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FOJA: 333. trescientos treinta y tres.

NOMENCLATURA : 1. [40]Sentencia
JUZGADO : 1º Juzgado de Letras de San Felipe
CAUSA ROL : C-2861-2016
CARATULADO : VALDES / SERVICIO DE SALUD ACONCAGUA
MATERIA : INDEMNIZACION DE PERJUICIOS.
FECHA DE INGRESO : 31 DE AGOSTO DEL 2016.
AUTOS PARA FALLO : 24 DE NOVIEMBRE DEL 2017.

En San Felipe, a veintidós de diciembre del dos mil diecisiete.


VISTOS;
Se ha iniciado esta causa rol 2861-2016, caratulada “Valdés con Servicio
de Salud San Felipe”, sobre indemnización de perjuicios, por demanda en juicio
ordinario, interpuesta por Mitxy Paola Valdés Rojas, dueña de casa y Manuel
Alejandro Navarrete Aranda, ambos domiciliados en Punta del Olivo s/n , ambos
como representantes legales del menor Martín Alejandro Navarrete Valdés, y
además a título personal, Náyade Aída Rojas Parra, comerciante, domiciliada en
calle Hugo Fuentes 2170, población villa Amanecer Llay Llay, Tania Aranda Valdés,
dueña de casa, y Alejandro Navarrete Oróstica, trabajador independiente, ambos
domiciliados en calle Punta del Olivo s/n, San Felipe, en contra del Servicio de
Salud Aconcagua, organismo estatal del giro de su nombre, representado por su
directora doña Vilma Olave Garrido, médico cirujano, ambos domiciliados en pasaje
Juana Ross N° 928 de San Felipe; a objeto de que se declare que el Servicio de
Salud Aconcagua es responsable de los perjuicios ocasionados a los demandantes
con motivo de los sucesos materia de la presente demanda y se condene a
pagarles por concepto de daño moral la suma de $200.000.000.- para el menor don
Martín Alejandro Navarrete Valdés, la suma de $ 100.000.000.- para cada uno de
los padres del menor, doña Mitxy Paola Valdés Rojas y don Manuel Alejandro
Navarrete Aranda; la suma de $50.000.000.- para cada uno de los abuelos del
menor, doña Náyade Aída Rojas Parra, doña Tania Aranda Valdés y a don
Alejandro Navarrete Oróstica, más intereses y costas. Deduce además
subsidiariamente demandas de indemnización de perjuicios en base de las normas
de responsabilidad contractual y extracontractual por los montos y conceptos ya
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referidos.
Notificado legalmente el demandado, a fojas 38 y siguientes, contesta la
demanda principal y subsidiarias deducidas en su contra, solicitando su rechazo.
A fojas 69, el demandante evacua trámite de réplica de sus demandas.
A fojas 86, la demandada evacua trámites de dúplica.
A fojas 98, tiene lugar audiencia de conciliación, la que no se produce.
A fojas 103, se recibe la causa a prueba, y se fijan los hechos
substanciales, pertinentes y controvertidos que se señalan, rindiéndose las
probanzas que obran en autos.
Vencido el plazo para hacer observaciones a la prueba, se cita a las partes
a oír sentencia a fojas 273.
CONSIDERANDO;
En cuanto a la objeción de documentos.
PRIMERO, que la parte demandada a fojas 125 objeta documentos
presentados por la demandante rolante de fojas 106 -documentos que se
encuentran guardados en custodia N° 1588-2017 de este Tribunal- consistentes en:
Certificado médico emitido por la Teletón Santiago, dado que se trata de un
instrumento privado emanado de un tercero ajeno al juicio; dieciséis fotografías del
menor Martín Alejandro Navarrete Valdés, por tratarse de instrumentos privados
generados por el mismo actor, sin la concurrencia de Ministro de fe, que certifique
la integridad, autenticidad y veracidad de las mismas; dos radiografías de tórax y
Tac de cerebro (radiografía) del menor de autos, las cuales no se encuentran
escaneadas de forma correcta en el sistema, sino que son copias poco legibles, de
las cuales no consta su autenticidad, veracidad ni su integridad.
SEGUNDO, que la parte demandante a fojas 188 evacuando el traslado
conferido, solicita el rechazo de las objeciones, con costas, expresando que en
cuanto: al certificado médico emitido por la Teletón, puede ser considerado incluso
como instrumento público, ya que ha sido otorgado por el competente funcionario la
doctora doña Cristina Rigo-Right firmante del documento. No resulta concebible
que la funcionaria mencionada deba desplazarse desde Santiago a San Felipe sólo
a reconocer su firma, agregando que dicho documento es a simple vista veraz y
que no tiene ningún signo que permita pensar en una falsedad o una falta de
integridad. En cuanto a las dieciséis fotografías, serán reconocidas por testigo en el
momento procesal que corresponda y por último, en cuanto a las radiografías de
tórax y tac del cerebro del menor, se hace presente que la presente causa fue
iniciada con anterioridad a la entrada en vigencia de la ley de tramitación
electrónica, por lo que se tramita en papel, en el expediente pertinente.
TERCERO, que esta objeción de documentos deberá ser rechazada, toda
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vez que solo señala que no le consta su autenticidad, veracidad o integridad, sin
que se alegue expresamente la falta de las mismas, que es en lo que consiste la
objeción legal de un instrumento privado.
CUARTO, que la parte demandada a fojas 191, objeta documentos
presentados por la demandante rolante de fojas 128 a 164, consistentes en: cinco
informes psicológicos, emitidos por la psicóloga doña Carla Porra Sánchez, dado
que se trata de un instrumento privado emanado de un tercero ajeno al juicio.
QUINTO, que la parte demandante en el otrosí de fojas 223, evacuando el
traslado conferido, solicita el rechazo de las objeciones con costas, toda vez que
doña Carla Porras Sánchez declaro como testigo, reconociendo que los informes
son de su autoría y siendo interrogada por ambas partes.
SEXTO, que esta objeción de documentos será rechazada toda vez que,
no se funda en una causal legal de objeción cual sería la falta de integridad o
falsedad de los mismos, de otro lado, consta de autos que los informes
psicológicos acompañados fueron ratificados en autos por quien los suscribe.
SEPTIMO, que la parte demandante en lo principal de fojas 223, objeta
documentos presentados por la demandada rolante de fojas 197 a 217,
consistentes en: artículo titulado “sepsis neonatal por streptococcus grupo B”, de la
Revista Chilena de Pediatría 2008; artículo titulado “antibióticos durante el parto
para la colonización materna por estreptococos del grupo B”, de la base de datos
Cochrane de revisiones sistemáticas 2014, ambos por falta manifiesta integridad y
autenticidad, toda vez que se tratan de fotocopias simples; y copia de auditoría
clínica del Hospital San Camilo de San Felipe practicada por dra. María Angélica
Martínez, objetado por falta de integridad y autenticidad ya que no tiene firma
responsable, la presunta autora no ha comparecido en la causa y por último,
emanar de la propia parte.
OCTAVO, que la parte demandada a fojas 227, evacuando el traslado
conferido, solicita el rechazo de las objeciones con costas, expresando que dichas
objeciones apuntan hacia aspectos relacionados estrictamente con su valor
probatorio, cuestión que atañe a la esfera privada del Tribunal al momento de dictar
sentencia. Agregando, que el actor no señala la causal legal que sirve de
fundamento a la referida impugnación. En relación los documentos signados con
los números 1 y 2 de la presentación a fojas 218, su admisibilidad no puede ser
cuestionada ya que ambos consisten en artículos científicos publicados en revistas
especializadas del área de la medicina, tratándose por tanto de textos respecto de
los cuales no puede existir duda respecto su fuente, integridad y autenticidad.
NOVENO, que esta objeción de documentos será rechazada toda vez que
no se alega la falsedad de tales documentos, en cuanto la falta de integridad, el
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fundamento en que se basa no resulta idóneo, y se refiere además la objeción, el


valor probatorio de tales documentos, apreciación que es una facultad privativa del
Tribunal.
En cuanto al fondo.
DECIMO, que a fojas 5 y siguientes, comparecen Mitxy Paola Valdés Rojas
y Manuel Alejandro Navarrete Aranda, por sí y en representación legal del menor
Martín Alejandro Navarrete Valdés, Náyade Aída Rojas Parra, Tania Aranda
Valdés y Alejandro Navarro Oróstica e interponen demanda de indemnización de
perjuicios, en contra del Servicio de Salud Aconcagua, representado por su
directora doña Vilma Olave Garrido, solicitando se condene al demandado al pago
de las indemnizaciones de perjuicios por concepto de daño moral experimentado,
correspondientes a la suma de $200.000.000.- para el menor don Martín Alejandro
Navarrete Valdés, la suma de $100.000.000.- para cada uno de los padres del
menor, doña Mitxy Paola Valdés Rojas y don Manuel Alejandro Navarrete Aranda;
y la suma de $50.000.000.- para cada uno de los abuelos del menor, doña Náyade
Aída Rojas Parra, doña Tania Aranda Valdés y a don Alejandro Navarrete Oróstica,
más intereses y costas reajustadas según el I.P.C., calculada desde la fecha de
nacimiento del menor o en subsidio desde la fecha de la notificación de la demanda
o en subsidio desde la fecha que US. estime procedente. Fundan la demanda en
que el día 05 de julio del 2012, la demandante doña Mitxy Paola Valdés Rojas, se
encontraba en avanzado estado de embarazo, comenzando a tener contracciones.
Concurriendo al hospital San Francisco de Llay Llay, llegando como a las 7-8 de la
mañana, que en dicho hospital estuvo internada hasta las seis de la tarde, siendo
trasladada luego al Hospital San Camilo de San Felipe, pues presentaba una
dilatación de 3 cm, dilatación necesaria para trasladar a las pacientes que van a
dar a luz al hospital San Camilo, pues en el hospital de Llay Llay no se practican
partos de primerizas. La madre llega al hospital San Camilo, alrededor de las 18:45
horas aproximadamente del día 5 de julio del 2012, donde es hospitalizada,
pasándola a la sala de pre-parto. Allí se encontraba la matrona, una estudiante en
práctica y dos técnicos en enfermería, cuyos nombres desconoce. Comenzó a
tener contracciones bien fuertes, por lo que pidió ayuda a los facultativos que la
estaban atendiendo. Sabía por sus conocidas que era común que en estos casos
se administrara un calmante para el dolor, colocándole una mascarilla a la
paciente, solicitando esto a la estudiante en práctica que era la más cercana a ella
en esos momentos. La estudiante en práctica señala que debía consultarle a la
matrona que se encontraba al fondo de la sala común. La matrona se acerca a la
demandante diciendo en forma muy soez que: “si le había gustado tenía que
aguantar”, para arreglar su falta de tino, a los pocos instantes señala que debía
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esperar a que llegara el anestesista. Media hora después llega el anestesista quien
coloca una inyección que calmara el dolor producto de las contracciones. A las 11
de la noche comienza el trabajo de parto. Se encontraban presentes la matrona (a
la cual se hace referencia anteriormente) doña Verónica Erizes Cornejo, la
estudiante en práctica y los técnicos enfermeros cuyos nombres se desconoce. De
acuerdo a lo informado el embarazo era de alto riesgo, por su edad, pues en ese
momento tenía 16 años, no obstante ello, en todo el parto no estuvo presente
ningún médico obstetra, ni tampoco estuvo presente otro tipo de médico. Al
momento de extraer al niño del vientre materno, la matrona ordeno que la
estudiante en práctica fuese quien efectuase dicha maniobra. Cuando el niño venía
saliendo se dan cuenta que de su cuello venia enrollado el cordón umbilical. La
matrona al retar a la estudiante en práctica, ésta tira del niño para sacarlo de forma
abrupta. Luego de esto, la matrona dice a la estudiante que ese procedimiento no
se hacía y le exige sacar el cordón, a lo que la estudiante señala “que no se
atrevía”, por lo que la matrona le pide que salga del lugar. Posteriormente la
matrona saca el cordón del cuello -el menor venía con doble circular- lo sacaron y
limpiaron un poco, pero el niño no lloraba, no se movía, no hacía nada, estaba
como inconsciente. El hecho de que el niño venía con doble circular irreductible al
cuello se sabe, porque la matrona lo comentaba a la estudiante en práctica en ese
momento y además, después el pediatra de turno de neonatología (del cual se
desconoce su nombre) se acerca a la madre para mencionar lo que había pasado,
es decir, la doble circular. Luego de que el niño fue extraído del vientre materno, la
matrona lo pone en el pecho de la madre, estando unos minutos o dos en esa
posición -junto a la madre se encontraba Manuel Alejandro Navarrete Aranda,
padre del niño-. En ese momento los padres del menor se percatan que el niño no
lloraba y que estaba semi-inconsiente. La madre consulta a la matrona ¿por qué el
niño no lloraba? Ella dice que debía esperar, que lo hará en cualquier momento.
Luego de un par de minutos ambos padres dan vuelta al niño y ven que éste no
respiraba, mencionando esto a la matrona. El menor es llevado a la sala de
reanimación, el padre ve como realizan dichas maniobras. En la sala de
neonatología el niño sufre convulsiones, tiene hipertensión pulmonar e incluso un
paro cardiaco, todo esto informado por el pediatra a la madre el día siguiente al
parto aproximadamente a las 10 de la mañana. Se practican al menor el examen
de streptococus el cual mostro la presencia de esta bacteria. A las 24 horas de
nacido, el niño tuvo que ser trasladado a la Clínica de la Universidad Católica,
debido a su complicado estado de salud, estando hospitalizado 13 días. Después
de ello es derivado nuevamente a San Felipe, donde está hospitalizado otros cinco
días, dándole de alta el 24 de julio del 2012. Todo lo sufrido por el menor,
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principalmente por quedar con falta de oxígeno en el cerebro por enrollarse en su


cuello el cordón umbilical, le causa secuelas de consideración; tetraparesia
espástica, epilepsia, microcefalia, además no sube de peso. Debido a los
medicamentos que debe tomar ha tenido problemas con su dentadura, gastándose
más rápido de lo normal, perdiendo pedazos de dientes y muchos de ellos
picados. Desde el alta del menor del hospital asiste mensualmente a control con la
neuróloga en el Hospital San Camilo, al comienzo de dichas terapias se detecta
que era un menor espástico. A los tres o cuatro meses de edad, el niño comenzó a
dar saltitos cuando dormía, estas eran crisis de epilepsia. Se indican además
terapias en el CRI, centro de rehabilitación que queda en calle Cajales en San
Felipe, en el establecimiento no se pueden efectuar las terapias, porque el niño
llora mucho siendo devuelto a su hogar. Estuvo allí unos 9 meses. Así se practican
electroencefalogramas hasta los diez meses en el Hospital San Camilo de San
Felipe, sin administrar al menor ningún medicamento, tampoco se logra detectar la
epilepsia -para ellos, respecto de esa patología el niño era normal- mientras que el
menor tenía unas cuarenta crisis epilépticas diarias con muchas convulsiones. En
un momento determinado la madre del menor, graba a éste teniendo una crisis con
su celular, mostrándosela luego a la neuróloga. Recién a los 10 meses de nacido
es diagnosticado como epiléptico, comenzando a tener tratamiento consistente en
medicamentos. En la actualidad el menor mantiene el cuadro epiléptico, tiene un
retraso psicomotor (no camina, no habla) y en cuanto a la microcefalia recibió
tratamiento, determinando el hospital que no es para cirugía. La neuróloga explica
a la madre que todas las patologías y problemas de salud que tiene el menor
Martín Alejandro Navarrete Valdés, son producto de la asfixia con el cordón
umbilical al momento de nacer. En vista que el menor no tiene avances, se busca
ayuda en un doctor particular, para que autorice su derivación a la Teletón.
Encontrándose en dicha institución desde los 9 o 10 meses aproximadamente
(actualmente tiene 4 años). Hoy en día, el menor continua con su epilepsia, más o
menos una o dos veces al mes. El menor tiene un retraso sicomotor, ello significa
que sus cuatro extremidades son espástica, su cabeza y tronco no logra afírmalas
bien. El niño no habla, reconoce quienes son sus familiares y se comunica con
gritos, que sus padres entienden según sus necesidades. El menor no juega con
niños de su edad, ya que no puede hacerlo, razón por la cual no tiene amigos. Con
respecto a la microcefalia esta afecta directamente a su cerebro, no crece como
debe. Lo que ocurrió al menor durante el parto fue que sufrió una asfixia–hipoxia en
el postparto, la cual le provoco secuelas neurológicas irreversibles, para toda su
vida. Esto se debió a la anormalidad que le fue señalada a la madre del menor,
consistente en una doble circular del cordón umbilical, asas que rodean el cuello
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fetal que al comprimirse reducen el aporte de sangre y oxígeno al feto durante el


parto, produciéndose de esta manera hipoxia encefálica. Estas compresiones del
cordón, normalmente son detectables, ya que se manifiestan mediante las
reducciones de la frecuencia cardiaca del feto, sin embargo los agentes de la
demandada jamás detectaron la hipoxia que sufrió, lo que en definitiva le provoco
las graves y permanentes secuelas que sufrirá por el resto de su vida y que ya han
sido detalladas.
La responsabilidad o falta de servicio del Servicio de Salud Aconcagua,
emana de normas de orden público de la Constitución Política del Estado y Ley
Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado y D.
L. N° 54 del 20 de febrero de 1985. Los Servicios de Salud en general, y en
particular el Servicio de Salud Aconcagua demandado, son organismos estatales
funcionalmente descentralizados que obedecen a un régimen jurídico de derecho
público, precisamente porque sus finalidades son de interés público, de utilidad
pública. Cualquier persona que sea lesionada en sus derechos por la
administración del Estado, de sus organismos o de las municipalidades, podrá
reclamar ante los tribunales que determine la ley, sin perjuicio de la responsabilidad
que pudiere afectar al funcionario que hubiere causado daño. De las disposiciones
citadas se desprende que para que surja el derecho de cualquier persona para
reclamar ante los tribunales de justicia y para que nazca para el Estado la
obligación correlativa de resarcir o indemnizar el daño causado se requiere la
concurrencia de los siguientes requisitos: a) que la persona titular del derecho a
reclamo haya sufrido un daño o lesión a alguno de sus derechos; b) que dicha
lesión se haya producido por la administración del Estado, de sus organismos o
municipalidades; c) que los órganos de la administración hayan actuado en
ejercicio de sus funciones. En la especie se han afectado los atributos esenciales
del derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona, que consagra
el artículo 19 N° 1 de la Constitución Política de la República, al no otorgar al
menor Martín Alejandro Navarrete Valdés, una atención médica integral, suficiente
y comprometida. De acuerdo con lo previsto en el artículo 1° inciso 2° de la ley
18.575, la administración del Estado está constituida entre otros, por los ministerios
y servicios públicos creados para el cumplimiento de la función administrativa. El
Servicio de Salud demandado al lesionar los derechos de los demandantes, lo hizo
en ejercicio de sus funciones inherentes, ya que la negligencia causante de los
daños ocurrió cuando el servicio efectuaba prestaciones de salud a la madre y al
menor en el parto, que son precisamente sus funciones propias. La responsabilidad
por falta de servicios es una responsabilidad objetiva, en la que solo corresponde
analizar la presencia de lesión de derechos y la relación causal con los daños
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provocados. En el presente caso es evidente la falta de servicio que se ha


producido con motivo a la actuación de los funcionarios del Hospital San Camilo de
San Felipe y por ende de la demandada Servicio de Salud Aconcagua, quienes
actuaron negligentemente, a la hora de auscultar, explorar, determinar y tratar la
hipoxia que padecía Martin Alejandro Navarrete Valdés, provocando de esta forma
las graves consecuencias neurológicas que él padece y cuadros a los que hemos
referido al relatar los hechos y que él padece. Solamente se le dio un diagnóstico
adecuado cuando la condición del menor era irreversible, todo esto es de vital
importancia, porque de haber obrado correctamente, se pudo haber dado con el
diagnostico de Martin y consecuentemente haber evitado las graves y permanentes
secuelas que sufrirá por el resto de su vida. Los hechos expuestos han producido,
producen y seguirán produciendo a los demandantes Martín Alejandro Navarrete
Valdés, el menor demandante que resultó afectado directamente por la negligencia
ocurrida en el Hospital San Camilo, que lo ha dejado con secuelas graves e
irreversibles, por su daño moral propio, a doña Mitxy Paola Valdés Rojas y don
Manuel Alejandro Navarrete Aranda en su calidad de padres de Martín; a doña
Náyade Aída Rojas Parra, a doña Tania Aranda Valdés y a don Alejandro
Navarrete Oróstica, en su calidad de abuelos de Martín, un enorme daño moral
derivado de los terribles sufrimientos, angustias, preocupaciones, sentimientos de
frustración e inmenso dolor experimentado debido a las graves secuelas
neurológicas con las que ha quedado el menor a consecuencia de la actuación
negligente de la demandada. Demandan la suma de $200.000.000.- por
indemnización de perjuicios por concepto de daño moral para el menor don Martín
Alejandro Navarrete Valdés; la suma de $100.000.000.- para cada uno de los
padres del menor doña Mitxy Paola Valdés Rojas y don Manuel Alejandro
Navarrete Aranda; la suma de $50.000.000.- para cada uno de los abuelos del
menor doña Náyade Aída Rojas Parra, doña Tania Aranda Valdés y don Alejandro
Navarrete Oróstica. Las sumas que se ordenen pagar de acuerdo, deban
reajustarse según el alza que experimente el índice de precios al consumidor,
calculada entre la fecha del nacimiento del menor o en subsidio desde la fecha de
notificación de la demanda.
En subsidio, de la acción deducida por vía principal, interpone acción de
indemnización de perjuicios en contra del Servicio de Salud Aconcagua, sobre la
base de responsabilidad contractual, derivada del incumplimiento de las
obligaciones que le imponían los contratos que habrían celebrado los demandantes
con el servicio de Salud. El contrato innominado de atención médica celebrado
entre los demandantes, por sí y en representación de Martín Alejandro Navarrete
Valdés y el Servicio de Salud Aconcagua imponía entre otras obligaciones a la
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demandada, la de entregar a sus pacientes la atención médica adecuada, lo que


importa un adecuado diagnóstico y pronóstico a través de una auscultación,
exploración y un tratamiento completo, suficiente, acabado y comprometido. Sin
embargo, la demandada no cumplió con esta obligación, como consecuencia de lo
cual debe reparar los perjuicios morales ocasionados. Para que tenga
responsabilidad contractual es necesario que exista un contrato válido, que este
haya sido incumplido y que dicho incumplimiento sea culpable y provoque daño. Al
ser culpable del incumplimiento en que incurrió la demandada, debe responder de
los perjuicios causados al actor. De este modo el Servicio de Salud Aconcagua
debe responder de los perjuicios ocasionados a los actores, incluso si se considera
que los daños fueron consecuencia del incumplimiento culpable del contrato por
sus dependientes, dada la existencia en materia contractual de la responsabilidad
por el hecho ajeno. Demandan los mismos daños y montos de indemnizaciones
referidos en la demanda principal.
En subsidio, de las acciones anteriores, deduce acción de indemnización
de perjuicios fundada en las normas de la responsabilidad extracontractual,
fundada en los hechos ya referidos que tienen por reproducidos expresamente.
Tales hechos acarrean la responsabilidad extracontractual de la demandada,
derivada de no haber adoptado las medidas conducentes para que sus
dependientes no causaren daños a la vida e integridad física de las personas, que
se transforma en la obligación de pagar los perjuicios sufridos por los actores. La
responsabilidad civil extracontractual del Servicio de Salud Aconcagua, puede ser
calificada como responsabilidad por el hecho ajeno, en cuya virtud los empresarios
responden por el hecho de sus dependientes, de tal suerte que el Servicio de
Salud, es responsable por sus dependientes que incurrieron en los hechos
constitutivos del cuasidelito civil que provocó los perjuicios que los actores
reclaman. El Servicio de Salud Aconcagua debe responder por los daños causados
por sus dependientes a Martín Alejandro Navarrete Valdés y a su familia, al haber
faltado a su deber de atención integral durante el procedimiento de parto,
negligencia que ha provocado graves e irreversibles secuelas. Los requisitos para
que proceda la responsabilidad por el hecho dañoso de los dependientes son: a)
necesidad de que el dependiente haya obrado en el ámbito de la relación o vínculo
que lo liga al empresario; b) existencia de un daño moral; c) imputabilidad de ese
daño a la culpa del hechor y d) la existencia de la relación de causalidad entre la
acción u omisión de éste y el daño producido. Estando establecida la ilicitud de los
hechos de los dependientes del Servicio de Salud Aconcagua, y reuniéndose de
este modo todos los elementos para configurar un caso de responsabilidad civil
extracontractual por el hecho ajeno, el Servicio de Salud Aconcagua debe reparar
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los perjuicios causados a los demandantes. Por tal motivo, demanda por concepto
de daño moral la suma de $200.000.000.- para el menor Martín Alejandro
Navarrete Valdés; la suma de $100.000.000.- para cada uno de los padres doña
Mitxy Paola Valdés Rojas y don Manuel Alejandro Navarrete Aranda, y la suma de
$50.000.000.- para cada uno de sus abuelos doña Náyade Aída Rojas Parra, doña
Tania Aranda Valdés y don Alejandro Navarrete Oróstica.
UNDECIMO, que la parte demandada a fojas 51, contesta la demanda
deducida en su contra, solicitando su rechazo controvirtiendo todos y cada uno de
los hechos, aceptando solo aquellos que, en definitiva, resulten legalmente
acreditados en autos.
Argumenta, que los hechos en que se funda la acción se encuentran
descritos en la demanda de manera parcial y distorsionada a como se desarrollaron
en la realidad, omitiendo datos y circunstancias esenciales para el debido
entendimiento de la cuestión controvertida, alegando la inexistencia de los hechos
invocados por los demandantes como fundamento de su acción.
Expresa, que de acuerdo a los antecedentes médicos que obran en la
auditoría practicada en el Hospital San Camilo de San Felipe por el médico auditor
Dra. María Angélica Martínez, consta que con fecha 5 de julio del 2012, doña Mitxy
Paola Valdés Rojas ingreso a la unidad de urgencia obstétrica a las 19:00 horas
derivada desde el Hospital de Llay Llay producto de un embarazo de 39 semanas
de gestación. Aproximadamente a las 2 horas del ingreso se da inicio al
procedimiento de parto que es conducido por doña Verónica Erices Cornejo,
matrona clínica del Hospital San Camilo de San Felipe, asistida por una alumna en
práctica de obstetricia de la Universidad de Valparaíso. Al momento de la expulsión
del recién nacido la matrona se percata, que éste presentaba doble circular de
cordón al cuello irreductible, situación que es adecuada y oportunamente resuelta
por la matrona conforme a la lex artis. La ficha clínica y la auditoria interna dan
cuenta que no existía ningún antecedente objetivo que permita prever el cuadro de
la doble circular, toda vez que el monitoreo a la paciente no registro una alteración
a los latidos cardiofetales que pudiera prever dicho cuadro médico. Por
consiguiente, el escenario de la doble circular de cordón de cuello, en estricto rigor,
se trató de un hecho imprevisible, pero que fue adecuado y oportunamente
atendido por la profesional, evitando que el cordón umbilical pudiese generar un
cuadro de asfixia en el recién nacido. Se cumplió con todos los protocolos de
atención del procedimiento de parto, en especial con el corte oportuno del cordón
umbilical, no obstante se produce un cuadro de hipoxia en el recién nacido. Para
los efectos de tratar de estabilizar su condición y bajar la acidosis metabólica en la
sangre, se conectó al recién nacido a ventilación mecánica en la unidad de
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cuidados intensivos de neonatología del Hospital San Camilo de San Felipe. Ante
la persistencia del cuadro, el equipo sospecha de la posibilidad de una patología
infecciosa, razón por la cual se realiza un hemocultivo y la administración de
antibióticos (ampicilina y gentamicina). Pero no obstante las medidas tomadas para
normalizar al menor, éste no presenta respuesta a los cambios de tratamientos y
manejo, cayendo en un paro cardiorrespiratorio del cual se logra estabilizar siendo
trasladado de inmediato a la unidad de gestión de camas críticas para tratamiento
con óxido nítrico, consiguiéndose el traslado al Hospital Clínico de la Universidad
Católica. El hemocultivo realizado en el Hospital San Camilo arrojó resultado
positivo de infección del recién nacido con la bacteria estreptococo grupo B, motivo
por el cual se cambia el esquema de tratamiento. Con fecha de 24 de julio del 2012
se realiza electroencefalograma de control, con resultado normal. Desde el alta
médica a la fecha, el menor registra múltiples controles en el policlínico de
neurología infantil y, al menos, unas 5 o 6 hospitalizaciones en pediatría producto
de síndromes convulsivos, las que han dado lugar a la realización de diversos
electroencefalogramas y tomografías axiales computarizadas y a la aplicación de
distintos tratamientos anticonvulsivos, aunque mantiene el cuadro de crisis
epilépticas. De las atenciones médicas brindadas a la paciente, en el marco del
procedimiento de parto y aquellas practicadas al recién nacido para el tratamiento y
superación del cuadro severo de hipoxia y acidosis metabólica, durante el periodo
de permanencia en el Hospital San Camilo de San Felipe, permiten apreciar la
completa inexactitud y falsedad de los fundamentos de hecho de la demanda,
especialmente en aquella parte que atribuye los daños neurológicos del menor a la
negligencia de la matrona que atendió el parto, al no haber previsto el cuadro de la
doble circular de cordón umbilical, siendo a su juicio, la causa de la hipoxia y de
todas las secuelas neurológicas del menor.
Si bien la doble circular de cuello puede ser causa de asfixia, en el caso
particular no hubo ningún signo médico objetivo que permitiera presagiar que en la
expulsión del recién nacido este viniera con la doble circular de cuello como, por
ejemplo, lo hubiera sido una baja en los latidos cardiofetales, o la presencia de
meconio en el cordón umbilical. Lo anterior encuentra correspondencia con el
hecho de la coherencia entre la evolución del embarazo, trabajo de parto y la
resolución del mismo, pues, de acuerdo a los registros de la ficha clínica, no
constaban signos de complicaciones o de sospecha de sufrimiento fetal, que
hubieran aconsejado la práctica de cesaría, ni la presencia de un médico obstetra.
La causa de asfixia del recién nacido, la que ha sido determinante en su daño
neurológico, no resulta aplicable solo a la doble circular, por el contrario, todos los
antecedentes clínicos indican que la presencia y desarrollo del cuadro infeccioso
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por estreptococo grupo B ha sido la causa determinante del cuadro de hipoxia y de


las secuelas neurológicas. Se puede sugerir fundadamente que el contagio del
recién nacido con el agente patógeno habría tenido lugar durante el paso del feto
por el canal vaginal, producto de la condición de la madre de portadora
asintomática de la citada bacteria. En cuanto al estatuto normativo especial de
responsabilidad extracontractual del estado, en razón de que se ha demandado al
Servicio de Salud Aconcagua, por una actuación supuestamente negligente del
servicio de salud que atendió el procedimiento de parto, señalan que esta
controversia escapa al ámbito del estatuto normativo general de la responsabilidad
extracontractual del derecho común, para ubicarse en el correspondiente a la
responsabilidad extracontractual de la administración del Estado, regulada por la
norma general del artículo 4 de la ley de Bases Generales de la Administración del
Estado (ley 18.575), como por la normativa especial contemplada en la Ley N°
19.966, relativa a la responsabilidad sanitaria de los órganos de la Administración
del Estado. El artículo 42 de la Ley N°18.575 establece el régimen general de
responsabilidad extracontractual del Estado por falta de servicio o falta de personal,
aplicable a todos los órganos de la administración del Estado contemplados en el
artículo 21 del mismo cuerpo legal. Sin perjuicio de lo anterior, en la especie el
artículo 38 de la Ley N° 19.966 recoge un régimen especial de responsabilidad
extracontractual de la administración del Estado por los daños causados producto
del cumplimiento de su actividad prestacional de tipo sanitario. El inciso 2° de dicha
norma establece que la falta de servicio debe ser acreditada por el particular, junto
con el daño sufrido y, por cierto, a la relación de causalidad entre aquella y éste. La
responsabilidad civil extracontractual del Estado viene dada por la incorporación
expresa de criterios normativos para el examen y apreciación de los elementos
culpa y la relación de causalidad, de la responsabilidad patrimonial de la
administración del Estado. El inciso 2° del artículo 41 de la Ley N° 19.966 se
desprende que el legislador establece un parámetro concreto y específico para la
valoración y configuración de la falta de servicio y de la relación de causalidad con
el daño demandado y, en definitiva, para el nacimiento de la obligación
indemnizatoria en contra del Estado en el ámbito de su función pública prestacional
de índole sanitario. La responsabilidad por falta de servicio no corresponde a lo que
en Derecho Civil se conoce como responsabilidad objetiva; la responsabilidad
continua siendo subjetiva, basada en la culpa de la administración como tal y por
lo tanto implica la exigencia de probar el mal funcionamiento del servicio o el no
funcionamiento del mismo. La noción de mal funcionamiento del servicio público es
variable, según las características del servicio de que se trate y de la gravedad de
la falta. Debe tenerse en cuenta la realidad concreta del servicio de que se trate,
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los medios con los que cuenta, nivel de desarrollo y de medios e incluso la realidad
nacional en que está inmerso. Acerca de la naturaleza de la responsabilidad
médica que se imputa a la matrona que atendió el parto de la madre de Martín
Navarrete, es necesario tener en cuenta que las prestaciones asistenciales de
índole sanitaria que deben efectuar los médicos y personal de enfermería en el
ejercicio de su profesión están sometidas a los criterios técnicos de la lex artis de la
medicina, por tanto el Estado en materia de responsabilidad sanitaria solamente
responde por los daños causados por culpa, esto es impericia o negligencia, y no
por aquellos productos de los riesgos inherentes a la actividad prestacional médica.
Es claro que los profesionales médicos no pueden prometer que, en el ejercicio de
su profesión, el acto médico lograra tal resultado, simplemente, porque ello no
depende única y exclusivamente de la respectiva acción médica. No se incurre en
negligencia, aunque haya resultado adverso, si han sido empleados en el caso
particular los sistemas o tratamientos que exige la ciencia o técnica medica
existentes al momento de producirse el daño y que sean exigibles conforme a la
realidad del país y servicio de que se trate. En cuanto a la excepción de culpa o
falta de servicio, resulta insuficiente para activar la responsabilidad patrimonial del
Estado por su actividad sanitaria, la sola existencia de causalidad material entre el
hecho y daño puesto que, lo que hay que probar es la falta de servicio, vale decir,
es necesario construir un vínculo causal subjetivo entre el hecho y el daño, puesto
que la falta de servicio entraña una verdadera culpa del servicio, de carácter
anónima pero culpa al fin y al cabo. Para que una conducta pueda ser considerada
descuidada, es menester que el resultado haya sido previsible para el agente
conforme a la diligencia exigible a un hombre medio perteneciente a su mismo nivel
y conocimiento empleando un grado ordinario de atención. Si a pesar de haber
actuado de ese modo, no podía prever la posibilidad del evento, entonces,
difícilmente puede ser calificada de culpable, negligente o descuidada su conducta.
La situación presentada en el parto de la paciente fue un hecho imprevisto que fue
adecuadamente resuelto, pues la matrona corto de inmediato el cordón umbilical
evitando que éste pudiese siquiera producir un cuadro de asfixia. Por tanto no
existen elementos objetivos que permitan establecer la culpa atribuida a la matrona
del establecimiento hospitalario, y tampoco ha constituido un funcionamiento
anormal del servicio la circunstancia que el parto haya sido atendido por la matrona
en cuestión sin la presencia en la sala de un médico obstetra. Por tanto se invoca
la causal de liberación de responsabilidad, la excepción de ausencia de culpa en
conformidad con la Ley N°19.966 artículo 41. Para que exista responsabilidad civil
extracontractual es necesaria además una relación de causalidad directa e
inmediata entre la acción u omisión negligente que se imputa al hospital “San
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Camilo” de San Felipe y los daños neurológicos del menor de edad, que a la postre
es fundamento del daño moral cuya indemnización pretenden los demandantes. En
efecto, no se logra entender cómo es posible que la “microcefalia”, condición que
afecta al crecimiento del cerebro, pueda tener su origen en un eventual problema
de reducción de la doble circular de cuello, por el contrario, guarda mayor
correspondencia con la sepsis positiva del recién nacido con estreptococo grupo B
producto del contagio materno, dada la condición de portadora asintomática de la
madre del citado agente patógeno y la inmadurez del sistema inmunológico del
recién nacido lo hace especialmente susceptible a este tipo de infecciones, las que
tienden a diseminarse y generar cuadros clínicos graves. Aún no existe acuerdo en
la ciencia médica sobre la real eficacia de proporcionar antes o durante el parto
antibióticos para prevenir o reducir el riesgo de contagio vertical del recién nacido
con estreptococo grupo B. Solo se responde por la ocurrencia de daños y no por
conductas, que aunque reprochables, no se materialicen en perjuicio objetivo para
la victima que reclama su indemnización de manera que, si no hay daño, no se
responde y si hay daño, aunque no vinculado causalmente con la conducta que se
imputa, tampoco se responde. La causalidad es fundamento y límite de la
responsabilidad pues solo se responde de los daños que se sigan como
consecuencia del hecho del demandado y sólo de aquellos, que en virtud de un
juicio normativo son atribuibles a ese hecho. En cuanto a la existencia, naturaleza y
monto de los daños demandados, se hace mención a que la indemnización del
daño puramente moral no se determina cuantificando en términos económicos el
valor de la pérdida experimentada, sino sólo otorgando a la víctima una satisfacción
que le permita atenuar el daño. Tal indemnización debe representar una forma de
compensación, y nunca transformarse en un instrumento de ganancia o lucro para
quien la recibe en términos de producir incrementos patrimoniales constitutivos de
un estado de enriquecimiento sin causa. En cuanto a los reajustes atendida a la
eventual indemnización a que pudiere ser condenado el Servicio de Salud
Aconcagua, determinada en la sentencia de término, no cabe establecer el pago de
reajustes devengados con anterioridad a la fecha en que quede ejecutoriada la
sentencia. En relación con los intereses, no tratándose en la especie de sumas
adeudadas con anterioridad, sino de indemnizaciones que deba eventualmente
establecer el Tribunal, es improcedente el pago de ellos. En tal sentido
corresponde solo que se consideren intereses legales y desde la fecha en que se
incurra en mora en el cumplimiento de la obligación establecida por sentencia
ejecutoriada. Se solicita negar lugar a la demanda en todas sus partes con costas o
en subsidio para el evento improbable que se acoja, rebajar substancialmente el
monto de la suma demandada.
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En subsidio, contesta demanda civil subsidiaria de indemnización de


perjuicio por responsabilidad contractual, solicitando el rechazo de la misma en
todas sus partes, pues ella debe ajustarse al estatuto de responsabilidad civil
apropiado de acuerdo a la naturaleza jurídica del vínculo de derecho público nacido
de la ejecución por el Estado de su función prestacional de servicio público, esta
última, no es de carácter contractual sino que se trata de una relación jurídica de
orden estrictamente legal ya que su regulación es determinada ex ante y en forma
exhaustiva por el legislador mediante normas de derecho público. La función
prestacional del Estado en materia de salud se opone a la naturaleza económica
y/o mercantil de las actividades que son objeto de relaciones contractuales civiles.
De tal modo entre el usuario y el servicio público existe un vínculo legal y de
derecho público, siendo esa la razón por la cual el legislador establece un régimen
legal especial de responsabilidad civil extracontractual por falta de servicio de los
órganos integrantes de la red de salud pública y que está regulado en los artículos
38 y siguientes de la ley 19.966. Para que opere el régimen de responsabilidad
contractual se requiere que el acto u omisión dañoso haya sido ejecutado por
alguno de los órganos en que reside la voluntad del Estado, a través de sus
agentes, que estos hayan actuado dentro del ejercicio de sus funciones, que los
funcionarios de su dependencia hayan actuado con culpa o dolo, y una relación de
causalidad entre el acto culposo o doloso y el daño, por lo que corresponde a la
parte contraria la debida acreditación de todos los elementos necesarios para que
sea efectiva la responsabilidad patrimonial del Estado.
En subsidio, contesta demanda civil subsidiaria de indemnización de
perjuicios por responsabilidad extracontractual, solicitando el rechazo de la misma
en todas sus partes, toda vez que la invocación del estatuto de la responsabilidad
civil extracontractual del derecho común, en cuanto a fundamento jurídico directo
de la acción de indemnización de perjuicios, resulta legalmente improcedente, en
razón de la especialidad del estatuto normativo referido de la Ley N°19.966, por
tanto, la responsabilidad que se imputa al Servicio de Salud Aconcagua, única y
exclusivamente deberá ser determinada a la luz de los principios que establecen la
procedencia de la responsabilidad por falta de servicio. En materia de
responsabilidad civil, se exige como requisito, entre otros, la comisión de un hecho
ilícito, es decir, que se pruebe la existencia de culpa o dolo de funcionarios
concretos del Servicio de Salud Aconcagua, y la relación de causalidad entre el
acto culposo o doloso y el daño ocasionado a la parte demandante. Corresponderá
a la contraria la debida acreditación de todos los elementos necesarios para que
sea efectiva la responsabilidad patrimonial del Estado, a saber: a) que el acto u
omisión dañosa haya sido ejecutado por algún funcionario dependiente del servicio
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público demandado; b) que el agente público haya actuado dentro del ejercicio de
sus funciones, y además que haya actuado con culpa o dolo y c) la existencia de la
necesaria relación de causalidad entre el acto culposo o doloso y el daño que se
imputa. Según lo expresado en lo principal, solo puede arribarse a la conclusión de
que en el caso sub lite no concurren ninguno de los elementos citados.
DUODECIMO, que la parte demandante a fojas 69 y siguientes evacua
trámite de réplica, ratificando y reiterando los fundamentos de hecho y de derecho
expuestos en sus demandas, agrega que del relato de los hechos efectuados por la
demandada tiene omisiones de importancia, respecto a cómo ocurrieron los
hechos, que no reflejan la gravedad de las negligencias cometidas en el Hospital
San Camilo de San Felipe como son: a) la parte demandada omite referirse a la
labor de la estudiante en práctica que participo en el parto y b) tampoco se refiere a
que luego de retirar el cordón umbilical, pasan al menor a su madre sin percatarse
que tenía complicaciones en cuanto a sus signos vitales. En cuanto a lo titulado “a
la inexistencia de los hechos invocados por los demandantes como fundamento de
su acción”, la parte demandante señala que descartar la doble circular como la
causante de los daños del menor por ser ésta asintomática, resulta poco serio,
eludiendo sus responsabilidades, sobre todo al indicar que todas las secuelas del
menor y el cuadro de hipoxia se deben a un supuesto cuadro de estreptococo B.
En cuanto al “estatuto normativo especial de la responsabilidad
extracontractual del Estado por la actividad sanitaria”, la parte demandada busca
establecer que en lo que se refiere a la falta de servicio no existe responsabilidad
objetiva del Estado, sino que subjetiva, citando los artículos 38 a 41 de la Ley
19.966, que de acuerdo a las propias normas citadas por la demandada, es
imposible colegir tal afirmación, por lo que es necesario concluir que la
responsabilidad que prima en este caso es la de carácter objetivo, bastando para
acreditar por una parte el daño, y por la otra, la relación de causalidad de éste con
la acción u omisión del órgano y que ésta sea constitutiva de falta de servicio. En
cuanto a las “consideraciones acerca de la naturaleza de la responsabilidad
médica”, la parte demandante señala que los profesionales que actuaron en el
parto obraron de forma negligente y por lo tanto no se ajustaron a la lex artis, que el
artículo 41 de la Ley 19.966 dice más bien relación con el avance de los
conocimientos o técnicas para prever daños que con un factor de responsabilidad
subjetiva como la culpa o el dolo. En relación al punto “excepción de ausencia de
culpa o falta de servicio imputable al Servicio de Salud Aconcagua”, esta parte
señala que la culpa o negligencia si existió en el parto, entre otras razones por no
monitorear el latido del feto y así prevenir el doble cierre del cordón umbilical en el
cuello del menor, por el actuar indebido de la estudiante en práctica durante el
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parto, por la incapacidad de la matrona y del equipo médico de no percatarse que


el menor tenía problemas con sus signos vitales. La matrona mostro desidia y
negligencia al delegar sus funciones a una persona que no estaba preparada,
siendo irrelevante los años de experiencia de la matrona, pues igualmente puede
cometer una negligencia. De acuerdo a lo señalado en el artículo 117 del Código
Sanitario, las matronas no requieren asistencia de un médico para efectuar partos,
con todo era aconsejable la presencia de uno, pues este embarazo era
considerado de alto riesgo en relación a la edad de la madre -16 años en aquel
entonces-. En cuanto a la “excepción de falta de relación de causalidad directa e
inmediata entre las atenciones médicas prestadas por el Hospital San Camilo de
San Felipe y los daños neurológicos de Martin Navarrete: existencia de una causa
extraña a la atención del parto”, se establece la tesis de que el menor tendría
problemas neurológicos y demás complicaciones asociadas por haber contraído
estreptococo B, la parte demandante señala que aun cuando ésta no sería la causa
de dichos problemas, sino que la asfixia causada por el estrangulamiento que le
produjo el cordón umbilical, el estreptococo B si se puede prever, mediante un
examen a la madre realizado en las 35 a 37 semana de embarazo, si la madre
porta el estreptococo se recomienda el uso de penicilina u otros medicamentos
(dentro de los grupos de riesgo están las madres primerizas). Tal argumentación
por parte de la demandada, no tiene mayor sustento solo se utiliza para eludir
responsabilidades. En relación a la existencia, naturaleza y monto de los daños
demandados, se establece que los agentes del servicio demandado no fueron
capaces de proporcionar una atención médica competente, hecho que tuvo una
vinculación directa con las graves secuelas neurológicas con las que quedo el
menor de por vida luego del parto, lo que demuestra la gravedad del ilícito y por
tanto, lo solicitado como indemnización por daño moral. Con respecto a los
reajustes e intereses las sentencias son declarativas de derechos preexistentes y
por lo tanto los reajustes e intereses se deben aplicar desde que ocurrieron los
hechos -que es la época real y efectiva en que ocurrieron los daños demandados-,
éstos forman parte del requisito de toda indemnización que debe ser completa.
En cuanto a la acción de indemnización de perjuicios por responsabilidad
contractual. No es posible concluir en la exclusión de las normas de derecho
común al analizar los artículos 38 a 42 de la Ley N°19.966; nada indica en esta ley
que la falta de servicio deba excluir el concepto de contrato, por el contrario dicha
falta de servicio perfectamente puede darse dentro del contexto del incumplimiento
de un contrato, el cual sería innominado, consensual, oneroso. De hecho, en la
relación que se establece entre ambas partes se dan todos los elementos de una
relación contractual: voluntad, objeto, causa, y evidentemente capacidad de las
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partes. El demandado sea un servicio público de salud, no significa que


necesariamente se deba excluir que dicho establecimiento no pueda relacionarse
contractualmente en la vida jurídica.
En cuanto a la acción de indemnización de perjuicios por responsabilidad
extracontractual, la parte demandante insiste que la denominada falta de Servicio
es un concepto que ha sido completado por la doctrina y la jurisprudencia, pero que
carece de requisitos especiales señalados en la ley; no existe artículo ni norma
alguna que diga que los requisitos de la falta de servicio son tales o cuales, ni que
señale normas especiales de procedimiento, por lo que perfectamente dentro de
este concepto podría darse que la falta de servicio proviniera de responsabilidad
extracontractual.
DECIMO TERCERO, que la parte demandada evacua el trámite de dúplica a
fojas 86, expresando que ratifica y reproduce los argumentos de hecho y
fundamentos de derecho contenidos en el escrito de contestación de la demanda,
en especial la negación y controversia de todos los hechos señalados en ellas. La
demandante en su escrito de réplica reproduce las mismas consideraciones de
hecho y de derecho en las que se funda sus demandas, todas las cuales han sido
expresamente controvertidas en la contestación.
DECIMO CUARTO, que la parte demandante a fin de acreditar los
fundamentos fácticos de su acción rindió las siguientes probanzas:
DOCUMENTAL, se acompañó con la debida ritualidad procesal los
siguientes documentos: a) certificados de nacimientos de Martín Alejandro
Navarrete Valdés, Mitxi Paola Valdés Rojas y Manuel Alejandro Navarrete
Aranda, rolante de fojas 1 a 3, respectivamente; b) certificado de mediación,
expedido por la unidad de mediación, Procuraduría Fiscal de Valparaíso, rolante a
fojas 4 y 4 vuelta; c) informes sicológicos de los demandantes de autos, emitidos
por sicóloga Carla Porra Sánchez, rolantes de fojas 128 a 163; d) documentos
guardados en custodia N°1588-2017, a saber: ficha clínica del menor, Martín
Alejandro Navarrete Valdes; hojas de admisión recaudación Hospital San Camilo;
certificado médico de Teletón; epicrisis médicas del menor Martín Navarrete;
informes de evaluación clínica del menor, emitidos por neurología infantil del
Hospital San Camilo; recetas médicas de medicamentos a nombre del menor;
citaciones para controles y órdenes para exámenes médicos; solicitudes de
hospitalización e interconsultas de especialidad; reglamentos de ingreso
ambulatorio a kinesioterapia de Teletón; carnet de atención kinésica, centro de
rehabilitación integral Hospital San Camilo, de citación a Teletón Santiago;
certificado de nacimiento del menor Martín Alejandro Navarrete Valdés; hojas de
atención de urgencia de hospitales de Llay Llay y de San Felipe; hoja de traslado
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de Hospital San Francisco de Llay Llay; resolución de invalidez D.L. 869, del
menor Martín Navarrete Valdés; hojas de exámenes del Hospital San Camilo, de
admisión del Cesfam de Llay Llay, del Registro de nacimiento; hojas de derivación
interna del Cesfam Segismundo Iturra Taito; formularios de derivación terapéutica
de Teletón; 16 fotografías del menor; radiografías de Torax, pelvis y columna;
Tac de cerebro; ficha clínica, hojas de atención de urgencia, ecografías
ginecológicas, informes de Hospital San Camilo e informe de ecografía
ginecológica de la demandante Mitxy Valdés Rojas.
OFICIOS, al Instituto Teletón, a fin se informe respecto de autenticidad de
certificado médico emitido por médico fisiatra, informe y fotocopia de certificado que
rola, a fojas 230 y 231, respectivamente; al Hospital San Francisco de la comuna
de Llay Llay, quien adjunta copia de ficha clínica de la actora Mitxi Valdés Rojas,
que rola de fojas 238 a 264; al Hospital San Camilo de la comuna de San Felipe,
solicitando copia de ficha clínica de la actora Mitxy Paola Valdés Rojas y del menor
Martín Alejandro Navarrete Valdés, las que remitidas forman cuaderno separado de
documentos de la presente causa, rolantes de fojas 1 a 320, agregándose además
en este cuaderno, ficha médica del menor Martín Alejandro Navarrete Valdés del
Instituto de rehabilitación Teletón, de foja 3321 a 374.
TESTIMONIAL, con la declaración de los siguientes testigos, quienes en
síntesis de fojas 116 y siguientes, 166 y siguientes y 177 y siguientes, exponen:
María Yasna Cataldo Valdés, dice que fue mucho el tiempo que dejaron a la niña
que asistía el parto y que hacía la práctica, demorándose mucho la matrona en
tomar la decisión y asistir ella el parto, por esa razón Martín tuvo mucho tiempo
con el cordón umbilical en el cuello; que el menor sufrió asfixia por que no le llegó
oxígeno a su cerebro; que la matrona con su experiencia, no debía haber obligado
e insistido que la estudiante llevara a cabo el parto; que lo ocurrido cambió
completamente la vida de los padres, pues los doctores les dijeron que era un
milagro que Martín saliera adelante; ni los padres ni abuelos pueden llevar una
vida normal, ya que tienen que estar muy pendientes de su alimentación, de sus
crisis de epilepsia, siempre van a tener un bebe, teniendo ya cinco años de edad,
no dice palabras, solo balbucea y se encuentra en la Teletón; los padres no
pueden trabajar en forma estable, por las crisis y los controles del menor en
Santiago, Mitxi tiene e que ser acompañada por su marido; los abuelos, Náyade
Rojas Parra, Tania Aranda Valdés y Alejandro Navarrete Oróstica, tiene que estar
en constantes preocupación, algunas veces convulsiona en las madrugadas y
tienen que sus padres llevarlo al hospital, siendo angustiante sabe que eso va a
ser siempre y no van tener avance con Martín.
Alicia del Tránsito Donoso Celedón, dice que por intermedio de sus primas se
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informaron de las complicaciones que Mitxy había tenido en el parto; luego ella
misma le comentó que estaba consciente en el parto y sintió conversar a la
matrona con la niña en práctica, porque el niño venía con problemas y le decía
que lo tirara hacia abajo, después se lo pasaron a la madre y se lo pusieron en el
pecho, dándose ella cuenta que el niño no respiraba y se llevaron corriendo a
ponerle las máquinas, al otro día se lo llevaron a Santiago; que las
complicaciones en el parto las produjeron el cordón enrollado en su cuello, por
eso le faltó oxigeno; que hubo negligencia, porque debía haber hecho llorar al
niño , haberlo revisado y entregárselo a su madre, debían haberle puesto la
máquina de oxígeno de inmediato; que, la matrona estaba mandando a la niña en
práctica para que sí o sí tenía que sacar el bebé, estaba muy nerviosa y le decía a
la matrona que no podía hacerlo, pero la matrona la obligó igual y no se sentía
capaz de lograrlo. Hubo un cambio de vida en los demandantes, papas y abuelos,
pues el niño es bien de cuidado, sufre ataques de epilepsia, no se mueve, no
come solo y pasa en su silla de rueda, razón por la cual Mitxy no puede trabajar,
monetariamente se les ha complicado todo, con cinco años de edad aún usa
pañales, no teniendo mejoría, los ataques de epilepsia le dan muy seguidos.
Abraham Vladimir Varas Ramírez, dice, que el padre de Mitxy le pidió ir a
buscar a su esposa al Hospital en su vehículo, fuera de la sala de parto se enteró
por la boca de ella, doña Náyade Rojas, de que había sucedido un problema en el
parto de su hija, acompañado a la señora hasta altas horas de la madrugada,
informándose que él bebe había sufrido un paro, siendo posteriormente
trasladado a Santiago; que según lo manifestado por el padre del menor, el niño
tenía el cordón umbilical enredado en el cuello y que la situación en la sala de
parto estaba muy tensa; que por lo que se enteró, el día del parto él bebe no
recibió oxígeno a causa del cordón que tenía enredado en el cuello, la atención no
fue rápida para sacar y desenredar el cordón; que el equipo médico lo
conformaban una matrona y unos asistentes, entre ellos una niña en práctica,
siendo esta última la que se ocupó del parto. Indica, que los demandantes
sufrieron perjuicios, hubo un cambio radical en sus vidas, empezaron a incurrir en
gastos, atenciones médicas, viajes a la Teletón, convulsiona constantemente,
siempre tiene que estar con un adulto, porque no tiene movilidad en los brazo y
en las piernas; antes era una pareja feliz llenos de proyectos, ahora están la
mayor parte del tiempo triste.
Judith Betzabé Barraza Barraza, dice que, al momento del parto Mitxy
tuvo muchas complicaciones, el procedimiento no fue el adecuado, lo que
conllevó a que el Martín tenga problemas hasta la fecha, cuatro años, y no se
puede desarrollar, teniendo una total dependencias de su madre. A la madre no
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se le realizaron ecografías, así se habrían dado cuenta que el niño venía con
problemas y no le habrían hecho un parto normal, traía el cordón umbilical
enredado en su cuello, faltándole oxígeno. Hay un daño emocional en los actores,
el daño a Martín ya no se puede remediar, no habla, no camina, no expresa sus
sentimientos, cosas tan simples como lavarse los dientes, no lo puede hacer. Esta
situación ha afectado a sus padres, desde que nació que no se ven
emocionalmente bien, Mitxi trunca su futuro, iba a estudiar después del
nacimiento, tampoco puede trabajar, con el papá pasó lo mismo. Los abuelos
también están afectados, tanto emocional como económicamente, todos
esperaban un niño normal.
Carla Andrea Porra Sánchez, dice que, en su calidad de psicóloga
clínica, el sistema familiar del menor sufre un malestar sicológico intenso,
relacionado con la condición de salud de Martín, con un stress permanente para
cada uno de los integrantes del sistema familiar, asociado a las necesidades de
cuidado de Martín, por la alta complejidad de sus dolencias, aconteciendo hitos de
separación entre el padre y la madre del menor. A nivel individual, la madre del
menor, Mitxy, se reconoce un trastorno del estado de ánimo depresivo,
caracterizado por pensamientos catastróficos en torno asimismo, tristeza,
labilidad, irritabilidad y ansiedad; en cuanto al padre, se reconocen mecanismos
defensivos de negación y distanciamiento emocional, lo que afecta a sus niveles
de auto eficacia y efectividad, con estados emocionales de tristeza y ansiedad, a
través de estrategias de irritabilidad y agresividad, principalmente asociado al
sistema pareja. El sistema abuelos, se reconocen síntomas ansiosos, asociados
a pensamientos recurrentes e invasivos de su hija y nieto, en relación a la
situación somática actual como el pronóstico de lo mismo, con angustia y
desesperanza que provocan estados emocional de tristeza y pesimismo.
Reconoce como de su autoría y firma los cinco informes psicológicos que se les
exhiben; que puede identificar en las fotos que se exhiben a Martín Navarrete
Valdés.
Emilly Miangell González Chávez, dice que fue Tania Aranda quien le
contó que su nieto había tenido problemas al nacer, sufriendo asfixia; que ella le
contó que no había tenido un monitoreo pertinente o adecuado anterior al parto,
practicando el parto una alumna en práctica que se negaba porque estaba
nerviosa pues traía el cordón en el cuello, manifestándoselo a la matrona, pero
fue obligada a sacar al bebe y lo tira hacia afuera, quedándole más apretado el
cordón, la matrona le dice que introduzca los dedos entre el cordón y el cuello
pero ella responde que no le caben, finalmente la matrona corta el cordón con una
tijera. El niño Martín sufrió perjuicios, pues tiene muchas limitaciones, sus padres
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un gran daño psicológico al igual que sus abuelos. Martín es como un bebe,
depende de su mama un cien por ciento.
DECIMO QUINTO, que la parte demandada, a fin de acreditar sus
alegaciones rindió prueba documental, acompañando con la debida ritualidad
procesal, los siguientes documentos: a) artículo titulado “Sepsis neonatal por
streptoccus” grupo B” de fojas 167 a 205; b) Auditoría Clínica, realizada en el
servicio de Gineco-obstetricia del Hospital San Camilo de la comuna de San Felipe,
respecto de la usuaria Mitxy Valdés Rojas, de noviembre del 2016, en relación al
parto y nacimiento del menor Martín Alejandro Navarrete Valdés, rolante de fojas
207 a 213; c) artículo titulado “Antibióte4cos durante el parto para la colonización
materna por estreptococos grupo B, rolante de fojas 215 a 217.
DECIMO SEXTO, que como medida para mejor resolver se solicitó, a los
hospitales San Francisco de Llay Llay y San Camilo de San Felipe, protocolos
médicos respecto a atención de embarazos y parto respecto de mujeres mayores
de edad y adolescentes, en los años 2011 y 2012, remitiéndose informes rolantes
de fojas 288 a 298 y de fojas 315 y 316, respectivamente.
DECIMO SEPTIMO, que el concepto de “falta de servicio” que se invoca en
el libelo, encuentra sus sustento constitucional en el artículo 38 inciso segundo de
la Constitución Política del Estado y también en el artículo 44 de la ley 18.575
Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado y
tiene lugar como fuente generadora directa de responsabilidad del Estado, según lo
ha señalado la jurisprudencia, cuando los órganos o agentes estatales no actúan,
debiendo hacerlo, o cuando su accionar es tardío o defectuoso o fuera de
protocolo, causando en tales casos un daño a los usuarios del servicio público
respectivo.
DECIMO OCTAVO, que son hechos no controvertidos y que se encuentran
establecidos con prueba documental acompañada al proceso ya referida, los
siguientes: 1.- Que, con fecha 5 de julio del año 2012, a las 19:25 horas, la actora
Mitxy Paola Valdés Rojas, ingresó a la urgencia obstétrica del Hospital San Camilo
de la comuna de San Felipe, derivada desde el Hospital San Francisco de Llay
Llay, por un embarazo de 39+6 semanas, con trabajo de parto. 2.- Que, el
embarazo se encuentra categorizado como de alto riesgo obstétrico (ARO), por
tratarse de una madre adolescente en primera gestación, como consta de las
respectivas fichas clínicas. 3.- Que el procedimiento de parto mismo fue realizado
por una matrona, una estudiante en práctica de obstetricia y técnicos enfermeros.
4.- Que, en el momento del parto, en la expulsión del recién nacido, se constata
que viene con doble circular al cuello irreductible, muy apretada. 5.- Que, luego del
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corte del cordón umbilical el recién nacido presenta problemas de reanimación y es


derivado a la unidad de cuidados intensivos de neotalogía, con diagnóstico de
depresión cardio respiratoria severa, asfixia perinatal, pulmón asfíctico y
encefalopatía izquémica. 5.- Que, examen realizado al recién nacido, arrojó
resultado positivo de infección por bacteria streptococcus grupo B, disponiéndose
profilaxis de antibióticos. 6.- Que, a las 29 horas de vida el menor es trasladado al
Hospital de la Universidad Católica en Santiago, con diagnóstico de hipoxia
perinatal, encefalopatía hipoxica isquémica e hipertensión pulmonar persistente. 6.-
Que, la asfixia sufrida por el menor Martín Alejandro Navarrete Valdés, fue
determinante en su daño neurológico, derivando en un diagnóstico de síndrome de
parálisis cerebral, tipo tetraparesia espástica, epilepsia sintomática, subluxación de
cadera D y retraso del desarrollo psicomotor, con un compromiso funcional severo
que compromete aproximadamente el 70% de su capacidad.
DECIMO NOVENO, que los actores en su demanda expresan como causa
necesaria y directa de la asfixia y secuelas neurológicas sufrida por el recién
nacido, la falta de servicio, representada en que el personal a cargo no realizó el
procedimiento debido, ante la presencia en el momento del parto de una doble
circular de cordón umbilical irreductible en el cuello.
VIGESIMO, que por su parte la demandada, en su contestación, manifiesta
que la presencia de doble circular fue adecuada y oportunamente resuelta por la
matrona a cargo, evitando generar un cuadro de asfixia al recién nacido.
Señalando, de otro lado, que en el contexto posterior de los hechos, el cuadro
infeccioso de estreptococo grupo B, fue la causa determinante de las condiciones
del recién nacido y su evolución posterior.
VIGESIMO PRIMERO, que así, corresponde determinar y establecer, cual
fue realmente la o las causas de asfixia perinatal y sus consecuencias sufrida por
el menor de autos.
A este respecto cabe consignar que, la literatura médica explica que las
circulares se producen cuando el cordón umbilical se desplaza alrededor del feto,
bien en el tronco (tirante o bandolera) o en el cuello (circular o cordón nucal), como
también pueden producirse alrededor de brazos o piernas, circulares que apretadas
ejercen una gran tensión sobre el feto, acentuándose durante el descenso por el
canal de parto. La compresión del cordón sobre el cuello fetal, sobre todo el
estiramiento vascular por el acortamiento del cordón, puede provocar episodios de
hipoxia (deficiencia de oxígeno en la sangre hacia los órganos y tejidos del cuerpo).
De otro lado, se señala, que la presencia de streptococus B, clínicamente se
caracteriza por óbito fetal (muerte), neumonía, shock séptico y muerte neonatal, sin
que la hipoxia sea una de sus características. En la especie, si bien consta de
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autos, que a consecuencia de la presencia de esta bacteria, efectivamente se


produjo un cuadro de infección precoz del recién nacido, tratada con antibióticos;
sin embargo, como se señaló, no está dentro de sus efectos inmediatos una asfixia
como la sufrida por el menor al momento del parto, de manera que, teniendo
además en consideración lo concluido en la auditoría clínica realizada, se tendrá
por establecido que la hipoxia perinatal se ha debido a la presencia de doble
circular en el cuello del menor al momento mismo del parto.
VIGESIMO SEGUNDO, que si bien de los antecedentes de autos, de la ficha
clínica y auditoría clínica acompañada, se desprende que la evolución del parto
era sin patología evidente, sin que se registren en el proceso de parto alteraciones
cardiofetales, cabe consignar que de los mismos, se constata que la ecografía
( medio eficaz de detección de doble circular) se realizó con mucha antelación al
parto (tres semanas), hecho que evidentemente ha conspira con la detección
oportuna de la doble circular.
VIGESIMO TERCERO, que en orden a determinar la responsabilidad de la
demandada en los hechos ya establecidos, cabe tener presente que la actora Mitxy
Paola Valdés Rojas era una madre adolescente primigesta, por lo que su embarazo
estaba categorizado como de alto riesgo obstétrico (ARO), tal como consta de ficha
clínica y auditoría clínica, de manera que –por protocolo- se debían tomar en ese
parto todas la medidas y prevenciones necesaria para preservar la salud de la
madre y quien estaba por nacer.
Sin embargo, tal como consta de auditoría clínica realizada por el propio
Hospital San Camilo de esta comuna de San Felipe, no se practicó con la
antelación necesaria una ecografía doppler, ni se registró presencia de médico
obstetra en el parto, siendo este sólo asistido por matrona y una alumna en práctica
de la carrera de obstetricia, sin la experiencia necesaria, todo atendido, como ya se
expresó, al alto riesgo del embarazo.
Conforme lo establece expresamente el Código Sanitario en su artículo 117,
los servicios profesionales de la matrona comprenden la atención del embarazo,
parto y puerperio normales y al atención del recién nacido, de manera que,
tratándose de un embarazo del alto riesgo, como el de la especie, el parto
necesariamente y obligatoriamente debió contar con la presencia in situ de un
médico de la especialidad de ginecología y obstetricia.
VIGESIMO CUARTO, que la debida presencia de médico obstetra al
momento del parto mismo, indudablemente optimiza la atención y manejo de la
doble circular en el cuello, con características de irreductible y muy apretada,
evitando así errores y demoras en superar la crisis y constatar con rapidez la
asfixia y su pronto tratamiento, lo que en el presente caso no ocurrió.
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Además, según la literatura médica, la lex praxis indica que en el momento


de la expulsión fetal, se debe palpar la región del cuello fetal para detectar la
presencia de una circular de cordón umbilical. Si es laxa, se desliza el cordón a lo
largo de la cabeza fetal, mientras que si es apretada -como ocurrió en la especie-
se pinzará y seccionará el cordón ante de la salida de los hombros, deslizando sus
extremos alrededor de la cabeza. En los antecedentes de autos, en especial ficha
clínica y la auditoría clínica, no existe antecedente alguno en cuanto se haya
seguido este procedimiento u otro, al enfrentar en el parto mismo la presencia de la
doble circular de cuello.
Todo lo anterior, resulta suficiente para determinar que la demandada no dio
cumplimiento a cabalidad a su obligación de asistencia y cuidado de la paciente, al
no desplegar todos los medios necesarios y perentorios con que se contaba para la
atención de la paciente, a fin de evitar los nefastos resultados producidos y sus
posteriores consecuencias, en especial consideración, como ya se ha manifestado,
a su categorización de embarazo de alto riesgo, no observando la debida diligencia
y cuidado en los hechos, de acuerdo a los estándares propios de la lex artis
médica.
VIGECIMO QUINTO, que así las cosas, el no otorgamiento debido de las
atenciones y prestaciones médicas, que correspondían realizar a la actora Mitzi
Paola Valdés Rojas, por parte de la demandada, constituye una falta de servicio
por parte de esta última, factor que en definitiva provocó la hipoxia perinatal del
menor Martín Alejandro Navarrete Valdés y sus secuelas neurológicas ya
establecidas, motivo por el cual se hará lugar a la demanda deducida en los
términos señalados en la parte resolutiva de la presente sentencia.
VIGECIMO SEXTO, que establecida la responsabilidad de la demandada en
los hechos materia de la presente causa, surge la obligación de esta de indemnizar
los perjuicios causados.
VIGECIMO SEPTIMO, que en cuanto a la indemnización de perjuicios
demandada por el demandante, menor Martín Alejandro Navarrete Valdés, las
secuelas neurológicas sufridas, graves e irreversibles, debidamente acreditadas,
indudablemente le han causado un daño moral que debe ser indemnizado, que el
Tribunal en forma prudencial determinará en su monto, en la parte resolutiva del
fallo.
VIGESIMO OCTAVO, que los antecedentes probatorios de autos ya
reseñados, en especial informes psicológicos acompañados y prueba testimonial
rendida por los actores, consistente en las declaraciones de más de dos testigos
contestes en los hechos, sus circunstancias y que dan razones de sus dichos,
permiten concluir y establecer que los demandantes Mitxy Paola Valdés Rojas y
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Manuel Alejandro Navarrete Aranda, en sus calidades de padres del menor Martín
Alejandro Navarrete Vales, a consecuencia de los hechos materia de la presente
causa, sufrieron dolor psíquico, pesar, angustia y aflicción, en sus sentimientos o
facultades espirituales, elementos todos que conforman el daño moral y que debe
ser indemnizado por la demandada, que el Tribunal en la instancia en forma
prudencial determinará en la parte resolutiva de la presente sentencia.
VIGECIMO NOVENO, que respecto a la indemnización demandada por
concepto de daño moral, por parte de los abuelos del menor, esto es, Náyade Aída
Rojas Parra, Tania Aranda Valdés y Alejandro Navarrete Oróstica, la prueba
rendida, consistente en declaración de testigos contestes e informe psicológicos
ratificados en juicio por la profesional que los suscribe, resulta suficiente para dar
por establecido que ellos, atendido su cercano lazo de parentesco, han sufrido
dolor, pesar y aflicción por lo ocurrido a su nieto, atendido el grave daño
neurológico por toda su vida ya acreditado, daño moral que debe ser indemnizado,
cuyo monto el Tribunal determinará en la parte resolutiva del fallo.
TRIGESIMO, que se omite pronunciamiento respecto de las demandas
subsidiarias deducidas por los actores, fundada en responsabilidad contractual y
extracontractual en el primer y segundo otrosí de fojas 5 y siguientes, en atención a
que se hará lugar a la demanda deducida por vía principal en el mismo libelo.
Y visto además, lo dispuesto en los artículos 117 del Código Sanitario; 144,
159, 160, 170, 342, 346, 384 del Código de Procedimiento Civil; Constitución
Política del Estado y Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la
Administración del Estado y artículo 1698 del Código Civil, se declara:
A.- Que, no ha lugar a las objeciones de documentos deducida por la parte
demandada, a fojas 125 y 191.
B.- Que, no ha lugar a la objeción de documentos, deducida por la parte
demandante en lo principal de fojas 223.
C.- Que, ha lugar a la demanda de indemnización de perjuicios por falta de
servicio, deducida por los actores en lo principal de fojas 5 y siguientes, en cuanto
se condena a la parte demandada, Servicio de Salud Aconcagua, al pago de las
siguientes indemnizaciones, por concepto de daño moral causado:
1.- $200.000.000, para el menor Martín Alejandro Navarrete Valdés.
2.- $100.000.000, para la madre del menor señalado, doña Mitixi Paola
Valdés Rojas.
3.- $20.000.000, para el padre del menor, don Manuel Alejandro Navarrete
Aranda.
4.- $10.000.000, para cada uno de los abuelos del menor, Náyade Aida
Rojas Parra, Tania Aranda Valdés y Alejandro Navarrete Oróstica.
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Las sumas ordenadas a pagar se reajustara de acuerdo a la variación que


experimente el índice de precios al consumidor desde la fecha en que la presente
sentencia quede ejecutoriada, percibiendo intereses corrientes para operaciones no
reajustables a contar de la misma fecha y hasta su pago efectivo.
D.- Que no se condena en costas a la parte demandada, por haber tenido
motivo plausible para litigar.
Anótese, regístrese y notifíquese personalmente o por cédula.
Rol C 2861-2016

Dictado por don JORGE LUIS GATICA SILVA, Juez titular. Autoriza don
Ricardo Alfonso Araya Quiroga, Secretario subrogarte.

En San Felipe, a diecinueve de diciembre del dos mil diecisiete, se incluyó en el


estado diario, la resolución precedente.

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Este documento tiene firma electrónica y su original puede ser


validado en http://verificadoc.pjud.cl o en la tramitación de la
causa.
A contar del 13 de agosto de 2017, la hora visualizada
corresponde al horario de verano establecido en Chile
Jorge Luis Gatica Silva Ricardo Alfonso Araya Quiroga Continental. Para Chile Insular Occidental, Isla de Pascua e
Fecha: 22/12/2017 11:52:28 Fecha: 22/12/2017 12:57:40 Isla Salas y Gómez restar 2 horas. Para más información
consulte http://www.horaoficial.cl