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1 Timoteo - Introducción

En este día, amigo oyente, llegamos a la primera epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo. Y nos
encontramos en un nuevo grupo de epístolas que fueron escritas por el Apóstol Pablo. Hay tres
epístolas que forman un grupo y son las llamadas "Epístolas pastorales", porque estas epístolas tienen
que ver con las iglesias locales. Creemos que usted encontrará que estas epístolas pastorales están en
contraste, por ejemplo, con la epístola a los Efesios. Allí, Pablo habló a la Iglesia como un cuerpo de
creyentes que está en Cristo; la posición gloriosa, maravillosa que tiene la Iglesia. Ahora, esa Iglesia
que es invisible, está formada por todos los creyentes que están en el cuerpo de Cristo, se manifiesta a
sí misma aquí en la tierra en las asambleas locales. Es decir, en las iglesias locales.

Ahora, el sólo colocar un campanario en un edificio y el poner un púlpito al frente de una sala, y tener
un lugar especial para el coro, y cantar la doxología, no indica que ésta es una iglesia local en el
sentido de la Palabra, tal como se usa en el Nuevo Testamento. Tiene que haber ciertas características
que la identifiquen. La Iglesia visible debe manifestarse a sí misma en una forma muy definida aquí
en este mundo, para cumplir los requisitos y también para cumplir con todas las definiciones de una
iglesia local del Señor Jesucristo.

Estas tres epístolas fueron escritas en realidad, a dos jóvenes predicadores que trabajaron con el
apóstol Pablo: Timoteo y Tito. Ellos fueron una parte de su fruto, es decir, que fueron guiados a
Cristo por medio del ministerio y la vida del Apóstol Pablo. Él había tenido a estos hombres como sus
ayudantes y les instruyó en los asuntos de la iglesia local.

En todas estas epístolas Pablo trató dos temas: el credo de la Iglesia, y la conducta de la Iglesia.
Dentro de la Iglesia, la adoración debe hacerse en forma correcta, y fuera de la Iglesia, deben
manifestarse las buenas obras. La adoración tiene lugar dentro, y las obras en el exterior. Esta es la
manera en que debe hacerse visible la Iglesia.

Pablo trató estos dos tópicos en cada una de las 3 epístolas. Por ejemplo, en 1 Timoteo, capítulo 1, es la
fe, la fe de la iglesia, su doctrina. En el capítulo 2 - el tema es el orden de la iglesia. El capítulo 3 trata
sobre los cargos de la iglesia. El capítulo 4 describe la apostasía que vendría. Y en los capítulos 5 y 6,
tenemos las obligaciones de los cargos de la iglesia.

En la Segunda Epístola a Timoteo, Pablo trató, en el capítulo 1, sobre las aflicciones de la Iglesia, y en
el segundo capítulo, sobre las actividades de la iglesia. Y luego, en los capítulos 3 y 4 habló de la
apostasía de la iglesia y de la lealtad, la fidelidad de la Iglesia.

En la epístola a Tito, uno encuentra el mismo tema. El capítulo 1 habla del orden de la Iglesia. EL
capítulo 2 trata el tema de la doctrina de la iglesia, y en el capítulo 3 se habla de las buenas obras de la
iglesia

Así que hay un credo para la parte interna de la iglesia, y una conducta para el exterior. Dentro se
desarrolla la adoración y fuera, las buenas obras.

La Iglesia se manifiesta, se convierte en una realidad hoy en una asamblea local. Primero levanta o
construye un edificio. En los días de Pablo, ellos no tenían un edificio. No lo necesitaban porque, en
ese entonces, no se construían templos. Por lo general, se reunían en los hogares y probablemente en
lugares o edificios públicos. Sabemos que en Éfeso, por ejemplo, el Apóstol Pablo usó, (quizás la
alquiló) la escuela de Tirano. Suponemos que Pablo usaba el auditorio de ese lugar cada día, durante
la hora de la siesta. Y la gente venía de todas partes para escucharle predicar. Aquel grupo podría
caracterizarse como una asamblea local, y por cierto, llegó a ser la iglesia local en Éfeso.

Para ser una asamblea local, la iglesia debe tener ciertas características. Tiene que tener un credo, y
su doctrina debe ser correcta. Creemos que hay dos versículos que resumen el mensaje del apóstol
Pablo expresado en estas epístolas. En el primer capítulo, el versículo 3, dijo lo siguiente: 3Como te
rogué que te quedaras en Éfeso cuando fui a Macedonia, para que mandaras a algunos que no
enseñen diferente doctrina. Es importante que una iglesia tenga una doctrina Bíblica. Eso es lo que
queremos decir al destacar que el edificio no hace en ninguna manera una iglesia. Y además Pablo
dijo a su joven predicador en 3:15, 15para que, si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de
Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y defensa de la verdad. La iglesia local está formada
por creyentes que son miembros del cuerpo de Cristo. Para que ellos funcionen como tales, necesitan
un liderazgo. Alguien tiene que ser nombrado para limpiar el lugar, y para el control de la calefacción
y otros arreglos.

Además de estas cuestiones prácticas, algunas iglesias pueden tener un coro, o un grupo de alabanza,
y alguien capaz de dirigir el canto congregacional. Además, Pablo iba a decir que los cargos son
esenciales para que la iglesia funcione ordenadamente. Tiene que haber cargos oficialmente
reconocidos, que deben cumplir ciertos requisitos. De esa manera la iglesia podrá desarrollarse en una
forma ordenada y manifestarse a la comunidad en que se encuentra por sus buenas obras.
Desgraciadamente, hoy esta es una imagen idealista en la mayoría de los lugares porque las iglesias
locales no siempre se dan a conocer en su entorno inmediato como deberían.

Ahora, de estas tres epístolas pastorales han surgido tres diferentes tipos de gobierno de la Iglesia que
han sido usados por las grandes denominaciones o grupos de iglesias. En los primeros días del
cristianismo, las iglesias nunca estuvieron en desacuerdo en este tema del gobierno de la iglesia. Es
decir, en como tenía que funcionar una iglesia. Nos sorprende que pudieran surgir 3 diferentes formas
de gobierno de estas 3 Epístolas Pastorales, pero así sucedió.

1. En primer lugar está la forma de gobierno episcopal, en la que hay un hombre, o quizás varios, que
están ocupando una posición de liderazgo en un nivel superior. En la Iglesia Católica, por ejemplo,
llama a este líder el Papa, En otras iglesias se le llama el arzobispo, y si hay varios líderes, son
llamados obispos. La iglesia de Inglaterra y otras iglesias tienen esta forma episcopal de gobierno.
Están controladas por hombres que se encuentran en un nivel superior y que están fuera de la iglesia
local.

2. Otra forma de gobierno es conocida como presbiteriana, que es una forma de gobierno
representativa. La iglesia local elige a ciertos hombres de su membrecía, llamados ancianos o
diáconos, para ocupar los cargos oficiales, y el gobierno de la iglesia local queda en sus manos.
Lamentablemente, las iglesias se han unido en una organización que se encuentra por encima del nivel
de la iglesia local y entonces, dicha organización puede controlas a la iglesia local.

3. El tercer tipo de gobierno de la iglesia se encuentra en el extremo opuesto a la forma episcopal, se le


llama congregacional. Este tipo de gobierno eclesial puede verse en las iglesias congregacionales o
bautistas. Las personas que forman la congregación son las que toman las decisiones y que realmente
llevan el control del funcionamiento de la iglesia. Todos los miembros de la iglesia votan para la
admisión de miembros, asuntos administrativos y en cualquier asunto que concierna a la iglesia local.

Y uno se pregunta: cómo pueden salir tres formas de gobierno de las mismas palabras de las Epístolas
Pastorales. Bueno, por supuesto, ciertas palabras se interpretan de diferente manera. Intentaremos
destacar estas diversas interpretaciones a medida que avanzamos por las Epístolas Pastorales.

Resulta interesante observar que en los días primeros de la Iglesia, estas tres formas de gobierno
funcionaban bien, y aparentemente tenían buenos resultados. Pero, en años relativamente recientes,
estas tres formas de gobierno parecen haber pasado por tiempos difíciles y no parecen traducirse en
un desarrollo o crecimiento efectivo, como ocurrió en el pasado. Hay diversas opiniones al respecto.
Algunos de los miembros procedentes de estas 3 formas de gobierno hablan de conflictos y disensiones
internas. ¿Cuál es realmente el problema? E inmediatamente otros responden que un determinado
sistema está equivocado.
Por cierto, hay países que tienen formas de gobierno civil representativas que algunas veces se han
basado o inspirado en el gobierno de la iglesia. Por ejemplo, en los Estados Unidos, los colonos que
llegaron a ese país no querían tener un rey. Esa era la única forma de gobierno que ellos habían
conocido, y no querían repetir la experiencia. No querían tener una forma de gobierno autocrática, y
por otra parte eran reacios a permitir que la gente gobernara. Ahora, eso puede parecer extraño
cuando uno escucha hablar a los políticos hoy, cuando dicen que "cada uno tiene un voto", y cosas por
el estilo. En los tiempos de las colonias americanas, las mujeres no votaban; y los hombres que no
fueran terratenientes, tampoco votaban. Solo aquellos que tenían una propiedad y pertenecían a una
clase exclusiva, votaban.

La razón por la cual ellos no querían tener un rey que los gobernara era porque pensaban que no
podían confiar en la naturaleza humana, lo cual indicaba que ellos no podían confiar el uno en el otro.
Ahora, la gente opina que aquellos hombres eran políticos, patriotas, y cristianos ejemplares. Bueno,
la verdad era que ellos eran seres humanos con sus debilidades y prejuicios. Así que, ante la falta de
confianza de cada uno en los demás, no colocaban el poder en las manos de un solo hombre. También
temían colocar el poder en manos de la gente, porque las personas en general tampoco les inspiraban
confianza.

Esto contradice el concepto que algunos políticos pretenden sostener cuando dicen que la mayoría no
puede estar equivocada o, en versión religiosa, diríamos que "la voz de, pueblo es la voz de Dios".
Sinceramente hablando, esto no es cierto.

¿A qué se debe, entonces, que nuestras 3 formas de gobierno de la iglesia no estén funcionando como
debieran? Lo que Pablo estaba diciendo en esta epístola era que la forma de gobierno, que tiene su
importancia, no es tan importante como el carácter de los hombres que están ejerciendo el liderazgo
espiritual u ocupando los cargos de una iglesia.

Estas epístolas bosquejan ciertos requisitos para los cargos, tales como la sobriedad, la normalidad en
la vida matrimonial, etc. Estos requisitos son esenciales y constituyen el tema de debate en las
congregaciones o iglesias locales. Pero aquí hay algo más importante, contra lo cual no hemos
escuchado argumentos en contra durante muchos años de ministerio cristiano. Se trata del requisito
más básico y fundamental para los cargos. Pablo estaba tratando de comunicarnos que las personas
que ocupen tales cargos deben ser espirituales, porque ningún sistema funcionará a menos que los que
ocupen el lugar y la posición de autoridad estén acertados y sean dignos de esa posición al cumplir el
requisito que Pablo especificó. Si tales cargos o líderes obran equivocadamente, ningún sistema
funcionará, sea congregacional, episcopal o presbiteriano.

Este es, estimado oyente, el problema. Es el problema en al ámbito político, y es el problema hoy en la
iglesia. Cuando elegimos a una persona, ella tiene que tener la convicción de su vocación, y tener
capacidad de liderazgo. Creemos que estos son buenos requisitos, pero aun necesitamos determinar si
esa persona es un creyente espiritual.

Pablo iba a enfatizar dos aspectos del líder o cargo oficial; tenía que ser un hombre de fe, y debía estar
motivado por el amor. A menos que estas dos características estuvieran operando en su vida, esa
persona no podría funcionar en la iglesia, indiferentemente de la capacidad que tuviese.

Lo que esto significa es sencillamente que la autoridad que los líderes o cargos tienen, en realidad, no
es autoridad en absoluto. Pablo dijo que cuando usted ha sido nombrado anciano, obispo o diácono en
la iglesia, usted tiene un cargo oficial y podría sentirse inclinado a actuar con ostentación y ser
autoritario. Pero Pablo dijo que usted realmente no tiene autoridad. Bien, pero ¿qué quiso decir? Pues
quiso decir que Cristo es la Cabeza de la iglesia, y el Espíritu Santo es el que proporciona la capacidad
de dirigir, la guía, y la dirección a seguir. El que ocupa un cargo nunca debe afirmar su voluntad en
ningún asunto; tendrá que averiguar cuál es la voluntad de Dios. Ello significa que tiene que ser un
hombre de fe.
Él también tendrá que ser una persona motivada por el amor. Eso no quiere decir que tiene que va a
ir de un lado a otro siempre pronunciando palabras halagadoras, dando palmadas en la espalda, y
tratando de complacer a los demás. Pero sí tiene que llevar a cabo la voluntad de Cristo en esa iglesia
local. Su trabajo consiste en asegurarse de que Cristo sea la Cabeza de la iglesia. ¡Cuántas horas se
pierden algunas veces en reuniones de comités hablando de temas que no tienen mucho que ver con el
bienestar espiritual de la iglesia, sino que más bien con las aspiraciones personales de alguien que
ocupa un cargo, que es terco, obstinado, y que se considera espiritual. Esa clase de personas no tiene la
idea clara de que tienen que llevar a cabo la voluntad de Cristo porque, en `primer lugar, nunca ha
buscado la voluntad de Cristo. Todo lo que intenta hacer es cumplir su propia voluntad porque cree
que su voluntad está acertada.

Amigo oyente, en el día de hoy Cristo es la cabeza de la iglesia local. Y veremos esto en el primer
versículo de esta carta, donde a Pablo lo llamó el Señor Jesucristo. Él es el Señor, y recordemos que
esto quiere decir que Él es el número uno. El Señor Jesucristo dijo en su día y en Lucas 6:46, ¿Por qué
me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que yo digo? Mucha gente lo llama "Señor" hoy en la iglesia
y no le están siguiendo para nada. Amigo oyente, el tener un cargo en la Iglesia hoy, significa que
usted tiene que llevar a cabo la voluntad de Cristo, Sus mandamientos y Sus deseos. Él es la cabeza de
la iglesia local. Esto es lo que necesitamos hoy, ¿no le parece?

Por lo tanto, no estamos dispuestos a discutir con nadie la forma de gobierno de su iglesia. Su usted
cree que la suya es la mejor, debe continuar adelante con ella. Pero, amigo oyente, esa forma de
gobierno solo funcionará si usted tiene las personas apropiadas. Y no dará resultado, no importa qué
sistema de gobierno sea, si usted tiene las personas inadecuadas. Los que ocupan cargos sin ser
personas espirituales son aquellos que evitan que la iglesia funcione correctamente y que la iglesia
cumpla su misión presentar a Cristo al mundo. Esa es la razón por la cual no vemos mucha evidencia
de la presencia de Cristo en la iglesia, y ante el mundo.

En 1 Timoteo, entonces, se evitan superfluidades y se va a la sustancia, a la misma esencia de la iglesia


local, destacando el énfasis de que el carácter espiritual de sus líderes y cargos determinará si esa
llamada iglesia es realmente una iglesia del Señor Jesucristo.

Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy. Dios mediante, en nuestro próximo programa,
entraremos a estudiar ya el primer capítulo de la primera epístola a Timoteo, y esperamos que usted
nos acompañe.
1 Timoteo 1:1 y 2
Amigo oyente, hoy regresamos a esta primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo. En nuestro
programa anterior, en la introducción, dijimos que en todas estas 3 epístolas llamadas pastorales,
Pablo trató dos temas: el credo de la Iglesia, y la conducta de la Iglesia. Dentro de la Iglesia, la
adoración debe hacerse en forma correcta, y fuera de la Iglesia, deben manifestarse las buenas obras.
La adoración tiene lugar dentro, y las obras en el exterior. Esta es la manera en que debe hacerse
visible la Iglesia.

Pablo trató estos dos tópicos en cada una de las 3 epístolas. Por ejemplo, en 1 Timoteo, capítulo 1, es la
fe, la fe de la iglesia, su doctrina. En el capítulo 2 - el tema es el orden de la iglesia. El capítulo 3 trata
sobre los cargos de la iglesia. El capítulo 4 describe la apostasía que vendría. Y en los capítulos 5 y 6,
tenemos las obligaciones de los cargos de la iglesia.

El tema de este capítulo es, pues, "la fe de la iglesia". El énfasis de Pablo aquí no será presentar una
declaración doctrinal de la iglesia cristiana, sino una advertencia contra los maestros falsos en la
iglesia local. El destacará que el Evangelio de la gracia de Dios es central en la doctrina y concierne a
la persona de Cristo. En primer lugar tenemos una

Introducción

a esta primera epístola. La introducción a 1 Timoteo es diferente a cualquier otra de las epístolas de
Pablo. Quizás usted había llegado a la conclusión de que todas las introducciones eran iguales. Pero
las introducciones a las Epístolas Pastorales son un poco diferentes. Un expositor llamado Marvin
Vincent ha dicho que los saludos de 1 Timoteo, en conjunto, no tienen paralelo en la obra de Pablo.
Leamos entonces los primeros dos versículos de este primer capítulo de 1 Timoteo:

"Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra
esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de
Cristo Jesús, nuestro Señor."

En la primera frase Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios vemos que Pablo afirmó su
apostolado a Timoteo, y con toda seguridad lo había hecho antes. En Efesios 1:1 dijo: Pablo, apóstol
de Jesucristo por la voluntad de Dios. Ahora ¿cuál era la diferencia entre el "mandato" y la "voluntad
de Dios"? La voluntad de Dios y el mandato significan lo mismo, sin embargo no son exactamente
sinónimos. Todos los mandamientos que usted encuentra en la Biblia revelan la voluntad de Dios. Esto
incluye mucho más que los Diez Mandamientos. Por ejemplo, se nos dice que la voluntad de Dios es
que oremos, como dice 1 Tesalonicenses 5:17-18; 17Orad sin cesar. 18Dad gracias en todo, porque esta
es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. Hay muchas cosas que son la voluntad de
Dios, y ellas están expresadas en Sus mandamientos. Pero no creemos que usted tenga toda la
voluntad de Dios, aun en la suma total de los mandamientos que tenemos en las Escrituras. La
voluntad de Dios es, por lo tanto, un término mucho más amplio que los mandamientos de Dios.

Recordemos, sin embargo, que se nos ha revelado lo suficiente de la voluntad de Dios para saber que
el hombre no es salvo por la obediencia a los mandamientos de Dios. Es importante reiterar esto, ya
que hay tantos hoy que dicen que la Ley es esencial para nuestra salvación.

En el versículo 8 de este primer capítulo Pablo escribió: 8Pero sabemos que la Ley es buena, si uno la
usa legítimamente, ¿Cómo debemos usar la ley? Primero, tenemos que saber que la Ley es buena. Dijo
Pablo en Romanos 7:12, 12De manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y
bueno. Es por el hecho mismo de que la Ley es buena y requiere una bondad absoluta del hombre, (en
quien no hay nada bueno) que el pecador no puede obedecerla. En Romanos 7:18 Pablo dijo. 18Y yo
sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien. La Ley o los mandamientos de Dios fueron dados
para revelar la voluntad de Dios y para mostrar que, para que un pecador sea salvo es necesario
encontrar un camino diferente a la obediencia de una ley perfecta; el comprender esto es usar la ley
legítimamente.

La gloria del Evangelio es que Dios encontró un camino para que Él pudiera ser Justo y el que
justifique a aquél que crea en Jesús. En Los Hechos 13:38-39 Pablo predicó lo siguiente: 38Sabed,
pues, esto, hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, 39y que de todo aquello
de que no pudisteis ser justificados por la Ley de Moisés, en él es justificado todo aquel que cree. ¿Por
qué no podían ser justificados por la Ley de Moisés? Porque era un ministerio que acusaba: la ley los
condenaba. La Ley no fue dada para salvarnos, sino para revelar que Dios es santo, y que usted y yo
no somos santos. El camino que Dios encontró para salvarnos es el camino de la Cruz, el camino del
Señor Jesús. En Juan 14:6 El dijo, Yo soy el camino, la verdad y la vida. La ley no es el camino hacia
Dios; Cristo es el camino.

Cuando Pablo escribió a los Efesios que era un apóstol por la voluntad de Dios, era cierto. Pero
cuando escribió a este joven predicador Timoteo, le dijo: "Yo soy un apóstol por mandato de Dios. Él
me hizo apóstol. No es simplemente porque yo esté hoy en la voluntad de Dios, es por lo que soy un
apóstol. Hubo un momento en el que Él me mandó ser un apóstol". Creo que Pablo pudo haber sido
algo más bien reacio a convertirse en un apóstol. Estoy seguro que pudo haber presentado pretextos al
Señor, como hizo Moisés. El no había estado con el Señor como los otros once apóstoles. El nunca le
conoció en los días de su vida en la tierra; solo le conoció como el Cristo glorificado. El dijo que no era
digno de ser un apóstol. Pero el Señor Jesús le había dicho: "Yo te lo ordeno", y esa fue la razón por
la que Pablo pudo entrar en una sinagoga o presentarse ante una multitud opositora en Atenas, o ante
un grupo de pecadores corrompidos en Corinto, y proclamar valientemente el Evangelio. El era un
soldado bajo órdenes, un apóstol por mandato, no por un encargo o una comisión, sino por un
mandato. Nadie practicó la ceremonia de la imposición de manos para nombrarle apóstol, sino que el
Señor Jesús personalmente le concedió esa autoridad.

Jeremías tuvo esa misma clase de autoridad. Era un hombre tímido, vergonzoso, reservado, un
hombre con un corazón quebrantado. Sin embargo salió y pronunció públicamente algunas de las
declaraciones más fuertes que provinieron de Dios. ¿Por qué fue capaz de hacerlo? Era un soldado
bajo órdenes, bajo las órdenes de Dios.

Cualquiera que vaya a hablar hoy de parte de Dios necesitará hacerlo con autoridad, y si no fuera así,
sería mejor que permanezca en silencio. Pablo era un apóstol que habló con la autoridad de Dios.

Otra frase del versículo 1 es Dios nuestro Salvador. ¿Es Dios nuestro Salvador? Con toda seguridad
que lo es. Juan 3:16 comienza diciendo Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado su Hijo
unigénito. Dios proveyó el sacrificio, y el Señor Jesús fue el que vino a esta tierra y lo ejecutó.

Y el versículo 1 termina diciendo Y del Señor Jesucristo nuestra esperanza. Decir que Cristo es
nuestra esperanza podría parecerle a usted extraño, ya que la expresión no se mencionó en ningún
otro pasaje de la Biblia. En realidad, la única otra vez que la encontramos fue en Colosenses 1:27,
donde dice Cristo en vosotros, esperanza de gloria. El Señor Jesús murió para salvarle. El vive para
mantenerle salvo. El va a venir algún día para llevarle a estar con Él y para consumar esa salvación.
Él es nuestra fe cuando miramos atrás; Él es amor cuando miramos hoy a nuestro alrededor; y Él es
nuestra esperanza cuando miramos adelante. Pero es esperanza, en realidad, durante toda nuestra
vida, y esa esperanza se afianza, se apoya en la persona del Señor Jesucristo.

Luego, en el versículo 2 él dijo: A Timoteo, verdadero hijo en la fe. Su nombre es Timoteo; el nombre
Timoteo está formado por dos palabras que significan "aquello que es estimado para Dios". Este
hombre era muy estimado para Dios; y también era muy estimado para el Apóstol Pablo y para las
iglesias locales.

Leemos acerca de Timoteo en el libro de Los Hechos, en Efesios, y en Filipenses. Su padre era griego.
Su abuela, Laida, y su madre Eunice, se convirtieron a Cristo antes que él. El vivió en Lista, donde
Pablo fue apedreado. Creo que Pablo fue verdaderamente resucitado de los muertos en aquella
ocasión, y ese evento puede haber tenido mucho que ver con la conversión de Timoteo. Como joven,
probablemente era algo escéptico, y aquel episodio pudo haberle ayudado a convencerle y llevarlo a la
conversión. Después de su conversión se convirtió en un declarado seguidor de Pablo.

Timoteo era un hombre que tenía muy buena reputación. En el capítulo 16 del libro de los Hechos de
los Apóstoles, versículos 2 al 5, leemos: 2y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en
Listra y en Iconio. 3Quiso Pablo que este fuera con él; y tomándolo, lo circuncidó por causa de los
judíos que había en aquellos lugares, pues todos sabían que su padre era griego. 4Al pasar por las
ciudades, les comunicaban las decisiones que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban
en Jerusalén, para que las guardaran. 5Así que las iglesias eran animadas en la fe y aumentaban en
número cada día. A medida que Timoteo trabajaba con Pablo, se convirtió en alguien en quien Pablo
había depositado toda su confianza, mientras otros en las iglesias demostraron ser

Pablo tenía trato con personas en quienes no podía confiar. Sin embargo, Timoteo era alguien en
quien si podía confiar. Veamos lo que nos dijo Pablo en su carta a los Filipenses, capítulo 2, versículos
19 al 23 19Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen
ánimo al tener noticias vuestras, 20porque no tengo a ningún otro que comparta mis sentimientos y
que tan sinceramente se interese por vosotros, 21pues todos buscan sus propios intereses y no los de
Cristo Jesús. 22Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el
evangelio. 23Así que a este espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;

La mención en el versículo 2 de Timoteo como verdadero hijo en la fe enfatiza el aprecio hacia quien
Pablo había guiado al Señor. Ambos compartían una gran amistad.

El versículo 2 finaliza con la frase Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús,
nuestro Señor. A primera vista esta frase parece ser la misma de las introducciones de las otras
epístolas de Pablo. Si, es cierto que Pablo había usado los términos gracia y paz antes, pero aquí
tenemos otra palabra, que es misericordia. Esta palabra fue usada en el Nuevo Testamento y fue
equivalente a la palabra gracia. Fue el sacrificio del Antiguo Testamento que convirtió al trono santo
y justo de Dios en un propiciatorio. El propiciatorio era la tapa del arca; allí se operaba la expiación
del pecado y era el lugar donde Dios entraba en contacto con Su pueblo para perdonarle.

Cuando usted y yo nos acercamos a Dios, no queremos justicia, porque entonces seríamos condenados.
Lo que queremos y necesitamos es misericordia. Y Dios ha provisto misericordia para todas sus
criaturas. Él tiene toda la misericordia que usted necesita. Sin embargo, Su misericordia es, para
poner un ejemplo, como el dinero que se encuentra depositado en el banco, que no le servirá para
nada a menos que usted lo retire del banco, por ejemplo, emitiendo un talón, y ese cheque que usted
tendría que firmar es un cheque de fe, Dios es rico en misericordia, pero cuando Él le salva, le salva
por Su gracia. Dios es misericordioso y compasivo con usted, y con todos los pecadores del mundo hoy,
aun con los que están blasfemando contra Él, que le están repudiando y volviéndole la espalda. Él está
enviando la lluvia sobre los justos y los injustos. Él no tiene favoritos, incluso en los de Su propio
pueblo. Los pecadores prosperan hoy, y se hacen ricos. Con frecuencia parecen progresar más y les va
mejor a los que pertenecen al pueblo de Dios. Es que tenemos que reconocer que Dios es
misericordioso y compasivo con los pecadores. Pero cuando usted viene a Dios, debe venir por la fe,
(es como si firmara ese cheque de la fe) y entonces Dios le salvará por Su gracia.

Estas tres palabras, amor, misericordia, gracia son como una pequeña trinidad. El amor es aquello en
Dios que existía antes de que Él se ocupara de ejercitar la misericordia o la gracia. Dios es amor. Esa
es Su naturaleza, Su atributo. La misericordia es aquello en Dios que proveyó para la necesidad del
hombre pecador. La gracia entonces, es aquello en Él que actúa libremente para salvar, porque todas
las demandas de Su santidad han quedado satisfechas. En consecuencia, porque Dios es
misericordioso, usted puede venir a Él, y por Su gracia, Él le salvará. Usted no necesita llevarle nada,
usted no puede llevarle nada, porque cualquier cosa que pudiera llevarle, para Él no tendría ningún
valor; sería como trapos sucios o cosas inservibles.
El hacedor de buenas obras suele ser alguien que cree que no necesita la misericordia de Dios, y que
sus propias buenas obras le salvarán. En cierta ocasión, un hombre gravemente enfermo, a punto de
morir dijo: "Ya no necesito que nadie me diga que necesito a Cristo como mi Salvador y que yo
necesito la misericordia y la gracia de Dios. No las necesito. Yo estoy dispuesto a presentarme ante Él
tal cual soy". ¿Sabe lo que hacía este hombre? Él era el presidente de varias organizaciones de
beneficencia, de orfelinatos, e instituciones de ese tipo. Él era uno de esos que hacían todas esas cosas
buenas, y se iba a presentar ante Dios basado en sus buenas obras. Era uno de estos hacedores de
buenas obras y se iba a presentar delante de Dios en base a ellas. Estimado oyente, Una salvación
basada en el hacer bien no le beneficiará cuando realmente la necesite. Por otra parte, la salvación
que Dios provee le permitirá hacer el bien, esa clase de bien que resulta aceptable para Él. Los actos
de justicia del hombre son ante Dios, como dijo el profeta Isaías, como trapos de inmundicia.

Así que hemos encontrado que Pablo usó aquí (y por todas las Epístolas Pastorales) expresiones que
no veremos en otras partes de sus escritos. Obviamente él habló a estos predicadores jóvenes de una
manera más íntima y personal de la que utilizó en sus mensajes públicos o escritos. ¿No le hubiera
agradado a usted ser Timoteo, haber viajado con Pablo, y que el gran apóstol le abriera su mente y su
corazón? Bien, estimado oyente, el Espíritu de Dios está aquí y nos está hablando a través de esta
epístola que Pablo escribió a Timoteo.

Aunque 1ª Timoteo es íntima y personal, tiene que ver con los asuntos de la iglesia local, el cuerpo de
los creyentes, tal como se manifiesta en la comunidad. Y aquí quisiera decir, y quizás esto revela
nuestra tendencia pastoral, que cada creyente debería estar identificado con alguna iglesia local.

El versículo 2 incluye la frase Dios nuestro Padre. Dios era el Padre de Pablo, era el Padre de Timoteo,
y es su Padre, estimado oyente, si usted ha recibido a Cristo. Él es mi Padre porque yo he recibido a
Cristo y he sido introducido en la familia de Dios. ¡Qué gran privilegio es este! Pablo había sido un
Fariseo, y en el judaísmo nunca había tenido el privilegio de llamar a Dios su Padre.

El versículo 2 termina con la frase y de Cristo Jesús nuestro Señor. Todo lo que se lleva a cabo en la
iglesia local requiere ser hecho en el nombre de Cristo y bajo Su mandato. Él es la Cabeza de la
iglesia; Él es el Señor. El Señor Jesús dijo, en Lucas 6:46, 46»¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y
no hacéis lo que yo digo? Es como si hubiera dicho: "¿Por qué no me obedecéis?" ¿Podría el decirnos
lo mismo hoy a muchos de nosotros? El Señor ha advertido que en el día del juicio se presentarán
muchos que dirán: "Señor, hemos hecho esto y aquello, y además otras cosas. Hemos estado
sumamente ocupados en tus asuntos". Y Él les tendrá que responder: "Ni siquiera os conozco. No
sabía que estabais haciendo eso en Mi nombre porque, sin duda alguna, no buscasteis mi voluntad. No
procurasteis obedecerme". Hay que destacar esto que es muy importante. No solo necesitamos
llamarle Señor, sino también obedecerle como Señor.

Estimado oyente, por hoy, vamos a detenernos aquí, y Dios mediante, continuaremos nuestro viaje por
esta primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo en nuestro próximo programa y, como siempre, le
invitamos a que usted nos acompañe.
1 Timoteo 1:3-7
En nuestro, programa anterior, amigo oyente, vimos la introducción de esta epístola a Timoteo que
hemos comenzado a estudiar, escrita por el Apóstol Pablo.

En la introducción a este libro, dijimos que en todas estas 3 epístolas llamadas pastorales, Pablo trató
dos temas: el credo de la Iglesia, y la conducta de la Iglesia. Dentro de la Iglesia, la adoración debe
hacerse en forma correcta, y fuera de la Iglesia, deben manifestarse las buenas obras. La adoración
tiene lugar dentro, y las obras en el exterior. Esta es la manera en que debe hacerse visible la Iglesia.

Pablo trató estos dos tópicos en cada una de las 3 epístolas. Por ejemplo, en 1 Timoteo, capítulo 1, es la
fe, la fe de la iglesia, su doctrina. En el capítulo 2 - el tema es el orden de la iglesia. El capítulo 3 trata
sobre los cargos de la iglesia. El capítulo 4 describe la apostasía que vendría. Y en los capítulos 5 y 6,
tenemos las obligaciones de los cargos de la iglesia.

El tema de este capítulo es, pues, "la fe de la iglesia". El énfasis de Pablo aquí no será presentar una
declaración doctrinal de la iglesia cristiana, sino una advertencia contra los maestros falsos en la
iglesia local. El destacará que el evangelio de la gracia de Dios es central en la doctrina y concierne a
la persona de Cristo.

Así que hemos encontrado que Pablo usó aquí (y por todas las Epístolas Pastorales) expresiones que
no veremos en otras partes de sus escritos. Obviamente Él habló a estos predicadores jóvenes de una
manera más íntima y personal de la que utilizó en sus mensajes públicos o escritos. ¿No le hubiera
agradado a usted ser Timoteo, haber viajado con Pablo, y que el gran apóstol le abriera su mente y su
corazón? Bien, estimado oyente, el Espíritu de Dios está aquí y nos está hablando a través de esta
epístola que Pablo escribió a Timoteo.

Aunque 1 Timoteo es íntima y personal, tiene que ver con los asuntos de la iglesia local, el cuerpo de
los creyentes, tal como se manifiesta en la comunidad. Y aquí quisiera decir, y quizás esto revela
nuestra tendencia pastoral, que cada creyente debería estar identificado con alguna iglesia local.

El versículo 2 incluye la frase Dios nuestro Padre. Dios era el Padre de Pablo, era el Padre de Timoteo,
y es su Padre, estimado oyente, si usted ha recibido a Cristo. El es mi Padre porque yo he recibido a
Cristo y he sido introducido en la familia de Dios. ¡Qué gran privilegio es este! Pablo había sido un
Fariseo, y en el judaísmo nunca había tenido el privilegio de llamar a Dios su Padre.

El versículo 2 termina con la frase y de Cristo Jesús nuestro Señor. Todo lo que se lleva a cabo en la
iglesia local requiere ser hecho en el nombre de Cristo y bajo Su mandato. Él es la Cabeza de la
iglesia; el es el Señor. El Señor Jesús dijo, en Lucas 6:46, 46»¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y
no hacéis lo que yo digo? Es como si hubiera dicho: "¿Por qué no me obedecéis?" ¿Podría el decirnos
lo mismo hoy a muchos de nosotros? El Señor ha advertido que en el día del juicio se presentarán
muchos que dirán: "Señor, hemos hecho esto y aquello, y además otras cosas. Hemos estado
sumamente ocupados en tus asuntos". Y Él les tendrá que responder: "Ni siquiera os conozco. No
sabía que estabais haciendo eso en Mi nombre porque, sin duda alguna, no buscásteis mi voluntad. No
procurásteis obedecerme". Hay que destacar esto que es muy importante. No solo necesitamos
llamarle Señor, sino también obedecerle como Señor.

Comenzamos ahora con un nuevo párrafo que hemos titulado

Advertencia contra la doctrina erronea

Ya hemos dicho anteriormente que esta epístola trata sobre el credo y la conducta en la iglesia local.
El credo de una persona debe ser correcto, antes que la conducta de esa persona pueda ser correcta.
Es casi una imposibilidad pensar de manera equivocada y actual correctamente. Y su credo tiene que
estar correcto antes de que su conducta pueda ser correcta. Es triste que una persona trate con
frecuencia de actuar correctamente aun cuando su forma de pensar está equivocada. Resulta
imposible mantener esta situación por mucho tiempo. Ahora, en el versículo 3 leemos:

"Como te rogué que te quedaras en Éfeso cuando fui a Macedonia, para que mandaras a algunos que
no enseñen diferente doctrina"

Aquí el apóstol recalcó que Timoteo les ordenara a algunos supuestos maestros que dejaran de
enseñar doctrinas falsas; en otras palabras, que no enseñaran una doctrina diferente. Recordemos que
Pablo también les escribió a los Gálatas que no había otro evangelio. Los judaizantes estaban
predicando otro evangelio. ( Aclaremos que los judaizantes eran judíos convertidos al cristianismo
que seguían practicando las previsiones de la ley mosaica. Y pretendían imponerlas a los no judíos
convertidos.) Así que había un solo evangelio, así como había solo una doctrina.

Esta palabra doctrina se refiere a las enseñanzas de la Iglesia. ¿Cuál debería ser la enseñanza de la
iglesia local? Debería ser aquella que se enseñó desde el mismo principio. Después del día de
Pentecostés, el relato registró que perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Esta fue una de las 4
cosas que caracterizaron a aquella iglesia: (1) la doctrina de los apóstoles (2) la comunión unos con
otros (3) las oraciones y (4) el partimiento del pan, es decir, la cena del Señor. Estas son, por así
decirlo, las cuatro "huellas dactilares" de la iglesia visible. Una iglesia no es una verdadera iglesia de
Cristo si su doctrina no es la doctrina de los apóstoles.

Reconocemos que nuestras variadas interpretaciones de la Escrituras nos llevan a estar en desacuerdo
en algunos puntos de doctrina. En cierta ocasión dos Pastores estaban conversando y hablaban sobre
aquellos temas en los que estaban o no estaban de acuerdo y al final llegaron a la conclusión de que no
había las serias diferencias entre ambos que en un principio habían pensado. Al despedirse, uno le
dijo al otro: "Hay tantas cosas en las que nosotros estamos de acuerdo, porque estamos de acuerdo en
aquello que es básico: En consecuencia, no deberíamos distanciarnos por temas que no son esenciales.
Por supuesto, nos agradaría que todos pensaran como nosotros, pero tenemos que aceptar como
hermanos a otros que en algunos puntos secundarios difieren de nuestra interpretación.

Sin embargo, debemos mantenernos fieles a la doctrina de los apóstoles, es decir, a las doctrinas
básicas de la fe. Los apóstoles enseñaron la inspiración total verbal de las Sagradas Escrituras, la
integridad e infalibilidad de la Palabra de Dios. Y ellos enseñaron la deidad de Cristo. En esta misma
epístola veremos que Pablo tiene un elevado punto de vista del Señor Jesucristo. Hubo quienes dijeron
que él no enseñó la deidad de Cristo. Sin embargo, entre todos los temas doctrinales que trató, en la
exposición de éste tema fue extremadamente claro. El enseñó con toda claridad la deidad de Cristo.
Incluso aquí en este capítulo cuando dijo de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor, el
colocó a Cristo inmediatamente al lado de Dios, dejando bien en claro que Él es Dios.

Y ahora, hablando a este joven Timoteo, le dijo: te rogué que te quedaras en Éfeso. Pablo había
dejado a Timoteo en Éfeso mientras él mismo se quedaba en Macedonia. Éfeso era una ciudad
importante de esa época y Pablo pasó más tiempo allí que en cualquier otro lugar, y también fue la
ciudad en la que tuvo su mayor ministerio. Y Timoteo tuvo que recordar a los Efesios que no
enseñaran otra doctrina. Porque si la enseñanza de la iglesia no era la correcta, no era una iglesia. No
importaba el número de diáconos, ancianos, pastores, líderes de alabanza, coros o escuelas
dominicales que estuvieran trabajando. Si la doctrina verdadera no se enseñaba allí, aquel grupo no
era realmente una iglesia. Porque la doctrina debía ser la de los apóstoles. Y continúa diciendo el
versículo 4 de este primer capítulo de 1 Timoteo:

"Ni presten atención a fábulas y genealogías interminables (que acarrean discusiones más bien que
edificación de Dios, que es por fe), así te encargo ahora."

Luego, les continuó aconsejando que no prestaran atención a leyendas o fábulas, ni a mitos. En Éfeso,
se encontraba el centro de las religiones de misterios de aquellos tiempos. En aquel gran centro se
encontraba el templo a Adriano, el templo a Trajano, y el gran templo de Diana. Toda esa adoración
pagana se encontraba centralizada en Éfeso. Estaba basada en la mitología de los griegos, y los
creyentes de Éfeso debían evitarla tener contacto con ella.

La referencia de Pablo a las fábulas o mitos podría haberse referido a la filosofía de Filón. Filón era
un israelita destacado y brillante que tomó el Antiguo Testamento y lo espiritualizó. En otras
palabras, intentó introducir el punto de vista de los mitos. Esa enseñanza tuvo su auge en algunos
seminarios. Enseñaron, por ejemplo, que el libro del Génesis era un mito, que sus historias eran mitos
y que los hombres allí mencionados jamás vivieron realmente. Pero ha habido tal acumulación de
evidencia de descubrimientos arqueológicos para apoyar al libro de Génesis, que tales puntos de vista
ya no reciben el énfasis que recibían en el pasado.

La frase genealogías interminables podría referirse a la enseñanza falsa de que la iglesia es


simplemente una continuación del judaísmo. Es decir, que sería solo una genealogía siguiendo a otra,
lo que implicaría negarse a reconocer que Dios trata con el hombre de acuerdo a diferentes economías
de la historia. El desechar esta enseñanza Bíblica produce una gran confusión en lo que se refiere a las
posiciones de Israel y la iglesia en el programa de Dios.

También debemos decir que los griegos estaban enseñando lo que era conocido con el nombre de
"Gnosticismo". Su enseñanza se convirtió en parte de la primera herejía dentro de la iglesia. Ellos
enseñaron que había emanaciones que procedían de un ser absoluto, que era el ser supremo e
indescriptible. El ser original creó una criatura, y esa criatura creo otra que estaba debajo de ella, y
así sucesivamente en línea descendente. Una de esas emanaciones era conocida como el demiurgo.
Ellos querían adaptar a Jesús en alguno punto de esa línea, como uno de esos seres creados.

Y continuó diciendo Pablo en el versículo 4, (que acarrean discusiones más bien que edificación de
Dios, que es por fe) En otras palabras, Pablo le dijo a Timoteo que todos estos tipos de enseñanza falsa
no los edificarían, no los desarrollarían en la fe. Mirando a nuestra realidad, podemos apreciar que en
ciertos sectores del cristianismo, pueden observarse los frutos de muchos años de incredulidad. Esa
enseñanza ha producido un foco de resistencia de personas insensibles a las realidades sobrenaturales,
a quienes les falta totalmente la fe. Han rechazado a la Palabra de Dios y los resultados que se
observan en algunas comunidades que profesan ser cristianas son increíbles. Y Pablo continuó
diciendo en el versículo 5 de este primer capítulo de 1 Timoteo:

"El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y fe no
fingida."

Aquí se habla de amor nacido de corazón limpio. Pablo estaba nuevamente usando expresiones
íntimas al escribir a este joven predicador, que no encontraremos en sus epístolas dirigidas a las
iglesias. Le dijo a Timoteo que lo que se enseña en la iglesia debería producir un amor que brote de un
corazón limpio. Un "corazón limpio" está en contraste con nuestra vieja naturaleza. Se refiere a una
persona que ha sido declarado justa en Cristo y que entonces puede manifestar, hacer visible el fruto
del Espíritu, que incluye al amor.

Hay tres cosas que deberían manifestarse en la iglesia. La primera es la fe, fe en Cristo y en Su
Palabra. La segunda es el amor. El amor no es algo que usted tiene que estar expresando verbalmente
todo el tiempo. El amor es una preocupación activa por otros, que significa que usted no cotillea
acerca de ellos, es decir, que habla de ellos de una manera que les cause daño ni les perjudique en
modo alguno.

La fe debería ser vivida de forma concreta en la experiencia de la iglesia, así como también el amor.
Uno necesita una organización y cargos en una iglesia, pero da lo mismo si usted tiene una forma de
gobierno episcopal, congregacional o presbiteriana. Si faltan la fe y el amor, usted no tiene más que
una simple asociación, o una especie de club religioso. Pero si la fe y el amor se manifiestan, la forma
de gobierno no es demasiado importante.
La tercera cosa que debería manifestarse en la vida de la iglesia es una buena conciencia. No creo que
la conciencia es una buena guía, incluso para un creyente; sin embargo un creyente debe tener una
buena conciencia. Cuando usted se acuesta por la noche, ¿se siente mal acerca de algo que ha dicho o
hecho durante el día? Muchos cristianos sensibles son sensibles así y no pueden conciliar el sueño
hasta haberse puesto en contacto con una persona a la que han ofendido con sus palabras, o con
comentarios críticos. Así que es bueno tener una conciencia sensible. Porque otros parecen tener
conciencias que parecen haber sido cauterizadas con un hierro candente. Han llegado a una condición
en la cual son insensibles al bien y al mal.

Estas tres gracias y bendiciones divinas, el amor, una buena conciencia y la fe, son las cosas que Pablo
dijo que deberían ser manifestadas, puestas en evidencia en la iglesia local. Continuemos leyendo el
versículo 6 de este primer capítulo de 1 Timoteo.

"Algunos, desviándose de esto, se perdieron en vana palabrería."

Esta vana palabrería significa discusiones inútiles, aunque tengan un lenguaje florido, discusiones que
no conducen a nada constructivo y provechoso. Hay personas que le adularán con fines interesados, le
darán palmadas en la espalda, pero todo ello no tendrá ningún valor. Serán simplemente palabras
vacías y gestos que expresan sentimientos falsos. Y continúa diciendo el versículo 7 de este primer
capítulo:

"Pretenden ser doctores de la Ley, cuando no entienden ni lo que hablan ni lo que afirman."

Pablo estaba hablando en esta ocasión en una forma muy directa, aludiendo directamente a personas
concretas, y dejando bien en claro que había individuos que enseñaban el error, y lo presentaban con
certeza, como si fuera la verdad. Pero ellos rechazaban la Palabra de Dios y realmente no entendían
de qué estaban hablando.

En esta sección tenemos entonces una serie de advertencias contra la doctrina. El apóstol hizo
mención especial de las religiones de misterio y de la idolatría, que predominaban en una ciudad como
Éfeso, en la que le tocó desempeñar al joven Timoteo una gran responsabilidad. Otra advertencia
importante se dirigió hacia enseñanzas falsas que intentaban convertir a la revelación del Antiguo
Testamento en una simple mitología. Al continuar veremos también que Pablo advertiría contra las
enseñanzas de los legalistas, que eran aquellos que enseñaban que la ley era un medio para alcanzar la
salvación, y después de la salvación, la convertían en un medio para alcanzar la santificación del
cristiano. Pero de ello, ya hablaremos con mayor detalle en nuestro próximo programa, al continuar
avanzando por este primer capítulo de esta primera carta de Pablo a Timoteo.

Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy, y Dios mediante, continuaremos con este tema
en nuestro próximo programa. Como es nuestra costumbre, le sugerimos leer y meditar en el
contenido de los siguientes versículos de este capítulo 1 de la primera epístola del Apóstol Pablo a
Timoteo, para estar mejor informado y pueda sacar el mayor provecho de este estudio. Deseamos que
las implicaciones prácticas de las grandes doctrinas expuestas en esta carta le resulten de ayuda
espiritual para su vida diaria y esperamos contar con su compañía en nuestro próximo encuentro.
1 Timoteo 1:8-18
En este día, amigo oyente, continuamos nuestro recorrido por la primera epístola del Apóstol San
Pablo al joven Timoteo. Y nos encontramos considerando lo que dice el capítulo 1, y comenzaremos
hoy con el versículo 8, que leeremos a continuación:

"Pero sabemos que la Ley es buena, si uno la usa legítimamente"

En esta sección, en la que Pablo estaba advirtiendo contra la doctrina errónea, había mencionado las
religiones de misterio y la idolatría que predominaban en la ciudad de Éfeso, en la que se encontraba
Timoteo. El también había advertido contra las enseñanzas falsas que pretendían convertir al Antiguo
Testamento en una simple mitología. Entonces Pablo advirtió también contra los legalistas que,
enseñaban que la ley era un medio para obtener la salvación y, después de la salvación, era un medio
para alcanzar la santificación de los creyentes.

La ley cumplía un propósito, pero Dios no la entregó como un medio de salvación. La ley nos condena;
revela al hombre que es un pecador, y que necesita un Salvador. Bajo la ley la mejor persona del
mundo está condenada absolutamente, pero bajo el evangelio el peor ser humano puede ser justificado
si cree en Cristo.

El pecador no puede ser salvado por las buenas obras, porque es incapaz de hacer buenas obras que
Dios considera aceptables para salvarle. Pablo escribió en Romanos 8:8; 8y los que viven según la
naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Esta idea de que por lo que hay dentro de usted
mismo de por usted mismo usted puede agradar contradice completamente a la Palabra de Dios. Es
imposible agradarle a Él, porque usted no puede satisfacer sus normas.

Las buenas obras no pueden producir la salvación, pero la salvación sí puede producir buenas obras.
No somos salvados por buenas obras, pero sí somos salvados para realizar buenas obras. Pablo dejó
bien aclarado este asunto en Efesios 2:--10, donde podemos leer lo siguiente: 8porque por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. 9No por obras, para que nadie se
jacte, 10pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó
de antemano para que anduviéramos en ellas.

Dijo Pablo en este versículo 8, Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente. La Ley
revela la voluntad de Dios y es moralmente excelente. Es buena para la conducta moral, pero no para
obtener la salvación. No puede salvar a un pecador, pero puede corregirle o revelarle que es un
pecador. Ese es el propósito de la Ley. Continuemos leyendo los versículos 9 y 10 de este primer
capítulo de 1 Timoteo.

"Conociendo esto: que la Ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes,
para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para
los homicidas, para los inmorales, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y
perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina"

La Ley nunca fue dada a un hombre justo; es decir, alguien que haya sido declarado justo por su fe en
Cristo. Porque esa persona ha sido llamada a vivir en un nivel mucho más elevado ante Dios. La Ley
fue dada a los que son rebeldes, que rechazan la Ley. La prohibición "no matarás" no fue dada al hijo
de Dios que no ha pensado en matar a nadie, que no quiere causar daño a nadie sino que desea
ayudar. El mandamiento fue dado a la persona que en su corazón es un asesino. Fue dada para
controlar al hombre natural. La Ley es para los inmorales, para los sodomitas, para los
secuestradores, para los mentirosos y perjuros. Aquellos que han venido a Cristo no fueron salvos por
la Ley, sino por la gracia de Dios. Ellos han sido colocados en un nivel de vida espiritual más elevado
aun más alto que el señalado por la Ley.
Podríamos ilustrar esta cuestión con un ejemplo. En cierta ocasión, un indio que se había convertido
al cristianismo, tuvo que realizar un largo viaje por tren para dirigirse a su destino. Bien, cuando este
indio llegó a la ciudad de destino, fue invitado a una reunión en un hogar cristiano, en el cual un
grupo de jóvenes estaba discutiendo en esa noche sobre la ley y la gracia y algunos no veían bien la
diferencia que había entre ellas. Así es que este indio pidió permiso para tomar la palabra y dirigirse
al grupo. Entonces les dijo: "Yo llegué a esta ciudad viajando en tren, nos detuvimos en una estación
por varias horas para cambiar de trenes. Allí en la sala de espera; mientras estábamos allí observé
que sobre la pared había un cartel que decía: "prohibido escupir en el suelo". Esa era una regla
específica para aquel lugar. Al mirar al suelo me di cuenta que mucha gente no había respetado esa
regla. Pero cuando llegué a esta ciudad me hospedaron en un hermoso hogar cristiano. Al sentarme en
la sala de estar miré a mi alrededor y observé hermosos cuadros colgados de la pared, pero no vi
ninguna señal como aquella que había vista en la sala de espera de la estación. Observé
cuidadosamente el piso y la alfombra que allí había, y me di cuenta que nadie había escupido en el
suelo. Entonces llegué a la conclusión de que en la sala de espera de la estación, aquella prohibición
era una ley, pero en casa en que yo estaba hospedado, mi conducta quedaba librada a la gracia. Y,
amigo oyente, esa es la diferencia.

Bajo la ley el ser humano nunca la cumplió; no estaba a la altura de ella y la quebrantaba
constantemente. Pero bajo la gracia, el ser humano es introducido en la familia de Dios, y por la obra
del Espíritu Santo, tiene a su disposición la fuerza para no mentir, ser violento con sus semejantes y
evitar cometer otros delitos. Y si cometiera alguno de ellos, seguramente rompería su relación de
comunión y compañerismo con Dios.

Finalmente, el apóstol mencionó en el versículo 10 cuanto se oponga a la sana doctrina. Pablo añadió
esta posibilidad por si hubiera dejado fuera algo y para abarcar cualquier pecado que hubiera
omitido en su lista. Y ahora, leamos el versículo 11, que nos presenta

El testimonio personal de Pablo

"Según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado."

Nuevamente nos encontramos con una de esas declaraciones únicas que Pablo usó al escribir a este
joven predicador, declaraciones que no encontraremos en sus epístolas a las iglesias. Continuemos
leyendo el versículo 12 de este primer capítulo de 1 Timoteo:

"Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús, nuestro Señor, porque, teniéndome por fiel, me puso
en el ministerio"

Aquí Pablo Dio gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor. Al hacerlo enfatizó el Señorío de Cristo.

Y añadió teniéndome por fiel me puso en el ministerio. La idea del "ministerio" es hoy una palabra
muy mal entendida. Todos los creyentes están en el ministerio. En realidad, debemos decir que
ninguno de nosotros está fuera del ministerio si somos hijos de Dios. Es decir, que cada creyente tiene
un ministerio, y la palabra que se utilizó aquí para el "ministerio" es el mismo término que se usó
para la palabra "diácono", que significa "servidor". Y cada creyente es un servidor del Señor
Jesucristo.

Pablo aun llamó a los gobernantes, ministros, "ministros de Dios". Solemos decir que hemos votado
por cierta persona, o que el pueblo ha puesto a determinada persona en un cargo oficial. Pero creemos
que algunas veces Dios interviene y prevalece sobre quien ha de ocupar un cargo. ((Se supone que los
que detentan la autoridad deberían funcionar como ministros de Dios. ))

Pablo estaba agradecido a Dios porque Él le había colocado a Su servicio como un misionero. Cada
creyente tiene algún tipo de servicio que llevar a cabo para el Señor. Continuemos leyendo el versículo
15 de este primer capítulo de 1ª Timoteo:
"Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; pero fui recibido a misericordia porque
lo hice por ignorancia, en incredulidad."

Hablando ya de su propia experiencia personal dijo aquí habiendo sido blasfemo Pablo usó esta
palabra tremenda y dijo que él había sido un blasfemador. El había blasfemado o maldecido al Señor
Jesús, y le había odiado. Creo que él había estado presente en la crucifixión y había ridiculizado al
Señor Jesús. Pablo dijo que había sido blasfemo, perseguidor, y que había injuriado a la iglesia.

Y después añadió pero fui recibido a misericordia. Cuando Pablo habló de su salvación dijo que había
sido salvado por la gracia de Dios. Fue la misericordia y compasión de Dios lo que le colocó en el
ministerio cristiano.

Algunos de nosotros, por ejemplo, nunca pudimos entender por qué el Señor nos utilizar en esta clase
de servicio para Él, presentando la Palabra de Dios. Si alguien nos hubiera dicho hace algunos años
que íbamos a estar ocupados en esta tarea, quizá lo hubiéramos considerado algo absurdo o imposible
de realizar. Pero Dios, por su misericordia, nos ha colocado en Su servicio, en Su ministerio. Él es rico
en misericordia y gracias a ella hemos podido continuar adelante a pesar de las dificultades y
limitaciones.

Pero en este versículo 13 vemos que, con toda sinceridad, y no con la intención de evadir su
responsabilidad, el apóstol dijo lo hice por ignorancia, en incredulidad. Esta había sido la condición
de Pablo antes de su encuentro con Cristo, y fue la condición de todos nosotros antes de que
acudiéramos al Señor. Y dice el versículo 14 de este primer capítulo:

"Y la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús."

Pablo fue salvado por la gracia de Dios, que le trasladó al lugar de la fe y el amor que, como dijo aquí
en este versículo, hay en Cristo Jesús. Nuevamente deseamos destacar que la fe y el amor deberán ser
manifestados o puestos en evidencia en la vida de un creyente. Continuemos leyendo el versículo 15 de
este primer capítulo:

"Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los
pecadores, de los cuales yo soy el primero."

Y este es un versículo muy importante de las Sagradas Escrituras, porque afirma que Él vino al
mundo para salvar a los pecadores. Él no vino para ser el mejor maestro que el mundo hubiera jamás
conocido, aunque verdaderamente, el fue el mejor maestro. Él tampoco vino a esta tierra para
establecer un ejemplo moral que todos pudieran imitar, aunque realmente, fue un insuperable
ejemplo moral. Él vino al mundo para salvar pecadores.

Cuando usted tenga una oportunidad para dar su testimonio como cristiano, amigo oyente, asegúrese
de no decirle a la gente lo extraordinario que es usted hoy, y de no hablarle de todas las cosas que ha
logrado realizar. Dígales simplemente que usted era un pecador y que Cristo lo salvó. Eso será lo más
importante que podrá transmitir a los demás.

Y aquí Pablo llegó aun más lejos en la descripción de su retrato interior. Hablando de los pecadores
dijo De los cuales yo soy el primero. Y él aquí no estaba utilizando una hipérbole, es decir, que no
estaba aumentando, o exagerando, ni disminuyendo excesivamente la condición que le caracterizó en
la etapa anterior de su vida. No estaba expresándose por medio de una oratoria muy elocuente. Estaba
simplemente diciendo la verdad. Se consideraba el principal entre todos los pecadores; había
blasfemado al Señor Jesús y se había burlado de Él.

A pesar de todo ese pasado, Pablo pudo decir "Yo he sido salvo". Esta fue una evidencia más de que el
Señor Jesús vino para salvar a pecadores. Por ello, si alguien hoy dijera: "No creo que Cristo pueda
salvarme a mí, porque yo soy uno de los peores", estaría equivocado. Pablo, por sus pensamientos y
acciones en contra de Cristo, fue el principal entre los pecadores. Y si el principal de los pecadores ya
ha sido salvado, usted también puede ser salvo, si así lo desea. Usted es el que tiene que decidir. Todo
lo que necesita hacer es volverse a Cristo y Él hará el resto. Porque Él es fiel. Por ello Pablo dijo:
Palabra fiel y digna de ser recibida por todos. Continuemos ahora leyendo el versículo 16 de este
primer capítulo de 1ª Timoteo:

"Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrara en mí el primero toda su
clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna."

Pero por eso fui recibido a misericordia, (o, como traduce otra versión) "Pero precisamente por eso
Dios fue misericordioso conmigo". Fue bien evidente para todos los cristianos, y para quienes le
conocían, que él había necesitado la misericordia de Dios para convertirse en un ministro del Señor,
en un misionero.

Y continuó diciendo el apóstol: para que Jesucristo mostrara en mí el primero toda su clemencia, para
ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.

Pablo dijo que no solo era un predicador, sino también un ejemplo del evangelio. Y añadió en el
versículo 17:

"Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los
siglos de los siglos. Amén."

Pablo simplemente no pudo continuar desarrollando ningún otro tema si expresar esta grandiosa
doxología. ¿Quién es el rey de los siglos? Es el Señor Jesucristo. ¿Y quién es el Señor Jesucristo? El
único y sabio Dios. Nadie podrá decirnos que el apóstol Pablo no enseñó que el Señor Jesús era Dios.
Pablo lo consideró como Dios encarnado, manifestado en un cuerpo humano, y en estas palabras
ofreció un gran testimonio público de esa verdad.

Leamos ahora el versículo 18, que inicia otro párrafo que hemos titulado

Un encargo a Timoteo

"Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se hicieron
antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia"

Observemos la frase Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo. Aunque esta carta a Timoteo es
muy práctica y está relacionada con la iglesia local y las responsabilidades de Timoteo en ella, también
nos revela algo de la hermosa relación personal que debe haber existido entre el apóstol Pablo y
Timoteo. Este fue un encargo personal para Timoteo, teniendo en cuenta su condición de joven
implicado activamente en el ministerio cristiano.

La frase hijo Timoteo, nos indica que él era el hijo espiritual de Pablo. Porque el apóstol lo había
conducido al Señor.

La frase conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, nos revela que el apóstol Pablo
tenía un verdadero discernimiento espiritual y que, evidentemente, Dios lo había dirigido a llevar a
este joven con él como compañero en el ministerio cristiano, e igualmente lo había guiado al permitirle
que tuviera esa posición de responsabilidad en aquella iglesia.

Y en la última frase de este versículo 18 vemos que Pablo le dijo que, teniendo en cuanta tales
profecías, deseaba que apoyado en ellas, militara por ellas la buena milicia o, en otras palabras, que
peleara la buena batalla. En este mundo, el creyente se encuentra en una batalla espiritual. Y nadie
debería participar en una guerra a menos que su corazón esté concentrado en esa lucha, a menos que
sea consciente de que está luchando por una causa verdadera, y tenga la intención de obtener la
victoria. Como cristiano, Timoteo tenía un enemigo real. Estaba implicado en una guerra espiritual. Y
el apóstol Pablo quiso que peleara esa buena batalla sin que naufragara la fe, como les estaba
sucediendo a otros.

Pero, vamos a detenernos aquí por hoy y, Dios mediante, en nuestro próximo programa,
continuaremos nuestro estudio de la primera epístola a Timoteo. Le sugerimos leer el capítulo 2 de
esta interesante epístola para que esté mejor informado de su contenido. Y como siempre, le invitamos
a continuar acompañándonos en este recorrido de este importante libro del Nuevo Testamento.
1 Timoteo 1:18-2:5
Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por la primera epístola del Apóstol San Pablo a
Timoteo, y estamos en el capítulo 1. Al finalizar nuestro comentario del versículo 17 decíamos que
Pablo simplemente no pudo continuar desarrollando ningún otro tema si expresar esta grandiosa
doxología. ¿Quién es el rey de los siglos? Es el Señor Jesucristo. ¿Y quién es el Señor Jesucristo? El
único y sabio Dios. Nadie podrá decirnos que el apóstol Pablo no enseñó que el Señor Jesús era Dios.
Pablo lo consideró como Dios encarnado, manifestado en un cuerpo humano, y en estas palabras
ofreció un gran testimonio público de esa verdad.

Vamos a continuar este estudio leyendo el versículo 18 de este primer capítulo. Aquí nos encontramos
con un nuevo párrafo de este capítulo, titulado

Un encargo a Timoteo

"Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se hicieron
antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia"

Observemos la frase Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo. Aunque esta carta a Timoteo es
muy práctica y está relacionada con la iglesia local y las responsabilidades de Timoteo en ella, también
nos revela algo de la hermosa relación personal que debe haber existido entre el apóstol Pablo y
Timoteo. Este fue un encargo personal para Timoteo, teniendo en cuenta su condición de joven
implicado activamente en el ministerio cristiano.

La frase hijo Timoteo, nos indica que él era el hijo espiritual de Pablo. Porque el apóstol lo había
conducido al Señor.

La frase conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, nos revela que el apóstol Pablo
tenía un verdadero discernimiento espiritual y que, evidentemente, Dios lo había dirigido a llevar a
este joven con él como compañero en el ministerio cristiano, e igualmente lo había guiado al permitirle
que tuviera esa posición de responsabilidad en aquella iglesia.

Y en la última frase de este versículo 18 vemos que Pablo le dijo que, teniendo en cuanta tales
profecías, deseaba que apoyado en ellas, militara por ellas la buena milicia o, en otras palabras, que
peleara la buena batalla. En este mundo, el creyente se encuentra en una batalla espiritual. Y nadie
debería participar en una guerra a menos que su corazón esté concentrado en esa lucha, a menos que
sea consciente de que está luchando por una causa verdadera, y tenga la intención de obtener la
victoria. Como cristiano, Timoteo tenía un enemigo real. Estaba implicado en una guerra espiritual. Y
el apóstol Pablo quiso que peleara esa buena batalla sin que naufragara la fe, como les estaba
sucediendo a otros.

Escuchemos lo que dijo aquí el Apóstol Pablo en este versículo 19:

"Manteniendo la fe y buena conciencia. Por desecharla, algunos naufragaron en cuanto a la fe."

El vivir la vida cristiana no es tan simple como algunos quisieran que creyéramos. Es más complejo
que avanzar cuando la luz se encuentra verde y que detenerse cuando se cambia al color rojo.
Tenemos personalidades complicadas, y Pablo estaba diciendo que había un peligro real para
nosotros en nuestras inconsistencias y fracasos. Doy por sentado que usted no está viviendo en alguna
torre de marfil. Algunos creyentes parecen creer que están viviendo en un lugar semejante, que se
encuentran por encima del panorama normal y de la niebla tóxica, por allí arriba y lejos de la escena
terrenal. Pero para aquellos de nosotros que hoy estamos transitando por las aceras de nuestras
ciudades y nos codeamos con la humanidad conflictiva y los problemas del mundo, encontramos que
hay incongruencias y fracasos. El peligro que enfrentamos es el de adaptar nuestra fe a nuestros
fracasos.

En cierta ocasión, un hombre regresó del campo misionero y consiguió un trabajo normal. Y él dijo
que el Señor le había guiado a dar ese paso. Se había entrenado por unos 9 años para trabajar en la
obra misionera y ahora dice que el Señor le había guiado a regresar y a ponerse a trabajar en un
trabajo sin mayor responsabilidad. Le pregunté si creía realmente que esa era la forma en que el
Señor guía y el insistió que sí. Y lo repite con tanta frecuencia que me temo que lo que
verdaderamente sucedió fue que él adaptó su fe a su fracaso humano en el campo misionero. Ese es un
grave peligro para todos nosotros. Estimado oyente, cuando usted y yo fracasamos, cuando hay
incongruencia en nuestras vidas, deberíamos acudir a Él y decirle que no hemos podido cumplir con
las expectativas, que no hemos estado a la altura de las circunstancias. Como leeremos dentro de poco
en esta epístola, el Señor Jesús es el extraordinario mediador entre Dios y el hombre. No hay que tener
temor de acercarse a Él. Continuemos leyendo el versículo 20 de este primer capítulo de 1 Timoteo:

"Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no
blasfemar."

En esta cita de Humeneo y Alejandro, Pablo mencionó dos ejemplos de apóstatas de su tiempo. Los
mencionó en otro lugar de las Sagradas Escrituras, y no tuvo mucho bueno que decir de ninguno de
ellos. En 2ª Timoteo 4:14 escribió: Alejandro el herrero me ha causado muchos males.

Veamos la frase a quienes entregué a Satanás. Estos hombres habían fracasado, eran apóstatas, y
Pablo ejercitó un ministerio que creemos que solo un apóstol podía ejercitar. Aquí no se trata de algo
que podríamos poner bajo el nombre de una disciplina eclesiástica o de una excomunión. Era Pablo
mismo ejercitando lo que era una prerrogativa y posición como un apóstol; el entregó estos hombres a
Satanás.

Esta no es la primera vez que ha ocurrido algo así. Tenemos otro ejemplo de algo semejante en su
Primera Epístola a los Corintios, capítulo 5, Pablo dijo en los versículos 3 al 5: Ciertamente yo, como
ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente he juzgado ya al que tal cosa
ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de
nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el
espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. Creemos que esta fue una autoridad que los apóstoles
tenían, que nosotros no tenemos hoy. Nosotros no tenemos derecho a entregar a cualquier persona a
Satanás, pero los apóstoles tuvieron esa prerrogativa. Y el apóstol Pedro también la ejercitó. Si
pudiéramos hablar con Ananás y Safira de los incidentes en Los Hechos 5:1-11, nos podrían decir algo
sobre su autoridad como un apóstol. Llegamos ahora al

1 Timoteo 2

El tema es la oración pública y la posición de la mujer en la iglesia. El primer párrafo entonces se


refiere a

La oración pública

La oración pública se refería a oración para el público, y para los cargos públicos. Leamos los
versículos 1 y 2:

"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los
hombres, por los reyes y por todos los que tienen autoridad, para que vivamos quieta y
reposadamente en toda piedad y honestidad."

Pablo dijo que los cristianos tenían que orar por los cargos públicos, creemos que él se estaba
refiriendo a que las oraciones debían tener lugar en la iglesia. Se trataba de oraciones a favor de las
autoridades de la ciudad o del país. Esto implicaría que los miembros de un partido político deberían
de orar por los de otro partido y viceversa. En cierta ocasión, hace muchos años, se le preguntó a un
capellán del Senado de su país, si él oraba por los senadores, a lo cual él respondió: "No". "Yo miro a
los senadores, y entonces oro por el país". Esto es exactamente lo que Pablo dijo que teníamos que
hacer. Necesitamos orar por nuestro país, y necesitamos orar por aquellos que tienen autoridad sobe
nosotros, tanto si tenemos preferencia por una opción política o no, e indiferentemente de la opción
política de quienes estén gobernando.

Pablo añadió también que se orara por los reyes que ejercen autoridad. Ahora, alguien podría
preguntar: "¿Debemos orar también cuando el gobierno sea corrupto?" Pablo dijo que teníamos que
orar aún en ese caso. Debemos orar por quien esté ejerciendo la autoridad política. Recordemos que el
hombre que controlaba todo el poder en Roma cuando Pablo escribió estas palabras era el sangriento
Nerón, sin embargo él especificó el orar por el que ocupara el cargo oficial, quienquiera que fuese.

Y luego el apóstol se extendió diciendo para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y
honestidad. Hay que considerar que cualquier gobierno es mejor que una situación de falta de
gobierno. Algunas personas cuestionan esta afirmación, pero un gobierno malo y corrupto, si
realmente ejerce el gobierno y la autoridad, es mejor que una anarquía. Es cierto que la política, al
permitir el acceso al poder, no favorece la honradez sino todo lo contrario, porque el ser humano ha
abusado del poder político, pero aun cuando se produzcan casos de corrupción, al menos permanece
una semejanza de ley y de orden. El gobierno es un don de Dios, y deberíamos darle gracias por él,

Leamos ahora los versículos 3 y 4 de este primer capítulo de 1ª Timoteo.

"Esto es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres
sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad"

Una segunda razón para orar por el gobierno es que el Evangelio pueda continuar llegando a los que
están espiritualmente perdidos. Quizás no se encuentra demasiado lejos el día en que los verdaderos
cristianos tengan que sufrir persecución. Y decimos verdaderos cristianos porque quizás muchos que
profesan ser cristianos y no lo sean realmente posiblemente aceptarían muchas cosas que un cristiano
genuino no podría aceptar. Pablo mismo estaba comenzando a experimentar persecución, y él dijo que
los creyentes tenían que orar por los líderes políticos que eran responsables de dicha persecución. Era
bueno y agradable delante de Dios orar por esos hombres, ¿Por qué? Porque es la voluntad de Dios
que todos los hombres se salven.

Lo importante para usted y para mí hoy, amigo oyente, es orar para que la persona que resulte
elegida, permita el ejercicio de las libertades, y en el ejercicio de la libertad religiosa podamos
continuar nuestra labor de difundir la Palabra de Dios a aquellos que la necesitan. Esta debería ser
nuestra preocupación, y nuestra oración. Ahora, el apóstol continuó diciendo aquí en el versículo 5, de
este capítulo 2:

"Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre"

Observemos la frase Porque hay un solo Dios. Los ciudadanos del Imperio Romano adoraban a
muchos dioses y en nuestro tiempo, la gente en general, en cierta forma, adora a muchos dioses. Por
adorar aquí, queremos decir que las personas se entregan a cosas que, considerando el grado de
entrega y dedicación que se les otorga, y la influencia que ejercen sobre las personas, podríamos
llamar "dioses", como por ejemplo, el entretenimiento en sus muy variadas formas, que se ha
convertido como una necesidad religiosa para muchas personas. Otros luchan denodadamente por
alcanzar una gran notoriedad. Hombres y mujeres a veces sacrifican virtud, honor, para logar la
fama. Por ellos decimos que la gente hoy tiene una gran variedad de dioses a quienes sigue
"religiosamente". Pero la Biblia afirma que hay un solo Dios y el es el Creador.
Y la frase continúa: y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre. En los tiempos
del Antiguo Testamento el israelita acudía al templo, donde había muchos sacerdotes. El podía
acercarse a Dios por medio de ellos. Pablo estaba diciendo que en la nueva época de la gracia, hay un
solo Mediador a quien debemos ir. No necesitamos acudir a ningún ser humano; tampoco es necesario
ir a través de algún pastor o ministro cristiano. Ya hay un Mediador entre Dios y el hombre.

Necesitamos un mediador, necesitamos un sacerdote, y tenemos uno, el Gran Sumo Sacerdote. En los
tiempos del Antiguo Testamento, el patriarca Job, como vemos en su libro 9:33) clamó diciendo: No
hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre ambos. En efecto, él estaba clamando: "¡Ah, si
hubiera alguien que pudiera asirse de la mano de Dios y luego asir mi mano y unirnos a los dos, para
que pudiera existir comunicación y comprensión entre nosotros!"

Bien, amigo oyente, hoy nosotros tenemos un mediador, el Señor Jesucristo ha venido. Él tiene Su
mano puesta en la mano de la Deidad porque Él es Dios. Y Él puede salvar hasta lo sumo porque Él es
Dios, y porque ha pagado el precio de su salvación y la mía. Él es un Mediador porque también se hizo
hombre. Él puede tomar mi mano; Él me comprende. Él le comprende a usted, estimado oyente; usted
puede acudir a Él, y Él no se va a enfadar con usted ni perjudicarle en modo alguno. Usted puede
pensar, "bueno, yo he fracasado, he hecho esto y aquello, y me encuentro muy lejos de la gloriosa
presencia de Dios". Estimado oyente, Él ya lo sabe y aun le ama, y quiere rodearle con Su brazo.

Recordemos que el profeta Isaías dijo en 63:9: En toda angustia de ellos él fue angustiado. Hay
algunos que piensan que esta frase debería haberse traducido de la siguiente manera: "En toda
angustia de ellos Él no fue angustiado". Pero de cualquier manera en que uno la lea, expresa una
hermosa realidad. Quizá Dios quiere que nosotros leamos esta frase en las dos formas, pero yo
prefiero la segunda, que dice: "En toda angustia de ellos Él no fue angustiado". Dios acompañó a los
hijos de Israel a través del desierto. Cuando ellos desobedecieron y fracasaron en Cades-barnea, Él no
se despidió de ellos, no les abandonó. No, amigo oyente, Él continuó con ellos por cuarenta años pero
aun hizo más. Les dio instrucciones para vivir por medio de Moisés, para cuando entraran en la tierra
prometida. Él esperó por ellos y los trató con mucha paciencia durante todo el tiempo de su angustia y
aflicción en el desierto. Él no fue afligido. Él no cayó y fracasó. Él simplemente permaneció con ellos,
La suya fue una compañía constante.

Él ha tratado conmigo de la misma manera, y es extraordinario tener un Mediador semejante, por


medio de quien podemos tener acceso a la presencia de Dios. Y usted debería ir a través de Él, porque
no tiene mayor utilidad para usted que venga y me cuente sus problemas. Puede que yo no sea lo
suficientemente compasivo; quizás no comprenda realmente su caso. Él sí, es compasivo y comprende.
Él es también humano y un Mediador. Él ha puesto Su mano sobre la mía. ¡Esa es la mayor maravilla
de todas! Él ha descendido y puso Su mano en la mía, me ha asido con Su mano. Pero también Él ha
asido la mano de Dios porque Él es Dios, y nos ha unido a ambos.

El Mediador es a quien el mundo necesita conocer porque solo hay un camino de salvación. El apóstol
Pedro les dijo a los dirigentes religiosos de su tiempo, como leemos en Los Hechos 4:12, 12Y en ningún
otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser
salvos. Cristo es el único camino, pero lo tremendo es que si usted se vuelve hacia Él, Él le llevará
directamente a Dios.

En algunas ocasiones, en los viajes de la vida, hay sólo un camino por el cual nosotros podemos ir de
un lado al otro. Y debemos seguir ese camino si queremos llegar a nuestro destino. Y eso es lo que
sucede aquí con el Señor Jesucristo. ¡Él es el único Camino! Nosotros estamos muy agradecidos
cuando se nos dice aquí que hay un sólo camino a Dios, y sólo un Mediador. Él es el único que puede
unirnos con Dios. Nos puede llevar a Dios porque Él es Dios, y también es un hombre, Y Él es tan
maravilloso y el único que puede unirnos con Dios hoy. Él puede llevarnos a Dios porque Él es Dios,
pero también es Hombre. Como bien dijo San Pablo, El es Jesucristo Hombre.
Y aquí nos detenemos por hoy, pero confiamos que usted nos vuelva a acompañar en nuestro próximo
programa, en el que continuaremos con este estudio de la primera epístola del Apóstol Pablo a
Timoteo. Es nuestra esperanza que el estudio de hoy haya sido de inspiración para usted y le haya
acercado más a Dios, única fuente de salvación y santidad.
1 Timoteo 2:5-15
En nuestro estudio de hoy, continuamos en la primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo, y
volvemos al capítulo 2 que comenzamos en nuestro programa anterior, y vamos recordar algunos de
los comentarios realizados ante el versículo 5, que dice:

"Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre"

Observemos la frase Porque hay un solo Dios. Los ciudadanos del Imperio Romano adoraban a
muchos dioses y en nuestro tiempo, la gente en general, en cierta forma, adora a muchos dioses. Por
adorar aquí, queremos decir que las personas se entregan a cosas que, considerando el grado de
entrega y dedicación que se les otorga, y la influencia que ejercen sobre las personas, podríamos
llamar "dioses", como por ejemplo, el entretenimiento en sus muy variadas formas, que se ha
convertido como una necesidad religiosa para muchas personas. Otros luchan denodadamente por
alcanzar una gran notoriedad. Hombres y mujeres a veces sacrifican virtud, honor, para logar la
fama. Por ellos decimos que la gente hoy tiene una gran variedad de dioses a quienes sigue
"religiosamente". Pero la Biblia afirma que hay un solo Dios y el es el Creador.

Y la frase continua: y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre. En los tiempos
del Antiguo Testamento el israelita acudía al templo, donde había muchos sacerdotes. El podía
acercarse a Dios por medio de ellos. Pablo estaba diciendo que en la nueva época de la gracia, hay un
solo Mediador a quien debemos ir. No necesitamos acudir a ningún ser humano; tampoco es necesario
ir a través de algún pastor o ministro cristiano. Ya hay un Mediador entre Dios y el hombre.

Necesitamos un mediador, necesitamos un sacerdote, y tenemos uno, el Gran Sumo Sacerdote. En los
tiempos del Antiguo Testamento, el patriarca Job, como vemos en su libro 9:33) clamó diciendo: No
hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre ambos. En efecto, él estaba clamando: "¡Ah, si
hubiera alguien que pudiera asirse de la mano de Dios y luego asir mi mano y unirnos a los dos, para
que pudiera existir comunicación y comprensión entre nosotros!"

Bien, amigo oyente, hoy nosotros tenemos un mediador, el Señor Jesucristo ha venido. Él tiene Su
mano puesta en la mano de la Deidad porque Él es Dios. Y Él puede salvar hasta lo sumo porque Él es
Dios, y porque ha pagado el precio de su salvación y la mía. Él es un Mediador porque también se hizo
hombre. Él puede tomar mi mano; Él me comprende. Él le comprende a usted, estimado oyente; usted
puede acudir a Él, y Él no se va a enfadar con usted ni perjudicarle en modo alguno. Usted puede
pensar, "bueno, yo he fracasado, he hecho esto y aquello, y me encuentro muy lejos de la gloriosa
presencia de Dios". Estimado oyente, Él ya lo sabe y aun le ama, y quiere rodearle con Su brazo.

El Mediador es a quien el mundo necesita conocer porque solo hay un camino de salvación. El apóstol
Pedro les dijo a los dirigentes religiosos de su tiempo, como leemos en Los Hechos 4:12, 12Y en ningún
otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser
salvos. Cristo es el único camino, pero lo tremendo es que si usted se vuelve hacia Él, le llevará
directamente a Dios. Continuemos ahora leyendo el versículo 6 de este segundo capítulo de 1 Timoteo:

"El cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo."

Y esa palabra rescate, que corresponde a "antilutron" en Griego y significa "precio de redención".
Cristo pagó un precio por nuestra redención. Necesitábamos ser redimidos, porque usted y yo éramos
pecadores perdidos, y Él fue el rescate. Continuemos ahora leyendo el versículo 7 de este primer
capítulo, que dice:

"Para esto yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los no judíos en fe y verdad. Digo la
verdad en Cristo, no miento."
Deberíamos decir aquí que cuando Pablo dijo que él había sido constituido, está indicando que él
había sido nombrado o designado. O sea que Pablo dijo que había sido nombrado predicador y
apóstol.

La palabra predicador proviene de la palabra griega kerux, que significa "un heraldo" o "una
trompeta", refiriéndose a uno que proclama el Evangelio. Pablo ha sido nombrado como una persona
para proclamar el Evangelio.

Y el apóstol añadió: Digo la verdad en Cristo y no miento. Podría parecer extraño que el Apóstol
Pablo dijera esto a un predicador joven que era su amigo personal. Creo que lo estaba diciendo para
animarle. Timoteo sabía que era verdad.

Y finalmente dijo en este versículo 8 maestro de los no judíos en fe y verdad. Nuevamente destacamos
que esto es algo que él no escribió a las iglesias. El siempre había dicho que era un apóstol para los no
judíos; y aquí dijo que era no solo un apóstol para proclamar el evangelio, sino también era alguien
para enseñar a los no judíos.

Leamos el versículo 8 de este capítulo 2, porque hemos llegado a un nuevo párrafo en este capítulo,
que hemos titulado:

Cómo deben orar los hombres

"Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda."

Esta es una declaración magnífica del Apóstol Pablo. Cuando él está diciendo aquí quiero, no creemos
que él esté imponiendo su propia voluntad en esto, sino que más bien estaba expresando un deseo.

Deseo, pues, que los hombres oren en todo lugar. Es decir, en todo lugar donde se reunieran los
creyentes. Pablo estaba hablando sobre la oración pública, o sea de la oración en el culto o reunión
pública.

Y luego él dice: levantando manos santas. Esa era la costumbre de que se practicaba en la iglesia
primitiva. Revelaba la dedicación en las vidas de los que estaban orando. Otra versión traduce
"levanten las manos con pureza de corazón."

Ahora hay ciertas personas que levantan sus manos hoy en las reuniones, y a veces son criticados por
ello. No hay nada malo en levantar sus manos si usted siente que quiere hacerlo. Algunos vacilan en
hacerlo porque no están seguros de estar en condiciones de revelar esa pureza espiritual que este gesto
simboliza. Observemos que Pablo dijo manos santas. Esto significaría que son manos dedicadas,
consagradas al servicio de Dios. Estimado oyente, manifestamos nuestra actitud de respeto hacia
quienes sienten que desean levantar sus manos al orar. Pero con ese mismo respeto sugerimos,
estimado oyente, que usted no alce sus manos en una reunión si esas manos no están siendo usadas
para el servicio de Dios.

Siguió diciendo el apóstol sin ira. Todos los pecados han sido confesados, Usted no se acerca a Dios en
oración con enojo e ira en su corazón, o con un espíritu de amargura, sino con todos sus pecados
confesados.

Después el apóstol añadió: ni discusiones. Los que van a orar deben gozar de relaciones sanas, no
caracterizadas por el enojo o las disensiones. Las relaciones rotas entre creyentes afectan a su
capacidad para orar. Y ese estado de crispación afecta a la fe. ¿Acaso dudan los hermanos que Dios
puede recomponer y restaurar las relaciones rotas o la situación de los creyentes distanciados?
Recordemos lo que el escritor del libro a los Hebreos dijo en el capítulo 11, versículo 6: Pero sin fe es
imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que
recompensa a los que lo buscan. Cuando nos acercamos a Dios en oración, debemos venir con fe. Una
de las razones por las que algunas reuniones de oración no tienen mucha asistencia de personas, es
que a la gente le falta fe. Los creyentes no creen que Dios vaya a escuchar y contestar la oración.

No queremos ser irreverentes, pero algunas veces, al observar algunas reuniones de oración (y lo
decimos con todo respeto), creemos que el Señor quizás esté bostezando, ya que las oraciones son tan
aburridas. Resumiendo, la reunión de oración debería ser hecha en las reuniones públicas por
aquellos que han confesado sus pecados, que acuden a la misma sin amargura en sus corazones ni
disensiones, y que vienen con fe, creyendo que Dios oirá y contestará. Esa es la clase de oración que
convertirá a la reunión de oración en lo que debe ser.

Ahora, llegamos a un nuevo párrafo en el que se nos explica

Cómo deben orar las mujeres

Pablo expuso la forma en que los hombres deberían orar y a continuación explicaría cómo deberían
orar las mujeres. Este pasaje también trata el tema de la forma de vestir de la mujer y de su posición
en la iglesia local.

Vivimos en tiempos en los que existen dos posiciones extremas relacionadas con la posición que las
mujeres deberían ocupar en la iglesia local y visible. Ambas posiciones usan este pasaje de la Biblia
para apoyar sus puntos de vista.

Una posición permite a las mujeres ocupar un lugar de importancia, dirección o liderazgo en todas las
reuniones públicas. Esas iglesias tienen mujeres predicadoras, directoras de coro y cargos oficiales. No
se les niega ninguna posición y, como resultado, las mujeres son no solo importantes pero también las
vemos convertirse en un elemento dominante en la iglesia.

La otra posición extrema en este tema es adoptada por aquellos que no permiten a las mujeres ocupar
ningún lugar en absoluto en sus reuniones públicas. En sus reuniones, usted nunca oirá la voz de una
mujer en público. Algunos hemos desarrollado algún ministerio de ayuda en plan de visita entre estas
comunidades, y hemos comprobado que es evidente que desplazan a las mujeres a un segundo plano,
en la sombra, donde pasan desapercibidas. Nos tememos que en esos ambientes los creyentes pierden
mucho talento, y que las mujeres podrían aportar una valiosa contribución, si se las permitiera
hacerlo. Las iglesias pierden algo cuando no utilizan el talento de sus mujeres. Dios puede usarlas y las
utilizará en Su obra.

La confusión que existe alrededor de este asunto más bien práctico ha surgido porque algunos han
entendido mal este pasaje de la Biblia y también por la falta de conocimiento del mundo Romano de
los días de Pablo.

En primer lugar dejemos bien establecido que Dios ha usado a mujeres. En la Palabra de Dios vemos
a Débora, la reina Esther, Ruth y otras, En la historia de la iglesia encontramos mujeres como Mary
Fletcher y Priscilla Gurney. Hay multitudes de mujeres a quienes Dios ha usado de una forma
extraordinaria.

Sin embargo, en el Imperio Romano, el principio femenino era una parte de todas las religiones
paganas, y las mujeres ocupaban en ese sistema un lugar importante. La adoración a Afrodita en
Corinto era probablemente era una de las más inmorales, en la cual la prostitución había sido
convertida en una religión. Las mil vírgenes vestales que se encontraban en el templo de Afrodita en la
parte más alta de la Acrópolis, allí en Corinto, no eran otra cosa que prostitutas. Se caracterizaban
por usar el cabello muy despeinado. La razón por la cual Dios dijo que las mujeres debían llevar la
cabeza cubierta era para evitar que las asociaran en absoluto con religiones como ésta. También en
Efeso, donde Timoteo se encontraba en este momento del relato, las mujeres ocupaban una posición
muy importante en la adoración del templo de Diana. En todas las religiones de misterios había
sacerdotisas. Fue a causa de estas prácticas paganas que Pablo estaba enfatizando en este pasaje que
este asunto de la apariencia que provocara atracción sexual debía desvincularse totalmente de la
oración pública en las reuniones de las iglesias cristianas. Tenemos que aproximarnos a este pasaje
recordando estos factores del contexto social pagano que presionaba a los creyentes de esa ciudad.
Continuemos leyendo los versículos 9 y 10 de este primer capítulo de Timoteo:

"Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia: no con peinado
ostentoso, ni oro ni perlas ni vestidos costosos"

Aquí se comenzó diciendo asimismo. Pablo había dicho como los hombres tenían que orar en público
y a continuación explicó como tenían que orar las mujeres. Observemos que dijo que las mujeres
tenían que orar. Esa no era la cuestión, pero él les estaba diciendo la manera en la que tenían que orar
en público. Su énfasis recaería en el adorno interior antes que en el exterior. Las mujeres tenían que
orar en público, pero no debían vestirse ostentosamente, para poder dirigir sus súplicas a Dios de una
forma en que no llamara la atención o se destacara su parte física o su atracción sexual.

Queremos dejar bien en claro que creemos que una mujer debería vestirse tan elegantemente como
pueda. No hay nada censurable en que una mujer se vista de una forma que resulte atractiva para su
marido. (O, si es soltera, para un hombre).

Y en tiempos en que se realza el aspecto físico hasta la exageración, como un esfuerzo para lograr
atraer la mirada del sexo opuesto, la experiencia muestra que cuando un hombre se enamora de una
mujer, la ve como una mujer hermosa, como la más atractiva de todas, como la más interesante. Hay
un atractivo en la personalidad, en el carácter, en la parte interior, que no recibe la atención de los
medios de difusión en fotografías que pretenden ser espectaculares, pero que impactan realmente el
corazón de los hombres.

Y pensamos que las mujeres deben vestirse de una manera muy atractiva, es decir, lo mejor que
puedan. Pero a la hora de presentarse ante Dios en oración, el adorno exterior pierde su importancia,
y lo fundamental es el adorno interior. Cuando una mujer va a participar en la reunión pública de la
iglesia como, por ejemplo, cantando, hablar, o cualquier otra actividad, debería recordar que su
atractivo no debería estar basado en lo exterior. Ella tendría que procurar agradar a Dios y nunca lo
podría hacer en base un atractivo meramente exterior. Esta actitud está en marcado contraste con las
religiones paganas del mundo romano y Pablo estaba recalcando que este énfasis en el aspecto físico
no formara parte de las reuniones públicas de las iglesias cristianas, Ahora, en los versículos 11 y 12
dijo Pablo:

"La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. No permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio
sobre el hombre, sino estar en silencio"

Estos versículos tienen que ver con el aprendizaje y la enseñanza de la doctrina. Recordemos que las
mujeres dirigían las religiones de misterios en los días de Pablo, y esas religiones organizaban orgías
sexuales. Pablo aquí estaba advirtiendo a las mujeres que no hablaran en público basando su
atractivo en resaltar su belleza física. En línea con la situación del lugar de la mujer en el paganismo
de aquella sociedad, se ha interpretado que 1ª Corintios 14.34 prohibía a la mujer hablar en lenguas.
Continuemos leyendo los versículos 13 al 15 de este segundo capítulo de 1 Timoteo:

"Pues Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo
engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permanece en fe, amor y
santificación, con modestia."

En el relato del Génesis, el pecado de Eva introdujo el pecado en el mundo. Ahora, cada vez que una
mujer da a luz un hijo, trae un pecador al mundo. Es todo lo que puede traer a este mundo. Pero la
virgen María trajo al Señor Jesús, el Salvador, al mundo. Así que, ¿cómo se salvarán las mujeres? Por
medio de la maternidad, porque María trajo el Salvador al mundo. Nadie debería decir jamás que la
mujer trajo el pecado al mundo, a menos que estuviera dispuesto a añadir que la mujer también trajo
el Salvador al mundo. Estimado oyente, ningún hombre proveyó un Salvador; lo hizo una mujer. Sin
embargo, cada mujer individualmente se salva por la fe, de la misma manera en que cada hombre se
salva, también por la fe.

Por hoy, vamos a detenernos aquí, amigo oyente, y Dios mediante, en nuestro próximo estudio,
entraremos a considerar el capítulo 3, de esta primera epístola a Timoteo, y esperamos que usted nos
acompañe, mientras continuamos nuestro viaje por esta epístola pastoral. Le aconsejamos mientras
tanto, que usted lea el capítulo 3, de esta epístola, para poder familiarizarse con su contenido.
1 Timoteo 3:1-8
En este día, amigo oyente, llegamos al capítulo 3, de la primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo.
El tema general son los cargos en la iglesia. Se especifican los requisitos que deben tener los ancianos y
diáconos de la iglesia. Lo que tenemos aquí por supuesto, es algo muy práctico ya que tiene que ver
con la iglesia local. Leamos entonces, el primer versículo de este capítulo 3, de la primera epístola a
Timoteo, que comienza a especificar

Los requisitos de los ancianos

"Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea."

Veamos la primera frase: Si alguno anhela obispado, se refiere a la posibilidad de que un hombre
desee o aspire al cargo y responsabilidad de un obispo. La frase contiene la idea de procurar
activamente el cargo. Creemos que un hombre que cumple los requisitos debería procurar esta
función. El debería desear ocupar una posición desde la cual pueda usar el que el Espíritu Santo le ha
dado. Si el Espíritu de Dios no le ha dado el don y no le está guiando a aspirar a esa responsabilidad,
entonces sería en verdad una tragedia si alguien procurara ocupar el cargo de obispo. La frase que
hemos leído también sugiere que no había solamente un obispo en la iglesia, sino varios.

Ahora, esta palabra obispado que se utiliza en este versículo, ha sido mal interpretada y también ha
sido interpretada de manera diferente por diversos grupos. Aquellos que practican una forma de
gobierno episcopal del gobierno de la Iglesia, ponen mucho énfasis en esta palabra y su interpretación.

La palabra "obispo" indica en realidad un sobre-veedor, un supervisor o un superintendente. En la


Iglesia primitiva el Pastor era llamado por varios nombres. (1) Era llamado presbítero o anciano. (2)
También se le llamaba Pastor. (3) También se le llamaba obispo, sobre-veedor o supervisor. Y (4)
también se lo llamaba "ministro". De paso digamos que al pastor nunca se le llamó "reverendo" ((y
creemos que ningún predicador debería ser llamado "reverendo". La palabra "Reverendo", quiere
decir en realidad "terrible", y quizá eso pueda aplicarse a algunos de nosotros; pero quiere indicar
aquello que incita al terror; y es un nombre que sólo se utiliza en cuanto a Dios. Pero éstas son
diferentes palabras que se utilizan aquí.))

Personalmente creemos que "anciano" y "obispo" se refieren a la misma persona. Aquellos que se
adhieren a la forma de episcopal de gobierno de la iglesia, por supuesto, no estarán de acuerdo.
Creemos que el título de "anciano" viene de la palabra griega "presbuteros", y se refiere a la persona
que ocupa el cargo, sugiriendo que ésta debe ser un cristiano maduro. Por otra parte, el uso del
término "obispo", que viene de la palabra griega "episkopos", se refiere al cargo que se ocupa. En
consecuencia, las dos palabras "anciano" y "obispo" se aplican al mismo individuo o cargo.

De todos modos, un obispo, en la Iglesia primitiva, nunca tenía autoridad sobre otros obispos o
ancianos. Tampoco tenía autoridad sobre iglesias. Uno no encuentra esa práctica expuesta en la
Palabra de Dios. Aún el Apóstol Pablo, que fundó varias iglesias, nunca habló de sí mismo, como el
obispo de una iglesia, o como alguien que estuviera gobernando una iglesia de alguna u otra manera.
Por lo tanto, el ministro es alguien que ha de servir a la iglesia y no gobernarla.

Y termina el primer versículo diciendo buena obra desea. Porque está buscando un lugar o posición
en la que pueda servir a la iglesia. Continuemos leyendo el versículo 2 de este tercer capítulo de 1
Timoteo:

"Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de
conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar"
Ahora, en este capítulo 3, se nos presentan algunos requisitos, que son positivos y otros, que son
negativos. En el versículo 2, comienzan a mencionarse los requisitos positivos, que son los siguientes.

Ahora, en el primer requisito está palabra irreprochable puede ser malentendida. Uno siempre va a
ser acusado de algo, si ocupa algún cargo, cualquier cargo en la Iglesia. Pero lo importante aquí es que
la acusación no resulte cierta. Un anciano deberá ser irreprensible en el sentido de que no será hallado
culpable de nada de lo cual pueda ser acusado.

En cierta ocasión, un anciano Pastor se encontró con un joven que recién comenzaba su pastorado.
Este anciano le preguntó al joven: ¿Le gusta a usted ser Pastor de una Iglesia tan grande? "Bueno - le
contestó el joven - es una oportunidad maravillosa; pero me encuentro ocupando un lugar único. Me
acusan de muchas cosas de las cuales no me puedo defender. Uno no puede pasarse todo el tiempo
respondiendo a la gente, así es que he determinado simplemente predicar la Palabra de Dios y no
tratar de contestarles porque no puedo hacerlo". Y el anciano Pastor le dijo entonces: "Bueno, ¿no es
cierto que es bueno saber que uno es acusado de algo de lo cual no es culpable?" Es muy bueno estar
en una posición así. Y así es como debe ser el obispo, irreprensible. Será acusado de algo, pero no va a
ser hallado culpable.

El segundo requisito es ser marido de una sola mujer. Esto puede ser interpretado de dos formas
diferentes. Podría significar que debería ser casado. Creemos que Pablo estaba pensando en esta
opción. Pero alguien podría decir, "Bueno, pero Pablo no era casado". Nosotros adoptamos la
posición de que Pablo había estado casado y que su esposa había muerto. El no podía haber sido un
miembro del Sanedrín sin estar casado. Lo que sucedió fue que, simplemente, no se volvió a casar,
quizás por causa de los frecuentes viajes que tenía que realizar como apóstol.

Ahora, hay algunos que interpretan este versículo como indicando que uno no tiene derecho de ser
Pastor si no es casado. Y citan este versículo: "Debe ser marido de una sola mujer". Sin embargo el
significado principal aquí es que el obispo o anciano no debería tener dos esposas. La poligamia era
común en los días de Pablo y, sin duda alguna, predominaba la bigamia. Así que el ministro de la
iglesia tendría que ser marido de una sola mujer.

El tercer requisito es que debe ser sobrio. Significa serio, sensato, de buen juicio. Una persona que
toma las cosas en serio. Ahora, esto no quiere indicar que un anciano no puede tener sentido del
humor, pero debe ser serio en cuando al cargo que ocupa.

El cuarto requisito es que sea prudente. Es decir, que actúa con moderación y cautela. Otras versiones
especifican "buena conducta". O sea, que tenga una conducta ordenada y no realice acciones dudosas,
que puedan interpretarse mal y provocar comentarios, Y este requisito se enlaza con un quinto; una
conducta decorosa, que engloba estas últimas características y las complementa.

Un sexto requisito es que el anciano sea hospitalario. Debe ser el tipo de persona que le gusta tratar
bien a aquellos que vienen a visitarle y a aquellos que vienen a colaborar con él y con la iglesia. Una
persona que está siempre dispuesta a facilitar el trabajo de sus visitantes, y a compartir su hogar y su
mesa con ellos.

El séptimo requisito es que sea apto para enseñar. Este aspecto es uno que queremos enfatizar
especialmente, porque creemos que ningún hombre debería ser un anciano de una iglesia a menos que
pueda enseñar la Palabra de Dios. Algunos piensan que sería muy conveniente examinar los
conocimientos de aquellos que desean ocupar este cargo u otros que impliquen enseñanza, para
determinar sus aptitudes al respecto.

Leamos ahora el versículo 3, de este capítulo 3, de la primera epístola a Timoteo,

"que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino
amable, apacible, no avaro"
Llegamos ahora a los requerimientos negativos, es decir las cosas que un anciano no debería ser ni
hacer.

En primer lugar se advierte que no sea dado al vino. Es decir, que sepa controlarse en el uso de las
bebidas.

En segundo lugar, que no sea amigo de peleas, es decir, que no sea agresivo, violento.

En tercer lugar, que no sea codicioso de ganancias deshonestas. Esto nos indica que no debería tener
amor al dinero. Según nos dijo el mismo apóstol Pablo en 1 Timoteo 6:10, el amor al dinero es la raíz
de todos los males. La forma en que un cargo de la iglesia maneja su dinero le puede causar
innumerables problemas, ya sea que hablemos de su propio dinero o del dinero de la iglesia.

En cuarto lugar se especifica que tiene que ser amable, apacible, Además de afable y afectuoso, deber
ser paciente, razonable. Una persona con la que uno pueda hablar y razonar tranquilamente. No
deber ser contencioso, conflictivo. Los hombres que está constantemente provocando problemas
nuevos o removiendo antiguos problemas nunca deberían ser elegidos para ocupar cargos en la
iglesia.

En quinto lugar, este versículo 3 aclara que no debe ser avaro. Este requisito negativo se refiere
nuevamente al amor al dinero, pero también sugiere idolatría, que es realmente la adoración al dinero
de aquel que tiene un afán desordenado de adquirir y poseer riquezas para atesorarlas. El anciano no
debería ser una persona que coloca el afán de adquirir riquezas por encima de todo lo demás.
Continuemos leyendo el versículo 4 de este tercer capítulo de 1 Timoteo:

"que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad"

Un anciano debería ejercer la autoridad sobre su propia familia, sin ser, por supuesto, un dictador. Y
añade el versículo 5:

"(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)"

Ningún anciano sabrá ejercer la autoridad en la casa de Dios si no puede hacerla efectiva en su propia
casa. Luego, en el versículo 6 de este tercer capítulo leemos:

"que no sea un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación en que cayó el diablo."

Aquí vemos la recomendación de que el anciano no sea un neófito. Esto indica en realidad que no debe
ser un recién convertido, alguien que se ha salvado recientemente. Debe ser una persona que haya sido
convertida por algún tiempo. En algunas ocasiones, un hombre se convierte y al poco tiempo le eligen
para que ocupe un cargo en la iglesia. En estos casos entendemos que la persona no está preparada
para hacer frente a esa responsabilidad. Esto ocurre principalmente con personas que en la vida
secular ocupan altos cargos y por sus personalidades y su capacidad de relaciones públicas, en forma
natural, son rápidamente impulsados a ocupar algún lugar de importancia en la Iglesia. Creemos que
muchas veces la causa de Cristo se ve perjudicada por personas que, siendo jóvenes en la fe, han
tratado de hablar públicamente en asuntos doctrinales, espirituales, o de convivencia entre miembros
de una iglesia, sin estar debidamente informados y preparados, y sin un conocimiento Bíblico o
teológico adecuado.

Y el apóstol dio el importante motivo para estas advertencias, en la última parte de este versículo 6,
que dice, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación en que cayó el diablo. El orgullo fue el
gran pecado del diablo. También suele ser con frecuencia el pecado de cargos de la iglesia y de
predicadores. Ese pecado constituye un peligro para todos nosotros, pero es especialmente censurable
cuando ocurre en el seno de la iglesia. Y ahora, podemos leer esta advertencia en el versículo 7 de este
tercer capítulo de 1 Timoteo:
"También es necesario que tenga buena reputación de los de afuera, para que no caiga en descrédito y
en lazo del diablo."

Aquí al referirse a los de afuera estaba hablando de los que no pertenecían a la iglesia. En otras
palabras, si una persona tiene una mala reputación fuera de la Iglesia, por ejemplo: no paga sus
cuentas o no se puede confiar en él, o es un mentiroso, inmediatamente queda excluido como
candidato para ocupar un cargo en la iglesia. Al tener esa reputación, es realmente como si fuera un
candidato del diablo, es decir, que representaría mejor al diablo que a la causa de Cristo.

Llegamos ahora a un nuevo párrafo. Leamos el versículo 8 de este tercer capítulo de 1 Timoteo, que
comienza a hablarnos sobre

Los requisitos de los diáconos

"Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados al mucho vino ni codiciosos de
ganancias deshonestas"

La palabra aquí traducida diáconos, es la misma que a veces se traduce como "ministro", en relación
con el servicio, con servir. Esa palabra y sus derivados se usan en los siguientes pasajes. Pablo y
Apolos fueron llamados diáconos. El Señor Jesús fue considerado un siervo, un ministro, en Mateo
20:28. En Romanos 13:4 los funcionarios del gobierno son presentados como personas al "servicio" de
Dios, como "ministros". Y en 2 Corintios 11:15, la palabra se aplica también a los "ministros" de
Satanás. Así que "diácono" o "ministro", es un término general para un siervo, servidor o trabajador.

Solemos pensar que el relato de Los Hechos 6 proveyó la ocasión para el principio del cargo de
diácono en la iglesia primitiva. Sin embargo, la palabra griega para diácono ni siquiera se utiliza en
ese pasaje Bíblico. Pero confiamos en tener suficiente base Bíblica para decir que aquellos hombres
fueron nombrados diáconos de la iglesia.

Un diácono, aunque se ocupa de los asuntos materiales de la iglesia, debería ser una persona
espiritual. Suelen producirse problemas cuando se nombra a un diácono en base a sus cualidades
físicas antes que por sus cualidades espirituales. A veces pensamos que porque una persona tiene éxito
en sus negocios, o en su profesión, será un buen diácono. Lamentablemente, hay muchas personas que
han sido nombradas siguiendo esos criterios.

Hemos intentado enfatizar que en 1 Timoteo la iglesia local es una organización que necesita
manifestarse, es decir, hacer sentir su presencia e influencia en la comunidad, y al hacerlo, tiene que
enfrentarse con los problemas y necesidades diarias. Debe ocuparse de los problemas del edificio
(como climatización, luz, etc.) y muchos otros asuntos que no parecen muy románticos ni ideales. Sin
embargo, lo importante es aun que la iglesia ha de tener un ministerio espiritual en la comunidad.
Con frecuencia colocamos en primer lugar los requisitos materiales, pero las personas que ocupan los
cargos deben tener los requisitos espirituales que el apóstol estaba especificando, para desempeñar
esas funciones. Alguien ha dicho acertadamente que "cuando la iglesia deja de estar en contacto con el
otro mundo, ya no está en contacto con este mundo". Estamos de acuerdo con esa evaluación. Hasta
que los aspectos espirituales no sean enfatizados, una iglesia no puede llevar a cabo las funciones
materiales y prácticas aquí en la tierra. Los diáconos, por lo tanto, deben tener ciertas aptitudes
espirituales.

Deben ser honestos o dignos, honorables, como traducen otras versiones.

Dice aquí que deben ser sin doblez, es decir, sinceros. No deben tener dos caras. La palabra de un
hombre debe ser considerada un factor importante. Puede resultar peligroso que un diácono trate de
complacer a todos, o que no tenga el valor suficiente como para plantarse con firmeza ante una
situación que así lo requiera. Se espera que mantenga un equilibrio entre la energía de su
personalidad, y la flexibilidad.
Además se requiere que sean no dados al mucho vino, La Biblia enseña la templanza, la moderación.
No creemos que enseñe una abstinencia total porque en aquellos tiempos no había muchas medicinas
y el vino era utilizado como un remedio. En 1 Timoteo 5:23 Pablo animó a Timoteo para que tomara
un poco de vino por causa de ciertos malestares de estómago. Incluso en la actualidad muchas
medicinas que tomamos tienen un alto porcentaje de alcohol.

Finalmente se estableció como requisito que no fueran codiciosos de ganancias deshonestas. Aquí se
nos advierte que el diácono no debería tener un amor insaciable por el dinero. Debería ser una
persona íntegra, que maneje el dinero de la iglesia de una manera honesta. Nada puede perjudicar a
una iglesia más que la acusación de que algún diácono maneja las finanzas arbitrariamente. La
administración del dinero que se entrega a la iglesia para causas específicas, debe ser
escrupulosamente asignada a las necesidades para las que fue donado.

Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy. Dios mediante, continuaremos nuestro estudio
de este capítulo 3, de la primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo, en nuestro próximo programa.
Esperamos contar con su compañía.
1 Timoteo 3:1-8
En este día, amigo oyente, llegamos al capítulo 3, de la primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo.
El tema general son los cargos en la iglesia. Se especifican los requisitos que deben tener los ancianos y
diáconos de la iglesia. Lo que tenemos aquí por supuesto, es algo muy práctico ya que tiene que ver
con la iglesia local. Leamos entonces, el primer versículo de este capítulo 3, de la primera epístola a
Timoteo, que comienza a especificar

Los requisitos de los ancianos

"Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea."

Veamos la primera frase: Si alguno anhela obispado, se refiere a la posibilidad de que un hombre
desee o aspire al cargo y responsabilidad de un obispo. La frase contiene la idea de procurar
activamente el cargo. Creemos que un hombre que cumple los requisitos debería procurar esta
función. El debería desear ocupar una posición desde la cual pueda usar el que el Espíritu Santo le ha
dado. Si el Espíritu de Dios no le ha dado el don y no le está guiando a aspirar a esa responsabilidad,
entonces sería en verdad una tragedia si alguien procurara ocupar el cargo de obispo. La frase que
hemos leído también sugiere que no había solamente un obispo en la iglesia, sino varios.

Ahora, esta palabra obispado que se utiliza en este versículo, ha sido mal interpretada y también ha
sido interpretada de manera diferente por diversos grupos. Aquellos que practican una forma de
gobierno episcopal del gobierno de la Iglesia, ponen mucho énfasis en esta palabra y su interpretación.

La palabra "obispo" indica en realidad un sobre-veedor, un supervisor o un superintendente. En la


Iglesia primitiva el Pastor era llamado por varios nombres. (1) Era llamado presbítero o anciano. (2)
También se le llamaba Pastor. (3) También se le llamaba obispo, sobre-veedor o supervisor. Y (4)
también se lo llamaba "ministro". De paso digamos que al pastor nunca se le llamó "reverendo" ((y
creemos que ningún predicador debería ser llamado "reverendo". La palabra "Reverendo", quiere
decir en realidad "terrible", y quizá eso pueda aplicarse a algunos de nosotros; pero quiere indicar
aquello que incita al terror; y es un nombre que sólo se utiliza en cuanto a Dios. Pero éstas son
diferentes palabras que se utilizan aquí.))

Personalmente creemos que "anciano" y "obispo" se refieren a la misma persona. Aquellos que se
adhieren a la forma de episcopal de gobierno de la iglesia, por supuesto, no estarán de acuerdo.
Creemos que el título de "anciano" viene de la palabra griega "presbuteros", y se refiere a la persona
que ocupa el cargo, sugiriendo que ésta debe ser un cristiano maduro. Por otra parte, el uso del
término "obispo", que viene de la palabra griega "episkopos", se refiere al cargo que se ocupa. En
consecuencia, las dos palabras "anciano" y "obispo" se aplican al mismo individuo o cargo.

De todos modos, un obispo, en la Iglesia primitiva, nunca tenía autoridad sobre otros obispos o
ancianos. Tampoco tenía autoridad sobre iglesias. Uno no encuentra esa práctica expuesta en la
Palabra de Dios. Aún el Apóstol Pablo, que fundó varias iglesias, nunca habló de sí mismo, como el
obispo de una iglesia, o como alguien que estuviera gobernando una iglesia de alguna u otra manera.
Por lo tanto, el ministro es alguien que ha de servir a la iglesia y no gobernarla.

Y termina el primer versículo diciendo buena obra desea. Porque está buscando un lugar o posición
en la que pueda servir a la iglesia. Continuemos leyendo el versículo 2 de este tercer capítulo de 1
Timoteo:

"Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de
conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar"
Ahora, en este capítulo 3, se nos presentan algunos requisitos, que son positivos y otros, que son
negativos. En el versículo 2, comienzan a mencionarse los requisitos positivos, que son los siguientes.

Ahora, en el primer requisito está palabra irreprochable puede ser malentendida. Uno siempre va a
ser acusado de algo, si ocupa algún cargo, cualquier cargo en la Iglesia. Pero lo importante aquí es que
la acusación no resulte cierta. Un anciano deberá ser irreprensible en el sentido de que no será hallado
culpable de nada de lo cual pueda ser acusado.

En cierta ocasión, un anciano Pastor se encontró con un joven que recién comenzaba su pastorado.
Este anciano le preguntó al joven: ¿Le gusta a usted ser Pastor de una Iglesia tan grande? "Bueno - le
contestó el joven - es una oportunidad maravillosa; pero me encuentro ocupando un lugar único. Me
acusan de muchas cosas de las cuales no me puedo defender. Uno no puede pasarse todo el tiempo
respondiendo a la gente, así es que he determinado simplemente predicar la Palabra de Dios y no
tratar de contestarles porque no puedo hacerlo". Y el anciano Pastor le dijo entonces: "Bueno, ¿no es
cierto que es bueno saber que uno es acusado de algo de lo cual no es culpable?" Es muy bueno estar
en una posición así. Y así es como debe ser el obispo, irreprensible. Será acusado de algo, pero no va a
ser hallado culpable.

El segundo requisito es ser marido de una sola mujer. Esto puede ser interpretado de dos formas
diferentes. Podría significar que debería ser casado. Creemos que Pablo estaba pensando en esta
opción. Pero alguien podría decir, "Bueno, pero Pablo no era casado". Nosotros adoptamos la
posición de que Pablo había estado casado y que su esposa había muerto. El no podía haber sido un
miembro del Sanedrín sin estar casado. Lo que sucedió fue que, simplemente, no se volvió a casar,
quizás por causa de los frecuentes viajes que tenía que realizar como apóstol.

Ahora, hay algunos que interpretan este versículo como indicando que uno no tiene derecho de ser
Pastor si no es casado. Y citan este versículo: "Debe ser marido de una sola mujer". Sin embargo el
significado principal aquí es que el obispo o anciano no debería tener dos esposas. La poligamia era
común en los días de Pablo y, sin duda alguna, predominaba la bigamia. Así que el ministro de la
iglesia tendría que ser marido de una sola mujer.

El tercer requisito es que debe ser sobrio. Significa serio, sensato, de buen juicio. Una persona que
toma las cosas en serio. Ahora, esto no quiere indicar que un anciano no puede tener sentido del
humor, pero debe ser serio en cuando al cargo que ocupa.

El cuarto requisito es que sea prudente. Es decir, que actúa con moderación y cautela. Otras versiones
especifican "buena conducta". O sea, que tenga una conducta ordenada y no realice acciones dudosas,
que puedan interpretarse mal y provocar comentarios, Y este requisito se enlaza con un quinto; una
conducta decorosa, que engloba estas últimas características y las complementa.

Un sexto requisito es que el anciano sea hospitalario. Debe ser el tipo de persona que le gusta tratar
bien a aquellos que vienen a visitarle y a aquellos que vienen a colaborar con él y con la iglesia. Una
persona que está siempre dispuesta a facilitar el trabajo de sus visitantes, y a compartir su hogar y su
mesa con ellos.

El séptimo requisito es que sea apto para enseñar. Este aspecto es uno que queremos enfatizar
especialmente, porque creemos que ningún hombre debería ser un anciano de una iglesia a menos que
pueda enseñar la Palabra de Dios. Algunos piensan que sería muy conveniente examinar los
conocimientos de aquellos que desean ocupar este cargo u otros que impliquen enseñanza, para
determinar sus aptitudes al respecto.

Leamos ahora el versículo 3, de este capítulo 3, de la primera epístola a Timoteo,

"que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino
amable, apacible, no avaro"
Llegamos ahora a los requerimientos negativos, es decir las cosas que un anciano no debería ser ni
hacer.

En primer lugar se advierte que no sea dado al vino. Es decir, que sepa controlarse en el uso de las
bebidas.

En segundo lugar, que no sea amigo de peleas, es decir, que no sea agresivo, violento.

En tercer lugar, que no sea codicioso de ganancias deshonestas. Esto nos indica que no debería tener
amor al dinero. Según nos dijo el mismo apóstol Pablo en 1 Timoteo 6:10, el amor al dinero es la raíz
de todos los males. La forma en que un cargo de la iglesia maneja su dinero le puede causar
innumerables problemas, ya sea que hablemos de su propio dinero o del dinero de la iglesia.

En cuarto lugar se especifica que tiene que ser amable, apacible, Además de afable y afectuoso, deber
ser paciente, razonable. Una persona con la que uno pueda hablar y razonar tranquilamente. No
deber ser contencioso, conflictivo. Los hombres que está constantemente provocando problemas
nuevos o removiendo antiguos problemas nunca deberían ser elegidos para ocupar cargos en la
iglesia.

En quinto lugar, este versículo 3 aclara que no debe ser avaro. Este requisito negativo se refiere
nuevamente al amor al dinero, pero también sugiere idolatría, que es realmente la adoración al dinero
de aquel que tiene un afán desordenado de adquirir y poseer riquezas para atesorarlas. El anciano no
debería ser una persona que coloca el afán de adquirir riquezas por encima de todo lo demás.
Continuemos leyendo el versículo 4 de este tercer capítulo de 1 Timoteo:

"que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad"

Un anciano debería ejercer la autoridad sobre su propia familia, sin ser, por supuesto, un dictador. Y
añade el versículo 5:

"(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)"

Ningún anciano sabrá ejercer la autoridad en la casa de Dios si no puede hacerla efectiva en su propia
casa. Luego, en el versículo 6 de este tercer capítulo leemos:

"que no sea un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación en que cayó el diablo."

Aquí vemos la recomendación de que el anciano no sea un neófito. Esto indica en realidad que no debe
ser un recién convertido, alguien que se ha salvado recientemente. Debe ser una persona que haya sido
convertida por algún tiempo. En algunas ocasiones, un hombre se convierte y al poco tiempo le eligen
para que ocupe un cargo en la iglesia. En estos casos entendemos que la persona no está preparada
para hacer frente a esa responsabilidad. Esto ocurre principalmente con personas que en la vida
secular ocupan altos cargos y por sus personalidades y su capacidad de relaciones públicas, en forma
natural, son rápidamente impulsados a ocupar algún lugar de importancia en la Iglesia. Creemos que
muchas veces la causa de Cristo se ve perjudicada por personas que, siendo jóvenes en la fe, han
tratado de hablar públicamente en asuntos doctrinales, espirituales, o de convivencia entre miembros
de una iglesia, sin estar debidamente informados y preparados, y sin un conocimiento Bíblico o
teológico adecuado.

Y el apóstol dio el importante motivo para estas advertencias, en la última parte de este versículo 6,
que dice, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación en que cayó el diablo. El orgullo fue el
gran pecado del diablo. También suele ser con frecuencia el pecado de cargos de la iglesia y de
predicadores. Ese pecado constituye un peligro para todos nosotros, pero es especialmente censurable
cuando ocurre en el seno de la iglesia. Y ahora, podemos leer esta advertencia en el versículo 7 de este
tercer capítulo de 1 Timoteo:
"También es necesario que tenga buena reputación de los de afuera, para que no caiga en descrédito y
en lazo del diablo."

Aquí al referirse a los de afuera estaba hablando de los que no pertenecían a la iglesia. En otras
palabras, si una persona tiene una mala reputación fuera de la Iglesia, por ejemplo: no paga sus
cuentas o no se puede confiar en él, o es un mentiroso, inmediatamente queda excluido como
candidato para ocupar un cargo en la iglesia. Al tener esa reputación, es realmente como si fuera un
candidato del diablo, es decir, que representaría mejor al diablo que a la causa de Cristo.

Llegamos ahora a un nuevo párrafo. Leamos el versículo 8 de este tercer capítulo de 1 Timoteo, que
comienza a hablarnos sobre

Los requisitos de los diáconos

"Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados al mucho vino ni codiciosos de
ganancias deshonestas"

La palabra aquí traducida diáconos, es la misma que a veces se traduce como "ministro", en relación
con el servicio, con servir. Esa palabra y sus derivados se usan en los siguientes pasajes. Pablo y
Apolos fueron llamados diáconos. El Señor Jesús fue considerado un siervo, un ministro, en Mateo
20:28. En Romanos 13:4 los funcionarios del gobierno son presentados como personas al "servicio" de
Dios, como "ministros". Y en 2 Corintios 11:15, la palabra se aplica también a los "ministros" de
Satanás. Así que "diácono" o "ministro", es un término general para un siervo, servidor o trabajador.

Solemos pensar que el relato de Los Hechos 6 proveyó la ocasión para el principio del cargo de
diácono en la iglesia primitiva. Sin embargo, la palabra griega para diácono ni siquiera se utiliza en
ese pasaje Bíblico. Pero confiamos en tener suficiente base Bíblica para decir que aquellos hombres
fueron nombrados diáconos de la iglesia.

Un diácono, aunque se ocupa de los asuntos materiales de la iglesia, debería ser una persona
espiritual. Suelen producirse problemas cuando se nombra a un diácono en base a sus cualidades
físicas antes que por sus cualidades espirituales. A veces pensamos que porque una persona tiene éxito
en sus negocios, o en su profesión, será un buen diácono. Lamentablemente, hay muchas personas que
han sido nombradas siguiendo esos criterios.

Hemos intentado enfatizar que en 1 Timoteo la iglesia local es una organización que necesita
manifestarse, es decir, hacer sentir su presencia e influencia en la comunidad, y al hacerlo, tiene que
enfrentarse con los problemas y necesidades diarias. Debe ocuparse de los problemas del edificio
(como climatización, luz, etc.) y muchos otros asuntos que no parecen muy románticos ni ideales. Sin
embargo, lo importante es aun que la iglesia ha de tener un ministerio espiritual en la comunidad.
Con frecuencia colocamos en primer lugar los requisitos materiales, pero las personas que ocupan los
cargos deben tener los requisitos espirituales que el apóstol estaba especificando, para desempeñar
esas funciones. Alguien ha dicho acertadamente que "cuando la iglesia deja de estar en contacto con el
otro mundo, ya no está en contacto con este mundo". Estamos de acuerdo con esa evaluación. Hasta
que los aspectos espirituales no sean enfatizados, una iglesia no puede llevar a cabo las funciones
materiales y prácticas aquí en la tierra. Los diáconos, por lo tanto, deben tener ciertas aptitudes
espirituales.

Deben ser honestos o dignos, honorables, como traducen otras versiones.

Dice aquí que deben ser sin doblez, es decir, sinceros. No deben tener dos caras. La palabra de un
hombre debe ser considerada un factor importante. Puede resultar peligroso que un diácono trate de
complacer a todos, o que no tenga el valor suficiente como para plantarse con firmeza ante una
situación que así lo requiera. Se espera que mantenga un equilibrio entre la energía de su
personalidad, y la flexibilidad.
Además se requiere que sean no dados al mucho vino, La Biblia enseña la templanza, la moderación.
No creemos que enseñe una abstinencia total porque en aquellos tiempos no había muchas medicinas
y el vino era utilizado como un remedio. En 1 Timoteo 5:23 Pablo animó a Timoteo para que tomara
un poco de vino por causa de ciertos malestares de estómago. Incluso en la actualidad muchas
medicinas que tomamos tienen un alto porcentaje de alcohol.

Finalmente se estableció como requisito que no fueran codiciosos de ganancias deshonestas. Aquí se
nos advierte que el diácono no debería tener un amor insaciable por el dinero. Debería ser una
persona íntegra, que maneje el dinero de la iglesia de una manera honesta. Nada puede perjudicar a
una iglesia más que la acusación de que algún diácono maneja las finanzas arbitrariamente. La
administración del dinero que se entrega a la iglesia para causas específicas, debe ser
escrupulosamente asignada a las necesidades para las que fue donado.

Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy. Dios mediante, continuaremos nuestro estudio
de este capítulo 3, de la primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo, en nuestro próximo programa.
Esperamos contar con su compañía.
1 Timoteo 3:8-16
Amigo oyente, en este día regresamos al capítulo tres de la Primera Epístola del Apóstol Pablo a
Timoteo, y aquí estamos observando algo de lo que podría llamarse el gobierno de la Iglesia, los
cargos de la iglesia. En nuestro programa anterior, vimos los requerimientos para los ancianos, o los
obispos de la Iglesia. Llegamos hasta el versículo 8, que comienza a especificar los requisitos
espirituales de los diáconos. Vamos a leer otra vez este versículo 8 de 1 Timoteo 3:

"Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados al mucho vino ni codiciosos de
ganancias deshonestas"

La palabra aquí traducida diáconos, es la misma que a veces se traduce como "ministro", en relación
con el servicio, con servir. Esa palabra y sus derivados se usan en los siguientes pasajes. Pablo y
Apolos fueron llamados diáconos. El Señor Jesús fue considerado un siervo, un ministro, en Mateo
20:28. En Romanos 13:4 los funcionarios del gobierno son presentados como personas al "servicio" de
Dios, como "ministros". Y en 2 Corintios 11:15, la palabra se aplica también a los "ministros" de
Satanás. Así que "diácono" o "ministro", es un término general para un siervo, servidor o trabajador.

Solemos pensar que el relato de Los Hechos 6 proveyó la ocasión para el principio del cargo de
diácono en la iglesia primitiva. Sin embargo, la palabra griega para diácono ni siquiera se utiliza en
ese pasaje Bíblico. Pero confiamos en tener suficiente base Bíblica para decir que aquellos hombres
fueron nombrados diáconos de la iglesia.

Un diácono, aunque se ocupa de los asuntos materiales de la iglesia, debería ser una persona
espiritual. Suelen producirse problemas cuando se nombra a un diácono en base a sus cualidades
físicas antes que por sus cualidades espirituales. A veces pensamos que porque una persona tiene éxito
en sus negocios, o en su profesión, será un buen diácono. Lamentablemente, hay muchas personas que
han sido nombradas siguiendo esos criterios.

Hemos intentado enfatizar que en 1ª Timoteo la iglesia local es una organización que necesita
manifestarse, es decir, hacer sentir su presencia e influencia en la comunidad, y al hacerlo, tiene que
enfrentarse con los problemas y necesidades diarias. Debe ocuparse de los problemas del edificio
(como climatización, luz, etc.) y muchos otros asuntos que no parecen muy románticos ni ideales. Sin
embargo, lo importante es aun que la iglesia ha de tener un ministerio espiritual en la comunidad.
Con frecuencia colocamos en primer lugar los requisitos materiales, pero las personas que ocupan los
cargos deben tener los requisitos espirituales que el apóstol estaba especificando, para desempeñar
esas funciones. Alguien ha dicho acertadamente que "cuando la iglesia deja de estar en contacto con el
otro mundo, ya no está en contacto con este mundo". Estamos de acuerdo con esa evaluación. Hasta
que los aspectos espirituales no sean enfatizados, una iglesia no puede llevar a cabo las funciones
materiales y prácticas aquí en la tierra. Los diáconos, por lo tanto, deben tener ciertas aptitudes
espirituales.

Deben ser honestos o dignos, honorables, como traducen otras versiones. Dice aquí que deben ser sin
doblez, es decir, sinceros. No deben tener dos caras.

La palabra de un hombre debe ser considerada un factor importante. Puede resultar peligroso que un
diácono trate de complacer a todos, o que no tenga el valor suficiente como para plantarse con firmeza
ante una situación que así lo requiera. Se espera que mantenga un equilibrio entre la energía de su
personalidad, y la flexibilidad.

Además se requiere que sean no dados al mucho vino, La Biblia enseña la templanza, la moderación.
No creemos que enseñe una abstinencia total porque en aquellos tiempos no había muchas medicinas
y el vino era utilizado como un remedio. En 1 Timoteo 5:23 Pablo animó a Timoteo para que tomara
un poco de vino por causa de ciertos malestares de estómago. Incluso en la actualidad muchas
medicinas que tomamos tienen un alto porcentaje de alcohol.
Finalmente se estableció como requisito que no fueran codiciosos de ganancias deshonestas. Aquí se
nos advierte que el diácono no debería tener un amor insaciable por el dinero. Debería ser una
persona íntegra, que maneje el dinero de la iglesia de una manera honesta. Nada puede perjudicar a
una iglesia más que la acusación de que algún diácono maneja las finanzas arbitrariamente. La
administración del dinero que se entrega a la iglesia para causas específicas, debe ser
escrupulosamente asignado a las necesidades para las que fue donado.

Ahora, escuchemos lo que dijo el apóstol aquí el versículo 9, de este capítulo 3, de la primera epístola a
Timoteo:

"que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia."

El misterio de la fe significa la revelación del Evangelio de Cristo. Cuando Pablo mencionó a la fe no


estaba hablando de la cualidad abstracta de la fe, sino de las doctrinas de la fe. El habló de ella como
de un "misterio" porque estas doctrinas no fueron reveladas en el Antiguo Testamento. Pero ahora
han sido reveladas después en el Nuevo Testamento. En el libro de Los Hechos se nos dice que la
Iglesia primitiva "continuaba en la doctrina de los apóstoles". La doctrina de los apóstoles era la "la
fe" de la iglesia primitiva. Debería ser la fe de la Iglesia, en el día de hoy; y por lo tanto, la iglesia
debería presentar ante el mundo esa fe.

Hay muchas personas que opinan que la fe ya ha pasado de moda, y que debería ser cambiada,
adaptada a los nuevos tiempos. Hace muchos años, en una revista internacional, apareció un editorial
que apoyó esta idea de poner al día la lista de los "siete pecados capitales". La nueva lista incluía los
siguientes: egoísmo, intolerancia, indiferencia, crueldad, violencia, destructividad. La lista reemplazó
la lujuria, por supuesto, con la "mojigatería". Dijeron que la lujuria fue reemplazada porque había
llegado a ser algo muy común en el puesto de venta de revistas pornográficas del barrio o en el cine.
La glotonería no fue incluida porque fue considerada como un problema de colesterol, pero no como
un problema teológico. Palabras como codicia y pereza fueron consideradas anticuadas. El artículo
destacó que los diferentes segmentos de la sociedad tienen diversos conceptos de lo que constituye
pecado. Por ejemplo, los jóvenes habrían añadido la intrascendencia y la hipocresía en los primeros
puestos de su lista de pecados. Pero la destructividad no habría sido incluida, a no ser que significara
únicamente la destructividad del medio ambiente. De la misma manera, la gente mayor, querría que
se incluyera en la lista el ruido, el cabello largo y la descortesía. Algunos argumentaron que la nueva
lista simplemente contenía los antiguos pecados bajo nombres nuevos. Por ejemplo, el egoísmo había
meramente reemplazado a la codicia. El artículo sostenía que los nombres antiguos eran obsoletos y
necesitaban ser cambiados si el pecado en sí mismo iba a tener, en cierta forma, alguna fuerza moral
contemporánea. El artículo concluía afirmando que el pecado es un concepto que merece la pena
conservar.

Queremos enfatizar que estamos de acuerdo en que el pecado es un concepto que merece la pena
conservar, pero debemos insistir también en que el pecado en ningún modo ha cambiado. Lo que la
Biblia llama pecado, es aun pecado. La naturaleza humana es aun humana. Los requisitos espirituales
que la Biblia expuso para los cargos de la iglesia en este capítulo 3, de la Primera Epístola a Timoteo,
aún tienen vigencia en la actualidad si la Iglesia va a representar al Señor Jesucristo aquí en esta
tierra. La iglesia y sus cargos deben mantener la doctrina del Nuevo Testamento, calificando como
pecado a aquellos pecados que están señalados claramente como tales en la Palabra de Dios.

Y el versículo 9 añade que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. No con una conciencia
que haya sido cauterizada por un hierro candente (como vimos en 1 Timoteo 4:2). Continuemos
leyendo ahora el versículo 10:

"Y estos también sean sometidos primero a prueba, y luego, si son irreprochables, podrán ejercer el
diaconado."
Nadie debería ser impulsado a aceptar un cargo un mes después de haberse unido a una iglesia, y
antes de haber demostrado que es el tipo de persona que la Biblia está describiendo en este pasaje.

Ahora, Pablo también incluyó algunas palabras para las esposas de los diáconos. Ellas también tenían
que estar a la altura de ciertas normas. Leamos el versículo 11 de este tercer capítulo de 1 Timoteo:

"Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo."

Honestas se traduce también como dignas, honorables y serias, capaces de mantener la calma y la
serenidad.

No calumniadoras significa que no deben dar lugar al cotilleo. La esposa de un diácono que sea
chismosa puede causar muchos problemas en la iglesia.

Sobrias, nuevamente, quiere decir sensatas.

Fieles en todo, incluye aquí la fidelidad a su marido, a Cristo y a Su causa. O sea, que de deben ser
dignas de confianza. Continuemos con otros requisitos para los diáconos. Leamos los versículos 12 y
13:

"Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien a sus hijos y sus casas, porque
los que ejerzan bien el diaconado, ganarán para sí un grado honroso y mucha confianza en la fe que es
en Cristo Jesús."

Aquí vemos que los diáconos deben cumplir los mismos requisitos personales y familiares que fueron
expuestos para los ancianos.

Aquí se habla de un grado honroso o una posición honrosa. En otras palabras, un diácono que sirva
bien a su iglesia llegará a ser conocido como una persona digna de confianza.

Y el versículo termina hablando de mucha confianza. Aquí este término significa confianza y valor
para presentar su testimonio. Recordemos que el diácono tiene primordialmente un cargo espiritual.
El problema, ya mencionado anteriormente, es que algunos cargos recaen en ciertas personas,
simplemente porque han tenido éxito en su vida profesional. Y cuando se les pide que asuman otro
cargo superior, como por ejemplo el de anciano, encuentran que no pueden cumplir ciertos requisitos
como, por ejemplo, enseñar la Biblia. Por ello, los requisitos espirituales deberían ser cumplidos tanto
por los ancianos como por los diáconos, antes de que se les permita representar a la iglesia de Cristo.

Leamos ahora el versículo 14 de este tercer capítulo de 1 Timoteo, que encabeza otro párrafo titulado

Informe de Pablo a Timoteo

"Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte"

Pablo estaba en Macedonia y Timoteo en Efeso. El apóstol esperaba reunirse pronto con Timoteo.
Leamos también el versículo 15:

"Para que, si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente,
columna y defensa de la verdad."

Hemos elegido a éste como el versículo clave de esta epístola ya que 1ª Timoteo es un libro de orden y
conducta en la iglesia. Mientras Pablo estaba lejos, dijo que le había escrito para que supiera como
comportarse y actuar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, o sea, la iglesia que
funcionaba como tal de acuerdo con el propósito divino.
Y aquí el apóstol calificó a la iglesia como columna y defensa de la verdad. Columna significa el
sostén, el apoyo, el puntal. Esta palabra columna quiere decir apoyo, sostén, puntal de todo aquello
que forma parte del cimiento, del fundamento. Pablo estaba diciendo que la Iglesia es la columna, en
otras palabras el fundamento, el cimiento que sirve de apoyo y sostén de la verdad. Si los cargos de la
iglesia no representan la verdad, la iglesia no tiene fundamento, ni apoyo, ni sostén, y no puede
mantener la verdad de Dios.

Algunos pretenden representar la verdad, pero en realidad no la representan por la manera en que
conducen sus vidas sin integridad. Y entonces, lamentablemente, perjudican la iglesia a la que sirven y
la desprestigian. Pablo estaba escribiendo para decirle a la iglesia como debía actuar para que pudiera
representar y proclamar la verdad de Dios al mundo que se encontraba a su alrededor. Continuemos
leyendo ahora el versículo 16 de este tercer capítulo de 1 Timoteo.

"Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el


Espíritu, contemplado por ángeles, predicado a las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en
gloria."

Este versículo fue probablemente uno de los primeros credos de la Iglesia. Algunos opinan que fue
una de las canciones de la Iglesia primitiva.

El versículo comienza diciendo Indiscutiblemente, o sea, obviamente, y continúa diciendo grande es el


misterio de la piedad. Este misterio de la piedad fue que Dios, en la persona de Jesucristo, entró en el
mundo en que vivimos, pagó el castigo del pecado, y está actuando en hombres y mujeres para que
sean piadosos, cada vez más santos y semejantes a Jesucristo.

Y este credo o canción continúa con la frase Dios fue manifestado en carne. Con toda seguridad, Pablo
estaba enseñando el nacimiento virginal de Cristo, pero también estaba hablando de la existencia de
Cristo antes de Su encarnación. Esa existencia era espiritual. Como dijo el apóstol en Filipenses 2:6,
Siendo en forma de Dios?La carta a los Hebreos 1:3 habló de Cristo el resplandor de su gloria (la
gloria de Dios) y la expresión exacta de su naturaleza?El Señor Jesucristo mismo dijo en Juan 4:24,
Dios es Espíritu.

Ahora desde su condición como Dios, no visto por ojos humanos, Cristo se hizo visible en un cuerpo
humano. Se convirtió en un hombre y asumió la condición humana. Y bajo esa condición humana, los
atributos de Su personalidad espiritual esencial fueron velados, encubiertos. Este es el pensamiento
que Juan nos transmitió en su Evangelio, en 1:14, cuando escribió: Y el Verbo se hizo carne y habitó
entre nosotros? Así como Dios no era visible en el tabernáculo o tienda del desierto, Jesucristo fue
encubierto (en Su divinidad) cuando instaló su tienda entre nosotros como un cuerpo humano. El no
apareció ante los hombres como realmente era; los hombres no reconocieron quien era. Aquel que en
el principio era Dios, estaba con Dios y creó todas las cosas, se convirtió en un niño pequeño e
indefenso. El era la imagen del Dios invisible y tenía todo el poder en el cielo y en la tierra. Pero aquí
en la tierra asumió un cuerpo humano. Como no fue reconocido por los hombres, fue tratado como un
impostor, un usurpador y un blasfemo. Fue odiado, perseguido y asesinado. El Dios manifestado en un
cuerpo humano fue pobre, tentado y probado, e incluso derramó lágrimas.

El versículo continúa diciendo que El fue justificado en el Espíritu. Sin embargo y con todo, no fue
justificado en la carne, sino en el Espíritu. El fue manifestado en la carne, y así fue como el mundo lo
vio; pero el fue justificado o reivindicado en el Espíritu, en Su resurrección. Hubo ocasiones en las que
Su gloria brilló aquí en la tierra. Hubo revelaciones y expresiones y testigos de quién era El realmente.
Hubo ángeles en su nacimiento virginal. Su gloria fue vista en Su bautismo, en Su transfiguración, y
en el momento de su detención. Los eventos que ocurrieron en el momento de su crucifixión hicieron
que el centurión que lo observaba dijera, como vemos en Mateo 27:54, Verdaderamente este era Hijo
de Dios. Pero fue cuando regresó de los muertos que le vimos justificado, reivindicado. Así que el fue
manifestado en un cuerpo, pero justificado en el Espíritu: como dijo Pablo en 1 Corintios 15:44, se
siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Ningún enemigo pudo poner su mano
sobre Él después de que resucitó de los muertos: jamás sería deshonrado otra vez.

Sin embargo, como él descendió a esta tierra y después regresó al cielo a la derecha de Dios, nosotros
podemos ser justificados. Aquí El fue entregado por nuestras ofensas, Él ocupó nuestro lugar como
pecador, y ahora Él nos da Su lugar allí en la presencia de Dios y somos declarados justos.

El versículo también nos presenta a Cristo contemplado por ángeles. Aquí no dice que Él vio ángeles;
más bien, ellos le vieron a Él. Él ha ido de regreso al cielo, y ahora todas las inteligencias creadas del
cielo le adoran porque Él realizó la redención para la humanidad. El pequeño ser humano aquí en la
tierra aun no lo ha comprendido, pero la canción que será cantada por toda la eternidad será la
canción de la redención.

El versículo 16 continúa diciendo proclamado entre las naciones. Y esto aun está ocurriendo hoy.

Dice además, creído en el mundo. Hoy muchos está creyendo en Él como su Salvador.

Y finalmente leemos recibido arriba en gloria. Hoy Cristo se encuentra a la derecha de Dios. En este
mismo momento, estimado oyente, El está allí: ¿Ha hablado usted hoy con Él? ¿Le ha dicho que le
ama? ¿Le ha agradecido por todo lo que ha hecho?

Y aquí nos detenemos por hoy. Volveremos, Dios mediante, en nuestro próximo programa para
estudiar el capítulo 4 de esta primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo. En consecuencia, le
sugerimos leer todo este capítulo 4 para estar así mejor informado de lo que trataremos en nuestro
estudio, en el que como siempre, esperamos contar con su compañía.
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Programación diaria

1 Timoteo 3:16-4:6
Antes de entrar en nuestro estudio del capítulo 4 de la primera epístola a Timoteo, quisiéramos leer
nuevamente del capítulo, el versículo 16, para enfatizar especialmente su primera parte:

"Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el


Espíritu, contemplado por ángeles, predicado a las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en
gloria."

Este versículo fue probablemente uno de los primeros credos de la Iglesia. Algunos opinan que fue
una de las canciones de la Iglesia primitiva.

El versículo comienza diciendo Indiscutiblemente, o sea, obviamente, y continúa diciendo grande es el


misterio de la piedad. Este misterio de la piedad fue que Dios, en la persona de Jesucristo, entró en el
mundo en que vivimos, pagó el castigo del pecado, y está actuando en hombres y mujeres para que
sean piadosos, cada vez más santos y semejantes a Jesucristo.

Y este credo o canción continúa con la frase Dios fue manifestado en carne. Con toda seguridad, Pablo
estaba enseñando el nacimiento virginal de Cristo, pero también estaba hablando de la existencia de
Cristo antes de Su encarnación. Esa existencia era espiritual. Como dijo el apóstol en Filipenses 2:6,
Siendo en forma de Dios?La carta a los Hebreos 1:3 habló de Cristo el resplandor de su gloria (la
gloria de Dios) y la expresión exacta de su naturaleza?El Señor Jesucristo mismo dijo en Juan 4:24,
Dios es Espíritu.

Ahora desde su condición como Dios, no visto por ojos humanos, Cristo se hizo visible en un cuerpo
humano. Se convirtió en un hombre y asumió la condición humana. Y bajo esa condición humana, los
atributos de Su personalidad espiritual esencial fueron velados, encubiertos. Este es el pensamiento
que Juan nos transmitió en su Evangelio, en 1:14, cuando escribió: Y el Verbo se hizo carne y habitó
entre nosotros? Así como Dios no era visible en el tabernáculo o tienda del desierto, Jesucristo fue
encubierto (en Su divinidad) cuando instaló su tienda entre nosotros como un cuerpo humano. Él no
apareció ante los hombres como realmente era; los hombres no reconocieron quien era. Aquel que en
el principio era Dios, estaba con Dios y creó todas las cosas, se convirtió en un niño pequeño e
indefenso. Él era la imagen del Dios invisible y tenía todo el poder en el cielo y en la tierra. Pero aquí
en la tierra asumió un cuerpo humano. Como no fue reconocido por los hombres, fue tratado como un
impostor, un usurpador y un blasfemo. Fue odiado, perseguido y asesinado. Él, Dios manifestado en
un cuerpo humano fue pobre, tentado y probado, e incluso derramó lágrimas.

El versículo continúa diciendo que Él fue justificado en el Espíritu. Sin embargo y con todo, no fue
justificado en la carne, sino en el Espíritu. Él fue manifestado en la carne, y así fue como el mundo lo
vio; pero fue justificado o reivindicado en el Espíritu, en Su resurrección. Hubo ocasiones en las que
Su gloria brilló aquí en la tierra. Hubo revelaciones y expresiones y testigos de quién era Él realmente.
Hubo ángeles en su nacimiento virginal. Su gloria fue vista en Su bautismo, en Su transfiguración, y
en el momento de su detención. Los eventos que ocurrieron en el momento de su crucifixión hicieron
que el centurión que lo observaba dijera, como vemos en Mateo 27:54, Verdaderamente este era Hijo
de Dios. Pero fue cuando regresó de los muertos que le vimos justificado, reivindicado. Así que Él fue
manifestado en un cuerpo, pero justificado en el Espíritu: como dijo Pablo en 1 Corintios 15:44, se
siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Ningún enemigo pudo poner su mano
sobre Él después de que resucitó de los muertos: jamás sería deshonrado otra vez.

Sin embargo, como Él descendió a esta tierra y después regresó al cielo a la derecha de Dios, nosotros
podemos ser justificados. Aquí Él fue entregado por nuestras ofensas, ocupó nuestro lugar como
pecador, y ahora Él nos da Su lugar allí en la presencia de Dios y somos declarados justos.

Y ahora llegamos al

1 Timoteo 4

El tema de este capítulo es la apostasía en las iglesias. Vamos a leer el versículo 1, que comienza a
hablarnos sobre

Cómo reconocer a los apóstatas

"Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe,
escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios"

Al comenzar con la palabra Pero lo que viene a continuación nos indica el marcado contraste que
existe entre el credo doctrinal de la iglesia primitiva del versículo final del capítulo anterior, y la
apostasía dentro de la iglesia que el apóstol Pablo se disponía a examinar en este capítulo 4.

Veamos la expresión los postreros tiempos. Dijo el profesor McGee que en otros escritos suyos sobre 1
Timoteo había dicho que esta expresión se refería a los últimos días de la iglesia sobre la tierra. Pero
después cambió de opinión y creyó que esta expresión se refería a los días de la iglesia que siguieron
inmediatamente a la vida de Pablo. Porque la apostasía en la iglesia ya había comenzado en ese
tiempo. Recordemos que cuando Pablo estaba en Éfeso, Él les había advertido que llegarían lobos
vestidos con pieles de cordero, que engañarían a los creyentes. El apóstol Juan pudo decir: "Ya hay
muchos anticristos" y el error ya había entrado en la Iglesia. La primera gran Iglesia fue la Iglesia
Copta en África, que estaba muy adelantada a las demás. África del Norte ha producido algunos de
los principales santos de la Iglesia primitiva, incluyendo a San Agustín, Tertuliano y Atanasio, pero la
iglesia cayó en la apostasía y se apartó de la fe.

Cuando Pablo dijo aquí en los últimos tiempos no estaba pensando en la segunda venida de Cristo. Sin
embargo, en 2 Timoteo 3:1, donde dijo También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos
peligrosos, estaba usando una expresión técnica que siempre se refería a los últimos días de la iglesia
en la tierra antes que el Señor la recoja. Pero recordemos que los últimos tiempos mencionados aquí
en 1 Timoteo 4:1, Pablo estaba hablando de lo que ocurriría en la iglesia de su tiempo, y a partir de
aquellos días hasta nuestro tiempo.

Veamos la frase algunos apostatarán de la fe. Pablo les estaba advirtiendo que habría maestros
herejes que engañarían a muchísimas personas. Habría una desviación de la fe. Pablo también
escribió en 2 Tesalonicenses 2 que llegaría la apostasía. En realidad, este problema de la apostasía ha
estado presente en la iglesia por mucho tiempo, y en ningún modo será nuevo al final de esta época.

Sin embargo, el problema de la apostasía ha aumentado y lo continuará haciendo. Cuando la iglesia


de Cristo sea recogida, quedará atrás una iglesia organizada totalmente apóstata.
El verbo apostatar corresponde al término griego "aphistemi", que significa "apartarse" o
"permanecer lejos de". Y una partida sugiere no solo que usted tiene un punto al cual se está
dirigiendo, pero también un punto de procedencia del cual usted ha llegado. y los que apostatan son
aquellos que en un tiempo han profesado mantener la fe, pero después se han apartado de ella. No
puede haber una apostasía en el paganismo porque ellos nunca han profesado la fe. Ellos nunca han
profesado confiar en Cristo como su Salvador. Nunca han oído hablar de Él y por ello no puede existir
la apostasía entre ellos. La apostasía surge dentro de la iglesia organizada, entre aquellos que profesan
la fe y después se apartan de ella.

Y prosigue diciendo este versículo 1, escuchando a espíritus engañadores. Bien, cuando ellos se
apartan de la fe, ¿cuál es el factor responsable por ello? ¿Qué fue lo que causó que ellos se apartaran
de la fe? ¿Fue acaso porque ellos habían obtenido una educación mejor, un mejor nivel educativo, o
eran más intelectuales? ¿Fue a causa de que el desarrollo científico y el aumento del conocimiento
revelaron que la fe ya no podía mantenerse? No, estimado oyente. Pablo dijo que algunos se
apartarían de la fe escuchando a espíritus engañadores.

Engañadores realmente contiene la idea de alguien errante, que va de un lado para otro y proviene de
la palabra "vagabundo", "engañador", o "seductor". Y en realidad, Satanás reúne esas
características. Ellos prestarían atención a espíritus satánicos.

Y se completa la frase diciendo que las personas escucharán a doctrinas de demonios. Resulta
alarmante que muchísima gente, incluso en nuestra época tan materialista existe un retorno a las
cosas del mundo de los espíritus, y se le da mucho énfasis al tema.

A los cristianos la Palabra de Dios, en 1 Juan 4:1, les dice no creáis a todo espíritu, sino probad los
espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo, La verdadera prueba
que deberíamos aplicar es el credo que vimos expuesto en 1 Timoteo 3:16, y que dice al principio Dios
fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu. El único camino de salvación es por medio de la
muerte de Cristo, y es por esta verdad que podemos probar hoy las doctrinas de demonios.

Hay algunos entre aquellos que dicen ser creyentes, que están poniendo mucho énfasis en el
demonismo. Están muy interesados en este tema y leen todo lo que se publica sobre el mismo.
Creemos que estamos viendo hoy una manifestación real del mundo espiritual. Pero lo mejor que
podemos hacer usted y yo en cuanto al diablo es no obsesionarnos con él, implicando todos nuestros
pensamientos en ese tema. Pablo nos advirtió en contra de ser seducidos por las doctrinas de los
demonios. Debemos tener las ideas claras al respecto, probando cada espíritu por medio de su
reconocimiento de la deidad de Cristo, y por su reconocimiento de que Dios se manifestó en un cuerpo
humano, y que somos justificados a través de la redención que el realizó por nosotros en la cruz.
Continuemos leyendo ahora el versículo 2 de este cuarto capítulo de 1 Timoteo:

"De hipócritas y mentirosos, cuya conciencia está cauterizada."

Aquí se usa un lenguaje duro y directo, al hablar de hipócritas y mentirosos. Los apóstatas fingen ser
muy piadosos y muy religiosos. A veces uno llega a tener malos pensamientos ante personas que
adoptan una posición marcadamente piadosa, carente de humildad y dando la impresión de que
poseen algo especial que nadie tiene. Estimado oyente, si usted tiene la verdad, la verdad le hará a
usted una persona humilde, porque una de las cosas que usted descubrirá, es lo poco que usted
verdaderamente sabe. Cuanto más estudiamos la Biblia, más conscientes somos de que necesitamos
aprender mucho más de ella. Sin embargo, hay personas que conocen muy poco de la Palabra de Dios,
pero hablan de ella como si fueran autoridades en temas Bíblicos. La frase de este versículo, al poner
de relieve la hipocresía y la mentira, señala a personas que fingen ser lo que no son.

El versículo se completa con la frase cuya conciencia está cauterizada. En 1 Timoteo 1:5 leímos que las
cosas que deberían caracterizar a la iglesia visible son una fe no fingida, el amor y una buena
conciencia. Deberíamos ser personas compasivas y bondadosas.
Cuando observamos algunos excesos o hechos graves protagonizados por personas que profesan ser
cristianas, o cuando se expresan conceptos que claramente se alejan de la enseñanza de la Biblia, o
que la contradicen expresamente, uno piensa que tales cosas no podrían ser hechas o dichas a menos
que las conciencias de tales personas hayan sido cauterizadas y, en consecuencia, se han alejado de la
Palabra de Dios. En el plan y propósito de Dios es importante que la iglesia tenga una conciencia
tierna, sensible, a la influencia de Su Palabra, para no rebajarse a semejantes extremos. Continuemos
leyendo el versículo 3 de 1 Timoteo 4:

"Estos prohibirán casarse y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de
gracias participaran de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad"

Aún en los días del Señor Jesucristo había personas que se habían apartado del judaísmo y se habían
dejado seducir por diversos cultos y sectas. Esto no es algo nuevo de nuestro tiempo. Ha estado
sucediendo desde entonces.

Aquí se advierte contra los que prohibirán casarse. En los días del Señor Jesucristo, por la zona cerca
al Mar Muerto, había un grupo conocido como los Esenios. Fue en la zona donde esa comunidad vivía,
que se encontraron los Rollos del Mar Muerto. Cuando llegó el cristianismo, muchos de ellos se
unieron a la iglesia de Palestina y contribuyeron al surgimiento de sus características herejías,
incluyendo el celibato, es decir, la regulación de la prohibición de casarse. También practicaban el
ascetismo.

Y también dice: Y mandarán abstenerse de alimentos. Hay algunos que adoptan ciertas normas o
reglas sobre la dieta que no se encuentran en la Palabra de Dios. Se dejan llevar por esta tendencia
pensando como si esta actitud frente a ciertos alimentos pudiera ser reconocida por Dios como un
mérito. Es cierto que si comemos cierta clase de comidas podemos sufrir malestares estomacales, pero
ese tema no tiene nada que ver con nuestra vida espiritual. Continuemos leyendo ahora los versículos
4 y 5 de este cuarto capítulo de 1 Timoteo:

"Porque todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias, ya
que por la palabra de Dios y por la oración es santificado."

La Palabra de Dios no condena la comida, sino que la recomienda. Dios la dispuso y la provee para
nuestro bien. Si usted puede dar gracias por la comida, esa actitud los santifica para su cuerpo, por
eso aquí dice si se toma con acción de gracias. Y entonces, usted puede comer con la conciencia
tranquila. Y Dios también nos da la sabiduría para evaluar de qué alimentos debemos prescindir por
motivos de salud.

Vamos a leer ahora el versículo 6 de este cuarto capítulo de 1 Timoteo, que nos introduce en otro
párrafo titulado

Lo que un buen ministro puede hacer en tiempos de apostasía

"Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y
de la buena doctrina que has seguido."

Veamos la frase inicial. Si esto enseñas a los hermanos. Pablo había advertido a Timoteo sobre la
apostasía y las enseñanzas falsas que se introducirían en la iglesia. Habría hombres que profesarían la
fe y después llegarían a un punto en que la negarían. Timoteo debía advertirles a los creyentes acerca
de ello.

Y continuó diciendo serás un buen ministro de Jesucristo. Cada creyente es un ministro, es decir, un
servidor de Cristo, pero aquí Pablo estaba pensando en Timoteo como maestro de la Palabra de Dios.
Ese es un don que algunas personas tienen y otras no. Pero todos los creyentes son servidores.
Y además añadió nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina. Así es como un creyente
crece espiritualmente en la Palabra de Dios. No debemos salirnos por la tangente de dietas o
programas de ascetismo, como si ello nos recomendara ante Dios como un mérito. En cambio, nuestra
dieta espiritual, es ser nutridos con las verdades de la fe y de la enseñanza sana de la Palabra de Dios.

Y finalmente, reconoció que Timoteo había seguido la buena enseñanza. Algunos intérpretes creen
que como en Éfeso, había tanta religión falsa y de la obra de Satanás, existía el peligro de que Timoteo
fuera arrastrado por esas desviaciones y tendencias. Pero Pablo aclaró que él había seguido fielmente
la verdadera enseñanza de la Palabra de Dios y le elogió por ello

Nos detenemos pues, aquí por hoy, y Dios mediante, continuaremos en nuestro próximo programa.
Hasta entonces, pues, estimado oyente. Le esperamos para continuar nuestro viaje a través de la
Biblia.
1 Timoteo 4:7-17
En el día de hoy, amigo oyente, regresamos a nuestro estudio de la Primera Epístola a Timoteo, y lo
reanudamos observando lo que nos dice el capítulo 4. Este capítulo estuvo dedicado al tema general de
la apostasía en las iglesias. Entre los versículos 1 al 5 Pablo trató el tema de cómo reconocer a los
apóstoles y a partir del versículo 6 hasta el 16, se ocupó en explicar qué debía hacer un buen ministro
en tiempos de apostasía.

En nuestro programa anterior dijimos que el verbo apostatar corresponde al término griego
"aphistemi", que significa "apartarse" o "permanecer lejos de". Y una partida sugiere no solo que
usted tiene un punto al cual se está dirigiendo, pero también un punto de procedencia del cual usted
ha llegado. Los que apostatan son aquellos que en un tiempo han profesado mantener la fe, pero
después se han apartado de ella. No puede haber una apostasía en el paganismo porque ellos nunca
han profesado la fe. Ellos nunca han profesado confiar en Cristo como su Salvador. Nunca han oído
hablar de Él y por ello no puede existir la apostasía entre ellos. La apostasía surge dentro de la iglesia
organizada, entre aquellos que profesan la fe y después se apartan de ella. Recordemos también lo que
hemos considerado a partir del versículo 6, que leemos nuevamente:

"Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y
de la buena doctrina que has seguido."

Veamos la frase inicial. Si esto enseñas a los hermanos. Pablo había advertido a Timoteo sobre la
apostasía y las enseñanzas falsas que se introducirían en la iglesia. Habría hombres que profesarían la
fe y después llegarían a un punto en que la negarían. Timoteo debía advertirles a los creyentes acerca
de ello.

Y continuó diciendo serás un buen ministro de Jesucristo. Cada creyente es un ministro, es decir, un
servidor de Cristo, pero aquí Pablo estaba pensando en Timoteo como maestro de la Palabra de Dios.
Ese es un don que algunas personas tienen y otras no. Pero todos los creyentes son servidores.

Y además añadió nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina. Así es como un creyente
crece espiritualmente en la Palabra de Dios. No debemos salirnos por la tangente de dietas o
programas de ascetismo, como si ello nos recomendara ante Dios como un mérito. En cambio, nuestra
dieta espiritual, es ser nutridos con las verdades de la fe y de la enseñanza sana de la Palabra de Dios.

Y finalmente, reconoció que Timoteo había seguido enseñanza. Algunos intérpretes creen que como en
Éfeso, había tanta religión falsa y de la obra de Satanás, existía el peligro de que Timoteo fuera
arrastrado por esas desviaciones y tendencias. Pero Pablo aclaró que él había seguido fielmente la
verdadera enseñanza de la Palabra de Dios y le elogió por ello. Y Pablo continuó advirtiendo a
Timoteo sobre la apostasía y las enseñanzas falsas, pero a continuación mencionaría mas cosas que
Timoteo debía evitar. Leamos el versículo 7 de este capítulo 4 de 1 Timoteo:

"Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad"

Seguramente en todas las épocas hay personas mayores que transmiten a los más jóvenes y a los niños
sus recetas muy extrañas y peculiares para curar dolores, para fortalecer y para prevenir
enfermedades.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee, contaba que cuando el médico descubrió
que él tenía cáncer, la gente le envió como 100 libros recomendando diferentes clases de dietas; de las
cosas que él debía comer para librarse del cáncer. Y contó que no podría haber seguido una de esas
recetas sin contradecir a las demás, porque lo que una recomendaba, lo prohibían otras. Así que
dedicó encomendarse al gran Médico Divino y dejar el caso en sus manos. Y seguramente el joven
Timoteo habrá recibido muchas recomendaciones de dudoso origen que podrían haber puesto en
peligro su salud y a ello se debió la advertencia del apóstol.
Además leemos el siguiente consejo: ejercítate para la piedad. Timoteo debía practicar la piedad, la
devoción a Dios en su vida práctica. Hay mucha gente que enfatiza las prohibiciones, lo negativo, lo
que no se debe hacer, en vez de practicar activamente las enseñanzas positivas de la Palabra de Dios,
así como la devoción y piedad que dicen profesar por Dios. Continuemos leyendo el versículo 8 de este
cuarto capítulo de 1 Timoteo:

"Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene
promesa de esta vida presente y de la venidera."

La frase el ejercicio corporal para poco es provechoso a llevado a algunos a pensar que el apóstol
Pablo estaba menoscabando el ejercicio físico. Nosotros no lo interpretamos en absoluto de esa
manera. Después de todo podemos observar la vida misma del apóstol. Pablo pasó unos tres años en
Éfeso, donde había un gran Coliseo en el que a veces se celebraban los juegos olímpicos de la época. El
Coliseo podía dar cabida a unas 100.000 personas y en esas instalaciones se llevaban a cabo carreras
de atletismo y toda clase de deportes. El Apóstol Pablo usó el ejemplo de la carrera de aquellos
tiempos para compararla a la vida y al andar del creyente, en 1 Corintios 9:24 al 27. Pues bien,
creemos que el apóstol Pablo sabía mucho sobre ejercicios físicos. Cuando uno contempla las ruinas
en las cuales se encuentra la ciudad de Sardis, y contempla la parte que se ha excavado del camino
romano en ese lugar, y dirige su mirada al este y también hacia el oeste, recuerda que el Apóstol Pablo
caminó por ese lugar hace casi dos mil años predicando el evangelio de Cristo. El no disponía de
medios de transporte y ni siquiera de un caballo o de un burro. Así que el apóstol se trasladaba de un
lugar a otro andando. Y se requería una persona dura y fuerte físicamente para cubrir las distancias
que recorrió a través de todo el Imperio Romano. No sabemos si practicó mucho footing, pero es
evidente que caminó hasta la extenuación. Y ya sabemos cómo se recomienda hoy el caminar
regularmente cada día para conservar la buena salud.

El énfasis de Pablo en la piedad antes que en el ejercicio físico se debía a que los Efesios eran gente
muy entregada a los juegos y competiciones atléticas, ya sea practicándolas o asistiendo a las mismas.
Y lo mismo observamos hoy en algunos países, donde el seguimiento de ciertos deportes, como por
ejemplo el football y el baloncesto captan de tal manera la atención de la gente, y nos referimos
concretamente a los cristianos, que muchos creyentes le dan más énfasis y le dedican más tiempo a
tales deportes que al estudio de la Palabra de Dios o a las actividades de la iglesia. Muchos pasarían
mucho más tiempo siguiendo partidos o competiciones deportivas en directo o por televisión, que el
que pasarían en reuniones de oración o estudio de la Biblia. Hay creyentes que claramente le dan
prioridad a estos eventos cuando coinciden con actividades de la iglesia. Por ello, es comprensible la
advertencia de Pablo a Timoteo. No le estaba diciendo que el ejercicio físico estuviera mal o fuera
desaconsejable, Lo que él estaba diciendo es que había mantener estas cosas en la perspectiva
correcta.

Y continuó diciendo el apóstol pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida
presente y de la venidera. El ejercicio físico, el ejercicio del cuerpo le ayuda a usted solamente en esta
vida, porque más adelante, después de partir de este mundo, en el día de la resurrección, usted va a
recibir un cuerpo nuevo y entonces no habrá ninguna diferencia con que usted haya ejercitado su
cuerpo físico actual o no. Ahora aquí enfatiza que la piedad para todo aprovecha". Hay quienes dicen
que el creyente puede caer en el pecado y están previstas condiciones fáciles para regresar a Dios.
Bueno, eso es cierto. Pero, amigo oyente, una vida piadosa no sólo tiene sus beneficios y merece la
pena aquí en la tierra, sino que también valdrá la pena y tendrá beneficios en la eternidad. Tenemos el
ejemplo en la parábola del hijo pródigo en Lucas 15, donde vimos que el hijo perdido perdió mucho
cuando se fue a un lugar que se encontraba muy lejos de su hogar, y cualquier creyente hoy que esté
viviendo una vida descuidada, antes que una vida piadosa descubrirá que aún en la eternidad él
tendrá que pasar por las consecuencias de haber actuado de esa manera. Y aquí permítanos hacerle
una pregunta práctica y relevante. ¿Está usted tan ansioso o preocupado por la piedad en su vida
práctica como lo está del ejercicio físico para mantenerse en forma, y de su afición por seguir los
eventos deportivos? Usted debe recordar que lo físico termina cuando llegamos al final de esta vida,
pero la piedad continúa en la vida siguiente. Es muy importante que todos nos formulemos esta
pregunta. Leamos ahora el versículo 9 de 1 Timoteo 4:

"Palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos"

Aquí el apóstol estaba enfatizando el tema que acababa de mencionar. En otras palabras, estaba
diciendo que aquí tenemos algo con lo que podemos contar y en lo que depositar nuestra confianza.
Uno podía confiar en esta verdad en la época de Éfeso en el primer siglo, como puede hacerlo ahora en
el Siglo XXI, y podrá confiar también en el Siglo XXII si es que llega a vivir una vida tan larga.
Ahora, en el versículo 10, de este capítulo 4 de la primera epístola a Timoteo, dijo Pablo:

"que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el
Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen."

Dice aquí que trabajamos y sufrimos oprobios ("nos esforzamos", como dicen otras versiones). No hay
ninguna duda en que si usted se mantiene firme por Cristo, esa actitud le va a costar algo.

La frase siguiente, hablando del Dios viviente dice que es el Salvador de todos los hombres, y es una
declaración muy importante. A veces ha habido discusiones sobre como era el aspecto físico de Cristo.
Se ha hablado del color de su piel, de sus ojos, de sus cabellos, y se ha especulado sobre si era muy alto
o no. Pero tales detalles no tienen importancia. La Biblia nunca nos dio ese tipo de información sobre
Él. Pero lo que sí dicen claramente las Sagradas Escrituras es que Él es el Salvador de todos los
hombres. Quienquiera que sea usted, Él puede ser su Salvador, su único Salvador.

Y la declaración de que Él es el Salvador de todos los hombres añade, mayormente de los que creen. Y
esto es cierto. Como hemos dicho, Él puede ser su Salvador, pero si usted quiere, lo puede rechazar.
La otra opción, la única opción de salvación, es que usted crea en Él. Si quiere usted confirmarlo,
puede leer pasajes Bíblicos como Juan 3:16 y Juan 2:2). Continuemos leyendo ahora los versículos 11
y 12 de 1 Timoteo 4:

"Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en
palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza."

Dijo aquí ninguno tenga en poco tu juventud. Pablo sabía que habría algunos en la iglesia que dirían
"Bueno, es solo un joven, le queda mucho por aprender". Es posible que hubiera algunas cosas que
aun no sabía, pero él no debía permitir que nadie lo menospreciara por ser joven.

Pero el apóstol continuó escribiendo sino se ejemplo de los creyentes. Ahora, ¿cómo podía evitar
Timoteo que la gente lo criticara por ser demasiado joven? Pues, no comportándose como un joven
insensato. Por ello el apóstol que fuera un ejemplo. Se puede dar un ejemplo de madurez cristiana
siendo joven. Y entonces, la gente aprendería que lo más importante en el desarrollo cristiano, no era
la edad física.

A continuación Pablo pasó a detallar en qué maneras él podía ser un ejemplo: En palabra, conducta,
amor, espíritu, fe y pureza".En ciertas épocas se ha hablado mucho sobre una nueva moralidad,
cuando en realidad no había nada de nuevo en esa supuesta nueva moralidad. Pero es indudable que
la moralidad de la Biblia es completamente nueva para algunas personas. Esta es la norma o el nivel
de Dios. Aquí en este versículo 12 tenemos seis formas aspectos de la vida cristiana en los que
deberíamos ser un ejemplo. Continuemos leyendo el versículo 13:

"Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza."

El ministro o servidor debe leer las Sagradas Escrituras públicamente. ¿Con qué propósito? Para
consolar y para enseñar. La Palabra de Dios se debe leer, y hasta que la iglesia no esté introduciendo a
la gente en la Palabra de Dios, y a la Palabra de Dios en la mente y el corazón de las personas, no está
cumpliendo su función principal.

Esto se aplicaba también personalmente a Timoteo. El ministro solo puede crecer personalmente
leyendo la Palabra, para su propia exhortación e instrucción. Amigo oyente, un ministro, un cargo de
la iglesia que crece, también hace crecer a la Iglesia. Una de las mejores cosas que se dijo en cuanto al
gran maestro y predicador del evangelio Dwight Moody, fue dicha por uno de sus vecinos, que dijo:
"Cada vez que el Señor Moody regresa a su hogar, uno se da cuenta de cuánto ha crecido
espiritualmente". Y, amigo oyente, ¿qué puede usted decir de usted mismo? ¿Ha avanzado usted
espiritualmente un poco más del lugar donde se encontraba el año pasado? ¿Está usted creciendo en
gracia y en el conocimiento de Cristo? La única forma de lograrlo es leyendo las Escrituras, leyendo
las grandes verdades de la Palabra de Dios con la ayuda y dirección del Espíritu Santo. Luego, Pablo
en el versículo 14, le dijo a Timoteo:

"No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos
del presbiterio."

En la frase no descuides el don que hay en ti recordamos que el Espíritu de Dios le da a cada creyente
un don, y Timoteo tenía un don que debía poner en práctica. Y además aclaró el apóstol que te fue
dado mediante profecía. Aparentemente, Pablo había predicho lo que Timoteo haría.

Y la profecía había sido pronunciada con la imposición de las manos del presbiterio, es decir, de las
autoridades de la iglesia. En este contexto que estamos estudiando, debemos aclarar que la imposición
de las manos nunca comunicaba nada. Algunos creen que algo se le transmitía a una persona
imponiéndole las manos. La imposición de manos sobre una persona indicaba relación y
compañerismo con el ministerio de que iba a desarrollar esa persona. En muchas iglesias hoy se
acostumbra que los ancianos o diáconos oren e impongan las manos sobre cada persona que va a
desarrollar una responsabilidad en la iglesia y va a ser un compañero de ellos, o también se imponen
las manos sobre cada misionero que se envía a desarrollar ese ministerio. Leamos ahora el versículo
15 de este cuarto capítulo de 1 Timoteo:

"Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos."

Al decirle ocúpate en estas cosas el apóstol le estaba aconsejando a ser diligente en su estudio, dada la
importancia que tiene que un ministro continúe estudiando la Palabra de Dios. Tampoco hay ninguna
excusa para que cada creyente no estudie la Palabra de Dios. Otra versión traduce "reflexiona sobre
estas cosas."

Es interesante la frase permanece en ellas. Otra versión dice "entrégate de lleno a ellas". No
aceptamos que un momento devocional diario sea un sustituto para la lectura y estudio de la Palabra
de Dios. Especialmente, si uno lee un capítulo por la noche, fatigado y a punto de quedarse dormido.
Tampoco dará resultado por la mañana, cuando uno está medio despierto o en la mesa del desayuno
cuando uno ya es consciente de que tiene que salir apresuradamente para el trabajo. Estimado oyente,
usted no estudiaría matemáticas o ciencias de esa manera. La Palabra de Dios se merece todo el
tiempo y la concentración mental que le podamos dedicar, y nunca le podremos dar tanto como
debiéramos.

En este versículo 15, al final el apóstol añadió para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.
Una de las mejores palabras de estímulo que se le pueden decir a un predicador o a un maestro
después de escucharle, es que ha mejorado mucho en su predicación. Luego, al finalizar este capítulo
4, el Apóstol Pablo le hizo una recomendación más a Timoteo, en el versículo 16:

"Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina (o enseñanza); persevera en ello, pues haciendo esto te
salvarás a ti mismo y a los que te escuchen."
Sin intención de reprochar ni ofender a nadie, permítanos decir ¡Que Dios tenga misericordia con
aquel ministro que no está predicando la Palabra de Dios! Esta sería una grave omisión y un pecado
ante Dios y de graves consecuencias para la congregación de los creyentes. Bien, amigo oyente, vamos
a detenernos aquí por hoy. Dios mediante, comenzaremos a estudiar el capítulo 5 de esta primera
epístola a Timoteo en nuestro próximo programa. Será pues, hasta entonces, porque esperamos contar
con su compañía.
1 Timoteo 5:1-19
Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro estudio en esta Primera Epístola del Apóstol Pablo a
Timoteo. Y llegamos hoy al capítulo 5. Los capítulos 5 y 6 tratan sobre este asunto tan práctico de los
deberes de los cargos en la iglesia. Este tema se introduce en la esencia misma de la vida de la iglesia
en la actualidad. No hay nada de idealismo en el tratamiento de este tema, sino que es muy realista y
significativo. Y salvando las lógicas distancias con los valores de la cultura de aquella ciudad y época,
podemos aplicar a nuestra situación actual los principios generales al funcionamiento de la iglesia
local, para que ésta continúe siendo una luz, un testimonio constante de la acción de Dios en el mundo,
de la dirección y autoridad de un Cristo que vive y es Señor de Su iglesia, y de la acción del Espíritu
Santo en el mundo y en la iglesia.

Leamos entonces el versículo 1, que comienza a hablarnos sobre

La relaciones de los ministros con los diferentes grupos de la iglesia local

"No reprendas al anciano, sino exhórtalo como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos"

Aquí se menciona en primer lugar al anciano. La primera relación considerada fue la relación de
Timoteo con los ancianos. Ha habido cierta diferencia de opinión en cuanto al uso que Pablo le da a
esta palabra "anciano". ¿Se está refiriendo él al cargo de anciano en la Iglesia o simplemente a la
persona considerada anciana por su edad, alguien que fuera mayor que Timoteo? Bueno, en la Iglesia
primitiva el anciano era un cargo en la Iglesia, pero la palabra aquí se refiere al individuo. Creemos
que Pablo estaba aquí pensando en ambos aspectos: estaba hablando de un hijo de Dios maduro, y de
un hombre que ocupaba un cierto cargo. Así que Pablo se refirió a ambos por el simple hecho de que
alguien que ocupaba el cargo de anciano, era un hombre ya mayor, de una avanzada edad.

Veamos entonces la frase completa. No reprendas a un anciano, sino exhórtalo como a padre. Timoteo
no debía reprender a un anciano públicamente, sino que debía razonar con él en privado. Tenemos
que recordar que Timoteo era un hombre joven y que tenía que actuar con mucho tacto en su relación
con los hombres ancianos en la Iglesia. Es decir, que él no debía adoptar la actitud de alguien que lo
sabía todo o de un dictador sobre estos ancianos. Tenía que animarles, y si lo consideraba necesario,
tener una conversación privada con ellos.

Y después añadió el apóstol a los más jóvenes, como a hermanos. O sea que debía existir una relación
grata y afable entre Timoteo y los hombres mayores, y también con los de su misma edad.

Ahora aquí tenemos también la relación que debía tener el Pastor o el ministro con las ancianas.
Leamos el versículo 2:

"A las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza."

Notemos las palabras con las cuales finaliza este versículo: "Con toda pureza". El ministro o el Pastor
de una iglesia tiene que ser muy cuidadoso en su trato con las personas del sexo opuesto.
Posiblemente, nada ha perjudicado más, o más frecuentemente estropeado el ministerio de una iglesia
que el pecado en esta área. Cuando un pastor ha tenido que salir de una iglesia por un problema de
este tipo, el decaimiento espiritual en esa iglesia es muy perceptible. Nada puede destruir la vida
espiritual de una iglesia más que esta clase de experiencias. Este tipo de moralidad de tolerancia no
funciona en la iglesia.

Pablo instruyó a Timoteo con respecto a su relación con los hombres de la iglesia -tanto los de mayor
edad como los jóvenes-y después, con las mujeres -tanto las mayores como las más jóvenes. A
continuación comenzó a hablar sobre sus relaciones con un tercer grupo. Leamos el versículo 3 de este
quinto capítulo de Timoteo:
"Honra a las viudas que en verdad lo son."

Esta palabra que tenemos aquí, "honra", es una palabra muy interesante. En el idioma griego es la
misma palabra de la cual proviene nuestra palabra "honorario". Contiene la idea de un valor que se
atribuye a algo. Es como si una persona realiza una tarea a favor de otra, y recibe un honorario por
ella, porque le ha atribuido un valor a lo que esa persona ha hecho.

La Iglesia primitiva cuidaba a las viudas y se esmeraban mucho en esa tarea. La atención de las
viudas fue un problema que surgió en el capítulo 6 del libro de los Hechos de los Apóstoles. Los
griegos (que eran judíos de fuera de Israel) pensaban que sus viudas eran desatendidas en la
distribución diaria a favor de las otras. Que ellas no estaban recibiendo tanto como recibían las otras.
Cuando se presentó este problema, los apóstoles inmediatamente buscaron una solución y nombraron
a algunos hombres para controlar la atención a las viudas, para que ellos pudieran continuar
concentrándose en la predicación de la Palabra. Así que aquí en este quinto capítulo de 1 Timoteo
Pablo estaba dando instrucciones sobre como llevar a cabo la atención y cuidado de las viudas.

Ahora comentaremos el matiz que se añade a esta instrucción. Dice aquí honra a las viudas que en
verdad lo son. Las instrucciones dadas en la Palabra de Dios son muy prácticas; utilizaron mucho
sentido común y no fueron impulsadas por sentimentalismo. Los cristianos son conocidos como
personas compasivas y hay muchas personas hoy que nos piden ayuda. Y tenemos que ser muy
cuidadosos. La iglesia primitiva se ocupó de atender a las viudas, pero no lo hizo de una forma
aleatoria o dejándose llevar por emociones momentáneas. Los diáconos tenían que investigar para
conocer la verdadera situación y comprobar quienes eran verdaderamente viudas, cuál era su
necesidad y que grado de necesidad tenían.

En la actualidad, ésta es quizás un área descuidada en muchas iglesias. A algunas iglesias les faltan
medios, y a otras una adecuada planificación de esa obra social, que incluya una investigación para
conocer la verdadera situación de muchos que piden ayuda.

A continuación Pablo iba a tratar este problema citando detalles muy específicos. Leamos el versículo
4 de 1 Timoteo 5:

"Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia
familia y a recompensar a sus padres, porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios."

Así que la investigación debía determinar si la viuda en cuestión tenía hijos. Y si así era el caso ¿por
qué no la estaban sosteniendo económicamente? ¿Y tenía nietos? Todos ellos tenían una
responsabilidad hacia ella. Este era el método de Dios y vemos que aquí dice esto es bueno y agradable
delante de Dios. Y creemos que ese método está aun vigente y debería ser aplicado. Y dice el versículo
5:

"Pero la que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en Dios y es diligente en súplicas y
oraciones noche y día."

Aquí vemos que se está hablando de una verdadera viuda, y que se había quedado sola, por lo tanto
necesitaba ayuda, Como era una mujer piadosa oraba. No solo oraba por la iglesia y por sus
autoridades, sino que también oraba por sí misma y por su necesidad. Por supuesto, tenía derecho a
hacerlo. Y examinando también nuestra situación actual diremos que Dios nos usa a nosotros para
ayudar a contestar tales oraciones. El apóstol dejó en claro que cuando encontramos a una viuda que
se encuentra en esta situación, tenemos que ayudarla. Pero volviendo al relato Bíblico, vemos que
podía darse otro caso. Leamos el versículo 6 de 1 Timoteo 5:

"Pero la que se entrega a los placeres, aún viviendo está muerta."


Pero si cuando se estaban estudiando los casos, al llegar a una casa, se encontraban a una viuda que
podía entregarse a una vida social dudosa, o a los placeres en compañía de otras personas,
evidentemente esa viuda no necesitaba ayuda. Y no importaba que tuviera familiares en la iglesia, ni
que estos tuvieran cargos o responsabilidades. Y el Apóstol enfatizó estas normas en el versículo 7 de
este quinto capítulo de 1 Timoteo:

"Manda también esto, para que sean irreprochables"

Es decir, que Pablo le estaba diciendo aquí a Timoteo, tuviera cuidado de aclarar bien estas
instrucciones para que todos pudieran ser intachables y actuar de una manera honorable en estos
asuntos. Y añadió en el versículo 8:

"Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es
peor que un incrédulo."

Realmente, no podríamos enfatizar nosotros más este asunto que lo que se enfatiza aquí. La viuda
debía ser cuidada y atendida por sus propios familiares. Si sus propios parientes cristianos están
negando esa ayuda a un familiar necesitado como ella, cualquier tipo de testimonio público del
evangelio que ellas estén dando, aunque ese testimonio sea muy destacado, no tiene validez para Dios.
Aquí se los califica como peores que los incrédulos. La Biblia es aquí muy clara; en otros pasajes uno
puede perder algún detalle si no presta atención, pero aquí nadie puede dejar de entender lo que se
está diciendo. Continuemos leyendo el versículo 9 de este quinto capítulo de 1 Timoteo:

"Sea puesta en la lista solo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo
marido"

La lista aquí mencionada, era la relación del grupo de viudas que debían ser ayudadas. Ahora, ¿por
qué fijaron esa edad límite? Porque si ella tenía una edad inferior a esa, aun podía trabajar y así
satisfacer sus necesidades por sí misma. Y continúa diciendo el versículo 10:

"que tenga testimonio de buenas obras: si ha criado hijos, si ha practicado la hospitalidad, si ha


lavado los pies de los santos, si ha socorrido a los afligidos, si ha practicado toda buena obra."

Veamos esta frase que tenga testimonio de buenas obras. Pablo estaba diciendo que era bueno
considerar que clase de persona había sido esa viuda en el pasado. Debía conocerse su vida anterior.
No se debía ayudar a cualquiera que apareciera pidiendo solidaridad. Pero si ella esa clase de persona
que se describía en este versículo 10 y necesitaba ayuda, había que ayudarla.

Al profesor McGee le agradaría que las iglesias de nuestro tiempo volvieran a estos principios básicos
y sencillos, que se aparten de lo meramente de los sentimental y que atraiga las emociones. A veces
respondemos a súplicas de ayuda, generalmente procedentes de fuera, que apelan a nuestra
compasión y descuidamos otras que se encuentran en nuestro medio y que sufren una necesidad real.
Pensaba el profesor en esa viuda que pertenece a nuestra propia iglesia, que vive sola y rara vez es
visitada. Sus hijos se han trasladado y ella puede que esté pasando por necesidades físicas. A veces las
iglesias pasan por alto estas situaciones. Pero si la iglesia se hiciera cargo de estos casos, su testimonio
no pasaría desapercibido al mundo. Incluso algunas de estas viudas que reciben ayuda de la iglesia
podrían ser de ayuda como diaconisas participando en tareas apropiadas a su experiencia. Algunas
viudas han resultado muy eficaces para visitar a otras viudas y ayudándolas a superar su soledad y
depresión. Continuemos ahora leyendo los versículos 11 y 12 de este quinto capítulo de 1 Timoteo:

"Pero viudas más jóvenes no admitas, porque cuando, impulsadas por sus deseos, se rebelan contra
Cristo, quieren casarse, incurriendo así en condenación por haber quebrantado su primera fe."

Era probable que la viuda más joven quisiera casarse otra vez, y ello era razonable. Pero observemos
también que existía el peligro de que quisiera volver a casarse por motivos equivocados. Existía el
peligro de que olvidara la práctica y requisitos de su fe, Así que la iglesia tenía que ser cuidadosa en
probar y evaluar también el caso de las viudas jóvenes. Leamos ahora el versículo 13:

"Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también
chismosas y entrometidas, hablando lo que no debieran."

En otras palabras, podían llevar chismes de una casa a otra, que son comentarios destructivos, Por eso
dice aquí hablando lo que no debieran. Ese era el riesgo que corrían las viudas jóvenes, que habiendo
sido liberadas de la responsabilidad de ser esposas y amas de casa (y en algunos casos sin hijos)
pudieran convertirse en visitadoras no constructivas. De ahí el consejo que encontramos en el
versículo 14, que dice:

"Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al
adversario ninguna ocasión de maledicencia"

Así que se esperaba que la mujer construyera hogares.

En toda esta sección Pablo estaba dando instrucciones sobre el comportamiento de hombres y mujeres
en la iglesia. Él estaba enfatizando que estas relaciones deberían ser del máximo nivel como un
testimonio ante el mundo, para que no dieran lugar a las críticas del enemigo. Porque veamos lo que
dice el versículo 15 de 1 Timoteo

"Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás."

En estos casos, evidentemente estas viudas no eran creyentes genuinas. Y continúa diciendo el
versículo 16:

"Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las mantenga, y no sea gravada la iglesia, a fin
de que haya lo suficiente para las que en verdad son viudas."

Cada familia debía sostener a sus propias viudas, para que la iglesia pudiera concentrarse en ayudar a
las viudas que no tenían familia y se encontraban pasando realmente por situaciones de necesidad. Y
ahora, otro consejo en dirigido en otra dirección. Leamos el versículo 17 de 1 Timoteo 5:

"Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que
trabajan en predicar y enseñar"

La iglesia primitiva pagaba a sus maestros y creemos que a un buen maestro se le pagaba un poco
más. Y añade el versículo 18:

"Pues la Escritura dice: «No pondrás bozal al buey que trilla» y «Digno es el obrero de su salario»."

Pablo está citando de Deuteronomio 25:4 y de Lucas 10:7. Prácticamente casi todos los hombres
dedicados al ministerio que hemos conocido, estaban sirviendo a Dios por vocación, es decir, por
motivos ajenos al dinero. Y la Palabra de Dios nos enseña a ser generosos con quienes dedican la
totalidad de su tiempo al estudio y la enseñanza de la Biblia. Finalmente por hoy, leamos el versículo
19 de este capítulo 5 de 1 Timoteo:

"Contra un anciano no admitas acusación si no está apoyada por dos o tres testigos."

Si se cumpliera este procedimiento, se eliminarían muchos de los chismes, malos entendidos y


conflictos que se producen en algunas iglesias. Pablo dijo que el pastor y cada miembro de la iglesia
deberían negarse a que nadie les susurre al oído chismes acerca del pastor o de otro cargo de la iglesia.
Las personas debían poder probar sus acusaciones en presencia de testigos. Lo importante era tener
los hechos comprobados antes de hablar. Y si alguien tenía los hechos, en vez de esparcir un escándalo
por todas partes, esa persona tenía que procurar corregir el problema acudiendo a las autoridades de
la iglesia. Cualquier acusación debía ser hecha ante más de un testigo.

Continuaremos, Dios mediante, con este tema, en nuestro próximo programa y le sugerimos que lea el
resto de este capítulo 5, que concluiremos en nuestro próximo programa, para tener una visión de
conjunto del mismo. Esperamos como siempre, continuar contando con su compañía en este viaje a
través de la Biblia.
1 Timoteo 5:19-6:21
Amigo oyente, continuamos hoy en esta sección de los capítulos 5 y 6 de la Primera Epístola del
Apóstol Pablo a Timoteo, donde el Apóstol estaba hablando acerca de las obligaciones o deberes que
tienen los cargos en la Iglesia. En el párrafo en que nos encontramos, él estaba colocando el énfasis en
la obra de los ancianos, aquellos que son los maestros de la Iglesia. Y en el versículo 19 de este capítulo
5, leemos:

"Contra un anciano no admitas acusación si no está apoyada por dos o tres testigos."

Si se cumpliera este procedimiento, se eliminarían muchos de los chismes, malos entendidos y


conflictos que se producen en algunas iglesias. Pablo dijo que el pastor y cada miembro de la iglesia
deberían negarse a que nadie les susurre al oído chismes acerca del pastor o de otro cargo de la iglesia.
Las personas debían poder probar sus acusaciones en presencia de testigos. Lo importante era tener
los hechos comprobados antes de hablar. Y si alguien tenía los hechos, en vez de esparcir un escándalo
por todas partes, esa persona tenía que procurar corregir el problema acudiendo a las autoridades de
la iglesia. Cualquier acusación debía ser hecha ante más de un testigo. Ahora, el versículo 20, dice:

"A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman."

Si un cargo de la iglesia ha pecado y los hechos son conocidos. Debe ser reprendido. Surge la pregunta
sobre si esto debe hacerse públicamente. Creemos que cuando un miembro de la iglesia peca y su
pecado no concierne a la congregación, nunca debería ser hecho público, ni confesado públicamente.
Sin embargo, cuando un líder de la iglesia, un cargo de la iglesia, peca, y ha perjudicado a la iglesia,
entonces creo que es el momento de mencionar nombres. Y puede ser el momento apropiado para
eliminar su nombre de la lista de membresía. Se puede hacer mucho daño a una iglesia por el pecado
en la vida de sus líderes, y esta fue la manera en que Pablo dijo que se debía tratar el problema.
Ahora, en el versículo siguiente, el versículo 21, dijo el Apóstol Pablo:

"Te encarezco delante de Dios, del Señor Jesucristo y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas
sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad."

Timoteo tenía que tratar a todas las personas de la misma manera. En una iglesia podía haber
personas con diversos grados de amistad con el pastor. Podía darse el caso de que los más amigos le
hicieran regalos o le ayudaran económicamente ante situaciones especiales o necesidades materiales
concretas. Entonces el pastor podría verse en una situación embarazosa, por ejemplo, si uno de sus
amigos resultara culpable de algún pecado y el pastor debiera ejercer su disciplina con él. Pablo
aconsejó aquí que el pastor no debería dejarse llevar ni por prejuicios ni por favoritismos,
demostrando parcialidad. El apóstol Santiago dijo lo mismo en su carta, en al capítulo 2. Y continuó
Pablo diciendo en el versículo 22 de este quinto capítulo de 1 Timoteo:

"No impongas con ligereza las manos a ninguno ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro."

Anteriormente leímos que los cargos debían ser instalados en sus funciones por la imposición de
manos (ver 1 Timoteo 4:14). Vimos que la imposición de manos indicaba identificación y
compañerismo en el ministerio. La idea aquí es que esta ceremonia no debe realizarse no debe
realizarse demasiado pronto en el caso de alguien que se haya convertido recientemente.

Si elevamos a un creyente joven a la posición de una maestro ante de que está completamente
afirmado en la Palabra, la teología que él enseñe tenderá a ser una teología superficial o poco
consistente. La iglesia deber ser un lugar de instrucción donde la Palabra de Dios sea enseñada, y los
hombres y mujeres sean edificados en la fe. En cambio, hoy a veces desarrollamos creyentes parecidos
un producto efervescente, que produce espuma, que expresan mucha emoción y hablan mucho de
amor. Es importante que el amor sea manifestado en una iglesia, pero tiene que estar arraigado en la
Palabra de Dios. A veces cometemos el error de interpretar alguna clase de experiencia como si fuera
una prueba de madurez espiritual. Es como poner el carro antes que el caballo. La Palabra de Dios es
la prueba, y la experiencia puede probar la verdad su carácter genuino y verdadero. Podemos tener la
seguridad de que una experiencia que contradiga la enseñanza clara de la Biblia, no proviene en
absoluto de Dios.

En la zona de Éfeso había muchos jóvenes convertidos y ellos necesitaban enseñanza. Y para el joven
Timoteo era un asunto serio elegir los maestros y nombrarlos para que enseñaran la Palabra de Dios.

Y este versículo termina con el consejo Ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro. Otra versión
traduce todo este versículo así: "No impongas las manos sobre nadie con ligereza, compartiendo así la
responsabilidad por los pecados de otros, guárdate libre de pecado". En otras palabras, no debía
comprometerse con nadie, ni ser cómplice en el pecado de otro. Tenía que asegurarse que los maestros
estaban basados en la Palabra de Dios. Y continuó el apóstol con un consejo diferente; leamos el
versículo 23 de este quinto capítulo de 1 Timoteo:

"Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes
enfermedades."

Como vemos aquí le estaba recomendando que bebiera el vino como una medicina. Es posible que las
tensiones del ministerio o los nervios le atacaran al estómago, haciendo necesario el vino para
facilitarle la digestión. Ahora, en el versículo 24, le dijo:

"Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, pero a otros se les
descubren después."

En ocasiones Dios juzgará los pecados del cristiano aquí y ahora, pero si no lo juzga inmediatamente,
no significa que no lo vaya a juzgar. Hemos observado estas situaciones por muchos años y hemos
visto que, al final, Dios actúa con juicio.

Pablo escribió sobre este tema a los Corintios porque había algunos que no estaban conmemorando la
cena del Señor de la manera adecuada. En 1ª Corintios 11:30 les escribió lo siguiente: 30Por lo cual
hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos han muerto. Pablo dijo que algunos ya
habían sido juzgados por Dios. Algunos estaban realmente enfermos; otros habían muerto como
resultado del juicio de Dios.

Y continuó diciendo en 1 Corintios 11:31; 31Si, pues, nos examináramos a nosotros mismos, no
seríamos juzgados; Cuando un cristiano peca, puede juzgarse a sí mismo. Esto no significa que solo
debe limitarse a lamentar el haberlo cometido. Tiene que tratar ese pecado; es decir, que si ha
perjudicado a alguien, debe rectificar ese daño; y tiene que apartarse de ese pecado. Si no ha hecho
estas cosas, no se ha juzgado a sí mismo.

Y además dijo el apóstol en 1 Corintios 11:32, pero siendo juzgados, somos castigados por el Señor
para que no seamos condenados con el mundo. Es decir, que el mundo comete esos pecados y Dios
juzga. Y el creyente no va evitar las consecuencias de sus pecados. Así que, o se juzga usted a sí
mismo, o Dios le juzgará. Si usted se juzga a sí mismo, el asunto queda arreglado. Si no, el juzgará. A
veces Su juicio tiene lugar aquí y ahora. Y si no, será tratado cuando usted aparezca ante el tribunal
de Cristo.

Bueno, volviendo ahora a la Primera Epístola a Timoteo, que estamos estudiando, veamos lo que dice
aquí en el versículo 25 del capítulo 5:

"Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden
permanecer ocultas."
El mismo principio se aplica a las buenas obras. A veces Dios bendice a un creyente aquí por algo que
él ha hecho, por lo cual Dios puede recompensarle. Otros creyentes tendrán que esperar hasta que
lleguen a Su presencia para recibir su recompensa, y este será el caso de muchísimos creyentes. Y
ahora llegamos al

1 Timoteo 6

En este capítulo concluye el tema de los deberes de los cargos de la iglesia. Veamos lo que dicen los
primeros dos versículos del capítulo 6, que inician un nuevo párrafo que comenzará a hablarnos sobre

Las relaciones de los creyentes con los demás

"Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que
no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina. Y los que tienen amos creyentes no los tengan en
menos por ser hermanos, sino sírvanlos mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se
benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta."

Se comienza hablando de los siervos. Y aquí tenemos esa relación que debe existir entre la parte
laboral y la parte patronal. El cristiano debe trabajar una jornada completa para quien sea que esté
trabajando. Si él tiene que trabajar hasta las 8 de la tarde, entonces tendrá que cumplir estrictamente
con su horario. Hay personas que abandonan su tarea con tal premura que parece que dejaran su
herramienta de trabajo en el aire, o sea, que no la terminan. En ese sentido el creyente debe dar el
ejemplo de cumplir con su tarea para poder recibir el pago de ese día.

Pero supongamos que un cristiano tiene un jefe cristiano. Esa situación coloca sus relaciones sobre
una base completamente diferente; la eleva a un nivel que está por encima de cualquier contrato de
trabajo.

Es que el cristianismo tiene que salir e introducirse en el taller. Debe tomar entre sus manos
herramientas y ensuciárselas con grasa. A veces tiene que hundir sus pies en el barro -no el barro del
pecado sino el del duro trabajo. Continuemos leyendo los versículos 3 al 5 de 1 Timoteo 6:

"Si alguno enseña otra cosa y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la
doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe y delira acerca de cuestiones y
contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, discusiones
necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como
fuente de ganancia. Apártate de los tales."

Hay algunas personas orgullosas en el ministerio, y ellas causan problemas. El orgullo siempre
causará dificultades, y es impropio de un hijo de Dios. Debemos reconocer que somos pecadores
salvados por la gracia de Dios. El orgullo es un peligro constante; el orgullo de una posición, orgullo
de raza, orgullo de nuestro aspecto, y el orgullo de la gracia. En cuanto a este último, hay algunas
personas que hasta tienen orgullo por haber sido salvadas por gracia de parte de Dios. Pero, estimado
oyente, nosotros los cristianos tenemos muchos motivos para ser humildes. Tenemos unos
antecedentes lamentables, miserables. Somos pecadores salvados por la gracia de Dios. Y continúa
diciendo el versículo 6 de 1 Timoteo 6:

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento"

Aquí diremos que es importante que el hijo de Dios encuentre satisfacción con su posición en la vida.
Y añade el versículo 7:

"Porque nada hemos traído a este mundo y, sin duda, nada podremos sacar."
Este es un verdadero axioma. Cuando una persona muy rica falleció hace ya algunos años, algunos de
sus herederos estaban esperando. Cuando el médico y un abogado salieron de la sala en que estaba el
difunto, ellos preguntaron con impaciencia: "¿Cuánto dejó?" A lo cual el abogado contestó: "Lo dejó
todo. No se llevó nada con él". Estimado oyente, llegamos a este mundo con las manos vacías, y en esa
condición lo dejamos. Por esa razón, el hijo de Dios debería administrar su dinero teniendo en cuenta
las necesidades de la obra de Dios, asegurándose de que, de alguna forma, está apoyando esa obra.
Ahora, veamos qué dicen los versículos 8 y 9 de este capítulo 6, de la Primera Epístola a Timoteo, a los
creyentes:

"Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos; pero los que quieren enriquecerse caen
en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y
perdición"

Aquí se hace referencia a una gran realidad. Las riquezas no traen satisfacción. Y continúa diciendo el
versículo 10:

"Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la
fe y fueron atormentados con muchos dolores."

Podemos notar aquí que el dinero no es malo en sí mismo. Observemos que es el amor al dinero, esa
pasión, es la raíz de toda clase de males. Y leamos el versículo 11, que nos dice algo muy valioso:

"Pero tú, hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia,
la mansedumbre."

Estas son las virtudes que el hombre de Dios debe procurar como una realidad para su vida, por la
obra del Espíritu Santo.

Continuemos leyendo el versículo 12 de 1 Timoteo 6:

"Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado,
habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos."

Dijo aquí el apóstol Pelea la buena batalla de la fe. Esta batalla puede ser exterior o interior, física o
espiritual.

Y continuó diciendo echa mano de la vida eterna. Esto nos hace recordar una pregunta que hemos
planteado en otro programa. Si a usted se le acusara de ser un creyente y fuera llevado ante un
tribunal, ¿habría suficientes pruebas como para condenarle? De esto estaba hablando el Apóstol
Pablo. La frase echa mano de la vida eterna debe impulsarle a demostrar claramente, por su vida, que
usted es un hijo de Dios. Y en los versículos 13 y 14, añadió:

"Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la
buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha ni reprensión,
hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo."

Aquí llama la atención el siguiente consejo: que guardes el mandamiento sin mancha ni reprensión (o
reproche). Estimado oyente, si usted está siguiendo a Cristo, actuará como un hijo de Dios, poniéndose
en evidencia como tal ante los que no creen. Leamos ahora los versículos 15 y 16:

"Aparición que a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de
señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible y a quien ninguno de los
hombres ha visto ni puede ver. A él sea la honra y el imperio sempiterno. Amén."
Aquí destacamos la frase el único que tiene inmortalidad. Porque Jesucristo es el único que ha sido
resucitado de los muertos en un cuerpo de gloria. Continuemos leyendo los versículos 17 al 19 de 1
Timoteo 6:

"A los ricos de este mundo manda que no sean altivos ni pongan la esperanza en las riquezas, las
cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las
disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos y generosos. De este modo
atesorarán para sí buen fundamento para el futuro, y alcanzarán la vida eterna."

El versículo 17 comienza con una advertencia especial a los ricos, sobre el fundamento en quien ponen
su esperanza. ¿Será en Dios o en las riquezas?

Les aconseja ser dadivosos y generosos, es decir, que estén siempre dispuestos a ser compasivos,
dispuestos a compartir sus riquezas.

La frase alcanzarán la vida eterna se presenta aquí como un estímulo para llegar a disfrutas de la
verdadera vida, la vida auténtica, la vida eterna. Y finalizando ya esta 1 Epístola a Timoteo leamos los
versículos 20 y 21:

"Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los
argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La
gracia sea contigo. Amén."

En otras palabras, Pablo le dijo a Timoteo que no tratara de ser un predicador, maestro o cristiano
intelectual en las categorías de aquellos tiempos.

La frase la falsamente llamada ciencia debería traducirse "el falsamente llamado conocimiento",
porque Pablo estaba refiriéndose a la herejía gnóstica. Aunque estas palabras también podrían
aplicarse a aquellas filosofías humanas que dejan fuera de lugar a Dios, a su Hijo Jesucristo y la obra
de la redención.

Y aquí, amigo oyente, concluimos también nosotros, el estudio de esta Primera Epístola del Apóstol
Pablo a Timoteo, y confiamos que este estudio haya sentado las bases para una vida cristiana
fructífera a nivel personal y en su iglesia. Dios mediante, en nuestro próximo programa,
continuaremos en el Nuevo Testamento y comenzaremos a estudiar la Segunda Epístola del Apóstol
Pablo a Timoteo. Así que esperamos continuar realizando juntos este viaje a través de la Biblia.