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EL BLOC DE NOTAS VISUOESPACIAL

La agenda o cuaderno visoespacial es un sistema esclavo de almacenamiento que no tiene un


papel de control, supervisión o distribución de los recursos atencionales. Se concibe más como
un depósito transitorio. Es un componente de la memoria operativa íntimamente vinculado
con diferentes estructuras neuroanatomícas del hemisferio derecho del cerebro. Merece la
pena resaltar que la agenda visoespacial opera con tres tipos de información: recuerda el qué,
recuerda el dónde y recuerda en un código kinestésico. Cuando decimos que el cuaderno
visoespacial opera con el qué estamos diciendo que almacena temporalmente las
características visuales de los objetos, como su forma, su color, su tamaño, etc.

Cuando decimos que el cuaderno visoespacial opera con el dónde estamos diciendo que
retiene de manera transitoria la ubicación en el espacio de los objetos que se presentan.
Cuando decimos que el cuaderno visoespacial opera con el código kinestésico estamos
diciendo que almacena por poco tiempo secuencias de movimientos corporales y secuencias
de posturas. Logie (1995) estableció un paralelismo entre el bucle fonológico y la agenda
visoespacial al postular que dentro de la agenda podemos diferenciar un componente pasivo
denominado caché o almacén visual y un componente activo denominado escriba interno. El
caché visual es responsable del almacenamiento pasivo de la información visual, relacionado
con el qué al que acabamos de hacer alusión. Se vincula estrechamente con los sistemas de
procesamiento perceptivo visual. El escriba interno es más activo y se le atribuye la capacidad
de repasar y refrescar la información visual, así como de retener información sobre
localizaciones y secuencias de movimientos. El escriba interno estaría por lo tanto relacionado
con el dónde y con el código kinestésico recientemente explicados. Las siguientes actividades
están inspiradas en el test de los bloques de Corsi. Son ejemplos de tareas clásicas de memoria
de trabajo visual. Al acceder a cada enlace, la actividad correspondiente carga en una ventana
nueva. La actividad consiste en recordar una serie de localizaciones que se indican de una en
una, ya sea en el mismo orden o en el orden inverso a la presentación. En función del
rendimiento se puede aumentar o reducir la cantidad de localizaciones que hay que
memorizar.

EL ejecutivo central

El ejecutivo central es un componente activo que tiene a su servicio los restantes módulos del
sistema de memoria operativa: la agenda visoespacial, el lazo fonológico y el búfer episódico.
Sin embargo, el ejecutivo central carece de capacidad de almacenamiento: realiza operaciones
con la información retenida provisionalmente en los otros sistemas esclavos. En un principio
Badedeley (1986) adoptó la teoría externa de Norman y Shallice sobre el Sistema Atencional
Supervisor (SAS) para dar cuenta del componente ejecutivo de su modelo de memoria de
trabajo. Sin embargo, aquí nosotros con motivos de claridad expositiva no seguiremos el
modelo de Norman y Shallice. El concepto de ejecutivo central puede entenderse como un
espacio de control atencional en sentido amplio y este tipo de sistema se asemeja mucho a lo
que numerosos autores conocen como funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas son
procesos que controlan y regulan el pensamiento y la acción. Podríamos decir que son
“procesos mentales encargados de regular otros procesos mentales.” Las funciones ejecutivas
se asientan principalmente en el lóbulo frontal del cerebro y más en particular en su región
más anterior, es decir, en las estructuras de la corteza prefrontal. Prefrontal córtex (left)
animation Corteza prefrontal
¿Pero cuáles son y qué hacen las funciones ejecutivas? Las funciones ejecutivas son
determinantes para abordar tareas novedosas, tareas que requieren repertorios de acción y
soluciones innovadoras al margen de los comportamientos habituales. Las funciones ejecutivas
representan un conjunto de habilidades interrelacionadas. De hecho, Miyake y colaboradores
(2008) defienden que las funciones ejecutivas poseen un factor común, un componente que es
altamente hereditario. Este componente hereditario explica que las puntuaciones obtenidas
por los sujetos en diferentes pruebas diseñadas para evaluar las funciones ejecutivas guarden
una estrecha correlación entre sí. Pero a pesar de su íntima conexión, dentro de las funciones
ejecutivas podemos discriminar varias sub-áreas o sub-funciones (Henry, 2011) de entre las
cuales destacaremos aquí las siguientes. Planificación y solución de problemas: es la habilidad
que se refiere a la preparación de las acciones futuras con miras a obtener los objetivos
deseados. Implica generar variantes del comportamiento, diferentes soluciones a un mismo
problema. Cuando tenemos un objetivo nos anticipamos, trazamos varias líneas de actuación.
Y también ordenamos en el tiempo y en el espacio la secuencia de comportamientos antes de
efectuarlos, pronosticando las posibles consecuencias de cada acción. Flexibilidad mental,
cambio de set (set-shifting): es la habilidad para modificar las estrategias y el plan de acción
previsto cuando el feedback ambiental nos indica que el plan original no es el más apropiado.
El concepto de flexibilidad mental recoge nuestra disposición y facilidad (o testarudez) para
cambiar de una estrategia o comportamiento a otra estrategia o comportamiento cuando el
ambiente nos indica que estamos cometiendo errores o las consecuencias no son las que
esperábamos.

Inhibición: la inhibición tiene dos connotaciones afines. Se refiere a la habilidad para ignorar
información irrelevante para la tarea en curso, pero que compite por acceder a nuestro
sistema cognitivo. Y también se refiere a la capacidad para detener una secuencia de
comportamientos o un impulso inmediato ejerciendo auto-control, tomando las riendas de las
conductas que son inapropiadas para el contexto presente, incluso en su dimensión social.

Fluidez: es la habilidad para acceder rápidamente al conocimiento y generar nueva


información utilizando algún tipo de estrategia. Es decir, las tareas de fluidez demandan
generar ejemplares diferentes de un tipo particular de categoría de significado. La fluidez
implica activar procesos de búsqueda estratégica en la memoria a largo plazo y el auto-
monitoreo para evitar perseverar con los elementos ya dichos.

Auto-monitoreo o supervisión de la propia ejecución: es la capacidad para ir contrastando


momento a momento nuestras propias respuestas con los resultados que producen e ir
verificando, al tiempo, que las consecuencias se ajustan a nuestro plan de acción. Es decir, la
supervisión tiene que ver con ser sensible a la información que nos brinda el entorno sobre
nuestros aciertos y errores y modular en consecuencia el comportamiento a lo largo de su
desempeño.
¿EXISTEN REALMENTE DOS SISTEMAS DE ALMACENAMIENTO DISTINTOS?

Parece obvio que utilizamos representaciones mentales distintas para la información verbal y
la visual mientras realizamos una tarea pero que ocurre con el almacenamiento de dicha
información verbal y la visual han de mantenerse en dos buffers distintos , tal como ha estado
el modelo de la memoria operativa , no podrían mantenerse en un solo , por otra parte , no
podría haber múltiples buffers , cada uno especializado en un tipo distinto de información ,
una serie de teóricos han propuesto enfoque con múltiples almacenes , esta cuestión sigue
sin resolverse .Aun así ,existe una gran cantidad de datos experimentales a favor de la
distinción entre memoria operativa verbal y memoria operativa visuoespacial. Muchos de los
estudios comportamentales que demuestran una disociación entre los dos sistema de
memoria operativa conlleva una metodología de tarea doble y sus resultados demuestran la
naturaleza selectiva de la interferencia con la memoria operativa.