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ADMINISTRACION GENERAL DEL PAIS Y DELEGACIONES

ADMINISTRATIVAS EN LA REFORMA CONSTITUCIONAL

Por JULIO RODOLFO COMADIKA y FABIÁN OMAK CANDA

SUMARIO: 1. •— I ntroducción . — 2. E l nuevo funcionario es titular de dicha admi­


J ef e d e G a b in e t e . — 3. L a s d eleg acio nes . — nistración, resultará él el único habilitado
4. C o nc lu sio ne s . —- 5. R e f l e x ió n f in a l . para delegar las atribuciones inherentes a su
ejercicio, excepto las que se consideren reser­
vadas por la Constitución a la titularidad del
1
Presidente (v.gr. reglamentación de las leyes,
art. 99, inc. 2P).
INTRODUCCION
Si, en cambio, se considerara que, no obs­
La reciente reforma de la Constitución Na­ tante la reforma, la titularidad de la adminis­
cional, al introducir un órgano hasta ahora tración permanece en manos del Presidente,
ajeno a nuestro derecho constitucional positi­ sería éste, en principio, el habilitado para
vo — tal el Jefe de Gabinete— y reformular, en autorizar al Jefe de Gabinete la subdelesación
lo que aquí interesa, la cláusula que atribuía de su ejercicio.
al Presidente de la Nación la jefatura de la
Administración, obliga aun replanteo general Ensayamos un análisis exhaustivo de las
del estudio de las relaciones en el seno del esbozadas cuestiones.
Poder Ejecutivo.
Un segando aspecto, de no menor relieve,
Uno de los aspectos, de gran interés jurídico finca en determinar la relación entre el Jefe de
y político, radica en detei ¿linar el régimen de Gabinete y el resto de los ministros. Si se
las facultades que, bajo el nuevo marco cons­ afirmara que no existejerarquía— en tal caso,
titucional, serán susceptibles de delegación. el nuevo funcionario sería un ministro más—
va de suyo que no cabría delegación alguna de
Este intento resultaría, sin embargo, vam, aquél a éstos, por no existir un Órgano supe­
si no se resuelve, previamente, el sitial que rior delegante y otro inferior delegadoí1).
habrá de ocupar la novedosa figura, eñ la
estructura de poder vigente.

Para ello, será necesario analizar —atenien­ (i) No siempre se distingue debidamente, la
do en concreto al sentidojurídico del texto cons­ delegación legislativa de la administrativa.
titucional— las principales atribuciones confe­ La primera es ajena, extraña al poder jerár­
rí das'al jefe ministerial por el constituyente. quico (J u a n C. C assag ne , Derecho Administra­
tivo, Bs. As., 1993,1.1, pág. 245). La segunda,
Entre éstas, sin duda, sobresale la atinente puede, o no, derivar de la jerarquía; empero,
al ejercicio dt la administración general del en el plano de las relaciones interorgánicas, la
país. delegación supone, en principio, la jerarquía
( C assag ne , ob. cit., t.1, pág. 245; J osé R oberto
Puede afirmarse que la temática delega­ Dromi, Derecho Administrativo, Bs. As., 1994,
toria dependerá, en buen grado, del alcance pág. 31), la cual no se da, en cambio, en el
que se asigne al ejercicio de la administración ámbito de la delegación intersubjetiva (C assag ­
general del país. n e , ob. cit., t. I, pág. 247), excepto, claro está,
para la materia que sea objeto de delegación
En efecto, corno se verá, si se concluye que el en ei sujeto delegado.
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También se atiende a tal problemática en De haberse mantenido en la reforma tal re­


las subsiguientes líneas. dacción, hoy habría menos resquicio para la
duda, pues si con el anterior régimen se enten­
2 dió que “tener a cargo” importaba la titularidad
de la jefatura de la administración, no existiría
motivo para cambiar, ahora, el criterio y afirmar
EL JEFE SE GABINETE
•—reiteramos, ante idéntica redacción— que el
Jefe de Gabinete no sea el titular de aquélla.
De vital importancia, entonces, resulta di­
lucidar el alcance de la facultad conferida por
Pero el constituyente modificó lo estable­
el constituyente a la nueva figura del Jefe de
cido en el núcleo de coincidencias básicas, o
Gabinete, en lo referente al ejercicio de la
— al menos— no lo siguió literalmente.
administración general del país.
Así, el art. 100, inc. 1 de la norma superior
En efecto, distinto ha de ser el análisis de la actual prescribe que al Jefe de Gabinete de
pertinencia de las delegaciones, subdelegacio- ministros le corresponde “ejercer la adminis-
nes, etc. según partamos'de considerar al tr?ción general del país”.
nuevo funcionario como titular de la adminis­
tración general del país o bien su mero Se abre, entonces, el interrogante.
ejerdtador, considerando — en esta segunda
hipótesis— que el Presidente conserva la cita­ ¿Significa el cambio una diferenciación, en­
da titularidad. tre la titularidad y ejercicio?

Sin dudas, el tema es opinable. ¿O, por el contrario, importa mantener el


mismo criterio en tanto, al atribuirse con ex­
Por ello, consideramos interesante efectuar clusividad el ejercicio de la Administración se
un análisis jurídico de las posibles soluciones, otorga también implídtam ente su titularidad?
emitiendo, a la par, un juicio crítico valorativo
respecto de ellas. De trascendente importanda para dilud-
dar la cuestión será prestar atendón a la
2.1. E l Jefe de Guíñete como titular de la opinión de los miembros informantes del se­
administración general del país ñalado “núcleo”.

La reforma constitucional íue posible a raíz En la Convendón Constituyente, las fuer­


de un acuerdo signado por los representantes zas suscriptoras del acuerdo que hizo posible
dé las dos fuerzas político partidarias, tradi­ la reforma informaron en conjunto sjobre las
cionalmente mayoritarias. coinddendas básicas, señalando que se trata­
ba del resultado dé acuerdos gestados durante
Tal compromiso se conoce como “Pacto de muchos años, inidados en estudios comenza­
Olivos” y se vio plasmado en la ley 24.309 dos cuando el radicalismo era gobierno y con­
[EDLA, 1994-A-116], en la cual, además de tinuados luego de 1989, ya bajo la administra-
declararse la necesidad de 1? reforma, se esta­ dón justidalistaC4).
bleció el “Núcleo de coincidencias básicas”,
donde quedaron expuestas la finalidad, el En representadón del bloque justidalista,
sentido y alcance de aquélla(2). el convendonal G a r c ía L e m a expuso las “ideas
fuerza” que guiaron a la reforma.
Bajo el acápite “Á”, titulado “Atenuación del
sistema presidendahsta”, se promovió la crea­ Entre éstas, ubicó la generadón de un nue­
ción de un Jefe de Gabinete. Entre sus atribu­ vo equilibrio en el fundonamientó de los tres
ciones, se fijó -—en primer lugar— el “Tener a órganos clásicos del poder del Estado, siendo
su cargo la administración general del país”(3). herramientas para su logro “la atenuadón del
régimen presidendalista, el fortalecimiento
La fórmula repetía Iü atribución coiiferlua U’ífeiíl .roí
i uei n — _____t*
i .i V^Ullgl CSU, ia mcij w*
en el por entonces vigente texto constitucional del Poder Judidal”(5).
al Presidente de la Nación (art. 86, inc= 1),

(4) Diario de la 18va. Reunión, 3ra. sesión


(2) Artículo 29 irt fine, ordinaria del 27 de julio de 1994 de la Conven­
(3) Ley 24.309, Núcleo de Coincidencias dón Constituyente, pág. 2210.
Básicas; acápite A, apart. a), inc. 1. (5) Idem, pág. 2211.
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Refiriéndose en concreto a los mecanismos se encuentra el presidente que tiene la facul­


previstos para atenuar el presidencialismo, el tad de supervisar al Jefe de gabinete de minis­
miembro representante del bloque radical, tros en el ejercicio de la administración públi­
convencional Enrique Paixao, precisaba: “Las ca, luego le sigue éste e inmediatamente deba­
cuatrojefaturas que nuestra Constitución pone jo de él están los demás ministros del Poder
en cabeza del presidente de la Nación —-la del Ejecutivo* por lo que “existe una intermedia­
Estado, la de la Administración, la de gobier­ ción entre los ministros y el presidente, plas­
no y la militar— son desagregadas en esta mada en la figura del Jefe de gabinete de
reforma constitucional que hoy considera esta ministros”.
Convención Constituyente —La creación de la
figura de un ministro comojefe de gabinete es Asimismo, al comentar la responsabilidad
el procedimiento elegido para desagregar la política del Presidente por la administración
jefatura administrativa — una de las cuatro general del país (art. 99, inc. 1) afirman que
que mencioné^- qué quizás no es la más im­ mientras éste tiene tal responsabilidad, el
portante por su gravitación política, pero sí Jefe de Gabinete “ejerce dicha administración
por el peso de su labor en la vida cotidiana”(6). general”(9).

En igual sentido se pronuncia G a r c ía L e m a , Uno de los dos protagonistas del Pacto de


al afirmar que “el presidente ejercerá directa­ Olivos, sostiene que “la atenuación del-presi­
mente en el futuro tres de las cinco jefaturas dencialismo, objetivo principal de la reforma,
que antes desempeñaba — la del Estado, del se va a lograr quitando al presidente lajefatu­
gobierno y de las fuerzas armadas— ra déla administración pública, la jefatura de
desconcentrándose las dos restantes (jefatura la Capital Federal y el manejo de las relacio­
de la administración — aunque conserva la nes éntre el Poder Ejecutivo y el Congreso, las
responsabilidad política de ella— y de la Capi­ que en el futuro van a quedar en manos del jefe
tal Federal). Esta resignación de funciones de gabinete”( 10).
debería permitirle destinar una mayor parte
En esta línea de pensamiento, el Jefe de
de su tiempo y energías a la conducción estra­
Gabinete es un órgano desconcentrado al cual
tégica y política del Estado, al desobligarlo de
u n a norma —en el caso, la suprema— le
la gestión burocrática corriente que constitui­
confiere de modo regular y permanente atri­
rá la índole central de las tareas del jefe de
buciones dentro de la misma organización
gabinete^7).
ejecutiva^1).
En el pensamiento de los miembros infor­ En efecto, queda fuera de duda que el Poder
mantes del despacho mayoritario, entonces, Ejecutivo está a cargo exclusivo del Presiden­
la reforma constitucional ha elevado a la figu­ te dé la Nación (art. 87), quien siendo Jefe del
ra del Jefe de Gabinete a la titularidad de la Gobierno (art. 99, inc. 1) se encuentra por
administración general del país. sobre el Jefe de Gabinete y los Ministros, a
quienes nombra y remueve por su propia vo­
P o r su p arte, D romi y M e n e m , después de
luntad (art. 99, inc. 7), les requiere informes
s e ñ a la r q u e la in corporación d el m in istro jefe
(art. 99, inc. 17), expide instrucciones necesa­
h a ven id o a a te n u a r el p resid en cialism o, se
rias para la ejecución de las leyes (art. 99, inc.
re fie re n a él llam á n d o lo “tit u la r d e la a d m in is­
2) y — exclusivamente respecto del Jefe de
tración g e n e ra l del p a ís *(8).
Gabinete— ledelegafacultades(art.lOO,incs.
2 y 4), da indicaciones respecto de materias a
Con posterioridad, al analizar en particular resolver en acuerdo de gabinete (art. 100, inc.
las atribuciones del nuevo funcionario, defi­ 4) y lo supervisa en cuanto al ejercicio de la
nen ala administración públicanacional como recaudación de las rentas y su inversión (art.
tina organización jerárquica en cuya “cúspide
99, inc. 10X12).

(6) Idem, pág. 2212. (9) Dromi y M e n e m , ob. dt., pág. 334.
C7) A lberto G arcía L em a , La reforma del (1°) Raúl Alfonsín, Núcleo de coincidencias
sistema institucional. El núcleo de coinciden­ básicas, LL, 1994-D-835.
cias básicas, en la obra colectiva “L a reforma (H) Menem-Dromi, ob. cit., pág. 328.
de la Constitución”, Santa Fe, 1994, pág. 305. (12) C a s s a g n e , En tomo al jefe de gabinete,
(8) Jo sé R . D rom i y E duardo M e n e m , La La ley del 5-12-94 y disertación pronunciada
Constitución reformada, Bs. As., 1994, pág. 352. en las “Primeras Jornadas Nacionales sobre
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En este orden de ideas, cabe concluir que la del Presidente respecto de esa función (art. 99,
Constitución ha atribuido al Jefe de Gabinete, inc. 1).
parte de la competencia inherente a la admi­
nistración general del país. Ello no parece guardar coherencia con el
régimen propio de una competencia descon­
2.1.1. La responsabilidad del superiorpor el centrada, acercándose, a nuestro entender al
ejercicio de la facultad atribuida al órgano de la delegación.
desconcentrado
En efecto, la Constitución hace políticamen­
Ahora bien, según la doctrina, la desconcen­ te responsable al Presidente por el ejercicio de
tración se opera a través de un acto normativo una atribución que —según la posición que se
general y abstracto por el cual se crea una viene analizando— sería de titularidad del
competencia estable y definida, atribuida en Jefe de Gabinete.
forma determinada a cierto órgano que será
titular de la función respectiva y por ende En nuestro sistema, la responsabilidad po­
responsable de su ejercicio^3). lítica (15) queda comprometida ante el Con­
greso, cuando quienes resultan pasibles de
En tales supuestos, “la competencia de que ella incurren en “mal desempeño”, “delito en
se trata pertenece exclusivamente al inferior, el ejercicio de sus funciones” o “crímenes co­
y el superior sólo tiene facultades de supervi­ munes” (art. .53, CN). Por tanto no sería cohe­
sión propias del poder jerárquico...9. Por tan­ rente responsabilizar al Presidente por un
to, “la responsabilidad del superior por el “mal desempeño” o “delito en el ejercicio” de
modo en que se ejerce la competencia que le ha una atribución que — porno ser su titular— no
sido quitada, es reducida precisamente por­ pudo desempeñar ni ejercer.
que se ha reducido también su poder de con-
trol”( 14). Señalábamos antes que la previsión consti­
tucional parece concordar más con el régimen
En síntesis: al ser desconcentrada la compe­ de la delegación. A continuación explicaremos
tencia, el responsable por su ejercido pasa a los motivos.
ser su titular y, sólo en lo referente a la
supervisión jerárquica, el superior. 2.2. El Presidente como titular de la admi­
nistración general del paíst cuyo ejercicio fue
Es el caso, por ejemplo, del régimen econó­
delegado al Jefe de Gabinete
mico y administrativo de los Ministerios, que
por imperio del art. 103 de la Constitución Mientras que, como indicáramos más arri­
corresponde con exclusividad a los Ministros. ba, el órgano desconcentrado es el responsa­
Al ser dicha atribución directamente conferi­ ble del ejercido de la facultad que, en razón de
da por la Constitución al órgano ministro, es
la desconcentradón, titularizay ejerdta, cuan­
lógico que éste — y no el Presidente, pese a ser do se trata de una facultad o atribudón dele­
su superior— resulte responsable directamen­ gada, el órgano delegante es plenamente res­
te por su ejercicio. ponsable por lo actuado por el delegado.
Nótese que en ninguna parte la Constitu­
Ocurre que en este último supuesto, el titu­
ción consagra la responsabilidad del Presi­
lar de la atribudón es el delegante. El órgano
dente por lo actuado por los Ministros en lo
que redbe la competenda es el que en los
pertinente a la administración y economía de
hechos va a ejercerla, pero no le pertenece a él
sus carteras. Ello es coherente, reiteramos,
sino al superior, quien es responsable de cómo
con la esencia del instituto de la descon­
se habrá de ejercer.
centración.

Sin embargo, en lo relativo a la administra­


ción g o n o ra i d el pSÍS, SS a d v ie rte '(Jlie “! CÓIiS- (15) No en el sentido de consecuenda impu­
tituyente ha fijado la responsabilidad política table a las malas políticas gubernamentales
—como ocurre en el parlamentarismo— ( E duar ­
do F e r n a n d o L u n a , El juicio político, en
Instituciones Administrativas en la Reforma “Atribudones del Congreso Argentino5*, obra
Constitudonal"; RADA, 194-16/19. colectiva, Bs. As., 1986, pág. 531) sino en
( 13) A g u s t ín A . G ordillo , Tratado de Derecho tanto no se trata de una sandón (H um berto
Administrativo, Bs. As., 1974, t. I, pág. IX-25. Q u iro g a L a v ié , Derecho Constitucional, Bs.
(14) G o r d o x o , ob. dt., t. I, pág. IX-24. As., 1978, pág. 551).
884 JULIO RODOLFO COMADIRA v FABIAN OMAR CANDA

Justamente ésto es lo que parece decir el otorgar competencias para desarrollar la acti­
constituyente: mientras que el Jefe de Gabi­ vidad concreta, sin que ésto suponga ni dele­
nete ejerce la administración general del país gación ni menoscabo de la competencia” del
(art. 100, inc. 1), el Presidente es su responsa­ órgano titularO8).
ble político (art. 99, inc. 1).
Aclara el profesor T bevuano Fos que “No es
En esta línea de análisis, puede afirmarse, verdadera delegación porque viene estableci­
pues, que, al responsabilizara! Presidente por da en la norma, pero tampoco es des­
la administradóñ general del país, cuyo ejer­ concentración interna, porque le falta la exis­
cicio confiere al Jefe de Gabinete, la Constitu­ tencia de competencias exclusivas”^ ) .
ción parece indicar que aquél es titular y
responsable de cómo se ejercite dicha admi­ Este tipo peculiar de transferencia de facul­
nistración. En otros términos: la propia Cons­ tades recibe el nombre de “delegación impro­
titución ha conservado la titularidad y conse­ pia” y puede dar lugar a la configuración de
cuente responsabilidad por el ejercicio en el una competencia solidaria del delegante y
Presidente, delegando-la concreta ejecución delegadoí20).
en el Jefe de Gabinete- .
Puede pensarse que si el constituyente fue
No ignoramos que, de conformidad con el quien delegó la potestad, sólo él podrá decidir
clásico concepto de delegación, ésta se confi­ cuándo el Presidente puede reasumirla.
gura cuando una facultad es desprendida de
un órgano que transfiere su ejercicio aotro(16). No obstante, debe. atenderse a que, al
Es decir, que es el propio órgano al cual la responsabilizar políticamente al Presidente
facultad legalmente pertenece quien decide por su ejércicio, es evidente que la Constitu­
delegarla. ción abre la puerta para la reasunción, por
éste, de la delegación efectuada por la Consti­
Para ello, debe estar expresamente autori­ tución al Jefe de Gabinete, para los casos en
zado (art. 3e, LPA). los qué el titular del Poder Ejecutivo considere
que el accionar irregular, anómalo o inconve­
En el caso, fue el constituyente quien direc­ niente del Jefe de Gabinete, en punto a la
tamente delególa facultad en él Jefe de Gabi­ administración general del país, pueda com­
nete, al atribuirle el ejercicio de la administra­ prometer su propia responsabilidad como ti­
ción general del país. tular de dicha administración.
Ello es razonable, dado que si dejaba en En tales casos y fundadamente, el Presiden­
manos del Presidente, la potestad para dele­ te deberá especificarlas causales por las que
gar oño la atribución, se corría el riesgo de que asume el ejercido, las que necesariamente
aquél decidiese no delegar ninguna facultad
deberán basarse en razones que, de ser
de administración, quedando, por ende y en obviadas, arrastrarían su propia responsabi­
este aspecto, vacía de contenido la figura del
lidad política (art. 99, inc. 1, CN), en su carác­
Jefe-de Gabinete. ter de titular de la administradón.
La doctrina ha estudiado este tipo de dele­
Por lo mismo, entendemos que el Presidente
gaciones en el cual la norma prevé la transfe­
también puede reglamentar razonablemente
rencia del ejercicio de manera fija.
el ejercicio de sus atribudones por el Jefe de
Gabinete.
G ar cía T revxjano F os s e h a ocupado de ellas,
se ñ ala n d o qu e se e n c u e n tran a m ita d de cam i­
no entre la desconcentración y l a delegación
El razonamiento expuesto demuestra que,
p rop iam en te d ic h a (17). pese a las calificadas opiniones que involucran
inclusive a los miembros informantes del
El jurista español ejemplifica refiriendo a despacho dé m ayoría del núcleo de coíndden-
órganos o entes “a los cuales se les suele das, la Constitudón— en su concreto texto—
no establece que la titularidad de la adminis­

( 16> C assagne , ob. cit., t. I, pág. 212.


( 17) Fos,
José A n to n io G a rc ía T re vu a n o (18) G a r c ía T r e v u a n o Fos, ob. dt., pág. 422.
Tratado de Derecha Administrativo, Madrid, (19) G a r c ía T r e v u a n o Fos, ob. dt., pág. 422.
1971, t. II, VoL I, pág. 422. (20) G ar c ía T r e v u a n o F os , ob. dt., pág. 422.
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tración quede en manos del Jefe de Gabine- 2.2.1. Otras razones que avalan la tesis de la
te(2l). titularidad del Presidente

Antes bien, por las razones apuntadas y las En primer lugar, cabe destacar la diferente
que serán de inmediata exposición, el texto redacción conferida al art. 100, inc. 1, respecto
constitucional parece indicar, a nuestro modo del núcleo de coincidencias plasmado en la ley
de ver, que sólo el ejercicio de dicha atribución 24.309 y al antiguo art. 86, inc. 1 de la Cons­
es facultad del Ministro jefe, permaneciendo titución, aspecto ya mencionado y de no poca
su titularidad en manos del fSresidenteí22}. importancia.

Es partiendo del razonamiento señalado Así, mientras laley que declaró la necesidad
que recurrimos, con las observaciones desa­ de la reforma prescribía que el Jefe de Gabine­
rrolladas, al instituto de la delegación. Pues te tendría a su cargo la administración gene­
no cabe sino coincidir con G o n z á le z N avabk o ral del país, el texto definitivo de la Constitu­
en que “...la delegación supone transferencia ción sólo le atribuye al ejercicio de ella.
del ejercicio, no de la titularidad". Este autor
distingue “transferencia de la titularidad Por otro lado, el art. 99, inc. 1 preceptúa que
(desconcentración)” y “transferencia del mero el Presidente es el Jefe de Gobierno, obligando
ejercicio de la competencia, sin pérdida de la a interpretar el alcance que debe darse a dicho
titularidad por el órgano que la tenía atribui­ vocablo.
da”, supuestos entre los cuales ubica a la
delegación de facultadesí23). C a s s a g n e señala que actualmente la Consti­
tución utiliza la fórmula gobierno en dos sen­
Se advierte, por otra parte, que consideran­ tidos:
do al Presidente como titular de la adminis­
tración general del país, queda evidenciada 1) El tradicional, que significa gobierno como
claramente la existencia— en este aspecto- conjunto de los tres poderes del Estado, acep­
de una relaciónjerárquica respecto del Jefe de ción receptada en la primera parte del art. 1®,
Gabinete. cuando habla de las autoridades del gobierno
federal y su poder de intervención o cuando
Ello así dado que como enseña G a r c ía refiere a que el gobierno federal provea los
dos circunstancias deben dar­
T r e v u a n o F os, gastos de la Nación, etc.
se para que esa relación se manifieste:
2) Un nuevo sentido, a su decir más euro­
a) idéntica competencia material de deter­ peo, que sería el asignado a la cláusula del
minados órganos subordinados en razón del art. 99, inc. 1. En dicha acepción, cuando
grado; afirma que el Presidente es el jefe de gobierno
“lo que está diciendo es que el Presidente es
b) voluntad superior que prevalezca sobre la la cabeza de la administración. Se.distingue,
del inferior, en relación con el mismo obje­ entonces, entre gobierno y administración,
to ^ ). pero circunscribiendo el término gobierno a
un sentido orgánico, para referirlo a la parte
superior de la administración pública, cuyos
(21) Ha señalado M ar ie n h o f f , en afirmación componentes están solamente regidos por
sistemas de responsabilidad política y no
válida, a nuestro juicio, para cualquier pre­
integran el fiincionariado permanente del
tensión normativa, incluso constitucional, que
Estado ...O sea que, en definitiva, el gobierno
“...antes que a la omnipotencia legislativa hay
es la cabeza de la administración y el presi­
que atenerse a la teoría de la calificación
dente de la República, de acuerdo a esta
jurídica...” {Tratado de Derecho Adnúrústrati-
interpretación, continúa siendo el jefe de la
¡m i. I. pág. 359. Bs. As.v 1977).
administración^25)^
(22) Es ésta una idea que compartió C a s s a g n e
ver Primeras Jornadas Nacionales,.., pág. 17.
En igual sentido se expide F anelli E vans,
í23) F rancisco G o n z á l e z N avarro , Delega­
ción, sustitución, y avocación interorgánicas en
“Organización y procedimiento administrati­
(25) C a ssag ne , disertación pronunciada en
vos”, obra conjunta con Luis B l a n c o d e T ella ,
Madrid, 1975, págs. 206 y 220. las Primeras Jornadas Nacionales sobre Insti­
( 24) G a r cía T revxjano Fos, ob. cit-, 1 . 13, vol. tuciones Administrativas... etc., ob. cit., pág.
I, pág. 428. 17.
886 JULIO RODOLFO COMADIRA y FABIÁN OMAR CANDA

para quien la jefatura del gobierno involucra 1995— el Jefe de Gabinete de Ministros, “sus
la de la administración^). facultades serán ejercitadas por el presidenta
de la República”.
También E xmexdjián entiende de vital im­
portancia la previsión constitucional que afir­ . Una prim era lectura puede conducir a
ma al Presidente como “responsable político afirmar que, de ser realmente el Presidente
de la administración”, pues aun considerando titular de la administración, dicha cláusu­
que el Jefe de Gabinete tenga a cargo dicha la resultaría redundante, pues, hasta que
administración (cuando este autor escribía lo sea nombrado quien ha de ejercerla, va de
hacía sobre el texto del núcleo de coinciden­ suyo que su ejercicio corresponderá al titú-
cias) tal atribución de responsabilidad impli­ lar.
ca que “Evidentemente, la última palabra la
tiene el presidente. Creo que no- hay otra Sin embargo, entendemos que la interpre­
mterpretacidri.posibIes(27). tación precedentemente formulada, es perfec­
tamente armonizable con tal cláusula transi-
En la segunda interpretación, que venimos - toria. .
desarrollando, la titul andad de la Jefatura de
la Administración sería, pues, un podar o El constituyente ha resuelto, como dijéra­
facultad inherente a la Jefatura del Gobier- mos, conservar la titularidad de la adnunis-
noí28), en tanto potestad propia y originaria tración en cabeza del Presidente, delegando
del órgano constitucional ai que se atribuye su ejercicio en el Jefe de Gabinete.
esta última jefatura.
Ha obrado así a efectos de asegurarse que
Con todo acierto dice A l e j a n d r o N eetoí29):
— salvo el supuesto en que el accionar del Jefe
“_sin Administración no hay gobierno posi­
de Gabinete comprometiera, por su irregula­
ble... sin Administración la voluntad política
ridad o inconveniencia, la propia respon­
se reduce a un simple deseo, puesto que aqué­
sabilidad política del ejecutivo— tal ejercido
lla es el único instrumento que permite pasar
quede en manos del nuevo funcionario,sin
del dicho al hecho...” (la cursiva nos pertene­
depender de una posterior manifestación de
ce). ..
voluntad delegatoria por parte del Presiden­
te. .
Parece conspirar contra la teoría de la
titularidad presidencial de la administración
general del país, la cláusula duodécima tran­ Al haber dispuesto él mismo la delegación,
sitoria del texto constitucional, según la cual sólo él podía, en consecuencia, dejarla en sus­
hasta que sea designado — el 8 de julio de penso hasta tanto el Jefe de Gabinete fuera
designado, que fue ló que hizo en la cláusula
duodécima transitoria.
í26) Gubllermo Fanelli Evans, El jefe de
gabinete y demás ministros del Poder Ejecuti­ Se anticipó, al comienzo de este artículo,
vo en la Constitución Nacional, publ. en La que el tema examinado era opinable.
Ley del 3-11-94.
(27) Miguel Angel Exmekbjián, El Poder Existen valiosos argumentos tanto para
Ejecutivo y el gabinete ministerial, en la obra sostener una conio otra posición; por lo tanto
colectiva Reforma Constitucional, Bs. As., resulta necesario analizar la problemática
1994, pág. 21. de las delegaciones desde ambos puntos de
(28) Tomamos, así, la distinción entre pode­ vista.
res implícitos e inherentes, formulada por
Jobgb Aja Espil {.Constitución y Poder, Bs. Es decir, se intentará dar respuestas consi­
As., 1987, pág. 159 y ss.). Los primeros son derando:
aquellos que están insertos o implicados en la
voluntad del legislador manifestada o enun- a) al Presidente como titular de la adminis­
elsd« en la norma, Igs segóiidúa,-ea cambio, tración, siendo eí Jefe de Gabinete el funcio­
son los propios, originarios, inseparables de la nario ¡al cual le ha sido constitudonalmente
esencia de los órganos que crea un determina» delegado el ejerddo;
do sistema constitucional, sin que sea rele­
vante su enunciación normativa. b) al Jefe de Gabinete como titular de la
(29) A lejandro N iet o , La organización del administradón, en virtud de la desconcen-
desgobierno, Barcelona, 1984, pág. 5. tradón constitudonalmente dispuesta.
ADMINISTRACION GENERAL DEL PAIS Y DELEGACIONES... (L 163) 887

3 que el tema ha sufrido, que partiendo de una


posición inicial rigurosa que excluía toda posi­
LAS DELEGACIONES bilidad de delegación ha llegado en nuestros
días a un criterio amplio, que se adapta a la
3.1. Delegaciones del Presidente cd Jefe de realidad insoslayable de una creciente com­
Gabinete plejidad de la vida administrativa y la imposi­
bilidad de que el Presidente de la Nación
De entenderse que el Jefe de Gabinete es el pueda atenderla personalmente en su totali­
titular de la Administración, por haberse ope­ dad*, señalando que “con respecto a las atribu­
rado una desconcentración de competencias ciones que el orí. 86 de la Constitución enume­
en su favor, va de suyo que a él le corresponde ra como propias del Poder Ejecutivo, se ha
el ejercido de las atribuciones propias de la generalizado la distinción entre facultades de
función administrativa sin necesidad, de dele­ gobierno o políticas y facultades de adminis­
gación alguna. Se exceptúan, claro está, las tración, y se admite que estas últimas pueden,
que puedan considerarse administrativas y en principio, delegarse, para lo cual, por otra
no estén comprendidas en la delegación por parte, siendo facultades constitucionales pro­
haber sido asignadas al Presidente, las cua­ pias, no necesita el Poder Ejecutivo el consen­
les, en razón de la relación jerárquica y de la timiento de otro poder”. (La cursiva nos perte­
identidad del objeto de la competencia, son nece).
delegables por éste en el Jefe de Gabinete.
Con arreglo a esa doctrina cabría aceptar
Asimismo, con base en la postura que veni­ que el Poder Ejecutivo delegue las facultades
mos sosteniendo— el Presidente es el titular que no siendo de gobierno o políticas, le hayan
de la Administración, pero su ejercicio ha sido sido conferidas por la Constitución en virtud
delegado por el constituyente en el Jefe de del art. 99.
Gabinete— no es tampoco necesaria delega­
ción alguna, porque la transferencia cfel ejer­ Para Dromi y M e n e m , “son indelegables
cicio de la función ya ha sido dispuesta direc­ las atribuciones constitucionales conferidas
tamente por la Constitución. Defanismómocice al órgano en razón de la división de pode-
que en la hipótesis anterior, es procedente lá res”(3l).
delegación por el Presidente de las atribucio­
nes-administrativas no comprendidas en la En cambio, entienden como pasibles de de­
delegación constitucional al Jefe de Gabinéte. legación aquellas funciones “que atañen a la
administración general...”^ ) .
En uno u otro caso, la procedencia de las
delegaciones debe determinarse con arreglo
a los criterios empleados antes de la reforma determinadas cuya ejecución o aplicación le
por la Procuración del Tesoro de la Nación, ha sido encomendada, sin peijuicio de retener
cuya jurisprudencia administrativa y la doc­ para sí sus propias atribuciones...*.
trina por ella invocada no puede considerar­ (31) D rom i y M e n e m , ob. cit., pág. 329.
se afectada, en estos aspectos, por aquélla. (32) Ponen como por ejemplo el nombra­
miento de jueces inferiores a la Corte Supre­
En ese sentido, el Alto Organismo Asesor, ma de la tema propuesta por el Consejo de la
en punto a la delegación de facultades por el Magistratura (art. 99, inc. 4®, segundo párra­
Poder Ejecutivo, en los Ministros, ha puesto fo), la de conceder jubilaciones, retiros, licen­
de relieveí30) “...la larga evolución doctrinaria cias y pensiones (inc. 6) y la de llenar vacantes
en los empleos (inc. 19) (ob. cit., pág. 330). No
resulta, en nuestra opinión, compartxble el
señalado criterio, en cuanto a la delegabilidad
(30) Dicüinszi23, 174-52, cor* rern isióiv a del nombramiento de jueces de grado inferior
140-372. En particular, el dictamen se refería al de Ministro de la Corte. Consideramos, en
a la posibilidad de delegar, por el Poder efecto, que se trata de una facilitad política o
Ejecutivo, la potestad reglamentaria, conclu­ de gobierno y no administrativa. Na es el caso
yendo que “...siendo la potestad reglamenta­ del nombramiento de un empleado o funciona­
ria de carácter eminentemente administrativo rio dependiente del propio Poder Ejecutivo,
...hubiera resultado admisible una decisión sino de un magistrado ajeno a tal poder y que
del Poder Ejecutivo de conferir a un órgano tendrá a su cargo nada menos que la adminis­
inferior la facultad de dictar disposiciones de tración de justicia y el control de la constitucio-
aquella índole respecto de normas legales nalidad de las normas.
888 JULIO RODOLFO COMADIRA y FABIÁN OMAR CANDA

Por nuestra parte, pensamos que si se acepta crstario, correspondiendo realizarla en el Mi-
la posición que hemos venido sustentando, re­ nistroí35).
sultarán de entera aplicación —respecto de las
facultades administrativas del Presidente, no Por tanto, en principio, la posibilidad de la
transferidas en su ejercicio por la Constitu­ delegación presidencial directa en los Minis­
ción Nacional al Jefe de Gabinete—- las pres­ tros, dependerá de la ubicación que se confie­
cripciones del decreto del Poder Ejecutivo ra, en la escalajerárquica, al Jefe de Gabinete.
Nacional 260/83, el cual, en su Anexo I, esta­
blece como facultades delegables las “...admi­ Si se entiende que es un Ministro más, en
nistrativas que ejerce el presidente de la Na­ igualdad de jerarquía con el resto, habrá de
ción en carácter de administrador general del aceptarse la delegación presidencial tanto en
país’X33). él, como en cualquiera de los ministros.

En ese maree- doctrinario y reglamentario Por el contrario, de afirmarsela preeminen­


toda delegación debería cumplir, pues, los tres cia jerárquica del Jefe de Gabinete respecto
requisitos exigidos en dicha norma: del resto de los titulares departamentales,
toda delegación deberá pasar por él, quien
a) la transferencia de facultades decisorias —a su vez— deberá ser autorizado por el
habrá de serlo en materias ciertas y determi­ Presidente para subdelega^36).
nadas;
La cuestión es, ciertamente, opinable(37). A
b) deberán conservarse las facultades del nuestro juicio, el Jefe de Gabinete tiene pre­
delegante para controlar de oficio o a pedido eminencia jerárquica sobre los demás minis­
de parte el ejercicio de la actividad delegada; tros. La condición de Jefe, es decir, de superior
o cabeza del cuerpo constituido por el conjunto
c) la delegación no deberá importar un de los ministros, permite sostener razonable­
cercenamiento de los atributos constituciona­ mente que también ostenta esa misma condi­
les del Presidente como Jefe de la Administra­ ción respecto de cada uno de estos individual­
ción públicaC34). mente considerados.

Aun cuando se entienda que el Presidente


ya no es titular de la Administración, sitial
que la nueva Constitución — entonces— re­ titución le atribuye (v.gr.: es el único Ministro
servaría para el Jefe de Gabinete, de todos que la Constitución menciona como destina­
modos la pauta fundamental deberá ser la tario posible de delegación directa— art. 100,
señalada: procederá la delegación de todas inc. 4— ; coordina, prepara, convoca, y preside
aquellas facultades de índole administrativa — en ausencia del Presidente— las reuniones
que, por encontrarse enunciadas en el art. 99, de gabinete — art. 100, inc. 5— ; hace recaudar
no han sido objeto de traspaso en su titularidad las rentas de la Nación y ejecuta la Ley de
al nuevo funcionario. Presupuesto — art. 100, inc. 7—; refrenda los
decretos reglamentarios de las leyes, los men­
3.2. Delegación del Presidente a los Minis­ sajes que promuevan la iniciativa legislativa
tros — art. 100, inc. 8— y los decretos delegados—
art. 100, inc. 12—).
Con arreglo al principio de jerarquía, la
delegación de facultades debe realizarse res­ En definitiva, así como antes de la reforma
petando la pirámide jerárquica. el Presidente, en tanto Jefe o titular de la
Administración general del país, era superior
Esa ha sido la posición de la Procuracióndel jerárquico de los ministrosí38) ahora, el des­
Tesoro de la Nación, para la cual -—con base en
los arts. 87 y 88 de la antigua redacción cons­
titucional y la lev de ministerios-— resultaba (35) Dictámenes, 119-83.
improcedente una delegación efectuada de (36) Cfrme. art. 3*, ley 19.549 y punto 5 del
manera directa por el Presidente a un Subse- anexo I del decreto 260/83.
(37) Ver, por ejemplo, C assag ne , El Jefe de
Gabinete, en “Primeras Jomadas...”, ob. cit>,
(33) Punto 1 del Anexo I del decreto 260/83. pág. 18.
(34) Punto 1 del Anexo I del decreto 260/83, í38) C a ssag ne , Derecho Administrativo, t. I,
párrafo segundo. pág. 290.
ADMINISTRACION GENERAL DEL PAIS Y DELEGACIONES... ( l 163) 389

prendimiento (delegación impropia) del ejer­ se encuentra el ejercido de la administración


cicio de esa administración general a favor del general del país (art. 100, inc. 1).
Jefe de Gabinete, coloca a éste, en ese aspecto,
como una nueva instanciajerárquica entre los Si entendemos que el Jefe de Gabinete es el
Ministros y el Presidenteí39). titular de la Administradón, nada obsta a la
deíegadón de facultades concretas que hagan
En esta hipótesis y con referencia al ejerci­ al ejerddo de tal administradón, en favor de
cio de la administración general del país, debe los ministros.
formularse un comentario aparte.
Si, en cambio y como propidamos, se consi­
3.3. La delegación, por el Jefe de Gabinete dera al Presidente titular de la Adímnistra-
dón, cualquier deíegadón que el Jefe de Gabi­
Si se acepta que el Presidente es el titular de nete realice en la materia, deberá contar con
la administración, cuyo ejercicio ha sido “dele­ la previa autorizadón presidendal. Ello se
gado impropiamente” por la Constitución ál explica dado que, al no ser aquél el titular de
Jefe de Gabinete, cualquier delegación que la potestad, estará — técnicamente— subde­
éste, a su vez, pretenda realizar de tal ejercicio legándola en los ministros. Para poder efec­
en favor de algún Ministro, deberá ser expresa­ tuar tal subdelegación de una facultad que no
mente autorizada por aquél. le es propia, necesitará la venia de quien la
detenta, en el caso, el Presidente.
Ello, porque, en ese caso, técnicamente, la
delegación que el nuevo funcionario realizaría Con la misma pauta de razonamiento, y
en el Ministro, sería una subdelegación nece­ atendiendo a la tesis del carácter administra­
sitada de la autorización del Presidente en tivo del poder reglamentario, consideramos
tanto titular de la facultad transferida. que no existirían impedimentos para la dele-
gadón de la facultad de expedidón de los actos
Si, en cambio, se considera que el Jefe de y reglamentos a ios que alude el art. 100, inc.
Gabinete es el titular de una competencia 2 del texto constiturional.
desconcentrada para la administración gene­
ral del país, él puede delegar per se, sin auto­ Igual criterio corresponde adoptar acerca
rización previa del Presidente, con excepción de la atribudón — eminentemente adminis­
de las facultades administrativas reservadas trativa— de nombramiento de empleados de
por la Constitución al Presidente y que ese la administradón (art. 100, inc. 3).
haya delegado en aquél.
También resulta delegable, en nuestra opi­
nión, el aspecto formal del envío al Congreso
3.3.1. Delegación del Jefe de Gabinete en los
de los proyectos de ley de ministerios y presu­
ministros
puesto, siempre y cuando se haya cumplido
con su previo tratamiento en acuerdo de gabi­
La delegación del Jefe de Gabinete eri favor
nete y aprobadón del Poder Ejecutivo (art.
100, inc. 6).
se que él reviste el carácter de órgano superior
respecto del resto de los jefes departamenta­ En fin, ha de ser con arreglo a tal directriz
les. que deberá determinarse en cada caso concre­
to la admisibilidad de la deíegadón.
En este caso, es factible elaborar una pauta
similar a la establecida para determinar la Como ejemplo de facultad no delegable,
procedencia de las delegaciones presidencia­ puede señalarse la concurrenda mensual que
les. el Jefe de Gabinete debe efectuar al Congreso,
para informar sobre la marcha del gobierno,
Si se analizan las potestades constitucio- exponiéndose al voto de censura y a la even-
nalmp-ntA~ ntnrp-aHas a la.... fípú ra creada,- Anue-
-------------O ------------- ---- .— ~~S3> ' - £u.8lI remoción.
den discernirse atribuciones de carácter ad­
ministrativo y otras de tipo político. 3.4. La cuestión de la avocación presiden­
cial. La revocación de la delegación
Entre las atribuciones de orden administra­
tivo — por ende, susceptibles de delegación— Interesante cuestión se plantea si se anali­
zan las posibilidades de avocadón por parte
del Presidente, respecto del ejerddo de la
( 39) D r o m i- M e n e m , ob cit., p á g . 3 5 4 . administradón general del país.
890 JULIO RODOLFO COMADIRA y FABIÁN OMAR CANDA

En principio, y si se entiende que ha existido rior, sino porque su requerimiento constituye


una desconcentración de competencias en for­ una exigencia procesal (ley 19.549 [ED, 42-
ma exclusiva a favor del nuevo funcionario, 917], art. T-, inc. d H 42).
parecería —atendiendo a la doctrina (■«)— ,
que, en estos casos, ía avocación parecería De acuerdo, entonces, con este criterio
procedente. interpretativo, y en el marco de la postura que
considera al Jefe de Gabinete titular de la
No es posible, sin embargo, olvidar que, administración, no existiría óbice para la
positivamente, el principio contrario está ex­ avocación presidencial.
puesto en el art. S9in fute de la LPA, en tanto
preceptúa, sin efectuar distinción alguna en­ No se nos escapa que el criterio expuesto se
tre competencias exclusivas y no exclusivas, basa en la interpretación de normas de nivel
que la avocación será procedente a menos que legal y reglamentario actualmente vigentes,
una norma expresa disponga lo contrario. ; pero referidas a competencias fijadas en un
marco constitucional diferente.
Es decir que el principio general, en materia
de avocación es -—atan en el caso de competen­ De todos modos, es posible acudir a ellas en
cias atribuidas con exclusividad al inferior, la medida en que traducen un temperamento
dado que, reitero, la ley no distingue— su no contradictorio con la Constitución reforma­
procedencia, a excepción de norma expresa da y no existe otra normativa general de
que las prohíba(41). referencia.

Ciertamente, ese principio es relativizado Desde otra perspectiva, cabe puntualizar


por el art. 2®, in fine de la reglamentación déla que si se considerara a las competencias del
LPA (decreto 1759/72, t.o. 1991), al determi­ Jefe de Gabinete meramente delegadas de
nar que los ministros y demás funcionarios modo impropio — como pensamos, en los tér­
enunciados en la disposición no pueden minos antes indicados— el Presidente, en
avocarse al conocimiento y decisión de asun­ tanto titular de la función, también podría
tos de competencia de los inferiores, cuando revocar parte de la delegación siempre que
ana norma ha atribuido competencia exclusi­ dicha revocación no implicara un vaciamiento
va a éstos. de las competencias de aquél.

Como bien observa G o n z á l e z A bzac , en vir­ Y decimos revocación de la delegación, y no


tud del texto expreso de dicha norma regla- avocación, porque en esta tesitura, al ser las
nentaria, “los ministros y órganos directivos competencias del Jefe de Gabinete meramen­
de entes descentralizados no pueden avocarse te delegadas, y no propias, procede dejar sin
cuando la competencia del inferior fuese ex­ efecto la delegación y no la avocación, pues
clusiva. Es decir: cuando hubiese descon­ esta última sólo es referible a las competen­
centración; cuando se tratase de dictámenes cias propias del inferior y no a las delegadas.
previos que (como el proveniente de la aseso­ Compartimos, pues, laidea de que la avocación
ría jurídica permanente) deban requerirse no es el signo inverso de la delegacióní43).
obligatoriamente, etc.”. '
En cualquier caso, estimamos que el Presi­
Pero, añade agudamente: “...El presidente dente podría fijar, por vía reglamentaria, pau­
de la Nación no resulta impedido de avocarse tas razonables para el ejercicio dé la adminis­
por la competencia exclusiva del inferior la. tración confiado al Jefe de Gabinete.
exclusividad es tal respecto de otros órganos,
pero no del presidencial... El presidente, por lo 3.5. Delegaciones preexistentes del Presi­
tanto, sólo está imposibilitado de avocarse al dente a los ministros
pronunciamiento de dictámenes de requeri­
miento obligatorio, no ya por la competencia Las delegaciones presidenciales preerdsten
exclusiva o la idoneidad específica del infe- tes vinculadas con la administración general
del país, deben analizarse valorando, si el

(4°) H éctor J. E scola » Tratado General de


Procedimiento Administrativo, Bs. As., 1981, (42) R a f a e l G onzález Abzac , La competencia
pág. 164. de los árganos administrativos, ED, 49-885.
( 41) G ordillo , ob. cit., t. 1, IX-31, 11.(4), (43) G on zález N a v a rro , en Organización y
prim era parte. procedimiento..., ob. cit., pág. 257.
ADMINISTRACION GENERAL DEL PAIS Y DELEGACIONES... (L 163) 891

Presidente continúa, o no, siendo titular de la 4.2. La existencia de la delegación, aun


administración. impropia, revela vinculación jerárquica, en el
caso entre el Jefe de Gabinete y el Presidente
Si es titular, consideramos que debe enten­ de la Nación.
derse que el constituyente, al establecer que el
ejercido de dicha administración compete al El Presidente es, por expresa prescripción
Jefe de Gabinete, quiso que ésta le llegue constitucional, Jefe del Gobierno. Este último
delegada sin cortapisas ni limitaciones. término adquiere, así, un significado diverso
del tradicional en nuestro sistema político,
Es decir, el Presidente, en virtud del juego porque él no se refiere, ahora, en esa prescrip­
de los arts. 99, inc. 1, y 100, inc. 1 de la ción (a rt 99, inc. I 9), a los tres poderes (Cons­
Constitución, asume la titularidad de las atri­ titución Nacional, Segunda Parte, Titulo Pri­
buciones inherentes a la administración gene­ mero, Gobierno Federal), sino sólo al Poder
ral del país, mientras que su ejercicio es, a su Ejecutivo.
vez, delegado simultáneamente, de modo im­
propio, en el Jefe de Gabinete. Esta Jefatura supone, necesariamente, como
competencia propia y originaria, esencial a
En esta hipótesis, la subdelegación del ejer­ ella, la Jefatura de la Administración. Sin la
cicio de determinadas atribuciones de admi­ Jefatura de ésta na hay Gobierno posible.
nistración en los Ministros, debe ser autoriza­
do por el Presidente de la Nación. 4.3. No enerva las conclusiones expuestas la
cláusula transitoria duodécima de la Consti­
Si el titular de la administración es el Jefe tución, según la cual hasta que sea designado
de Gabinete, el problema se simplifica: las el Jefe de Gabinete sus facultades serán ejerci­
delegaciones que — con anterioridad a su asun­ das por el Presidente de la República.
ción— haya efectuado el Presidente en favor
de los Ministros son legítimas. Luego de asu­ En efecto, al atribuir directamente la Cons­
mir, el Jefe de Gabinete (nuevo titular de la titución el ejercicio de la función administra­
administración) podrá revocarlas, reasu­ tiva al Jefe de Gabinete (delegación impro­
miéndolas. pia), sólo ella puede válidamente disponer,
con carácter general, la suspensión de esa
delegación hasta la asunción de su destinata­
4 rio.
CONCLUSIONES 4.4. Cual qui era sea la postura que se adop­
te, el Presidente puede delegar sus atribucio­
A la luz de todas las consideraciones ex­ nes relativas a la administración general del
puestas es posible sentar las siguientes con­ país, en el Jefe de Gabinete.
clusiones:
Si el Jefe de Gabinete es, en efecto, un
4.1. La Constitución asigna al Jefe de Gabi­ órgano desconcentrado para la titularidad y
nete el ejercicio de la administración general ejercicio de la función administrativa, la dele­
del país, pero atribuye al Presidente de la gación del Presidente a su favor de las faculta-
Nación la responsabilidad política por ella. •des administrativas reservadas a éste por la
Constitución, procede en razón de la jerarquía
Siendo así, la competencia del Jefe de Gabi­ y de la identidad de materia.
nete no puede considerarse, en rigor,
desconcentrada— pues en la desconcentración Si el Jefe de Gabinete es un mero delegado,
la responsabilidad corresponde, en principio, nada impide que el titular de la función am­
al órgano desconcentrado— , ni tampoco dele­ plía si marco ds lí* delegación.
gada en sentido propio —porque la atribución
le viene, directamente, de la norma y no de un En cualquier caso la delegación procederá
órgano delegante— . con arreglo a los criterios tradicionales de
distinción entre facultades políticas o de go­
Media, pues, en el caso, una delegación bierno y administrativas.
impropia a favor del Jefe de Gabinete, del
ejercicio de la administración general del país, 4.5. La viabilidad de que el Presidente dele­
con preservación para el Presidente de la gue facultades directamente en los Ministros,
titularidad o jefatura de ésta. depende del rango que se otorgue al Jefe de
892 JULIO RODOLFO COMADIRA y FABIÁN OMAR CANDA

Gabinete. Si es superior de aquéllos la delega­ derar atribuido ese ejerddo sin limitadones,
ción debe respetar la línea jerárquica y, por motivo por el cual deben caer las delegadones
ende, la delegación directa no es admisible; si, previas, sólo subdelegables, a su vez, previa
por el contrario, es un Ministro más, ésta es autorizadón presidendal.
procedente.
De corresponder al Jefe de Gabinete la
A nuestro juicio, el Jefe de Gabinete, en titularidad de la fondón adxninistratrva, las
cuanto superior o cabeza del cuerpo de minis­ delegadones previas pueden mantenerse o
tros es, también, superior de cada uno de ellos revocarse, según el criterio discredonal de
individualmente considerados. aquel fundonario.

4.6. De considerarse al Presidente titular de


la función administrativa, el Jefe de Gabinete 5
no puede delegar facultades correspondientes
al ejercido de-dicha fundón sin autorizarión REFLEXION FINAL
presidendal, pues esa transferenda implica
una subdelegación. No dudamos de que será la práctica consti-
tudonal la que, en definitiva, termine de colo­
En esta hipótesis, el Presidente también car los hitos demarcatorios de las facultades
puede reglamentar razonablemente el ejerd- presidendales y del Jefe de Gabinete, acla­
do de las facultades delegadas por la Consti- rando, por añadidura, el panorama atinente
tudón al Jefe de Gabinete. al estudiado aspecto de las delegadones.

4.7. De estimarse que el jefe o titular déla No obstante, atendemos a la significadón


administradón es el Jefe de Gabinete, éste jurídico política que el tema entraña —nótese
puede delegar per se, salvo las atribudones que la nueva institudón file creada, entre
administrativas que, reservadas por la Cons­ otros motivos, para otorgar “oxígeno” a los
titución al Presidente, éste le haya delegado a gobiernos constitudonál es en momentos difi-
aquél. dles para sus gestiones, a través del recambio,
voto de censura mediante, del Jefe de Minis­
4.8. Si se acepta que el Jefe de Gabinete tros—- estimamos por demás pertinentes que
titulariza la fundón administrativa como ór­ desde ya la doctrina vuelva a sus ojos sobre
gano desconcentrado, la avocadón presiden­ esta cuestión, brindando, desde una perspec­
dal es procedente en el marco legal y regla­ tiva objetiva, un análisis de las distintas va­
mentario vigentes. riables viables y sus posibles consecuendas.

4.9. Si, por el contrario, se asigna al nuevo Como cuestión de fondo subyace el siguiente
fundonario la condidón de delegado impro­ interrogante: ante una hipotética situadón de
pio, el Presidente, en tanto titular de la fun­ inestabilidad gubernamental, ¿Qué es.más
dón, puede revocar, pardalmente, la delega- conveniente para la preservarión délas insti-
dón en casos de irregularidad o inconvenien- tudones democráticas? ¿un Presidente caren­
da en el ejerddo. te de potestades efectivas en el ámbito admi­
nistrativo? ¿o, por el contrario, un Ejecutivo
4.10. Las delegadones presidendales pre­ que, justamente, ante la señalada situadón
existentes a la reforma constitudonál, depen­ de fragilidad institudonal, pueda requerir el
den en su validez de la postura que se adopte. entero respaldo del cuerpo administrativo,
instrumentando, a través de él, las medidas
Si el Jefe de Gabinete sólo ejerce la adminis­ que estime pertinentes para contribuir a la
tradón, sin titularizarla, corresponde consi­ superadón de la crisis?