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UNIDAD 1: LENGUAJE HUMANO Y “LENGUAJE” ANIMAL

“El hombre es el único ser vivo que tiene palabra”.

ARISTÓTELES

“Un factor decisivo que determina el paso de la conducta del animal


a la actividad consciente del hombre es la aparición del lenguaje”.

A.R. LURIA

“Cualquiera que se ocupe del estudio de la naturaleza y capacidades


humanas, tendrá que abordar el hecho de que todos los seres
humanos normales adquieren el lenguaje, mientras que ya la adquisición
de sus más elementales rudimentos se encuentra mucho más allá de las
capacidades de un primate por inteligente que sea”.

N. CHOMSKY

¿Es específicamente humana la facultad del lenguaje? ¿Podemos hablar con


propiedad de “lenguaje” de los animales?

Nadie puede negar que hay comunicación entre los animales, e incluso, entre éstos
y los seres humanos. Los animales emiten y perciben diferentes clases de señales,
producen, por ejemplo, ciertas sustancias químicas por medio de las cuales
expresan estados orgánicos o condiciones de su entorno.

También es cierto que existen entre los animales señales físicas, como la conocida
danza en forma de ocho que realizan las abejas, por medio de la cual se transmiten
unas a otras, información relacionada con una fuente de alimentación.

Los seres humanos estamos, entonces, compartiendo el mundo con otras


comunidades de individuos que también establecen comunicación por medio de
señales acústicas, visuales, olfativas, etc. Estas formas de comunicación han hecho
pensar en la existencia de un “lenguaje” animal. Experimentos en los cuales se ha
demostrado la capacidad de aprendizaje de ciertos primates, han llevado a algunos
autores a sostener que “la capacidad para comunicarse por medio de símbolos y
sintaxis sí está dentro de las capacidades del simio”.

Han surgido así, entre muchos investigadores, los siguientes interrogantes: ¿Dónde
está la frontera entre lo propiamente animal y lo típicamente humano? ¿Puede
afirmarse que sólo la especie humana posee la facultad lingüística?
Dar una respuesta adecuada a estas preguntas puede no resultar algo tan simple.
Sin embargo, lo que sí debe estar muy claro para nosotros es que entre esas formas
de comunicación animal y las comunicaciones propias de las sociedades humanas,
existe toda la distancia que separa la naturaleza de la cultura.

Este problema concierne directamente a las relaciones entre filogenia y ontogenia


del lenguaje.

“La filogenia del lenguaje es el fenómeno que comprende el origen y la raíz evolutiva
universal hipotéticamente subyacente en las relaciones del desarrollo humano, como
especie y en comparación con otras especies anteriores o contemporáneas.” 1

De esta manera, la filogénesis del lenguaje atiende no sólo las transformaciones en


el desarrollo evolutivo del lenguaje de los seres humanos, como especie, sino
también las relaciones que se pueden establecer entre ese lenguaje humano y las
formas de comunicación o “lenguajes” de otras especies.

En cambio, “la ontogenia del lenguaje hace referencia a la adquisición y evolución


del lenguaje en las etapas de desarrollo del individuo como tal, prescindiendo de
consideraciones de especie”. 2 En este caso, la pregunta clave sería: ¿Cómo
adquieren y desarrollan los niños el lenguaje?

Puesto que el asunto de este capítulo es Lenguaje humano - “Lenguaje” animal,


debemos vincularlo, por lo tanto, de manera más específica con la filogenia del
lenguaje.

Empecemos por reconocer que existen unas características comunes al animal y al


ser humano:

1. Ambos participan en situaciones comunicativas.


2. La comunicación se realiza mediante la emisión y recepción de señales
asociadas con algún tipo de significado.
3. Estas señales pueden ser la respuesta a una necesidad.
4. Normalmente, las señales se circunscriben al ámbito de cada especie, aunque
también existe comunicación entre seres de distintas especies.

Si bien las anteriores son características comunes, es preciso señalar así mismo que
el lenguaje humano posee unos rasgos únicos, que lo distinguen cualitativa y
cuantitativamente de las diferentes formas de comunicación animal.

En la unidad 3: LENGUAJE, LENGUA Y HABLA, haremos una alusión más detallada


a esas características propias del LENGUAJE VERBAL HUMANO.

Por el momento, vamos a referirnos de manera rápida a cuatro rasgos y


detendremos nuestra atención en el quinto rasgo, al cual denominaremos la
FUNCIÓN SIMBÓLICA o SEMIÓTICA.
1
Víctor Miguel Niño Rojas, “Los procesos de la comunicación y del lenguaje”, 3 ed, Santa Fe de
Bogotá, ECOE, 1998, p. 8.
2
Ibid., p. 8.
RASGO 1: En el lenguaje humano, no encontramos una base instintiva apreciable.
Este lenguaje no es el resultado de un instinto, mientras que el “lenguaje” animal es
instintivo e involuntario. Es decir, el lenguaje humano no es una función programada
filogenéticamente.

RASGO 2: El lenguaje humano es dígito y además icónico; mientras que el


“lenguaje” animal es exclusivamente icónico.

El lenguaje humano es dígito porque es una forma de comunicación basada en


signos que “hacen referencia” a objetos o a cosas del entorno. O sea, que las
relaciones entre signos y mensajes son arbitrarias, convencionales. Este tipo de
lenguaje es aprendido y transmitido en un ambiente sociocultural, sus
manifestaciones son voluntarias y controladas.

En cambio, un lenguaje es icónico cuando cada signo representa uno solo y casi
siempre el mismo mensaje. El “lenguaje” de los animales es icónico y tiene raíces
instintivas, involuntarias, transmisión biológica y no requiere ser aprendido. En
muchas ocasiones, este lenguaje expresa estados interiores: el llanto y el grito de
dolor, por ejemplo, pertenecen al lenguaje icónico.

RASGO 3: El lenguaje humano, frente al “lenguaje” animal, goza de universalidad


semántica. Es decir, el lenguaje humano es desde el punto de vista semántico
infinitamente productivo. La universalidad semántica implica la capacidad de
transmitir información sobre aspectos, ámbitos, propiedades, lugares o
acontecimientos pasados, presentes o futuros, reales o imaginarios, próximos o
lejanos.

RASGO 4: El lenguaje verbal humano posee reflexividad o capacidad


metalingüística: el lenguaje nos permite reflexionar sobre el mismo lenguaje.

El RASGO 5, la FUNCIÓN SIMBÓLICA o SEMIÓTICA, es de tal transcendencia que


se constituye en una respuesta categórica a los siguientes interrogantes: ¿Cuál es la
razón de que hablar sea una manifestación propiamente humana? ¿Cuál es el
rasgo esencial que permite diferenciar los sistemas lingüísticos del hombre de los
sistemas de comunicación animal?

Por la FUNCIÓN SIMBÓLICA, el hombre puede aprehender cognitivamente la


realidad, representarla, transformarla, enriquecerla, referirse a ella. Para Piaget, la
función simbólica o semiótica es una capacidad que desarrollamos los seres
humanos y que consiste en poder representar algo (un significado cualquiera :
objeto, acontecimiento, esquema conceptual...) por medio de un significante
diferenciado y que sólo sirve para esa representación : lenguaje, imagen mental,
gesto simbólico, etc.
Este rasgo reside en el carácter racional de los seres humanos. El hombre habla
porque posee una singular inteligencia y porque es capaz de conocer, de construir
un conocimiento; habla no porque tenga lengua o aparato fonador.

“Lo distintivo del ser humano es ser animal simbólico, animal symbolicum, capaz de
convertir en signo todo lo que toca, como atestiguan los juegos infantiles. El
hombre, a diferencia de los animales, no está obligado instintivamente a responder
al mundo de la naturaleza; su mundo es por ello mucho más amplio y rico que el
mundo animal. Gracias al lenguaje, a la religión y a la ciencia, los seres humanos
han construido su propio universo, un universo simbólico que les posibilita entender
e interpretar, articular y organizar, sintetizar y universalizar su experiencia. En el
lenguaje, el hombre descubre un poder inusitado, la capacidad de construir un
“mundo simbólico” ”. 3

Demostrada la trascendencia de este último rasgo ¿resultará temerario concluir que


el lenguaje compete de manera propia e intrínseca únicamente al ser humano?

3
Francisco Conesa y Jaime Nubiola, “Filosofía del lenguaje”, Barcelona, Herder, 1999, p. 24.
BIBLIOGRAFÍA

CONESA, Francisco y NUBIOLA, Jaime. Filosofía del lenguaje. Barcelona : Harder, 1999.

HIERRO S. PESCADOR, José. Principios de filosofía del lenguaje. Madrid : Alianza, 1980.

HOCKETT, Charles. Curso de lingüística moderna. Buenos Aires : EUDEBA, 1971.

NIÑO ROJAS, Víctor Miguel. Los procesos de la comunicación y del lenguaje. Santa Fe de
Bogotá : Ecoe, 1998.