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ELIAS VIENE OTRA VEZ (EL PROFETA ELIAS COMO UNO DE LOS DOS TESTIGOS DE APOCALIPSIS 11)

Por: Jason Dulle

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a
los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío,
carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en
dos partes” (2. Reyes 2:11-12).

¿Qué quiere decir la Biblia cuando dice que Elías viene de nuevo? ¿Es una profecía cuyo
cumplimiento será literal, o Juan el Bautista ya cumplió la profecía en espíritu? ¿O será que la
profecía tiene un cumplimiento doble: uno por Juan el Bautista y otro por el propio profeta Elías.
En este breve documento se examinará este tema.

Las dos profecías sobre las que se basan todas las referencias del Nuevo Testamento, se
encuentran en Malaquías 3:1 y 4:5-6, que dicen así:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente
a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He
aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”. (3:1). [1]

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará
volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que
yo venga y hiera la tierra con maldición”. (4:5-6).

Es evidente que los judíos de la Palestina del primer siglo, estaban esperando que Elías regresara a
la nación de Israel para preparar los corazones de la gente para recibir a su Mesías. [2] Algunos de
los fariseos le preguntaron a Juan el Bautista si él era Elías que habría de venir (Juan 1:21-25). Juan
negó que él fuera Elías, y declaró que él era "la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el
camino del Señor" (Juan 1:21, 1:23), tal como fue profetizado por Isaías (Isaías 40:3). Otros
creyeron que Jesús era Elías (Marcos 6:15). Incluso, los discípulos de Jesús testificaron que muchos
en Israel creían que Jesús era Elías que había venido de nuevo (Mateo 16:14, Marcos 8:28 y Lucas
9:19).
Si ninguno de ellos, Juan el Bautista o el Señor Jesús, eran Elías que había venido de nuevo,
entonces ¿quién es ese Elías que vendrá otra vez?

Acerca de Juan el Bautista, Jesús le dijo a la multitud que éste era el mensajero de Malaquías 3:1 y
el Elías de Malaquías 4:5. (Ver Mateo 11:7-14, enfocándose en los versículos 10 y 14). En otra
ocasión, después de que Jesús se transfiguró, apareció con Moisés y Elías en el monte. Pedro,
Jacobo y Juan, le preguntaron a Jesús sobre el por qué los escribas decían que es necesario que
Elías venga nuevamente antes de que todas las cosas sean restauradas (Mateo 17:1-13, Marcos
9:2-13). Jesús les explicó a ellos: "A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.
Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron"
(Mateo 17:11-12). Jesús pensó en Juan el Bautista, como el Elías de Malaquías 4:5 (Mateo 17:13).
¿Cómo puede ser esto? Esto se puede entender, cuando nos percatamos de que antes de que Juan
naciera, el ángel del Señor dijo esto a Zacarías concerniente al ministerio de Juan: “Y hará que
muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu
y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la
prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto” (Lucas 1:16-17, énfasis
mío). Juan el Bautista no era la persona de Elías que se profetizó que volvería, pero Juan fue
ordenado por Dios para preparar el camino a Jesús en su primera venida, en el espíritu y el poder
que poseyó Elías. Esto no niega que el propio Elías venga de nuevo en su presencia física, antes de
que Jesús regrese a la tierra para establecer su reino milenial. Entonces se puede decir que Juan el
Bautista cumplió parcialmente las profecías de Malaquías.

Puede parecer extraño o incluso incorrecto, decir que una profecía puede cumplirse parcialmente.
Sin embargo, nos encontramos con que las Escrituras declaran muchas profecías que solo se han
cumplido parcialmente y que tienen cumplimientos múltiples. En la hermenéutica bíblica, esto se
conoce como el principio de la doble referencia profética. Muchas de las profecías acerca de Jesús,
son profecías de doble referencia, lo que significa que tuvieron un cumplimiento inmediato, y
tuvieron o van a tener un cumplimiento futuro. Aquí hay algunos ejemplos.

Esteban afirmó que Jesucristo era el profeta del cual habló Moisés en Deuteronomio 18:15 y
18:18-19. Sin embargo, cuando se lee el contexto de Deuteronomio 18, podemos ver que Moisés
estaba hablando de Josué, quien iba a ser el próximo líder de Israel.

Mateo afirmó que en Jesucristo se cumplió la declaración de Oseas 11:1 que dice: "De Egipto llamé
a mi hijo", cuando Jesús vivió en Egipto hasta la muerte de Herodes (Mateo 2:14-15). Sin embargo,
cuando observamos este versículo dentro del contexto de Oseas, se verá que Dios estaba
hablando del éxodo de los israelitas de Egipto.
Igualmente, Mateo dice que la masacre de los niños varones en Belén (Mateo 2:16-18), fue el
cumplimiento de la profecía de Jeremías que dice: "Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá,
llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus
hijos, porque perecieron" (Jeremías 31:15). Sin embargo, desde el contexto de Jeremías 31,
sabemos que esta profecía fue dada por Jeremías a los judíos que estaban cautivos en Babilonia, a
los cuales les fue prometido que una vez más, sus hijos habitarían en la tierra de Canaán (Jeremías
31:16-17).

Cuando Dios inspiró a Malaquías previó a Juan, reconociendo que Juan el Bautista cumpliría en
espíritu aquellas profecías durante la primera venida de Jesús, pero Él se estaba enfocando sobre
el propio Elías, sabiendo que éste iba a dar cumplimiento a aquellas profecías durante la segunda
venida de Jesús.

Elías regresará de nuevo en su cuerpo físico a preparar el camino para el regreso de Jesús. El
contexto de las dos profecías de Malaquías, indican que Elías va a venir de nuevo para hacer volver
el corazón de Israel al Señor, antes de que el Mesías venga a establecer su reino terrenal, de modo
que la cólera de Dios no repose sobre ellos cuando el propio Dios (manifestado en carne) venga
(Malaquías 3:1-3; 4:1-6).

Esto se cumplirá cuando Elías regrese como uno de los dos testigos durante el período de la gran
tribulación, antes de que Jesús regrese durante la Batalla del Armagedón (Apocalipsis 11:2-12).
Sabemos que su ministerio es el de llevar juicio a los malvados, y dar un tipo de testimonio a las
personas (Apocalipsis 11:5-6).

Aunque el pasaje de Apocalipsis no menciona específicamente a Elías como uno de los dos
testigos, muchos estudiosos de la Biblia creen que él es uno de ellos, porque las profecías de
Malaquías se tienen que cumplir completamente, y el único lugar de la Biblia donde encontramos
que se podría describir a Elías viniendo otra vez, es este pasaje.

Otra razón para esta persuasión, es el tipo de poder que se describe que poseerán los dos testigos.
El apóstol Juan dijo que si alguno quiere hacerles daño "sale fuego de la boca de ellos, y devora a
sus enemigos" (Apocalipsis 11:5). El ministerio de Elías demostró poder para hacer descender
fuego del cielo y para devorar a los enemigos de Jehová (2. Reyes 1:9-14). Otra descripción dice
que ellos "tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía"
(Apocalipsis 1:6). Recordemos que Elías oró para que no lloviera por tres años y medio, y como
resultado los cielos se cerraron y no llovió (Santiago 5:17-18).
Aún hay otro argumento que se usa para respaldar esta teoría, y es la creencia de que cuando Elías
vuelva, él debe morir para que pueda ser juzgado por Dios (Hebreos 9:27). Se argumenta que,
dado que Elías nunca murió, él tendrá que volver a la esfera natural y sufrir la muerte para cumplir
con Hebreos 9:27 que dice: "está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y
después de esto el juicio". Puesto que el cuerpo físico de Elías fue llevado al cielo sin haber visto la
muerte (2 Reyes 2:9-12), él debe regresar a la tierra y morir. Puesto que los dos testigos son
presentados como asesinados y luego como resucitados (Apocalipsis 11:7-12), parece que esta
sería la ocasión perfecta para el cumplimiento de las Escrituras: Elías vendría otra vez, y finalmente
vería la muerte para que pudiera ser juzgado. [3] La debilidad de este argumento, se encuentra en
el hecho de que una multitud de santos será glorificada en la venida del Señor, sin nunca haber
visto la muerte (1. Corintios 15:51-55; 1. Tesalonicenses 4:14-18), y sin embargo serán juzgados en
el tribunal de Cristo. Mientras que el juicio sigue necesariamente después de la muerte, la muerte
no es necesaria para el juicio.

Vemos entonces que Elías, y no Juan el Bautista, es el que ha de venir de nuevo. La nueva venida
de Elías todavía no ha ocurrido, pero aún está por ocurrir durante el período de la gran tribulación.

Notas al Pie

[1] Lea Malaquías 3:1-6, para apreciar el contexto de tiempo y lugar en el que este mensajero
vendrá. Se observará que será durante un tiempo de gran tribulación para Israel. El período de
tribulación (la semana 70 de Daniel - Daniel 9:24-27) y el subsecuente reinado milenial parecen
estar cercanos.

[2] Esto se basa en parte en Malaquías 4:5-6. Note que en el versículo seis, el Señor dijo: "no sea
que yo venga y hiera la tierra con maldición". Esto indica que Elías debe venir primero a preparar
el camino para Dios como el Mesías. Dios es el que está hablando en este versículo, y Él dijo que
iba a venir a la tierra. Sin embargo, antes de que Dios viniera, vendría Elías. Esta es la razón por la
que los judíos pensaron que Juan era Elías viniendo otra vez, porque Juan dijo que estaba
preparando el camino para el Señor en cumplimiento de Isaías 40:3. Ellos razonaron que ya que
Juan estaba preparando el camino para el Mesías, él debía ser el Elías profetizado (Mateo 3:11-12,
Marcos 1:8, Lucas 3:16-17, Juan 1:21-25).

[3] Es por esta misma razón que a menudo Enoc es considerado como el otro testigo. Él es el otro
único ser humano que no ha visto la muerte, porque fue transpuesto por el Señor (Génesis 5:24,
Hebreos 11:5).

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Publicado por Rigoberto Gómez López

LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL

Al escudriñar las escrituras nos damos cuenta de que Dios tiene un tiempo específico en el
cual tratara con el pueblo de Israel; pues en Daniel 9:24 dice: “Setenta Semanas están determinas
sobre tu pueblo (Israel) y sobre tu santa ciudad (Jerusalén)…”, estas semanas son en realidad
septenios, es decir, periodos de siete años. Teniendo esto en nuestra mente leemos: “… que desde
la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén (Primer acontecimiento) hasta el mesías
príncipe (Segundo acontecimiento), habrá siete semanas (7 x 7 = 49 años) y sesenta y dos
semanas (62 x 7 = 434 años )”; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos
angustiosos”(Daniel 9:25), dando a entender que la santa ciudad (Jerusalén) sería reedificada en
tiempos de angustia y que desde que se diera la orden empezaría a correr el tiempo.

PRIMER ACONTECIMIENTO

Sabemos que, después de la muerte de Salomón, Israel se convirtió en un reino dividido,


diez tribus emigraron hacia el norte y establecieron su capital en Samaria; las otras dos se
marcharon hacia el sur y se establecieron en Jerusalén (su capital) y en sus zonas circundantes.
Durante este periodo, a las tribus del norte se les dio el nombre de Israel, y el grupo del sur, Judá.
Israel fue invadido por los Asirios (Nombre que recibieron los de la parte norte de la antigua
Mesopotámia y que actualmente se conoce como Irak), esto sucedió en el año 722 A.C., pero la
tierra de Judá fue invadida hasta el año 586 A.C. por Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien
invadió a Jerusalén (y a toda Judá) y llevo cautivo a su pueblo dando comienzo a la llamada
“Cautividad en Babilonia”.

El relato bíblico de esta última invasión se registra en 2ª Crónicas 36: 17 y 19: “Por lo cual
trajo contra ellos al rey de los caldeos (Caldea era la parte sur de Mesopotamia), que mato a
espada…” (v 17 ) “y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a
fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables” (v 19); Sin embargo el
versículo 20 agrega algo mas: “… hasta que vino el reino de los Persas.”

En relación a esto, los libros de historia de civilizaciones antiguas nos relatan que en el año
549 A.C., Ciro se pudo titular rey de los Medas y de los persas y que, después de un período de
anarquía, Darío ascendió al trono. También nos narran como el rey Baltasar, hijo de Nabucodonor,
fue vencido por los persas en el año 539.
El libro de Daniel menciona lo que se expresó anteriormente en el capitulo 5 versículo 28
cuando se le dice a Baltasar: “… tu reino ha sido roto y dado a los Medas y a los Persas” y en el
versículo 31 dice: “y Darío de Media tomó el reino”; por tal razón, Esdras 4:5 habla de Ciro y de
Darío como reyes de Persia (La región de los Medos y los Persas es el actual Irán, los primeros se
establecieron en la parte norte y los otros en la parte sur)

Es durante el reinado de Ciro que se proclama: “Así dice Ciro, rey de los Persas: Jehová el
Dios de los Cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra (sometieron bajo su dominio a los
Asirios, Babilonios, colonias griegas, Egipto); y él (Jehová) me ha mandado que le edifique casa en
Jerusalén, que esta en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con
él, y suba.” El cumplimiento de este primer acontecimiento se da tal y como lo narra Esdras y
Nehemías, quienes se encargaron de reedificar.

SEGUNDO ACONTECIMIENTO

Si sumamos a las primeras 7 semanas las 62 de este segundo acontecimiento hacen un total
de 69, es decir 483 años. Al final de este tiempo sucederá lo siguiente: “… después de las sesenta y
dos semanas (para un total de 69), se quitara la vida al Mesías…y el pueblo de un príncipe que ha
de venir destruirá la ciudad (Jerusalén) y el santuario (Templo)…” (Daniel 9:26). Jesucristo cumplió
esta profecía al morir en la cruz del calvario y también profetizo la destrucción del templo cuando
dijo: “…no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada” (Mateo 24:2) cumpliéndose en
el año 70 D.C. cuando el general Tito (Romano) destruyó el templo de Jerusalén; y por tales
razones, podemos afirmar que se han cumplido los dos primeros acontecimientos descritos en las
69 semanas.

TIEMPO DE LOS GENTILES

Israel se endureció y rechazaron al mesías, tal como lo leemos en Juan 1:1 “A lo suyo vino, y
los suyos no lo recibieron” por lo cual Dios empezó a tratar con el pueblo gentil. Isaías 65:1
declara: “Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban.
Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí” y Hechos 15:17 dice: “para que
el resto de los hombres busque al señor, y TODOS LOS GENTILES, sobre los cuales es invocado mi
nombre” dándose a entender, por la escritura, que Dios trataría con nosotros los gentiles.

El apóstol Pablo aborda este tema en Romanos 11:25 diciendo: “…que ha acontecido a
Israel endurecimiento en parte, HASTA QUE HAYA ENTRADO LA PLENITUD DE LOS GENTILES”,
entendiéndose que Dios volverá a tratar con Israel hasta que se complete el número de gentiles
(refiriéndose a todas las naciones, excepto Israel) que han de participar de la salvación “y luego
TODO ISRAEL SERÁ SALVO…” como se expresa en el versículo 26 del capítulo 11 de la carta a los
Romanos.

El tiempo para el pueblo judío se ha detenido en la semana 69, abriéndose un paréntesis en


el cual se escriben los tiempos de los gentiles, la era de la iglesia, la dispensación de la gracia.
Lucas 21:24 dice: “… hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”, es decir, cuando “entre la
plenitud de los gentiles”; mientras esto no suceda el reloj de Dios se ha detenido. Se puede decir,
que para Israel, el tiempo ha dejado de correr por más de 2,000 años; pero para nosotros (los
gentiles) no corre el tiempo, tarde o temprano puede terminar la dispensación de la gracia e iniciar
la semana setenta con la cual, el reloj de Dios, volverá a marcar el tiempo para los judíos.

El tiempo de los gentiles llega a su fin con el arrebatamiento de la iglesia, “porque el señor
mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los
muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado,
seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al señor en el aire” (1
Tesalonicenses 4:16-17) ya que se completa el número de gentiles y la iglesia se va con Jesucristo.

INICIO DE LA SEMANA SETENTA

El arrebatamiento de la iglesia trae, como consecuencia, la manifestación del anticristo para


dar inicio a la última semana de la profecía de Daniel. El apóstol Pablo dice que se manifestará “el
hombre de pecado, el hijo de perdición” (2Tesalonicenses 2:3), pero también expresa: “…sabéis lo
que lo detiene…” (2Tesalonicenses 2:6) refiriéndose a la iglesia de su nombre, quien está llena del
poder del Espíritu Santo; sin embargo, después que la iglesia sea levantada “para recibir al señor
en el aire” aparecerá el anticristo.

En Apocalipsis 6:2 Juan miró “… un caballo; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada
una corona, y salió venciendo y para vencer” representando, en forma simbólica, la aparición del
anticristo, quien con un arco sin flecha (sin arma, sin guerra) sale venciendo, y mediante un pacto,
triunfa imponiendo la paz. Daniel es quien lo expresa diciendo: “y por otra semana confirmará el
pacto con muchos…” dando inicio, con esta escena de paz mundial, la semana número setenta de
la profecía que se encuentra en el versículo 27 del capítulo 9 del libro de Daniel. El tiempo para
Israel empieza a correr, son los últimos siete años, y los sacrificios y ofrendas se ofrecen en el
templo que ha levantado, una vez más, el pueblo judío.

A la mitad de la semana, es decir, a los tres años y medio, Satanás es expulsado del cielo. En
relación a esto Apocalipsis 12:10 dice: “…ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”, también se nos menciona: “…ha
descendido a vosotros con gran ira, SABIENDO QUE TIENE POCO TIEMPO” (V12), Satanás sabrá
que solamente le quedarán otros tres años y medio, y cuando descienda a la tierra tomará
posesión del anticristo, cumpliéndose en su plenitud lo que Pablo llama “el misterio de la
iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:7).

1 Tesalonicenses dice: “que cuando digan: Paz y seguridad entonces VENDRÁ SOBRE ELLOS
DESTRUCCIÓN REPENTINA”, paz y seguridad que estableció el anticristo al inicio de la semana
setenta, pero la destrucción repentina está relacionada con el segundo sello de Apocalipsis 6:4 “y
salió otro caballo bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de QUITAR de la tierra la PAZ… y
se le dio una gran espada” simbolizando la guerra que traerá consigo, no solamente el fin del
pacto de paz, sino también hambre, peste y mortandad.

Daniel 9:27 dice: “A la mitad de la semana hará (el anticristo) CESAR EL SACRIFICIO Y LA
OFRENDA”, también Daniel 11:31 dice: “y se levantarán de su parte tropas que profanarán el
santuario y la fortaleza, Y QUITARÁN EL CONTÍNUO SACRIFICIO Y PONDRÁN LA OBOMINACIÓN
DESOLADORA”, dándose a entender que con la invasión de las tropas del anticristo, el cual es
llamado la bestia en Apocalipsis, se le dará autoridad para actuar los últimos 42 meses o tres años
y medio (Apocalipsis 13:5).

DIOS TRATARÁ CON ISRAEL

En Apocalipsis 11:3 dice: “y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos
sesenta días (42 meses, tres años y medio), vestidos de cilicio” (La mayoría piensa que son Moisés
y Elías) y en el versículo 7 dice: “cuando hayan acabado su testimonio…”, es decir que vienen a dar
testimonio y a profetizar durante ese último tiempo. Jesús dijo: “y será predicado este evangelio
del reino (El milenio) en todo el mundo PARA TESTIMONIO a todas las naciones; y entonces
VENDRÁ EL FIN” (Mateo 24:14). Nuevamente el evangelio del reino, la venida del Mesías para
reinar durante mil años, será predicado tal como lo hizo Juan el bautista (Mateo 3:2).

En Apocalipsis 7:4 se menciona a los primeros judíos que despiertan y abren sus ojos para
unirse a dar testimonio de Jesús, el Mesías, su salvador: “y oí el número de los sellados: ciento
cuarenta y cuatro mil sellados DE TODOS LAS TRIBUS DE LOS HIJOS DE ISRAEL”. La Biblia dice que
“…estos fueron redimidos de entre los hombres como PRIMICIAS PARA DIOS Y PARA EL
CORDERO”.

Mientras esto ocurre, Satanás “con lisonjas seducirá a los violadores del pacto…” (Daniel
11:32) “…más el pueblo (Israel) que conoce a su Dios se esforzará y actuará y los sabios del pueblo
INSTRUIRÁN A MUCHOS…” (v33), el Israel endurecido empieza a despertar. Jesucristo dijo: “por
tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el
que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, HUYAN A LOS MONTES” (Mateo 24:15-16)
afirmando que pondrán la “abominación desoladora” en el templo judío, acontecimiento
explicado por el apóstol Pablo cuando dice: “el cual se opone (el anticristo) y se levanta contra
todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que SE SIENTA EN EL TEMPLO DE DIOS COMO
DIOS, HACIÉNDOSE PASAR POR DIOS” (2 Tesalonicenses 2:4). Este es el inicio de una persecución
contra los judíos (el pueblo de Dios) a quienes se les dice “HUYAN A LOS MONTES” (Mateo 24:16).

Una parte de Israel es llevado al desierto, representado en Apocalipsis 12:1 con “una mujer
vestida de sol con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”, a
quien en el versículo 14 del mismo capítulo “se le dieron las dos alas de la gran águila, para que
volase de delante de la serpiente (Satanás) AL DESIERTO, A SU LUGAR, donde es sustentada por un
tiempo (1 año), y tiempos (2 años), y la mitad de un tiempo (1/2 año). En Isaías 16:4, hablando de
Israel, el profeta dice: “Moren contigo mis desterrados oh Moab; sé para ellos escondedero de la
presencia del devastador…” Moab escapará de las tropas del anticristo y podría ser un lugar de
refugio para los israelitas ya que Daniel 11:41 dice: “Entrará (el anticristo) a la tierra gloriosa
(Jerusalén), y muchas provincias caerán; más estas ESCAPARÁN de su mano: EDON Y MOAB Y LA
MAYORÍA DE LOS HIJOS DE AMÓN”.

Muchos piensan que en esta invasión del anticristo Rusia tendrá su participación al igual
que Inglaterra y Alemania ya que la bestia que representa al anticristo en Apocalipsis 13:2 hace
alusión a las que vio Daniel, las cuales son descritas en el capítulo 7 del libro que lleva su nombre.
Daniel miró cuatro bestias y se le dijo que eran “REYES QUE SE LEVANTARÁN EN LA TIERRA”
(Daniel 7:17) refiriéndose a naciones en nuestro tiempos; sin embargo, sean o no estas naciones,
el anticristo “extenderá su mano contra las tierras, y no escaparán el país de Egipto. Y se
apoderara de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto; y los de Libia y
de Etiopía le seguirán” (Daniel 11:42-43).

En este ambiente se hace presente la llamada “GRAN TRIBULACIÓN” “porque habrá


entonces gran tribulación; cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la
habrá” (Mateo 24:21). En Daniel 12:1 se le llama TIEMPO DE ANGUSTIA: “y será tiempo de
angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; PERO EN AQUEL TIEMPO SERÁ
LIBERTADO TU PUEBLO…” Estas últimas palabras escritas en mayúscula, nos dicen que es ese el
momento en que Israel será libertado por su Dios. La Biblia dice: “”…por algunos días caerán a
espada y a fuego, en cautividad y despojo” (Daniel 11:33); también se nos menciona que
“…algunos de los sabios caerán para SER DEPURADOS Y LIMPIADOS Y EMBLANQUECIDOS…”
(Daniel 11:35). Juan en Apocalipsis 6:9 nos habla de lo mismo al decir: “cuando vio el quinto sello
vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el
testimonio que tenían” y en el versículo 11: “y se les dieron VESTIDURAS BLANCAS, y se les dijo
que descansasen un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y
hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”.

Israel alcanza salvación en tiempo de angustia, y los gentiles están condenados ya que el
apóstol Pablo lo expresa diciendo: “…Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,
a fin de que sean CONDENADOS TODOS LOS QUE NO CREYERON A LA VERDAD, sino que se
complacieron en la injusticia” (2 Tesalonicenses 2:11-12). Muchos (Israelitas) serán limpios, y
emblanquecidos, y purificados; los impíos (GENTILES) procederán impíamente; ninguno de los
impíos (Gentiles) entenderá, pero los entendidos (Judíos) comprenderán” (Daniel 12:10). Israel
será probado y los gentiles endurecidos tal como se endureció Faraón con las plagas de Egipto. Así
lo declara la escritura en Apocalipsis 9:20-21 “y los otros hombres que no fueron muertos con
estas plagas, NI AUN ASÍ SE ARREPINTIERON de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los
demonios…”. También leemos en Apocalipsis 13:9 “y los hombres se quemaron con el gran calor, Y
BLSFEMARON EL NOMBRE DE DIOS, Y NO SE ARREPINTIERON PARA DARLE GLORIA”. Se puede
asegurar, por la escritura, que todo gentil que no fue levantado en el arrebatamiento no tiene
oportunidad de ser salvo durante la gran tribulación, los tiempos de los gentiles son ahora y no
hay que esperar para ser salvo.

Jesús dijo: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de ESCAPAR
de todas estas cosas que vendrán”, nosotros debemos estar preparados para escapar de la gran
tribulación. Apocalipsis 3:10 dice: “por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo
también TE GUARDARÉ DE LA HORA DE LA PRUEBA…”, es decir, que la iglesia escapa antes de la
hora de la gran tribulación , por eso el apóstol Juan, cuando miro una gran multitud de todas las
naciones, pueblos, tribus y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del cordero,
vestidos de ropas blancas y con palmas en las manos; preguntó diciendo: “…Estos que están
vestidos de ropas blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?” (Apocalipsis 7:13). La respuesta
fue: “Estos son los que han salido (es lo mismo que ESCAPAR) de la gran tribulación, y han lavado
sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del cordero” (V14).

LA GUERRA DE ARMAGEDÓN

Recordemos que Satanás se apodera de Jerusalén cuando profana el santuario y, como dice
la palabra de Dios, “plantará las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo”
(Daniel 11:45); sin embargo noticias del oriente (Los Chinos) y del norte LO ATEMORIZARÁN, y
saldrá con gran ira para destruir y matar a muchos” (Daniel 11:44). Los orientales, específicamente
los chinos, serán parte de la guerra de Armagedón ya que también Apocalipsis 16:12 hace
referencia a ellos diciendo: “El sexto angel derramó su copa sobre el gran río Eufrates (en el actual
Irak); y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los REYES DEL ORIENTE
(chinos, orientales, asiáticos)”: pero el anticristo pide ayuda a las otras naciones ya que en los
versículos 13 y 14 dice: “y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del
falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas ; pues son espíritus de demonios, que
hacen señales, y van a los reyes de la tierra (las otras naciones) en todo el mundo, para reunirlos a
la batalla…”culminando con lo que dice el versículo 16: “ y los reunió en el lugar que en hebreo se
llama Armagedón”.

Armagedón se deriva de Ar que significa monte, y Megido que es el nombre de una ciudad
situada en un monte de poca altura al pie del Carmelo en el valle de Jezreel. Armagedón,
literalmente, significa monte de Megido o el alto de Megido.

Mientras Satanás reúne a las naciones en el monte Megido (Armagedón) y los orientales
piensan en cruzar el Eufrates, otro país del norte se prepara para la guerra, lo leemos en Ezequiel
38 “Hijo de hombre pon tu rostro contra Gog (líder ruso) en tierra de Magog (Rusia), príncipe
soberano de Mesec (Moscú) y Tubal (Turquía), y profetiza contra él” (v2) “Persia (Irán), Cus
(Etiopía) y Fut (Libia) con ellos…Gomer (algunos dicen que en el Talmud judío es Alemania)… la
casa de Togarma (Griegos, Turcos, Italianos, españoles y portugueses)” (v5-6) “vendrás de tu lugar,
de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo…” (v15).

En estas circunstancias se encuentra el mundo, dispuesto a tener otra guerra mundial; sin
embargo, “…aparecerá la señal del hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las
tribus de la tierra, y verán al hijo del hombre, viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran
gloria”. Cuando esto ocurre las naciones en conflicto se reúnen para pelear contra él, tal como nos
lo narra Juan en Apocalipsis 19:19 “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos,
reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo”. La Biblia dice: “…saldrá Jehová y peleará
contra aquellas naciones…” (Zacarías 14:3) “…y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte
de los olivos” (v4) “…y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (v5). El señor Jesucristo
“…enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos (judíos), de los cuatro
vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”. Así también se profetizó en Isaías 11:12”… y
juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la
tierra” “Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su
espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá
camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para
Israel el día que subió de la tierra de Egipto” (v15-16).

La Biblia dice que en esta guerra, la bestia (el anticristo) será apresada al igual que el falso
profeta (la otra bestia) y que serán lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre
(Ap. 19:20). También el versículo 21 de Apocalipsis 19 dice: “Y los demás fueron muertos con la
espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes
de ellos”. Jesús derrota a todas las naciones y se hace real la escena de Apocalipsis 20:4 “Y vi
tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los
decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado
a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y
reinaron con Cristo mil años”.

En la actualidad estamos en el tiempo de los gentiles, la era de la iglesia, la dispensación de


la gracia. Es tiempo de buscar nuestra salvación porque mañana será demasiado tarde