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Filosofía de la historia

Juan Bernardino Maldonado González


Luis Antonio Sánchez Farías
Susan Itzel Torres Pacheco

“La formulación del hecho histórico y la objetividad del historiador”

<<El talento de los historiadores de gran prestigio consiste en hacer verosímiles las
inverosimilitudes de la historia>>
Gustave Le Bon

Sin duda uno de los aspectos fundamentales que busca el historiador, es


precisamente la objetividad. Ésta es una de las principales cualidades que tienden a
tener, las distintas ciencias, pero principalmente las naturales, ya que en general los
científicos que parten de un mismo hecho llegarán a los mismos resultados, aunque
cabe mencionar que este no es un tema del cual profundizaremos. La historia como
ciencia, tiende a tener ciertos factores que ponen en manifiesto la duda de la
objetividad que proporciona.

Hay ciertas circunstancias, por decir así, acerca del historiador en cuanto a su
objetividad y la manera en que aborda un hecho. Para esto, citaremos a W.H. Walsh,
en su libro Introducción a la filosofía de la historia, nos menciona que hay ciertos
factores que influyen en los historiadores y al mismo tiempo se convierten en
problemas fundamentales que obstaculizan, para generar esa objetividad, entre los
factores que él menciona se encuentra en primer lugar, gustos y aversiones
personales, en segundo lugar los prejuicios -como los llama e autor- los supuestos
asociados a la pertenencia del historiador a determinado grupo, en tercer lugar,
teorías antagónicas de interpretación histórica, en cuarto lugar, creencias morales1.
Todos estos factores son lo que ciegan completamente al historiador para que pueda
generar un conocimiento histórico objetivo a través de una fuente.

1
H. Walsh, “¿Puede ser objetiva la Historia?”, en Introducción a la filosofía de la historia,
México, Siglo XXI, 1983, pp 118-119

1
Por su puesto, que la única forma de que el historiador logre tener cierta objetividad
es quitando todos estos factores antes mencionados. En cierta forma todos estos
factores son en realidad, difíciles de eliminar totalmente, ya que el historiador lo tiende
a hacer, por naturaleza humana y en cierta forma es lo que determinamos como
subjetividad, la cual es evidente en la interpretación de un hecho. Estos factores
repercutirán en el historiador, pero al momento de redactar un discurso histórico el
historiador debe recurrir a las fuentes, investigarlas, interpretarlas, pero sobretodo
comprenderlas, ya que, como lo dice Florescano, “por los rasgos peculiares del
conocimiento histórico, a la práctica de la historia puede llamársele el oficio de la
comprensión”2 y para adquirir un conocimiento debemos comprender exactamente
aquello que estamos conociendo, por lo tanto la Historia debe estar comprometida
con la generación de conocimientos, aunque los historiadores no puedan ser del todo
objetivos.

El compromiso del historiador, como científico, es generar un conocimiento, pero si el


historiador no puede ser del todo objetivo, ¿Puede un historiador generar un
conocimiento objetivo?, la respuesta es sí, porque un conocimiento debe ser por
completo objetivo, y esto es porque el conocimiento: “está determinado por la cosa,
por el objeto, por lo que está ahí”3, es decir, en el conocimiento no debe intervenir la
voluntad del sujeto, porque si está interviene, éste no tendrá su esencia fundamental.

Continuando sobre la manera en que el historiador puede llegar a ser objetivo a la


hora de abordar un hecho histórico, tiene que ver indudablemente con las fuentes por
las cuales, fungen como el medio que explica un hecho en particular. Ciertamente el
tipo de fuente por la que se apoye el historiador, maneja cierta objetividad. Entre las
distintas fuentes que puede utilizar un historiador para explicar un tema, van desde
libros especializados, revistas especializadas, tesis, documentales, películas,

2
Enrique Florescano, “La función social del historiador”, en La historia y el historiador, 3°
edición, México, Fondo de Cultura Económica, 2003, 91 pp, p 67

3
Josef Pieper, El descubrimiento de la realidad, Madrid, Rialp, 1974, 239 pp, p 43.

2
crónicas, documentos oficiales, vestigios etc. Todos ellos con el fin de ser utilizados
objetivamente por el historiador.

Parte fundamental del historiador es realizar una crítica, un análisis de las fuentes, las
cuales se irán recopilando y formando parte, para ser plasmadas en una explicación
textual, alcanzando así cierta objetividad. Las fuentes antes mencionadas son un
medio también por el cual el historiador plasma esa explicación del hecho en
particular, como es en el caso de una revista especializada la cual tiene como fin dar
a conocer acerca de un hecho, pero justificándolo por la investigación, con base en
las distintas fuentes con el fin de esa formulación del hecho.

Para poder formular el hecho histórico primero se debe “limitar el campo de sus
investigaciones. ¿En el océano de la historia universal, que hechos elegirá para
recogerlos?”4, ya que la Historia puede estudiar cualquier campo en el cual el hombre
actué, es necesario delimitar hacia donde se va a enfocar el estudio que se realizará.

Para explicar dicho hecho histórico, el historiador debe comprender este proceso, por
lo tanto, es primordial acudir a las distintas fuentes y mediante estas comprobar la
veracidad para lo cual utilizará las metodologías otorgadas por las escuelas que han
formulado algunas corrientes historiográficas. Es importante considerar las
problemáticas a las que se enfrenta el historiador ya que pretende difundir la
información necesaria que dará pauta a la aprehensión de un conocimiento.

El hecho histórico, está lleno de acontecimientos que ocurren en la vida cotidiana, sin
embargo, es necesario que generen un fenómeno, para que este actúe como
evidencia y facilite sus estudios. Por medio de esta evidencia el historiador
interpretara y le dará un significado al acontecimiento. Las evidencias pueden ser
diversas, pero serán las que den validación al hecho, las cuales aludirán a una
descripción del hecho para generar una explicación.

4Charles Langlois y Charles Seignobos, “Agrupación de hechos”, en Introducción a los


estudios históricos, tr. Domingo Vaca, La Pléyade, Buenos Aires, 237 pp, p 173.

3
Un ejemplo que puede unir ambos aspectos en la labor del historiador –la formulación
del hecho histórico y la subjetividad del historiador-, son los testimonios, los cuales
inicialmente se podrían determinar como subjetivos, sin embargo, podemos utilizar
esa información para realizar un análisis, y cuestionar la veracidad de los testimonios.
Generando un contraste entre los discursos emitidos por nuestras fuentes, sin
embargo, debemos de ser muy cuidadosos en las descripciones, ya que están serán
una parte importante para determinar el sustento en el planteamiento del hecho
histórico.

4
Bibliografía:

FLORESCANO, Enrique, La historia y el historiador, 3° edición, Fondo de Cultura


Económica, México, 2003, 91 pp.

LANGLOIS, Charles y Charles Seignobos, Introducción a los estudios históricos, tr.


Domingo Vaca, La Pléyade, Buenos Aires, 237 pp.

PIEPER, Josef, El descubrimiento de la realidad, Rialp, Madrid, 1974, 239 pp.

SUAREZ, Federico, Reflexiones sobre la historia y sobre el método de la investigación


histórica, Rialp, Madrid, 1997, 257 pp.

WALSH, Henry, Introducción a la filosofía de la historia, Siglo XXI, México, 1983, 256
pp.