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GRADO 6º SECRETARIO ÍNTIMO

El rey Salomón para cumplir su promesa con su aliado Hiram Segundo,


rey de Tiro, le entregó, antes de la terminación del Templo, veinte ciudades en
la provincia de Galilea. Este último, que había venido a Jerusalén para ayudar
a cumplir los postreros deberes para con el Maestro Khurum, se fue a conocer
las ciudades que le habían obsequiado; y encontrándolas casi deshabitadas, y
en decadencia, con los campos que las circundaban estériles y sin cultivo, con
muy pocos habitantes, rudos en hábitos y costumbres, de manera que esa
provincia, en aquella condición iba ser más bien una carga para su tesoro en
lugar de representarle una fuente de entradas; llegó a la conclusión, de que su
aliado, no obstante su honor real y buena fe masónica, había cumplido su
promesa solamente en la letra, mientras que la había roto en su espíritu;
cuando en verdad, la intención de Salomón fue, antes de ponerlo en posesión,
de reconstruir y de adornar las ciudades, poner colonias en el campo, y de
cambiar el desolado e inhospitalario desierto en jardines cultivados, campos y
praderas florecientes; haciéndolas dignas de la aceptación de su aliado, y de
esta manera cumplir fielmente con su propio compromiso.
En este grado se nos enseña particularmente a tener celo y lealtad; de
ser desinteresados y benévolos, y de actuar cómo pacificadores en caso de
disensiones, disputas y pleitos entre los hermanos.
El hombre generoso no se preocupa de no dar más de lo que él recibe;
pero prefiere que el balance en el libro de los beneficios sea a su favor. Aquel
que ha recibido enteramente pago por todos los beneficios y favores que ha
conferido, se asemeja a un pródigo, que ha consumido todo su patrimonio. Y
después se lamenta encontrar su tesoro vacío. Aquel que corresponde los
favores con la ingratitud incrementa, en lugar de disminuir, el caudal del que
obsequia; y aquel que no puede retornar un favor es igualmente pobre, ya sea
que su incapacidad provenga de su pobreza de espíritu, vileza de alma o
indigencia pecuniaria.

La generosidad y un espíritu liberal convierten al hombre a ser humano y


genial, de corazón abierto, franco y sincero, esforzado en hacer el bien, de
genio ligero y contento, y un genio del bien para la humanidad.
Un hombre de estas cualidades procura proteger a los débiles contra los
abusos de los más fuertes, y a los indefensos contra la rapacidad y astucia.

Él es capaz de socorrer y confortar al pobre, y un guardián, bajo Dios, de


sus inocentes e indefensos pupilos. El valoriza a los amigos más que las
riquezas o la fama, y a la gratitud más que al dinero o el poder. Un hombre así
es noble por el privilegio de Dios, y sus escudos de armas y blasones se
encuentran registrados en el gran libro de la heráldica del cielo. Porque nadie
puede ser un buen Masón, al igual de un perfecto caballero, si no es generoso,
liberal y desinteresado. El ser liberal, pero sólo con lo que es de nosotros; ser
generoso, pero sólo cuando hayamos sido primero justos; dar cuando esto
significa para nosotros un sacrificio del hijo o de las comodidades, esto es
Masonería en realidad. El hombre generoso no puede sino lamentar el que se
produzcan disensiones y disputas entre sus hermanos. Solamente los seres
inferiores y miserables se pueden deleitar en las discordias. La ocupación más
triste de la humanidad consiste, en agenciarse para que los hombres piensen
mal los unos de los otros, como lo hacen la prensa, y con mucha frecuencia el
púlpito cambiando papeles con las asambleas electorales y las tribunas. El
deber de cada Masón es, de esforzarse para conseguir que cada hombre
piense mejor de su vecino; de calmar, en lugar de agravar las dificultades;
hacer reconciliar a aquellos que se han separado o se han distanciado; guardar
de que los amigos no se conviertan en enemigos, y de procurar, de que los
enemigos se conviertan en amigos. Para lograr todo esto necesita el Masón
controlar sus propias pasiones, no ser irreflexivo y precipitado, ni pronto en
darse por ofendido, ni tampoco fácil de encolerizarse.

Cuando vea el Masón que se ha producido una disputa o nota que hay
odio entre los hermanos, entonces comprenderá que la Masonería se ha
ahuyentado: porque Masonería significa PAZ, CONCORDIA y AMOR
FRATERNAL.

Estas son las lecciones de este grado. Habéis prometido que ellas serán la
pauta, la ley y el guía de vuestra vida y conducta.
MORAL DE ESTE GRADO
Respetemos los secretos de nuestros HH.·. Y permitamos que se
descubran y divulguen, siendo curiosos para estudiar y aplicar todo cuanto
vaya en pro de la Institución y de la Humanidad.

GRADO 7º- PREBOSTE O JUEZ


Los que son investidos con el poder del juicio deben juzgar las causas
de todas las personas vertical e imparcialmente, sin ninguna consideración
personal del poder del fuerte, o del soborno de los ricos, o de las necesidades
de los pobres. Ésta es la regla cardinal que nadie disputará, aunque muchos
son incapaces de observarla. Pero deben hacer más. Deben deshacerse del
prejuicio y de la preconcepción. Deben oír pacientemente, recordar con
exactitud, y considerar cuidadosamente los hechos y los argumentos ofrecidos
ante ellos. No deben saltar precipitadamente a conclusiones, ni formar sus
opiniones antes de que hayan oído a todos. No deben presumir crimen o
fraude. No deben ser gobernados por el orgullo obstinado de la opinión, ni ser
demasiado fáciles y condescendientes con las opiniones y los argumentos de
otros. Al deducir del motivo del acto probado, no deben asignarle al acto ni los
mejores motivos ni los peores, sino solamente ésos que ellos considerarían
justos y rectos para que el mundo les asigne, si ellos mismos lo habrían hecho;
ni deben esforzarse de crear muchas pequeñas circunstancias que no pesan
nada por separado, pesan mucho juntas, para probar su propia agudeza y
sagacidad.
El daño y la injusticia una vez hechos no pueden deshacerse, pues son
eternos en sus consecuencias; una vez cometidos son contados en el pasado
irrevocable. El mal que se hace contiene su propia pena merecida tan
seguramente y tan naturalmente como la bellota contiene el roble. Sus
consecuencias son su castigo.
El castigo no es la ejecución de una sentencia, sino la ocurrencia natural
y lógica de un efecto. La Masonería, mediante sus enseñanzas, se esfuerza
por refrenar a los hombres de cometer injusticia y actos incorrectos y de
atropello. Aunque no intenta usurpar el lugar de la religión, sin embargo su
código de moral procede sobre principios diferentes a la ley municipal, y
condena y castiga las ofensas que ni esa ley castiga ni la opinión pública
condena. En la ley Masónica, engañar y pasarse de listo en el comercio, en las
cortes, en política, se juzgan no más veniales que el hurto; ni una mentira
deliberada que el perjurio; ni la calumnia que el robo; ni la seducción que el
asesinato.
Seamos justos, entonces, en juzgar los motivos de otros hombres.
Sabemos muy poco de los méritos o de los deméritos verdaderos del
prójimo. Muy rara vez podemos decir con certeza que este hombre es más
culpable que aquel, o incluso que este hombre es muy bueno o muy malo. A
menudo las personas más viles dejan detrás de ellas reputaciones excelentes.
Hay muy pocos de nosotros que, en cierta etapa de nuestra vida, no hayamos
estado al borde de cometer un crimen. Cada uno de nosotros puede mirar
atrás, y estremeciéndonos, ver el momento en que nuestros pies se posaban
sobre los despeñaderos resbaladizos que sobresalían del abismo de la
culpabilidad; y cuando, si la tentación hubiera sido un poco más urgente, o un
poco más continua, si la pobreza nos hubiera presionado un poco más
duramente, o si un poco más de vino hubiera turbado más nuestro intelecto,
destronado nuestro juicio, o inflamado nuestras pasiones, nuestros pies
hubieran resbalado, y hubiéramos caído, para nunca levantarnos otra vez.
¿Cuándo condenamos o compadecemos al caído, cómo sabemos que,
tentados como él, nosotros no hubiésemos caído como él, tan pronto, y quizás
con menos resistencia? ¿Cómo podemos saber lo que debemos hacer si
estaríamos sin empleo, el hambre asediando, flacos y hambrientos, en nuestro
hogar frío, y nuestros niños llorando por el pan? No caemos porque no estamos
lo suficientemente tentados. Ése que ha caído puede ser en su corazón tan
honesto como nosotros. ¿Cómo sabemos que nuestra hija, hermana, esposa,
podría resistir el abandono, la desolación, la angustia, la tentación, que
sacrificaron la virtud de la pobre hermana de la vergüenza? Quizás ellas
también no han caído, porque no han sido tentadas grandemente.
Seremos, por lo tanto, justos al juzgar a otros hombres, sólo cuando seamos
caritativos; y debemos asumir la prerrogativa de juzgar a otros solo cuando el
deber es forzado sobre nosotros; puesto que estamos casi tan seguros de
errar, y las consecuencias del error son tan serias. Ningún hombre necesita
codiciar el cargo de Juez; ya que al asumirlo se asume la responsabilidad más
grave y más abrumadora. Sin embargo la habéis asumido; todos la asumimos;
pues el hombre está siempre listo para juzgar, y siempre listo para condenar a
su vecino, mientras que estando sobre el mismo estado del caso él se absuelve
a sí mismo. Aseguraos, por lo tanto, de ejercitar el cargo cautelosamente y
caritativamente, para que no, al juzgar al criminal, se cometa un mal más grave
que aquel por el cual se condena, las consecuencias de lo cual deben ser
eternas.
En resumidas cuentas, por lo tanto, haced que el verdadero Masón
nunca olvide el solemne mandato necesario de tener presente en cada
momento de una vida ocupada: "No juzguéis, para no ser juzgado; pues con el
juicio que juzguéis vos seréis juzgado; y con la medida que norméis, vos seréis
medido otra vez." Tal es la lección enseñada al Preboste y Juez.
MORA DE ESTE GRADO
Debemos justicia igual a todos los hombres, con la mayor imparcialidad,
benevolencia y discreción.

Grado 8º INTENDENTE DE FÁBRICAS

En este grado has aprendido una gran lección. Nadie que no haya
Estudiado, aplicado y se haya familiarizado con la jurisprudencia y la
enseñanza masónica puede avanzar en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Tu todavía avanzas hacia la luz, hacia esa estrella que brilla en la distancia,
que es el emblema de la verdad divina, dada por el Creador al primer hombre y
que fue preservada aun en contra de todas las vicisitudes y a través del tiempo
en las tradiciones y enseñanzas de la Masonería. El que tanto avanzaras
depende de ti mismo. Aquí, como en todo el mundo, la oscuridad lucha con la
luz, y las sombras y las nubes intervienen entre la verdad y tú.
Cuando hayas sido imbuido por la moral de la Masonería, con la que estas
Y por un buen tiempo estarás exclusivamente ocupado, --cuando hayas
aprendido a practicar todas las virtudes que inculca: cuando se vuelvan tan
familiares como las deidades de tu casa; entonces estarás preparado para
recibir su alta instrucción filosófica y para ascender a las Alturas junto a
aquellos cuya luz y verdad se encuentra en el trono en la cima.
Paso a Paso los hombres deben avanzar hacia la perfección; y cada
grado masónico tiene por significado ser uno de esos pasos. Cada uno de ellos
es el desarrollo de un deber; y en el presente se te enseña caridad y
benevolencia; a ser un ejemplo de virtud para tus hermanos; a corregir tus
faltas y a hacer el esfuerzo por corregir las de tus hermanos.
Aquí como en todos los grados, se te presentan los emblemas y los
Nombres de la deidad, el verdadero conocimiento de AQUEL, cuyo carácter y
Atributos han sido el objeto principal de la Masonería a perpetuar. Apreciar su
infinita bondad y grandeza, confiar implícitamente en su providencia,
reverenciar y venerarlo como el Supremo Arquitecto, Creador y Legislador del
universo es la tarea por la distintiva propiedad de un hombre es la búsqueda y
el seguimiento de la verdad. Por lo tanto, cuando nos relajamos de nuestros
cuidados y preocupaciones, es entonces cuando logramos ver, oír, y aprender
un poco; y damos la estimación al conocimiento de las cosas, ya sean
obscuras o maravillosas, como la base para una vida feliz.
La Verdad, la Simplicidad y el Candor son parte de la naturaleza de la
humanidad. Lo que es virtuoso consiste de Sagacidad y la percepción de la
verdad, o en la preservación de la Sociedad Humana, dando a cada hombre su
deber y
observando la fidelidad de los contratos; o en la grandeza y firmeza de una
mente elevada y no sometida; o en la observación del orden y la regularidad de
todas nuestras palabras y acciones que consisten de Moderación y Abstinencia
La Masonería a través de los tiempos ha preservado de manera religiosa esa fe
iluminada de donde fluye la sublime Devoción, el sentimiento de Fraternidad
fruto de los buenos trabajos, el espíritu de indulgencia y la paz, la esperanza
dulce y el consuelo afectivo; e inflexibilidad en el cumplimiento de las tareas
más arduas y dolorosas.
MORAL DE ESTE GRADO
Debemos justicia igualdad a todos los hombres, con la mayor
imparcialidad, benevolencia y discreción.

GRADO 9º - ELEGIDO DE LOS NUEVE


Si la leyenda en su enseñanza invoca un justo castigo, no es menos
expresable la muerte que acontece y otorga contento a quien no la ha
solicitado, sin embargo entre estos dos extremos, el matiz de la naturaleza nos
invita a interpretar la significación de dos elementos componentes de la
leyenda del grado, la caverna y el manantial, pero no es posible tratarlos como
elementos independientes en la intensidad de la leyenda, sino que son parte
como escenario de un conjunto de acontecimientos llamados La Leyenda del
Grado Noveno.

La caverna, que recibe a Johaben y el manantial que calma su sed, son


el final del camino anhelado y el escenario del castigo que en forma de
venganza sucede. He aquí la debilidad del carácter humano, o la falta de
control de Johaben o la turbulencia de un instante de exaltación que suscitan
un hecho que corresponde a la justicia, el castigo como ejemplo social, que es
obligación del Magistrado, en esta ocasión encarnado en la figura del Rey.

Si la caverna representa la prisión del espíritu y la inteligencia, dadas


estaban las condiciones para privar a Johaben de todo razonamiento, por lo
que no sería culpable de sus actos al estar desprovisto de razón, en tal sentido
la gracia absolutoria del Rey, tildada de misericordia, estaría acorde a la
condición del estado espiritual de Johaben en la caverna.

En la caverna subyacen las debilidades humanas, las sombras del


temor, el espíritu exaltado del vengador, la culpa tormentosa del asesino y la
involución del Ser que desencadena en hechos no previstos, la muerte como
venganza y el puñal como verdad, nada más alejado de la ley.

El manantial de la leyenda, representa el descanso y la pureza de la


naturaleza dadora de vida, representa el tiempo transcurrido en el que el
hombre madura y se libera de la ignorancia y el obscurantismo, de la impostura
y las supercherías, es decir se limpia de los vicios, para emerger desinteresado
y patriótico para bien de la sociedad, ¡pro patria et populo!
La recreación de la leyenda en la naturaleza de una caverna, expresada
como prisión del espíritu y la inteligencia, no es cosa nueva al imaginario
masónico, su visión más profunda esta expresada en el libro séptimo de la
República de Platón, en el que plantea un mito de fuerza sobrecogedora que
representa la naturaleza humana en relación a la ignorancia, el mito de la
caverna.

Platón, simboliza en este mito, al hombre que no ha llegado más que a


un conocimiento sensible, un conocimiento de las sombras que ocultan la
verdad, por lo que es llamado a meditar, a filosofar para obtener la sabiduría
más elevada, la idea del bien, a través de la cual educar al pueblo en busca de
la felicidad, aun a costa del riesgo que esto comporta, ¡pro patria et populo!

El hombre desde el principio de los tiempos ha actuado en defensa


propia, de su familia, de su comunidad o credo, para esto en la evolución de las
sociedades, ya en las primeras ciudades estado, en el imperio Sumerio, cuna
de la civilización, los gobernantes se preocuparon de un aspecto fundamental
de la conducta del hombre que afecta a la sociedad, la VENGANZA, cuyo más
alto agravio es el asesinato y decidieron que esto debía ser regulado para la
sociedad. En el año 2050 a.c. se creó uno de los primeros Código de leyes, el
Código de Ur-Nanmu, el cual consideraba la reparación económica de los
daños, excepto entre otros agravios, el del asesinato.

Sin embargo el propósito humano en busca de justicia, fue


evolucionando y en el 1760 a.c. se crea en Babilonia el Código de Hammurabi
que aparte de contemplar la doctrina del anterior Código Sumerio, incluye la ley
del Talión, “Todo lo que hicieres te será hecho”, doctrina recogida por las
sagradas escrituras como el ojo por ojo y diente por diente, aun así el asesinato
no era materia de negociación, sino que estaba imputado y reclamado por la
justicia establecida. La estela de piedra en la que se grabaron las 282
sentencias que contiene este antiguo código del rey Hammurabi, se encuentra
actualmente en el museo de El Louvre, como fiel testigo de la imposición de la
ley ante la impostura del hombre, sus excesos y debilidades.
En el devenir histórico del pensamiento, la búsqueda de justicia, da paso
al derecho en busca de impartir justicia, y es la grandeza de la inspiración
romana en los legados griegos y en la necesidad del vasto imperio que
gobierna distintos pueblos culturalmente diversos, que concentran el corpus
legal más grande que rige hasta nuestros días atreves del Código
Napoleónico, llamado hoy en día Derecho Romano.
Infiérase entonces cuanto ha evolucionado el pensamiento del hombre
respecto de la justicia, como se la imparte y si en realidad el derecho es
justicia, pero duda no cabe, de que la venganza por la propia mano ha sido
vetada desde tiempos remotos. Ya los jueces fueron creados después del
éxodo por los hebreos para impartir justicia, consolidados los territorios de
Israel y Judá, se establecen los Reyes, Saúl, David, Salomón,….. Cuya
principal misión era la justicia, y sin embargo de producir muchas muertes, por
diferencias políticas, religiosas y tribales, establecen la conducta universal, de
que solo la ley impone la muerte y que en algunas ocasiones estaba justificada
si el beneficio era común al pueblo, sin embargo en todo este tránsito la
venganza que conlleva a la muerte no estaba permitida en el orden individual.
En el orden general del pensamiento, el castigo terreno emerge de la ley
establecida y el castigo divino proviene de Dios.
En otro orden de consideraciones y al margen de las occidentales, el
Hinduismo como filosofía de vida, va más allá y explica el mal al que conlleva
esta acción. No se trata, dice, de un castigo divino, sino de un sufrimiento que
mediante las leyes cósmicas acaba volviéndose en contra del asesino, por lo
que el delito no prescribiría, en esta filosofía no hay excepciones para castigar,
cada uno debe conocer las reglas del juego para conocerse a sí mismo y de
ese modo crecer espiritualmente o condenarse por la eternidad.
Por tanto el acontecimiento de desobediencia y venganza sucedido en la
caverna de la acción, no se limpia con la pureza cristalina y reparadora del
manantial, sino que invita a la reflexión tardía del mensaje final, en el que la
venganza no está permitida, si así fuera, porque premiar al infractor elevándolo
a una categoría que no corresponde en el orden universal.
CONCLUSIÓN

La leyenda se sitúa casi mil años antes de nuestra era, debemos


interpretarla emulando la vivencia en esa época o debemos comprenderla con
nuestro actual pensamiento educado para nuestro tiempo, que cambiaria en
tales extremos, la noción de castigo?, la noción de justicia? o la significación de
venganza y muerte?, ninguna cambiaria, ninguna seria diferente entre este
segmento de tiempo de tres mil años.
La caverna y el manantial, dos elementos de la naturaleza de
conocimiento sensible, que matizan el escenario de la desobediencia y la
venganza como describe el catecismo de este grado, evocan la participación
de la naturaleza en todo actuar del hombre.
El catecismo del noveno grado, tal como esta, debiera ser replanteado
en su retórica simbólica como idea de que la venganza esta presente en el
actuar de un maestro y de que el puñal sea elemento de verdad, el catecismo
debería considerar una retorica mas expresiva y velada en lo simbólico, que
una descripción directa de un hecho punible, y mas aun si el grado fue creado
para recompensar la fidelidad y el celo, estos no son justificativos para la
venganza como sucede. Aunque al final del catecismo se prohíbe la venganza,
pero en su contenido central se la justifica como elemento de justicia y
contentamiento. Interprétese la estructura del catecismo del grado y no sea la
simple opinión garantía de certeza.
INTRODUCCIÓN
El objetivo de estos grados (6.7.8.y 9) es recuperar algún atributo de la
Maestría masónica original, perdidos con la muerte de Hiram Abofe. Un análisis
cuidadoso revela que es uno de los grados más interesantes, completos y
tradicionales del Rito, y que ha conservado mucho de las Iniciaciones antiguas.
El Grado 6º nos enseña que no hay progreso alguno que no se deba a
la curiosidad, que debemos arriesgar la vida para aumentar nuestros
conocimientos.
El objetivo del 8º grado es trabajar para solucionar la miseria de los
pueblos. Difundir los principios de justicia, equidad e imparcialidad. Combatir el
fanatismo y la tolerancia religiosa Trabajar por la igualdad de todos los
hombres antes la ley.
El 8ºgrado nos enseña que es la propiedad, que no se refiere a algo
material, sino hacer propio algo en lo que creemos. <este grado nos inculca la
necesidad de la educación y saber manejar el conocimiento.
El acontecimiento de desobediencia y venganza sucedido en la caverna
de la acción, no se limpia con la pureza cristalina y reparadora del manantial,
sino que invita a la reflexión tardía del mensaje final, en el que la venganza no
está permitida, si así fuera, porque premiar al infractor elevándolo a una
categoría que no corresponde en el orden universal.