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UNIVERSIDAD TECNOLOGICA

DE LOS ANDES

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

TEMA : MILAGRO CHILENO

CURSO : ECONOMIA

DOCENTE : CARLOS YUPANQUI MARIN

INTEGRANTES:
 WILMER SANCHEZ ROBLES
 CRIS NOHELIA MAMANI DONAIRES
 LEYDI HUARCAYA CACERES
 KEVIN JOSE FARROÑAN PUNIL
 CARLA INGRID GUERRA ALARCON
 REYNALDO CHOQUE BENITES

ABANCAY –APURIMAC
2018

1
DEDICATORIA

Dedicamos a nuestros padres por el apoyo


incondicional que nos brindan

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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN........................................................................................................ 4

MILAGROS DE CHILE ............................................................................................... 5

1.1. Historia .......................................................................................................... 5

1.2. Nacimiento, auge y caída .............................................................................. 6

1.3. El segundo milagro ........................................................................................ 8

1.4. Valoraciones .................................................................................................. 9

1.5. Causas de la recuperación de Alemania y Japón después de la segunda


guerra mundial ...................................................................................................... 10

CONCLUSIONES ..................................................................................................... 13

BIBLIOGRAFIA......................................................................................................... 14

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INTRODUCCIÓN

No hay dudas de que Chile se convirtió en el país más exitoso de Latinoamérica, con
un crecimiento anual promedio desde 1985 del 6% y con una economía basada en la
apertura al mundo que le permite negociar con los mercados más importantes. Los
aciertos de la Concertación que gobierna al país son muchos, logros que están muy
lejos de alcanzar la Argentina porque parten de un proyecto de país diferente, entre
otros motivos, por la obsesión del kirchnerismo de mirar hacia el pasado, cuando en
Chile solo piensan en el futuro. El presidente chileno, Ricardo Lagos, visitó la
Argentina en noviembre de 2003 y se reunió con el presidente Néstor Kirchner y su
esposa, Cristina Fernández de Kirchner, en el Glaciar Perito Moreno. Hoy, se puede
decir que fue sólo un encuentro protocolar en los primeros meses del gobierno de
Frente para la Victoria, porque el camino que se eligió denota día a día que está muy
lejos de parecerse al país trasandino.

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MILAGROS DE CHILE

1.1. Historia

Tasa de crecimiento económico del PIB en Chile (naranja) y en América del


Sur (azul) entre 1971 y 2007.
El «milagro de Chile» es una expresión acuñada por el economista
estadounidense Milton Friedman para describir las reformas
de liberalización económica que experimentó Chile durante la dictadura
militar liderada por el general Augusto Pinochet entre 1973 y 1990, las cuales
facilitaron el crecimiento macroeconómico del país tras la crisis económica que
se vivió bajo el gobierno del presidente socialista Salvador Allende. La frase
pretende evocar un paralelo con el «milagro económico alemán», referido a la
rápida recuperación económica de Alemania Occidental después de
la Segunda Guerra Mundial.
Estas reformas responden fundamentalmente a la implantación de
una economía de libre mercado, caracterizada principalmente por drásticas
reducciones del gasto público y de la oferta monetaria, privatización de las
empresas estatales, eliminación de obstáculos para la libre empresa, reducción
del proteccionismo arancelario y fomento de la inversión extranjera.
Actualmente, aunque con algunas variaciones, este modelo se sigue utilizando.
Este modelo ha producido un crecimiento del Producto Nacional Bruto en un
40% (en dólares de 2005), y un crecimiento anual promedio del 5% entre los
años 2000 y 2010.23 Por contraparte, Chile está dentro de las 20 naciones
más desiguales del mundo.4 En las últimas décadas la pobreza ha disminuido
si se toma el período 1990-2013 desde un 68,0% a un 14,4% según la Nueva
Medida de cálculo, mientras que según la Medida Tradicional se reduce desde
un 38,6% a 7,8%.567 Según un informe oficial de la OCDE, en 2018 Chile lidera
el indice de movilidad social.8 En los últimos años, investigaciones realizadas
por el profesor Claudio Sapelli de la Pontificia Universidad Católica de Chile,
confirman que ha aumentado la movilidad social y que la desigualdad en el país
ha ido reduciéndose a elevadas tasas con el paso del tiempo. Ejemplo de ello
es la reducción del coeficiente de Gini promedio de todos los chilenos el período
2000-2013, que bajó de 0,58 a 0,50 puntos

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1.2. Nacimiento, auge y caída

La llegada al poder de la Junta Militar tras el golpe de Estado de 1973 que


derrocó al gobierno de Allende, se encontró con un Chile en una situación
económica grave, que si bien tenía el desempleo controlado (4,6 %),
presentaba altas tasas de pobreza.
El objetivo de la Junta Militar era terminar al gobierno socialista, pero no
implantar el liberalismo. Muchas de las medidas de la dictadura fueron
típicamente intervencionistas y un gasto público elevado debido a la
cultura militar de los dirigentes, lo que condujo a mantener malos índices
económicos.[cita requerida] Para tratar de enderezar el rumbo económico, la
dictadura militar confió el manejo económico a unos jóvenes egresados de
economía en la Universidad Católica de Chile, la mayoría con postgrado en
la Universidad de Chicago, universidad con quien había un convenio de
colaboración y becas para estudiar allí. De aquí vendría el apelativo por el que
fueron conocidos, los Chicago Boys. Estos venían de Estados Unidos trayendo
la idea del “monetarismo”, originada a partir de la economía neoclásica. El plan
económico de los Chicago Boys consistió en una economía no regulada,
abierta al mundo, con un Estado pequeño y subsidiario, de riguroso equilibrio
fiscal (limitar el gasto público y la burocracia), y el funcionamiento libre del
mercado. Sus ideas estaban influenciadas por las de Milton Friedman y otros
exponentes del liberalismo económico, rivales del keynesianismo, que
influyeron a los jóvenes durante su estancia en Chicago.
Su primera intervención en el gobierno sería en la ODEPLAN (Oficina de
Planificación Nacional), en donde plasmaron sus ideas económicas en un
documento conocido como “El Ladrillo”, un breviario de la aplicación de sus
ideas a Chile. La Armada de Chile, que era la encargada del área económica
dentro de la Junta Militar, se empezó a orientar por este texto, pidiendo asesoría
a los Chicago Boys. Hasta entonces, el Régimen había empleado métodos
económicos tradicionales, que no prosperaron: La inflación continuaba en torno
al 300 %, el gasto público seguía alto y el precio del cobre se desplomaba a la
baja. En abril de 1974 la inflación había alcanzado un 746,2 %.
Para convencer a Augusto Pinochet (Jefe de la Junta Militar) de sus ideas,
llevaron a Chile a Milton Friedman. Friedman se reunió con Pinochet el 21 de

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abril de 1975 y en una corta charla de 45 minutos le dio sus propuestas para
enfrentar la crisis económica.

Finalmente la Junta Militar se inclinó por la opinión de los Chicago Boys y se


aplicó el tratamiento de shock, que según Friedman tendría drásticos
problemas en un inicio pero con el paso del tiempo encauzaría la economía una
vez corregidos los desequilibrios. Esto se llevó a cabo aún en oposición a la
opinión de los economistas clásicos.
Los Chicago Boys ingresaron al gobierno en 1975, como parte del tratamiento
de choque, haciéndose cargo del Ministerio de Hacienda (Jorge Cauas), del
Ministerio de Economía (Sergio de Castro, líder de los Chicago Boys), y del
Banco Central de Chile (Pablo Barahona).

Los efectos iniciales en la economía chilena fueron graves. El PGB cayó en un


12 %, la tasa de desempleo creció hasta el 16,5 %, y el valor de las
exportaciones se redujo en un 40 %. Pero el sistema se empezó a afianzar a
partir de 1977, iniciándose lo que se ha llamado el "boom", con cifras positivas
en muchos ámbitos, pero con una constante alta tasa de desempleo, de 17-
15 %, debido entre otras cosas, a los despidos masivos de empleados públicos,
de funcionarios de las empresas privatizadas y la pérdida de empleo en los
sectores manufacturero y exportador debido a las políticas cambiarías y de
apertura de la economía.

El "boom" duraría hasta la crisis económica de 1982, fuertemente influida por


la recesión mundial de 1980 y que formó parte de la crisis de la deuda
latinoamericana que provocaron un alza en tasas de interés y dificultades para
acceder a nuevo crédito, debilitamiento de actividad real y una caída de
términos de intercambio (el cobre tuvo una abrupta caída de precio a inicios de
1980) Chile quedó desprotegido a esta crisis internacional por su excesiva
dependencia del mercado externo, el excesivo endeudamiento privado (el
crédito doméstico subió de 25 %, en 1976, al 64% del PIB en 1982) y la fijación
del dólar (switch a tipo de cambio fijo) lo que provocó una de las crisis más
profundas que afectaran a la nación en conjunto a la de 1930 y la de principios
de los años setenta. Esto provocó una caída del PIB de un 13,6 % (la caída

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más alta registrada por Chile desde la crisis de 1929), un notable incremento
del desempleo con tasas en torno al 20 % por varios años y la quiebra e
intervención de numerosos bancos e instituciones financieras (fue intervenido
el 60 % del mercado del crédito). En un contexto de falta de libertades civiles y
de reiteradas violaciones de los derechos humanos, la mala situación
económica gatilló las protestas callejeras contra la dictadura militar, que se
extendieron con mayor o menor intensidad hasta fines de su mandato. Para
1982, industria se paralizó, las pensiones privadas se quedaron sin valor, la
moneda desfalleció. Las protestas y las huelgas de una población forzaron a
Pinochet a invertir curso. Renuente, el general restauró el salario mínimo y el
derecho de negociación de los sindicatos. Pinochet autorizó un programa para
crear 500 000 empleos.

1.3. El segundo milagro

Ante la llegada de la crisis, el Régimen de Pinochet abandonó


momentáneamente varias ideas de los Chicago Boys, aplicando medidas de
tipo keynesiano. Sin embargo, pasada la parte más cruda de la crisis, volvió al
sistema neoclásico con el nuevo ministro de hacienda, Hernán Büchi en 1985.
Para conseguir la reactivación, Büchi tomó las siguientes medidas:
 Fuerte reducción del gasto en el sector público, con medidas como
rebajar el gasto social y las jubilaciones.
 Política de devaluación del peso en función del dólar muy fuerte, que
sobrepasasen la inflación. De esta manera, con el dólar alto, se
favorecían las exportaciones y se restringían las importaciones.
 Privatizaciones de las empresas que seguían siendo estatales:
empresas del acero (CAP), eléctricas (Enersis, Endesa),
comunicaciones (Entel, CTC), azúcar (IANSA), LAN Chile, Laboratorio
Chile y otras.
 Privatización de los bancos intervenidos por el gobierno durante la crisis.
 Control de las tasas de interés por el Banco Central y ya no por el
mercado.
 Descenso controlado de los aranceles.
El resultado de su gestión fue el retorno al liberalismo económico que
implantaron los Chicago Boys, pero de una forma mucho más controlada sin el

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ahínco y urgencia que le imprimieron sus antecesores y un crecimiento
económico que llevaría a Chile a duplicar su PGB en el lapso de diez años.
Dichas privatizaciones, sin embargo, se realizaron fuera de toda fiscalización,
sin bases de licitación y bajo una completa falta de transparencia, lo cual
provocó un gran perjuicio económico a los intereses del país, en lo que la
periodista María Olivia Monckeberg denominó "El saqueo de los grupos
económicos al Estado chileno".Se estima que en dichas operaciones el Estado
chileno perdió el equivalente a 2 mil 223 millones de dólares, de hecho según
la contraloría General de la República solo la privatización de CAP significó
pérdidas para el Estado de 706 millones de dólares, y la de ENDESA 811,5
millones. Entre los principales beneficiarios de estas operaciones se
encuentran el entonces yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou, Roberto De
Andraca, José Yuraszeck, los grupos de Hurtado Vicuña, Fernández León y el
grupo Pentade Carlos Alberto Délano.

1.4. Valoraciones

Por una parte, los partidarios del punto de vista de Friedman argumentan que
la situación actual de la economía chilena reivindica sus teorías, pues
consideran que la firma de acuerdos de libre comercio con Estados
Unidos, Canadá, China, Corea del Sur, y la Unión Europea evidenciaría un
mayor desarrollo económico en comparación al resto de los países
latinoamericanos. En la misma nota, también remarcan la membresía chilena
en foros como la APEC y la OCDE. Durante el desarrollo de los años
1980 y 1990 se extendió este sistema por el mundo, primero por gobiernos
conservadores como los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, pero
después de la caída del comunismo sería adoptado por la mayor parte del
mundo, incluidos los gobiernos socialdemócratas o socialistas renovados. El
analista liberal Daniel Alciro lo ha calificado de "falso milagro", entendiendo que
el período en general llevó al atraso económico del país y a una dependencia
excesiva sobre la producción primaría de minerales, al respecto Alciro afirmó.
Las críticas incluyen argumentos políticos, económicos e incluso históricos.
Respecto a los argumentos políticos, el principal alude fundamentalmente a la
naturaleza ilegal e ilegítima de la dictadura militar, independientemente de sus
logros económicos. Se señala que el golpe de Estado que derrocó al

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presidente Salvador Allende, dio inicio a un régimen que fue responsable de
violaciones a los derechos humanos, por medio de las cuales se mantenía
vigente su política económica.

Los argumentos económicos se centran en señalar que la dictadura militar


significó un enorme aumento de las desigualdades sociales. Por una parte, las
privatizaciones beneficiaron a los partidarios del gobierno (mercantilismo
empresarial), al tiempo que la prohibición de los sindicatos impidió a los
trabajadores reclamar mejoras en sus condiciones económicas. Como ejemplo,
se cita que la tasa de desempleo pasó de 4,3%en 1973, al 22% en 1983 debido
a la baja de empleados públicos. Al mismo tiempo, los salarios en términos
reales (no nominales, sino contemplando la inflación del periodo) perdieron un
40% de su valor. Un ejemplo de las desigualdades es que las cuatro familias
más ricas en Chile tienen una riqueza equivalente al 20 por ciento de lo que
produce el país al año (PIB).23 También se suele señalar la grave crisis que
azotó el país entre 1982 y 1983 y que motivó a que el FMI tuviese que acudir
en auxilio de la economía chilena, al mismo tiempo que el Banco
Central tuviese que ejecutar una operación de salvataje de la banca privada;
sin embargo, esta versión ignora los graves efectos que tuvo en Chile la crisis
internacional de 1982. En 1982 y 1983, el PIB cayó 19%.

1.5. Causas de la recuperación de Alemania y Japón después de la segunda


guerra mundial

El calificativo que mejor define la espectacular transformación de los dos


grandes derrotados de la Segunda Guerra Mundial: Alemania y Japón es
“milagro”. Esta es la historia de los destinos paralelos de dos potencias
económicas mundiales, 70 años después de su rendición.
1945, año cero: los dos países están arruinados, devastados por un conflicto
de una violencia sin precedentes.
En Japón, una cuarta parte de la riqueza nacional (Producto Nacional Bruto) de
antes de la guerra se evaporó. Sin embargo, el archipiélago logró erigirse en
apenas 25 años al rango de segunda economía mundial, con un crecimiento
promedio del 9% anual entre 1955 y 1973.

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Al “Odorokubeki Nihon” (Sorprendente Japón), según el titular de un artículo de
1962, respondió el “Wirtschaftswunder” (Milagro Económico) de Alemania que,
todavía más rápido, se colocó detrás de Estados Unidos desde finales de los
años 1950.
En la inmediata posguerra, los Aliados atajaron las capacidades industriales
alemanas, concentradas en la cuenca del Ruhr, mediante, por ejemplo, el
desmembramiento de la empresa IG Farben, que fabricó el gas Zyklon B
utilizado en los campos de exterminio nazis. En Japón, a través del general
Douglas MacArthur, el ocupante estadounidense también desmanteló grandes
conglomerados (“zaibatsu”).
Pero esta política pronto se flexibilizó en el contexto de la Guerra Fría, cuando
se dio prioridad al fortalecimiento económico para contrarrestar la “amenaza
comunista”.
En 1948, estadounidenses, británicos y franceses introdujeron el marco alemán
en las tres zonas alemanas bajo su control, y empezaron a luchar contra la
inflación. Lo mismo ocurrió en Japón, bajo la batuta del banquero Joseph
Dodge, se volvió más estricto.
La ayuda financiera masiva de los ocupantes tuvo un papel decisivo bajo la
forma del plan Marshall en Europa, un gigantesco programa de $13,000
millones, mayoritariamente donaciones.
La muy joven República Federal de Alemania, antigua Alemania occidental,
fundada en 1949, recibió unos $1,500 millones. La República Democrática de
Alemania, satélite de la Unión Soviética fundada el mismo año, no se benefició
porque Stalin rechazó la ayuda estadounidense.
Esta masa “considerable de dinero desencadenó la reconstrucción económica”
de la RFA, aunque no fue más que un “factor entre otros”, explica Arnd
Bauerkämper, profesor de Historia en la Universidad Libre de Berlín.
El profesor cita la potencia industrial del país (automóvil, química, electrónica)
y la “cantera de mano de obra” que constituyen los 13 millones de alemanes
expulsados después de la guerra de los territorios de Europa Oriental. La
condonación del 60% de la deuda alemana en 1953 en Londres también
contribuyó a sacar el país del marasmo.
Durante los “Treinta Gloriosos” (1946-1975), el modelo de economía social de
mercado impulsado por el canciller conservador Konrad Adenauer y su ministro

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de Economía y sucesor Ludwig Erhard dio a la RFA un periodo casi
ininterrumpido de abundancia y de prosperidad (el crecimiento rondaba el 7%
anual, el desempleo cayó del 11% en 1950 al 0.7% en 1965) hasta la crisis
petrolera de 1973.
El repunte japonés es casi igual de prodigioso, pero “contrariamente a
Alemania, dividida entre cuatro aliados, Japón construyó su recuperación bajo
la tutela única de Estados Unidos”, que “asume la responsabilidad de su
seguridad”, relata Tag Murphy en una obra reciente titulado Japan and the
Shackles of the past (Oxford University Press).
El país se recuperó a pulso, aunque la guerra de Corea entre 1950 y 1953 dio
un impulso beneficioso a las empresas niponas con una sobreabundancia de
pedidos estadounidenses.
En 1956, cuatro años después de la salida de Estados Unidos de su territorio,
el gobierno japonés publicó un libro blanco sobre la economía en el que
animaba a la población a movilizarse, acabar con los lamentos y ponerse a
trabajar.
El visionario ministerio de Comercio e Industria (Miti) convenció a los bancos y
las empresas, “instituciones parecidas a una familia, tribu o fundación religiosa”,
muy solidarias. Es cierto en relación a los exconglomerados (Mitsubishi Heavy,
Sumitomo…), algunas empresas más pequeñas creadas antes de la guerra
como Toyota o Matsushita (hoy Panasonic) o nuevas firmas movidas por
capitanes de industria (Sony, Honda).
“Los empresarios deseaban invertir e innovar, estaban dispuestos a asumir
riesgos con la sensación de que, por fin, había llegado su hora después de esos
largos años de guerra”, subraya Ivan Tselichtchev, profesor de Economía en la
Universidad de Gestión de Niigata (noroeste).
Y destaca un contexto propicio (la preparación de los Juegos Olímpicos de
Tokio-1964) y “un capital humano sumamente favorable” formado por
trabajadores motivados, disciplinados y deseosos de ‘servir' a su compañía“.
Todo ello ”amplificado por un sistema único de empleo vitalicio, de ascenso por
antigüedad y de sindicatos cooperativos“.

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CONCLUSIONES

La globalización al ser un proceso dinámico y multidimensional que busca integrar


actividades e internacionalizar los canales del comercio de mercancía, servicios,
capitales, flujos de trabajo y transferencia tecnológicas, deberían propiciar un
crecimiento equilibrado de los nuevos países que se incorporan al desarrollo
económico al que habría que incluir elementos relacionados con la distribución de los
ingresos y la justicia social, simultaneándolo con la conservación del medio ambiente.
China, como el resto de las naciones, tendrá que encontrar su propio camino,
manteniéndose fiel a su cultura y tradiciones. Aunque existe la necesidad urgente de
acelerar las reformas estructurales que permitan ir preparando a las empresas y el
sistema bancario para hacer frente a la competencia mundial, a la vez que deberían
propiciar el mantenimiento de la economía social y la creación de un sistema público
de seguridad social.
Especial interés merece mencionar el papel central que le toca, una vez ratificado al
acuerdo tomado el pasado 26 de Noviembre de 2004, para la firma inminente de su
incorporación a la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN), lo que
permitirá suprimir los aranceles de sus mercancías a partir de 2005 con total desarme
para el 2010 y como paso para crear la zona de libre comercio más grande del mundo.
Esto nos lleva a pensar que la incorporación de China a los grandes mercados
globalizados tendrá consecuencias imprecisas para el propio país y para el resto de
mundo y es responsabilidad de los organismos internaciones y en especial de sus
autoridades el velar por un desarrollo sostenido y respetuoso con el medio ambiente,
equilibrado en lo interno, para beneficio de ese cuarto de humanidad que por fin
parece ir saliendo del letargo de la noche de los tiempos

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BIBLIOGRAFIA

 Hunziker, Robert, 2014. «Periodista británico enjuicia el modelo económico


chileno y lo compara con la esclavitud en EE.UU. durante el siglo XIX. El
Mostrador (Santiago).
 Pablo Zambrano Pontón. «El milagro chileno». www.usfq.edu.ec.
 Chile, primer país sudamericano miembro de la OCDE -
OECD». www.oecd.org.
 Mostrador, El. «New York Times dice que la desigualdad en Chile está bajando,
“para bien o para mal”
 «Chile lidera movilidad social entre países OCDE». La Tercera. 17 de octubre
de 2018. Consultado el 3 de diciembre de 2018.
 Sapelli, Claudio.
 «Desigualdad, movilidad, pobreza: necesidad de una política social diferente».
 Cruz, Diego Sánchez

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