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DANZA DE LA ABEJA

La danza es el sistema de comunicación animal que tienen las abejas obreras para
transmitir a sus pares la dirección y distancia de la fuente de polen (flores), regresan a
su colmena y proceden a informar al resto de las abejas de la colonia. Para transmitir
dicha información las abejas recurren a una serie de desplazamientos y movimientos,
que sus compañeras observan e interpretan.

Se describe el recorrido que hace una abeja obrera sobre un panal, y representan en
este baile una figura en ocho horizontal, la línea ondulada (central) indica el
movimiento que hace con el abdomen, moviéndolo a la derecha y a la izquierda. Este
movimiento suele describirse en la literatura con el nombre de meneo. Las flechas
indican el sentido de los movimientos.

Se presenta, en el centro, la colmena, y al Sol en la parte superior (botón mayor), la


flor que representa la fuente de alimento, y entre la colmena y la fuente de alimento
se realiza la danza de la abeja (figura primera). Mediante la flecha ondulada central, la
abeja obrera comunica a sus hermanas el ángulo con respecto al Sol en que se ubica la
fuente de alimento, y mediante la cantidad de movimientos del abdomen indica la
distancia de esa fuente.
Se posiciona la fuente de alimento de manera diferente para que se pueda observar el
cambio de dirección de la flecha ondulada (central). Lo que la abeja cambia es el
ángulo de dirección con respecto al Sol.

Una obrera que encuentra una fuente importante de alimento llega a la colmena, se
sitúa sobre un panal y comienza la danza, en ese momento las abejas hermanas
observan y repiten copiando el baile, de esta manera toda la colonia de abejas obreras
pecoreadoras o abejas obreras recolectoras toman conocimiento que en determinada
dirección y distancia hay alimento.

Esta danza que explicamos de manera sencilla se lleva a cabo en la oscuridad de la


colmena, sobre panales que penden o cuelgan verticalmente.

Un excelente programa que conjuga meses del año, hora del día, dirección y distancia
del recurso alimenticio, puede observarse en el sitio web de la Universidad de Carolina
del Norte, Estados Unidos. Variando la distancia de la fuente alimenticia, es posible
observar que el meneo aumenta cuanto mayor es la distancia, por lo cual la abeja
tarda más en recorrer la línea ondulada, mientras que, al disminuir la distancia de la
fuente alimenticia, recorre más rápido la línea central.

Descubrimiento

Fue Karl R. von Frisch quien estudió y descubrió el mecanismo, motivo por el cual fue
galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1973. Aristóteles
describe esta conducta en Historia Animalium en el 330 a. C.

Aplicaciones en investigación operativa

En consonancia con recientes trabajos de investigación sobre inteligencia de los


enjambres que comprenden una serie de algoritmos de optimización inspirados en el
comportamiento de insectos y animales sociales tales como peces, aves, y hormigas,
recientemente se han realizado desarrollos basados en comportamientos tipo danzas
de las abejas para desarrollar encaminamientos eficientes resistentes a fallos.1 From
the abstract of Wedde, Farooq, and Zhang (2004):2
"En este trabajo se presenta un algoritmo novedoso de encaminamiento, BeeHive, que
está inspirado en los métodos de comunicación y evaluación de las abejas melíferas.
En este algoritmo, agentes abejas viajan a través de regiones de la red llamadas zonas
de forraje. A su paso la información que recogen sobre el estado de la red es
recolectada para actualizar las tablas de ruteo locales. BeeHive es resistente a fallas,
escalable, y se basa en información local, o regional. Se ha demostrado mediante
simulaciones que BeeHive alcanza una performance igual o superior que otros
algoritmos de uso corriente."
DANZA DE LA ABEJA

La danza es el sistema de comunicación animal que tienen las abejas obreras para
trasmitirle a sus pares, la distancia y dirección de la fuente de alimento (flores), de
donde pueden obtener el néctar y polen necesario para la producción de la miel. Fue
Karl R. von Frisch quien estudió y descubrió el mecanismo, motivo por el cual fue
galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1973. Aristóteles
describe esta conducta en Historia Animalium en el 330 adC.

Dependiendo de la situación y distancia de la fuente de aprovisionamiento, realizará la


abeja dos tipos de danza: la danza en círculo, danza circular, también denominada
danza redonda y la danza en semícirculo denominada danza en ocho acostado o Danza
waggle. Si la fuente está dentro de los 100 metros del radio de acción en torno de la
colmena, la abeja ejecuta la danza del círculo, mientras que para distancias más largas,
ejecutará la danza del semicírculo.

Existen dialectos en ciertas subespecies como en Apis mellifera ligustica o Abeja


Italiana, que desarrolla un tercer tipo de danza en hoz, para indicar diferencias de
distancia 0 a 10 metros utiliza la danza circular, de 10 a 100 utiliza la danza en hoz y
para distancias mayores a 100 metros utiliza la danza en semicírculo. La danza en hoz
podríamos describirla como una danza en semicírculo, pero más aplastada.

También en las diferentes especies del género Apis, como Apis dorsara existen danza
en círculo o circular para indicar distancia menores a 3 metros, danza semicircular sin
meneo de abdomen para indicar distancias de 5 metros, y la danza semicircular para
distancias de más de 8 metros a la fuene de alimento.

Las danzas de las abejas

El análisis del lenguaje de la danza en las abejas de von Frisch es todavía uno de los
descubrimientos más fascinantes en comunicación no humana. Fuera de los humanos,
las abejas aparecen como las únicas que se apoyan en un lenguaje simbólico para
transmitir a sus congéneres la posición de una fuente de alimento provechosa.
Después de que las obreras forrajeras exitosas vuelven a la colmena, desarrollan una
clara serie de patrones motores estereotipados en forma de ocho. La velocidad de esas
danzas codifica la distancia y la dirección de la posición en relación a la gravedad,
codifica la dirección de la comida en relación al sol. El lector encontrará en von Frisch
(1965) una excelente y detallada monografía sobre "la danza de las abejas". ¿Como
evolucionó esta fascinante conducta? Sorprendentemente, han habido intentos de
entender la evolución de la danza de las abejas fuera de todo razonamiento
filogenético (Gould & Towne 1986). Como se esperaba, estos intentos no han sido
exitosos, al igual que los intentos de entender la evolución del lenguaje de las abejas
en base a estudios de conductas similares en insectos solitarios así como las moscas o
polillas (von Frisch 1965). Esas observaciones, aunque interesantes, no pueden ser
usadas en un análisis evolutivo dado que la relación filogenética entre esas especies es
demasiado lejana. El estudiante más exitoso de von Frisch, Martin Lindauer, estaba en
lo cierto cuando planteó que la respuesta podría ser encontrada solamente si se
comparaban especies cercanas filogenéticamente a nuestras abejas de la miel (ver von
Frisch 1965). La reconstrucción de Lindauer de la evolución de la danza de las abejas es
una obra maestra en cuanto al seguimiento de la evolución de rasgos de conducta
compleja. El examinó tres especies tropicales de abejas de la miel y una variedad
cercana a esta última, la abeja sin aguijón (stingless). Nosotros aludiremos aquí sólo
brevemente a estos resultados porque ellos han sido descrito en otra parte (Lindauer
& Kerr 1958, von Frisch 1965).

El panorama que emerge de los estudios de Lindauer es el siguiente: en todas las


especies del género Apis las danzas consisten en patrones motores parecidos que
contienen toda la información necesaria sobre la distancia y dirección de la fuente de
comida. La dirección es expresada relativa a la posición actual del sol. En todas las
especies, excepto en una considerada como la más "primitiva" (Apis florea), este
ángulo es expresado durante la danza (la cual es naturalmente efectuada en una
superficie vertical) como el ángulo relativo a la gravedad. Apis florea, especie que
anida a campo abierto y cuyos miembros danzan en una superficie horizontal, no
realizan la transformación relativa a la gravedad, sino más bien sus miembros orientan
sus danzas en relación a la dirección del sol, cuando emprenden el vuelo hacia el
comedero. Lindauer pensó que ésta era la forma original de la danza. Lo cual no es
completamente verdadero. Una premisa entre los biólogos no evolucionistas es que
las especies existentes y que divergieron tempranamente a partir de un tronco común
(especies más "primitivas") deberían conservar los patrones ancestrales de conducta u
otros rasgos y así, en el caso de las abejas, dar cuenta de una manera directa de las
formas ancestrales de la danza que von Frisch observó en la abeja Apis mellifera. Pero
las especies ancestrales han tenido tanto tiempo desde el punto de divergencia como
las especies derivadas (que emergen de las especies hermanas de las ancestrales) para
desarrollar un sistema de comunicación y, al igual que en las especies cuya morfología
y hábitos de nidificación se han mantenido constantes desde el tiempo de divergencia,
la conducta puede haber adoptado cambios adaptativos. La reconstrucción de la danza
ancestral es posible sólo a través de la identificación de caracteres compartidos entre
taxas hermanas, y la identificación de grupos externos que carecen de esos rasgos. En
una reciente reconstrucción filogenética de la evolución de la danza en el género Apis,
Dyes (1991) señala que es equivalente asumir que A. florea perdió secundariamente la
habilidad para la transformación.

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