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Dioses de las diferentes culturas

Achamán – guanches
Según la mitología, Achamán se identificaba con el cielo.
Achamán era el nombre que recibía una de las entidades mitológicas divinas en las que
creían los guanches, antiguos pobladores de la isla de Tenerife −Canarias, España−.
El término Achamán fue traducido por los primeros historiadores como 'el cielo' o
simplemente como 'Dios', aunque otros indican que Acaman significa 'sol'. Para lingüistas
modernos Achamán, cuya forma primitiva sería aššaman, puede ser traducido como 'el
Celestial' o 'el Centelleante' basándose en comparaciones con voces bereberes que aluden
al relámpago y al rayo.
En los primeros textos históricos el término aparece generalmente formando parte de la
locución Achguayaxerax, Achorom, Achaman, que traducían por 'el sustentador de cielo y
tierra', aunque parece que esto sólo alude a Achguayaxerax, siendo la traducción
completa de la locución 'he aquí el Espíritu que sustenta el universo, el Celestial, el
Centelleante'.
Aparece en la documentación también con las variantes Achamón, Acaman y Ataman,
conservándose además otros nombres por los que era conocido según los atributos que
poseía: Achuhurahan 'el que está en lo ardiente o brillante', Achuhucanac 'el que está en
la lluvia', Achguayaxerax 'he aquí el Espíritu que sostiene el firmamento',
Atguaychafanataman 'he aquí la causa de la luz de los relámpagos', y Achuguayo 'el que es
espíritu’.

Ahura Mazda - zoroastrismo


Ahura Mazda (Ahura Mazdā) u Ormuz es el nombre en idioma avéstico para una divinidad
exaltada por Zoroastro como el Creador no creado, es decir, la deidad suprema del
zoroastrismo.
El zoroastrismo es así descrito por sus adeptos como «mazdaiasna», la adoración de
Mazda. En el Avesta, «Ahura Mazda es el más alto objeto de culto», la primera divinidad y
la más frecuentemente mencionada en la liturgia yasna. En la cosmogonía y tradición
zoroástrica, todas las divinidades menores son también creaciones de Mazda (léase
Bundahishn III).
Ahura Mazda es Auramazdā en antiguo persa, Aramazd en parto y armenio (cf. también
Aramazd). En persa medio y persa nuevo su uso varía, pero Hormizd, Hormuzd, Ohrmazd y
Ormazd/Ōrmazd (‫اورمزد‬/‫ )ارمزد‬son transliteraciones comunes.
Es el dios del cielo, omnisciente y sacerdote celeste, líder de los Amesha Spenta, verdades
(no divinidades) del zoroastrismo creadas por Ahura Mazda para ayudar a regir la creación
(los ahura). Es un dios abstracto y trascendente, sin imagen concreta, por lo cual no es
representable. Los zorastrianos usan el término atar para referirse al fuego y la luz, que
son manifestaciones de Ahura Mazda.
Angra Mainyu es lo opuesto a Ahura Mazda, es la representación del mal, no es un dios ni
un ente y ha dado lugar al concepto erróneo de que hay «dualismo cósmico» en el
zoroastrianismo. También es llamado Ahriman. Representa a los daeva, los de la mala
conducta.
Mazda significa ‘sabiduría’, es un nombre femenino (como el griego Sofía). Ahura significa,
literalmente, el ‘ser alto’ masculino.

Alá – musulmanes
Alá es la hispanización de la palabra árabe Al-lāh (‫)هللا‬, que en español significa ‘Dios’. Si
bien el término es más conocido en Occidente debido a su utilización por parte de los
musulmanes (chiíes y suníes) como referencia a Dios, este es utilizado por los hablantes
del árabe de todas las religiones abrahámicas, incluidos los cristianos y judíos, se le
adoraba agachándose y rezándole el Sala-ah (oración de los islámicos). El término fue
utilizado también por los paganos de La Meca como referencia al Dios creador y perpetuo,
posiblemente la deidad suprema en la Arabia preislámica.
En el islam, Dios es conocido por distintos nombres: el Justo, el Clemente, el Creador,
entre otros. Sin embargo, según El Corán, “Alá” es el nombre en árabe que Él (Dios) ha
preferido sobre los demás. La raíz lingüística de “Alá” indica que Él es el Único digno y
merecedor de ser adorado y obedecido.
Los conceptos asociados con la palabra (como una deidad) difieren entre las tradiciones.
En la Arabia preislámica, Alá no era la única divinidad, sino que le asociaban colaboradores
y compañeros, hijos e hijas. En el islam, Alá es el supremo y comprende todo nombre
divino. Todos los demás nombres divinos se cree que refieren a Alá. Alá es único, el único
Dios, trascendente Creador del universo y Omnipotente. Los árabes cristianos de hoy no
tienen otra palabra para Dios más que Alá, usan términos tales como Al-lāh al-ab (‫)اآلب هللا‬
para referirse a Dios padre. Hay similitudes y diferencias entre el concepto de Dios tal
como es representado en el Corán árabe y la Biblia hebrea.
Amaterasu – sintoísmo, Japón
Amaterasu Ō-Mikami o Amaterasu Okami (天照?) es la diosa del Sol en el sintoísmo y
antepasada de la Familia Imperial de Japón según los preceptos de dicha religión. También
conocida como Ōhiru-menomuchi-no-kami (大日孁貴神?), su nombre significa diosa
gloriosa que brilla en el cielo. Es una de las deidades sintoístas (Megami) más importantes.
Según se cuenta en el Kojiki, la Megami (Kami en femenino) nació del ojo izquierdo de
Izanagi cuando se purificaba tras su intento fallido de rescatar a Izanami, y de similar
manera nacieron sus hermanos Susanoo y Tsukuyomi. El Kojiki la describe como la
Megami de la que emana toda la luz, y en numerosas ocasiones se hace alusión a ella
como la Megami del sol por la calidez y la compasión por aquellos que la adoran.
La mayor parte de los mitos giran en torno a un incidente en el que la Megami se quedó
encerrada en una cueva por culpa de las acciones de su hermano Susanō. Sumido en un
fuerte estado de embriaguez, este arrasó los campos de arroz de Amaterasu, llenó todos
sus canales de irrigación, y arrojó excrementos en su palacio y templos (en otra versión
estas acciones se debieron a la furia del dios tras perder una competición destinada a
subsanar su descontento con el reparto que su padre había hecho de cielo, noche y
océanos entre los tres hermanos). La megami le rogó a su hermano que se detuviera, pero
este la ignoró y llegó incluso a arrojar el cadáver del caballo "celestial" a sus doncellas, que
se encontraban tejiendo. Las mujeres murieron a causa de las astillas de madera que, al
romperse el telar, atravesaron sus cuerpos (la mayoría de las versiones dicen que son sus
órganos reproductivos los que fueron alcanzados por la madera).
Furiosa, tras ver el cadáver del caballo, Amaterasu se encerró en la Cueva Celestial y la
selló con una roca. Como resultado, el mundo quedó sumido en tinieblas, y comenzó a
marchitarse y llenarse de malos espíritus. Los Kami-gami (plural de Kami) se reunieron
frente a la entrada buscando una manera de hacerla salir. El dios de la inteligencia,
Omoikane, ideó la manera de hacerla salir, se sentaron todos en torno a la cueva y
colocaron un espejo dirigido a la entrada. Ama no Uzume, la voluptuosa Megami de la
danza, dio la vuelta a una bañera y se puso a bailar sobre ella, marcando el ritmo con sus
pasos. Durante su danza, se levantaba la falda y mostraba los pechos. El resto de Kami-
gami hacía mucho ruido gritando, riéndose y animando. Amaterasu decidió echar un
vistazo a ver qué era lo que pasaba, y le preguntó al que estaba más cerca de la entrada.
Este le contestó que había una nueva Megami. Cuando Amaterasu preguntó quién era,
este señaló al espejo, y ésta, que nunca había visto su reflejo, se quedó absorta en la
imagen. Estaba tan sorprendida que exclamó Omo-shiroi, que significa tanto blanca tez
como fascinante. Mientras estaba distraída, los otros Kami-gami cerraron la cueva tras
ella, convenciéndola para regresar al Plano Celestial.
Amaterasu fue enviada de joven a conquistar las Altas Llanuras del Cielo, pero pronto tuvo
que esconderse, ofendida ante el comportamiento de su hermano. Cuando dejó de
esconderse, envió a su nieto Ninigi-no-mikoto a pacificar Japón y fue su bisnieto Jinmu
quién se convirtió en el primer emperador. Esta hipotética fundación de la dinastía
imperial japonesa fomentó la idea nacionalista e imperialista surgida durante la
Restauración Meiji de 1868.
Amaterasu carece de iconografía. Pese a ello, se le relaciona con el "Divino Espejo" al que
se refiere la leyenda de la cueva. De hecho, cuando mandó a su nieto a pacificar Japón, le
dio una espada, Kusanagi, recibida como presente de su hermano Susanoo para volver al
cielo, un espejo (este), y las joyas de la Familia Imperial, consistentes en la espada,
Kusanagi-no-tsurugi (草薙劍), la joya o collar de joyas Yasakani no magatama (八尺瓊曲
玉) y el espejo Yata no kagami (八咫鏡).

Avalokiteshvara – lamaísmo
Avalokiteśvara (sánscrito: अवलोकितेश्वर; lit. «Señor que mira hacia abajo») es el
bodhisattva de la compasión. Es uno los bodhisattvas más ampliamente venerado en la
corriente principal el budismo mahāyāna, así como en forma no oficial en el theravāda.
Es conocido en Tíbet con el nombre de Chenrezig, en China como Guānshiyīn (chino
tradicional: 觀世音菩薩, pinyin: Guānshiyīn Púsà; lit. «Bodhisattva Guanshiyin») y en
Japón como Kannon (idioma japonés: 観音?)

En sánscrito, Avalokitesvara es también conocido como Padmapāni («Soporte del loto») o


Lokeśvara («Señor del mundo»). En el budismo tibetano, el Dalái Lama es considerado su
encarnación de Avalokiteśvara, conocido también como Chenrezig (idioma tibetano:
སྤྱན་རས་གཟིགས་; Transliteración Wylie: spyan ras gzigs).

Los eruditos occidentales no han llegado a consenso sobre el origen de la veneración de


Avalokiteśvara. Algunos han sugerido que Avalokiteśvara, junto con muchos otros seres
sobrenaturales del budismo, fue un préstamo o absorción que el mahāyāna tomó de una
o muchas deidades hindúes, en particular de Śivá o Viṣṇu.

En el Theravāda, el nombre búdico Lokeśvara (饒王, 世自在王, 世饒王佛), “el señor,


gobernante o soberano que observa el mundo”, fue probablemente un desarrollo de la
idea de Brahmā, Viṣṇu o Śivá como ‘’Lokanātha’’, “señor de los mundos”. En Indo-China se
refiere especialmente a Avalokiteśvara, cuyo rostro es frecuentemente representado en
forma masculina, por ejemplo, en Angkor. Es el buda bajo quien Amitābha ingresó a la
vida ascética e hizo sus 48 votos en una existencia previa.
Ayyavazhi – dhármicas
El ayyavazhi (en tamil: அய் யாவழி) es un movimiento de creencias dhármicas (basadas
en el dharma hinduista) que se originó en el sur de India (en la zona de habla tamil) a
mediados del siglo XIX.
El ayyavazhi funciona de manera autónoma, pero no ha sido reconocido como una religión
en sí mismo, sino como un vástago del hinduismo. Aunque no ha recibido el
reconocimiento oficial, se ha desarrollado un fenómeno religioso distintivo presente en
tres Estados del Sur de la India (Kanyakumari, Tirunelveli y Tuticorin). Es uno de los
movimientos cada vez más extendidos de la India meridional; su rápido crecimiento ha
sido recogido en los informes cristianos de misioneros durante la primera mitad del siglo
XIX.
Las ideas y la filosofía de la religión se basan en las enseñanzas de Ayya Vaikundar y los
textos religiosos Akilattirattu Ammanai y Arul Nool.
El fenómeno religioso del ayyavazhi hizo sentir su presencia sobre todo por un
movimiento popular a través del país, y su confluencia alrededor de Ayya Vaikundar en
Poovandanthoppe, lo cual creó un entusiasmo en el país. La mayoría de las personas que
participaron en este fenómeno religioso del ayyavazhi eran de sectores marginados y
pobres de la sociedad. En la etapa inicial el desarrollo del movimiento ayyavazhi fue un
gran desafío para los misioneros cristianos en su misión proselitista, según se evidencia en
sus informes. Aunque la gran mayoría de los seguidores eran Chanar (un grupo social), fue
evidente que la gente de diversas castas se mezcló.
A mediados de siglo XIX el movimiento ayyavazhi había comenzado a ser un fenómeno
religioso reconocido que hacía sentir su presencia en Travancore del sur y Tirunelveli del
sur. El crecimiento del fenómeno había aumentado perceptiblemente a partir de los años
'40. Después de un tiempo, Ayya era presente corporal, la religión fue separada sobre la
base de las enseñanzas de Vaikundar y de los libros religiosos Akilattirattu Ammanai y Arul
Nool. Los cinco Citars y sus descendientes visitaron varias zonas del país y llevaron la
misión según las instrucciones de Vaikundar. Mientras, la dinastía de Payyan comenzó la
administración del pathi de Swamithoppe. Entretanto, Pathis tuvo la administración de los
seguidores del ayya nativos de esos lugares. Por otra parte, los centenares de Nizhal
Thangals se presentaron a través del país por años. Bala Prajapathi Adikalar era uno de los
descendientes de la dinastía de Payyan, una figura notable hoy en la historia del
ayyavazhi. Él realizó fundaciones para una gran cantidad de Nizhal Thangals a través del
Tamil Nadu y en algunas partes de Kerala y de Maharastra.
Brahma – hinduismo
En el marco del hinduismo, Brahmā (en sánscrito: ब्रह्म, ‘evolución o desarrollo’) es el
primer ser viviente creado, dios creador del universo y miembro de la Trimurti (‘tres
formas’), la tríada conformada por Brahma (dios creador), Visnú (dios preservador) y Shiva
(dios destructor).
Según un mito hinduista poco difundido, los tres dioses surgieron del huevo cósmico
puesto por la diosa Ammavaru.[cita requerida]
Según otro mito más moderno, de origen visnuista (de los adoradores del dios Visnú),
Brahmá surgió de una flor de loto que flotaba en el océano del ombligo de Visnú
durmiente (que genera la existencia del universo en sus sueños).
Aunque quizás el mito primero es aquel que supone a Brahmá como el primer ser creado
por el Brahman, e incluso como la primera personificación del absoluto Brahman,
mediante la cual el Brahman crea todo.[cita requerida]
Brahmá es el esposo de Sáraswati (la diosa del conocimiento) y de Savitrī (la hija del dios
de Sol, Vivasuán o Savitrá), también llamada Gáiatri (‘la cantada’; uno de los mantras más
importantes del hinduismo). Sin embargo, siendo el Creador, todos sus hijos son mana-
putra o hijos de la mente, indicando su nacimiento de la mente de Brahmá y no de su
cuerpo.
Brahmá interfiere ocasionalmente en los asuntos de los dioses, e incluso más raramente
en los de los mortales. Él obligó al dios Soma (el dios de la Luna) a devolver a Tara a su
marido Brijáspati (el gurú de los dioses). Es considerado el padre de Dharma (el dios de la
religión) y de Atri. Brahmá vive en Brahmapura, una ciudad situada en la cima del
mitológico monte Meru (situado en medio del mundo).
Tal como se ha dicho Brahmá es un agente del Brahman (el Ser supremo o Ser absoluto
del hinduismo).
Nunca se volvió objeto de adoración: en India solo hay dos templos dedicados a él.

Cao Đài – caodaísmo


El Cao Dai (Cao Đài en vietnamita) es una religión sincrética practicada en Vietnam. Fue
fundada en 1926 por Ngo van Chieu, funcionario vietnamita bajo la administración
francesa, integrando elementos de las principales religiones monoteístas (cristianismo e
islamismo), y del hinduismo, budismo, taoísmo y confucianismo, a partir de una supuesta
revelación directamente de Dios recibida el año anterior.
Trata de una religión integradora que acoge a cualquier creyente de otra y que reúne lo
que considera mejor de cada una. Su símbolo es el ojo de Dios dentro de un triángulo. Sus
ceremonias incluyen cánticos interpretados por un coro con música tradicional
vietnamita. Afirman recibir revelaciones de los espíritus de difuntos renombrados como
Jesús, Mahoma, Shakespeare o Lenin.
Su estructura es jerárquica, al modo de la Iglesia católica. Sus adeptos visten túnicas de
colores diferentes según el rango que ostentan. Hasta 1932 existía un sumo sacerdote a la
manera del papa, pero el puesto está vacante desde entonces. Le siguen en escala de
mayor a menor los ho-phap (‘cardenales’), don-sus (‘arzobispos’), phoi-sus (‘obispos’),
giao-sus (‘sacerdotes de primera categoría’) y los sacerdotes llanos. Todos los cargos,
excepto el de máximo pontífice, están abiertos a las mujeres.
Se calcula que el caodaísmo tiene entre 7 y 8 millones de fieles en Vietnam y unos 30 000
(principalmente emigrantes vietnamitas) en Estados Unidos, Europa y Australia.

Yahveh – Católico Cristiano


El sentido (de la forma: Y H V H; el Tetragrámaton; es decir, palabra compuesta de cuatro
letras) del nombre Yahveh ha sido interpretado de formas muy diversas; y hasta se discute
su origen cultural. No obstante, esta deidad (asociada también como Elohim), según la
Biblia, indicó que sería llamada Yahveh, y lo hizo de dos maneras: primero de un modo
indirecto, al aparecer 6.828 veces la grafía (YHVH) en el antiguo testamento; y segundo,
de manera más explícita, por ejemplo, en el relato del libro del Génesis. Aun así, para el
tiempo en que el pueblo judío fue exiliado de esclavo a Babilonia, parece ser, que ya
estaba prohibido pronunciar su nombre en público192021 (excepto por la clase sacerdotal
en privado y los saludos que contenían este nombre), ya que era sagrado; por lo que fue
creada esta interpretación: Formada por las cuatro consonantes hebreas: —Y (iod), H
(hei), V (vav) y H (hei)— que se la denomina también Tetragrámaton.
Aparentemente la combinación de esas cuatro letras o tetragrama (que además es una
conjugación de un verbo en hebreo) permitía evadir el problema de cómo leerlo
correctamente (para no confundirlo con su raíz verbal hayah o hawah).
La mayoría de los eruditos hacen notar que este verbo hebreo (hayah) no designa una
mera existencia sino una presencia viva y activa, y que, por lo tanto, su conjugación, es
decir, el Tetragrámaton significa:
“Yo existiré por mí mismo” o “Yo soy el que existe por sí mismo”.
En tal caso, la divinidad que hizo la promesa respecto a la descendencia de Abraham es el
Dios que es y que sigue siendo.
La principal preocupación de este significado es entonces demostrar que existe una
continuidad en la actividad divina desde la época de los patriarcas hasta los
acontecimientos registrados en Éxodo 3 (la afirmación del versículo 17 no es sino una
reafirmación de la promesa hecha a Abraham).
El propio nombre de Yahveh puede, pues, afirmar la continuación de la actividad de Dios
sobre los hombres en la lealtad a su promesa. De ahí parece ser que Jesús transmitiera la
siguiente idea: [cita requerida]
«Mi Padre sigue actuando [ergázetai] y yo sigo actuando [ergázomai]»
(Juan 5:17).
Podría asegurarse que la perfecta congruencia de esa idea culmina en el último libro de la
Biblia
«Yo soy el que es y era y ha de venir»

Zeus - Religión griega


En la religión griega, Zeus es el «padre de los dioses y los hombres», que gobierna a los
dioses del Olimpo como un padre a una familia, de forma que incluso los que no eran sus
hijos naturales se dirigen a él como tal. Es el rey de los dioses y supervisa el universo. Es
el dios del cielo y el trueno y por ende de la energía. Entre sus atributos se incluyen el
cetro y la corona (como símbolos de su poder), el rayo, el águila, el toro y el roble. Además
de su herencia indoeuropea, el clásico Zeus «recolector de nubes» también obtuvo ciertos
rasgos iconográficos de culturas del antiguo Oriente Próximo, como el cetro. Zeus fue
comúnmente representado por los artistas griegos en dos poses: de pie, avanzando con
un rayo levantado en su mano derecha, y sentado majestuosamente.
Hijo de Crono y Rea, era el más joven de sus descendientes. En la mayoría de las
tradiciones aparece casado con Hera (su hermana y esposa) aunque en el oráculo de
Dódona su esposa era Dione, con quien según la Ilíada fue padre de Afrodita. Es conocido
por sus numerosas aventuras y amantes, fruto de las cuales fueron muchas deidades y
héroes, incluyendo Atenea, Apolo, Artemisa, Hermes, Perséfone, Dioniso, Perseo,
Heracles, Helena, Minos y las Musas. Con Hera suele decirse que Zeus fue padre de Ares,
Hebe y Hefesto.
En griego el nombre del dios es Zeús en el caso nominativo y Διός Diós en el genitivo. Las
formas más antiguas del nombre son las micénicas di-we y di-wo, escritas en lineal B. La
palabra Zeus está relacionada con dios y con Júpiter (de Dyu-piter *Dyeu-, 'luz' y piter,
'pater, padre'), y esta, a su vez, con brillo, luz diurna.
Su equivalente en la mitología romana era Júpiter, en la etrusca, Tinia, en la egipcia, Amón
y en la cananea, Baal.
El principal centro donde los griegos se reunían para rendir honores al rey de sus dioses
era Olimpia. El festival cuatrienal que se celebraba allí incluía los Juegos olímpicos. Había
también un altar dedicado a Zeus construido no de piedra, sino de ceniza, procedente de
los restos acumulados durante muchos siglos de animales sacrificados allí en honor a la
deidad.
Además de los principales santuarios situados entre polis, no había formas de culto a Zeus
que compartiese todo el mundo griego. La mayoría de los títulos enumerados más abajo,
por ejemplo, podían encontrarse en ciertos templos griegos desde Asia Menor hasta
Sicilia. Determinados rituales se celebraban de la misma forma también: sacrificar un
animal blanco sobre un altar elevado, por nombrar uno.