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CASOS:

Soy docente del nivel secundaria, estoy trabajando en una institución educativa en el
distrito de san Juan de Lurigancho, con tutoría del 1er año de secundaria, he observado y
me llegaron evidencias que dos estudiantes (agresores) insultan, ofende, le dicen
HUGUITO “es un señor con síndrome de down que vive alrededor de la I.E; ” patean su
mochila, lo empujan, pero el niño (victima) no informa de estas agresiones. No he sido
testigo presencial de todo lo manifestado, porque solo tengo una hora de tutoría, pero
hay un cuaderno anecdotario que utilizo para estar pendiente de lo que sucede a diario, y
conversando con algunos estudiantes que son los observadores de este caso de bullying,
confirman lo expresado. En otro caso también de bulliyn verbal, es de racismo,
estudiantes ya de 4to de secundaria ofenden, se burlan de un compañero de clase, por su
apellido o rasgos faciales. También se justifican que es juego, o por broma.

Explique brevemente, desde su función docente, posición frente a cada caso.


Ya con las pruebas y testimonios de sus compañeros, converse con los agresores,
mostrando las pruebas y testimonios de sus compañeros. Los niños agresores se
victimizaron, culpabilizando a la víctima. Inmediatamente informe al auxiliar, para que
tenga conocimiento del caso, donde elaboramos un compromiso con los estudiantes
(agresores), para que cambien de actitud. Luego en el aula se trabajó con los niños
protagonistas, y con todos los estudiantes:

Con el niño víctima: Las actuaciones han de centrarse en tres ejes básicos:

 Medidas de protección: Deben ser pactadas con el menor (converse y nos


comprometimos a no quedarnos callado, inmediatamente que es agredido
nuevamente informe al auxiliar o algún docente cercano al aula)

 Medidas de aceptación: Debemos ayudar al menor a aceptar su situación,


evitando la negación y la huida, trabajar para que el niño víctima supere la auto-
inculpación, todo ello, a través de charlas tutoriales con apoyo del área psicológico
y todos los docentes.

 Medidas de reconocimiento: Se basa en la aplicación de actuaciones que


aumenten la autoestima del niño-víctima, pues hay que fomentar la valoración de
su imagen pública dándole algún papel protagonista en la vida del aula. Se ha
delegado responsabilidad como el asistenciario, delegado del curso de tutoría.

Con los agresores : Las actuaciones se regirán por estos cuatro principios de actuación:

 Control: Transmitir el mensaje claro de que no se va a permitir más violencia y


explicitar las medidas correctoras si ello continúa, se elaboró un informe con las
manifestaciones mencionadas, y el compromiso de cambiar de actitud.
 Detección: Hay que saber distinguir entre quién acosa y quienes lo secundan

 Responsabilidad: Debemos potenciar la responsabilidad de las propias


actuaciones que van desde pedir perdón al niño-víctima hasta acciones concretas
de compensación. Primero estas actuaciones han de ser supervisadas por un
adulto y valoradas por el niño-víctima. Se realiza un seguimiento en horas de clase
y recreo.

 Disgregación: Hay que romper la unidad del grupo y ello se puede conseguir a
través de la inclusión de sus miembros en otros grupos. En horas de clase, los dos
agresores no se sientan juntos, les cambie a lugares estratégicos con otras
responsabilidades en el aula (limpieza del aula, ordenar las carpetas, manteniendo
el orden).

Con el grupo-clase:

Este grupo debe ser considerado como víctimas secundarias del grupo acosador ya que
han sido testigos de situaciones violentas y pueden poseer mucho miedo a ser tratado
igual, al tiempo que hay mucha culpa, mayor en la medida que más edad tiene el grupo-
clase, por no saber defender a la víctima. Por ello debemos basar nuestra actuación en
principios como:

 Reacción: Donde potenciaremos la recuperación de la capacidad de reaccionar


frente al grupo acosador a través de la denuncia pública en las tutorías privadas o
anónimas a través del “buzón de denuncias”. Además podemos contribuir a la
creación de grupos anti-bully siempre que no se actúe a través de la violencia para
no recaer en otro caso de bullying.

 Convivencia: Debemos fomentar de manera especial los valores de la convivencia.


Se considera muy útil la elaboración de trabajos sobre ética, violencia, coraje y
espíritu crítico y las posteriores exposiciones en clase.

 Solidaridad: Se debe favorecer actuaciones que ayuden a la inclusión del niño-


víctima en la dinámica de la clase. Un aumento de tareas de responsabilidad
dentro del aula o que reciba protección amistosa el líder positivo de la clase.

Luego de dos meses y con actividades que desarrollen la convivencia pacífica entre
ellos, como charlas, teatro, deportes, proyectos de educación ambiental, trabajos en
grupo y enfocándonos en las reglas anti bullying, los estudiantes se han concientizado
con el tema y mejoraron en su actitud con sus compañeros.
BIBLIOGRAFIAS

http://www.eumed.net/rev/ced/02/nom.htm

FERNÁNDEZ HERRERÍA, Alfonso (ed.) (1994). Educando para la paz: nuevas


propuestas. Granada: Universidad de Granada, Colección Eirene n.3.