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BIBLIOTECA ATRIUM DE LA

COLECCION TECNICA DE BIBLIOTECAS PROFESIONALES

OCEANO/CENTRUM
Sumario

Pág. Pág.

INTRODUCCIÓN........................................................ 9 - Distribución de las ta b la s ............................ 26


- Tipos de uniones para la construcción
1. LA EVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS del m obiliario................................................... 27
CONSTRUCTIVOS....................................................... 11 - La estética del conjunto............................... 28
- El mueble en la antigüedad ........................... 11 - Tipos de muebles m acizos.............................. 29
- El mueble de la realeza .............................. 11 - Construcciones a base de ta b la s 29
- El mueble popular grecorrom an o 12 - Construcciones con arm azón...................... 33
- Del mueble de la antigüedad al mueble - Construcciones con bastidor ...................... 36
románico................................................................. 12 - Ventajas e inconvenientes de los muebles
- Del mueble románico al mueble gótico 14 construidos en madeza maciza ...................... 38
- El Renacimiento y las maderas
desconocidas......................................................... 14 3. EL MUEBLE DE CONSTRUCCIÓN
- Del mueble macizo al m ueble chapado 16 COMBINADA ......................................................... 39
- Cada fase un esp ecia lista ............................ 17 - Introducción.......................................................... 39
- La física aplicada al diseño ........................ 19 - Aspectos importantes en la construcción
- La sección ra cio n a l............................................. 19 de m uebles con elementos prefabricados . 40
- La revolución industrial y el mueble - Las medidas com erciales y el acabado
en s e n e ...................................................................... 20 de los p a n e le s ................................................. 40
- Los nuevos m a teria les....................................... 22 - La manipulación de las ch a p a s ................. 41
- El mueble d esm on table............................... 42
2. EL MUEBLE M ACIZO ................................................ 23 - El sistema que ofrece más v en ta ja s 42
- Definición y concepto ......................................... 23 - Exigencias de calidad y durabilidad
- Aspectos importantes que hay que tener del m obiliario.............................................. 42
en cu e n ta ................................................................... 25 - Diálogo entre los productos
- El trabajo de la m a d e ra ............................... 25 prefabricados y el diseño a c tu a l 43
Sumario

Pág. Pág.

- El sistema que exige mayor inversión .... 44 posformados y estratificados p lástico s............... 59
- Tipos de m uebles de construcción - M uebles con tableros melamínicos ......... 59
com binada.............................................................. 45 - M uebles con tableros acabados en PVC 61
- M uebles construidos - M uebles acabados con estratificados
con contrachapados combinados plásticos............................................................. 61
en madera m aciza.......................................... 45 - El acabado d eco rativ o ............................. 62
- M uebles construidos con - La manipulación de los materiales ..... 62
contrachapados a modo - Aplicaciones de los estratificados
de em parrillado.......................................... 45 plásticos en el mobiliario ........................ 62
- M uebles construidos con
contrachapados de una sola p ie z a 50 5. LAS MÁQUINAS EN LA MANIPULACIÓN
- M uebles construidos con tableros DE LA MADERA .................................................. 65
aglomerados combinados en madera - Concepto y partes de una m áquina 65
m aciza................................................................. 51 - La segundad en el manejo de las
- El aglomerado como base s ó lid a 53 máquinas................................................................ 66
- La responsabilidad del encargado
4. EL MUEBLE DE CONSTRUCCIÓN en los accidentes laborales ....................... 66
CON TABLEROS PREFABRICADOS .............. 55 - Máquinas de una sola función para
- M uebles construidos con tableros trabajar la m a d e ra .............................................. 67
aglomerados de p artícu las.............................. 55 - Sierra c in ta ........................................................ 67
- El producto y su manipúlación ................. 55 - Máquina labradora o cep illad o ra 69
- M uebles construidos con tableros - Máquina regru esad ora................................. 70
de fibras prensadas de densidad - Máquina fresadora vertical o tupí ............ 72
media (D M )............................................................ 56 - Máquina sierra circular ............................... 75
- Principales aplicaciones en el s e c t o r 58 - Taladros............................................................. 79
- M uebles construidos con tableros - Taladro vertical con broca ..................... 79
Sumario

Pág. Pág.

- Taladro horizontal con broca ................ 80 - Alimentadores de perfiles ..................... 102


- Taladro horizontal vibrador .................... 81 - Maquinaria portátil para la madera ............. 102
- Taladro de cadena vertical .................... 81 - Maquinaria portátil eléctrica ...................... 102
- Máquina pulidora de banda continua 83 - C ep illo ........................................................... 102
- Máquina pulidora con rodillos ................... 83 - Cepillo enrasador ...................................... 105
- Tornos................................................................. 85 - Lijadora de banda continua................... 105
- P ren sas............................................................... 87 - Lijadoras orbitales ..................................... 106
- Prensas de platos frío s............................. 87 - Lijadoras rotorbitales................................ 107
- Prensas de platos calientes ................... 88 - Fresadoras perfiladoras........................... 107
- Prensas especiales con m o ld es 88 - Fresadoras ensam bladoras.................... 108
- Maquinaria multifuncional ................................ 89 - Sierras circulares ....................................... 108
- La máquina universal .................................... 89 - Tronzadoras portátiles de sobrebanco 109
- Máquinas seccionadoras ............................. 91 - Aplacadoras de cantos p ortátiles 111
- Seccionadoras horizontales..................... 91 - Sierra de c a la r ............................................ 112
- Seccionadoras con control numérico .. 92 - Taladros portátiles ..................................... 112
- Seccionadoras v e rtica le s......................... 92 - Maquinaria portátil neum ática................... 113
- Encoladoras de c a n to s .................................. 92 -C o m p reso res............................................... 113
- Moldureras........................................................ 93 - Clavadoras y grapadoras neumáticas . 113
- Control num érico............................................. 95 - Pulidoras vibratorias n eum áticas 114
- Máquinas herramienta de control - Destornilladores neumáticos ................. 116
numérico (MHCN) ..................................... 96
- Elementos de transmisión, alimentación
y apilam iento.................................................... 99
- Los tran sfers................................................. 100
- Máquinas de transporte con ventosas 100
- Máquinas apiladoras ................................. 101
El concepto clásico de artesano debe
buscarse en el momento de su máximo
esplendor, en la Viena de 1700, donde
más de 600 talleres dedicados a la fabri­
cación de mobiliario estaban regulados
por una escuela que acreditaba su sufi­
ciencia de medios técnicos y humanos
para funcionar como una industria por
cuenta propia. Este fue uno de los mo­
mentos históricos en los que el ebanista
gozaba de una alta consideración social.
Si hacemos un rápido recorrido por la
historia del mobiliario, conocerem os los
diversos sistemas de fabricación que se
han ido sucediendo en las distintas épo­
cas de las que disponemos de planos,
muebles e incluso grabados, que nos su­
gieren cómo se resolvían los m uebles en
la antigüedad.
Una constante, que ha llegado hasta el
momento actual, e s la continua preocu­
pación del hombre por la evolución de los
sistemas de fabricación perfeccionando
sus herramientas y medios.
Por tanto, la evolución del mobiliario no
es más que una sucesión de aconteci­
mientos históricos y científicos que han
revolucionado la tecnología.
La ebanistería, al igual que la mayoría
de los oficios artesanales, ha experim en­
tado su mayor evolución durante la s e ­
gunda mitad del siglo xx. Esto se debe,
sobre todo, a la incorporación de la te c­
nología de la automatización al campo de
la maquinaria, y por ello es difícil precisar
si las máquinas están a disposición de los
sistemas constructivos o más bien son é s ­
tos los que están condicionados por las
máquinas.
9
1 _______________________________________________________________________

La evolución
mm
de los sistemas
constructivos
h&&?;

Entendemos por sistema constructivo


el conjunto de técnicas utilizadas para la
fabricación de un mueble, que incluye di­
ferentes herramientas y ensambladuras,
la concepción en general del m ueble así
como su diseño y los materiales que lo
configuran.
En este breve estudio sobre la evolu­
ción de los sistemas constructivos parti­
remos de la consideración de aquellos
que han sido más utilizados a lo largo de
la historia del mueble.

tuidos por seccion es de madera muy La m adera siem pre ha sido una
EL MUEBLE EN LA ANTIGÜEDAD d e las m aterias m ás apreciadas
superiores al esfuerzo que tenían que
realizar, ya que la finalidad de estos ar­ p or e l hom bre.
Aunque en la actualidad apenas existen mazones en forma de tronos o arcas no
ejemplares del mueble que pretendemos sólo era sostener el peso de la persona
analizar desde el punto de vista construc­ que se sentaba, sino sobre todo servir de
tivo, sí disponemos de gráficos y docu­ base para incrustrar materiales preciosos
mentación suficiente que nos hablan de que reprodujeran de la forma más osten-
dos grupos diferenciados de mobiliario: tosa posible la categoría social de su po­
el de la realeza, que está integrado por seedor.
numerosos tronos egipcios y mesopotá-
micos, así como por cofres y baúles para
guardar objetos valiosos, y un segundo
grupo formado por los muebles, más
prácticos, utilizados por griegos y roma­
nos, en los que destacan unas formas más
funcionales que en los anteriores.

El mueble de la realeza

Podemos afirmar que estos muebles, E1 hom bre siem pre ha sab
por su sistema constructivo, eran auténti­ sacar provecho d e la madt
cas joyas. Normalmente estaban consti­ Cóm oda C hippendale.
11
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Las figuras clásicas han sido la


b a se para la creación en todos
los m om entos d e la historia.

Por tanto, podemos llegar a la conclu­ la primacía del pensamiento racional


sión, a pesar de disponer de muy poco — no olvidemos que en algunos momen­
material, de que el sistema constructivo tos griegos y romanos gozaron de un sis­
era poco racional y mucho menos funcio­ tema democrático— . Esto se tradujo en
nal, ya que su finalidad última era sopor­ un mobiliario mucho más funcional, que
tar y facilitar la incrustración de piedras respondía más al uso práctico del mueble
preciosas y los más variados metales. que a la ostentación de poder alguno. La
silla griega llamada klim os es especial­
mente representativa por tener las cuatro
patas curvadas hacia el exterior, ya que
El mueble popular grecorromano
supone un sistema constructivo muy e s­
pecífico que implica el dominio de las he­
Algo muy distinto ocurre con el mueble rramientas para aserrar piezas curvadas.
de la época grecorromana. Esta época Además no debem os olvidar que fue en
clásica se ha distinguido en la historia por esta época cuando se construyeron más
columnas torneadas y cuando se consti­
tuyeron las molduras clásicas. Por tanto,
podemos afirmar que el sistema construc­
tivo estaba muy avanzado en lo que res­
pecta al diseño, puesto que se construían
muebles con patas torneadas y molduras
de todo tipo. Es también conocida su fa­
cilidad para fabricar muebles plegables,
como lo testimonian los numerosos ejem ­
plares de este tipo hallados en rumas y
grabados.

DEL MUEBLE DE LA ANTIGÜEDAD


AL MUEBLE ROMÁNICO

Si existe un agujero negro en la historia


del mueble, éste se encuentra en el paso
de la época grecorromana a la Edad M e­
dia, puesto que el constante trajín de los
En la actualidad, algunas fórmulas pueblos nómadas, inmersos en continuas
prácticas d el m u eble rom ánico luchas, invasiones y batallas, poco p er­
s e utilizan en decoración. mite conocer sobre el mobiliario de esta
12
La evolución
d e los sistem as
constructivos

En la ép oca románica, los


artesanos construían ellos mismos
todas sus herramientas.

época. Sólo podemos suponer que, a cau­ tiempo se introducen los hierros decora­
sa de su condición de nómadas, debieron dos para reforzar las uniones de las tablas
de desarrollar importantes sistemas cons­ con planchas de hierro. Estas eran co r­
tructivos de m uebles plegables, pero tadas en forma de adornos y fijadas con
también es lógico pensar que, entre ba­ clavos de hierro de cabeza redonda. Ha
talla y batalla, no debían de disponer de llegado hasta nosotros un importante nú­
mucho tiempo libre para trabajar en los mero de arcas o arcones solucionados
talleres. con este sistema, además de las puertas
En la Edad Media, al amparo de los de las iglesias románicas, que represen­
castillos, se empieza a definir una p eque­ tan la máxima expresión del dominio de
ña sociedad que dispone de talleres pro­ esta técnica.
pios para satisfacer las necesidades del El mueble románico también está cons­
pueblo. Este artesano, del que sí pode­ truido con torneados de sección gruesa
mos hablar con conocimiento de causa, es que, gracias a la utilización de tornos ma­
el sucesor de una tradición familiar que nuales y del dominio de los bastrenes,
fabrica sus propias herramientas y utiliza fueron cap aces de ofrecer un amplio sur­ La construcción d e m esas con
unos sistemas constructivos muy toscos, tido, tosco pero resistente. travesaños con cuñas e s una d e
pero que tiene una gran confianza en sus Para concluir esta época, diremos que las características d el m ueble
conocimientos. la madera utilizada siem pre era autócto­ d esd e la antigüedad.
Esta evolución, a causa de la incomu­
nicación existente entre los distintos nú­
cleos rurales, es pausada, pero nos
permite explicar algunos de los trazos r e ­
presentativos sobre los sistemas construc­
tivos más empleados.
En general, la construcción se basa en
la utilización de tablas, dependiendo su
número (en lateral) de la anchura del
mueble. A continuación se coloca un tra-
vesaño en la parte superior y otro en la
inferior para reforzar y unir las tablas. El
conjunto de la disposición de estos gru­
pos de tablas representa cada uno de los
laterales del mueble, por lo cual éste es
estructura y cerramiento a la vez, como si
de una caja de em balaje se tratara.
Muy característico de esta época es re ­
forzar los m uebles con clavos de madera
y sin ningún tipo de cola. Con el paso del
13
Biblioteca Atrium conversión de los conocimientos familia­
res en un bien apreciado por la comuni­
de la Ebanistería - 3 dad, lo cual contribuye a una mayor
formación de los artesanos. Las nuevas
construcciones de edificios religiosos
pretenden sorprender al observador con
sus nuevos diseños.
Los sistemas constructivos son capaces,
en tan sólo dos siglos, de revolucionar los
talleres.
Nos encontramos ante un artesano más
especializado y pulido en su trabajo, que
se dedica a fabricar muebles con un sis­
tema de bastidores, en los que se puede
apreciar claramente un cerco estructural
que soporta y transmite las cargas al suelo
y una parte central o plafón capaz de re­
crearse en decoraciones con todo tipo de
En ¡a ép oca gótica e l rob le fue detalles.
una d e las m aderas m ás La talla ornamental, una de las técnicas
utilizadas. más depuradas de la época, es capaz de
transmitir auténticos mensajes de forma
na, e s decir, la que el artesano podía en ­ visual o contemplativa. Es, además, una
contrar cerca de su lugar de trabajo, que talla calada que empieza a extenderse en
con toda probabilidad casi siem pre e s­ esta época con el pretexto de imitar las
taba subordinado al lugar que proporcio­ vitrinas de las catedrales y que poco a
naba la materia prima. poco se va imponiendo en el conjunto del
mobiliario religioso.
Sin embargo, no debem os confundir el
DEL MUEBLE ROMÁNICO árbol con el bosque, ya que no todo el mo­
AL MUEBLE GÓTICO biliario de esta época está tan trabajado
como el mueble destinado a las catedra­
les. Pero sí podemos apreciar un impor­
La época románica representa la tra­ tante cambio en el sistema constructivo:
dición familiar en la Baja Edad Media, los muebles dejan de ser tablas sujetas a
cuando los conocimientos se transmitían un travesaño para convertirse en elem en­
de padres a hijos con un avance muy len­ tos estructurales con una relación entre
to. La época gótica representa el encuen­ peso y secciones.
tro de todos estos pequeños grupos y la

EL RENACIMIENTO
Y LAS MADERAS DESCONOCIDAS

En la época románica, como ya hemos


comentado, las maderas más utilizadas
eran las autóctonas de cada zona, siendo
excepcionales los casos en los que la ma­
teria prima procedía de lugares muy ale­
jados. En la época gótica no ocurre lo
mismo. Como existe una especialización
en el ámbito de las construcciones, los ar­
tesanos buscan en la madera otras mu­
chas cualidades. Poco a poco se dan
cuenta de que las maderas tienen propie­
dades distintas — por ello unas son más
solicitadas que otras— y su criterio en el
momento de decidirse por una madera
concreta para fabricar un mueble deter­
minado no se basa exclusivamente en su
blandura o dureza.
En este m u eble para com edor s e El Renacimiento es la época de los des­
observa la utilización d e tablas cubrimientos y los viajes hacia tierras
en coladas incluso en e l fondo d e desconocidas, y este hecho trae consigo
la vitrina. un importante com ercio de distintos pro-
14
La evolución
d e los sistem as
constructivos

Las m aderas exóticas son


uniformes, carecen d e nudos y su
veteado e s p oco pronunciado.

ductos de África y América. Los portu­ y la ausencia de invierno propician el


gueses son de los primeros europeos que crecimiento constante y sin ramas de los
inician este tráfico com ercial desde Áfri­ árboles, que proporcionan una madera
ca, y la madera e s uno de los productos altamente apreciada por sus diversas
más importantes. ventajas.
Las maderas exóticas o tropicales tie­ Este com ercio revoluciona rápidamen­
nen algunas propiedades que sorpren­ te Europa, porque son muchas las nuevas
den a los europeos desde sus primeros maderas que se ganan la confianza de los
viajes. En primer lugar, las grandes di­ artesanos: cedro, caoba, ébano, palisan­
mensiones de los árboles, ya que en la dro, etcétera.
selva encuentran ejem plares que superan Otra de las principales características
los 80 m de altura y con un diámetro muy del sistema constructivo del Renacimien­
superior al que ellos conocían. Otra de las to e s la concepción de los m uebles como
ventajas es la ausencia de nudos en las ma­ edificios clásicos, lo cual los convierte en
deras tropicales. La escasa luz de la selva auténticas moles de madera que dan una

Los m u ebles d el Renacimiento


seguían construyéndose con
sistem as antiguos.

15
ma es muy evolucionado y con frecuencia
Biblioteca Atriimi presenta soluciones ingeniosas.
de la Ebanistería - 3 Por otra parte, es en esta época cuando
la introducción de elementos estructura­
les formados por columnas adquiere una
amplia difusión, consiguiendo implantar
en los sistemas constructivos pilares con
formas troncocónicas, troncopiramidales,
salomónicas y torneadas con numerosas y
vanadas formas muy elaboradas.
Se dota a los plafones de los armarios de
relieves importantes con trabajos de tallas
muy bien realizados, más dignos de artistas
La introducción d e chapas en que de artesanos. Esto da lugar en el con­
e l m obiliario perm ite acabad os junto de los operarios del mueble a unas
su perficiales m ucho m ás lisos especialidades que, a pesar de ser en gran
y estables. parte manuales, consiguen elaborar tra­
bajos de gran dificultad técnica.
importante sensación de pesadez. Los
m uebles están formados por la base y los
laterales. DEL MUEBLE MACIZO
a) La base: parte inferior, que puede AL MUEBLE CHAPADO
estar levantada del suelo con unas p e ­
queñas patas torneadas, sobre la que d es­
cansa el conjunto del mueble. El siglo x v i i representa para la ebanis­
b ) Los laterales: en forma de bastidores tería un paso importante que da lugar a
con un plafón central, pero de dimensio­ una forma completamente distinta de
nes importantes y con frecuencia d es­ construir los muebles.
mesuradas para la función que deben Hemos comentado que durante el Re­
desempeñar. Por el canto, que es la parte nacimiento los muebles habían alcanzado
delantera, estos laterales imitan columnas una madurez importante en el conjunto de
al estilo griego o romano. En la parte su­ sus acabados, fruto de la especialización
perior están dispuestos el arquitrabe, el de los operarios para realizar tareas dis­
friso y la cornisa. tintas en el mismo mueble.
El conjunto del m ueble está tallado con Esta transición no representa una evo­
motivos clásicos, y a menudo intenta c a ­ lución en el acabado de los muebles, sino
muflar cajones en su estructura. El siste- un cambio en el sistema constructivo.

La posibilidad d e com binar


chapas aporta mucha riqueza al
mobiliario. Cóm oda bom beada
Luis XV.

16
Esta técnica, al igual que había ocurri­ La evolución
Cada fase un especialista do con el dorador, da lugar a una nueva
especialidad que aún hoy día está vigen­ d e los sistem as
te: el marqueteador. constructivos
Los muebles dejan de construirse en E l tallista. La implantación de nuevas
una sola clase de madera y son el resul­ formas curvadas representa para el estilo
tado de un conjunto de fases que los di­ barroco su máxima expresión, y esto su­
ferencia de cualquier mueble construido pone la evolución del artesano hacia un
con anterioridad. Este cambio consiste en sistema constructivo más propio de un
recubrir su superficie con distintos ma­ modelista que de un ebanista, ya que la
teriales de mejor calidad que su estruc­ unión de distintas piezas para conseguir
tura interior. la curva imposible se convierte en una de
El dorad or. Es en la etapa barroca las tareas más habituales. Por tanto, el
cuando se empiezan a recubrir numero­ ebanista es, en su especialidad, un autén­
sos muebles con chapas de oro, consi­ tico habilidoso con sus herramientas. Por
guiendo imponer un tipo de madera otra parte, las curvas son talladas en mu­
interior de menor calidad y un recubri­ chas ocasiones en formas naturales, y por
miento exterior de gran vistosidad. Esto ello e s necesario definir el trabajo con li­
crea una especialización en el dorado de mas y gubias.
los muebles, el dorador, cuya profesión El cin c e la d o r o m etalista. La introduc­
consiste en recubrir los m uebles con cha­ ción de bronces ornamentales es otra de
pas de oro. las facetas especializadas de los artesa­
El m arq u etead or. Algo similar ocurre nos dedicados a la fabricación de mue­
con los m uebles que se recubren con bles. Los bocallaves, las rocallas y las
chapas de m aderas preciosas, que gra­ ornamentaciones en bronce son abun­
cias a su disposición consiguen crear dantes y precisan especialistas cap aces
efectos ópticos hasta entonces descono­ de conocer los trucos del metal, para ela­
cidos. Por tanto, el ebanista realiza el borar estos apliques decorativos de los
aprendizaje de una nueva técnica igno­ muebles, que en muchos casos ocupan
rada o poco conocida anteriormente. gran parte de la superficie del mobiliario.
Las técnicas de marquetería consi­ El tap icero. El barroco representa, en
guen, gracias a las aportaciones del e b a ­ su variedad, la introducción del mueble
nista francés A.-Ch. Boulle, grandes tapizado. Los b e r g é r e s , las ch a ises-lo n -
decoraciones que más tarde serán apla­ g u es, los canapés, etc. buscan ante todo
cadas en las superficies de los muebles, la comodidad, y constituyen una nueva
representando diversos paisajes, orna­ etapa en la fabricación del mueble que Sillas doradas d e la etapa rococó
mentos floreados o formas caprichosas. aporta nuevos sistemas de construcción. alemana.
18
gue vigente en la actualidad y es consi­ La evolución
derado como la fase terminal del sistema
constructivo de los m uebles tapizados. d e los sistem as
constructivos

La física aplicada al diseño

Otro de los cambios que pueden ap re­


ciarse en los sistemas constructivos del
Barroco es la aplicación del estudio de la
resistencia de los materiales. Los físicos
de la época ofrecen sus primeras refle­
xiones sobre la aplicación de cargas so­
bre las estructuras, y se crean las bases
del estudio de la resistencia de los ma­
teriales.
Esto da lugar a nuevas formas que, so­
bre todo en los m uebles de asiento, se
transforman en patas en forma de arco de
ballesta para demostrar claramente que
en una transmisión de cargas verticales
sobre un perfil de madera existen zonas
con más esfuerzo que otras, catalizando
de este modo el refuerzo central de los
travesaños de las sillas y los nudos en las
1 uniones de las esquinas.
El sistema constructivo recog e rápida­
El especialista en elaborar m etales para el mente este fenómeno del momento y crea
m ueble s e denom ina metalista. su propia fórmula para solucionar la fa-

Las patas curvadas representan


la aplicación d e la física m oderna
en un elem ento cotidiano.

La d e tapicero e s una esp ecialid ad muy bricación de este tipo de pata mediante
defmida a partir d e la ép oca barroca. una plantilla que desarrolla la curvatura
de la pata en todo su trazado, popular­
El tapicero es un nuevo especialista que mente conocido en la ebanistería actual.
tiene la misión de conseguir, mediante Representa, por tanto, la aplicación prác­
una técnica totalmente nueva, que los tica de la geometría descriptiva.
muebles sean confortables.
Esta técnica contempla la colocación
de muelles metálicos en el interior de los LA SECCIÓN RACIONAL En la página anterior, un
asientos y respaldos que, gracias a la fi­ escritorio d e estilo georgiano.
jación de crin vegetal en distintas capas, En e l tratamiento d e las chapas
convierten el mueble de asiento en algo El abandono de la curvatura y la abun­ e s don de e l m arqueteador p u ed e
totalmente distinto. Este nuevo oficio si­ dancia desem boca en una época en la dem ostrar su habilidad.
19
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

La sección racional determ ina


la sección d e las m olduras en
función d e su esfuerzo m ecánico.

La construcción en serie p u ed e estar


perfectam en te vinculada al m obiliario
clásico.

Es, por tanto, la época de la ebanistería


fina, de las ensambladuras adecuadas, de
las espigas a un tercio, de los retalones y
de las curvas que están fragmentadas por
Las p iezas curvadas perm iten elementos.
m ayor ahorro d e m aterial gracias Así pues, se obtiene una construcción
a la construcción en serie. muy correcta bajo las pautas del diseño y
la construcción en general.
que los sistemas constructivos abandonan
la opulencia, para convertirse en estrictos
perfiles que pretenden solucionar el mo­ LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
biliario con la justa sección necesaria Y EL MUEBLE EN SERIE
para que un mueble desem peñe su fun­
ción correctamente.
El siglo xvm representa en el conjunto En el contexto de la fabricación de mo­
de la historia de los sistemas constructivos biliario, hacia mediados del siglo xix exis­
el predominio de la resistencia de los ma­ te un momento de especial interés en lo
teriales, y esto se traduce, en el ámbito que respecta a los cambios de sistema
del mobiliario, en que cada mueble se constructivo. Uno de los máximos expo­
construya (independientemente de las nentes del mobiliario cbncebido para la
formas) con el material más adecuado. fabricación en serie es el mueble Thonet
Este hecho ha otorgado al mueble neo- que, gracias a las nuevas concepciones
La imitación d e la m adera e s una clásico su m erecida fama y actualidad de fabricación mecanizada, constituye un
d e las prim eras am bicion es d e permanente, ya que su construcción e s lo cambio particularmente representativo.
los nuevos m ateriales (página más racional posible tanto en la utilización El mueble no es considerado de forma in­
siguiente). de madera como en el diseño. dividual, sino que, cuando se diseña, se
20
21
seños se puede producir un número con­
siderable de piezas con el mínimo e s­
fuerzo, consiguiendo además que los ope­
rarios no sean especialistas, sino simples
obreros no cualificados.
El resultado de este proceso, denomi­
nado construcción en serie, en modo al­
guno pretende que cada fase esté bajo el
control de un solo individuo que desco­
noce el producto en su globalidad y está
especializado en una operación, pudien-
do producir una cantidad superior de pie­
zas, pues la complicación e s mínima.
La incorporación de maquinaria a este
proceso constructivo es el e je fundamen­
tal de la proyección de la industria de hoy
en día.
Estos cambios, que repercuten de for­
ma decisiva en el sistema constructivo, in­
tentan simplificar al máximo cada una de
las operaciones.

LOS NUEVOS MATERIALES

La celeridad con que la industria des­


cubre y forma nuevos materiales es sor­
prendente. La creación de los paneles
contrachapados representa el inicio de la
manipulación de la madera para conse­
guir un producto final con muchos menos
problemas y de forma mucho más simple.
Tras el invento del contrachapado llegará
el tablero prensado de fibras, que supon­
drá un salto gigantesco en la construcción
de m uebles de forma superficial.
Por otra parte, la tecnología moderna
ha sido capaz de convertir y mejorar e s­
tos subproductos de la madera, que en la
actualidad tienen la gran ventaja de en­
contrarse totalmente acabados en super­
ficie, y gracias a su plastificado se puede
fabricar un número considerable de mue­
bles con el mínimo esfuerzo.
El descubrimiento de los estratificados
plásticos ha aportado al mueble moderno
el material definitivo, con una calidad de
acabado y resistencia mecánica que lo
convierten, en la actualidad, en uno de los
más apreciados.
Este conjunto de materiales, junto con
la maquinaria necesaria para su manipu­
lación, nos ha situado, en pleno siglo xx,
en un mundo industrial donde los siste­
mas constructivos convencionales han
pasado a un segundo término en la
Los nuevos m ateriales han sabido piensa en la industrialización o produc­ clasificación de producción de mobiliario,
apuntar nuevas soluciones ción en grandes cantidades para conver­ Afortunadamente, eí sector del mobi­
gracias a la incorporación d e tirlo en un bien asequible para la gran liario conserva en los sistemas tradicio­
herrajes d e calidad. mayoría de la población, nales de coonstrucción un mercado que
En síntesis, este sistema pretende in­ atiende y valora la construcción del mue­
corporar la mecanización de todas las ble en otras dimensiones, dando cabida a
piezas que forman el mueble, de modo un amplio sector de artesanos que man­
que gracias a unos moldes y a unos di­ tienen los sistemas constructivos clásicos.
22
2_______________
El mueble macizo

DEFINICIÓN Y CONCEPTO

Se entiende por mueble macizo aquel


en el que sólo intervienen elem entos de
madera maciza.
Se entiende por madera maciza aque­
llos elementos que se extraen directa­
mente del árbol en forma de tablas,
listones, listoncillos o cualquier tipo de
forma comercial que pueda ser utilizada
para la construcción de cualquier tipo de
mobiliario.
El concepto de m ueble macizo puede
aplicarse a distintos sistemas constructi­
vos, ya que la utilización de madera ma­
ciza para la fabricación de un m ueble no
exige la aplicación exclusiva de ningún
sistema. Existen, pues, distintos sistemas
constructivos que pueden em plearse en
la fabricación de m uebles macizos.
Con este apartado pretendemos, en
primer lugar, que la persona que d esee
profundizar en el tema pueda conocer al­
gunos de los aspectos más importantes de
la construcción de m uebles macizos, y, en
segundo lugar, que pueda disponer de
unas pautas para elegir alguno de los sis­
temas constructivos más representativos
de la construcción en madera maciza.
Por esta razón, cada apartado intenta
ofrecer algunas de las soluciones más re ­
presentativas de cada caso particular, a
fin de resolver un problema constructivo.

El m ueble construido en m adera m aciza s e


renueva en la actualidad com o m ueble
rústico.
23
En la actualidad, las líneas El tema se desarrolla en tres apartados. de estas características y ofrece diversas
juveniles son otras d e las El primero comenta algunos de los as­ uniones para solucionar los distintos pro­
aplicacion es d e una construcción pectos previos que deben tenerse en blemas. Por tanto, este apartado puede
con tablas macizas. cuenta antes de iniciar la construcción de proporcionarnos una comprensión g ene­
un m ueble de madera maciza, Se expli­ ral de este tipo de mueble.
can cuestiones relativas a la naturaleza de El tercero ofrece una visión global que
la madera, cómo elegir las ensambladu­ pretende explicar las principales ventajas
ras para la construcción y algunas pautas e inconvenientes de este tipo de mueble
relativas a la estética del mueble. proporcionando elementos objetivos que
El segundo define los sistemas cons­ pueden ayudar a elegir un sistema cons
tructivos para la fabricación de muebles tructivo determinado.
24
ü Pv?

§¡y¡

utilizar hasta pasados unos años. Con las La construcción con m adera
ASPECTOS IMPORTANTES técnicas actuales se consigue un secado m aciza está muy asociada al
QUE HAY QUE TENER EN CUENTA muy aceptable, pero no lo suficiente m u eble rústico.
como para que un mueble que se cons­
truya en madera maciza pueda ofrecer
El trabajo de la madera unas garantías absolutas de que no sufrirá
ningún cambio.
La humedad ideal de la madera se sitúa
La madera, en su estado natural, tiene en torno al 12 %. Si tenemos en cuenta
una humedad muy elevada, y por ello, que la madera absorbe y desprende la
una vez apeado el tronco, no se puede humedad del ambiente, entenderem os
25
— Comprobar que la humedad de los
Biblioteca Atrium troncos se sitúe en torno al 12 %.
de la Ebanistería - 3 — Si las maderas proceden del hemis­
ferio sur, siempre será preferible com­
prar secciones más gruesas que finas,
puesto que el trabajo de estas tablas pue­
de representar mayor desperdicio cuanto
más estrechas sean.
— Una garantía importante para el se ­
cado e s disponer de un almacén parti­
cular para dejar el material en reposo
Para construir m u ebles con tablas durante largos períodos.
m acizas e s acon sejable — Los pedidos de madera destinados
seleccion ar las tablas. a una utilización inmediata por necesidad
de material a veces conllevan deficien­
cias de secado.
Algunas m aderas tienen cortes
— Exigir al almacenista que especifi­
longitudinales p or la parte
inferior para evitar el que la humedad de cada partida de ma­
doblam iento a causa d el cam bio terial en la factura. Esta acción individual
d e temperatura. puede favorecer un hábito de control,
que será beneficioso para todos.

Distribución de las tablas

Cuando el mueble que vamos a cons­


truir es de madera maciza, debem os to­
mar ciertas precauciones para evitar
algunas sorpresas desagradables. La ma­
dera, como materia natural, está sujeta a
unas pautas de crecimiento que produ­
cen en un mismo tronco distintos tonos de
que siem pre tiene tendencia a estabili­ colorido y veteados muy diferentes, y en
zarse con el entorno. algunas esp ecies este fenómeno se acen ­
Además se ha de tener en cuenta que túa notablemente. Por tanto, es necesario
no todas las partes de una misma pieza adoptar algunas precauciones antes de
contienen la misma humedad, y por ello dividir el tronco en distintas piezas.
pueden existir unas tensiones superficia­ Las listas de material que se extraen de
les y unas deformaciones ante las que una los planos para la preparación del mate­
tabla completamente paralelepipédica rial suelen estar sujetas a unas conductas
puede transformarse en unas pocas horas de inercia que no siempre son correctas,
en una tabla con numerosos movimientos, y en el caso de los muebles macizos de­
curvándose generalm ente en sentido lon­ bem os prestar especial atención a los si­
gitudinal o radial. Este movimiento se guientes aspectos:
conoce como el trabajo de la madera. — Siguiendo la norma general, tras
Este aspecto tiene particular importancia comprobar el material disponible y los to­
cuando se trata de la construcción de nos de los distintos tablones, em pezare­
Es conveniente esco g er en
prim er lugar las p iezas m ás m uebles con maderas macizas o de tablas mos a marcar éstos por las piezas más
largas cuando s e em pieza a encoladas. grandes o largas.
m arcar las tablas para construir Las precauciones que debem os tomar — En el supuesto de que los tablones
un m ueble. son las siguientes: sean de madera cuya albura y duramen
han sido contrastados, será conveniente
seleccionar las tablas destinadas a los
frontales antes que las del interior o las de
la parte posterior.
— El objetivo de esta operación es evi­
tar puertas pares en tonos distintos o con
veteados muy dispares. A veces se con­
siguen dos cajones que tienen sus fron­
tales de distinto color y, a pesar de estar
correctam ente construidos, el cliente nc
acepta el mueble.
— Otro de los aspectos importantes al
que dedicarem os especial atención en
26
El m ueble macizo

El m u eble m acizo no tiene por


qu é estar vinculado a ningún tipo
d e m adera en concreto.
este apartado e s la situación de las tablas
con fibras alternadas a la hora de dispo­ Las construcciones d e m adera
ner grandes superficies. m aciza han incorporado las
— La disposición de estas tablas está técnicas m odernas.
definida por un tipo de ensambladura
concreta que facilitará el sistema cons­
tructivo del mueble, pero toda precau­
ción para contrarrestar el sentido de la
fibra será importante.

Tipos de uniones para la construcción


del mobiliario

Más adelante ofrecerem os varios ejem ­


plos para la construcción de m uebles ma­
cizos con uniones específicas para cada
caso particular. En este apartado nos li­
mitaremos a hacer una pequeña reflexión
sobre cómo escoger el tipo de unión ideal
para cada caso particular, de manera que
podamos disponer de unas pautas con­
cretas para facilitar la elección.
— El mueble que vamos a construir,
por ejemplo, un m ueble rústico, tiene un
diseño particular, ofrece un aspecto muy
concreto y por último d eb e ser sometido
a una fase de acabado con envejecim ien­
to. Para este m ueble nos podemos plan­
tear unas uniones reforzadas con una
clavija de madera vista por el exterior, lo
cual constituirá un motivo decorativo que
dará soporte a una pauta de construcción.
— Otro caso distinto sería la construc­
ción de un mueble con uniones secas y
sin cola. Para este tipo de unión será con­
veniente hacer una tipología de ensam­
bladuras que puedan trabajar sin cola y,
por tanto, que atiendan estas necesidades
concretas.
Biblioteca Atrium — Un caso distinto sería la construcción
de una colección de m uebles con finos
de la Ebanistería - 3 acabados y en los que las uniones deben
estar ocultas.
Si tenemos en cuenta estas considera­
ciones, podemos entender que la e le c ­
ción de una ensambladura para resolver
un problema no es algo que dependa del
azar ni de aplicar la primera ensam bla­
dura que nos venga a la mente, ya que las
ensambladuras deben solucionar proble­
mas con pautas concretas y atendiendo
siempre a las distintas necesidades.

La estética del conjunto

No debem os olvidar nunca que el mue­


ble, como elemento funcional, siempre
está sujeto a un aspecto estético que lo
encuadra en una tendencia o estilo. Por
este motivo, en muchas ocasiones el di­
señador de m uebles desconoce los sis­
temas constructivos o la resistencia del
material destinado a su construcción.
Por ello, la estética del mueble no está
Las sillas son uno d e los m u ebles sujeta a un sistema constructivo ni a unas
qu e m ás s e resisten a los pautas de estilo, sino que es necesario
m ateriales prefabricados. compaginar distintos aspectos con una fi­
Sillón Regency. nalidad unitaria.

Un buen diseño d e b e ser capaz d e integrar


funciones y m ateriales.

Algunos ejemplos de esta reflexión


pueden ser los siguientes:
a) La madera elegida para la construc­
ción del mueble será, en función de las
necesidades físicas, pesada o ligera, muy
dura o blanda, clara u oscura, muy flexi­
ble o rígida, etc. Son muchos los aspectos
que nos pueden ayudar a definir el tipo
de madera en función de las necesida­
des, pero todos ellos incidirán de forma
clara en la estética del conjunto.
b ) Aspecto exterior del mueble, ten­
dencias de estilos clásicos, mueble de es­
tilo funcional, etc. En definitiva, se trata
del aspecto óptico que queremos impri­
mir al mueble. Si queremos que presente
un aspecto de ligereza, debem os utilizar
unas secciones de madera más bien p e­
queñas para no provocar una sensación
de pesadez en el observador. Del mismo
modo podemos conseguir sensaciones
distintas, previa reflexión sobre el aspec­
to que se pretende dar.
c) En la estética del conjunto, el aca­
bado exterior es otra de las cuestiones
importantes que pueden conseguir que
un mueble tenga, por ejemplo, un aspecto
natural (el caso de la cera) o lujoso (aca­
bado en dorado o lacado en tonos muy
brillantes).
28
El m ueble macizo

construcción.

Por estas razones, la estética del con­ las caras, de forma que, al observar el
junto debe ser fruto del análisis cuando se mueble, vemos superficies lisas que ofre­
desea que el mueble atienda una serie de cen una sensación de mueble rústico. Su
necesidades que van más allá de lo m e­ principal característica consiste en enten­
ramente funcional. der que estos m uebles están formados
por distintas superficies que constituyen,
a su vez, la parte estructural del mueble,
costados, base, sobre, puertas, etc. Re­
TIPOS DE MUEBLES MACIZOS
presentan de alguna forma el sistema La com binación d e colores en la
constructivo más primitivo o menos evo­ fase d e acabad o p u ed e ser muy
lucionado. importante para imprimir una
En la actualidad existe un tipo de mo­ personalidad esp ecial en los
Construcciones a base de tablas
biliario, clasificado como mueble rústico, m uebles.

El sistema de construcción de muebles


macizos es en realidad el más antiguo de
todos, ya que la incorporación de los lla­
mados subproductos de la madera, o pos-
formados, es relativamente reciente. Por
tanto, hasta hace muy pocos años los mue­
bles se construían en su mayor parte con
tablas de madera maciza.
Se entiende por construcción a base de
tablas una técnica utilizada antiguamente,
que consistía en reducir un tronco a ta­
blas de distinto grosor, para disponerlas
de forma que constituyeran las paredes
del mueble.
Existen distintos sistemas clásicos e x ­
presamente concebidos para unir tablas
formando las superficies solicitadas.
Este sistema tiene la ventaja de man­
tener el mismo espesor en cada una de
29
A pesar de que este mueble, que pue­
de ser llamado macizo y construido con
tablas, es uno de los que gozan de mayor
aceptación en la actualidad, no es el úni­
co tipo con estas características, puesto
que hoy día existen unos tableros de dis­
tinto grosor, formados por tablillas unidas
mediante una ensambladura m ecánica en
forma de estrella o dientes, denominada
Finger Joyns.
Este tipo de panel presenta las ventajas
de ser macizo y carecer de alteraciones
por movimiento de sus fibras, puesto que
está constituido por tiras de madera muy
estrechas que contrarrestan los posibles
movimientos de la madera.
A continuación ofrecemos un ejemplo
de construcción de un mueble de madera
maciza mediante tablas encoladas, y pro­
ponemos para ello distintas soluciones,
demostrando de esta forma que existen
diferentes soluciones para resolver un
mismo problema y que todas ellas pue­
den ser correctas.
a) Primera fase. Para realizar estas
uniones entre las tablas disponemos de
varios tipos de ensambladuras:
— Unión de tablas mediante listón cla­
veteado.
— Unión de tablas con clavijas de ma­
dera ocultas.
— Unión de tablas con listón en forma
de cola de milano.
— Unión de tablas con machihembrado
de tablas.
— Unión de tablas con alma postiza.
Uno de los aspectos más importantes
para la construcción de superficies m e­
diante tablas encoladas es que éstas es­
tén bien secas, porque de ello depende
que el mueble quede en perfecto estado.
Para evitar los distintos movimientos de
la madera se deben tomar dos precau­
Los m u ebles construidos con que se fabrica con este sistema construc- ciones en la disposición de las tablas: nu­
tablas suelen ser ligeros d e tivo y que pretende dar la imagen de meración y disposición de las mismas en
molduras. m ueble antiguo. la forma correcta. Además, es importante
El mueble rústico intenta, de algún tener en cuenta que debe alternarse el
modo, ser fiel al sistema de construcción sentido de la fibra en las testas para e je r­
con tablas, pero incorpora algunos aca­ cer una compensación.
bados que le dan un aspecto actual. jb) Segunda fase. Una vez encoladas las
tablas, disponemos de los elementos es­
tructurales del mueble, que cab e dejar
en su justa medida por si fueran necesa­
rias posibles rectificaciones.
A continuación proponemos algunas de
las diversas formas de unir los distintos
elementos estructurales:
— Unión de lateral con base.
— Unión de lateral con sobre.
— Unión de travesaño intermedio con
laterales.
— Uniones para los cajones.
Los m u ebles d e tablas en coladas — Sistema de montaje de las puertas.
no tienen p or qu é s e r siem pre Estas uniones sólo son una muestra de
rústicos. Consola Adam. algunas posibles soluciones acordes con
30
El m ueble macizo

D esp iece d e un m ueble


aparador construido con tablas
macizas.

el tipo de mueble elegido. Debem os ad­ c) Tercera fase. Dedicada al acabado


vertir que existen otras muchas formas de de este mueble, esta fase incluye las si­
realizar estas uniones, y en los próximos guientes operaciones:
capítulos ofrecerem os soluciones simila­ — Pulido minucioso de las superficies. D iversos sistem as d e unión para
res aplicadas a otro tipo de muebles. — Tinción con un tinte disuelto en agua form ar tableros.

31
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

La disposición d e las tablas con


¡as fibras alternadas e s muy
im portante para evitar qu e los
p an eles s e doblen.

Uniones para e l m u eble


aparador.

Las pulidoras orbitales son unas


m áquinas im prescindibles para
un buen acab ad o d el m ueble.

Las pistolas d e barnizado pu eden


garantizar e l éxito en el
barnizado d e m uebles.

32
de nogalina. Para realizar esta operación entre capas, y como acabado daremos El m ueble macizo
primero haremos unas pruebas en un tro­ una mano de cera natural, que, una vez
zo de madera como el que vamos a teñir, seca, frotaremos con un paño de lana.
y reduciremos la proporción nogalina-
agua hasta que hayamos obtenido el tono
del color deseado. Construcciones con armazón
— Pasadas 24 horas para un secado co ­
rrecto del tinte, con un estropajo de fibra
vegetal tipo cáñamo frotaremos toda la Este sistema constructivo, que también
superficie hasta que desaparezcan las po­ se conoce con el nombre de montantes y
sibles rebabas. travesaños, es completamente diferente
— Extenderemos tres capas de barniz del anterior, y su antigüedad se remonta
nitrocelulósico, alternándolas con lijado a 1500 años a.C.

D etalle d e la form ación d e


p an eles para la construcción en
sistem a d e armazón. En e l corte
A vem os el detalle interior.

33
En la construcción de muebles con el
sistema de armazón se utilizan las siguien­
tes piezas: los montantes y los travesaños,
que, como si de una silla se tratara, de­
sempeñan una función estructural y de so­
porte de cargas.
A continuación veremos algunos ejem ­
plos sobre las numerosas formas de unir
estas piezas. Antiguamente, este sistema
constructivo se realizaba sin cola, y las
uniones eran solucionadas con cuñas, cla­
vos de madera y clavijas.
Estas estructuras, formadas por los
montantes y los travesaños, constan de
unos canales o galces en los que se co­
locan los paneles, en aquellos lugares
donde sea necesario, ya que cada mue­
ble tiene una distribución distinta según
el diseño. Estos paneles no deben ser en­
colados al armazón, puesto que es n ece­
saria su libre dilatación en el interior de
los canales.
Este sistema sigue siendo muy utilizado
en la actualidad, aunque los paneles ma­
cizos han sido sustituidos por los tableros
contrachapados, que realizan la misma
función y, además, ahorran muchas horas
de trabajo.
A continuación ofrecem os como ejem ­
plo de lo que se está explicando un mue­
ble fabricado con el sistema de armazón.
Como en el caso anterior, propondremos
distintas soluciones para resolver el mis­
mo problema, a fin de que podamos e le ­
gir la más adecuada.
a) Primera fase. En este apartado se
ofrecen algunos ejemplos de distintas en­
sambladuras para el sistema de armazón,
entre las que destacan:
— Ensambladura en ángulo recto para
caja y espiga con retalón.

Sección d e la entrega d el
montante o travesaño (1) con el
plafón (4) en diversos gruesos.

Conjunto d e m u ebles construidos


con sistem a d e armazón.
34
— Ensambladura de travesaño y mon­
tante a doble espiga.
— Disposición de refuerzos angulares
para las esquinas.
— Espigas especiales con un ancho va­
riable.
— Sección de perfiles para colocar los
paneles.
La principal ventaja del sistema de ar­
mazón es la sencillez de montaje en una
sola operación, es decir, una vez ejecu ­
tadas todas las operaciones de construc­
ción de cajas y espigas y tras comprobar
su ajuste, se monta toda la estructura en
seco (sin cola).
b) Segunda fase. Esta estructura mon­
tada en seco deja unos huecos en los que
deben colocarse unos paneles de relleno,
macizos o de tablero. Para la perfecta co ­
locación de estos paneles, se deben to­
mar las medidas con cierta tolerancia, ya
que estos paneles no se encolarán y d e­
ben permitir cierto movimiento para su
dilatación.
Sólo cab e destacar que los paneles,
una vez pulidos, deben barnizarse en
todo su perímetro antes de introducirlos
en el galce o ranura, ya que la posterior
dilatación podría producir unas líneas de
diferente color, que se acentuarán aun
más si teñimos el mueble en una tonali­
dad más oscura.
Cabe destacar que los armazones con
galces para colocar los paneles se pue­
den montar en dos fases: en primer lugar
se encola el armazón y a continuación se
colocan los paneles. Pero en los demás
casos, el encolado del armazón exige
siempre la colocación simultánea de los
paneles.
c) Tercera fase. Antes de proceder a
la fase de acabado se han de pulir todas
las caras interiores de los montantes, así
como los paneles que han quedado en el
mterior del armazón durante la fase del
montaje.
Pueden quedar pendientes para esta
operación las caras exteriores, ya que,
una vez seca la cola, podrán pulirse con

Uniones características d e l sistem a d e


construcción con armazón.

35
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3
lAKét’j O O i

D etalle d e herram ientas para la


form ación d e p an eles
em plafonados.

más facilidad. Por tanto, quedan excluidas ción del sistema de armazones. La prin­
todas las caras interiores. cipal diferencia es la constitución de ele­
El siguiente proceso de acabado prevé mentos independientes en forma de bas­
una operación de patinado en tono pastel tidores y paneles.
y un barnizado nitrocelulósico final. Los bastidores independientes pueden
formar las partes estructurales del mue­
ble y unirse entre sí para crear un solo
conjunto. Este tipo de construcción está
Construcciones con bastidor
especialm ente indicado para aquellos
muebles que por su volumen total son di­
El sistema constructivo de bastidores fíciles de manipular y transportar, con­
puede considerarse una pequeña evolu­ siguiéndose de este modo construir
grandes m uebles por piezas que son fá­
Los m u ebles construidos ciles de montar de forma provisional en
bastidores suelen s e r d e el taller y de forma definitiva en el lugar
maciza. de su colocación final.
El sistema de construcciones con bas­
tidor está especialm ente indicado para la
realización de armarios roperos, armarios
de biblioteca y, en general, muebles que
por su volumen imponen este tipo de
transporte.

Librería Georgian en m adera d e caoba con


puertas en forma d e plafón.

36
Los tipos de m uebles con bastidores Una vez montados los bastidores, po­ El m ueble macizo
más frecuentes son: bastidores con pa­ demos proceder al montaje del mueble
neles interiores y bastidores con armazón siguiendo estos pasos:
interior. — Colocación de la base sobre una su­
Veamos, como ejemplo, el proceso que perficie horizontal.
sigue la construcción de un armario con — Montaje de los laterales. Si su di­
el sistema de bastidores. mensión fuera muy alta, e s aconsejable
a) Primera fase. Para la construcción mantener la verticalidad con la ayuda de
del armario, diseñaremos en primer lugar unos listones, que se pueden clavar en la
el bastidor que queremos utilizar, y d es­ parte posterior de los bastidores.
pués elegiremos las ensambladuras de — Montaje de las divisiones interme­
los bastidores. dias, si las hubiera.
Si elegimos bastidores con galce, d e­ — Montaje de la tapa superior, deno­
bemos tener en cuenta los aumentos de minada también cornisa.
galce producidos en las ensambladuras, — Sujeción de la trasera de modo que
ya que podrían variar las medidas totales el m ueble quede perfectam ente escua­
del bastidor. drado. La colocación de este elemento es
La colocación de los paneles está sujeta la única garantía de que las escuadras es­
a las mismas normas que los paneles de tén perfectas.
los armazones. — Colocación y ajuste de las puertas.
b) Segunda fase. Antes de proceder al Tras el visto bueno de estas fases, po­
montaje de los bastidores deben compro­ demos proceder a desmontar el mueble,
barse las medidas de los paneles. Asi­ asegurándonos de que todos los signos
mismo, es necesaria una reflexión de la convencionales están debidamente colo­
unión de los distintos bastidores. cados para que no se borren con el pu­
La unión puede ser fija o desmontable, lido del mueble. Si fuera necesario,
pero siempre es recom endable, sobre recurriremos al plano para situar dichos Algunos m u ebles s e montan a
todo cuando el tamaño del mueble es signos. partir d e una b a se (arriba) o d e
grande, que sea desmontable, porque de c) Tercera fase. Como en los anterio­ un zócalo sólido (abajo), en los
lo contrario no se podría trasladar el mue­ res casos, esta fase corresponde al a ca ­ qu e s e van uniendo los distintos
ble en un futuro. bado. El pulido del mueble es una de las montantes.

37
confusión en el consumidor, que muchas
veces busca un producto de calidad y
desconoce cuáles son los materiales que
lo configuran.
Por esta razón es necesario recalcar
que solamente el mueble que está cons­
truido en madera se ajusta a esta defini­
ción, que implica la ausencia de aglo­
merados y otros tipos de posformados o
derivados de la madera.
La proliferación de los plásticos en las
dos últimas décadas impide a mucha gen­
te distinguir la melamina de la madera.
Una vez hechas estas aclaraciones, po­
demos afirmar de forma rotunda que los
muebles construidos íntegramente en
madera tienen unas ventajas e inconve­
nientes que estudiaremos de forma de­
tallada a continuación.
El mueble construido con tablas enco­
ladas de madera es pesado y está sujeto
a los condicionantes naturales de la ma­
teria orgánica que lo constituye, y por ello
sufre unos movimientos de dilatación y
contracción debidos, sobre todo, a los
cambios de temperatura y humedad am­
biental. Este hecho implica ciertos cono­
Sillería Sheraton Príncipe d e operaciones más delicadas, ya que de su cimientos de la persona que lo compra.
G ales con p equ eñ as tallas en e l correcta realización depende el éxito del Es muy frecuente oír fuertes ruidos a cau­
respaldo. barnizado. sa de la dilatación en momentos muy pun­
tuales. A pesar de ello, el mueble tiene
unas condiciones de durabilidad muy su­
VENTAJAS E INCONVENIENTES periores a los de otros tipos.
DE LOS MUEBLES CONSTRUIDOS Un ejemplo práctico puede ser el so­
EN MADERA MACIZA bre de una mesa de comedor, ya que se
le exigen distintas cosas que se solucio­
nan de manera contradictoria. Si desea­
Ante todo, se d ebe admitir que el con­ mos tener una superficie completamente
cepto madera maciza es una expresión lisa en la que se pueda contemplar un
poco definitoria, ya que todas las maderas buen barnizado, la podemos conseguir
Sillería Reina Ana. son macizas. Este hecho provoca cierta mediante un sobre chapeado en cual­
quier tipo de chapa de madera. En todo
caso, la capacidad de resistencia de este
tipo de sobre es muy inferior a la de un
sobre de madera maciza, que con el paso
de los años puede pulirse y barnizarse de
nuevo. El ejemplo define las pautas más
claras en el momento de decidir qué tipo
de sobre queremos. Por tanto, quien de­
see comprar una m esa d eb e tener claros
estos dos aspectos para poder elegir con
libertad.
Podemos aplicar el ejemplo del sobre
de la mesa a todo el conjunto de muebles
construidos con tablas, siempre que ten­
gamos en cuenta que el que un mueble
esté construido de un modo determinado
no tiene que ser el argumento más im­
portante en el momento de su elección,
ya que pueden existir otros factores de la
misma o mayor importancia que pueden
influir en nuestra decisión: tipo de ma­
dera, situación del mueble, aspectos e s­
téticos, modas o tendencias de diseño,
funcionalidad del mismo, etc.
38
3 ____________
El mueble
de construcción
combinada____

sustancial a este tipo de mobiliario, ob­


INTRODUCCION teniendo como resultado el mueble pre­
dominante en el m ercado mundial.
Además, este tipo de mueble pretende
El mueble de construcción combinada brindar una oferta de m ueble de calidad
pretende definir un tipo de mobiliario que presenta el aspecto de madera en
que utiliza diversos materiales preelabo- su conjunto y una molduración en todo su
rados y combinados con maderas m aci­ perímetro.
zas, y que consigue sacar el máximo Los materiales más utilizados para la
partido de las propiedades de cada uno construcción de este tipo de mueble son:
de los materiales, obteniendo como re ­ los tableros contrachapados, que aportan
sultado un mueble equilibrado en los dis­ al m ueble una estabilidad de fibras con
tintos materiales que lo conforman. un movimiento interior prácticamente
La amplia gama de materiales subde- nulo y un peso específico muy inferior a
nvados de la madera contribuye de forma cualquier mueble construido en madera

Las construcciones com binadas


perm iten sacar e l máximo
p rovecho d e cada material.

39
Biblioteca Atrium incorporar molduras en sus cantos, con­
siguiendo así un acabado de calidad.
de la Ebanistería - 3 En este capítulo estudiaremos los dis­
tintos sistemas de construcción partiendo
de los materiales prefabricados, lo cual
nos permitirá conocer cómo se construye
el mueble moderno.

ASPECTOS IMPORTANTES EN
LA CONSTRUCCIÓN DE MUEBLES
CON ELEMENTOS PREFABRICADOS

Las medidas comerciales


y el acabado de los paneles

Cuando nos dispongamos a construir un


mueble con un sistema que incorpore ta­
bleros prefabricados, deberem os tener
Los p an eles ch ap ead os en en cuenta las medidas com erciales exis­
m adera perm iten obten er e l tentes en el mercado para su máximo
mismo color qu e las m aderas aprovechamiento.
macizas. Los tableros prefabricados de aglo­
merado se presentan en tamaños están­
maciza, por lo que es mucho más ligero y dares que los fijan en superficie a un
m anejable durante el transporte. módulo de 244 x 122, 366 x 183 o 366 x 244
El aglomerado de fibras de madera centímetros. Es importante conocer estas
prensada, que representa desde hace medidas para establecer un diseño que
años la base de sustentación de las cha­ permita subdividir el mueble en módulos,
pas de todo tipo de madera, abarata con­ a fin de aprovechar al máximo el material.
siderablem ente el costo del mueble. Este De lo contrario, nos encontraremos con
tablero, que puede encontrarse en el muchos retales inservibles que encare­
m ercado con chapa incorporada en las cerán el costo del mueble. Estas medidas
dos caras o simplemente en crudo para cobran mayor importancia cuando se va
su manipulación según los intereses del a realizar una partida muy numerosa de
ebanista, ofrece además la posibilidad de muebles, ya que los restos aumentarán
considerablemente. Algo similar ocurre
con los gruesos de los tableros, porque no
La m ayoría d e los m u ebles d e
calidad s e construyen con chapas tiene el mismo grosor una puerta que un
prefabricadas. lateral. Por tanto, es importante conside­
rar los distintos elementos que formarán
el conjunto del mueble para evitar pos­
teriores sorpresas.
Los tableros contrachapados se ofre­
cen en medidas de 244 x 122 cm o bien
200 x 100 cm, por lo que la distribución
de los módulos es la misma que en el caso
anterior.
El grueso de los tableros varía según
los fabricantes. Las medidas más habitua­
les se encuentran entre los 3 y 24 mm,
pero algunos fabricantes ofrecen gruesos
de otras medidas.
Los tableros aglomerados presentan
dos tipos de acabado: con la misma ma­
dera en las dos caras 'y con una madera
clara en una cara tipo limoncillo y made­
ra corriente en la otra. Entre los más usua­
les se encuentran los de roble, pino de
Valsaín, pino de Oregón, haya, sicómoro,
etcétera, siendo la moda la que impone la
presencia o ausencia de distintos tipos de
40
El m ueble
d e construcción
com binada

Las sierras seccionadoras


horizontales están especialm ente
diseñadas para subdividir con
precisión los p an eles
prefabricados.

chapeados en madera. El motivo de la


modalidad de una cara en color claro se
debe a la tradición de que el interior de
los muebles d eb e estar acabado en una
tonalidad clara.
Disponer en el propio taller de una
prensa para chapear los tableros aglo­
merados, aunque no abarata los costes,
ofrece la posibilidad de incorporar una
gama mucho más completa de maderas
en chapas.

La manipulación de las chapas

Para realizar los distintos tipos de apla­


cados con chapas de madera es n ecesa­
rio conocer las medidas más corrientes
existentes en el mercado.
Para empezar, diremos que las medi­
das son muy dispares, ya que dependen
del tipo de árbol del que han sido ex­
traídas las chapas.
En general, las chapas pueden clasifi­
carse en dos grupos: chapas a la plana y
chapas desenrolladas. Las chapas a la
plana, que se utilizan para chapear cual­
quier tipo de paneles de ebanistería,
muestran el veteado de la madera y p er­
miten hacer combinaciones con estas for­
mas. Las chapas desenrolladas, como su seriaciones en dibujos que conforman los Las pulidoras d e bandas
nombre indica, han sido desenrolladas de frontales de muebles. Es la única garantía continuas han sido diseñadas
un tronco y no presentan ningún tipo par­ de que cada chapa se corresponda con para e l acabad o d e las
ticular de veteado, por lo cual se utilizan la contigua. superficies.
principalmente para fabricar contrapla- — Las chapas deben alm acenarse en
cados o chapas de compensación. estanterías horizontales, ya que son ma­
Las medidas más usuales son: 250 cm teriales muy delgados que pueden rom­
de largo y 20, 25, 30, 50 y 60 cm de an­ perse fácilmente. D ebe evitarse su expo­
cho. El espesor de las chapas varía en­ sición a la luz solar, porque se oscure­
tre 5,25 y 6 décimas. El número de chapas cerían en seguida.
por paquete oscila entre 24 y 32 hojas. — Cuando tengamos que manipular
Algunos de los aspectos importantes chapas muy dobladas, es necesario mo­
para la manipulación de las chapas son jarlas y prensarlas antes de encolarlas,
los siguientes: porque de lo contrario nos podemos en ­
— Las chapas de cada paquete se su­ contrar con encolados defectuosos.
ceden en dibujo, y por ello e s convenien­ — Las chapas tienen dos caras, una
te enumerarlas para poder realizar las más lisa que la otra. Si no se ha de com-
41
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Las ensam bladuras m ecánicas


son una auténtica realidad en el
sector d el m u eble d e montaje.

binar el veteado, siempre se d ebe en ­ más aconsejable es colocar bisagras con


colar la peor cara, ya que así ahorraremos este mismo sistema, ya que obtendremos
tiempo en el pulido de la pieza. una solución parecida en el mismo mue­
— El encolado de chapas requiere una ble y facilitaremos las operaciones del
superficie limpia y con ausencia de resi­ sistema constructivo.
duos y polvo.
— Para encolar, al menos disponemos
La tecnología ha aportado los de tres tipos de cola:
El sistema que ofrece más ventajas
m edios n ecesarios para a) Cola de contacto: daremos una capa
conseguir qu e la construcción d e de cola a las dos superficies y, cuando
m u ebles s e convierta en un esté bien seca, las uniremos presionando Uno de los aspectos que hay que tener
verdadero m ecano. sobre una base sólida. en cuenta en los sistemas constructivos
¿>) Cola blanca: se utiliza en frío y es con elementos prefabricados es el de las
conveniente e jercer una presión continua ventajas que su utilización puede repre­
durante un período mínimo de 6 horas. sentar en los nuevos sistemas constructi­
Por tanto, necesitamos una prensa de pla­ vos, Por ello, trataremos de justificar su
tos fríos o unos sargentos para e jercer una empleo, ya que constituyen una gran par­
presión uniforme en toda la superficie. te de la materia utilizada en la actualidad.
c) Cola urea formol: es una cola que
sólo funciona con calor. Por tanto, se n e­
cesita una prensa de platos calientes o
EXIGENCIAS DE CALIDAD
una plancha, si la superficie e s reducida.
Y DURABILIDAD DEL MOBILIARIO

El mueble desmontable Es un hecho demostrado que el mer­


cado del mueble exige del fabricante ca ­
lidad del producto y garantías de que
Como este tipo de construcciones exi­ éste tiene una vida asegurada para cum­
ge con frecuencia m uebles desmonta­ plir sus funciones.
bles, explicarem os los casos en los que se Este fenómeno determina la elección
utilizan sistemas constructivos que pre­ del producto para la fabricación del mue­
tenden resolver los m uebles de forma ble. Por este motivo debem os analizar las
desmontable. ventajas que puede representar la incor­
El caso más habitual es aquel en que el poración de determinados productos.
tamaño del mueble obliga a que sea des­ La utilización de elementos prefabri­
montable, porque de lo contrario tanto su cados representa la aportación de unos
transporte como su acceso al interior de materiales con unas características téc­
la vivienda sería prácticam ente imposi­ nicas importantes, para facilitar la fabri­
ble. Por esta razón, en la actualidad la ma­ cación de muebles con unas peculiari­
yoría de armarios, librerías, m uebles de dades determinadas.
comedor o cam as son desmontables. Los aglomerados de partículas aportan
La construcción con elementos d es­ al conjunto una estabilidad demostrada
montables facilita la fabricación de un que le dotan, gracias a una chapa de ma­
mobiliario mejor solucionado. dera y a un canto de madera maciza, de
Es también muy importante cierta uni­ unas garantías de calidad y durabilidad.
formidad en el tipo de uniones. Por tanto, Por este motivo debem os comprender
siempre debem os tener en cuenta el re ­ que la formación de superficies con estas
sultado global del mueble, y que todas las combinaciones de elementos es muy im­
soluciones estén integradas en el mismo portante y que, de alguna forma, consti­
contexto. tuye la aportación de la tecnología
Si, por ejemplo, decidimos utilizar en ­ moderna al sector de la construcción del
sambladuras incrustradas en cazoleta, lo mobiliario.
42
El m ueble
d e construcción
com binada

El diseño actual utiliza todos los


m ateriales qu e ofrece el
m ercado para resolver sus
problem as.

Por una parte, la correcta unión de e s ­ los distintos elementos prefabricados en


tos elementos aportará unas propiedades la construcción del mobiliario, pudiendo
importantes y, por otra, ofrece innume­ elegir entre una amplia gama de produc­
rables combinaciones, lo cual permite la tos que siempre pueden aportar unas ca ­
utilización de productos muy variados y racterísticas imprescindibles para atender
competitivos. Por tanto, con estos elem en­ las necesidades del producto final.
tos se abre al diseñador un sinfín de po­ Es, por tanto, responsabilidad del di­
sibilidades de creación de productos. señador la elección de los nuevos mate­
riales prefabricados, a fin de sorprender
al cliente con las nuevas características
técnicas de cada producto.
DIÁLOGO ENTRE LOS PRODUCTOS
Una buena muestra de este fenómeno
PREFABRICADOS Y EL DISEÑO
es el esfuerzo realizado por algunos di­
ACTUAL
señadores para introducir nuevos pro­
ductos, cap aces de desem peñar nuevas
Representa el máximo conocimiento funciones gracias a la utilización de nue­
por parte de los diseñadores para utilizar vos materiales.
43
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Las fases d e acab ad o en los


m ateriales lam inados ofrecen
m uchas garantías d e calidad.

Los p an eles ch ap ead os perm iten,


con un sim ple Hstón en e l canto,
o frecer un acabad o d e cahdad.

El m ercado de los estratificados y del


PVC es quizá la posibilidad más vanguar­
dista de este fenómeno, y demuestra que
el mundo de los materiales prefabricados
tiene mucho campo por delante y deja
abierta la posibilidad de descubrir nue­
vos productos cap aces de resolver de la
forma más idónea cualquier problema.

El sistema que exige mayor inversión

La posibilidad de emplear materiales


prefabricados en un sistema constructivo
combinado implica la utilización de todos
los elementos que existen en el mercado
o, como mínimo, la posibilidad de poder
realizarlo. Esto implica la necesidad de
disponer de la maquinaria necesaria para
resolver con eficacia la unión de estos
materiales.
Asimismo, motiva al empresario a in­
vertir en unas instalaciones costosas, ya
que le sitúan en un plano superior y le El m ueble
permiten atender cualquier demanda de
mobiliario del mercado. d e construcción
Implica, pues, la posibilidad de utilizar com binada
una amplia gama de productos prefabri­
cados en la fabricación en serie de mo­
biliario, permitiendo a los fabricantes
elegir aquellos productos que atienden
sus necesidades de una forma más direc­
ta y a las em presas definidas en un sen­
tido más amplio integrar en su produc­
ción la mayoría de estos productos.
En cualquier caso, los sistemas cons­
tructivos combinados exigen una dotación
que garantice la correcta transformación La manipulación d e las chapas
de todos los materiales, sean éstos p re­ ex ig e una ordenación en
fabricados o macizos. p aqu etes seriados.
La definición de una em presa no tiene
por qué estar condicionada por el tipo de
productos utilizados para la construcción
de sus materiales, pero con frecuencia
cada empresario ñja el proceso en fun­
ción de sus posibilidades. Sin embargo,
como el m ercado está muy sujeto a un
tipo de producción, no siem pre es posi­
ble atender todas las bandas del m erca­
do, y, por este motivo, las instalaciones de
fabricación combinada siem pre son mu­
cho más caras que las que meramente
atienden aspectos concretos del proceso
constructivo.

Los autoclaves perm iten


TIPOS DE MUEBLES im pregnar las m aderas d e vapor
DE CONSTRUCCIÓN COMBINADA para cortarlas con m ayor
faciüdad.

Muebles construidos MUEBLES CONSTRUIDOS


con contrachapados combinados CON CONTRACHAPADOS
en madera maciza A MODO DE EMPARRILLADO

Una de las primeras aportaciones al Estos m uebles suponen una de las po­
conjunto de las nuevas aplicaciones de sibilidades de construcción más ligeras.
materiales en ebanistería fue la introduc­ Consiguen esta propiedad de la siguiente
ción de los contrachapados. Estos table­ forma: los m uebles se subdividen en bas­
ros, que se presentan en el m ercado con tidores, que están compuestos por em ­
distintos gruesos, tuvieron la oportunidad parrillados. El principio del emparrillado
de influir directamente en los sistemas pretende formar una superficie lisa en
constructivos. Su prmcipal aportación, ambas caras y hueca en su interior, con
como ya hemos dicho antes, es la esta­ la ventaja de que puede ser mucho más
bilidad del material. El mueble deja de gruesa y tener menos peso.
ser un elemento con cargas y tensiones Esto se consigue gracias a la formación
interiores activas, para convertirse en un de un cerco estructural de forma peri-
elemento estable a los cam bios de hu­ metral, reforzado a v eces en su interior,
medad y temperatura. que está chapeado por las dos caras ex­
Los tableros contrachapados ofrecie­ teriores con tableros contrachapados de
ron desde el principio una gran versati­ 3 o 4 mm de espesor, formando así una
lidad en el sector de la ebanistería. Por cámara de aire mterior muy importante.
esta razón prestarem os especial atención Este sistema de emparrillado ofrece
a la siguiente clasificación: m uebles cons­ adem ás la ventaja de que, como las plan­
truidos con contrachapados a modo de chas tienen muy poco espesor, pueden
emparrillado y con contrachapados de una ser dobladas perimetralmente a un cerco
sola pieza. curvado. Es uno de los sistemas construc-
45
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Los contrachapados perm iten,


com binados con m adera,
resolver curvaturas importantes.

tivos más importantes en el desarrollo de los últimos diez años, ofrecen una solución
m uebles curvados, y e s muy fácil conse­ económica que cumple su función. A pe­
guir puertas o laterales curvados sin gran­ sar de lo expuesto, al disponer de una cá­
des esfuerzos de cincelado. mara de aire en su interior, se creaba el
Las aplicaciones en ebanistería son, efecto tambor y daba la sensación de ser
pues, muy importantes. Este grupo se re­ poco resistente, lo que obligó a los fabri­
conoce por la utilización de paneles con­ cantes de puertas a buscar distintos tipos
trachapados muy poco gruesos, que de relleno para resolver el problema: for­
permiten conseguir curvas y cuerpos de mar emparrillados con paja prensada en
importante grosor con poca densidad del el interior, utilizar cartón en forma de nido
volumen total. de abeja o reforzarlas con distintos relle­
Esta aplicación ha incorporado también nos de pequeñas láminas de madera.
diversos tipos de relleno interior en al­ A pesar de lo expuesto, su principal
gunas aplicaciones específicas, como, por ventaja es una superficie lisa y pulida, y
ejemplo, en las puertas planas con con­
trachapados de 4 mm de espesor y un Los m u ebles con planos curvados suelen
cerco máximo de 3 cm de grosor. Estas utilizar contrachapados finos para sus
puertas, que han invadido el m ercado en curvaturas.

D etalle d e un m u eble con puerta


curvada, realizado con tablero
contrachapado.

46
la cara exterior a punto de barnizar, por
lo que la oferta ha podido atender la d e ­
manda del mercado.
La fabricación de m uebles con arma­
zones emparrillados ofrece un sistema
constructivo peculiar que sigue utilizán­
dose en la actualidad por el ahorro de
madera maciza que supone y por su as­
pecto consistente a pesar de utilizar muy
poco material.
Para una mejor comprensión del pro­
ceso, mostraremos la fabricación de un
armario con este sistema constructivo y
ofreceremos la posibilidad de utilizar dis­
tintos tipos de unión para resolver el mis­
mo problema.
a) Primera fase. La fabricación del ar­
mario propuesto con el sistema de em ­
parrillado ofrece distintas propuestas de
solución. Por ello prestarem os especial
atención a cada una de ellas, a fin de e le ­
gir la que mejor se adapte a las n ecesi­
dades del mueble.
— Formación del emparrillado con
cerco de madera de pino y acabado del
canto chapeado en la madera con la que
queremos construir el mueble.
— Formación del emparrillado con un
listón de madera maciza en todo el perí­
metro de la madera que se ha elegido
para el acabado.
— Formación del emparrillado con un La primera fase constructiva prevé la Armario fabricado a b a se d e
bastidor dotado de galces para la inser­ formación de emparrillados en función de p an eles con em parrillado.
ción del tablero. De esta forma la calidad las medidas de cada elemento. Éstos d e ­
del mueble aumenta, ben realizarse en prensas grandes, por lo
— Formación del emparrillado con una cual la presión no d eb e ser muy elevada.
estructura interior de madera para que Si la fabricación en serie lo permite, se Distintas soluciones d e
pueda aumentar la solidez y la consisten­ calculará la presión necesaria a fin de em parrillado para solucionar
cia del mueble. que, una vez finalizado el emparrillado, no el mismo problem a.

47
[
60 . 8 0 y 100
' 5 18 0

A ccesorio qu e perm ite montar quede a la vista la marca del bastidor in­ sistema de herrajes que sea indicad
p an eles a 45 °. ferior en la chapa superior. para este tipo de solución. Por ello, ve
Como hemos podido observar, las so­ remos algunos de los numerosos herraje
luciones para obtener los elementos que existentes en el mercado para el montaj
forman el m ueble pueden ser muy varia­ de m uebles de estas características.
das. Una vez construidos, pasaremos a la — Accesorios de ensambladuras par
fase siguiente. encuentros a 90°. El primer sistema d
b) Segunda fase. Montaje estructural ensambladura mecánica pretende solí
de paneles. El análisis del montaje nos cionar el encuentro de dos paneles en ár
d eb e proporcionar la solución del mismo. guio recto. En este sistema podrá
Para ello recurriremos a la solución ade­ observarse distintos elementos con e
cuada, ateniéndonos a unas pautas. mismo concepto y cuya única distinció
Puesto que se trata de un armario, es es que unos pueden acoplarse en la car
Unión oculta a 90 °. conveniente realizar el montaje con un exterior del panel, quedando la unió

4 4 --------4 4 -------1
1

30

_y_

48
más reforzada pero a la vista por el e x ­ más sencilla, de herrajes para anclajes. A ccesorios para pan eles
terior, mientras que otros se unen por el Pueden colocarse con la sobreposición alineados, con interm edio
interior gracias la inserción de una rosca por la parte interior de los paneles y ofre­ perpendicular y un solo herraje
de nailon o metálica en la parte interna. cen gran resistencia mecánica. El único para unir tres paneles.
Este sistema siem pre contempla la in­ inconveniente que presentan es el de ser
serción de los elem entos mediante tala­ muy aparatosos.
dros parciales en los paneles. c) T ercera fase. Montaje de puertas.
— Accesorios de ensambladuras para Una vez montado de forma estructural el
paneles que se encuentran a 45°. Estos mueble mediante alguna de las uniones
herrajes contemplan la posibilidad de en ­ propuestas, procederem os a colocar la
cuentro de los paneles a 45°, ya que exis­ parte posterior o trasera, formada por un
te un elemento metálico de unión que panel de 4 mm de grosor que sujetaremos
ejerce la función intermedia. con tornillos. Sólo así podemos estar s e ­
Los elementos de enganche funcionan guros de mantener el mueble a escuadra.
con un e je excéntrico que facilita y ga­ Podemos comprobarlo con una escuadra
rantiza una unión perfecta entre los dos o por medio de las diagonales interiores
elementos. del mueble.
— Accesorios de ensambladuras para Para el montaje de las puertas d e b e ­
encuentro de tres paneles, dos alineados mos tener en cuenta que éstas pueden
y uno perpendicular intermedio. Estos ti­ estar dispuestas como mínimo de tres for­
pos de accesorios pretenden resolver mas: ajustadas en el interior del mueble
mediante el mismo método de excéntri­ (es la forma más laboriosa, ya que se
cas anchas una unión perfecta entre los d eb e contemplar una holgura máxima de
tres paneles. 2 mm en cada uno de los costados); co ­
— Accesorios de ensambladuras so­ locadas con tapabocas (se trata de puer­
brepuestas. El m ercado también ofrece tas que sobrepasan la medida interior del
un accesorio para montajes en ángulo hueco y, por tanto, exigen un galce pe-
recto que contempla la posibilidad, aún rimetral para que queden ajustadas a la
49
Biblioteca Atrium estructura y solamente sobresalga i
grueso del tapabocas); y simple sobn
de la Ebanistería - 3 posición de las puertas (sin duda es és
la forma más sencilla, puesto que las t
sagras se encargan de su ajuste).
— Ejemplos de bisagras para la suj<
ción de puertas ajustadas por el ínterk
de la estructura. Los dos resumen un 1
po de cierre que goza de gran populai
dad por su fácil colocación y que prese]
ta la ventaja de cumplir con el abatimien
y mantener la puerta cen ad a por la pn
sión de su muelle.
— Ejemplos de fijación de puertas cc
tapabocas que se acercan más a las s<
luciones tradicionales y mantienen ■
principio del perno o bisagra tradición?
— Para la sujeción de puertas con t¡
pabocas se suelen utilizar bisagras de c¡
zoleta, Por su gran variedad, este
bisagras han revolucionado el mercado
son cap aces de resolver aberturas distii
tas al disponer de un codo especial. £
fuerte implantación ha favorecido la intr<
ducción de máquinas especiales para £
colocación.
d) Cuarta fase. Acabados. La fase
acabado consiste en establecer un coi
trol de calidad que permita, gracias a i
buen pulido, el barnizado.
Para este mueble proponemos un ba
nizado a pistola con tres manos de barn
nitrocelulósico y una mano final de lac
satinada.

MUEBLES CONSTRUIDOS
CON CONTRACHAPADOS
DE UNA SOLA PIEZA

La fabricación de estos muebles tier


Tres soluciones tipo con distintas otra alternativa que se distingue de k
puertas y montantes. emparrillados estudiados en el apartac
anterior.
El principio de este sistema construí
tivo prevé la utilización de una ampl
gama de contraplacados, que se encuei
tran en el mercado en gruesos que ose
lan entre 3 y 24 mm. Estas planche
ofrecen unos acabados en madera de c;
lidad y tienen la ventaja de pesar menc
que el tablero de fibras prensadas. Está
constituidas básicam ente por distintas c;
pas de madera alternadas en el sentic
de la fibra, a fin de evitar cualquier pi
sible movimiento del tablero. Las cape
interiores suelen estar formadas por ch;
pas desenrolladas en maderas de okurr
y las capas exteriores, por las mader?
más habituales en el mercado.
Los contrachapados, al igual qu e Este tablero ha sido sustituido en los ú
los aglom erados, aumentan las timos años por los clásicos tableros aglc
p restacion es m ecán icas d e los merados, que pueden adquirirse e
paneles. crudo o chapeados por las caras exterk
5 0 ----------------------------------------
res. Sólo se distinguen por la posibilidad baremos que el mueble se puede montar El m ueble
de obtener un mueble de menor peso y en seco mediante unas clavijas de ma­
la ventaja de que pueden doblarse en los dera. En este momento comprobaremos d e construcción
gruesos más finos. cualquier posible variación de medida com binada
La posibilidad de combinar este ma­ que se pueda modificar. Una vez hemos
terial con cantos macizos de madera es reparado en las posibles modificaciones
muy importante y puede ofrecer estabi­ realizaremos el pulido de las caras inte­
lidad de superficie, con unas dilataciones riores, puesto que resulta mucho más fácil
prácticamente nulas y unas prestaciones hacerlo con el mueble desmontado que
muy aceptables. una vez terminado.
Para la unión de los cantos con un listón Para encolar el mueble prepararemos
de madera o con una moldura pueden todos los accesorios que sean necesarios,
adoptarse diversas soluciones. listones para presionar de forma unifor­
Si deseamos construir un m ueble con me, gatos de la medida adecuada, metro
este material, debem os tener en cuenta y una superficie totalmente plana para
que cada elemento ha de tener el grosor apoyar el mueble tumbado. A continua­
indicado para su función. Las paredes e s­ ción esparcirem os la cola en todas las cla­
tructurales de los laterales, la base y el vijas así como en los cantos de los paneles
sobre deben estar formadas por tableros que vayan encolados. Es conveniente dis­
de un grosor entre 18 y 22 mm, mientras poner de pinceles adecuados para garan­
que las puertas pueden ser más delga­ tizar que no se manchen las zonas no
das, entre 14 y 16 mm. El fondo o parte deseadas.
trasera del m ueble será un tablero de 4 Es importante comprobar las escuadras
milímetros, y así sucesivamente. del mueble una vez esté encolado, así
Para una mejor comprensión o frece­ como las diagonales, que se pueden mo­
mos el ejemplo de un mueble aparador, dificar con el simple desplazamiento de
en el que podremos apreciar alguna de los e je s de los gatos.
las formas constructivas con estas carac­ d) Cuarta fase. Pasadas seis horas po­
terísticas. demos sacar los gatos y montar el tablero
a) Primera fase. Una vez elegido el ma­ del fondo, que es el único que nos garan­
terial para construir el aparador, proce­ tiza la estabilidad de las escuadras del
deremos al desp iece de los distintos mueble. Su fijación d ebe efectuarse con
tableros elaborando una lista de material tornillos.
como sigue: agruparemos las piezas por La siguiente operación es la de ajustar
grosores, empezando por las más largas las puertas montando las bisagras y todos
e indicando el lugar en que va cada p ie­ los herrajes que sean necesarios. Una vez
za. Se d eb e tener en cuenta que en los comprobadas se puede proceder al pu­
tableros d eb e descontarse el grueso de lido general para barnizarlo.
las piezas de las esquinas que posterior­
mente se encolarán y moldurarán. Estas
piezas también deben introducirse en el Muebles construidos con tableros
listado por orden de tamaño para com ­ aglomerados combinados en madera
pletar la lista de material. maciza
b) Segunda fase. Una vez elaborada la
lista de material, prepararemos las piezas
solicitadas, agrupando, si es posible, los La implantación del tablero de fibras
anchos iguales para aprovechar al máxi­ prensadas en el mundo de la ebanistería
mo el material y abaratar los costes. To­ ha originado un importante cambio en los
das las piezas d eben estar perfectam ente sistemas constructivos. En la actualidad se
escuadradas. puede decir que la inmensa mayoría de
Realizaremos la misma operación al
preparar la madera maciza, teniendo en Un buen lijado e s la única
cuenta que si los listones van galceados, garantía para realizar un buen
deben cortarse unos 15 mm más anchos lacado.
de lo previsto.
Una vez finalizada esta operación, rea­
lizaremos todas las operaciones posibles
a máquina para unir los tableros con las
molduras:* ranurado, moldurado, taladros
para enclavillado, etc.
c) Tercera fase. Efectuaremos un buen
encolado de las molduras a fin de dispo­
ner de los tableros para el montaje de
cada una de las partes estructurales. A las
seis horas de secado de la cola, compro­
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Los m u ebles con planchas


curvadas suelen solucionarse con
contrachapados d e p o co esp eso r

m uebles llevan parte de este material en unas características de estabilidad e in


su interior, y por este motivo la posibili­ deformabilidad muy importantes en e
dad de incorporar este tipo de tablero en contexto del mueble.
un mueble ha revolucionado la industria Los aglomerados como base estable
de la madera. son recubiertos con diversas chapas }
El aglom erado e s la b a se id eal La importancia del tablero no tiene ofrecen la posibilidad de realizar combi­
para en colar cualquier tipo d e por qué desm erecer la calidad del mue­ naciones inéditas en el mercado de los
chapa. ble final, puesto que el material aporta prefabricados. De este modo, cada fabri

52
cante determina el tipo de maderas y
chapas que desea introducir en su mo­
biliario. Por tanto, debem os distinguir en­
tre lo que es una producción de muebles
en pequeñas cantidades, en la que el
ebanista esco ge unos tableros ya chapea­
dos, y la producción de grandes canti­
dades, en la que el fabricante dispone de
prensas de encolado y suele trabajar el
tablero de fibras prensadas como base
de sus diseños en todo tipo de mobiliario.
Además, tenemos como complemento
unas molduras en maderas macizas que
son, en realidad, las que determinarán la
calidad del mueble.
No podemos, pues, arriesgarnos a ha­
cer afirmaciones en vano por desconocer
las aplicaciones del aglomerado en la
construcción de muebles.

EL AGLOMERADO
COMO BASE SÓLIDA

El tablero aglomerado representa el


80 % del peso de la mayoría de los mue­
bles modernos. Existe la posibilidad de
agregar perimetralmente un listón que,
una vez encolado, se puede refundir al
mismo grueso del tablero. Gracias al en­
colado de unas chapas por ambas caras,
nos encontramos ante uno de los elem en­
tos más usuales en la construcción actual
de mobiliario. El tipo de moldura que po­
damos añadirle dotará al m ueble de un
aspecto determinado, pero el elemento
producto de estas operaciones e s tan dig­
no como cualquier otro, aportando ad e­
más una estabilidad de fibra que jamás
encontraremos en la madera maciza a
base de tablas encoladas.
A continuación ofrecem os el ejemplo
de una mesita de noche con cuatro cajo­
nes que ha sido elaborada mediante este
sistema.
a) Primera fase. Cuando tenemos el di­
seño y los materiales, debem os llevar al
taller los gráficos con el propósito de pre­
parar el material necesario para construir
¡m R&h Sím

el mueble.
En este caso son importantes los planos
con las secciones de planta a fin de poder
ver con claridad el ángulo de los chafla­
nes, así como la forma exacta de las mol­
duras y las marqueterías.
Prepararemos, pues, los tableros n e­
cesarios y los perfiles de madera para en­
colarlos posteriormente. En este caso
formaremos también el chaflán en el ta­
blero, para contornear éste penm etral-
mente y que no se aprecien las juntas en
la moldura del sobre.

Mesita d e n oche con m arquetería.


Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Los aglom erados perm iten la


adaptación d e cualquier moldura
p reelaborad a d el m ercado.

Prepararemos, además, cada una de formar un segundo nivel hacia el exterior.


las hojas de chapas en raíz de nogal, con Esto facilitará el encolado de las molduras
los filetes y la marquetería incluidos. Exis­ del zócalo, tanto las superiores como las
ten en el m ercado marcas com erciales inferiores, en una fase posterior. Así ob­
que se dedican exclusivamente a la mar­ tendremos la estructura de la mesita de
quetería, por lo cual no será difícil encon­ una sola pieza, y sólo quedará pendiente
trar la que necesitamos. Esto nos facilitará el montaje de los cajones y su posterior
el montaje de las chapas. colocación, siendo muy importante el or­
b ) Segunda fase. Encolaremos los p er­ den de los mismos a causa del dibujo de
files de madera mediante una ranura pe- la marquetería. Para construir los cajones
rimetral con cola y gatos. Cuando estén partiendo del frontal chapeado en mar­
secos, procederem os al chapeado de quetería, ajustaremos los laterales con
cada una de las caras, que en el caso una ensambladura a cola de milano se-
de los frontales de los cajones será de uno mioculta. Utilizaremos el sistema inglés
en uno, ya que si lo hiciéramos en una para las guías de los cajones.
sola pieza quedarían cantos sin madera. d) Cuarta fase. Se entiende por aca
Una vez encoladas las superficies, pro­ bado del mueble la operación de pulido
cedem os a moldurar perimetralmente y barnizado del mismo. En este tipo de
cada una de las piezas (es conveniente mueble es muy importante el pulido con
que la chapa sobrepase siem pre el p e­ lija muy fina, porque de ello depende el
rímetro, ya que al moldurar la cara su­ buen acabado del barniz. Cualquier pe­
perior queda formada por una sola pieza). queño defecto que no pueda ser corre­
Para la formación del zócalo, las molduras gido con el barniz aparecerá luego muy
se pueden aplicar posteriormente, ya que desmesurado.
sobresalen de la estructura del mueble. El barnizado propuesto para este mue­
c) Tercera fase. Encolaremos todas las ble consta de tres manos de tapaporos ni-
piezas estructurales, teniendo en cuenta trocelulósico con lijado intermedio, y un
que el zócalo d eb e ir sobrepuesto para acabado final de laca satinada.

54
4 ____________
El mueble
de construcción
con tableros
prefabricados

miento del material. Además, la tecnolo­


MUEBLES CONSTRUIDOS
gía moderna aporta una amplia gama de
CON TABLEROS AGLOMERADOS
surtido de acabados superficiales que va­
DE PARTÍCULAS
rían a tenor de las modas. A partir de este
material existen industrias que utilizan los
En este apartado se expone la cons­ tableros chapeados que ofrece el m er­
trucción de mobiliario con tableros aglo­ cado y otras que prefieren encolar sus
merados y chapas de madera, del cual chapas en los paneles en sus propias
existe una gran variedad en el mercado, prensas de platos calientes. Junto a estos
y podemos afirmar que muchas fábricas paneles existen unas chapas en forma de
que se dedican a este tipo de elemento tiras para encolar los cantos. Esta ope­
lo utilizan de forma exclusiva. ración se puede realizar con máquinas
Este sistema constructivo implica la es- encoladoras de cantos que permiten en ­
pecialización de un amplio sector de la colar muchos metros en poco tiempo,
mdustria, que centra su interés en el tra­ con lo cual el acabado del panel es mu­
tamiento del mueble chapeado, con cen ­ cho más rápido que cualquier manipula­
trando la mayor parte de sus esfuerzos en ción de maderas macizas. Por este motivo
un mercado muy específico que lo en ­ muchas em presas utilizan listones posfor- En ¡a industria actual, las
tiende como un bien de consumo reno­ mados completamente acabados, que se máquinas seccion adoras son
vable en un plazo máximo de diez años. introducen en el mobiliario de forma e s ­ im prescindibles para cortar
La inversión en maquinaria no puede porádica y mejoran el producto. cualquier tipo d e aglom erados.
compararse con la de las industrias que
se dedican al mueble combinado, pues
no necesitan una variedad tan amplia de
máquinas y se limitan a perfeccionarse en
los tratamientos superficiales del tablero.
La reducción del número de operacio­
nes para fabricar un mueble influye en el
precio final, y por ello los m uebles cons­
truidos con este sistema pueden ofrecer
un precio final mucho más asequible.

El producto y su manipulación

El tablero de fibras prensado, como ya


hemos dicho, atiende a unos módulos de
diseño que buscan el máximo aprovecha­
Biblioteca Atrium bles independientes; uno de los módulos
lleva puertas en la parte baja.
de la Ebanistería - 3 Respecto al material, se necesitan ta­
bleros aglomerados, chapeados con ma­
dera de castaño por ambas caras, en
gruesos de 22, 16 y 10 mm. Los paneles
de 22 mm formarán la estructura, los de
16 mm los estantes y el de 10 mm el fon­
do; las puertas pueden cortarse con los
de 16 mm. Una vez cortados los trozos a
medida, se encolará el canto con la mis­
ma chapa, bien con la máquina encola-
dora de cantos o con cola de contacto. Si
utilizamos esta cola, es aconsejable que
esté bien seca antes de unir las partes
que haya que encolar. Siempre es con­
veniente disponer de un taco de madera
Estantería d e tres m ódulos en dura para presionar aquellas partes que
tablero d e castaño. es necesario unir.
jb) Segunda fase. En este tipo de mue­
Veamos, como ejemplo, el proceso de ble es preferible plantear unas uniones
construcción de una estantería en tablero mecánicas, que colocaremos con una
aglomerado y acabado en madera de simple broca especial y unos tornillos
castaño. alien. Dejaremos el montaje para la fase
a) Primera fase. Esta estantería está final, y procederem os a un buen pulido
compuesta por tres módulos indepen­ con una máquina orbital. Se procurará no
dientes que pueden combinarse a gusto pulir más de la cuenta, ya que, por ser de
del usuario. Cada módulo puede fijarse al chapa los cantos, se pueden desgastar
contiguo con unos tornillos especiales con facilidad. El tratamiento superficial es
que son muy importantes para dotar al muy importante, porque el mueble no dis­
mueble de la estabilidad necesaria. pone de molduras. Está indicado un bar­
Para construir la estantería se necesitan niz de poliéster que sea resistente al
dos montantes verticales con 40 cm de desgaste, ya que no sólo se trata de dar
fondo y 180 cm de altura. Además, con el brillo a la madera, sino también de pro­
mismo grueso de 22 mm, cortaremos tres tegerla.
paneles de ancho variable según el tra­ c) T ercera fase. Se trata de colocar to
mo, de 60 o 80 cm, y estos cinco elem en­ dos los elementos mecánicos que faciliten
tos formarán la parte estructural fija de la el montaje del mueble.
Las sierras portátiles circulares estantería. Ésta lleva, además, un fondo — Regletas para soporte de los estan­
pu eden cortar aglom erados d e en la parte baja que proporciona estabi­ tes movibles.
form a sencilla. lidad al mueble y tres estantes gradua- — Tornillos alien especiales para la
unión en ángulo recto. Es conveniente
que los montantes sobresalgan 1 cm por
la parte superior de las estanterías a fin
de actuar mejor en la flexión.
— Colocación de los tornillos de en­
sambladuras entre muebles.
— Colocación de bisagras de codo en
las puertas.

MUEBLES CONSTRUIDOS CON


TABLEROS DE FIBRAS PRENSADAS
DE DENSIDAD MEDIA (DM)

Hace ya algunos años que la tecnología


ha permitido conseguir un tablero de fi­
bras prensadas con lá densidad ideal, ci­
frada por los especialistas en 620 kg/m3
Esta densidad aportó al mundo de los ta­
bleros de fibras prensadas la posibilidad
de moldurar un tablero como si se trata­
ra de madera maciza, y el éxito conse­
guido ha sido rotundo.
56
El m ueble
d e construcción con
tableros prefabricados

Distintos tipos d e tornillos alien


para solucionar uniones entre
paneles.

Uniones m ecánicas para e l m ontaje d e y en diversas puertas, que pueden ser la­
paneles aglom erados. cadas con un acabado perfecto. La posi­
bilidad de moldurar sin que el material
Estos paneles permiten cualquier tipo pierda resistencia e s uno de los avances
de molduras con unos acabados muy in­ más apreciados por la industria.
teresantes. Su utilización en tono natural Su gran ventaja es el ahorro de un im­
barnizado y lacado en diversos colores portante número de operaciones para for­
aportó al mundo del diseño un material mar las distintas partes del mueble, y su
muy apreciado que se ha impuesto con único inconveniente, la mayor inversión
gran rapidez en el m ercado del mueble en el acabado final.
57
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Los tableros d e den sidad m edia


s e utilizan en las construcciones
qu e posteriorm ente son lacadas.

Veamos a continuación el proceso que


Principales aplicaciones en el sector
sigue la construcción de una mesita de
centro con aglomerado de densidad m e­
Numerosos muebles han sido construi­ dia (DM). Se trata de un mueble que, al
dos con este material, barnizados en tono tener que combinar con un conjunto ta­
natural y lacados en colores distintos. pizado de tresillo, puede estar lacado en
El sector de las cocinas e s quizás el distintos colores, incorporando además
que mayor provecho ha sacado de este un sobre de mármol rosa que combina
material, puesto que son muchas las cons­ con cualquier tipo de ambiente de línea
truidas con él. Existe en el mercado una funcional.
gran variedad de puertas posformadas a) Primera fase. Partiendo del diseño
con todo tipo de molduras y lacado e s­ de esta mesita, debem os conseguir cua­
tándar en diversos colores. tro patas cortadas a 45 ° por sus dos caras,
que se unirán entre sí con espigas posti­
zas en los travesaños, que también están
Las pulidoras d e banda son las entregados a 45 ° y forman un galce in­
m áquinas m ás utilizadas para e l
acabad o d e los m uebles. terior para introducir el mármol por m e­
dida luz una vez finalizado el mueble.
Todas las aristas están terminadas con un
canto redondo de las uniones.
Con el encolado de perfiles del ancho
solicitado conseguiremos los 44 mm d e­
seados para la formación de todos sus
elementos. En la cara exterior de dichos
perfiles encolaremos, además, en forma
de tapetas otro tablero previamente ra-
nurado que, gracias a las juntas redon­
deadas, nos facilita la éntrega del mismo.
Una vez tenemos los perfiles solicita­
dos, sólo resta cortarlos con la escuadra-
dora con el ángulo exacto.
b ) Segunda fase. Taladraremos los
huecos para las espigas postizas a fin de
reforzar las uniones, que más tarde en-
58
colaremos en dos grupos independientes El m ueble
de tres piezas. Una vez secos, sólo resta
terminar el encolado de los dos travesa­
d e construcción con
rlos que las unen. tableros prefabricados
c) Tercera fase. Se repasarán con una
lija fina todas las posibles rebabas, dejan­
do la mesita preparada para pintarla. El
lacado final en el tono deseado es la única
operación delicada que debem os realizar
con éxito, mediante un lacado a pistola
con la pintura adecuada.

MUEBLES CONSTRUIDOS
CON TABLEROS POSFORMADOS
Y ESTRATIFICADOS PLÁSTICOS Conjunto form ado p or m uebles
y encim eras estratificados
y melamínicos.

Algo similar ha ocurrido con los cajones


Muebles con tableros melamínicos
del mismo tipo que se ofrecen prepara­
dos para encolar en anchos variables.
Se trata de tableros aglomerados con­ Veamos, como ejemplo, las fases que
vencionales, acabados por ambas caras forman la construcción de un conjunto
en pintura melamínica que les confiere para dormitorio en tableros de melamma
una superficie completamente lisa y que que imitan el roble claro. Se trata de un
en muchas ocasiones sabe imitar con conjunto formado por varios módulos del
acierto los veteados de la madera. Los de mismo material, en el que destacan los
pino, haya y roble son los más corrientes, construidos con tableros de 18 mm y fon­
aunque en la actualidad se dispone de un do del mismo material de 3 mm. Sobre e s­
importante surtido de tipos. tos módulos se incorporan aleatoriamente
Estos tableros deben ser cortados con unas puertas de panel especial tipo libri­
discos de widia e incisores que garanti­ llo, con perimetral formado también con
cen, gracias a su alta velocidad, un canto moldura de melamina, y distintos grupos
cortado sin astillas, puesto que de ello d e­ de cajones del mismo material. El aca­ Los conjuntos form ados por
pende su éxito y buen acabado. bado es semibrülante y la imitación del p an eles d e melamina son
Una vez cortados los tableros a la m e­ roble, muy acertada. funcionales y económ icos.
dida deseada, sólo resta chaparlos con
una fina lámina de plástico de las mismas
tonalidades y tendremos el panel no sólo
terminado, sino adem ás con la gran ven­
taja de estar acabado en superficie, por
lo cual no será necesario barnizarlo con
ningún tratamiento superficial. Esto favo­
rece el abaratamiento de los costes y la
rapidez de ejecución, y los convierte en
muebles muy competitivos en el mercado.
Su rápida implantación en el sector de
las cocinas es muy importante. Se limpian
con facilidad, pero son poco resistentes a
los vapores de agua y a la temperatura en
general.
Su difusión también ha sido importante
en los muebles de oficina y del hogar en
general, y en algunos casos son difíciles
de reconocer por la imprimación en al­
gunos paneles de grabado del poro de la
madera.
Por otra parte, el m ercado ha introdu­
cido una amplia gama de paneles estria­
dos que imitan las puertas de librillo
tradicional que, con la obtención de p er­
files moldurados del mismo material, po­
sibilitan formar los elem entos necesarios
para construir todo tipo de muebles.
59
Biblioteca Atrium a) Primera fase. Partiendo de la lista de ladro. Esta operación la ejecutaremos fá­
material, agruparemos los materiales que cilmente si disponemos de un taladro
de la Ebanistería - 3 vamos a trabajar. múltiple que hace los agujeros a la dis­
— Formación de huecos: estructura de tancia solicitada con una plantilla que los
18 mm y fondo de 3 mm. C abe destacar limite. Hay que tener en cuenta que la
que no todos los módulos son indepen­ broca entra siempre en la misma direc­
dientes, sino que algunos, como el escri­ ción en que después lo hará el tornillo.
torio, son intermedios. Esta operación finalizará con el montaje
— Formación de las puertas en grupos de cada uno de los cuerpos con tablero
de dos y una individual, con tablero de 14 de 3 mm dispuesto en la parte posterior
milímetros ranurado para implantar la con grapas, que facilitará el montaje a es­
moldura perimetral. cuadra. De lo contrario las puertas no se
— Formación de los cajones dispuestos presentarán correctamente.
en grupos de siete tipo ch iffon n ier y dos c) Tercera fase. Si disponemos de to
grupos de dos. dos los cuerpos, e s conveniente fijarlos en
Una vez establecido el material que n e­ la pared para poder garantizar su perfec­
cesitamos para cada grupo, proced ere­ ta nivelación y el correcto soporte de los
mos a cortar los paneles para formar los módulos intermedios, que se fijarán por el
distintos cuerpos, empezando por los más interior de los armarios para ocultar en lo
largos y continuando por los cortos, te­ posible la cabeza de los tornillos de su­
niendo en cuenta el aprovechamiento de jeción. Para este tipo de mueble se debe
los paneles. Finalmente, chaparemos to­ disponer, en la medida de lo posible, de
dos los cantos con PVC del mismo color. módulos encolados.
Algunos m uebles se diseñan con el canto La siguiente fase consiste en colocar las
de distinto color para contrastar. puertas con bisagras de codo, que con el
b ) Segunda fase. Montaremos cada simple agujero de una broca se encastan
cuerpo con tornillos alien y un buen ta­ en las puertas y garantizan una sujeción

Los cajon es y p erfiles resuelven


todas las dificultades d e los
m u ebles d e melamina.

60
perfecta. C abe destacar que la calidad El m ueble
de los herrajes será proporcional a la du­
ración del mueble, por lo cual no es acon­
d e construcción con
sejable ahorrar en la adquisición de éste. tableros prefabricados
El encolado de los cajones es muy sen­
cillo, ya que suelen encontrarse en tiras
perfectamente agrupados, y con un poco
de cola y la ayuda de unos gatos queda­
rán prácticamente listos.
La introducción de los cajones en el
módulo correspondiente e s muy variada, Láminas d e PVC. Variedad d e
predominando en calidad las guías m e­ colores.
tálicas, que prevén una holgura en los c a ­
jones para poder ser colocadas con éxito.
Muebles acabados
con estratificados plásticos
Muebles con tableros
acabados en PVC
La incorporación de los estratificados
plásticos en la construcción de mobiliario
La utilización de PVC en los muebles es una realidad contrastada desde hace
ha sufrido algunos cambios, sobre todo a muchos años. Los más representativos e s ­
causa de la implantación de melammas tán compuestos por unas capas de papel
de forma integrada en los tableros. kraft, una capa de acabado decorativo y
En la década de los 70 alcanzó su má­ una capa de acabado superficial trans­
ximo apogeo cierto tipo de mobiliario parente. Analizaremos cada una de estas
construido con paneles de tablero aglo­ capas para conocer sus funciones.
merado, al que se encolaba una lámina El papel kraft constituye una base con
de unas décimas de espesor que p resen­ unas características técnicas muy impor­
taba distintos acabados imitando la ma­ tantes, ya que no sufre alteraciones por
dera. Fueron especialm ente represen­ causas físicas, no le afectan ni la humedad
tativas las cajas de televisores. El m er­ ni el calor y ofrece una importante resis­
cado disponía de máquinas especiales tencia a los agentes agresivos, razones
para encolar estos muebles. que han favorecido la proliferación de
El principio básico del sistema atendía este tipo de materiales en los últimos
la necesidad de unos rollos de PVC con tiempos. Recientem ente se han com er­
distinta anchura, que se encolaban en la cializado perfiles con un grosor de hasta
superficie de los muebles. 15 mm de espesor, lo cual les permite ser
En este contexto se produjeron distin­ tratados no sólo como un elemento su­
tos tipos de mobiliario acabado con esta perficial de acabados, es decir, como si
lámina: muebles para comedor, dormito­ fueran una chapa de madera, sino que
rios y muebles auxiliares. pueden ser utilizados como una sola pieza
El principal inconveniente de este sis­ resistente e inalterable. Esto ha favore­
tema constructivo era la dificultad del en ­ cido la implantación y utilización de este
colado. La incorporación de tableros con material en numerosas aplicaciones, en­
melamina aportó una fase mucho más tre las que destaca la construcción de ta­
avanzada que permitía su manipulación quillas para gimnasios y zonas donde los
con una operación menos. Por este mo­ am bientes húmedos acaban destruyendo
tivo, la aplicación del PVC en este tipo de
mobiliario ha quedado subordinada a p e ­ Distintos tipos d e planchas d e
queños rollos estrechos que en la actua­ estratificados plásticos modernos.
lidad se utilizan para encolar los cantos
de los tableros de melamina o en la cons­
trucción de apliques en forma de mol­
duras o detalles ornamentales, que por su
perfecto acabado continúan aplicándose
en un amplio sector del mueble.
En los muebles construidos con table­
ros de melamma, sean imitación de ma­
dera o en colores lisos, es necesario
recurrir, por una cuestión de disponibili­
dad de maquinaria de manipulación de
los materiales, a los perfiles de PVC, que
suelen recorrer perimetralmente los pa­
neles en una amplia gama de molduras.
61
Biblioteca Atrium los aPlacados superficiales a base de e s ­ Para encolar las planchas de estratifi­
tratificados y las colas de unión no resis­ cados plásticos en superficie debemos te­
de la Ebanistería - 3 ten este tipo de agresiones. ner en cuenta:
a) La base de sostén de la plancha
d ebe ser, preferentemente, de aglome­
rado, a fin de garantizar que no sufra una
EL ACABADO DECORATIVO
dilatación que podría provocar fallos en la
cola de agarre de este material, como po­
La evolución de los acabados decora­ dría suceder con la madera maciza.
tivos en estos materiales es proporcional b ) Cuando encolem os una superficie
a la demanda de las modas, y pueden cla­ que sólo se verá por una cara, debemos
sificarse en distintos tipos. Existe, en pri­ tener en cuenta que la cara oculta tam­
mer lugar, la gama de colores lisos, que bién debe llevar una lámina de compen­
es muy variada y puede ofrecer cualquier sación encolada, porque de lo contrario la
combinación de colores. Los acabados de tensión superficial del panel podría aca­
estas planchas suelen ser satinados o ma­ bar doblándolo, especialm ente cuando se
tes. También existen otras gamas que imi­ trata de paneles de poco espesor. Las
tan la superficie de piedras, mármoles, planchas de compensación utilizadas para
granitos, etc. Asimismo, las que imitan este fin carecen de acabado decorativo,
metales como el cobre o el latón y ad e­ y por ello son más económicas.
más incorporan un relieve importante en c) El encolado de las planchas se puede
la superficie que las convierten en un ma­ realizar de distintas formas, siendo las más
terial muy bien imitado. En la línea de los comunes: la cola de contacto, la cola blan­
relieves también existe una gama que ca y las colas vmílicas. La cola de contacto
imita las fibras naturales, como el cáñamo, está especialmente indicada para quienes
la enea trenzada o el veteado de distintos carecen de prensas de encolado, a fin de
tipos de madera. realizar un perfecto encolado con este tipo
de cola. Se aplicará la cola en las dos su­
perficies, esperando que la cola esté seca
antes de unirlas. Esta operación debe rea­
LA MANIPULACIÓN
lizarse en una zona libre de polvo.
DE LOS MATERIALES
Para unir las planchas con cola blanca
o urea formol debem os disponer de pren­
Para trabajar este material se necesitan sa de platos, puesto que la presión debe
herramientas de widia, que d eben tra­ ser uniforme en toda la superficie. El
bajar a revoluciones elevadas para que tiempo mínimo para el secado de la cola
Combinación d e estratificados no se astillen las esquinas, lo cual provo- e s de seis horas. Si tenemos que encolar
con cantos d e PVC d e color rojo, caria un mal acabado. muchos paneles a la vez, debem os distri­
buirlos en la prensa de forma uniforme
según gruesos y anchos, de modo que
fias®' cada uno de los paneles reciba la presión
en toda su superficie.
También se emplean las colas vmílicas
de un solo componente, que pueden ga­
rantizar el encolado de las planchas des­
tinadas a zonas con condiciones físicas
muy agresivas.

APLICACIONES
DE LOS ESTRATIFICADOS PLÁSTICOS
EN EL MOBILIARIO

En la construcción de mobiliario en ge­


neral, los estratificados plásticos han
aportado y siguen aportando unas carac­
terísticas técnicas importantes en el aca­
bado de superficies-'especialmente re ­
sistentes a diversas agresiones. Por ello
están particularmente indicados en la
construcción del mobiliario de trabajo
que está sujeto a un desgaste constante
por rozamiento, y esto los convierte en so­
bres ideales para innumerables trabajos.
62
El m ueble
d e construcción con
tableros prefabricados

Las líneas d e m ueble infantil


aprovechan las superficies claras
d e los estratificados.

Las cocinas son, p or tradición, las


que m ás s e benefician d e las
posibilidades físicas d e los
estratificados plásticos.
Biblioteca Atrium Gracias a su variedad de colorido, son
muy utilizados en líneas de mobiliario in­
de la Ebanistería - 3 fantil e informal, ya que son muy aprecia­
dos por los diseñadores por sus posi­
bilidades estéticas y por poder combi­
narse con maderas naturales,
Esto justifica la gran variedad de mo­
biliario que atiende las necesidades ex­
puestas, combinando diversos materiales
con distintas aplicaciones.
En la construcción de mobiliario para
cocinas y baños, estos materiales están
especialm ente indicados para la cons­
trucción de mobiliario sujeto a unas con­
diciones difíciles de agresiones, como es
el caso de las cocinas y baños que ne­
cesitan superficies fáciles de limpiar y
que ofrezcan resistencia a la humedad y
a las posibles agresiones de rozamiento
de diversos objetos.
Son éstas, pues, las aplicaciones más
importantes de los estratificados plásti­
cos, y por ello vamos a considerar los pro­
Montaje d e cada extremo. cesos de construcción de un mueble de
estas características.
Aspecto d el m ueble con puertas a) Primera fase. Teniendo en cuenta e
montadas.
diseño del mueble, cortaremos cada una
de sus piezas, con la máxima precisión,
de un tablero aglomerado de 16 mm, sin
olvidar que cada pieza deberá ser so­
metida a una ensambladura.
jb) Segunda fase. Consiste en el apla­
D espiece d e cada una d e las cado de las caras interiores para realizar
partes d el mueble. las ensambladuras, de tal forma que el
mueble quede constituido en una sola
pieza encolada, a fin de evitar las juntas
en las que el agua pueda introducirse con
facilidad.
Una vez encolado el mueble, realiza­
mos el aplacado de las caras exteriores,
operación que nos permitirá ajustar las
planchas con facilidad. Sólo resta encolar
los cantos exteriores con tiras del mismo
material previamente cortadas. Todas es­
tas operaciones las realizaremos con al­
guna de las colas anteriormente descritas
y en función de los medios de que dis­
pongamos.
c) Tercera fase. Consiste en la colo
cación de las puertas y los cajones. Para
ello disponemos de un amplio surtido de
herrajes que están especialmente dise­
ñados para este fin.

64
5 _______________
Las máquinas
en la manipulación
de la madera_____

La industria de la madera ha experi­ la industria de la maquinaria, han evolu­


mentado en las últimas décadas un avan­ cionado relativamente. Se trata de las
ce tecnológico muy importante, que p er­ operaciones de aserrar, labrar, regrue­
mite que sea competitiva respecto a los san moldurar, taladrar y pulir. Estas ope­
demás bienes de consumo. raciones resumen de alguna forma las
Desde la introducción de las primeras primeras máquinas, que se han converti­
máquinas propulsadas por correas de do con el paso de los años en las dota­
transmisión centralizada hasta el momen­ ciones estándares de los talleres dedica­
to actual, las funciones básicas han evo­ dos a todo tipo de trabajos. Estos talleres
lucionado poco, pero el concepto e sp e ­ se constituyen como industrias de servi­
cializado de las operaciones ha experi­ cios para atender la demanda general del
mentado un cambio muy importante. mercado, y se conocen con el nombre
Las máquinas se han convertido en e s ­ genérico de carpintería o construcción
pecialistas de sistemas constructivos y de m uebles a medida.
han sido cap aces de aportar com binacio­ Empezaremos, pues, con el estudio de
nes que pretenden un único fin, que se este grupo de máquinas que mantienen el
desarrolla en torno al producto que se d e­ aspecto clásico de la maquinaria, resol­ Las máquinas modernas pueden
sea fabricar. viendo un solo tipo de operación. Para efectuar con precisión cualquier
Bajo este concepto tenemos, a grandes ello, en primer lugar, haremos un breve corte.
rasgos, dos grupos de máquinas que va­
mos a estudiar como conjuntos. Al primer
grupo pertenecen las máquinas que d e­
sarrollan una sola función u operación. Al
segundo, las que permiten realizar ope­
raciones combinadas y múltiples, que
persiguen diversas soluciones para un
solo producto. El segundo grupo ha sufri­
do un cambio más importante en los úl­
timos tiempos en un afán de abaratar los
costos ahorrando distintas operaciones.

CONCEPTO Y PARTES
DE UNA MÁQUINA

En el concepto clásico de maquinaria


existen unas funciones u operaciones cla­
ramente definidas que, desde el inicio de
65
Biblioteca Atrium resumen de las principales partes que
componen una máquina: LA SEGURIDAD EN EL MANEJO
de la Ebanistería - 3 1. Pie o bancada. Base o apoyo, que DE LAS MÁQUINAS
puede ser de plancha o de fundición,
para ser fijado al suelo. Suele disponer de
unos topes de caucho para facilitar el aga­ Cremos que es conveniente establecer
rre y evitar las vibraciones. Algunas má­ unas pautas para prevenir los accidentes
quinas disponen de taladros especiales en el manejo de las máquinas. Por ello, en
para atornillarlas al suelo. cada máquina incluiremos unas normas
2. Mesa. Plataforma perfectam ente ni­ de segundad a fin de poder identificar los
velada y plana en la que se apoyan las accidentes más significativos, explicando
maderas para ser trabajadas. Algunas las actitudes más correctas que deben
mesas pueden inclinarse para facilitar adoptar los operarios cuando trabajen
cortes con el ángulo deseado. con ellas.
3. Ejes. Las máquinas disponen de ejes El primer apartado ofrece una reflexión
de transmisión a los que se suelen incor­ sobre el tema desde la responsabilidad
porar las herramientas de corte. Estos del encargado del taller.
eje s disponen de cojinetes que los sujetan
a la máquina y reciben la transmisión del
motor por medio de correas, engranajes La responsabilidad
o cadenas. del encargado
4. Transmisiones. Se realizan mediante en los accidentes laborales
poleas, engranajes o cadenas, y son las
encargadas de transmitir al e je la fuerza
del motor. El trabajo de la madera conlleva unos
5. Motor. Los motores para las máqui­ accidentes laborales que pueden resu­
nas suelen ser eléctricos y están prepa­ mirse en la amputación de falanges de los
rados para desarrollar grandes potencias. dedos. Por este motivo, estos apartados
Las máquinas industriales suelen dispo­ de seguridad son muy importantes para
El encargado d e b e proporcionar ner de corriente 220 o 380 V. una prevención eficaz.
soluciones seguras para las De ellos dependen las r.p.m. que pue­ El encargado del taller es, desde este
situaciones peligrosas. da conseguir la máquina. punto de vista, el máximo responsable
de los accidentes laborales, ya que una de
sus funciones es la de supervisar cada
una de las operaciones que se realizan
con la maquinaria industrial.
a) La actitud del encargado o capataz.
La persona que asume este cargo debe
conocer los accidentes más frecuentes
que pueden producirse con cada máqui­
na. No d ebe confundirse el control de ca­
lidad de los trabajos con el ritmo de
producción, Una buena producción debe
estar relacionada con la correcta utiliza­
ción de las máquinas, ya que constituyen
un eslabón más del sistema constructivo.
b ) Cada máquina tiene sus funciones.
Las máquinas para trabajar la madera es­
tán concebidas para realizar una opera­
ción concreta que d ebe ser respetada
rigurosamente. En muchas ocasiones las
infracciones se deben al uso incorrecto
de la máquina. Asimismo, cada máquina
dispone de una herramienta específica
para cada material. Los aglomerados y
maderas duras, por ejemplo, precisan
metales duros.
c) Las máquinas necesitan un mante­
nimiento. Cada máquina dispone de unos
engrasadores para que los ejes estén lu­
bricados y funcionen a pleno rendimien­
to, pero muchos talleres hacen caso omiso
de estas normas. Además, las máquinas
deben limpiarse periódicamente en fun­
ción de su rendimiento. El exceso de re-
66
sinas en las mesas de trabajo, así como la — La respuesta al motivo por el que Las m áquinas
acumulación de virutas y restos de ma­ una persona actúa de forma insegura es
terial en la máquina y su entorno, pueden el hecho de que se permite esta condi­ en la manipulación
provocar accidentes. Algo similar ocurre ción. Esto d eb e servir de pauta en las m e­ d e la m adera
con las herramientas de las máquinas, ya didas correctivas.
sean hojas de corte, sierras, cintas circu­ — Los métodos que deben ser más va­
lares o fresas diversas; todas se desgastan lorados en la prevención de accidentes
con el trabajo, y por ello deben afilarse son análogos a los utilizados para regular
periódicamente y reem plazarse en caso la calidad, los costos y la cantidad de pro­
de deterioro. ducción.
d) Consejos del encargado en las ope­ g ) Análisis de las operaciones de cada
raciones no habituales. El encargado trabajo. Una de las m ejores formas de
debe explicar cómo deben realizarse las prevenir los accidentes consiste en ana­
operaciones no habituales, con las que lizar las operaciones de cada trabajo. Este
normalmente se pretenden solucionar análisis se puede realizar con un simple
problemas poco frecuentes en el ritmo de resumen de las operaciones mecanizadas
producción. Estas operaciones, que nor­ de las distintas fases del sistema cons­
malmente no suponen tiradas de gran vo­ tructivo. De esta forma se podrá d eter­
lumen, sino que se trata de pequeñas minar cuáles son las operaciones que
fases en el proceso constructivo, son las implican mayor nesgo y buscar la solu­
que suelen provocar mayor número de ción adecuada, pudiendo incidir previa­
accidentes. Por este motivo, el encargado mente y en el presupuesto este tipo de
debe prestarles una atención especial y operación especial.
preparar unas plantillas o artilugios e s ­
peciales para evitar que se produzcan
riesgos innecesarios. MÁQUINAS DE UNA SOLA FUNCIÓN
e) La indiferencia del operario ante las PARA TRABAJAR LA MADERA
máquinas. En muchas ocasiones los ope­
rarios se muestran indiferentes ante las
máquinas que utilizan, Esta actitud d ebe
modificarse (la responsabilidad corres­ Sierra cinta
ponde también al encargado) con actitu­
des pedagógicas. Un buen sistema es La gravedad d e ¡as lesiones es
responsabilizar a un operario de cada Las sierras cintas clásicas están cons­ imposible d e controlar, p ero los
máquina, para que en los tiempos muer­ truidas con una estructura de fundición accidentes s e pu eden evitar.
tos de producción observe, limpie y en ­ que las convierte en pesadas y estáticas,
grase su máquina. El operario que realiza lo cual les proporciona solidez para cual­
esta tarea conseguirá, a la larga, identifi­ quier trabajo. Esta máquina consta de las
carse con la máquina y llegará a co ­ siguientes partes:
nocerla mejor. 1. Motor. Suele conectarse a 220-280 V.
Esta tarea, que erróneam ente se reser­ La transmisión se realiza por medio de
va a los aprendices, d eb e ser rotativa, ya correas trapeciales que transmiten su
que está comprobada su utilidad. fuerza al e je interior de la máquina.
f) Normas básicas del encargado: 2. Base. Las sierras cintas disponen de
— Los accidentes no se producen por una base sólida que se asienta en el suelo.
sí solos, sino que los provocamos noso­ Algunas se fijan con tornillos para evitar
tros. Cualquier accidente e s el resultado las vibraciones.
de una serie de factores mterrelaciona-
dos. Uno de tales factores e s el aconte­
cimiento en sí mismo, al que llamamos
accidente.
— Todos los accidentes que se han
producido, y los que se producirán en el
futuro, son provocados directamente por
la inseguridad de un operario o por una
infracción física o mecánica.
— Un operario no sufre un accidente o
se lesiona siem pre que ejecuta alguna a c­
ción incorrecta, ni siem pre que se expo­
ne a un peligro físico o mecánico.
— Cuando se produce un accidente,
la gravedad de la lesión es incierta. Esta
gravedad es muy difícil de controlar, pero Las máquinas d e una sola función
sí es posible evitar el acto que produce aportan precisión en los
el accidente y que conlleva la lesión. acabados.
67
troduce la sierra cinta, a la que sirve de
Biblioteca Atrium guía para deslizarse de forma perpendi­
de la Ebanistería - 3 cular al plano de trabajo.
6. Volante inferior. Transmite la fuerza
del motor a la sierra. Se sostiene en un eje
central que recib e la fuerza de rotación
del motor.
7. Horquilla. Pieza que soporta el eje
del volante superior. Dispone de un ni­
velador para que la sierra sobresalga más
o menos del volante. La medida perfecta
se consigue mediante rotación manual y
comprobando que los dientes sobresalen
entre 4 y 5 mm del volante superior. La
horquilla dispone, además, de un tensor
vertical para tensar la sierra o destensarla
cuando se ha de cambiar.
8. Hoja de sierra. Como su nombre in­
dica, es una cinta con dientes en uno de
Para manipular ¡a sierra cinta s e sus cantos. Esta hoja d eb e tener la misma
d e b e disponer d e protección medida que el perímetro de la circunfe­
auditiva. rencia, más dos veces la distancia entre
los ejes.
3. Mesa. Es la base donde se apoyan 9. Guía de soporte. Se encuentra en la
las maderas para ser trabajadas. D ebe parte superior de la mesa y es graduable
estar bien nivelada y garantizar el apoyo en milímetros. Facilita el apoyo de las
de las piezas. tablas.
4. Brazo. Suele ser un elemento de fun­ 10. Foso para el serrín. En el pasado,
dición, o de perñlería, que sostiene la las sierras cintas disponían de un foso
horquilla que a su vez sujeta el volante. donde se introducía el volante inferior y
5. Volante superior. Su medida se ajus­ en donde se alm acenaba el serrín. Las
ta al tamaño de la máquina. En él se in­ máquinas modernas carecen de este foso
y suelen disponer de aspiración mecáni­
Sierra cinta con guías y tomas d e ca para evitar las acumulaciones de se­
polvo. rrín en su parte inferior.
Tipos d e o p e r a c io n e s
Existen sierras cintas de diferentes ta­
maños. Las más grandes se pueden utili­
zar como tracción m ecánica para reducir
un tronco a tablas, y son de las máquinas
más importantes de los aserraderos in­
dustriales.
El tipo de sierra cinta más habitual es
el que se utiliza en los talleres de ebanis­
tería, que sirve también para reducir las
tablas o tablones a piezas más pequeñas
en bruto para su posterior cepillado. Es­
tas suelen tener medidas muy variadas,
que oscilan entre 180 y 210 cm.
También existen sierras cintas de ta­
maño pequeño, que están especialmente
indicadas para trabajos de contorneado,
ya que permiten cortar maderas en for­
mas curvadas complejas. Cada taller es­
tablece sus funciones. En resumen, es la
máquina ideal para reducir la madera en
bruto y conseguir las medidas estándares
para construir cualquier tipo de mobilia­
rio. Desempeña las funciones básicas de
cualquier taller de ebanistería.
N orm as d e seg u rid a d
La sierra cinta conlleva riesgos impor­
tantes. Es una de las máquinas donde la
protección es relativa, ya que las zonas de
corte siempre quedan libres. Por tanto, es
68
importante conocer los accidentes más Las m áquinas
frecuentes:
— Aparición de nudos que modifican la en la manipulación
penetración de la sierra en la madera. d e la m adera
— Deficiente situación de las manos de
los operarios.
— Una inadecuada conducción de la
madera. Cepilladora d e 2 m d e longitud
— Basculamiento de la pieza por no es­ y 41 cm d e anchura, con freno d e
tar bien apoyada en la mesa de trabajo. seguridad y 5.000 r.p.m.
— Proximidad de las manos a las zonas
de corte, sobre todo en el tramo final de do variar en función de la dureza que ten­
la pieza. ga la madera. El plato siem pre se mueve
— Rotura de la sierra a causa de su so­ en forma de cuña.
brecalentamiento. Se d eb e a una veloci­ 4. Plato izquierdo. Plato ñjo a la má­
dad inadecuada de avance o al desgaste quina que se mantiene paralelo al plato
de la sierra. derecho, aunque éste se mueva. Su m e­
Para prevemr estos posibles accid en ­ dida depende del modelo de la máquina,
tes debemos tener en cuenta lo siguiente: pero cuanto más largo sea el plato más
— Las sierras cintas disponen de un perfectas serán las piezas largas.
brazo graduable con el que podemos 5. Eje portacuchillas. Eje con unas cu­
conseguir que la sierra sólo quede libre chillas insertadas en ángulo de ataque in­
de paso en el alto con que vamos a cortar ferior a 30°, que cepillan la madera con
el tablón. una rotación a dos velocidades.
— Las sierras cintas d eben estar pro­ 6. Guías. Son de fundición y están su­
vistas de carcasas metálicas o de cual­ jetas a la base para garantizar el ángulo
quier otro material para que su rotura no de las maderas. Sirven de apoyo para po­
repercuta en el exterior de las cajas. der trabajar con comodidad. Además de
— Además, podemos colocar un pro­ ser abatióles en ángulo, tienen la propie­
tector de metacrilato transparente que dad de desplazarse en sentido perpen­
garantice la visión y nos proteja del polvo. dicular al eje, pudiendo reducir o ampliar
— Por último, podemos disponer de el campo de trabajo.
manguitos especiales que faciliten el em ­ 7. Protectores. Piezas sujetas a la base
puje en los tramos finales del recorrido. y dotadas de un muelle que les permite
desplazarse en el sentido del trabajo de
la madera. La parte de la hoja que no se
Máquina labradora utiliza queda cubierta por el protector.
o cepilladora Este elemento tiene la misión exclusiva
de proteger al operario de la zona de co r­
te de la máquina.
Con esta máquina, gracias a la incor­
poración de un e je con cuchillas, pode­ Esquema d e máquina combinada
mos alisar una cara de cualquier tabla o con cepilladora central.
tablón, consiguiendo su nivelación en los
dos sentidos axiales. La máquina cepilla­
dora consta de las siguientes partes:
1. Motor. Con acceso lateral, imprime
su fuerza de rotación al e je que lleva las
cuchillas. Suelen ser de 220-380 V y pue­
den funcionar con motores bifásicos o mo­
nofásicos.
2. Base. Carcasa que proporciona e s­
tabilidad a la máquina en una superficie
rectangular muy sólida, ya que su forma
es más bien alargada en la parte superior.
Suele ser de fundición para dotarla de la
estabilidad necesaria y, por tanto, impe­
dir que vuelque.
3. Plato derecho. Es el primero que en ­
contramos y por él entra la madera en la
máquina. Está dotado de una manivela
que permite la graduación de la altura del
corte que imprimen las cuchillas. Si b a­
jamos el plano, comemos más madera, y
al contrario si lo subimos menos, pudien-
69
Biblioteca Atrium T ipos d e o p e r a c io n e s que facilite el empuje en las zonas con­
Esta máquina desem peña también una flictivas, la mayoría de estos riesgos de­
de la Ebanistería - 3 de las funciones denominadas básicas, saparecen con la instalación de un
que consiste en cepillar o alisar la madera protector, provisto de muelle, que cubre
con la garantía de que quedará com ple­ la zona del portacuchillas y que se va
tamente plana. Se d eb e tener la precau­ abriendo a medida que empuja la tabla,
ción de introducir siem pre el posible quedando sólo al descubierto la zona que
barqueo de la madera boca abajo, para está en contacto con la madera. Este pro­
que no se acentúe el puente. Una vez h e­ tector recupera su posición inicial al sa­
mos conseguido que la madera esté com ­ car la tabla del plato, y e s la única
pletamente plana mediante dos o tres garantía para prevenir los accidentes.
pasadas, debem os apoyar la cara buena Asimismo, es aconsejable tener en
en la guía para que el canto tenga el án­ cuenta las siguientes cuestiones:
gulo deseado. Por tanto, las operaciones — El plato movible de la máquina de
básicas de la máquina tienen la finalidad labrar determina el espesor de corte
de conseguir cara y canto a escuadra. de las cuchillas. Es conveniente no reali­
También se puede obtener con ella un zar pasadas superiores a los 2 mm, ya que
ángulo, previa modificación de la guía. no se consigue un mayor empuje de la
N orm as d e s e g u n d a d máquina y, por tanto, sería un esfuerzo
La máquina cepilladora o labradora es, inútil por parte del operario.
junto con la tupí o fresadora vertical, la — En las maderas duras o semiduras
máquina que provoca mayor número de esta presión es mayor, por lo cual debe­
accidentes. mos subir el plato y aumentar, si es ne­
La principal causa de accidentes es cesario, el número de pasadas.
siem pre la misma: poner los dedos sobre — Las tablas con nudos son desiguales
el rodillo portacuchillas. A causa de la en dureza. Por tanto, debem os prestar es­
distinta dureza de los nudos, el cambio pecial atención a las irregularidades.
brusco de velocidad en la tabla produce — Si necesitamos pasar una tabla por
un tropezón en la mano, que con dem a­ testa, lo haremos preferentemente con
siada frecuencia provoca un accidente en una sierra circular, ya que el corte per­
las yemas de los dedos. pendicular garantiza el ángulo y la ope­
Otro accidente muy similar se produce ración no es arriesgada, Se d ebe tener en
El control periódico d e las al pasar listones muy finos que carecen cuenta que el hecho de pasar una tabla
cuchillas facilita un buen acabado prácticam ente de zonas de agarre para por testa suele implicar un balanceo,
y seguridad en el trabajo. poder contrarrestar la fuerza de la má­ — La abundante acumulación de viru­
quina con las manos. tas en la parte inferior puede provocar un
Aunque siem pre existe la posibilidad surtidor de virutas contra la cara. Por tan­
Ajustar la guía al ancho exacto de sujetar los listones o tablas de peque­ to, debem os estar seguros de que la parte
d el tablón e s una m edida ño tamaño con una plantilla para facilitar inferior de las cuchillas está limpia. La
preventiva muy importante. el empuje o bien construir un manguito instalación de un extractor de virutas es
la máxima garantía.

Máquina regruesadora

La máquina regruesadora está dotada


del complemento básico para reducir una
sección con garantías de paralelismo en­
tre las caras. Su aspecto físico le confiere
una forma muy prismática, que la diferen­
cia de las demás máquinas. Consta de las
siguientes partes:
1. Base. Parte inferior que suele estar
unida de forma prismática a la carcasa de
la máquina.
2. Mesa. Abertura en la parte central
de la máquina, que puede oscilar entre 35
y 60 cm, por la que se desliza la madera.
La mesa sube y baja con tracción manual
o mecánica, y de su abertura depende
que obtengamos la medida deseada. El
plato está dotado de una regleta lateral
que nos indica la abertura o paso de la
madera, pudiéndose regular la altura has-
70
Las m áquinas
en la m anipulación
d e la m adera

Regiuesadora d e alto rendimiento d e


500 mm d e ancho útil.

ta unos 30 cm. En esta mesa se apoya Regruesadora con plato d e


siempre la cara buena o la cepillada p re­ 350 mm d e ancho, especial
viamente. para obras.
3. Manivela de elevación. Acciona el
eje o los e je s del plato para su despla­ ralelas y cepilladas. Para realizar estas
zamiento. La mayoría de las máquinas operaciones debem os dar los siguientes
modernas ejecutan el desplazamiento pasos: en primer lugar colocarem os el
mediante un sistema hidráulico. La subida canto bueno hacia abajo, de forma que to­
o bajada de la mesa de trabajo se realiza que el plato o la mesa de la regruesadora.
por medio de un interruptor. Esta será la primera operación que hay
4. Motor. Suele ser de 220-380 V, y que realizar para que la tabla no quede
transmite la fuerza de rotación mediante más estrecha. Después pasaremos de
unas correas o cadenas de tracción al eje. nuevo la cara buena boca abajo, porque
5. Embrague. Palanca o interruptor esta máquina siempre rebaja por la parte
que permite el funcionamiento del e je de superior. Siem pre pasaremos en primer
arrastre. Este e je suele ser estriado para lugar las medidas más grandes y luego
facilitar el deslizamiento de las tablas y se las más estrechas, para evitar subir y b a ­
encuentra paralelo al eje portacuchillas. jar continuamente el plato.
6. Eje portacuchillas. Tiene las mismas También se pueden realizar operacio­
características que el e je de la cepilla­ nes no paralelas al plato mediante la co ­
dora que lleva insertadas 3 o 4 cuchillas locación de plantillas con inclinación
de una anchura igual o menor que el an­ sobre la mesa de trabajo o plato. Estas
cho de la mesa. Rebaja la madera y la operaciones están especialm ente indica­
deja pulida por la cara no cepillada. das en la preparación de tablas para p er­
1 Dedos antirretroceso. De forma pa­ sianas o librillos de puertas. Si es n e ce ­
ralela a los ejes portacuchillas y al rodillo sario, realizaremos la operación en dos
de arrastre, en la parte más exterior de la pasadas. La velocidad de la máquina con­
máquina se encuentra una línea dotada dicionará el tipo de acabado; cuanto ma­
de unos hierros sujetos en una ranura in­ yor sea la velocidad, más defectuoso será
terior, que tienen la misión de bloquear el resultado. Puesto que las cuchillas gi­
las tablas o listones que ocasionalmente ran con la misma rapidez, lo que real­
pudieran salir despedidos por el lado mente determina la velocidad e s el
donde se encuentra el operario. Esta par­ em brague o arrastre.
te sólo cumple las normas de segundad N orm as d e seg u rid a d
de la máquina. Las máquinas regruesadoras suelen
Tipos d e o p e r a c io n e s disponer de unas carcasas que impiden
Una vez conseguidos una cara y un can­ el acceso a las zonas de riesgo. No son
to a escuadra con la cepilladora, si d e­ máquinas peligrosas porque las cuchillas
seamos dejar la otra cara y el otro canto están bien protegidas. Sin embargo, exis­
también a ,escuadra, nos dirigimos a la re - ten unas normas de seguridad que deben
gruesadora, que, como su nombre indica, ser respetadas para evitar los posibles
sirve para dejar las partes restantes pa­ accidentes.
71
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Tupí con accesorios d e serie.

narse de resina cuando se trabaja cor


m aderas resinosas. Por ello, es conve
Modelo peculiar d e regruesadora niente realizar un repaso periódico y, er
d e 3 CV d e potencia. caso de que sea necesario, limpiarlo cor
un pincel empapado en petróleo.
— Colocación de las cuchillas. Esta es — Dispositivos antirretroceso. La ma
la operación más delicada. Las cuchillas yoría de accidentes en esta máquina sue
disponen de unas galgas especiales para len estar provocados por el retroceso de
alinearlas y se fijan de forma perpendi­ alguna tabla a causa de los nudos o fibra:
cular con tornillos especiales. Se ha de reviradas. La colocación de los dedos c
procurar apretar los tornillos uniforme­ dispositivos antirretroceso evitará que le
mente, porque de lo contrario existiría tabla pueda salir disparada hacia atrás
riesgo de rotura importante. Las máquinas nuevas llevan incorporadc
— Limpieza del rodillo de arrastre. En este dispositivo, pero puede instalarse ei
la limpieza general de la máquina debe las que carezcan de él a un coste no rmr
tenerse en cuenta el rodillo con estrías elevado.
destinado a arrastrar la madera por el — Listones muy estrechos. Para pasa
plato. Este rodillo tiene tendencia a lle- listones muy estrechos, se realizan plan
tillas especiales que consisten en dispo
ner sobre la mesa un tablero con listón de
Las regruesadoras pueden
alcanzar hasta 5.600 r.p.m. fijación. A partir de un grosor concreto
por ejemplo 10 mm, se sumará el groso:
que deseamos dar al listón con la finali
dad de evitar que la máquina lo triture.
También es habitual colocar guías de
madera que se clavan en el mismo listón
a fin de encauzar las maderas que por si
escasa anchura puedan ser rechazadas c
entrecruzadas por la máquina.

Máquina fresadora vertical


o tupí

Una de las máquinas más utilizadas ei


la madera elaborada es la fresadora ver
tical o tupí. Esta máquina, que dispone de
un e je vertical en el que se pueden ms
talar las distintas fresas para realizar di
versos trabajos, desempeña una de la
funciones imprescindibles en cualquie
taller de ebanistería.
72
Existen en el m ercado numerosos fa­ Las m áquinas
bricantes que atienden de forma especial
este tipo de máquina. Las medidas son e n la manipulación
muy variadas, pero la función e s siem pre d e la m adera
la misma: a un e je vertical se aplican di­
versos útiles para trabajar la madera.
Esta máquina está formada por los si­
guientes elementos:
1. Base. Parte de la máquina que le
otorga solidez y apoyo en el suelo. Suele
disponer de taladros para su fijación al
suelo, aunque las máquinas modernas re­
suelven el problema de las vibraciones
con unos tacos de caucho.
2. Motor. Queda insertado en el inte­
rior de la carcasa y proporciona la fuerza
de rotación al árbol o e je de la máquina.
3. Mesa. Base de apoyo de las piezas
que vamos a trabajar. Las mesas de las
fresadoras disponen de ranuras en forma
de cola de milano para sujetar las guías
de trabajo. También están provistas de Fresadora esp ecial con cinco
agujeros para sujetar distintas fijaciones, velocidades para conseguir
protectores y puntos de apoyo. la velocidad adecuada.
4. Carro. Algunas fresadoras disponen
de carros para poder sujetar las piezas en todo tipo de movimientos para ajustarlas
un perfil acoplable. Estos carros están di­ al máximo una vez colocadas.
señados para sujetar piezas que se tra­ 10. Dediles. F lejes que se sujetan a la
bajan por testa, o sea, operaciones de mesa o a la guía para presionar la madera
espigado. en los dos sentidos, evitando de esta for­
5. Árbol. Eje de la máquina en el que ma que podamos poner las manos en la
se introducen de forma perimetral las h e­ zona de riesgo. La utilización de los d e­
rramientas o fresas para trabajar la ma­ diles se está imponiendo en la mayoría de
dera. Puede desplazarse en sentido las industrias.
vertical para colocar las fresas a la altura Tipos d e o p e r a c io n e s
deseada. Antiguamente, los árboles e s­ En el campo de la madera, esta má­
taban provistos de una ranura vertical en quina es una de las más apreciadas por
la que se introducían las cuchillas que las numerosas funciones que permite rea­
molduraban la madera. En la actualidad lizar. Gracias al importante surtido de fre­
no es recom endable esta práctica, ya que sas que ofrece el mercado, las funciones
el mercado ofrece elem entos portacuchi- son muy variadas. Las 10.000 r.p.m. que
llas que consiguen reducir el ángulo de puede alcanzar la máquina permiten ob­
ataque, aumentando así la seguridad del tener una gran calidad en el acabado a
operario. una velocidad de avance muy importante.
6. Volante para accionar el árbol. Ma­ — Para aserrar. Aunque no es una de
nivela que puede subir y bajar el eje, y sus aplicaciones más importantes, la po­
que dispone de un seguro para bloquear sibilidad de incorporar una sierra para­
este movimiento. lela a la m esa de trabajo le permite
7. Bloqueador del eje. Para apretar o realizar este trabajo, y algunos talleres
aflojar las tuercas del árbol que fijan las con escasos medios técnicos la utilizan
herramientas, disponemos de un pedal para este fin. En este caso la máquina a c ­
que introduce en un punto del e je un bor­ túa con una sierra circular capaz de cortar
ne que lo bloquea. cualquier tipo de madera.
8. Pedal de freno. Freno propiamente — Para machihembrar. Una de las ope­
dicho que permite parar el e je en pocos raciones más habituales es el machihem­
segundos. Es aconsejable usarlo solamen­ brado de tablas para, una vez unidas,
te en caso de em ergencia, ya que su formar superficies sólidas. Se efectúa con
desgaste puecte jm pedir su utilización dos pasadas, una para realizar el macho
cuando más lo necesitemos. y otra para realizar el galce, en el que se
9. Guía. Sujeta a la mesa, se puede gra­ introduce la espiga. Si además dispone­
duar su desplazamiento en todos los sen­ mos de arrastre automático para la ma­
tidos. Siempre que coloquemos una h e­ dera, esta operación se puede simplificar
rramienta, debem os disponer la guía en considerablem ente, ya que sólo debem os
una posición óptima de protección y apo­ alimentar la máquina con las tablas que
yo. Las guías modernas están provistas de deseem os obtener.
73
Biblioteca Atrium — Para espigar. Con la incorporack
de un carro en la parte exterior de
de la Ebanistería - 3 mesa se pueden disponer fresas con e
pacios intermedios vacíos que puedf
espigar por testa, aunque para esta op
ración es necesario trabajar a muchas r
voluciones y con fresas bien afiladas pa
que no se astille la madera.
— Trabajos sin guías. Para moldur
piezas curvadas podemos trabajar s
guías, incorporando en la parte superi
de la fresa cojinetes que sirven de apo1
y que solamente permiten que salga p
debajo la moldura que vamos a realiza
Tupí con m esa esp ecial para Se trata, pues, de piezas curvadas pe
adaptar sistemas automáticos. sobre planos.
— Trabajos al champiñón. Consisten í
— Para ranurar. Existen fresas de todas la sujeción de fresines en la parte sup
las medidas para formar ranuras, donde rior del árbol, que permiten, gracias a
normalmente se introducen los paneles. experiencia de un reducido número c
Esta operación es una de las más habi­ operarios, realizar molduras sin ningu:
tuales de la fresadora vertical. protección en piezas con dobles curv
— Para galcear. Las mismas fresas que turas, como pasamanos de escaleras. E
se utilizan para ranurar también pueden tas operaciones están tipificadas cor
servir para galcear, aunque se dispone trabajos de alto riesgo.
de revólveres especiales con cuchillas de N orm as d e s e g u n d a d
metal duro, cap aces de realizar galces La fresadora vertical o tupí es con
de todos los anchos. Todas las operacio­ derada por los trabajadores del sector <
nes para galcear los marcos de puertas o la madera como la máquina más peligi
montantes y los travesaños de m uebles se sa. Es la que provoca mayor número (
realizan con esta máquina. Es aconsejable accidentes, y en la mayoría de los cas
efectuar dos pasadas si los galces son son graves.
muy profundos. Los antecedentes han llevado al Ins
— Para moldurar. Una de las operacio­ tuto Nacional de Seguridad en el Trabe
nes más frecuentes es la molduración, a una tipificación de estos accidentes.
que antiguamente se realizaba con hojas — Definición de riesgos. El riesgo m
de hierro templado, con el que los arte­ importante de la fresadora vertical, q
sanos construían sus propias molduras. En en la práctica es la causa de todos los s
la actualidad el m ercado ofrece todo tipo cidentes, es el contacto de la mano con
de fresas con un amplio surtido de mol­ herramienta de corte. Suele producii
duras que se adaptan a los más diversos por la parte anterior de la herramientc
muebles. Otra posibilidad es la com bi­ zona de operación.
nación de fresas, colocadas de dos en Los primeros riesgos se corren durar
dos. Cada fresa dispone de una moldura la operación de reglaje de la máquina,
total, de la que sólo utilizamos la parte que antes de pasar las piezas definitb
que nos interesa. se realizan unas pruebas para compro):
— Para ensamblar. Existen fresas e s ­ la colocación exacta de la fresa. Es
peciales para realizar uniones de tableros pruebas suelen hacerse con retales o t:
Los protectores d e s e n e en ángulo recto o con inclinación. Estas zos en mal estado, a menudo con nudo:
consiguen tapar todas las
fresas resuelven de una forma elegante fibras reviradas, y, por ello, durante
aberturas qu e rodean a la
herramienta. las entregas entre paneles. realización se producen numerosos ac

Fresas para unir pan eles


esp eciales d e tablas macizas.

74
dentes. Por tanto, debem os prestar e s ­
pecial atención y efectuar los reglajes con
Las m áquinas
la máquina parada. No es lo mismo rea­ en la manipulación
lizar un reglaje que nos aproxima mucho d e la m adera
a la posición final de la fresa, que partir
de una situación totalmente desconocida.
Esta prevención es muy importante, por­
que con unos pocos retoques serem os ca ­
paces de situar la herramienta en el punto
exacto.
Las piezas de prueba d eben ser lo su­
ficientemente largas para no exponernos
a peligros innecesarios.
— Situación de la herramienta. La for­
ma correcta de trabajar con esta máquina
es con el útil o herramienta no visto, es
decir, sin que veamos la moldura u ope­
ración que estamos realizando, lo cual nos
impide apreciar las zonas de la madera
donde están situados los nudos. Para p re­
venir esto, debem os tener en cuenta que
las caras sin nudos y más idóneas son las lillftW » ! — Protector especial para curvas.
que molduramos. Si tomamos esta p re­
caución, podemos realizar sistemática­ rramienta por la parte superior de la pie­
mente una observación de las caras que za que estamos trabajando,
pasaremos, para conocer de antemano lo b) La alimentación de la pieza debe
que nos puede esperar. realizarse mediante la sujeción de dedi­
— El cambio de dureza de la madera. les, los cuales proporcionan una correcta
Al hablar de otras máquinas hemos ad­ sujeción e impiden asumir riesgos inne­
vertido la posibilidad de cam bios bruscos cesarios.
de dureza, con pequeños tropezones so­ c) Es conveniente sujetar mediante
bre las manos. Este caso e s especialm en­ clavos, tornillos o gatos un protector sobre
te significativo en las piezas que se la guía que sólo deja libre la parte de la
molduran en la tupí. Estas sorpresas po­ herramienta que trabajamos y garantiza
demos evitarlas utilizando los dediles la ausencia de huecos discontinuos. Esta Sólo con dos taladros e s posible
para obtener la adecuada presión de la doble guía d eb e montarse con tablero incorporar protectores
herramienta sobre la madera y al mismo contrachapado. especiales. La preparación d e la
tiempo evitar que nuestras manos queden d) La aspiración de virutas puede ga­ segundad nunca e s una pérdida
expuestas a riesgos innecesarios. Está rantizar una zona limpia sin ninguna obs­ d e tiempo.
comprobado que muchos accidentes se trucción innecesaria.
producen en pasadas de poca cantidad, e) La mano izquierda siem pre va d e­
porque el operario ha decidido prescin­ lante; la derecha, detrás.
dir de estos útiles. f) Las guías deben estar provistas de
— La proyección de herramientas de protectores superiores y posteriores de la
corte y accesorios en movimiento. Las h e­ herramienta,
rramientas de corte o fresas deben estar g) La manipulación de piezas curvadas
sujetas con las anillas al árbol. Sólo m e­ d eb e estar sujeta a plantillas de protec­
diante comprobación, que siem pre d ebe ción, para trabajar con la seguridad n e­
realizarse anteriormente a la puesta en cesaria.
marcha de la máquina, podemos garan­
tizar la correcta sujeción de la herramien­
ta a la máquina. Máquina sierra circular
Los portahojas modernos descartan la
proyección de hojas. Sólo con las nuevas
herramientas y útiles se pueden combatir La sierra circular es, desde hace años,
los antiguos accidentes. una de las máquinas básicas en el con­
La herramientas deben trabajar a la ve­ junto de la maquinaria para la madera,
locidad recom endada por el fabricante. pero se puede afirmar que desde la lle­
Esta velocidad d eb e ser respetada, por­ gada de los tableros aglomerados a base
que de lo contrario puede producirse la de astillas prensadas se ha convertido en
rotura de las herramientas. una máquina imprescindible en la mayo­
Medidas preventivas para trabajos con ría de los talleres que se dedican a la
la fresadora vertical o tupí: construcción de muebles a base de su­
a) Las operaciones se realizan con el perficies preelaboradas. Sus funciones en
útil no visto. Nunca d eb e sobresalir la he- muchos talleres de carpintería habían
75
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Sierra circular con carro


y protector con posibilidad
d e corte parcial en tableros
o maderas.

sido, incluso desde hace años, superiores está provisto de unos anclajes para este
a las de la sierra cinta y existe la costum­ fin. Gracias a este aparato se pueden cor­
bre de subdividir los tablones de madera tar con gran precisión diversos ángulos.
maciza para la construcción de marcos de 6. Volante para eje. Manivela con se­
carpintería. La modernización del conjun­ guro que permite subir o bajar el eje
to de la maquinaria le ha aportado pre­ según las necesidades de la operación.
cisión de corte y un doble e je en el que 7. Eje de incisor. Doble e je que no tie­
se suele incorporar el disco incisor. ne una función específica, sino que com­
Vamos a enumerar las partes de esta plementa la operación posterior. El disco
máquina tradicional, que ha sufrido, como incisor que se coloca en él tiene la misión
otras muchas, una metamorfosis importan­ de abrir el paso a aquellos tableros que,
te de accesorios. Por tanto, haremos re­ por su acabado superficial, nos interesa
ferencia a las máquinas circulares mo­ que no astillen el borde. Hasta hace poco
dernas. era opcional, pero ahora la inmensa ma­
1. Base. Carcasa, normalmente de cha­ yoría de las máquinas llevan este eje in­
pa, en la que suele estar integrado el mo­ corporado.
tor. En la actualidad ocupa bastante 8. Eje de sierra. Es el e je principal y
espacio, debido a la incorporación del en él se incorpora la sierra que corta. La
carro de arrastre. Éste som ete la base a sierra siempre se sujeta en sentido per­
importantes presiones de pandeo, y por pendicular a la mesa de trabajo. Este eje
ello se ha convertido en un prisma re c ­ queda libre 'de herramienta por un extre­
tangular con mucho más volumen. mo, lo cual le da cierto parecido con el
2. Motor. Se trata de un motor eléctrico árbol de la fresadora vertical, pero en po­
con corriente de 220-380 V. Funciona con sición horizontal.
dos velocidades de encendido y e s uno 9. Protector. Está sujeto a la estructura
de los más potentes del mercado, a fin de móvil de la sierra y se mueve igual como
Detalle d e disco e incisor con conseguir muchas revoluciones por mi­ ésta. Tiene el inconveniente de que,
sentido d e rotación contrario. nuto, que son las que determinan el buen cuando los cortes no sobrepasan la ma­
acabado del corte. dera, deben desmontarse, lo cual implica
3. Mesa. Suele ser espaciosa, y en ella un riesgo para el operario.
está incorporada la guía. Sirve de apoyo 10. El disco. Los discos suelen ser de
para cortar grandes tableros, y de ahí la metal acerado o de widia, y su diámetro
importancia de su tamaño. puede ser vanado. Debemos tener en
4. Carro. La incorporación de un carro cuenta que los discos de hierro normales
a la máquina se ha convertido en una sólo sirven para trabajar la madera, mien­
constante, ya que le confiere gran p reci­ tras que los de widia cortan con preci­
sión en el corte de maderas, consiguien­ sión aglomerados, melammas y estratifi­
do todo tipo de ángulos exactos. Su cados plásticos. Los discos pueden tener
tamaño es variable, pero todos tienen for­ 12, 24, 36 o 48 dientes y su número es pro­
ma de escuadra, con un tornapuntas mo­ porcional a la calidad del acabado del
vible que le otorga la fortaleza necesaria corte.
para aguantar la carga de un tablero T ipos d e o p e r a c io n e s
grueso. Suele estar provisto de una reg le­ Como ya hemos comentado antes, con
ta numerada, que nos permite observar la la llegada masiva de los tableros aglo­
medida que queremos cortar. merados esta máquina se ha convertido
5. Guía para ángulos. Se puede colocar en la estrella de la mayoría de los talleres.
como accesorio encima del carro, que Su correcta utilización ha permitido a mu-
76
chos talleres dedicarse de forma exclu­ — Subdividir paneles. Esta es una de la Protector integral transparente.
siva a la construcción de mobiliario a operaciones más frecuentes. Se pueden
base de paneles. Por este motivo, la fun­ dividir paneles pegando el canto del ta­
ción básica de la sierra circular es la p re­ blero hacia la guía de la mesa y presio­
cisión del corte. nando en el sentido de la diagonal
— Serrar madera. Aunque la máquina resultante. Estos cortes garantizan la an­
está diseñada para tableros, también ha chura exacta de las tiras que deseem os
sido muy utilizada para serrar tablones, obtener de una plancha, También pode­
tablas y, sobre todo, para cortar largos de mos sacar tiras colocando el panel sobre
madera a la medida exacta y con un corte el carro, y utilizando éste para el arrastre
muy preciso. del panel.
— Realizar galces. Con frecuencia la — Cortes con incisor. Para subdividir
sierra circular ha sido utilizada para rea­ paneles con superficies en melammas,
lizar galces en dos cortes, cambiando la nos interesa obtener un acabado perfecto
medida por caras distintas y obteniendo en el corte. El incisor puede facilitarnos
como producto finos listones de fácil la tarea, abriendo un fino paso y evitando
aprovechamiento. que se produzcan mellas en cortes pos­
— Realizar ranuras. Esta máquina tam­ teriores.
bién se utiliza para hacer ranuras estre­
chas, en las que se-colocan los fondos de Disco e incisor d e pequeño
cajones en tablerós de 3 o 4 mm. Si d e­ tamaño.
seamos hacer ranuras más anchas, d e­
beremos pasar muchas v eces la misma
pieza por la máquina.
— Construcción de canales. Leves
j
pero curvadas, gracias a la sujeción de las
tablas en inclinación con una plantilla, se
puede aprovechar el diámetro de la sie­
rra para hacer canales de gran radio en
el interior de una pieza. No es una ope­
ración corriente, pero se puede realizar
con frecuencia.
77
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Máquina sierra circular


combinada con tupí
y cepilladora.

N orm as d e s e g u n d a d Esta protección presenta problemas


La perfecta utilización de los protecto­ cuando se han de realizar cortes en la ma­
res de las sierras circulares constituye la dera que no deben sobrepasar el espeso]
principal garantía de estas máquinas. Los total de la misma, pero que, gracias a las
protectores superiores pueden evitar que guías y carros de la máquina, presentar
introduzcamos las manos en las zonas p e­ menos peligro que en la fresadora vertí
ligrosas. cal. Estas operaciones son similares a las
El protector de la zona superior consta de las ranuras para ensamblar uniones de
de dos partes: una es la cuchilla separa­ cajones.
dora, sujeta a la máquina, que sube y baja Para esta operación observaremos las
al mismo tiempo que la sierra de corte; la siguientes pautas:
segunda consiste en un protector semi­ — Cuando se saca el protector supe
circular de la sierra que está sujeto a la rior, se d eb e colocar de nuevo una vez se
cuchilla separadora. Estos dos elementos haya finalizado la operación. No es válidc
constituyen la mejor protección en la par­ la excusa de que probablemente mañane
te superior de la sierra. tendré que volver a realizar esta opera
ción. Quien lo quita, es necesario que le
Taladro d e cadena con grupo coloque de nuevo.
d e fíjación. Esta e s la excusa de la mayoría de ta
lleres que guardan el protector en el ar
mano cuando el 80 % de las operacione:
corresponde al corte de tableros prefa
bricados.
— Para realizar operaciones como lí
que acabam os de ver, que suelen se
muy frecuentes, nos proveeremos de un<
plantilla especial construida preferente
mente con tablero contrachapado, listo
Tope extensible manual. nes de madera dura y atornillados. L;
plantilla nos puede facilitar el trabajo ei
operaciones posteriores similares, y, po
otra parte, la pérdida de tiempo siemprt
es amortizable, mientras que un acciden
te nunca lo es.
Con la construcción de esta plantilli
podemos aumentar la seguridad y el ren
dimiento del trabajo, ya que la mampu
lación de las tablas una por una siempn
es mucho más lenta.
La mayoría de ías sierras circulare
modernas están provistas de protectore
inferiores de plancha de hierro insertado
en la máquina. Este elemento protecto
siempre d ebe estar colocado y no existí
ninguna razón operativa que pueda just:
ficar su ausencia.
78
Taladros

Los taladros son máquinas destinadas a


hacer agujeros en la madera. Por tanto,
son los protagonistas de la construcción
de cajas para todo tipo de uniones. Existe
una gran variedad de taladros, pero p res­
taremos especial atención a los siguien­
tes: el taladro vertical con broca, el
horizontal con broca, el horizontal vibra­
dor y el taladro de cadena vertical.

TALADRO VERTICAL CON BROCA

Se trata de una máquina con una base


o pie importante, que la levanta del suelo
a una altura que puede alcanzar los 180
centímetros. Se d eb e diferenciar con cla­
ridad la base de la mesa de trabajo y la
del taladro propiamente dicho. Estas má­
quinas están provistas de un e je resis­
tente que soporta el equilibrio de la má­
quina. Sobre este e je se puede desplazar
la máquina en sentido vertical y rotativo,
que permite al motor dar vueltas alrede­
dor del eje.

Escopleadora d e formón hueco.

Montaje d e un m ueble a b ase


d e taladros.
---------------------------------------- 79
Biblioteca Atrium Este tipo de taladro es muy variado en
tamaño. Existe la versión simplificada de
de la Ebanistería - 3 sobremesa, que puede desempeñar las
mismas funciones.
Tipos d e o p e r a c io n e s
Se utiliza siempre para taladrar. La po­
sibilidad de realizar taladros alargados
depende de la incorporación de una guía
o plantilla para fijar el recorrido de la bro­
ca. Debem os advertir que las brocas tam­
bién determinan el recorrido, ya que las
brocas de pala, una vez introducidas, se
pueden desplazar en sentido lateral a
poca profundidad, obteniendo como re­
sultado una escopleadura rectangular con
los cantos redondos.
Detalle multifuncional d e dos ejes
d e taladros.
TALADRO HORIZONTAL CON BROCA
La parte superior, además de soportar
el motor, está provista de una tapa que
guarda del polvo el cambio de poleas, Se trata de un taladro de poca altura,
tres velocidades para utilizarlas en fun­ que consta de las siguientes partes:
ción de la dureza del material y del tipo 1. Base. Suele ser cuadrada y es capaz
de broca. En la parte inferior del motor de resistir el balanceo de perfiles de 210
se encuentra el e je que soporta el man­ centímetros de longitud.
dril, donde se sujeta la broca. 2. Motor, El motor tiene poca potencia,
La m esa suele ser redonda y está in­ pero satisface las necesidades de la bro­
sertada en el eje. Normalmente dispone ca, queda perfectamente integrado en el
de una manivela con seguro para despla­ interior de la máquina y el cambio de ve­
zarla según lo exija la operación. locidades no es nunca manual, como en
Una vez se haya situado el plato a la los anteriores.
medida deseada, sólo resta fijar la broca 3. Mesa. Los taladros están provistos
y abrir el interruptor. El desplazamiento de una mesa en la que se pueden sujetar
vertical de la broca se realiza por medio las piezas por medio de un brazo m ecá­
de una palanca que consigue introducir la nico que actúa como sargento. La mesa
broca a la profundidad que se haya e s­ puede desplazarse en sentido horizontal,
tablecido mediante un tope que deter­
mina la profundidad. Taladro horizontal d e un solo eje.

Taladro horizontal d e dos ejes.

80
y siempre perpendicularmente al e je o Las m áquinas
broca. Están provistos, además, de topes
que pueden determinar la profundidad en la manipulación
del taladro y también su anchura. d e la m ad era
4. Mandos de la mesa. Suelen estar
dispuestos en la parte exterior del tala­
dro, y permiten desplazar el plato en sen ­
tido paralelo y transversal a la broca,
pudiéndose accionar simultáneamente
según las necesidades del agujero.
5. Mandril. Mordazas que sujetan las
brocas. Su abertura máxima suele ser de
22 mm, por lo que será imposible mani­
pular brocas de mayor tamaño.
Tipos d e o p e r a c io n e s
Se utilizan para hacer taladros pensa­
dos para efectuar ensambladuras en mon­
tantes de puertas o armazones. Tienen la
ventaja de que pueden realizarse de for­
ma muy meticulosa y con precisión de
movimientos.
La utilización en forma angular siempre
está subordinada al uso de plantillas con
pendientes que proporcionen el ángulo
deseado.
Con la incorporación de brocas de d es­
baste lateral también se pueden realizar
pequeños galces, pero no es el caso más
común, ya que los talleres que disponen Taladro d e alto rendimiento con
de ellos cuentan con máquinas que son pistón neumático.
más idóneas para realizar estos tipos de
operaciones. 2. Estructura. Junto a la base, y en for­
ma de una sola pieza, se sitúa una estruc­
tura rectangular que da cuerpo a la
máquina. Esta estructura consta de una
TALADRO HORIZONTAL VIBRADOR
parte superior y otra inferior. Ésta forma
con la base una sola pieza y lleva incor­
Este taladro es muy parecido al ante­ poradas las sujeciones en forma de pren­
rior, pero tiene adem ás un movimiento vi­ sa regulable para las posibles piezas.
brador en la broca, que permite practicar La estructura superior está encauzada
el agujero a modo de escopleadura en en unas guías en forma de cola de milano,
una sola operación. Este taladro e s utili­ que permiten desplazar todo el bloque
zado en algunos talleres que realizan un superior hacia delante o hacia atrás, sien­
trabajo rutinario y su incorporación rep re­ do este movimiento necesario para cen ­
senta un importante ahorro de tiempo de trar la operación del taladro. En la
construcción. Su tamaño y aspecto es muy estructura superior se encuentran el mo­
parecido al anterior. Requiere unas bro­ tor, los mandos y el engrasador junto con
cas especiales y se puede graduar la an­ la cadena.
chura de la operación, pero no se pueden 3. El motor. Situado en el interior del
hacer agujeros redondos, j bloque superior, proporciona la tracción
a un e je donde se sujetan el peine y la
cadena. Su puesta en funcionamiento se
realiza en dos fases: interruptor general y
TALADRO DE CADENA VERTICAL
accionamiento por palanca de desplaza­
miento semiautomático.
Sin duda e s el más utilizado a nivel in­ 4. Mandos. Existen dos palancas, una
dustrial. Su función es parecida a los an­ para el movimiento vertical y otra para el
teriores, pero el proceso es distinto, ya horizontal, al igual que en los taladros ho­
que no parte de la broca como herra­ rizontales.
mienta, smo de una cadena dentada. 5. Cadena. Por ser de distinto grosor,
Consta de las siguientes partes: se d eb e colocar la cadena del grueso del
1. Base. Es sólida y le proporciona, por taladro 4, 6, 8, 10, etc. Cada cadena lleva
su propio peso, estabilidad en la parte su­ su listón guía interior, que se adapta a los
perior, ya que puede sujetar piezas de gruesos del interior de la cadena. Su trac­
gran tamaño. ción se produce desde el e je y por medio
81
Biblioteca Atrium de un piñón fijo que le imprime la velo­ cajas rectangulares. Tienen la ventaja so­
cidad de rotación. D eben guardarse en bre los taladros a broca de que sus cuatro
de la Ebanistería - 3 aceite cuando no se utilizan. caras son rectas, lo cual permite ahorrar
T ipos d e o p e r a c io n e s el trabajo de retocar espigas o cajas.
Los taladros de cadena están especial­ Además, sus posibilidades industriales
mente diseñados para la realización de son mayores, puesto que siempre que p e­
Pulidora d e banda continua escopleaduras rectangulares, tanto para netramos la madera, hacemos un taladro
en dos fases y un ancho útil ensamblar espigas como para colocar c e ­ mucho más ancho que el de la broca. Su
d e 1.320 mm. rraduras de puertas y para todo tipo de desplazamiento lateral es mucho más
perfecto que el de las brocas y permite nes o piezas más pequeñas. Estas puli­ Las máquinas
realizar cualquier tipo de canales con las doras constan de bandas útiles con un
cadenas. ancho de 125 a 140 mm. La mayoría de en la m anipulación
El único inconveniente es que se n e­ ellas disponen de tramos rectos, donde se d e la m adera
cesita más tiempo para cam biar la cad e­ puede apoyar la pieza que haya que pu­
na que la broca, pues la operación lir, y de tramos cilindricos para pulir pie­
también exige el cambio del listón guía. zas curvadas por su cara interior.
N orm as d e s e g u n d a d T ipos d e o p e r a c io n e s
Las normas de segundad son muy si­ Las posibilidades de las máquinas d e­
milares para todos los taladros, aunque ben buscarse en el hecho de que dispo­
debemos hacer constar que el manejo de nen de unas bandas para pulir superficies
la cadena es mucho más peligroso que el en una o dos fases a la vez. Por este mo­
de los taladros convencionales con broca. tivo son cap aces de incorporarse a ritmos
La norma de utilización de los taladros de trabajo senados y pulir en una sola
contempla los siguientes aspectos: fase, para barnizar a continuación. Tam­
— Para manejar un taladro es aconse­ bién se utilizan para rectificar superficies
jable no llevar prendas de vestir sueltas macizas con pequeñas variaciones de ali­
que puedan enrollarse con las brocas. neado y que, gracias a las bandas, pue­
— Las piezas que haya que taladrar d e ­ den quedar completamente planas. Las
ben estar bien sujetas al plato de trabajo, fábricas de mobiliario incorporan a sus fa­
a fin de evitar sorpresas y conseguir que ses de acabado estas máquinas para so­
las herramientas se introduzcan en el lu­ lucionar el pulido de superficies con una
gar deseado. sola pasada.
— Los taladros disponen de dos man­ N orm as d e seg u rid a d
dos, uno para cada mano. Su sujeción evi­ Las normas de segundad para estas Esquema d e funcionamiento d e
tará un posible accidente por colisión con máquinas son muy elementales, ya que al una pulidora d e banda continua,
la herramienta. estar dotadas de una carcasa superior
— Los taladros de cadena disponen de protectora e s muy difícil acced er a la
un interruptor automático que se dispara zona abrasiva. Existe el posible nesgo de
en el momento en que la herramienta em ­ introducir la mano en el plato y sufrir una
pieza a taladrar. lesión por aplastamiento, porque el plato
— En los taladros de cadena se d ebe puede actuar como una prensa. Por tanto,
verificar el tensado de la misma, ya que se evitará poner las manos entre el panel
los peines interiores de las cadenas se y el plato de arrastre.
suelen aflojar con frecuencia.

Máquina pulidora con rodillos


Máquina pulidora de banda continua
Las necesidades del m ercado habían
Esta máquina se ha convertido en los resuelto hasta hace poco las posibilida- Rodillos abrasivos para
últimos años en una de las más habituales des de pulir todo tipo de superficies me- superficies irregulares.
en los procesos constructivos donde sue­
le haber grandes superficies: fábricas de
muebles, fabricas de puertas, etc. Las
máquinas pulidoras de banda continua
trabajan de forma similar a la regruesa-
dora. Disponen de un plato o m esa de so­
porte provista de una cinta que arrastra
los paneles y por la parte superior se d es­
plazan las cintas pulidoras, que son las
que pulen o rectifican las superficies.
El éxito de estas máquinas está garan­
tizado por su gran implantación en el
mercado de la construcción, con anchos
útiles de pulido de 1.100 a 1.350 mm.
Existen máquinas que disponen de dos
bandas alineadas, que garantizan dos fa­
ses de pulido con distinto grano, lo cual
proporciona un acabado preparado para
barnizar.
También son pulidoras de banda con­
tinua un grupo de máquinas de menor ta­
maño que ofrecen posibilidad de pulido
de diversos elementos, tales como cajo­
83
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Detalle d e sujeción d e las piezas.

diante bandas abrasivas de distinto situar distintos ejes, que de forma rotativa
grano, pero se carecía de soluciones para disponen de rodillos abrasivos, que nor­
el pulido de formas irregulares, que son malmente suelen ser móviles, en el inte­
las más laboriosas. Molduras de formas rior de una máquina dotada de la carcasa
curvadas y piezas irregulares, como sille­ suficiente para ser estable.
rías, carecían de soluciones eficaces has­ T ipos d e o p e r a c io n e s
ta que hace poco tiempo se demostró que Para pulir piezas planas pero irregula­
los rodillos que estaban formados por ti­ res se suelen fijar estas piezas en un carro
ras abrasivas eran cap aces de resolver o cinta transportadora, que las sitúa a una
este problema. velocidad determinada bajo los rodillos.
Las máquinas pulidoras a base de ro­ Esta velocidad e s variable en función de
dillos abrasivos han solucionado el pulido la resistencia de la madera.
de las formas irregulares de una manera Para pulir piezas de formas no planas,
homogénea. podemos disponer de accesorios que nos
Estas máquinas presentan aspectos permiten, mediante la sujeción de la pie­
muy diversos y con multifunciones, pero za con las manos, pasarla por los rodillos
las más corrientes parten de la idea de sin ningún riesgo.
8 4 --------
Las m áquinas
en la manipulación
d e la m adera

Vista d el conjunto d e ¡a máquina.

Sujeción d e piezas irregulares.

Para los casos en los que las piezas no Tomos


son transportables o m anejables a causa
de su tamaño, podemos disponer de arti-
lugios que faciliten la introducción del ro­ El torno propiamente dicho es una de
dillo en espacios en los que resulte muy las máquinas más antiguas del sector
difícil penetrar. de la madera, puesto que ya antiguamen­
Norm as d e seg u rid a d te se recurría a artilugios de propulsión
El riesgo de las máquinas pulidoras con por medio del propio cuerpo, para im­
rodillos e s prácticam ente nulo, puesto primir una rotación a un e je y cortar la
que los rodillos abrasivos quedan muy madera con una herramienta. La incor­
bien protegidos en su interior. poración de un motor que imprime rota­
En los casos en que sea necesario ma­ ción mediante unas correas es, por tanto,
nipular con las manos piezas de difícil pu­ una función básica con una ampliación
lido, tendremos en cuenta que las cintas mecánica.
abrasivas pueden provocar a altas velo­ Esta máquina consta de las siguientes
cidades pequeñas lesiones superficiales partes:
por rozamiento. 1. Banco de trabajo. Está formado por
85
Productos más habituales d e un perfil metálico capaz de soportar unos se convierte en una máquina capaz de re­
construcción en tornos. elementos de sujeción mediante eje s y de solver las necesidades del mercado,
servir a su vez de apoyo para las herra­ Los tornos modernos disponen de
mientas manuales. propulsión hidráulica que permite utilizar
2. La incorporación del motor de forma todos los mecanismos automáticos de su­
totalmente ajena ofrece la posibilidad de jeción y transporte.
introducir varias velocidades por medio Existen tornos especialm ente diseña­
de unas poleas de distintos tamaños. dos para realizar piezas de pequeño ta­
3. Guías para sujeción de las piezas. maño y que ofrecen las soluciones típicas
Elementos metálicos cap aces de soportar del mercado.
y fijar la pieza sin que se mueva en el pro­ Tipos d e o p e r a c io n e s
ceso de rotación de la máquina. Los tornos se utilizan para fabricar pie­
4. Soporte de la herramienta. Guía que zas circulares de distinto grosor, que in­
se puede mover en todos los sentidos y se corporan diversas formas en su diseño,
puede graduar de modo que quede situa­ tales como balaustres de escaleras, co ­
da en la parte central de la madera. lumnas para muebles, amplia gama de
Los tornos automáticos constituyen un objetos destinados a la decoración, pla­
avance importante. Su principal diferen­ tos, floreros, piezas de ajedrez, botones,
cia consiste en la introducción de una h e­ juguetes, bolas, etcétera.
rramienta automática de corte, que sigue Existe un torneado, denominado con
una plantilla con una forma determinada. plato, que ofrece la posibilidad de tornear
Por tanto, sólo es necesario diseñar la fi­ piezas no muy grandes por testa, lo cual,
gura que d eb e desarrollar el torno. Se gracias a los nuevos tornos modernos, ha
puede incorporar, además, la función de representado una variada gama de posi­
taladrar por uno de los ejes, con lo cual bilidades.
86
N orm as d e seg u rid a d Las m áquinas
Los tornos manuales representan una
pequeña parte de los existentes en el
en la manipulación
mercado, ya que las industrias que se d e­ d e la m adera
dican a los torneados lo hacen de forma
exclusiva, Por este motivo la industria tor­
nera suele trabajar casi exclusivamente
con tornos automáticos, cuya estadística
de accidentes e s muy baja, Sólo la mala
utilización de la máquina o de una herra­
mienta puede provocar un pequeño a c ­
cidente, que no suele ir más allá de una
pieza que salta o una herramienta que su­
fre una rotura.
La manipulación de un torno manual,
por el contrario, exige del usuario unas
normas de trabajo más estrictas:
— Las piezas d eben sujetarse por el
centro de gravedad. Es aconsejable rea­
lizar unos cortes en la madera antes de
sujetarla en el torno. Solo así podremos
conseguir su correcta sujeción,
— La sujeción de las piezas en el plato
debe realizarse siem pre con garantías de
éxito y es aconsejable utilizar para ello Trabajos en tornos p or testa.
tornillos de hierro.
— El estado del afilado de las herra­
mientas es fundamental para la seguridad
y el acabado de las piezas.
— La colocación de la herramienta es
lo más importante, ya que de ello depen­
den los posibles accidentes. El e je de so­
porte d eb e colocarse a la misma o
superior altura que el e je de la pieza,
pero nunca por debajo de éste. Sólo un
buen aprendizaje puede evitar los a cc i­
dentes en esta máquina tan difícil de ma­
nipular. Detalle d e palpador en pieza
original y reproducción.

Prensas PRENSAS DE PLATOS FRÍOS

Las prensas para encolado de paneles Existe una gran variedad de prensas
son otras máquinas cap aces de solucionar de platos fríos que disponen de unas su­
los problem as para unir distintos elem en­ perficies lisas cap aces de imprimir p re­
tos, a fin de que formen una sola unidad. sión mediante unos ejes. Son cap aces de
Entre otras, las prensas más corrientes encolar una superficie con cola de poli-
son las siguientes: prensas de platos fríos, vmilo en un tiempo mínimo de 4 horas. Es­
prensas de platos calientes, prensas e s­ tas prensas ofrecen unas posibilidades
peciales con moldes. variadísimas que siem pre persiguen el

Diferentes perfiles d e piezas


curvadas realizadas con el
sistema d e m olde y contramolde.

87
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Prensa con moldes.

mismo fin. Entre ellas destacan las for­ PRENSAS DE PLATOS CALIENTES
madas por dos platos de una sola pieza,
superior e inferior, con medidas útiles de
1.000 x 900 mm, 1.600 x 700 mm, 2,100 Variedad independiente para resolver
x 1.000 mm, 2.800 x 1.500 mm. Existe ad e­ los mismos problemas que las anteriores
más la posibilidad de fabricar prensas con cola de urea formol. Los platos dis­
para medidas o productos especiales. ponen de resistencias cap aces de fraguar
Otras prensas de platos fríos ofrecen la las colas que unen las maderas con una
posibilidad de subdividir el plato inferior rapidez increíble, de modo que con un
en dos o tres partes que pueden actuar tiempo mínimo podemos tener el tablero
de manera independiente para el encola­ encolado. Estas prensas sólo sirven para
do de pequeñas piezas. encolar chapas con tableros, ya que en el
Normalmente, suelen ser prensas hi­ caso de los estratificados plásticos o de
dráulicas o neumáticas, aunque cuentan piezas más gruesas la temperatura no ac­
Máquina universal d e cinco con mecanismos eléctricos para su ma­ tuaría de forma directa y, por consiguien­
funciones. nipulación. te, el encolado sería defectuoso.

PRENSAS ESPECIALES CON MOLDES

Muy parecidas a las de platos fríos, es­


tán diseñadas para producciones espe­
ciales de encolado de piezas curvadas.
Por ello incorporan moldes y contramol­
des para e jercer la presión. Algunas dis­
ponen de flejes adaptables para cur­
vaturas. Por tanto, estas prensas constitu­
yen una variedad importante para hacer
frente a las necesidades del mercado.
N orm as d e seg u rid a d
La mayoría de prensas modernas dis­
ponen de interruptores simultáneos que
sólo pueden funcionar si se accionan con
las dos manos a la vez. Por tanto, es im­
posible colocar la mano en una zona de
aplastamiento por presión. Este accidente
es el único posible en estas máquinas. Si
a causa del volumen de las piezas traba-
8 8 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Las m áquinas
e n la manipulación
d e la m ad era

Grupo d e pequ eñ as máquinas


multifuncionales

jan dos operarios con una máquina, se d e­


ben extremar las precauciones. La máquina universal

La máquina universal fue una de las pri­


MAQUINARIA MULTIFUNCIONAL
m eras que, aunque con intereses distin­
tos, intentaba resolver un conjunto de
Hemos intentado establecer una p e­ operaciones. Estaba destinada a los p e­
queña clasificación en el contexto de la queños talleres que carecían de espacio
maquinaria, que, aunque de modo ficticio, o de recursos, ya que esta máquina, con
determina una nueva generación de ma­ un solo motor, ejercía diversas funciones
quinaria que atiende de forma directa las y la inversión era mínima.
necesidades completas de cada industria Las funciones más corrientes que pue­
concreta. de desem peñar una máquina universal
Este es el caso de las máquinas que son las siguientes:
pretenden aportar soluciones globales — Cepilladora. El cepillado es la ope­
para ef'conjunto de necesidades y que ración básica que suele incorporar la má­
resumen e incorporan funciones com ple­ quina universal, ya que resuelve las
mentarias para las nuevas industrias mo­ necesidades de cualquier taller para Máquina combinada para serrar
dernas. transformar la materia prima. y espigar.

89
Biblioteca Atrium Las funciones de la cepilladora están T ipos d e o p e r a c io n e s
enumeradas en el apartado dedicado a Las máquinas universales están espe­
de la Ebanistería - 3 esta máquina individual. El hecho de for­ cialmente diseñadas para resolver cual­
mar parte de una máquina multifuncional quier operación y están destinadas
no implica ninguna variable. principalmente a los talleres de pequeño
— Regruesadora. Aunque no todas las tamaño. Con esta máquina se pueden rea­
máquinas universales incorporan esta fun­ lizar las operaciones típicas de cada má­
ción, en la parte inferior del plato de la quina individual, aunque está condi­
cepilladora y aprovechando el mismo e je cionada por la naturaleza de cada ope­
portacuchillas es posible cepillar en for­ ración específica. Es decir, si una regrue­
ma de regruesadora gracias a un segun­ sadora individual puede realizar un
do nivel de trabajo. Existen dos tipos de esfuerzo continuado de alto rendimiento,
regruesadora: la que aprovecha las cu­ no podemos exigir a una máquina univer­
chillas de la cepilladora y la que incor­ sal que realice todas las funciones de for­
pora en su lateral y en el mismo e je una ma simultánea. Podremos realizar como
zona independiente para tal opción. máximo una o dos operaciones, ya que el
— Sierra circular. Es normal disponer motor no resistiría el esfuerzo continuado
de un lateral del e je para colocar la sierra de mayor número de operaciones.
circular, que, gracias a una pequeña N orm as d e s eg u n d a d
mesa de trabajo, puede ejecutar todas sus Las normas de seguridad que deben
funciones. Incluso algunas disponen de observarse son las mismas que en cada
carro para cortar con precisión. máquina por separado. Sin embargo, la
— Taladro. Suele ser un taladro hori­ utilización simultánea de varias opciones
zontal que normalmente se incorpora en puede causar problemas de control.
el extremo derecho del e je de trabajo. Si deseamos efectuar dos operaciones
Gracias a la adición de un mandril, se su­ simultáneas, por ejemplo, labrado y tala­
jetan las brocas con gran precisión. drado, se necesitan dos operarios, ya que
— Fresadora vertical. Como la dispo­ la máquina de taladrar exige una puesta
sición del eje es vertical, antiguamente se a punto distinta de la de labrar. Por tanto,
incorporaba un motor independiente que siem pre que deseem os realizar una nue­
resolvía de forma autónoma la utilización va opción, debem os parar la máquina. Si
de la tupí. En la actualidad, algunas má­ decidiéramos taladrar sin haber compro­
Máquina universal qu e combina quinas disponen de este tipo de e je s y bado la operación con la máquina parada,
siete operaciones. pueden funcionar con el mismo motor. correríamos graves riesgos.

90
de trabajo aproximada de unos 90 cm y Con las máquinas universales s e
Máquinas seccionadoras un peso que oscila entre los 3.000 y los p u ed e construir todo tipo d e
3.700 kg. muebles.
Las medidas de trabajo suelen ser de
260 a 420 cm.
Se puede conectar a 220-380 V, y la sie­
SECCIONADORAS HORIZONTALES
rra es capaz de desarrollar una potencia
de 7,5 kW. La velocidad de avance de la
Los carpinteros y ebanistas están obli­ sierra es opcional.
gados a efectuar cualquier trabajo y, por La máquina dispone de una gran mesa
tanto, necesitan una seccionadora que de trabajo donde se coloca el material
realice multitud de funciones. Hoy en día (tableros, madera maciza, etc.) y la sierra
existe una importante variedad de mate­ se desplaza, según las necesidades del
riales, formas y construcciones aplicados operario, de forma automática. Tiene la
a muebles, instalaciones e interiores que opción de realizar despieces con un man­
exigen la utilización de máquinas univer­ do electrónico, donde debem os introdu­
sales. Principalmente existe la demanda cir el ancho del corte que deseamos
de una seccionadora universal que cubra realizar. Algunas máquinas disponen,
todas las exigencias: tableros, madera además, de goniómetro para realizar cor­
maciza, chapas, laminados, etc., y que sea tes angulares, de mesas de aire para ma­
capaz de seccionar tableros, formatear, nejar con facilidad piezas muy pesadas y
cortar chapas, hacer cortes angulares y de rodillos-guías de PVC para las mesas
cortar a inglete con precisión. Todo ello traseras. Evitan el rayado del material con
redundará en la calidad, en el tiempo de superficies muy delicadas, y las mesas
trabajo, en el aprovechamiento del ma­ delanteras son extensibles con la finali­
terial y, sobre todo, en el coste del pro­ dad de disponer de una mayor superficie
ducto final. de apoyo.
La seccionadora horizontal es una má­ Cuenta con un vanador de velocidad
quina de grandes dimensiones: hasta 6 m para el avance del carro de 6 a 32 m por
de largo y 2 m de ancho, con una altura minuto.
91
Detalle d e m esa con cojín d e
ame para piezas pesadas. SECCIONADORAS CON CONTROL
NUMÉRICO

Existen en el m ercado máquinas s e c ­


cionadores que permiten integrar el con­
trol numérico en este tipo de operación.
Disponen de programas informáticos e s­
pecialm ente indicados para el máximo
aprovechamiento del material y la prác­
tica nulidad de tiempos muertos en re-
planteamientos de tipo modular. Estas
máquinas encuentran un m ercado muy
receptivo en las industrias de fabricación
de muebles, especialm ente de tipo me- Con la introducción d e ¡as medidas, la
lamímco, para la construcción de arma­ máquina p u ed e cortar todo tipo d e piezas.
rios y m uebles de cocina.
Tipos d e o p e r a c io n e s poner de mandos electrónicos para es­
— Cortar cualquier panel con la máxi­ tablecer anchos con exactitud, y su
ma precisión, sin astillarlo y aprovechan­ funcionamiento no es tan sofisticado como
do al máximo el material. el de las seccionadoras horizontales.
— Cortar maderas macizas en tablas, T ipos d e o p e r a c io n e s
tablones, etc., con la ventaja de obtener Corta cualquier panel colocándolo de
cortes limpios y fáciles de cepillar sin forma vertical en la parte superior de la
Grupo d e corte formado por pérdidas de material. máquina.
disco e incisor. — Cortar chapas muy finas que, por su Para cortar los paneles existen dos op­
Abajo, detalle d e protección flexibilidad, suelen romperse, con la con­ ciones distintas: la primera para cortar ta­
antiaccidentes. siguiente pérdida de material. bleros acabados por las dos caras y la
— Realizar cortes angulares perfectos segunda, para tableros con acabado en
con inclinación de las sierras. una sola cara. Para la primera opción el
N orm as d e s e g u n d a d viaje de subida sólo actúa en forma de in­
Estas máquinas carecen de riesgos cisor, cortando únicamente parte del pa­
aparentes, ya que su mecanización per­ nel, y el viaje de bajada corta todo el
mite realizar todas las operaciones sin el panel sin que se produzcan astillas. La se ­
menor riesgo. Disponen de mecanismos gunda opción (paneles que tienen sólo
de precisión para garantizar la práctica una cara de acabado) puede realizarse
nulidad de riesgos. en el viaje de bajada de una sola vez, lo
cual supone un ahorro importante de
tiempo.
SECCIONADORAS VERTICALES N orm as d e s e g u n d a d
La segundad es máxima, ya que la má­
quina dispone de protectores en la zona
Esta máquina es muy parecida a las an­ del disco de corte.
teriores, aunque es más sencilla y está e s ­
pecialm ente diseñada para trocear ta­ i
bleros. Presenta una especial ventaja Encoladoras de cantos
para los alm acenes de venta directa de
tableros, ya que es capaz de manipular y
cortar con la mínima pérdida de espacio: La introducción de los tableros prefa­
su colocación e s casi vertical y la sierra bricados, tanto los acabados en madera
se desplaza de abajo arriba. Suele dis- en forma de chapa como en melaminas,
92
han creado la necesidad de disponer de
un sistema rápido para resolver de forma
eficaz el acabado de los cantos, que a p e­
sar de estar perfectam ente escuadrados
carecen de una lámina que los recubra.
Precisam ente por este motivo las má­
quinas para encolar cantos encontraron
un amplio mercado, ya que se com ple­
mentaban en esta operación con las es-
cuadradoras o las seccionadoras que
acabamos de estudiar.
Las máquinas encoladoras de cantos
pretenden atender las necesidades que
se mencionan a continuación:
— Disponer de una superficie donde
se pueda desplazar cualquier tablero de
distinto ancho.
— Garantizar que este arrastre, tanto si
se realiza de forma automática como ma­
nual, mantenga la perpendicularidad del
plano de trabajo con el panel.
— Disponer de un eje para introducir
la chapa o lámina de PVC.
— Disponer de un depósito para los
componentes de la cola y que todo ello
se realice de forma simultánea, de modo
que sólo pasando los tableros por el canto
quede esta fina lámina encolada.
— Finalmente, garantizar que la lámina Por tanto, están especialm ente diseña- Moldurera con visor protegido,
encolada se encuentre perfectam ente en ­ das para introducir madera en bruto y sa- para observar cómo trabaja la
rasada por ambas caras, sin que sea n e­ caria mecanizada, a punto de montar por máquina.
cesario realizar ninguna intervención el otro extremo.
posterior. Existe una amplia variedad de moldu­
Tipos d e o p e r a c io n e s reras. La moldurera básica dispone de
Las operaciones, en este caso, son cuatro ejes donde se pueden colocar cu­
siempre las mismas y tratan de garantizar chillas para rebajar la madera o fresas
que los cantos de los paneles queden para obtener la moldura deseada. Así
bien pegados y enrasados. Esto supone pues, se puede multiplicar el número de
una pieza terminada en los paneles de funciones y conseguir tantas operaciones
melamina y a punto de lijar en los de ma­ como se estime oportuno, Está esp ecial­
dera chapada. m ente diseñada para trabajar la madera
N orm as d e s e g u rid a d maciza, ya que sus posibilidades son más
Esta máquina no presenta prácticam en­ rentables, y casi no se utiliza para paneles
te ningún riesgo grave, ya que ca re ce de de fibras prensadas.
herramientas cortantes que puedan cau­ T ipos d e o p e r a c io n e s
sar alguna lesión importante. Y, además, — Labrar piezas por las cuatro caras en
si tenemos en cuenta que la mayoría de una sola pasada, con un ahorro importante
encoladoras disponen de arrastre auto­ de tiempo.
mático, se convierte en una máquina — Perfilar cualquier palo en galces,
prácticamente autónoma. molduras especialm ente diseñadas para
construcciones en carpintería.
— Realizar molduras partiendo de s e c ­
ciones en bruto y sacando el producto
Moldureras
terminado.
— Galcear cualquier pieza una vez en­
Las moldureras son quizás una de las colada y ajustada. Es el caso de las ven­
máquinas más universales, ya que preten­ tanas y puertas, que se introducen previo
den resolver con una sola pasada todas montaje.
las operaciones posibles que deben re a ­ — Realizar piezas especialm ente com ­
lizarse en una pieza, plejas por su composición en planos in­
Las moldureras, por tanto, incorporan clinados. Si no contáramos con esta
en una sola máquina el arrastre de la pie­ máquina, necesitaríamos plantillas esp e­
za y los ejes, que pueden cepillar, ranu- ciales para su ejecución.
rar, moldurar y galcear una pieza en fases Esta máquina es quizás una de las más
distintas durante la misma pasada. polivalentes del mercado, ya que gracias
93
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Detalles d e desmontajes del


portacuchillas.

Máquina d e control numérico con


una sola herramienta para
moldurado.
a las posibilidades de variación de eje s se la posición adecuada, como, por ejemplo, Las m áquinas
le puede atribuir cualquier responsabili­ las moldureras, por citar sólo una de las
dad para la manipulación de series de más evolucionadas. en la manipulación
alta rentabilidad. En el control numérico, el plano, la idea d e la m ad era
Su incorporación al sector de la indus­ y los datos se introducen en el control nu­
tria de las grandes series es fácilmente mérico, y éste se encarga de realizar to­
amortizadle, das las operaciones.
N orm as d e seg u rid a d Como e s lógico, la incorporación de los
Estas máquinas son muy seguras por­ sistemas informáticos en las máquinas re ­
que trabajan por todas sus caras interio­ quiere un importante grado de madurez
res y ocultas y disponen de arrastre de la microelectrónica. Por este motivo,
automático. Sin embargo, es necesario las máquinas tradicionales no pueden in­ Distintos detalles d e la misma
realizar unas revisiones periódicas en la corporarse al control numérico. máquina.
fase de colocación de herramientas, ya
que una deficiente disposición puede
provocar la rotura de una pieza o una h e­
rramienta. La aspiración es una de las
precauciones más importantes, ya que al
trabajar tantos ejes de forma simultánea
se pueden apilar importantes cantidades
de residuos, por lo cual es muy importan­
te resolver este problema.

Control numérico

La incorporación de los sistemas infor­


máticos en el sector de la industria de la
madera e s un hecho irreversible gracias
al control numérico.
Intentaremos explicar con la máxima
claridad posible en qué consiste el con­
trol numérico, cuáles son las diferencias
entre la construcción tradicional y la
construcción en control numérico y, por
último, en qué máquinas se puede aplicar
el control numérico.
El control numérico se puede definir
como el sistema que, aplicado a una má­
quina herramienta, automatiza y controla
todas sus funciones. De ahí la palabra
control. La mayoría de datos que se d e­
ben introducir en el sistema son números,
y por esta razón se denomina control nu­
mérico (CN).
El control numérico no e s más que el
fruto de la crecien te automatización que
tiene lugar en el mundo actual y su
aplicación a la máquina herramienta. En
consecuencia, podemos definir como má­
quina herramienta de control numérico
(MHCN), aquella que por su grado de au­
tomatización permite el funcionamiento
deseado sin la necesidad de intervención
del hombre en el momento de la ejecu ­
ción de las piezas.
En el sistema de fabricación tradicio­
nal, el operario, a partir de un plano o
proyecto, realiza una serie de operacio­
nes con la finalidad de obtener las piezas
deseadas.
En el supuesto de trabajar con máqui­
nas más modernas, sólo tiene que dispo­
ner las herramientas para que trabajen en
95
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

El control numérico proporciona


precisión y buenos acabados.

En la actualidad el CN e s rentable en
MÁQUINAS HERRAMIENTA series de larga duración, es decir, su in­
DE CONTROL NUMÉRICO (MHCN) corporación en series de pequeñas can­
tidades de piezas exige una inversión que
es difícil amortizar.
Las operaciones básicas para el trabajo Las ventajas que ofrece la MHCN son;
de la madera constituyen uno de los con­ — Una sola máquina puede producir
ceptos mejor definidos en el campo de la una o vanas piezas al mismo tiempo, e je ­
industria. Es posible incorporar el control cutando diversas operaciones o trabajos
numérico en estas máquinas, porque úni­ con varios útiles o herramientas.
cam ente e s necesario equipar la MHCN — Todas las operaciones, recorridos o
con los sistemas electrónicos suficientes secuencias de trabajo están controlados
para que puedan recibir órdenes de un por un ordenador.
ordenador. Por este motivo, su aplicación — Las máquinas pueden trabajar en
en la industria e s más lenta que la com­ tres dimensiones, en tres o más ejes.
prensión del control numérico. — No existen plantillas de copiado m e­
El control numérico ha supuesto la au­ cánico, por lo cual pueden establecerse
tomatización de máquinas universales a voluntad los ciclos de trabajo, partiendo
(tornos, fresadoras, etc.) cuya misión es la de una única posición de la pieza. Por tan­
fabricación de pequeñas se n e s o de pie­ to, se eliminan los tiempos muertos de las
zas unitarias. Lejos de disminuir la agili­ preparaciones.
dad de la máquina universal, amplía sus — Se puede trabajar en diversas áreas
posibilidades más allá de lo que podría o zonas, en ciclos alternativos o pendu­
conseguirse con una máquina no auto­ lares, eliminando los tiempos muertos de
matizada. colocación de las piezas.
El CN ofrece muchas expectativas de — El tamaño de la empresa no influye
futuro que con toda seguridad resolverán en la rentabilización de la inversión.
e incorporarán la mayoría de las opera­ — El ciclo de trabajo de la máquina es
ciones necesarias para fabricar cualquier constante con relación al tiempo e inde­
mueble u objeto. pendiente de factores humanos.
96
— Garantía de calidad por la seguridad — Posibilidad de montar a p o s te n o n Máquina con posibilidad d e
en la repetitividad del ciclo. unidades suplementarias de trabajo. Dis­ utilizar cuatro, seis u ocho
— Tiempos de preparación muy b re ­ positivos de trabajo y nuevas herramien­ cabezales, en función del tipo d e
ves, independientemente de la com ple­ tas y útiles de corte. operación. Tiene una amplitud d e
jidad y dificultad de los trabajos. — Alta flexibilidad en la adaptación a cam po d e trabajo d e 2.600 x
1.300 x 250 milímetros.
— Programación de la producción en nuevos proyectos estéticos o de construc­
lotes menores. Reducción del inmovili­ ción, seguridad de disponer en el futuro
zado circulante por este concepto. de un centro de trabajo y posibilidad de
— Reducción del material circulante al seguir las nuevas demandas y tendencias,
d esaparecer los alm acenes y depósitos incluso multisectoriales.
de espera. Recuperación de espacios.
— Reducción o recuperación de mano
de obra,
— Explotación de la máquina en turnos
de producción con personal que no sea
especializado.
— Aumento de la seguridad de los
operarios al disminuir el riesgo de con­
tacto físico.
— Optimización de trabajos, recorridos
y velocidades y sentido de rotación. Pue­
den programarse librem ente o, también,
a voluntad.
— Eliminación de muchas operaciones
Máquina con sistemas d e
de lijado como consecuencia de la cali­
sujeción especial, para p od er
dad de mecanizado y posibilidad de in­ trabajar las piezas p or todas sus
tegrar piezas en la misma puesta. caras. Está pensada para realizar
— Posibilidad de montar a discreción piezas d e pequ eñ o tamaño, como
ejes y dispositivos suplementarios para tiradores o molduras para
fabricar piezas complicadas.
97
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Máquina con control numérico d e


estructura abierta, pensada para
la construcción d e com ponentes
d e todo tipo d e escaleras,
huellas, contrahuellas, zanjas,
rodapiés, etc.

— Posibilidad de obtener piezas y rea­ Máquina d e control numérico d e tipo medio,


lizar trabajos complejos por su calidad-di­ qu e perm ite utilizar distintas herramientas
ficultad. para trabajar en todas ¡as caras d e la misma
— Precisión de trabajo en el límite de pieza, si e s preciso.
0,001 mm.
— Menor coste de adquisición de las eventuales errores en la programación de
herramientas de trabajo que en las má­ la aplicación.
quinas convencionales. — Integración de los sistemas CAD,
— Preparación y calibrado de las he­ CAM y CIM.
rramientas y útiles de trabajo fuera de la — Integración en la gestión de siste­
máquina, con la consiguiente reducción mas de producción JIT. (Se trata de una
de tiempos muertos. forma de entender la producción y el fun­
— Tiempos de elaboración de los pro­ cionamiento. Solamente se d eb e comprar
gramas de trabajo y de los sistemas de o producir lo que se necesita y cuando se
amarre m enores que en la preparación necesita.)
de plantillas de copiado convencionales. Los inconvenientes del control numé­
— Independencia en la programación rico son:
de los centros de mecanizado de la ope­ — Un coste más elevado (sólo aparen­
rativa directa del trabajo en máquina. temente).
— Posibilidad de simulación de la e je ­ — Mayores exigencias de infraestruc­
cutiva fuera del centro de mecanizado, o tura técnica en la em presa (documenta­
en la pantalla del CN, en ciclo de ejes pa­ ción, planos, medidas).
rados, con la garantía de comprobar — Necesidad de formación.

El diseño p or ordenador perm ite


definir todo tipo d e medidas,
para p o d er ser interpretadas por
la máquina.

98
Las m áquinas
e n la manipulación
d e la m adera

Apilado por el sistema d e


ventosas,

— Una dependencia tecnológica del Estructura b2: Máquinas de puente con


exterior. tabla móvil.
— N ecesidad de realizar el análisis Estructura b3: Máquinas de puente
previo con mayor profundidad. (Las so­ móvil.
luciones no siem pre son evidentes.) Estructura b4: Máquinas con tabla bas­
— Posibilidad de rechazo por parte del culante (4 o 5 ejes).
personal más tradicional.
— Proceso de cambio sin retorno.
Las máquinas de control numérico pue­ Elementos de transmisión,
den clasificarse por tipos o características alimentación y apilamiento
de las unidades operadoras y por estruc­
tura, entendida ésta como forma general.
Tipo a l: Máquinas con cabezas en línea En el conjunto de la maquinaria tradi­
paralela. cional existen unos sistemas automáticos
Tipo a2: Máquinas con mandriles mon­ que pretenden obtener, de una forma in­
tados sobre revólver. teligente, el máximo rendimiento de cada
Tipo a3: Máquinas con cambia-utensi­ máquina, por medio de unas máquinas
lios automático. autónomas que cumplan una función in­
Tipo a4: Máquinas con cabeza de 5 termedia o final. Este e s el caso de los
ejes. transfers o máquinas transportables de
Estructura b l: Máquinas abiertas. materiales.
99
forma autónoma máquinas que están di­
señadas para realizar una tarea concreta.
Pueden adaptarse a distintas alturas y
combinarse en longitud según las n ece­
sidades del fabricante. Esto proporciona
una velocidad graduable en el ritmo de
trabajo a fin de establecer con precisión
el ritmo de producción deseado según el
tipo de producto.
Existen transfers que se adaptan a dis­
tintas necesidades y transfers polivalen­
tes que pueden realizar distintas tareas.
Por esta razón, los fabricantes recomien­
dan un estudio previo de las necesidades
para ofrecer el transfer que mejor se
adapte a las necesidades del cliente.

MÁQUINAS DE TRANSPORTE
CON VENTOSAS

Otro de los medios de transporte y su­


ministro de material está configurado por
unas máquinas dotadas de ventosas, que
son cap aces de recoger elementos, sobre
todo de tipo superficial, y depositarlos en
una posición predeterminada, ya sea para
Transporte en d o b le sentido con Esto convierte las distintas funciones realizar otra operación o para depositar­
apiladora automática. de la maquinaria en un ahorro importan­ los formando s to c k s apilables para su pos­
te de esfuerzo humano y, por consiguien­ terior envasado.
te, un ahorro de tiempos intermedios en ­ Esta maquinaria suele disponer de una
tre distintas operaciones. estructura metálica en forma de puente
que, por medio de unas guías, puede rea­
lizar un recorrido predeterminado según
LOS TRANSFERS la función que se d esee realizar.
Estos aparatos son cap aces de trans­
portar y realizar cuantas vueltas sean ne­
Los transfers pretenden, mediante co ­ cesarias en una pieza. Quienes mayor
rreas de transmisión, cadenas o rulos m e­ rendimiento pueden obtener de estas
tálicos, recoger, transportar y entregar máquinas son los fabricantes que dispon­
piezas de una máquina y conducirlas a gan de series constructivas de largo re ­
otra, reduciendo así la mano de obra y corrido, ya que así amortizarán fácilmente
ofreciendo la posibilidad de alimentar de la instalación.

Transfer con rulos y correas para


transporte y cam bio d e sentido
d e las piezas qu e arrastra.

100
Las m áquinas
MÁQUINAS APILADORAS en la manipulación
d e la m adera
Las máquinas apiladoras cumplen unas
funciones similares, pero en fases que
suelen ser terminales.
Estas máquinas suelen tener la misión
de recoger el material o bien el termi­
nado en espera de una nueva fase, al­
macenándolo en orden para ahorrar
movimientos posteriores.
Las dimensiones están en función del
producto. Los fabricantes prefieren defi­
nir primero los productos y posteriormen­
te las máquinas, sobre todo cuando se
trata de máquinas de transporte y apila-
ción de materiales. Máquina para apilar materiales.
Suelen funcionar hidráulicamente, con
aire y con motores eléctricos que les pro­
porcionan la energía necesaria para rea ­ Transporte d e piezas con
lizar sus funciones de alto rendimiento. máquina d e ventosas con aire.
Biblioteca Atrium maquinaria, conocida como portátil, cons­
ALIMENTADORES DE PERFILES tituye una dotación importante para cual­
de la Ebanistería - 3 quier taller que se dedique a la mani­
pulación de la madera.
Existe otro grupo de máquinas que d e ­ Esta maquinaria, que suele constituir la
sempeñan una función similar a las ante­ dotación de quienes se dedican al bri-
riores, aunque por su naturaleza son colaje, realiza a pequeña escala las mis­
especialm ente útiles para alimentar mol- mas operaciones que las máquinas
dureras u otras máquinas. Estas máquinas grandes. También son utilizadas por los
disponen de guías especiales en las que operarios que se dedican a la colocación
se pueden apilar perfiles o molduras y de en obra para solucionar los problemas
ruedas o cintas que garantizan el sumi­ puntuales que pueden presentarse sobre
nistro de material a una máquina de forma la marcha.
autónoma, completando así la gama de Por otra parte, debem os tener en cuen­
autonomía en la alimentación de maqui­ ta que en el proceso productivo existen
naria. Suprimen por completo la mano de fases en el taller que se pueden solucio­
obra y consiguen que la construcción m e­ nar con distintas máquinas portátiles. Este
canizada no sea un problema en sus fases e s el caso de las pulidoras de banda u or­
intermedias. bitales, que constituyen la dotación bási­
Suelen incorporar, además, energía ca de cualquier taller para realizar un
neumática, consiguiendo un abaratamien­ buen pulido de cualquier mobiliario sin
to importante. necesidad de disponer de pulidoras de
El mercado ofrece una variedad im­ gran tamaño.
portante de este tipo de máquinas. Pue­ Por tanto, la amortización de una má­
den acoplarse a fresadoras que resuelven quina está en función del proceso pro­
el moldurado de las piezas con un trans­ ductivo al que esté destinada.
porte constante en cuanto a seguridad y La amplia gama de productos emplea­
velocidad de avance. dos en el sector de la madera ha dado
Las máquinas permiten, además, incor­ lugar a un tipo de materiales acabados en
porar mecanismos de tipo abrasivo para superficie, y, por tanto, no requieren una
realizar las operaciones de lijado de las maquinaria de transformación pero sí de
piezas, consiguiendo un producto a punto acabado. Este es el caso de muchas em ­
de barnizar. presas que se dedican al montaje y co­
locación de distintos muebles. Para estas
em presas es obvio que la maquinaria por­
tátil es la más importante, ya que es ne­
MAQUINARIA PORTÁTIL
PARA LA MADERA cesaria para el montaje.

En el conjunto de maquinaria para la Maquinaria portátil eléctrica


Las máquinas neumáticas son madera existe una amplia gama de ma­
muy útiles en los talleres (página quinaria portátil que por ser poco volu­
siguiente). minosa no es menos importante. Esta Se incluyen en este grupo la mayoría
de máquinas portátiles que se pueden
La maquinaria portátil e s conectar a 220 o 380 V, y que ofrecen un
im prescindible en cualquier amplio abanico de posibilidades que ex­
industria. ponemos a continuación.
Para conocer estas máquinas, haremos
una descripción física de cada una de
ellas, cómo son y cuáles son sus posibili­
dades. Así podremos asignarles unas ta­
reas u operaciones y ayudar a quienes las
desconozcan. También incluimos un pe­
queño apartado sobre las medidas de se­
guridad para su correcto manejo.

CEPILLO

Ha sido diseñado y fabricado para so­


portar trabajos duros y con el máximo ni­
vel de calidad. La carcasa, de una sola
pieza, e s de aluminio. Por tanto, e s una
máquina muy sólida y al mismo tiempo li-
102
103
La maquinaria eléctrica e s muy gera y manejable. Sus 650 a 1.100 W de T ipos d e o p e r a c io n e s
importante en la obra. potencia le permiten resistir los trabajos Ha sido diseñado para rebajar madera,
más exigentes. Está dotado de cuchillas por muy dura que ésta sea, y cualquier
recam biables de metal duro y de doble aglomerado. Su plato garantiza el alinea­
uso. Su peso aproximado oscila entre 3 y do del plano que trabajamos, y además,
6 kg y consta de un plato inferior en dos gracias a una guía metálica, permite rea­
partes que permite la salida de las cu­ lizar planos a 90° o cualquier ángulo siem­
chillas por el centro. pre que contemos con un soporte para la

El cepillo enrasador p u ed e
realizar e l mismo trabajo qu e una
máquina d e mayor tamaño con
un ahorro importante d e
maquinaria.

104
2ESTE^si
Tf-NS&.r

guía. Dispone de un accesorio para su­ grande, en la que podemos apoyarnos en Dotación inprescindible d e
jetarla a un banco de trabajo y utilizarla al un plano lateral. Sus cuchillas sólo tienen cualquier taller d e ebanistería.
revés. Es una máquina imprescindible 55 mm y la máquina en su conjunto pesa
para montadores, ya que permite rebajar unos 8 kg. Ha sido diseñado para realizar
la madera de una forma rápida. unas operaciones muy concretas.
N orm as d e s e g u n d a d T ipos d e o p e r a c io n e s
Esta máquina tiene empuñaduras para Se utiliza para enrasar listones que so­
asirla con ambas manos. Es imprescindi­ brepasan el grosor del tablero al que han
ble manejarla a pulso y bien agarrada. sido encolados, así como para rebajar
Debemos evitar los excesos de confianza, marcos que superan el grosor del tabique
como realizar maniobras con una sola y para casos similares,
mano, y no olvidar que las cuchillas sus­ N orm as d e s e g u n d a d
pendidas en el aire son muy peligrosas. Es aconsejable utilizarlo con plano de
Por ello, cerrarem os el interruptor siem ­ apoyo lateral, situado en la parte derecha
pre que dejem os de usarla. del sentido de trabajo, por lo cual debe
Cuando la máquina se fije boca arriba, tenerse en cuenta el sentido de trabajo
nos aseguraremos de que el protector de la máquina. Esto puede representar un
funciona bien. Siempre es aconsejable pequeño trastorno para los operarios zur­
trabajar con él, ya que su manipulación dos, que deberán manejarla con especial
puede provocar accidentes cuando las cuidado.
cuchillas quedan al aire.

LIJADORA DE BANDA CONTINUA


CEPILLO ENRASADOR
Esta máquina consta de un motor, situa-
Es parecido al anterior, pero está do- do en la parte superior, de 1.000-1.200 W,
tado de una base de apoyo mucho más que transmite una rotación por medio de
105
Biblioteca Atrium correas a un cilindro que soporta la banda ta, porque puede enrollarse por la parte
pulidora de forma perimetral. El cilindro inferior. La máquina d ebe marcar el ritmo
de la Ebanistería - 3 delantero, que se utiliza para tensar la de trabajo y la presión d ebe ser leve,
banda, dispone de una palanca para que porque si se fuerza podemos quemar el
el tensado sea correcto. motor. Antes de enchufarla, debemos
El peso de la máquina oscila entre 6 y comprobar que el interruptor está cerra­
10 kg, y la superficie de lijado es de 175 do, porque de lo contrario la máquina se
x 100 mm. desplazaría por la superficie.
T ipos d e o p e r a c io n e s
Se utiliza principalmente para lijar todo
tipo de maderas. El acabado final está en LIJADORAS ORBITALES
función del grano de la lija utilizado, que
es, en definitiva, el que determina el pu­
lido de la madera. Los granos más grue­ Son lijadoras de poco peso, de 2 a 4 kg,
sos se pueden em plear para rebajar que desempeñan funciones ligeras. Están
madera en poco grosor. Es importante dotadas de un motor que transmite un mo­
pulir siempre en la dirección de la fibra, vimiento orbital a una base rectangular en
porque de lo contrario se rayaría la su­ la que se sujeta la lija con unas pinzas.
perficie. Dispone de una empuñadura con inte­
N orm as d e seg u rid a d rruptor y un puño delantero, con el que
La lija d eb e colocarse siem pre en el se inicia la ruta del pulido. La superficie
sentido que señala la flecha situada en útil de pulido e s de 114 x 230 mm.
el interior de la misma. De lo contrario T ipos d e o p e r a c io n e s
pueden producirse roturas inesperadas. Se emplea, sobre todo, para pulir su­
Aunque no es una máquina muy peligro­ perficies en su fase terminal con lijas de
sa, debem os tener precaución con el ca ­ grano fino que permiten fases de buen
ble de conexión, ya que a veces puede acabado con el barniz. También se utili­
Lijadora esp ecial para acabados enrollarse por debajo de la máquina. Asi­ zan para pulir barnices entre capa y capa.
d e calidad. mismo, evitaremos trabajar con ropa suel­ Como su movimiento es orbital, no nos

106
obliga a seguir ninguna dirección co n cre­ las de base rectangular condicionan el Las m áquinas
ta, pudiendo desplazarla en forma de cir­ trabajo en superficie.
cunferencia. Es aconsejable utilizar lijas N orm as d e s e g u n d a d en la manipulación
de grano fino, porque de lo contrario ra­ Se deben adoptar las mismas precau­ d e la m adera
yaría la superficie de forma irremediable. ciones que con las anteriores en lo que
N orm as d e s e g u n d a d respecta al polvo. Es aconsejable su uti­
No presenta riesgos físicos, pero es lización con aspirador incorporado.
aconsejable utilizar mascarillas, ya que el
polvo que desprende puede provocar
una importante irritación de las mucosas, FRESADORAS PERFILADORAS
sobre todo cuando se trata de maderas
tropicales tóxicas.
Son máquinas portátiles para trabajar a
pulso o con plantillas. Constan de un po­
tente motor que les imprime una veloci­
LIJADORAS ROTORBITALES
dad en vacío de 22.000 r.p.m., lo cual
permite incorporar distintos tipos de fre­
Muy variadas en cuanto a la forma, las sas para realizar operaciones diversas. Su
lijadoras rotorbitales se diferencian de las peso oscila entre 2,5 y 4 kg y se pueden
orbitales por su base, que es circular, y asir según tipo cilindro o con empuña­
por su menor peso. Su órbita de giro es duras. Tienen una superficie graduable
de 8 mm y el diámetro útil de trabajo, de en profundidad y un mandril de agarre
150 mm. Suelen disponer de toma de as­ del fresín.
piración para el polvo. T ipos d e o p e r a c io n e s
T ipos d e o p e r a c io n e s Se pueden realizar diversas operacio­
Son similares a las de las orbitales, pero nes, entre las que ca b e destacar: incor­
por su forma redonda pueden introducir­ poración de fresa de rebaje para rebajar Estas lijadoras son muy útiles en
se en ángulos muy estrechos y se puede estratificados que sobresalen en los can- lugares donde las normales
trabajar a pulso con ellas, mientras que tos aplacados; realización de galces en difícilmente pu eden acceder.

107
Una d e las máquinas más ventanas gracias a la guía de apoyo; cons­ de fresas con agarre central mediante
polivalentes gracias a la variedad trucción de molduras en perfiles; rea­ agujero. Por esta razón están especial­
d e fresines. lización de entalladuras para cerraduras mente indicadas para realizar encastes
de puertas; colocación de pernos y bi­ para laminillas, que cumplirán la función
sagras, etc. Existe una amplia variedad de de espigas postizas formando una unión
plantillas, entre las que ca b e destacar las sólida y segura. Siempre deben utilizarse
que se utilizan para realizar colas de mi­ con una plantilla que permita realizar el
lano para cajones. encaste exacto en el lugar adecuado. Por
N orm as d e s e g u n d a d tanto, se pueden efectuar ranuras en cual­
Puesto que con esta máquina se trabaja quier dirección, pudiéndose utilizar como
a pulso, es importante sujetarla con las cortadores radiales de poca profundidad.
dos manos. Las fresas deberán estar cu­ Las fresas estándares suelen tener 100 x
biertas con protectores para evitar cual­ 3,97 mm de grosor y un paso interior de
quier posible agresión. La sujeción de las 22 mm para sujetarlas al eje.
fresas d ebe ser correcta, comprobando N orm as d e seg u rid a d
siem pre que están bien sujetas al e je de Puede ser muy peligrosa si no se utiliza
rotación. Prestaremos especial atención con protectores. Las guías de apoyo de­
al trabajo en maderas duras o con nudos, ben estar bien sujetas y es imprescindi­
así como a los trabajos a contratesta. ble sujetar firmemente las tablas.

FRESADORAS ENSAMBLADORAS SIERRAS CIRCULARES

Son unas máquinas muy similares a las Consisten en una sierra, con un diá­
anteriores, que permiten la incorporación metro de 180 a 235 mm y un espesor de

Plantillas esp eciales para la


colocación d e herrajes.

108
Las máquinas
en la m anipulación
d e la m adera

Sierra circular portátil.

2 a 3,5 mm de corte, unida a un motor que medida que se produce el corte. El pro­
le imprime una rotación de 4.500 r.p.m. en tector es la única garantía de seguridad
vacío. Su potencia oscila entre 1.000 y para proteger la zona del disco que que­
1.700 W y su peso, entre 5 y 8 kg. Lleva da al descubierto.
incorporadas unas guías metálicas que fa­ Cuando se ha de realizar un corte muy
cilitan los cortes a 90° o con inclinación. profundo, es aconsejable hacerlo en dos
T ipos d e o p e r a c io n e s pasadas, puesto que el paso de la ma­
Pueden realizar operaciones de corte dera puede provocar un retroceso en la
de maderas macizas y tableros. Es acon­ máquina.
sejable utilizar una sierra con dientes de La manipulación de esta máquina exige
metal duro para cortar tableros melamí- del operario fuerza y destreza, por lo cual
nicos con cierta precisión. Pueden utili­ e s aconsejable practicar previamente
zarse en cualquier tipo de situación y con cortes de poca profundidad.
preferentem ente en aquellas en que los
tableros son difíciles de manejar a causa
de su tamaño, ya que permiten realizar TRONZADORAS PORTÁTILES
unos cortes que subdividen y facilitan las DE SOBREBANCO
maniobras en espacios reducidos.
Si los operarios tienen la suficiente d es­
treza, pueden realizar trabajos más finos, Se trata de unas máquinas que más que
como galces para marcos en dos pasadas. portátiles son de sobrebanco. Su peso os­
Esta sierra permite graduar el ángulo y la cila entre 15 y 32 kg, y disponen de una
profundidad de corte. plataforma que sujeta, por medio de un
N orm as d e s e g u rid a d eje, el motor con el disco, de modo que
Los protectores están equipados con con la empuñadura presionamos el inte­
unos muelles que facilitan su abertura a rruptor y abatimos el disco para realizar

Detalle d e distintos tipos d e


cortes.

109
Tronzadora qu e p u ed e cortar por el corte. El e je puede moverse en ángulos En la modalidad de disco libre por su
la parte inferior y p or la superior. de 25°-90° y pueden alcanzar 5.000 r.p.m. parte superior es muy utilizada para di­
con unos discos de 250 a 300 mm, lo cual vidir tablones en listones de todo tipo,
permite un corte útil de hasta 22 cm en el gracias a una guía que permite obtener
radio máximo. Existen varios modelos, anchos exactos.
siendo los más polivalentes los que se N orm as d e seg u rid a d
pueden utilizar fijándolos por la parte su­ Registra un alto índice de accidentes
perior, además de los abatidles. laborales debido al exceso de confianza.
T ipos d e o p e r a c io n e s El tamaño del disco y las altas velocida­
Es una máquina imprescindible para des suelen dar más de un susto a los ope­
realizar cortes de precisión a cualquier rarios.
ángulo y una herramienta habitual en ta­ En primer lugar, debem os sujetar la
lleres de ebanistería, carpintería y dota­ máquina al banco que le sirve de apoyo
ciones de obras. Se utiliza para cortar con unos tornillos de cabeza cuadrada, a
largos con precisión y ángulos a 45° para fin de evitar un posible vuelco cuando
distintas uniones. El corte es muy limpio manipulemos tablones de escuadrías con­
y las m aderas siem pre ajustan, cualida­ siderables.
des que se deben a las altas revoluciones En segundo lugar, no debem os sacar
de esta máquina. nunca el protector, que se encalla con
110'
Las m áquinas
en la manipulación
d e la m adera

Detalles d e operaciones.

frecuencia y no suele arreglarse. Y, por


último, es aconsejable no acercarse mu­ APLACADORAS DE CANTOS
cho para cortar pequeñas molduras, a fin PORTÁTILES
de mantener siem pre los dedos lo más
apartados posible del disco. En aquellos Estas máquinas, que tan sólo pesan 3 ki­
casos en los que no sea posible por el ta­ los, tienen forma de taladro con una re ­
maño de la pieza, será conveniente mon­ sistencia interior que puede alcanzar los
tar alguna plantilla que nos ofrezca segu­ 525 °C. Disponen de un rodillo y un d e­
ridad. Otro sistema para solucionar este pósito delantero con un almacén superior
problema consiste en sujetar la pieza con de cinta para encolar de PVC con preen-
un pequeño gato a la guía de soporte. colado. Son sencillas pero muy eficaces.

Máquina para encolar cantos.

111
Biblioteca Atrium de cantos manual o con el canto de un
simple formón.
de la Ebanistería - 3 N orm as d e s e g u n d a d
Por su sencillez no presenta ningún
riesgo.

SIERRA DE CALAR

Consiste en una sierra de vaivén que


puede cortar hasta una profundidad de 50
milímetros. Dispone de un mango con in­
terruptor, tiene una potencia de 500 W y
un peso de 2,5 a 3 kg, lo cual la convierte
en una máquina ligera y de fácil manejo.
Aplacadora d e cintas manual. Está relacionada con una amplia variedad
de sierras de vaivén, que, según el tipo,
pueden cortar diversos materiales. Dis­
pone de una base movible que permite
realizar cortes con inclinaciones.
T ipos d e o p e r a c io n e s
Es muy utilizada para cortar diversas
piezas de diferente grosor, pero es muy
útil para cortar formas circulares de dis­
tintos diámetros, para colocar focos, con­
tornear siluetas, etc. Destaca por ser muy
empleada en numerosas actividades.
N orm as d e s e g u n d a d
No es una máquina muy peligrosa, pero
d eb e ser utilizada con precaución, ya que
la sierra carece de protectores.

TALADROS PORTÁTILES

Son una de las máquinas más conocidas


del mercado. Constan de un puño donde
está instalado un motor más o menos po­
tente y un mandril para sujetar la broca.
Especialmente singulares son los taladros
con un percutor para taladrar hormigón
y con graduación de velocidades para in­
corporar desde brocas especiales para
hierro hasta adaptadores para utilizarlos
como atornilladores. Existe una gran va­
riedad de formas y tamaños en el mer­
cado. Destacan los adaptadores, que los
Sierras d e calar con funciones convierten en estáticos de sobrebanco
muy variadas. para realizar taladros de precisión.
Tipos d e o p e r a c io n e s
T ipos d e o p e r a c io n e s Se pueden utilizar para hacer diversos
Admiten cintas de hasta 50 mm de an­ agujeros y taladrar distintos materiales,
cho y sólo se utilizan para aplacar cantos desde madera hasta hierro pasando por
de PVC en los distintos anchos com ercia­ el hormigón. Sus aplicaciones suelen e s­
les y chapas de madera. La introducción tar vinculadas a los agujeros, aunque al­
de los paneles melamínicos permite par­ gunas marcas com erciales han logrado,
tir de unas caras acabadas en superficie, por medio de adaptadores, transformar­
a las que únicamente se ha de pegar un los en tornos para tallar la madera,
canto. Estas máquinas facilitan de forma N orm as d e s e g u n d a d
sencilla esta operación. Sólo tienen un in­ Por tratarse de una herramienta que
conveniente: no refunden las rebabas so­ trabaja con una broca sin protección, hay
brantes y por ello se ha de realizar una que tener en cuenta que siempre existe
segunda operación con una perfiladora un riesgo.
112
Las m áquinas
en la m anipulación
d e la m ad era

Los taladros con batería


proporcionan una gran autonomía
al operario.

La presión de trabajo suele oscilar al­


rededor de 8 y 15 atmósferas, depen­
Maquinaria portátil neumática
diendo de la máquina y la tarea que haya
que realizar. Las potencias del motor os­
En el grupo de la maquinaria portátil cilan entre 2 y 10 C.V., dependiendo del
para trabajar la madera, también existe la recorrido de la instalación y de las má­
posibilidad de encontrar un pequeño sur­ quinas, que deben trabajar de forma
tido que tiene especial interés para las simultánea, Las dimensiones de los apa­
cadenas de montaje. ratos son muy variadas, pero los pesos to­
Estas aplicaciones requieren la insta­ tales se sitúan entre 56 y 190 kg.
lación de com presores para utilizar el
aire como energía motriz. La mayoría de
los talleres disponen de com presor y, en CLAVADORAS Y GRAPADORAS
muchos casos, de instalación de tuberías NEUMÁTICAS
para conectar el aire comprimido.

Son quizás una de las máquinas más uti­


lizadas en este tipo de instalación. Su am­
COMPRESORES
plia variedad está en función del tipo de Taladro para todo tipo d e
grapa o clavo que deben insertar en la operaciones.
Los com presores constan de las si­ madera. Las más corrientes suelen pesar
guientes partes: entrada de aire; filtro de entre 1 y 3 kg. Todas están provistas de
aspiración; bloque compresor; refrige­ un peine donde se colocan las grapas,
rador final; motor eléctrico; cuadro de de un gatillo para disparar y de un dis­
maniobra; presóstato; salida del aire positivo de seguridad para clavar. Las
comprimido. grapas y los clavos suelen variar en m e­
En la actualidad, estos equipos tienen didas de 2 mm, siendo las más corrientes
la ventaja de estar insonorizados, lo cual las de 6,9,10,12, hasta 50 mm de longitud.
supone una menor contaminación am­ T ipos d e o p e r a c io n e s
biental. Las funciones propias de las clavadoras
Las características técnicas d e los com ­ o grapadoras suelen ser siem pre las mis­
presores son muy variadas. D estacare­ mas. P ertenecen a series de montajes
mos los siguientes aspectos: que suelen estar relacionadas con la

Esquema d e funcionamiento
d e un compresor.

O y
Filtro
-

- * ---------------- W
□ o
D
C om pre sor Depósito de aire Secador

113
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Clavadora neumática.

En la página siguiente, abajo, construcción de mobiliario pequeño, que precaución al realizar estas operaciones;
esquem a d el funcionamiento d e necesita unas plantillas para su rápido e s aconsejable no apoyar nunca el dis­
una pulidora neumática con montaje y que las grapadoras suelen re ­ positivo sobre una pierna o cualquier par­
aspirador en el mismo conducto. solver de manera rápida y eficaz. Tam­ te del cuerpo, ya que es la única posibili­
bién son muy utilizadas para construir dad de provocar un accidente.
armazones que más tarde son aplacados
con tableros contrachapados.
N orm as d e s e g u n d a d PULIDORAS VIBRATORIAS
Estas máquinas son muy peligrosas NEUMÁTICAS
cuando disponen de un percutor que dis­
para las grapas y clavos. Este disparador
sólo funciona apoyando el dispositivo de Son máquinas de pequeño tamaño que
seguridad sobre un plano duro, por lo que se utilizan para pulir superficies como
e s prácticam ente imposible disparar sin si se tratara de pulidoras orbitales, pero
presionar el dispositivo. Debem os tener que funcionan neumáticamente. Estas má-

Clavadoras para insertar clavos y


grapas.

114
quinas tienen la ventaja de ofrecer un alto Las m áquinas
rendimiento y no estropearse nunca, por­
que su mecanismo es muy sencillo. Las e n la manipulación
principales diferencias con las máquinas d e la m adera
pulidoras normales son su poco peso y su
interruptor, que se acciona por medio de
una plataforma en la parte superior de la
empuñadura, lo cual facilita su acciona­ Pulidoras neumáticas d e alto
miento. rendimiento.

115
Biblioteca Atrium
de la Ebanistería - 3

Los destornilladores cada vez


son m ás utilizados en todo tipo
d e montajes.

T ipos d e o p e r a c io n e s utilizan en las cadenas de montaje donde


Pulido y acabado en fase terminal. Se esta operación es importante. Están pro­
puede colocar cualquier lija de forma vistos de un mandril en su parte inferior
Detalle d e la utilidad d e los rectangular. que permite cambiar cualquier tipo de
destornilladores. Son máquinas diseñadas para trata­ tornillo.
miento superficial. Nunca deben utilizar­ Recientem ente han sido desplazados
se para rebajar la madera. por los destornilladores con baterías. Sus
N orm as d e seg u rid a d características físicas les confieren lige­
No presentan ningún riesgo, ya que el reza por su poco peso y suelen ser cilin­
máximo peligro que pueden provocar es dricos para facilitar su manejo.
el ro ce con la lija. Tipos d e o p e r a c io n e s
Cadenas de montaje que disponen de
tomas de aire. Están exclusivamente di­
señados para atornillar y desatornillar.
DESTORNILLADORES NEUMÁTICOS
Teniendo en cuenta que son muy nume­
rosos los m uebles que están resueltos en
Son atornilladores o destornilladores su fase de montaje con tornillos alien, son
según el sentido de rotación variable. Se un tipo de herramienta muy útil.

116
Agradecemos la ayuda que para la ilustración de esta obra
nos ha sido prestada gentilmente
por las siguientes personas y entidades:

A. Costa s.p.a.
ARTESANO
Balz
BERMAQ
Be van Funnell
Blum
Bütfering
CADO CONTRACT, S.L.
Cape, S.A.
CASADEI MACCHINE
CASATI
Cattinair Ibérica, S.A.
Celmak
Constans
Costruzioni meccaniche
CMS
CORGRAP, S.A.
Curvatura Valenciana
DYMSA
Eduardo Alegrí
Eduardo Terrez
EGURKO S. Coop.
Eicon Ibérica
Félix Frías Ortiz
Ferruz, S.L.
Festo-Pneumatic, S.A.
Giny
Habitat
Hansen
Haro Parkets
Hoffmann GmbH
HOLZMA
Homag España, S.A.
IKITOS
INDAUX
Intorex, S.A.
Josep M a Cubí Alibés
Kitchen Door, S.A.
MACHAZZA
M.K. IMPIANTI
MARMOLUX DE ITALIA, S.A.
Marzani Macchme
OMEGA
OMGA
Orma Macchme
Parquets Catalans
Reichengacher
RYE
SIMIMPIANTI
Tecno Air Pint, S.L.
TECNO MAK EXPAÑA, S.A.
Tormadex, S.A.
TSN Machines
Urpe, S.A.
Verdú Ind., S.L.
Victoria Select, Int., S.L.
Virutex
i

OCEANO/CENTRUM

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