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E l mito de Osiris

En la búsqueda de referencias

“Menos aún que el nada que pasa por la ronda de las significaciones que agitan a los hombres, es
la estela inscrita de la carrera, y como la marca del hierro del significante en el hombro del sujeto
que habla. Es menos pasión pura del significado que pura acción del significante, que se detiene
en el momento en que lo vivo convertido en signo la hace significante.”

“Este momento de corte está asediado por la forma de un jirón sangriento: la libra de carne que
paga la vida para hacer de él el significante de los significantes, como tal imposible de ser restituido
al cuerpo imaginario; es el falo de Osiris embalsamado.”

Lacan , Escritos 2, La dirección de la cura (pág. 609)

Mito de Osiris

En un principio voy a presentar una genealogía donde podemos ubicar la ascendencia y


descendencia de Osiris. El título que se le da a esta construcción es la teogonía de Heliópolis. En
el noroeste del Cairo están las ruinas de Yunu, uno de los principales y más antiguos santuarios de
Egipto. A este sitio Heródoto, el historiador griego que visitó la región en el siglo V a.c., lo conocía
como Heliópolis, la ciudad del sol. Aquí es donde en el momento de la unificación del Alto y Bajo
Egipto (hacia 3000 años a.c.) se comienza a formalizar una cosmología para explicar los elementos
vitales del universo.

Los sacerdotes de Heliópolis desarrollaron una transición que incorpora el ciclo mitológico de Osiris
en el corpus solar:

Este cuadro deja retratada la vinculación entre las deidades cósmicas más antiguas de la Enéada y
el mundo político. Subordina al Dios Osiris, no atestiguado arqueológicamente antes de la V
Dinastía; a la posición de bisnieto del Dios Sol.

Nu es el ser primordial, existía en la oscuridad un océano de agua inerte antes de la estructuración


del cosmos. Nunca se construyeron templos para honrarlo pero la naturaleza de Nu está presente
en el culto bajo la forma de un lago sagrado que simboliza la no existencia antes de la creación. De
hecho, ésta vasta extensión de vida inanimada nunca deja de existir y tras la creación se
imaginaba que rodeaba el firmamento celeste guardando al sol, las estrellas y la tierra, al igual que
a las fronteras de los infiernos. Por eso hubo siempre temor entre los egipcios que
estrepitosamente cayese e inundara la tierra. Osiris y Atum serían, en forma de serpientes, los
únicos supervivientes cuando se produzca este “ocaso de los dioses”.

Atum es el demiurgo, creador del universo, surgió de Nu al inicio de los tiempos. Se autogeneró en
un ser, como dios Sol, y se posó en un montículo emergente (una imagen que sugieren los
balcanes e islas que reemergen tras la estación de las inundaciones del Nilo). Este montículo
primordial tomó la forma de una firme elevación piramidal cuya finalidad era soportar al dios Sol;
esta reliquia real de piedra tal vez fue considerada el semen petrificado de Atum.
Pero cómo un principio masculino en solitario iba a dar nacimiento a su progenie? Atum es una
noción de totalidad, es una Mónada que contiene en si mismo la fuerza vital de cualquier otra
deidad aún por existir. En el texto 527 de los textos de las pirámides se hace la inequívoca
afirmación de que Atum se masturbó en Heliópolis: “Al coger su falo con las manos y eyacular,
nacieron los gemelos Shu y Tefnut”. Sin embargo en el texto 600 los sacerdotes ofrecen otra
explicación del nacimiento de los hijos de Atum que se basa en la asonancia de palabras con
armazón consonántico similar. En el antiguo Egipto los juegos de palabras eran un útil instrumento,
la técnica para interpretar los sueños era mediante la asociación de expresiones que contenían
fonemas o sílabas que eran muy similares. Por ejemplo, ver un gran gato en un sueño significaba
una cosecha abundante porque ambas expresiones contienen similitudes.

Algunas citas del papiro BremmerRhind reúnen los puntos sobresalientes que rodean al acto
procreador de la Mónada: Todas las manifestaciones empezaron a existir tras haber empezado yo
a existir...no existía la tierra ni el cielo...Creé de mi mismo todas las cosas...mi puño fue mi
esposa...copulé con mi mano...Estornudé a Shu (la raíz de este nombre significa vacuo o vacío)...
Escupí a Tefnut(las dos primeras consonantes forman la palabra tf traducida por escupitajo).
Después Shu y Tefnut dieron lugar a Geb y Nut ...De Geb y Nut nacieron Osiris, Set , Isis, Neftitis,
quienes dieron finalmente lugar a la población de esta tierra.

Geb, el dios tierra, y Nut, la diosa cielo, tuvieron cuatro hijos: Osiris, Isis, Set y Neftitis. Estos cuatro
descendientes representan el ciclo perpetuo de la vida y la muerte en el Universo, continuando el
acto de la creación de Atum.

Osiris fue el primogénito. Su lugar de nacimiento fue cerca de Menfis, en Rosetau, en la necrópolis
del desierto occidental. Este lugar era especialmente adecuado para el nacimiento de Osiris, ya
que su rol preeminente es el dios de los infiernos y Rosetau, o “Boca de los pasadizos”, es la
entrada simbólica al reino infernal de Osiris.

Osiris tomó como esposa a su hermana Isis, dando así el prototipo divino de matrimonio entre
hermanos en el seno de la familia real. La pareja recibió en herencia Egipto al que lleva a la
civilización; mientras Set y Neftitis reinan sobre el desierto. Osiris tuvo un reinado de gran
prosperidad. Es descrito gobernando todos los recursos y elementos, de manera que trae buena
suerte y abundancia al país. Por su poder las aguas de Nu están bajo control, del norte soplan
brisas benéficas, las plantas florecen y todos los animales procrean adecuadamente. Al igual que
muchas narraciones a lo largo de la historia, empezamos con un rey y una reina benevolentes y
triunfantes, que gobiernan en una edad de oro.

Esta idílica escena se ve destrozada por la usurpación del trono por Set, el hermano rival de Osiris.

La tradición sostenía que Set salió por si mismo del vientre de Nut en el alto Egipto. La violencia y
el caos son los atributos de Set; pero a pesar de ello o por ello, en el mito de la realeza hay
ocasiones en que este dios tiene fuerte apoyo, era considerado como una deidad muy antigua
(mas antigua que Osiris) y muy prestigiosa.

La versión de Plutarco del asesinato de Osiris es que Tifón (Set) convida a Osiris a un banquete en
el curso del cual promete regalar un sarcófago magnífico a aquel cuyo cuerpo se adapte mejor.
Cuando Osiris se colocó en él, cerraron la tapa de golpe y le echaron el cerrojo. El sarcófago fue
arrojado al brazo tanítico del Nilo y arrastrado al Mediterráneo.

Otra versión de su muerte, de la que se encuentran referencias en los textos de las pirámides, es
que Osiris sufre el ataque de una criatura. Esta criatura es la representación de Set, un cuadrúpedo
que en vez de una cabeza sobre un cuerpo antropomórfico tiene un rabo erecto y bifurcado. Osiris,
al ser atacado por esta criatura, se cae de costado sobre las riberas del rió Nedyet en el distrito de
Abido.

Con esta muerte Set se convierte en el gobernante de Egipto, con su hermana Neftitis como su
consorte. Sin embargo las simpatías de Neftitis están con su hermana Isis, que está muy turbada
con la muerte de su esposo. Las hermanas, infatigablemente van a vagar por Egipto lamentándose
por Osiris y en busca de su cuerpo. Finalmente van a hallar su cuerpo en Abido.

Muerto y sin heredero había perdido doblemente la vida, ya que no podía transmitir su principio
vital. Pero Isis, por la magia de su verbo, logra reanimar a su esposo, dándole de nuevo aliento con
el batir de sus alas y desciende sobre su cuerpo inerte para revivirlo el tiempo suficiente para
concebir a su hijo Horus.

La representación nos describe a Isis en forma de halcón comprimiéndose sobre el falo de Osiris.

Otra representación muestra a Isis y (con anticipación) a Horus a ambos extremos de lecho con
cabeza de león para la momificación. Osiris, cuya putrefacción ha sido contenida por la destreza de
Isis, levanta un brazo hacia la cabeza que Isis sostiene; y con la otra mano agarra su falo para
estimularlo hasta el orgasmo.
Al nacer Horus (que significa el que está muy arriba, que derriba de la imagen del halcón volando
en lo alto), Isis, para ponerlo a salvo de Set , lo esconde en los pantanos de papiros. El niño es
vulnerable y depende de la protección de la magia de la Diosa Isis para su supervivencia. Cuando
alcanza la madurez está listo para luchar por su legítimo patrimonio, el trono de Egipto, pero la
diosa Isis va a jugar un papel crucial para ayudarlo a sentarse en el trono.

Cuando su hijo Horus es por fin reconocido como su sucesor legítimo, el rol de Osiris en el mito de
la realeza se vio consumado. Osiris se convirtió en el señor del mundo subterráneo, que contiene
las semillas de la vida, y en el protector de los difuntos.

En la versión de Plutarco: Luego que Tifón (Set) arroja el cofre al río Nilo con Osiris dentro, Isis va
a vagar sin rumbo en un estado de gran angustia hasta que finalmente se entera del destino del
cofre. En su peregrinación adopta al dios chacal Anubis como su guardián (Anubis es el fruto de
una unión ilegítima entre su hermana Neftitis y Osiris). Sigue el cofre hasta Biblos, en el Líbano,
donde había quedado envuelto en un magnífico brezo que el rey había talado para hacer una
columna para su palacio.

Isis se sentó junto a una fuente y se hizo amiga de las criadas de la reina de Biblos. Sopló sobre
sus pieles una fragancia que llamó la atención de la reina, que manda a llamar a Isis y la convierte
en niñera de su hijo pequeño. De noche, para hacer inmortal al niño, Isis le prendió fuego y, en
forma de golondrina, voló alrededor de la columna en que estaba escondido el cofre con Osiris.
Sus lamentos condujeron a la reina a la habitación, y le dio un ataque de histeria cuando vio a su
hijo envuelto en llamas. La reacción de la reina rompió la magia del hechizo. Luego Isis pidió la
columna y sacó de ella el cofre, donando la madera exterior a su templo en Biblos. A su regreso,
Isis lleva consigo el cofre.

En una ocasión en que va a visitar a su hijo Apolo (Horus), que se estaba educando en Buto, olvida
llevar el cofre. Por casualidad esa noche Tifón se había ido de cacería y lo encuentró. Preso de la
ira corta el cuerpo de Osiris en catorce pedazos y los esparce por todo el país. Tras esto Isis va a
relanzarse, en esquife, en busca de cada parte para reconstruir nuevamente el cuerpo
despedazado de su hermano (esposo). En cada sitio que encuentra una parte Isis fabrica una
imagen que entierra; esto explica las numerosas tumbas que se reclaman de Osiris en diferentes
santuarios de Egipto. Pero lo que no va a lograr recuperar es el falo de Osiris, que Tifón había
arrojado al Nilo proporcionando comida con él a los lepidotus, pargos y oxirrincus. (lepidotus es un
pez sagrado de Egipto de especie incierta).

Según Plutarco el propio Osiris había entrenado a Apolo para combatir, y cuando subió de los
infiernos estaba muy complacido de que su hijo se hubiese decidido a vengar su muerte. La batalla
entre Tifón y Apolo duró muchos días pero finalmente Apolo fue el vencedor. Isis había llevado a
Tifón atado pero luego lo libera, esto enoja a Apolo y quita la corona de la cabeza de Isis. Hermes
la va a reemplazar por un tocado de cuernos de vaca, insignia compartida por Isis y Hator (diosa
del amor y del gozo). Tifón en un último intento por sostenerse en el trono levanta una acusación
de ilegitimidad contra Apolo, pero los dioses no lo aprueban. Apolo tras dos batallas más logra
derrocarlo.

Es interesante tener en cuenta que históricamente hay pocas situaciones de traspaso sangriento
del trono en los primeros 2000 años del Egipto Dinástico. Encontramos inscripciones que
demuestran el horror que tenían los egipcios al asesinato del monarca y a un traspaso violento del
poder. De hecho hay unas cuantas inscripciones que intentan acabar con la idea de que Osiris
había sido asesinado. Durante las ceremonias la estatua de Osiris con las insignias de la realeza,
era trasportada en la barca “Neshmet”, la barca es atacada simbólicamente, pero durante el
combate son los enemigos de Osiris los que mueren en el río. De forma contradictoria, la siguiente
escena de la ceremonia es la conducción de la barca funeraria de Osiris a su tumba en el desierto
de Abido en Peqer.

Como entidad en renacimiento constante se le identificó con el sol nocturno que reencuentra su
energía atravesando las horas de la noche.

En el pensamiento religioso egipcio lo importante no era el primitivo gobierno de Osiris, sino el


milagro de su resurrección entre los muertos. Ofrece la esperanza de la continuidad de la
existencia de cada persona en los infiernos. La vida después de la muerte, que cada persona
puede obtener si se beneficia de los ritos que reproducen los gestos y las palabras de Isis y de
Horus dirigidos al dios mártir. Pero no solo las personas se pueden beneficiar de este renacimiento;
también esta deidad representa las fuerzas del suelo que permite a todo lo que está enterrado
renacer, ya sean semillas o cadáveres.

Esta idea se resume en una efigie del Dios Osiris vegetante, constituido por un poco de tierra en la
que se plantan semillas que al germinar simbolizan a la vez el renacimiento del dios y la fertilidad
recuperada del país.

Su destino lo ponía en relación con la luna, que al igual que Osiris parecía pasar por un proceso
regular de destrucción y reconstrucción.
También se lo identificaba con la inundación. La recomposición del cuerpo divino cuyo éxito
conducía a la revitalización; se comparaba a la crecida de las aguas sobre las tierras de Egipto,
haciendo volver a la vida todo lo en ellas enterrado.

Como podemos ver a lo largo de toda esta historia, la que cumple el papel fundamental en el
devenir de los acontecimientos es la diosa Isis. Tenía una bien ganada reputación de astucia,
inteligencia y tenacidad. El personaje de Isis es brevemente descrito al principio del mito: ”Isis y la
naturaleza secreta del dios Sol”. Allí nos dicen que la diosa es una mujer inteligente….más
inteligente que los innumerables dioses….no desconocía nada de lo que estaba en los cielos o en
la tierra. Su proyecto en este mito era descubrir el nombre secreto del dios Sol, la suprema deidad,
lo que, de tener éxito haría que ella y su hijo Horus ascendiesen en dignidad, situándose cerca de
él en la cúspide del panteón.

Las narraciones sobre Isis abarcan los ensalmos de curación tan apropiados para la vida cotidiana
de los egipcios, los achaques comunes, los miedos y amenazas que les preocupaban. Algunos
ensalmos forman claramente un elemento integrante de los manuales de los médicos, que debían
recitarlos sobre el paciente.

Claudia Mon

Bibliografia
Mitos Egipcios, George Hart
Mitologia Egipcia, Aude Gros de Beler

Referencia presentada en el Seminario de Investigación: "Deseo y Goce, dos axiomáticas en


Lacan".

EL SIGNIFICADO DEL MITO DE OSIRIS.


El Mito de Osiris tuvo y tiene una vitalidad extraordinaria, porque
admite una buena cantidad de lecturas. La más obvia de ellas es
un relato mitológico lleno de acción y aventuras, como otros
muchos antes y después en la historia. Pero hay otros niveles.
Un segundo nivel es el mito político. Es decir, la historia de Osiris
es reflejo de las convulsiones políticas y sociales del Egipto
antiguo. En el Egipto Antiguo, la unificación fue producto no del
Delta, el Bajo Egipto, sino del Alto Egipto, al revés de lo planteado
por el mito de Osiris. El culto de Osiris principió en el Bajo Egipto,
y de ahí que se asocie su "edad de oro" al Bajo Egipto,
precisamente. Es decir, hay un sutil rapapolvo al poderío del Alto
Egipto, insultándolos delicadamente al tratarlos de "usurpadores".
Es de recordar que el Alto Egipto, para legitimar su poder, adoptó
como emblema el halcón, es decir, al dios Horus.
Pero hay una tercera lectura, que es la más interesante. Osiris es
uno de los primeros héroes solares conocidos, un dios que es
muerto por el mal (Set), y resucitado por el amor de la Gran Diosa
Madre, papel que desempeña en este caso la diosa Isis. El ritual de
Osiris estaba conscientemente dirigido a enfatizar este aspecto:
sus 70 días de muerto coincidían con los 70 días que la estrella
Sotis (Sirio) desaparece en el cielo. La reaparición de Sotis,
coincidente con la resurrección de Osiris, marcaba también el inicio
de las inundaciones del Río Nilo, que traen la fertilidad a Egipto.

EL DESTINO DE LA RELIGIÓN DE OSIRIS.


El origen del culto a Osiris es desconocido. Una tesis sostiene que
Osiris es una versión egipcia de un dios procedente de Asia, lo que
lo emparentaría con el Tammuz babilónico y el Adonis cananeo.
Otra tesis sostiene que Osiris es un desarrollo religioso netamente
egipcio. Sea como sea, Osiris calzó bastante mal con la mitología
egipcia, y cuando lo hizo, fue de manera harto forzada.
El mito de enlace entre Osiris y el resto de los dioses, fue una
operación política de los sacerdotes del Reino Medio egipcio (hacia
2000-1750 aC). El gran dios faraónico Ra, el dios solar, habría sido
emboscado por Isis, quien le habría engañado y extorsionado para
hacerle decir su nombre secreto. Desde entonces la diosa Isis
(ahora malvada, y no benefactora) habría obtenido un poder
supremo. En consecuencia, Ra habría tenido que compartir su
poderío con Osiris. De este modo, Horus pasa a simbolizar el Sol
Naciente (del amanecer), Ra el Sol Triunfante (del mediodía), y
Osiris el Sol Muriente (del ocaso). Una incómoda componenda
política, que no alcanza en verdad a empañar la belleza de uno de
los primeros mitos históricos conocidos.
PUBLICADO POR ECUMENÓPOLIS EN 11:45

MITO DE OSIRIS. Conozcámoslo brevemente:


Durante el reinado de Osiris en la tierra, cuando el tenia 28 anos
de subir al trono, su hermano Seth lo conduce hacia una emboscada,
para matarlo.
Seth mutila a Osiris en 14 pedazos y los repartió entre sus 72
cómplices para que los dispersaran por la tierra. Isis, esposa de
Osiris, mediante una larga peregrinación, logra rescatar ensamblar el
mutilado cuerpo de Osiris, y con la ayuda de los dioses TOTH y
ANUBIS le devuelven la vida.
Sin embargo, hay un pequeño detalle, Isis no logra encontrar una parte
del cuerpo de su amado esposo......el Falo.

Ahora observemos con detalle el mito:


Los 28 años de reinado, si los restamos a los 72 cómplices y el
resultado lo dividimos entre los 14 trozos de Osiris obtendremos:
72-28=44, 44/14, simplificando se tiene 22/7 = 3 1/7 que a su vez es: 3.142857,
pero como sea el resultado es el mismo: 44/14= 3.142857 y 22/7=
3.142857.

Y, el pequeño detalle del Falo perdido, instrumento de la creación?.

Al Osiris reintegrado por Isis le falta el falo, simbolizando ese "resto"


inacabado, esa puerta que nunca llega a cerrarse, por donde el
Universo renace y se renueva, por donde crea y se recrea.

El jeroglífico de RA ( el Sol ) es un circulo y su clave secreta es


π.
El Mito de Osiris relata un suceso, que en su argumento revela un
saber cifrado en una clave geométrica: 1/7= 0.142857 en su forma
decimal periódica, y 999999/7 = 142857 como numero entero.
E aquí un conocimiento que nos habla de un saber profundo
acerca del Cosmos, inscrito en un mito para ser legado a la
posteridad, por una civilización desconocida y muy avanzada,
predecesora de aquellos Antiguos Egipcios.

El significado y el simbolismo de la mitología egipcia

La recuperación de las piezas perdidas del cuerpo de Osiris es una bella metáfora del
camino que conduce a Dios. De acuerdo a la filosofía egipcia, se logra la pureza y la sitúa
en la cúspide de su evolución, una vez que él / ella es capaz de unir cuerpo, mente y
espíritu, que se dividen en siete niveles de conciencia.

Reunir los pedazos perdidos es recuperar todas las experiencias de vidas pasadas, todas las
lecciones aprendidas y alinearlos para lograr un objetivo - la ascensión del alma, cuando
uno termina la experiencia en la Tierra y no es necesario nacer de nuevo.
Esta es la razón por Osiris sólo se convierte en inmortal y asciende al cielo después de su
partes del cuerpo se unen de nuevo. Isis representa a la madre del mundo físico y el amor,
la única fuerza capaz de reunir estas piezas y esta es la razón por la que se representa con
una escalera en la cabeza, es decir, la escalera al cielo.

la ascensión de Osiris al cielo se refiere a la ascensión de Jesús, e Isis se refiere a María.


Es interesante observar que, como María, Isis concibió a Horus niño sin relaciones
sexuales, ya que el falo de Osiris permaneció perdida.

Horus y el Espíritu Santo

Horus es el hijo de lo divino, Osiris, y el asunto, Isis. Él tiene un origen divino, sino un
cuerpo material. Desde el principio es el que tiene derecho al trono, pero tiene que luchar
con el fin de Seth se lo merece. Seth representa todos los obstáculos de la vida física, todas
las batallas que cada persona tiene que pasar para tener derecho efectivo de lo que siempre
ha pertenecido a ellos. Horus es todo ser humano.

Seth no muere, permanece vivo, recordando a la gente que los obstáculos del mundo físico
seguirá existiendo.

Dicho esto, es fácil relacionar Osiris, Isis y Horus al Padre, Hijo y Espíritu Santo en el
cristianismo. La esencia de los mitos egipcios se repite a lo largo de la historia con
diferentes nombres y personajes que revela las verdades universales.