que justifi-
progreso fundamental
cara y orientara en elde
el proceso proceso de libertad
la conquista total de
della
razón
planeta.que Y habría
por dosde culminar
motivos: 1)en el idealismo
porque la empresaale-
mán,
reciénno es menos cierto
comenzaba, que eldando
se estaban dualismo cartesiano
los primeros
(res
pasoscogitans, res extensa,
en el campo separación
de la práctica del ser yyelel
colonizadora
pensar)
pensamiento al instaurar como principio
de la misma aún no habíaindubitable
surgido;al2)
cogito,
porque confesaba la imposibilidad
(como ya hemos para eldepensa-
dicho) el poder las bur-
miento
guesíasde aprehender
europeas (únicoel sector
fundamento real del mun-
social capacitado
do
paraexterior.
encararEllahombre,
empresasin duda, aparece
colonizadora) no como
estabafun-
damento de todo
aún constituido niente peroen
siquiera sólo a travésEuropa.
la misma de la
representación.25
Mal podía entoncesYvolverseaquí es donde Descartes,
universal, por de-
totalizador.
cirlo así se rendía: ¿cómo salir del cogito? No había
salida, era necesario permanecer allí, acurrucado.
Conteniendo la respiración, según describe Sartre en
magnífica imagen. Y era todo. Afuera quedaba el en
Las cosas noincognoscible.
sí, absoluto, cambian demasiado con Kant.
Para acceder Ob-
a él, el or-
sérvese el elevado
gulloso cogito (que respeto por la 151
había comenzado realidad empírica
por postularse
(en
como tanto mundo
principio no subordinable
absoluto al sujeto
e indubitable, como trascen-
subjec-
dental)
tum) debequepedirle
implicapermiso
su filosofía desde
a Dios: el mismísimo
confío, Señor, en
punto
que node partida:
habrás de todo conocimiento,
engañarme. si bien no del
Esta recurrencia se
reduce a la experiencia,
cartesianismo comienza
a la veracidad divinapor la experien-
como mediación
cia.
paraElsalir
conocimiento surge cuando
del cogito marca las del
los límites categorías
pensa-
del entendimiento
miento burgués ense susaplican a losEldatos
orígenes. sujetoofrecidos
se postu-
por la sensibilidad.
la como Hay, según
punto de partida vemos,pero
indubitable, una no
elevada
al-
dosis
canzade empirismo en
a constituirse en la filosofía kantiana.26
fundamento último delYser es
que a Kant loDescartes
en totalidad. había condicionado hondamente
ubica decididamente alla
en sí
filosofía
(el mundo deexterior)
Hume, no solamente
frente poryel
al cogito respeto
sólo de la se-
mano
cretamente inculcado
de Dios se atreve hacia el por
a merodear mundo empírico, si-
sus dominios.
no también por ese desafío, desbordante de humor
y buen sentido inglés, acerca de la fundamentación
de la ciencia. Que, había dicho Hume, no puede
fundamentarse. ¡Nada menos! Salvo, claro está, a
través de la noción de hábito, que no fundamenta
nada, pues lejos de entregarnos un criterio univer-
sal y necesario, se limita a decir (en referencia a la
cuestión del principio de causalidad, que es el que
mereció el humor de Hume) que si las cosas son así
es porque estamos acostumbrados a que así sean
Pero,
(hábito) para Kant,más.
y nada la Ciencia era todo
O sí: que un hecho,
puedeun da-
cambiar
Surge
to, así el
estaba
mañana. enunciado
allí: epistemológico
era la ciencia fundamen-
físico–matemática de
lidad
tal de de
la la experiencia
filosofía kantiana:son las
las condiciones
condiciones
Newton. Si sus condiciones de posibilidad univer- de
de posibili-
posibi-
reducción
dad
salesdel del objeto
conocimiento.
y necesarias noaestaban
objeto
Se de
produce,enconocimiento.
de misma,
ella este modo,enY es
una
En resumen:
frente
tanto dato a este acabamos
deobjeto de
peculiar
la realidad, asistir
donde
habría al surgimiento
queelbuscarlas
sujeto vuelve
en a
y a la
reinar. delimitación
Puede de
aparecer dos mundos.
ahora la 152
Uno,
orgullosa el
e mundo
iluminis-
otro lado. Y Kant las encontró en el sujeto. Así,
de
ta la experiencia
fórmula
magníficamente, kantiana: posible,
lo el mundo
el entendimiento
describe fenoménico,
dicta bien,
Hegel: “Ahora leyessia la
constituido
naturaleza. por la actividad categorial
la generalidad y la necesidad no se dan en las co- del sujeto
trascendental.
sas exteriores, Pero surgefrente a esta experiencia
la pregunta, ¿dónde pueden posible
(cuyo fruto más
encontrarse? brillante
Kant, es la ciencia
volviéndose contrafísico–mate-
Hume, nos
dice que deben darse a priori, es decir, en la razón
misma, en el pensamiento como razón consciente
de sí; su fuente es el sujeto, es el yo en mi concien-
cia de mí mismo. Tal es la tesis fundamental, muy
simple como se ve, de la filosofía kantiana”.27 He
aquí, en suma, la célebre inversión copernicana de
Kant: no buscar las condiciones de posibilidad de
la Ciencia en los objetos, sino en el sujeto.28
mática de Newton) hay una experiencia imposible:
Con Kant, neuménico.
el mundo en consecuencia, En fin,lalaracionalidad euro-
cosa en sí. Nada
Y
peaestamos
puede decirahora
continúa de enel
sinella elconocimiento,
corazón
atreverse mismo
a constituirse de en
sólo la ra-
es funda-
aborda-
Con
zón
mento las
ble desde filosofías
analítica.
de todo La analíticas,
que
lo real.
el terreno Alberdi
deLa la cosala razón
nos ha enfrenta
dibujado,
en síque
práctica, queda a
la con
es, fijada
justa-
la
que
más historia
mente, definió
fuerza enla
otroque exterioridad
filosofía
nunca
terreno: e intenta
elrevolucionaria
en
detanto 153someterla a sus
del incognosci-
absoluto
la libertad.29 siglo XVIII,
leyes.
la La historia
bledestructiva,
e indominado. noEl es racional.
la disociadora.
sujeto EsaPor
instaura el contrario:
orgullosa
un mundo,frase sues
necesario
de Kant el
mundo, obligarla
alcanza a ser racional.
a definirla: el
de la experiencia No
intelecto
posible, podía ocurrir
dicta leyes
y encuentra en
de
a laotro modo:
naturaleza. las
Ni burguesías
más ni menos:europeas
eso
sí mismo sus condiciones de posibilidad. Más allá: el aún no
pensaban, se de
habían
un modo
noúmeno, adueñado
uante
otro,quien del poder
todos, ellos en permanece
el centro delen
enciclopedistas,
sujeto losmundo,
his-
recata-
no podían
toriadores, entonces llamar racional
do y profundo silencio. No podía concluir de otrola
los economistas, los que a una
estabanhistoria
en
sobre
tarea
modo de la
una que todavía
justificar
filosofía nocomenzaba
elque
gran habían
asaltoconseguido
de por imponer
la burguesía
pedirle al
datos
una
poder finalidad
político, que fuera
todos. expresión
a la realidad empírica para iniciar su despegue.30 de sus proyectos
políticos.
Escribe Marcuse: Todas las filosofías de la Ilus-
Es el idealismo
tración francesaalemán el encargado
y sus sucesoras de extraer
revolucionarias
las consecuencias
entendieron la razón como fuerza 154
teórico–políticas del estallido
histórica objeti-
inaugural
va, la cual,de unajulio del
vez ‘79. “Los
liberada dealemanes
las cadenas handel
pen-
sado en política
despotismo, harálodeque la otros
tierrapueblos
un lugarhan hecho.
de progreso
Alemania
y felicidadha sido
(...) En su conciencia
virtud teórica.”33
de su propio poder,Enla efec-
ra-
to:
zón“El idealismo
triunfará sobrealemán ha sido considerado
la irracionalidad como
social y derro-
teoría
cará a delosla Revolución
opresores de Francesa (...) A pesar
la humanidad”.3I de su
Queda
agria
claro, critica
así, queal si
terror, los idealistas
el iluminismo alemanes
postula die-
una razón
trascendente, enfrentada a la historia, es porque la
historia se le presenta como materia a enfrentar, a
transformar, a desobedecer. Todo ocurre como si
las burguesías europeas dijeran: ¿cómo habremos
de creer en la racionalidad de la historia si aún no
hemos conseguido transformarla en expresión de
nuestros proyectos políticos? Y también: sólo es po-
sible santificar el orden natural de las cosas al sa-
berlo expresión de nuestro propio orden, del mismo
modo en que sólo es posible aceptar la leyenda de
la mano invisible junto a la certeza de que somos
nosotros, secretamente, quienes la conducimos.
Ahora necesitamos el poder político para acceder al
poder total. Hasta tanto no lo consigamos, concebi-
remos a la razón como trascendente a la historia,
pues la historia no es expresión de nuestra razón,
sino, por el contrario, una materia indócil, anárqui-
ca, a la que es necesario enfrentar y someter.32 He
aquí, entonces, la revolución francesa.
ron unánimemente la bienvenida a la Revolución,
¿Qué ha
llamándola ocurrido?
aurora Nada menos
de la nueva que esto:
era, y todos la bur-
relacio-
guesía
naron los europea ha coronado
principios básicos de exitosamente la magna
su filosofía con los
que
empresa
idealesesteque
proceso
de ella tendrá altibajos,
la conquista del poderavances
representaba”.34 político. yEsretro-
cierto
Y ahora:
cesos, Hegel.
pero no esQue no era
menos liberal,
cierto quepero
se loque
sabe irre-
transformación
ofreció
versible. laLa de la
ensustancia
justificación
razón, filosófica en
consecuencia, mássujeto:
se halaapodera-
profunda conquis-
de la
Y
dovamos
ta
expansión a colonial
filosófica explicar
de la historia, porla
más perfecta, qué.
europea.36
pues másEscribe
historia Marcuse:
profunda
Que es lanzó yuna
brillante
expresión con-
de la
“sus
del
signa conceptos
expansionismo
razón destinada
(es decir: debásicos (se
europeo.
no los
solamente refiere
proyectos 155
a los
a orientar de Hegel,
políticoslade
práctica
la bur-
JPF)
guesía no europea).
política son más
de las que
naciones la culminación
No hay centrales,
más en sí,sino de toda
también
ni hay la tra-
regiones (y
dición
claro
del ser del
está: pensamiento
simultáneamente)
vedadas occidental.
a la razón. La arazón Sólo
justificarresultan
poseela ahora
con- al
comprensibles
quista
ser y ha degrabado si se
en interpretan
los pueblos su propiadentro
élperiféricos. de esa
Que dijo,
teleología: en tradi-
el fin,
ser,
lo que
así, se sigue: “Según mi en
ha transformado modo de ver, que deberá
razón.35
justificarse solamente mediante la exposición del
sistema mismo, todo depende de que lo verdadero
no se aprehenda y exprese como sustancia, sino
también y en la misma medida como sujeto”.37 La
ción”.38 Agreguemos (y atención: no hay mecanicis-
Hablamos,
mo en esto): así, delresultan
sólo pensamiento de Hegel si
comprensibles ensedosinter-
La transformación
sentidos:
pretan en tanto
como de la sustancia
culminación
culminación entanto
y en
del proceso sujeto ex-de
inaugura-
histórico
presa,
ción. En
despegue,filosóficamente,
Hegel, y el
en efecto,
desarrollo culmina156
apoderamiento
consolidación de ladeburgue-
el proceso ladehis-
toria por parte
apoderamiento
sía europea. de
dellaen
Y también humanidad
sícomo
por parteeuropea.
del
teoría No es
sujeto.
destinada Recor-
a
caer
demos en
justificar ningún
a Descartesreduccionismo
y orientar su solicitando afirmar
necesariolaproceso que,
ayuda divina.en laA fi-
expansio-
losofía
Kant hegeliana,
nista.cediendo
Pues anteel Hume,
desarrollo
las burguesías del Espíritu
pidiéndole
metropolitanasdatos esaliden-
advier-
tificado
mundo con el de la historia
empírico, reconociendo
ten de inmediato europea:
que sólo podrán “Con
un mantener
mundo de loslagrie-
su ex-
po-
gos
der ennoselsentimos
periencia imposible.
centro inmediatamente
del mundo a travéscomo
A los iluministas en casa,
postulando
del control, de
pues
una nos hallamos
razón externa
la dominación en el terreno
de laaperiferia. del espíritu (...),
la historia, enfrentándola e in- el
encumbramiento
tentando someterla. propiamente
Siempre eldicho
en sí,del espíritu
siempre la yse-
paración del ser y el pensar, del sujeto y la sustan-
cia. ¿Por qué? Lo hemos dicho: porque la burguesía
europea no había aún conquistado la totalidad del
poder, y mal podía entonces acceder a un saber to-
tal. Por eso hablamos de Hegel en tanto culmina-
ción. Culminación que es, al mismo tiempo, inaugu-
ración. Y ahora lo explicamos.
su verdadero renacimiento hay que buscarlos tan
Y es en
sólo porGrecia”.39
todo esto que Estolaessustancia ha devenido
hablar claro. La historia
tancia
sujeto: yporque
ha hecho
de la modernidad del desarrollo
el sujeto
europea, se ha de lano
apoderado
a su vez, misma laelsus-
desino
es de-
ex-
de la
sarrollológica
de hegeliana:
sus proyectos las leyes del
históricos.
presión de una clase social, la burguesía, que a pensamiento
Ya no hay más
El
son
en idealismo
lasYa
sí.
través leyes
de puedealemán
sucesivas implica,
deldesplegarse
ser,conquistas
hay unidad demagnífico
el este
en el modo,
profunda una
entre
andamiaje
terreno ló-
econó-
En el plano
reflexión
gica político,
sobre los en suma,
el alcances que la sustancia
histórico–políticos de la
micoyaccede
ontología,finalmente método no
al poder es político
exterioryalseobjeto,
postu-
ha 157
la como clase universal, dispuesta a organizar hu-
puesdevenido
revolución
si el sujeto
francesa.
saber es no
Se quiere
lleva
concebido adecir sino
primer
como que
plano
distinto la
el
de con-
su
el
manidad
cepto
objeto, deni europea
libertad
el saber (en
de la figura
la razón.
puede ser de su
Ya node
saber clase
hay unamás pro-
reali-
planeta bajo sus objetivos políticos. El lo absoluto,
sujeto hege-
gresiva, enuniversal
dad
ni lo ajena
absoluto y hostil,
puede )marginada
ha accedido
llegar alEuropa,
del
a saberse poder
a sí total,
dominio condi-
y la inte-
mismo.40
liano, suma, tiene un nombre: susten-
ción fundante
lección del
del sujeto.por saber
Yasu total
noclase que
hay nada implica el
que enfrente a la
tada y vivificada más pujante y progre-
razón,
siva. que no le devuelva su propia imagen, que no
exprese su legalidad más profunda. La razón es,
así, libre.41
hegelianismo. Si la historia es racional, es porque
El idealismo
ahora Europaalemán significa introducir
ha conseguido así la culminación
en ella su
Se
del toma
proceso
propia conciencia sude la necesidad
de consolidación
teleología, propia del poderde utilizar
racionalidad. burgués, e
Comprendemos
un lenguaje ahora
apropiado. con
Los mayor
conceptos
implica, a su vez, la inauguración de una nueva profundidad
de desarrollo
aquellos
y totalidad
etapa escritos
de estepropios montevideanos
mismo deproceso:
la dialéctica 158
de Alberdi.
la hegeliana
la expansiónObede-
(y que
ciendo
habrán la
devocación
iluminar, dede nuestro
orientar siglo, decía
magníficamente
imperial. Con mayor poder que en aquel lejano si- (y siem-
el
pre la
proceso obedeció),
glo XV que hay
expansionista
iba a expresarque optar
europeo), por el método
son retomados
filosóficamente sinté-
con
el carte-
tico
otros en reemplazo
nombres por del
otrasanalítico.
filosofías La eépoca de las
instrumentados
sianismo, con mayor experiencia y lucidez, las bur-
revoluciones
para
guesíaspotenciar halaterminado
europeas misma
advierten (era
quesu
empresa. el tesis),
Se habla,
poder el pensa-
que así,
hande
miento analítico,
organización, destructivo, disociador,
conquistado en el centro del mundo sólo podránHe
generación, asociación y negativo,
síntesis.
ha
aquídado cuanto
lo fundamental:
mantenerlo podíaeste
por medio dar: laconquista
nuevo
de la revolución
lenguaje defrancesa,
está
la mar-
perife-
sobre
cando todo.
la (Es decir:
necesidad de la consolidación
las potencias
ria. Se inicia, de este modo, el segundo gran asalto del poder
hegemónicas
burgués europeo.)
de estructurar
Europa a lossu Se impone
poder
nuevos a nivelahora
territorios delelplaneta.
planetario.método sin-
tético: método de paz, de asociación, de organiza-
Claro está: pacíficamente, y en especial por me-
ción.
Lo
diooriginal
del poderde de
la sustancia hegeliana,
la economía, Europa antes
debía que
ahora
la conciencia de sí (recordemos: 159
ya Spinoza
organizar un mercado mundial bajo su absoluta había
planteado
hegemonía. una sustancia
Alberdi autoconsciente),
santificaba este proceso radica
y en-en
su
contraba en la participación de nuestro país enpro-
autodespliegue dialéctico.42 O quizás en la el
funda
mismotrabazón de ambos
la condición conceptos:
de posibilidad el de
de su desarro-
despegue
llo y el de Todo
histórico. conciencia. Pero no pueden
esto, finalmente, existir dudas:
era coronado con
la
unpostulación
nombre quede un que
más sujeto
ununiversal
conceptoque accede
filosófico a
era
su totalización final a través de un proceso
una bandera política: Progreso. No estará de más de me-
diaciones
preguntarnos (desarrollo) autoconscientes (saber), im-
qué significaba.
plicaba un hecho inédito en el campo de la filosofía,
que no podía, a su vez, ser sino interpretación (no
reflejo, sino, en todo caso, reflejo–reflejante, condi-
cionado–condicionante) del surgimiento de un po-
der histórico que se propusiera la organización, ba-
jo su hegemonía, de todas las regiones del ser. El
expansionismo (desarrollo) económico y político
que implicaba este proceso, encontraba su concien-
cia de sí (saber) en las filosofías que lo expresaban.
Y el concepto de progreso sirve también para nom-
brarlo en totalidad: progreso en el enriquecimiento
de las mediaciones dialécticas, progreso en el cono-
cimiento de sí, pues (claro está) el progreso del pro-
ceso objetivo es paralelo al subjetivo. El hegelianis-
mo es, claramente, una filosofía del progreso. Y
algo más: fue utilizado, oculta o abiertamente, por
Pero
todasellastema
quedel progreso
vinieron en la filosofía de Hegel
después.
Se sabe:una
implica la polémica
polémicasigue permanentemente
que, desde la perspectiva teó-
abierta. El joven Hegel, el viejo
rico–política de la periferia, importa 160llevar
Hegel, el Hegel revo-
a primer
lucionario, el conservador, del
plano. El conservadurismo el filósofo dialéctico,
viejo Hegel, se haeldi-
filósofo oficial del Estado prusiano,
cho más o menos, congela el progreso dialéctico etc. Una de lasen
tesis más comunes
el momento (propia de final,
de la totalización intérpretes lúcidos en
exactamente y
revolucionarios de Hegel, que creen
el Estado entendido como ámbito de realización de descubrir lo
que éste noOvio
la libertad. seguramente
peor por condicionamientos
aún: en el Estado prusiano. No
de clase) dice así: hay una evidente
vamos a entrar aquí a cuestionar la exactitud de contradicción
entre el método
esta tesis, hegelianoen
especialmente (revolucionario)
lo referente a la y sus
cues-
teorías políticas (reaccionarias), pues
tión del Estado prusiano. Pero hay algo claro: en en tanto la
dialéctica
Hegel (más implica el constante
precisamente: en elavance
momento de lahistórico
historia
a través de sucesivas negaciones, el
que él representa) el Espíritu accede a su realiza-conservadoris-
mo
ciónpolítico de Hegel
más acabada. lo ha
Esto es llevado
elemental a entronizar la
en el hegelia-
sociedad burguesa (o peor aún: la monarquía
nismo y no hay interpretación posible: es así. Y por
estamentos
bien, ¿no implicade Federico Guillermo
esta postura III) como remate
un congelamiento
del proceso dialéctico? ¿Cómo habrá de surgir en
adelante la negación que posibilite las sucesivas
mediaciones dialécticas?
final del proceso histórico. (Sí, es Engels —en su
Ese
Ludwigdetenimiento
Feuerbach— de quien
la historia que parecería
ha dicho esto.) En su-
Y
ma:aquí
producirseestá en
habría, la
enclave:
Hegel,muy
Hegel con
una laposiblemente
completitud advirtie-
contradicción del desarro-
entre su
ra
llo No
Hegel hay
que
del Espíritu
método en
la
filosófico Hegel,
historia
absoluto, entonces,
que iba a
encuentra sus
y sus concepciones contradicción
continuar era
causas ¿Fue
políticas. entre
la
de
así?laDeconsolidación
profundas en elmodo.
ningún hechodel de
Espíritu.
haber Es 161
decir:ellapensa-
llegado histo-
ria de la consolidación del poder europeo
miento europeo a ofrecer una concepción totaliza- a escala
mundial.
dora de loDe este
real. Nomodo, la historia,
se detiene simultánea-
la historia, pero ha-
mente, continuaba y se detenía. Continuaba
brá de sobrevenir otro tipo de historia: una historia porque
el expansionismopues
autoconsciente, europeo significaba
el sujeto ha accedidola incorpora-
a la
ción
conciencia de sí y sabe que la realidad, lejos dedel
al ámbito espiritual de todas las regiones en-
planeta
frentarlo(y(comoesto, ocurría
no tenemosen el por quédeocultarlo,
plano la concien-es
una interpretación, pero
cia: Fenomenología que no se
del espíritu), nodiga que expre-
es sino no es-
tán
siónen deHegel
sí mismo.los fundamentos
En otras palabras:de la misma, porque
la humanidad
están).
europea se sabe dominadora de la historia, y esera
Y se detenía porque ese expansionismo a
esencialmente
través de este saber conservador: tenía por
como encarará finalidad
ahora con-
las em-
solidar
presas queel poder de lassusociedades
impulsen desarrollo centrales y elimi-
y consolidación.
nar, de este modo, sus contradicciones internas.
política y método. La dialéctica, recordemos, en tan-
to método, surgía del contenido mismo de lo real.
El
Lo método,
real a suen Hegel,
vez, lejos desu
encontraba estar en contradic-
despliegue y reali-
Se
cióndirá
conque
sus no hemos
concepcionesencontrado
políticas, contradicción
ha
zación final en el curso de la historia europea. No estado
en los extrañar,
siempre
es de planteos de
a su servicio.Hegel
Se porque
entonces, que la nos
trataba 162demostrar
de hemos(que
dialéctica mante-
la
no
nido en Hegel
necesariedad mismo
del (¿sin
proceso pasar
de a Engels
realización
era sino expresión de la necesariedad del proceso quizá?).
del poder
Pero
de lasno es así. Vamos
burguesías
consolidación a explicarnos:
europeas.
del poder Pues bien:
burgués) la dialéctica
ahí está la
encuentre
aparece
también aquí su punto de realización. Seamos en
dialéctica como
para herramienta
cumplir la teórica
tarea, paradestinada,
demostrar lael
re-
plano
lógica político,
interna,
dundantes: a expresar
si laladialéctica,la
necesidaden necesidad
inmanente, lógica de
la racionali-
Hegel, encuentra su
realización
dad, del poder burgués. El viejo
culminación con la realización del poder burgués de
en fin, de ese proceso. ¿Cómo y
habría sabio
ahoraHe-
gel advierte
ponerse
europeo, en que
es su la historia
contra?
porque Nada
jamás ha
ha de llegado
eso.
sido acosa
su comple-
Continuará
otra sinoa
titud
su al cumplirse
servicio. este proceso. Y habla
expresión de la necesariedad histórica de constitu- ahora del
Estado prusiano. No hay que asustarse:
ción de ese poder. De ningún modo podría enton- estaba ha-
blando, como siempre,
ces sabotearlo de la necesariedad
ahora planteando la necesidad de con-
del
surgimiento de nuevas contradicciones.
solidar el poder europeo. A su servicio había pues-
el
to,proceso
desde los dialéctico
orígenes, continuará en laEsperiferia
la dialéctica. razonable (a tra-
requiere
vés
que de
no lalala dominación
incorporación
ponga ahora en de loscontra.
al ámbito
su territorios
del¿Cómo periféricos
Espíritu de las
conti-
No
parahay
nuevas
nuará lacontradicción,
eliminar
zonas las
historia? en es
planeta)
Hegel, suma,
del contradicciones
para entre
poder
cierto, la
internas metodo-
de las en
detenerse
no dijo mucho
logía dialéctica
sociedades
el centro.
sobre esto.PuesPero y
no las
centrales.43 concepciones
noloes
olvidemos:
arriesgado 163
el(ypolíticas
proceso del
muchoimperial
menosviejo
Hegel. La dialéctica,
lo es desde en tanto
la perspectiva expresión racional
teórico-política de
de la peri-
la necesidad histórica de constitución
feria, es decir: desde nuestra perspectiva en tanto del poder
burgués, no podía tener
hispanoamericanos) sino el lo
conjeturar destino que tuvo
siguiente: al
la dia-
consolidarse (en el centro del mundo)
léctica habrá de ser utilizada ahora para demostrar ese poder:
detener
la necesidadla historia
interna en(lógica,
las sociedades
racional)centrales a
del expansio-
través de la eliminación (o incorporación
nismo burgués. Con lo cual continuará al servicio paralizan-
te) decausa
de la sus contradicciones
para cuya defensa internas. En otras
filosófica pala-
fue creada:
bras: iniciar el proceso de conquista
la consolidación del poder europeo. De este modo, de los territo-
rios periféricos (cuya necesidad la dialéctica
también habrá de demostrar) para, justamente,
consolidar el poder de las naciones hegemónicas,
eliminando toda posibilidad de surgimiento de con-
tradicciones en su seno o desarrollando la capaci-
dad de absorberlas.
Porque hay que decirlo: la dialéctica, desde la
EL MATERIALISMO
perspectiva DE ALBERDI
teórico–política de la periferia, lejos de
Invitado por Antonio R.
ser una herramienta de Vargas, director
revolucionaria, ha sidodel
una
El acercamiento
Colegio de de
Humanidades,Alberdi a
para una
darconcepción
herramienta de colonización, en tanto siempre un curso de (ya
filo-
Los Estudios
materialista
sofía,
sea enAlberdi económicos
de
manosescribelos procesos
de Hegel ocupan
su oúltimo
Marx);textotodo
históricos el
seprimer
da a tra-
montevideano
concibió a los terri-
tomo 164
torios periféricos como momento particularautor
vés dede los
estrictamente Escritos
distintos póstumos
cauces
filosófico: (el de nuestro
sansimonismo,
Ideas para presidirentre
a lael
en
(publicados
otros), pero
confección
proceso de del en
el 1895),
economismoy explicitan
de
curso de filosofía
universalización Adamla decisiva
Smith
contemporánea.
emprendido in- Es
es,
por las
fluencia
de 1842 del
creemos,
burguesías pensamiento
yelnomás
añadedecisivo.
europeas. nada smithiano,
Porproceso,
supuesto
esencial
Y este del
a los “gran
que este
artículos
para noso-
materialismo
que
tros:anteriormenteque
hispanoamericanos,nombramos
hemosse lo viera como sees
en Alberdi
analizado.45 no lode-
vie-
masiado elaborado —no podía serlo—
se, santificado por el monarquismo del viejo Hegely tiene mu-
cho
o pordeelmecanicista.
socialismo de NoMarx,
obstante, y es importante
fue reaccionario.44
señalarlo, llega a ciertos resultados sin duda bri-
llantes.
maestro Adam Smith” según admirativa y respe-
Alejándose
tuosamentede lo Sarmiento, criticándolo, el mate-
nombra Alberdi.46
También defiende al de
rialismo economista gaucho,
Alberdi acercándose
lo conduciráa alos unate-
mas hernandianos. Claro está, si 165
la
valoración de las campañas como fuente originaria riqueza se en-
cuentra en lasnacional:
de la riqueza campañas, “Laentonces
economía“el menorde
política hacen-
dado o estanciero, el simple labrador,
América del Sud (...) debe favorecer, sobre todo, al el humilde
gaucho,
comerciohacen a la riqueza,
internacional y a laa industria
la población, ruralaylaagrí-
civili-
zación europeísta del país, servicios
cola, cuyos productos alimentan ese comercio lla- más importantes
y directos
mado (...) queatodos
a probarla; nuestros
convertir literatos
en riqueza su y poetas y
produc-
retóricos y oradores más pintados
ción barata, cambiándola por la riqueza fabril dey más pretencio-
sos”.50
Europa”.47En nuestro estudio
Este destino de sobre
nuestros el pensamiento de la
territorios, está
Confederación —sobre el Martín Fierro
“en el movimiento de las cosas”.4S Alberdi acepta y específicamen-
te—, volveremos
desarrolla a encontrar
con entusiasmo estos argumentos
la teoría smithiana deen la
Hernández, brillante discípulo de
complementación económica. Critica así al Sar-Alberdi.
miento del Facundo, al esquema Civilización (ciu-
dad)–Barbarie (campaña): “Desdeñar las campañas
y tratarlas como brutas porque sólo producen ma-
terias brutas, es propio de un charlatanismo idiota
y suicida que no se da cuenta de que esa produc-
ción bruta es toda la razón que vale a Sud–América
la adquisición y el goce de la producción fabril que
el comercio de la Europa derrama en sus ciudades
sin artes ni fábricas”.49
Son varios los pasajes de los Estudios económi-
pueblos
cos donde se asoma
gobiernan por los intereses
la metodología que sirven
materialista a
de Al-
Alberdi
su no ejemplo:
existencia,
berdi. Por dejano deporincorporar
ideas:
“Los lasenideas
sus Estudios
historiadores, cubren el pu-
como intere-
los
Como
ses vemos,
librecambismo
casi
blicistas, lade
siempre”.51
ignoran, necesariedad
Smith
no dedeincluir
y su consecuente
se ocupan unrechazo
Economía aná-
comprensión
lisis
de sobre el del
todo ordinariamente.
política pensamiento
pensamiento
proteccionismo: Obrando de dependiente
Smith
“El mediode (tarea
natural requiere
que
de
ese modo, em-
lla-
ALBERDI
la Y
comprensión
prenderemos EL ESTADO
del
atraer elencapital LIBERAL
pensamiento imperial.53
mar
ellos ydescuidan loelprincipal,
próximo capítulo),
en Sud–América,
pues resulta obvia
es asegu-
los hombres y los
En 1879,
luego cuarenta años después de su
rarle el goce de su completa libertad de elegir elde
de leer textos de Alberdi. El exilio,
pensamiento
Alberdi, cediendo a presiones deobra166 amigos,
sus
Smith
empleonoque, debiera
a su figurar
juicio, enproduzca
le una mayorregre-
dedicada
en al
gra-
sa a
estudiola patria.
del Sus
pensamientoenemigos no le
argentino, temen.
do el beneficio que busca y la seguridad de que su pero Por
ésta el
es
una de las
garantía le características
será respetada”. deYlacontra
dependencia: la
el proteccio-
nismo: “Los derechos protectores, reminiscencia
del proteccionismo colonial, no podrían dejar de re-
novar la pobreza colonial”.52
contrario, el temeroso es él. Como bien escribe Ca-
El 24 de mayo
nal–Feijóo: “Le de 1880,
sabían en elpobre,
viejo, acto de colación
poseído de de
ex-
do es latemores,
grados
traños negación
de ese día, de
enlala
quizá delibertad
manía individual.
Facultad de Derecho —de
persecutoria y
Pero su temor
Ciencias
monomanía sepuede
Sociales de la
hablaba más
cual que
ha él:
sido
entonces. no demora
Senombrado en
le ofrecieron
dada
miembroen
regresar 1880,
toda clasehonorario,con
nuevamente la ciudad
a de
Europa.
Alberdidebió
de seguridades; Buenos
Allí,
pronuncia en Aires
1881, por
escri-
un discurso
anunciársele que
damentalmente
Capital
be
de su Estos
último
singular dos a
libro: nuestro
últimos
La
importancia: juicio,
escritos
República una concepción
desarrollan
Argentina
La omnipotencia fun-
consoli-
del Esta-él
el propio Sarmiento, el máximo enemigo (a quien
Las
del causas profundas
Estado. Másde de las asimetrías
claramente: Estado entre paí-
inspirar su del liberal. No
suponía capaz asesinato,
167 como su-
ses
será colonialistas
superfluo, y países esbozar
creemos, semicoloniales,
un pueden
análisis del en-
te-
ponía que había inspirado o apañado, años antes,
contrarse
ma. en el distinto responder
concepto de Estado que cada
el deEn otras palabras, a un par de
Urquiza), se disponía, en gesto magnánimo, a
uno de ellos
esenciales realizó en su qué comunidad. En lossirvió
países
tenderle la mano a su llegada. Y para disipar sus el
interrogantes: fue, para qué
de la Europa capitalista,
Estado que encuentran su despe-
últimos liberal ensula provincia
Argentina.
recelos, natal, Tucumán, le
había designado diputado al Congreso de la Na-
ción, lo que significaba revestirlo de toda inmuni-
dad”.54
gue histórico en la expropiación originaria del mundo
Por el contrario,
periférico cumplida en aquellos
a partir delpaíses
sigloen que
XV, el la bur- se
Estado
abandonar
guesía no se
estructura asutravés
destino
ha de alos
impuesto la aún
espontaneidad
comode
procesos clase de los pro-
totalizado-
formación de
cesos
ra, históricos,
las lucha pues las
por la implantación
nacionalidades llamadas
y adopta, en 168
de cadaleyes
aranceles objetivashis-de
protecto-
coyuntura
la
reshistoria
queelno
tórica, jamás sonpueda
la sometan
papel que otra cosa
a luchas que la expresión
desiguales
convertirlo con del
en propulsor
poder de
potencias las naciones
extranjeras.
de esa comunidad que detentan
El proteccionismo
nacional. la hegemonía
bismarckia-
El Estado capitalista eu-
mundial
no,
ropeo Y si de
pornunca
ejemplo, fuedefinir
el
unque se
más
Estado trata, digámoslo
acabadamente
débil. Su frecuenteasí: el
realizó po-
pres-
Alemania,
cindencia antesignificó la comprensión
los procesos profunda
económicos dellais-
(la del si-
guiente
sez-faire,problema: una nación
laissez-passer) no fueenmásatraso
queno puede
la expresión
de la fuerza de los sectores sociales en que ese Esta-
do basaba su legitimidad. Había que dejar hacer a la
burguesía manufacturera, pues el Estado no es un
fin en sí mismo sino que forma parte indisoluble de
la Nación, y todo lo que fortalece a la Nación fortale-
ce al Estado. Así ocurrió en Inglaterra: el Estado
adopta el liberalismo económico recién cuando la
burguesía manufacturera, ya definitivamente fortale-
cida, ha conseguido establecer una indisoluble iden-
tidad entre sus proyectos políticos y la legalidad es-
pontánea de los procesos históricos. No es casual,
entonces, que Inglaterra haya adoptado y hecho
adoptar este sistema recién al asegurarse el dominio
del mercado mundial.
der, en el plano internacional, no es sino aquello que
Ante esta
permite a situación,
una nación¿qué respuesta
o grupo ofrecióhacer
de naciones el de su
El Estado
Estado
propia liberal,
que delegalidad
la política
legalidad la este modo,
liberal lejos
erigió ende
espontánea signifi-
nuestro
de los proce-
car
sos el
país? punto por
Acabó de integración
históricos.55 dictar, segúnde se 169 una Cons-
la sabe,
comunidad nacio-
nal, expresó
titución, meramente
la del los intereses
‘53, que encontraba susde una par-
fuentes
cialidad que encontraba en su obsecuente
doctrinarias en las Bases de Alberdi, el Dogma maridaje
socialista de Echeverría y el Federalista de Hamil-
ton, y sus fuentes materiales en los sectores mer-
cantiles y ganaderos del litoral (porteño y entre-
rriano) que, luego del triunfo de Caseros, habían
decidido estructurar al país sobre la base de sus
intereses, discutiendo (batallas de Cepeda y Pa-
vón, Urquiza y Mitre) quién habría de mantener la
hegemonía de ese proceso y usufructuar de sus
principales beneficios. La Nación, de este modo,
quedaba abierta “para todos los hombres del
mundo que quieran habitar suelo argentino”
(Preámbulo), se otorgaban al extranjero “todos los
derechos civiles del ciudadano” (artículo 20), se
declaraba libre para todas las banderas la navega-
ción de los ríos interiores de la Nación (artículo 26 )
y se concedían privilegios al capital extranjero.
“La Constitución federal argentina (escribía Alber-
di refiriéndose a esos capitales) es la primera en
Sud–América que, habiendo comprendido el rol
económico de ese agente de prosperidad en la civi-
lización de estos países, ha consagrado principios
dirigidos a proteger directamente el ingreso y es-
tablecimiento de capitales extranjeros”.56
con los poderes extranacionales la realización de su
Para lo que
destino. no sirvió,
Integró al país jamás, fue para integrar
en exterioridad, en tanto al en-
mocracia
pueblo eneseseunproyecto.
tidad colonizable, vicio”.57
y acabó Ante
por esta evidencia,
convertirse los li-
en eficaz
Del esplendente
berales decidieron
instrumento humanitarismo
mediador hacer delalos de los
historia dogmas
al margen
intereses o en
colonialis-
De este
liberales
contra
tas. Para modo,
europeos,
deesto en el
las mayorías, orden
los económico,
representantes
optando siempre,
sirvió el liberalismo la burgue-
de
en nuestra la burgue-
según
pa- las
sía 170
tria.porteña,
mercantilaceptando
circunstancias, porteña el pacto
sólo
por el acuerdo estaban de
entre ladirigentes
en división inter-
condiciones o la
nacional
de aplicardel
lostrabajo,
referentesinstauraba
al una
intercambio economía
violencia. En setiembre de 1826, el partido unitario económico,
complementaria
nunca los quedictó
rivadaviano, deuna
eran lasConstitución,
industrias
expresión británicas.
de los derechos
cuyo Im-y ga-
artículo
rantías
sexto decía así: “Los derechos de ciudadanía selos
que la democracia política aseguraba a
ciudadanos.
suspenden 1º, Espor
el costo
no haberque debe pagar
cumplido toda años
veinte políti-
ca hecha en contra de los intereses de
de edad, no siendo casado; 2º, por no saber leer ni las mayo-
rías.
escribir (esta condición no tendrá efecto hasta diez
años después de la fecha)...; 6º, por el (estado) de
doméstico a sueldo, jornalero, soldado, notoria-
mente vago, etc.”. En el mismo Congreso que dictó
esta Constitución, un diputado unitario, Manuel
Antonio Castro, lanzó una frase reveladora: “La de-
portadores de manufacturas y productores de ma-
A partir
terias de Caseros,
primas, la política
el rol de liberalenseelescinde
la Argentina mundo ya
Eran
en
estabatan
dos liberales
alas,
fijado en lascomo
atrincheradas
obras losdehombres
una de Buenos
en Buenos
Adam Smith yAires
Ricar-y
Aires,
otra pero,
en el
do. Que federalistas
litoral
esta por
entrerriano:
política arruinaba 171
vocación y destino,
el liberalismo duro bus-
a las provincias, y
enel
caban antes
liberalismo
especial a las lamediterráneas,
unión que elLas
integracionista. enfrentamiento
cierto. Pero con
esexpediciones ellas
puniti-
si
Provincias
vas a las
pueblo mediterráneas.
provincias,
persistía el intentoa de
en oponerse instaurar
la política deelcom-
Esta-
do de Buenos al
plementación Aires y la Guerra
mercado europeo,del Paraguay,
entonces esta cons-
tituyen
política los hechos
se haría sinmás detonantes
el pueblo. producidos
Es decir, con la vio-por
la primera
lencia, quefracción.
es la únicaMitre y Sarmiento
forma de hacer fueron
políticasus
planificadores
cuando se reniega más del
decididos
pueblo.y encarnizados. La se-
gunda fracción, la integracionista, se realizó a tra-
vés de la política del litoral entrerriano. Fueron los
hombres de Paraná, entre quienes figuraron, cierta-
mente, varias de las más notables inteligencias que
produjera nuestro país: Alberdi, Andrade y José
Hernández entre muchos otros.58 Son los que pier-
den los frutos de un triunfo que era de ellos, el de
Caseros, al producirse el golpe unitario del 11 de
setiembre de 1852, los que vuelven a la carga y
triunfan en Cepeda, los que sufren posteriormente
la traición de su máximo caudillo militar, Urquiza,
y deben retirarse del campo de Pavón dejando el
poder en manos de Mitre.
Alberdi, su representante más lúcido, proponía
El
unaEstado liberal,de
integración detodo
esteelmodo,
litoralse caracterizó
(porteño y entre-
por instaurar
rriano) unde
a través orden
una represivo
política que 172
en el frente Inter.-
nacionalizara la
no y de extrema
Aduana, liberalidad
abriera los en el externo. nuestra
ríos y complementara Y algo de
esto, no locon
economía dudamos, habrá comprendido
la de Europa.59 Es la políticaAlberdi
que, re-
durante
cién en ellos‘80,
aciagos
realizadías de su
Roca. último
Y no exilio.que
es casual Porque
ha-
esa República
ya ocurrido de de
eseRoca,
modo:esa República
para Argentina
que el integracionis-
que se presentaba comopudiera
mo alberdiano–roquista la realización
imponersedel ideal
fue al-
berdiano,
necesario,no tuvo que:
antes, un lugar
Mitreniypara Juan Bautista
Sarmiento barrieran
Alberdi.
con las resistencias provincianas y arrasaran el
raguay con el beneplácito británico. Sarmiento–Mi-
tre y Alberdi coincidían en el proyecto de comple-
mentación, pero los primeros, hombres más
prácticos y decididos, advertían que, para realizar-
lo, era necesario antes exterminar las resistencias
de las provincias (en lugar de integrarlas: ¡absurdo
disparate!), proclamar que “la democracia es un vi-
cio” y hacer “la unidad a palos”. El integracionismo
alberdiano, como todo integracionismo, requiere
ciertas concesiones democráticas que no podían
permitirse los liberales del siglo XIX y que los que
vinieron después sollo concedieron cuando se vie-
ron compelidos a ello. Lo que Alberdi realmente no
comprendió es que esa República Argentina consoli-
dada en el ‘80, tan festejada y deseada por él, tuvo
como condición de posibilidad la durísima política
mitrista.
NOTAS
1. Alberdi, Biografías y autobiografías, ed. cit., pág. 471.
principalmente
2. Canal–Feijóo,la que tomaba
Bernardo, como
Alberdi, lapunto de partida la
proyección
Roces,
autoridadpágs.
de 254
la y 257,
Iglesia, bast.
quedan nuestra).
ahora relegadas
sistemática del espíritu de Mayo, Losada, 1961, pág. a segun-
32.
7.
do Cfr. Armada,
plano”
3. Ibíd., pág.(Hegel,Arturo G., “José 173
Ingenieros: la raza
34. G. W. F., Lecciones sobre la historia de
blanca
la y el ob.
4. filosofía,
Alberini, hombre
Fondo selecto”,
cit.,de Cultura
pág. Revista Crear
92. Económica, en latrad.
1955, Cultura
W.
Nacional, nº 7,
5. Ibíd., pág. 93. diciembre 1981, págs. 72-79.
8.
6. Ingenieros,
Hegel, en suLahistoria
evolución..., ob. cit., tomo
de la filosofía, reservaII, pág.
a
392. Indicaremos en nuestro texto las
Descartes un papel de elevado valor estratégico: citas siguientes
el de la
que corresponden siempre al mismo tomo.
quiebra del rígido orden feudal, el de la afirmación de la
9. Sarmiento,
libertad Domingo
y autonomía delFaustino, Recuerdos
pensamiento, de pro-
y, a nivel político,
vincia. El Ateneo, 1952, pág. 754.
el del nacimiento del espíritu burgués. “Rene Descartes
10. Echeverría,Esteban,Dogma
—afirma— socialista que
es un héroe del pensamiento, y otras
aborda de
paginas políticas, prólogo de Salvador
nuevo la empresa desde el principio y reconstruye M. Daña Montano,
la filo-
Estrada, 1965, pág. 116.
sofía sobre los cimientos puestos ahora de nuevo al des-
11. Ibíd., al
cubierto pág. 116.
cabo de mil años.” Y más adelante: “Cartesio
12. Ibíd., pág. 117.
parte de la concepción de que el pensamiento debe partir
13. Ibíd., pág. 156.
del pensamiento mismo; todas las filosofías anteriores,
14. Ibíd., pág. 158.
15. Ibíd., pág. 159.
16. La constante expresiva del texto de Echeverría
reside en la mimetización de los hombres del federalismo
con las bestias del matadero: “La figura más prominente
de cada grupo era el carnicero con el cuchillo en mano,
brazo y pecho desnudos, cabello largo y revuelto, camisa
medio
y chiripaspara y saber
rostro quién se llevaría
embadurnado deun hígadoAenvuelto
sangre. sus espal- en
que
barro”
das sele faltan
(ibíd., palabras
rebullíanpág. para describir
21, bast.
caracoleando nuestra). tanto horror:
Echeverría
y siguiendo los “En
siente
movimien-
fin, la escena
tos una comparsaque sede representa
muchachos,en 174
deelnegras
Matadero era para
y mulatas
ser vista, no para
achuradoras, cuyaescrita”
fealdad(ibíd., pág. 21).
trasuntaba Y frentede
las harpías a todo
la
esto, el joven unitario, la Civilización montada
fábula, y entremezclados con ella algunos enormes mas- en silla in-
glesa: “Era éste un
tines olfateaban, joven como
gruñían de veinticinco
o se daban de tarascones años, porde la
gallarda y bien apuesta persona, que (...)
presa”(Echeverría,Esteban,Prosaliteraria,selección, trotaba hacia
Barracas,
prólogo y notasmuy ajeno de temer
de Roberto peligroEstrada,
F. Glusti, alguno”1955, (ibíd.,pág.
pág.
28). La historia, según sabemos, termina con
18). El pueblo federal aparece reducido al nivel más pri- el san-
griento
mario y asesinato del joven unitario.
brutal de existencia, Y concluye
donde nada permite Echeve-
esta-
rría:
blecer diferencias entre hombres y animales: “Por del
“En aquel tiempo los carniceros degolladores un la-
Matadero eran los apóstoles
do dos muchachos que propagaban
se adiestraban en el manejo a verga
del y
puñal
cuchillo la tirándose
federaciónhorrendos
rosina, y tajos
no es ydifícil
reveses;imaginarse
por otroqué
federación saldría de sus
cuatro ya adolescentes cabezas yacuchillas”
ventilaban cuchilladas (ibíd., pág.
el dere-
35). La plebe, en suma, no puede gobernar,
cho a una tripa gorda y un mondongo que habían robado ni siquiera
ha
a unaccedido
carnicero; aúny al
nomás elemental
de ellos estado
distante, de humanidad,
porción de perros,
todo gobierno apoyado en su voluntad y
flacos ya de la forzosa abstinencia, empleaban el mismoque invoque su
representación no puede ser sino ilegal.
17. Canal Feijóo, y creemos que con justicia, ubica
dos etapas anteriores a la del Fragmento. “He aquí (escri-
be) esas etapas: 1º– La del sensualismo o empirismo ini-
cial, que infunde la primera de sus obras, los mínimos
‘ensayos musicales’ de 1831 o 1832. 2º– La del telurismo,
o fatalismo geográfico, que infunde la ‘Memoria descripti-
va de Tucumán’ de 1834. (En estas dos etapas iniciales
el respaldo filosófico —la ideología francesa, en la prime-
ra: Montesquieu y el empirismo de Bentham en la segun-
da— se remite a las enseñanzas de 175la Universidad; acre-
dita los ‘aprovechamientos’ del alumno, que sin embargo
la fama no juzgó ejemplar)” (Alberdi, la proyección..., ed.
cit., pág. 34). Creemos que es correcta la enumeración de
estas dos etapas, pero su importancia es apenas indicati-
va. Alberdi no es Alberdi en estos textos, es apenas, y
Feijóo lo señala, un alumno universitario que ensaya al-
gunas opiniones. El verdadero Alberdi aparece con el
Fragmento y por eso preferimos numerar a ésta como su
etapa primera.
18. Alberdi, Juan Bautista, Escritos póstumos, Im-
prenta Juan Bautista Alberdi, Buenos Aires, 1900, tomo
XIII, pág. 226.
19. Ibíd., pág. 227. Incluimos seguidamente las citas
de página en nuestro texto.
20. Este afán social–constructivista condujo a nues-
tros jóvenes liberales a romper con el romanticismo y
abrazar el socialismo sansimoniano tal como lo habían
encontrado en Fierre Leroux. Y no solamente en política,
sino también en arte y literatura. Comenzaron, así, a
propugnar un arte socialista alejado tanto de las reglas
rígidas del formalismo clasicista como del nebuloso sub-
jetivismo romántico. Es ejemplar, en este sentido, la po-
lémica que, desde las páginas de El Mercurio, sostiene
Sarmiento, en 1842, en Chile. Escribía el autor de Facun-
do: “El romanticismo era, pues, una verdadera insurrec-
ción literaria como las políticas que le han precedido. Ha
destruido todas las antiguas barreras que se creían ina-
movibles, lo ha revuelto y destruido todo. Pero no cons-
truyó nada tampoco, y desapareció el día que concluyó
su tarea. ¿Quién le ha sucedido en el lugar que dejó de-
samparado? ¿Quién aspira al menos a sucederle? El so-
cialismo, perdónennos la palabra; el socialismo, es decir,
la necesidad de hacer concurrir la ciencia, el arte y la po-
lítica al único fin de mejorar la suerte de los pueblos, de
favorecer las tendencias liberales, de combatir las preo-
cupaciones retrógradas, de rehabilitar al pueblo, al mu-
lato y a todos los que sufren” (Pinilla, Norberto, La polé-
mica del Romanticismo en 1842, Amerícalee,1943, pág.
100). Rescatemos lo siguiente: ha terminado, según Sar-
miento, la época de la destrucción y comienza la de la or-
ganización, tarea ésta que corresponde a la filosofía so-
cialista. Encontramos señalada esta misma necesidad en
Alberdi, quien, con mayores conocimientos, ubica el mo-
mentó de la negatividad destructiva no en el romanticis-
176De cualquier forma,
mo sino en las filosofías iluministas.
la vocación constructivista (socialismo) era enarbolada
por todos los jóvenes liberales. Y lo veremos mejor al de-
tallar el pasaje del método analítico al método sintético
que va a proponemos Alberdi y elucidar su sentido políti-
co profundo.
21. Escribía Hegel: “El intelecto determina y man-
tiene firme las determinaciones. La razón es negativa y
dialéctica, porque resuelve en la nada las determinacio-
nes del intelecto; es positiva, porque crea lo universal y
en él comprende lo particular” (Ciencia de la lógica, tra-
ducción de A. y R. Mondolfo, Hachette, 1956, tomo I,
pág. 38). En este importante texto, Hegel escoge el con-
cepto de dialéctica para nombrar específicamente el mo-
mento negativo del desarrollo del concepto, definiendo
como positivo el momento de la totalización final. (El
texto puede resultar confuso si recordamos el sentido
que tiene más frecuentemente el concepto de positivi-
dad en Hegel, sentido recobrado por el Sartre de la Crí-
tica de la razón dialéctica para construir su concepto de
lo práctico–inerte.) Pero aquí, y es lo que nos interesa
destacar, queda en claro que el desarrollo de la raciona-
lidad dialéctica tiene dos fases, una negativa (la especí-
ficamente dialéctica, de fijación y destrucción de las de-
terminaciones) y otra positiva (totalizadora, que crea la
universalidad incorporando en sí, en tanto negado, el
momento de la particularidad). Importa recordar ahora
el concepto de continuidad sustancial que acertadamen-
te ha sido utilizado por Althusser para explicitar los su-
puestos de la razón hegeliana. Así, y volviendo a la ter-
minología que emplea Alberdi, el método analítico y el
sintético forman parte de un mismo proceso, constitu-
yendo el primero el momento de la negación, y el se-
gundo el de la universalización. El siglo XVIII había rea-
lizado acabadamente la tarea del análisis, el XIX
emprendía ahora la de la síntesis, formando parte am-
bos de un mismo proceso, unidos por esa continuidad
sustancial que hemos mencionado y que no es difícil
nombrar: Europa. Como decía Ingenieros: la historia de
las ideas es lógica para quien sabe descifrarla. Lo que
no decía es que esa lógica encuentra sus fundamentos
en el proyecto político de dominación mundial instru-
mentado por las potencias europeas. Que es decir más.
22. Alberini, ob. cit, pág. 93.
23. Hegel realizó empecinadamente la critica de la te-
177 no tenía mayores
sis jurídica contractual. Sabemos que
simpatías por la sociedad civil, ese reino de lo arbitrario.
Como buen representante de un país con desarrollo capi-
talista en atraso, deja de lado el principio del primado de
la economía y esgrime el del primado de la política para
postular al Estado como ámbito superador de las contra-
dicciones de la sociedad civil. Por eso, escribía: “El hom-
bre es libre, y tal es sin duda la naturaleza sustancial del
hombre, naturaleza que no sólo no es abandonada o sa-
crificada dentro del Estado, sino que, por el contrario, se
constituye precisamente dentro de él. La libertad de la
naturaleza, el don de la libertad no es la libertad real,
pues es el Estado y sólo él quien realiza la libertad”. Exis-
te así un ámbito (el de lo universal o el concepto en pleni-
tud, identificado por Hegel con el Estado en la Filosofía
del Derecho) dentro del cual el individuo (la persona jurí-
dica del entendimiento analítico, la que se unía al Estado
en exterioridad mediante el contrato) supera su libertad
inmediata, identificada en este estadio con el mero arbi-
trio, y accede a su libertad real, autoconsciente. Hegel,
volviéndose una vez más contra la tesis contractual, ex-
plícita: “el concepto de la libertad no debe ser interpreta-
do en el sentido de la arbitrariedad fortuita de cada cual,
sino en el sentido de la voluntad racional, de la voluntad
en y para sí. La voluntad general no debe considerarse
como integrada por un conjunto de voluntades expresa-
mente individuales, de tal modo que éstas conserven su
carácter absoluto; (...) el Estado no es tampoco, por tanto,
una de esas asociaciones concertadas por la arbitrariedad
de los individuos” (Lecciones sobre la historia de la filoso-
fía, ed. cit., pág. 400). En resumen, y simplificando un
poco, la cuestión es así: no son los individuos quienes in-
troducen una teleología en los hechos históricos, sino que
la libertad individual deja de ser arbitrio y se transforma
en racional cuando encuentra su inserción profunda en
la historia en tanto ámbito de realización del Espíritu. Es-
to fue, al menos, lo que Savigny entendió de Hegel, y lo
que Alberdi entendió de Savigny por Lerminier.
24. Alberini, ob. cit., pág. 93.
25. Cfr. Heidegger, “La época de la imagen del mun-
do”, en Caminos de bosque, y Sartre, “La libertad carte-
siana”, en El hombre y las cosas (Situations I).
Recordemos que Kant negaba a la razón trascen-
dental la posibilidad del conocimiento justamente por no
trabajar sobre los datos de la sensibilidad y hacerlo, en
178
cambio, sobre la síntesis del entendimiento, perdiéndose
así en antinomias y contradicciones. Este proceso, des-
valorizado por Kant como método de conocimiento, era
recogido positivamente por Hegel desde la perspectiva de
la razón dialéctica: “Una de las importantes determina-
ciones de la filosofía kantiana consiste en ver que lo infi-
nito, en cuanto se determina por categorías, se pierde en
contradicciones” (Lecciones..., ed. cit., pág. 434).
27. Hegel, ibíd., pág. 421.
28. Con honda penetración filosófica, pero también
con descarnado humor, describe Hegel este paso de la fi-
losofía kantiana: “Kant (...) se representa la cosa sobre
poco más o menos así: existen fuera de nosotros cosas
en sí, pero sin tiempo y sin espacio; viene luego la con-
ciencia, que tiene ya en sí misma el tiempo y el espacio,
como la posibilidad de la experiencia, del mismo modo
que, por ejemplo, para comer, empezamos por tener boca
y dientes, etc., como condiciones previas para realizar es-
ta operación. Las cosas que comemos no tienen boca ni
dientes; pues bien, lo que el comer es a las cosas es a
ellas el tiempo y el espacio; como las cosas se sitúan, pa-
ra ser comidas, en la boca y entre los dientes, así tam-
bién en el espacio y el tiempo” (Hegel, ibíd., pág. 426).
29. Ya lo veremos: esta libertad que Kant reserva pa-
ra el dominio de la ética, es reivindicada por el idealismo
alemán como esencia misma de lo racional.
30. Esta inicial concesión de Kant al empirismo in-
glés lo imposibilitaba para resolver el problema de la co-
sa en sí. En efecto, si el conocimiento debe producirse a
partir de los datos ofrecidos por la sensibilidad, hay en-
tonces una marcada dependencia de la razón respecto
del mundo empírico. Y más aún: el mundo empírico apa-
rece en tanto realidad ajena, preexistente a la razón. Mal
podría ésta, entonces, llegar a conocerlo en sí, pues la
razón sólo conoce en sí aquello que es fruto de su poder
constitutivo. Por eso, la razón kantiana podía erigirse en
fundamento de la ciencia newtoniana, pero no en funda-
mento del noúmeno. Esta tarea correspondería al idealis-
mo alemán a través de la postulación de una realidad ra-
cional y de una racionalidad real. Así, puede afirmar
correctamente Marcuse: “El idealismo alemán rescató a
la filosofía del ataque del empirismo inglés” (Razón y Re-
volución. Hegel y el surgimiento de la teoría social, Uni-
versidad Central de Venezuela, Caracas, 1967, pág. 19).
31. Marcuse, ibíd., pág. 11.
32. Recordemos hasta qué punto 179 Moreno y Rlvada-
via expresaron adecuadamente en el Plata esta actitud
política y filosófica.
33. Marx, Karl, Crítica de la filosofía del derecho de
Hegel, notas de Rodolfo Mondolfo, Ediciones Nuevas,
Buenos Aires, 1965, pág. 28.
34. Marcuse, ibíd., pág. 7. Señala también Marcuse
la continuidad (marcada especialmente por Hegel) entre
la reforma luterana y la revolución francesa: “Tal como lo
vieron los idealistas alemanes, la Revolución francesa no
sólo llegó a abolir el absolutismo feudal, reemplazándolo
con el sistema político y económico de la clase media, si-
no que completa también lo que la Reforma alemana ha-
bía comenzado al emancipar al individuo y convertirlo en
dueño autosuficiente de su propia vida” (ibíd., pág. 7).
Cfr. Hegel, G. W. F., Lecciones sobre la filosofía de la his-
toria universal, Alianza Universidad, Madrid, 1980, pág.
657 y sigs.
35. Escribe bien Marcuse: “para Hegel, la razón sólo
puede gobernar la realidad si la realidad se ha vuelto ra-
cional en sí misma. Esta racionalidad se hace posible
cuando el sujeto penetra en el contenido mismo de la na-
turaleza y de la historia. La realidad objetiva es también,
por lo tanto, la realización del sujeto” (ibíd., pág. 11).
36. Hegel, claro está, se alejaba del liberalismo en
tanto filósofo de una nación con desarrollo capitalista en
atraso como lo era la Alemania de su tiempo. Pero esto no
le impedía santificar el proceso colonialista, pues Alema-
nia se estaba preparando (y lo hacía alejándose del libera-
lismo) para participar de ese mismo proceso. Porque es
cierto que los alemanes pensaban lo que otros pueblos
hacían, pero también lo es que se estaban organizando
para hacer lo mismo. La Alemania de Bismarck, por ejem-
plo, es proteccionista cuando las naciones más avanzadas
de Europa proclaman el librecambio, pero apenas si lo es
para poder más tarde, una vez consolidado su poder, op-
tar por el librecambio y disputarles a esas potencias euro-
peas la dominación de los territorios periféricos.
37. Hegel, G. W. F., Fenomenología del Espíritu, Fon-
do de Cultura Económica, México,1966, traducción de
W. Roces, pág. 15.
38. Marcuse, ibíd., pág. 19.
39. Hegel, Lecciones sobre la filosofía de la historia
universal, ed. cit, págs. 399-400.
identidad entre método y objeto: cfr.
180
Ciencia de la lógica, ed. cit., pág. 70.
40. Sobre
41. Resulta bastante evidente que para que pudiera
la
darse, dentro del plano de las filosofías idealistas, el do-
minio absoluto de la realidad por parte del sujeto, este
mismo concepto de sujeto debía sufrir ciertas alteracio-
nes. La razón cartesiana y la razón kantiana ofrecían en-
tre sí muchas diferencias y hasta oposiciones, pero en-
contraban un punto coincidente: la finitud de la razón.
De aquí su incapacidad para resolver el problema del en
sí. Pero Hegel no puede, dentro del idealismo filosófico,
postular un saber absoluto sino a través de la postula-
ción de un sujeto absoluto. Tarea que sólo era posible
realizar mediante la transformación de la sustancia en
sujeto, es decir, a través de la identificación del sujeto
con el objeto y del objeto con el sujeto. Un memorable
texto de Georg Lukács desarrolla brillantemente este te-
ma: “desde el punto de vista idealista, una dialéctica de
la realidad objetiva no es posible más que sobre la base
del sujeto–objeto idéntico. Sólo aceptando algo que reba-
sa la conciencia individual del hombre, pero sigue siendo
a pesar de ello del orden del sujeto, del orden de la con-
ciencia, sólo cuando el idealismo ve en el movimiento
dialéctico de los objetos una vía de desarrollo que llega
en el sujeto a conciencia de sí mismo, sólo, pues, cuando
el movimiento del mundo objetivo llega a unidad objetiva
y subjetiva, real y de conciencia, con el conocimiento, es
posible una dialéctica objetiva idealista, o idealista obje-
tiva” (El joven Hegel y los problemas de la sociedad capi-
talista, Editorial Grijalbo, México, 1963, pág. 273).
42. Lo dice la tercera definición de la ética spino-
ziana: “Por sustancia entiendo aquello que es en sí y se
concibe por sí”. Pero esto no era suficiente para Hegel:
nunca le gustaron quienes hicieron de la sustancia un
absoluto inmóvil. De aquí sus críticas a Spinoza, y tam-
bién a Schelling (la del absoluto como un pistoletazo, sin
mediaciones constitutivas). Faltaba, en estos filósofos, la
dialéctica, lo negativo, el motor de la historia. De Spinoza
(a quien respetaba: “ser spinozista es el punto de partida
esencial de toda filosofía”) decía: “La suerte que corre
aquí lo particular es la de ser solamente la modificación
de la Sustancia absoluta, pero sin que ésta sea explicada
como tal; pues es el momento de la negatividad lo que se
echa de menos en esta inmovilidad rígida, cuya única
operación consiste en despojarlo todo de su determina-
ción, de su particularidad, arrojándolo así a la Sustancia
es el reflejo
única de una
y absoluta en determinada
la que aquello realidad, sino,ymuy
desaparece todapor
vi- el
ba,
da seBuenos
contrario,
apagasuAires,
dentro1963,
momento pág.
de sí” 247. También:
comprensivo,
(Lecciones su Salazar
interpretación.
sobre la historia de
Bondy,
45. Cfr. Augusto,
Mayer,
la filosofía, ¿Existe
Jorge
ed. cit., una
M., 309).
pág. Alberdi y 181
filosofía de nuestra
su tiempo,
Queda claro, Améri-
Eude-
así, que el de-
ca?, SiglolaXXI,
sarrollo, México,la1968,
dialéctica, pág. 45.
sustancia en movimiento (o con-
46. Alberdi,elJuan
quistando saberBautista, Escritos
de sí a través depóstumos, Im-
sus mediaciones) es
prenta Europea,
lo que Hegel Buenoscomo
reivindica Aires,propio
1895,ytomo I, pág.
original 61.filo-
de su
Refiriéndose
sofía frente ala spinozismo.
estos Estudios económicos escribe Ingenie-
43. Es, sin duda, revelador y necesario para el trata-
miento y desarrollo de estos temas tener en cuenta las
escasas pero sustanciosas páginas que Hegel dedica a
América en sus Lecciones sobre la filosofía de la historia
universal. Cfr. ed. cit, págs. 169-177.
44. Somos conscientes del más obvio señalamiento
que se le podría formular a esta breve historia social y
política de la filosofía europea que acabamos de esbozar:
su mecanicismo. No nos preocupa, sin embargo, admitir
que no hemos podido trazar todas las mediaciones exis-
tentes entre el proceso histórico-social y su expresión fi-
losófica. Dada la extensión que tal tarea hubiere ocupa-
do, era imposible realizarla aquí. Estas notas (estas
precisiones sobre la relación que han mantenido el apo-
deramiento del en–sí por parte del sujeto y la conquista
del poder político por parte de la burguesía europea) no
intentan ir más allá de la indicación de una tarea a reali-
zar. Señalan una línea de estudio, no más. Pero no me-
nos. En suma: un necesario y profundo estudio, enrique-
cido por la explicitación de todas las mediaciones
existentes entre los dos procesos que —repetimos: indi-
cativamente— hemos seguido en estas notas. El primer
paso metodológico de una tarea semejante será el decidi-
do rechazo del concepto de reflejo, que hace del nivel filo-
sófico un resultado mecánico del histórico-social. Por el
contrario, la explicitación de las mediaciones entre am-
bos niveles deberá conducir a la mostración de la inter-
dependencia entre ellos. Nunca el pensamiento filosófico
ros: “Es difícil que ningún otro americano estuviera, en
182
su época, más al corriente de las nuevas direcciones so-
ciológicas; es seguro que en ninguno puede seguirse mejor
el rastro de toda la evolución filosófica del siglo XIX, y
también: (Alberdi) “se entrega a los sansimonianos y so-
cialistas, se afirma en los economistas liberales, conoce
el positivismo comtiano, las corrientes del evolucionismo
y la nueva escuela que hace de la historia una ciencia”
(Ingenieros, José, Obras completas, Mar Océano, Buenos
Aires, 1961, págs. 202-203. Bast. nuestra).
47. Alberdi, Póstumos, ed. cit., tomo I, pág. 88.
48. Alberdi, Póstumos, ed. cit., tomo I, pág. 89.
49. Alberdi, Póstumos, ed. cit., tomo I, pág. 89.
50. Alberdi, Póstumos, ed. cit., tomo I, pág. 503.
51. Alberdi, Póstumos , ed. cit., tomo I, pág. 111.
Bast. nuestra.
52. Alberdi, Póstumos , ed. cit., tomo I, págs. 484-
485.
53. El librecambismo de Alberdi y su concepción
materialista de la historia, lo llevan a criticar una y otra
vez las teorías de Sarmiento sobre la cultura como fuente
de la civilización: “Inundad de libros toda Sudamérica: de
escuelas y maestros, más que de escolares; pobladla de
profesores y sabios; constituidla en un vasto liceo; gas-
tad la mitad de las entradas del tesoro en instruirla y
educarla, la barbarie quedará triunfante, mientras no la
saque de allí la acción espontánea del comercio libre del
mundo más civilizado, inundándola de sus poblaciones
de obreros inteligentes, de sus capitales, de sus indus-
trias, de sus empresas, de sus productos estimulantes
de la producción americana” (Póstumos, ed. cit., tomo I,
pág. 513). Obreros inteligentes, ha escrito Alberdi. Com-
partía con Sarmiento la misma ingenua miopía sobre los
inmigrantes que la política liberal habría de atraer al Pla-
ta: obreros inteligentes, aptos, industriosos, en lo posible
sajones. La desilusión, se sabe, fue grande.
54. Canal–Feijóo, Bernardo, Constitución y Revolu-
ción (Juan Bautista Alberdi), Fondo de Cultura Económi-
ca, Buenos Aires, 1955, pág. 573.
55. Este proceso, claro está, solamente ocurre cuan-
do una nación ha llegado a su máxima concentración de
poder. Yalta, por ejemplo, significa la imposición de dos
legalidades de diferente origen, pero coexistentes, que de-
limitan los campos en que habrán de expresarse.
56. Alberdi, Juan Bautista, Sistema económico y ren-
tístico de la Confederación Argentina según su Constitu-
57.
ciónBusaniche, ob. cit.,
de 1853, Raigal, pág. 448.
Buenos Aires, 1914, pág. 103.
58. Fermín Chávez, dueño de este183 tema en la Argen-
tina, puede añadir muchos más: Manuel Bilbao, Evaristo
Carriego, Carlos Guido Spano, Rafael Hernández, Ovidio
Lagos, Alejo Peyret, Nicasio Oroño, etc. Cfr.: La Confede-
ración: un proyecto nacional olvidado, Cuadernos de Cri-
sis n9 29, Buenos Aires, 1976.
59. En tanto ideólogo de la Confederación, del litoral
no porteño, Alberdi, apasionado antimitrista, supo des-
cribir como pocos, en página memorable, los orígenes
antinacionales de la política liberal realizada por Buenos
Aires: “La revolución de Mayo de 1810, hecha por Bue-
nos Aires, que debió tener por objeto único la indepen-
dencia de la República Argentina respecto de España, tu-
vo además el de emancipar a la provincia de Buenos
Aires de la autoridad de la Nación Argentina o más bien
el de imponer la autoridad de su provincia a la nación
emancipada de España. En ese día cesó el poder español
y se instaló el de Buenos Aires sobre las provincias ar-
gentinas (...) Fue una doble revolución contra la autori-
dad de España y contra la autoridad de la Nación Argen-
tina. Fue la sustitución de la autoridad metropolitana de
España por la de Buenos Aires sobre las provincias ar-
gentinas: el coloniaje porteño sustituyendo al coloniaje
español (...) Para Buenos Aires, Mayo significa indepen-
dencia de España y predominio sobre las provincias: la
asunción por su cuenta del vasallaje que ejercía sobre el
virreinato en nombre de España. Para las provincias, Ma-
yo significa separación de España, sometimiento a Bue-
nos Aires; reforma del coloniaje, no su abolición. Ese ex-
travío de la revolución, debido a la ambición ininteligente
de Buenos Aires, ha creado dos países distintos e inde-
pendientes, bajo la apariencia de uno solo: el estado me-
trópoli, Buenos Aires, y el país vasallo, la república. El
uno gobierna, el otro obedece; el uno goza del tesoro, el
otro lo produce; el uno es feliz, el otro miserable; el uno
tiene su renta y su gasto garantido; el otro no tiene segu-
ro su pan” (Alberdi, Juan Bautista, Escritos póstumos,
Buenos Aires, 1898, tomo V, pág. 106). Textos como el
que acabamos de citar, de extraordinaria profundidad
sin duda, han conducido a delinear la imagen de un Al-
berdi nacionalista. No es así. En tanto ideólogo de los
sectores del litoral federalista entrerriano, Alberdi, el má-
ximo representante (con José Hernández) del liberalismo
integracionista en nuestra patria, 184
denuncia acabada-
mente la política de Buenos Aires. Fue, sin duda, antimi-
trista. Pero al hablar de las provincias, se refirió siempre
a las provincias litorales, las únicas, según él, que po-
dían conducir a una política debido a sus posibilidades de
vinculación con Europa. Jamás dejó de ver en nuestro so-
metimiento complementario a los poderes expansionistas
europeos la posibilidad de nuestro despegue histórico.
Nada de esto disminuye su conmovedora, muchas veces
contradictoria grandeza.
CUARTO ESTUDIO
El pensamiento del Imperio
DAVID HUME Y ADAM SMITH: LAS MORALES
DEL SENTIMIENTO Y LA MANO INVISIBLE DEL
CAPITALISMO INDUSTRIAL
Hay libros con destino. El que Adam Smith titu-
ló Investigación sobre la naturaleza y causa de la ri-
Y no estamos
queza afirmando
de las naciones es,que
sin los libros
duda, unohacen la
de ellos.
historia, porque no es así. El libro 187
de Smith,
Publicado en marzo de 1776, luego de años de pro- sin
embargo, producto
fundos estudios por de un determinado
parte de su autor, se proceso
agota his-
en
tórico —el surgimiento de la burguesía
seis meses, revoluciona la economía política ele-industrial
británica—,
vándola a larevierte
categoríasobre él, condicionándolo
de ciencia y hasta llega aa su
ser
vez al clarificar sus objetivos. Reflejo–reflejante,
considerado como una especie de Nuevo Testamen-
condicionado–condicionante,
to. Lo era, en realidad, por la nada expresa
influencia mejor la
decisiva
que iba a ejercer sobre los procesos históricos pos-
teriores a su publicación. La Biblia del capitalismo
industrial, ni más ni menos.
función y el poder del nivel ideológico que aquella
Nacido
frase queenlanzó
Kirkcaldy,
algúnpueblo
liberal de la costa
porteño escoce-
luego de leer
En
sa, 1751,
en 1723,
Facundo: Smith se
Smith
“ahora instala
conocíaen
sabemos Glasgow
muy
por québien y centro
el será in-
luchamos”.
Lo más notable
profesor
dustrial de lassus
deGlasgow:
de la Universidad teorías morales
durante
pujantes trecedeaños.
SmithEn
manufacturas
Veamos:
—decisivas
1759 con el
para mismo
la
publica asulalibro
consagradas y ameno
comprensión
Teoría de
elaboración sentido
de
delos su común
economía
sentimientos
tejidos de lana, mo-
que lo
rales. caracterizara
política— es la siempre,
absoluta Hume
confianza 188supo
que
sus industrias metalúrgicas, bancos, sociedades oponerse
depositan en
también
la eterna en moral a
perdurabilidadtodo tipo
del de causalidad
sistema
anónimas y astilleros. Eran, esplendorosamente, social mecá-
del cual
nica.
son Se refería,
expresión:
los años lapor supuesto,
naturaleza
de transición dela Clarke,
hombre
al capitalismo pensador
capitalista
industrial.
por
es laentonces
naturaleza de humana
moda ensin Inglaterra,
más. No que podía ambicio-
ocurrir
naba
de otrocategorizar
modo conlas relaciones
el ideólogo demorales
una clase condispues-
el mis-
mo
ta yagrado de sistematicidad
a estructurar el mundoyde objetividad
acuerdo con quesulas
relaciones matemáticas.
imagen. Y también Humecon
así ocurría no Hume,
quería saber
quien na-
in-
da con todo
fluyera esto. Su criterio
tan decisivamente de verdad,
sobre Smith en encuestio-
ética, no
será
nes dematemático
moral. sino social: “el mérito personal
consiste por completo en la posesión de cualidades
mentales útiles o agradables a la persona misma o
Pero
a los Hume
demos”.1no ignora que así
Entramos debe
en introducir
los dominiosalgúndel
personas
criterio demás
sentimiento: remotas
universalidad
‘Todo lo quesean de objeto
(¿dónde
algún de
no aplauso
si modoen pueda o ser
el terreno
confianza
censura,
ético
valioso,parecedepositaba
según estén
necesario?)
se clasifica este
o no hombre
de acuerdoen
para fundamentar
tan naturalmente la sociedad
con la norma
su dis-
en la división
de
de conducta
curso. Y aquí
lo útil establecida”.4
—utile,¡Qué
va: “La noción
y agradable de 189 implica
cálida
moral
dulce—, quey profunda
algún
no es fá-
sentimiento
cil imaginar por comúnquéahabríamos
toda la humanidad,
de indagarque más reco-
allá
mienda el mismo
o considerar objeto como
la cuestión a la aprobación
asunto de general
sutil exa- (...)
También implica algún
men o investigación sentimiento
(...), en la vida tan universal
diaria estos y
comprensivo que se extienda
principios se mantienen siempre a toda la humanidad
implícitamente, ya
y
quehagano que hasta las
se recurre acciones
a otro argumentoy conducta de las o
de alabanza
censura cuando usamos algún panegírico o sátira,
o cuando aplaudimos o censurarnos las acciones y
el comportamiento humano”.2 Y el filósofo inglés la
emprende seguidamente contra lo que llama “virtu-
des monásticas” (celibato, ayuno, penitencia, mor-
tificación, abnegación, humildad, silencio): “¿por
qué razón (se pregunta) son todas ellas rechazadas
por los hombres de buen sentido sino porque no
sirven para nada: ni aumentan la fortuna del hom-
bre en el mundo, ni hacen de él un miembro más
valioso de la sociedad, ni lo hacen capaz para el en-
tretenimiento en las reuniones sociales, ni aumen-
tan el poder del regocijo consigo mismo?”.3
que daba fundamento a sus ideas! La sobriedad, el
En
buenAdam Smith,
porte, representante
el amable humor detambién de lasde la
las tertulias
pero
moraleslo que
burguesía del sirve a mi
sentimiento,
británica, avaricia
sus cobra
ritos orelevante
a mi ambición
sociales, suma,agra-
en importan-
En
da
cia Smith,
a
pasan estas
un a por
concepto el
pasiones
convertirsecontrario,
en
apenas mí el egoísmo
en Hume:eleva-
solamente,
señalado
en valores será
y
universalesno conmue-
aeltravés
de fi-
tema
do
ve
de aal central
nivel
lacuales
nalidad.
los de de
avaricia
Unido, la iniciativa
potencia
y ala
como
será ambición privada:
económica.
suelejuzgar
posible Y
enhasta
estarlo elenimpulsado
aquí
resto entra
“lasde
ética, porel
en
allacon-
accio-hu-
su 190
nesegoísmo,
manidad
cepto “.6 el hombre
de egoísmo,
y conductas deera aislado
las difícil que
personas contribuye
Hume
más a estable-
pudiera
remotas”.5
cer la finalidad histórica. Pues eso es la
acceder a él: “Cualquier conducta (escribía) que ob- historia:
una
tienetotalidad en la que
mi aprobación se armonizan,
al tocar mi carácter providencial-
humanita-
mente, los anárquicos intentos de los
rio, consigue también el aplauso de la humanidad individuos
económicos. Y escribeen
al conmover también Smith:
ellos “el hombre
el mismo reclama
principio;
en la mayor parte de las circunstancias la ayuda de
sus semejantes y en vano puede esperarla sólo de
su benevolencia. La conseguirá con mayor seguri-
dad interesando en su favor el egoísmo de los otros
y haciéndoles ver que es ventajoso para ellos hacer
lo que les pide. Quien propone a otro un trato le es-
tá haciendo una de esas proposiciones. Dame lo
que necesito y tendrás lo que deseas, es el sentido
de cualquier clase de oferta, y así obtendremos de
los demás la mayor parte de los servicios que nece-
Esta concepción
sitamos. No es ladel egoísmo como
benevolencia motor de la
del carnicero, del
historia,
cervecero había
o delsido ya fundamentada
panadero 191procura
la que nos por Smith en
el ali-
su obra sino
mento, de 1759 sobre los sentimientos
la consideración de su propiomorales.
interés.
Gabriel Franco sus
No invocamos detalló con precisión
sentimientos sus principa-
humanitarios sino
les elementos:
su egoísmo; “Smith
ni les cree (...)
hablamos de que en el necesida-
nuestras alma ani-
dan sentimientos
des sino altruistas y egoístas, dosificados
de sus ventajas”.7
en proporciones varias. Tanto unos como otros se
hallan entreverados al bienestar ajeno, por lo que
no pueden ser considerados previamente meritorios
o reprobables (...) Las acciones egoístas no sólo son
admisibles moralmente; se hallan justificadas, y
son en muchas ocasiones un ingrediente necesario
en el batallar de la vida cotidiana”.8 Y aquí está el
famoso texto de Smith, de su Teoría de los senti-
mientos morales, sobre la no menos famosa mano
invisible que regula el orden de la sociedad capita-
lista: “Los ricos escogen del montón sólo lo más
preciado y agradable. Consumen poco más que el
pobre, y a pesar de su egoísmo y rapacidad natu-
ral, y aunque sólo procuran su propia convenien-
cia, y lo único que se proponen con el trabajo de
esos miles de hombres a los que dan empleo es la
satisfacción de sus vanos e insaciables deseos, di-
viden con el pobre el producto de todos sus progre-
sos. Son conducidos por una mano invisible que los
hace distribuir las cosas necesarias de la vida casi
de la misma manera que hubieran sido distribui-
das si la tierra hubiera estado repartida en partes
iguales entre todos sus habitantes; y así, sin pro-
ponérselo, sin saberlo, promueven el interés de la
Quedaban
sociedad y así fundamentados,
proporcionan medios enpara
el terreno filo-
la multiplica-
ADAM
ción deSMITH
sófico–moral, Ylos
la especie”.9ELprincipios
ANTICOLONIALISMO
del librecambio:LIBRECAMBISTA
la so-
Desde
ciedad que las grandes
concebida comopotencias
un “ordencoloniales
natural” ese inmu-
Estas
lanzaronactitudes
a la de oposición
conquista de lasa las empresas
regiones
table dentro del cual cada individuo, al promover co- y
periféricas
lonialistas
del planeta,
satifacer deexistió
sus Europa, yarara
necesidades en Europa 192 corriente
vez pusieron
una
personales, en juicio,
contribuye, de
sin embargo,
pensamiento el
que proyecto
puede político
ser global
catalogada
involuntariamente, a constituir un orden universal que
como las im-
anti-
pulsaba. Montaigne,
colonialista.
y justo. Toda Su queabrazando
leyprimer oponga la
serepresentante tesis
a este idealista
fue, sin duda,
espontáneo
que
Fray retomará luego nuestro Mansilla,
fluir de la libertad individual atenta contra llegó
Bartolomé de Las Casas, quien había
hasta lasabidoa
natu-
ya teorizar
afirmar
raleza que
de sobre
las lacosas.la incorrupta
evangelización
Dejar hacer, nonaturaleza
proporcionaba
dejar del todo
pasar, hom-
a
bre
los primitivo,
españoles
saldrá bien.10 tan distinta,
títulos para claro
la está,
dominación de la del
política ciu-
y
dadano moderno
que los indios sólosujeto
debíana las más sofisticadas
someterse a la autoridad ten-
taciones.
del soberanoVoltaire
en casose inclinó por el así.11
de desearlo argumento
demográfico y ofreció a sus conciudadanos la ma-
De los tradicionalmente
jestuosa visión de una Europa llamados “clásicos
desierta: de la
“la coloni-
darlo,
zaciónen
economía”,es plena emancipación
es Smith
nefasta de lasdespuebla
quien presenta
(advirtió) porque trece colonias
el análisis lamás
Smith,
americanas—
extenso claro
metrópoli”.12 está,
y específico comienza
constituye una por destacar
pieza
del problemade
El anticolonialismo de el valor
inestimable
colonial. Estapor
Smith fue,
Existe
progresivo
valor.
parte
supuesto, también
de su de laun
obra
mucho indudable
irrupción
—redactada,
más profundoprogreso
europea enque
en el
esyimportante
lúcido el ele-
Nuevorecor-
el de
mento
Mundo. étnico que
Progresivo la conquista
no sólo para 193
incorpora:
Europa, “A
que pesar
tam-
sus predecesores.
de
biénla lo
terrible destrucción
fue, sino del elemento
muy especialmente indígena,
para las nue-
que siguió a la
vas regiones Conquista, se por
“descubiertas” encuentran estos dos
el genio humano.
Imperios (se refiere al incaico
“Parece absolutamente y al (escribe
imposible azteca, JPF) mu-
refirién-
cho
dosemás a laspoblados
culturasal presente deque
americanas) lo que pudieran
cualquiera de
estar antes de hubiese
esos Imperios ella. Además, la población
adelantado tanto, nidel país
hubiera
es seguramente
llegado a estar tan muy distinta,
bien pues
cultivado debemos
como reco-
lo vemos
nocer que el elemento
actualmente, criollo es,
si no se hubiera en muchos
introducido en aspec-
ellos
tos, superiorde
abundancia al ganado
indígena”.14
de toda especie, el uso del
hierro, el del arado y otras muchas artes de las que
entonces florecían en Europa”.13
Junto a este tipo de consideraciones, tajante-
Y las injusticias
mente originarias
colonialistas, queen
aparecen Europa
Smithcometió
otras que
Desde
en sus esta
lo acercantratosperspectiva,
máscon Smithse
colonias
a las posiciones reconoce que han
hanpensamiento
del continuado
sido
luego
europeoInglaterra
en de
el tipoy Francia
tipo específico
humanistadelas 194
potencias
relación
ante coloniales
comercial
la cuestión colo-que
les
nial.haElimpuesto. “No hay nación
ideólogo británico comienza en por
Europa (escribe
adoptar el
Smith)
punto de que no haya
vista de lasprocurado
colonias ymonopolizar,
acaba condenandoen ma-
yor o menorinfluencia
la supuesta extensión,benéfica
el comercio de las colonias,
que Europa haya
y, sobreejercer
podido esta base,
sobre haellas.
prohibido
Porque,el comercio
aparte delconlugar
sus
común posesiones
—aceptado a losporbarcos
Smith—de otros
sobrepaíses, como
la conquista
asimismo
como empresa que éstos importen
civilizadora, otros
nada sinoproductos que
injusticias
no
debenseanlasloscolonias
de la metrópoli,
a Europa.aYno asíser que estas
lo dice: ope-
“la polí-
raciones se hagan
tica de Europa por su
no tiene mediación.”16
por qué vanagloriarse, ni
de la fundación originaria de las colonias ni, por lo
que respecta a su comercio interior, de su prosperi-
dad sucesiva. La vesania y la injusticia parecen ha-
ber sido los principios que presidieron y dirigieron
los proyectos originarios de la fundación de aque-
llas colonias; la locura de la búsqueda del oro y de
la plata, y la injusticia de reclamar la posesión de
unos países, cuyos indefensos habitantes, lejos de
maltratar a los pueblos de Europa, recibieron a los
primeros aventureros con muestras ostensibles de
hospitalidad y buenos sentimientos”.15
que mayor lucidez han evidenciado. Escribe: “en la
Pero, y tampoco
exportación a Smith
de sus propios se productos
le escapa excedentes,
esto, la di-
se hubieran
ferenciación
sólo confundido en gran
entreamercaderías
con respecto ciertas parte con
enumeradas
mercaderías laslosydenosu
colonias
La metrópoli
misma
enumeradas especie,
de la Gran Bretaña determina
y
era untienen así
ocasionado
instrumentolas características
una
su mercado gran competencia
clave confinado
para que laa
productivas
a
la los productos
metrópoli
metrópoli. de las
controlara
Esos colonias.
degéneros
nuestro pueblo.
y dominara
(...) seel195
Introducirá demercade-
éstas
Probablemente
desarrollo
llaman eco- no
sólo
fue
nómico aquellos
la productos
consideración
de la colonia.
rías enumeradas; de que
los
las demás no pueden
intereses
Por ejemplo:
que no“Si entrar
americanos,
sese hubiera
incluyen enensi-
competencia
no el se
colocado
ellas temor entre
dicen con
denola los propios
interferencia,
mercaderíasylo
lasenumeradas, y cuya elaboración
que determinó
enumeradas
pueden todole
exportarse que
el
resulte
esos
producto más
géneros ardua
no
sobrante
a otros países, emprender
figurasen
de América
siempre en por
la sí misma.
enumeración”.18
en cereales se
que la conducción Antici-
dehaga
toda
pándose
especie,
en buques a Ricardo,
carnes ya
saladas,
ingleses o deSmith
maderas
las habíayentregado
mismas colonias, yayse
pescados, la
hu-
burguesía
biera
cumpla habidobritánica este
con ellarequisito
obligación sabio
dede que consejo:
transportarlos “Siempre
los dueños y exclu-tres
será
cuartasmáxima
sivamente constante
al mercado
partes de cualquier
metropolitano,
de la tripulación sean padre
tales de
súbditos fami-
artículos
bri-
tánicos”. l7
lia no hacer en casa lo que cuesta más caro que
Pero es seguramente en el bloqueamiento de to-
comprarlo”.19
Todo esto estaba
da posibilidad muy mal para
de desarrollo Smith. Incluso
manufacturero autóno-
llega de vasallaje. Claro 196
mo, donde se encuentra el centro de gravedadim-
a hablar está: intenta del
poner
proyectoel librecambio
de dominio y deleladisgustan
metrópolitodas
sobrelas la trabas
colo-
artificiales impuestas
nia. Así lo entendió al sujeto
Smith: económico.
“Al mismo tiempo Pero
queenel
cuanto
gobierno a las impuestas
británico al desarrollo
fomenta en Américaindustrial de
la fabrica-
las colonias, no encuentra que éstas salgan
ción de hierro colado y en barras, exceptuándolos dema-
siado
de losperdidosas
derechos queconsatisfacen
las mismas: “a pesar
estos artículosde la in-
cuan-
justicia de estas prohibiciones (escribe),
do proceden de otros países, establece, sin embar- no han si-
do
go,hasta ahora muyabsoluta
una prohibición perjudiciales a lashornos
de erigir colonias.
de La
tierra resulta todavía tan barata, y tan caros,
acero y laminadoras en todos sus establecimientos por
americanos. No permite que sus colonos instituyan
estas manufacturas finas para atender a las nece-
sidades del consumo interior, ni que se surtan en
otra parte, como no sea en la metrópoli. Prohíbe la
exportación de sombreros, lanas y tejidos manufac-
turados con esta fibra, que sean producto de Amé-
rica, de unas provincias a otras, tanto por vía te-
rrestre como fluvial, a lomo o en carros, con cuya
disposición impide el establecimiento de manufac-
turas de esta especie para mercados distantes, li-
mitando a la vez la industria de sus colonos a los
toscos productos que se usan en la propia provin-
cia o en algunas de las zonas colindantes”.20
consiguiente, los salarios, que pueden importar de
la metrópoli todas las manufacturas finas que nece-
si apasionadamente,
sitan en mejores condiciones Alberdi habrá de memorizar
de baratura que si en
Smith,
estas en suma,
lecciones considera
del maestro positivo
imperial
ellas las fabricasen. Por esta razón, aunque para
para las co-se
aplicarlas
no
ADAM
lonias
al SMITH
el
lesestudio haber
hubierade Y EL
sidoSISTEMA DE
“descubiertas”
nuestro en
prohibido país. LA LIBERTAD
por el PERFECTA
hombre
absoluto que las fabrica-
Ya podemos
europeo. ir marcando
Perosituación
sen, la actual los
tanto la crueldad alcances y límites
de los métodos
de su economía no lo había em-
del anticolonialismo
pleados en la conquistade nuestro
como el 197británico
muy
régimen de eco-
opre-
de recomendar probablemente, por ser contrario a
nomista.
sión Es intereses”.21
comercial
sus propios el régimen
impuestode monopolio
aCon
las colonias impuesto
aplicación por la me-
infinita,porca-
la metrópoli
trópoli, lo que aarrastra
lo autoriza a Smithena cuanto
ser pesimista escribiratan-
los
tas y tantas
beneficios páginas. No
posteriores se cansará
a ese de decirlo:
acontecimiento el
históri-
monopolio
co fundante. esYabsurdo,
resume: costoso,
“Las coloniasantinatural
deben,y pornoci-lo
vo
tanto, a la política europea, los principios que hi- pa-
tanto para los intereses de la metrópoli como
cieron concebir miras tan grandes a aquellos intré-
pidos y esforzados conquistadores, y, entre las más
grandes e importantes, hay algunas que apenas le
deben otra cosa en lo que concierne a su gobierno
interno”.22
ra los de la colonia. Pero no nos engañemos: es sólo
Smith reconoce que
por la metrópoli el monopolio
por quien comercial
Smith pierde esta-
el sueño.
Smith
blecido arremete entonces
con lasNicolonias
¿La solución? dudarlo:porcontra
el el metropolitano,
el país
sistema monopolio co-
de la libertad
lonial
es marcando
beneficioso
perfecta. a
Habrápara fuego
queeste sus
último.
analizar 198
inconvenientes:
qué“Pero esto. dis-
semejante
significa a)
torsiona el mercado
ventaja (escribe) más debien
capitales:
deberá“esta superioridad
considerarse re-
de las ganancias en el comercio colonial,
lativa y no absoluta, porque no puede ser de otraforzosa-
mente
especietenía que atraer
una ventaja queadaeste sector
cierta una parte al
superioridad muy
considerable
país que la disfruta, más bien deprimiendo la acti-in-
de los capitales que se encontraban
vertidos en otros negocios”;25
vidad económica y el producto b) de envilece al comer-
otros países que
fomentando el propio, hasta aquel nivel superior
que naturalmente debiera alcanzar si existiera un
comercio libre para todo el mundo.”23 Y ofrece se-
guidamente el brillante ejemplo del tabaco de Virgi-
nia y Maryland. Este producto, en efecto, a causa
del monopolio inglés “está más barato en Inglaterra
que en Francia, a la que el primero de esos países
vende cantidades importantes. Pero si Francia y to-
dos los demás países europeos hubieran podido co-
merciar libremente con aquellas posesiones, dicho
artículo se hubiera vendido más barato, no sólo en
esas naciones, sino en Inglaterra misma. En conse-
cuencia, de la mayor extensión del mercado, hubie-
ra aumentado la producción de tabaco, de tal modo
que las ganancias de sus plantaciones se habrían
reducido al nivel de las que arroja el cultivo del tri-
go, pues aquéllas se suponen algo superiores”.24
ciante: “el monopolio (...) además de los malos efec-
tos que causa en el cuerpo general de la sociedad
La
(...)demostración
produce otro dequeSmith es, sin
es acaso másduda,
fataluna
quedetodos
las más brillantes existentes en 199
historia económica.
los anteriores, y que a juzgar por la experiencia lo
Se trataba,siempre;
acompaña finalmente, para él, se
el beneficio eliminar eldestru-
exorbitante mo-
nopolio, con lo cual disminuirían ciertas activida-
ye aquella parsimonia que en otras circunstancias
es una de las características del comerciante (...) y
el lujo exagerado se hace compañero inseparable de
esa abundancia”.26 Y el maestro imperial desgrana
seguidamente estas reflexiones clasistas: “Los pro-
pietarios de los grandes capitales comerciales vie-
nen a ser, en una nación, los conductores de la in-
dustria nacional, y el ejemplo de éstos tiene mucha
mayor influencia en las costumbres de la clase la-
boriosa del pueblo que ninguna otra del país. Si el
patrón es recatado y sobrio, los operarios que em-
plea naturalmente lo serán también, pero si el due-
ño es gastador y pródigo, el criado, que norma su
conducta por el modelo del amo, no podrá menos de
seguir el ejemplo de él”;27 c) ocasiona enormes gas-
tos sin asegurar ventaja principal: “Por más que han
hecho lo posible todos los países de Europa para
operar en forma exclusiva el gobierno de sus colo-
nias, ninguno ha conseguido hasta ahora esa ínte-
gra posesión, salvo en los casos de gobierno y de-
fensa, tanto en tiempos de paz como de guerra,
para sostener la autoridad opresora que ejercen so-
bre dichas colonias. Lo único que han hecho los
países metropolitanos ha sido acaparar las desven-
tajas resultantes de la posesión de las colonias. En
cambio, los beneficios han tenido que compartirlos
con otros pueblos”.28
des, pero se incrementarían otras hasta establecer
El lúcido discurso
la debida proporciónde Smith desemboca
entre todas y lograr enasí
una “aque-
comercio
propuesta
lla situaciónque le asegurase
definitiva,
natural yque un comercio
señala
saludable además
que libre”.30
el exacto
solamente
ADAM
límite SMITH
de
proporciona yYpreserva
EL PACTO la NEOCOLONIAL
su anticolonialismo: Inglaterra
libertad debe aban-
perfecta”.29
Pocos
donar el monopolio colonial, estaban
pensadores europeos ceder el en condicio-
derecho de
Se
nes ha creado así un mercado mundial
autoridad que posee sobre esos países lejanos, el
de valorar tan profundamente comoy una
Smithdivi-
per-
les
sión
papelefectos de sus
internacional
fundante aquellos
quedel descubrimientos
trabajo:
desempeñó “uno desus haleyes,
los
la expoliación sidocolo-
lle-
principa-
mitirles elegir magistrados, dictar
nial enlaelpaz
surgimiento y desarrollo 200
hacer o la guerra conforme adel suscapitalismo.
criterios.
“El descubrimiento de América (escribía)
Las ventajas serán superlativas: “si la Gran y del paso
Breta-
de
ña las Indias
llegase Orientales
a tomar por el Cabose
esa resolución, devería
Buena Es-
inmedia-
peranza, son los sucesos más grandes
tamente liberada de todos los gastos anuales que e importan-
tes que se
supone, enregistran
época deen la historia
paz, de la Humani-
el sostenimiento de las
dad.”31 A través de los mismos,
colonias, y podría concretar con ellas el genio humanodeha
un tratado
logrado unir “las regiones más distantes del mun-
do, habilitándolas para poderse socorrer recíproca-
mente en sus necesidades”.32
var el sistema mercantil a un grado de gloria y de
cer a una nación
esplendor por medio delno
a que naturalmente comercio
hubieseyllegado
las
facturas, con preferencia
de otro modo. El objeto dealdichocultivo y mejora
sistema es enrique- manu-
conse-
tierras, o sea más bien por ministerio de las de las
El destino
cuencia
dades dede Europa,
aquellos
urbanas que de enlassuma,
descubrimientos,es elComo
rústicas. delaserigirse
ciudades activi-
Estos
en dilatados,
comerciales pero
taller del mundo:
de Europa, densos
“El en
mercadotextos
lugar de de
deser Smith,
las los
colonias
fabri-
que
abre
cantesno
unyhemos
nuevo podido
campo,sino
transportistas más citar
de unabien a201
en toda
los
pequeña su exten-
productos
parte del
sión, constituyen
manufacturados
mundo (las comarcas el manifiesto
de Europa,
de Europa político
que a de la
sus materias
bañadas na-
por el
primas.
Atlántico, Layagricultura
los países deles la ocupación
Báltico y del por excelen-
Mediterrá-
cia
neo)desetodas las nuevas en
han convertido colonias, pues la baratura
los manufactureros y co-
de la tierra hace
merciantes de losque sea ése el
numerosos negocio más
y prósperos venta-
colonos
joso. Como, por
de América, esta razón,
y también, abundan
en ciertos las produccio-
aspectos, de casi
nes
todasprimarias de lade
las naciones tierra,
Asia,en lugary de
África importar es-
América”.33
ta clase de mercancías, lo natural es que se exporte
el sobrante. La agricultura en toda nueva colonia
trae a su seno y retiene la mano de obra que pudie-
ra emplearse en otro cometido. Escasean los brazos
para las manufacturas necesarias y mal pueden
abundar para las de lujo, de donde resulta que es
nías barato adquirir fuera las de ambas clases que
no producirlas en la colonia”.34
ciente burguesía industrial británica. Su lenguaje
RICHARD
económico COBDEN
no debeYengañarnos:
EL LIBRE ACCESOel Imperio hizo su
A LOS MERCADOS
política con la economía,DEL MUNDO
como que era la más po-
Cronológicamente,
derosa de sus armas. tendríamos
El universoque llamar ahora
económico co-
Líder
a de
Ricardo. la escuela
Lo manchesteriana,
dejaremos, sin
menzaba por identificarse con el moral: embargo, fervoroso
por
lasel mo-
nacio-
militanteliberal,tambiénCobden(1804-1865)
mento, pues 202
nes, como loses Cobden quien
individuos, nos interesa
obraban aquí.
determinadas
arremetió
por su egoísmo, que no era sino la expresión debri-
Nadie como contra
él supola tradicional
desarrollar política
con colonial
mayor desenfa-
su
tánica.
do las “Hace
máximas más de sesenta
imperiales de años
Adam
libertad, y contribuían a establecer una armonía (gustaba
Smith. memo-
rar), AdamnoSmith
universal querida expresaba
por nadiesuspero
dudas en cuanto a
posibilitada
la
porinteligencia
todos. El poder y a los beneficios
político debíade nuestra política
mantener una ac-
colonial.”35 Ya lo hemos visto:
titud expectante pero prescindente: nada ¿qué añadede Cobden
trabas,a
esto? Muy poco:
monopolios admiraba
o aranceles demasiado alque
proteccionistas maestro
puedan
como para animarse a caminar mucho
distorsionar la libertad del mercado. Todo será solo. Pero
he-
eso sí: le sobraban coraje, decisión y una
cho, con providencial perfección, por la mano invisi- contun-
dente
ble delclaridad conceptual y política.
libre comercio.
“El sistema colonial (afirmaba) siempre ha sido
dará acceso
funesto paraaellos mercados
pueblo deNos
inglés. todo el mundo.
hemos Al
apodera-
do de ciertos países alejados, con 203
la idea de que ha-
llaríamos provecho acaparando su comercio con
exclusión de los demás pueblos.”36 Pero, ya Smith
lo ha demostrado, esa política no ha hecho sino
distorsionar el libre curso de la economía nacional
y mundial. Y Cobden señala el adecuado camino a
seguir: “Finalizo suplicándoos (decía en un discur-
so de 1850) que pidáis para nuestras colonias los
beneficios de la emancipación política y que, desde
ahora, os neguéis a subvencionar sus gastos de go-
bierno. ¡Qué nombren a sus gobernadores, sus ins-
pectores, sus aduaneros, sus obispos y sus diáco-
nos, y que paguen hasta las rentas de sus
cementerios!”.37 Y también: “Debemos reconocer el
derecho de nuestras colonias a gobernarse por sí
mismas; y, al mismo tiempo, como ya se encuen-
tran en edad de reclamar los derechos de los adul-
tos y de resolverse sus propios problemas, debemos
exigirles que no acudan más a su viejo padre, de-
masiado endeudado, para cubrir los gastos del go-
bierno de su casa; lo cual, evidentemente, en modo
alguno se convertirá en tema de conflicto entre no-
sotros y nuestras colonias”.38 Y con envidiable pre-
cisión, Cobden consigue luego decirlo todo en sola-
mente un par de líneas: “Nosotros hemos adoptado
el principio de la libertad de comercio; y, al actuar
así, hemos declarado que tendremos a todo el
mundo por consumidor. Y, si hay algo de cierto en
los principios de la libertad de comercio, que he-
mos adoptado como verdaderos, debemos esperar
que la libertad de comercio, en vez de dejamos con-
finados al comercio, comparativamente insignifi-
cante, de islas o de continentes casi desiertos, nos
abandonar el monopolio del comercio de nuestras
nar este monopolio,
colonias, no haremosInglaterra
más que perjudicará
cambiar un a su po-
privilegio
DAVID
tencia oRICARDO:
miserable a por LA CLASE
su prosperidad
el privilegio OBRERA
futuras!”.39
de comerciarBRITÁNICA
Nadie,
con elque
mundo
Y LA
fuera SITUACIÓN
entero.inteligente, COLONIAL
¡Que nadiesevenga
lo dijo.a decirnos que al abando-
Posterior a Smith, Ricardo (1772-1823) reflexio-
Smith,
na desde en un
tanto ideólogo
contexto de la burguesía
histórico en el cual manu-
ya son vi-
“Gran Bretaña
facturera
sibles los (escribe
británica,
problemas, Ricardo
reflejaba M. Ortiz),
el optimismo
frecuentemente yagresivo
pos-de la
trágicos,
teriormente
y victorioso Francia,
de esa empezaban
clase, la suya. 204
a recoger
La Riqueza
revolución industrial. No es difícil comprender lasde
pri-
las
que
meras
naciones
no luzcaconsecuencias
fue,
el de la revolución
en este optimismo
saludable sentido, una su industrial.
deobra en la cualEs
predecesor.
decir,
estabalaausente
necesidad
todadeposible
hallar mercado para seria
consideración los pro-
de
la dialéctica (o como fuera que hubiese querido lla-
marle Smith) entre la producción y el consumo. Y
no podía ser de otro modo: ideólogo de pujantes
productores que recién comenzaban a inundar el
mercado con sus mercancías, Smith no podía co-
nocer los efectos que esta política económica iba a
desencadenar en la esfera del consumo. Todo lo de-
más vino después: las concentraciones urbanas, la
proletarización del campesinado, el aumento de la
población, Malthus. Y Ricardo.
ductos, innumerables en cantidad y en sus aplica-
Este crecimiento
ciones, y obtener estaba determinado
alimentos por la pro-
para la población some-
¿Qué
tida ahacer
longación entonces
que
un proceso de la conmedia
devida toda esa
considerable gentehabía
humana que lle-
crecimiento.”40 he-
Para
gaba Ricardo
a las se trata
ciudades, de:
se a) alimentar
multiplicaba, a la
vivía
cho posible el progreso de las ciencias biológicas pobla-
más dey
ción;
lo b) alimentarla
la conveniente productivamente,
y deseaba
higiene. Y escribe Ortiz: consumir? 205
“La longitud y aquí
Ricardo, entra
media como
de la
la cuestión
vemos, no colonial.
podía sinoPorque
pensar el maestro
en el británico
consumidor.
vida humana era, en efecto, en Francia de 33 años Pe-
sabía,
ro y muy bien,
lo hizo adoptando
a mediados que
del siglo el el salario
punto
XVIII; en de que
vista
1825 se
erade entrega
delos a
38produc-
años
un obrero
tores.
y hacia es equivalente
Y 1900
aunque de Malthus al costo
también
54. El mismo de se
losmide
había
hecho productos
intentado
en
necesarios
hacerlo para
así, lo por
Gran Bretaña mantener
hizo35 tan y desarrollar
equivocadamente
años las
a fines del sigloque condi-
termi-
XVIII;
ciones
nó materiales
justificando el de vida
célebre de ese
exabrupto obrero.
de
hacia 1840 era de 42 años y a fines del siglo XIX Por lo
Proudhon: tan-
to
“No(y
había según
hubo lo parafrasea
sinoa un
subido adecuadamente
hombre de más: Malthus”.
56”.41 Marx),
Ricardo razona como sigue: “Si, en vez de cosechar
trigo en nuestro país, descubriésemos un nuevo
mercado en el que pudiésemos adquirir este pro-
ducto a menor precio, los salarios tendrían que
bajar y que aumentar las ganancias. La baja del
precio de los productos agrícolas reduce los sala-
rios, no sólo los de los obreros que trabajan en
Ricardo comienza
cultivar la por también
tierra, sino ponderarloslasde
virtudes de
los emplea-
la
dosdivisión internacional
en la industria o en el 206“Es tan
delcomercio”.42
trabajo: impor-
La cuestión
tante para
colonial la felicidad
pasa, entonces, dealadesempeñar
humanidad un entera
papelau-
mentar
fundante nuestros disfrutes
en el proyecto por medio
político de lade una mejor
burguesía
distribución
manufacturera del británica.
trabajo, produciendo cada país
aquellos artículos que, debido a su clima, su situa-
ción y demás ventajas naturales o artificiales, le
son propios, o intercambiándolos por los produci-
dos en otros países, como aumentarlos mediante
un alza en la tasa de utilidades”.43 Y concluye en-
tregándonos este brillante resumen sobre la rela-
ción entre los salarios de los obreros metropolita-
nos y las colonias: “He tratado de demostrar, a
través de toda esta obra, que la tasa de utilidades
no podrá ser incrementada a menos que sean redu-
cidos los salarios, y que no puede existir una baja
permanente de salarios sino a consecuencia de la
baja del precio de los productos necesarios en que
los salarios se gastan. En consecuencia, si la ex-
pansión del comercio exterior o el perfeccionamien-
to de la maquinaria hacen posible colocar en el
mercado los alimentos y productos necesarios al
trabajador, a un precio reducido, las utilidades au-
mentarán. También bajarán los salarios y aumen-
tarán las ganancias si, en vez de cultivar nuestros
propios cereales o manufacturar nosotros mismos
los vestidos y demás artículos necesarios para los
obreros, descubriésemos un nuevo mercado del cual
podamos abastecemos a un precio inferior, pero si
los artículos obtenidos a precios inferiores, debido
a la expansión del comercio exterior, o al perfeccio-
ninguna
namientotendencia a aumentar
de la maquinaria, sonlas utilidades los
únicamente delar-
ca-
LA BURGUESÍA
pital a menos
tículos INDUSTRIAL
que
que consumen los productosY EL importados
las clases PROLETARIADO
pudientes, sean
la tasade
BRITÁNICO
la
declase en no
utilidad LUCHAN
que POR
se gastan
sufrirá cambioEL
losLIBRECAMBIO
salarios(...).
alguno del trabajo”.
Así pues, 44
Esta vigorosa burguesía manufacturera,
el comercio exterior, aun cuando altamente quebenefi-
ha-
El
bíadebate que
encontrado estalla es
en Smith ejemplar. Los
y Ricardolasus obreros
más lúcidos
cioso para un país, pues aumenta cantidad y va-
ingleses,
expositores,uniendo sus
demoraba reclamos
la a
conquista 207final
los de ladel
burgue-
poder
riedad de los objetos en que puede gastarse el in-
sía manufacturera,
político Ladenominan ley del hambre a la
greso, ybritánico.
proporciona, nobleza terrateniente,
por la abundancia instru-
y baratura
de
de 1815.
mentando Del hambre,
hábilmente pues impedía
el aparato la entrada
electoral de
y negán-
los bienes, incentivos para ahorrar, no muestra
los cereales ultramarinos (de costos más
dose a introducirle reformas, conducía la política reduci-
dos). Si el pan esacaro,
en concordancia se dice enPromulga,
sus intereses. las barriadas in-
enton-
ces, en 1815, la famosa ley de cereales que prohíbe
la entrada de trigos extranjeros al mercado interno.
También se comprometió, por supuesto, a que el
trigo inglés no atravesara una determinada barrera
de costo más allá de la cual resultaría sensible-
mente nocivo al interés nacional.
dustriales de Manchester y Liverpool, la culpa es de
obreros —para enojo
los terratenientes. Lasde los investigadores
consignas de lucha de sociales
estos
versal.
modernos, que los acusarán de “escasa conciencia
Los burgueses
de clase”— sonricardianos
las mismasse indignan
que las de la enburgue-
nom-
A
brelosdeterratenientes,
la libertad de claro está,
comercio: nada
esa
sía: derogación de la ley de cereales y sufragio ley dedeesto
cerealesuni-
El
les huracán
es unparecía del cambio,
adecuado;
anacronismo una vez
menos aún
absolutista, más, vino
lo del
dicen, de
ensufragio
flagrante
Francia:
universal, elcon
contradicción triunfo
sus de
con la revolución
turbulentas
el espíritu 208
liberal
evocaciones
liberal dede
del nuevo julio
si-
de 1830,
muchedumbres produjo,
glo. Hay que leeren como
a armas, reacción,
Smith ybastillazos la caída
a Ricardo, yeliminar del gabi-
sangrien- to-
nete
tos tory
las (conservador)
das regicidios.
trabas Pero británico
perdieron.
artificiales y undetener
La historia
que puedan respetuoso,
la hacen
el
melancólico
los
flujofuertes, pero
los
civilizador delcontundente
que tienen el poder
librecambio. adiós alaWellington
Hayy que hacer,de y
astucia
embretarla
también, una enprofunda
encrucijadas nuevas.
reforma En Inglaterra,
electoral: ¡ciuda-
durante
des como aquellos años ydecimonónicos,
Manchester Liverpool, hijaslos fuertes
rotundas
eran
de la el proletariado
revolución y la burguesía
industrial, con másindustrial,
de cien mil na-
cidos juntoscada
habitantes parauna,
odiarse y comprenderse,
no tienen representación paraen
terminar
los Comunes! luchando, en fin, por un objetivo común:
la grandeza imperial británica.
a sus convicciones sobre la perfección absoluta del
La burguesía
sistema industrial,
electoral sin tiempo
británico: paradegenerar
la reforma 1832 fue
¿Qué ha pasado
nostalgias
su Waterloo, pormás entretanto
suave, sincon
monumentos el proletariado?
vivientes,
duda, aprovecha
teniendo antesla
MARX
Un
coyunturaEMITE
golpe
que ver con muy SU
a el VOTO
duro:
fondo.
marco Las EN
ningún FAVOR
reformas
austero DEL
representanteLIBRECAMBIO
que luego
y civilizado obrero
delseparla-
reali-
En
es
zan
mentoenero de 1868,
reconocido
delbritánico
aparato por con
la
electoral
que con unlas
reforma lenguaje
(la de queTodo
deDisraeli
1832.
estridencias expresa-
en lo que
de1867
los y
ba
se
la el fervoroso
conquista
de Gladstone es deseo
para de
la hacerse
burguesía 209
entender,
industrial.
en 1884-1885) no hacen sino acre- Marx
Las
campos de batalla.
habló,
centar en su Bruselas
agrupaciones obreras
poder. y en francés, sobre
comienzan el problema
entonces a orga-
del librecambio.
nizarse con mayor Durante másyde
disciplina una hora ideológi-
coherencia explicó
a
ca.los proletarios
Aparece de Europa
el cartismo, qué podían
el para sí de layclase
debían es-
obre-
perar
ra, segúnde este
Marx,proyecto
que separaeconómico ardorosamente
las consignas de la
impulsado por la burguesía británica. No
lucha proletaria de toda posible identificación con estará de
más
las de prestarle atención.
la burguesía industrial. Aparece también, se-
gún los teóricos modernos que mentamos antes, la
conciencia de clase. Y habla Marx.
Y así comenzó: “Señores: la derogación de las le-
Eran, como vimos,
yes cerealistas los argumentos
en Inglaterra ricardianos
representa el más
que la burguesía
grande manufacturera
triunfo conseguido 210
por el ofrecía al proleta-
librecambio en el
riado paraEn
siglo XIX. lograr
todossulos
apoyo político
países en queenlos
contra de la
industria-
nobleza
les hablanterrateniente. Peroquieren
del librecambio Marx habla ya enprinci-
referirse, 1848,
dieciséis
palmente,años después del
al librecambio dedesengaño
cereales yobrero de pri-
materias
1832,
mas encuando
general.esta clase se
Imponer encuentra
aranceles en plena lu-
protectores a
los cereales extranjeros —dicen— es algo infame,
equivale a especular con el hambre de los pueblos.
Pan barato y salarios altos, cheapfood, high wages:
tal es, según ellos, la única y exclusiva finalidad
perseguida por los freetraders en Inglaterra; en gra-
cia a ella han gastado millones, y su entusiasmo se
extiende ya a los hermanos del continente. En tér-
minos generales, si se aspira al librecambio es para
aliviar la situación de la clase laboriosa”. Y Marx
ejemplifica: “Veamos ahora cómo los partidarios in-
gleses del librecambio ponían de manifiesto ante el
pueblo los buenos sentimientos que los animaban.
He aquí lo que decían a los obreros de las fábricas:
los aranceles sobre el trigo son un impuesto sobre
el salario, impuesto que vosotros pagáis a los gran-
des terratenientes, los aristócratas medievales; si
sufrís penuria, es por culpa de la carestía de los ví-
veres de primera necesidad (...) A medida que au-
menta la población, y no pudiendo importarse trigo
extranjero, no hay más remedio que echar mano de
tierras menos fértiles, cuyo cultivo representa ma-
yores gastos y cuyo producto sale, por consiguien-
te, más caro”.45
cha por su organización autónoma y pretende no
La clara conclusión
identificar de Marx
sus proyectos comienza con
y conquistas a entrever-
los de la
se ya en estos
burguesía. textos:sino,
No puede 211 no producirá
el librecambio
en consecuencia, em-
ninguna
bestir conalteración sustancial
su particular en la agudeza
y corrosiva situaciónteóri-
de la
clase obrera
co–política en loslas
contra países centrales, la expoliación
argumentaciones ricardianas:no
disminuirá
“Los obreros ni ingleses
existen demasiadas
(afirma) hanesperanzas
comprendido en que
pueda atenuarse.
perfectamente quéAunque,
es lo que claro está, noeniba
se ventila la alucha
ser
Marx
entre quien se conformara
los terratenientes concapitalistas
y los atenuantes. Y le cede-
industria-
les. Saben perfectamente que se trataba de rebajar
el precio del pan para rebajar los salarios y que la
ganancia del capitalista aumentaría en la misma
proporción que disminuyera la renta”.46 Y toda la
argumentación de Marx hará pie sobre esta certe-
za, para él, fundamental: de ningún modo el libre-
cambio eliminará la expoliación proletaria. “No ca-
be duda (dice) que al bajar los precios de todas las
mercancías, como consecuencia necesaria del libre-
cambio, se podrá comprar por un franco muchas
más cosas que antes. Y el franco del obrero vale
tanto como cualquier otro. El librecambio, por tan-
to, resultará beneficioso para el obrero. Sólo hay
un pequeño inconveniente con el que tropieza esto,
y es a saber: que el obrero antes de cambiar su
franco por otras mercancías, ha empezado cam-
biando su trabajo por el capital (...) Los economis-
tas se fijan siempre en el precio del trabajo en el
momento en que se cambia por otras mercancías.
Pero prescinden totalmente de aquél en que se ope-
ra el cambio entre el trabajo y el capital.”47
mos nuevamente la palabra: “Resumiendo: ¿qué es,
Marx,
pues, elseguidamente,
librecambio en pasa a considerar
el estado actual el
deproble-
la socie-
ma
dad? enLaellibertad
plano internacional.
del capital. Una 212que aquí:
Y atención
vez hayáis ¿qué
su-
papel
primido desempeña
las contadas el librecambio en esteque
trabas nacionales contexto?
aún en-
Marx comienza
torpecen el librepor destacardel
desarrollo sus aspectos
capital, más som-
no habréis
bríos:
hecho “Hemos
otra cosa puesto de manifiesto
que dejar a éste en lo que libertad
plena es la fra-de
ternidad
acción (...)nacida del librecambio
Admitamos entre las
por un instante quediferentes
se supri-
clases
man las deleyes
una y la misma (...)
cerealistas nación. No sería
El obrero más fra-
se convencerá,
ternal
entonces,ni mucho
de quemenos la fraternidad
el capital, que
libre de sus el libre-
trabas, lo si-
cambio establecería
gue esclavizando, ni entre
más nilas diferentes
menos que elnaciones de
capital so-
la tierra.a Solamente
metido los arancelesa laaduaneros”.48
burguesía se le podía ocu-
rrir la idea de llamar fraternidad universal a la ex-
plotación en un plano cosmopolita. Todos los fenó-
nemos destructores que la libre concurrencia
provoca dentro de un país se reproducen en propor-
ción aun más gigantesca en el mercado universal (...)
Se nos dice, por ejemplo, que el librecambio engen-
draría una división del trabajo sobre el plano inter-
nacional, que asignaría a cada país una producción
en consonancia con sus ventajas naturales. Tal vez
piensen ustedes, señores, que la producción de café
y de azúcar es el destino natural reservado a las In-
dias occidentales. Pero he aquí que dos siglos antes
la naturaleza, que no se preocupa para nada del co-
mercio, no había hecho brotar allí ni un cafeto ni
una caña de azúcar”.49
La comprensión de Marx sobre los perjuicios que
visión eurocéntrica,
el librecambio produceequivocada ante elresulta
en las colonias problema colo-
nota-
nocimiento
nial
blemente total todavía
Y anotemos
profunda, de las nuevas reglas
unprofundidad
y esta texto dehabrá
que revelapoderun
deesta-
co-
vol-
El librecambio,
blecidas
verse en por en suma,
su contra: no le no
el librecambio enelimina
alcanzó la domina-
el plano
para internacional:
superar una
ción que la burguesía ejerce sobre 213
el proletariado
“Hay otra cosa que no debe perderse de vista nunca, en
los
y espaíses
que, alcentrales,
convertirsey, en el plano
todo internacional,
en monopolio, existen
condena a los países débiles a generar
en nuestros días ciertas ramas industriales que do-economías
artificiales,
minan todasmonoproductoras,
las demás y aseguran fácilmente subyuga-
a los pueblos que
bles por las de las naciones que acaparan
más las explotan la dominación sobre el mercado los renglo-
nes más poderosos de la producción. Ante este pa-
universal”.w
norama, por él mismo trazado con magistral justeza,
¿qué actitud habrá de adoptar Marx? Al final de su
discurso, como arrepintiéndose de haber cargado
demasiado las tintas sobre los horrores del librecam-
bio, tranquiliza a su auditorio: “Pero no vayan a
creer ustedes, señores, que al criticar la libertad de
comercio, nos proponemos defender el sistema pro-
teccionista. El ser enemigo del régimen constitucio-
nal no significa que se sea, por ese solo hecho,
amigo del absolutismo. Por lo demás, el sistema
proteccionista es solamente un medio para crear en
un pueblo la gran industria, es decir, para hacer
depender a ese país del mercado universal, y, des-
de el momento que se depende del mercado univer-
sal, se depende ya, en mayor o menor medida, del
librecambio.51 Además, el proteccionismo contribu-
tema de la libertad
ye a desarrollar de comercio
la libre concurrencia acelera la revolución
dentro de un
mi voto,
social.
país. PorEnseñores,
este
eso vemos en que,
sentido, favor del librecambio”.53
exclusivamente,
en aquellos emito
países enyo que
En resumen, Marx, como Smith,
la burguesía comienza a imponerse como clase, en aconseja entre-
Sólo
gar eldesde
Alemania,planeta unaa
por visión
ejemplo, cerradamente
las virtudes
hacedel eurocéntrica
librecambio:
grandes esfuerzos nadapor
de 214
implantar aranceles protectores. Estos derechospro-
la historia
trabas, es
dejar posible
hacer, afirmar
dejar que
pasar, “el
el sistema
proletariado
teccionista
requiere,
son, para como es conservador”.
ella, etapa en
armas previa
contra ¿Qué
a sudel proteccionismo?
realización
feudalismo final,
y en
¿Todo
la proteccionismo?
expansión y el dominio El que
finalrequería
de
contra del gobierno absoluto, un medio de concen- la el Interior
burguesía eu-fe-
deral
ropea. argentino
El o
librecambio,el de Francisco
en tanto Solano
expresión
trar sus fuerzas y de llevar a cabo el librecambio López,
del desa-
¿eran
rrollo
dentrode también
dellaspaís conservadores?
fuerzas productivas
mismo”.52 Y aquíNo eslaarriesgado
capitalistas,
va notable pasa
con-
a adornarse con las formidables
clusión de Marx: “Pero en general, en nuestros virtudes del Espíri-
tu absoluto
días, el sistema hegeliano: es el motor
proteccionista de la historia,
es conservador, alla
destrucción de lo viejo y la instauración
paso que el librecambio es destructor. Este régimen (contradicto-
ria, claro está)
desintegra de lo nuevo.
las antiguas nacionalidades y lleva a
sus últimas consecuencias el antagonismo entre la
burguesía y el proletariado. En una palabra, el sis-
concluir que Marx hubiera afirmado que sí: se opo-
Quizás
nían, enelfin
conocimiento
de cuentas, de la existencia
al avance de losde asti-
sectores
lleros Los
que buscabanobreros
paraguayos, británicos
pudiera
relaciones también
haberlo
más emitieron
hecho
estrechas dudar,
con su vo-
la Eu-
pero el precio deYesta
ropa capitalista. duda era
así como Engels 215
muyaplaudió
alto: consistía
la inva-
en
siónreplantearlo
norteamericanatodo. aY México,
Marx nuncaMarx,lopor
hizo. Los es-
ejemplo,
critos sobrelamentado
no hubiera Irlanda sonen dedemasía
la misma la época que los
destrucción
de
del la India, ¿por
Paraguay, qué vetratándose
máxime claramentedelauna cuestión
empresa en
un caso
en la cualy no en otro?
estaban Porque Irlanda
entremezclados es un paísingle-
financieros
europeo, y la revolución,
ses. Se hubiera lamentado, paraesoMarx, era unaatarea
sí, sacando relucir
del proletariado
lo mejor europeo,
de la tradición nunca deeuropea,
humanista las masas feu-
pero
dales de los países
para acabar seducidoultramarinos.
ante ese país La arrasado
carta a Verapor el
Zassoulitch tiene elementos
período capitalista e incorporadovaliosos, pero esmun-
al mercado la
existencia del proletariado
dial como paso urbano la de
previo a la gestación quesustermina
nuevas
posibilitando a la comuna rural rusa su pasaje al
y modernas contradicciones.
socialismo. Los esquemas de interpretación sobre
el desarrollo de las sociedades permanecieron, en
lo esencial, invariables en Marx, y lo decimos sin
olvidarnos del llamado “modo de producción asiáti-
co”. De cualquier forma, las presentes notas son
meramente aproximativas, y sólo pretenden indicar
un tema que deberá desarrollarse con mayor exten-
sión y profundidad.
to en favor del librecambio: conocían de sobra sus
caudillos
verdaderos federales
intereses dely Interior
ya desdedetemprano
nuestro país o el
se ha-
NOTAS
mariscal López entrea ambas
bían acostumbrado apoyar actitudes?
aquellas empresas
1. Hume, David,
burguesas Investigación
que pudieran sobre la Así
beneficiarlos. moral, Losa-
lo expli-
da, Buenos Aires, 1945, pág. 135. 216
có Marx: “Los obreros ingleses han hecho sentir a
2.
losOb. cit., pág. 136.
librecambistas que no se dejan seducir por sus
3. Ob.
ilusiones cit.,y pág. 137, bast.Y nuestra.
sus mentiras. si, a pesar de esto, se
4. Ob. cit., pág. 139, bast. nuestra.
han prestado a aliarse a ellos en contra de los te-
5. “Así (escribe
rratenientes fue,Ángel Vasallo interpretando
simplemente, para acabar a conHu-los
me) el bien moral no puede ser sabido
últimos restos del feudalismo y no tener frente a sí por el conocimien-
to
más racional;
que un tiene su origen o fundamento
solo enemigo”.54 La burguesía enmanu-
un senti-
miento
facturera, moral. Este sentimiento
en suma, festejaba la es específico,de
destrucción selas
origina
en la ‘humanidad’ del hombre; es decir,
artesanías e industrias de los pueblos de la perife- es un sentimien-
to
ria invariable
en nombrededel la librecambio
naturaleza humana. Ello explica
y la fraternidad uni- la va-
lidez
versal, en tanto que el proletariado lo hacía en Ángel, El
universal de los juicios morales” (Vasallo,
problema
nombre del moral, Columba,
desarrollo 1961, pág.de
revolucionario 30).
lasUno de los as-
fuerzas
pectos
productivas, ¿qué diferencia podían encontrar los Hume,
más destacados del pensamiento moral de
y que hasta revela un cierto humor muy propio de él, es-
triba en que los valores que de la burguesía industrial
británica tomó para elaborar normas universales, fueron
los muy cotidianos y domésticos del buen trato, el inge-
nio leve y la charla chispeante de 217
los salones. Era su for-
ma de nombrar lo que otros, más pomposamente, llama-
ron Civilización, desarrollo del Espíritu, Progreso o
incluso desarrollo de las fuerzas productivas. Lamenta-
ríamos haber sido algo esquemáticos con él, pero este li-
bro no le está dedicado.
6. Ob. cit., pág. 141, bast. nuestra.
7. Smith, Adam, Investigación sobre la naturaleza y
causa de la riqueza de las naciones, Fondo de Cultura
Económica, México-Buenos Aires, 1958, pág. 17.
8. Franco, Gabriel, Estudio preliminar a Smith,
Adam, Investigación..., ed. cit., pág. XIX.
9. Cfr. Franco, Gabriel, ob. cit., pág. XXVI.
10. En Smith aparece, espléndidamente expuesto, el
principio colonialista del primado de la economía. Las le-
yes de la economía eran para él mucho más importantes
que las leyes del Estado, las cuales meramente debían
ocuparse de garantizar ciertas condiciones necesarias de
orden para el libre despliegue del sujeto económico. Es
importante destacar, por el contrario, que en Hegel, en
tanto representante de una nación con desarrollo capita-
lista en atraso, el Estado pasa a primer plano y acaba
por identificarse con el desarrollo del concepto lógico.
11. El anticolonialismo europeo: desde Las Casas a
Marx, selección de Marcel Merle y Roberto Mesa, Alianza
Editorial, Madrid, 1972, pág. 15.
12. Anticoíomalísmo..., ed. cit., pág. 23.
13. Smith, Adam, ob. cit., pág. 506.
14. Ob. cit., pág. 506.
15. Ob. cit, pág. 524.
16. Ob. cit, pág. 512.
17. Ob. cit, pág. 514.
18. Ob. cit., pág. 515. Bast. nuestra.
19. Ob. cit., pág. 402.
20. Ob. cit., pág. 518.
21. Ob. cit., pág. 519. Bast. nuestra.
22. Ob. cit., pág. 526.
23. Ob. cit., pág. 530.
24. Ob. cit., pág. 530.
25. Ob. cit, pág. 531.
26. Ob. cit., pág. 545.
27. Ob. cit., pág. 545.
28. Ob. cit., pág. 558.
29. Ob. cit., pág. 539.
30. Ob. cit., pág. 548. Bast. nuestra.
31. Ob. cit., pág. 556. Hay textos de218Smith que con-
tradicen esta afirmación y en los cuales niega el valor
evidente de las colonias para el capital europeo (ob. cit.,
pág. 497). Pero hay que ubicarlos en su contexto para
comprender la contradicción: es la polémica que mantie-
ne contra el monopolismo colonial, el intento por lograr
que Inglaterra abandone la gestión directa sobre las colo-
nias, lo que lleva a veces a Smith a negar el papel que
aquéllas han jugado como determinantes del proceso ca-
pitalista.
32. Ob. cit., pág. 556.
33. Ob. cit., pág. 557.
34. Ob. cit., pág. 542.
35. Cobden, Richard, en Anticolonialismo... , ed. cit.,
pág. 330.
36. Cobden, ob. cit., pág. 331.
37. Cobden, ob. cit., pág. 333.
38. Cobden, ob. cit., pág. 331.
39. Cobden, ob. cit., pág. 332. Bast. nuestra.
40. Ortiz, Ricardo M., Historia económica de la Ar-
gentina, Plus Ultra, Buenos Aires, 1964, tomo I, pág. 19.
41. Ortiz, ob. cit., pág. 21.
42. Marx, Karl, Discurso sobre el problema del libre-
cambio, Ediciones del Siglo, Buenos Aires,1972, pág.
197.
43. Ricardo, David, Principios de economía política y
tributación. Fondo de Cultura Económica, México, 1959,
pág. 101. La obra constituye, en realidad, el tomo 1 de
Obras y correspondencia de David Ricardo editado por el
FCE.
44. Ricardo, ob. cit., pág. 101. Bast. nuestra. “Toda
la teoría distributiva de Ricardo (escribe Ricardo M. Or-
tiz) está íntimamente vinculada al factor económico pri-
mordial, la tierra, y al principio de la población. Los be-
neficios dependen del nivel de los salarios; éstos de los
medios de subsistencia o sea en definitiva de los precios
de los alimentos y en particular del trigo. El problema de
la productividad de la tierra asume así un valor principal
en la explicación de los precios y de los réditos (...) Si pu-
diésemos agregar una zona de tierra fértil a nuestra Isla,
concluye Ricardo, los beneficios no bajarían nunca: el
aumento de la tierra fértil haría bajar la renta y el costo
de la producción del trigo. Esa faja de tierra fértil para
adosar a Gran Bretaña constituye el objetivo fundamen-
tal perseguido durante la primera mitad del siglo XIX.
Para que pudiera serlo América, era 219necesario resolver
aún numerosos problemas técnicos, económicos y políti-
cos: lograr un sistema de transportes vasto y económico;
propiciar el poblamiento de sus tierras; y desde luego pa-
cificar, organizar, estructurar jurídicamente a los países
de ese continente. Obtenido todo ello, y mediante el acce-
so de su producción, los salarios deberían bajar en las
metrópolis en tanto que los beneficios, o sea la suma re-
manente luego de pag