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La lechera la lechera leche purita casera

El bizcochero el bizcochero chancay muy bueno compre casero

Chicha que el cuerpo mejora y acaba con la desdicha la chicha de terranova, de terranova la
chicha

Frutero

Tamalito de uva carreta llena ,

El tamalero llego, tamalito suave

En el cuento de Ricardo palma con días y ollas venceremos se hace énfasis en los majares
peruanos

Agua fresca, clara y pura para la doña y el don.

Aquí pasa el aguatero y se va con su pregón.

Agua para calmar su sed caballero agua de la mejor con poco dinero.

Las naranjas que se vendían eran traídas del Paraguay. En Buenos Aires se cultivaban los
cítricos en las huertas de las casas, pero no eran comercializados.

Vendo velas velitas, para alumbrar las casitas.

Vendo velas velones para alumbrar los salones.

Yo soy la negrita Tomasa a que cocina y amasa

preparo ricos pasteles para comerlos en casa.

Empanadas bien sabrosas para las buenas mozas.

Empanadas bien calientes para todos los valientes.

¡Pasteles calentitos hoy no podían faltarpa' los mozos y mocitas que han venido a festejar!

Empanadas bien sabrosas para las buenas mozas.


Empanadas bien calientes para todos los valientes.

Yo soy la negra, tengo empanadas que a ustedes han de agradar.

A esta morena nadie la iguala en el oficio de cocinar.

Vendo pasteles dorados,

para los hombres casados.

Vendo pasteles caseros,

para los hombres solteros.

Mazamorrera

¡Mazamorra calentita para llenar la pancita mazamorra, la mejor para el negrito gordinflón!.

Mazamorra dorada para la niña mimada, mazamorra caliente para la abuela sin diente.

La lechera la lechera

El bizcochero

Chicha que el cuerpo mejora y acaba con la desdicha

La chicha de terranova, de terranova de uva

Tamalito de uva El frutero

Tamales el tamalero llego


Época colonial[editar]

Anticucho peruano.

Desde el inicio de la presencia española, se incorporaron nuevos usos y costumbres culinarios


con el comienzo del virreinato. La fritura, el uso de los lácteos (incorporado a algunos chupes o
sopas), además de la carne de res, cerdo, huevo de gallina y nuevas aves de corral; además
llegaron algunos cultivos que resultarían esenciales para la nueva cocina como la cebolla y el
ajo que combinados con el ají serían los principales ingredientes de muchos platos peruanos.

La lima traída por los españoles y adaptado con el tiempo a la tierra peruana, se fue
transformando en la variedad peruana actual denominada limón, de color verde, pequeño y
ácido y que deviene en uno de los componentes básicos del cebiche. La vid (de la que se
origina el pisco) y los vinos llegan también al comienzo de este período. En los primeros
encuentros entre españoles y nativos, durante la conquista del imperio incaico,
intercambiaron los trozos de cerdo ibérico frito con papas, camotes y maíz autóctono.

Cau cau.

Francisco Pizarro, quien criaba cerdos en su infancia, era el principal aficionado a este plato
llamado chicharrón durante los inicios de la presencia española en este territorio. La
dedicación de muchos conventos de monjas a la cocina en un entorno donde abundaban las
plantaciones de azúcar (especie traída también por los españoles) e inmensas variedades de
frutas nativas originó asimismo una larga tradición repostera, destacándose el alfajor, el maná
preparado en distintas variedades, formas y colores según la ocasión, así como otras decenas
de postres de la época.

Los esclavos africanos aportaron lo suyo en una serie de guisos, además del uso de las partes
blandas de la carne desechadas por las élites, que condimentaban abundantemente para
disminuir los fuertes sabores de la carne y cocinados a las brasas. De aquí salieron muchos de
los más representativos platos de la actual comida criolla, como por ejemplo: los anticuchos, la
sangrecita, el camote con relleno, el cau cau, la pancita, el rachi, las mollejitas, la chanfainita,
la patita con maní, el choncholí y el tacu-tacu.

El antropólogo peruano Humberto Rodríguez Pastor destaca el tipo de tamal tradicional


peruano como un legado afroperuano en su obra La vida en el entorno del tamal peruano. La
citada vianda es introducida en este territorio desde los primeros años de la presencia
española que vino con sus esclavos africanos. La gran cantidad de ellos procedentes de la costa
atlántica africana marcó demográficamente la Ciudad de los Reyes ya que en el siglo XVII, más
del 60 % de la población de la capital era de origen africano.