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Sábado, 26 de julio

“Los Evangelios como transposición diegética: una posible solución a la aporía


¿existió Jesús?”. Curso de El Escorial (V)
04.08.07 @ 07:03:48. Archivado en Jesús histórico

Ponente: Francesco Carotta. Investigador autónomo. Italia

Carotta busca una solución intermedia entre los que consideran el Evangelio
verdadera historia y los que piensan que es una mera narración mítica sin
fundamento. La solución para estas dos visiones contradictorias es considerar que
los cuatro evangelios fueron compuestos como una transposición (“diégesis”) de la
literatura en torno a Julio César y a Octaviano su hijo adoptivo, en concreto, la
Vita Caesaris o la Vita Augusti.

Una transposición diegética consiste en utilizar un texto previamente existente


para contar una historia nueva. La historia que se vuelve a contar se acerca al
nuevo público aproximándose a él en tres vertientes.

1. La vertiente o aproximación geográfica. Esta aproximación implica que un


acontecimiento que se desarrolla primitivamente en otro lugar, en otra geografía,
viene relocalizado en el lugar en el que se reescribe. Ejemplo: cuando James Joyce
reescribe la Odisea, la acción se traslada a Irlanda y el griego Ulises acaba
siendo un judío de Dublín.

2. La aproximación cronológica consiste en hacer que el acontecimiento histórico


sucedido hace mucho tiempo parezca que ha ocurrido en una época casi actual; por
ejemplo, el Fausto de Goethe es reactualizado por Thomas Mann en 1947.

3. La aproximación social reambienta historias protagonizadas por reyes y


emperadores en ámbitos populares. El objetivo de esta reambientación social es
convertir al personaje histórico en “uno de los nuestros”; ejemplo: Ulises, rey de
Itaca, se transforma en un médico irlandés en James Joyce.

A continuación Carotta utiliza a modo de hipótesis que en los Evangelios se ha


utilizado algún tipo de transposición de la vida de un personaje ilustre de modo
que la narración de esta vida haya servido como modelo para contar la vida de
Jesús. Con ello se logra un doble objetivo: contar con un esquema previo y probado
literariamente para narrar la vida del héroe del cristianismo, y segundo: realzar
al figura del personaje Jesús, cuya vida se asemeja a la de un anterior personaje
famoso.

Carotta da por probada su hipótesis –así se procede muchas veces en la ciencia- y


presupone que los evangelistas sólo tenían ante sus ojos dos posibles historias de
las que efectuar una transposición: Alejandro Magno o Julio César. Los
evangelistas escogieron a Julio César, nacido 100 años antes de Cristo, asesinado
y divinizado.

El resto del trabajo de Carotta consiste en intentar verificar la hipótesis


propuesta.

Algunos ejemplos de la prueba o verificación:

1. En los dos relatos de César y Jesús aparece una estructura similar desde el
bautismo en el Jordán hasta la pasión y resurrección

2. Dividiendo en perícopas la vida de César y el Evangelio de Marcos resulta que


aparecen estructuras similares y sobre todo nombres similares o semejantes: Gallia
/ Galilea; Corfinium / Cafarnaum. Mar de Galilea / Mar Galliae, etc.
3. Las frases más conocidas y famosas de César se encuentran todas en el Evangelio
de Marcos en el lugar estructuralmente correspondiente; alguna vez con ligeros
malentendidos, lo que muestra que el autor evangélico lo toma de fuentes y que no
es una narración propia. Ejemplos: “No soy rey, soy César” / “No tenemos otro rey
que el César”; “Quien no está en ninguna parte está de mi parte” / “Quien no está
contra nosotros está con nosotros”.

4. Cambio de sentido, pero conservando lo sustancial. Ejemplo: las victorias casi


milagrosas de César son convertidas por Marcos en historias de milagros. Ejemplo:
El conflicto de César con diversos Caecilii y Claudii se transforma en curación de
ciegos (latín caecilius = ciego) y cojos (lat. claudius = cojo). La más exquisita
transformación la sufre el nombre del historiador Asinio Polión (cuya historia de
César, hoy perdida, se recupera en parte por el uso que de ella hacen Apiano y
Plutarco). El legado de César en Hispania y Sicilia, resulta transformado en
“pollino de asna atado” (asinius = asinus, asno; legatus = ligatus = atado).

5. El funeral de César es el modelo de la historia de la pasión de Jesús. Incluso


el ritual de hoy de la Semana Santa sigue el modelo cesáreo, más que la “historia”
del Evangelio de Marcos.

Si se admite la hipótesis, llegamos a los siguientes resultados:

• Aproximación geográfica: la escena ha sido trasladada por le evangelistas de la


Galia a Galilea; sin embargo, los nombres permanecen similares.
• Aproximación cronológica: los evangelistas hacen nacer a Jesús no mucho tiempo
antes de la redacción de los Evangelios, pero exactamente cien años después de
César.
• Aproximación social: Jesús no es ya un guerrero-político como César, sino un
predicador taumaturgo como los que predicaban en su época. Pero continúa
expulsando demonios, que es la forma teológica y absoluta de la guerra, y continúa
siendo divi flius, hijo de Dios.

El resultado global de la investigación sería que el Jesús primigenio era un


popularis, que tuvo que hacer la guerra contra Roma para crear un mundo más justo
para el pueblo oprimido. Por eso fue asesinado y por eso lo divinizaron. Todos los
pueblos posteriormente lo consideraron “uno de los nuestros”, lo que creó las
condiciones de la transposición. Siendo para todos “uno de los nuestros”, pudo
asumir cualquier nacionalidad, incluso la judía. Esto fue lo que realmente ocurrió
en el tiempo de los emperadores Flavios (Vespasiano, Tito y Domiciano) un siglo
después.

A la pregunta “¿Existió Jesús realmente?” Carotta responde: Sí, pero fue


diegéticamente transpuesto.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.