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MÓDULO 1

CRECIMIENTO, DESARROLLO, Y CAPITALISMO: CONCEPTOS FUNDAMENTALES DESDE LA ECONOMÍA Y LAS TEORÍAS


ECONÓMICAS

Los inicios del sistema capitalista.

Bowles y Edwards – Introducción a la economía: competencia, autoritarismo y cambio en las economías capitalistas

La economía puede ser analizada desde una perspectiva:

Clásica - unidimensional: el capitalismo es una máquina. Sus componentes son los mercados en los que se reúnen los individuos
para comerciar entre sí. Se centra únicamente en la competencia y se presume que los intercambios son voluntarios y que la
máquina trabaja continuamente sin que cambie su diseño básico.

Economía política – tridimensional: el capitalismo es un sistema económico y las relaciones que lo constituyen pueden
analizarse en función de 3 dimensiones:

- Horizontal: la competencia. Se refiere al aspecto en el cual el intercambio voluntario desempeña el papel más
importante, a través del mecanismo del mercado. Es horizontal porque tiende a darse cuando hay igualdad de poder.
- Vertical: el autoritarismo. Se refiere al aspecto en el cual entran en juego el poder, la coacción y la jerarquía. Es vertical
porque necesariamente implica a personas o grupos que son desiguales. Generalmente las relaciones no son puramente
autoritarias, lo más frecuente es que se utilice el poder como medio de influencia en las condiciones de elección.
- Temporal: el cambio. Se refiere a la forma en que el funcionamiento de un sistema económico transforma el propio
sistema. Un elemento esencial es el sistema de inversión que genera una tendencia a la expansión del sistema, en el
funcionamiento normal y cotidiano.

Incorpora ciertos valores que sirven de base para juzgar si un sistema económico es bueno o malo:

- La eficiencia: grado en el que fomentan el uso eficiente de los recursos. Dada una cantidad de factores productivos, se
produce la máxima cantidad posible de bienes y servicios útiles.
- La justicia: se refiere a la distribución equitativa de cargas (trabajo necesario para llevar a cabo la producción) y
ventajas (utilización de lo que se produce).
- La democracia: grado en el que el sistema económico fomenta o desalienta el funcionamiento democrático del
gobierno.

Es un enfoque teórico que se basa en las ideas aportadas por muchos economistas. Entre ellos:

Marx: añade 3 elementos a los modelos clásicos:

- A la armonía de intereses económicos, el conflicto: cuando se realizan los intercambios voluntarios, no todas las partes
se benefician de la misma manera. Las condiciones dadas por el poder, la coerción, y la fuerza, son elementos cruciales en el
funcionamiento de la economía.
- A los individuos como actores, los grupos organizados. Subrayó la importancia de las clases económicas.
- El cambio de los sistemas económicos como respuesta a su propio funcionamiento. En el capitalismo, la acumulación
del capital es el motor del cambio económico y genera crecimiento.

Schumpeter: el cambio aparece como elemento central. La innovación como cambio tecnológico, organizativo y social,
revoluciona incesantemente la estructura económica desde adentro, y proponía el monopolio como método de concentración
de recursos necesaria para conseguir los cambios, y de ahí la importancia de la competencia. Detectó los ciclos largos de la
economía, como amplios períodos de prosperidad y expansión, seguidos de prolongados períodos de estancamiento o
problemas.

Keynes: presenta un modelo económico global caracterizado por la presencia de personas desempleadas. El capitalismo
produce desempleo crónico, a menos que el Estado intervenga para alterar su funcionamiento.
Las clases existen en todas las sociedades en donde hay excedente: reflejan la división de las personas entre las que producen
todo el producto, incluido el excedente, y las que lo controlan. Se definen como un grupo de personas que comparten una
misma posición en la economía, en relación con la producción y el control del excedente.

Una relación de clase es la que se establece entre los que producen el producto, incluido el excedente, y los que controlan su
utilización. Las relaciones de clase son verticales: el grupo situado arriba es el que controla el trabajo de los otros y lo que estos
producen.

Un sistema económico en el que los productores no controlan la utilización del excedente se denomina sociedad de clases. En
una sociedad suelen existir más de una clase, lo que hace que las relaciones se complejicen.

Los sistemas económicos aparecen como formas distintas de organizar y controlar los procesos de trabajo y el excedente, y a
cada sistema corresponde un grupo de clases distintas. La combinación de las relaciones de clase y de los métodos de control de
los procesos de trabajo, se traduce en un conjunto de derechos de propiedad.

El capitalismo es un sistema económico específico que se caracteriza por:

- La producción de mercaderías con ánimo de lucro: una mercadería es cualquier cosa, bien o servicio, que se produce
con la intención de venderla para ganar dinero. El consumidor la obtiene pagando un precio determinado por las estrategias
competitivas de los compradores y vendedores.
- La utilización de bienes de capital de propiedad privada: implica que la cosa en cuestión puede ser vendida o utilizada
por su propietario a su entera discreción, y que otros pueden ser excluidos de su uso (implica el derecho de contratar y despedir
trabajadores).
- El trabajo asalariado: los trabajadores viven de los sueldos o salarios que reciben a cambio del trabajo que realizan por
cuenta de otra persona (lo que venden es su tiempo). Es una consecuencia inevitable de la concentración de la propiedad de los
bienes de capital.

En el capitalismo, el excedente adopta la forma de beneficios, que son recibidos por los que poseen bienes de capital utilizados
en la producción. El beneficio es la forma de renta de los capitalistas, lo obtienen como consecuencia de su propiedad de los
bienes de capital y de su control de los procesos de trabajo.

El proceso de acumulación y el cambio social. Estructuras sociales. La expansión capitalista.

En el capitalismo, la competencia obliga a los capitalistas a invertir la mayor parte del excedente, y ese proceso de inversión
genera un continuo cambio económico, social y político que conlleva a la transformación de la estructura de clases y de la propia
economía.

La acumulación y reinversión del excedente es la fuente fundamental de los cambios. Es el proceso de movilización,
transformación y explotación de los factores productivos utilizados en la producción capitalista y en la venta de lo producido. Su
fuerza motriz es la obtención de beneficios y la inversión, acciones configuradas por la competencia entre capitalistas que
transforman los procesos de trabajo. Así, los beneficios constituyen el desencadenante, porque cuando se invierten crean
cambio, y el aliciente, porque los capitalistas cambian con el fin de conseguir más.

Una empresa crece invirtiendo, es decir, utilizando sus beneficios para aumentar la cantidad de bienes de capital que posee. Por
lo que si una empresa no obtiene beneficios, no puede crecer, y pronto se verá sobrepasada por las que sí lo hacen. La
supervivencia exige crecimiento, y el crecimiento beneficios.

Los sistemas económicos anteriores tendían a fomentar el consumo del excedente por la elite económica, lo que tendía a
mantener el sistema productivo en una situación de estancamiento. En el capitalismo, la competencia por los beneficios les
obliga a reinvertir, lo que presiona a favor del cambio y la revolución constante.

El capitalismo se ha convertido en el sistema económico dominante en los países occidentales, sustituyendo a otros sistemas, y
transformando la estructura de clases.

Surgió en el SXVI cuando la organización capitalista del trabajo apareció por primera vez en Inglaterra, Italia y los países bajos.
Tuvo como consecuencia la expansión de los países desarrollados a nuevos territorios. El proceso de expansión fue desigual pero
a principios del SXIX se había convertido en el sistema económico dominante en Gran Bretaña, y en Estados Unidos a mitad del
siglo. Tuvo repercusiones sobre las actividades económicas desarrolladas, las personas comenzaron a depender del empleo y se
transformaron las relaciones laborales.

El proceso de cambio ha afectado al propio capitalismo, variando las estructuras sociales de acumulación: conjunto de leyes,
instituciones y costumbres sociales que crean el entorno institucional necesario para la acumulación, la cual tiene lugar dentro
de esta estructura y queda configurada por la misma.

La acumulación puede producirse en distintas estructuras sociales de acumulación, cada una de las cuales puede describirse en
función de varias relaciones importantes: entre los capitalistas entre sí, entre capitalistas y trabajadores, entre trabajadores,
entre el Estado y la economía. No es perenne y puede dividirse en varias fases:

- Período de consolidación: estructura favorable a los capitalistas, tasas de beneficio elevadas y confianza en el futuro. La
acumulación tenderá a ser rápida y parecerá que la economía funciona bien.
- Período de decadencia: la estructura es menos capaz de proporcionar un entorno favorable a la acumulación. Se
multiplican los problemas económicos, la acumulación es lenta y la perspectiva pesimista. Mientras que la estructura social de
acumulación tiende a cambiar lentamente, el proceso de acumulación organizada cambia rápidamente: Cuando surgen
tensiones la estructura deja de crear el clima ideal a la acumulación.
- Crisis: desarraigo y aumento de los conflictos sociales, los empresarios se ven obligados a innovar y los trabajadores
piden un nuevo sistema de relaciones laborales. La consecuencia puede ser una nueva estructura social de acumulación.

Etapas de su evolución: capitalismo competitivo, monopolístico y contemporáneo.

Las economías occidentales capitalistas han tenido 3 estructuras sociales de acumulación en los últimos 150 años.

- Capitalismo competitivo: el capitalismo se estableció como sistema económico dominante. Se caracterizó por la
existencia de pequeñas empresas que competían entre sí en mercados cada vez más grandes, recortando precios. Los
trabajadores (cualificados en la producción independiente) lo hacían a cambio de un salario. El Estado desempeñaba un papel
ínfimo: obligaba a las empresas a cumplir las reglas del capitalismo.
- Capitalismo monopolístico (principios del SXX – 1940): se inició con la aparición de grandes empresas con considerable
poder de mercado y que competían entre sí. Los empresarios se oponían a los sindicatos, los cuales apenas influyeron. El Estado
mantenía un papel limitado.
- Capitalismo contemporáneo (segunda guerra en adelante): se caracteriza por la competencia monopolística a escala
mundial, en la que las grandes compañías de los diferentes países capitalistas avanzados compiten entre sí. Los trabajadores
sindicados ganan poder y acceden al pacto social de la posguerra (sistema fordista), según el cual los salarios debían crecer al
mismo ritmo que la productividad. Es la etapa de la producción y el consumo de masas. El Estado desempeña un papel
fundamental, regulando el nivel global de desempleo y crecimiento económico, y distribuyendo la renta a través de los
impuestos.

La globalización como nuevo paradigma.

Ferrer – Hechos y ficciones de la globalización.

El desarrollo en un mundo global plantea problemas cada vez más complejos: la internacionalización de los procesos
productivos, las corporaciones transnacionales, la integración de las plazas financieras, la expansión del comercio mundial y la
transmisión de la información en tiempo real genera la apariencia de un mundo sin fronteras. Las economías que conforman el
orden global tienen distintos niveles de desarrollo, y resolver ese dilema constituye el primer desafío de la política económica de
cualquier país. Se trata de determinar si los países rezagados cuentan con suficiente libertad para diseñar y ejecutar proyectos
nacionales viables que los convierta en partícipes activos.

La globalización se manifiesta actualmente en 4 terrenos principales:

1- Comercio internacional: desde 1945 el comercio ha crecido más rápidamente que la producción.
2- Corporaciones transnacionales: en las últimas décadas aumentaron las inversiones privadas directas en el sector
manufacturero. Las corporaciones y sus filiales forman redes de producción internacionales, dentro de las que la agregación de
valor se realiza en diversas localizaciones. Los costos de la mano de obra, la oferta de recursos naturales y el acceso a los
mercados inducen a organizar la producción a escala mundial, lo que se refleja en un intenso comercio de materiales, productos
finales, tecnología y servicios.
3- Corrientes financieras: crecimiento de los mercados financieros globales desde finales de la segunda guerra mundial.
Consisten en operaciones de capitales de corto plazo desvinculadas de la actividad real de comercio e inversión. El objetivo es
realizar ganancias especulativas. El 95% de las operaciones de los mercados cambiarios consiste en movimientos de fondos. Los
operadores cuentan con una libertad absoluta para el desplazamiento.
4- El marco regulatorio: las transacciones económicas y financieras internacionales se fueron liberalizando: la reducción
de aranceles se concentró en los productos manufacturados, mientras que los países industriales mantienen las barreras sobre
los productos agrícolas. Para las transacciones financieras la desregulación fue generalizada y total.

A partir del mismo, se ha construido una ficción de la globalización, que constituye una visión fundamentalista, la cual en
contraste con la observación de la realidad demuestra que el mundo no se comporta como tal:

1- La revolución tecnológica: los extraordinarios avances se transformaron en fuerzas que escapan del control de los
actores sociales y de los estados. Gran parte de lo que se concibe como globalización surge del proceso de desregulación de las
transacciones financieras y de la liberación del comercio, no es consecuencia inevitable de la revolución tecnológica ni escapa al
control de Estados. Se considera un fenómeno mediático porque el 90% de la información económica que se difunde se vincula
a operaciones y negocios transnacionales, aunque la actividad que comprende la mayor parte del proceso es la que se mantiene
fuera.
2- Comando de recursos: estaría bajo el mando de las megacorporaciones y los mercados financieros globalizados. La
capacidad de resolver sobre la asignación de recursos, la acumulación de capital, el cambio técnico y la distribución del ingreso
radicaría en centros de poder transnacional, y los Estados aparecen como impotentes. La mayor parte de las transacciones
económicas se realiza en los mercados nacionales. La masa de recursos financieros que circula es una burbuja de transacciones.
3- Condiciones de la competencia: en el mercado global compiten firmas y no países. La supervivencia de las empresas
depende de su aptitud de organización de recursos, cambio técnico, acumulación y acceso a las oportunidades. Los que
compiten son países y sistemas, antes que firmas. El vínculo entre la acción del Estado y la competitividad de las empresas es
fundamental.
4- Globalización sin precedentes: la revolución científico tecnológica habría provocado una fractura en el desarrollo de la
humanidad y en el comportamiento del orden mundial. A lo largo de la historia existieron numerosos fenómenos que dieron
lugar a alteraciones más radicales en la visión del mundo y el comportamiento de la población mundial: la conquista de colonias
y el exterminio de la población nativa, el ferrocarril, la revolución en las comunicaciones.

La visión fundamentalista plantea que la única respuesta viable es adoptar medidas neoliberales que atraigan actores
transnacionales y promuevan el crecimiento económico, a través de la apertura de la economía, la desregulación de los
mercados reales y financieros, el achicamiento del Estado, la preservación de la seguridad y el orden jurídico, el equilibrio fiscal y
la estabilidad de los precios.

En América Latina, a partir de los profundos desequilibrios macroeconómicos de los 60-70 se introdujeron medidas de
desregulación que llevaron a la acumulación de deuda externa, lo que provocó un penoso proceso de ajuste, acompañado de un
programa neoliberal de achicamiento del Estado, privatizaciones, apertura económica y profundización financiera. Cayó la tasa
de crecimiento y de inversión, la deuda continuó aumentando y se agravaron la desigualdad en la distribución del ingreso y la
pobreza. En contextos como este, se sugiere que no existen cursos alternativos sino a riesgo de provocar la fuga de capitales y el
colapso financiero.

Suelen depositarse sobre la globalización la responsabilidad de las asimetrías crecientes en el sistema internacional, sin
embargo, el problema radica en la aplicación de políticas inadecuadas al contexto. Liberados a sus propias fuerzas, los mercados
tienden a profundizar las asimetrías en el orden mundial y el interior de los países: es indispensable gobernar la globalización a
través de políticas activas y marcos regulatorios que liberen las fuerzas de crecimiento de los mercados. El desarrollo descansa
en factores endógenos como la modernización del Estado, la estabilidad institucional, los equilibrios macroeconómicos, los
incentivos a la inversión privada y la capacitación de los recursos humanos.

La teoría de la Regulación

Boyer y Saillard – Teoría de la regulación: estado de los conocimientos

La teoría de la regulación se dedica a elaborar un conjunto de conceptos y métodos que permiten analizar el cambio estructural,
los períodos de crecimiento rápido y regular. Se construye a partir de 4 hipótesis:
- Trata de aprovechar los aportes de disciplinas vecinas como la historia, la sociología y las ciencias políticas, de las cuales
acepta algunas hipótesis y conclusiones.
- Intenta delimitar el espacio y período en los que es legítimo postular una adecuación entre los conceptos básicos y los
fenómenos de los que dan cuenta
- Historicidad fundamental del proceso de desarrollo de las economías capitalistas: busca historizar teorías económicas
- Tiene la ambición de explicar, con el mismo conjunto de hipótesis, el mayor número posible de hechos desde los 50
hasta nuestros días.

Tiene origen en una crítica severa y radical al programa neoclásico que postula el carácter autorregulador de las economías de
mercado. Permite estudiar la dinámica contradictoria de transformación y permanencia de un modo de producción. Propone
que los actores económicos interactúan a partir de una serie de instituciones, reglas de juego y convenciones que dependen del
tiempo y el espacio: cada sociedad tiene la coyuntura y crisis que corresponde a su estructura.

Bustelo – El enfoque de la regulación en la economía: una propuesta renovadora

El objetivo principal del enfoque es intentar renovar el pensamiento práctico en la economía, dada la reaparición de la teoría
neoclásica o liberal, y la consecuente fosilización del marxismo, incapaz de renovarse. Propone la combinación de varias
tradiciones intelectuales: comparte la concepción dialéctica y materialista del marxismo, aunque expurgada de los dogmas de
sus versiones ortodoxa (estalinista) y neo-ortodoxa (althusseriana), además de los análisis de disciplinas distintas de la economía
y una revisión crítica de la macroeconomía keynesiana y kaleckiana.

- De Althusser recogen su visión totalizadora de la realidad social y su superación del determinismo tecnológico estrecho
del marxismo tradicional. La infraestructura económica es determinante en última instancia de la superestructura jurídico
política e ideológica, y las fuerzas productivas son la materialización de las relaciones sociales de producción.
Sin embargo, rechazan los excesos del estructuralismo marxista althusseriano: su ilusión funcionalista (la idea de que el
resultado de una institución económica es la causa de su existencia, es decir que la estructura económica existe únicamente
porque es funcional), la negación del sujeto, el individualismo y el subjetivismo (aparece como mero sustento de las relaciones
implicadas en la estructura) y su productivismo (únicamente tiene importancia la relación salarial, ignorando el carácter
mercantil de la economía).
- La regulación en ciencias distintas de la economía: las aportaciones de filósofos, matemáticos, biólogos y químicos
hicieron posible reintroducir la historicidad en las ciencias humanas y concebir la autonomía de los actores como condición de la
estabilidad estructural y sus transformaciones.
- La herencia keynesiana se refleja en la inestabilidad estructural del capitalismo, la importancia otorgada a las
instituciones y a la política económica y en la necesidad de reformas estructurales. De Kalecki toma su representación del
circuito económico, su óptica dinámica del proceso de inversión y en la identificación de movimientos cíclicos.
- Otorga singular importancia a las formas institucionales definidas desde un punto de vista estructural: como códigos
que crean regularidades en los comportamientos individuales y colectivos.
- De la escuela de los Annales toman la importancia del diálogo interdisciplinario entre historiadores, economistas y
sociólogos, al peso de las estructuras en la historia, a la influencia de las normas sobre la actividad cotidiana y a la estrechez
entre los espacios de libertad resultantes de la iniciativa de individuos y grupos. Si toda sociedad tiene la coyuntura y las crisis
que corresponden a la estructura, es importante analizar de qué manera las diversas etapas del capitalismo afectan las grandes
crisis.

El análisis de la escuela de la regulación se basa en 3 conceptos fundamentales:

Régimen de acumulación: modo de transformación conjunta y compatible de las normas de producción, de distribución y de
uso. Permite una adecuación entre los cambios de las condiciones de producción y de consumo. Pueden distinguirse en los
últimos 150 años, dos regímenes de acumulación:

- Extensiva (hasta la primera guerra): caracterizado por la extensión de la escala de producción, con normas productivas
constantes y centradas en una reproducción ampliada de bienes de producción. Débil aumento de la productividad del trabajo,
crecimiento del consumo debido al aumento de la población y un incremento de la tasa de actividad.
- Intensiva (desde los 20): caracterizada por la profundización de la reorganización y mecanización del trabajo, mayor
productividad laboral, mayor coeficiente de capital fijo, centrada en el consumo de masas. Fuerte aceleración del aumento de la
productividad del trabajo, crecimiento del consumo per cápita y disminución de la tasa de actividad (reducción de la jornada).
Descansa sobre un modelo de organización del trabajo como conjunto de los principios generales de organización del trabajo y
de uso de las técnicas. Son:

- El taylorismo: introducción de la división social del trabajo (racionalización de la producción) y la separación entre
trabajo y saber del trabajador. Permitió un fuerte aumento del rendimiento del trabajo (productividad + intensidad) y la entrada
masiva de trabajadores no cualificados, con sueldos más bajos y poco organizada. El desarrollo se vio limitado porque los
trabajadores conservaban el control de su trabajo y porque las operaciones eran ejecutadas independientemente.
- El fordismo: es una prolongación del taylorismo y consiste en la profundización de la división del trabajo y de la
separación entre el trabajador y su capacidad intelectual, mediante la introducción de la cadena de producción semiautomática.
Permite la adaptación continua del consumo de masas a los incrementos de la productividad.

Modo de regulación: conjunto de normas, implícitas o explícitas, de mecanismos de compensación, de dispositivos de


información, que ajustan las expectativas y comportamientos individuales a la lógica de conjunto del régimen de acumulación.
Esas normas se refieren a la forma de determinación de los salarios, al tipo de competencia entre empresas y al modo de gestión
monetaria, y a las modalidades de intervención del Estado en la economía. Se distinguen dos:

- Competitiva (hasta los años 30): caracterizado por un ajuste a posteriori de la producción y de los salarios en función
del movimiento de precios, una fuerte sensibilidad de los precios a la demanda y una gestión monetaria basada en la circulación
de la moneda de crédito.
- Monopolista (desde la gran depresión): caracterizado por una determinación a priori de la producción y de los salarios
en función de las ganancias de productividad, un mecanismo de formación de los precios basado en la posibilidad de que las
grandes empresas “administren” sus precios con independencia relativa de las fluctuaciones de la demanda, y un tipo de gestión
de la moneda basado en la sustitución de la moneda-mercancía metálica por la moneda de crédito.

La gran depresión se debió a la inadaptación del modo de regulación competitivo al nuevo régimen de acumulación intensiva. La
acumulación se había basado en la extensión de las capacidades de producción, sin cambios notables en la productividad y en la
composición del capital. La sustitución progresiva por un régimen intensivo, gracias a las innovaciones tecnológicas y a su
aplicación masiva a los procesos de producción, no se vio acompañada por una mutación equivalente del modo de regulación,
que conservó su carácter competitivo, de forma que los incrementos de productividad superaron el modesto crecimiento del
poder de compra de los asalariados, generándose una crisis de sobreproducción. La gran depresión puede interpretarse como la
primera crisis de acumulación intensiva y la última de regulación competitiva.

La edad de oro del crecimiento se caracterizó por la generación del fordismo como régimen de acumulación, los incrementos de
la productividad superiores a los del capital fijo per cápita y el aumento de los salarios reales generó un aumento del poder de
compra, sumado a la consolidación de instituciones estabilizadoras del crecimiento de las rentas de los asalariados (Estado de
bienestar) propia del modo de regulación monopolista. La combinación sentó las bases de una gran estabilidad.

La crisis de los 60 obedece a una crisis interna del fordismo, amplificada por la internacionalización de las relaciones económicas.
Fue el resultado de un crecimiento del costo laboral superior al de la productividad del trabajo, y un incremento del capital fijo
respecto del número de asalariados. Además aumentaron las cotizaciones sociales a cargo de las empresas mientras se reducía
la jornada laboral, disminuyendo el crecimiento de la productividad. Esto provocó una disminución de la inversión y un
crecimiento del desempleo, provocando una contracción de la demanda. Los países perdieron soberanía en lo referente a la
regulación de sus economías y el empeoramiento de las balanzas comerciales impuso estrategias de enfriamiento económico
que agudizaron los problemas.

Corrientes del enfoque de la regulación

La escuela de Grenoble: considera que la regulación es un subproducto de la acumulación, por lo que tiende a considerar que
no pueden analizarse independientemente (a cada régimen de acumulación corresponde un modo de regulación). La crisis sería
una crisis de regulación, que conlleva todo lo demás.

La escuela de Paris: La acumulación es un fenómeno derivado de determinadas necesidades técnicas, pero también un
compromiso social. Distinguen claramente entre régimen de acumulación y modo de regulación. La crisis sería de acumulación.

Ventajas de la teoría:

- La idea de que la acumulación capitalista no se autorregula, no responde exclusivamente a una lógica interna de
reproducción, sino que exige la presencia de un marco institucional (de un modo de regulación).
- El intento de completar la dimensión internacional del proyecto marxista de investigación

Críticas:

- Incapacidad para hacer plenamente operativos sus conceptos y su discurso parcialmente cerrado que no se ha abierto a
las aportaciones de otras corrientes.
- Simplismo: la carga institucional debería ser aligerada para dar cuenta de la divergencia de las pautas de desarrollo en
situaciones similares de regulación.
- Falta de desarrollo de la dimensión internacional del análisis, lo que dificulta la elaboración de conceptos para el Tercer
Mundo.