Está en la página 1de 8

Buque concepto de

Derecho Marítimo

La palabra buque es hoy día la más utilizada por


el Derecho positivo español, desde su consagración en
el Código de comercio de 1885, con idéntico significado
que los vocablos nao, navío y nave, más tradicionales
derivados del latín, y sus homónimos barco o bajel, sin
que la diversidad de denominaciones signifique que
padezca la identidad del concepto. Etimológicamente,
buque deriva de la voz celta «buc», que significa tamaño
o magnitud.

El concepto de buque, bajo diversas denominaciones y


siempre unido a los progresos de la técnica
de navegación, se va desarrollando a lo largo de
la historia para dar respuesta a las cuestiones jurídicas
que plantea, como punto de referencia
y concepto básico del Derecho Marítimo. El Derecho
romano conoció la famosa definición de ULPIANO sobre
la nave, y esta terminología es empleada también en
la recepción de las Leyes Rodias marítimas y por el
derecho bizantino.
La Edad Media regula la nave y su Estatuto jurídico,
dentro de España, en el Libro del Consulado del Mar y en
las propias Partidas, donde se contiene la
célebre analogía entre el navío y el caballo, bien
expresiva de la mentalidad castellana de la época. En
todo nuestro Derecho histórico se sigue utilizando
preferentemente la palabra navío, que usan
las Ordenanzas Reales de Castilla, la Nueva
Recopilación, las Ordenanzas de Bilbao, la Novísima
recopilación y el Código de Comercio de 1821, llamado
de SANZ DE ANDINO. La palabra buque aparece por
primera vez en nuestro Derecho en un Decreto de 13 de
marzo y Cédula del Consejo de 13 de abril, ambos de
1790, en tiempos de Carlos IV. En el diccionario de
ESCRICHE el término «buque» se define como «todo
género de embarcación, considerado el casco por sí
solo», con inmediata referencia a la voz «nave» o
«navío», que «se toma generalmente por
toda embarcación capaz de navegar en alta mar».

En el Derecho Marítimo clásico era fundamental


la definición de buque porque
la delimitación del concepto establecía los límites del
propio derecho de la
navegación marítima. Navegación marítima y buque
eran conceptos que se correspondían de forma perfecta
formando el objeto del Derecho Marítimo. Por eso
aparecen en el concepto de buque elementos formales
que le van configurando como centro de imputación de
las relaciones jurídico-mercantiles marítimas. Se habla
de admisión del buque a
la navegación, calificación de idoneidad para navegar,
medios de propulsión autónomos o simple navegabilidad,
diferencia con artefactos navales y buques en
construcción, para terminar en una noción
desmesuradamente amplia que no reconoce
más límites que los imprescindibles técnicamente
(flotabilidad y navegabilidad), jurídicamente
(inscripción en el registro y reconocimiento de
su idoneidad para navegar)
y comercialmente (destino marítimo-mercantil). En
la doctrina mercantil española, GARRIGUES excluye los
buques denavegación fluvial limitando el concepto a
la navegación marítima y en alta mar. FERNÁNDEZ
CUESTA entiende por buque la unidad que, mediante
medios propios o extraños, verifica
la navegación marítima o fluvial hasta donde son
sensibles las mareas y que está sometida a las
disposiciones vigentes sobre tripulantes, equipo
y policía de lanavegación, constituyendo el fin a que se
le destina el fundamento de su clasificación.

VIGIER dice que, a los efectos mercantiles, habría que


considerar «buque» a cualquier aparato flotante
con finalidadmercantil, pero como no todo el Derecho
Marítimo es Derecho Mercantil, reconoce que
tal definición no soluciona el problema, inclinándose por
estimar como buque a «todo barco dedicado a
la navegación marítima». Excluye así únicamente a las
embarcaciones de tráfico fluvial y a los artefactos
flotantes.

Desde el campo del Derecho Internacional marítimo,


AZCÁRRAGA, después de plantear las dificultades que
aportan los progresos de la técnica en orden a
la navegación y flotabilidad define el barco como
la embarcación que flote y que sea apta para navegar en
las diversas modalidades.

IGNACIO ARROYO se refiere a una noción de buque, en el


sentido más amplio, como cualquier construcción
destinada a la navegación, superada la consideración de
buque como medio de transporte y la exclusión de
lanavegación por aguas interiores. Si bien el buque ha
dejado de ser el concepto nuclear del Derecho Marítimo,
porque es uno entre los posibles ingenios flotantes, se
debe mantener el concepto sin adulterarlo para asimilar
cuerposextraños, dotando a estos nuevos ingenios de
un estatuto especial.

Desde el campo del Derecho Penal, QUEROL Y DURÁN da


un concepto penal de buque que doctrinalmente es muy
aceptable. Se necesita la flotabilidad (que no basta, pues
también flotan los hidroaviones), la navegabilidad (se
excluyen así los pontones y diques flotantes),
la unidad (los aparatos auxiliares de una nave no son
buques) y eldestino marítimo (que excluye los buques
fluviales).

El Diccionario de la Real Academia define el buque como


«barco con cubierta, que por su tamaño, solidez y fuerza
es adecuado para navegaciones o empresas marítimas
de importancia», y al barco, como «vaso de madera,
hierro u otra materia, con aparato adecuado para
impulsarlo, que flote y pueda transportar por el agua
personas o cosas».

Desde nuestro punto de vista, recogiendo las


características de unidad, flotabilidad, navegabilidad
y destino, podemos dar un concepto de buque,
definiéndolo, de forma amplia, como toda unidad flotante
apta como medio de transporteen el agua destinada a
la navegación.

RENÉ RODIERE, al estudiar las legislaciones extranjeras


sobre la definición jurídica de buque, las agrupa
enordenamientos que no dan concepto alguno de buque
(Francia, España, Portugal e imitadores
latinoamericanos), los que proceden por enumeración
más que por definición (URSS: art. 9 del Código de 1968;
Italia: art. 136 del Código de la navegación), los que se
basan en la afectación del buque a
una navegación con riesgo (Códigos belga, polaco,
tunecino) o en el destino real del buque (Países Bajos y
Senegal), aquellos que tienen en cuenta
la aptitud técnica del navío para navegar en la mar
(Yugoslavia: art. 8.1 de la Ley de 1959, y Líbano), los que
mezclan los dos criterios deaptitud técnica de la nave
y afectación a la mar (Grecia) y, finalmente, quienes
adoptan el criterio formalista de lainscripción en
un registro oficial (Código de Madagascar y futuro
Código holandés).

En España, el Código de comercio ha eludido


la definición de buque, que viene dada únicamente en
el artículo 146 del Reglamento para
la organización y régimen del Registro Mercantil de 1957,
muy criticado por toda la doctrinamercantil y marítima.
No existe, pues, una definición general de buque en
nuestro Derecho.
A falta de esta definición de buque, a efectos registrales,
el artículo 146 del Reglamento de la Ley del Registro
Mercantil considera buques «no sólo las embarcaciones
dedicadas a la navegación de cabotaje y altura, sino
también los diques flotantes, pontones, dragas, gángiles
y cualquier otro aparato flotante destinado a servicios de
la industria ocomercio marítimos», consagrando los
únicos requisitos de flotabilidad y destino marítimo. La
Ley de Hipoteca Navalconsidera buques a las dragas y
gángiles, que clasifica, por el contrario,
como material flotante de puertos la Ley
deComunicaciones Marítimas.

En el terreno internacional nos encontramos con


definiciones de buque en el Estatuto de los puertos
marítimos de Ginebra (1925), donde el concepto de
buque no tenía limitación alguna y se aplicaba a todo
conjunto flotante; en el Convenio internacional para la
unificación de ciertas reglas legislativas
a conocimientos de embarque de 1924
(«cualquier embarcación empleada en
el transporte de mercancías por mar»), y, por último, en
el Reglamento internacional para prevenir abordajes en
la mar, anexo B del Convenio para la seguridad de la vida
humana en la mar de 1948. En su regla 1ª, C), i), bajo
el epígrafe «definiciones», definía así el buque: «La
palabra buque designa todo flotador, de cualquier
naturaleza que sea, distinto de un hidroavión amarado,
susceptible de ser utilizado como medio de transporte en
el agua».

Recoge, por otra parte,


esta definición los requisitos clásicos del concepto de
buque: flotabilidad, navegabilidad y destino marítimo (o
mejor acuático), sin exigir el discutido de
la navegación con medios propios.

Sin embargo, el
nuevo Reglamento internacional para prevenir los aborda
jes en la mar de 1972, en vigor en España desde el 15 de
julio de 1977, en su regla 3.ª, apartado a) dice que: «La
palabra buque designa toda clase de embarcaciones,
incluidas las embarcaciones sin desplazamiento y los
hidroaviones, utilizadas o que puedan ser utilizadas
como medio de transporte sobre el agua». En
esta definición aparece la novedad de incluir, en un
amplioconcepto de buque, a las «embarcaciones sin
desplazamiento e hidroaviones». Creemos que en
este precepto se contiene la definición legal del buque
aplicable en el ordenamiento jurídico español.

En la jurisprudencia española destaca la


completa sentencia del Tribunal Supremo de 3 de
diciembre de 1963, que viene a establecer las
diferencias entre los buques y los artefactos navales,
adscribiendo a los servicios de puerto a los artefactos y
clasificando los buques en armonía con su velocidad
y máquinas propulsoras. Otorgando el carácter de
artefactos navales a dragas, gángiles, aljibes, pontones y
chalanas, sin que pueda aplicarse a éstos
la pretensiónigualatoria del Reglamento para la
aplicación de la Ley del Registro Mercantil, dada la
índole distinta de buques y artefactos. Termina
esta sentencia fundamentando en la ley penal y
disciplinaria de la marina mercante la diferenciación
basada en «la especial cualidad y misión navegante» del
buque.

Es también interesante la ocasión en que


el Consejo Supremo de Justicia Militar se pronuncia
(bien que sea a efectos de salvamentos) en torno
al concepto de buque. Nos referimos al acuerdo de 28 de
marzo de 1962. En esta interesante decisión,
el Tribunal Militar se refiere al concepto de buque que da
nuestro diccionario de la RealAcademia Española
(«barco con cubierta que por su tamaño, solidez y fuerza
es adecuado para la navegación en empresas marítimas
de importancia»), concretando
esta interpretación gramatical de buque a poseer
medios propiosde propulsión y ser adecuado para
el transporte de personas o cosas. Desde el punto de
vista científico, se exige no sólo la aptitud para
la navegación (concepto más amplio que el de
flotabilidad), sino el destino habitual al transporte
marítimo y la autonomía para dedicarse a dicho fin.
Desde el punto de vista técnico, se remite a
los principios deingeniería naval, distinguiéndose entre
buque y objeto flotante, exigiendo formas definidas de
proa y popa, medios de propulsión, o por lo menos
haberlos tenido, y poseer a bordo aparatos de gobierno.
En el ámbito laboral habla de que las personas que
tripulan el buque deben estar incluidas en
el Reglamento Nacional de la Marina Mercante, lo que no
sucede con los obreros de los artefactos navales.
Haciendo también una referencia a la Ley
Penal Disciplinaria de la Marina Mercante en cuanto a la
diferencia con los artefactos navales y una
prolija interpretación histórica de nuestros textos
legales, rechazando la aplicabilidad
del Reglamento de Registro Mercantil (art. 146), que
claramente define los que son buques (cabotaje y
altura), estableciendo para los demás una ficción legal a
los exclusivos efectosregistrables y concluyendo
por reservar los preceptos de la ley
especial sobre abordajes y naufragios al buque en
sentido estricto, con exclusión de todos los artefactos
navales.

Poniendo en relación la definición de buque elaborada


antes (unidad flotante apta como medio de transporte en
el agua y destinada a la navegación) con el concepto de
la regla 3ª, apartado a,
del vigente reglamento para prevenir losabordajes en la
mar (toda clase de embarcaciones, incluidas las
embarcaciones sin desplazamiento y los hidroaviones,
utilizados o que puedan se utilizados como medio
de transporte sobre el agua), podemos afirmar que buque
es toda embarcación que reúna las características de
flotabilidad, navegabilidad, aptitud para el transporte por
agua y destinada a la navegación, incluyendo los
aparatos o ingenios flotantes que conocemos como
«embarcaciones sin desplazamiento» y los hidroaviones,
hidrodeslizadores y aerodeslizadores.

Por el contrario, los artefactos flotantes que carecen de


navegabilidad o su destino no es la navegación, como
grúas flotantes, pontones, diques, plataformas
petrolíferas, islas artificiales y -en todo caso- los que
unidos al fondo permanentemente carecen
de capacidad de desplazamiento, no pueden ser
considerados buques a estos efectos.