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CARATULA.

El club del trueque

Año 2019

Curso: 6 1 Ciencias Sociales


INDICE

Contenido
CARATULA...................................................................................................................................................... 1
INTRODUCCION ............................................................................................................................................ 3
OBJETIVOS DE TRABAJO ........................................................................................................................... 4
HIPOTESIS ...................................................................................................................................................... 4
DESARROLLO ................................................................................................................................................ 4
EL TRUEQUE .................................................................................................................................................. 8
El trueque vuelve a unir trabajo y consumo ............................................................................... 10
Vivir del trueque................................................................................................................................. 10
Negocios y empresas en el trueque para preservar puestos de trabajo ..................... 12
El trueque depende de la economía regular ...................................................................... 13
Conclusión……................................................................................................................15
Bibliografia…………………… …………….........................................................................16

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INTRODUCCION

En este proyecto se hablara la crisis que atravesó el pueblo argentino en el año


2001 durante el mandato de Fernando De La Rúa en el cual hubo un gran cambio
político y económico que culmino en una gran crisis financiera y social. A
continuación explicaremos la situación económica del país, llevando a que se
genere el sistema de trueques para la subsistencia.

De la Rúa había asumido ya con una situación delicada, tras una década de
políticas neoliberales bajo el mandato de Carlos Menem (1989-1999) y con una
política monetaria (el "1 peso = 1 dólar") convertida en una bomba de tiempo.

Enfocado en uno de los métodos optados por la gente para poder sostener su
economía para no culminar en la pobreza, este método será el trueque.

Hablando de los precedentes al corralito, como funcionaba, a quienes perjudico y


cuál fue la causa por la que se implemento

 Importantes ajustes con el fin de sanear la economía.


 Creación de la Oficina Anticorrupción.
 Intervención a la Provincia de Corrientes.
 Reducción del déficit fiscal.
 Decreto del Plan de Infraestructura, que, mediante acuerdos con gobiernos
provinciales y financiamiento privado, buscaba realizar obras en todo el
país.
 Crédito de 40.000 millones de dólares, con el objetivo de bajar los intereses
de la deuda externa y renovar los vencimientos, como así generar
confianza (“Blindaje”).
 Decreto de desregulación de las obras sociales.
 Ley de Intangibilidad de los depósitos bancarios.
 Impuesto a las operaciones bancarias.
 Incremento en el número de días de clase.
 Creación del programa Carta Compromiso con el Ciudadano.
 Plan Nacional de Modernización del Estado.
 Desregulación de los mercados de telecomunicaciones.
 Ley de Reforma Laboral.
 Reestructuración de los compromisos de la deuda externa (“Megacanje”).
 Congelamiento de los fondos depositados en bancos (“Corralito”).
 Decreto implantando el Estado de Sitio.
 Investigación sobre el caso de la venta ilegal de armas a Ecuador y
Croacia, realizada por el gobierno anterior.

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OBJETIVOS DE TRABAJO

Hacer memoria acerca de esta época que afecto a todo el país hablando de las
mañas que la gente se tuvo que dar para poder aguantar la situación

HIPOTESIS

El pueblo tiene el poder de crear relaciones sociales y desarrollar un poder y


aprovechar conocimientos fuera de la economía regular para cubrir sus
necesidades

DESARROLLO

Primer Gobierno de Menem


En 1991, Argentina puso en marcha el Plan de Convertibilidad, que consistía en
mantener un tipo de cambio fijo del peso con respecto al dólar, a un nivel de un
peso por un dólar. La intención era acabar con la inflación que éste tenía y durante
los primeros años, se registraron resultados económicos buenos.

Se caracterizó por la estabilidad de precios y por el crecimiento económico, que


llevó a un aumento de la demanda de dinero como consecuencia de la subida del
PIB. También aumentaron las reservas internacionales de 8 billones a 10 billones
de peso gracias a la intervención del banco central y tuvo que comprar moneda
extranjera para evitar una apreciación del peso. Esta etapa duró hasta 1994.

Segundo Gobierno de Menem


Mientras se reformaba la Constitución, empezaron a notarse las dificultades que
provocaba la suba de las tasas mundiales de interés. Por entonces el Ministro

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Cavallo lanzo la llamada Segunda Reforma del Estado, con nuevas
privatizaciones- entre ellas, las centrales nucleares y el Correo.

Un año después, se produjo una crisis bancaria y los altos tipos de interés
estaban reduciendo la producción ya que el sector privado luchaba con el alto
coste del crédito. El déficit presupuestario creció a medida que disminuyeron los
ingresos tributarios. Los bancos comerciales se vieron dañados por los préstamos
incobrables y por los bajos precios de los activos y hubo una crisis bancaria tanto
de solvencia como de liquidez. Los depósitos en dólares causaron un problema
adicional. Si la gente quería retirar pesos, los préstamos en pesos del banco
central ayudaban, pero si era dólares lo que querían retirar, el banco central tenía
que proporcionar esos dólares recurriendo a sus reservas, por lo que estas
cayeron y los argentinos intercambiaron pesos por dólares y los llevaron al
extranjero a países más seguros.

La deuda externa creció de manera sostenida, y los 60 mil millones de dólares de


1992 se convirtieron en 100 mil en 1996. Definitivamente, la economía argentina
estaba en terapia intensiva: dependía del flujo de capitales externos, y del humor
de los inversores, que desde entonces en general fue malo.

Aparentemente volvían los buenos tiempos: el Producto Bruto, que cayó más de
un 4% en 1995, se recuperó en 1996 y avanzó con fuerza en 1997, creciendo por
encima del 8%. Pero en cambio la desocupación, definitivamente instalada, no
cedió un ápice, y se mantuvo apenas por debajo del 15%.

La crisis iniciada en 1998 fue más profunda. Todo se sumo: aumentaron los
intereses de la deuda, escasez y alto costo del crédito, caída de los precios de
productos exportables y recesión interna. Ese año el PBI retrocedió alrededor del
4% y la producción de automotores cayó casi a la mitad. Todo ello profundizó la
transnacionalización: varios bancos y empresas fueron comprados por
corporaciones multinacionales o por grandes fondos de inversión.

Gobierno de De La Rúa:
Desde los comienzos de su gobierno la Alianza propuso reformas que alivianaran
las cargas que el sistema jubilatorio tenía para el Estado. Se reducía la Prestación
Compensatoria para aquellos que ganaran más de 640 pesos

Para mejorar la equidad del sistema, el 29 de diciembre de 2000 se dictó un


Decreto por el que se reemplazaba la Prestación Básica Universal (igual para

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todos los beneficiarios) por una Prestación Suplementaria que sería decreciente
hasta los que se jubilaran con 800 pesos.

La crisis económica llevó a que se forzara a las Administradoras a comprar


bonos del Estado

Con relación a la reforma laboral, luego de una negociación con la CGT para que
se mantuvieran las contribuciones obligatorias a las obras sociales, el presidente
De la Rúa logró generar consensos en torno a un proyecto enviado al Congreso,
que fue aprobado en el Senado una vez que le aseguró a los representantes de los
trabajadores que no habría recortes en los salarios durante los dos años posteriores
a la sanción de la ley.

Se proponía extender el período de prueba para los ocupados, se introducían


modalidades promovidas de trabajo, se descentralizaba la negociación a niveles
de fábrica y se disminuían los montos de las indemnizaciones para favorecer la
contratación de nuevos operarios

Para el año 2000, Argentina había superado la crisis, y era capaz de prestar
grandes cantidades a bajos tipos de interés en los mercados mundiales de
capitales. El problema fundamental es que a pesar de las condiciones de auge, los
gobiernos mantienen déficits persistentes cada año, lo que hace aumentar la
deuda pública. Cabe destacar que la mayor parte de esta deuda fue mantenida
por extranjeros, por lo que creció la deuda externa. Además, el dólar
estadounidense comenzó a apreciarse, arrastrando el peso argentino hacia una
posición más fuerte frente a otras monedas. Los altos tipos de interés, la menor
demanda en el exterior, y el tipo de cambio apreciado, llevó a Argentina a una
recesión.

En 2001 y 2002, el país se caracterizaba por una política fiscal débil, una alta
inflación, un dólar más fuerte y una flexibilidad interna insuficiente. El FMI (Fondo
Monetario Internacional) hizo un último préstamo a Argentina en Agosto de 2001,
que aumentó las reservas de los bancos centrales, pero no duró mucho. La
situación ya era insostenible, se habían unido tres crisis, deuda, banco y tipo de
cambio. Hubo una corrida bancaria y para detener el flujo, el Gobierno impuso el
‘Corralito’, que consistía en controles de capital (tanto en pesos como dólares), y
congeló la mayoría de los depósitos bancarios dando como resultado una gran
incertidumbre económica, una inestabilidad social para el país y la pérdida de los
ahorros de muchos Argentinos, pues no podían sacar dinero del banco porque si
no este, se quedaba sin reservas.

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Finalmente, la actuación del Gobierno, concluyó en la transformación de todas las
cuentas de dólares a pesos, y esto supuso la devaluación del peso y la población
argentina, sufrió este efecto ya que ahora su dinero estaba en pesos. Se
aumentaron los impuestos y recortaron el gasto público. La economía pasó de una
mala recesión a un colapso total y absoluto, y aumentó la pobreza, 11.200
personas al día ganaban menos de 3$ al día

El corralito trajo como consecuencia un pánico total en el pueblo a su vez que


este desconfiaba totalmente en el sistema bancario. El ‘Corralito’ entró en marcha
en el 3 de diciembre del año 2001 y duró casi un año hasta el 2 de diciembre de
2002.

Unas de las medidas optadas por el pueblo para sustentar la gran falta de capital,
pobreza y desempleo fue el sistema de trueques que ya había venía siendo
aplicado en los años 90 y que se hizo más intenso en esta crisis

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EL TRUEQUE

Cerca de la mitad de la población argentina vive en pobreza


La mayoría de los prosumidores se metían en los clubes de trueque cuando se
quedaban sin empleo. Desde el 1998 la Argentina sufría una crisis económica que
en el 2002 llegó a su pico máximo y obligando a la mitad de la población a vivir en
pobreza. Casi un tercio de la población eran indigentes, es decir, no tenían
ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Como
consecuencia de las medidas tomadas por el gobierno la tasa de desempleo
creció de 6,5% en el 1991 a 12,9% en el año 1998. Con el desempleo deterioraron
varios indicadores sociales. Este proceso de desindustrialización fue acompañado
por el creciente subempleo y la informalidad de los puestos de trabajo. Creciendo
así los trabajos “basura” de auto subsistencia, trabajos que se caracterizan en
todos los casos por la baja productividad y por la alta precariedad de las
condiciones laborales. Muchos buscaron una salida en formas de autoempleo,
abrieron quioscos, despensas, gomerías o micro emprendimientos que produjeron
ropa, alimentos o artesanías. El salario real caía estrepitosamente. Al mismo
tiempo se estima que la diferencia de salarios entre el sector formal e informal es
del orden del 40%. La pérdida de ingresos de los hogares llevó a una fuerte
polarización social y al empobrecimiento de grandes partes de la población.
Cuando en 1993 el 17,8% de los argentinos vivía en pobreza, en octubre del 2001
ya era un 35,4%, es decir un tercio de la población. La situación precaria de las
finanzas públicas culminó a finales del 2001 en la declaración de la cesación de
pagos sobre la enorme deuda de 144 mil millones de dólares. La anticipación del
default produjo una corrida bancaria en noviembre del 2001 que fue contestada
por parte del gobierno con el famoso “corralito”. Como consecuencia surgieron
fuertes disturbios sociales en todo el país que obligaron al presidente de la Rua y
a su gabinete a renunciar.

El trueque
En medio desastre económico que se vivía, el sistema de trueque tuvo un
crecimiento enorme que resultó cada vez más importante para millones de
argentinos excluidos, desempleados y con necesidades elementales insatisfechas.
Este crecimiento se explica principalmente por la falta de liquidez en la economía
regular.
Según estimaciones en el año 2002 operaron acerca de 5.000 clubes en todo el
país, cuyos miembros en algunos casos superaron los 4.000. En total más que 2,5
millones de personas participaron en el trueque. Considerando que no sólo los
prosumidores sino que también sus familias se beneficiaron del trueque, entre 5 y
8 millones de personas, es decir más que la quinta parte de la población,
satisfacían una parte de sus necesidades a través de los intercambios.
La moneda propia, el crédito, facilitaban el intercambio sin utilizar dinero de curso
legal. Todos los productos o servicios se pueden intercambiar y cada prosumidor

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estaba obligado a ofrecer algo en el club de trueque. Entre 1999 y 2002 la oferta
fue impresionante y se encontraba casi todo, alimentos, cosas usadas o
manufacturadas y también servicios como plomería, albañilería o tratamiento
médico. De las quintas llegaban frutas y verduras a la ciudad. Comerciantes que
tenían que cerrar sus negocios vendieron sus productos en el trueque y así
llegaba mercadería nueva a los clubes. Trabajadores que no recibieron sus
indemnizaciones en plata sino en productos ofrecían lo que les sobraba. Las
transacciones se hacen hasta hoy casi exclusivamente en créditos, solamente las
personas que ofrecen servicios pueden cobrar una parte en plata para cubrir los
costos para el material necesario. Los clubes tienen horarios fijos, según la
conveniencia de cada grupo. Cada semana decenas de personas se reunían y
ofrecían sus mercaderías o sus servicios en stands, como en una feria normal.
Cada club dispone de uno o varios coordinadores que deben mantener el orden
durante la feria.
La filosofía del trueque se basaba en la “reinvención del mercado” que
funcionaba de manera paralela a la economía normal no persiguiendo, pero sin
perseguir los valores de la misma. No se caracterizaba por el lucro y la
especulación sino quiere establecer un modelo económico más humano a través
de los principios de solidaridad, confianza y reciprocidad. El objetivo consiste en
aumentar la calidad de vida de las personas por medio del intercambio de
productos, servicios y know-how. Así las capacidades y recursos productivos
relegados por la economía normal pueden ser utilizados para satisfacer las
necesidades insatisfechas.
El crédito era el eje fundamental del sistema. Se trata de una moneda social y
privada. Era considerado social porque no genera interés y por tanto no sirve para
la acumulación sino es solamente un medio para facilitar el intercambio. Es
privado porque es emitido por personas privadas y no tiene ningún respaldo por
parte del estado, es decir, no es un documento y no tiene validez jurídica.
La emisión se efectúa paralelamente al crecimiento gradual de los clubes. A cada
integrante nuevo se le daba 50¢ los cuales debía devolver al abandonar el
sistema. Es decir el circulante aumenta con el crecimiento del número de
integrantes y se achica automáticamente cuando hay menos integrantes.
En los primeros tiempos hasta aproximadamente 1998 los clubs emitieron sus
propios vales. Después se empezaron a organizar en redes regionales o
nacionales y por tanto dejaron su soberanía de emisión en manos de la Red. Así
se formaron la Red Global de Trueque (RGT) y luego la Red de Trueque Solidario
(RTS) que fueron a lo largo los experimentos más grandes del país.
En la RTS los créditos se emitían por zonas, es decir, hubo una regionalización
de la red y cada zona tenía su propio crédito. La zona está constituida por los
distintos nodos que están dentro de un límite geográfico convencional. La RGT
mientras propició un solo crédito, llamado “arbolito”, para todo el país cuya emisión
quedó en manos de los organizadores en la oficina central en Bernal (Gran
Buenos Aires) que por tanto fue el banco central de la Red. Luego se crearon
varios experimentos independientes que resultaron bastante exitosos hasta hoy en

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día, como el denominado “Juego de dar y recibir” en Venado Tuerto (provincia
Santa Fe) cuyos bonos se llaman “puntos” y circulan localmente. Según la
tradición de las ideas de Silvio Gesell esos bonos que se oxidan, es decir que
pierden en valor a lo largo del tiempo y encima tienen una fecha de vencimiento.
Cada cuatro meses se cambian los vales por otros con una quita del 5% del valor.
El objetivo de esa medida es evitar la acumulación de los bonos y así acelerar la
circulación.

El trueque vuelve a unir trabajo y consumo


¿Por qué tuvo tanto éxito el sistema del trueque? Grandes partes de la población
argentina se encuentran excluidas del círculo económico y monetario regular
porque no tienen trabajo ni ingresos y por tanto, su acceso al dinero que
normalmente es el único medio de intercambio está muy limitado. Como resultado
hay necesidades insatisfechas por un lado y por el otro lado están allí las
capacidades y el potencial de la mano de obra que por la falta de demanda de
trabajo no son aprovechados. Falta un intermedio monetario para volver a unirlos.
Ahora, el trueque les facilita a los prosumidores un nuevo medio de intercambio y
de esa manera contribuya a la “reunificación” del trabajo y del consumo. El acceso
a los bonos es fácil, es decir que sus usuarios no sufren de falta de liquidez y
recuperan poder adquisitivo en un circulo monetario propio que funciona de
manera paralela al regular. Como consecuencia, dentro de esta economía paralela
se pueden satisfacer necesidades que en el sistema oficial se quedaron
insatisfechas por falta de poder de compras y también el potencial de producción y
trabajo antes desaprovechado se vuelve a utilizar de manera productiva para la
sociedad. Al fin y al cabo los ingresantes aprovechan económica- y
emocionalmente de los intercambios.

Vivir del trueque

El abastecimiento con productos y servicios de la vida cotidiana fue el motivo


principal para participar en el trueque. Los prosumidores adquirían por ejemplo
alimentos, ropa y servicios como peluquería, tratamiento médico, etc. De esa
manera los hogares podían bajar sus gastos en pesos considerablemente.

La importancia que tenía la participación en el trueque y la posibilidad de


abastecerse difería. Según los distintos estratos sociales. En el caso de los
sectores medios que normalmente disponían de ciertos ingresos monetarios y no
se encontraban en una situación de extrema necesidad, el uso paralelo del
trueque les permitía obtener un mayor rendimiento de sus ingresos, mantener un
cierto nivel de vida y no caer en la pobreza profunda. Los sectores populares, sin
embargo, se insertaron en el trueque impulsado casi exclusivamente por la

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urgencia alimentaria. Para ellos el trueque era una estrategia de sobrevivencia
sumamente importante, pues se encontraban sin empleo, sin ingresos fijos y les
resultaba difícil satisfacer las necesidades alimenticias de sus familias.
A parte del abastecimiento con productos básicos el trueque ofrecía una gran
variedad de productos y servicios de segunda importancia que no eran necesarios
para sobrevivir. Los participantes pudieron comprar cosas para los cuales
normalmente ya no hubiesen podido gastar dinero en el mercado formal y que por
tanto eran para ellos productos de “lujo”. Eran esos productos como libros,
artesanías, etc. No hemos de olvidarnos del positivo efecto emocional que tenían
esas posibilidades adicionales de consumo. Con la variedad de productos y
servicios se abrió una nueva esfera de consumo a los prosumidores donde
pudieron irse de “shopping”. Muchos también pudieron irse de vacaciones dentro
del sistema y pagar hasta el 50% del precio en créditos o hacer trueque directo.
Varios hoteles de las famosas regiones turísticas de Argentina como Mendoza,
Salta y Mar del Plata se habían insertado al trueque. Con los créditos de la RGT
también se pudo viajar al extranjero, a Brasil y Uruguay.

También con respecto al tratamiento médico de los participantes el trueque tuvo


un papel importante. Ya desde hace como cinco años más del 50% de los
argentinos vive sin seguro médico y tiene que pagar a sus médicos por cuenta
propia, lo que es casi imposible considerando la enorme falta de ingresos. Hasta
2002 los prosumidores tuvieron acceso rápido y barato a la ayuda médica de
varias ramas. Además de médicos clínicos hubo dermatólogos, ginecólogos o
también dentistas y psicólogos. También se encontraban laboratorios, terapeutas y
enfermeros. El trabajo se pagaba con créditos, los costos materiales se tenían que
cobrar en pesos, por supuesto, pues los materiales tenían que comprarse por
plata en el mercado normal. La RGT cooperó sobre todo en Buenos Aires con
empresas de medicina prepaga que disponían de clínicas o ambulancias. La cuota
para registrarse como miembro de esas empresas se pagaba por parte en créditos
y luego, los turnos se pagaban solamente en créditos. Es obvio que el tratamiento
médico en el trueque no podía incluir tratamientos o operaciones difíciles que
hubieran necesitado mucho material y medicamentos. Esos hubieran sido
demasiado caros para los pacientes. Pero con respecto al tratamiento básico de
enfermedades cotidianas como resfriados o lesiones etc. El trueque contribuyó
considerablemente a la mejora del abastecimiento de sus ingresantes. También
con respecto a las posibilidades de terapia, los prosumidores tenían acceso a
tratamientos importantes para su salud física y psíquica, hecho que es importante
sobre todo en tiempos de crisis y desempleo cuando los efectos sicológicos y
sicosomáticos relacionados a esta situación causan enormes problemas.

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Negocios y empresas en el trueque para preservar puestos de trabajo

Con la expansión del trueque se empezaron a integrar negocios y empresas de la


economía formal. Eso tenía ventajas tanto para ellos como para el trueque. Para la
economía paralela significaba el aumento de la diversidad de productos y la
llegada de productos en cantidad, hecho que contribuyó a mejorar el
abastecimiento de los prosumidores y que mejoraron la confianza en el sistema.
Para las empresas la inserción al trueque posibilitó el mantenimiento del nivel de
producción o de venta y por tanto la preservación de los puestos de trabajo
involucrados. En el trueque tenían acceso a nuevos clientes con poder adquisitivo
(en créditos) y volvían a encontrar a esos clientes que habían perdido por la crisis,
cosa que era muy importante sobre todo en lugares pequeños. A parte del aspecto
comercial las empresas podían bajar sus costos porque podían cubrir una parte de
sus necesidades en el trueque. La salvación de la empresa Lourdes S.A. en San
Rafael (aprox. 150.000 habitantes, 40 nodos; provincia Mendoza) se hizo famosa
en todo el país. El establecimiento funcionaba desde hacía 40 años dedicado a la
elaboración de alimentos: tomates triturados, pickles, dulces. En sus buenos
tiempos llegó a ocupar unos cien empleados, pero su situación fue empeorando
por la crisis hasta que debió cerrar. Para recuperar la empresa, en un primer paso
se tenía que generar dinero regular para cubrir los gastos fijos. La materia prima
(tomates, ciruelas) provenía de los productores de la zona. Ellos aceptaron recibir
créditos para poder pagar sus cosechadores. Antes, cosechas enteras quedaban
sin realizarse por falta de compradores. Se hizo la cosecha, los trabajadores
cosecharon y tenían un tipo de ingresos y la empresa recibía su materia prima.
Las ciruelas se daban a un secador que también estaba parado y las ciruelas
secadas se vendían en Buenos Aires por pesos. Con este dinero se pudo
recuperar la producción de la empresa. En un segundo paso se le otorgó al dueño
de Lourdes un crédito sin interés en créditos. Con este crédito pudo hacer reparar
sus maquinarias con miembros de los nodos. Con los trabajadores de la fábrica se
hizo un acuerdo de que iban a recibir sus salarios en créditos hasta que la
empresa se pudiese refinanciar en el mercado formal. Se retomó la producción
con 30 trabajadores que recibieron aprox. 500¢ cada uno. De poco a poco, según
las ganancias de la empresa, volvieron a recibir una parte en pesos. Una cierta
cantidad de productos se vendía en los nodos por créditos, el resto por pesos en
el mercado formal. Víctor Solmí encargado de este experimento confirmó: “A los
cuatro meses le devolvimos la fábrica al dueño y demostramos que habíamos
logrado poner en marcha la fábrica casi enteramente con créditos. Pensemos: el
empresario estaba fundido, las ciruelas se caían, el secador de ciruelas no tenía
producción, los obreros estaban parados – y con eso se puso en marcha todo.”
Este ejemplo demuestra claramente que el uso complementario de una
economía paralela con moneda propia puede ser un refugio para negocios y
empresas en tiempos de crisis cuando están en peligro de quiebra. En el sistema
paralelo pueden recuperar clientes y aprovechar de costos más bajos.

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El trueque depende de la economía regular

A pesar de los grandes éxitos del trueque, el sistema también tiene sus límites.
Las posibilidades de producción dentro del sistema son muy limitadas. Todos los
bienes y servicios implican el uso de material y medios de producción
provenientes de la economía regular. Así, para la producción de los prosumidores
se necesitan maquinaria, herramientas y energía o también alimentos básicos
como harina, azúcar o aceite que solamente se pueden conseguir en el mercado
formal por plata. Lo mismo ocurre con los servicios cuyas herramientas, por
ejemplo las tijeras del peluquero, provienen del sistema oficial. Eso implica que el
trueque solamente puede funcionar de manera complementaria a la economía
formal y nunca puede lograr ser un modelo alternativo a ella.
También queda evidente que para poder ofrecer algo en el trueque es necesario
disponer de un cierto capital mínimo para poder invertir. A la vez sabemos que los
prosumidores tenían cada vez menos posibilidades de invertir debido a la crisis. El
escaso nivel de inversión de los prosumidores limita las actividades a realizar y por
tanto también las necesidades que se pueden satisfacer en el trueque. “Muchos
productos y servicios no se pueden conseguir debido a su complejidad y
especificidad y requerimientos de producción y distribución. Es eso el caso de los
medicamentos, los servicios públicos o los combustibles.” También los alimentos
básicos que se tienen que comprar por pesos antes de trocarlos por créditos, son
productos escasos en los clubes. Con respecto a la producción dentro del sistema
paralelo solamente hay lugar para productos simples que se pueden producir con
la tecnología ya disponible de la profesión o del hogar de cada prosumidor. Aquí
también está limitada la expansión de la producción debido a la compra del
material (p.ej. harina para producir pan) y las escasas capacidades de producción
(p.ej. un horno de casa) lo que implica una ”producción escasa, artesanal y de
baja productividad”[18]. Sobre todo en el caso de los alimentos ocurre que la
demanda supera a lo lejos la oferta. En muchos nodos las personas ya hicieron
filas durante varias horas antes del comienzo de la feria para poder conseguir los
productos necesitados.

Por el requerimiento de capital mínimo para invertir resulta que las actividades
que se pueden realizar en el trueque dependen del nivel de ingresos de los
participantes. Considerando el constante empobrecimiento de la población debido
al corralito y la inflación en el mercado formal, se produce un empobrecimiento en
los productos de las sedes de trueque. Justamente la oferta de los alimentos ya
escasos se redujo aún más y los precios de estos productos aumentaron mucho.
A la vez continuó la entrada masiva de prosumidores de los sectores populares al
sistema. Sobre todo los pobres estaban muy afectados por la inflación y por eso
solamente podían ofrecer lo que les sobraba: ropa usada y otros productos de
baja calidad. A su vez requerían sobre todo los alimentos escasos. El sistema de
trueque que en su origen se basaba sobre todo en la clase media empezó a

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perder participantes debido a la creciente escasez de alimentos y la disminución
de la calidad de la oferta. Entonces, justamente en tiempos de creciente
empobrecimiento, los participantes pueden cubrir solamente una pequeña parte de
sus necesidades en el mercado paralelo. Este tiende a ser un mercado de cosas
usadas en el cual se intercambia lo que la gente ya tiene, es decir tenencias
adquiridas en épocas más prosperas. La producción de los ingresantes disminuye
y a la vez el intercambio de bienes usados solamente puede seguir mientras la
gente dispone de ellos. Por la diminución de las posibilidades de abastecimiento el
sistema pierde en estabilidad porque los participantes ya no encuentran productos
interesantes para trocar y abandonan el trueque. Así, muchos coordinadores
ponen de relieve que “el trueque no es destinado a los sectores más pobres sino
solamente a las clases medias porque se necesita capital mínimo para invertir”. Si
las posibilidades del trueque ya están muy limitados de por sí debido a su
dependencia de los productos, la tecnología y el capital de la economía formal, no
puede combatir el rápido y expansivo proceso de empobrecimiento.

Considerando todas las posibilidades y límites del trueque, queda claro que en
tiempos de crisis económica el sistema tiene problemas que parecen
solucionables y que impiden que la economía paralela pueda compensar a largo
plazo las dificultades económicas de la población de manera duradera y completa.
Con respecto a la cantidad de ingresantes el sistema no está dispuesto a la
entrada masiva de personas sin que se produjeran comportamientos
desestabilizadores de abuso. Además, no puede impedir el empobrecimiento
continuo de los participantes sufriendo el mismo un empobrecimiento de sus
productos. La dependencia de capital monetario de la economía regular en
combinación con la aceptación limitada del crédito permite solamente la inversión
y producción a pequeña escala así que el trueque no supera el nivel de una
economía de subsistencia y nunca logra ser una alternativa a la participación en la
economía regular.

Pero eso tampoco es su objetivo principal. Lo que realmente quiere el trueque es


ser una plataforma para la población afectada gravemente por la crisis, una
plataforma en la cual los ingresantes pueden satisfacer sus necesidades
acuciantes y aliviar su situación a través del intercambio recíproco.

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CONCLUSION
Si bien el sistema sufrió una caída enorme en el 2002, no se deben olvidar sus
logros. Al fin y al cabo sobre todo la clase media pudo (sobre) vivir gracias a las
posibilidades de trabajo y de abastecimiento del trueque. Pudo de esa manera
dedicar la plata ahorrada a los gastos necesarios en la economía formal. Es cierto
que la economía paralela no puede crear las condiciones adecuadas para
brindarles a los prosumidores una salida de la pobreza. Pero sí puede ser un
elemento importante de la gran variedad de estrategias de sobrevivencia aplicadas
por la gente para asegurar su subsistencia en el sector informal. La experiencia
del trueque muestra claramente que el establecimiento de mercados con monedas
propias logra volver a utilizar las capacidades y conocimientos desaprovechados
para satisfacer necesidades tanto para crear nuevos lazos sociales. Por tanto, es
un complemento útil para la economía regular.

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BIBLIOGRAFIA

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http://www.presidentesargentinos.com/3/segunda-presidencia-de-menem-2/

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