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LA NATURALEZA

HUMANA
DE JESUS
LA NATURALEZA
HUMANA
DE JESUS
EL VERBO SE HIZO CARNE,
Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS

A. DI FRANCA
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Indice
Introducción ........................................................... 9

I. LA ENCARNACIÓN.............................15
1. La Verdad bíblica.........................................17
2. Como hombre, Jesús era inferior a
los ángeles ....................................................21
3. Hecho similar a los hombres ....................25
4. Cristo asumió la naturaleza humana ....29
5. Cristo tomó de verdad la naturaleza
humana ........................................................35
6. Tomó la naturaleza humana caída ........39
7. Una naturaleza debilitada por cuatro mil
años de pecado ...........................................47
8. Era el cordero sin mancha y sin contami-
nación ............................................................51

II. LA NATURALEZA DE ADÁN Y LA


DE JESÚS ...........................................55
1. Tomó la naturaleza de Adán ....................57
2. Tomó la naturaleza de Adán después
de la caída ....................................................59
3. Tomó la naturaleza pecaminosa
de Adán .........................................................61
4. Estaba en una posición inferior a la
de Adán .........................................................63
5. La posición de Jesús era mucho
inferior ...........................................................67
6. Jesús vino en semejanza de carne
de pecado .....................................................75
7. Naturaleza caída, pero no corrupta .......81

6 - La naturaleza humana de Jesús


III. INCLINACIONES Y TENDENCIAS
HUMANAS .........................................89
1. Tendencias de la naturaleza humana ...91
2. Tendencias corruptas y depravadas
por el pecado ...............................................95
3. ¿Tenía Jesús flaquezas? .............................99
4. Cómo enfrentó las debilidades y
las pasiones ............................................... 103
5. ¿Poseía inclinaciones pecaminosas? .. 107
6. ¿Qué debe suceder con nuestras
tendencias naturales?............................. 113
7. ¿Cómo tratar las tendencias e
inclinaciones al mal? .............................. 117

IV. PRUEBASY TENTACIONES ...............121


1. Enseñanza bíblica.................................... 123
2. ¿Fue tentado como los hombres? ........ 125
3. Familiarizado con todas las
tentaciones ................................................ 131
4. Se humilló para familiarizarse con
las tentaciones ......................................... 133
5. ¿Es la tentación un pecado? .................. 137

La naturaleza humana de Jesús - 7


6. ¿Podía haber caído? ................................ 143
7. ¿Halló la tentación respuesta en El? .... 153
8. Tentación y victoria ................................. 157
9. ¿Qué significa para nosotros su
resistencia? ................................................ 159
10. Nuestra tentación y la ayuda de
Cristo ........................................................... 163

V. CARÁCTER, NATURALEZA Y VIDA ...169


1. Un carácter sin imperfección ................ 171
2. La naturaleza humana de Cristo ......... 177
3. Vivió una vida sin tacha ......................... 187
4. Nunca pecó ............................................... 191
5. ¿Como fue posible? ................................. 197

VI. MÁS PARA DESCUBRIR ...................203


1. Más luz en el futuro ................................. 205
2. Evitar puntos de vista erróneos ............ 213
3. Venció como hombre .............................. 217
4. La cadena de oro para nosotros .......... 223

Bibliografía......................................................... 227

8 - La naturaleza humana de Jesús


Introducción

D esde el momento de la encar-


nación, la Palabra pre-existen-
te se hizo carne y en la per-
sona de Jesús se encontraban tanto la
naturaleza divina como la humana. Era al
mismo tiempo el “Hijo del Hombre” y el
“Hijo de Dios”, “hombre” entre nosotros,
y “Emanuel”, “Dios con nosotros”. El Es-
píritu de Profecía dice que desde el mo-
mento de la encarnación se volvió hombre
“como nosotros.”Al mismo tiempo que la
Biblia testifica sobre su carácter humano,

La naturaleza humana de Jesús - 9


se refiere en forma enfática a su pureza y
santidad. Hay dos verdades bíblicas fun-
damentales.
Es muy cómodo pensar que Jesús
fue un hombre como nosotros, pues esto
quiere decir que nos conoce y nos puede
comprender totalmente, ya sea en nues-
tras necesidades como en nuestras de-
bilidades. Pero el considerar que fue un
hombre como nosotros genera algunas
preguntas. Todo ser humano ha cometido
pecado, pero Jesús no. ¿Por qué? Todo
ser humano es pecador, pero Jesús no lo
es; es más, permaneció puro y sin mancha
hasta el final. ¿Cómo es posible? ¿Tenía
una naturaleza diferente de la nuestra?
Desde hace un tiempo el tema de la
naturaleza humana de Jesús ha sido ob-
jeto de especial interés y discusión en los
círculos cristianos al punto que hoy exis-
ten diferentes posiciones. Entre las pre-
guntas que se presentan están: ¿Cómo
es posible que Jesús, como ser huma-
no, pudiese ser y permanecer santo y sin
mancha? Al encarnarse, ¿tomó Jesús la
naturaleza de Adán antes de caer en el

10 - La naturaleza humana de Jesús


pecado, o la naturaleza del hombre caí-
do? ¿Era santo y sin mancha debido a
que había heredado una naturaleza espe-
cial, diferente a la nuestra, o debido a su
constante comunión con Dios y la ayuda
del Espíritu Santo?
En la discusión, un grupo presenta y
concentra la atención en la dignidad de
Jesús como “el cordero sin mancha y sin
contaminación” (1 Pedro 1:19), y enfati-
za la santidad de su carácter y su vida.
El otro grupo se refiere a su identidad en
relación con el hombre y pone en eviden-
cia que “por cuanto los hijos participaron
de carne y sangre, él también participó de
lo mismo...” (Hebreos 2:15) y subraya su
humanidad.
Estas dos maneras de enfocar el
tema dan una diferente manera de com-
prender la naturaleza humana de Jesús:
la primera interpretación cree que tomó
la naturaleza de Adán antes de la caída
y hace referencia a algunas frases inspi-
radas que se refieren a la naturaleza de
Jesús después de la caída aplicándolas
solamente a su aspecto físico o creen que

La naturaleza humana de Jesús - 11


Jesús tomó las debilidades y tendencias
de nuestra naturaleza en forma vicaria.
Son conocidos como “prelapsarianos”.
El segundo grupo afirma que Jesús
tomó la naturaleza humana de Adán en
su condición de hombre caído, como era
después de la degeneración causada por
el paso de los siglos. Creen que Jesús
era carne de nuestra carne y hueso de
nuestros huesos, tal como somos noso-
tros. Realmente tomó nuestra naturaleza
tal cual, y sin embargo permaneció “sin
mancha y sin contaminación”. A estos se
les conoce como “postlapsarianos”.
En la posición del primer grupo, se
presenta el peligro de negar la verdade-
ra naturaleza de Jesús, tal cual como la
nuestra, y considerarlo como un hombre
con una naturaleza diferente, que no su-
frió las tentaciones que sufrimos nosotros
y por lo tanto es incapaz de comprender-
nos completamente. Si heredó una natu-
raleza diferente, ¿podía caer como cae-
mos nosotros? ¿Puede ser aún nuestro
ejemplo? Sería descalificado como hom-
bre verdadero y como nuestro hermano.

12 - La naturaleza humana de Jesús


En la posición del segundo grupo,
se necesita considerar con gran atención
que en un punto no hizo como nosotros,
porque nosotros todos, involuntariamente
cometemos pecado, y el nunca pecó. Era
un ser humano como nosotros, con nues-
tras debilidades y al mismo tiempo no fue
tocado por el pecado. Aquí, si no se pone
atención, se corre el peligro de imaginar-
se a Jesús como un hombre con malas
tendencias y propenso al mal, como no-
sotros, y de esa manera se mancha su
dignidad y se le descalifica como a nues-
tro Redentor.
Durante la discusión algunos han es-
crito que Jesús tomó la carne humana solo
en apariencia o que su carne no es como
la nuestra, sino distinta. Otros dicen que
Jesús tomó “enfermedades y debilidades
de nuestra naturaleza humana –todo fue
tomado en forma vicaria”. Hay aún los
que creen que los testimonios aceptan
ambas posiciones: la prelapsariana y la
postlapsariana transfiriendo el problema
en los Testimonios. ¿Es así, o el proble-
ma se encuentra en la comprensión del
hombre? Desde hace medio siglo se han

La naturaleza humana de Jesús - 13


tenido acaloradas discusiones en libros,
panfletos, revistas y volantes. Se corre el
riesgo de perturbar a los obreros y miem-
bros, y romper la unidad de la organiza-
ción. (Adventist Review, 1 de noviembre
de 1990, pág. 4).
¿Cuál es la solución? ¿Es posible en-
contrar la verdad? La inspiración nos dice
que Jesús tomó “carne humana pecami-
nosa” o “la naturaleza humana caída” y al
mismo tiempo que era “santo”, “sin man-
cha y sin contaminación”. ¿Cómo com-
prender esta realidad en la persona de
nuestro Redentor? Sólo la palabra inspira-
da puede darnos la respuesta y compren-
sión correctas. Por lo tanto, estudiémos-
la con profunda humildad y oración para
recibir la preciosa luz prometida a todos
los que buscan y preguntan con corazón
sincero.
“Luz está sembrada para el justo, y
alegría para los rectos de corazón” (Sal-
mo 97:11).
“La senda de los justos es como la
luz de la aurora, que va en aumento hasta
que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

14 - La naturaleza humana de Jesús


LA
ENCARNACIÓN
1. La Verdad bíblica
EL VERBO SE HIZO CARNE
“Y el Verbo se hizo carne, y habitó en-
tre nosotros, lleno de gracia y de verdad.
Y vimos su gloria, gloria que, como Hijo
único, recibió del Padre” (Juan 1:14).

EL TAMBIÉN PARTICIPÓ DE CARNE Y


SANGRE

“Así, por cuanto los hijos participan


de carne y sangre, él también participó de

La naturaleza humana de Jesús - 17


lo mismo, para destruir por su muerte al
que tenía dominio de la muerte, a saber,
al diablo” (Hebreos 2:14).

NACIDO DE MUJER
“Pero cuando se cumplió el tiempo,
Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, na-
cido bajo la Ley” (Gálatas 4:4).

DEL LINAJE DE DAVID


“Acerca de su Hijo, que según la car-
ne, era del linaje de David” (Romanos
1:3).

UN MEDIADOR, JESUCRISTO HOMBRE


“Porque hay un solo Dios, y un solo
Mediador entre Dios y los hombres, Jesu-
cristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

CONFESEMOS QUE JESÚS VINO EN LA


CARNE

“En esto conoced el Espíritu de Dios:


Todo espíritu que confiesa que Jesucristo

18 - La naturaleza humana de Jesús


ha venido en carne, es de Dios; y todo
espíritu que no confiesa que Jesucristo
ha venido en carne, no es de Dios; y este
es el espíritu del anticristo, el cual voso-
tros habéis oído que viene, y que ahora
ya está en el mundo” (1 Juan 4:2, 3).

QUIEN LA NIEGA NO ESTÁ EN LA VERDAD


“Porque muchos engañadores han
salido por el mundo, que no confiesan
que Jesucristo ha venido en carne. Quien
esto hace es el engañador y el anticristo”
(2 Juan 7).

La naturaleza humana de Jesús - 19


2. Como hombre, Jesús
era inferior a los ángeles
HECHO UN POCO MENOR QUE LOS
ÁNGELES

“Pero a Jesús, que por un momento


fue hecho un poco menor que los ángeles,
lo vemos coronado de gloria y de honra,
a causa del padecimiento de la muerte”
(Hebreos 2:9).

La naturaleza humana de Jesús - 21


NO TOMÓ LA NATURALEZA DE LOS
ÁNGELES

“El Señor Jesús hizo un gran sacrifi-


cio para encontrarse con el hombre don-
de éste está. No tomó la naturaleza de los
ángeles. No vino para salvar a los ánge-
les. El está ayudando a la descendencia
de Abrahán. ‘No he venido a llamar a jus-
tos, sino a pecadores al arrepentimiento’.
Cristo ayuda a la humanidad tomando la
naturaleza humana” (Carta 97, 1898; Co-
mentario Bíblico Adventista, tomo 7, pág.
938.7; tomo 7-A p. 368.7 [tomo 7, p. 927.2;
7-A 371.2]).

NO TOMÓ SOBRE SÍ LA NATURALEZA DE


LOS ÁNGELES

“Y después de más de mil años de


bendiciones otorgadas y bendiciones qui-
tadas cumplió con su propósito de venir al
mundo en persona. Veló su divinidad con
humanidad” (Signs of the Times, febrero
15, 1899, § 6).
“Si Cristo hubiese venido en su forma
divina, la humanidad no podría haber so-

22 - La naturaleza humana de Jesús


portado el espectáculo. El contraste hu-
biera sido demasiado doloroso, la gloria
demasiado abrumadora. La humanidad
no podría haber soportado la presencia
de uno de los puros y brillantes ángeles
de gloria. Por lo tanto, Cristo no tomó so-
bre sí la naturaleza de los ángeles; vino a
semejanza de los hombres” (Signs of the
Times, febrero 15, 1899, § 6; Comentario
Bíblico Adventista, tomo 5, pág.1105).

NI SIQUIERA POSEÍA LAS FACULTADES DE


LOS ÁNGELES

“Su naturaleza [de Cristo] humana


era creada; ni aun poseía las facultades
de los ángeles. Era humana, idéntica a la
nuestra” (Mensajes Selectos, tomo 3, p.
146 [3SM 129.3]).

MÁS DÉBIL QUE LOS ÁNGELES


“Satanás estaba en guerra con el go-
bierno de Dios desde que se rebeló por
primera vez. Su éxito al tentar a Adán y a
Eva en el Edén y la introducción del pe-
cado en el mundo había envalentonado a

La naturaleza humana de Jesús - 23


este archienemigo. Se había jactado or-
gullosamente ante los ángeles celestiales
que cuando Cristo apareciese, tomando la
naturaleza humana, sería más débil que
él mismo [Satanás] y sería vencido por su
poder” (La Temperancia, pág. 316).

24 - La naturaleza humana de Jesús


3. Hecho similar a los
hombres
SE HIZO SEMEJANTE A LOS HOMBRES
“Haya en vosotros el mismo sentir que
hubo en Cristo Jesús. Quien, aunque era
de condición divina, no quiso aferrarse a
su igualdad con Dios, sino que se despojó
de sí mismo, tomó la condición de siervo,
y se hizo semejante a los hombres” (Fili-
penses 2:5-7).

La naturaleza humana de Jesús - 25


HECHO SEMEJANTE A SUS HERMANOS
“Porque ciertamente no socorrió a los
ángeles, sino que socorrió a la descen-
dencia de Abrahán.
Por lo cual debía ser en todo seme-
jante a sus hermanos, para venir a ser
misericordioso y fiel sumo sacerdote en
lo que a Dios se refiere, para expiar los
pecados del pueblo” (Hebreos 2:16,17).

SE VOLVIÓ CARNE COMO NOSOTROS


“Habiéndose humanado, Cristo vino
al mundo para ser uno con la humanidad,
y al mismo tiempo revelar a nuestro Pa-
dre celestial a los hombres pecadores.
Aquel que había estado en la presencia
del Padre desde el principio, Aquel era la
imagen expresa del Dios invisible, era el
único capaz de revelar a la humanidad el
carácter de la Deidad.
En todo fue hecho Cristo semejante a
sus hermanos. Fue hecho carne, como lo
somos nosotros. Sintió el hambre, la sed
y el cansancio.

26 - La naturaleza humana de Jesús


Fue reconfortado y sostenido por el
alimento y el sueño. Compartió la suerte
de los hombres; y no obstante fue el Hijo
de Dios sin mancha” (Ministero de Cura-
ción, pág. 329, 330).

COMO LOS QUE PERTENECEN A LA FAMILIA


HUMANA

“El pudo haber venido a la tierra con


tal hermosura que se diferenciara total-
mente de los hijos de los hombres.
Su rostro pudo haber sido radiante de
luz, y su cuerpo alto y hermoso.
Pudo haber venido en una forma tal
que encantara a los que lo miraran; pero
ésta no fue la forma en la cual Dios pla-
neó que apareciera entre los hijos de los
hombres.
Debía ser semejante a los que per-
tenecían a la familia humana y a la raza
judía.
Sus facciones tenían que ser seme-
jantes a las de los seres humanos, y no
debía tener tal belleza en su persona, que
la gente lo señalara como diferente de los

La naturaleza humana de Jesús - 27


demás. Debía venir como miembro de la
familia humana y presentarse como un
hombre ante el cielo y la tierra.
Había venido a tomar el lugar del
hombre, a comprometerse en favor del
hombre, a pagar la deuda que los peca-
dores debían” (Youth’s Instructor, 21 Nov.
1895, § 1; Mensajes Selectos, tomo 3,
pág. 144).

28 - La naturaleza humana de Jesús


4. Cristo asumió la
naturaleza humana
VOLUNTARIAMENTE ASUMIÓ LA
NATURALEZA HUMANA

“Ahora, en el aspecto humano: ‘he-


cho semejante a los hombres; y estando
en la condición de hombre, “se humilló a
sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte’”“Asumió voluntariamente la na-
turaleza humana. Fue su propia acción y
su propio consentimiento. Revistió su di-
vinidad de humanidad. Siempre fue Dios,

La naturaleza humana de Jesús - 29


pero no parecía Dios. Veló las demostra-
ciones de la Divinidad que había atraído
el homenaje y merecido la admiración
del universo de Dios. Era Dios mientras
estaba en la tierra, pero se despojó a sí
mismo de la forma de Dios, y en su lugar
tomó la forma y el aspecto de un hombre.
Caminó por la tierra como un hombre”
(Review and Herald, 5 de julio de 1887,
§ 4; Comentario Bíblico Adventista, tomo
7-A, pág. 444).

NATURALEZA HUMANA, COMO LA NUESTRA


“Jesús fue hecho en todo semejante
a sus hermanos. Se hizo carne, como so-
mos carne. Tuvo hambre y sed, y sintió
cansancio. Fue sostenido por el alimento
y refrigerado por el sueño. Participó de la
suerte del hombre, aunque era el inma-
culado Hijo de Dios. Era Dios en la carne.
Su carácter ha de ser el nuestro” (El De-
seado de Todas las Gentes, pág. 311).

30 - La naturaleza humana de Jesús


EL ERA CARNE DE NUESTRA CARNE Y
HUESO DE NUESTRO HUESO

“El tenía un cuerpo humano y una


mente humana. El era hueso de nuestro
hueso y carne de nuestra carne. Estuvo
sujeto a la pobreza desde el mismo mo-
mento en que entró en el mundo. Estuvo
bajo los chascos y las pruebas en su pro-
pio hogar. No estaba rodeado, como en
las cortes celestiales, de caracteres puros
y hermosos. Estuvo rodeado de dificulta-
des. Vino a nuestro mundo a mantener un
carácter puro e impecable…” (Mensajes
Selectos, tomo 3, pág. 146).

VINO COMO HOMBRE Y VENCIÓ


“Muchos dicen que Jesús no fue como
nosotros somos y, por lo tanto, como era
divino, nosotros no podemos vencer como
él venció. Pero esto no es verdad.
‘Porque ciertamente no socorrió a los
ángeles, sino que socorrió a la descen-
dencia de Abrahán... Pues en cuanto él
mismo padeció siendo tentado, es pode-
roso para socorrer a los que son tentados’

La naturaleza humana de Jesús - 31


(Heb. 2:16-15). Cristo conoce las prue-
bas del pecador, conoce sus tentaciones.
Tomó sobre sí nuestra naturaleza y tenta-
do en todo como nosotros. El lloró, fue un
hombre de dolores y experimentado en
quebranto...
Como hombre vivió sobre la tierra.
Como hombre ascendió al cielo.
Como hombre es el sustituto de la hu-
manidad.
Como hombre vive para interceder
por nosotros.
Como hombre volverá otra vez con
poder real y gloria para recibir a los que
lo aman y para quienes está preparando
ahora un lugar.
Deberíamos regocijarnos y dar gra-
cias a Dios por que ‘ha establecido un día
en el cual juzgará al mundo con justicia,
por aquel varón a quien designó’ (Hech.
17:31)” (Bible Echo, 1º de noviembre de
892; Recibiréis Poder, pág. 371).

“Como miembro de la familia humana


era mortal. Pero como Dios era la fuen-

32 - La naturaleza humana de Jesús


te de vida para el mundo… ¡La Palabra
eterna consintió en hacerse carne! ¡Dios
se hizo hombre!” (Review and Herald,
5.07.1887; Comentario Bíblico Adven-
tista, tomo 7-A, pág. 245, 443 [BC, tomo
7-A, 444, 445,446]). [ed. esp.].

La naturaleza humana de Jesús - 33


5. Cristo tomó de
verdad la naturaleza
humana
POSEYÓ VERDADERAMENTE LA
NATURALEZA HUMANA

“Cristo no aparentó que tomaba la


naturaleza humana; la tomó de verdad.
Poseyó verdaderamente la naturaleza
humana. ‘Por cuanto los hijos participaron
de carne y sangre, él también participó de
lo mismo’. Era el Hijo de María; era de la

La naturaleza humana de Jesús - 35


simiente de David de acuerdo con su as-
cendencia humana. Se declara que era
hombre, enteramente el hombre Cristo Je-
sús. ...Por medio de su obediencia a todos
los mandamientos de Dios, Cristo efec-
tuó la redención de los hombres. Esto no
fue hecho convirtiéndose [Cristo] en otro,
sino tomando él mismo la humanidad. Así
Cristo dio a la humanidad la posibilidad
de existir gracias a lo que él hizo. La obra
de la redención es poner a la humanidad
en comunión con Cristo, efectuar la unión
de la raza caída con la divinidad. Cristo
tomó la forma humana para que los hom-
bres pudieran ser uno con él, así como él
es uno con el Padre; para que Dios amara
al hombre como ama a su Hijo unigénito;
para que los hombres pudieran ser parti-
cipantes de la naturaleza divina y pudie-
ran ser completos en Cristo.” (Review and
Herald, 5 de Abril de 1906; Comentario
Bíblico Adventista, tomo 7-A, pág. 249.1
[tomo 5 1130.7]).

36 - La naturaleza humana de Jesús


REALMENTE POSEÍA LA NATURALEZA
HUMANA

“Cristo no tomó la naturaleza huma-


na en forma aparente. La tomó de verdad.
En realidad, poseyó la naturaleza huma-
na. ‘Por cuanto los hijos participaron de
carne y sangre, él también participó de lo
mismo’ (Heb. 2:14). Era el hijo de María;
era de la simiente de David de acuerdo
con la ascendencia humana. Se declara
de él que era hombre, el hombre Cristo
Jesús. Escribe Pablo: ‘de tanto mayor
gloria que Moisés es estimado digno éste
[Cristo], cuanto tiene mayor honra que la
casa el que la hizo’ (Heb. 3:3)” (Mensajes
Selectos, tomo 1, pág. 290).

NO TOMÓ UNA HUMANIDAD APARENTE


“Se dice de Cristo: ‘y estando en ago-
nía, oraba más intensamente; y era su su-
dor como grandes gotas de sangre que
caían hasta la tierra’. Necesitamos darnos
cuenta de la verdad de la naturaleza hu-
mana de Cristo para apreciar la verdad de
las palabras citadas. Cristo no tomó sobre
sí una humanidad sólo aparente. Tomó la

La naturaleza humana de Jesús - 37


naturaleza humana y vivió la naturaleza
humana. Cristo no hizo milagros en be-
neficio propio. Estuvo rodeado de debili-
dades, pero su naturaleza divina supo lo
que era ser hombre. No necesitaba que
nadie le testificara eso. Le fue dado el Es-
píritu sin medida, porque su misión terre-
nal demandaba esto (Carta 106, 1896)”
(Comentario Bíblico Adventista, tomo 7-
A, pág. 242.5 [SDABC 5 1124.1]).

TOMÓ NATURALEZA VERDADERAMENTE


HUMANA

“Necesitamos comprender, hasta


donde sea posible, la naturaleza verda-
deramente humana de nuestro Señor. Lo
divino y lo humano estaban uniéndose en
Cristo, y ambos eran completos” (Men-
sajes Selectos, tomo 3, p. 153.1 [3SM
135.3]).

38 - La naturaleza humana de Jesús


6. Tomó la naturaleza
humana caída
TOMARÍA LA NATURALEZA CAÍDA DEL
HOMBRE

“También les dijo que ellos tendrían


una parte que cumplir: Estar con él, y for-
talecerle en varias ocasiones; que toma-
ría la naturaleza caída del hombre, y su
fortaleza no equivaldría siquiera a la de
ellos; que presenciarían su humillación y
sus acerbos sufrimientos...

La naturaleza humana de Jesús - 39


Satanás se alegró de nuevo con sus
ángeles de que por haber causado la caí-
da del hombre lograba hacer descender
al Hijo de Dios de su excelsa posición.
Dijo a sus ángeles que cuando Jesús to-
mara la naturaleza del hombre caído, po-
dría vencerlo e impedir el cumplimiento
del plan de salvación” (Primeros Escritos,
págs. 150,152 [EW 150.1,152.2]).

TOMÓ NUESTRA NATURALEZA HUMANA


CAÍDA

“Aunque no tenía ninguna mancha


de pecado en su carácter, condescendió
en relacionar nuestra naturaleza humana
caída con su divinidad. Al tomar sobre sí
mismo la humanidad, honró a la humani-
dad. Al tomar nuestra naturaleza caída,
mostró lo que ésta podría llegar a ser si
aceptaba la amplia provisión que él había
hecho para ello y llegaba a ser participan-
te de la naturaleza divina” (Carta 81 [83],
1896; Mensajes Selectos, tomo 3, pág.
151.2 [3SM 134.2]).

40 - La naturaleza humana de Jesús


“Pero Cristo nos alcanza donde esta-
mos. Tomó nuestra naturaleza y venció,
a fin de que nosotros, tomando su natu-
raleza, pudiésemos vencer. Hecho ‘en
semejanza de carne de pecado’ (Roma-
nos 8:3), vivió una vida sin pecado. Aho-
ra, por su divinidad, echa manos del trono
del cielo, mientras que por su humanidad
llega hasta nosotros. El nos invita a obte-
ner por la fe en El la gloria del carácter de
Dios. Por lo tanto, hemos de ser perfec-
tos, como nuestro ‘Padre que está en los
cielos es perfecto’” (El Deseado de Todas
las Gentes, pág. 278).

“Jesús fue tratado como un pecador


cuando tomó la semejanza de carne pe-
caminosa, para que el pecador fuese tra-
tado como justo” (Signs of the Times, 8 de
agosto de 1892, § 2).

“No vino a nuestro mundo como un


ángel de gloria, sino como hombre. Fue
hecho en semejanza de carne pecamino-
sa, y condenó el pecado en la carne. Ha
rodeado a la raza humana con su brazo

La naturaleza humana de Jesús - 41


humano y con su brazo divino se ha afe-
rrado del trono del Infinito y ha unido al
hombre con Dios y a la tierra con el cielo
(Signs of the Times, 16-4-1894, § 5; Con-
ducción del Niño, pág. 499).

“...el divino Hijo de Dios, con una ab-


negación sin precedentes y un amor por
las criaturas formadas a su imagen había
venido del cielo y había tomado su natu-
raleza caída” (Signs of the Times, 23 de
septiembre de 1889, § 1).

TOMÓ LA NATURALEZA HUMANA CAÍDA


DEGRADADA Y CONTAMINADA

“Pensad en la humillación de Cristo.


Tomó sobre sí la naturaleza caída y dolien-
te del hombre, degradada y contaminada
por el pecado. Tomó nuestros dolores,
llevó nuestro pesar y nuestra vergüenza.
Soportó todas las tentaciones con las que
es acosado el hombre. Unió la humanidad
con la divinidad; un espíritu divino moraba
en un templo de carne. Se unió a sí mis-
mo con el templo. ‘Aquel Verbo fue hecho

42 - La naturaleza humana de Jesús


carne, y habitó entre nosotros’, porque
al hacer eso podía relacionarse con los
pecaminosos y dolientes hijos e hijas de
Adán” (YI 20-12-1900; Comentario Bíbli-
co Adventista, tomo 4, pág.1169; tomo 7-
A, pág. 157).

LA NATURALEZA HUMANA DEGENERADA


“El tomó la naturaleza humana y lle-
vó las debilidades y la degeneración del
hombre. El que no conoció pecado, llegó
a ser pecado por nosotros. Se humilló a sí
mismo hasta las profundidades más hon-
das del infortunio humano a fin de poder
estar calificado para llegar hasta el hom-
bre y elevarlo de la degradación en que
el pecado lo había sumergido” (Mensajes
Selectos, tomo I, pág. 315).

SOBRE SU NATURALEZA SIN PECADO,


TOMÓ NUESTRA NATURALEZA PECAMINOSA

“El tomó sobre su naturaleza sin pe-


cado nuestra naturaleza pecaminosa,
para que pudiera conocer cómo socorrer
a aquellos que son tentados” (Comen-

La naturaleza humana de Jesús - 43


tario Bíblico Adventista, tomo 7-A, pág.
448.3 [tomo 7A 450.5; Medical Ministry,
p. 181]).

JUNTO A SU NATURALEZA SIN PECADO,


TOMÓ LA NATURALEZA OFENSORA

“El amor que manifestó Cristo no


puede ser comprendido por los mortales.
Es un misterio demasiado profundo para
que lo imagine la mente humana. Cris-
to realmente unió la naturaleza ofensiva
del hombre con su propia naturaleza sin
pecado, porque por este acto de condes-
cendencia, podría derramar sus bendicio-
nes sobre la raza caída. De esta manera
ha hecho posible que nosotros seamos
partícipes de su naturaleza” (Review and
Herald, 17 de julio de 1900).

TOMÓ NUESTRA NATURALEZA


PECAMINOSA

“En el no había astucia o maldad; fue


siempre puro e inmaculado, aunque tomó
sobre sí nuestra naturaleza pecaminosa”
(Review and Herald 15 de diciembre de
1896) [ed. esp.].

44 - La naturaleza humana de Jesús


TOMÓ NUESTRA NATURALEZA EN SU
CONDICIÓN DETERIORADA

“Cristo, que no conocía en lo mas


mínimo la mancha o contaminación del
pecado, tomó nuestra naturaleza en su
condición deteriorada” (Mensajes Selec-
tos, tomo 1, pág. 296.1 [1SM 253.1]) [ed.
esp.].

IDENTIFICADO CON NUESTRA PROPIA


NATURALEZA

“El no ha tomado sobre sí la natura-


leza de los ángeles, sino la humanidad,
perfectamente identificado con nuestra
propia naturaleza, pero sin mancha de pe-
cado” (Manuscrito 57, 1890; Manuscript
Releases, vol. 16, pág. 182) [ed. esp.].

TOMÓ NUESTRA NATURALEZA CON TODOS


SU RIESGOS

“El asumió la naturaleza humana con


sus debilidades, con todo sus riesgos, con
sus tentaciones…

La naturaleza humana de Jesús - 45


Fue tentado en todo según nuestra
semejanza (Heb. 4:15)” (Mensajes Selec-
tos, tomo 3, pág. 149.2 [3SM 132.3]) [ed.
esp.].

46 - La naturaleza humana de Jesús


7. Una naturaleza
debilitada por cuatro mil
años de pecado
ACEPTÓ LA HUMANIDAD DEBILITADA POR
CUATRO MIL AÑOS DE PECADO

“Habría sido una humillación casi in-


finita para el Hijo de Dios revestirse de
la naturaleza humana, aun cuando Adán
poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús
acepta la humanidad cuando la especie
se hallaba debilitada por cuatro mil años

La naturaleza humana de Jesús - 47


de pecado. Como cualquier hijo de Adán,
aceptó los efectos de la gran ley de la he-
rencia. Y la historia de sus antepasados
terrenales demuestra cuáles eran aque-
llos efectos. Mas él vino con una herencia
tal para compartir nuestras penas y ten-
taciones, y darnos el ejemplo de una vida
sin pecado” (Deseado de Todas las Gen-
tes, pág. 38).

DECRECIDO SU VALOR MORAL POR


CUATRO MIL AÑOS

“Durante cuatro mil años, la raza ha-


bía estado decreciendo en fuerza física,
poder mental y valor moral; y Cristo tomó
sobre sí las debilidades de la humanidad
degenerada” (Signs of the Times, 3 de di-
ciembre de 1902, § 7).

CUATRO MIL AÑOS APARTADA DEL EDÉN


“El Hijo de Dios se humilló y tomó la
naturaleza del hombre después de que
la raza humana ya hacía cuatro mil años
que se había apartado del Edén y de su
estado original de pureza y rectitud. Du-

48 - La naturaleza humana de Jesús


rante siglos, el pecado había estado de-
jando sus terribles marcas sobre la raza
humana, y la degeneración física, mental
y moral prevalecía en toda la familia hu-
mana” (Mensajes Selectos, tomo I, pág.
314).

La naturaleza humana de Jesús - 49


8. Era el cordero
sin mancha y sin
contaminación
EL SANTO HIJO DE DIOS
“Respondiendo el ángel, le dijo: El
Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder
del Altísimo te cubrirá con su sombra; por
lo cual también el Santo Ser que nacerá,
será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

La naturaleza humana de Jesús - 51


UN CORDERO SIN MANCHA Y SIN
CONTAMINACIÓN

“Sino con la sangre preciosa de Cris-


to, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación” (1 Pedro 1:19).

SE OFRECIÓ A SÍ MISMO SIN MANCHA


“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el
cual mediante el Espíritu eterno se ofreció
a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará
vuestras conciencias de obras muertas
para que sirváis al Dios vivo?” (Hebreos
9:14).

NO TOMÓ LA PECAMINOSIDAD DEL


HOMBRE

“El [Cristo] había de ocupar su puesto


a la cabeza de la humanidad tomando la
naturaleza, pero no la pecaminosidad del
hombre. En el cielo se oyó la voz: Vendrá
el Redentor a Sion, y a los que se volvie-
ron de la iniquidad en Jacob, dice Jehová”
(Signs of the Times, 29-5- 1901, § 11; Co-
mentario Bíblico Adventista, tomo 7, pág.
937; tomo 7A, pág. 367).

52 - La naturaleza humana de Jesús


DESARROLLÓ UN CARÁCTER PERFECTO
“Cristo desarrolló un carácter perfec-
to en su vida sobre la tierra; rindió una
obediencia perfecta a los mandamientos
de su Padre. Al venir al mundo en forma
humana, al hacerse súbdito de la ley, al
revelar a los hombres que él llevaría sus
enfermedades, sus dolores, su culpa,
no se hizo pecador. Delante de los fari-
seos podía decir: “¿Quién de vosotros
me convence de pecado?” Ni una man-
cha de pecado se hallaba en él. Apareció
ante el mundo como el impecable Corde-
ro de Dios” (The Youth’s Instructor, 29 de
diciembre de 1898; Mensajes Selectos,
tomo 3, p. 150).

TOCÓ A LA HUMANIDAD SIN HABER


COMETIDO PECADO

“El Salvador vino al mundo con hu-


mildad, y vivió como un hombre entre los
hombres. En todos los puntos, a excep-
ción del pecado, la divinidad entraba en
contacto con la humanidad. Viviendo en
este mundo como hombre entre los hom-
bres, Cristo contestó afirmativamente a la

La naturaleza humana de Jesús - 53


pregunta: ‘¿Puede el hombre observar la
ley de Dios?’ Fue tentado en todo como el
hombre, ‘pero sin pecado’ Fue tentado a
fin de que después supiera cómo socorrer
a los tentados” (Review and Herald, 7 de
enero de 1904, § 7).

UNA VIDA SIN MANCHA


“La vida sin mancha de Cristo, la in-
maculada pureza de su carácter despertó
el más intenso odio contra él. Aunque Sa-
tanás seguía sus huellas a todo momento
en su intento de vencerlo, Jesús dijo: ‘No
tiene nada en mí’. Decidió que no respon-
dería a las tentaciones del enemigo. El
Hijo de Dios era obediente a cada jota y
tilde de la ley y dejó un ejemplo perfecto
para que el hombre lo copiara por medio
de la fuerza divina” (Review and Herald,
25 de abril 1893, §1).

54 - La naturaleza humana de Jesús


LA NATURALEZA
DE ADÁN Y
LA DE JESÚS
1. Tomó la naturaleza
de Adán
CON LA MISMA NATURALEZA DE ADÁN
“Cuando Cristo inclinó la cabeza y
murió, derribó por tierra junto con él, las
columnas del reino de Satanás. Venció
a Satanás en la misma naturaleza sobre
la cual Satanás había obtenido la victoria
en el Edén. El enemigo fue vencido por
Cristo en su naturaleza humana. El poder
divino del Salvador estaba oculto. Venció
en la naturaleza humana, apoyándose

La naturaleza humana de Jesús - 57


en el poder de Dios” (Youth’s Instructor,
25.04.1901; Comentario Bíblico Adven-
tista, tomo 5, págs. 895, 896, 1083; tomo
7-A, págs. 445, 936 [5BC 1108.6]).

NATURALEZA Y PRUEBA HUMANAS


“Cristo asumió la naturaleza humana.
Recorrió el mismo terreno donde Adán
cayó, para ser probado como todos los se-
res humanos. Satanás vino como si fuera
un ángel de luz para inducirlo a cometer
un pecado, de ser posible, para lograr de
ese modo que la raza humana quedara
bajo el dominio del mal. Pero Cristo salió
victorioso. Satanás fue derrotado y la hu-
manidad fue puesta en terreno ventajoso”
(Cada Día con Dios, pág. 318).

58 - La naturaleza humana de Jesús


2. Tomó la naturaleza
de Adán después de la
caída
TOMÓ LA NATURALEZA CAÍDA DE ADÁN
“La gran obra de redención podía ser
realizada solamente por el Redentor al to-
mar el lugar de Adán después de la caída.
Con los pecados del mundo sobre sí, iría al
terreno donde Adán tropezó. Pasaría por
una prueba infinitamente más severa que
la que Adán no logró soportar. Vencería

La naturaleza humana de Jesús - 59


en lugar del hombre y conquistaría al ten-
tador para que por medio de su obedien-
cia, su pureza de carácter y su integridad
inamovible, su justicia fuese imputada al
hombre y para que en su nombre el hom-
bre pudiera vencer al enemigo” (Review
and Herald, 24-2-1874).
“¡Qué amor! ¡Qué admirable condes-
cendencia! ¡El Rey de gloria dispuesto a
humillarse descendiendo hasta el nivel de
la humanidad caída! Colocaría sus pies
en las pisadas de Adán. Tomaría la na-
turaleza caída del hombre y entraría en
combate para contender con el poderoso
enemigo que triunfó sobre Adán. Vencería
a Satanás, y al hacerlo abriría el camino
para la redención de todos los que cre-
yeran en él, salvándolos de la ignominia
del fracaso y la caída de Adán” (Review
and Herald, 24-2-1874; Comentario Bíbli-
co Adventista, tomo 7-A, pág. 17).

60 - La naturaleza humana de Jesús


3. Tomó la naturaleza
pecaminosa de Adán
LA NATURALEZA DE ADÁN, EL
TRANSGRESOR

“En Cristo se unieron lo divino y lo


humano: el Creador y la criatura. La na-
turaleza de Dios, cuya ley había sido
transgredida, y la naturaleza de Adán, el
transgresor, se encontraron en Jesús: el
Hijo de Dios y el Hijo del Hombre” (Co-
mentario Bibilico Adventista, tomo 7, pág.
938; tomo 7-A, pág. 368 [7BC 926.3]).

La naturaleza humana de Jesús - 61


LA FORMA DEL HOMBRE PECADOR
“El Señor Jesús asumió la forma del
hombre pecador, y revistió su divinidad
con humanidad. Pero era santo, tal como
Dios es santo. Si no hubiera sido sin man-
cha de pecado, no podría haber sido el
Salvador de la humanidad. Era el Porta-
dor del pecado; no necesitaba expiación.
Puesto que era uno con Dios en pureza
y santidad de carácter, podía presentar-
se como propiciación por los pecados de
todo el mundo” (Youth’s Instructor, 21-9-
1899, § 1; Dios nos Cuida, pág. 357).

62 - La naturaleza humana de Jesús


4. Estaba en una
posición inferior a la de
Adán
EL SEGUNDO ADÁN VINO EN SEMEJANZA
DE CARNE DE PECADO

“Pero antes de su caída, Adán esta-


ba libre de los resultados de la maldición.
Cuando fue asaltado por el tentador, nin-
guno de los efectos del pecado estaban
sobre él. Fue creado perfecto en pensa-
miento y acción; pero cedió al pecado, y
cayó de su estado elevado y santo.

La naturaleza humana de Jesús - 63


Cristo, el segundo Adán, vino en se-
mejanza de carne de pecado. En favor del
hombre se sujetó al dolor, al cansancio, al
hambre, a la sed. Estaba sujeto a la tenta-
ción, pero no se rindió al pecado. Ningu-
na mancha de pecado estaba sobre él. El
tenía poder infinito solamente porque era
perfectamente obediente a la voluntad
de su Padre. El segundo Adán soportó la
prueba y la tentación para llegar a ser el
dueño de toda la humanidad” (Manuscri-
to 99, 1903; Mensajes Selectos, tomo 3,
pág. 160 [3SM 141,142]).

NO TENÍA LA MISMA FUERZA Y PODER


“…Cuando Adán fue asaltado por el
tentador, no pesaba sobre él ninguno de
los efectos del pecado. Gozaba de una
plenitud de fuerza y virilidad, así como
del perfecto vigor de la mente y el cuerpo.
Estaba rodeado por las glorias del Edén,
y se hallaba en comunión diaria con los
seres celestiales. No sucedía lo mismo
con Jesús cuando entró en el desierto
para luchar con Satanás. Durante cuatro
mil años, la familia humana había estado

64 - La naturaleza humana de Jesús


perdiendo fuerza física y mental, así como
valor moral; y Cristo tomó sobre sí las
flaquezas de la humanidad degenerada.
Únicamente así podía rescatar al hombre
de las profundidades de su degradación”
(El Deseado de Todas las Gentes, págs.
92, 93; Signs of the Times, 3-12-1902, §
7).

La naturaleza humana de Jesús - 65


5. La posición de Jesús
era mucho inferior
ENFRENTÓ LA PRUEBA DEBILITADO
FÍSICAMENTE

“Adán fue tentado por el enemigo y


cayó. No fue el pecado que moraba en él
que lo hizo caer, pues Dios lo había he-
cho puro y justo, según su propia imagen.
Era tan intachable como los ángeles que
están delante del trono de Dios. No había
en él principios corruptos ni tendencias al
mal. Pero cuando Cristo vino a enfrentar

La naturaleza humana de Jesús - 67


las tentaciones de Satanás, tenía la “se-
mejanza de carne de pecado”. En el de-
sierto, cuando estaba ya débil físicamente
debido a los cuarenta días de ayuno, se
encontró con su adversario. El ángel caí-
do cuestionó su dignidad, disputó su au-
toridad, atacó su fidelidad al Padre” (Sig-
ns of the Times, 17 de octubre de 1900,
§ 10).

EN UNA POSICIÓN MUY DISTINTA A LA DE


ADÁN
“Cristo no estuvo en una situación tan
favorable para resistir las tentaciones de
Satanás en el desolado desierto, como
lo estuvo Adán cuando fue tentado en el
Edén. El Hijo de Dios se humilló y tomó
la naturaleza del hombre después de que
la raza humana ya hacía cuatro mil años
que se había apartado del Edén y de su
estado original de pureza y rectitud. Du-
rante siglos, el pecado había estado de-
jando sus terribles marcas sobre la raza
humana, y la degeneración física, mental
y moral prevalecía en toda la familia hu-
mana”.

68 - La naturaleza humana de Jesús


“Cuando Adán fue atacado por el ten-
tador en el Edén, estaba sin mancha de
pecado. Estaba en toda la fortaleza de
su perfección delante de Dios. Todos los
órganos y facultades de su ser estaban
igualmente desarrollados y armoniosa-
mente equilibrados.
En el desierto de la tentación, Cristo
estuvo en el lugar de Adán para soportar la
prueba que éste no había podido resistir.
Aquí venció Cristo en lugar del pecador,
cuatro mil años después de que Adán dio
la espalda a la luz de su hogar. Separada
de la presencia de Dios, la familia humana
se había apartado cada vez más, en cada
generación sucesiva, de la pureza, la sa-
biduría y los conocimientos originales que
Adán poseyera en el Edén. Cristo llevó
los pecados y las debilidades de la raza
humana tal como existían cuando vino a
la tierra para ayudar al hombre. Con las
debilidades del hombre caído sobre él, en
favor de la raza humana había de sopor-
tar las tentaciones de Satanás en todos
los puntos en los que pudiera ser atacado
el hombre.

La naturaleza humana de Jesús - 69


Adán estuvo rodeado con todo lo que
podía desear su corazón. Estaba atendi-
da cada necesidad suya. No había peca-
do ni había señales de decadencia en el
glorioso Edén. Los ángeles de Dios con-
versaban libre y amablemente con la san-
ta pareja.
Las felices aves canoras gorjeaban
sus inocentes y gozosos cantos de ala-
banza a su Creador. Los pacíficos cua-
drúpedos, en su feliz inocencia, jugaban
en torno de Adán y Eva, obedientes a la
palabra de ellos. Adán se hallaba en la
perfección de su virilidad, y era la más no-
ble obra del Creador. Estaba creado a la
imagen de Dios, pero era un poco menor
que los ángeles”.
“¡En qué contraste se halla el se-
gundo Adán cuando entra en el sombrío
desierto para hacer frente a Satanás sin
ayuda alguna!
La raza humana había ido disminu-
yendo en estatura y vigor físico desde la
caída, y hundiéndose más y más en la ba-
lanza del valor moral, hasta el momento
en que Cristo vino a la tierra. Y Cristo de-

70 - La naturaleza humana de Jesús


bía llegar hasta donde estaba el hombre
caído, para levantarlo. Tomó la naturaleza
humana y llevó las debilidades y la dege-
neración de la raza.
El que no conoció pecado se convirtió
en pecado por nosotros. Se humilló has-
ta las mayores profundidades de la mise-
ria humana a fin de poder estar calificado
para llegar hasta el hombre y elevarlo de
la degradación en que lo había sumido el
pecado” (Comentario Bíblico Adventista,
tomo 5, pág. 1057; tomo 7-A, pág. 201;
RH 28-7-1874).

LOS EFECTOS DEL PECADO ESTABAN


SOBRE ÉL

“La gran obra de redención podía ser


llevada a cabo por el redentor sólo si to-
maba el lugar del hombre caído.
Cargando con los pecados del mun-
do, debía pasar por el sendero en donde
cayó Adán, y redimir su falla. Cuando Adán
fue asaltado por el tentador, no había so-
bre él ninguno de los efectos del pecado,
sino que estaba rodeado de las glorias del

La naturaleza humana de Jesús - 71


Edén. Pero no sucedía lo mismo con Je-
sús, quien entró en el desierto a enfrentar
al poderoso enemigo, llevando las debili-
dades de la humanidad degenerada, para
poder elevar al hombre de las más bajas
profundidades de la degradación.
Debía andar solo por el sendero de la
tentación y practicar un control de sí mis-
mo más fuerte que el hambre, la ambición
o la muerte” (The Bible Echo, 15 de no-
viembre, de 1892, §1).

PROBADO DE MANERA CIEN VECES MÁS


SEVERA

“Cristo fue tentado en forma cien ve-


ces más cruel que Adán, y en circunstan-
cias mucho peores en todo sentido. El en-
gañador se presentó como un ángel de
luz, pero Cristo resistió sus tentaciones.
Redimió la vergonzosa caída de Adán y
salvó al mundo” (La Maravillosa Gracia,
pág. 53).

72 - La naturaleza humana de Jesús


REDIMIÓ EL FRACASO DE ADÁN
“A Cristo se lo llama el segundo Adán.
En pureza y santidad, conectado con Dios
y amado por él. Comenzó donde el primer
Adán había comenzado. Voluntariamente
recorrió el terreno donde Adán había caí-
do y redimió el fracaso de Adán” (Youth’s
Instructor, 2.06.1898, § 1; Comentario
Bíblico Adventista, tomo 7-A , pág. 444.4
[SDABC 7A 446.2]).

La naturaleza humana de Jesús - 73


6. Jesús vino en
semejanza de carne de
pecado
VINO EN SEMEJANZA DE CARNE DE
PECADO

“Porque lo que era imposible a la Ley,


por cuanto era débil por la carne; Dios, al
enviar a su propio Hijo en semejanza de
carne de pecado, y como sacrificio por el
pecado, condenó al pecado en la carne”
(Romanos 8:3).

La naturaleza humana de Jesús - 75


A SEMEJANZA DE CARNE PECAMINOSA
“Qué extraño símbolo de Cristo era la
semejanza de la serpiente que los había
mordido. Este símbolo debía ser levanta-
do en el asta, y ellos debían mirarlo para
sanar. De la misma manera Jesús fue he-
cho semejante a carne de pecado. Vino
como el que lleva el pecado” (Hijos e Hi-
jas de Dios, pág. 224).

EL REDENTOR A SEMEJANZA DE CARNE


DE PECADO

“Este era terreno familiar para Nico-


demo. El símbolo de la serpiente alzada le
aclaró la misión del Salvador. Cuando el
pueblo de Israel estaba muriendo por las
mordeduras de las serpientes ardientes,
Dios indicó a Moisés que hiciese una ser-
piente de bronce y la colocase en alto en
medio de la congregación. Luego se pre-
gonó por todo el campamento que todos
los que mirasen a la serpiente vivirían. El
pueblo sabía muy bien que en sí misma la
serpiente no tenía poder de ayudarle. Era
un símbolo de Cristo. Así como la imagen
de la serpiente destructora fue alzada

76 - La naturaleza humana de Jesús


para sanar al pueblo, un ser ‘en semejan-
za de carne de pecado’ iba a ser el Re-
dentor de la humanidad. Muchos de los
israelitas consideraban que el ceremonial
de los sacrificios tenía virtud en sí mismo
para libertarlos del pecado. Dios deseaba
enseñarles que no tenía más valor que la
serpiente de bronce. Debía dirigir su aten-
ción al Salvador. Ya fuese para curar sus
heridas, o perdonar sus pecados, no po-
dían hacer nada por sí mismos, sino ma-
nifestar su fe en el don de Dios. Habían
de mirar y vivir” (El Deseado de Todas las
Gentes, pág. 146.3 [DA 174,175]).
“Cristo era Dios, pero no apareció
como Dios. Veló su divinidad que había
ordenado el homenaje de los ángeles y la
adoración del universo de Dios. Se des-
pojó a sí mismo, tomando forma de sier-
vo, hecho semejante a la carne de peca-
do; se hizo pobre, para que nosotros, por
medio de su pobreza, fuésemos hechos
ricos” (Signs of the Times, 5 de enero
1915, § 6).

La naturaleza humana de Jesús - 77


“Que los niños recuerden que el niño
Jesús tomó sobre sí la naturaleza huma-
na, en semejanza de carne pecaminosa,
y que fue tentado por Satanás como to-
dos los niños. Fue capaz de resistir a las
tentaciones de Satanás debido a su de-
pendencia del poder divino de su Padre
celestial, y estaba sometido a su volun-
tad, y era obediente a todos sus manda-
tos. Guardó los estatutos, los preceptos
y las leyes de su Padre. Continuamente
buscaba consejo de Dios, y era obediente
a su voluntad” (Hijos e Hijas de Dios, pág.
131; Youth’s Instructor, 23-8-1894).

NO SÓLO HECHO CARNE, SINO EN


SEMEJANZA DE CARNE DE PECADO

“Cristo no tomó sobre sí una huma-


nidad sólo aparente. Tomó la naturaleza
humana y vivió la naturaleza humana...
La vida de Cristo representa una perfec-
ta naturaleza humana. El fue en natura-
leza humana precisamente lo que usted
puede ser. El tomó nuestras debilidades.
No sólo fue hecho carne, sino fue hecho
a semejanza de carne de pecado. Se im-

78 - La naturaleza humana de Jesús


pidió que sus atributos divinos aliviaran la
angustia de su alma o sus dolores corpo-
rales” (Carta 106, 1896; Comentario Bí-
blico Adventista, tomo 5, pág. 1098; tomo
7-A, pág. 242).

Más de 100 veces, el Espíritu de Pro-


fecía afirma que Jesús tomó la naturaleza
humana y unas veinte veces se repite que
Jesús fue hecho en semejanza de carne
de pecado.

La naturaleza humana de Jesús - 79


7. Naturaleza caída,
pero no corrupta
SU NIÑEZ NO QUEDÓ CONTAMINADA
“La niñez de Jesús pasada en la po-
breza, no había quedado contaminada
por los hábitos artificiosos de un siglo co-
rrompido” (El Ministerio de Curación, pág.
34,1[MH 52.1]).

La naturaleza humana de Jesús - 81


CRISTO NO POSEÍA DESLEALTAD
CORRUPTA

“Cristo no poseía la misma desleal-


tad pecaminosa, corrupta y caída que
nosotros poseemos, pues entonces él no
podría haber sido una ofrenda perfecta”
(Manuscrito 94, 1893; Mensajes Selectos,
tomo 3, pág. 147.2 [3SM 131.1]).

TOMÓ LA NATURALEZA CAÍDA, PERO NO


CORRUPTA

“La naturaleza divina, combinada con


la humana, lo hizo a él capaz de ceder
a las tentaciones de Satanás. En esto la
prueba para Cristo fue mucho más gran-
de que la de Adán y Eva, porque Cristo
tomó nuestra naturaleza, caída pero no
corrupta, y no sería corrompida a menos
que él recibiese las palabras de Satanás
en lugar de las palabras de Dios” (Manus-
crito 57, 1890 [Manuscript Releases, vol.
16, págs. 182-183]).

82 - La naturaleza humana de Jesús


SE CARACTERIZÓ POR PUREZA, SANTIDAD
Y JUSTICIA INMACULADA

“La pureza y santidad de Cristo, la in-


maculada justicia de Aquel que no pecó,
eran un reproche perpetuo para todo pe-
cado, en un mundo de sensualidad y de
pecado. Brilló en su vida la luz de la ver-
dad en medio de la oscuridad moral con
la que Satanás había cubierto al mundo”
(Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 297,
298 [1SM 254.3]).

SIN MANCHA DE CORRUPCIÓN


“Su nacimiento fue un milagro de
Dios. Estas palabras [Lucas 1:31-35] no
se refieren a ningún ser humano, excep-
to al Hijo del Dios infinito. Nunca dejéis,
en forma alguna, la más leve impresión
en las mentes humanas de que una man-
cha de corrupción o una inclinación ha-
cia ella descansó sobre Cristo, o que en
alguna manera se rindió a la corrupción.
Fue tentado en todo como el hombre es
tentado, y sin embargo él es llamado ‘el
Santo Ser’. Que Cristo pudiera ser tenta-
do en todo como lo somos nosotros y sin

La naturaleza humana de Jesús - 83


embargo fuera sin pecado, es un misterio
que no ha sido explicado a los mortales.
La encarnación de Cristo siempre ha sido
un misterio, y siempre seguirá siéndolo.
Lo que se ha revelado es para nosotros
y para nuestros hijos; pero que cada ser
humano permanezca en guardia para que
no haga a Cristo completamente humano,
como uno de nosotros, porque esto no
puede ser. No es necesario que sepamos
el momento exacto cuando la humanidad
se combinó con la divinidad. Debemos
mantener nuestros pies sobre la Roca
Cristo Jesús, como Dios revelado en hu-
manidad” (Comentario Bíblico Adventista,
tomo 5, pág.1103; tomo 7-A, pág. 247).

TOMÓ LA HUMANIDAD, NO LA
PECAMINOSIDAD DEL HOMBRE

“Cuando se cumplió el tiempo debía


revelarse en forma humana. Debía tomar
posición a la cabeza de la humanidad to-
mando la naturaleza pero no la pecami-
nosidad del hombre” (Signs of the Times,
29.5.1901; vol. 4, pág. 182).

84 - La naturaleza humana de Jesús


SE OFRECIÓ INMACULADO Y INOCENTE
“Inmaculado, llevó los pecados de los
culpables. Inocente, se ofreció sin embar-
go como sustituto por las transgresiones.
El peso de la culpabilidad de todos los pe-
cados cargó sobre el alma divina del Re-
dentor del mundo” (Mensajes Selectos,
tomo 1, pág. 378.1 [1SM 332]).

CONSERVÓ SU ALMA SIN MANCHA DE


PECADO

“La humanidad de Cristo estaba uni-


da con la divinidad, y con esta fortaleza
pudo resistir todas las tentaciones que
Satanás le puso; y sin embargo, guardó
su alma sin mancha de pecado. Y este
mismo poder para vencer, ofrece a cada
hijo e hija de Adán que acepta por fe los
atributos de justicia de su carácter” (La Fe
por la Cual Vivo, pág. 51; 7 BC 927).

POR TREINTA AÑOS VIVIÓ UNA VIDA SANTA


“Durante treinta años vivió la vida de
un hombre perfecto, cumpliendo las más
altas normas de perfección. Que el hom-

La naturaleza humana de Jesús - 85


bre pues, por imperfecto que sea, espe-
re en Dios, y no diga: ‘Si yo tuviera una
disposición diferente serviría a Dios’; sino
que se presente al Señor para rendir un
servicio verdadero... Esa naturaleza ha
sido redimida por mí [dice Jesús]. ‘A todos
los que le recibieron, a los que creen en
su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios’ (Juan 1:12). Vosotros no es-
táis degradados, sino que sois elevados,
ennoblecidos, refinados por mí. Podéis
encontrar refugio en mí. Podéis obtener
la victoria y ser más que victoriosos en mi
nombre” (Carta 69, 1897; Mensajes Se-
lectos, tomo 3, pág. 153).

EL ÚNICO SIN MANCHA DE PECADO


“Cristo es el único que ha camina-
do en la tierra sobre el cual no descan-
só ninguna mancha de pecado. Era puro,
sin mancha, impecable. El hecho de que
hubiera alguien sin la contaminación del
pecado sobre la tierra, perturbaba gran-
demente al autor del pecado, y éste no
ahorró medios para vencer a Cristo con
su poder engañoso. Pero nuestro Salva-

86 - La naturaleza humana de Jesús


dor dependía de su Padre celestial para
recibir sabiduría y fuerza para resistir y
vencer al tentador. El Espíritu de su Padre
celestial animaba y regulaba su vida. Era
impecable. La virtud y la pureza caracteri-
zaron su vida” (The Youth’s Instructor, fe-
brero de 1873; Mensajes Selectos, tomo
3, pág. 151).

La naturaleza humana de Jesús - 87


INCLINACIONES
Y TENDENCIAS
HUMANAS
1. Tendencias de la
naturaleza humana
LOS APETITOS Y LAS PASIONES SON PARTE
DE NUESTRA NATURALEZA

“El hombre había de llevar la imagen


de Dios, tanto en la semejanza exterior,
como en el carácter.
Sólo Cristo es ‘la misma imagen’ del
Padre (Heb. 1:3); pero el hombre fue crea-
do a semejanza de Dios.
Su naturaleza estaba en armonía con
la voluntad de Dios.

La naturaleza humana de Jesús - 91


Su mente era capaz de comprender
las cosas divinas. Sus afectos eran puros,
sus apetitos y pasiones estaban bajo el
dominio de la razón.
Era santo y se sentía feliz de llevar la
imagen de Dios y de mantenerse en per-
fecta obediencia a la voluntad del Padre”
(Patriarcas y Profetas, pág. 26).

LA RAZÓN DEBE GOBERNAR LAS


INCLINACIONES Y APETITOS

“Nuestras inclinaciones naturales y


apetitos... fueron divinamente determi-
nados, y cuando fueron dados al hombre
eran puros y santos.
El designio de Dios era que la razón
rigiera a los apetitos, y que éstos sirvieran
para nuestra felicidad.
Y cuando son regulados y regidos por
una razón santificada, son santidad para
el Señor” (Temperance, pág. 12.1).

92 - La naturaleza humana de Jesús


DADOS PARA EL BIEN Y PARA UN
PROPÓSITO IMPORTANTE

“Estos apetitos fueron dados con un


propósito importante, para el bien, y no
para que se transformaran en ministrado-
res de la muerte pervirtiéndose y volvién-
dose deseos pecaminosos” (Testimonies
for the Church, tomo 4, pág. 244.2).

La naturaleza humana de Jesús - 93


2. Tendencias corruptas
y depravadas por el
pecado
ORIGINALMENTE SIN INCLINACIONES O
TENDENCIAS AL MAL

“Dios hizo a Adán de acuerdo con su


propio carácter, puro y recto. No había
principios corruptos en el primer Adán, no
había propensiones corruptas o tenden-
cias al mal, Adán era tan intachable como
los ángeles que están delante del trono

La naturaleza humana de Jesús - 95


de Dios” (La Maravillosa Gracia, pág. 344;
Comentario Bíblico Adventista, tomo, pág.
1097).

PASIONES IMPÍAS Y APETITO DEPRAVADO


“El mismo enemigo sutil que engañó
a Adán y a Eva todavía sigue nuestros
pasos. Y emplea sus fuerzas y habilidad
para hacernos transitar por el camino que
conduce a la muerte... Adonde sea que
miremos, vemos evidencias de su éxito
en esta obra, en la satisfacción del ape-
tito depravado y las pasiones pecamino-
sas, en la contaminación y la corrupción,
la deformidad y el pecado” (Pacific Health
Journal, 1 de febrero de 1902, § 9).

CORRUPCIÓN Y PASIONES IMPÍAS


“La corrupción fluye en la corriente vi-
tal del alma... La depravación se extiende
como un asqueroso cáncer sobre todo el
corazón. Los poderes morales, esclaviza-
dos por el pecado, se encuentran bajo la
tiranía de apetitos y pasiones no santifi-
cadas. El alma se transforma en el centro

96 - La naturaleza humana de Jesús


de las tentaciones de Satanás y a menos
que un brazo poderoso se extienda para
rescatarlo, el hombre sigue el camino en
que lo conduce el archirebelde” (Signs of
the Times, 7 de agosto, 1884, §1).

TENDENCIAS MALVADAS Y PASIONES


IMPÍAS

“La obra de Satanás es destronar a


Dios del corazón y moldear la naturale-
za humana conforme a su propia imagen
deforme. Excita todas las malas propen-
siones, despierta las pasiones impuras y
las ambiciones” (Mensajes a los Jóvenes,
pág. 53).

La naturaleza humana de Jesús - 97


3. ¿Tenía Jesús
flaquezas?
TOMÓ LAS FLAQUEZAS DE LA NATURALEZA
HUMANA

“Cristo trajo a los hombres y a las mu-


jeres poder para vencer. Vino a este mun-
do en forma humana para vivir como un
hombre entre los hombres. Tomó las fla-
quezas de la naturaleza humana para ser
probado y examinado. En su humanidad,
era participante de la naturaleza divina”
(Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 266).

La naturaleza humana de Jesús - 99


SENTÍA LA FUERZA DE LA PASIÓN DE LA
HUMANIDAD

“Necesitamos diariamente la religión


de Cristo... Aunque él sentía toda la fuer-
za de la pasión de la humanidad, nunca
cedió a la tentación de hacer un solo acto
que no fuera puro, elevador y ennoblece-
dor” (Manuscrito 73; En Lugares Celestia-
les, pág. 156).

COMPRENDIÓ LA FUERZA DE LAS


PASIONES IMPÍAS

“Su alma estaba siendo abrumada


por el peso de los pecados del mundo
y su rostro expresaba dolor inenarrable,
una angustia profunda que el hombre caí-
do nunca había experimentado. Sintió la
abrumadora marea de desdicha que inun-
daba el mundo. Comprendió los alcances
de la fuerza del apetito complacido y de
las pasiones impías que dominaban el
mundo y que habían ocasionado inexpre-
sables sufrimientos al hombre” (Mensajes
Selectos, tomo 1, pág. 319).

100 - La naturaleza humana de Jesús


“A pesar que tenía toda la fuerza de la
pasión humana, jamás el cedió a la tenta-
ción para hacer lo que no era puro, eleva-
dor y ennoblecedor” (Signs of the Times,
21 de Noviembre de 1892, § 8).

La naturaleza humana de Jesús - 101


4. Cómo enfrentó
las debilidades y las
pasiones
CONOCE LAS INCLINACIONES DEL
CORAZÓN NATURAL

“Mediante la fe y la oración, todos


pueden cumplir los requerimientos del
Evangelio. Ningún hombre puede ser
obligado a pecar. Primeramente debe ser
ganado su propio consentimiento; el alma
debe proponerse el acto pecaminoso an-

La naturaleza humana de Jesús - 103


tes de que la pasión pueda dominar a la
razón o la iniquidad triunfar sobre la con-
ciencia. La tentación, por fuerte que sea,
no es nunca excusa para pecar. ‘Los ojos
de Jehová están sobre los justos, y aten-
tos sus oídos al clamor de ellos.’ Clama al
Señor, alma tentada. Échate, impotente,
indigna, en brazos de Jesús, y echa mano
de su auténtica promesa. El Señor oirá.
El sabe cuán fuertes son las inclinaciones
del corazón natural, y ayudará en cada
momento de tentación” (Mensajes para
los Jóvenes, pág. 65; Testimonies, tomo
5, p. 177. 2).

HECHO CON LAS SUSCEPTIBILIDADES DE


LA MENTE HUMANA

“Tenía libertad y poder para presentar


a Jesús, quien tomó sobre sí las debilida-
des, los dolores y pesares de la humani-
dad y los venció en nuestro lugar. Fue he-
cho como sus hermanos, con las mismas
susceptibilidades mentales y físicas. Fue
tentado en todo como lo somos nosotros,
pero sin pecado; y sabe cómo socorrer a
los tentados. ¿Te sientes asediado y per-

104 - La naturaleza humana de Jesús


plejo? También así se sintió Jesús. ¿Sien-
tes la necesidad de aliento? También Je-
sús se sintió así” (Review and Herald, 10
de febrero de 1885, § 7).

USÓ TODAS SUS FUERZAS PARA RESISTIR


LA INCLINACIÓN

“Cristo fue sometido a la prueba más


apremiante, la cual exigió el poder de to-
das sus facultades para resistir la inclina-
ción, cuando estuvo en peligro de usar su
poder para librarse de la amenaza y [así]
triunfar sobre el poder del príncipe de las
tinieblas. Satanás mostró su conocimien-
to de los puntos débiles del corazón hu-
mano, y puso en acción su poder hasta
el máximo para aprovecharse de las de-
bilidades de la humanidad que Cristo ha-
bía tomado para vencer sus tentaciones
en lugar del hombre” (Review and Herald,
1.4.1875; Comentario Bíblico Adventista,
tomo 7, pág. 941, tomo 7-A, p. 371).

La naturaleza humana de Jesús - 105


5. ¿Poseía inclinaciones
pecaminosas?
NACIÓ SIN MANCHA DE PECADO
“[Cristo], como portador del pecado,
sacerdote y representante del hombre
ante Dios, formó parte de la vida de la hu-
manidad llevando nuestra carne y sangre.
La vida está en la corriente viviente y vital
de la sangre, la cual fue dada para la vida
del mundo. Cristo realizó una expiación
plena entregando su vida en rescate por
nosotros. Nació sin una mancha de peca-

La naturaleza humana de Jesús - 107


do; pero vino al mundo, a la semejanza de
la familia humana. No tuvo un cuerpo que
fuera sólo una apariencia, sino que tomó
la naturaleza humana participando de la
vida de la humanidad” (Carta 97, 1898;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 7-A,
pág. 937; Exaltad a Jesús, p. 339).

NO POSEÍA NUESTRA DESLEALTAD


PECAMINOSA Y CORRUPTA

“Si llegamos a ser participantes de


la naturaleza divina podemos ser puros,
santos e inmaculados. La Deidad no se
hizo humana, ni lo humano se hizo divi-
no por la unión de estas dos naturalezas.
Cristo no poseía la misma deslealtad pe-
caminosa, corrupta y caída que nosotros
poseemos, pues entonces él no podría
haber sido una ofrenda perfecta” (Manus-
crito 94, 1893; Mensajes Selectos, tomo
3, pág. 147).

108 - La naturaleza humana de Jesús


NO POSEÍA LAS PASIONES DE NUESTRA
NATURALEZA CAÍDA

“No estaba contaminado por la corrup-


ción; era extraño al pecado; no obstante,
oraba, y a veces con grandes clamores y
lágrimas. Oraba por sus discípulos y por
sí mismo, identificándose de este modo
con nuestras necesidades, nuestras debi-
lidades y nuestros fracasos, que son tan
comunes a la humanidad. Era un pode-
roso solicitante, que no poseía las pasio-
nes de nuestra naturaleza humana caída,
pero acosado por las mismas debilidades
y tentado en todo como nosotros. Jesús
soportó una agonía que demandaba el
auxilio y el apoyo del Padre (Testimonies,
tomo 2, 508, 509; Comentario Bíblico Ad-
ventista, tomo 7-A, pág. 452).

NO ERA UN HOMBRE CON TENDENCIA AL


PECADO

“Sed cuidadosos, sumamente cuida-


dosos en la forma en que os ocupáis de
la naturaleza de Cristo. No lo presentéis
ante la gente como un hombre con ten-
dencias al pecado.

La naturaleza humana de Jesús - 109


El es el segundo Adán. El primer Adán
fue creado como un ser puro y sin peca-
do, sin una mancha de pecado sobre él;
era la imagen de Dios. Podía caer, y cayó
por la transgresión.
Por causa del pecado su posteridad
nació con tendencias inherentes a la des-
obediencia. Pero Jesucristo era el unigé-
nito Hijo de Dios.
Tomó sobre sí la naturaleza huma-
na, y fue tentado en todo sentido como
es tentada la naturaleza humana. Podría
haber pecado; podría haber caído, pero
en ningún momento hubo en él tendencia
alguna al mal.
Fue asediado por las tentaciones en
el desierto como lo fue Adán por las ten-
taciones en el Edén” (Comentario Bíblico
Adventista, tomo 5, pág. 1102; tomo 7-A,
págs. 246, 445 [SDABC 5 1128.4]).

CEDER A LA TENDENCIA NO ES CONSENTIR


CON LAS TENDENCIAS CORRUPTAS

“Aquí no tenemos, con nuestras pro-


pias ideas, que volvernos vulgares y te-

110 - La naturaleza humana de Jesús


rrenales y con nuestras ideas pervertidas
pensar que la posibilidad de Cristo de
ceder a las tentaciones de Satanás de-
gradaron su humanidad y que poseía las
mismas tendencias pecaminosas y co-
rruptas de un hombre” (Manuscript Relea-
ses, tomo 8, pág. 182).

La naturaleza humana de Jesús - 111


6. ¿Qué debe suceder
con nuestras tendencias
naturales?
SE DEBEN CONTROLAR LAS TENDENCIAS E
INCLINACIONES EGOÍSTAS

“Se deben controlar las tendencias


naturales. Se deben desechar las inclina-
ciones egoístas. Repetidamente se pre-
sentarán en la vida cosas que atentan
contra la gracia y la reforma.

La naturaleza humana de Jesús - 113


Repetidamente debemos entrar en
el conflicto y luchar contra las tendencias
hereditarias al mal” (Manuscript Relea-
ses, tomo 7, pág. 392).

LOS APETITOS Y LAS PASIONES DEBEN SER


CONTROLADOS

“Los apetitos y las pasiones deben


ser controlados, para que no se debilite
o contamine por medio de ellos el templo
humano de Dios” (Reflejemos a Jesús;
pág. 141).

LOS APETITOS Y LAS PASIONES DEBEN


ESTAR BAJO CONTROL

“No hay razones para no vencer. Dios


nos ha dado ‘preciosas y grandísimas pro-
mesas, para que por ellas llegaseis a ser
participantes de la naturaleza divina; ha-
biendo huido de la corrupción que hay en
el mundo a causa de la concupiscencia’.
No debemos vivir como el mundo. Debe-
mos demostrar que la gracia de Cristo tie-
ne una influencia santificadora en nues-
tras vidas. Nuestros apetitos y pasiones

114 - La naturaleza humana de Jesús


naturales deben estar bajo el control del
Espíritu Santo. Debemos revelar a Cristo
con nuestras palabras y actos cotidianos”
(Signs of the Times, 9 de marzo, 1888,
§13).

NO DEBEMOS RETENER UNA SOLA


TENDENCIA PECAMINOSA

“Debemos aprender de Cristo. Debe-


mos saber lo que él es para los que ha
rescatado. Debemos comprender que
creyendo en él tenemos el privilegio de
participar de la naturaleza divina y huir
así de la corrupción que hay en el mun-
do a causa de la concupiscencia. Enton-
ces quedamos limpios de todo pecado,
de todo defecto de carácter. No debemos
retener una sola tendencia pecaminosa”
(Comentario Bíblico Adventista, tomo 7,
pág. 954; tomo 7-A, p. 384 [Review and
Herald 24-4-1900, § 6]).

La naturaleza humana de Jesús - 115


AL PARTICIPAR DE LA NATURALEZA DIVINA,
LAS TENDENCIAS AL MAL DESAPARECEN

“Si queréis estar bajo la bandera en-


sangrentada del Príncipe Emanuel, rea-
lizando fielmente su servicio, necesitáis
no ceder nunca a la tentación, porque
hay Uno a vuestro lado que puede man-
teneros sin caer... No tenemos motivo
para conservar nuestras tendencias pe-
caminosas... A medida que nos hagamos
partícipes de la naturaleza divina, se irán
eliminando del carácter las tendencias al
mal hereditarias y cultivadas, y nos iremos
transformando en un poder viviente para
el bien. Al aprender constantemente del
Maestro divino, al participar diariamente
de su naturaleza, cooperamos con Dios en
vencer las tentaciones de Satanás. Dios y
el hombre obran de común acuerdo a fin
de que éste pueda ser uno con Cristo así
como Cristo es uno con Dios. Entonces
nos sentaremos juntamente con Cristo en
los lugares celestiales, y nuestra mente
reposará en paz y seguridad en Jesús”
(Maranata, pág. 224).

116 - La naturaleza humana de Jesús


7. ¿Cómo tratar
las tendencias e
inclinaciones al mal?
LAS TENDENCIAS DEBEN ESTAR SUJETAS A
CRISTO
“Se nos ordena que crucifiquemos la
carne, con los afectos y las concupiscen-
cias. ¿Cómo lo haremos? ¿Infligiremos
dolor al cuerpo? No, pero daremos muer-
te a la tentación a pecar. Debe expulsarse
el pensamiento corrompido. Todo intento

La naturaleza humana de Jesús - 117


debe someterse al cautiverio de Jesucris-
to. Todas las propensiones animales de-
ben sujetarse a las facultades superiores
del alma. El amor de Dios debe reinar su-
premo Cristo debe ocupar un trono indi-
viso. Nuestros cuerpos deben ser consi-
derados como su posesión adquirida. Los
miembros del cuerpo han de llegar a ser
los instrumentos de la justicia” (El Hogar
Cristiano, pág. 114).

VICTORIA POR MEDIO DE JESUCRISTO


“Los hombres no serían más escla-
vos del pecado si tan sólo le volvieran
la espalda a las tentadoras y engañosas
atracciones de Satanás, y miraran a Je-
sús suficiente tiempo como para ver y
comprender su amor. Se formarían nue-
vos hábitos, y las poderosas tendencias
al mal estarían bajo control. Nuestro líder
es un vencedor, y nos conduce a una vic-
toria segura. Nuestro abogado, Jesús, im-
plora ante el trono del Padre por nosotros,
y también implora al pecador, diciéndole,
“Conviértete, ¿por qué morirás? ‘ ¿No ha
hecho Dios todo lo posible por medio de

118 - La naturaleza humana de Jesús


Cristo para rescatar al hombre del engaño
satánico? ¿No se ha entregado a sí mis-
mo?” (Signs of the Times, 19.09.1895).

SOJUZGADO A LA GRACIA DE CRISTO


“La influencia refinadora de la gracia
de Dios cambia el temperamento natural
del hombre. El cielo no sería deseable
para las personas de ánimo carnal; sus
corazones naturales y profanos no serían
atraídos por aquel lugar puro y santo; y si
se les permitiera entrar, no hallarían allí
cosa alguna que les agradase. Las pro-
pensiones que dominan el corazón natu-
ral deben ser subyugadas por la gracia de
Cristo, antes que el hombre caído sea apto
para entrar en el cielo y gozar del compa-
ñerismo de los ángeles puros y santos”
(La Maravillosa Gracia, pág. 250).

CEDIENDO COMO INSTRUMENTOS DEL


ESPÍRITU SANTO
“Mientras nos entregamos como ins-
trumentos para la operación del Espíritu
Santo, la gracia de Dios trabajará en no-

La naturaleza humana de Jesús - 119


sotros sojuzgando las viejas inclinacio-
nes, venciendo las propensiones podero-
sas y formando nuevos hábitos. Cuando
apreciamos y obedecemos las indicacio-
nes del Espíritu, nuestros corazones son
ampliados para recibir más y más de su
poder, y para hacer una obra mayor y me-
jor” (Palabras de Vida del Gran Maestro,
pág. 288).

ES POSIBLE VENCER LAS TENDENCIAS


“Muchos deciden servirse a sí mis-
mos y a Satanás al no hacer esfuerzos
determinados para superar los defectos
de su carácter. Mientras muchos acarician
sus tendencias pecaminosas, esperando
algún día vencerlas, están tomando una
decisión para la perdición. Hermano y
hermana F., en nombre de Jesús, podéis
salir victoriosos aún ahora, en este día”
(Testimonies for the Church, tomo 4, pág.
342).

120 - La naturaleza humana de Jesús


PRUEBAS
Y TENTACIONES
1. Enseñanza bíblica
CONDUCIDO AL DESIERTO PARA SER
TENTADO

“Entonces Jesús fue llevado por el


Espíritu al desierto, para ser tentado por
el diablo” (Mateo 4:1).

FUE TENTADO CUARENTA DÍAS


“Y estuvo allí en el desierto cuarenta
días, y era tentado por Satanás” (Marcos
1:13). “…por cuarenta días, y era tentado
por el diablo” (Lucas 4.2).

La naturaleza humana de Jesús - 123


ENFRENTÓ MUCHAS TENTACIONES
“Pero vosotros sois los que habéis
permanecido conmigo en mis pruebas”
(Lucas 22:28).

PADECIÓ SIENDO TENTADO


“Pues en cuanto él mismo padeció
siendo tentado, es poderoso para socorrer
a los que son tentados” (Hebreos 2:18).

TENTADO EN TODO SEGÚN NUESTRA


SEMEJANZA

“Porque no tenemos un sumo sa-


cerdote que no pueda compadecerse de
nuestras debilidades, sino uno que fue
tentado en todo según nuestra semejan-
za, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).

124 - La naturaleza humana de Jesús


2. ¿Fue tentado como
los hombres?
IMPOSIBLE QUE EL HOMBRE SEA TENTADO
MÁS QUE JESÚS

“Cristo fue tentado en todo como no-


sotros. Como representante del hombre
soportó las pruebas más duras por parte
de Dios. Se debió enfrentar con la gran
fuerza de Satanás. Cristo fue probado y
venció las tentaciones más astutas para
salvar al hombre. Es imposible que el hom-
bre sea tentado más allá de sus fuerzas si

La naturaleza humana de Jesús - 125


confía en Jesús, el infinito Conquistador”
(Signs of the Times, 5 de abril 1883, § 11;
Confrontation, p. 31.2).

TENTADO EN TODO COMO EL HOMBRE


“Al asumir la humanidad, el excel-
so Hijo de Dios se coloca más cerca del
hombre al actuar como sustituto del peca-
dor. Se identifica a sí mismo con los sufri-
mientos y aflicciones de los hombres. Fue
tentado en todos los puntos en que son
tentados los hombres, para que pudiera
saber cómo socorrer a los que fueran ten-
tados. Cristo venció en lugar del pecador”
(Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 328).

TENTADO Y PUESTO A PRUEBA COMO LO


SON HOY LOS HOMBRES Y LAS MUJERES

“Compartió la suerte de los hombres;


y no obstante fue el Hijo de Dios sin man-
cha. Fue extranjero y advenedizo en la
tierra; estuvo en el mundo, mas no fue del
mundo; tentado y probado como lo son

126 - La naturaleza humana de Jesús


hoy hombres y mujeres, llevó no obstante
una vida libre de pecado” (Ministerio de
Curación, pág. 331).

TENTADO COMO NOSOTROS EN TODO


“Mira a toda alma que se vuelve hacia
él como al Salvador. Sabe por experien-
cia cuáles son las debilidades de la hu-
manidad, cuáles son nuestras necesida-
des, y en qué reside la fuerza de nuestras
tentaciones, porque fue tentado en todo
punto, así como nosotros, aunque sin pe-
car” (Deseado de Todas las Gentes, pág.
297).

SOPORTÓ TODA PRUEBA A LA QUE


ESTAMOS SUJETOS

“Por lo tanto, Jesús fue ‘tentado en


todo punto, así como nosotros’ (Heb.
4:15). Soportó toda prueba a la cual es-
temos sujetos. Y no ejerció en favor suyo
poder alguno que no sea ofrecido genero-
samente” (Deseado de Todas las Gentes,
pág. 15).

La naturaleza humana de Jesús - 127


SUJETO A LAS MÁS FIERAS TENTACIONES
QUE PUEDA CONOCER EL HOMBRE

“Satanás declaró que era imposible


para los hijos e hijas de Adán observar
la ley de Dios, y de esa manera acusó a
Dios de falta de sabiduría y amor. Si no
podían observar la ley, entonces la cul-
pa era del Legislador. Los hombres que
están bajo el control de Satanás repiten
estas acusaciones contra Dios afirmando
que los hombres no pueden observar la
ley. Jesús se humilló, vistió su divinidad
con humanidad, para poder colocarse a
la cabeza, como representante de la fa-
milia humana, y trató por precepto como
por el ejemplo de condenar el pecado en
la carne y desmentir las acusaciones de
Satanás. Fue sujeto a las más fieras ten-
taciones que haya conocido la naturaleza
humana, pero no pecó; ya que el pecado
es la transgresión de la ley. Por medio de
la fe se aferró a la divinidad, del mismo
modo que la humanidad puede, por medio
de él, aferrarse al poder infinito. Aunque
fue tentato en todo como los hombres, no
pecó. No rindió su fidelidad a Dios, como
hizo Adán...

128 - La naturaleza humana de Jesús


Cristo fue rodeado con las debilida-
des de la humanidad, fue acosado por las
más fieras tentaciones, tentado en todo
igual que el hombre, sin embargo desarro-
lló un carácter perfectamente justo. No se
encontró en él mancha de pecado” (Signs
of the Times, enero 16, 1896, §2, 5).

La frase que Cristo fue tentado en


todo como nosotros, u otra muy similar, es
repetida diez veces. Algunas veces la fra-
se expresa que fue tentado, pero sin pe-
cado; otras que fue tentado en todo para
estar en condición de poder socorrernos.

La naturaleza humana de Jesús - 129


3. Familiarizado con
todas las tentaciones
FAMILIARIZADO CON TODAS LAS
TENTACIONES DEL HOMBRE

“El Hijo de Dios descendió de su trono


celestial, depuso su manto real y corona
regia y revistió su divinidad con humani-
dad. Vino a morir por nosotros, a yacer en
la tumba como deben hacerlo los seres
humanos y a ser resucitado para nuestra
justificación. Vino a familiarizarse con to-
das las tentaciones con las que es acosa-

La naturaleza humana de Jesús - 131


do el hombre. Se levantó del sepulcro y
proclamó sobre la tumba abierta de José:
‘Yo soy la resurrección y la vida’. Uno
igual a Dios pasó por la muerte en nues-
tro favor. Probó la muerte por cada hom-
bre para que por medio de él cada ser hu-
mano pudiera participar de la vida eterna”
(En Lugares Celestiales, pág. 13).

RESISTIÓ COMO TODOS LOS HIJOS DE LA


HUMANIDAD

“Os presento el gran Modelo... Jesús


identificó sus intereses con la humanidad
sufriente, y sin embargo es el Juez del
hombre. Una vez fue niño, y tuvo las ex-
periencias de un niño y sus pruebas y ten-
taciones. Realmente afrontó y resistió las
tentaciones de Satanás como cualquier
ser humano. Solo así pudo ser un perfec-
to ejemplo para el hombre. Se sujetó a la
humanidad, para familiarizarse con todas
las tentaciones que asedian al hombre.
Tomó sobre sí las debilidades y llevó los
pesares de los hijos de Adán” (Manuscript
Releases, tomo 20, págs. 71, 72; ver Our
High Calling, pág. 57.2).

132 - La naturaleza humana de Jesús


4. Se humilló para
familiarizarse con las
tentaciones
SE HUMILLÓ PARA FAMILIARIZARSE CON
LAS TENTACIONES

“Se ofreció para ser el abogado del


hombre, y se humilló para familiarizarse
con las tentaciones que asedian al hom-
bre, a fin de que pudiese socorrer a los
que son tentados, y ser un tierno y fiel

La naturaleza humana de Jesús - 133


sumo sacerdote” (Joyas de los Testimo-
nios, tomo, 1 pág. 301) [Pamphlets Testi-
mony to the Church. PH 159, p. 109.1]

CONOCIÓ LAS TENTACIONES Y PRUEBAS


“Por esto, él, el Comandante de todo
el cielo, uno con Dios, revistió su divinidad
de humanidad. Se humilló tomando resi-
dencia en la tierra, para familiarizarse con
las tentaciones y pruebas que asedian al
hombre. Ante el universo celestial reveló
a los hombres la gran salvación que se lo-
graría por medio de su justicia para todos
los que la aceptaran, una herencia entre
los santos y los ángeles en la presencia
de Dios” (Youth’s Instructor, 2 de junio,
1898, § 6).

SE HUMILLÓ PARA FAMILIARIZARSE CON


LAS TENTACIONES

“Cristo, el Comandante de todo el cie-


lo, Uno con Dios, viste su divinidad con
humanidad, para que la humanidad pue-
da alcanzar a la humanidad. Se humilló a
sí mismo y vino a habitar a la tierra para

134 - La naturaleza humana de Jesús


familiarizarse con las tentaciones y pasar
por todas las pruebas que asaltan al hom-
bre. Habitó entre los pobres para, como
ser humano, poder comprender sus aflic-
ciones” (Manuscript Releases, tomo 8,
pág. 40.3).

La naturaleza humana de Jesús - 135


5. ¿Es la tentación un
pecado?
LA TENTACIÓN NO ES PECADO
“La tentación no es pecado. Jesús era
santo y puro; sin embargo fue tentado en
todo como nosotros, pero con una fuerza
y un poder que nunca el hombre tendrá
que soportar. En su resistencia triunfante,
nos ha dejado un hermoso ejemplo, a fin
de que sigamos sus pisadas. Si tenemos
confianza en nosotros mismos y nos con-
sideramos justos, se nos dejará caer bajo

La naturaleza humana de Jesús - 137


el poder de la tentación; pero si miramos a
Jesús y confiamos en él, invocaremos en
nuestra ayuda un poder que ha vencido
al enemigo en el campo de batalla, y con
toda tentación nos dará una vía de salida”
(Testimonies, tomo 5, p. 425.4; Maranata,
pág. 136).

A PUEBA PARA SOPORTAR LA TENTACIÓN


“Cristo fue puesto a prueba durante
cierto tiempo. Se revistió de la humanidad
para soportar la tentación y la prueba que
no pudo resistir el primer Adán. Si hubiese
fracasado en su prueba y tentación, hu-
biera sido desobediente a la voz de Dios,
y el mundo se habría perdido” (Signs of
the Times 10-5-1899; Comentario Bíblico
Adventista, tomo 5, pág. 1058; tomo 7-A,
p. 202).

CUANDO LA TENTACIÓN ES REALMENTE


UNA TENTACIÓN

“La tentación no es tentación a me-


nos que haya una posibilidad de rendirse.
Se resiste la tentación cuando se influye

138 - La naturaleza humana de Jesús


poderosamente sobre el hombre para que
haga una mala acción, y éste sabiendo
que puede ceder, por fe se resiste a co-
meterla, aferrándose firmemente del po-
der divino. Esta fue la angustiosa prueba
por la que pasó Cristo. Si no hubiera ha-
bido la posibilidad de su caída, no podría
haber sido tentado en todo como el hom-
bre es tentado. Era un ser libre, puesto
a prueba como lo fue Adán y como lo es
cada hombre. En sus horas finales, mien-
tras colgaba de la cruz, experimentó en
toda su plenitud lo que el hombre expe-
rimenta cuando lucha contra el pecado.
Comprendió cuán malo puede llegar a
ser un hombre cuando se rinde al pecado.
Se dio cuenta de las terribles consecuen-
cias de la transgresión de la ley de Dios,
pues pesaba sobre él la iniquidad de todo
el mundo” (Youth’s Instructor, 20-7-1899;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 5,
pág. 1058; tomo 7-A, pág. 202).

LA TENTACIÓN: TERRIBLE REALIDAD


“Las tentaciones a las cuales fue so-
metido Cristo eran una terrible realidad.

La naturaleza humana de Jesús - 139


Como persona libre él fue puesto a prue-
ba, con libertad para ceder a las tentacio-
nes de Satanás y obrar en desacuerdo
con los propósitos de Dios.
Si esto no hubiera sido así, si no hu-
biera sido posible para él caer, no podría
haber sido tentado en todo punto como
es tentada la familia humana” (Mensajes
Selectos, tomo 3, pág. 148).

SUJETO A PELIGROSAS TENTACIONES


“Cristo tomó la humanidad del hom-
bre, y llegó a estar sometido a la tentación
poniendo en peligro, por así decirlo, sus
atributos divinos.
Satanás, mediante constantes y ex-
trañas artimañas de su inventiva, procu-
raba hacer que Cristo se rindiera a la ten-
tación.
El hombre tiene que caminar por el
terreno que Cristo atravesó.
Así como Cristo venció cada tenta-
ción que Satanás presentó contra él, así
también el hombre debe vencer.

140 - La naturaleza humana de Jesús


Y los que se esfuerzan fervientemente
para vencer llegan a una unidad con Cristo
que los ángeles celestiales nunca pueden
conocer” (Comentario Bíblico Adventista,
tomo 7, pág. 938; tomo 7-A, p. 368).

A RIESGO DE SUFRIR LA DERROTA Y LA


PÉRDIDA ETERNA

“Sin embargo, a ese mundo donde


Satanás pretendía dominar, permitió Dios
que bajase su Hijo, como niño impotente,
sujeto a la debilidad humana.
Le dejó arrostrar los peligros de la vida
en común con toda alma humana, pelear
la batalla como la debe pelear cada hijo
de la familia humana, aun a riesgo de su-
frir la derrota y la pérdida eterna” (Desea-
do de Toda las Gentes, pág. 34).

CRISTO FUE TENTADO TODA SU VIDA


“Los que alegan que no era posible
para Cristo pecar, no pueden creer que
tomó sobre sí la naturaleza humana.

La naturaleza humana de Jesús - 141


En realidad, Cristo fue tentado, no
solo por Satanás en el desierto, sino du-
rante toda su vida, desde su niñez hasta
su edad adulta.
En todo fue tentado como lo somos
nosotros...” (Signs of the Times, 10 de oc-
tubre 1892, § 4).

142 - La naturaleza humana de Jesús


6. ¿Podía haber
caído?
PODÍA CEDER A LAS TENTACIONES
“Como Dios que era, no podía ser
tentado; pero como hombre, podía serlo
y con mucha fuerza, y podía ceder a las
tentaciones” (Mensajes Selectos, tomo 3,
pág. 146).

La naturaleza humana de Jesús - 143


TOMÓ LA HUMANIDAD CON TODO SU
PASIVO

“Muchos sostienen que era imposible


para Cristo ser vencido por la tentación.
En tal caso, no podría haberse hallado en
la posición de Adán; no podría haber obte-
nido la victoria que Adán dejó de ganar. Si
en algún sentido tuviésemos que soportar
nosotros un conflicto más duro que el que
Cristo tuvo que soportar, él no podría so-
corrernos. Pero nuestro Salvador tomó la
humanidad con todo su pasivo. Se vistió
de la naturaleza humana, con la posibili-
dad de ceder a la tentación. No tenemos
que soportar nada que él no haya sopor-
tado” (Deseado de Todas las Gentes, p.
92,1 [DA 117.2]).

PODÍA CEDER A LAS TENTACIONES


“En su carta relativa a la tentación de
Cristo, Ud. dice: ‘Si él era uno con Dios,
no podía caer’. El punto acerca del cual
Ud. me pregunta es éste: En la gran es-
cena del conflicto de nuestro Señor en el
desierto, aparentemente bajo el poder de

144 - La naturaleza humana de Jesús


Satanás y sus ángeles, ¿era él capaz, en
su naturaleza humana, de ceder a estas
tentaciones?
Trataré de responder a esta importan-
te pregunta: Como Dios que era, no po-
día ser tentado; pero como hombre, podía
serlo y con mucha fuerza, y podía ceder
a las tentaciones… Su naturaleza huma-
na pasó por la misma prueba por la cual
pasaron Adán y Eva. Su naturaleza [de
Cristo] humana era creada; ni aun poseía
las facultades de los ángeles. Era huma-
na, idéntica a la nuestra. Estaba pasando
por el terreno donde Adán cayó. El estaba
en el lugar donde, si resistía la prueba en
favor de la raza caída, redimiría en nues-
tra propia humanidad la caída y el fraca-
so desgraciados de Adán” (Mensajes Se-
lectos, tomo 3, págs. 145,146 [Selected
Messages 3 , p. 129.2.3]).

FUE TENTADO COMO ES TENTADO EL


HOMBRE

“La perfecta humanidad de Cristo es


la misma que puede tener el hombre que
está en conexión con él. Como Dios, Cris-

La naturaleza humana de Jesús - 145


to no podía ser tentado más en su fideli-
dad al cielo. Pero como Cristo, se humilló
y tomó la naturaleza del hombre y pudo
ser tentado. Ni siquiera tomó la naturale-
za de los ángeles, sino la naturaleza hu-
mana, perfectamente idéntica a la nues-
tra, excepto sin mancha de pecado. Un
cuerpo humano, una mente humana, con
todas sus propiedades peculiares, era
hueso, cerebro y músculo. Un hombre de
nuestra carne, estaba rodeado de la debi-
lidad de la humanidad. Las circunstancias
de su vida eran de tal carácter que estaba
expuesto a todas los inconvenientes que
está expuesto el hombre, no en la rique-
za, ni en la comodidad sino en la pobre-
za, la necesidad y la humillación. Respiró
el mismo aire que respira el hombre. Ca-
minó sobre nuestra tierra como hombre.
Tenía la razón, la conciencia, la memoria,
la voluntad, los afectos del alma huma-
na unida a su naturaleza divina. Nuestro
Señor fue tentado como lo son todos los
seres humanos” (Manuscript Releases,
tomo 16, págs. 181. 182.1).

146 - La naturaleza humana de Jesús


HIJO DE DIOS PERO TENTADO COMO
NOSOTROS AHORA

“Uno podría pensar que Cristo, de-


bido a que era el Hijo de Dios, no tuvo
tentaciones como los hijos [terrenales las]
tienen ahora. Las Escrituras dicen que él
fue tentado en todo punto como lo somos
nosotros” (Mensajes Selectos, tomo 3, p.
151.3 [3SM 134.3]).

SI NO PODÍA CAER, LA BATALLA SERÍA


UNA FARSA

“Las pruebas y dificultades demues-


tran que podía haber cedido a la tenta-
ción, de otro modo la batalla sería una
farsa. Pero no cedió a la solicitud del ene-
migo, dando evidencia, de esta forma, que
cuando la naturaleza humana del hombre
se une a la naturaleza divina, por medio
de la fe, puede ser fuerte para vencer las
tentaciones de Satanás” (Manuscript Re-
leases, tomo 16 p. 181.3).

La naturaleza humana de Jesús - 147


SI ÉL NO PODÍA CAER, NO PODRÍA SER UN
EJEMPLO PARA NOSOTROS

“Suponer que no era capaz de ceder


a la tentación lo coloca en una posición
en que no puede ser un ejemplo perfecto
para el hombre, y la fuerza y poder de la
humillación de Cristo, que es lo más im-
portante, no sirve de instrucción ni ayu-
da al ser humano” (Manuscript Releases,
tomo 16, p. 182.3).

SE HA HECHO ABUNDANTE PROVISIÓN


PARA QUE EL HOMBRE CAÍDO

“Se ha hecho abundante provisión


para que el hombre finito y caído pueda
relacionarse de tal manera con Dios que,
gracias a la misma Fuente por la cual
Cristo venció en su naturaleza humana,
el hombre pueda resistir firmemente toda
tentación como lo hizo Cristo. Estaba su-
jeto a las dificultades que tiene la natura-
leza humana. Respiraba el aire del mismo
mundo que nosotros respiramos. Actuó y
viajó en el mismo mundo que habitamos,
el cual, según las claras evidencias que

148 - La naturaleza humana de Jesús


tenemos, no era más amigable a la gracia
y a la justicia de lo que es hoy” (Mensajes
Selectos, tomo 3, p. 147 [3SM 130.1]).

SI NO ERA POSIBLE CAER, ¿POR QUÉ FUE


TENTADO?

“Los que piensan que no era posible


que Cristo pecara, no pueden creer que
realmente tomó sobre sí la naturaleza hu-
mana. ¿Acaso no fue Cristo realmente
tentado por Satanás no sólo en el desier-
to sino a través de toda su vida, desde
la niñez hasta la virilidad? En todas las
cosas fue tentado como lo somos noso-
tros, y como resistió con éxito toda clase
de tentaciones, dio un perfecto ejemplo al
hombre, y por medio de la amplia provi-
sión que Cristo ha hecho podemos llegar
a ser, participantes de la naturaleza divi-
na, habiendo huido de la corrupción que
hay en el mundo a causa de la concupis-
cencia” (Comentario Bíblico Adventista,
tomo 7, pág. 941; tomo 7-A, p. 371).

La naturaleza humana de Jesús - 149


PUDO HABER CEDIDO COMO LO HIZO
ADÁN
“Tenemos una razón, una concien-
cia, una memoria, una voluntad, afectos:
todos los atributos que un ser humano
puede poseer. Por medio de la provisión
hecha cuando Dios y el Hijo de Dios hicie-
ron un pacto para rescatar al hombre de
la esclavitud de Satanás, se proporcionó
toda facilidad necesaria para que la natu-
raleza humana llegara a estar unida con
su divina naturaleza. En una naturaleza
tal nuestro Señor fue tentado. El pudo ha-
ber cedido a las sugestiones mentirosas
de Satanás como lo hizo Adán, pero de-
bemos adorar y glorificar al Cordero de
Dios, porque no cedió ni en un solo ápice
ni en lo mas mínimo” (Mensajes Selectos,
tomo 3, pág. 147).

NO HAY TENTACIÓN SI NO HAY PELIGRO DE


CAÍDA

“Si no hay una posibilidad de ceder, la


tentación no es tentación. La tentación se
resiste cuando el hombre se ve podero-
samente persuadido a cometer la acción

150 - La naturaleza humana de Jesús


errónea; y, sabiendo que puede cometer-
la, resiste por la fe, aferrándose firmemen-
te al poder divino. Esta fue la prueba por
la cual Cristo pasó” (Mensajes Selectos,
tomo 3, p. 149.1 [3SM 132.3]) [ed. esp.].

La naturaleza humana de Jesús - 151


7. ¿Halló la tentación
respuesta en El?
TENTADO EN TODO COMO NOSOTROS
PERO SIN PECADO

“Porque no tenemos un sumo sa-


cerdote que no pueda compadecerse de
nuestras debilidades, sino uno que fue
tentado en todo según nuestra semejan-
za, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).

La naturaleza humana de Jesús - 153


EN ÉL NO HABÍA NADA QUE RESPONDIERA
A LA TENTACIÓN

“Percibo que hay peligro en tratar te-


mas que se refieren a la humanidad del
Hijo del Dios infinito. El se humilló cuando
vio que estaba en forma de hombre para
poder comprender la fuerza de todas las
tentaciones que acosan al hombre... El
primer Adán cayó; el segundo Adán se
aferró a Dios y a su Palabra bajo las cir-
cunstancias más angustiosas, y no vaciló
ni por un momento su fe en la bondad, la
misericordia y el amor de su Padre. ‘Escri-
to está’ fue su arma de resistencia, y esta
es la espada del Espíritu que debe usar
todo ser humano. ‘No hablaré ya mucho
con vosotros; porque viene el príncipe de
este mundo, y él nada tiene en mí’: nada
que responda a la tentación. En ninguna
ocasión hubo una respuesta a las muchas
tentaciones de Satanás. Cristo no pisó ni
una vez el terreno de Satanás para dar-
le ventaja alguna. Satanás no halló en él
nada que lo animara a avanzar” (Carta
8, 1895; Comentario Bíblico Adventista,
tomo 5, pág. 1103; tomo 7-A, p. 449).

154 - La naturaleza humana de Jesús


SU NATURALEZA REHUYÓ EL MAL
“Es un hermano en nuestras debilida-
des, ‘tentado en todo así como nosotros’,
pero como ser inmaculado, rehuyó el mal;
sufrió las luchas y torturas de alma de un
mundo de pecado. Como humano, la ora-
ción fue para él una necesidad y un privi-
legio” (El Camino a Cristo, pág. 94).

NI SIQUIERA CON UN PENSAMIENTO CEDIÓ


A LA TENTACIÓN

“Qué bueno sería que entendiéramos


lo que significan las palabras: ‘Cristo su-
frió siendo tentado’. Aunque estaba libre
de toda mancha de pecado, la refinada
sensibilidad de su santa naturaleza ha-
cía que el contacto con el mal le resultara
indeciblemente doloroso. Sin embargo,
habiendo asumido la naturaleza humana,
se encontró con el archiapóstata frente a
frente y resistió solo al enemigo de su tro-
no. Ni siquiera en pensamiento se podía
inducir a Cristo a ceder el poder de la ten-
tación. Satanás encuentra en los corazo-
nes humanos un punto de apoyo: algún
deseo pecaminoso albergado en el alma,

La naturaleza humana de Jesús - 155


por medio del cual sus tentaciones impo-
nen su poder. Pero Cristo declaró acer-
ca de sí mismo: ‘Viene el príncipe de este
mundo, pero no tiene nada conmigo’. Las
tormentas de la tentación estallaban so-
bre él, pero no podían lograr que se apar-
tara de su lealtad a Dios” (The Review and
Herald, 8 de noviembre de 1887; Comen-
tario Bíblico Adventista, tomo 7-A, págs.
449, 450).

156 - La naturaleza humana de Jesús


8. Tentación y victoria
SIN INCREDULIDAD, DESALIENTO O
DESESPERACIÓN

¿Hemos olvidado que Jesús, la Ma-


jestad del cielo, sufrió siendo tentado? Je-
sús no permitió que el enemigo lo arrastra-
ra al lodo de la incredulidad, ni lo forzara a
entrar en el fango del desaliento y la des-
esperación; pero muchas almas son dé-
biles en poder moral porque no cumplen
las palabras de Cristo” (Carta 43, 1892;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 7-A,
pág. 939).

La naturaleza humana de Jesús - 157


VENCIÓ
“La victoria de Cristo y su obedien-
cia son las de un verdadero ser humano”
(Comentario Bíblico Adventista,, tomo 7,
pág. 941, tomo 7-A , pág. 371).

VENCIÓ A SATANÁS EN NUESTRA


NATURALEZA

“Derrotó a Satanás con la misma na-


turaleza sobre la cual él había obtenido la
victoria en el Edén” (Comentario Bíblico
Adventista, tomo 5, pág. 1083; tomo 7-A,
p. 445).

158 - La naturaleza humana de Jesús


9. ¿Qué significa para
nosotros su resistencia?
TENTADO COMO EL SUSTITUTO Y
GARANTÍA DEL HOMBRE

“No necesitamos colocar la obedien-


cia de Cristo en una categoría especial,
como si fuera algo a lo cual él estuviera
peculiarmente adaptado por su naturale-
za divina particular, porque él se presentó
delante de Dios como representante del
hombre y fue tentado como el sustituto y
la garantía del ser humano. Si Cristo hu-

La naturaleza humana de Jesús - 159


biera tenido poder especial que el hombre
no tiene el privilegio de poseer, Satanás
se hubiera valido de este argumento. La
obra de Cristo refutaría las afirmaciones
de Satanás de que él dominaba al hom-
bre, y el Señor podía hacer esto sola-
mente de la manera en que lo hizo: como
hombre, tentado como hombre, prestan-
do la obediencia de un hombre... Tened
en cuenta que la victoria y la obediencia
de Cristo es la de un verdadero ser huma-
no. En nuestras conclusiones cometemos
muchos errores debido a nuestras opinio-
nes equivocadas acerca de la naturaleza
humana de nuestro Señor. Cuando no-
sotros le damos a su naturaleza humana
un poder que es imposible que el hombre
tenga en sus conflictos con Satanás, des-
truimos el carácter completo de su huma-
nidad. El da a todos los que lo reciben por
la fe, su gracia y su poder que les atribuye.
La obediencia de Cristo a su Padre era [y
es] la misma obediencia que se requería
del hombre” (Mensajes Selectos, tomo 3,
págs. 157, 158).

160 - La naturaleza humana de Jesús


DE LA MISMA MANERA QUE PUEDE
RESISTIR CADA ALMA

“El Hijo de Dios se colocó en lugar del


pecador, y caminó por el mismo terreno
en donde Adán pecó; y soportó la tenta-
ción en el desierto, que era cien veces
más fuerte de lo que alguna vez tendría
que soportar la raza humana. Jesús resis-
tió las tentaciones de Satanás de la mis-
ma manera en que cualquier alma tenta-
da puede resistir, remitiéndolo al registro
inspirado, y diciendo: ‘Escrito está’” (Men-
sajes Selectos, tomo 3, pág. 154).

EXTIENDE SU MANO PARA SALVAR


“Cristo, el Enviado de Dios, quien, en
este mundo y en la naturaleza humana, vi-
vió una vida pura, noble y perfecta, dando
un ejemplo que todos pueden seguir sin
peligro. El Señor extiende su mano para
salvar. Responda a la invitación hecha a
todos para ‘que echen mano... de mi for-
taleza, y hagan paz conmigo. ¡Sí, que ha-
gan paz conmigo!’ (Isa. 27:5, VM). ¡Cuán
ávidamente toma el Señor la mano tem-
blorosa en la suya, reteniéndola con calor

La naturaleza humana de Jesús - 161


y firmeza, hasta que los pies se asienten
en terreno ventajoso!” (Consejos para
Maestros, pág. 472).

COMIENZO DE NUESTRA CONFIANZA


“Jesús dice: ‘Al que venciere, le daré
que se siente conmigo en mi trono, así
como yo he vencido, y me he sentado
con mi Padre en su trono’. Aquí está el
comienzo de nuestra confianza, la cual
debemos mantener firme hasta el fin. Si
Jesús resistió las tentaciones de Satanás,
él nos ayudará a resistir. Vino para traer
poder divino que se combine con el es-
fuerzo humano” (Comentario Bíblico Ad-
ventista, tomo 7, pág. 941; tomo 7-A, pág.
371).

162 - La naturaleza humana de Jesús


10. Nuestra tentación
y la ayuda de Cristo
FUE EL AUTOR DE NUESTRA SALVACIÓN
ETERNA

“Y habiendo sido perfeccionado, vino


a ser autor de eterna salvación para todos
los que le obedecen” (Hebreos 5.9).

La naturaleza humana de Jesús - 163


HABIENDO SIDO TENTADO, PUEDE
SOCORRER

“Por lo cual debía ser en todo seme-


jante a sus hermanos, para venir a ser
misericordioso, y fiel sumo sacerdote en
lo que a Dios se refiere, para expiar los
pecados del pueblo” (Hebreos 2:17, 18).

MURIÓ PARA OBTENER UNA ENTRADA


PARA NOSOTROS

“El Israel de Dios, que viaja hacia la


Canaán celestial, tiene un Capitán que
no necesitó enseñanzas humanas que le
prepararan para su misión de conductor
divino; no obstante fue perfeccionado por
el sufrimiento; ‘porque en cuanto él mismo
padeció siendo tentado, es poderoso para
socorrer a los que son tentados’ (Heb. 2:
10, 18). Nuestro Redentor no manifestó
las imperfecciones ni las debilidades hu-
manas; pero murió a fin de obtener nues-
tro derecho a entrar en la tierra prometida”
(Patriarcas y Profetas, pág. 514).

164 - La naturaleza humana de Jesús


POR MEDIO DE JESÚS PODEMOS VENCER
“Jesús soportó todas las tentacio-
nes de Satanás, y por medio de Cristo
nosotros podemos resistirlas. Por medio
de Cristo podemos vencer el amor a los
tesoros terrenales. Nuestro Salvador so-
portó en todo la prueba de la tentación y
de esta manera hizo posible que el hom-
bre venciera. Ahora, esta idea, este pen-
samiento es suficiente como para llenar
nuestros corazones de gratitud todos los
días de nuestra vida. Como Jesús fue
aceptado como nuestro sustituto y garan-
te, cada uno de nosotros seremos acep-
tados si vencemos las pruebas que se
nos presenten. Tomó nuestra naturaleza
para familiarizarse con las pruebas que
asedian al hombre y es nuestro mediador
y intercesor ante el Padre” (Review and
Herald, 10 de junio 1890, § 9).

SABER CÓMO ENFRENTAR AL ENEMIGO


“Mira a tu Redentor crucificado. Tomó
la naturaleza humana, y fue tentado en
todo, como el hombre, para que sepas
cómo afrontar al enemigo. Espera im-

La naturaleza humana de Jesús - 165


partir poder a cada miembro de la familia
humana para que sea partícipe de la na-
turaleza divina, poder para vencer la co-
rrupción que hay en el mundo a causa de
la concupiscencia” (Manuscript Releases,
tomo 17, p. 83).

EL MISMO PODER ESTÁ AL ALCANCE DEL


HOMBRE

“Cristo poseyó la misma naturale-


za del hombre. Fue tentado en todo tal
como los hombres. El mismo poder que
le ayudó a obedecer está a las órdenes
del hombre” (Manuscrito 48, 1893; A Fin
de Conocerle, pág. 295).

ESTÁ VELANDO SOBRE TI PARA


FORTALECERTE

“El Hermano mayor de nuestra raza


está junto al trono eterno. Desde allí mira
a toda alma que vuelve su rostro hacia él
como al Salvador. Sabe por experiencia
lo que es la flaqueza humana, lo que son
nuestras necesidades, y en qué consiste
la fuerza de nuestras tentaciones; pues

166 - La naturaleza humana de Jesús


fue ‘tentado en todo según nuestra seme-
janza, pero sin pecado’ (Heb. 4: 15). Está
velando sobre ti, tembloroso hijo de Dios.
¿Eres tentado? Te librará. ¿Eres débil?
Te fortalecerá. ¿Eres ignorante? Te ilumi-
nará. ¿Estás herido? Te curará. Jehová
‘cuenta el número de las estrellas’; y no
obstante él es también el que ‘sana a los
quebrantados de corazón, y venda sus
heridas’ (Sal. 147: 3-4)” (Dios nos Cuida,
pág. 62).

La naturaleza humana de Jesús - 167


CARÁCTER,
NATURALEZA
Y VIDA
1. Un carácter sin
imperfección
PERFECTO POR MEDIO DEL SUFRIMIENTO
“Porque convenía a aquel por cuya
causa son todas las cosas, y por quien
todas las cosas subsisten, que habiendo
de llevar muchos hijos a la gloria, perfec-
cionase por aflicciones al autor de la sal-
vación de ellos” (Hebreos 2:10).

La naturaleza humana de Jesús - 171


PERFECCIONADO POR MEDIO DEL
SUFRIMIENTO

“El Capitán de nuestra salvación fue


perfeccionado mediante sufrimientos. Su
alma fue convertida en una ofrenda por
el pecado. Fue necesario que una terri-
ble oscuridad envolviera su alma debido a
que le fueron retirados el amor y el favor
del Padre, porque ocupaba el lugar del pe-
cador, y cada pecador debe experimentar
esa oscuridad. El justo tuvo que sufrir la
condenación y la ira de Dios no como si
fuera un castigo, pues el corazón de Dios
sufrió con intensísimo dolor cuando su
Hijo –sin pecado alguno– estaba sufrien-
do el castigo del pecado” (Comentario Bí-
blico Adventista, tomo 7, págs. 936, 937).

DESARROLLÓ UN CARÁCTER PERFECTO


“Cristo desarrolló un carácter perfec-
to en su vida sobre la tierra; rindió una
obediencia perfecta a los mandamientos
de su Padre” (Mensajes Selectos, tomo 3,
pág. 150).

172 - La naturaleza humana de Jesús


NINGUNA IMPERFECCIÓN EN SU VIDA O
CARÁCTER

“Jesús estuvo libre de todo pecado y


error; no había ni un vestigio de imperfec-
ción en su vida o carácter. Mantuvo una
pureza inmaculada en las más difíciles
circunstancias” (Comentario Bíblico Ad-
ventista, tomo 7, pág. 941; tomo 7-A, pág.
371).

COMO UNO DE NOSOTROS, EXCEPTO EN


EL PECADO

“El, por nuestra causa, depuso su


manto real, descendió del trono del cie-
lo, y estuvo dispuesto a revestir de humil-
dad su divinidad, y llegó a ser como uno
de nosotros pero sin pecado, a fin de que
su vida y su carácter fueran un modelo
para que todos lo copiaran, de modo que
pudieran tener el precioso don de la vida
eterna” (Youth’s Instructor, 20 de octubre
de 1886; Comentario Bíblico Adventista,
tomo 7-A, págs. 451, 452).

La naturaleza humana de Jesús - 173


HUMILDAD DE CARÁCTER Y PERFECTA
OBEDIENCIA

“Este santo Sustituto puede salvar


hasta lo último, pues presentó ante el ex-
pectante universo una humildad perfecta
y completa en su carácter humano, y una
perfecta obediencia a todos los requeri-
mientos de Dios. El poder divino es co-
locado sobre el hombre para que pueda
llegar a ser participante de la naturaleza
divina, habiendo escapado de la corrup-
ción que está en el mundo por la concu-
piscencia. Por esto el hombre, arrepenti-
do y creyente, puede ser hecho justicia de
Dios en Cristo” (Mensajes Selectos, tomo
1, pág. 301).

EN SU CARÁCTER EXHIBIÓ EL CARÁCTER


DE DIOS

“Revestido del manto de la humani-


dad, el Hijo de Dios descendió al nivel de
los que deseaba salvar. En él no había
ni engaño ni pecado; siempre fue puro e
incontaminado; y sin embargo tomó so-
bre sí nuestra naturaleza pecaminosa. Al
revestir su divinidad de humanidad, para

174 - La naturaleza humana de Jesús


poder relacionarse con la humanidad caí-
da, trató de recuperar para el hombre lo
que Adán había perdido como conse-
cuencia de la desobediencia tanto para sí
mismo como para el mundo. En su propio
carácter exhibió ante el mundo el carác-
ter de Dios” (The Review and Herald, 15
de diciembre de 1896; Comentario Bíblico
Adventista, tomo 7-A, pág. 450).

CONSERVÓ LA PUREZA DE SU CARÁCTER


DIVINO

“Conservó en su naturaleza humana


la pureza de su carácter divino. Vivió la
ley de Dios y la honró en este mundo de
transgresiones, revelando al universo ce-
lestial, a Satanás y a los perdidos hijos
de Adán, que por medio de su gracia la
humanidad puede guardar la ley de Dios.
Vino a impartir su propia naturaleza divi-
na. Su propia imagen, al alma creyente y
arrepentida” (My Life Today, pág. 323).

La naturaleza humana de Jesús - 175


REPRESENTÓ EL CARÁCTER DE DIOS
“Tierno, compasivo, lleno de sim-
patía, considerado para con los demás,
Cristo representó el carácter de Dios y
se consagró siempre al servicio de Dios y
del hombre” (Ministerio de Curación, pág.
331).

176 - La naturaleza humana de Jesús


2. La naturaleza
humana de Cristo
SU NATURALEZA FINITA ERA PURA Y SIN
MANCHA

“Nuestro Señor fue tentado como es


tentado el hombre. Era capaz de ceder a
la tentaciones como lo son los seres hu-
manos.
Su naturaleza finita era pura y sin
mancha, pero la naturaleza divina que
lo guió a decirle a Felipe ‘el que me ha
visto ha visto al Padre’ no fue humaniza-

La naturaleza humana de Jesús - 177


da; tampoco se encontraba la humanidad
deificada por la fusión o unión de dos na-
turalezas; cada una retenía su carácter y
propiedades esenciales.
Pero aquí no debemos volvernos co-
munes y terrenales en nuestras ideas, y
con nuestras ideas pervertidas pensar
que la posibilidad de Cristo de ceder a
las tentaciones de Satanás degradaron
su humanidad y que poseía las mismas
tendencias pecaminosas, y corruptas del
hombre.
La naturaleza divina, combinada con
la humana, lo hicieron capaz de ceder a
las tentaciones de Satanás.
Aquí la prueba de Cristo fue mucho
mayor que la de Adán y Eva ya que Cris-
to tomó nuestra naturaleza caída, pero no
corrupta, y no se corrompería a menos
que aceptara las palabras de Satanás en
lugar de las palabras de Dios.
Suponer que no era capaz de ceder
a las tentación lo coloca donde no puede
ser un perfecto ejemplo para el hombre,
y la fuerza y el poder de esta parte de la

178 - La naturaleza humana de Jesús


humillación de Cristo, que es lo más im-
portante, no es ninguna instrucción o ayu-
da para los seres humanos” (Manuscript
Releases, tomo 16, págs. 182, 183).

EN SU HUMANIDAD VIVIÓ UNA VIDA


PERFECTA

“En su humanidad, perfeccionada por


una vida de constante resistencia al mal,
el Salvador demostró que al cooperar con
la Divinidad, los seres humanos pueden
alcanzar en esta vida la perfección del ca-
rácter. Esta es la seguridad que Dios nos
da de que nosotros también podemos ob-
tener una victoria completa” (Hechos de
los Apóstoles, pág. 424).

PERFECCIÓN IMPECABLE DE SU
NATURALEZA HUMANA

“Al tomar sobre sí la naturaleza hu-


mana en su condición degradada, Cristo
no participó en sus pecados en lo más
mínimo. Estaba sujeto a las flaquezas y
debilidades que abruman al hombre. Se
conmovía con el sentimiento de nuestras

La naturaleza humana de Jesús - 179


flaquezas, y fue tentado en todo lo que
nosotros somos tentados. Y sin embargo,
‘no conoció pecado’. Fue el cordero ‘sin
mancha y sin defecto’. Si Satanás hubiera
podido inducir a Cristo a pecar, aunque
fuera en el detalle más mínimo, hubiera
aplastado la cabeza del Salvador. Pero
sólo pudo tocar su calcañar. Si la cabe-
za de Cristo hubiera sido dañada, la es-
peranza de la raza humana hubiera pe-
recido. La ira divina hubiera caído sobre
Cristo como cayó sobre Adán. Cristo y la
iglesia hubieran quedado sin esperanza”
(Comentario Bíblico Adventista, tomo 5,
pág. 1131; tomo 7-A, pág. 249).

HABITANDO EN LA HUMANIDAD NO SE
CONTAMINA

“Pero al poner su mano sobre el le-


proso, Jesús no recibió ninguna contami-
nación... Pero Jesús, al venir a morar en
la humanidad, no se contamina” (Desea-
do de Todas las Gentes, pág. 230).

180 - La naturaleza humana de Jesús


REVELÓ UNA NATURALEZA NO
PECAMINOSA

“Fue conmovido por el sentimiento de


nuestras debilidades y fue en todo tentado
a nuestra semejanza. Y, sin embargo, no
conoció pecado. Fue el Cordero “sin man-
cha y sin contaminación” (1 Ped. 1:19)...
No debemos tener dudas en cuanto a la
perfección impecable de la naturaleza hu-
mana de Cristo. Nuestra fe debe ser inte-
ligente; debemos mirar a Jesús con per-
fecta confianza, con fe plena y entera en
el Sacrificio expiatorio. Esto es esencial
para que el alma no sea rodeada de ti-
nieblas. Este santo Sustituto puede salvar
hasta lo último, pues presentó ante el ex-
pectante universo una humildad perfecta
y completa en su carácter humano, y una
perfecta obediencia a todos los requeri-
mientos de Dios” (Mensajes Selectos,
tomo 1, págs. 299, 300).

ERA LA PERFECCIÓN DE LA HUMANIDAD


“Durante su vida en la tierra, Cristo
anduvo haciendo el bien. Su sensibilidad
era muy aguda porque tenía una mente

La naturaleza humana de Jesús - 181


elevada, sentimientos finos y delicados.
En su naturaleza se veía la perfección de
la humanidad... Miraba constantemente a
su Padre con el fin de recibir de El fuerzas
para vivir una vida perfecta y desarrollar
un carácter completo y simétrico” (Signs
of the Times, 16 de junio, 1895, tomo 3,
págs. 482, 483).

ASCENDIÓ AL CIELO LLEVANDO UNA


HUMANIDAD SANTIFICADA

“Ascendió al cielo poseyendo una hu-


manidad santificada y santa. Llevó esta
humanidad consigo a los atrios celestia-
les, y a través de las edades eternas será
suya, como el que ha redimido a cada ser
humano que está en la ciudad de Dios”
(Review and Herald, 9 de marzo, 1905;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 5,
pág. 863).

182 - La naturaleza humana de Jesús


EN SU HUMANIDAD DEPENDÍA DEL PODER
DIVINO

“Así también Cristo en su humanidad


dependía del poder divino. ‘No puedo yo
de mí mismo hacer nada’, declaró” (El De-
seado de Todas las Gentes, pág. 629).

REQUERÍA EL MAYOR APOYO DE SU PADRE


“Como estaba revestido de humani-
dad, sentía la necesidad de la fuerza de su
Padre. Tenía lugares selectos para orar.
Se deleitaba en mantenerse en comunión
con su Padre en la soledad de la montaña.
En este ejercicio, su alma santa y huma-
na se fortalecía para afrontar los deberes
y las pruebas del día. Nuestro Salvador
se identifica con nuestras necesidades
y debilidades, porque elevó sus súplicas
nocturnas para pedir al Padre nuevas re-
servas de fuerza, a fin de salir vigorizado
y refrigerado, fortalecido para arrostrar el
deber y la prueba. Él es nuestro ejemplo
en todo. Se hermana con nuestras flaque-
zas, pero no alimenta pasiones semejan-
tes a las nuestras. Como no pecó, su na-
turaleza rehuía el mal. Soportó luchas y

La naturaleza humana de Jesús - 183


torturas del alma en un mundo de peca-
do. Dado su carácter humano, la oración
era para él una necesidad y un privilegio.
Requería el más poderoso apoyo y con-
suelo divino que su Padre estuviera dis-
puesto a impartirle a él que, para bene-
ficio del hombre, había dejado los goces
del cielo y elegido por morada un mundo
frío e ingrato. Cristo halló consuelo y gozo
en la comunión con su Padre. Allí podía
descargar su corazón de los pesares que
lo abrumaban. Era Varón de dolores y ex-
perimentado en quebranto” (Joyas de los
Testimonios, tomo 1, pág. 218).

GUIADO PASO A PASO POR LA VOLUNTAD


DEL PADRE

“Pero mientras andaba entre los hom-


bres, era guiado, paso a paso, por la vo-
luntad del Padre. En el momento señala-
do, no vacilaba en obrar. Con la misma
sumisión, esperaba hasta que llegase la
ocasión” (El Deseado de Todas las Gen-
tes, pág.121).

184 - La naturaleza humana de Jesús


EN LA HUMANIDAD QUE PUEDEN POSEER
TODOS SUS SEGUIDORES

Jesús no reveló cualidades ni ejerció


facultades que los hombres no pudieran
tener por la fe en él. Su perfecta humani-
dad es lo que todos sus seguidores pue-
den poseer si quieren vivir sometidos a
Dios como él vivió” (El Deseado de Todas
las Gentes, págs. 619, 620).

EN LA MISMA NATURALEZA QUE PODEMOS


TENER POR MEDIO DE LA CONEXIÓN CON
CRISTO
“La perfecta naturaleza de Cristo es
la misma que puede tener el hombre que
vive en conexión con El” (Manuscript Re-
leases, tomo 16, pág. 181).

RECIBIÓ PODER PARA RESISTIR A LA


TENTACIÓN

“El Salvador venció para enseñar al


hombre cómo puede él también vencer.
Con la Palabra de Dios, Cristo rechazó las
tentaciones de Satanás. Confiando en las
promesas de Dios, recibió poder para obe-

La naturaleza humana de Jesús - 185


decer sus mandamientos, y el tentador no
obtuvo ventaja alguna. A cada tentación
Cristo contestaba: ‘Escrito está’. A noso-
tros también nos ha dado Dios su Palabra
para que resistamos al mal. Grandísimas
y preciosas son las promesas recibidas,
para que seamos ‘hechos participantes
de la naturaleza divina, habiendo huido
de la corrupción que está en el mundo por
concupiscencia’ (2 Pedro 1:4.)” (El Minis-
terio de Curación, pág.136).

186 - La naturaleza humana de Jesús


3. Vivió una vida
sin tacha
EL PRÍNCIPE DE ESTE MUNDO NO TIENE
NADA EN MÍ

“No hablaré ya mucho con vosotros,


porque viene el príncipe de este mundo, y
él nada tiene en mí” (Juan 14:30).

La naturaleza humana de Jesús - 187


NO PARTICIPÓ EN LO MÁS MÍNIMO DEL
PECADO

“Al tomar sobre sí la naturaleza del


hombre en su condición caída, Cristo no
participó de su pecado en lo más mínimo.
Estuvo sujeto a las flaquezas y debilida-
des que rodean al hombre, ‘para que se
cumpliese lo dicho por el profeta Isaías,
cuando dijo: El mismo tomó nuestras en-
fermedades y llevó nuestras dolencias’
(Mat. 8:17). Fue conmovido por el senti-
miento de nuestras debilidades y fue en
todo tentado a nuestra semejanza. Y, sin
embargo, no conoció pecado. Fue el Cor-
dero ‘sin mancha y sin contaminación’ (1
Ped. 1:19)” (Mensajes Selectos, tomo 1,
pág. 300).

VIVIÓ UNA VIDA SIN PECADO


“Vivió sobre la tierra en medio de
pruebas y tentaciones tales como las que
nosotros tenemos que arrostrar. Sin em-
bargo, su vida fue impecable. Murió por
nosotros y ahora ofrece quitarnos nues-
tros pecados y vestirnos de su justicia” (El
Camino a Cristo, pág. 62).

188 - La naturaleza humana de Jesús


“El Salvador tomó sobre sí las debi-
lidades de la humanidad, y en esta tierra
vivió una vida sin pecado para que los
hombres no temieran que debido a la de-
bilidad de la naturaleza humana no po-
drían salir vencedores” (Manuscript 51,
1903, pág. 4, Manuscript Releases, tomo
17, pág. 29).

NO CONOCIÓ LA MÍNIMA MANCHA DE


PECADO O CONTAMINACIÓN

“¡Qué espectáculo contempló así el


cielo! Cristo, que no conocía en lo más
mínimo la mancha o contaminación del
pecado, tomó nuestra naturaleza en su
condición deteriorada. Esta fue una humi-
llación mayor que la que pueda compren-
der el hombre finito. Dios fue manifesta-
do en carne. Se humilló a sí mismo. ¡Qué
tema para el pensamiento, para una pro-
funda y ferviente contemplación!” (Men-
sajes Selectos, tomo 1, pág. 297).

La naturaleza humana de Jesús - 189


4. Nunca pecó
ESE SER SANTO QUE NACERÁ
“Respondiendo el ángel le dijo: El
Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder
del Altísimo te cubrirá con su sombra; por
lo cual también el Santo Ser que nacerá,
será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

EL PRÍNCIPE DE ESTE MUNDO NO TENÍA


NADA QUE VER CON ÉL

“El príncipe de este mundo no tiene


nada que ver conmigo” (Juan 14:30).

La naturaleza humana de Jesús - 191


NO PECÓ
“El cual no hizo pecado, ni se halló
engaño en su boca” (1 Pedro 2:22).

NADIE PUDO REALMENTE ACUSARLO DE


UN SOLO PECADO

“Quién de vosotros me redarguye de


pecado? Pues si digo la verdad, ¿porqué
vosotros no me creéis?” (Juan 8:46).

EL NO TENÍA PECADO
“Al que no tenía pecado, Dios lo hizo
pecado por nosotros, para que nosotros
seamos hechos justicia de Dios en él” (2
Corintios 5:21).

NUNCA HUBO ENGAÑO EN SU BOCA


“Se dispuso con los impíos su sepul-
tura, pero con los ricos fue en su muerte;
porque nunca hizo maldad, ni hubo enga-
ño en su boca” (Isaías 53:9).

192 - La naturaleza humana de Jesús


EN ÉL NO HAY PECADO
“Y sabéis que él apareció para quitar
nuestros pecados, y no hay pecado en él”
(1 Juan 3:5).

EL ERA SIN MANCHA


¡Mucho más la sangre de Cristo,
quien por el Espíritu Eterno se ofreció a
sí mismo sin mancha a Dios, purificará
vuestra conciencia de las obras que lle-
van a la muerte, para que sirváis al Dios
vivo!” (Hebreos 9:14).

EL QUEDÓ SANTO, INOCENTE Y LIMPIO


“Tal sumo sacerdote nos convenía:
apartado de los pecadores, y exaltado por
encima de los cielos” (Hebreos 7:26).

EL QUE NO CONOCIÓ PECADO


“Cristo es nuestro ejemplo. ¿Son ten-
tados y fieramente abofeteados por Sata-
nás los ministros de Cristo?

La naturaleza humana de Jesús - 193


Así lo fue Aquel que no conoció pe-
cado. Se volvió a su Padre en esas horas
de angustia” (Testimonies for the Church,
tomo 2, págs. 508, 509; La Maravillosa
Gracia, pág. 168).

“Vino a la tierra para proveer una ma-


nera en la que encontráramos gracia y
fuerza que pudiera ayudar en tiempo de
necesidad, siguiendo su ejemplo en ora-
ción frecuente y ferviente. Si los ministros
de Cristo imitaran este modelo, estarían
llenos de su espíritu, y los ángeles les
ministrarían. Los ángeles ministraron a
Jesús, sin embargo su presencia no hizo
que su vida fuera una vida cómoda y libre
de severos conflictos y fieras tentaciones.
Fue tentado en todo como nosotros, pero
sin pecado” (Testimonies for the Church,
tomo 2, pág. 509).

ERA AJENO AL PECADO


“El ejemplo de Cristo ha quedado re-
gistrado para sus seguidores. Jesús mis-
mo fue una fuente de bendición y fortale-

194 - La naturaleza humana de Jesús


za: podía sanar a los enfermos y resucitar
a los muertos; aun mandaba a la tempes-
tad, y ésta le obedecía; la corrupción no lo
contaminaba, y permanecía ajeno al pe-
cado. Sin embargo, tuvo que soportar una
agonía que requería la ayuda y el sostén
de su Padre, y a menudo oraba con fuer-
tes exclamaciones y lágrimas” (A Fin de
Conocerle, pág. 260).

La naturaleza humana de Jesús - 195


5. ¿Cómo fue posible?
PIDIENDO CON FIRMEZA FUERZA AL
PADRE
“Miraba con firmeza al Padre para re-
cibir fuerzas para vivir una vida perfecta y
desarrollar un carácter completo y simétri-
co…” (Signs of the Times, 16.6.1895.12;
vol. 3, p. 483).

CON LA FUERZA QUE DIOS LE DIO


“No ejerció en su propio beneficio nin-
gún poder que el hombre no pueda ejercer.
Como hombre hizo frente a la tentación, y

La naturaleza humana de Jesús - 197


venció con la fuerza que Dios le dio. Nos
da un ejemplo de perfecta obediencia. El
ha hecho posible que podamos llegar a
ser participantes de la naturaleza divina;
nos asegura que podemos vencer como
él venció. Su vida testificó de que en base
a la ayuda del mismo poder divino que
Cristo recibió, es posible que el hombre
obedezca la ley de Dios” (Manuscrito 141,
1901; Mensajes Selectos, tomo 3, p. 149
[3SM 132.5]).

POR MEDIO DEL PODER DIVINO QUE LOS


HOMBRES PUEDEN RECIBIR

“La humanidad de Cristo recibió al


enemigo caído y entró en una batalla con
él. En el conflicto fue sostenido por el
poder divino al igual que lo puede ser el
hombre si participa de la naturaleza divi-
na” (Manuscript Releases, tomo 16, pág.
183).

ERA DEPENDIENTE DEL PADRE


“…Nuestro Salvador dependía de su
Padre celestial para recibir sabiduría y

198 - La naturaleza humana de Jesús


fuerza para resistir y vencer el tentador.
El Espíritu de su Padre celestial animaba
y regulaba su vida” (Mensajes Selectos,
tomo 3, pág. 151.2 [3SM 134.1]).

USANDO LA PALABRA DE DIOS


“Pero Cristo quedó inconmovible. Sin-
tió la fuerza de esa tentación, pero le hizo
frente por nosotros y venció.
Y usó sólo las armas que razonable-
mente pueden usar los seres humanos:
la Palabra de Aquel que es poderoso
en consejo: ‘Escrito está’ (Mat. 4:4, 10)”
(Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 298,
299 [1SM 255.1]).

CON LA FUERZA DE LA PALABRA DE DIOS


“Hizo frente y resistió al enemigo con
la fuerza de un ‘Así dice el Señor’.
‘No sólo de pan vivirá el hombre
–dijo– sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios’ (versículo 4).
Esta fuerza tienen el privilegio de te-
nerla todos los tentados de la tierra. La

La naturaleza humana de Jesús - 199


experiencia de Cristo es para nuestro be-
neficio. Su ejemplo al vencer el apetito se-
ñala el camino, para que aquellos que lo
siguieran pudieran vencer” (Mensajes Se-
lectos, tomo, 3, p. 145 [3SM 128,129]).

CON LA MISMA AYUDA QUE PUEDE


OBTENER EL HOMBRE

“La Majestad del cielo se hizo cargo


de la causa del hombre y con la misma
ayuda que puede obtener el hombre re-
sistió la tentaciones de Satanás así como
el hombre debe resistirlas. Esta fue la úni-
ca forma en la cual el hombre caído pudo
convertirse en participante de la natura-
leza divina” (Mensajes Selectos, tomo 1,
pág. 295.1 [1SM 252.1]).

GRACIAS A LA MISMA FUENTE


“…Gracias a la misma Fuente por la
cual Cristo venció en la naturaleza huma-
na, el hombre puede resistir firmemente
toda tentación como lo hizo Cristo” (Men-
sajes Selectos, tomo 3, pág. 146 [3SM
130]).

200 - La naturaleza humana de Jesús


SIN EL PODER DE DIOS NO PODÍA HABER
ENFRENTADO AL ENEMIGO

“Dios envió a su Hijo, que era como él


mismo, uno con el Padre, y soportó insul-
tos, vergüenza y mofa a causa de noso-
tros, y al final una muerte ignominiosa en
el Calvario. Ni bien llegó al mundo debió
enfrentar la oposición de Satanás, pero lo
hizo, y no cedió ni un ápice. Si no hubiese
sido por el poder que Dios le dio no podría
haber resistido los ataques de enemigo,
pero lo hizo, y aunque tenía un encuentro
con él y era oprimido por él a cada paso,
esa era la batalla que se peleó en este
mundo contra los poderes de las tinie-
blas” (The Ellen G. White 1888 Materials,
pág. 122).

La naturaleza humana de Jesús - 201


MÁS PARA
DESCUBRIR
1. Más luz en el futuro
EL TEMA INAGOTABLE
“A medida que el obrero estudie la
vida de Cristo, y se espacie en el carácter
de su misión, cada nuevo estudio le re-
velará algo más intensamente interesante
que lo ya revelado. El tema es inagotable.
El estudio de la encarnación de Cristo, su
sacrificio expiatorio y su obra de media-
ción, ocuparán la mente del estudiante di-
ligente mientras dure el tiempo” (Obreros
Evangélicos, pág. 104).

La naturaleza humana de Jesús - 205


ALGO QUE NO PODEMOS ENTENDER
AHORA

“Antes de venir a esta tierra, Jesús


era el gran Rey del cielo. Era tan gran-
de como Dios, y sin embargo amó tanto
a la gente pobre de esta tierra que estuvo
dispuesto a dejar de lado su corona real,
su hermoso manto, y venir a esta tierra
como uno de la familia humana” (Youth’s
Instructor, 21 de Nov. 1895).

“No podemos entender cómo Cristo


se hizo un pequeño e indefenso bebé. El
pudo haber venido a la tierra con tal her-
mosura que se diferenciara totalmente de
los hijos de los hombres. Su rostro pudo
haber sido radiante de luz, y su cuerpo alto
y hermoso. Pudo haber venido en una for-
ma tal que encantara a los que lo miraran;
pero ésta no fue la forma en la cual Dios
planeó que apareciera entre los hijos de
los hombres. Debía ser semejante a los
que pertenecían a la familia humana y a la
raza judía. Sus facciones tenían que ser
semejantes a las de los seres humanos, y
no debía tener tal belleza en su persona,

206 - La naturaleza humana de Jesús


que la gente lo señalara como diferente
de los demás. Debía venir como miembro
de la familia humana y presentarse como
un hombre ante el cielo y la tierra. Había
venido a tomar el lugar del hombre, a com-
prometerse en favor del hombre, a pagar
la deuda que los pecadores debían. Tenía
que vivir una vida pura sobre la tierra, y
mostrar que Satanás había dicho una fal-
sedad cuando afirmó que la familia huma-
na le pertenecía a él para siempre, y que
Dios no podía arrancarle a los hombres
de sus manos” (Mensajes Selectos, tomo
3, pág. 144).

TENTADO COMO NOSOTROS Y SIN PECADO


ES UN MISTERIO

“Fue tentado en todo como el hom-


bre es tentado, y sin embargo él es lla-
mado ‘el Santo Ser’. Que Cristo pudiera
ser tentado en todo como lo somos noso-
tros y sin embargo fuera sin pecado, es
un misterio que no ha sido explicado a los
mortales. La encarnación de Cristo siem-
pre ha sido un misterio, y siempre seguirá
siéndolo. Lo que se ha revelado es para

La naturaleza humana de Jesús - 207


nosotros y para nuestros hijos; pero que
cada ser humano permanezca en guardia
para que no haga a Cristo completamente
humano, como uno de nosotros, porque
esto no puede ser. No es necesario que
sepamos el momento exacto cuando la
humanidad se combinó con la divinidad.
Debemos mantener nuestros pies sobre
la Roca Cristo Jesús, como Dios revela-
do en humanidad” (Comentario Bíblico
Adventista, tomo 5, pág. 1103; tomo 7-A,
pág. 247).

LA ENCARNACIÓN DE CRISTO UN
MISTERIO INSONDABLE

“La encarnación de Cristo en carne


humana es un misterio. Podría haber ve-
nido a la tierra con una apariencia notable,
distinta de la de los hijos de los hombres.
Su rostro podría haber brillado de gloria y
su aspecto haber sido de una gracia ex-
traordinaria. Podría haber presentado un
aspecto encantador para el que lo con-
templara, pero eso no correspondía con
el plan trazado en las cortes de Dios. De-
bía llevar las características de la familia

208 - La naturaleza humana de Jesús


humana y de la raza judía. El Hijo de Dios
debía tener en todo sentido las mismas
facciones de los otros seres humanos. No
debía tener una belleza que lo destacara
entre los hombres. No debía exhibir en-
cantos admirables con los cuales atraer
la atención. Vino como representante de
la familia humana ante el cielo y la tierra.
Debía permanecer como sustituto y ga-
rantía del hombre. Debía vivir la vida de
la humanidad de tal manera, que refuta-
ra la afirmación que había hecho Satanás
de que la raza humana le pertenecía para
siempre y que Dios mismo no podía arre-
batar al hombre de las manos de su ad-
versario” (Signs of the Times 30-7-1896;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 5,
pág.1130).

“Al contemplar la encarnación de


Cristo en la humanidad, nos asombra-
mos frente a un misterio insondable, que
la mente humana no puede comprender.
Mientras reflexionamos al respecto, más
asombroso nos parece. ¡Qué enorme es
el contraste entre la divinidad de Cristo y

La naturaleza humana de Jesús - 209


el indefenso bebé del pesebre de Belén!
¿Cómo podemos abarcar la distancia que
existe entre el poderoso Dios y un inde-
fenso bebé? Y sin embargo el Creador de
los mundos, aquel en quien se manifestó
la plenitud de la Divinidad corporalmente,
se manifestó en el indefenso bebé del pe-
sebre. Estaba por encima de cualesquie-
ra de los ángeles, era igual al Padre en
dignidad y gloria, ¡y a pesar de ello se re-
vistió de humanidad! La Divinidad y la hu-
manidad se combinaron misteriosamen-
te, y el hombre y Dios llegaron a ser uno.
En esta unión encontramos la esperanza
de nuestra especie caída. Al contemplar
a Cristo en su humanidad, vemos a Dios,
y vemos en él el resplandor de su gloria,
la expresa imagen de su persona” (The
Signs of the Times, 30 de julio de 1896;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 7-A,
págs. 442, 443).

DIOS MANIFESTADO EN LA CARNE ES


REALMENTE UN MISTERIO

“Ciertamente es un misterio que Dios


fuera así manifestado en la carne, y sin la

210 - La naturaleza humana de Jesús


ayuda del Espíritu Santo no podemos es-
perar comprender este tema. La lección
más humillante que el hombre tiene que
aprender es que la sabiduría humana es
nada, y que es necedad el tratar de des-
cubrir a Dios por sus propios esfuerzos”
(Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 293).

LA UNIÓN DE DOS NATURALEZAS Y MÁS


LUZ

“La naturaleza humana del Hijo de


María, ¿fue cambiada en la naturaleza
divina del Hijo de Dios? No. Las dos na-
turalezas se mezclaron misteriosamente
en una sola persona: el hombre Cristo Je-
sús. En él moraba toda la plenitud de la
Deidad corporalmente... Este es un gran
misterio, un misterio que no será total y
completamente comprendido en su mag-
nitud hasta que la traslación de los redi-
midos tenga lugar. Entonces el poder, la
grandeza y la eficacia del don de Dios
para el hombre serán entendidos. Pero el
enemigo ha decidido que esta dádiva sea
oscurecida hasta el punto de que que-

La naturaleza humana de Jesús - 211


de reducida a nada” (Comentario Bíblico
Adventista, tomo 5, pág 1088; tomo 7-A,
pág. 444; Exaltad a Jesús, pág. 70).

EL PLAN DE REDENCIÓN NO ES FÁCIL DE


EXPLICAR

“No podemos explicar el gran miste-


rio del plan de redención. Jesús asumió la
humanidad para alcanzar a la humanidad;
pero no podemos explicar de qué modo
la divinidad se revistió de humanidad. Un
ángel no habría sabido cómo simpatizar
con el hombre caído, pero Cristo vino al
mundo y sufrió todas nuestras tentacio-
nes, y llevó todos nuestros dolores” (The
Review and Herald, 1º de octubre de
1889; Comentario Bíblico Adventista 7-A,
pág. 939).

212 - La naturaleza humana de Jesús


2. Evitar puntos de
vista erróneos
EVITAR OPINIONES ERRÓNEAS
“Tened en cuenta que la victoria y la
obediencia de Cristo es la de un verda-
dero ser humano. En nuestras conclusio-
nes cometemos muchos errores debido a
nuestras opiniones equivocadas acerca
de la naturaleza humana de nuestro Se-
ñor. Cuando nosotros le damos a su natu-
raleza humana un poder que es imposible
que el hombre tenga en sus conflictos con

La naturaleza humana de Jesús - 213


Satanás, destruimos el carácter completo
de su humanidad. El da a todos los que
lo reciben por la fe” (Mensajes Selectos,
tomo 3, pág. 158 [OHC 48]).

LA IDEA QUE CRISTO NO TENÍA LA MISMA


NATURALEZA

“Me han llegado cartas que afirman


que Cristo no podría haber tenido la mis-
ma naturaleza que el hombre, pues si la
hubiera tenido, habría caído bajo tentacio-
nes similares. Si no hubiera tenido la natu-
raleza del hombre, no podría ser nuestro
ejemplo. Si no hubiera sido participante
de nuestra naturaleza, no podría haber
sido tentado como lo ha sido el hombre.
Si no le hubiera sido posible rendirse ante
la tentación, no podría ser nuestro ayuda-
dor. Fue una solemne realidad que Cristo
vino para reñir las batallas como hombre,
en lugar del hombre. Su tentación y vic-
toria nos dicen que la humanidad debe
copiar el Modelo. El hombre debe llegar
a ser participante de la naturaleza divina”
(Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 478,
479).

214 - La naturaleza humana de Jesús


LA OPINIÓN DE QUE CRISTO TENÍA
TENDENCIAS AL PECADO

“Sed cuidadosos, sumamente cuida-


dosos en la forma en que os ocupáis de
la naturaleza de Cristo. No lo presentéis
ante la gente como un hombre con ten-
dencias al pecado” (Comentario Bíblico
Adventista, tomo 5, pág. 1102; tomo 7-A,
pág. 246).

La naturaleza humana de Jesús - 215


3. Venció como hombre
VENCIÓ EN SU NATURALEZA HUMANA
“El [Cristo] venció a Satanás en la
misma naturaleza sobre la cual Satanás
obtuvo la victoria en el Edén. El enemigo
fue vencido por Cristo en su naturaleza
humana. El poder de la Deidad del Salva-
dor estaba oculto. Venció en la naturaleza
humana, dependiendo de Dios para obte-
ner poder” (Youth’s Instructor 25-4-1901;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 7,
pág. 936.1; tomo 7-A 366.1 [SDABC 7
924.3; 7A 368.3]).

La naturaleza humana de Jesús - 217


VIVIÓ Y MURIÓ COMO HOMBRE
“Cristo vivió y murió como hombre,
para poder ser Dios tanto de los vivos
como de los muertos para hacer imposible
que los hombres pierdan la vida eterna si
creen en él. La vida de hombres y muje-
res es preciosa a la vista de Dios, pues
Cristo compró esa vida al morir en lugar
de ellos. Así ha hecho posible que alcan-
cemos la inmortalidad” (Carta 97, 1898;
Comentario Bíblico Adventista, tomo 7-A,
pág. 368).

SE ENCONTRÓ CON EL HOMBRE COMO


HOMBRE

“Cristo dejó los atrios reales del cielo


y vino a nuestro mundo para representar
el carácter de su Padre, y de esa manera
ayudar a la humanidad para que volviera
a ser leal. La imagen de Satanás estaba
sobre los hombres, y Cristo vino para po-
der proporcionarles poder moral y sufi-
ciencia. Vino como un niño desvalido que
llevaba la humanidad que nosotros lleva-
mos: ‘por cuanto los hijos participaron de
carne y sangre, él también participó de lo

218 - La naturaleza humana de Jesús


mismo’. No podía venir en la forma de un
ángel, pues a menos que se encontrara
con el hombre como hombre y testificara
mediante su relación con Dios que no le
había sido dado poder divino en una for-
ma diferente a como nos es dado a no-
sotros, no podía ser un ejemplo perfecto
para nosotros. Vino en humildad para que
el más humilde ser sobre la tierra no pu-
diera tener ninguna excusa por causa de
su pobreza o su ignorancia, y dijera: ‘Es-
tas cosas me impiden obedecer la ley de
Jehová’. Cristo revistió su divinidad con
humanidad para que la humanidad pu-
diera aproximarse a la humanidad, para
que él pudiera vivir con la humanidad y
llevar todas las pruebas y aflicciones
del hombre. Fue tentado en todo según
nuestra semejanza, pero sin pecado. En
su humanidad comprendió todas las ten-
taciones que sobrevendrían al hombre”
(Manuscrito 21, 1895; Comentario Bíblico
Adventista, tomo 7, pág. 367).

La naturaleza humana de Jesús - 219


DIOS ALCANZÓ A LA HUMANIDAD POR
MEDIO DE LA HUMANIDAD

“Sólo Cristo podía representar a la


Deidad. El que había estado en la presen-
cia del Padre desde el principio, el que era
la misma imagen del Dios invisible, era el
único capaz de hacer esta obra. Ningu-
na definición con palabras podía revelar
a Dios ante el mundo. Dios mismo debía
manifestarse a la humanidad por medio
de una vida de pureza, de perfecta con-
fianza en la voluntad de Dios y sumisión a
ella, de una vida de humillación que aun el
ser más elevado del cielo hubiera evitado.
Dios mismo debía ser revelado a la huma-
nidad. Para hacerlo, nuestro Salvador cu-
brió su divinidad con humanidad; empleó
las facultades humanas, pues sólo adop-
tando éstas podía ser comprendido por
la humanidad. Sólo la humanidad podía
llegar hasta la humanidad. El ejemplificó
en su vida el carácter divino mediante el
cuerpo humano que Dios le había prepa-
rado. Bendijo al mundo viviendo en la car-
ne humana la vida de Dios, demostrando
así que tenía poder para unir la humani-

220 - La naturaleza humana de Jesús


dad con la divinidad” (Review and Herald
25-6-1895; Comentario Bíblico Adven-
tista, tomo 7, pág. 936,4; tomo 7-A 366.4
[SDABC 7 924.6; 7A 368.6]).

“Los hombres primero vieron a Cristo


como a un niño. Sus padres eran muy po-
bres, y no tuvo nada en esta tierra salvo
lo que tienen los pobres. Pasó por todas
las pruebas por las que pasan los pobres
y humildes desde la niñez a la adoles-
cencia, de la juventud a la virilidad... En
él, Dios y el hombre se vuelven uno, y en
ese hecho radica la esperanza de nuestra
raza caída. Contemplando a Cristo en la
carne, contemplamos a Dios en la huma-
nidad, y vemos en él, el resplandor de la
gloria divina, la expresa imagen de Dios
el Padre” (Youth’s Instructor, 21.11.1895.
A Fin de Conocerle, pág. 29).

La naturaleza humana de Jesús - 221


4. La cadena de oro
para nosotros
ESTUDIAD CON LA HUMILDAD DE UN
APRENDIZ

“La humanidad del Hijo de Dios es


todo para nosotros. Es la cadena áurea
que une nuestra alma con Cristo, y me-
diante Cristo, con Dios. Esto ha de ser
nuestro estudio. Cristo fue un verdadero
hombre. Dio prueba de su humildad al
convertirse en hombre. Sin embargo, era
Dios en la carne. Cuando tratemos este

La naturaleza humana de Jesús - 223


tema, haríamos bien en prestar atención
a las palabras pronunciadas por Cristo a
Moisés en la zarza ardiente: ‘Quita tu cal-
zado de tus pies, porque el lugar en que
estás, tierra santa es’ (Exo. 3:5). Debiéra-
mos emprender este estudio con la humil-
dad del que aprende con corazón contrito.
Y el estudio de la encarnación de Cristo
es un campo fructífero que recompensará
al escudriñador que cava profundamente
en procura de la verdad oculta” (Mensa-
jes Selectos, tomo 1, pág. 286).

EL SEÑOR JESÚS HA TENDIDO UN PUENTE


SOBRE EL ABISMO QUE CREÓ EL PECADO

“La obediencia de Cristo a su Padre


fue la misma obediencia que se exige del
hombre. El hombre no puede vencer las
tentaciones de Satanás sin que se combi-
nen el poder divino con su agente huma-
no. Así sucedió en el caso de Jesucristo:
podía aferrarse al poder divino. No vino
a nuestro mundo para obedecer como un
Dios menor a un Dios mayor, sino como
un hombre para obedecer la santa ley de
Dios, y por eso es nuestro ejemplo. El Se-

224 - La naturaleza humana de Jesús


ñor Jesús no vino a nuestro mundo para
revelar lo que podía hacer un Dios, sino lo
que podía hacer un hombre por medio de
la fe en el poder de Dios para fortalecer
en cada emergencia. El hombre debe ser
participante de la naturaleza divina y ven-
cer por medio de la fe cada tentación que
lo acose” (Comentario Bíblico Adventista,
tomo 7, pág. 941).

“El Señor pide ahora que cada hijo e


hija de Adán le sirva, por la fe en Jesu-
cristo, en la naturaleza humana que aho-
ra tenemos. El Señor Jesús ha tendido un
puente sobre el abismo que creó el peca-
do. Ha unido la tierra con el cielo, al hom-
bre finito con el Dios infinito. Jesús, el Re-
dentor del mundo, sólo podía guardar los
mandamientos de Dios en la misma forma
en que puede guardarlos la humanidad”
(Comentario Bíblico Adventista, tomo 7,
pág. 941; tomo 7-A, pág. 371).

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