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Secretos de las múrgulas: las múrgulas de ribera

En esta nueva entrega de la serie, Eudald Esteve nos cuenta sus secretos mejor guardados sobre las
múrgulas rubias. Con muchos años de experiencia en su mochila, he aquí su exposición.
Hoy vamos a intentar hacer una exposición aproximada de un tipo de colmenillas, que las podríamos
englobar dentro de lo que llamamos comúnmente múrgules o colmenillas de ribera. Desde mi
experiencia: principalmente como aficionado y apasionado de esta seta, pero también sin dejar de
asesorarme con la experiencia de nuestro querido Cocogarcia y de algunas referencias, destacando la
del famoso micólogo francés Emile Jacquetant (Les morilles, 1984).

Y cuando digo aproximada, es porque ya sabemos lo difícil que es la clasificación y terminología de


esta seta, por otro lado, en continuo estudio y revisión.
Podríamos decir que los tipos mas frecuentes son Morchella vulgaris y Morchella rotunda (=esculenta).
MORCHELLA VULGARIS
Estas colmenillas, de color oscuro, son las que encontramos mas cerca de los ríos o torrentes y aunque
pueden llegar a los 10 o 15 cm, como mucho, normalmente son más pequeñas. Crecen frecuentemente
asociadas a los fresnos y a los olmos, en los márgenes y taludes al lado de los torrentes. Son más
raras en pleno bosque.
MORCHELLA ROTUNDA
Dentro de la variedad Morchella rotunda, según Jaquectant, podemos distinguir varias subespecies,
todas bastante parecidas: esculenta, pallida, minutela, crassipes y rigida. (NOTA: la Morchella
crassipes se ha considerado una subespecie de M.esculenta caracterizada por su gran tamaño;
la Morchella rigida por el contrario, una subvariedad de sombrero alargado y no tan rechoncho como es
habitual. No obstante, todas ellas se consideran sinónimos de Morchella esculenta).
Todas estas variedades son las que normalmente conocemos como colmenillas o múrgulas
rubias propiamente dichas. Y que a diferencia de la vulgaris, las encontramos no solo al lado de ríos y
torrentes, sino ya en bosques mas profundos sin necesidad de haber torrentes cerca. Como
también, no necesariamente tan asociadas a los fresnos, ya que las podemos encontrar cerca de los
olmos, robles, avellanos, arces y otros árboles y arbustos.

Recolecciones

Son frecuentes en muchos lugares, incluso en Noruega y Suecia, pero especialmente abundantes en la
Europa meridional. (NOTA: esto se debe a la mayor regularidad estacional, es decir: el hecho de tener
cuatro estaciones bien marcadas).
En Catalunya, en los Pirineos, Prepirineo y sierras interiores, se encuentran desde los 300-400m hasta
los 1400-1500m, pero son mas abundantes entre los 600 y 1300m.
Como todas las setas de primavera, empiezan a salir en las cotas mas bajas y van subiendo, hasta que
normalmente se terminan a mediados de mayo. (Esto es justo lo contrario de lo que sucede en otoño).
Evidentemente todo depende de la temperatura: si el calor es fuerte desaparecen antes.
Personalmente, encuentro las primeras múrgulas a finales de marzo, a una altura de 400m en la
Garrotxa y paulatinamente van subiendo de cotas hasta 1300m, o algo más ya en el Ripollès, Cerdanya,
etc.
Por otro lado, según la orientación pueden salir con 15 o más días de diferencia en una misma
ubicación. (Normalmente, las vertientes soleadas orientadas hacia el Sur y al Oeste comienzan antes a
producir).
La meteorología es lo mas importante. Para todas las setas y evidentemente con las múrgulas.
Normalmente, con un invierno lluvioso o nevadas abundantes, pueden salir fácilmente después de unos
días de sol, si la temperatura es buena. La temperatura ideal para las colmenillas es de 6 ó 7 grados de
mínima hasta unos 16 grados de máxima. Pero es una seta que aguanta bastante los cambios de
temperatura que suelen producirse en primavera, ya que después de una semana de buenas
temperaturas puede helar durante varios días o incluso nevar.
Me he encontrado varias veces corriendo hacia alguno de mis lugares porque estaba a punto de nevar
o granizar. Algunas veces he llegado antes o no ha terminado de cubrirse de nieve y he podido recoger
algunas. Pero otras veces no. Me acuerdo de un año en la zona de Rocabruna, que salí temprano y al ir
subiendo se iba incrementando el grosor de la nieve. Al final llegué a uno de mis sitios con un grosor de
15 cm de nieve. Esperé que saliera el sol pensando que se fundiría rápidamente pero el sol calentaba
poco, o yo quería que calentase más!!!!!!!!!!!! Al cabo de una hora y media, abandoné el lugar y me fui a
cotas más bajas.
Si este tiempo de frío y nieve no perdura muchos días, que es lo mas normal en primavera, la
producción de múrgulas no se verá afectada. Es probable que se vea más afectada por el calor , la
ausencia de lluvias y evidentemente por el viento, el peor enemigo de las setas.
Por contra, con un invierno seco, hay que esperar las lluvias primaverales de finales de marzo o
primeros de abril, y aguardar varios días para que salgan. Normalmente, no hace falta esperar 21
días como para los níscalos; pero si después de estas lluvias el calor es fuerte, posiblemente ya no
salgan más en cotas bajas.
Otras veces el viento de levante nos ha traído un regalo de 50 o 90litros a mediados o a finales de
marzo invadiéndonos de alegría, pensando que la temporada estaba asegurada. Como este año, que en
la zona del Ripollès cayeron mas de 90 litros, pero el calor y la ausencia de lluvias durante dos semanas
ha acabado secando el suelo, y las múrgulas rubias por poco desaparecen, al menos a media altura.
Por suerte, mientras estoy escribiendo este articulo, han caido algunas lluvias. Evidentemente es
mucho mejor 50 litros espaciados en tres semanas , que 100L en un solo día.
Hay un refrán en catalán que dice “Al temps del cucut ara és moll, ara és eixut” Como casi todos
sabréis, el cucut (cuco) es un pájaro que suele cantar al principio de la primavera, y que particularmente
escucho cada año coincidiendo con la salida de las colmenillas, pero es mucho mas difícil de ver que
ellas. ¡Y ya es decir!
Hay otras setas que tienen un tiempo de recogida más largo. Por ejemplo los níscalos, que este otoño
salieron durante casi dos meses en un pinar del Ripollès; eso sí, cambiando evidentemente un poco la
orientación. Las colmenillas por el contrario, suelen durar en un mismo sitio de 15 a 20 días en
condiciones normales. Si llega el calor fuerte desaparecen rápidamente, y si la temperatura se
mantiene mas fresca pueden estar produciendo durante un mes aproximadamente.
Otra cuestión interesante es saber cómo encontrar colmenillas. En cuanto al tipo de arboles ya lo he
comentado anteriormente, pero en qué lugares del bosque es algo más difícil. La colmenilla, a
diferencia de otras setas, difícilmente se pueden encontrar en un extenso bosque. Se pueden buscar
níscalos o boletus un día en un mismo bosque con mas o menos fortuna según en qué zona del
mismo.
Pero la colmenilla es diferente. A veces en una mañana puedes ir a cinco, seis ,siete o más sitios –de
bosques diferentes ya que normalmente salen en una parte del bosque y a la que te mueves un metro
es imposible encontrar alguna más–. Esto evidentemente no siempre es así. Pero en mi caso, en la
mayoría de localizaciones que conozco, siempre están en el mismo lugar. Estamos hablando
de hábitats silvestres constantes .Otros hábitats a tener en cuenta son los excepcionales: los
terrenos quemados y los terrenos que han sido removidos, muchas veces por el movimiento de tierras
al abrir una carretera o camino. Evidentemente no saldrán en todos los terrenos removidos o
quemados, parece ser que necesitan que el subsuelo tanga un PH mas o menos neutro , y cuando
salen lo hacen generalmente durante los dos primeros años y después dejan de producir.
El porqué de estos hábitats merece quizás un capitulo aparte. Algunos creen que es por
la concentración calóricaproducida por la generación de la electricidad estática.
Para mí la colmenilla es una de las setas mas apasionantes. Quizás porque es más difícil de encontrar,
más imprevisible,por su hábitat peculiar… pero sobre todo por el momento en que aparecen: algunas
veces en un mismo lugar puedes encontrar alguna pequeña o ninguna, y volver al mismo sitio en unos
pocos días y encontrarte que han proliferado en gran cantidad y tamaño.
No es una seta fácil para el aficionado que empieza, ya que pretender encontrar sin ninguna referencia
puede llevarte a buscar durante días y días y no ver ninguna. Pero también es verdad que algunas veces
caminando por el bosque puedes dar con ellas por casualidad.
Todo es cuestión de paciencia y persistencia.
BUENA SUERTE Y HASTA PRONTO
abril 14, 2017|6 Comentarios

6 Comentarios

1.
Carolina 26/04/2017 at 9:59 am - Reply
Interessant article.
En relació al què dius sobre el creixement de les múrgoles en terrenys remoguts o que han
estat desbrossats m’agradaria aportar com a curiositat que les primeres múrgules que vam
trobar van ser precisament a un camí del bosc a la marca que havia deixat un tractor al seu
pas. Suposo que no sol ser gaire freqüent perquè no n’hem tornat a trobar-ne en similars
condicions.

2.
Joan Ribas 26/04/2017 at 9:22 pm - Reply
Si és bastant freqüent, jo n’he trobat moltes dins de boscos estassats allà on ha entrat el
tractor-oruga, anant seguint les marques. Com a curiositat, a la Segona Guerra Mudial, a
Normandia, l’any següent del desembarcament és recorda la millor collita de la història en
els boscos d’aquestes zones. Els tancs i vehicles que van entrar pels boscos en van ser la
causa, a més de les explosions de les bombes.


elmurgulaire 27/04/2017 at 9:02 am - Reply
Gracias por las aportaciones! Muy interesantes. De hecho, Joan, tú sueles encontrar
mucha múrgula rubia en los bosques desbrozados verdad?
Un saludo

3.
eudald esteve 27/04/2017 at 3:36 pm - Reply
gracias , Carolina, Jo crec que tractors o similars que remouen la terra , poden produir-ho.
Molt divertit lo de Normandia , jo particularment no ho habia sentit mai , suposso que aquell
temps les múrgules encara que sigués a França , debien ser molt menys conegudes.
fins aviat

4.
Joan Ribas 27/04/2017 at 7:32 pm - Reply
Aquest any curiosament han predominat les còniques, i només en aquells racons més
humits, entremig de les branques i entremig de les piles de troncs. De rossa alguna de
suelta, però poques. Suposo que al no ploure gaire només han sortit en aquests llocs més a
resguard de la humitat, que és on normalment surten les còniques. Les rosses que he trobat
són majoritariament de ribera.


elmurgulaire 27/04/2017 at 10:57 pm - Reply
Sí, la veritat és que aquest any predominen les negres em fa l’efecte. Però a les
riberes Déu n’hi do! Ja vorem despres d’aquest temporal! � @eudalesteve
Morchellas: la escuela de Palazón
Ya hemos comentado con anterioridad la disparidad de criterios y tendencias a la hora de clasificar las
morchellas: desde los que opinan que sólo hay tres grandes especies —Morchella esculenta; Morchella
conica; Morchella elata— y aquellos que, lanzados a la aventura, afirman conocer miles de especies
diferentes de morchellas. Los análisis de ADNpracticados por O’Donnell y otros han demostrado que,
en los EE. UU, hay por lo menos una veintena de especies distintas y lo que es más, las morchellas
muestran un endemismo tan fuerte que su estructura molecular varía totalmente de un continente a
otro. Algo maravilloso, pues las morchellas se distribuyen a lo largo y ancho del mundo: en el Himalaya,
la cordillera de los Andes, Japón, Norte América (México incluído), Europa…
Pues bien, en España, donde siempre ha existido la afición a la recolecta de morchellas en
determinados puntos de la geografía penínsular (País Vasco, Aragón, Catalunya…) existen distintas
escuelas de interpretación con cierta influencia francesa —muy interesante, aunque hoy en parte
desacreditado, es el trabajo de Jacquetant Les morilles— entre la que destaca la creada por el
desaparecido Fernando Palazón y sus notabilísimos sucesores, entre ellos su propio hijo, de nombre
Antonio. Esta escuela tradicional se basa en la observación y el seguimiento a lo largo de muchas
primaveras de las morchellas y sus hábitats, analizando minuciosamente los detalles, no sólo
morfológicos de las morchellas, sino también de los suelos, vegetación, orientación, etc., algo
importantísimo.
El problema es, como no podía ser de otra manera, la dificultad de a la hora de realizar este
seguimiento por muchos motivos, de sobra conocidos por los aficionados a su recolección.
En lo que respecta a la clasificación popular de las morchellas, los criterios suelen coincidir en un sitio
u otro: colmenillas rubias, morenas y grises, múrgoles rosses o negres… O también, múrgola de
carbonera, de ribera, cónica. Cosas sencillas y descriptivas al fin y al cabo. En Catalunya, además, se
distingue entre múrgoles y ariganys. Es un poco confuso a veces, pero ya veréis en adelante su
diferencia.
Estos son algunos de mis cromos más queridos. Os dejo la clave para diferenciarlos según la escuela
de Palazón, y la denominación popular que conozco.
Morchella rielana (colmenilla gris; múrgola gris, arigany)
Morchella rielana
De aparición bastante temprana en los Pirineos, en bosques de coníferas, especialmente de abetos
(Abies alba). Se caracteriza por las costillas anchas y planas, sin tendencia a ennegrecer como suele
ser habitual en las morchellas del tipo elata. Blancas en sus primeros estadios de floración, se vuelven
más oscuras a medida que se desarrollan tendiendo hacia el gris. Su valécula —depresión más o
menos notoria en la unión de pie con la mitra— es muy profunda, cubriendo la parte superior del pie. De
nuevo, se diferencia del tipo elata en que en éstas, la unión del pie con la mitra forma un ángulo recto.
Morchella elata (colmenilla negra; arigany)

Morchella elata (grupo)


Muy común en bosques de coníferas del Pirineo y otros. Las costillas son finas, con tendencia clara a
ennegrecer, siendo las primarias verticales y las secundarias horizontales, las cuales se desarrollan
hasta alcanzar a las primarias de modo que el conjunto de la mitra recuerda la forma de un panal. El
color, como en la mayoría de morchellas, es muy variable, dependiendo de la exposición solar, el viento,
etc… Es característico de esta especie de morchella tener el ápice en punta, lo que la distingue de
la Morchella conica que lo tiene aplanado, y el pie más bien largo, estrechado hacia la mitad. La carne
de la mitra es la más blanda de las morchellas, pero su aroma es fino y delicado, como es habitual en
las morchellas de bosque de coníferas o colmenillas negras en general.
Morchella elata “rubia”
En catalán, estas características de la Morchella elata la ajustan a la definición de “arigany”, es decir, el
tipo de múrgola de carne blanda, costillas alineadas perfectamente en vertical y cuyo hábitat es el
bosque de pino principalmente.
Morchella purpurascens (arigany de cama curta)
Fernando Palazón consideraba que esta morchella era en realidad una especie aparte (no subespecie)
y lo justificaba en base al color de las costillas primarias y su hábitat peculiar: principalmente el bosque
de abeto, aunque a veces también se ven en bosques de pino. Los análisis de ADN (Richard et al. 2014)
han demostrado que tenía razón. Morfológicamente es muy parecida a la especie anteriormente
descrita, sólo que la Morchella purpurascens tiene, por lo general, el pie más corto (de ahí su nombre
en catalán) y coloraciones en el sombrero que viran del rosa a tonos púrpura, acentuados un rato
después de su recolección, como puede verse en la siguiente foto:
Ejemplares de Morchella elata var purpurascens y Morchella rotunda

Morchella elatoides (múrgola de carbonera)

Morchella elatoides (múrgola de carbonera)


Hermosa especie asociada a las antiguas carboneras, aunque no necesariamente. Se caracteriza por la
peculiaridad de sus costillas primarias, las cuales están hendidas en dos, discurriendo verticalmente en
paralelo. De jóvenes son blancas, aunque con la edad se vuelven oscuras. Su carne es
considerablemente más dura que la de las morchellas de la familia elata.
Morchella deliciosa
Morchella deliciosa
Asociada también a las antiguas carboneras, esta morchella se caracteriza por tener las costillas
anchas y planas, sin tendencia a ennegrecer. De jóvenes tienen la mitra blanca y las costillas primarias
muy desalineadas, lo que recuerda en cierto modo a las morchellas de tipo “adnatae” (sin valécula en la
unión del pie con la mitra), es decir, las que normalmente se consideran “rubias”, o “múrgoles”
propiamente dichas en catalán. Sin embargo, a medida que se desarrollan, las costillas muestran cierta
alineación en su parte inferior manteniendo el desorden hacia la parte superior de la mitra. Su carne es
también dura y consistente.

Morchella deliciosa (grupo)

Morchella vulgaris (colmenilla rubia; múrgola)


Son las que normalmente se consideran rubias o múrgoles en catalán. Característico de la Morchella
vulgaris, según Palazón, “en todas sus variedades y formas” es la distribución irregular de sus costillas,
siempre primarias, y la tendencia de éstas a marcharse de pardo ferruginoso. La unión del pie con la
mitra se produce de manera directa, sin formar ninguna depresión (valécula). En general, las
colmenillas rubias o múrgoles son más redondeadas, rara vez cónicas como los ariganys o colmenillas
negras.

Morchella vulgaris
Suelen ser habituales en bosques de ribera y de caducifolios como el fresno o freixe (Fraxinus
excelsius), el avellano, etc., pero también frutifican en bosques de encinas y pinos de la media y baja
montaña.
Según dicen los expertos, las morchellas rubias (incluyendo otras especies que señalaremos a
continuación) no fructifican cada año en los bosques pirenaicos de coníferas, al menos en cantidad, y
suelen ser tardías, del final de la temporada (junio). El 2013 brotaron abundantemente junto a las
morchellas negras, más habituales. Según me contaron expertos acreditados, hacía 12 años que no se
veía una florada como la que tuvo lugar ese año. El 2014 no salieron en este tipo de bosque, aunque sí
lo hicieron en los habituales bosques de ribera y de fresnos sobre todo, por ejemplo del Ripollés. Eso sí,
en las zonas umbrías de la montaña, algo no demasiado habitual al comienzo de la temporada.
Morchella rotunda (colmenilla rubia; múrgola)
Otro tipo de múrgola o colmenilla rubia, sinónimo de Morchella esculenta (del latín, comestible). Se
caracteriza por su porte robusto. Como la especie anterior, de joven es negra y pronto vira hacia el
amarillo u ocre anaranjado. De hecho, su esporada ocre amarillenta suele verse claramente sobre el
papel después de recolectarla, cuando son ya maduras y sirve, además, para distinguirla de
la M.vulgaris.
Existe una subvariedad, la Morchella rotunda var rigida, igualmente asociada a los bosques de ribera
que se caracteriza por la terminación puntiaguda de su mitra, la cual confiere cierta forma cónica, poco
habitual en las morchellas rubias.
Estos son algunos de mis “cromos”, pero ya véis que me faltan un montón. A ver si con un poco de
suerte este año…
NOTA: con las morchellas casi nunca está todo dicho y yo no soy tampoco un experto en taxonomía.
Puede que me equivoque en más de una clasificación. Toda información es bien recibida en el espacio
de comentarios.

febrero 21, 2015|2 Comentarios

Colmenillas rubias, a fondo


Como sabéis, las colmenillas, cagarrias, morillas o karraspiñas rubias (“múrgoles” en la clasificación
catalana) se caracterizan por tener la mitra de color amarillo cuando son adultas, compuesta por una
serie de costillas siempre primarias que se ordenan de forma muy irregular, aunque a veces de jóvenes
pueden mostrar un cierto y vago alineamiento (Palazón, 1994).
De jóvenes, además, las colmenillas rubias son normalmente de color oscuro y su color vira a medida
que se desarrollan. La carne de las colmenillas rubias es más dura y consistente que la de la mayoría
de sus hermanas morenas, si bien, debido en mi opinión a su hábitat (el bosque de ribera normalmente)
su aroma es menos marcado que el de una colmenilla negra.
Nos lo explicará mejor este simpático bosquetà:

Cuando nacen, las colmenillas rubias (M.esculenta) son negras


Las colmenillas rubias o “múrgules”, por otro lado, son las más ampliamente distribuidas por la
geografía europea, asociándose a árboles muy diversos, desde fresnos (Fraxinus sp) por los que
sienten predilección, olmos (Ulmus sp), chopos (Populus sp), encinas y robles (Quercus sp.), a
la hiedra (Hedera helix) y también, aunque menos habitualmente, coníferas (Abies alba; Pinus sp.).
Debido al afán colonizador que se supone a estos “aparentemente frágiles seres” —no me cansaré de
decirlo— las colmenillas rubias (como sus hermanas morenas) se han adaptado, pues, a hábitats muy
diversos. En Europa hay reconocidos (Richard et al. 2014) 4 tipos de colmenillas rubias, los habituales
son, sin embargo, la M.esculenta y la M.vulgaris.
El aspecto cambiante y polimórifco de estas dos colmenillas ha dado lugar a distintas tradiciones que
dividen y subdividen estas especies en otras especies y subespecies, si bien sus conocidas y notables
diferencias morfológicas son resultado de su elevado provincianismo y no de una estructura molecular
diferente (Richard et. al 2014), en la mayoría de los casos.
Aunque las recolectas bajo Quercus sp. (encinas, robles…) en España se diferencian
morfológicamente de la típica M.esculenta en que aquellas poseen un pie fino y esbelto
y la mitra de forma ovoide, filogenéticamente anidan dentro de la M.esculenta. (Richard
et al. 2014)
Hoy se consideran sinónimos de la M. esculenta, entre otros, M. rotunda, M.rigida y M. crassipes, que
se caracterizaba por su enorme tamaño.

Los ejemplares grandes y maduros de M.esculenta a menudo han sido llamados M.crassipes. Vía:
http://www.myco-vaud.ch/gallery/slideshow.php?set_albumName=album-
13&mode=low&slide_index=48&slide_full=1&slide_loop=0&slide_pause=3&slide_dir=1
La M.dunensis, hermosa colmenilla típica de las dunas del Sureste de Francia, M. spongiola y M.
andalusiae (taxón no validado), entre otras, se consideran sinónimos de M.vulgaris.
El hábitat de las comenillas rubias: los bosques de ribera
Antes de entrar en materia, conviene recordar lo que bien decía Palazón acerca de los hábitats de
fructificación de las colmenillas. Frecuentemente las colmenillas aparecen una o dos temporadas
después de un incendio, o también después de que el bosque haya sido fuertemente alterado,
consecuencia de las talas, desbroces o cualquier otra actividad humana. Sin embargo, estos hábitats
son ocasionales, mientras que en los hábitats silvestres las colmenillas fructifican, a poco que se den
las condiciones, año tras año. Por el momento me centraré en este tipo de hábitats, más estables
aunque ciertamente menos productivos a corto plazo (tengo planeada una visita a un bosque alterado
que creo será interesante, ya os contaré…)
En Catalunya y en general el Norte de España, los bosques de ribera son el hábitat predilecto de las
colmenillas rubias. Este es el esquema de distribución arbórea en un bosque de ribera:
En el cauce se hallan los sauces y mimbreras. A continuación, por este orden: alisos (A), chopos (Ch),
fresnos (F), olmos (O) y por último las encinas, fuera ya del bosque de ribera.
http://iesdrfdezsantana.juntaextremadura.net/web/departamentos/ccss/paisajes/paisajextre/ventana
_veget/veget_bandas.htm
Como vemos, el margen inmediato del río o cauce lo ocupan los sauces y alisos y en general otros
arbustos. Normalmente el margen del río es espeso e impenetrable, en este caso no es un buen lugar
para buscar colmenillas (otra cosa es si está despejado). A medida que nos alejamos del cauce, la
vegetación se aclara y aparecen otro tipo de árboles como los chopos o fresnos, que exigen menos
humedad y soportan mejor las bajas temperaturas. Es aquí donde la M.esculenta aparece en mayor
número. Inmediatamente después, el bosque se puebla de encinas y robles, menos exigentes todavía y
el bosque de ribera desparece.
„Illustration Fraxinus excelsior2“. Lizenziert unter Gemeinfrei über Wikimedia Commons.
La Morchella vulgaris es relativamente habitual en los bosques de encinas y robles, muy a menudo
junto a la hiedra y mezcladas con pinos, como se aprecia en la siguiente foto.

Morchella vulgaris en bosque mixto de Quercus pubescens y Pinus silvestris. Abril 2013. Suele ser
habitual verla crecer junto a la hiedra (Hedera helix)
En hábitats estables (no alterados) las colmenillas rubias fructifican también en bosques de coníferas,
sobre todo en los abetales del Pireneo. Eso sí, no lo hacen todos los años, al menos en cantidad. En
estos casos la teoría es la misma: márgenes herbosos, frecuentemente sobre suelos rocosos no
demasiado ácidos.
En general, las colmenillas rubias son más tardías que las morenas. Fijaos en el video del comienzo: 2
“múrgules tendres” por un montón de “ariganys”. Según Clowez (2012), en el Norte de Francia funciona
este pintoresco método para saber aproximadamente su época de aparición:
Una técnica empírica permite, en el Norte de Francia, estimar de forma bastante fiable el
día de aparición de las colmenillas: A partir del 1 de febrero, hace falta adicionar cada
día la temperatura máxima. Así, cuando esta suma alcanza 180ºC, M. conica es
susceptible de aparecer; a 280ºC, es el turno de M. esculenta.Siempre en Francia,
François Petit y Stéphane Cabezas han remarcado que la aparición de M. esculenta se
produce cuando el impulso de Tuber aestivum se detiene, pero también tres o cuatro
días después de la aparición de Cordyceps gracilis; este último permite a menudo
pensar que habrá un buen año de colmenillas.
Así que aquí lo tenéis. En unas cuatro o cinco semanas aproximadamente, comenzaremos a ver esas
fotos de colmenillas que nos ponen los dientes tan largos. Antes de eso, analizaremos a fondo la
colmenilla negra o “arigany”, toda una gran desconocida.

marzo 7, 2015|6 Comentarios


Joan Ribas 08/03/2015 at 4:57 pm - Reply


Yo tengo entendido que su aparición, tanto si es rubia como morena, se produce a partir de
temperaturas mínimas alrededor de los 8 º y máximas alrededor de 18 º, evidentemente con
lluvias anteriores 12-15 días y ausencia de vientos fuertes.
Este año, de momento en el litoral y pre-litoral catalán se están haciendo de rogar. Si no
llueve pronto abundantemente los tenemos mal.


elmurgulaire 08/03/2015 at 7:29 pm - Reply
Hola Joan. Yo tenía lo mismo entendido sobre las temperaturas. Pero en el Pirineo,
que es por donde suelo moverme más, las negras aparecen siempre un poco antes…
¡Qué pena no conocer muchos sitios donde buscar colmenilla por el litoral y
prelitoral, la verdad! Porque en la media y alta montaña tardan más y ya tengo mono!

A ver si llueve más y todos los aficionados podemos darnos una alegría!
Saludos

Joan Ribas 17/03/2015 at 4:12 pm - Reply
Parece que en el Empordà ya han empezado.


elmurgulaire 17/03/2015 at 6:17 pm - Reply
Eps.. Creo que sé de lo que me hablas… ¿Es posible que hayas visto
la foto en @boletaires.cat?
Ayer mismo vi en Instagram una foto de las primeras múrgulas de
Catalunya, muy parecidas. Parecen “múrgoles de carbonera”.
Sospecho que son todavía del incendio, aunque esta es la tercera
temporada después…
¿Tú qué crees?


Joan Ribas 17/03/2015 at 7:15 pm
Casi seguro, pero no creo que sean del gran incendio de hace
tres años, sino de los que hubieron en el 2013 y 2014 (más
cerca de la costa).
Múrgulas 2016: balance de mitad de abril
Por lo que he podido comprobar in situ, lo que amablemente me contáis y veo en las redes sociales,
estamos en un momento de transición. El inicio de temporada de múrgulas fue bastante bueno en
cotas bajas, y pintaba muy bien en cotas medias pero el viento de las últimas semanas ha acabado
haciendo mella, por lo menos en Catalunya, sobre ellas. Una pena, pero ya avancé en la anterior entrada
que la tendencia de las últimas temporadas es a acortarse, en buena medida debido a la irregularidad
del tiempo.

Múrgulas de quemado. Sorprende lo rubias que son tan pequeñas


Para mí ha sido una alegría encontrar múrgulas en un incendio por primera vez después de unos
cuantos intentos fallidos. No en la cantidad que esperaba, pero bueno, qué se le va hacer… A los que
me escribís y comentáis que no dais con ellas en los quemados, ¡ánimo! ¡No desesperéis! Otra cosa
son las antiguas carboneras, que producen morchellas más regularmente… ¿Conocéis alguna?
Múrgula de quemado. Suelen venir muy sucias

Murgulas de carbonera de la temporada 2014


Los bosques talados o desbrozados de las cotas bajas han producido extraordinariamente, pero los de
las cotas medias se han secado por culpa del viento y si no llueve pronto es posible que se detenga la
producción. Algo importante a tener en cuenta con las morchellas es que las fructificaciones se
producen en una misma ubicación durante 2 ó 3 semanas después de la salida del primer ejemplar,
siempre que el tiempo más o menos acompañe. Lo cierto es, también, que tanto en los bosques
desbrozados o los quemados este año se está viendo bastante gente que las busca cualquier día de la
semana, con más o menos fortuna, por lo que hay que trabajárselo mucho.
¿Y ahora qué? Pues bien, parece que estamos en un impasse y las esperadas lluvias que se anuncian
para el final de esta semana serán recibidas “como agua de mayo” en zonas algo más altas, ya casi
siempre por encima o alrededor de los 1000 metros. Empieza la cuenta atrás para que comiencen a
aflorar en el Pirineo, en principio en zonas soleadas, pero como comenta el compañero Eudald, en
el Prepirineo (Ripollès, Vall de Ribes…) se están comportando de manera extraña –¡qué raro verdad!– y
quizá debamos cambiar nuestros esquemas mentales de búsqueda y localización. No me extrañaría
que se adelantaran más aún que el año pasado (hacia el 1 de Mayo en cotas altas).

Múrgula negra de desbroce. Difícil de ver


Y atención, Sant Jordi es este mismo sábado y ya se sabe, los perrechicos, moixernons (no confundir
con carreretas, corrioles, cama-secs, etc., como sucede en Barcelona) deben empezar a asomarse en
los prados calcáreos soleados y húmedos y frecuentemente con presencia de plantas y arbustos
espinosos. En realidad ya comienzan a llegar a los restaurantes especializados de Catalunya, Aragón o
el País Vasco. La temporada pasada fue un desastre, así que esperemos que esta sea un poco mejor.
Mucha suerte en vuestras salidas. ¡Espero noticias frescas!
abril 19, 2016|3 Comentarios

Benvolgut murgulaire,
para tu información, el pasado sabado 16 d Abril cazamos unas cuantas múrgulas, de las
rosses, en el Ripollés, entre los 1.100-1.200 de cota.
La temporada parece que empieza bien….
Saludos boletaires,
Puigmal


Joan Ribas 22/04/2016 at 8:13 pm - Reply
Sin duda estas lluvias le vendrán muy bien a estas cotas y en superiores. Esperemos
que ningún contratiempo meteorológico se interponga y podamos continuar
disfrutando de ellas.


elmurgulaire 26/04/2016 at 8:38 am - Reply
Hola a todos. Este fin de semana (23/24 de abril) he recolectado en el
Pirineo, en cotas relativamente bajas (1100-1300), múrgulas rubias (del tipo
esculenta) en riberas, múrgulas negras (M. purpurascens) de gran tamaño
(hasta 14cm de altura y 5-6 de ancho) en los márgenes y desbroces del
bosque y también “ariganys petits” (M. semilibera) cerca de los riegos y
rieras.
También los primeros moixernons, pequeños aún y muy sanos.
La verdad que pinta muy muy bien para las próximas semanas. Las lluvias
que se esperan en la montaña para mitad de semana, combinadas con el sol
y una Luna menguante, favoreceran su aparación y crecimiento. Además, hay
bastante nieve en las cumbres, por lo que puede ser que se estire la
temporada…
Un saludo!

Iniciación a la recogida de múrgulas


Últimamente, algunos de vosotros me escribís porque os gustaría encontrar múrgulas y, siguiendo las
informaciones disponibles en Internet, etc., no dais con ellas. En primer lugar, debo insistir una vez más
en que eso es lo habitual para un no-iniciado. Este post es, pues, para aquellos que desconocen
algunos de sus principales misterios; antes de entrar en discusiones acerca del género de esta u otra
múrgula negra o rubia, lo primero es encontrarlas.
Pues bien, antes de empezar, permitirme que os cite un fragmento de un bello texto escrito por José de
Uña y Villamediana para la revista IDN+ (“Recuerdos, dichos, aventuras y desventuras de las setas IV.
De colmenillas, cagarrias, múrgulas o morillas”. Abril de 2010). Decía así:
Pepe, cagarrias hay de dos clases: las gordas y rechonchas, que aman las orillas de los
ríos y las alargadas como un pirulí que se retiran al bosque.
Lo primero que hay que tener en cuenta al salir a buscar múrgulas es que éstas no habitan por todo el
bosque o ribera sino en puntos concretos, donde además, año tras año son bastante fieles a sus
lugares de fructificación. Sean de las rubias y “rechonchas” o negras y “estiradas como un pirulí”, al
comienzo de la temporada –en cotas bajas o altas–, casi siempre se encuentran en los sitios más
soleados y de mayor riqueza orgánica y humedad; cerca de arroyos y riachuelos, o bien, en los claros
del bosque de coníferas, en sus márgenes, cerca de los caminos y de sus bordes desbrozados.
Esto quiere decir que es mejor evitar adentrarse en las profundidades del bosque, sobre todo cuando
es muy espeso –en ese caso las localizaciones disminuyen drásticamente–. Habiendo estudiado el
terreno, hay que elegir una ruta e ir mirando alrededor del camino, en los sitios donde veamos que hay
más luz y humedad, casi siempre lugares abiertos y márgenes herbosos. Si vemos que los límites del
bosque han sido desbrozados, probablemente se concentren allí.

Morchella purpurascens, en el margen de un bosque desborzado de Pinus Sylvestris (Pi roig) del
Pirineo Oriental. 24/04/2016
Una cosa a tener (muy) en cuenta es que los aficionados a la recolección de colmenillas somos
muy freakis y no perdonamos una. Como también, que la múrgula es un manjar muy apreciado en los
restaurantes más distinguidos y hay mucha gente experta que se dedica a recolectarlas en grandes
cantidades para después venderlas. Si queréis adelantaros a nuestro paso, más vale que os pongáis
las pilas. Consejos: buscad lugares a los que no se acceda fácilmente, sitios poco conocidos, etc., y
caminar arriba y abajo pero sin desviarse mucho del camino principal. No os fiéis mucho de lo que os
digan por ahí; la gente por lo general miente cuando se trata de múrgulas. Como he dicho alguna vez, el
secreto de la múrgula es secreto.
Cuando deis con una zona húmeda y despejada del bosque, donde penetra la luz solar iluminando el
manto de hierba, centraros, como he dicho, en los bordes y cerca, pero no justamente al pie, de árboles
como los abetos y los pinos y matorrales como el boj. Si se trata de un bosque mixto de pino y abeto,
es probable que se inclinen más hacia los abetos, por los que sienten predilección. La presencia
de sotobosque (matorrales como el boj, el enebro, rosal silvestre, etc.), señal de riqueza orgánica y
abundancia de luz, es fundamental.

Morchella esculenta (=M. rotunda) en la ribera de un arroyo. Pirineos Orientales. 24/04/2016


Así, si encontráis una localización, mirad bien en los alrededores y seguid el rastro, normalmente arriba
o debajo de la zona herbosa y clareada. Tened en cuenta, como he comentado muchas veces, que las
colmenillas tienen un ciclo de eclosión de unas 2 ó 3 semanas en un localización, y después se detiene
la producción. Si veis que son muy pequeñas es mejor dejarlas y volver unos días después. Al principio
de la temporada, sin embargo, cuando el tiempo, como ahora, es todavía fresco, las múrgulas tardan
bastante en desarrollarse –puede durar 1 ó 2 meses– dependiendo como siempre de laexposición
solar y del viento.
El año pasado (2015) sucedió que el calor entró muy rápido a principios de mayo, y la falta absoluta de
agua acabó completamente con la producción. Como tampoco había mucha nieve en las cumbres –
prácticamente nada– no hubo posibilidad de estirar la temporada: una semana y adiós. De hecho, yo
subí una semana al que hasta la fecha es mi mejor “murgular”, di con unas cuantas localizaciones y
dejé un gran número de múrgulas pequeñas para subir la semana siguiente con unos amigos. Y así, a la
semana siguiente, todas se habían secado y no habían crecido ni un milímetro, como tampoco había
nuevas producciones o localizaciones en otras zonas y orientaciones del bosque.
Este año, por el momento, pinta estupendamente la temporada en cotas altas, de los 1000mts hacia
arriba. Esto se debe a que las lluvias se han repartido bien desde que a principios de febrero se detuvo
una de las rachas más secas que se recuerdan en mucho tiempo. Y también, que este invierno
suave habrá sido benévolo con los micelios de las múrgulas que se encuentran varios metros bajo
tierra; por lo que parece, están más activos en estos momentos.
Morchella semilibera (=Mitrophora semilibera) es un tipo de múrgula “menor”. Es muy habitual en cerca
de los arroyos y las riberas a comienzos de la temporada. 24/04/2016
Yo de hecho, he descubierto localizaciones nuevas en cotas entre los 1100 y 1300mts que otros años,
más secos, no han producido. En las faldas de las montañas, al borde del bosque o siguiendo el cauce
de los ríos y riachuelos, siempre en zonas de buena exposición solar. Entre el miércoles y jueves de
esta semana llovió en el Pirineo, aunque por lo general, no copiosamente, y volvió a nevar en las
cumbres. Puede que sea la última nevada. Para la semana que viene anuncian una subida de
temperaturas y un clima en general soleado, lo que vendrá estupendamente a esos murgulares que se
encuentran en las alturas. Con un poco de suerte, la temporada se prolongará durante todo el mes de
mayo, dependiendo de la altura y orientación –hacia el Oeste al principio, Este más adelante– y, con
más suerte aún –esto ya es pedir mucho– durante la primera mitad de junio.
Después, se acabará la temporada, colgaremos la cesta hasta nueva orden y recontaremos las
aventuras y desventuras de una temporada más en estos tiempos inciertos de cambio climático.
Hasta entonces, suerte.

Las morchellas y los abetos: una relación idílica


A estas alturas de la temporada, no os revelo ningún secreto cuando digo que hay que buscar ya en las
alturas, por encima de los 1200-1300 metros. Esto es, en los Pirineos y, especialmente, en los abetales
(Abies alba). El otro día leía un post de Enric Gràcia que traducía y adaptaba de otro artículo los 10
puntos que debías saber sobre las múrgulas, y decía, entre otras cosas, lo importante que es reconocer
los árboles los cuales, pese a no ser una micorriza estricta, aman las morchellas: fresnos, olmos,
chopos y manzanos silvestres, a los que él mismo añadía, avellanos y arces blancos (En març, la
múrgola sota l’arç). Es decir, la vegetación de ribera donde la múrgula rubia –Morchella esculenta (=M.
rotunda) crece abundantemente. Casi nadie, y lo digo seriamente, ha estudiado a fondo la producción
de múrgulas en los abetales catalanes… Pero ya va bien…
Las morchellas son muy fieles a sus lugares de fructificación –es decir, que año tras año repiten
puesto– y en los abetos, una buena primavera como la de este 2016, podréis ver cosas como éstas sin
demasiado esfuerzo:

El punto de inflexión en mi formación “murgulaire” fue leer el estudio de Fernando Palazón sobre las
Morchellas en los bosques de coníferas del Alto Aragón (1994). En él, Palazón aseguraba que allí
donde se concentran en gran número los abetos, las localizaciones de morchellas se producen en sus
inmediaciones y faltan en los pinos, mientras que en los bosques dominados por el pino negro o el rojo,
se inclinaban por éstos pero, eso sí, siempre en menor número y casi siempre en los bordes y
márgenes del bosque. Y así, estudiando mapas de vegetación y, sobre todo, pateando bosques arriba y
abajo di con los mayores tesoros en forma de múrgulas que he visto nunca.

Desgraciadamente, los abetales pirenaicos sufrieron un gran retroceso tiempo atrás, cediendo terreno
al pino albar y el pino negro. Sin embargo, se están recuperando a buen ritmo debido a que es una
especie fuerte que arraiga bien en el terreno donde antaño habitaba. Esto quiere decir que rara vez
encontraremos abetales puros, salvo contadas excepciones, pero ya os avanzo, no es un impedimento
para dar con las morchellas. Al contrario.

En las observaciones que llevo realizando desde hace unos años, he comprobado que incluso en los
bosques donde los pinos son mucho más numerosos que los abetos, las
morchellas siempre fructifican alrededor de los abetos y faltan en los pinos, independientemente de la
proporción entre el número de pinos y el de abetos. Quiero decir que aunque solamente haya uno o dos
abetos por innumerables pinos, las múrgulas van a ellos, y aparecen en grandes cantidades.
Especialmente la Morchella purpurascens y la Morchella vulgaris var alba (en realidad una tipo
de Morchella vulgaris adaptada al ecosistema de los Pirineos, exclusiva de los abetos, a diferencia de
la Morchella purpurascens, que no hace ascos a los pinos rojos). La clave, en estos casos, es ir
fijándose en aquellos abetos dispersos por el monte alrededor de cuyos pies se concentra la
producción de múrgulas, siempre en grupos numerosos.
Diferencia entre Morchella vulgaris var alba en humus de abies alba (abeto) y Morchella esculenta
sobre humus de fraxinus angustifolia (fresno de hoja estrecha)
Por supuesto, las morchellas también se encuentran en bosques de pinos más bajos, donde el abeto es
inexistente, pero ya digo, nunca en la cantidad que se encuentran ahí arriba, en localizaciones más bien
dispersas. Ahora bien, no valen todos los abetales y, en todo caso, depende del tipo de suelo y la
vegetación arbustiva. Ya sabéis pero lo repetiré una vez más: base calcárea, presencia de arbustos
como el boj –en cuyo pie se refugian a menudo– el enebro y no pocas veces rosales silvestres. Hierba
antes que musgo. Sol al comienzo de la temporada y zonas más frescas hacia el final.
Esta temporada ya está siendo una pasada, pero será aún mejor de lo que nos esperamos. Pero
después de este año, ¿qué vendrá? ¿Serán así los siguientes?
Se aceptan apuestas.
Fiebre murgulera 2017
Ya se palpa en el ambiente la fiebre murgulera ¡y aún estamos a principios de marzo!Los murgulaires
están ojo avizor y el correo está que arde…¡Me encanta! La verdad es que la cosa promete… en
determinadas zonas. No está de más repetirlo: año de nieves, año de bienes. Parece evidente, pero
como estoy recibiendo algunos correos con dudas, lo aclaro para el que no lo sepa.
La nieve es agua que se acumula en la superficie del suelo y se va filtrando poco a poco tierra adentro
durante el deshielo. Los micelios que permanecen inactivos a causa del frío (es su reloj biológico) a
varios metros de profundidad, van recibiendo ese agua filtrada conforme avanza el invierno y se acerca
la primavera. Cuando se alcanzan unas temperaturas mínimas y máximas de pronto se activan y, si han
sido bien regados, brotan en la superficie nuestras queridas setas. Estas floradas, dependiendo del tipo
de seta y la orientación, pueden prolongarse durante semanas o meses. Así que si la meteorología
acompaña –que llueva, que llueva– estaremos entretenidos hasta bien entrado junio.
La nota de prensa de Meteocat a día de hoy es bastante indicativa: si el mes de enero fue frío y
lluvioso en general, el de febrero ha sido cálido y seco en buena parte de Catalunya. Salvo en el Pirineo,
Prepirineo central y oriental, y litoral y prelitoral Norte y Sur. Tomad nota. Esto se debe a la mayor
exposición de aquellos lugares a los frentes atlánticos y, en los casos del litoral y prelitoral Norte y
algunas zonas del Prepirineo oriental, a la influencia de los temporales de Levante, particularmente
húmedos y beneficiosos.
Los temporales de viento también se están notando. Mala noticia. Si hay un elemento especialmente
perjudicial para las múrgulas es el viento, sobre todo a comienzos de temporada, cuando las múrgulas
buscan los sitios más soleados y expuestos..
La pregunta de rigor en estos momentos es: ¿qué podemos esperar para las próximas semanas o
meses?
En principio, además de ir a recoger espárragos en cotas muy bajas, que la nieve vaya derritiéndose en
las cotas altas y broten los primeros marçots. El gran @Tomeusala ya los ha fotografiado. Poca broma.
Después vendrán las múrgulas de cotas bajas, desbroces, quemados y también riberas, y pinta que la
florada será muy irregular. Otro grande, @Eudaldesteve, ha fotografiado una múrgula pequeñita a 400
metros en la Garrotxa este fin de semana. La suerte está echada… Los perros viejos saben de lo que
hablo.

Notas, consejos y enlaces de interés


CONSEJO: vigilad vuestras murguleras. Y si ves múrgulas pequeñitas, ¡déjalas crecer!
NOTA: Sobre la salida murgulaire ya iremos hablando, pero como dije el año pasado, no va a ser coser y
cantar… ¡Hay que hacer deberes chavales!
Os dejo al final algunos enlaces a la web con información que os puede ser útil (setas chivatas,
mapas…).
http://www.elmurgulaire.com/psssss-no-me-seas-chivata/
http://www.elmurgulaire.com/colmenillas-rubias-a-fondo/

http://www.elmurgulaire.com/morchellas-la-importancia-de-la-ecologia/
http://www.elmurgulaire.com/las-morchellas-y-los-abetos/
Y aprovecho para comunicaros que la web del murgulaire se va a remodelar a conciencia que ya le
toca. La web actual se mantendrá hasta que saquemos la otra con el mismo dominio. Yuhu!
¡Hasta pronto!
Per Sant Josep, la múrgula…
Por San José, las múrgulas no han asomado su pico. Así dice el refrán, aunque de momento múrgulas
hemos visto pocas este comienzo de primavera del 2017. De nuevo, el gran @eudaldesteve ha marcado
el camino ante la sorpresa de todos (ay el Ripollès y sus múrgulas rubias…). Muchos son los llamados,
pero pocos los elegidos. Esto es así. Mención especial merece también @silibol y sus múrgulas de
Santa Eulàlia de Ronçana.
Con el anticiclón rondando por la Península desde hace semanas, las últimas lluvias previstas se
desviaron hacia el Levante (Valencia, Alicante, Murcia, Albacete, Almería y Granada) y en Catalunya no
ha caído ni gota. Sucede además que por el día se alcanzan máximas muy altas (de casi 25 grados y
más) pero las mínimas continúan siendo bajas. En Das (Cerdanya) se registró una máxima de 28 y
mínimas por debajo de 0 en un mismo día. El cambio climático no está dando tregua. Si los micelios se
activan entre los 20º de máxima y 10º de mínima más o menos echad cuentas…
Así que las floradas vistas en zonas del litoral Central y Norte se han detenido. ¡Qué sorpresa verdad!

Silvia y las múrgulas de su pueblo. ¡Otra crack!


Para esta semana de nuevo pronostican lluvias y bajadas de temperaturas. A ver si está vez pasan por
aquí.
No pocos murguleros andan estos días riberas arriba y abajo, yo entre ellos, sin resultados. ¡Qué se le
va a hacer! Yo de momento, espero.
Y aprovecho para comunicaros que el diseño de la nueva web ya está en marcha y espero publicar el
próximo post en ella. Hasta entonces… ¡seguid buscando murgulitas! Nunca se sabe…

Salida a un quemado.
Más sabe el diablo por viejo. El otro día hicimos una escapada entre semana para visitar un quemado.
Según mis cálculos, después de las últimas lluvias y tras varias semanas de calor y tiempo estable, era
el momento ideal para desplazarse hasta allá. Como la mayoría de vosotros sabréis, un quemado
puede producir mucha múrgula al año o dos después del incendio. Si todo va bien.
Al llegar al quemado la sorpresa es mayúscula (ingenuo de mí). Junto al borde de la carretera que da
directamente al quemado, una fila de coches aparcados y otros que vienen y van. Un nutrido grupo de
jubilados peina en solitario el terreno, que no es muy grande ni exigente. No nos dejamos intimidar. La
señal es buena y puesto que somos jóvenes, podemos hacer valer nuestra mejor condición física.
Al poco rato encontramos la primera múrgula negra, a escasos 15 metros de un paso donde ha
concurrido un pequeño grupo de jubilados. Son tres. Mientras realizo unas fotos y compruebo si hay
más, le digo a mi compañera que ponga la antena en su conversación. Previsible:
—Bueno, sí… Alguna se hace… En el palomar… El otro día…—
Con más razón, decidimos hacer uso de nuestra “superioridad física” y alejarnos un poco del meollo.
Más lejos peinamos el terreno confiando en que nadie haya pasado antes por allí.
Tras unas horas el resultado no puede ser más desalentador. Lo único que hemos conseguido es una
múrgula de esas monstruosas que, abandonadas a su suerte sin nadie que las recoja, parecen
cualquier cosa menos una múrgula. Decidimos volver al coche.

Las múrgulas de quemado que crecen apartadas a veces alcanzan tamaños desproporcionados. Esta
pesaba más de medio kilo
A esa hora casi todos los jubilados se han marchado ya. Menos dos. Son los que habían llegado antes
que nadie y charlaban con un tercer jubilado junto a nosotros. Sin haberse alejado del coche y del borde
de la carretera, muy lentamente apuran sus pasos antes de dar la jornada por concluida. Entonces uno
de ellos, el más mayor pero en forma, pasa cerca de nosotros y entablamos conversación.
—¿Cómo ha ido?— Le pregunto.
—Bueno, poca cosa… Un treintena cada uno…—
Es el momento de contrastar los botines. Me acerco a él. Ojo al look: ropa de camuflaje. Ninguno de los
dos lleva cesta. Cada uno lleva una saca en bandolera, muy discreta, donde arrojan las capturas. Me
acerco a ella. El hombre me deja ver pero no tocar. Las hay rubias y morenas.
Aparenta estar algo desanimado y exhibe ante mí una falsa modestia. Su sonrisa de satisfacción le
delata. Me dice que ya llevan unos días, desde la semana anterior, cogiendo. Y mucho. El otro día
recogió 160 ejemplares. Y así sigue: 5 kilos en una desbroce cerca de Navarcles con su compañero,
otras tantas no sé dónde…
Empiezo a caer en la cuenta de la jugada. Van uniformados: ropa discreta, sin cesta ni la típica bolsa de
plástico que suelen llevar los buscadores aficionados para no levantar sospecha. Siempre
entresemana, un día paran aquí y otro allá. Saben donde buscan: quemados, desbroces… Nos cerraron
hábilmente el paso de la zona quemada que les quedaba por explotar y nos dejaron las migajas.
Me hubiera gustado que en ese momento alguien me recordara:
¿Qué pensabais acaso? Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
13 Comentarios

1.
eudald esteve 03/04/2017 at 5:15 pm - Reply
Si , lo cierto es que hay que estar muy atento, a el momento que van a salir , porque al cabo
de pocos dias ya esta todo peinado , a no ser que el terreno quemado sea muy grande , y
vayan saliaendo a diferentes alturas . Es triste , pero hay que apuntarse las zonas quemadas
en verano .
un abrazo


elmurgulaire 03/04/2017 at 5:58 pm - Reply
Sí así es. De todas formas, por lo menos aquí en Catalunya, suelen estar muy
masificados. A mí nunca me han dado buenos resultados. Me quedo con las
murgoleras de siempre �
Abrazo

2.
august serra 03/04/2017 at 5:53 pm - Reply
Impresionante la foto. Nunca havia visto ninguna. Siempre es bueno aprender de un experto.
Merci.


elmurgulaire 03/04/2017 at 5:57 pm - Reply
Muchas gracias!!!! �

3.
Joan Ribas 18/04/2017 at 7:58 pm - Reply
Curiosamente yo también estuve en un quemado a finales de marzo (quizás sea el mismo
que aparece en la foto) y me encontré con uno de esos abuelos con una bolsa en bandolera,
que no tenía muchas ganas de hablar.


elmurgulaire 26/04/2017 at 4:21 pm - Reply
Hola Joan cuánto tiempo jeje! Perdón por no haberte contestatado, pero con esto
del cambio de web no me había dado cuenta. Fijo que es el mismo! Qué tal la
temporada?
Un saludo!
4.
mctwist 25/04/2017 at 9:51 am - Reply
hola buena, parece una greixa ,nunca hubiera pensado que fuera una rabasola muy wapa

5.
Joan Ribas 28/04/2017 at 2:59 pm - Reply
De moment esperant les d’alta muntanya, a veure si es deicideixen a sortir. No em queixo,
però per a mí, en estassat i cremat, va ser una mica millor l’any passat.En ribera, les més
dificils, mica en mica vaig millorant.


elmurgulaire 28/04/2017 at 3:21 pm - Reply
Molte bé! Les d’alta muntanya aquest any trigaran un poc més. La temporada de
cremat i estassat a mitja i baixa altura em sembla que no ha sigut gaire bona… Però
la d’alta muntanya si tot segueix així serà bona!
Salut!

6.
Joan Ribas 13/03/2019 at 10:39 pm - Reply
Una observació, crec que el bolet que tens a la foto no és una múrgola: “Lo único que hemos
conseguido es una múrgula de esas monstruosas que, abandonadas a su suerte sin nadie
que las recoja, parecen cualquier cosa menos una múrgula”
Ara no recordo el nom que em van dir, però jo també en vaig trobar vàries d’aquestes al
cremat de Bonastre fa un parell d’anys. Surten només en llocs cremats on s’han assolit
temperatures molt elevades, generalment prop de pins cremats de considerables
dimensions.

7.
Joan Ribas 13/03/2019 at 11:14 pm - Reply
Crec que es tracta d’una Peziza proteana f. parassoides. A mi també hem va passar, al
principi semblava que havia trobat una pila de múrgoles deformades i recremades pel
damunt, com si haguessin patit una insolació. Quan ja en tenia més d’un quilo vaig parar de
collir-les, per que se’m va ocorrer tallar-ne tres o quatre per la meitat. Cap d’elles tenia tronc.
Vaig sospitar i en vaig enviar unes fotos a l’Enric Gràcia.


elmurgulaire 15/03/2019 at 10:49 am - Reply
Ok Joan prenc nota!! No ets el primer que m´ho diu. Podria ser, el cas és que aquesta
feia olor a morchella, però és difícil saber ben bé… En qualsevol cas, gràcies per
l’aclaració!
Una abraçada

8.
Joan Ribas 15/03/2019 at 3:41 pm - Reply
Les que vaig trobar jo, també feien una olor molt intens (potser més intens que les múrgoles
autèntiques) i en un principi jo vaig interpretar que eren múrgoles velles recremades pel sol,
però al trobar-ne tantes vaig començar a sospitar.

Los secretos de las múrgulas (I)


Los artículos sobre colmenillas suelen comenzar enumerando los siguientes nombres: colmenillas,
morillas, cagarrias, morronglas, doncellas, piñas, karraspiñas, múrgulas, ariganys, múrmules, murgues,
rabassoles… algunas de las denominaciones que popularmente ha recibido este preciado hongo en
la Península Ibérica, en las Islas Baleares e incluso Canarias. Y adopta otros tantos a lo largo y ancho
del mundo, ya que las morchellas son especies cosmopolitas ampliamente distribuidas en
el Hemisferio Norte (Europa, Oriente Medio, Rusia, China, Japón, EE.UU., Canadá…) y citadas, con mayor
frecuencia en los últimos años, en zonas del Hemisferio Sur como Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda
o Chile. El posible desconocimiento en otras áreas del planeta sugiere que su distribución es aún
mayor de lo que suponemos.
Sin embargo, el misterio y la confusión siguen envolviendo todo lo relacionado con las morchellas:
desde sus épocas y zonas de recogida a su clasificación taxonómica. Baste un ejemplo: si bien la
literatura científica acota la presencia de colmenillas a la primavera, desde hace tiempo se sabe que
fructifica también en otoño en bosques alterados del litoral mediterráneo. Se ha llamado Morchella
autumnalis (Leuba, 1890) y aunque rara, no la encontraréis en ningún manual actual. Por otro lado, es
sabido que la gran variedad morfológica de las colmenillas al microscopio es mínima. De modo que la
cautela sigue guiando a la mayoría de investigadores, muchos de ellos sin recursos, que no quieren
jugarse su prestigio enredándose en líos taxonómicos de difícil solución. Por ello, algunos guardan
celosamente sus descubrimientos, temerosos de que al final sea otro quien se apunte los méritos.
Desde mi punto de vista, estas son las razones de la tradicional escasez de literatura sobre colmenillas,
cuando no contradicción.
Las publicaciones científicas que sobre todo en los últimos años y en lengua inglesa se han dedicado a
las colmenillas, contrasta con la escasez de referencias históricas o literarias en los textos clásicos. A
diferencia de otras especies, que por sus diferentes usos han pasado a la historia por la puerta grande,
como es el caso de las Amanitas[1]. Y lo mismo sucede a nivel de “usuario”. Es por ello que decidí abrir
la primera web dedicada completamente a las colmenillas desde una perspectiva humanística. ¿Cómo
podía ser que una seta tan popular y buscada fuera tan extraña para el no-iniciado a día de hoy?
Desde que abrí la web en enero de 2014 he recibido muchos mensajes comentando la dificultad de
encontrar información útil acerca de las morchellas, más allá de sus problemas taxonómicos y de
índole micológica. Dicho sea de paso, temas que parecen interesar muy poco a los buscadores, más
preocupados, con razón, en llenar la cesta antes que en escudriñar sus misterios. Como muchos de
vosotros, yo creo sin embargo, que el éxito del buscador depende directamente del nivel y la amplitud
de sus conocimientos. Por ello os propongo esta perspectiva o mirada amplia que, tomando en
consideración factores diversos, permita alcanzar un objetivo común: comprender el funcionamiento y
actividad de las colmenillas en diversos entornos.
La pasión por conseguir este objetivo es algo que, como he podido comprobar, compartimos
micólogos y neófitos aficionados. En las conversaciones salen a relucir los encuentros más
inesperados con estas setas misteriosas. Una seta que te encuentra a ti antes que tu a ella, como suele
decirse. Yo las he visto crecer en suelos rocosos y arenosos, en riberasjunto a fresnos,
en caminos junto a encinas y robles, en bosques de coníferas del Pirineo, en antiguas carboneras,
en tierras removidas, en quemados, en desbroces, junto a un montón de estiércol… ¡Las he visto salir de
las piedras e incluso en jardineras! Las he visto también de muchos colores: blancas, grises, amarillas,
naranjas, ocres, verdes, púrpuras, negras…
Múrgula rubia (Morchella esculenta) naciendo de una piedra en pleno bosque de abeto. Junio 2013
Desde mi punto de vista, uno de los mejores libros que se han escrito sobre colmenillas está
descatalogado y desacreditado científicamente: Les morilles de Jacquetant. En general, hay dos
grandes escuelas o tendencias de investigación: una francesa representada hoy por Phillipe Clowez; y
otra americana, a la que pertenece Michael Kuo y O’Donnell entre otros investigadores. Clowez, que
cuenta con notables colaboradores españoles, ha propuesto una división y subdivisión del
género Morchella hasta donde le alcanza la imaginación, a veces partiendo del análisis de un solo
ejemplar e incluso sin microscopio. Kuo en cambio, basando sus estudios en los análisis de ADN, ha
determinado que la variedad morfológica de las colmenillas no se corresponde (tampoco) a lo
restringido de sus perfiles genéticos. Que son, entre Europa y Norteamérica, por lo menos 27 y 36
perfiles filogenéticos distintos para las colmenillas negras y las rubias respectivamente. Muchos, pero
menos de lo que pensaban algunos. Y lo que es más, las colmenillas exhiben un fuerte endemismo
continental y provincianismo, por lo que los nombres tradicionales de la literatura europea deben dejar
de aplicarse a las colmenillas del resto de continentes en la mayoría de los casos.
(http://www.tandfonline.com/doi/full/10.3852/14-166).
En España, situada en un punto intermedio, los herederos de la humilde pero pionera escuela de
Palazón luchan por mantener vivo el legado de su mentor, el gran Fernando Palazón. Este se basa en la
observación, el seguimiento durante años y la compilación y contraste de datos, protocolos habituales,
que actualmente deben completarse con análisis de ADN. Y esto no está al alcance de todos.
Por supuesto, no es de modo alguno mi intención contribuir a esta y otras polémicas científicas de las
que por mi formación, soy ajeno. He decidido recopilar y ampliar los conocimientos hasta ahora
recogidos y compartirlos con todos vosotros y vosotras aquí. Espero que os sirva para conseguir
vuestras metas, sean cuales sean.
Así pues, en la próxima entrega de la serie “Los secretos de las múrgulas” el gran Eudald Esteve nos
contará (casi) todo lo que sabe de las múrgulas rubias y su hábitat más habitual: los bosques de ribera
o de caducifolio. Hasta entonces…
[1] Por ejemplo la phaloides, que diera muerte al Emperador romano Claudio, y
la muscaria, protagonista de relatos e iconografías emblemáticas (Alicia en el país de la maravillas;
Gaudí…)

Secretos de las múrgulas: desbroces y quemados


La serie “Los secretos de las múrgulas” sigue abierta a la colaboración. En este caso, Joan Ribas nos
cuenta sus secretos sobre las múrgulas de desbroce y quemado en cotas bajas y a principio de
temporada. Muchos las buscan pero pocos dan con ellas. Prestad atención.
LES MÚRGOLES D’ESTASSAT I CREMAT A COTES BAIXES
Recordo el meu primer contacte amb la múrgola quan tenia 6 o 7 anys. Devia ser l’any 1970 o 1971,
quan el meu pare, pagès establert a Sant Andreu de la Barca, que tenia les terres a tocar del riu
Llobregat, es va presentar un vespre a casa amb sis o set bolets molt estranys embolicats amb el
mocador. Les havia trobat sota una pomera i un veí del camp li havia dit que eren molt bones.
A mi si més no em despertava molta curiositat aquelles formes, acostumat a veure només rovellons,
pebrassos i pinetells (actualment anomenats mollerics, però que al meu poble i d’altres de la zona
sempre els hem anomenat com a pinetells), bolets que collia el “iaio” del Prat quan venia a Sant Andreu
a passar uns dies.
Després d’això, un llarg parèntesi fins a l’any 2004. Un diumenge de primavera llegint La Vanguadiavaig
veure un article que deia que s’estaven collint moltes múrgoles als voltants de Sant Llorenç Savall, on hi
havia hagut un gran incendi l’estiu anterior. El dissabte següent vaig decidir atansar-me cap allà, sense
saber molt bé per on començar. L’espectacle era desolador, milers d’hectàrees cremades, boscos
completament devastats on havien extret la fusta que era aprofitable, terres regirades per maquinària
pesada, camins oberts en mig del fang d’una primavera extremadament plujosa. Vaig parar allà on vaig
veure alguns cotxes aturats i al marge d’una pista vaig trobar la primera. Després d’endinsar-me en la
immensitat del no-res i quedar amb les vambes enfangades fins als mitjons i els braços i cames
emmascarats, vaig aconseguir reunir més d’una quarantena d’exemplars. Al cap d’una setmana hi vaig
tornar, però en tot el matí i sabent ja on anava, en prou feines vaig poder-ne reunir una vintena. En aquell
moment poques conclusions vaig poder extraure, era molt nou en la matèria i tenia un total
desconeixement.

No va ser fins a la primavera del 2009 quan en una sortida de la revista Descobrir amb el mediàtic
escriptor de llibres sobre bolets Marc Casabosch, vaig fer un intent de conèixer més profundament
aquest bolet. Ens vàrem reunir a un bosc de l’Alt Urgell i va començar la recerca. Jo no en vaig veure
cap, si no fos perquè un altre company de sortida em va dir que acabava de passar pel damunt de dues
múrgoles. Entre tots poques en vàrem trobar, però la sortida va estar bé i alguna cosa més vaig poder
aprendre.
El 24 de gener de 2009 es va produir una situació de ventades molt fortes al Baix Llobregat, amb
el resultat de dotzenes de milers de pins tombats. Això va suposar durant els anys 2010 i 2011 la
meva graduació en múrgoles, ……. si es pot dir que en múrgoles et pots graduar alguna vegada.

Mentrestant em vaig donar d’alta al fòrum de boletaires que havia creat en Marc Casabosch “El secret
més ben guardat”, i amb l’ajuda directa del Marc, al qual li vaig formular algunes preguntes durant
l’hivern del 2010 sobre la probabilitat de trobar múrgoles al Baix Llobregat després de les ventades, ja
que havia estat un hivern bastant plujós, i ell em va animar a buscar-les.
Devia ser un diumenge de principis de març, quan la meva parella l’Àngels i jo vàrem fer una sortida a
la localitat veïna de Pallejà on havien netejat importants zones de bosc (ara ja es pot dir el lloc, ja que
han passat molts anys i segurament en passaran molts més fins que tornin a sortir de nou). Quan ja
tornàvem cap al cotxe jo estava mirant a l’Àngels, quan ella amb una cara somrient m’assenyala al
darrer meu i em diu: “múrgoles”. Jo al principi pensava que m’estava prenent el pèl per la meva
obsessió continuada amb aquests bolets, però em vaig girar i era veritat, davant meu tenia un parell de
múrgoles.
El 7 i 8 de març va caure una espectacular nevada i fins a mitjans de març no vaig tornar-hi, ja que
tota l’explosió primaveral havia quedat aturada. L’espectacle va ser meravellós, no exactament al
mateix lloc on l’Àngels va veure les dues primeres, però sí en altres zones del bosc. N’hi havia per tot
arreu, en alguns llocs de grandària considerable. Va ser un no parar fins a finals d’abril en diferents
boscos de Pallejà, Corbera, Sant Andreu de la Barca i Torrelles de Llobregat.

El 2011 varen tornar a sortir amb molta menys intensitat als mateixos llocs, en altres llocs no va sortir
res, però en un bosc que el 2010 només n’hi vaig trobar una i en el qual jo tenia molta fe, a l’any següent
vaig poder omplir uns quants cistellets en dies diferents. Segurament el van estassar més tard i per
tant el primer any no va donar fruit.
Després d’això, els anys següents ja vaig començar amb les còniques d’alta muntanya i posteriorment,
aquests últims anys, ja m’he dedicat també a les rosses de ribera. Almenys en aquests indrets, si es
donen les condicions, surten cada any als mateixos llocs.

Climatologia
Les temperatures juguen un paper molt important en la sortida de la múrgola. Quan les mínimes arriben
a 7 o 8 graus i les màximes entre 16 i 18, en dies continuats, pot ser un bon moment per començar a
cercar-les. Evidentment, l’absència de vent i la quantitat de precipitacions ajuden a la seva
proliferació, si bé aquestes últimes juguen un paper secundari, ja que amb escasses pluges també
poden sortir, però en molta menys quantitat.
La manca de precipitacions pot ocasionar que el procés de creixement d’una múrgola quedi paralitzat.
Aquest és el cas d’una que vaig localitzar l’any passat en un estassat prop de casa; en prou feines feia
un centímetre, i a causa de la manca de pluges no va evolucionar en vàries setmanes. Després, quan
van venir les pluges, aquesta va desaparèixer, segurament es va assecar, però per les rodalia en van
sortir de noves molt ufanoses.

Algunes
conclusions…
Les conclusions a
què vaig arribar és
que les múrgoles
els agrada més les
terres arenisques
d’argila
vermella que no pas
els llocs de
llicorella, on no en
vaig trobar cap.
Això també ho he
pogut comprovar a altres zones de cotes baixes. Les zones més bones, allà on ha entrat maquinària
dins el bosc, allà on han arrossegat troncs, on han barrejat les restes orgàniques amb la terra
superficial, les piles de troncs d’arbres cremats, els marges dels camins oberts o ampliats, els forats
deixats pels arbres caiguts, i una cosa molt curiosa, a la terra que envolta les soques tallades dels
arbres caiguts. Sobre aquest últim punt tinc la meva teoria: les vibracions de les motoserres estimulen
el naixement de múrgoles en aquests llocs.
També són llocs bons allà on s’escorre l’aigua quan plou, sempre que la terra sigui arenisca i no hi hagi
vegetació. Això ho he pogut comprovar tant a estassat com a cremat. A Sant Llorenç Savall en vaig
trobar unes quantes en torrents secs per on baixa l’aigua quan plou i al Baix Llobregat també.

Anatomía de una murgulera (I)


Los secretos de las múrgulas: «localización»
Antes de nada, quiero felicitar a todos los lectores el año nuevo 2019 y comentar, de paso,varias cosas.
Una, que la web de elmurgulaire.com cumple 5 años al pie del cañon. Dos, lo extraordinaria que ha sido
la temporada de setas 2018, en primavera y en otoño… ¡No os quejaréis!
El Servei Metereològic de Catalunya nos da una explicación:
https://govern.cat/salapremsa/notes-premsa/320163/2018-any-calid-extraordinariament-plujos-
catalunya
Dicho esto, la pregunta que ronda ahora en la cabeza de los boletaires más avezados es ¿qué pasará
con las múrgulas este año 2019? A estas alturas es difícil saberlo, pero no está de más echar la vista
atrás y recapitular lo que hemos aprendido a lo largo de estos años.
De hecho, os prometí –me prometí– un informe sobre la temporada de múrgulas 2018. Pero
pensándolo bien, por eso de no repetirme mucho con lo de las lluvias de enero y no sé qué de la altura y
orientación…, me he propuesto hacer un artículo diferente. Os cuento.
Hace ya seis años, desde 2013, que llevo visitando una murgulera a la que tengo mucho cariño y que
me ha enseñado muchas cosas de las múrgulas. Por eso quiero compartir con vosotros –hasta donde
pueda llegar– algunos datosrecopilados del periodo 2013-2018.
La perspectiva del tiempo
Para realizar este análisis se han debido cumplir algunas características de “localización” que señalaba
mi admirado Fernando Palazón en su célebre artículo El género morchella en los bosque de coníferas
del Alto Aragón (link aquí); una y mil veces recomendado desde estas páginas. Y me he dado cuenta de
aspectos que antes pasaron desapercibidos. Aquí me permitiréis que me extienda un poco.
Corrían los años 2012-2013. Tras mis primeros encuentros con el género Morchella en años anteriores
me vino definitivamente la fiebre murgulera. Mi pareja y yo dedicábamos buena parte de nuestro
tiempo libre, desde final del invierno hasta bien entrado el mes de junio, a buscar colmenillas. Eso
formaba parte de una errática estrategia de búsqueda que nos daba más disgustos que otra cosa.
Íbamos dando palos de ciego.
Complementariamente, yo empleaba bastante tiempo examinado artículos y buscando información
sobre múrgulas en la web y las redes sociales, con el fin de revertir esta situación. Como ya habréis
comprobado algunos de vosotros, casi todo este esfuerzo fue en balde. Este fue el motivo que me
empujó a abrir la web de elmurgulaire.com unos meses después. Pero un día di con Palazón y cambió
mi suerte.
El concepto «localización»
Según Palazón, para realizar el seguimiento de una localización de colmenillas debían cumplirse
algunos requisitos esenciales. A saber: el rigor científico y, no menos importante, la dificultad de
acceso. Así decía:
Una de las formas más seguras para arrojar un poco de luz sobre la secuencia de desarrollo biológico
de las especies del género [morchella] es la de tener «inventariadas» varias localizaciones sobre las
que poder hacer numerosas observaciones a lo largo de la estación y durante varios años. Esto no es
fácil, pues al ser especies buscadas con fruición, hay que realizar las observaciones en los lugares más
intrincados y menos accesibles

Fernando Palazón,
Así pues, la elección del terreno y la dificultad de acceso eran las claves del éxito. De ahí a los “grandes
grupos” de morchellas como la vulgaris var alba y la purpurascens que Palazón describía en sus
tratados había un paso. Y había que dar ese paso.
De modo que en la primavera de 2013 me lancé a la montaña a poner a prueba las enseñanzas del
maestro. Para los más aventajados, la temporada de 2013 estaba siendo ya excepcional –“l’any de la
múrgula” como se decía en los foros– y aunque fuimos recogiendo múrgulas aquí y allá, no dábamos
con la “localización”. Fue a comienzos de junio de 2013 que se me encendió la bombilla:
—“este sitio no puede fallar”.
¿Por qué? os estaréis preguntando. Quizá os lo cuente algún día…
El caso es que el terreno no era demasiado ácido, con presencia de pinos y abetos y de difícil acceso.
Caminábamos por una senda muy empinada, casi un cortafuegos, en cuyos extremos
hallábamos claros en el bosque y márgenes herbosos y floridos. El abetal era muy espeso
a los lados y casi no se podía caminar a través de él. El acceso a las zonas abiertas era
muy exigente y nos dejó sin aliento. Seguíamos una pista cuando, ya exhaustos y pasados
por el agua de la lluvia, decidimos bajar a la pista principal por lo que parecía una torrentera
seca. Fue dar cuatro pasos hacia abajo y de pronto, entre los pies de los bojos, pinos rojos
y majestuosos abetos aparecieron las primeras múrgulas rubias. ¡En un bosque de pinos y
abetos!

El Murgulaire,
Para nuestra sorpresa, aquellas múrgulas rubias coincidían con la descripción que Palazón había dado
de la Morchella rotunda; como todavía gusta de llamar mi amigo Eudald a esta especie, siguiendo a su
admirado Jacquetant.
¿Os lo podéis creer? Un poco más abajo, sobre un lecho de piedras blancas nacían las
primeras Morchella purpurascens. Al principio parecían como las otras especies de la mal
llamada Morchella elata –también descrita por Palazón en su tratado–. Pero las enseñanzas del
maestro nos ilustraron de nuevo: las tonalidades púrpura que caracterizan esta especie se acentuaron
al rato de la recolección. Bingo. Habíamos dado con una «localización».

Morchella rotunda y Morchella purpurascens. Junio de 2013


Dos semanas más tarde volvimos a la localización, convencidos de que nadie más habría llegado hasta
allí buscando colmenillas. Y allí estaban…
Eran vísperas de San Juan. Hacía un día radiante. Como había llovido durante este tiempo y aún
refrescaba en la montaña, volvimos a la “murgulera”. Una vez allí, las múrgulas nuevamente pusieron a
prueba nuestra capacidad de asombro. Las pequeñas murgulitas que habíamos dejado en la
localización se habían vuelto “ejemplares maduros y robustos”. Y no sólo eso, al ampliar el perímetro
de búsqueda más allá del lugar de descubrimiento, literalmente en medio del camino, fueron
apareciendo ejemplares que, por la época del año y el clima favorable, tenían un tamaño descomunal.
Pocas veces he visto múrgulas tan grandes en medio de un camino.
Morchella rotunda en bosque de abetos, 23 de junio de 2013

23 de junio de 2013
Conclusión
No os cuento esta anécdota porque sí. Es importante volver a ella para extraer conclusiones acerca del
comportamiento de las múrgulas seis años después. Porque tras estos 6 años, esta localización no ha
dejado de producir múrgulas rubias, morenas y púrpuras, aunque las apariciones se han ido
desplazando de un lugar a otro, dejando de producir en una zonas y produciendo en otras cercanas.
Los comportamientos de cada especie tampoco son los mismos; unas son más regulares que otras. Y
la vegetación ha crecido descontroladamente modificando poco a poco el paisaje. Pero como
decía Palazón:
“Donde el género se muestra en todo su apogeo es en los hábitats silvestres, donde
además su fidelidad a la localización se extiende año tras año a poco que las condiciones
climatológicas acompañen.

Fernando Palazón,
Bueno, pues esto es lo que analizaremos en el siguiente artículo de la serie Los secretos de las
múrgulas. Pero eso será ya en vísperas de la próxima primavera. Hasta entonces… salud!
9 Comentarios

1.
Joan Ribas 07/02/2019 at 7:27 pm - Reply
Buenas conclusiones, pero yo no encuentro ningún año exactamente igual y cuanto más sé
sobre ellas, me doy cuenta que me formulo más preguntas de por qué este año aquí no y en
el otro rincón más abajo sí.

elmurgulaire 16/02/2019 at 12:26 pm - Reply
Totalmente de acuerdo Joan! Y los años que sale la Morchella rotunda en los
abetales y otros no, la mayoría, aún siendo buenas temporadas… Sigo sin
entenderlo. A ver qué nos repara este año �
Un saludo

2.
Eduard soumassa 09/02/2019 at 11:52 am - Reply
Aun siendo una seta tan cosmopolita, si q podemos extraer , ciertos patrones de
localizacion, detalle importante para no gastar tanta gasolina y tiempo en su busqueda, el
tema entiendo es acertar de lleno cuando nuestras MURGULERAS estan activas segun unos
parametros ya estudiados previamente.
Buen articulo siempre curioso y aprendiendo!!!
Gracias.


elmurgulaire 16/02/2019 at 12:29 pm - Reply
Hola Eduard!
Sí el tema de la gasolina y el tiempo están ahí, pero para saber cuando están activas
las murguleras no queda más remedio que acercarse unos días antes no sea que…
Mucho tenemos que aprender de ellas aún!
Un saludo y muchas gracias por comentar. De las múrgulas siempre falta debate!

3.
Eudald Esteve 23/02/2019 at 1:15 pm - Reply
Bon article , Coco , jo si considero que casi sempre surten els mateixos llocs , però no
sempre amb la mateixa intensitat , evidentment perquè depend molt del clima , i quant en
trobo en un altre lloc , crec que es mes perquè no ho habia inspeccionat abans , que no
perquè s haiguin mogut . I dic això perquè quant els anys vinents , torno a mirar aquets llocs
nous , en torno a trobar . Esperant que plogui aviat , una salutació i bona sort


elmurgulaire 24/02/2019 at 1:25 pm - Reply
Sí tens rao. Jo el que crec és que als boscos de coníferes del Pirineo les múrgules
“cóniques” (la purpurascens, deliciosa…) o negres són molt regulars, el que canvia és
la quantitat. Les múrgules rosses, en canvi, varien molt d’un any per l’altre…
Aviam si plou! Creuem els dits!
Un abraçada
4.
Eudald Esteve 23/02/2019 at 1:28 pm - Reply
Esperem que la intoxicació del restaurant de València , no sigui provocat per les murgules ,
cosa crec bastant difícil , a mes si era un menú degustació i amb un rissoto no crec que ni
haguessin gran cantitat . Però son especulacions , en aquets moments que escric , crec que
ancara no hi ha cap notícia nova .

5.
August serra 23/02/2019 at 7:13 pm - Reply
Coco: interesant article previ a la propera Temporada de múrgules. Crec que trobar-les cada
temporada requereix esforç, dedicació I que la temporada de pluges I temperatura siguin
molt adecuades.
Al costar tant de trobar-les, es lo que li dona aquest punt de misteri, alegria màxima quan les
tens I ja no parlem a la taula.


elmurgulaire 24/02/2019 at 1:27 pm - Reply
És l’alegria de les múrgules sens dubte! Per a mi cercar-les és addictiu! I aquest
esforç val la pena.
Una abraçada August!

Anatomía de una murgulera (II)


En el artículo Anatomía de una murgulera (I) abordamos el concepto localización, el cual, siguiendo
a Palazón, entendíamos que debían ser lugares intrincados y poco accesibles. Del mismo modo, nos
quedamos con que era en los hábitats silvestres donde el género se muestra en todo su apogeo y
donde, además, su fidelidad a la localización se extiende año tras año a poco que las condiciones
climatológicas acompañen.
Pues bien, hoy profundizaremos en la anatomía de una murgulera, pero entendiendo esta en un sentido
amplio: una zona más o menos extensa donde en varios y determinados puntos o
localizaciones, invariablemente, suele concentrarse la producción de colmenillas.
A continuación expondré algunos factores esenciales que, a mi juicio, ayudan a explicar el por
qué aquí y no en otro lugar.
El factor vertical
Cabe decir, como ya sabemos, que tipos de murguleras hay muchos: desbroces, quemados, zonas de
actividad forestal, viejas carboneras, bosques de ribera y de coníferas, etc. De estas nos quedamos con
los bosques de coníferas –especies arbóreas más representativas del Pirineo– poco alterados. Y lo
primero que quiero llamar la atención sobre este tipo de hábitats es que, en el caso de las múrgulas,
normalmente las grandes localizaciones suelen ser producirse en zonas acantiladas o embarrancadas.
Barrancos en definitiva.
—¿Por qué?
Pues sinceramente no conozco una razón “científica”, pero podemos deducir que
los barrancos son zonas de difícil accesoy por donde discurren con facilidad torrentes y
torrenteras. Aspecto clave, a mi juicio, para la localización de murguleras: zonas bien drenadas,
con abundante materia orgánica y agua. Pero ya volveremos a ello.

Nadie dijo que fuera fácil…


De momento nos encontramos con un primer factor a tener en cuenta: la verticalidad. Mientras muchas
murgulerasocasionales asociadas a quemados o desbroces pueden localizarse en zonas más o menos
planas como los bancales; las murguleras digamos “naturales” se hallan en zonas con cierta
verticalidad, aunque a veces las encontremos en ubicaciones algo más llanas (como los caminos).
Pero en el caso de esta murgulera en concreto, la verticalidad es un factor importante. La mayoría
de localizaciones se producen en pendiente. Es lo que los amigos August Serra y Eudald Esteve
denominan en catalán “margeres”.

Ejemplo de “margera”
Tipo de suelo
Ya lo hemos comentado en muchas ocasiones: el suelo es un factor de vital importancia y quizá el
más farragoso para los que no somos expertos en la materia. Parece ser que las morchellas no son
estrictamente micorrizas ni saprofitas –según algunos pueden ser ambas cosas–. Palazón pensaba
que la exigencia edáfica era determinante. Sus estudios demostraban que:
El PH en que [las colmenillas] alcanzan el óptimo de su desarrollo es ligeramente ácido,
entre 6 y 6,5, y que por debajo o por encima desciende la frecuencia de las localizaciones.
En sitios donde el PH baje de 5,5 o suba de 8 no se encuentra nunca

Fernando Palazón,

Calificación del suelo según su índice de PH


Por ello, los bosques calcícolas de coníferas suelen ser buenas localizaciones. El suelo por definición
es más básico pero las coníferas al parecer aportan la acidez extra que necesitan las colmenillas en
estos suelos. Factores que, también, confluyen en esta murgulera.
Vegetación
La vegetación es otro factor crucial. Como ya sabéis, hay muchos tipos de hábitats en función de la
vegetación, y esta murgulera concretamente, se encuentra en un bosque con
las características citadas: verticalidad, suelo ligeramente ácido, vegetación de coníferas.
Observemos algunos datos extraídos del Banco de Datos de la Naturaleza (BDN; Ministerio de
Agricultura):
Como veis, los abetos no son la principal especie de este bosque, por eso quiero hacer un apunte al
maestro Palazón. Palazón decía que:
Allí donde la abundancia del abeto es mayor, se constata que todas las apariciones de
colmenillas se producen en sus proximidades y faltan en los pinos y allí donde escasean
los abetos aparecen en las proximidades de los pinos, pero nunca con la abundancia con
que lo hacen los abetos y casi siempre en la orillas o en los claros de los bosques, donde la
acidez producida por la acículas es menor.

Fernando Palazón,
Pues bien, mi experiencia me ha demostrado que esto puede variar. En efecto, he constatado que
algunas localizaciones importantes se producen en bosques mayormente compuestos
de pinos y abetos dispersos. Pero ¡ojo! Las grandes localizaciones se concentran siempre junto a estos
abetos. Esto puede deberse a que el bosque original fuera de abetospero que debido a la acción
humana, se modificara el paisaje ganando terreno los pinos.
Un truco para localizar los abetos es acceder a algún punto con buena visibilidad y divisar desde allí
las copas de los abetos para tratar después de acceder a ellos.
Matorrales y plantas
En esta ecuación también entran los matorrales. Los matorrales pueden denotar riqueza orgánica,
muy necesaria para la producción de múrgulas. En esta murgulera hallamos en abundancia el boj, pero
también los matorrales espinosos y enebros, entre otros (fijaos de nuevo en la foto de más arriba que
muestra una “margera”). Estos matorrales aparecen en los márgenes y claros del bosque y
las colmenillas normalmente a sus pies.

Agua
Como decía, la presencia de torrentes y torrenteras es muy importante para la localización
de murguleras. Si hay algo en lo que coinciden todas las guías de setas es que el género morchella
es amante del agua.

Múrgulas cónicas junto al arroyo, en bosque de pinos y abetos


Muchas veces las localizaciones se producen en torrenteras secas o junto a las que apenas llevan
agua, o la llevan ocasionalmente. Aquí, las torrenteras atraviesan claros en el bosque o zonas de pasto
de animales. Buen lugar para buscar colmenillas y esta de la que os hablo tiene varios sitios con estas
características.
Los siguientes videos del año 2018 muestran una murgulera junto o en una torrentera seca:

Un factor adicional: el carbón


Palazón decía que en las antiguas carboneras próximas a los pinos y abetos no es raro
encontrar localizaciones, especialmente de Morchella deliciosa. Y esta murgulera parece ser un caso,
ya que en ella se
encuentran
todavía restos de
carbón en algunos
puntos.
Lo cierto es que no es fácil dar con ellas si no se tiene una información de primera mano, a día de hoy
difícil de conseguir. Y tampoco es seguro que una vieja carbonera produzca sí o sí murguleras.

Conclusiones y consejos
Como señalaba en las conclusiones del artículo anterior, en estos seis años de venir a este lugar las
localizaciones en algunos casos se han desplazado. La razón no la sé. Lo que sí sé es que cuando esto
pasa hay que ampliar los perímetros de búsqueda. Y año tras año seguir su rastro barranco arriba
barranco abajo. Siendo por lo general sitios complicados, inaccesibles y exigentes, tenemos años y
años, terreno y más terreno por investigar hasta cansarnos.

Pero si el terreno cumple con estos requisitos, a los que hay que sumar factores más variables como
la hidrometría, humedad, horas de insolación, etc., podremos disfrutar de la murgulera por muchos
años. Eso sí, las murguleras hay que cuidarlas.

Para ello, yo lo que hago, siempre, es cortar el pie de las colmenillas por la base y dejo la raíz enterrada.
Hay que tratar de no malmeter la superficie del suelo.

Y tampoco conviene recolectarlas a lo loco como si no hubiera un mañana. Es bueno dejar las
múrgulas que se vean más pasadas y las más pequeñitas para recolectarlas más adelante. Yo lo hago
y me funciona.
—¡Ah! Pero ¿y si pasa alguien por ahí y “me las quita”?

El riesgo está ahí, pero como digo, vale la pena correrlo.

He aquí los factores más importantes de la ecuación. Despejar la X es o debería ser tarea vuestra…
¡Hasta pronto!

Joan Ribas 09/04/2019 at 4:53 pm - Reply

Molt bon article, Carlos. Confirmo totalment lo de la verticalitat en els marges del bosc i

espais oberts, fins hi tot prats. També les torrenteres encara que estiguin seques. No tinc

tan clar lo de la preferència pels avets, potser per que els boscos on vaig jo són

majoritàriament de pins, i tampoc tinc tan clar lo de la vegetació, boixos, etc., ja que motes

vegades les he trobat ja fora del bosc properes a un marge vertical amb vegetació, però en

mig de l´herba del prat.

elmurgulaire 10/04/2019 at 9:10 pm - Reply

Moltes gràcies Joan!

Pel que fa els avets, depen una mica de l’espècie. Per exemple, la morchella

elatoides –relativament habitual als alzinars de la Península– al Pirineu nomes l’he

vist sota avet. La M. purpurascens, tot i que també surt sota pi, prefereix els avets

em fa l’efecte… L’herba en general les agrada molt a les múrgoles!

Una abraçada i creuem els dits per la temporada!

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