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La Doctrina

del Sacerdocio
de los Creyentes
Walter B. Shurden’

Convention Press
Nashville, Tennessee

NOTA:
En este libro se ha mantenido el texto
como apareció cuando fue publicado
originalmente
© Copyright 1987 Convention Press
Todos los derechas reservadas

5800-26

Este es un libro de texto del curso 05059


en el área de Estudio Bíblico sobre Doctrina Bautista
en el Curso de Estudio de la Iglesia

Clasificación Decimal Dewey :234


Subdivisión: SACERDOCIO DE LOS CREYENTES

Impreso en los Estados Unidos de Norteamérica

Sección Editorial
Recursos Cristianos LifeWay
127 Ninth Avenue, North
Nashville, Tennessee 37234
Contenido
Capitulo 1
El Sacerdocio de los Creyentes:
Una Autobiografía ..................................................... 5

Capítulo 2
El Sacerdocio de los Creyentes y la Biblia ............ 23

Capítulo 3
El Sacerdocio de los Creyentes y la Salvación ..... 43

Capítulo 4
El Sacerdocio de los Creyentes y la Iglesia ........... 60

Capítulo 5
El Sacerdocio de los Creyentes y la Vida
Cristiana ............................................................................ 81

Capítulo 6
El Sacerdocio de los Creyentes y los Dones
Espirituales ...................................................................... 99

Capítulo 7
El Sacerdocio de los Creyentes y el Estado ........ 116

Capítulo 8
Su Sacerdocio y el Mundo ........................................ 131

3
Acerca de los Autores

El Dr. Walter B. Shurden es nativo de Mississippi, y es


Profesor de Cristianismo, y Decano del Departamento de
Cristianismo de la Universidad Mercer en Macon, Georgia. Ha
enseñado Historia de la Iglesia en McMaster Divinity College
en Hamilton, Ontario, Canada; Carson-Newman College y el
Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky.
Es graduado de Mississippi College y del Seminario
Teológico Bautista de New Orleans, y ha hecho sus estudios
de doctorado en la Universidad de Tennessee y el Seminario
Teológico de Princeton.
El Dr. Shurden ha sido presidente de la Sociedad Histórica
Bautista del Sur y de la Comisión de Historia de la
Convención Bautista del Sur. Ha disertado frecuentemente en
reuniones denominacionales y en universidades.
Su esposa, Dr. Kay Shurden, es terapista y educadora,y
actualmente sirve como Profesor Asociado del Departamento
de Medicina Familiar y de la Comunidad en la Escuela de
Medicina de Mercer en Macon, Georgia. El matrimonio
Shurden tiene tres hijos: Sherry, Paula y Walt.
El Dr. Shurden es autor de varios libros, entre ellos, The
Sunday School Board: 90 Years of Service, y otros.
La Guía para la Enseñanza fue escrita por el Dr. Arthur H.
Criscoe. El Dr. Criscoe es Director del Management Support
Group, del Departamento del Programa de Preparación de la
junta Bautista de Escuelas Dominicales dela Convención
Bautista del Sur, Nashville, TN.

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Capitulo 1

El Sacerdocio
de los Creyentes:
Una Autobiografía
5
Permítame decirle quién soy. Me llamo Doctrina del
Sacerdocio de los Creyentes. Pero no deje que la palabra
doctrina le asuste. Sencillamente significa enseñanza. Por lo
que más quiera, no dé lugar a que la palabra doctrina le vaya a
desanimar. Le aseguro que no soy una palabra fría o abstracta,
ni una idea teológica sin sentido.
Al contrario, poseo vida. Por cierto, estoy en constante
actividad todos los días de su vida. Puede ser que usted me
rechace, esquive, menosprecie, abuse o se aproveche de mí,
pero no puede ignorarme completamente. Me encuentro
presente cuando decide quién será el Señor de su vida; no hay
nada abstracto en esto.
En cuanto a propósito, debe saber que me encuentro al
comienzo y en el centro de la Biblia. Fui también uno de los
mayores descubrimientos de Martín Lutero y Juan Calvino, los
reformadores protestantes. Muchos afirman acertadamente que
soy una parte central de la fe - bautista. Tengo un lugar seguro
y firme en la enseñanza bíblica, la teología cristiana y el
legado Bautista. Por lo tanto, no dé un paso atrás tan sólo
porque soy una doctrina. Soy todo lo opuesto a lo frío,
abstracto e irrelevante. ¡Soy muy importante!
Soy una doctrina, pero mi verdadero nombre es Sacerdocio
de los Creyentes "¡Creyentes!" ¿Le parece que esto es
suficientemente claro? Mi apellido tiene que ver, por supuesto,
con cristianos que son creyentes en la afirmación de que
Jesucristo de Nazaret es la revelación final y última del Dios
eterno. Creyentes de que "el Verbo era con Dios, y el Verbo
era Dios". "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre
nosotros, lleno de gracia y de verdad" Un. 1: 1, 14). Creyentes
de que "Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo
. . ." (2 Co. 5:19). Creyentes de que Jesús es "el camino, y la
verdad, y la vida" Un. 14:6).
Creyentes de que parte de mi nombre es muy claro para
usted. Pero ¿qué acerca de mi nombre- Sacerdocio-? ¿Podría
pensar en otra palabra que fuera menos Bautista que sacerdote
o sacerdocio? ¿Verdad que esto sería tan extraño a un
auditorio Bautista como en el caso de Papa u obispo?
Lo cierto es que a ustedes los Bautistas les ayudé a

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formarse tal como son ahora. No debe sorprenderles, desde
luego, que Findley B. Edge empezara el libro de Estudio
Doctrinal de 1986 Los Laicos en la Iglesia con la siguiente
oración: "La doctrina de¡ sacerdocio de todos los creyentes es
una creencia fundamental entre los Bautistas."' El tenía toda la
razón.
¿Pero qué significa mi primer nombre- Sacerdocio? Tan
sólo por curiosidad, di una mirada al Diccionario de la Lengua
Española, Edición de 1984 en dos tomos, de la Real Academia
Española. Descubrí lo siguiente: "Sacerdote es un hombre
dedicado y consagrado a hacer y celebrar sacrificios".
Encontré la palabra "sacerdocio", que se refiere a la "Dignidad
y estado de sacerdote". Tal como lo había sospechado, estos
significados eran muertos, sin sentido e inexactos. No se debe
depender totalmente de los diccionarios para interpretaciones
bíblicas y lenguaje teológico.
Veamos si puedo aclarar más esta definición para darles
una que sea más directa y simple. Sacerdote es una persona
que se relaciona con Dios y que actúa en Su nombre. El
sacerdocio es lo que tiene que ver con el sacerdote, un
relacionarse y actuar en el nombre de Dios. Los creyentes ,son
los discípulos de Jesucristo.
Esa es la definición; pero el significado es: "Todos los
creyentes son sacerdotes". Cada cristiano -quiero decir todo
creyente-debe "relacionarse y actuar en el nombre de Dios".
Permítanme entrar en más detalles diciéndoles quién soy y de
dónde vine.
¿Quién o qué soy? ¡Soy muchas cosas! Soy bíblico,
cristiano, bautista. Represento los derechos de los creyentes.
Soy su camino de acceso directo e inmediato a Dios a través
de Jesucristo. En las palabras de uno de vuestros cristianos
más sobresalientes, "Hay un solo Dios, y un solo mediador
entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Ti. 2:5). Por
la obra intercesora de Jesucristo, "acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia
y hallar gracia para el oportuno socorro" (He. 4:16).
Soy el medio por el cual usted puede elegir a Cristo.
Ningún otro puede hacerlo en su lugar. Nadie puede

7
impedirle su elección. Debe elegir a Cristo por usted mismo.
Josué ya lo había hecho ante su pueblo hace muchos años,
diciendo: "Escogeos hoy a quién sirváis" (Jos. 24:15). Jesús
redujo todo el asunto a la siguiente afirmación: "Venid en pos
de mí" (Mr. 1:17). Usted tiene que hacer la elección. Insisto
que las personas deben ser responsables por sus vidas.
He notado, sin embargo, que algunos de ustedes harían
cualquier cosa para evitar la responsabilidad por sus propias
vidas. Pueden citar a otros, hablar como otros, dejar que otros
hablen, y hasta elijan, por ustedes. No obstante, tarde o
temprano, luego que hayan agotado la rutina de' usar los
"algún día . . . otros dicen", Jesús les pondrá contra la pared y
ustedes tendrán que responder a su pregunta: "Y vosotros,
¿quién decís que soy yo?" (Mt. 16:15). No soy sólo su medio
para elegir; les doy la responsabilidad de hacerlo.
Soy todo lo opuesto a una religión substituta. No basta el
estar presente solamente. Se descarta la religión de espectador.
Todo lo que cuenta es la participación personal.
Soy la democratización de la fe. Cuando Jesús murió, "el
velo del templo se rasgó en . dos, de arriba abajo" (Mt. 27:5 l).
¡Eso produjo una revolución teológica! Dio a entender que el
sumo sacerdote judío, quien tenía derecho exclusivo al lugar
santísimo, quedó sin empleo. La presencia santa de Dios
estaba al alcance de todo creyente. Ese velo rasgado en dos,
"de arriba abajo", significaba que todo creyente ahora tenía
"entrada por un mismo Espíritu al Padre" (Ef. 2:18).
Soy esencialmente un movimiento del pueblo de Dios.
Rehuso ceder ante la autocracia de profesionales. Soy la
antítesis de la actitud expresada en el discurso del papa Pío X,
cuando leyó su Vehementer Nos, en 1906: "En cuanto a las
masas, ellas no tienen otro derecho que el de dejarse guiar y el
de seguir a sus pastores como un rebaño dócil. Soy una noble
protesta contra toda señal de autoritarismo.
Protesto contra el poder y los privilegios concentrados en
las manos de un grupo élite o selecto. Demando participación
responsable en la vida de la iglesia así como tam

8
bién en el plano de la salvación. Alguien me refirió el
incidente que tuvo lugar cuando un comité de púlpito invitó a
cierto pastor para que se reuniera con el cuerpo de diáconos
con el propósito de tener conversaciones preliminares. Luego
de un breve tiempo de conocerse, abordaron el tema. Uno de
los diáconos que era comerciante y de agradable personalidad,
fijando la mirada en el candidato le preguntó: "Hermano, ¿cuál
es la pregunta más importante que desea hacernos?" Casi de
inmediato el pastor en perspectiva respondió: "Deseo saber si
tienen un púlpito libre y abierto. ¿Tengo la libertad de decir
desde este púlpito lo que honestamente Dios quiere que diga?
" El que hizo la pregunta respondió pausada y
deliberadamente" Sí, tenemos un púlpito libre; pero tenemos
también un asiento libre". Aplaudí esa respuesta, porque un
hombre de negocios seculares me estaba protegiendo,
representándome a mí y a bautistas de todas partes. Demando
participación responsable. Esa es la razón porque el fallecido
obispo anglicano, Kenneth E. Kirk, se refirió a mí como Ia
fórmula decisiva para todo cristiano que no es episcopal.2
No desempeño un oficio, en virtud de una ordenación.
Desempeño una relación, mediante la gracia y el llamamiento
de Dios. Ni siquiera ocupo el primer lugar en todo lo que usted
hace. Soy algo que usted es. Ser un sacerdote, como hijo de
Dios, pertenece a la esencia de nuestra existencia. Así lo dice
1 P. 2:9, "Vosotros sois ... real sacerdocio".
El resto de este versículo tiene igual importancia. Le dice
algo más de lo que soy: "Vosotros sois ... real sacerdocio",
pero el escritor sagrado añade "para que anunciéis las virtudes
de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable". -Me
llamo responsabilidad.
En cierta ocasión Fulton Sheen, el fallecido y célebre
arzobispo católico-romano, propuso que ya que los Estados
Unidos de América tenía en la costa oriental una estatua de la
libertad* se debía tener también en la costa occidental una
"estatua de la responsabilidad. Tal como lo indiqué en los
párrafos anteriores, sin duda alguna soy su símbolo de
libertad. Sin menoscabar la parte libre de mi personalidad,
insisto en ser también responsabilidad.

9
Su sacerdocio significa que usted es llamado y que debe
andar "como es digno de la vocación" (Ef. 4: l). Su sacerdocio
quiere decir que usted tiene dones y que debe usarlos "para
provecho» (1 Co. 12:7).
Su sacerdocio quiere decir que usted tiene que dar cuenta
de la manera cómo usa lo que ha recibido de Dios (Mt. 25:14-
30).
Como puede darse cuenta, soy la libertad que debe
"adquirirse por fe", pero soy también la responsabilidad que
debe "obtenerse mediante el amor". Soy su privilegio de
acceso a Dios mediante Jesucristo; soy su obligación para el
ministerio al mundo en el nombre de Cristo. Usted es un
sacerdote delante de Dios, y un sacerdote para con su vecino.
Soy un don; soy un reclamo.
Hace un tiempo los restaurantes de McDonald tenían una
propaganda que decía: "Lo hacemos todo por usted". ¡Pero
esto no se aplica en la iglesia! El ministro y el personal de la
iglesia no están allí para "hacerlo todo por usted". Aun si así lo
desearan, no podrían hacerlo, porque son pocos. Si llegaran al
extremo de decidir hacerlo, no deberían. Estarían usurpando el
papel que es suyo como sacerdote.
Esta es la razón por que la historia cristiana me conoce
como el sacerdocio universal de¡ creyente. Y esa es la razón
también por que ustedes los bautistas me han llamado "el
sacerdocio de todos los creyentes". Soy universal, y no sólo
del clero. Soy todos los creyentes y no unos cuantos. Pablo
dijo: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de
Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo . . . "
(Ro. 12: l). ¿A quién se refería Pablo cuando usó el pronombre
os? ¡Por cierto no al clero de Roma! Estaba exhortando a
todos los cristianos en Roma. Cada cristiano debe hacer un
sacrificio sacerdotal a Dios, es decir hacer un "sacrificio vivo"
de todo lo que uno es para Dios. Soy el Sacerdocio de los
Creyentes y llevo mi nombre en plural.

¿De Dónde Vine?


Tengo una historia y una herencia como la suya. Llegué a
existir temprano en la vida de Israel, tal como lo indican las
Escrituras del Antiguo Testamento. Luego, el Nuevo

10
Testamento me reafirmó, así como los reformadores
protestantes, y más tarde, sus antepasados Bautistas.
Origen en las enseñanzas bíblicas. Si usted está
familiarizado con el Antiguo Testamento, sin duda está
enterado que el concepto del sacerdocio sobresale en todos los
libros. La palabra hebrea para sacerdote es kohen. Se usa más
de 700 veces en el Antiguo Testamento. El sustantivo Kohen
está asociado con el verbo kahen, que muy probablemente
signifique "estar en Pie". De modo que, un sacerdote, un
kohen, es uno que está. en pie delante de Dios como siervo o
ministro.
En cuanto a mí, el Sacerdocio del Creyente, el pasaje clave
es Exodo 19:3-6. El trasfondo de esos versículos es crucial.
Moisés, ese campeón de justicia, había guiado a los hijos de
Israel fuera del cautiverio en Egipto. El pueblo de Dios había
vencido a las fuerzas de faraón y superado algunos peligros en
el desierto. Ahora se encontraba frente al monte santo donde
Dios se apareció primero a Moisés. Antes de que pudieran
levantar tiendas en camino a la Tierra Prometida, tenían que
sellar su relación con Dios mediante un acuerdo. El Antiguo
Testamento se refiere a este acuerdo como un pacto.
Fue así cómo se encontraron ante el monte, Moisés y el
Dios Todopoderoso. fue un momento decisivo en la historia
hebrea. He aquí lo que la Biblia dice en Exodo 19:34:

"Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde


el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob,
y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros
visteis lo que-hice a los egipcios, y cómo os tomé
sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora,
pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi
pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre
todos lo pueblos; porque mía es toda la tierra. Y
vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y
gente santa".

Esa fue la invitación de Dios para su pueblo. Fue una


invitación hecha a todos los israelitas a ser sacerdotes, a
relacionarse con Dios y actuar en su nombre. Lo que siguió

11
fue la respuesta del pueblo y ésta se encuentra en Exodo 19:7-
8:
Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del
pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas
palabras que Jehová le había mandado. Y todo el
pueblo respondió a una, y dijeron: todo lo que
Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová
las palabras del pueblo.

Israel estaba de acuerdo en ser "un reino" y Jehová Dios sería


su rey. Todos los súbditos del rey tenían que ser sacerdotes.
Otros aspectos importantes concernientes a 41 sacerdote" y
"sacerdocio en el Antiguo Testamento serán identificados en
el próximo capítulo; por ahora no nos toca tratarlos. Lo que sí
me interesa que comprendan es que tengo mis raíces en el
Antiguo Testamento y en el pacto que Dios hizo con todo su
pueblo.
Nacido en el Antiguo Testamento, llegué a tener frutos en
el Nuevo Testamento. La palabra griega para sacerdote es
ieréus. Se usa muchas veces en el Nuevo Testamento,
especialmente en los Evangelios y el libro de los Hechos, para
describir el liderazgo religioso del judaísmo. En cierta ocasión
se usa para describir las acciones del "sacerdote de Júpiter"
(Hch. 14:13). No obstante, ninguna de esas referencias tiene
significado para mí.
Cinco pasajes del Nuevo Testamento, sin embargo, se
refieren directamente a mí. Se encuentran en 1 Pedro 2:5; 2:9;
y Apocalipsis L5-6; 5:940 y 20:6. Más adelante podrá
considerarlos detalladamente; pero por el momento, subraye
este hecho: la vocación y llamamiento de Israel a ser un reino
de sacerdotes llegó a ser la vocación y el llamamiento de todo
creyente en Cristo.
Note la manera cómo Juan abre su libro a las siete iglesias
de Asia Menor:
Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y
que ha de venir, y de los siete espíritus que están
delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel,
el primogénito de los muertos, y el soberano de
los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó
de nuestros pecados con su sangre,

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y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su
Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de
los siglos. Amén (Ap. 1:4-6).

Los creyentes del primer siglo aplicaron Exodo 19:6 a sus


vidas. El sacerdocio de Israel llegó a ser el sacerdocio del
creyente. Es así como en 1 Pedro 2:9, a los creyentes
perseguidos y perplejos se les recordó que eran 1inaje
escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por
Dios". La similitud entre este lenguaje y el de Exodo 19:6 no
es extraño, ¿verdad? ¡No intentaba serlo!
Usted debe saber otras dos cosas acerca de mi persona en
el Nuevo Testamento. Primero, yo-el Sacerdocio Cristiano-
estoy inseparablemente relacionado con el Sacerdocio de
Cristo. Ieréus se usa en el Nuevo Testamento para referirse a
Cristo, pero El es llamado "el gran sumo sacerdote" (He. 4:14)
que "se ofreció a sí mismo". (He. 7:27). Lo que Cristo hizo
tiene mucho que ver con lo que soy y cómo funciono en la
iglesia cristiana. Su sacrificio hizo posible un acceso librea la
presencia de Dios y también hizo imperativo el amor al
prójimo.
Hay un último asunto acerca de mí en el Nuevo
Testamento. El título de "sacerdote" nunca fue usado por los
escritores del Nuevo Testamento para referirse a un grupo
selecto de cristianos. Nunca significa clero o ministros. No
tiene referencia alguna a personas que se han rendido a un
64servicio cristiano de tiempo completo". El sacerdocio
corresponde a todos los creyentes. El sacerdocio es universal a
través de la iglesia.
Desarrollo en la historia cristiana. Después del primer
siglo, empecé a tener mucha dificultad. Por cierto, desde el
segundo hasta el sexto siglo desempeñé un papel
insignificante en la iglesia cristiana. Aunque no se me erradicó
totalmente, se me hizo considerablemente a un lado en la vida
de la iglesia, al punto que mi influencia fue tristemente
neutralizada. Aquellos son días (y siglos) que preferiría
olvidarlos.
¿Qué sucedió? Tres tragedias. ¡El sacerdocio fue
absorbido por el clero! ¡La gracia fue sacramentalizada! ¡La
iglesia fue institucionalizada!

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El sacerdocio fue absorbido por el clero. El clero me
monopolizó totalmente. La iglesia empezó a poner énfasis en
el sacerdocio de algunos creyentes en lugar de todos los
creyentes. En vez de tener un sacerdocio inclusivo, la iglesia
no se opuso al surgimiento de un sacerdocio exclusivo. El
problema de clases invadió el cuerpo de Cristo. Eso significó
separación por un lado y exaltación por el otro. Mientras era
"uno" en el Nuevo Testamento, me vi separado entre dos
clases distintas de cristianos, el clero y los laicos. La
separación entre las dos clases estuvo claramente simbolizada
por la imposición del celibato en los sacerdotes profesionales.
La igualdad entre creyentes en el Nuevo Testamento cedió el
paso a la jerarquía, es decir, al dominio de los sacerdotes sobre
los laicos.
¡La gracia fue sacramentalizada! La separación y
exaltación del clero encontraron seguridad en el razonamiento
de que la humanidad pecaminosa recibió la gracia de Dios.
Las ordenanzas, tales como el Bautismo y la Cena del Señor,
que eran administrados por la iglesia y el clero, llegaron a ser
los medios aceptables para impartir gracia y salvación. La fe
sacramental reemplazó la fe personal. El acceso a Dios por
medio de sacerdotes usurpó el acceso directo de los creyentes
a través de Jesucristo. En cierto sentido, el velo del templo que
había sido roto con -la muerte de Cristo fue cosido de nuevo.
Ahora los creyentes serían introducidos en el lugar santísimo
por el sacerdocio profesional, y no por el Gran Sumo
Sacerdote.
¡La iglesia fue institucionalizada! La iglesia era un lugar
al que la gente acudiría en lugar de ser gente en acción, un
edificio supervisado por el clero y no el cuerpo del Cristo vivo
y activo en el mundo a través de los laicos. Aquellos que en el
Nuevo Testamento fueron llamados a ser participantes en el
ministerio de Jesucristo fueron transformados en
espectadores., La palabra laico llegó a ser sinónimo de
amateur o novicio.
Estas tendencias tan predominantes en el catolicismo
medieval son obviamente dañinas para la salud y vitalidad
espiritual de la iglesia. Y siguen siendo devastadores para la
iglesia del siglo XX como lo fueron para los católico romanos
en el siglo XII. Cuando se me subordina al tra-

14
bajo del clero, la iglesia se ve en necesidad de reforma y
renovación. La iglesia no es iglesia porque tiene "ministros".
Lo es porque tiene a, Cristo como su Señor y a todos los que
El llama.
La Reforma tuvo lugar en el siglo XVI a través del
valiente testimonio de Martín Lutero, Juan Calvino, Ulrich
Zwinglio y otros líderes protestantes. Alarmados por las
.acciones del sacerdocio medieval y molestos con la definición
acerca del sacerdocio aceptada por la iglesia, estos líderes se
rebelaron. En ese proceso, ellos trataron de restaurarme a mi
propio lugar que ocupaba en la comunidad cristiana.
Lutero, ese alemán impulsivo que hizo muchas
contribuciones a la iglesia, dirigió el movimiento.
Personalmente le debo más de lo que mis palabras pueden
decir. Me colocó en el frente de la doctrina cristiana. En lo que
concierne a las Escrituras, me descubrió en aquellos pasajes ya
mencionados del Nuevo Testamento (1 P. 2:5, 9; Ap. L5, 6; y
20:6). Además, derramó mucha luz en nuestro entendimiento
de las palabras de Jesús en Juan. 6:45: "Escrito está en los
profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo
aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí”.
Teológicamente, Lutero me arraigó en su doctrina de la
justificación por la fe. en su arduo y revolucionario estudio de
Romanos y Gálatas, en los cuales expuso esta doctrina,
descubrió también la' clave para la unidad y solidaridad de
todos los creyentes en Cristo. Le encantó Gálatas 3:28, en el
que el apóstol Pablo dice: "Ya no hay judío ni griego; no hay
esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos sois uno
en Cristo Jesús". En su reflexión sobre el significado de este
versículo para sus días, Lutero escribió: "No hay ni sacerdote
ni laico, canon o vicario, rico o pobre, benedictino, cartusiano,
fraile menor, agustino, porque no es un asunto de este o esta
estatura, grado u orden".3
En 1520 Lutero escribió tres tratados que constituyeron la
esencia de su protesta contra la iglesia de sus días. Los títulos
de éstos eran: Discurso para la Nobleza del Pueblo Alemán, El
Cautiverio Babilónico, y La Libertad del Hombre Cristiano.
Todos estos eran documentos atrevidos. El úl-

15
timo me lanzó de nuevo a un lugar de prominencia. El
temerario profesor de Wittemberg dijo:
Dando por sentado nuestra fe en él, Cristo
hizo lo posible por nosotros para que seamos
no solamente sus hermanos, coherederos y
reyes con él, pero también nos hizo
sacerdotes con él. Por lo tanto, podemos
venir abiertamente ante la presencia de Dios
en el espíritu de la fe (He. 10:19, 22) y
clamar diciendo "¡Abba Padre! " Orad los
unos por los otros y haced todas las cosas
que vemos hechas y simbolizadas en las
obras descubiertas y visibles de los
sacerdotes.4

Añadió luego: "Se hace injusticia a aquellas palabras como


sacerdote, clérigo, espiritual, eclesiástico cuando se las
transfieren de todos los cristianos a aquellos pocos que ahora,
por uso caprichoso, se llaman esclesiásticos".5
Cerca del fin de su vida, en 1544, Lutero
todavía me animaba en su predicación. Cierto
erudito resumió en los siguientes cuatro
puntos lo que Lutero enfatizaba acerca de mí:
1. Delante de Dios, todos los creyentes
tenemos la misma posición, un sacerdocio al
que entramos por la fe y el bautismo.
2. Como compañero y hermano en Cristo,
cada creyente es un sacerdote y no necesita
un mediador fuera de Cristo. Tiene acceso a
la Palabra.
3. Todo creyente es un sacerdote y tiene un
ministerio de ofrecer sacrificios, no el de la
misa, pero el ofrecimiento de si mismo para
alabanza y obediencia a Dios y para llevar su
cruz.
4. Cada creyente tiene el deber de compartir
el evangelio que ha recibido.6

Repitiendo lo obvio, agradezco a Martín Lutero y otros


líderes de la Reforma por reafirmarme como una doctrina
cristiana de importancia. Me extendieron la vida. Aunque sea
triste decirlo, sigo permaneciendo más como una retó-

16
rica que como una realidad en gran parte del protestantismo.
Este ha -sido siempre uno de los problemas más grandes que
he confrontado.
Prominencia en la vida de los Bautistas. En lo que
concierne a cualquier otro grupo de creyentes, ustedes los
Bautistas han sido mis abogados. Ni siquiera fui una doctrina
secundaria o tardía entre ustedes. El inglés Juan Smyth, con
frecuencia conocido como el primer Bautista, escribió
explícitamente acerca de mí en 1608. Al describir lo que
llamaba "el reino de los santos," Smyth decía: "La iglesia
visible de los apóstoles se llama un sacerdocio de reyes (1 P.
2:9) y los santos son Reyes y Sacerdotes para con Dios" (Ap.
l:6).7
Smyth habló del "sacerdocio de la iglesia" (una frase a la
que me inclino) y describió la obra del sacerdocio en términos
generales pero no en términos bíblicos. Los santos como
sacerdotes ofrecen "sacrificios espirituales aceptables a Dios
por medio de Jesucristo" (1 P. 2:5).8 Luego dio un ejemplo de
la extensión de este sacerdocio relacionado con la vida de la
iglesia local. Aun si la iglesia careciera de lo que él llamaba
anciano (pastor), todavía tiene el "poder de predicar, orar,
cantar salmos y, consecuentemente, administrar los sellos del
pacto: también para amonestar, convencer, excomulgar,
absolver, y todas las otras acciones ya sean del reino o del
sacerdocio".
Aun después que la iglesia haya escogido y ordenado a sus
pastores, decía Smyth, "La iglesia no alquila ninguno de sus
previos poderes".9 ¡Qué esto no se les olvide!
El padre de ustedes los bautistas, aunque por cierto
limitado en la exploración de mi significado, los lanzó como
denominación a un largo romance conmigo. Casi tres siglos y
medio más tarde, Ernesto A. Payne, uno de los más conocidos
Bautistas ingleses, identificó tres ideas esenciales para un
entendimiento de los Bautistas: (1) La necesidad que cada
persona haga su propia entrega a Cristo; (2) la comprensión de
la iglesia como una comunidad de creyentes; y (3) la
afirmación del sacerdocio de todo creyente.10 Mientras Payne
me identificó por nombre en el punto 3, también me relacionó
vitalmente con los otros dos.

17
Luego de leer copiosamente de vuestra literatura, observé algo
acerca de ustedes los Bautistas. Les es dificil ponerse de
acuerdo en cuanto al lenguaje que describe su distintivo
denominacional más sobresaliente. Pero he notado también
otro hecho. Cualquiera que sea el lenguaje ,quiera que se - 1
que usen, estoy siempre muy cerca del centro de lo que están
pensando. Quiero darles tres -ejemplos de lo que estoy
diciendo.
Ejemplo 1: John D. Freeman, de pie ante la primera
reunión de la Alianza Bautista Mundial en 1905, predicó, un
poderoso sermón titulado "El Lugar de los Bautistas en la
Iglesia Cristiana". "El lugar de los Bautistas", dijo en un
lenguaje lírico, "no es un accidente, ni un incidente, ni un
experimento; es el desarrollo normal y la incorporación
permanente de un gran principio cristiano".' 1 Piensen qué dijo
que era. ¿Bautismo por inmersión? ¡Equivocados! ¿La
autoridad de las Escrituras? ¡Equivocados! ¿Gobierno
eclesiástico congregacional? ¡Equivocados! ¿Libertad
religiosa? ¡Equivocados! No obstante, dicho todo esto, afirmó
que todos estos principios eran Bautistas.
Como cualquier predicador a veces, Freeman abundó en
palabras. A continuación se da lo que es el principio Bautista
"esencial": "Una profunda y vívida conciencia de la soberanía
de Cristo, acompañada por una firme determinación de
mantener el completo y constante reconocimiento de su
autoridad personal, directa e intransferible sobre las almas de
los hombres".12 Léalo de nuevo lentamente.
Más adelante, Freeman resumió su cargada oración en una
expresión más breve- 1a.intransferible soberanía de Cristo".
¿Qué quiso decir con esa frase? Quizá nunca lo habrá oído,
pero de algún modo era común para sus predecesores.
Freeman quiso decir que Cristo es soberano en la salvación.
Dijo: "Ante Cristo, y solamente ante Cristo la persona está en
pie o cae, no puede haber sustituto en este asunto".13
Freeman quiso también decir que porque Cristo es
soberano sobre el individuo, ni el Estado ni ninguna otra cosa
puede o podrían tener soberanía. dijo que la libertad del alma
producía libertad personal y civil. "La intransferible soberanía
de Cristo" es una de mis bases teológicas. Si

18
quiere, piense como si fuera uno de mis muchos sinónimos.
Ejemplo 2: E. Y. Mullins, presidente y profesor de
teología del Seminario Teológico Bautista del Sur, de
18991926, fue también presidente de la Convención Bautista
del Sur entre 1923 y 1924 y también presidente de la Alianza
Bautista Mundial entre 1923 y 1928. Se le conocía como el
"Señor Bautista del Sur" durante el primer tercio del siglo XX.
Por la confianza que se le tenía, él fue el autor primordial de
'Te y Mensaje Bautistas", Adoptado como documento en
1925, llegó a ser los primeros artículos de fe de los Bautistas
del Sur.
Quizá el libro más importante y de mucha influencia que
él escribió fue Axiomas de Religión. ¡Léalo algún día! En su
libro, Mullins pregunta: ¿Cuál es el significado histórico de
los Bautistas? ¿Con qué gran principio han contribuido al
pensamiento religioso y a la vida de la humanidad? Su
respuesta es: "La competencia del alma en la religión'94
¿Verdad que el hablar de la competencia del alma humana,
parece como la directa oposición a la soberanía intransferible
de Cristo"? Uno de ellos enfatiza en lo humano, el otro en lo
divino. Realmente ambos representan distintas maneras de
acercarse a la misma verdad.
Mullins no estaba hablando de autosuficiencia humana.
jamás se inclinó a sugerir que el creyente cristiano es
independiente de Dios, Cristo o la Biblia. Competencia
humana, según Mullins, es competencia en Dios. Lo que
estaba diciendo es que cada individuo llega a Dios a través de
Jesucristo, sin ningún otro mediador.
Es más, Mullins quiso decir que cada creyente como
individuo tiene el derecho de leer, interpretar y obedecer las
Escrituras, el derecho a tener voz en la iglesia como los demás
creyentes, el derecho a la libre expresión religiosa sin
interferencia del Estado, y la responsabilidad de amar a su
prójimo como a sí mismo. ¿Le parece familiar todo esto a la
luz de mi descripción personal en cuanto a quién soy? Mullins
dice que soy un "corolario" y un "derivado" de su distintiva
identidad Bautista. Francamente creo que es todo lo contrario.
0 será que simplemente él estaba usando otro nombre para
referirse a mi persona y que no me reconoció.

19
Otra figura prominente de los Bautistas del Sur del siglo
XX según Mullins, fue George W Truett, que sirvió como
pastor de la Primera Iglesia Bautista de Dallas, Texas durante
17 años.'Albert McCIellan le exaltó como el "arquitecto
espiritual de la Convención Bautista del Sur".15 Truett alabó
la competencia del alma como la "base fundamental de los
Bautistas". Es de este principio cardinal de donde emergen
todos los otros "principios Bautistas”.16
Durante las últimas tres décadas de vida como Bautistas
del Sur, Herschel H. Hobbs ha sido probablemente el más
prominente estadista denominacional. -Por muchos años
pastor de la Primera Iglesia Bautista de Ok1ahoma City y
presidente de la Convención Bautista del Sur, en parte durante
los años turbulentos de la década de los sesentas, Hobbs fue el
autor principal de la segunda afirmación confesional de los
Bautistas del Sur. Revisó y actualizó Los Axiomas de la
Religión, de Mullins, que Broadiman Press publicó en 1978.
En línea con la voz de Mullins y Truett, Hobbs ha declarado
repetidamente que "la competencia del alma" es el distintivo
sobresaliente de los Bautistas.
Ejemplo 3: Norman B. Cox, secretario ejecutivo de la
Comisión de Historia de la Convención Bautista del Sur desde
1951 hasta 1959, escribió un libro en 1961 titulado "Nosotros
los Bautistas del Sur". Cox usó una oración para describir lo
que es de más distinción en el concepto Bautista de la fe
cristiana. Di o: "Es la personalidad redimida ministrando bajo
el señorío de Jesucristo, tal como lo revelan las Escrituras". 17
Cox no mencionó mi nombre en su oración. Por su
explicación de la misma, sin embargo, fue claro de que estaba
hablando de mí. He aquí:
Los Bautistas han reconocido firmemente la
inmediata y directa autoridad de Jesucristo
como su Redentor, Salvador, Señor y
Maestro. Dadas estas relaciones, los
Bautistas se han sentido llamados por Cristo
a la obediencia en la vida, fe, testimonio y
servicio.18

Una vez más, ¿les parece familiar esto? Dos frases en lo que
explica Cox capturan los dos lados de mi persona. Estas

20
son: "la inmediata y directa autoridad de Jesucristo" y llamado
por Cristo a la obediencia". La primera es acceso a Dios; la
segunda es ministerio al prójimo. En la primera hay
comunión; en la segunda hay comunidad. La primera es el don
del sacerdocio; la segunda es sus demandas.
Ahora que dimos una mirada a Freeman, Mullins y Cox,
¡entienden por qué dije que a ustedes los Bautistas les cuesta
ponerse de acuerdo sobre el lenguaje común que deben usar
para describir su básico distintivo denominacional? Para
Freeman es "la intransferible soberanía de Cristo". Para
Mullins, Truett y Hobbs es 1a competencia del alma". Para
Cox es "la personalidad redimida ministrando bajo el señorío
de Jesucristo, tal como lo revelan las Escrituras".
Llámelos como quieran. Pero no importa cómo lo
describan, al fin de cuentas ustedes vuelven a mí, por lo cual
les estoy profundamente agradecida. No obstante, debo
recordarles que asignarme un nombre es una cosa, pero
ponerme en práctica es otra cosa.
Bien, esto es lo que soy y saben de dónde vengo. En el
resto del libro el autor hará un intento de describir lo que
significo para ustedes. Espero que lo haga bien.

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 1
Escriba en los espacios en blanco a continuación los puntos
más importantes de la doctrina del sacerdocio de los creyentes
que usaría para explicar la doctrina a otra persona.

1.
__________________________________________________

2.
__________________________________________________

3.
__________________________________________________

4.
__________________________________________________

21
Notas
1. Findley B. Edge, The Doctrine of the Laity (Nashville: Convention
Press, 1985), 9.
2. Kenneth E. Kirk, The Apostolic Ministry (London: Hocíder and
Stoughton, 1946), 48.
3. E. Gordon Rupp, “The Age of the Refórmation 1500-1648," The
Layman in Christian History, ed. Stephen Charles Neill and Hans-Ruedi
Weber (Philadelphia: The Westminster Press, 1963), 138.
4. Martin Luther, Three Treatises (Philadel~hia: Fortress Press, 1960),
290-291.
5. Ibid, 291-292.
6. Rupp, 139.
7. The Works of John Smyth, (Cambridge: Cambridge University Press,
1915), 274.
8. Ibid, 275.
9. Ibid, 315.
10. Ernest A. Payne, The Free Church Tradition in the Life Of England
(London: SCM Press LTD, 1944),174-176.
11. J. D. Freeman, "The Place of Baptists in the Christian Church," The
Life of Baptists in the Life of the World, ed. Walter B. Shurden (Nashville:
Broadman Press, 1985), 19.
12. Ibid.
13. Ibid.
14. E. Y. Mullins, The Axioms of Religion (Philadelphia: The judson Press,
1908), 53.
15. Albert McCIellan, Meet Southem Baptists (Nastiville: Broadman Press,
1978), 38.
16. George W Truett, The Baptist Message and Mission for the World
Today in Shurden, 113.
17. Norman W Cox, We Southern Baptists (Nashville: Convention Press,
1961), 5.
18. Ibid.

22
Capitulo 2

El Sacerdocio
de los Creyentes
y la Biblia
En el capítulo 1 usted dio una lectura panorámica sobre la
doctrina del sacerdocio de los creyentes. Fue a modo de una
ligera introducción al tema en general. El propósito de este
capítulo es más específico. Examinaremos con más detalle lo
que la Biblia dice acerca del sacerdocio.
Consideraremos tres tópicos específicos con el fin
primordial de mejorar nuestro entendimiento de la doctrina del
sacerdocio cristiano. Primero, estudiaremos el significado del
sacerdocio en el Antiguo Testamento. Es importantísimo
comprender el desarrollo del sacerdocio judío, para hacer una
buena interpretación de los libros del Nuevo Testamento. No
obstante, para entender el cristianismo de la iglesia naciente es
importante poder darse cuenta cómo cambió drásticamente el
carácter sacerdotal en el judaísmo antiguo. "El rasgo más
notable del concepto del sacerdocio cristiano en el Nuevo
Testamento es la transformación radical del concepto del
sacerdocio israelita en el Antiguo Testamento".1
Segundo, el Sumo Sacerdocio de Cristo, desarrollado
específicamente en el libro de Hebreos, debe ser estudiado. La
naturaleza del sacerdocio de Cristo ayuda a dar una
explicación de lo que entendieron los primeros cristianos en
cuanto al sacerdocio.
Tercero, veremos con mucho cuidado esos textos
conocidos como "pasajes sacerdotales" en 1 Pedro y
Apocalipsis.

El Sacerdocio judío
En su autobiografía en el capítulo 1, el Sacerdocio
Cristiano les dijo con orgullo que la palabra sacerdote se
menciona 700 veces en el Antiguo Testamento. También les
dijo que, en su opinión, el pasaje clave es Exodo 19:4-6, en el
cual Dios habla a Israel a través de Moisés en el Sinaí:

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y


cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he
traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi
voz, y guardareis- mi pacto, vosotros seréis
mi especial tesoro sobre todos los pueblos;
porque mía es toda la tierra.

24
Isaías 61:5-6 pudo haber sido empleado por el Sacerdocio
Cristiano para subrayar su caso diciendo que todos los
israelitas fueron sacerdotes, aunque Isaías mismo no lo usó.
Esos versículos dicen: "Extranjeros apacentarán vuestras
ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros
viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová,
ministros de nuestro Dios seréis llamados". El argumento de
que Israel fuera un sacerdocio corporativo tiene sentido y está
en lo correcto. No hay duda de que los escritores del Nuevo
Testamento dependieron de estos dos pasajes (Ex. 19 e Is. 6.1)
para abogar por un sacerdocio universal.
Hay un punto, sin embargo, que el Sacerdocio Cristiano no
mencionó: la mayoría de las 700 referencias a sacerdote en el
Antiguo Testamento no se refieren al sacerdocio de todos los
israelitas; más bien hablan del sacerdocio de algunos israelitas.
Tales números no desacreditan la verdad de que toda la
nación israelita llegara a ser una casta sacerdotal. Pero esas
mismas cifras requieren una consideración detenida del
significado del sacerdocio en la comunidad judía.
En la vida de Israel, bajo Moisés, surgió un sacerdocio
representativo "profesional". El sacerdocio judío simbolizaba
la naturaleza del pacto en la vida de Israel. Representaba la
unión de Israel con Dios, el Señor.
Después de la ratificación del pacto (lea Ex. 24:141) entre
Dios e Israel, que decía que Israel sería "un reino de
sacerdotes y una nación santa" (Ex. 19:6), Moisés pasó 40 días
y 40 noches en el Monte Sinaí. Durante ese tiempo, Dios
entregó a Moisés instrucciones que gobernarían la vida de
comunidad y de adoración de Israel. Exodo 25:1-31:18
describe detalladamente éstas, mientras Exodo 35:1-39:43 y
Levítico 8:1-36 explican cómo se llevaron a cabo las mismas.
Se puso un cuidado meticuloso tanto en el vestido (Ex.
28:143) como en la ordenación de los sacerdotes (Ex. 29:146).
El vestido así como la ordenación al sacerdocio son ricos en
simbolismo acerca de la naturaleza y propósito del sacerdocio.
Veremos algunos de estos simbolismos en los siguientes
párrafos. Por el momento, subraye el hecho

25
de que la idea de un grupo sacerdotal especial en Israel no era
pasajera.
Un libro completo de la Biblia- Levítico- está dedicado al
papel de¡ sacerdocio. De modo que el concepto de un
sacerdocio selecto tiene profundas raíces en la historia de
Israel.
,Veremos el sacerdocio judío desde sólo tres ángulos: (1)
teológico, (2) cómo actúa y (3) su naturaleza. Estos ¡res son
importantes porque forman el trasfondo necesario para
entender cómo los primeros creyentes reinterpretaron el
significado del sacerdocio.

Las raíces teológicas del sacerdocio. Durante mis años dé


seminarista, Elton Trueblood, el famoso teólogo cuáquero, dio
unas conferencias a nuestra facultad y al cuerpo estudiantil. E
Í n una de ellas habló de la importancia de compartir la verdad
espiritual mediante símbolos. Ilustró esto con una experiencia
personal. Cierto día mientras viajaba en un ómnibus local notó
que una mujer se hacía la, señal de la cruz sin llamar mucho la
atención cada vez que pasaban por una iglesia católico-
romana. Le llamó la atención que los protestantes no tuvieran
una contraparte simbólica para demostrar su reverencia hacia
la casa de Dios, donde mucha gente ha hallado significado y
espiritualidad perdón y sanidad. Luego, entre broma y
seriedad, Trueblood sugirió que quizá los protestantes podrían
tocarse el borde del sombrero al pasar frente a sus iglesias.
El sacerdocio simbolizaba una verdad espiritual profunda
para Israel. Primero, los sacerdotes representaban los actos
salvadores de Dios en nombre de Israel. Mediante su liderazgo
en la adoración, el sacerdocio representó literalmente la
intervención de Dios en la historia de la salvación de Israel.
Dios había sacado a Israel de Egipto "en alas de águilas" y
había hecho de este oscuro pueblo una nación importante.
Dios se había encontrado con Israel en el monte Sinaí para
pactar con ellos. La ley del Sinaí fue en realidad la gracia de
Dios, esa ayuda inmerecida para ayudarles a llevar a cabo sus
vidas. Y ellos jamás lo olvidarían.
Al concluir con las instrucciones para la ordenación de los
sacerdotes, Dios prometió encontrarse con su pueblo

26
en el tabernáculo a través de la mediación sacerdotal: "Y
santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré
asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes"
(Ex. 29:44). Luego de prometerles "habitar en medio de ellos",
Dios les hizo saber el resultado: "Y conocerán que yo soy
Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para
habitar en medio de ellos" (Ex. 29:46). A través de su
consagración al servicio de Dios, los sacerdotes eran
memorias vivas de lo que Dios había sido para con Israel-¡un
Dios de gracia?
Segundo, la actividad sacerdotal simbolizaba la presencia
amorosa de Dios en medio de Israel. Para los judíos, Dios no
era un argumento abstracto ni un asunto filosófico por
resolverse. No era distante quimera en una mente febril.. Dios
no solamente actuó a favor de Israel; ¡Dios permaneció con
Israel!
El tabernáculo decía esto. La palabra significa morar, lugar
de morada. El sinónimo de tabernáculo decía también lo
mismo. El tabernáculo era 1a tienda de reunión", el
64santuario", el "tabernáculo del Señor". El Señor dijo: "Y
harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos" (Ex.
25:8).
Tercero, el sacerdocio, por sobre cualquier otra c osa,
simbolizaba la santidad de Dios. Como pueblo del pacto,
Israel había sido llamado a reflejar el carácter santo de Dios.
Dios había dicho: "Vosotros me seréis un reino de sacerdotes
y gente santa" (Ex. 19:6). El tema dominante del libro de
Levítico, en el cual el sacerdocio es tan prominente, es que
Israel sea una nación santa porque sirven y adoran a un Dios
santo.
Yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por
tanto os santificaréis, y seréis santos, porque
yo soy santo.... Porque yo soy Jehová, que os
hago subir de la tierra de Egipto para ser
vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo
soy santo (Lv. 11:44-45).

Esta dimensión de la santidad tenía su propia y variada


explicación en la vida del culto de Israel, y en ningún otro
lugar con más claridad que en los sacerdotes. Sus vesti-

27
dos reflejaban el carácter de Dios y el llamamiento de Israel.
La indumentaria sacerdotal tenía que ser "vestido santo" (Ex.
28:2, 4). Los sacerdotes ministraban en "el lugar santo delante
del Señor" (Ex. 28:35). Era de gran significado que el paso
inicial en la ordenación sacerdotal incluyera el lavamiento
simbólico de todas las cosas impuras (Ex. 29A).
Uno de los rituales más importantes en la ordenación de
los sacerdotes era la ofrenda del macho cabrío de la
ordenación. (Vea Exodo 29:19-21.) En un gesto sumamente
simbólica, parte de la sangre del macho cabrío fue puesta
"sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el lóbulo
de la oreja derecha de sus hijos, sobre el dedo pulgar de las
manos derechas de ellos, y sobre el dedo pulgar de los pies
derechos de ellos" (Ex. 29:20). El aplicar la sangre a las
extremidades de los miembros representaba la limpieza de
todo el cuerpo. De esa manera, los sacerdotes se preparaban
para servir a un Dios santo. Así, como los sacerdotes eran
memorias vivientes de los hechos salvadores de Dios y
testimonios vivientes de la presencia continua de Dios,
llegaron a ser también ejemplos vivos de la santidad de Dios.

Las funciones del sacerdocio. El sacerdocio judío tenía


diferentes funciones en diferentes momentos en la historia de
Israel. Recuerde que los sacerdotes no. tenían un mono polio
sobre las funciones del sacerdocio durante la larga tradición de
Israel antes de Cristo. En conclusión, y muy de paso, debemos
hacer énfasis en los propósitos persistentes del sacerdocio.
Estos énfasis son intercesión e interpretación.
Los sacerdotes eran mediadores responsables de presentar
el pueblo ante Dios, y eran maestros que presentaban a Dios
ante el pueblo. Este doble papel se pone en evidencia con más
claridad en las bendiciones de Moisés sobre Leví, tal como
leemos en Deuteronomio 33:841. Luego de alabar a Leví, que
era una de las primeras tribus de Israel apartadas para el
sacerdocio con el propósito de ser fieles a la Palabra y el pacto
del Señor, Moisés dijo en el versículo 10: "Ellos enseñarán tus
juicios a Jacob, y tu ley a Israel;

28
pondrán el incienso delante de ti, y el holocausto sobre tu
altar".
Los sacerdotes eran intérpretes. Presentaron a Dios ante el
pueblo. El profeta Malaquías, que vivió probablemente en el
siglo V antes de Cristo, acusó a los sacerdotes de su día
porque fallaron en ser buenos maestros del pacto. Aun así, en
su crítica, Malaquías sabía cuál era una de las principales
funciones sacerdotales. "Porque los labios del sacerdote han
de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley;
porque mensajero es de Jehová de los ejércitos" (Mal. 2:7).
Los sacerdotes eran también mediadores. Trajeron al
pueblo con sus pecados y todo otro asunto ante Dios. Tanto en
el vestido como en las acciones sacerdotales indicaban esta
función. Una de las características del atavío constaba de dos
piezas para el hombro. En cada una de éstas había una piedra
de ónice. Sobre cada piedra se encontraban inscritos seis de
los nombres de las tribus de Israel. Por lo tanto, cuando el
sacerdote se presentaba "delante del Señor", llevaba consigo al
pueblo simbólicamente (Ex. 28:544). Pero note lo que sucedía:
un hombre entraba a la presencia santa de Dios en nombre de
todo el pueblo.
En ningún otro lugar el papel mediador del sacerdocio
judío es más firmemente descrito que en el Día de la
Expiación. Según lo descrito en Levítico 16, esta no fue la
labor de cualquier sacerdote en cualquier día. Sólo el sumo
sacerdote podía entrar en el lugar santísimo en este día
especial una vez por año. Tanto la arquitectura como el
personal marcaba la separación entre el sumo sacerdote y el
pueblo y entre Dios y toda la comunidad. El acceso a ese lugar
era limitado; pero, el propósito era noble: el de despojar a la
gente del peso de la culpa y proveer perdón para sus pecados.
(Véase Lv. 16:3-34.)

La estructura del sacerdocio. Según lo sugerido hasta


aquí, las generalizaciones acerca del sacerdocio judío no dejan
de ser sino simplemente generalizaciones. Lo específico en
cuanto a origen, propósito y naturaleza se halla sepultado en
una masa de detalles históricos que continúa

29
manteniendo ocupados á los mejores eruditos. ' Necesitamos
anotar sólo otras dos generalizaciones. Una es la estructura
jerárquica del sacerdocio. La otra es su naturaleza hereditaria.
En el transcurso del tiempo, el sacerdocio desarrolló una
burocracia muy elaborada. Aparecieron diferentes grados
dentro del sacerdocio. Se establecieron grados de santidad. El
pueblo se hallaba en la base; luego venían los levitas y los
sacerdotes. A la cabeza se hallaba el sumo sacerdote. Estos
tres grupos formaban una élite espiritual, *Pero algunos se
consideraban superiores a los otros. El fundamento de éstos
niveles de santidad en la historia de Israel se remonta hasta los
días de Aarón. La maravillosa parábola que Jesús usó sobre el
buen samaritano incluye a un sacerdote y a un levita. Cada
uno de ellos "pasó de largo" sin prestar ayuda a un hombre que
había sido herido junto al camino (Lc. 10:27-37).

Los levitas eran del clero menor. El nombre sugiere que


descendían de la tribu de Leví. No provenían de la prestigiosa
línea de Aarón. Sus labores tenían que ver con tareas
secundarias en el templo, sin tener parte en los actos centrales
del sacrificio. Esta era tarea exclusiva de los sacerdotes, es
decir, gente que podía trazar sus raíces genealógicas hasta
Aarón. Dos que se mencionan en el Nuevo Testamento,
Zacarías y Elizabet, venían de este linaje (Lc. L5). La
jerarquía terminaba en el sumo sacerdote. Sólo éste tenía el
privilegio de entrar al lugar santísimo una vez por año, para
hacer sacrificios expiatorios. Con esta intrincada estructura del
clero, no hay duda alguna que los laicos fueron descritos en
Levítico como "extraños", especialmente si no pertenecían a la
casa sacerdotal (Lv. 22: 10).
El sacerdocio era también hereditario. La descendencia y
el sexo determinaban quiénes serían sacerdotes. El nacimiento,
y no las posesiones, la sangre o los talentos, le dio a uno el
privilegio de la vocación sacerdotal. Esta restricción se debió,
parcialmente al menos, al requisito de tener un conocimiento
especial que se transmitía de generación en generación dentro
de una familia. Pero esta restricción abrió paso a la
incompetencia y la ocupación del sacerdocio

30
por gente sin lealtad a ese alto cargo. Estos problemas muchas
veces encendieron la ira de los profetas.
¿Qué sucedió con el sacerdocio judío? Fue destruido
cuando las tropas del general Tito arrasaron con el templo
herodiano en el año 70 D.C. La adoración para el judaísmo se
concentró en las sinagogas y con los rabíes o maestros. Por
otro lado, el Nuevo Testamento proclamaba a un Sumo
Sacerdote nuevo y a una clase nueva de sacerdocio.

El Sumo Sacerdocio de Jesús


En el curso de su historia, la iglesia ha descrito a Jesús de
muchas maneras. Se le ha asignado varios nombres para
describir su vida y ministerio. La tres designaciones de
Profeta, Sacerdote y Rey, sin embargo, han sido las más
comunes.
En sus artículos de fe, los Bautistas, así como otros grupos
cristianos, han hecho uso frecuentemente de estos términos..
Ningún otro pasaje en la Biblia resume este triple oficio de
Cristo con más claridad que el prólogo del libro de Hebreos.
En esta noble declaración del tema de Hebreos la superioridad
del cristianismo sobre el judaísmo-el autor afirma:

Dios, habiendo hablado muchas veces y de


muchas maneras en otro tiempo a los padres
por los profetas, en estos postreros días nos
ha hablado por el Hijo, a quien constituyó
heredero de todo, y por quien asimismo hizo
el universo; el cual, siendo el resplandor de
su gloria, y la imagen misma de su sustancia,
y quien sustenta todas las cosas con la
palabra de su poder, habiendo ejecutado la
purificación de nuestros pecados por medio
de sí mismo, se sentó a la diestra de la
Majestad en las alturas, hecho tanto superior
a los ángeles, cuanto heredó más excelente
nombre que ellos (He. 1:14).

Estos versículos describen a Cristo como Profeta, por cuyo


medio Dios dice su palabra final (L1-2); como Sacerdote, que
ha realizado una perfecta purificación de los pecados

31
de su pueblo (1:3b); y como Rey, que se halla sentado en un
7ran honra (1:3b).
Después de mi conversión durante mi primer año como
universitario, uno de los primeros himnos que recuerdo haber
cantado en la Segunda Iglesia Bautista de Greenville, en
Mississippi, fue "¡Gloria! ¡GloriaV, de Fanny Crosby. La
última estrofa refleja esta énfasis en Cristo.

¡Gloria* 1 ¡Gloria' a Jesús Salvador


nuestro. Por nosotros El con la cruz cargó;
Por salvarnos El sufrió pena de muerte, Del
pecado Cristo nos libertó ¡Alabadle! ¡Oh
qué amor tan grande! Que nos brinda éste
que El mostró. iGloria! ¡Gloria! Angeles
Santos del cielo Rinden loor al que nos
rescató.

En el desarrollo de su argumento en el libro de Hebreos, el


escritor no se concentra en el papel del profeta o en el señorío
de Jesús, sino en el sacerdocio. Jesús es con todo acierto el
"gran sumo sacerdote" (He. 4:14). El es un sumo sacerdote
"misericordioso y fiel" (2:17), capaz de "compadecerse de
nuestras debilidades" (4.15). Fuera de la línea sacerdotal de
Leví, (7:11-17), Jesús es un sacerdote ~"según el orden de
Melquisedec" (7:11, 17), que nos ha abierto un "camino nuevo
y vivo" (10:20) para entrar "hasta dentro del velo" (6:19). ¡El
resultado es revolucionario! Ahora por El todos "nos
acercamos a Dios" (7:19). El escritor de Hebreos tiene el
propósito de demostrar que Jesús es superior a todos los
sacerdotes, sacrificios y pactos que precedieron. Cristo es el
camino "más excelente".
¿Cómo? ¡Porque Jesús es un Sacerdote superior que ofrece
un sacrificio superior y es mediador de un pacto superior! El
autor de Hebreos nunca usa la palabra sacerdocio para
referirse a los primeros cristianos. A la luz del propósito
práctico del libro, tiene muy en claro la conexión del
sacerdocio de Cristo con la vida continua y devocional de la
iglesia. Mejor dicho, el sacerdocio de Jesús está relacionado
con el nuestro. Necesitamos observar tres tópicos: (1) un
Sacerdote superior, (2) un sacrificio superior, y (3) Su
sacerdocio y el nuestro.

32
Un Sacerdote superior. ¿De qué manera es Jesús, como
sacerdote, superior a los sacerdotes levíticos bajo la ley del
Antiguo Testamento? El autor del libro a los Hebreos
responde a esta pregunta en 4:144:28. Le haría bien si lee todo
este pasaje ahora mismo, porque podremos mirar sólo dos de
sus énfasis.
El sacerdocio superior de Jesús se encuentra en el hecho
de que El fue divino y humano. Mientras el sacerdocio antiguo
pudo haber sido simbólico en cuanto a la presencia de Dios,
Jesús llevó la imagen misma de su sustancia" (L3). El es el
sumo sacerdote "sin pecado" (4:15), "santo, inocente, sin
mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que
los cielos" (7:26). A diferencia de los sacerdotes antiguos,
Cristo no tiene necesidad de ofrecer sacrificios diarios por sus
propios pecados (7:27). Nuestro sacerdocio está arraigado en
Cristo, el Gran Sumo Sacerdote, El es la base de nuestra
esperanza.
Pero Jesús es también humano. El escritor a los Hebreos
describe esta dimensión del sacerdocio de Jesús repetidamente
y en un lenguaje colorido. Jesús fue "en todo semejante a sus
hermanos" (2:17). Y ¿por qué? "Para venir a ser
misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se
refiere, para expiar los pecados del pueblo" (2:17). El puede
"compadecerse de nuestras debilidades" y "tentado en todo
según nuestra semejanza, pero sin pecado" (4:15). Clarence
Jordon hace revivir este verso en su versión personal de
Hebreos: "Tenemos un líder que no es fríamente indiferente a
nuestras debilidades, sino que El mismo se sometió al dolor
que experimentamos". 2 Un buen sacerdocio es imposible sin
una identificación personal. Uno tiene que identificarse con el
sufrido y moralmente fracasado. ¡Tenemos un modelo para
eso!
El sacerdocio de Jesús es también superior porque no está
restringido a una genealogía o limitado por la tumba. Jesús no
es sacerdote en virtud del origen levita. ¡Vino de la tribu de
Judá! ¡Lo hereditario no cuenta! Cristo "es de otra tribu, de la
cual nadie sirvió en el altar" (7:13). Jesús no era parte de la
familia sacerdotal, ni fue reconocido como tal. El fue
realmente un laico. ¡He ahí su libertad para ser sacerdote! La
ley que limitaba el sacerdocio ha

33
sido descontinuada: "Queda, pues, abrogado, el mandamiento.
anterior a causa de su debilidad e ineficacia" (7:18).

Un sacerdocio superior. Considerándolo dentro de una


discusión más amplia de¡ nuevo pacto (8:140:18), el autor de
Hebreos dedica tiempo para describir la superioridad del
sacrificio de Cristo sobre el del pacto antiguo, Esta
descripción se encuentra en Hebreos 4:140:18. No hay
sacerdocio sin un sacrificio de alguna clase. Esto es cierto
tocante al sacerdocio del Antiguo Testamento y también en lo
que toca a su sacerdocio personal. Es cierto cuando se trata del
sacerdocio de Cristo. Pero el sacrificio de Cristo era diferente
y superior
Su sacrificio es superior porque es un acto salvador que no
se repite, y para nuestro bien. A diferencia del sumo sacerdote
de Israel que tenía que ofrecer sacrificios año tras año, en el
Día de la Expiación, Jesús "no por sangre de machos cabríos
ni de becerros, si . no por su propia sangre, entró una vez para
siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna
redención" (9:12). Cristo es sacerdote, pero es también
víctima. Jesús "se presentó una vez para siempre por el
sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado"
(9:26). La víctima es voluntaria. Los sacerdotes del pacto
antiguo ofrecían los mismos sacrificios día tras día y año tras
año. "Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un
solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de
Dios" (10:12). ¡Cristo se sentó! No tuvo que repetirlo, porque
no podía ser repetido. Ni pudo haber sido superado. Esto no es
un símbolo de la gracia del acto salvador de Dios; es una
realidad.
Otra señal de la superioridad de su sacrificio es que el velo
se ha quitado. La señal de "¡No entre! ", que estaba en el lugar
santísimo durante muchos siglos ha sido quitada para siempre.
Ahora dice: "Todos son bienvenidos". El acceso es limitado
bajo la teología antigua. Bajo la teología nueva la disposición
no tiene límites. Lo que era un barrera llegó a ser un puente.
Nosotros-usted y yo, y cualquier otra persona que así lo desee-
podemos venir hasta el trono de gracia. ¿Por qué? Porque
Jesús nos abrió "el camino nuevo y vivo ... a través del velo"
(10:20). Lo que

34
tenía que estar afuera, quedó afuera, lo que estaba adentro
quedó adentro. ¡Bienvenidos a la misericordia! Y también
¡Bienvenidos al sacerdocio! No hay misericordia sin
sacerdocio y no hay sacerdocio sin misericordia. Con razón el
escritor de Hebreos se refiere al sacrificio de Cristo como ,¡el
tiempo de reformar las cosas" (9:10).

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 2
Lea Hebreos 1: 1-4. En el espacio que sigue, escriba las
palabras o frases en estos versículos que presentan a Jesús
como profeta, sacerdote, y rey.

Profeta ____________________________________________

Sacerdote __________________________________________

Rey ______________________________________________

Su sacerdocio y el nuestro. Este tópico será abordado una


y otra vez en este libro. El sacerdocio del creyente se halla
implícito en el libro de los Hebreos. La epístola, aunque sea
profundamente teológica, tiene un propósito práctico. El
escritor no estaba simplemente haciendo una comparación
teológica entre el cristianismo superior y el judaísmo inferior.
Los cristianos que recibieron esta epístola estaban
confrontando algún problema, quizá de persecución. Ante la
tentación de abandonar el barco de la fe, se les anima a
perseverar (12: l), a levantar las manos caídas y a fortalecer las
rodillas débiles (12:12), y a no cansarse o desmayar (12:3). El
autor inclusive describe su carta como una "palabra de
exhortación" (13:22).
Un estudio de la expresión por tanto y sus equivalentes en
la epístola subraya la intención de exhortar del escritor (2:1;
3:1,7; 4:1,11,14; 6:1; 9:15; 10:19; 12:1, 12; 13:13). Su

35
papel no es el de un teólogo, porque él es esencialmente un
predicador. En vista del sacerdocio superior, y sacrificio
superior del gran Sumo Sacerdote, los cristianos tienen la
esperanza y confianza de cumplir con su propia vocación. Una
vez más, el escritor jamás se refiere explícitamente al
sacerdocio del pueblo, ya que el concepto es implícito a través
de la espístola.
En Hebreos 10:19-25 se conjuga bellamente este tema del
sacerdocio de Cristo con el nuestro. Comienza con así que.
"Así que hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar
Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y
vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y
teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios",-¿Cómo
concluirá? ¿Qué conexión hace? ¿Qué sigue al "por tanto" y al
"así que?" ¿Qué sigue, a la luz de nuestra "confianza"
recientemente descubierta, el camino nuevo que se nos abrió,
y el "gran sacerdote" que tenemos?
Lo que sigue es un sermón de tres puntos sobre el
sacerdocio del pueblo. "Por tanto", dice, "acerquémonos con
corazón sincero, en plena certidumbre de fe" (10:22). "Por
tanto", continúa, l6mantengamos firme, sin fluctuar, la
profesión de nuestra esperanza" (10:23). Y si esa traducción
no se entiende, quizá la personal de Clarence Jordan lo logre:
"Agarrémonos con garras y dientes a nuestra promesa de
dedicación".3 "Por tanto", concluye, "considerémonos unos a
otros para estimularnos al amor y a las buenas obras" (10:24).
"Acerquémonos". "Mantengamos". "Considerémonos".
Todo esto es labor sacerdotal para usted y para mí. Aun la
bendición de Hebreos hace la conexión entre la obra de Cristo
y la nuestra:

Y el Dios de paz que resucitó de los muertos


a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de
las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os
haga aptos en toda obra buena para que
hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros
lo que es agradable delante de él por
Jesucristo; al cual sea la gloria por los
siglos de los siglos. Amén (He. 13.20-21).

36
El Sacerdocio de los Creyentes
Antes de fijarnos en algunos pasajes específicos del Nuevo
Testamento que explícitamente enseñan la doctrina del
sacerdocio de los creyentes, necesitamos ocuparnos de dos o
tres hechos. Primero, Jesús no fue un sacerdote profesional.
En los evangelios Jesús jamás se describió a sí mismo con la
designación de "sacerdote"; ni se refirió jamás a sus discípulos
como sacerdotes o como un sacerdocio. Sin embargo, según lo
visto en nuestro estudio de Hebreos, la iglesia primitiva
ciertamente percibió su función sacerdotal, aunque carecía de
las credenciales genealógicas comunes.
Segundo, la frase el sacerdocio de los creyentes no se
encuentra en la Biblia. Esto no debe perturbarnos. La palabra
Trinidad, tampoco se halla en la Biblia, pero la iglesia
cristiana enseña y cree sin discusión alguna en la doctrina de
la Trinidad. El Nuevo Testamento, directa e indirectamente,
enseña, no solamente sobre el sumo sacerdocio de Cristo, sino
también el sacerdocio de los cristianos.
Como se dijo en el capítulo 1, hay cinco referencias
específicas en el Nuevo Testamento acerca del sacerdocio
cristiano. Estas se hallan en 1 Pedro' y Apocalipsis. Puesto que
son pasajes breves, se les incluye a continuación para su
referencia:

Vosotros también, como piedras vivas, sed


edificados como casa espiritual y sacerdocio
santo, para ofrecer sacrificios espirituales
aceptables a Dios por medio de Jesucristo(] P.
2:5).
Mas vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por
Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel
que os llamó de las tinieblas a su luz admirable
(1 P. 2:9).
Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados
con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes
para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio
por los siglos de los siglos. Amén (Ap. 1:5b-6).
Digno eres de tomar el libro y de abrir sus
sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu
sangre nos has redimido para Dios, de todo
linaje y lengua y pueblo y nación; y

37
nos has hecho para nuestro Dios reyes y
sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Ap.
5:9-10). Bienaventurado y santo el que tiene
parte en la primera resurrección; la segunda
muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que
serán sacerdotes de Dios y de. Cristo, y
reinarán con él mil años (Ap. 20:6).

Es muy interesante que los eruditos del Nuevo Testamento


se refieran a 1 de Pedro y Apocalipsis, tanto como a la epístola
a los Hebreos, como la literatura de la persecución. Es una
designación apropiada. Los cristianos receptores de estos
libros vivieron bajo la cruz. Se les recuerda, por tanto, quiénes
son y a quién pertenecen, cómo deben conducirse entre ellos y
qué deben hacer. Cada uno de estos cinco pasajes merece
atención individual, a la luz de su trasfondo particular. Sin
embargo, necesitamos sólo identificar algunos temas mayores
que se desprenden de los cinco pasajes en conjunto.,

Identificación del sacerdocio. ¿Quiénes son los


sacerdotes en estos pasajes? ¿Los que son ministros
ordenados? ¿Los del clero? ¿Empleados de la iglesia?
¿Aquellos que han sido miembros de la iglesia por muchos
años? ¿El que es teológicamente educado? ¡Fíjese! Ellos
provienen "de cada tribu", y no solamente de Leví. Vienen de
cada 9engua y pueblo y nación" (Ap. 5:9). A todos ellos Dios
les hizo sacerdotes. ¿Quiénes son? Son aquellos que fueron
llamados "de las tinieblas" (1 P. 2:9), librados de sus pecados
(Ap. L5) y redimidos del mercado de esclavos (Ap. 5:9). Los
sacerdotes son "ustedes" (1 P. 2:5; 2:9) y "nosotros" (Ap. L5).
La única credencial para el sacerdocio es la salvación. He aquí
de nuevo: ¡no hay misericordia sin sacerdocio! El sacerdocio
viene con el perdón. Cuando le preguntamos al no creyente si
desea ser cristiano, le estamos preguntando también si quiere
ser un sacerdote.
Según 1 Pedro 2:5, es muy claro que los cristianos del
primer siglo basaron su argumento de un sacerdocio inclusivo
directamente en Exodo 19:6 y, en menos grado, en Isaías 61:6.
Ya los citamos al comienzo de este capítulo.

38
¿Por qué es importante este hecho? Porque hay cientos de
referencias del Antiguo Testamento que se ignoraron
intencionalmente cuando se referían a un sacerdocio
"especial" o "profesional". Los cristianos seleccionaron estos
dos pasajes, casi únicos en el Antiguo Testamento, para
designar a todo el pueblo de Dios como sacerdotes. Para la
iglesia, todos, y no unos cuantos cristianos, fueron ordenados
al sacerdocio. El sacerdocio incluye tanto al laico como al
clero. Los privilegios y las responsabilidades se distribuyen
por igual entre todos los cristianos. Esta es la razón por que lo
llamamos el sacerdocio universal de los creyentes.4

Carácter del sacerdocio. Hay dos características


dominantes sobre el sacerdocio cristiano en estos pasajes.
Primero, los cristianos son un sacerdocio "santo" (1 P. 2:5) y
una nación "santa" (1 P. 2:9). Estos dos versículos en 1 dé
Pedro se encuentran dentro de un pasaje más extenso (1 P. 1:
13-2: 10), en el que el autor apela a los cristianos perseguidos
para hacerles recordar quienes son. En el versículo 1:15, Pedro
dice: ". - . Como aquel que os llamó es santo, sed también
vosotros santos en toda vuestra manera de vivir". El modelo
de santidad que tenían no era otro sino Dios mismo. La
santidad, sin embargo, no es simplemente una preocupación
relacionada con la auto-justicia de la vida personal de uno.
Santidad significa madurez cristiana expresada en "el amor
fraternal no fingido" (1 P. 1:22). Santidad no es arrogancia.
Santidad es amor para con la gente. Por tanto, debemos
desechar "toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y
todas las detracciones" (1 P. 2:1). La gente santa es gente
amorosa.
Hace algunos años oí a un evangelista decir algo que no he
podido olvidar. Al dar su testimonio personal, dijo: "Dios me
encontró en medio de la nada, me colocó en medio de todo, y
me dio un tirón celestial, que me dejó fuera de contacto con el
mundo desde entonces". ¿Estaba jactándose; ¿0 poniéndose
como ejemplo para los demás? Con toda honestidad, pienso
que sí. Pero de un modo más intenso de lo que solemos ser, los
cristianos debemos estar "fuera de contacto con el mundo".
Fíjese en algunas preguntas que le ayudarán a medir su
santidad: ¿aceptará a

39
todo cristiano en su iglesia sin importar su raza? ¿Cree que es
superior a otros? ¿Maltrata verbalmente a su esposa y niños?
¿Cómo usa su dinero ante un mundo hambriento y, sufrido?
¿Qué revela el uso de su dinero sobre el "amor a los
hermanos? " El camino de santidad es un camino difícil. No
obstante, es el camino del sacerdocio cristiano.
Segundo, los cristianos son un sacerdocio "real" (1 P. 2:9).
Los cristianos pertenecen a un Rey que tiene un reino. Somos
un reino de sacerdotes (Ap. L6). Cada ciudadano-sacerdote
puede venir al Rey, y cada ciudadano-sacerdote debe reflejar
el carácter del reino. Y este es un reino con nuevos valores,
nuevos métodos, y nuevos objetivos. Pero este no es un reino
que nosotros construimos. Podemos recibirlo y entrar en él.
Podemos y debemos proclamarlo. Servimos o ministramos en
este reino, donde somos "sacerdotes de Dios y de Cristo" (Ap.
20:6). El sacerdote cristiano es un siervo disponible bajo la
soberanía de Dios.
Pero hay mucho más. El sacerdocio real reinará también
con el Rey (Ap. 5:10; 20:6). ¡Recuerde las circunstancias! Los
cristianos están recibiendo estas palabras en tiempo de
persecución. Esta es una palabra de ánimo para sacerdotes en
problemas. Cuando la iglesia parecía ser una comunidad
insignificante y la mano dura del emperador romano cayó
sobre ellos, fue en ese momento que llegó el mensaje acerca
de la realeza y el reino al que pertenecía cada creyente.
Pero “la sorprendente paradoja", como lo dice Frank
Stagg, "es que el hombre reina con Cristo precisamente
cuando pierde toda noción para reinar".6 Cuando uno busca el
dominio, se esclaviza a su propio poder y ambición. Cuando
uno sirve voluntariamente, cuando se preocupa más por el
sacerdocio que por el reino, entonces vienen los privilegios del
reino.

Vocación del sacerdocio. ¿Cuál es la labor del sacerdocio


cristiano? Los sacerdotes del Antiguo Testamento servían en
el papel doble de la intercesión e interpretación. Eran
mediadores para llevar al pueblo a Dios en adoración, eran
maestros que traían la Palabra de Dios al pueblo. Algo de este
mismo modelo de función sacerdotal aparece

40
en los cinco pasajes del Nuevo Testamento. El llamado del
sacerdocio de los creyentes es a adorar y a testificar. Los
sacerdotes deben llegar ante Dios con alabanzas y ante el
mundo para servirlo. Realizan sus labores en una calle de
doble vía.
Los sacerdotes adoran. Se relacionan con Dios. Es así
como los pasajes en Apocalipsis reflejan a una gente que
alaba. "A él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos.
Amén" (Ap. L6) y "digno eres" (Ap. 5:9) son doxologías; es
decir, hablan del privilegio del sacerdocio.
Es inconcebible que haya un sacerdote que no adore; es
como un médico que no cura, un maestro que no enseña, o un
chofer que no maneja. Es una contradicción de términos. A
través de Cristo, el escritor a los Hebreos amonesta diciendo:
"Ofrezcamos siempre a Dios, ... sacrificio de alabanza, es
decir, frutos de labios que confiesan su nombre" (He. 13:15).
La adoración es personal y comunal. Las dos son
importantes. Las referencias en los pasajes de Apocalipsis, sin
embargo, hablan claramente de una comunidad que adora.
Una de las primeras señales de que algo anda mal en la vida de
un creyente es su ausencia de la adoración corporativa. El
sacerdocio incluye el encuentro con otros sacerdotes para
ofrecer sacrificios de alabanza.
Los sacerdotes también testifican. Actúan en nombre de
Dios en el mundo. "Vosotros sois... real sacerdocio ... pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel
que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 P. 2:9).
Este versículo tiene que ver con una misión. El escenario se
encuentra en el mundo del trabajo y del hogar, y habla de la
responsabilidad del sacerdocio.

Un sacerdote que limita sus funciones al altar, es tan


sacerdote como uno que nunca se ha acercado al altar. " ¡De
tal manera amó Dios al mundo... !" "¡Id por todo el mundo. . .
"! T. W. Manson interpretó la historia de la iglesia
correctamente cuando dijo: "El cristianismo que conquistó el
imperio romano no fue el resultado de un fenómeno de
predicadores brillantes predicando a congregaciones bien
concurridas".7 Pero Carlyle Marney dijo algo

41
mucho mejor:‘. . . la iglesia tiene que salir fuera del templo 99
.8
¿Por qué? ¡Para ser sacerdotes! ¡Para declarar sus obras
maravillosas! ¿Cómo? Con la palabra hablada y con la vida.
Por tanto no debemos sorprendernos de que el escritor a los
Hebreos siguiera la doxología con un cántico a las misiones.
Luego de animar a sus lectores a ofrecer "siempre a Dios
sacrificios de alabanza", dice: "Y de hacer bien y de la ayuda
mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada
Dios" (He. 13:16). La obra del sacerdocio de los creyentes es:
¡el sacrificio de alabanza y el sacrificio del servicio!

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 3
Como sacerdotes de Dios, se nos ha llamado a adorar y
testificar. ¿Por qué es la adoración una responsabilidad
importante de los creyentes?

¿Por qué es el testificar una responsabilidad del creyente?


__________________________________________________
______________________________________
__________________________________________________
______________________________________

Notas
1. William E. Hufl, "The New Testament Concept of the Priesthood of the
Be1ievers," Search. Winter 1972, 6.
2. Clarence Jordan, The Cotton Patch Version of Hebrews and the General
Epistles. (New York: Association Press, 1973), 25. Usado con permiso.
3. Ibid, 34.
4. Hull, 9.
5. Hull, 10.
6. Frank Stagg, New Testament Theology (Nashville: Broadman Press,
1962), 166.
7. T. W. Manson, Ministry and Príesthood: Christ’s and Ours (Richmond:
John Knox Press, n. d.), 2 1.
8. Carlyle Marney, Priests to Each Other (Valley Forge: The Judson Press,
1974, 13. Usado con permiso.

42
Capitulo 3

el Sacerdocio
de los Creyentes
y la Salvación
Mientras era estudiante en el Seminario Teológico Bautista
de New Orleans, Carlyle Marney dictaba conferencias en
nuestra facultad. En un servicio en la capilla, compartió con
nosotros unas ideas propias muy interesantes. Su conferencia
estaba llena de alusiones históricas, imágenes poéticas, y
pensamientos profundos presentados en su lenguaje
misterioso. Todos salimos comentando cuán bueno era, sin
que media docena de nosotros, incluyendo miembros de la
facultad, realmente supiera lo que había dicho.
Inmediatamente después del servicio en la capilla, Marney
se presentó en una de las clases de teología para responder
preguntas sobre su conferencia. El primero que se animó fue
un estudiante del primer año, que no tenía mucho tiempo en el
seminario para mantenerse callado y encubrir su ignorancia
como lo hacíamos los demás. Se puso en pie y abruptamente
dijo: "Dr. Marney, hace unos minutos le escuché en la capilla,
y francamente no entendí una sola palabra de lo que usted
dijo. ¿Podría decirme en un lenguaje sencillo lo que realmente
es el evangelio de Jesucristo?" Marney hizo una pausa, miró
sus anteojos, y habló con tal sencillez que aquel estudiante
pudo comprenderlo. Luego dio un giro, caminó hacia el
pizarrón, tomó una tiza y, después de un momento
interminable, escribió cuatro palabras en mayúsculas: ¡DIOS
ES PARA USTED! Seguidamente- subrayó usted.

Marney estaba en lo correcto. El evangelio de Jesucristo es


para usted como un individuo. Es aquí donde empieza el
sacerdocio del creyente. Para un estudio de la doctrina de la
salvación, el sacerdocio del creyente significa que el individuo
no puede ser ignorado. La salvación es muy personal; requiere
la respuesta del individuo.
En el Nuevo Testamento en griego, la palabras salvación
es sotería. Cuando los teólogos estudian la soteriología, tratan
sobre la doctrina de la salvación. El significado de la raíz de
sotería es salud y restauración. Se necesita salud cuando hay
una enfermedad o mal. Se requiere restauración para lo que
está fragmentado y separado. ¡Algo terrible ha pasado! Toda
la humanidad está enferma con el mal

44
del pecado. La humanidad está fragmentada, destrozada y
separada de la misma fuente de la vida. Aunque el pecado
tiene implicaciones y manifestaciones sociales concretas,
primero y ante todo es personal. El pecado necesita una cura
personal y una restauración personal. Demanda una salvación
personal.
¿Cuál es el significado de la doctrina del sacerdocio de los
creyentes para la salvación? Helo aquí: el privilegio de un
acceso personal y sin presiones a la gracia de Dios por su
pecado. ¡Dios es para usted! Veremos la salvación a la luz del
-sacerdocio de los creyentes desde tres direcciones: (1) la
igualdad de acceso a la salvación; (2) la naturaleza personal de
la gracia; y (3) la naturaleza voluntaria de la fe.

La igualdad de acceso a la salvación. En su libro


Axiomas de Religión, muy popular entre los Bautistas del Sur,
E. Y. Mullins identificó el acceso igual a Dios como el
"axioma religioso". Un axioma es una verdad evidente por sí
misma, y en este caso, un axioma religioso "afirma el derecho
inalienable de cada alma a tratar con Dios personalmente".1
Mullins avanzó más allá para decir que este axioma
sugería la capacidad humana de tener comunión con Dios.
"Niega que haya alguna barrera para cualquier alma que
quiera acogerse a la gracia de Dios", y afirma que "todos
tienen acceso igual a la mesa, al oído y al corazón del Padre".2
Además, según Mullins, el privar a una persona del privilegio
de acceso directo a Dios es poco menos que una "tiranía".
También llamó la atención a un punto que cubriré más
adelante en otro capítulo. Este axioma se expresa en el
derecho del individuo a leer, estudiar e interpretar las
Escrituras.
La igualdad de acceso a la gracia de Dios para salvación
no está arraigada en la capacidad humana. Se basa firmemente
en la soberanía de Dios. Quiere decir que no desecha la
soberanía de Dios. John D. Freeman, si puede recordarlo,
llamó a esto 1a soberanía intransferible de Cristo". Solamente
delante de Cristo el individuo se mantiene en pie o cae. Igual
acceso no quiere decir que la persona se salva por sí misma.
La salvación es una acción de Dios, completa y única. Es la
iniciativa de Dios.

45
Pablo puso muy en claro esto en su conocido pasaje de
Efesios 2:8-9. "Porque por gracia sois salvos por medio de la
fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras,
para que nadie se gloríe". En otro pasaje, Pablo dice: "Nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración
y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en
nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador"
(Tit. 3:5-6). De modo que, cualquier cosa que el sacerdocio
cristiano pueda sugerir, en ningún momento da la idea de que
el sacerdote puede salvarse por sus propias obras.
Por tanto, la salvación es un acto de Dios para ayudarnos
en nuestra situación indefensa. Pero este acto divino es a favor
de todo el pueblo que tiene igual acceso a Dios a través de
Jesucristo. Este punto ya lo cubrimos en el capítulo 2,
mientras examinábamos la epístola a los Hebreos. En el
Nuevo Testamento, este énfasis no se restringe a Hebreos
solamente.
En la encarnación, Dios demostró igualdad de acceso en la
vida y obra de Jesús. Los cuatro evangelios presentan a Cristo
a la disposición no de un grupo selecto, sino de todo aquel que
desea acudir a El (Mt. 11:28). Su postura es inclusiva y no
exclusiva. Jesús demostró el modelo de su método en su
sermón inaugural en Nazaret (Lc. 4:16-30). Haciendo uso de
las mismas Escrituras que los judíos aceptaban, Cristo les dijo
que los gentiles estaban incluidos. ¡Esto lo demostró cuando
un leproso gentil (considerado impuro) fue sanado!
Es muy probable que ningún otro pasaje del Nuevo
Testamento describa mejor o más gráficamente el tema de
igual acceso a Dios que Efesios 2:11-22. Quizá ningún teólogo
Bautista haya tratado este pasaje con tanta amplitud como lo
hizo el Dr. William E. Hull. En Beyond the Barn'ers (Más Allá
de las Barreras), un libro que merece vasta lectura entre los
Bautistas del Sur, publicado en 1981 por Broadiman Press,
Hull explora el tema de la reconciliación y su significado para
la iglesia contemporánea. Este libro discute algunas verdades
importantes que todo cristiano debe considerar seriamente.

46
En este libro Hull se ocupa de Efesios 2:11-22. Por lo
extenso del pasaje, no podemos reproducirlo aquí. Le animo a
darle un par de lecturas en su Biblia antes de continuar este
estudio.
Hull arguye, y con mucho acierto, que el contexto para
comprender este pasaje era el templo judío en Jerusalén,
donde los sacerdotes realizaban sus labores. En el versículo 14
Pablo habla de la "pared intermedia de separación". En
contraste con esto, en los versículos 19-22-, Pablo habla de
"edificio bien coordinado" que llega a ser "un templo santo".
El tema del templo domina el pasaje, y Pablo lo usó para
contrastar la diferencia entre la religión judía y la fe cristiana.
"El templo en Jerusalén era una parábola en piedra sobre el
acercamiento del pueblo hebreo hacia Dios".3 Era teología
estampada en arquitectura. En ella se hallaban la, desigualdad
y la inaccesibilidad. El templo estaba compuesto de un
edificio y cuatro atrios. Solamente los sacerdotes podían entrar
en el edificio y únicamente el sumo sacerdote podía entrar en
la cámara menor, llamada el Lugar Santísimo, dentro del
edificio.
El pueblo adoraba en las afueras de los cuatro atrios que
estaban cuidadosamente separados por paredes. El primer atrio
pertenecía a los gentiles. ¡Estos no podían ir más allá en el
templo! El segundo atrio pertenecía a las mujeres. Al igual que
los gentiles, las mujeres no podían avanzar un paso más. El
tercer atrio era de los israelitas. ¡Los varones israelitas
tampoco podían penetrar más allá en el templo! El cuarto atrio
era de los sacerdotes. Aunque podían ir hasta la parte exterior
del edificio ¡no podían ir más adelante! Unicamente el sumo
sacerdote podía entrar hasta el Lugar Santísimo, pero, como ya
lo consideramos, una sola vez al año.
Los atrios estaban separados por paredes que "no eran
simplemente para decoración sino determinantes para el
entendimiento básico de Israel en cuanto a la naturaleza de la
religión. No servían sólo para organizar convenientemente el
espacio disponible; más bien, ubicaban literalmente a cada
persona en su propio lugar en relación con los otros y con
Dios".4

47
De regreso en Efesios 2:11-22, ¿qué quiere decir Pablo en
este pasaje? Simplemente esto: Jesucristo echó abajo las
paredes! Jesús es el nuevo Josué que derribó las paredes de
inaccesibilidad a Dios. Jesús vino a predicar paz a aquellos
que estaban lejos y a los que estaban cerca. ¿Cuál fue el
resultado? "Por medio de El los unos y los otros tenemos
entrada por un mismo Espíritu al Padre" (2:18). En Efesios
3:12, Pablo continúa con esta afirmación acerca del
44propósito eterno", realizado en Cristo, "en quien tenemos
seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en El".
La inaccesibilidad a Dios siempre resulta en desigualdad en el
pueblo. Por otro lado, la accesibilidad a Dios conduce a la
igualdad entre los creyentes -judíos y gentiles, varón y mujer,
sacerdote y laico, gran sacerdote y pequeño sacerdote (vea Gá.
3:23 y Col. 3:11).
D. T. Niles, en un párrafo magistral, demuestra la relación
entre inaccesibilidad a Dios e igualdad entre la gente.
Hablando de Cristo, Niles afirma:
Vemos cómo deshizo todas las barreras que había
en su día entre el hombre y el hombre y sus
intereses. Atrajo a su grupo a Simón el Zelote como
su discípulo, haciendo a un lado distinciones
políticas (Lc. 6:15). Cenó con Zaqueo, alejando
distinción de clases (Lc. 19:5). Conversó con la
samaritana, poniendo a un lado la distinción sexual
(In. 4.27). Respondió al clamor de la mujer
sirofenicia, haciendo a un lado las distinciones
raciales (Mr. 7.26). Alabó la fe del centurión,
abandonando distinciones nacionales (Mt. 8:10). Se
hizo amigo de pecadores, abandonando así
distinciones populares (Mt. 11:19). Dejó que la
mujer pecadora le tocara, haciendo a un lado
distinciones de reputación (Lc. 7:39). Alabó a la
viuda pobre que dio lo último que tenía, haciendo a
un lado distinciones económicas (Mr. 12:43). Lavó
los pies de sus discípulos, haciendo a un lado las
distinciones entre amo y siervo (In. 13:14).
Reprendió a sus discípulos por no tolerar al
seguidor que no pertenecía a los doce, dejando
atrás distinciones denominacionales (Mr. 9.39). Se
gozó con la compañía de los niños, alejando
distinciones de edad (Mr. 10:14). Su amor no tenía
5
barreras.

48
Refiriéndose a Cristo, en este mismo contexto, Pablo dice:
"Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno,
derribando la pared intermedia de separación" (Ef. 2:14).
Cuando una pared cae en una dirección, la gente puede ir en
cualquier dirección-hacia Dios o hacia el prójimo.
Las paredes destruidas dé¡ templo de Jerusalén dieron
lugar a una nueva "estructura". Esta estructura no tiene 44
extraños" ni "residentes", únicamente "conciudadanos",
«miembros de la familia de Dios". Cristo es la "piedra
angular" de este nuevo edificio. En El toda la estructura está
"bien unida" y llega a ser el lugar de morada de Dios". La
igualdad ha reemplazado la desigualdad, la accesibilidad ha
tomado el lugar de la inaccesibilidad.
Es más, se necesita igual acceso, porque la desigualdad de
acceso nutre una relación impersonal y por delegación con
Dios. A continuación nos entregaremos a este asunto en
general.

La naturaleza personal de la gracia. ¿Cuál es la esencia


de la gracia de Dios-en nuestra salvación? ¿Es de legalismo?
¿Tenemos que guardar alguna ley? ¿Es de ritualismo?
¿Tenemos que realizar acciones de culto? ¿Es un asunto de
credo? ¿Tenemos doctrinas a las que debemos suscribirnos?
De nuevo preguntamos: ¿cuál es el significado del sacerdocio
de los creyentes en cuanto a la salvación? Es el privilegio de
un acceso personal y sin coerción a la gracia de Dios para
perdón de nuestros pecados. La salvación es personal, de
relación e individualista; o de lo contrario, no es salvación.
La intervención de Dios por nosotros en la historia fue
personal y de relación. "Y aquel Verbo fue hecho carne, y
habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del
unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad" (In 1:14).
"¡Carne!" Eso es personal. "Habitó entre nosotros' -
personalmente. "¡Hijo . . . Padre!" Eso es de relación. "Y
llamarás su nombre Emanuel" (Mt. 1:23). Emanuel se traduce
Dios con nosotros. Dios no nos salvó escribiendo un mensaje
impersonal en los cielos o enviándonos un libro de teología
sistemática para que lo leamos. Dios nos salvó enviando a su
Hijo al mundo.

49
Lo que era desde el principio, lo que hemos
oído, lo que hemos -visto con nuestros ojos, -
lo que hemos contemplado, y palparon
nuestras manos tocante al Verbo de vida
(porque la vida fue manifestada, y la hemos
visto, y testificamos, y os anunciamos la vida
eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos
manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os
anunciamos, para que también vosotros
tengáis comunión con nosotros; y nuestra
comunión verdaderamente, es con el Padre,
y con su Hijo Jesucristo (1 Jn. 1:1-3).

Algunas herejías tardan en desaparecer. Una de las más


antiguas que confrontaron los cristianos continúa a través de
los años bajo diferentes nombres. Esta fue el gnosticismo. El
pasaje de Primera de Juan intentó refutar esta herejía. ¿Qué
enseñaba el gnosticismo? Muchas cosas; pero sólo dos ideas
tienen relación con este estudio. El gnosticismo enseñaba que
la materia es mala y que solamente el espíritu es bueno. Por lo
tanto, Cristo no era realmente humano; lo era sólo en
apariencia. Este es un concepto de la encarnación de Dios en
Cristo muy impersonal y sobremanera espiritualizado. Es por
eso que Juan insiste que Jesús era una persona real a quién
había escuchado con sus propios oídos, visto con sus propios
ojos y palpado con sus propias manos. En su falsa
espiritualización de Jesús los gnósticos le dejaron sin
personalidad. Segundo, los gnósticos decían que la salvación
vino por medio de un conocimiento secreto. La palabra
gnóstico proviene de la palabra griega gnosis . s que significa
conocimiento. El apóstol Juan, no obstante, no habló de la
salvación como un secreto doctrina¡; se refirió a la salvación
en términos personales como “comunión ... con el Padre y con
su Hijo". No somos salvos por la gnosis. ¡Somos salvos por un
Salvador personal!
Somos salvos de uno en uno, persona por persona, e
individuo por individuo. ¡Esto no es un esfuerzo por reducir al
mínimo la comunidad! El tema del individuo en comunidad es
un tema bíblico importante, presente en ambos testamentos, el
Antiguo y el Nuevo. Pero la salvación no es

50
de iglesia por iglesia, de comunidad por comunidad o de
nación por nación. Es de una alma sola, y otra y otra.
Tal como el acceso 'a la gracia es a todos por igual, es
también dolorosamente personal. jeremías predicó sobre este
asunto 600 años antes de Cristo. En lo que se le ha llamado "el
evangelio antes del evangelio", jeremías prometió la llegada
de un nuevo pacto. Esto es lo que jeremías dijo sobre la
Palabra de Dios en cuanto al pacto: "Daré mi ley en su mente,
y la escribiré en su corazón" (31:33). Dios tomaría una pluma
y la escribiría no en piedra sino en el ser interno del individuo,
profetizó jeremías. "Porque todos me conocerán, desde el más
pequeño de, ellos hasta el más grande" (31:34). Conocer a
Dios no es un asunto formal, sino una comunión directa,
dinámica, íntima y personal con Dios quien controla el curso
de nuestra vida. Esto no se hace realidad en nuestra vida
mediante credos y ceremonias sino por el contacto personal y
la comunión.6 La profecía de jeremías en cuanto al nuevo
pacto era tan importante para los cristianos del primer siglo
que el escritor a los Hebreos la cita en dos capítulos (véase He.
8:8-12; 10:16-17).
Un sacerdocio comunal de creyentes no existe sin
misericordia personal para con los sacerdotes individuales.
Esta es la razón por la cual Martín Lutero basó su doctrina del
sacerdocio cristiano en el principio teológico de la
justificación por medio de la fe. ¿Por qué tratamos de añadirle
cosas a la gracia de Dios? ¿Por que no la aceptamos como es?
¿Por qué, a través de los siglos, nos hemos sentido ofendidos y
sentimos la ofensa que otros experimentan? Quizá no
podemos dejar de interferir porque estamos tan acostumbrados
a las malas noticias que no podemos escuchar las buenas.
Tengamos cuidado con lo que hacemos con la gracia personal
e individual de Dios.
Tratamos de substituirla. Queremos enviar a alguien en
nuestro lugar para obtenerla. No hay substitutos para un
encuentro personal. Usted no puede enviar a otro sacerdote
para que obtenga la gracia de Dios en su lugar. La iglesia no
trae la gracia de Dios al creyente.
No podemos añadir cosa alguna a la gracia de Dios. Pero
desde los días de los judaizantes del primer siglo, hemos

51
tratado de añadir algo a la gracia personal y a la fe individual.
La iglesia nunca ha podido de5hacerse del grupo que Pablo
llama los de la circuncisión" (Ga. 2:12). Los judaizantes
fueron cristianos judíos incapaces de creer solo por gracia; es
así como intentaron añadir la ley, muy en especial la
circuncisión, como requisito para la salvación. Pablo los
combatió en cada oportunidad llamándoles por lo que eran:
pervertidores del evangelio de Cristo (1:7).
El tema central en la epístola a los Gálatas es: ¿Qué hace
que uno sea cristiano? La respuesta repetida de Pablo es una
sola: tener fe en Cristo (Gá. 2:15-16, 20; 3:26; 5:6).
Aunque Jesús fue un judío fiel, "no hay evidencia alguna
en todas sus palabras en los evangelios de que defendiera la
circuncisión". 9 Cristo cambió todo el entendimiento de la
religión, de observar la ley, el linaje físico o la identificación
nacional a una fe personal y un discipulado individual.

La tentación de añadir algo al evangelio de la gracia de


Dios para con el individuo prevalece en todas las
denominaciones. Algunos añaden el bautismo. Otros añaden la
Cena del Señor. Otros añaden este credo o aquella doctrina. Es
de nuevo el grupo de los de la circuncisión". Si no se les
corrige se pervierte el evangelio de la gracia. ¿No hay nada
que añadir! ¡La fe personal en Jesucristo es suficiente!
Algunos substituyen, algunos añaden. Pero algunos
substraen en un esfuerzo de encontrar una relación personal
con Dios. En su epístola a los Colosenses, Pablo confrontó una
herejía diferente. La distorsión de los colosenses sugería que
la salvación vino como resultado de un 61 trato duro del
cuerpo" (Col. 2:23). La línea de acción era: "No manejes, ni
gustes, ni aun toques" (2:21). Este es un esfuerzo de obtener la
salvación por vía de la negación.
Negarse a uno mismo está en el corazón del llamamiento
de Cristo a la salvación. Hay un mundo de diferencia, sin
embargo, entre privarse de las cosas, y negarnos a nosotros
mismos. "Seguro que hay lugar para podar la rama.... Pero este
podar puede ser eficaz si la rama ya está en contacto con la
vid". 10 La salvación por substracción es otra

52
manera de hacer impersonal nuestra relación individual con
Dios. No da resultado.
Tampoco es por medio de la multiplicación. Algunos
reemplazan la gracia individual con obras individuales.
"Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas
obras" (Ef 2:10), pero no somos creados en Cristo Jesús
mediante buenas obras. La creación de Dios no llega hasta
nosotros por asistir a tres reuniones o por dar unos 100 dólares
extras. Tenemos que relacionarnos personalmente con Dios
para recibir perdón individualmente de El. Lo opuesto al
pecado, según la Biblia, no es bondad; es la gracia de Dios.
Por tanto, nuestros planes para obtener la salvación no dan
resultado. Substitución, adición, substracción y multiplicación
son todos esfuerzos para evitar el encuentro personal. ¿Por qué
tememos al encuentro? ¿Dónde se halla la amenaza en el
acceso personal a la gracia? La amenaza está en la gracia
misma. Lo sé, y usted lo sabe también, porque muchos
preferirían ser salvos por la ley que por la gracia, si les fuera
posible. ¡De esa manera se hacen merecedores ¡Lo logran! En
este mundo, como se nos ha dicho siempre, uno no obtiene
cosa alguna sin que le cueste. Uno tiene que ganarlo.
Tememos a la gracia personal porque tememos contraer
deudas. No queremos ser sometidos por alguien a quien no
podemos controlar.
Si no nos gusta la gracia para nuestro bien, no debe
sorprendernos que no nos guste para otros. Si no queremos ser
salvos por gracia, con seguridad no deseamos vivir por gracia.
Tal como los fariseos se opusieron a Jesús objetando que
recibía a pecadores y comía con ellos, el hijo mayor se resintió
con su padre por hacer fiesta para el hijo pródigo (Lc. 15:25-
30). Usted puede imaginarse a este hermano mayor fiel a la
iglesia, fiel a su familia, contador público de buena moral que
quería otra cosa, pero no la gracia para su hermano joven.
¡Quería justicia! Pensó que en este mundo nadie recibe algo
sin que le cueste.
¡Pero entonces aparece el padre! ¡Se empiezan a
considerar las relaciones personales! Y la justicia se convierte
en gracia. Quizá lo que más tememos es esa naturaleza
personal e individual de la gracia. La amenaza de la salvación

53
consiste en que no podemos, descubrirla escondida en un
grupo o entre una multitud. Tenemos que salir de entre la
multitud para ir "ante Dios". Que estas dos palabras se
asienten en su alma lentamente. "¡Ante Dios!" "¡Ante Dios!"
Ahí están la amenaza y la resistencia. Pero es el único camino
hacia la gracia. Es el único camino hacia el sacerdocio. Es el
único camino al individualismo.
Los críticos consideran esta dimensión del sacerdocio de
los creyentes como algo ridículo. Dicen que es un
individualismo extremado, severo y sin control. ¡Veámoslo!
W. R. White estuvo en lo correcto al incluir un capítulo sobre
"La Primacía del Individuo", en su libro titulado Baptist
Distinctives (Distintivos Bautistas). E. Y. Mullins acertó al
hablar del 'Principio del Individualismo en la Religión" en los
Axiomas de Religión. Tanto Mullins como White se han
ganado un lugar prominente entre los bautistas por sus
principios y enseñanzas.
El hacer énfasis en el individualismo no significa negar la
comunidad. Es como decir que la salvación por gracia es
personal. No se le puede decir todo de una vez, especialmente
cuando una verdad tiene dos puntos de vista. El
individualismo es sólo la mitad de la historia, pero sin ello no
se puede decir toda la historia. La doctrina del sacerdocio
cristiano empieza con el individualismo en la salvación. Pero
no es ahí donde termina.

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 4
Este capítulo discute las formas como las personas evaden las
verdades del evangelio por medio de la sustitución, la adición,
la substracción, y la multiplicación. Lea este material
cuidadosamente, y dé ejemplos de cada una de estas formas.

1. Algunos tratan de sustituir el evangelio


_______________________________________________

__________________________________________________

54
2. Algunos tratan de añadirle al evangelio
__________________________________________________

__________________________________________________

3. Algunos tratan de quitarle al evangelio


__________________________________________________

__________________________________________________

4. Algunos tratan de multiplicar el evangelio


__________________________________________________

__________________________________________________

La naturaleza voluntaria de la fe. La salvación es como


una moneda de dos caras. En una cara está la gracia de Dios.
Esa gracia que dijimos es accesible para todos y de una
naturaleza muy personal. En la otra cara se halla la fe
personal. Esa fe es voluntaria. Nadie es forzado a creer, ya que
nadie debe hacerlo. La fe es un acto de la voluntad humana, tal
como la gracia es un acto de la soberanía de Dios.
Martín E. Marty, un luterano y renombrado historiador
eclesiástico de norteamérica, ha puesto en claro que la
elección ocupa el centro de la fe bautista. En la edición del 2
de septiembre de 1983 de Christianty Today, Marty escribió
un artículo interesante titulado "Baptistification Takes Over"
('La 'Bautistificación' Toma el Control"). La palabra acuñada
por Marty es extraña (él mismo lo dice), pero la creó para
describir lo que llamaba "el cambio más dramático en el estilo
de poder en el escenario cristiano de nuestros días".
¿Qué quiere decir con "bautistificación" y con "cambio
dramático"? Permítanme decirles en primer lugar lo que no
quiere decir. "Bautistificar" no es guiar a las personas a que se
unan solamente con las iglesias bautistas. Marty dice que uno
puede ser bautistificado y continuar siendo católico, anglicano
o luterano. Bautistificar tampoco significa bautizar. Marty se
refiere a una tendencia entre tales grupos como católicos,
luteranos y anglicanos para enfatizar la

55
libertad, la elección y la participación voluntaria. Lo que
Marty afirma es que está ocurriendo un "cambio dramático" en
el cristianismo, es decir, hacer que la persona decida por sí
misma y haga su elección también libremente por sí misma. El
punto que debemos considerar es que el historiador
eclesiástico de más renombre en Norteamérica, que
comprende muy bien a los bautistas, sabe que la naturaleza
voluntaria de la fe es crucial en nuestra identidad
denominacional. Esto es en parte lo que E. Y. Mullins quiso
decir con la "competencia del alma".
John Cuddy trabaja al otro lado de la calle donde se
encuentra la Primera Iglesia Bautista de Macon, Georgia. John
es un sacerdote católico-romano en la Catedral, Católica San
José y uno de los ministros religiosos más respetados en
nuestra ciudad. Un miércoles por la noche le invitamos al
servicio de nuestra iglesia para decirnos lo que creen los
católicos. Casi al final de su presentación, le pregunté:
"Reverendo Cuddy, ¿cuál es la cosa singular que admira en los
bautistas? " Sin esperar otra respuesta, dijo una sola palabra:
"Libertad". ¡Nos dejó perplejos! No dio una explicación,
aunque pudo haber querido decir muchas cosas, como la
libertad que los bautistas tenemos para leer e interpretar la
Biblia por nuestra propia cuenta, la libertad de conducir la
vida de la iglesia sin interferencia, externa o la libertad de no
adherirse a credos o de interferencia del Estado. Pero pudo
haberse referido a la libertad para creer. Este principio es el
corazón de las convicciones bautistas.
Lo es así porque creemos que se encuentra en el corazón
de la Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis los seres
humanos se describen como personas libres para creer o
rechazar, seguir o ir por otro camino. En el Antiguo
Testamento Dios se dio a sí mismo a Israel en una relación de
pacto. Este no fue un pacto bilateral, en el cual cada una de las
partes decidió lo que debió incluirse. Este pacto fue unilateral.
Dios determinó su naturaleza. Dios ofreció el pacto. Esta es la
soberanía de Dios. Pero Dios no impuso el pacto a Israel, ni
ellos lo aceptaron por obligación. Israel lo recibió, estuvo de
acuerdo con sus demandas y lo hizo parte de su elección. En
esto consiste la libertad humana.

56
Israel podía aceptar o rechazar el pacto; Israel no podía
alterarlo. "Todo lo que Jehová ha dicho, haremos" (Ex. 19:8).
Quizá ningún otro incidente en la vida de Jesús refleje la
libertad de elegir como el del cojo sanado, según J n. 5:1-9.
"Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que
estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que
llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? "
Aunque esta pregunta puede sorprenderle como extraña,
¿sabía que hay personas que prefieren mantenerse enfermas en
vez de obtener curación? Jesús le hizo escoger entre su
enfermedad y su sanidad. Me recuerda un cuadro que vi en
una oficina en el aeropuerto de Richmond, Virginia. En la
parte superior se notaba a un muchacho muy grueso
contemplándose amargado frente a un gran espejo. En medio
había otro cuadro del mismo muchacho, corriendo y sudando.
Tenía un libro a su lado titulado. Cómo Correr. La inscripción
al pie decía: "Mañana puede ser mejor que hoy. ¡Depende de
nosotros!"
El hijo pródigo también se dio cuenta de esto (Lc. 15:11-
24). Según Jesús, este joven tenía un padre excepcional. Su
padre le había dado una libertad única. Le dio la libertad de
dejar su hogar para salir a vivir como un rebelde. ¿No le
parece que es un detalle sorprendente de la vida que Dios deje
la puerta completamente abierta? El nos permitirá tomar
nuestras vidas en nuestras manos para arruinarlo todo. Pero
eso es sólo el comienzo de la historia.
El padre le dio también la libertad de regresar, después que
había arruinado su vida. ¿Se ha dado cuenta que Lucas 15
contiene tres historias acerca de cosas perdidas? En la primera,
un pastor pierde su oveja; en la segunda, una mujer pierde su
moneda; en la tercera, un padre que tiene dos hijos pierde a
uno de ellos. ¿Ha notado que en la primera historia, el pastor
va tras su oveja y la vuelve al rebaño? En la segunda historia
Jesús describió en detalle cómo la mujer barre la casa,
buscando la moneda perdida hasta que la encuentra. Pero
Jesús no describió al padre saliendo en busca del hijo. El es el
padre que espera.
¿Sabe por qué? Porque uno puede levantar una oveja
pequeña, ponerla en los hombros y forzarla a venir al

57
hogar. Se puede tomar una moneda inanimada y regresarla a
su lugar. Las monedas no tienen voluntad. Pero no hay padre
alguno en este mundo que al encontrar a un hijo perdido le
pueda obligar a regresar al hogar.
Hay algunas palabras que simplemente no se pueden
articular, como "¡Amor forzado! No hay tal cosa. Se puede
forzar a trabajar. Se puede forzar a la esclavitud, pero no se
puede forzar al amor. Por eso el padre deja la puerta de
entrada abierta. Uno es libre para salir. Uno es libre para
volver. Todos hemos dejado la casa paterna. La única elección
que nos queda es la de volver a casa o quedarnos afuera. Pero
no tenemos la libertad de no elegir. El rehusar elegir es decidir
quedarnos afuera. La elección es nuestra. La fe siempre es
voluntaria.
¿Qué significa toda esta libertad? ¿Cómo la traducimos los
bautistas? La traducimos -en conversión por medio de la
convicción; no conversión por presión o compulsión. La
traducimos como "sacerdocio por elección", y no como
sacerdocio por nacimiento o por fuerza. La traducimos como
evangelismo por persuasión, y no como evangelización por
manipulación. La traducimos como bautismo del creyente,
rechazo de los credos, congregacionalismo, libertad religiosa,
interpretación individual de la Biblia y separación entre la
iglesia y el estado. La naturaleza voluntaria de la fe dice
mucho acerca de nuestro sacerdocio en cuanto a nuestra
salvación y a otras esferas del discipulado.

58
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE P
ERSONAL 5
En el espacio provisto a continuación, escriba brevemente su
experiencia de conversión. Asegúrese de enfatizar la
importancia de la facultad de decidir por uno mismo en su
decisión.

Notas
1. E. Y Mullins, The Axioms of Religion (Philadelphia: The judson Press,
1908), 92.
2. Ibid, 92.
3. William E. Hull, Beyond the Barriers (Nasírville: Broadman Press,
1981), 26-27.
4. Ibid, 28.
5. D. T. Niles, That They May Have Life (New York: Harper and Row,
1951), 44-45. Usado con permiso.
6. James Leo Green, "Jeremiah," The Broadman Bible Commentary,
Volumen 6 (Tomo 6), ed. Clifton J. Allen. (Nashville: Broadman
Press, 1973), 79. Usado con permiso.
7. Frank Stagg, Polarities of Man’s Existence in Biblical Perspective
(Philadelphia: The Westminster Press, 1973), 79. Usado con permiso.
8. Mullins, 93.
9. Hull, 44.
10. Ernest T. Campbell, "Saved by Grace," 4. Un sermón predicado por
Campbell en la Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, en
marzo 16, 1973. Toda esta sección toma prestada la idea de Campbell
en cuanto a la salvación por adición, substracción y multiplicación.

59
Capítulo 4

El Sacerdocio
de los Creyentes
y la Iglesia

60
La doctrina del sacerdocio de los creyentes afirma que no
se le puede negar la salvación al individuo. Como dije en el
capítulo 3, esto es sólo la mitad de la historia. $in la salvación,
no obstante, no se puede decir toda la historia. La otra mitad
tiene que ver con la iglesia, esa comunidad sacerdotal. ¿Qué
afirma el sacerdocio del creyente, explícita e implícitamente,
en relación con la iglesia? Dice que la comunidad no puede ser
ignorada.
Mientras el sacerdocio del creyente contiene verdades
importantes para el individuo, no es una espiritualidad de
llanero solitario; no es una frase sofisticada para la teología
del pueblo diciendo que "todo queda en su lugar". Aquellos
cinco pasajes sobre el sacerdocio de los creyentes en 1 Pedro y
Apocalipsis hablan más acerca de la comunidad que de la idea
de un individualismo sin restricción.
¡Muy cierto! El individuo no puede ser sacrificado. Es
cierto también que la comunidad no debe ser hecha pedazos.
Los que critican esto no sólo están en lo correcto, sino que
también tienen una razón bíblica legítima para hacer a un lado
cualquier énfasis que no considere la naturaleza corporal del
sacerdocio cristiano. Por eso, Paul D. Hanson acertó al escribir
su libro The People Called: The Growth of Community in the
Bible (El Pueblo Llamado: El Desarrollo de la Comunidad de
la Biblia).

La historia bíblica no es el logro heroico de individuos


aislados. Abraham, Moisés, David, jeremías, Pedro y Pablo no
se describen en las Sagradas Escrituras como individuos
invencibles que, en su aislamiento, derrotaron las fuerzas del
mal. Se les describe como gente en comunidad, conscientes de
su identidad histórica, de tradiciones apreciadas, y en
necesidad de los valores genuinos de toda relación personal.
¿A dónde conduce todo esto? ¿Al repudio del
individualismo en la salvación? ¡No! ¿Al rechazo de la
conocida excusa: "No necesito la iglesia; puedo relacionarme
con Dios en el campo del golf o en el lago, así como con la
iglesia"? ¡Sí! ¡Y un severo rechazo! Concretamente, sus
asuntos con Dios no son simplemente sus asuntos. Son asuntos
de Dios, y mucho más que sólo caminar, hablar

61
con usted, o decirle que usted es su hijo. La obra de Dios,
como ya intenté decirlo en el capítulo 3, tiene mucho que ver
con usted, pero tiene que ser con usted en comunidad.
Sin duda alguna, uno de los problemas contemporáneos
mayores en el cristianismo de Norteamérica es la manera
cómo la "iglesia electrónica", así como algunos movimientos
paraeclesiásticos, cortan el papel M compañerismo en la vida
de la iglesia. Antes que sea muy tarde, debemos, volver a
aprender la diferencia entre un cliente y una congregación.
Richard John Neuhaus acierta cuando dice que "miles de
empresarios de púlpito y 'cadenas cristianas' multimillonarias
de televisión se enriquecen vendiendo un cristianismo que está
divorciado de, y opuesto a la comunidad cristiana".' Hemos
llegado a vivir, según Neuhaus, hasta ver el surgimiento de la
"espiritualidad de los artefactos electrónicos sin tubos que se
centra en el televisor y otros equipos". Muchos ministerios
radiales y de televisión ayudan, pero con frecuencia este tipo
de espiritualidad es perpetuada por personalidades autoritarias
que, aun sin saberlo, juegan con el desastre del aspecto
comunal así como personal del sacerdocio de los creyentes.

Una hermana miembro de nuestra iglesia posee un mejor


instinto. Ya anciana y enferma, ella no puede reunirse a adorar
con la Primera Iglesia Bautista de Macon, Georgia. Cada
domingo por la mañana obtiene un programa del servicio de
adoración que se publica en el boletín de la iglesia (muy buena
práctica por muchas razones), sintoniza su radio a la estación
que transmite el servicio de adoración y adora junto a su cama.
Ella me dijo: "Sigo el servicio de adoración, canto o musito
los himnos junto con la congregación, oro cuando se ora, leo
la Palabra de Dios con ellos-tal como si me encontrara en el
santuario de la Calle Poplar". Con el hambre de tener
comunión, tan evidente en la Biblia, añade, " ¡Me da un
sentido de que pertenezco al grupo! " Mirándole fijamente a
los ojos, le dije la verdad: "¡Usted está en lo correcto!" La
comunidad no puede ser ignorada. Cualquier doctrina sobre el
sacerdocio de los creyentes que afirme lo contrario habrá
torcido el significado del sacerdocio.

62
¿De quién es esta iglesia?
¿Cómo responder? La pregunta no sólo tiene importancia;
es también necesaria, si examinamos las profundidades de lo
que significa el sacerdocio cristiano para la doctrina de la
iglesia. Fred Jones era el presidente de¡ comité de púlpito que
me invitó a ser pastor de ese precioso sacerdocio en la Primera
Iglesia Bautista de Ruston, Louisiana. Antes de aquel llamado
por la congregación, Fred, con su sabiduría judicial y humor
severo, me advirtió diciendo: "Walter, probablemente recibirás
algunos votos negativos, pero no les des importancia; es muy
probable que esos votos sean para mí más que para ti". Luego
añadió: "¡Algunos en Ruston creen que FBC (First Baptist
Church) quiere decir la ¡Iglesia Bautista de Fred! Fred Jones
promovió mi candidatura de tantas maneras que me costaría
mencionarlas, pero de ésta no puedo olvidarme. Me había
confrontado con la pregunta: "¿De quién es esta iglesia"? He
arribado a la conclusión que los críticos de Fred estaban
mayormente equivocados, pero parcialmente tenían razón; en
el proceso de sus críticas habían pasado por alto algunas cosas.
Bueno, ¿de quién es? ¿De quién es esta iglesia? Las
respuestas se encuentran en la Biblia, desde el Génesis hasta el
Apocalipsis, pero el pasaje central es la epístola a los Efesios,
especialmente los capítulos dos y tres.
¡Esta es la iglesia de Dios! He aquí la primera respuesta.
Es primera no solo en orden sino también en importancia.
cualquier otra respuesta está subordinada y es secundaria. Si
su respuesta inicial fuera otra, no pasaría el examen.
La palabra iglesia se relaciona con la palabra en griego
ekklesía. En el griego secular significa llamar o llamado a salir
fuera, y se usa para designar una reunión o asamblea de
cualquier clase. El antecedente primario de su uso en el Nuevo
Testamento, sin embargo, no es en el sentido del griego sino
en el sentido teológico del Antiguo Testamento. Las palabras
hebreas qahal y edah describen al pueblo de Dios, ya sea en
asamblea o en cualquier otra circunstancia. El énfasis se
encuentra en el posesivo-el pueblo de Dios. No es en los
llamados sino en el que llama. Los santos son indudablemente
llamados, pero en el Nuevo Testamento el

63
énfasis primario del término la ekklesía de Dios 1 es en el que
llama.
La propiedad pertenece a Dios. Es por eso que en Efesios
2:19, Pablo se refiere a los cristianos como miembros de la
familia de Dios. Uno de nuestros pasajes sobre el sacerdocio
habla de la iglesia como el pueblo adquirido, por Dios (1 P.
2:9). Los críticos de Fred tenían razón parcialmente en lo que
querían decir. No es primordialmente mi iglesia, su iglesia o
nuestra iglesia. Es la iglesia de Dios (Hch. 20:28, 1 Co. 1:2; 2
Co. LI; Gá. 1:3; 1 Ts. 2:14). La propiedad divina se refleja
también en la relación de la iglesia con Cristo. A Pablo le
fascina la analogía de que la iglesia es el cuerpo de Cristo, del
cual El es la cabeza (Col. 1: 18, 24; Ef.
1:22-23). Jesús mismo dijo: Edificaré mi iglesia (Mt. 16:18).
Quizá le canse esta repetición. ¿Cuál es el objetivo? ¡Lo cierto
es que con frecuencia no lo logramos! Fallamos cuando
circunscribimos la iglesia a nuestra iglesia local o a nuestra
denominación. Perdemos nuestro objetivo cuando pensamos
en términos de nacionalismos. A veces fallamos en nuestro
objectivo cuando nos referimos a la iglesia como una
democracia. La iglesia es una teocracia (el gobierno de Dios) y
la "cristocracia" (el gobierno de Cristo) antes de llegar a ser
una democracia.
La iglesia es la iglesia del Dios viviente. ¿Qué posee Dios
cuando posee la iglesia? Posee un pueblo. Hemos estado
enseñando mal a los niños por años, cuando decimos: "He
aquí la iglesia y allí su campanario. Abra la puerta, y
encontrará a la gente". Debemos corregir esto, afirmando: "He
aquí el edificio, y allí su campanario. Abra la puerta y
encontrará la iglesia". Lo que falta en rima y ritmo se
compensa en la teología del Nuevo Testamento. Los edificios
se usan como metáforas de la iglesia en el Nuevo Testamento
(1 Co. 3:9; 1 Pe. 2:5; Ef. 2:19-22), pero los edificios jamás se
refieren a la iglesia neotestamentaria. Nuestros antepasados
demostraron sabiduría al referirse al edificio como casa de
reunión donde se congregaba la iglesia. Aun así, debemos
recordar que la iglesia está compuesta por personas, estén
reunidas o en movimiento, en asamblea o dispersas, en lunes o
en domingo. Los sacerdotes son sacerdotes en cualquier lugar
y en todo tiempo.

64
La naturaleza de la iglesia como posesión de Dios se
oscurece cuando la iglesia llega a ser un edificio en las mentes
de cristianos y no cristianos. Además la naturaleza de la
iglesia llega a ser confusa si la imaginamos como una
institución y no como un pueblo. Las estructuras
institucionales de algún tipo son necesarias e inevitables si la
misión de la iglesia ha de ser efectiva. En otras palabras, las
personas a quienes Dios llama deben estructurar sus vidas en
armonía. El problema surge cuando los cristianos valoran los
intereses institucionales, tales como programas y propiedades,
más que las personas. Las instituciones fueron hechas para la
ekklesía, y no la ekklesía para las instituciones.
El institucionalismo pervierte el significado de la iglesia.
Como dije al empezar este capítulo, no obstante, el
individualismo altera el significado d - e la comunidad bíblica.
Salvados como individuos, somos llamados para ser el pueblo
de Dios en un marco comunal. Es sólo dentro de este contexto
que podemos crecer hacia la plenitud de la medida de Cristo.
Así que, ¿de quién es esta iglesia? Es de Dios. ¿Y qué es lo
que posee? Un pueblo. ¡Y tiene defectos! La iglesia es poseída
divinamente, pero humanamente pecadora. He aquí otro
milagro de la gracia que resistimos, quizá más que la gracia de
Dios para nuestras vidas individuales. La ekklesía de Dios es
humana, consecuentemente es pecadora. Muy frecuentemente
vivimos con lo que Dietrich Bonlioeffer llamó un "clamoroso
deseo de ser algo más" de lo que en realidad componía la
iglesia en Corinto y en Filipos o de lo que se compone la
iglesia en Macon, Birmingham o Corsicana. Los que
componen todas esas iglesias son pecadores salvos por un
Dios de gracia y de perdón.
He dicho con frecuencia a mis estudiantes que es necesaria
la doctrina de la depravación total para saber con exactitud lo
que es la iglesia. "Tal como es el deseo de Dios de guiarnos a
un conocimiento de la comunión cristiana genuina", decía
Bonhoeffer, "así también debemos sentirnos abrumados por
una gran desilusión con otros, con cristianos en general, y, si
somos afortunados, con nosotros

65
mismos.2 ¡La iglesia tendría que pertenecer a Dios! Dada su
composición, ¡ningún otro la desearía! ¡Aunque a veces
criticamos a la iglesia con palabras de censura o hacemos
demandas inadecuadas en cuanto a su infalibilidad! Dios trata
a la iglesia con gracia, tanto en su llamado a existir como en
su apoyo continuo, a pesar de su pecaminosidad. Esta es la
razón por que la iglesia es del Dios viviente.
¡Esta es la iglesia de los santos! Hubo huellas sobre la
playa antes que camináramos por la orilla. Otros habían estado
allí antes de nosotros. 'Las puertas del infierno no han
prevalecido contra la iglesia de Cristo. Una manera de
responder a la pregunta ¿de quién es esta iglesia? es en
términos de su identidad histórica y universal.
¡Histórica! Pablo escribió a los efesios y a nosotros
haciéndonos recordar de que tanto ellos como nosotros somos
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de
Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y
profetas (Ef, 2:19-20). Por supuesto, en su significado muy
básico la iglesia está edificada sobre nuestro Señor Jesús. En
este pasaje de Efesios, Pablo continúa hablando acerca de la
iglesia, de la cual Cristo es la principal piedra del ángulo ... en
quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser
un templo santo en el Señor (2:20, 2 l). A los corintios Pablo
les dijo: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que
está puesto, el cual es Jesucristo (1 Co. 3:11).
Después que Pedro hizo su confesión en Cesarea de Filipo
de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, Jesús le
dijo: Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia (Mt.
16:18). Jesús no estaba proclamando a Pedro como un papa.
Sin embargo, Jesús estaba afirmando que con individuos como
Pedro, con todas sus cualidades inestables no reveladas, y
propenso a equivocarse, y sobre confesiones como la de Pedro
la iglesia sería edificada a través de la historia.
Usted y yo entramos a la ekklesía después. Nos apoyamos
sobre los hombros de aquellos que contribuyeron a prender la
chispa y mantener vivo el fuego. Otros llegaron a atizar el
fuego con sus confesiones como la de Pedro y se esforzaron
para que la iglesia proveyera calor y luz a través de los años.
¿De quién es esta iglesia? De todos aquellos

66
sacerdotes que nos precedieron en los atrios de la historia
cristiana.
Los católico-romanos y otros ponen demasiado énfasis en
el día de todos los santos y por razones equivocadas. Pero
nosotros los bautistas probablemente damos poca importancia
a aquellos que nos pasaron el estandarte de la fe. Cada iglesia
local de la Convención Bautista del Sur es un monumento
eclesiástico:,Primero, para con Cristo, que nos amó y se dio a
sí mismo por nosotros; segundo, para con aquellos que han
seguido en Sus pisadas y han establecido iglesias locales como
la suya y la mía. El sacerdocio no empezó con nosotros,
porque la ekklesía no empezó con nosotros.
Tampoco termina con nosotros, con nuestras iglesias
locales o nuestra denominación. Jesús dijo: Edificaré mi
iglesia. Se refiere claramente a su propio pueblo. El tema
sublime de Efesios es el propósito eterno de Dios de establecer
y completar la iglesia de Jesucristo, que incluye todos los
redimidos de todos los tiempos.
Las iglesias locales son expresiones de la iglesia. Nosotros
los bautistas reconocimos esto antes que alguien lo
confundiera en el siglo XIX diciendo que la iglesia local es la
única iglesia. Los Bautistas del Sur afirmamos un principio
que es muy fiel a las enseñanzas de las Escrituras cuando se
revisó la Fe y Mensaje Bautistas en 1963. El Artículo VI de
esta declaración confesional enfatiza la iglesia como "un
cuerpo de creyentes bautizados", pero añade la siguiente
oración: "El Nuevo Testamento se refiere también a la iglesia
como el cuerpo de Cristo que incluye a todos los redimidos de
todas las épocas". Nosotros los sacerdotes de estos tiempos
estamos rodeados con lo que el autor de la Epístola a los
Hebreos llama una tan grande nube de testigos (He. 12:1).
Esos testigos se encuentran en toda la historia, y por todas
partes del mundo.
¡Esta es la iglesia del mundo! ¿De quién es esta iglesia? Si
su pregunta es en términos de propiedad, la iglesia pertenece a
Dios. Si su respuesta es en términos de su identidad histórica y
universal, esta es la iglesia de los santos. Pero si su respuesta
es en término de misión y propósito, la iglesia pertenece al
mundo. La misión de la iglesia es en el mun-

67
do. La iglesia no existe separada de su misión. La iglesia de
.Dios está formada por personas llamadas; pero aquellos que
han sido llamados a salir del mundo son enviados de nuevo al
mundo. Hay un. mensaje que deben proclamar. Un ministerio
que deben llevar a cabo.
Este tema sobre la misión de la iglesia, que es la
responsabilidad del sacerdocio cristiano, será desarrollado con
amplitud en el próximo capítulo. Fíjese aquí, sin embargo, que
la misión en el mundo ha estado siempre en el centro del
llamamiento de Dios para su pueblo. Dios empezó a crear su
pueblo para servir cuando llamó a Abraham. Y haré de ti una
nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y
serás bendición ... ; y serán benditas en ti todas las familias de
la tierra (Gn. 12:2-3). Eso fue el Israel antiguo, llamado para
ser una bendición para con el mundo.
De igual modo, a trevés del Nuevo Israel, que es la iglesia,
la multiforme sabiduría de Dios sería dada a conocer (Ef. 3:
10). Su propósito en Cristo es reunir todas las cosas (Ef. 1:
10). Nosotros los sacerdotes de la iglesia somos, como Pablo,
mayordomos de la gracia y, el amor de Dios para con el
mundo. Nuestra tarea no consiste simplemente en producir una
salud mental para el sacerdocio. Nuestros edificios no son sólo
para nuestro uso. Debemos mantener nuestras oraciones
centradas tanto en nuestra vida personal como eclesiástica.
Nuestras contribuciones materiales deben ser bien
administradas para cumplir con sus objetivos de servicio.
Una tragedia de nuestras iglesias es que son motivadas por
intereses personales. Cuando hacemos la pregunta, ¿de quién
es la iglesia? y respondemos considerando la misión de la
iglesia, otras preguntas que surjan son fáciles de tratar. La
única pregunta de carácter práctico aquí es ¿a quién sirve esto?
La única pregunta de orden educativo es ¿simplifica las cosas?
La única pregunta para la juventud es ¿facilita esto el
crecimiento de los jóvenes como siervos? La única pregunta
relacionada con las misiones es ¿comunica el mensaje? La
única pregunta de planeación de largo alcance es ¿nos pone
esto en una posición ¿le ser de bendición para alguien? 3 De
modo que fundamentalmente, la iglesia pertenece al mundo.

68
¡Esta es nuestra iglesia! Los críticos de Fred estaban
mayormente equivocados, pero parcialmente en lo correcto.
Aquella iglesia pertenecía a Fred; no solamente suya, pero
suya en comunión con otros creyentes que se reunían en South
Trenton 200. Es mi iglesia solamente si sé cómo decir nuestra
iglesia. Si usted responde a la pregunta, ¿De quién es esta
iglesia? En términos de una función diaria, la respuesta es
clara: la iglesia pertenece a creyentes que operan cada uno por
igual en un determinado lugar. La respuesta contiene tres
afirmaciones que están basadas en la Biblia y que se
manifiestan concretamente en la tradición bautista.
Primera afirmación: la iglesia es local. No hay necesidad
de discutir este punto, si tiene una Biblia a la mano. A la
iglesia de Dios que está en Corinto (1 Co. L2); a todos lo que
estáis en Roma, amados de Dios (Ro. 1:7); a la iglesia de los
tesalonicenses (Ts. 1: l); Aquila y Priscila, con la iglesia que
está en su casa" (1 Co. 16:19); a Ninfas y a la iglesia que está
en su casa (Col. 4:15). La lista es casi interminable, y lo que se
quiere decir es obvio. La iglesia es local. No es invisible. Se
deja ver en carne y huesos en Calle Alta 511, o Paseo
Monumental 2100 o cualquier lugar donde se halle ubicada su
iglesia local.
¿Es una contradicción decir que la iglesia es universal y a
la vez local? ¿Estamos emitiendo aire frío y caliente al mismo
tiempo cuando hablamos? ¡No! Este doble énfasis es una clara
enseñanza del Nuevo Testamento, porque hay sólo un cuerpo
de Cristo, un pueblo de Dios, una iglesia. Pero hay muchas
expresiones de aquella sola iglesia. En las palabras de Frank
Stagg, "Se puede contradecir la lógica pero no el hecho,
cuando se dice que hay sólo un iglesia, pero ubicada en
muchos lugares al mismo tiempo".4
Segunda afirmación: la iglesia es un cuerpo de creyentes
en una localidad. El Nuevo Testamento no contiene ninguna
evidencia para decir que la iglesia estaba compuesta por otra
gente fuera de aquellos que aceptaron a Cristo como Señor. La
iglesia no estaba formada de creyentes y no creyentes. La
iglesia estaba compuesta de "santos", que habían elegido
responder al llamado de Dios y que fueron apartados para su
servicio. Cada creyente es un santo, y la iglesia está
compuesta sólo de creyentes. Tan evidente es

69
esta conclusión para el cristianismo del Nuevo Testamento
que el asunto no se menciona durante el primer siglo.
Solamente más tarde, con el surgimiento del bautismo de
niños, se toca el asunto.
Cuando los bautistas hicieron notar su presencia en el siglo
XVII, la idea que tuvieron de una iglesia de creyentes llegó a
ser uno de sus énfasis principales. Los bautistas afirmaban que
buscar una iglesia regenerada, compuesta sólo de creyentes,
era la única manera de creer en la naturaleza bíblica de la
iglesia. Por tanto, el énfasis que hacían era en una iglesia que
está "reunida" en vez de una iglesia tipo "parroquia". Una
iglesia reunida estaba compuesta de personas que se unían
voluntariamente para, tener comunión cristiana. La persona
tenía que decidir pertenecer a la iglesia reunida. El ingreso se
hacía mediante la conversión por convicción. Esto no se
aplicaba a la iglesia parroquial. Uno podía ser miembro de una
iglesia parroquial mediante el bautismo involuntario como un
infante.
Tercera afirmación: la iglesia es un cuerpo local de
creyentes que hacen su trabajo cada uno por igual. Esta misma
verdad puede hacerse en términos de la doctrina del
sacerdocio de los creyentes. Sólo sacerdotes forman parte de
la iglesia, y no hay jerarquía en el sacerdocio. Esto es lo que
E. Y. Mullins describió como "el axioma eclesiástico: 'Todos
los creyentes tienen derecho a iguales privilegios en la
iglesia’”.5
El anglicano John Stott escribió un libro impresionante
sobre los laicos, titulado The People. Aunque Stott no enfatiza
el sacerdocio de los creyentes como término, sí explica
magistralmente su significado,. El autor se refiere una y otra
vez a la idea de la igualdad en la iglesia. Esta igualdad se basa
en el llamado de Dios a toda la iglesia, y de cada miembro de
la iglesia, sin distinción o parcialidad".6
Stott menciona el pasaje clave de Efesios 2 y 3 y el uso
que Pablo hace de las cuatro expresiones en griego-
"conciudadanos", "coherederos", "comiembros",
"copartícipes" (Ef. 2:19; 3:6)-para reforzar la "participación
común y sin diferencias de todo el pueblo de Dios en todas las
bendiciones del evangelio". Stott reconoce, como veremos

70
en el capítulo 6 de este libro, una diversidad de funciones
entre los miembros. Diversidad de funciones para los
bautistas, no obstante, nunca es desigualdad de estado. Todos
los bautistas necesitan oír y aceptar el reto de John Stott, el
anglicano: "No vacilo en decir que el interpretar la iglesia en
términos de una casta clerical privilegiada o de una estructura
jerárquica es destruir la doctrina del Nuevo Testamento sobre
la iglesia".7 Considere lo que significa responder a "¿de quién
es esta iglesia?" Con "un cuerpo local de creyentes con
privilegios iguales".

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 6
Lea cada afirmación que sigue relativa a la iglesia. Si cree que
la afirmación es verdad, ponga un círculo a la V. Si está en
desacuerdo con la afirmación, ponga un círculo a la F.

V F 1. Una persona puede adorar y servir a Dios sola así


como también dentro de la comunión de la
iglesia.
V F 2. El ver y escuchar programas cristianos de
televisión y radio substituye aceptablemente nuestra
participación en la iglesia local.
V F 3. Es más acertado hablar de la iglesia como la iglesia
de Dios que como la iglesia del pueblo.
V F 4. Los edificios no constituyen la iglesia. Son los
lugares de reunión donde se congrega la iglesia.
V F 5. Las preocupaciones principales de tina iglesia local
deben relacionarse con las personas y las
misiones en vez de la propiedad, los programas e
instituciones.
V F 6. La Fe y Mensaje Bautistas se refiere a la iglesia
como un "cuerpo local de creyentes
bautizados".
V F 7. La Fe y Mensaje Bautistas se refiere también a la
iglesia como el cuerpo (te Cristo "que incluye a
los redimidos de todos los tiempos".

71
V F 8. Una iglesia está compuesta de personas que han
hecho decisiones voluntarias a Jesucristo como
Señor.

El sacerdocio de los Creyentes dentro de la iglesia local


Una vez más, asegurémonos de que entendemos lo que
queremos decir cuando afirmamos que un cuerpo local de
creyentes con iguales privilegios es nuestra iglesia. La iglesia
local no es un club privado. No es de nosotros en el sentido de
posesión. Pero en otro sentido, en el sentido de deber y
,responsabilidad y mayordomía del discernimiento de la
voluntad de Dios, esta es nuestra iglesia. Nuestra iglesia, no
mi iglesia. El pronombre es plural, no singular. Habla de una
comunidad, y no de un individualismo; de un sentido de estar
juntos y no de propiedad personal.
En cierta ocasión un pastor recibió una llamada urgente
para ir a visitar a un hombre que había sufrido un ataque
cardíaco. El paciente había sido colocado en cámara de
oxígeno para aliviar la tensión de su corazón. Como era de
suponerse, el hombre se asustó con la cámara y todo lo que
ésta sugería. En el momento apropiado, el pastor corrió el
cierre de la cámara de oxígeno, introdujo su cabeza por la
abertura, y dijo calmadamente a su amigo: "Ahora que los dos
estamos dentro de esta cámara respiremos este aire juntos".
Este es el espíritu de una iglesia bautista local.
Nuestra tienda es nuestro lugar especial para tener
compañerismo. Respiramos juntos el aire de vida, gracia y
responsabilidad, sin ninguna interferencia externa y sin control
o dominio interno por ningún individuo. Hay igualdad entre
los miembros del sacerdocio de una iglesia bautista local
porque es la iglesia de los creyentes. Eso significa que el
gobierno de la iglesia es participación de los creyentes, la
Biblia es el libro de los creyentes, la Cena del Señor y el
Bautismo son ordenanzas de los creyentes y la adoración es la
alabanza por los creyentes.

72
El gobierno de la iglesia es participación de los creyentes
Hablando en términos más amplios, hay tres tipos básicos
de gobierno eclesiástico: episcopal, presbiteriano y
congregacional. En el gobierno eclesiástico episcopal, la
autoridad radica en las manos de una persona, que
generalmente es un obispo. En el gobierno eclesiástico
presbiteriano, la autoridad está en un grupo pequeño, con
frecuencia llamados ancianos, dentro de la iglesia. En la forma
de gobierno congregacional la autoridad se halla en las manos
de todos los miembros de la iglesia. Los bautistas siempre han
sido y siempre serán del orden congregacional.
La honestidad nos compele a aceptar que el Nuevo
Testamento no describe en detalle cómo debe estructurarse la
iglesia. Textos de prueba de varias partes del Nuevo
Testamento se pueden citar para apoyar los tres tipos de
gobierno que he mencionado. Sin embargo, si usted afirma los
principios básicos inherentes en el sacerdocio igual acceso a la
gracia de Dios para todos, igual derecho ante Dios e igual
responsabilidad ante Dios-usted se inclinará por la forma
congregacional como la más apropiada bíblicamente para el
funcionamiento de una iglesia local.
En la vida de una iglesia congregacional cada creyente
tiene igual voz y sólo un voto. Esta es la razón por que una
iglesia bautista local se describe como una democracia. No
está en el poder de ningún individuo, incluyendo el pastor, el
determinar lo que es la voluntad de Dios para la congregación.
La autoridad para decidir quién enseñará, quiénes servirán
como diáconos, quiénes serán ordenados para el ministerio,
quién servirá como pastor, quién será disciplinado y cómo, y
cualquier otro asunto que afecte la vida de la iglesia local lo
decide exclusivamente la congregación en una sesión
democrática de negocios de la iglesia. Si estos asuntos no son
decididos por todos los miembros de la iglesia en sesión, la
iglesia no está funcionando como lo hacen los bautistas.
El gobierno de la iglesia congregacional siempre está
sujeto a sufrir daño. Quizá la amenaza más perenne para el
congregacionalismo es la pasividad de los mismos creyentes.
El privilegio de operar como una comunidad de

73
iguales se abdica cuando los miembros no asumen
responsabilidades en la vida de la iglesia. Uno de los ejemplos
más claros de esto es la poca importancia que muchos
miembros dan a las sesiones de negocios de la iglesia.
La sesión de negocios de la iglesia no es algo para
pensarlo o un capítulo sin importancia en la vida de la iglesia.
Es una reunión estratégica de la congregación en la que entran
a operar los privilegios del sacerdocio de los creyente.
Preguntar con una voz cortante, ¿qué están haciendo en esa
iglesia? es más que todo una evidencia de auto acusación.
Refleja una falta de participación en las actividades del
gobierno de la iglesia. ¡Usted es un sacerdote con igual voz en
la iglesia! Si usted deja de asistir o no habla cuando se están
llevando a cabo las decisiones de la iglesia, ha faltado a su
sacerdocio. No es concebible que una iglesia bautista local
deje de tener sesiones de negocios regulares a través de las
cuales la vida de la iglesia recibe dirección de todos los
sacerdotes. Sin embargo, si usted es miembro de tal iglesia,
debe tratar de persuadir a su iglesia a volver a la forma
congregacional bautista en sus decisiones.
El gobierno eclesiástico congregacional con frecuencia es
amenazado por la pasividad del mismo sacerdocio, pero se ve
también en peligro por la actividad de los autoritarios. Hace
unos años hablé en una reunión de directores de misiones de
asociaciones de la Convención Bautista del Sur. Les pregunté:
"¿Cuál es el problema más grande que ustedes confrontan en
las iglesias de sus asociaciones? " Aunque esperaba que
identificaran algunos de los asuntos teológicos tratados
recientemente, me dejaron perplejo con sus respuestas. El
asunto que ellos identificaron era el autoritarismo pastoral.
¿Qué fuerzas crearon tal idea poco bautista? Primero, creo
que ésta es una de las influencias en los Bautistas del Sur, de
los conceptos que emergen del movimiento carismático y
ministerios que enfatizan una "cadena de mando". En grados
variados y de muchas maneras éstos han popularizado el
principio jerárquico que los bautistas han rechazado por
mucho tiempo. Una jerarquía, tanto en el catolicismo romano
como en el protestantismo, destruye la doctrina del sacerdocio
de los creyentes.

74
Segundo, creo que algunos Bautistas del Sur se han
impresionado enormemente con el tamaño y crecimiento de
iglesias independientes y no-Bautistas del Sur. En mi opinión,
algunas de estas llamadas “iglesias bautistas independientes"
son más episcopales que congregacionales en su gobierno
eclesiástico. Los pastores de algunas de estas iglesias dictan a
la iglesia en vez de servir con la misma. Por tanto, el
sacerdocio cristiano y el gobierno eclesiástico congregacional
están reducidos a lo mínimo o totalmente destruidos.
Naturalmente, los grupos que controlan la iglesia, o los líderes
elegidos que tratan de imponer su autoridad sobre ella, están
dañando también la vida de la iglesia. Primera de Pedro 5:2-3,
amonesta a los líderes de las iglesias: Apacentad la grey de
Dios que está entre vosotros, cuidando de ella no por fuerza,
sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con
ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a
vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Si vamos a
tener más liderazgo congregacional compartido en nuestras
iglesias, miembros y clero deben recuperar los principios
bautistas cardinales del sacerdocio de
los creyentes.

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 7
Las sesiones de negocios de la iglesia son una manera
como el pueblo bautista expresa sus creencias en el gobierno
congregacional de la iglesia. ¿Cuáles son algunos de los
puntos fuertes y las debilidades de la sesión de negocios en su
iglesia?

¿Cuáles son algunas de las cosas que harían las sesiones de


negocios de su iglesia más eficaces?

75
La Biblia es el libro de los creyentes
La Biblia es la Palabra de Dios, y su lectura e
interpretación no está limitada a un grupo selecto en la iglesia.
Durante la Edad Media, la Biblia se mantuvo en manos de las
autoridades de la iglesia y fuera del alcance de cualquier
creyente. La primera traducción en español de toda la Biblia,
hecha por el rey Alfonso, el Sabio, se publicó en 1280. En
1430 apareció una traducción del Antiguo Testamento,
conocida como la Biblia de la Casa de Alba. En 1543, se hizo
el Nuevo Testamento de Francisco de Encinas, y en 1569 la
conocida como la Biblia del Oso, obra de un hombre,
Casiodoro de Reina. Cipriano de Valera pasó 20 años en la
revisión de la Biblia del Oso. El Nuevo Testamento se publicó
en 1596 y la Biblia completa en 1602. Esta versión conocida
en la actualidad como ReinaValera ha sido revisada muchas
veces, siendo la más importante la de 1960, que es la que más
se usa en las iglesias evangélicas. La Iglesia Católica ha
prohibido la lectura de la Biblia en el lenguaje del pueblo en
todas partes del mundo.
Por años se negó la libertad de acceso a la Biblia. Luego
que los creyentes individualmente ganaron libertad de acceso
a la Biblia, se les negó la libertad de interpretarla. Martín
Lutero se rebeló contra tal idea y valientemente escribió al
papa León X diciéndole: "Yerran aquellos que le dan a usted
el derecho exclusivo de interpretar las Escrituras".8 Un
anabaptista pionero, Baltasar Hübmaier articuló aun con más
claridad el significado del sacerdocio cristiano con relación a
la interpretación bíblica. "Puesto que cada cristiano cree y es
bautizado por sí mismo", según .Hübmaier, "cada uno debe
ver y juzgar por las Escrituras si está siendo adecuadamente
nutrido por su pastor".9
Desde sus comienzos en el siglo XVII, los Bautistas han
afirmado con entusiasmo la autoridad de las Escrituras por fe
y práctica. Los Bautistas han insistido que esto conlleva el
privilegio de interpretación privada de las Escrituras. Los
bautistas no tienen un oficio de enseñanza formal o informal
que produce interpretaciones correctas. La Biblia se mantiene
abierta para todos los creyentes. Si las Escrituras han de guiar
las vidas de los creyentes, estos deben

76
sentirse libres de seguir la dirección del Espíritu Santo en el
contexto de la iglesia local.
La autoridad de las Escrituras como base de fe y práctica
significa que los bautistas son contrarios a los credos. Los
bautistas han resistido la imposición de credos en la vida de
los creyentes. Ningún credo o declaración de fe puede resumir
la teología bíblica. Los bautistas han temido los credos por la
tendencia de convertirlos en una norma oficial y presionar
para que se cumplan. Para los bautistas, la Biblia, y no ningún
otro documento humano, es la última guía, y esta guía está
abierta para todos los creyentes.
El derecho de los creyentes de interpretar la Biblia
conlleva la responsabilidad de estudiarla y tratar de entenderla.
El derecho a tener un juicio personal no quiere decir que en las
clases de la Escuela Dominical no deben preguntarse el uno al
otro: "¿Qué significa esto a la luz de su experiencia?" La
aplicación de la verdad bíblica a la experiencia humana es
esencial en una buena interpretación bíblica. Pero otras
preguntas deben hallar respuesta primero. ¿Qué significaba
esto en su situación original? ¿Cuándo fue escrito? ¿Bajo qué
circunstancias? ¿Qué pensamientos claves dominaban el
mundo del escritor? El creyente debe conocer personalmente
algo acerca de la historia bíblica, la historia acerca de la
Biblia, y los principios para la interpretación bíblica. Muchos
de nosotros los sacerdotes cristianos deseamos los privilegios
sin las responsabilidades. Con mucha frecuencia terminamos
dejando que otros interpreten la Biblia por nosotros. Perdemos
tanto el privilegio como la responsabilidad para con aquellos
que impondrán sus propias interpretaciones sobre nosotros.

El Bautismo y la Cena del Señor


son ordenanzas de los creyentes
Los Bautistas han reconocido dos ordenanzas del Nuevo
Testamento, el Bautismo y la Cena del Señor. ¡Les llamamos
ordenanzas, porque creemos que fueron órdenes de Cristo
mismo! (Mt. 28:19-20; 1 Co. 11:24-25). Ambas ordenanzas
son sólo para creyentes. Los bautistas han afirmado

77
siempre que cualquier creyente, autorizado por la iglesia, es
capaz de administrar las. ordenanzas.
Históricamente, la primera y única preocupación de los
bautistas concerniente al bautismo se ' concentró en la
pregunta: "¿A quiénes debemos bautizar?" Nuestros
antepasados contestaron esta pregunta diciendo: "Debemos
bautizar solamente a aquellos que pueden entregarse a Cristo
voluntariamente y sin ser presionados por otro". El bautismo
de los creyentes es la manera bautista de proteger el concepto
de una iglesia de creyentes. Con esto se quiso decir, por
supuesto, que no habría bautismo de niños. ¡No que los
bautistas estuvieran en contra de los niños! Se quiso decir que
los bautistas están a favor de los niños, deseando para ellos el
privilegio y la responsabilidad de creer en Cristo por ellos
mismos, cuando tienen edad suficiente para entender el
significado de lo que están haciendo. De una manera más
profunda, cada bautisterio en una iglesia bautista es símbolo
de libertad religiosa y del sacerdocio de cada creyente.
De la pregunta, "¿a quiénes debemos bautizar?" los
bautistas llegaron a preguntarse: "¿cómo debemos bautizar?"
Por supuesto, la respuesta fue por inmersión. La inmersión
simboliza la muerte, sepultura y resurrección del creyente con
Cristo. Es el evangelio en drama. ¡Un drama poderoso! La
forma del bautismo es importante si vamos a simbolizar el
mensaje del evangelio, pero también lo es el sujeto del
bautismo si vamos a representar la verdadera naturaleza de la
iglesia y la dimensión voluntaria de la fe.
La Cena del Señor representa el alto costo de la redención
de los creyentes. Es el cuadro del amor de Dios por nosotros,
de nuestra comunión con El y de nuestra comunión con otros
creyentes. La administran creyentes a creyentes que tienen
igual acceso a la Cena del Señor. El clero no tiene monopolio
de esta ordenanza. Se ha descuidado con frecuencia algo del
simbolismo significativo que hay en la manera en que los
bautistas administran la Cena del Señor. El clero no sirve al
pueblo. El pueblo sirve al pueblo a medida que los creyentes
pasan el pan y la copa a los que están sentados a sus lados. El
pueblo, generalmente a

78
través de los diáconos, hasta sirven al clero. ¡No hay jerarquía!
El simbolismo sugiere el sacerdocio de todos los creyentes.
Cada sacerdote recibe de un sacerdote. Cada sacerdote sirve a
otro sacerdote.

La adoración es la alabanza de los creyentes


Como ya lo vimos antes, el Nuevo Testamento coloca la
adoración dentro del contexto del servicio sacerdotal de los
creyentes (He..13:,15-16; 1 P. 2:5). La adoración pública no es
un deporte para ser espectador. Es un acto de la comunidad de'
creyentes. A diferencia de otros grupos, los bautistas no van a
la iglesia a recibir la comunión. Tampoco debemos ir tan sólo
para asistir al servicio de predicación. Si entendemos que la
adoración es el acto de alabanza de todo el sacerdocio, no
debemos sobrecargar al predicador con la responsabilidad de
la hora de adoración. Gran parte de nuestra adoración corporal
se evalúa en términos del sermón, la obra de uno de los
sacerdotes.
Las verdades inherentes en la doctrina del sacerdocio de
los creyentes deben ser incorporadas en la vida de adoración
de la comunidad. Esto demanda extensa participación
congregacional. El uso del llamamiento congregacional a la
adoración, las oraciones congregacionales, especialmente la
oración del Padre Nuestro, las lecturas antifonales, la
recitación congregacional de las Escrituras, y el canto
congregacional son maneras de lograr la participación de todo
el sacerdocio. La palabra amén no es sólo una manera
conveniente de concluir la oración. Quiere decir que así sea y
provee una oportunidad para que toda la congregación apruebe
lo que ha orado. Amén es una palabra congregacional.
Una renovación de la vitalidad de la adoración, tanto
pública como privada, es una de las necesidades más grandes
de nuestros días. No tendrá lugar en la adoración corporal
fuera de la participación de toda la comunidad de creyentes.
Cuando se piensa que los servicios de adoración son una
actuación, toda la comunidad activa de alabanza se cambia a
un sacerdocio pasivo.

79
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 8
Los bautistas han resistido históricamente la imposición de
credos en la vida de¡ creyente. ¿Por qué cree usted que los
bautistas han sido un pueblo sin credo?

Notas
1. Richard john Nauhaus, Freedom for Ministry (San Francisco: Harper
and Row, 1979), 100. Usado con permiso.
2. Dietrich Bonhoeffer, Life Together (New York: Harper and Row,
1954), 26-27. Usado con permiso.
3. Cariyle Marney, Priest to Each Other (Valley Forge: The Judson
Press, 1974),15. Usado con permiso de Judson Press.
4. Frank Stagg, New Testament Theology (Nashville: Broadman Press,
1962), 184.
5. E. Y. Mullins, The Axioms of Religion (Philadelphia: The Judson
Press, 1908), 127.
6. John Stott, One People (O1d Tappan, New Jersey: Fleming H. Revell
Company, 1982), 24.
7. Ibid., 24-26.
8. Martin Luther, Three Treatises (Philadelphia: Fortress Press, 1960)
275, Usado con permiso.
9. William L. Lumpkin, Baptist Confessions of Faith, edición revisada
(Valley Forge: The Judson Press, 1969), 21. Usado con permiso de
Judson Press.

80
Capitulo 5

El Sacerdocio
de los Creyentes
y la Vida Cristiana
81
La doctrina del sacerdocio de los creyentes influye en
muchas doctrinas mayores de la fe cristiana. Para la salvación,
la palabra clave del sacerdocio cristiano es accesibilidad. El
énfasis de esta palabra está en el acceso personal sin coerción
a la gracia de Dios a pesar de el pecado personal. En esto no se
le puede negar al individuo su derecho.
En cuanto a la doctrina de la iglesia, la palabra clave para
el sacerdocio de los creyentes es la igualdad. El énfasis está en
la igualdad de privilegios para todos los creyentes de la iglesia
local. En este punto, no se puede ignorar la comunidad. En
cuanto a la vida cristiana, la palabra clave del sacerdocio es la
responsabilidad. El énfasis está en el ministerio a los más
pequeñitos por quienes Cristo vivió, murió y resucitó. En este
punto, el mundo no puede ser olvidado. La responsabilidad
cristiana de ministrar al mundo es lo que E. Y. Mullins
describió como "El Axioma Social: Ama a Tu Prójimo como a
Ti Mismo".11
La lectura de la Biblia, del Antiguo y Nuevo Testamento,
enseña con claridad que la fe no es una posesión privada para
guardar con egoísmo. El evangelio nos saca fuera de nosotros
mismos, o no ha reclamado todavía nuestra vida interior. No
somos recipientes sino conductores del amor de Dios. No
basta que el pródigo vuelva a la casa del Padre gritando:
"¡Estoy de regreso!" "¡Estoy de regreso! " o " ¡SOY salvo! " ¡
Hay ganado que cuidar, terrenos que arar y cosechas que
recoger! Dios está interesado en mucho más que nuestra
salvación personal. Muchos de nosotros los sacerdotes de Dios
y de Cristo estamos preocupados con la dinámica de la culpa y
gracia y muy poco con la obediencia y el servicio.
Los pronombres importantes no son yo, mi, mío. Sino
nosotros, nuestro y nuestros. Nada ilustra esto más
acertadamente que la oración que Jesús nos enseñó (Mt. 6:9-
13). Recuerde que Jesús nos enseñó cómo orar. No empieza
con Padre mío, sino con Padre nuestro. Ninguno que dirige
una oración en público tiene el derecho de dirigirse a Dios
como si Dios fuera una posesión personal y excluyendo a los
demás. Es más, Jesús no nos enseñó a separarnos en comunión
aislada con Dios. Nos urgió para que oráramos

82
a fin de que el reino llegara a toda la tierra. No es mi sino
nuestro pan de cada día, no mis sino nuestras, no líbrame sino
líbranos del mal.
Como lo indica el título, este capítulo tiene que ver con la
vida cristiana. El énfasis, sin embargo, está en la comunidad
de la iglesia y para con la comunidad fuera de la iglesia. El
cristianismo solitario es una perversión de la fe. La señal de la
presencia de Cristo en el mundo es el cuerpo de Cristo, el
pueblo de Dios, la ekklesía.
Por tanto, la vida cristiana debe entenderse dentro de los
límites de la iglesia, la iglesia congregada y la iglesia dispersa.
Dios hace que exista la iglesia. El mismo es quien envía a la
iglesia en su misión. En su oración a Dios por sus discípulos y
por nosotros, Jesús dijo: Como tú me enviaste al mundo' así yo
los he enviado al mundo (Jn. 17:18).
¡Como tú me enviaste ... ! He aquí nuestro * modelo. ¿A
qué fue enviado El? ¿Cómo lo hizo? ¿Dónde lo hizo? La
encarnación es la clave. Dios en Cristo es el secreto. Cristo en
vosotros es la continuación. ¡Así yo los he enviado . . . ! Este
es un sacerdocio no envuelto en su propia piedad sino en el
dolor del mundo. ¡He aquí el hecho de ser enviados!
¿Qué quiere decir ser enviado como Jesús fue enviado?
¿Qué hacemos? ¿Cómo? ¿A dónde? Ante todo, la misión es
descriptiva, no de prescripción. Los sacerdocios locales
generalmente tienen la misma misión, pero las tareas
específicas cambian de congregación en congregación.
Existe unidad de propósito entre todos los sacerdocios de
Dios que están activos en todo el mundo. Sin embargo, no hay
uniformidad de procedimientos o igualdad de estrategias. No
todas las iglesias realizan su misión exactamente igual, pero
todas están realizando tarea misionera.
Una manera de enfocar el asunto de cómo el sacerdocio de
los creyentes afecta la vida cristiana es haciendo esta otra
pregunta: ¿Cómo vamos a amar a nuestro vecino, a nuestra
comunidad y al mundo? Para que los miembros de cada iglesia
local en la Convención Bautista del Sur contesten esta
pregunta detenidamente y con oración, se necesita una
erupción de creatividad redentora jamás conocida hasta ahora.
Respondiendo de manera general, sugiero que nos fijemos en
los sacerdocios a los cuales pertenecemos

83
como siervos sacrificiales, heraldos alegres, confesores con
simpatía y profetas valientes.

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 9
Lea Juan 17:18. ¿Qué piensa acerca del significado de ser
enviados al mundo como Jesús lo fue?

El Sacerdocio de Siervos Sacrificiales


La naturaleza del llamado de Cristo es inconfundible. Es
duro y lo resistimos, pero es claro-claro porque su misma
misión fue clara. ¡Cristo vino para morir! Jesús sabía lo que
significaba ser Mesías. Significaba que Aquel ungido sería el
siervo sufriente. El Confundidor (Satanás) podría acercársele
sólo en el desierto (Mt. 4:1-11) o mediante las palabras de
Pedro dichas públicamente en Cesarea de Filipo (Mt. 16:22-
23), pero la respuesta fue la misma: ¡Apártate de mí, Satanás!
Cristo no sería confundido en cuanto a la naturaleza de su
llamado. El suyo era el camino de obediencia a través del
servicio sacrificial. No vino a echar a los romanos al mar y ser
exaltado como un héroe militar. No vino a establecer un
partido político y gobernar con mano dura. No le guió una, sed
de poder religioso, dominado por la ambición encubierta en
piadosa codicia.
Cristo es un cordero, no un león (Jn. 1:36). Pregúntele lo

84
absurdo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y El
aclarará los valores del reino y hará confundir a los maestros
colocando a un niño en medio del grupo y dando una
conferencia sobre la humildad (Mt. 18:14). Ponga a su madre
para pedirle un lugar de prominencia y poder en su reino para
usted y su hermano menor; Cristo le responderá: El que quiera
ser el primero entre vosotros será vuestro siervo (Mt. 20,27).
Luego añade: el Hijo del Hombre no vino para ser servido,
sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos (Mt.
20:28).
Cristo el Cordero -hace confundir nuestros valores. Los
primeros son últimos y los últimos son primeros (Mt. 19:30).
Los exaltados son humillados, y los humildes son exaltados
(Mt. 23:11-12). María lo celebró en canto (Lc. 1:47-55), Pablo
lo describió (Fil. 2:34), pero Cristo lo vivió y lo experimentó
en su muerte. ¡Y sus discípulos de entonces y de hoy no lo
comprenden! Quizá lo entendemos muy bien, pero lo
rechazamos. Quizá rechazamos la responsabilidad del
sacerdocio tal como lo hicimos con la misericordia del
sacerdocio.
Ciertamente, aquellos primeros discípulos no podían
sondear el significado del Mesías como el siervo sacrificial.
Luego de la magistral confesión de Pedro en Cesarea de
Filipo, Jesús, en la última parte de su ministerio, habló tres
veces acerca de su sacrificio en Jerusalén. Estas predicciones
sobre la pasión se encuentran en Marcos 8:31; 9:31; 10:33.
T. W. Manson indica acertadamente, que cada uno de
estos dichos "está acompañado de otro que contrasta,
evidenciando la ambición egoísta, el orgullo y el prejuicio de
los seguidores de Jesús , ".2 En el primer dicho Pedro rechazó
tanto a Cristo como la idea de un siervo sacrificial (Mr. 8:32).
En el segundo episodio la predicción de Jesús acerca de su
sufrimiento es seguida por el argumento de los discípulos
acerca de quién de entre ellos sería el mayor (Mr. 9:33-35).
Después de la tercera predicción, Santiago y Juan llegaron con
sus peticiones de prioridad personal (Mr. 10:35-38).
¡Aparentemente, ninguno de ellos había oído una sola
palabra de lo que El había dicho! ¡No debe sorprendernos!

85
Inmediatamente después de describir su crucifixión, Jesús les
había hablado de que ellos también serían sacrificados.
Después de describirles que clase de Mesías era, Jesús les
describió que clase de discípulos serían: Y llamando a la gente
y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque
todo aquel que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que
pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo,
y perdiere su alma? (Mr. 8:34-36). ¡He ahí la naturaleza de
nuestro sacerdocio! ¡Autonegación! ¡Autocrucifixión!
¡Pérdida de la vida! Tal como el Cordero, nosotros los leones
arrogantes debemos ser siervos sacrificiales. ¿Deseamos
todavía ser sacerdotes?
A Chester Quarles, un santo contemporáneo de
Mississippi, no le gustó la idea. Hablándonos en una charla
para predicadores, una noche hace veinticinco años, Quarles
estalló diciendo: "Muchos ministros tienen un complejo de ser
invitados; no somos invitados; somos anfitriones". No' somos
llamados para ser servidos; ¡somos llamados a servir
sacrificialmente! Este es un mensaje para todo el sacerdocio.
Es una palabra para el sacerdocio suyo y mío. Uno de los
pasajes más célebres en el Nuevo Testamento es Filipenses
2:1-11. Puesto que no fueron escritos en un palacio, sino en
una prisión, estas palabras Í tienen relevancia peculiar con
nuestro sacerdocio. Algunos de estos versículos describen lo
que significa tener la mente de Jesús. Pablo aconseja:
"Haya, Pues, en vosotros este sentir que
hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo
en forma de Dios, no estimó el ser igual a
Dios como cosa a que aferrarse, sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma de
siervo, hecho semejante a los. hombres; y
estando en la condición de hombre, se
humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2.5-
8).

Esta no es una lección sencilla sobre la humildad. Pablo está


diciendo cómo Jesús se dio a sí mismo. El máximo

86
sacrificio de sí mismo que caracterizó la mente de Cristo Jesús
era lo que necesitaban los filipenses en medio de sus
problemas domésticos.
Cuando estaba a -la mitad de] trabajo de escribir este libro,
descubrí otro libro sobre el tema general de] sacerdocio. Los
autores hablan de una entrevista con Eberhard Bethge, el
amigo y biógrafo de Dietrich Bonhoeffer, que murió como
mártir bajo el dominio de Hitier. Cuando se le preguntó qué
pensaba de lo que Bonhoeffer diría a la iglesia hoy, Bethge
respondió: "A] final, Bonhoeffer vio en su experiencia ... que
la iglesia, con su estatura dominante en el mundo occidental,
debería ahora descender".3
Se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo. La.
iglesia ahora debe descender. Pero no podemos dar ese paso
largo hacia el ser siervos en tanto estemos preguntándonos
¿cuánto cuesta? En lugar de ¿cuánto puedo dar? No podemos
dar ese paso usando diseños de programas de iglesias que
ofrecen la religión con el fin de "atraer lo atractivol1,4 en lugar
de los seis grupos con los que Jesús se identificó. Usted los
recuerda: el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo,
el enfermo y el encarcelado (Mt. 25:34-46).
¿Cuánto del presupuesto de su iglesia toca a estos seis
grupos? ¿Cuántos programas de su iglesia se preparan
teniendo a estas personas en mente? De todas las horas de
trabajo humano invertidas en el ministerio de su iglesia,
¿cuántas horas reciben estos seis grupos?
Cualquiera que haya sido el significado del sacerdocio al
comienzo de la historia de Israel, durante el primer siglo
estaba asociado con el ofrecimiento de sacrificios a Dios. Los
cristianos se apropiaron del término sacerdocio, aplicándolo a
sí mismos y asumiendo la función sacerdotal de ofrecer
sacrificios.

Pero para los cristianos los sacrificios no eran de animales


muertos. Los sacrificios cristianos eran vivos y consistían en
ofrecer sus propias vidas (Ro. 12: l). El sacerdocio es una
responsabilidad abrumadora. Consiste en estar dispuestos a
darnos por aquellos que Jesús identificó como uno de estos
pequeñitos.

87
El Sacerdocio de Heraldos Alegres
En su libro A Theology of the Laity, Hendrick Kraemer
elaboró con más amplitud nuestro último punto, que el
sacerdocio cristiano es servicio sacrificial en el mundo en el
nombre de Cristo. En efecto, dijo:
El mantenernos centrados en torno a la
iglesia, como si fuera un lugar de refugio
seguro en el mundo, es una traición a su
naturaleza y llamado. Sólo por no ser o no
desear ser un fin en sí misma, la iglesia llega
5
a ser la iglesia.

Kraemer insistió que la iglesia es una misión". La misma


esencia de la iglesia es estar del lado del que sufre y del herido
en el mundo.
No obstante, un derivado de la misión de la iglesia son sus
múltiples tareas misioneras. Los sacerdotes deben servir
sacrificialmente. Del mismo modo, los sacerdotes deben
hablar. Hay heridas que vendar, bocas que alimentar, desnudos
que necesitan vestidos y presos que necesitan ser visitados.
Hay asimismo una palabra que se debe decir. Debemos ser
siervos sacrificiales. Debemos ser también proclamadores
alegres de la palabra que hemos oído. Como sacerdotes, Pedro
dice: ... para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó
de las tinieblas a su luz admirable (1 Pe. 2:9).
Hablar es tan difícil para algunos como servir lo es para
otros. El sacerdocio ha estado ocupado en una disputa
innecesaria y sin provecho por muchos años concerniente a
hablar y servir. Una observación: Los que hablan con
facilidad, frecuentemente sirven de mala gana. Los que sirven
con facilidad hablan muy poco. Hay suficiente juicio en cada
uno de nosotros para silenciar cualquier acusación hiriente. Si
me opongo, ya sea sirviendo o hablando, es probable que se
refiera a una necesidad en mi propia vida.
Jesús sirvió, Jesús habló. Desde entonces comenzó Jesús a
predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos
se ha acercado. (Mt. 4:17). ¿Estaba Cristo mirando con
desdén? ¿Haciendo un lavado cerebral? ¿Adoctrinando?
¿Manipulando? No, Cristo estaba ayudando a la gente a
encontrar

88
propósito y dirección para sus vidas. Jesús vino a hablarnos de
Dios. Habló de Dios sin el menor rasgo de temor. No fue
atemorizado, ni tampoco tenía que atemorizan
En el curso natural de su vida Jesús habló de Dios a gente
de diversos ambientes y en muchos lugares. En efecto, raras
veces perdió la oportunidad de relacionar con Dios la vida real
tal como la conocía. Su llamado verbal al arrepentimiento fue
una súplica para la reconciliación entre el pueblo y la
verdadera fuente de sus vidas.
Fíjese en lo que hizo con esa palabra de reconciliación.
Nos la dejó para que la dijéramos ' tal como El lo hizo. Me
seréis testigos (Hch. L8). Nos dio el ministerio de la-
reconciliación y nos confió la palabra de la reconciliación.
Así que, añade Pablo, somos embajadores en nombre de
Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros . . . (2 Co.
5:20).
¿Por qué estamos con la lengua atada y somos tímidos con
el mensaje? ¿Por qué en el curso natural de nuestras vidas, no
hacemos lo que Cristo hizo? ¿Hemos permitido que lo peor en
alguna experiencia de evangelización nos aleje por completo
M ministerio sacerdotal legítimo? ¡Sí! ¿Creemos que hay
necesidad de reconciliación? ¡Sí! ¿Creemos que la palabra que
se nos confió es la respuesta? ¡Sí! ¿Imponemos demasiados
prerrequisitos - morales sobre nosotros mismos para testificar
verbalmente? ¡Sí! ¡Nadie es "lo suficiente bueno" para hablar
esta palabra maravillosa! Si tuviéramos que esperar hasta
sentirnos "lo suficientemente buenos", el mundo jamás llegaría
a conocer a Cristo.
Pero, ¿cómo habla usted? ¿Cómo desata su lengua? Para
empezar, note las veces que en el curso de una semana le
testifican personalmente acerca de algo. En materia de cuatro
días, cuatro personas distintas me hablaron de cuatro asuntos
diferentes. Primero, cuando mi barbero descubrió que estaba
caminando con el fin de perder peso, me habló sin límites
acerca del centro de ejercicios físicos que usa a unas cuantas
cuadras de mi casa. Segundo, un miembro de la iglesia que
conoce algunos de mis gustos, me acosó después de uno de los
cultos para hablarme con mucho entusiasmo acerca de un
programa radial que le había ayudado mucho en su vida y con
sus asuntos. El

89
quería que yo experimentara su gozo. Tercero, un amigo
predicador me habló sobre la excelente predicación de Fred
Craddo'ck. Cuarto, un amigo cristiano, un ex-alcohólico, me
habló muy emocionado de¡ poder de los Alcohólicos
Anónimos en su vida.
He aquí las seis lecciones que aprendí de estos
"evangelistas": Primero, cada uno de ellos demostraba interés
en su mensaje, y aprovecharon la oportunidad que se les abrió
para hablar conmigo. La lección para los sacerdotes es:
busquen las oportunidades. Segundo, las sesiones de
testimonio" ocurrieron con naturalidad durante los eventos
rutinarios del día. La lección para los sacerdotes es: no
necesitaríamos programas. de visitación de la iglesia si el
trabajo sacerdotal fuera hecho con naturalidad, pero
necesitaríamos más edificios para acomodar a la gente.
Tercero, ninguna de las cuatro personas me habló mal por lo
que hice o por lo que no sabía o no había hecho. La lección
para los sacerdotes es: cómo dice lo que desea comunicar
puede ser tan importante como el asunto mismo que quiere
comunicar.
Cuarto, aunque tenían distintos niveles de entusiasmo, los
cuatro tenían algo que querían que yo probara, supiera y
gustara. Eran heraldos felices. La lección para los sacerdotes
es: hable sobre esa parte del evangelio que le emociona y es
relevante para el oyente. Quinto, cada uno de los cuatro me
dio algo, me trajo algo, me ofreció traer algo después de la
conversación. Mi barbero me entregó un tratado sobre el
centro de ejercicios físicos; el miembro de la iglesia me
ofreció conseguir un cassette relacionado con el programa
radial; mi amigo predicador -me trago varias grabaciones de la
predicación de Craddock; el entusiasmado con Alcohólicos
Anónimos me dio una copia de la Oración de la Serenidad,
que usa esa organización. La lección para los sacerdotes es:
demuestre su interés por lo que hace así como por lo que dice.
Sexto, el hecho de que ninguno de los cuatro fueron expertos
en sus respectivas materias no les impidió hablar con gozo. La
lección para los sacerdotes es: usted no tiene que ser el "sumo
sacerdote" para ser un heraldo feliz.
¿Fue eficaz la presentación que hicieron? Estuve casi

90
convencido antes de desistir de hacerme miembro del centro
de ejercicios físicos. Había leído uno de los libros escritos por
el director, y escuchado su programa de vez en cuando, pero,
no me convenció. Ahora creo que Fred Cracidock es uno de
los tres predicadores mejores de Norteamérica. Tengo más
sensibilidad para con los alcohólicos y más respeto por
Alcohólicos Anónimos. Estoy convencido, no obstante, que
los cuatro no estaban primordialmente pensando en los
resultados. Hablaron porque creían que tenían algo que
sinceramente querían decir y que yo necesitaba conocer. ¡Cada
uno testifica de algo! Los sacerdotes cristianos son heraldos
felices del que les llamó a la luz radiante del amor de Dios y a
la comunidad cristiana de un mundo de tinieblas y de pecado.
Tanto en la adoración como en el servicio, el sacerdocio no es
una audiencia pasiva sino una de participantes activos.

El Sacerdocio de Confesores Compasivos


En Hebreos 5 el escritor describe dos características
principales del sumo sacerdote judío. El sacerdote es elegido
divinamente, pero también entiende las debilidades humanas.
El escritor lo dice de esta manera:
Porque todo sumo sacerdote tomado de entre
los hombres es constituido a favor de los
hombres en lo que a Dios se refiere, para
que presente ofrendas y sacrificios por los
pecados; para que se muestre paciente con
los ignorantes y extraviados, puesto que él
también está rodeado de debilidad; y por
causa de ella debe ofrecer por los pecados,
tanto por sí mismo como también por el
pueblo (He. 5:1-3).

Es un hecho que usted y yo somos sacerdotes cristianos


elegidos divinamente. Pero, ¿podemos identificarnos?
¿Podemos "tratar con cuidado al ignorante y al extraviado?
Nuestro modelo para esto no es simplemente el modelo del
sumo sacerdote judío; es el Gran Sumo Sacerdote, Jesús, el
Hijo de Dios. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no
pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue
tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado

91
(He. 4:15). En el capítulo 2 dijimos que un buen sacerdocio es
imposible sin identificación. Tenemos que identificarnos con
el cargado de culpas y con el que está en bancarrota moral,
con aquellos a quienes Hebreos llama “ignorantes y
extraviados
Nosotros los sacerdotes de Dios y de Cristo debemos ser
confesores compasivos. Un confesor es uno que oye una
confesión. Muchas personas luchan contra el peso de una
conciencia culpable. Es por eso que toda aquel que provee
aceptación provee también curación. Cualquiera que no acepte
a otros tampoco puede ser curado. El que no quiera compartir
su mundo íntimo impide la sanidad. Entonces ¿qué le quiere
decir Santiago al sacerdocio? Confesaos vuestras ofensas unos
a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados (Stg.
5:16).
Tome en cuenta el elemento común del texto: Confesaos
vuestros pecados unos a otros. El confesor es también
confesante. Esta es la única forma cómo ocurre la
identificación. Los pastores son también ovejas. Los
sacerdotes no miran de arriba hacia abajo; ¡se comunican en
un plano horizontal! La superioridad no es la postura del
sacerdote.
Nuestra capacidad de "tratar con suavidad" está arraigada
en el darnos cuenta de que nosotros mismos somos propensos
a la debilidad". Hunter y Johnson lo expresan bien en un
capítulo excelente donde describen el sacerdocio local como
"Un Lugar de Cuidado Pastoral".
“El cuidado pastoral que se practica como una comunidad
se caracteriza por ser mutuo. No es un asunto en el cual el
fuerte sale en auxilio del débil, el de mente clara aconsejando
al torpe, o el saludable y el que se cree superior
condescendiendo con el semi-ciego o quebrantado; es un viaje
al que vamos juntos en el que hay la posibilidad de ser
pastores y sacerdotes los unos a los otros".6
Los sacerdotes sirven sacrificialmente, y hablan con gozo.
También escuchan con comprensión y testifican de buen
ánimo. Santiago dijo que el escuchar la confesión tiene
relación con nuestra sanidad. No hay sanidad en el
aislamiento, solo desánimo y remordimiento. Los sacerdotes
como confesores misericordiosos constituyen una comunidad
de los perdonados que son perdonadores.

92
Pero no puede haber perdón o sanidad sin arrepentimiento.
"El avivamiento no llega a la iglesia a través de programas,
métodos, modas pasajeras, breves reuniones y trucos mágicos
sino a través de la metanoia-que es el arrepentimiento en
respuesta a las buenas nuevas del Evangelio". 7 La metanoia,
que es el camino hacia la sanidad, no tendrá lugar fuera del
confesor tierno que se identifica con el arrepentido.
El ser sacerdote mediante el servicio como confesor
misericordioso no está basado en la ordenación. Uno, no es
ordenado para la tarea en virtud del oficio. La certificación
viene mediante la identificación. Uno puede recibir
entrenamiento para ser un mejor confesor, una tarea que la
iglesia no debe asumir. Los pre-requisitos esenciales son un
conocimiento de nuestra propia pecaminosidad y una
experiencia con la gracia de Dios. El escuchar teniendo en
cuenta la redención en el sacerdocio no puede delegarse a los
consejeros pastorales, el clero teológicamente preparado, o a
cualquier especialista en la iglesia. Vuelvo a decir que no hay
suficientes "profesionales" para tratar con las muchas
dimensiones del dolor. No obstante, es muy importante
recordar que el propósito del sacerdocio es servir como una
comunidad de confesores que simpatizan con los confesantes.
La comunidad sacerdotal existe para extender la
comunidad. Esta a su vez, es extendida a través del servicio y
del testimonio hablado; pero también se extiende a medida que
el sacerdocio crea una atmósfera de aceptación, confesión,
sanidad y arrepentimiento y perdón. Esta tarea es tan difícil
como servir sacrificialmente y hablar con alegría, porque se
refiere a nuestra disposición de acceso al dolor de otros a
nuestra vulnerabilidad de exponer nuestro propio dolor.
Ambos sufren. Ninguno ocurre sin que haya el sacerdocio de
los que comparten sus dolores. El pretender no tener dolor,
garantizará que otros no confiesen los suyos. Cuando
actuamos como si no hubiera sanidad traicionamos el
evangelio y nuestro sacerdocio.
Un ejemplo del sacerdocio como confesores que tienen
simpatía es el grupo de la clase de la Escuela Dominical al que
pertenezco. Periódicamente, la clase interrumpe su

93
estudio de rutina para escuchar a los sacerdotes-hermanos
hablar de lo que les ha pasado y cómo se encuentran con la
historia de Dios. Esto no es un ejercicio de "Déjame ver a
través de ti y te dejaré ver a través mío". No es desvestirse
espiritualmente. Los miembros no están interesados en la
terapia de grupo sino en el evangelio de oír y sanar, de
confesar y aceptar, de romper murallas y extender la
comunidad. ¡No se dice todo lo que pasa, y no hay nada malo
en ello! Se dice lo necesario para que peregrinos y sacerdotes
estemos más unidos.
¿Qué aprendí de estos sacerdotes y sus historias? Primero,
que lo mejor de actuar como sacerdotes proviene de fuentes
inesperadas. Los sacerdotes sin diplomas, títulos académicos,
ni genealogías son con frecuencia los que tratan con paciencia
a los ignorantes y extraviados". Segundo, lo que más duele
decir es lo que facilita mejor a la comunidad para recibir,
pronta sanidad. Tercero, la necesidad que los creyentes tienen
de, conocerse los unos a los otros va más allá de los sociales
de los viernes por la noche y las comidas de campo de los
sábados. Con frecuencia, esos eventos son escondites y no una
comunidad de sacerdotes. Cuarto, la capacidad que los
sacerdotes tienen para participar del dolor y celebrar el gozo
es real, y está arraigada en el evangelio.

El Sacerdocio de Profetas Valientes


La función de profeta de todo creyente está estrechamente
relacionada con el sacerdocio de todos los creyentes. Es más,
los dos no pueden estar separados; por esta razón, nos
esforzamos en la tarea. Si nos podemos dividir, podemos
evadir. El ser profético es una tarea dura. Con esto de ser
profético no me refiero a predecir el futuro desconocido. Me
refiero a confrontar el presente injusto. En este caso, el
sacerdote depende del "predicador" o cualquier otro para "que
lo haga por nosotros", a menos que, por su puesto, nuestro
presente injusto necesite amonestación, y si ese es el caso, no
queremos saberlo. Pocos desean ser profetas, y aquellos que
buscan la asignación generalmente no merecen que se les
escuche.
Fíjese en cómo se divide la función de sacerdote y pro-

94
feta, con el fin de evadir el segundo e ¡de Eso quiere decir
primero. "¡El es una persona sacerdotal!" que él es personal,
comprensivo, tranquilo sin controversias ni confrontaciones.
Visita algunos hogares de ancianos, recibe llamadas para
funerales, bodas y consejería. Los sacerdotes de esta clase
pasan la vida calmando aguas ya tranquilas. ¿Quién no
prefiere eso?
¡El es una persona profética!" Esto quiere decir que él es
una persona orientada en términos de deber, no acepta
sobornos, no se le puede silenciar; y es algo cortante y
problemático. Percibe las injusticias como parte de la
misericordia. ¡Comprende el conflicto como un medio de
amar, y si es un pastor, generalmente está buscando una
iglesia! Gente de esa clase nos gusta sólo a la distancia, ¡con
frecuencia 25 a 30 años después de sus funerales!
El sacerdocio incluye el ser profético. Con frecuencia, los
confesores deben llegar a ser los que confrontan para lograr
sanidad. Los que proclaman las malas noticias para que tengan
lugar las buenas nuevas. Los siervos acogen a los rechazados
ganándose la ira de los que reciben aceptación. No puede
haber división entre profeta y sacerdote, porque es
fundamentalmente falso ' porque cada creyente se ve entre dos
lealtades que están en conflicto y porque la función de profeta
es absorbida por el sacerdocio.
Cuál de los dos era Jesús? ¿Sacerdote o profeta? El
escritor de Hebreos dice que Jesús era ambos (1: 1-3), y al 14
mismo tiempo", sin ser exactamente éstas las palabras. En sus
encuentros personales con la sociedad en general, Jesús ejerció
ambas funciones simultáneamente. Con la mujer junto al pozo,
Jesús confrontó su pasado indecente, pero también le proveyó
el agua de vida (In. 4:7-26). Con la mujer hallada en adulterio,
Jesús no pasó por alto su pecado, sino que le perdonó (Jn. 8: 1-
1 l). Elogió y rechazó a Pedro (Mt. 16:13-23). En el templo,
Jesús volcó las mesas de ,algunos, pero sanó al ciego y al cojo
(Mt- 21:12-24).
Al exponer el rechazo de Jerusalén a los profetas, Jesús
todavía pidió por su bienestar (Lc. 13:34). ¡Cabalgó a
Jerusalén humildemente en un asno, pero lo hizo para la
confrontación! (Mr. 11:4-11). La función de profeta de]
creyente está incluida en el

95
sacerdocio del creyente. Henri Nouwen ha escrito con
frecuencia y muy persuasivamente sobre esta función doble e
indivisible del creyente. Mientras el creyente debe crear una
atmósfera de hospitalidad para todo el pueblo, dice Nouwen,
la hospitalidad tiene dos caras. Una es de genuina
receptividad. La otra es confrontación honesta.8 Una vez más,
según este autor, hay dos maneras de guiar al pueblo: por la
inspiración y por la confrontación. La confrontación es una
manera de proveer dirección, porque "un ministerio profético
que guía hacia un nuevo futuro requiere la dura y dolorosa
tarea de desenmascarar nuestras ilusiones. . . ."9 En el libro
titulado Compassion (Compasión), Nouwen repite lo mismo
para nuestro beneficio: "La compasión no excluye la
confrontación. Por el contrario, la confrontación es una parte
integral de la compasión. La confrontación puede ser de veras
una auténtica expresión de compasión.10
¿Qué significa esto para el sacerdocio de los creyentes?
Dentro del sacerdocio esto dice que tenemos una
responsabilidad para con otros sacerdotes. Puede que no
muera por su bondad, pero puede impedirme crecer cuando se
encubre bajo falso candor. Aunque es un ministerio delicado,
podemos cultivar el ministerio de la crítica redentora. No hay
duda de que debemos ser gentiles y llenos de simpatía, pero no
debemos ser apáticos con nuestro hermano o nuestra hermana.
Ellos son nuestros co-sacerdotes. Quizá parte de nuestro
rechazo de la confrontación no sea nuestra evidencia de amor
sino su ausencia. Decimos: "Eso es un asunto personal". "No
debemos interferir". "No es algo que me concierne". Pero lo
que realmente queremos decir es: "Tengo miedo". "Podría
recibir un rechazo". 'Puede ser que nunca vuelva a hablarme".
Cuando su familia se encuentra en problemas, ¿No toma la
iniciativa y arriesga el ser malentendido con el fin de traer
curación? Esto no es un llamado al sacrificio. Es un llamado a
ayudar a aquellos que necesitan ayuda antes que sea
demasiado tarde. Mejor es reprensión manifiesta que amor
oculto. Fieles son las heridas del que ama; pero importunos
los besos del que aborrece (Prov. 27:5-6).
A medida que el sacerdocio se fija en el exterior, hacia la

96
sociedad, la función profética de los creyentes entra en juego.
Debemos exponer la injusticia y retar la explotación.
¿Podemos servir al pobre sin estar a su lado y hablar en su
nombre? ¿Podemos estar genuinamente preocupados por lo
que Jesús llamó los más pequeños de estos sin confrontar las
estructuras sociales que contribuyen a hacer el daño?
¿Podemos apartarnos del mundo usando varias formas de
piedad individual sin desafiar los valores dominantes de la
cultura contemporánea?
¿Cuánto tiempo hace que usted ha sido miembro del
sacerdocio cristiano? ¿Cinco, diez, veinte años? ¿Treinta,
cuarenta, cincuenta años? Confronte la pregunta sobre dar
cuenta de su sacerdocio. ¿Ha llegado a ser más sacrificado al
servir en el nombre de Cristo o se ha vuelto espiritualmente
egocéntrico? ¿Se ha convertido en un heraldo más dispuesto a
anunciar lo que Dios hizo en Cristo, o se ha refugiado en una
cápsula de silencio? ¿Se ha vuelto más aceptable y por lo tanto
ha extendido su comunidad o ha trazado líneas más difíciles y
rígidas, estorbando la edificación de la comunidad? ¿Ha tenido
más disposición de confrontar la injusticia en el nombre de
Cristo, o su idealismo de juventud se ha degenerado en un
cinismo sin esperanza? Nosotros los sacerdotes somos
anfitriones, no invitados; siervos, no señores; representantes,
no callados; los que confrontan, sin ser los que evaden. El
sacerdocio tiene su peso en términos de la responsabilidad.

97
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 10
Cada creyente es un sacerdote. En la columna de la
izquierda haga una lista de las cosas que está haciendo ahora
en su vida cristiana para servir como un sacerdote de
Jesucristo. En la columna de la derecha escriba algunas de las
cosas que necesita hacer para servir con más eficacia como un
sacerdote de Jesucristo.
Maneras cómo expreso mi Cosas que debo hacer para
sacerdocio, cristiano ser un sacerdote más eficaz

Notas

1. E. Y. Muflins, The Axiom of Religion (Philadelphia: The judson Press,


1908), 201.
2. T. W Manson, Ministry and Priesthood: Christ’s and Ours (Richmond:
john Knox Press, n. d.), 27.
3. Víctor L. Hunter and Millip Johnson, The Human Church in the
Presence of Christ (Mason, Ga.: Mercer University Press, 1985), 141.
4. Ibid., 142.
5. Hendrik Kraemer, A Theology of the Laity (Philadeiphia: The
Westminster Press, 1958), 130.
6. Hunter and Johnson, 56.
7. Ibid., 74.
8. Henri J. M. Nouwen, Reaching Out (Garden City, New York:
Doubleday and Company, Inc., 1975), 69.
9. Henri J. M. Nouwen, The Living Reminder (New York: The Seabury
Press, (© 1977), 63. Usado con permiso.
10. Donald P. McNeffi, Douglas A. Morrison, and Henri J. M. Nouwen,
Compasion (Garden City, New York: Doubleday and Company, Inc.,
1982), 124.

98
Capitulo 6

El Sacerdocio de
los Creyentes y los
Dones Espirituales

99
Cada miembro de la iglesia es llamado al sacerdocio, está
dotado para el sacerdocio y debe ser entrenado con ese fin. Un
énfasis que se repite en el Nuevo Testamento, especialmente
en los escritos de Pablo, tiene que ver con los dones
espirituales. La doctrina del sacerdocio cristiano tiene una
relación vital con los dones espirituales.
En la década de 1960 el Cuerpo de Paz se hizo conocer
con su lema atractivo: "Se necesita de toda clase de personas
para hacer un mundo; el Cuerpo de Paz recibe toda clase de
personas". Esto es también cierto en cuanto a la iglesia de
Jesucristo: "Se necesita toda clase de personas para formar la
iglesia; la iglesia recibe toda clase de personas". Esto es uno
de los puntos más sobresalientes de Pablo en su enseñanza
sobre los dones espirituales. En 1 Corintios 12:4-6, dice:
Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el
mismo. Y hay diversidad de ministerios pero el Señor es el
mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace
todas las casas en todos, es el mismo. La lección es clara. ¡Se
necesita toda clase de personas para formar la iglesia!
Pero Pablo continúa diciendo en 1 Corintios 12:13, Porque
por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo,
sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos
dio a beber de un mismo Espíritu. La lección aquí es clara. ¡La
iglesia necesita toda clase de personas! Todos son bautizados
en un cuerpo: negros o blancos, obreros o empleados, doctores
o colegiales sin diploma, hombre o mujer, predicadores o
plomeros, solteros o casados, viejos o jóvenes. A todos se les
dio a beber de un mismo Espíritu.
En el capítulo anterior dije que la doctrina del sacerdocio
de los creyentes afecta varias doctrinas de la fe cristiana. La
palabra clave para la salvación es: accesibilidad. Para la
iglesia es igualdad; y para la vida cristiana es responsabilidad.
Para el concepto de los dones espirituales la palabra clave del
sacerdocio cristiano es universalidad. En este caso, se insiste
en el hecho de que el ministerio de la iglesia no puede ser
restringido a un grupo dentro de la iglesia.
Ninguna persona en los Estados Unidos de Norteamérica
ha escrito con más insistencia acerca del sacerdocio universal
de los creyentes que Elton Trueblood. No hace

100
mucho, Trueblood escribió afirmando que la clave para la
renovación de la iglesia reposa en el concepto de lo novedoso.
El enemigo de la iglesia contemporánea, insiste Trueblood, no
es la falta de fe, sino la falta de originalidad. Parte de esta falta
en la iglesia se debe a la creencia de que el ministerio de la
iglesia depende de un grupo, que es el clero. La frescura no
será restaurada hasta que la iglesia modifique la idea de¡
profesionalismo ministerial y lo reemplace con el concepto del
ministerio universal, según el Nuevo Testamento. Trueblood
dijo: "No restauraremos la frescura hasta que más hombres y
mujeres participen en el ministerio ... 1
El sacerdocio cristiano invita a una participación universal
en la tarea que la iglesia tiene de testificar por Cristo. De igual
manera sucede con el concepto de los dones espirituales, tan
prominente en el Nuevo Testamento. Estos dos conceptos de
los dones espirituales y del sacerdocio de todos los creyentes
originan la pregunta sobre la relación entre los laicos y el
clero. ¿De qué manera son sacerdotes todos los creyentes? ¿En
qué sentido muy especial son sacerdotes los del clero
ordenado? ¿Cómo se relacionan los dos? En las páginas que
siguen examinaremos los cuatro aspectos del asunto de los
dones espirituales. Estos son: (1) la universalidad de los
dones; (2) la diversidad de los dones; (3) el propósito de los
dones; y (4) el desarrollo de los dones.

La Universalidad de los Dones


Según el Nuevo Testamento, los dones espirituales se
estudian en cuatro pasajes separados. Estos son: 1 Corintios
12-14, Romanos 12:3-8, Efesios 4:148 y 1 Pedro 4:741. Para
que su entendimiento del resto de este capítulo sea claro, lea
estos cuatro pasajes ahora mismo.
Cada uno de estos pasajes tiene su propio contexto y
propósito. En 1 Corintios, Pablo respondió a preguntas
específicas que tenían los creyentes en Corinto acerca de los
dones. Los dones llegaron a ser un asunto que generaba
división en ese lugar; por tanto, Pablo les instó a la unidad
dentro de la iglesia cuando les dice que el amor es el don
supremo. En Romanos 12, Pablo describió la natura

101
leza de la vida cristiana consagrada, y exhortó a los cristianos
romanos a hacer uso de sus dones en el ministerio. En Efesios
4, Pablo apeló a los cristianos para que mantuvieran la unidad
de la fe y les demostró cómo deben usarse los dones para
edificar el cuerpo de Cristo. En 1 Pedro 4:741, la única
discusión no paulina, sobre los dones en el Nuevo Testamento,
se les dice a los cristianos que deben ser buenos mayordomos
de sus dones, para que Dios sea glorificado en todo, mediante
Jesucristo.
Una lectura cuidadosa de estos cuatro pasajes mostrará
muchas diferencias. Los propósitos para escribir acerca de los
dones, como ya lo indiqué, son distintos. Los mismos dones
difieren de una lista a otra. No obstante, hay algunas
similitudes importantes entre los cuatro pasajes sobre los
dones.
Una similitud es que los cuatro pasajes insisten en la
fuente común de los dones. Cada creyente está dotado por
Dios para el servicio cristiano. Al reconocer las variedades de
dones, Pablo hace recordar también a los corintios sobre el
origen divino de los dones. El que da los dones es Dios, pero
el Espíritu es el mismo, el Señor es el mismo y Dios ... es el
mismo (1 Co. 12:2-6). Pablo dice que todos los dones son
inspirados por uno y el mismo Espíritu (1 Co. 12:11). En el
pasaje de Romanos, asimismo, Pablo habla de pensar con
cordura conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada
uno (Ro. 12:3) y de la gracia que nos es dada (Ro. 12:6).
La fuente divina de los dones se deja ver tanto en Efesios
como en 1 Pedro. En Efesios 4:7, Pablo dice que, "a cada uno
de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don
de Cristo". En 1 Pedro 4:10 a los creyentes se les urge a ser
buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
Puede haber muchas cosas acerca de los dones espirituales en
el Nuevo Testamento que sean difíciles de entender; pero una
cosa es muy clara: Los dones provienen de Dios.
Siendo divinos en origen, los dones espirituales son
también universales en su distribución dentro de la iglesia.
Cada creyente tiene dones. La palabra usada en el griego para
dones es carisma, de donde proviene la palabra carismático.
La raíz de la palabra es cáris o gracia que significa el don
gratuito de Dios. Por consiguiente, cuando decimos

102
que todos los cristianos son dotados de dones, estamos
diciendo también que cada cristiano es un carismático. Es
lamentable y erróneo que se haya limitado la palabra
carismático a individuos con personalidades radiantes o con
dones específicos de comunicación.
Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu,
dijo Pablo (1 Co. 12:7). El apóstol continúa diciendo que el
Espíritu Santo reparte los dones a cada uno en particular
como él quiere (1 Co. 12:11). Este énfasis en la universalidad
de los dones se repite implícitamente en Romanos 12:6 y
explícitamente en Efesios 4:7 y 1 Pedro 4:10. Los eruditos
pueden, y con derecho, deben debatir si los dones espirituales
son talentos naturales intensificados por el Espíritu Santo o
dones sobrenaturales que acompañan a la conversión. No
obstante, pocos podrían negar que cada cristiano ha sido
dotado de un talento o habilidad para su uso en la causa de
Cristo. El ministerio cristiano no puede ser limitado a los
profesionales religiosos, porque los dones espirituales no se
limitan así.
Un pastor describió su participación en una conferencia
tan numerosa que la gente se sentía extraña unos con los otros.
Después de cenar durante la primera noche de la conferencia,
los participantes formaron un gran círculo alrededor del
comedor. El que dirigía, empezó un largo procedimiento de
presentación diciendo su nombre. Luego, en lugar de decir lo
que se esperaba mencionando su vocación o lugar de
residencia, dijo: "Traigo a esta reunión el don de ________", e
identificaba la destreza, talento o atributo de su personalidad.
Cada uno presente hacía lo mismo, mencionando su nombre y
el don único que traía al grupo.
¿Qué sucedería si esta escena se repitiera en cada
congregación de cristianos de este país? Según el Nuevo
Testamento, ¡se podría! Y se podría, porque cada cristiano está
dotado por Dios. ¿Qué ocurrirá si a los cristianos de su iglesia
se les pidiera que identificaran sus dones o habilidades, sus
dones especiales y se les pidiera que firmaran? He aquí lo que
sucedería. ¡Muy contados ministerios de la iglesia dejarían de
realizarse! ¡Cerraríamos las puertas a la idea de considerar el
discipulado cristiano como un

103
deporte de espectador! ¡Reclamaríamos la doctrina del
sacerdocio de todos los creyentes! ¡Dejaríamos de relegar el
ministerio de la iglesia de Cristo a los oficios de los ministros
ordenados!
El asunto de los dones espirituales es importante porque,
como en el sacerdocio de los creyentes, se refiere
fundamentalmente al carácter del laico de la iglesia. En este
punto, sin embargó, nuestro lenguaje no sólo nos abandona,
sino también nos demuestra cuánto nos alejamos de Jesús y de
la iglesia primitiva. "Soy sólo un laico". "El comité está
compuesto sólo de laicos". "El es sólo un laico". "Debemos
esperar hasta que consigamos un pastor". Nuestro problema
consiste en subestimar nuestros dones y menoscabar nuestra
participación.
¡Nos olvidamos de algo fundamental! Nos olvidamos de
que Jesús era un laico. No recordamos que los doce con
quienes Jesús empezó su ministerio fueron laicos. Pasamos
por alto el hecho de que el libro de los Hechos describe la
actividad de laicos que funcionaban como ministros. Nos
olvidamos que la iglesia primitiva rechazó el sacerdocio
profesional del judaísmo por el sacerdocio universal de todos
los creyentes. El sacerdotalismo, esa idea de exaltar a los
profesionales religosos, no era más práctica en la mente de
Jesús para el ministerio cristiano que la circuncisión lo fuera
para salvación. Sin embargo, uno de los obstáculos mayores
para un entendimiento claro del ministerio en la iglesia
continúa siendo el sistema de casta espiritual que separa al
clero de los laicos.
Con la universalización del sacerdocio en la iglesia
primitiva, Dios proveyó dones para todos los creyentes a fin
de que trabajaran testificando del Cristo vivo. Puesto que
todos los sacerdotes y todos los creyentes tienen dones
espirituales, todos son responsables de testificar y ministrar.

La Diversidad de los dones


La fuente de los dones es Dios. Los dones se extienden
universalmente; cada creyente está dotado de dones. Pero los
dones se dan en diferentes medidas, formas y estilos. Cada
uno de los cuatro pasajes del Nuevo Testamento

104
relacionados con los dones pone énfasis en la diversidad de los
dones que Dios da a su pueblo.
La variedad de los dones se manifiesta con claridad en el
hecho de que, como ya lo dijimos, los cuatro pasajes no son
idénticos. Es más, Pablo enseña con claridad que los dones
difieren entre uno y otro. En Romanos 12:6 dice: De manera
que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es
dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.
Pablo empieza su enseñanza sobre los dones espirituales en 1
Corintios 12:4-6 subrayando el hecho de que hay diversidad
de dones, diversidad de ministerios y diversidad de
operaciones. Al comparar la iglesia con el cuerpo humano,
Pablo dice: "Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino
muchos" (I Co. 12:14). El apóstol Pedro se refiere a la
multiforme gracia de Dios (I Pe. 4:10).
Esta variedad de dones dados por Dios no es un capricho
divino. Tiene un propósito y un diseño bien definidos. El
objetivo es la unidad y la totalidad. Ninguna persona puede
hacerlo todo; necesitamos participar todos. El uso que Pablo
hace del cuerpo humano como una analogía del cuerpo de
Cristo trae más a luz la idea:
"Porque así como el cuerpo es uno, y tiene
muchos miembros, pero todos los miembros
del cuerpo, siendo muchos, son un solo
cuerpo, así también Cristo.... Además, el
cuerpo no es un solo miembro, sino
muchos.... Vosotros, pues, sois el cuerpo dé
Cristo, y miembros cada uno en particular"
(I Co. 12:12,.14, 27).

Conformismo en el cuerpo es realmente deformidad. Esta es la


razón porque Pablo hace sus preguntas retóricas en 1 Corintios
12:17: Si todo el cuerpo fuese ojo, preguntaría, con expresión
irónica ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde
estaría el olfato? ¡Imagínese caminando por una calle y
viendo un cuerpo que se le acerca y no es más que una oreja!
Luego, otro ser que es solamente un ojo. Los escritores de
ciencia ficción pueden concebir esas criaturas o cuerpos, pero
usted y yo sabemos que esa clase de unidad es deformidad.

105
En la iglesia deformamos el cuerpo de Cristo cuando
tratamos de hacerlo uniforme. Este fue el error de los
corintios. Algunos estaban aislando un don y exaltándolo por
sobre todos los otros. Pensaron que la parte era el todo. Tenían
un entendimiento completo de un don en particular. El
resultado es mortal.
La conformidad deforma. La diversidad provee vida.
Algunos en Corinto querían tener no sólo unidad sino también
uniformidad; no podían tolerar la diversidad. Es un anuncio
comercial de televisión, favorito mío, alguien dice: "Bien, mi
corredor es E. E Hutton, y E. F. Hutton dice . . .” Aplíquelo a
la denominación. "Bien, mi denominación es la Convención
Bautista del Sur, y la Convención Bautista del Sur dice. . - ."
¿Cómo completa la oración? La Convención Bautista del Sur
dice muchas cosas diferentes y desde diferentes puntos de
vista a través de muchas personas con dones espirituales.
Aplíquelo a su iglesia local. No importa cómo termine la
oración, debe recordar que su don no es el todo. Si fallo en
entender esto, termino menoscabando otros dones, servicios y
ministerios en mi iglesia. Cuando menoscabo su don, es
posible que exagere el valor de mi don. ¡Se necesita de toda
clase de personas para constituir una iglesia!
¡La predicación no es el todo! ¡El canto o la educación
cristiana no es el todo! La justicia social o la espiritualidad
personal no es el todo. El consejo pastoral o el testimonio
personal no es el todo. Dios tampoco da todos los dones a una
persona para que actúe en nombre de todo el cuerpo. Los
diversos dones distribuidos entre todos los sacerdotes
contribuyen en la creación del todo. El subestimar mi don
especial en la causa de Cristo es tan peligroso como
subestimar el don particular que Dios le ha dado a otro.

El Propósito de los Dones


Algunos subestiman sus propios dones. Otros subestiman
los dones de los demás. Pero casi todos hacemos poco uso de
nuestros dones. Es así como, poco antes de dejar a sus
discípulos, Jesús les refirió la historia de un hombre que
yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A
uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno
conforme a su

106
capacidad (Mt. 25:14-15). El que recibió cinco talentos fue y
negoció con ellos, arriesgó lo que había recibido y duplicó el
dinero de su amo. El segundo siervo hizo lo mismo. Ambos
fueron elogiados como siervos buenos y fieles.
El que había recibido un talento, según Jesús, fue y cavó en
la tierra, y escondió el dinero de su señor. ¿Qué de malo había
en esto? Era una manera segura de guardarlo. De esa manera
no se perdería. Además de esto, sabía que su amo era un
hombre duro y no quería presentarse ante él con las manos
vacías. Su defensa por no hacer nada con lo que había recibido
fue: Fui y escondí tu talento en la tierra. Podríamos sentir que
merece nuestra simpatía, especialmente si tememos correr
riesgos.
No tuvo simpatía. Su amo le llamó siervo malo y
negligente. Mi diccionario tiene tres sinónimos para
negligente. Estos son: perezoso, ocioso e indolente. ¡Piénselo!
Malo aquí significa haragán. El amo de esta historia no se
contentó con reprender al siervo. Le quitó el talento que tenía
y lo dio al que tenía diez talentos.
¿Cuál es el propósito de esto? Que lo que Dios pone en
nuestras manos debemos usarlo en la vida. Hay mucho más en
la vida que el viajar pasivamente por ella. Los dones de Dios
no deben ser enterrados; debemos usarlos en el reino.
Siempre he deseado que Jesús hubiese mencionado las
edades de estos personajes de la historia. Sospecho que el
primero tenía 21 años de edad, un recién graduado de la
universidad, ocupado en su primer empleo. No tenía noción de
lo que es un dólar. Todo lo que tenía lo había recibido de sus
padres. ¡Estaba dispuesto a arriesgarlo todo! Sus padres
probablemente pasaban noches enteras preocupados con la
manera descontrolada de invertir el dinero en negocios
demasiado arriesgados. ¿Le sorprendería saber el resultado?
¡Duplicó su dinero!
El segundo siervo tenía 35 años de edad, bien vestido
como hombre de negocios, que había leído el periódico Wall
Street Journal, y que dentro de poco tenía que pagar por la
universidad de sus dos hijos. Este también corrió algunos
riegos, hizo transacciones sabias y resultó ganando. Pero el
tercer siervo, este personaje cauteloso que tenía

107
sólo un talento, sé cuantos años tenía. Tenía 50. Esta es mi
edad. A esta edad uno sabe que los golpes y las magulladuras
de la vida producen una cautela extraordinaria. La tentación es
mantenernos en aguas poco profundas, cerca de la orilla. ¡Si se
corren pocos riesgos, se reducen las pérdidas! Es imposible
fracasar cuando nuestro patrón es la inacción. ¿No es así?
¿A qué se debe esta salida de la historia real para tratar el
asunto de las edades de estos tres siervos? Porque, hablando
de manera general, cuanto más tiempo vivimos, más
inclinados estamos a vivir vidas sin riesgos. Esta digresión es
relevante porque tenemos un buen número de ancianos en
nuestras iglesias con grandes dones, y la tentación de la edad
es apartarse, ser poco visible, tener en poco los dones, y hasta
enterrar los dones de Dios antes de nuestra sepultura.
¿Pero con qué propósito se dan los dones? Fíjese de nuevo
en los pasajes de las Escrituras que hablan de los dones. Hay
un modelo nuevo que emerge. Pero a cada uno le es dada la
manifestación del Espíritu para provecho (1 Co. 12:7). Pablo
dice que Dios creó el cuerpo humano para que aun las partes
más débiles del mismo sean indispensables. Esto resulta en la
unidad del cuerpo. De igual modo, los dones espirituales son
para la unidad, y no para uniformidad de la iglesia. Los
miembros del cuerpo de Cristo deben ejercer sus dones para
que se preocupen los unos por los otros (1 Co. 12:25). Los
dones deben ser utilizados para que la iglesia reciba
edificación (1 Co. 14:5). Procurad abundar en ellos para
edificación de la iglesia (1 Co. 14:12), fueron las palabras de
Pablo amonestando a los corintios que estaban hablando en
lenguas. En 1 Pedro 4:10, el apóstol dice: Cada uno según el
don que ha recibido, minístrelo a los otros. Nuestros dones son
usados con el propósito de que en todo sea Dios glorificado
por Jesucristo (1 Pe. 4:11).
Una vez más, tendríamos dificultad en conocer la
naturaleza exacta de algunos dones del Nuevo Testamento,
pero debemos tener poco problema entendiendo el propósito
de os dones. Nuestros dones deben conectarse con la vida de
la comunidad sacerdotal. La Biblia no nos dejará sin una
relación personal con Dios. El discipulado va más

108
allá del éxtasis personal, perdón personal, salvación personal,
o dones personales. La piedad cristiana auténtica se expresa en
medio de la comunidad. La prueba real de cualquier don se
encuentra en la respuesta sencilla a una pregunta sencilla: ¿Se
relaciona con y contribuye a la comunidad? Para estar seguro,
no debo enterrar mi don. Ni debo verlo como una posesión
personal con el fin de obtener un gozo personal. Somos
sacerdotes los unos a los otros, y nuestros dones son para el
bien común.

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 11
Lea 1 Corintios 12:441. Según este pasaje, ¿de dónde vienen
los dones espirituales? _____________________

¿Quién los da?


__________________________________________________

¿A quiénes se entregan los dones espirituales (v. 7)?


______________________________________________

El Desarrollo de los Dones


Si los diversos dones son distribuidos universalmente por
Dios con el propósito de enriquecer el ministerio de la
comunidad total, ¿cuál es la función del clero ordenado dentro
de la iglesia? ¿Necesitamos el ministerio profesional de la
iglesia? Otro modo de hacer la pregunta sería investigar si el
sacerdocio universal de los creyentes niega el sacerdocio del
clero. La respuesta es, por supuesto, obvia: ambos son
necesarios.
Antes de considerar la relación entre los laicos y el clero,
necesitamos hacer énfasis en algunos puntos. Primero, el
ministerio de la iglesia de Jesucristo pertenece a todos los
creyentes. Este es el significado exacto del sacerdocio
universal de los creyentes. El Nuevo testamento subraya la

109
universalidad del ministerio cristiano al poner su énfasis en los
dones espirituales. Trueblood está en lo correcto. La frescura y
la vitalidad no volverán a la iglesia fuera del redescubrimiento
y uso del concepto del ministerio universal. La
responsabilidad de la. iglesia de dar testimonio acerca de
Cristo es un ministerio compartido.
Cuando la obra de la comunidad cristiana no es un
ministerio compartido, ocurren dos tragedias: (1) se pasa por
alto a los laicos, (2) se pasa por alto a los del clero. Cuando no
se considera a los laicos, la iglesia se priva de los dones
divinos. Cuando se pasa por alto al clero, los dones divinos,
que deben ser una parte vital del todo, se distorsionan
transformándose en el todo. En ambos casos, el resultado es
desastroso para el ministerio de la iglesia.
Un segundo punto que necesita énfasis, por lo tanto, es que
el ministerio del clero es una función entre muchas funciones
en la iglesia. El don del ministerio de los que son ordenados es
un don entre muchos otros. Los del clero funcionan como
sacerdotes junto a todos los otros sacerdotes. No es una
función sobre o debajo de otros ministerios; es una función
junto a otros ministerios.
Entonces, ¿en qué consiste el trabajo del clero si no es la
responsabilidad exclusiva de realizar el ministerio de la
iglesia? Consiste en facilitar el ministerio de la iglesia. En
otras palabras, los ministros ordenados de la iglesia tienen la
responsabilidad de ayudar a otros en la iglesia a realizar sus
propios ministerios. Findley B. Edge dice: "El pastor debe
ayudar en el crecimiento y desarrollo de los creyentes, con el
fin de que maduren, y debe capacitarles en sus ministerios de
cumplir con la misión de Dios en el mundo".2
El ser entrenador de todo el ministerio de la iglesia es una
función muy diferente de hacer el ministerio total de la iglesia.
Cierto diácono estaba orando en un culto dominical de
adoración, luego de la llegada de un pastor nuevo. Muy bien
intencionado en su oración dijo: "Señor, bendice a nuestro
nuevo pastor y ayúdanos a darle la asistencia que necesita, en
lo que podamos". Como puede darse cuenta, el pastor no viene
para que se le brinde nuestra ayuda. El pastor está para ayudar.
Los pastores no vienen para reafi

110
zar el ministerio total de la iglesia. Vienen para ser
entrenadores o proveedores de ayuda para el ministerio total
de la iglesia.
En un sermón, C. WeIton Graddy refirió la irónica
descripción de S. E. Morrison acerca de una discusión que
tuvo lugar tocante a la constitución de los Estados Unidos de
Norteamérica en 1787. Benjamín Franklin propuso que se
abriera con oración una sesión de la convención
constitucional. ¡Los delegados, que en su mayoría creían en la
oración, rehusaron la propuesta porque no tenían dinero para
pagar un capellán! Ese tipo de mente que percibe la obra del
ministerio como algo restringido al clero, es una carga para la
iglesia. Arguye que el único trabajo del laico es pagar para que
se realice el ministerio por algún otro sacerdote dotado de
algún don. Tal idea no sólo es un error; es una herejía.
Contraste ese punto de vista de la tarea del pastor y del
ministerio de la iglesia con Efesios 4:11-12. En la versión
revisada de 1960 de Reina Valera, encontrará la siguiente
traducción:
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a
otros, Profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del
ministerio, para la edificación del cuerpo de
Cristo.

Esta lectura del pasaje en algunas versiones indica como que


hubiera tres tareas para el pastor: (1) perfeccionar a los santos;
(2) para la obra del ministerio; (3) para la edificación del
cuerpo de Cristo. Si esta traducción es acertada, uno de los
propósitos del pastor es, ciertamente, hacer la obra del
ministerio.
Note cuidadosamente que no hay coma después de para
perfeccionar a los santos. Esto es cierto en el idioma original
de las Escrituras. La obra del pastor no es triple sino singular:
para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,
para la edificación del cuerpo de Cristo. Ahora puede darse
cuenta por qué algunos intérpretes se han referido a la coma
después de santos en las versiones que la tienen como una
coma fatal.

111
Si la tarea del pastor es hacer la obra del ministerio, el
resto de nosotros tiene la responsabilidad de apoyarle,
remunerarle, y orar por él. Sin embargo, si la tarea del pastor
es perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, todo el
cuadro del ministerio cambia. La función del pastor, así como
la nuestra ha sido radicalmente transformada. La tarea del
pastor es entrenar o preparar a los creyentes para la obra del
ministerio, con el fin de edificar la iglesia.
En los casi 20 años de mi ministerio docente, he tenido el
privilegio de servir como pastor interino en un sinnúmero de
iglesias Bautistas del Sur. Con toda honestidad de mi parte,
me deja perplejo y un tanto deprimido cuando oigo a varios
miembros de la iglesia, dentro del grupo del compañerismo
local, describir lo que quieren de su próximo pastor. Me
sorprende el concepto del ministerio que resulta de esto. Me
siento deprimido por el pobre pastor que es lo suficientemente
audaz para aceptar esa asignación.
La conversación generalmente empieza con, “Lo que
queremos de nuestro próximo pastor es _________”, y la lista
es interminable. La lista iría así: 'Lo que necesitamos es un
buen pastor de púlpito". ¡Ellos necesitan un predicador! 'Lo
que necesitamos es un buen maestro de la Biblia". ¡Ellos
necesitan un maestro! 'Lo que necesitamos es un buen
administrador". ¡Ellos necesitan un ejecutivo! “Lo que
necesitamos es alguien que nos muestre el camino". ¡Lo que
ellos necesitan es un líder! "Lo que necesitamos es alguien que
nos ayude a construir este nuevo edificio". ¡Lo que ellos
necesitan es un contratista! 'Lo que necesitamos es una
persona con el don de gente". ¡Lo que ellos necesitan es una
personalidad! “Lo que necesitamos es una persona con una
conciencia social". ¡Lo que ellos necesitan es un profeta! 'Lo
que necesitamos es uno que gane almas".
¡Lo que ellos necesitan es un evangelista!

Esta lista no es solo desalentador¡¡; es imposible. Peor aun,


pervierte la obra de los pastores e ignora el trabajo del resto de
nosotros. Pablo fue claro en sus escritos al decir que todos los
dones del cuerpo de Cristo no son incorporados en una
persona. El llamado total del pastor, como lo

112
dice Efesios 4:11-12, es desarrollar los dones de otros. El clero
tiene un ministerio de entrenar o perfeccionar.
Pero el clero no puede perfeccionar a otros para el
ministerio si ellos mismos no están capacitados o entrenados
para este ministerio. Esto se refiere a dos esferas de la
educación teológica para los pastores. Uno tiene que ver con la
educación teológica formal, aquella que ocurre en las
universidades, seminarios, o universidades bíblicas.

Los Bautistas del Sur nunca han requerido una educación


formal de sus pastores, pero tampoco debemos tenerla en
poco. El decir que no es un requisito, no quiere decir que sea
innecesaria. Necesitamos que nuestras escuelas sean las
mejores instituciones teológicas posibles. Las necesitamos
para concentrarnos en el desarrollo de un clero que sea capaz
de cultivar los dones de los laicos en las iglesias locales.

La segunda esfera de la educación teológica es informal y


con frecuencia olvidada tanto por el clero como por las
iglesias. Esto es la educación teológica continua. Mucho del
cansancio en el ministerio se debe a una falta de actualización.
¡Algunos pastores tratan de vivir por mucho tiempo basándose
en lo que recibieron en sus años de escuela! Una educación
formal no está diseñada para decirnos qué debemos saber por
el resto de nuestra vida; su objetivo es enseñarnos cómo
aprender lo que uno necesita saber por lo que queda del
ministerio. Los pastores deben continuar estudiando; deben
continuar regresando a la escuela. Las iglesias deben hacer
que esto sea posible, y hasta mandatorio, al proveer ausencias
periódicas para que los pastores estudien. Esas ausencias para
estudiar no son recompensas personales para el ministerio
profesional. Son maneras de asegurarse de que los ministros
que entrenan se mantengan entrenados para desarrollar los
dones de todo el sacerdocio.
Si el ideal del Nuevo Testamento se llevara a cabo
mediante los diversos dones que cooperan en armonía para
presentar un testimonio unificado por Cristo, necesitamos a
alguien que actúe para hacer realidad esta meta. Dicho

113
1

de otro modo, si el ministerio universal del sacerdocio se


llevara a cabo, necesitamos algunos sacerdotes específicos que
trabajen en esta tarea. Esto es, según Efesios 4:11, el llamado
y el don de los pastores.

El don pastoral puede ser ejercido de muchas maneras.


Mencionaré sólo tres. Primero, identifique los dones de otros
creyentes o sacerdotes. Observe los dones que no han sido
desarrollados o usados, y apóyelos en su primera etapa.
Muchos cristianos han descubierto el profundo significado de
su discipulado porque un pastor preocupado dijo una palabra
específica de confianza en aptitudes que pasaban
desapercibidas. Los dones no pueden ser desarrollados si no
son identificados.
Segundo, especifique las necesidades del ministerio.
Cuanto más específica la expresión de necesidad, tanto más la
posibilidad de que emerjan los dones para suplir esas
necesidades. Cierto domingo por la mañana, en su sermón el
pastor mencionó la necesidad de una persona que pudiera
dirigir el ministerio a los pobres en la comunidad. Una mujer
le detuvo después del servicio para decirle: "Esta mañana
usted ha identificado una de mis preocupaciones que hace
juego con uno de mis dones; ¡estoy dispuesta a hacerlo!"
Había nacido un nuevo ministerio y un don que estaba
dormido se activó.
Tercero, motive mediante la enseñanza y la predicación.
Sean lo que sean los del clero, ante todo, son siervos de la
Palabra de Dios. "Cuando el ministro de la iglesia ya no es un
siervo de la Palabra, los laicos de la iglesia no tendrán más
preparación, información y entrenamiento como un sacerdocio
en el mundo".3 La capacitación conlleva motivación.
A la luz de la enseñanza del Nuevo Testamento sobre los
dones espirituales y el sacerdocio universal, nuestra oración
debe ser: Señor, bendice a nuestro clero, y ayúdales a usar sus
dones para que nos ayuden a usar los nuestros, para que
juntos podamos edificar el cuerpo de Cristo.

114
ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE
PERSONAL 12
¿Cuáles son los dones espirituales?
__________________________________________________

¿Cómo cree que puede desarrollar sus dones?


__________________________________________________

¿Cómo piensa que puede usar su don en el ministerio de su


iglesia? __________________________________

Notas
1. Elton Trueblood, Quarterly Yoke Letter, 28, Nó. 3 (September, 1986),
1.
2. Findley B. Edg'e, The Doctrine of the Laity (Nashville: Convention
Press, 1985), 77.
3. Victor L. Hunter and Milfip Johnson, The Human Church in the
Presence of Christ (Macon, Ga: Mercer University Press, 1985), 113.

115
Capitulo 7

El Sacerdocio
de los Creyentes
y el Estado
116
En 1925 y en 1963 la Convención Bautista del Sur adoptó
una declaración de fe llamada Fe y Mensaje Bautistas. El
último artículo en ese documento tiene que ver con el asunto
muy importante de la relación entre la iglesia y el estado, y se
imprime a continuación en su totalidad. Léalo pausada y
cuidadosamente.
Solamente Dios es el Señor de la conciencia, y El la
ha dejado libre de las doctrinas y de los
mandamientos de los hombres que son contrarios a
su Palabra y que no se encuentran en ella. La
iglesia y el estado deben estar separados. El estado
debe a toda iglesia protección y completa libertad
en la prosecución de los fines espirituales. Al
conceder esta libertad, el estado no debe favorecer
más a un grupo eclesiástico o denominación que a
otro. El gobierno civil es ordenado por Dios, y el
cristiano tiene el deber de rendirle leal obediencia
en todas las cosas que no sean contrarias a la
voluntad revelada de Dios. La iglesia no debe
recurrir al poder civil para realizar su obra. El
evangelio de Cristo considera sólo los medios
espirituales para el logro de sus fines. El estado no
tiene derecho a imponer castigos por opiniones
religiosas de ninguna clase. El gobierno no tiene
derecho de imponer contribuciones para el
sostenimiento de ninguna religión. Una iglesia libre
en un estado libre es el ideal cristiano, y esto
implica el derecho que tienen todos los hombres al
libre acceso a Dios y el derecho a crear y propagar
opiniones en la esfera de la religión, sin
1
impedimento de parte del poder civil.

Después de esta declaración, hay 18 referencias de las


Escrituras que proveen el apoyo bíblico.
Aunque este artículo se titula "Libertad Religiosa",
obviamente incluye más de un solo énfasis en la libertad
religiosa. Contiene un conjunto de ideas, incluyendo la
soberanía de Dios, la separación entre estado e iglesia, la
obligación del estado hacia la iglesia y de los cristianos hacia
el estado, el origen del gobierno, y la libertad religiosa y el
sacerdocio de los creyentes. Sin cambiar el conte

117
nido del artículo, uno podría tan fácil y acertadamente ponerle
el título de El Sacerdocio de los Creyentes y el Estado.
¿De qué manera la doctrina del sacerdocio cristiano afecta
la relación del cristiano con el estado? Su función como
sacerdote cristiano, ¿incluye su función como ciudadano del
gobierno? ¿De qué modo la ciudadanía y el discipulado se
unen mediante el concepto del sacerdocio cristiano? La
palabra clave del sacerdocio de los creyentes para el estado es
libertad. Se enfatiza la libertad religiosa para todos los
ciudadanos del estado. La conciencia no puede ser reprimida.
En cierta ocasión, Robert Goodrich habló de un hombre
que llevó a su pequeña nieta a una visita a New York. Se
embarcaron en la lancha para ir a ver la Estatua de la Libertad.
La niña, por supuesto, estaba impresionada por el gran brazo
que sostiene la pesada antorcha. Mientras regresaban a
Manhattan, ella continuaba observando la estatua. Esa noche
como no podía dormir, su abuelo le preguntó qué le estaba
preocupando. "Sigo pensando en la dama con la lámpara",
contestó. "¿No te parece que alguien debe ayudarle a
sostenerla?"
Desde nuestros comienzos en el siglo XVII, los bautistas
hemos estado consagrados a ayudar a mantener la libertad. Por
supuesto, esta dedicación emerge de la preocupación de los
bautistas por la libertad para sí mismos. Pero, al mismo
tiempo, hemos estado preocupados con la libertad religiosa
para otros. Un gran fundamento doctrinal para la preocupación
concerniente a la libertad ha sido la doctrina del sacerdocio de
los creyentes. En asuntos civiles, esta doctrina ha hecho que
los bautistas insistamos en tres ideas: (1) la subordinación de
la lealtad al estado al señorío de Cristo; (2) la libertad del
estado para todos los ciudadanos; y (3) la participación de
todos los creyentes en los asuntos del estado.
El artículo sobre la libertad religiosa en Fe y Mensaje
Bautistas empieza con las palabras: "Solamente Dios es Señor
de la conciencia". Cristo, y no César, es Señor de la vida
cristiana y de la iglesia. Este tema está presente, tanto en la
historia bíblica como en la historia bautista.
El cristianismo entró al mundo romano afirmando sólo

118
una soberanía, y esa fue la soberanía del Dios y Padre del
Señor Jesucristo. La afirmación cristiana de la soberanía de
Dios está arraigada. firmemente en la herencia judía del
Antiguo Testamento. Resumiendo los deberes del creyente
para con Dios y el prójimo, los Diez Mandamientos
empezaron con un llamado al reconocimiento de la soberanía
de Dios. No tendrás dioses ajenos delante de mí, (Ex. 20:3),
dijo Dios. Probablemente las palabras más frecuentemente
repetidas en la tradición judía sean las que se encuentran en
Dt. 6:43. Conocidas como el shemá, hablan de la lealtad sola y
suprema de Israel: "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová
uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de
toda tu alma, y con todas tus fuerzas".
Más adelante, cuando se le preguntó a Jesús cuál era el
primer mandamiento de todos, repitió el shemá (Mr. 12:29-
30). Para Jesús, todas las otras lealtades estaban subordinadas
a una devoción incondicional a Dios. A lo largo de todo el
Nuevo Testamento, el dicho Rey de reyes, y Señor de señores
resuena como el majestuoso Mesías de Hándel. La falta de
comprensión de esta afirmación es tan peligrosa para los
creyentes del siglo XX como lo fue para los del primer siglo.
Según la opinión de muchos críticos de la fe, el cristianismo
del primer siglo fue considerado como un elemento
subversivo, no de apoyo, por el Imperio Romano. Esa
percepción estuvo equivocada. Pero no hubo equivocación en
el hecho de que la aceptación de Cristo como Señor hizo a
todas las instituciones y agencias humanas, incluyendo el
estado, menos que absolutos. Desde sus comienzos en el siglo
XVII en Inglaterra, los bautistas han insistido también en
subordinar la lealtad al estado al señorío de Cristo sobre sus
vidas. El primer clamor por completa libertad religiosa en el
idioma inglés fue escrito por Thomas Helwys. Como un laico
valiente, Helwys dirigió la primera iglesia bautista en suelo
inglés. El clamor por libertad de Helwys culminó en la
publicación de un folleto sobre este tema. Helwys envió una
copia al rey Jaime 1, e incluyó una dedicatoria hecha a mano:
Oiga, oh Rey, y no menosprecie el consejo de
sus pobres y de sus quejas que llegan ante
usted. El Rey es un hombre mortal y no Dios,
por lo tanto no tiene poder

119
sobre las almas inmortales de sus súbditos,
para hacer leyes y ordenanzas para ellos, y
poner señores espirituales sobre ellos. Si el Rey
tiene autoridad de hacer señores espirituales y
leyes, entonces él es un Dios inmortal y no un
hombre mortal. Oh Rey, no se deje seducir por
mentirosos para pecar tanto contra Dios, a
quien usted debe obedecer, ni contra sus pobres
súbditos quienes deben obedecer y obedecerán
en todas las cosas con cuerpo, alma y bienes, o
de lo contrario, que sus vidas sean arrebatadas
de la tierra.
¡Dios salve al Rey!
Ths. Helwys2

“¡El Rey es un hombre mortal, y no Dios!" ¡ He ahí el


énfasis bautista en la soberanía de Dios! Helwys no estaba
abogando por anarquía o subversión. Al contrario, estaba
promoviendo una buena ciudadanía cristiana. Estaba
afirmando la prioridad del discipulado sobre la ciudadanía, la
prioridad del Rey de reyes sobre el rey de Inglaterra.
¿Cómo se compara el énfasis teológico de la soberanía de
Dios y de la prioridad de Cristo sobre César, con las
enseñanzas específicas del Nuevo Testamento acerca de la
relación del cristiano con el estado? En el Nuevo Testamento
se pueden identificar por lo menos tres modelos de la relación
del cristiano con el estado. Si se consideran aisladamente el
uno del otro, podrían mostrar contradicción. Sin embargo, si
se interpretan como una unidad, se apoyan mutuamente y
aclaran la lealtad del creyente.
El primer modelo de la relación del cristiano con el estado
se encuentra en Mateo 22:15-22. En este episodio, algunos
fariseos y herodianos trataban de atrapar a Jesús forzándole a
escoger entre la lealtad religiosa al sectarismo judío y la
lealtad civil al Imperio Romano. Fingiendo elogio hacia Jesús,
empezaron a decirle: "Maestro, sabemos que eres amante de
la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que
no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los
hombres" (Mt. 22:16).
La respuesta del corazón de Jesús se encuentra en el
versículo 21: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios
lo

120
que es de Dios. En esta breve oración Jesús indicó tanto la
legitimidad como las limitaciones del estado. César y Dios
constituyen lealtades, pero no hay duda alguna acerca de quién
de los dos merece la lealtad final.
En Romanos 13, Pablo provee un segundo modelo de la
relación del creyente con el estado. Aquí Pablo acentúa la
legitimidad del estado, recalcando que el estado es
divinamente ordenado. Sométase toda persona a las
autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de
parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas
(Ro. 13: l).
El tercer modelo de la relación del creyente con el estado
se encuentra en Apocalipsis 13. Las circunstancias son
diferentes aquí de aquellas en las que Pablo escribió Romanos
13. La política tolerante de Roma había cambiado a una de
persecución. Muchos creen que este pasaje fue escrito en un
tiempo cuando la adoración al emperador había sido
reactivada, y Roma buscaba imponer esta "religión" sobre sus
ciudadanos, incluyendo los cristianos. Mientras que para Pablo
en Romanos 13 el estado era un siervo designado por Dios,
muchos creen que Juan consideró el Imperio Romano como la
bestia que sale de los mares.
En lugar de amonestar a los cristianos a someterse al
gobierno romano, Juan les alentó a perseverar a pesar de ello.
Las demandas totalitarias de Roma tenían que ser rechazadas,
aun cuando las consecuencias fueran el martirio. Juan enfatizó
las limitaciones del estado sobre las vidas de los creyentes.
Cuando estos tres modelos se interpretan juntos, emergen
unos cuantos principios importantes para los creyentes.
Primero, el estado es una autoridad autorizada y legítima.
Como se discutirá más adelante en este capítulo, esto significa,
entre otras cosas, que los cristianos pueden y deben participar
en asuntos del estado. Pero, aunque el estado es una autoridad
legítima para los cristianos, el señorío de Cristo sobre la
iglesia significa también que el cristianismo no depende del
gobierno para sobrevivir. La iglesia cristiana, sin duda alguna,
ha operado bajo gobiernos poco favorables.
Hay algunos principios democráticos fundamentales que
son inherentes a la doctrina del sacerdocio de los

121
creyentes. Sin lugar a dudas, esta doctrina halla su plena
expresión de libertad donde existen gobiernos democráticos,
tal como en los estados Unidos de Norteamérica. Pero la
Biblia no señala una forma de gobierno en particular como el
ideal del cristianismo. El estado es una autoridad legítima pero
algunas características del estado no son necesarias para la
iglesia. La seguridad de la iglesia no se encuentra en el estado
sino en el Señor.
Un segundo principio importante es que la autoridad del
estado tiene límites para los cristianos, debido a que su
fidelidad es solamente a Dios. Los cristianos son sacerdotes de
Dios y de Cristo. No son sacerdotes del estado. El
nacionalismo, en cualquier país, no puede llegar a ser "Dios".
Esto conduce no solamente al cristiano a tener una ciudadanía
mediocre, sino también a un discipulado herético. Solamente
Dios es Señor de la conciencia. Para el creyente, el estado
siempre está subordinado al señorío de Cristo.

La Libertad del estado


Tal como el sacerdocio de los creyentes defiende la
prioridad del señorío de Cristo sobre el estado para los
creyentes, también confirma la función del estado con el fin de
preservar la libertad religiosa para la conciencia del individuo.
La doctrina del sacerdocio de los creyentes proclama
abiertamente la libertad de la expresión religiosa. Enteramente
democrático en carácter, el sacerdocio de los creyentes se
caracteriza por igualdad y libertad. Este doble énfasis de
igualdad y libertad nos conduce al dominio civil en el cual se
demanda libertad religiosa para todos los ciudadanos del
estado. En las palabras de Fe y Mensaje Bautistas, "el estado
le debe protección y completa libertad a cada iglesia en el
logro de sus propósitos espirituales".

¿Cuáles son los fundamentos de la libertad religiosa?


¿Sobre qué apoyan su demanda los bautistas de que cada
individuo debe ser libre para creer sin opresión, practicar lo
que cree sin restricciones, y compartir su fe sin impedimentos?
La libertad religiosa puede basarse en la idea antigua del
razonamiento humano y en la necesidad de una sociedad de
iguales que permite tanto a uno como al

122
otro el derecho a una discusión libre. Pero, esto no ha sido el
recurso principal de los bautistas.
Los bautistas han anclado su pasión por la libertad
religiosa en afirmaciones teológicas indudables. La igualdad y
libertad inherentes en el sacerdocio cristiano se desprenden de
las convicciones espirituales que tienen que ver con (1) la
naturaleza de Dios; (2) la naturaleza humana; y (3) la
naturaleza de la fe.
La libertad religiosa es una libertad fundamental que está
arraigada en la misma naturaleza de Dios. Según Génesis, el
Dios soberano corrió el riesgo de crearnos como seres libres.
A través M Antiguo Testamento, se describe a Dios como un
Dios libertador. Bajo el mandato divino, Moisés presentó el
mensaje a faraón. ¡Deja ir a mi pueblo! Dios se manifestó
contra todas las personas e instituciones que reprimían la
libertad de su pueblo. Todo el esfuerzo de la vida y ministerio
de Jesús consistió en libertar a la gente de todo aquello que les
podría impedir llegar a lograr su destino bajo Dios.
Por lo tanto, la libertad está mucho más arraigada que el
derecho constitucional o el don gubernamental. Dios es la
fuente de la libertad y no naciones o cortes judiciales o leyes
humanas. Ninguna persona puede cometer algún acto más
flagrante que el suponer que puede dar libertad a otro ser
humano. Eso es lo que Pedro y Juan decían a sus adversarios
que deseaban silenciar la palabra acerca de Jesús: "Mas Pedro
y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de
Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no
podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído" (Hch. 4:19-
20). Pedro y Juan podían estar presos, ¡pero no podían ser
silenciados! Su libertad de hablar sobre su fe estaba arraigada
en la libertad que gozaban bajo Dios. Precisamente, ese fue el
mismo argumento que usaron nuestros antepasados bautistas
en la América colonia¡, cuando se restringían sus libertades
religiosas. Nadie puede dar libertad a ninguna otra persona o
institución, porque Dios es el único que puede hacerlo.
La libertad religiosa se basa también en el punto de vista
bíblico de la persona. Creado a la imagen de Dios, un ser
humano es la corona de la obra de las manos de Dios. La
dignidad y valor de cada individuo son conceptos teológicos
basados en la revelación bíblica. Cuando el salmista pensó en
la majestad de Dios, se preguntó, ¿Qué es el hombre, para que
tengas de él memoria? (Sal. 8A).

123
En respuesta a su propia pregunta, el salmista afirmó: "Le has
hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y
de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies" (Sal. 8:5-6).

La libertad religiosa está basada en la naturaleza de Dios y en


el concepto bíblico de¡ hombre, pero se basa también en la
naturaleza bíblica de la fe. Ya discutí en el capítulo 3 la
naturaleza voluntaria de la fe. Si quiere, puede revisar esa
sección ahora. Para que la fe sea genuina, debe ser libre. La fe
genuina o verdadera no puede ser forzada o negada por el
estado. El sacerdocio de los creyentes dice que uno debe elegir
su fe, sin aceptarla como resultado de una imposición. Para
que el discipulado sea vital y genuino la respuesta de] hombre
a Dios debe ser voluntaria. Cualquier cosa menos que una
respuesta voluntaria sólo produce una fe hipócrita.

Combatiendo con la idea de que la conciencia de¡ individuo


debe ser libre de interferencia civil en asuntos religiosos, la
pasión bautista por la libertad religiosa se orienta en varias
direcciones. Entre otras cosas, esto significa libertad de la
religión, libertad para la religión y libertad para con la
religión.

¡Libertad de la religión! ¿Por qué? ¡Porque cada individuo


tiene el derecho de acceso directo a Dios! ¡Porque el César
tiene limitaciones, y Dios no ha dado al estado ningún poder
para obligar en asuntos de la fe! Porque "derechos iguales para
todos y privilegios especiales para nadie es el verdadero
ideal".3 ¡Porque la Biblia dice que cada persona es
responsable a Dios, y a Dios solo! El énfasis bautista sobre la
competencia M alma, declara que el gobierno civil es
incompetente para decir a las personas en qué deben creer,
cómo creer y cómo expresar la fe en la adoración. No son
asuntos de los que se debe dar cuenta al César. Estas son
libertades que el César debe garantizar y preservar.

124
En su defensa de la libertad religiosa, los bautistas no han
estado rogando por simple tolerancia religiosa. Ellos
distinguen bien entre libertad y tolerancia religiosas. Ningún
otro ha tocada este asunto mejor que George Truett. Hablando
de los bautistas, Truett dijo:
No luchan por alcanzar la tolerancia, sino por
libertad absoluta. Hay una vasta diferencia entre
tolerancia y libertad. Tolerancia da a entender
que alguien falsamente se adjudica el derecho de
tolerar. La tolerancia es una concesión, mientras
que la libertad es un derecho. La tolerancia es un
asunto de conveniencia, mientras que la libertad
es un asunto de principio. La tolerancia es un
regalo del hombre, mientras que la libertad es un
don o regalo de Dios. Es por lo tanto, el
argumento constante, insistente y persistente de
nuestro pueblo bautista, siempre y en todas
partes, que la religión debe ser en todo momento
voluntaria y sin coerción; y que no es
prerrogativa de ningún poder, ya sea civil o
eclesiástico, el forzar a los hombres a
conformarse a cualquier credo o manera de
adoración, o pagar impuestos para el sostén de
una organización religiosa a la que no pertenece,
y cuyo credo no acepta. Dios busca adoradores
libres, y no de otra clase.4

¡Los bautistas han querido, y deben continuar queriendo,


libertad absoluta!
Lo que desean para sí mismos, deben desearlo para toda
persona. Nuestra insistencia en la libertad de ejercer la
religión, por lo tanto, debe incluir libertad del control de la
religión. El derecho de no creer es tan sagrado como el
derecho a creer. Los bautistas luchan por el principio de la
libertad religiosa "no sólo para sí mismos", dice Truett, 11
sino también para todos los otros-para protestantes de todas las
denominaciones, para los católicos-romanos, judíos,
cuáqueros, turcos, paganos, para todos los hombres en todas
partes".5
Los bautistas se mantienen firmes en cuanto a la libertad
para la religión. Esto tiene que ver con la libertad para
evangelizar y persuadir. La libertad religiosa es mucho más
que el derecho de adorar según la conciencia. Es la libertad

125
de compartir la fe de uno con otros, enseñar y predicar sin
represalias. Es la libertad de tratar de convencer en un amplio
mercado de ideas. Si el gobierno falla en la protección de esa
libertad para cualquier persona, es porque permite que se
quebranten los derechos civiles del individuo. La libertad para
evangelizar es crucial entre los bautistas, porque no se
multiplican a través de nacimientos sino de renacimientos.
Una vez más, no obstante, lo que los Bautistas piden para sí
mismos-el derecho de propagar sus puntos de vista-deben
también pedirlo para todas las personas de diferentes
creencias, así como para aquellas que carecen de una.
La apelación Bautista con el fin de proteger la libertad
religiosa se expresa políticamente en el concepto de la
separación de iglesia y estado. En la historia cristiana y en el
mundo moderno se disciernen cuatro modelos de relaciones
entre iglesia y estado.
El primero es aquel donde la iglesia está sobre el estado.
Este estuvo presente a través de gran parte de la edad
medieval, cuando una forma de fe, el catolicismo romano,
dominaba tanto en el campo civil como en el religioso.
Inevitablemente, el poder del estado se usaba para justificar
las demandas de este grupo y para dar continuidad a su
influencia. La presión y persecución religiosa fueron los
resultados; a las minorías se les negó la libertad de expresión
porque el pluralismo religioso se consideraba como un desafío
a la "verdadera" iglesia. Aun en las naciones donde la realidad
política de una iglesia sobre el estado no existe, puede ser que
exista la actitud mental de desear una forma de fe que domine.
En los estados Unidos de Norteamérica, por ejemplo, los
cristianos deben cuidarse de pedir que el estado, con su poder
de gobernar, apoye nuestros puntos de vista. Si no es así, nos
veremos operando de facto, como lo hizo la iglesia católico-
romana en la era medieval.
El segundo patrón de relaciones entre iglesia y estado es
aquel en el que la iglesia está bajo el estado. Este patrón se dio
en Francia, durante la Revolución Francesa y es evidente hoy
en la Unión Soviética. En este caso, el poder del estado se usa
para negar la libertad religiosa. El estado, y no una iglesia o fe
específica llega a tener demandas totali

126
tarias. En realidad, el estado llega a ser una "fe", subyugando a
su autoridad todas las otras creencias. En este caso, se niega la
libertad de expresión, porque el pluralismo se percibe como
una amenaza contra el gobierno.

Un tercer patrón de relaciones entre iglesia y estado es una


alianza entre una iglesia en particular y el estado. El ejemplo
más prominente de esto existe en Inglaterra, donde la Iglesia
Anglicana es la iglesia establecida, pero donde la libertad de
expresión religiosa se concede a otros grupos. Este mismo
patrón estaba presente durante la colonia en Norteamérica.
Este modo de relaciones no fue abolido en el país sino hasta
después del siglo XIX. Los bautistas tomaron la delantera y se
mantuvieron en el centro de la lucha por terminar con la idea
de las iglesias sostenidas por el gobierno. El gobierno no debe
discriminar basándose en los sentimientos religiosos de sus
ciudadanos; más bien, debe proveer igual trato ante la ley para
todos.

La cuarta forma de relaciones entre la iglesia y el estado


es la separación entre la iglesia y el estado. Esto se ha
expresado en términos de que la iglesia y el estado caminan
mano a mano. Esto es lo que intenta Fe y Mensaje Bautistas,
cuando dice: "Una iglesia libre en un estado libre es el ideal
cristiano". Es una afirmación resonante de libertad y justicia
para todos y del principio que no se debe temer a la diversidad
de opinión. Los bautistas no sólo abrazaron históricamente
este acercamiento, mediante Roger Willianis y otros, pero
también fueron los iniciadores de este modelo. Ellos creen que
este es el único método que provee máxima libertad religiosa
para todos los ciudadanos.

La Participación en el estado
Desde el comienzo de este libro he enfatizado que la doctrina
del sacerdocio de los creyentes conlleva el doble énfasis de
libertad y responsabilidad. Así como el sacerdocio de los
creyentes favorece la libertad del control por el estado para
todos los ciudadanos, también urge la participación de todos
los creyentes en los asuntos del estado. C. Walton Gaddy
corroboró esta idea en su libro Profile of a Christian Citizen:

127
Se espera que los que forman parte del pueblo
de Dios, aunque en un último análisis sólo son
responsables ante Dios, sean responsables en
sus relaciones con el gobierno. El Nuevo
Testamento es muy específico en este punto. Las
leyes codificadas del estado se deben obedecer
para que se mantenga el orden y se facilite la
justicia (Ro. 13:5; 1 P. 2:13-16; Tit. 3:1). Se
deben pagar los impuestos con fidelidad para
que el gobierno reciba adecuado sostén (Ro.
13:6-7; Mt. 22:21). Se debe orar por la nación
específicamente como un todo así como por los
que están en posiciones de liderazgo (1 Ti. 2:1-
3).6

La universalización del sacerdocio en término de vocación


del llamado significa que los creyentes que son políticos son
tan sacerdotes de Dios como los creyentes que son
predicadores. Una vez un estudiante universitario brillante,
que estaba luchando con su vida vocacional vino a verme.
"Estoy dividido", me dijo, "entre ir a la arena política o llegar
a ser un pastor". El quería saber a cuál llamado, según mi
opinión, debería inclinarse. Por supuesto, yo no podía decirle
cuál era la voluntad de Dios para su vida. Sí podía recordarle,
que el llamado fundamental es el de ser un discípulo
consagrado de Jesucristo. "Serás un ministro de Jesucristo", le
animé, "ya sea que termines en el púlpito o en el palacio
municipal".
Gordon Strachan, un ex-ayudante del presidente Richard
Nixon, estaba entregado por completo al infame escándalo de
Watergate, durante la administración de Nixon. Sometido al
interrogatorio por el Comité Selecto del Senado, el Senador
José Montoya le preguntó lo siguiente: "Ahora, debido al
Watergate, muchos jóvenes estarán diciendo que el servicio
público no es tan atractivo como lo era antes de Watergate ...
¿Qué consejo tiene usted para la juventud?" Strachan
respondió concretamente: "¡Que se mantengan fuera!"
¡Esto nunca debe convertirse en el consejo para los
creyentes! La arena política es muy importante para el destino

128
y el carácter de una nación para que los cristianos la
abandonen. La obra del sacerdocio ya no se restringe al
templo. El ausentarse de los centros de poder de la sociedad
significa para los cristianos no cumplir su llamado sacerdotal.
"El templo siempre ha estado en el centro de la ciudad",7 dijo
Carlyle Marney. Y el centro de la ciudad significa la Cámara
de Comercio, la Directiva de la Escuela, el Concilio de la
ciudad y las salas del Congreso.
No podemos realizar una labor sacerdotal en el "centro de
la ciudad" con simplemente declarar que el gobierno es
inherentemente malo, y acogernos a un retiro monástico. Pero
no podemos realizar buena labor sacerdotal en el "centro de la
ciudad" ignorando el pluralismo de la vida norteamericana y
tratando de convertir al estado en la iglesia. El participar
activamente en el gobierno no quiere decir que debemos
esperar que el estado promueva el Evangelio o que presione a
otros a vivir de acuerdo a nuestros puntos de vista. El
principio de la libre expresión en la herencia norteamericana
es algo que los cristianos, ¡y los bautistas en particular, deben
apoyar y alentar! En esta relación, la herencia norteamericana
corresponde a la herencia bautista, especialmente la doctrina
del sacerdocio de todos los creyentes. Es el deber de todo
creyente permitir que su voz sea oída en los asuntos cívicos.
Es también responsabilidad de cada creyente preservar para
otros la libertad de conciencia que se desea para uno mismo.
La separación entre iglesia y estado nunca se ha pensado que
sea el desentendimiento de los miembros de la iglesia de los
asuntos del gobierno. La participación en los asuntos del
estado, sin embargo, jamás significó' un intento de restaurar el
modelo medieval de la iglesia sobre el estado.
Así que, ¿cuál es el impacto de la doctrina del sacerdocio
de los creyentes sobre la relación del cristiano con el estado?
El sacerdocio afirma que hay sólo un Señor soberano, y opera
en el contexto de la libertad y demanda la participación en los
asuntos del gobierno. Para el estado, la palabra clave del
sacerdocio de los creyentes es libertad. Todos los ciudadanos
deben tener libertad de expresión religiosa. El sacerdocio del
creyente afirma que no se puede reprimir la conciencia.

129
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 13
Lea Mateo 22:21. En este versículo Jesús dijo: Dad, pues, a
César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Para un
creyente que vive en el mundo actual, ¿qué significa, Dad,
pues, a César lo que es de César?

¿Qué significa dar a Dios lo que es de Dios?

Notas
1. La Fe y Mensaje Bautistas, una declaración de fe adoptada
por la Convención Bautista del Sur, 9 de mayo de 1963, 19.
2. Sydnor L. Stealey, ed. y comp., A Baptist Treasury (New
York: Thomas Y. Croweil Company, 1958), 12-13.
3. E. Y. Mullins, "The Baptist Conception of Religious
Liberty," en Walter B. Shurden, ed. The Life of Baptists in
the Life of the World (Nashville: Broadman Press, 1985),
59.
4. George W Truett, "The Baptist Message and Mission for the
World Today," en Surden, 115-116.
5. Ibid., 115.
6. C. WeIton Gaddy, Profile of a Christian Citizen (Nashville:
Broadman Press, 1974), 12.
7. Carlyle Marney, Priests to Each Other (Valley Forge: The
judson Press, 1974), 13. Usado con permiso de judson
Press.

130
Capitulo 8

Su Sacerdocio
y el Mundo

131
Si lo hubiera descubierto a tiempo, quizá hubiera
empezado este libro con la siguiente cita. Puesto que no lo
hice, me gustaría empezar este último capítulo con ella.
Si se le preguntara, ¿Es usted . . .
—un creyente? Probablemente contestaría,
'Por supuesto, tengo fe".
—un discípulo? Seguramente diría, "Sí, sigo
a Cristo".
—un ministro? Probablemente titubearía un
poco, pero es posible que diría, "SÍ, trato
de servir a otros,,.
—un sacerdote? Diría, "Pues no, en realidad
no. Hace mucho tiempo en Israel tuvieron
sacerdotes, pero actualmente no; excepto
en ciertas iglesias, y se supone que ellos
son diferentes, ¿no es así? "1
Se puede resumir el enfoque de este libro en una sola
frase: Usted es un sacerdote que pertenece a un sacerdocio.
Pero ¿por qué a tantos bautistas les es tan difícil aplicarse el
título de sacerdote? Como se indica en el capítulo 1, tal vez es
porque la palabra no es tan bautista, como lo es para los
católico-romanos.
Tal vez porque hemos olvidado nuestra propia herencia
bautista, que es tan dominada por la frase el sacerdocio de los
creyentes. 0 quizá en humildad falsa decimos que no
merecemos ser llamados sacerdotes. Probablemente no
queremos la libertad increíble o la responsabilidad inmensa
de¡ sacerdocio. ¿Podría ser que no hemos leído la Biblia lo
suficiente o con mucho cuidado? ¿Cómo podríamos no verlo
en Exodo 19:6; 1 Pedro 2:5; 2:9; Apocalipsis L5-6; 5:940; y
20:6? No sólo en concepto sino también las mismas palabras
sacerdotes y sacerdocio se encuentran en la Biblia. Somos
sacerdotes de Dios y de Cristo (Ap. 20:6), y somos un
sacerdocio santo (1 P. 2:5).
Quizá ninguna otra idea renovaría nuestro discipulado
individual o revitalizaría nuestras iglesias tanto como el
redescubrimiento y reafirmación de la doctrina M sacerdocio
de los creyentes. De hecho, creo que la historia cristiana
demuestra que cuando esta idea se desvanece y no se practica,
la experiencia cristiana personal se deteriora, la

132
vida corporal de la iglesia declina, y el mundo sufre la falta de
un testimonio auténtico de Jesucristo. Cuando la idea resurge,
sin embargo, creo que un nuevo poder y una nueva pasión
invade la vida individual, la iglesia y el mundo necesitado.
El hecho que usted es un sacerdote que pertenece a un
sacerdocio ¡no es nada menos que fuego espiritual! Pero ese
fuego puede ser apagado por las fuerzas de la historia. Ese
fuego puede quemar fuera de control e ir en direcciones
equivocadas. Trágicamente, ese fuego puede que no sea usado.
Por esto, en este último capítulo examinaremos tres aspectos
de la doctrina del sacerdocio de los creyentes. Primero, el
probable cambio histórico de la idea. Segundo, la posible
distorsión doctrinal de la idea. Tercero, la práctica necesaria
de la idea en nuestro mundo.

El Cambio del Sacerdocio de los Creyentes


En el mundo que vivimos su papel como sacerdote
siempre se encuentra bajo amenaza de extinción. La historia
demuestra que la idea de un sacerdocio universal de los
creyentes está constantemente bajo ataque por el concepto de
un sacerdocio restringido. Los sacerdocios inclusivos siempre
están en peligro de convertirse en sacerdocios exclusivos. El
concepto bíblico de que el ministerio pertenece a toda la gente
de la iglesia fácilmente se cambia, o ambos se ignoran,
resultando una idea de ministerio relegado al clero profesional.
Por lo general este patrón de cambio ocurre tan gradualmente
que no se nota.
Al estudiar los fundamentos bíblicos e históricos del
sacerdocio de los creyentes en los capítulos 1 y 2, hice
mención de esta transformación trágica de un sacerdocio
universal a uno profesional. Aunque ocurrió muchas veces en
la historia, este modelo de cambio se puede notar en tres
momentos estratégicos de la historia bíblica cristiana: la
historia judaica, el cristianismo primitivo, y en la reforma
protestante.
Veamos primero la historia de los judíos. Contra un
trasfondo de una humanidad dividida que se refleja en la
experiencia de la torre de Babel, a Abraham se le llamó a una
tarea de reconciliación universal (Gn. 12-1-3). Es cierto

133
que el llamado a Abraham y sus descendientes fue a una
misión. Pero la tarea, sin embargo, fue ser una bendición para
todas las familias de la tierra y para que participaran en la
misión de reconciliación. Los reconciliados deberían
convertirse en los reconciliadores. Los bendecidos deberían
llegar a ser la bendición.

Después, bajo Moisés, Dios dio a Israel un pacto. La base


de ese pacto fue la proposición de que todo Israel llegara a ser
un reino de sacerdotes, y gente santa (Ex. 19:6). A todos se
les llamó a ser sacerdotes en el mundo de Dios. Aunque Dios
permitió y ordenó el desarrollo de una orden especial de
sacerdotes por medio de la tribu de Leví, nunca quiso que el
sacerdocio levítico opacara el sacerdocio de las personas. Pero
para la época de Jesús de Nazaret, había surgido una división
entre el pueblo y el sacerdocio. Una distinción en función en
el sacerdocio había llegado a producir una separación entre el
pueblo y el sacerdocio.
La participación de todos en el ministerio había
degenerado a una simple observación y apoyo del ministerio
de unos pocos. El cambio llegó a ser transformación. Israel
,había llegado a ser un reino de observadores de sacerdotes en
lugar de un reino de sacerdotes.
Entonces vino Jesús, el laico de la tribu de Judá (He. 7:14),
quien creó el nuevo Israel de Dios, la iglesia. El sacerdocio
otra vez fue universalizado. Todos los que siguieron a
Jesucristo- hombre y mujer, judío y gentil, esclavo y libre-
llegaron a ser un linaje escogido, real sacerdocio (1 P. 2:9).
Jesucristo restauró la unidad esencial del pueblo de Dios.
Abolió el privilegio espiritual.
El libro de los Hechos de los Apóstoles es la historia de
una iglesia candente pero no debido a la ceremonia, al poder, y
al prestigio del clero. Es un libro acerca de sacerdotes laicos
que habían encontrado misericordia y que querían compartirla.
Fueron ordenados por misericordia para participar en el único
sacerdocio de Dios.
Pero el sacerdocio único no significaba similitud de
función o don (Ro. 12:3-8; 1 Co.'12-14; Ef. 4:1-13; 1 P. 4:10-
11). El Nuevo Testamento permite una distinción dentro del
sacerdocio. Los pastores tienen una función decisiva.

134
Deben perfeccionar a los santos para la obra del ministerio
(Ef 4:12).2
Nuevamente, sin embargo, hubo erosión en el concepto del
sacerdocio. En poco tiempo, para el segundo siglo, los
capacitadores o entrenadores para el ministerio llegaron a ser
vistos como los únicos ministros. La distinción de ministerios
llegó a ser una separación del ministerio. Los laicos llegaron a
ser observadores. Lo que le había ocurrido a Israel le ocurrió a
la iglesia. Los sacerdotes llegaron a ser observadores de
sacerdotes. Este modelo de separación de la gente y del clero
continuó hasta el tiempo de la Reforma.
Entonces en el siglo XVI llegó Martín Lutero, el ex-
sacerdote de la iglesia católico-romana, quien reconoció en la
enseñanza bíblica que el sacerdocio no se limita al clero sino
que incluye a todos los creyentes. El protestantismo restauró la
doctrina neotestamentaria de la universalidad del sacerdocio.
Pero aunque Lutero y los otros líderes de la Reforma trataron
con mucho valor de eliminar la separación entre el clero y el
laico, la doctrina del sacerdocio de los creyentes sufrió una
nueva erosión.
En el catolicismo romano la separación entre el clero y el
laico se desarrolló ampliamente por la creencia de que los
sacerdotes eran los responsables y los únicos guardianes de los
sacramentos. La gente común llegó a ser recipiente pasiva de
los sacramentos sacerdotales. En el protestantismo, sin
embargo, el resultado fue diferente. En lugar de enfatizar los
sacramentos, Lutero y sus seguidores exaltaron el ministerio
de la predicación. En vez de convertirse en recipientes pasivos
de los sacramentos, el laico protestante se convirtió en el
recipiente pasivo de las verdades bíblicas predicadas por el
clero.
¿Comprenden ahora por qué dije que en el mundo en que
vivimos nuestro sacerdocio siempre está bajo amenaza de
extinción? La historia documenta el hecho. En el judaísmo, el
sacerdocio universal se convirtió en observador pasivo. Ellos
observaban, mientras que un sacerdocio profesional ofrecía
sacrificios. En el cristianismo primitivo el sacerdocio
universal se convirtió en recipiente pasivo. Ellos observaban
mientras que un sacerdocio profesional administraba los
sacramentos. En el protestantismo el sa

135
cerdocio universal se convirtió en oyente pasivo. Observaba
mientras que un sacerdocio profesional predicaba sermones.
Aunque los bautistas tienen una historia notable por
enaltecer el sacerdocio del creyente, no existe ninguna razón
para esperar que estemos exentos de este proceso de erosión.
¿Qué se puede hacer para evitar que la historia se repita?
¿Cómo podemos impedir o cambiar el proceso histórico?

Primero, tenemos que empezar en el único punto de


comienzo para los cristianos. Tenemos que leer la Biblia otra
vez. En demasiadas ocasiones hemos tomado nuestras pautas
para la vida y el trabajo de la iglesia de los modelos provistos
por las grandes corporaciones y por el gobierno civil. Estos
modelos tienen un oficial ejecutivo o un presidente del consejo
o un primer ministro en la cumbre, con todas las demás
personas funcionando en un papel de apoyo. Este modelo del
ministerio de la iglesia destroza el patrón bíblico del
sacerdocio de los creyentes. Según la Biblia, somos sacerdotes
pertenecientes a un sacerdocio, y el único Sumo Sacerdote es
Jesucristo mismo (vea Hebreos 4:14-16).
Segundo, al volver a la enseñanza bíblica, reafirmaríamos
que el ministerio pertenece a la iglesia entera. La erosión de la
doctrina del sacerdocio de los creyentes no puede impedirse
mientras que el laos, el pueblo de Dios, se considere
participante pasivo en la misión de la iglesia. Su llamado no es
solamente a "aparecer, ofrendar, y callar".3 El discipulado
cristiano es algo que el creyente hace, no simplemente un
programa que uno apoya o una responsabilidad relegada al
clero. Ninguna otra persona puede llevar a cabo el discipulado
que a usted le corresponde.
Tercero, la erosión puede impedirse aclarando el papel del
clero. Los clérigos son capacitadores, facilitadores,
multiplicadores y entrenadores que participan. Son ministros
que ayudan a otros ministros a ministrar (vea Efesios 4:11-12).
Los pastores son importantes, no porque son más sabios o
mejores o más espirituales que otros cristianos. Son
importantes porque su ministerio es sacar a la luz,

136
animar, y dirigir los dones de otros en el ministerio de servicio
de la iglesia.
Cuarto, parte de la erosión se podría impedir, por lo menos
entre los bautistas, mediante una revisión y reafirmación de la
herencia bautista. Escuchar de nuevo las voces de Smyth y
Helwys, Spurgeon y Clifford, Backus y Leland, Carroll y
Broadus, y Mullins y Truett, podría traer un renacimiento de
nuestro compromiso con la doctrina del sacerdocio de los
creyentes. Si los bautistas, como otros grupos que los
antecedieron, pierden la idea del sacerdocio del creyente, no
será porque su herencia no lo incluía. Sus reacciones a la
autoridad eclesiástica, al bautismo de infantes, a los credos
teológicos, y a las iglesias estatales. fueron motivadas por un
deseo de proteger al sacerdocio de los creyentes.
Si la Biblia y la historia cristiana nos dicen algo acerca de
nuestro sacerdocio, nos dicen que no lo podemos dar por
sentado. Cada generación de cristianos tiene que proclamar y
reclamar su propio sacerdocio. Algunos querrán quitárselo. El
peligro más grande, sin embargo, es que usted simplemente lo
entregue sin luchar por él.

La Distorsión del Sacerdocio de los Creyentes


Su papel como sacerdote está bajo amenaza por las fuerzas
de la historia. En nuestro mundo, su sacerdocio se sujeta
también a distorsión por la forma de pensar de la gente. Tanto
los que están a favor como los que critican la doctrina del
sacerdocio de los creyentes han distorsionado a veces esta
enseñanza bíblica. Lutero tuvo tantos problemas con algunos
de sus seguidores como los tuvo con algunos de los católico-
romanos que se le oponían.
Una doctrina cristiana se distorsiona cuando se enfatiza
uno de sus aspectos mientras se ignora el otro. Mucho daño se
ha hecho á las doctrinas cristianas por individuos que
comprenden muy bien solamente la mitad de la verdad. El
sacerdocio de los creyentes es una doctrina de dos caras y se
distorsiona cuando se enfoca una sola.
Libertad y responsabilidad. Implícita en la doctrina del
sacerdocio de los creyentes se halla un énfasis doble sobre la
libertad y la responsabilidad. Como una moneda, esta

137
doctrina tiene dos caras. En un lado de la moneda de su
sacerdocio está su increíble libertad. En el otro lado está una
inmensa responsabilidad.
Usted tiene la libertad de acercarse a Dios por sí mismo
mediante Jesucristo. Nadie puede forzarle a tomar esa
decisión. Pero nadie puede prohibirle que la tome. Por lo que
Cristo hizo, usted puede acercarse confiadamente al trono de
la gracia (He. 4:16). El apóstol Pablo dijo que por medio de
Jesucristo, todo el mundo, tanto judío como gentil, ahora tiene
libertad de entrada por un mismo Espíritu al Padre (EL 2:18).
Su libertad de ser un sacerdote se hizo realidad por la acción
de Dios a su favor.
Sin embargo, si lo único que se enfoca en la doctrina del
sacerdocio del creyente es su libertad de escoger a Cristo, se
distorsiona la doctrina. El sacerdocio incluye también una
inmensa responsabilidad de vivir bajo el señorío de Cristo, de
ser santo, de anunciar las virtudes de aquel que os llamó de las
tinieblas (1 P. 2:9), y de tomar para sí la vida de siervo que se
ve en Cristo (Fil. 2:54).
Este cuadro de libertad-responsabilidad predomina en cada
aspecto del sacerdocio de los creyentes. En la vida de la
iglesia uno tiene la libertad de igual privilegio con los demás
miembros de la iglesia, pero también tiene la responsabilidad
de ejercer esa libertad. En la interpretación de la Biblia se
tiene la libertad personal de interpretarla, pero también la de
estudiar para poder interpretarla correctamente. En la vida
cívica se tiene la libertad de conciencia, pero a la vez se tiene
la responsabilidad de la participación cívica.
Algunos distorsionan el sacerdocio del creyente
enfatizando la libertad a costo de la responsabilidad. También,
sin embargo es posible, distorsionar la doctrina enfocando la
responsabilidad a costo de la libertad.
El individuo y la comunidad. Intimamente relacionado con
el tema de libertad-responsabilidad en el sacerdocio de los
creyentes está el doble énfasis sobre el individuo y la
comunidad. Este doble énfasis es fundamental para el
entendimiento de su sacerdocio. En cuanto a la relación entre
el individuo y la comunidad, es necesario enfocar los dos
aspectos, no sólo uno. No se puede negar al individuo;

138
la comunidad no puede ser ignorada. Nuestra doctrina afirma
al individuo en comunidad. El concepto se distorsiona si se
enfatiza uno a costa del otro. Una comprensión correcta del
sacerdocio de los creyentes traza un camino medio entre el
individualismo que conduce a la arrogancia y el autoritarismo
de la comunidad que conduce al trato del individuo como un
títere.
Sin duda hay distorsión cuando se saca al individuo de la
comunidad. Sacar al cristiano de la iglesia es sacar al
sacerdote del sacerdocio. El sacerdocio de los creyentes,
debidamente comprendido, nunca ha significado que el
cristianismo es un curso por correspondencia en cómo
mejorarse a sí mismo. Esta doctrina no crea un individualismo
religioso.
Juan Clifford, que según mi parecer fue uno de los
bautistas más excelentes que jamás haya existido, tiene razón
al referirse positivamente a esta doctrina como "el
individualismo santificado". Con la visión bautista de la fe
cristiana inspirando cada palabra que pronunció, Clifford dijo:
"La libertad es inherente en la misma concepción de la vida
espiritual, y por lo tanto tiene que haber 'espacio amplio y
margen suficiente' dentro del territorio de la iglesia para la
expresión completa de un ansioso, intenso y santificado
individualismo".4 La Biblia pone en claro que la fe cristiana
empieza en el corazón del individuo. Así pues el cuento
relatado como chiste y citado por Marney contiene cierta
verdad: "El rabino empieza, '¡Así dice el Señor!’ El sacerdote
empieza, ’Como la iglesia siempre ha dicho . . . El protestante
común empieza, 'Ahora, herma nos, a mí me parece .... 1115
Los tres enfocan verdades importantes, pero el
"individualismo santificado" que se refleja en la postura
protestante es básico a su sacerdocio. ¡Lo que el Señor dice a
través de la iglesia tiene que personalizarse en usted!
Al lado del énfasis de que cada creyente es un sacerdote
con acceso individual a Dios y a su Palabra, se encuentra la
verdad correspondiente de que somos sacerdotes los unos a los
otros y con los otros. Hay una dimensión horizontal así como
vertical en su sacerdocio. Usted forma parte de lo que el
Antiguo Testamento llama un "reino de sacerdotes"

139
(Ex. 19:6) y lo que el Nuevo Testamento llama un "real
sacerdocio" (1 P. 2:9). Los sacerdotes individuales son
miembros de un sacerdocio corporal, que es la iglesia. Si los
sacerdotes individuales se enamoran de la libertad de su
relación personal con Dios y se olvidan de su responsabilidad
para con el sacerdocio de ministrar en el nombre de Cristo, se
distorsiona lo que significa ser un sacerdocio de creyentes.
Los laicos y el clero. Otra distorsión del sacerdocio del
creyente es que es una doctrina anti-clerical. Pero esta doctrina
no enfrenta a los laicos con el clero. No se trata de un esfuerzo
de reducir la necesidad de lo que comúnmente se denomina el
ministerio profesional y su función. Más bien es el intento,
como repetidamente he dicho, de aclarar el papel tanto del
laico como del clero. Esta aclaración se necesita para el bien
de ambos y para el bien de la iglesia. La doctrina del
sacerdocio de los creyentes se convierte en anti-clero
solamente si los clérigos se transforman en los
administradores monopolizadores de la iglesia, intérpretes
autoritarios de las Escrituras, y mediadores únicos entre Dios
y los hombres.
Todos somos sacerdotes, pero no todos somos sacerdotes
del mismo tipo. Los cuáqueros del Siglo XVII exageraron el
sacerdocio de los creyentes y abolieron el clero total mente.
Esa táctica, por supuesto, fue un mal entendimiento de las
enseñanzas de la Reforma protestante. Tanto Lutero como
Calvino incluyeron el clero dentro del sacerdocio universal.
Más importante aún, el Nuevo Testamento, especialmente el
apóstol Pablo, enfatiza el hecho de que el don pastoral es uno
entre los muchos dones que Dios otorga a su iglesia para
cumplir su misión (vea Ef. 4:11-13). Si no tenemos cuidado al
explicar el significado del sacerdocio de los creyentes para el
ministerio de la iglesia, equivocadamente nos inclinaremos
hacia el error de los primeros cuáqueros.
En verdad, sin embargo, el peligro más grave que
confrontan los Bautistas del Sur no es el de abolir o aun
reducir el papel del clero. El peligro más grave es el de reducir
el papel de los laicos, ignorando la universalidad del
sacerdocio y pasando por sobre las enseñanzas neotes

140
tamentarias sobre los dones espirituales. Hay algo
profundamente bíblico en una iglesia que imprime lo siguiente
en su boletín:
Ministros: Todos los miembros de la iglesia
Pastor: Juan Pérez
La doctrina del sacerdocio de los creyentes no excluye al
clero. Incluye a los laicos.
La soberanía divina y la actividad humana. De vez en
cuando, los que critican el sacerdocio de los creyentes
distorsionan la doctrina diciendo que eleva lo humano e ignora
lo divino. Dicen que es una creencia centrada en el hombre.
No hay nada más equivocado. Mucho de esta crítica se debe al
uso de la frase competencia del alma que a menudo se usa,
especialmente en círculos bautistas, como un sinónimo del
sacerdocio de los creyentes. Pero como se indicó en el capítulo
1, nunca se quiso que la competencia del alma comunicara la
filosofía: "Yo controlo mi destino; soy el capitán de mi alma".
Todo lo contrario, se quiso comunicar lo opuesto. La
competencia del alma sugiere que el alma individual, en el
análisis final, se sujeta únicamente a un Dios soberano. La
competencia del alma siempre debe interpretarse como
competencia bajo Dios.
Sosteniendo todo el concepto del sacerdocio del creyente
está la idea de la iniciativa divina y el llamado divino.
Regresando a nuestro pasaje estratégico del Antiguo
Testamento, podemos ver claramente esto. En Exodo 19 Dios
anticipa su anuncio de que Israel debe ser un reino de
sacerdotes con estas palabras: Vosotros visteis lo que hice a
los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas; y os he
traído a mí (Ex. 19A). Y en el muy citado pasaje sobre el
sacerdocio en 1 Pedro 2:9 se dice a la iglesia, sois linaje
escogido, real sacerdocio.
Les recuerdo también que los cinco pasajes sacerdotales
del Nuevo Testamento que vimos en el capítulo 2 están
centrados en Cristo. El énfasis es que hemos llegado a ser un
sacerdocio por el mérito de Cristo. Dios actuó en Cristo para
crear el sacerdocio. Actuamos como un sacerdocio en
respuesta a lo que Dios ha hecho y dentro de la libertad y el
llamado que hemos recibido. Otra vez, esta es la razón por la
cual Martín Lutero basó su doctrina del sacerdocio un¡

141
versal en la justificación por fe. Es por esto también que los
Bautistas han basado su comprensión de la doctrina sobre la
soberanía de Dios.
Su libertad de acercarse a Dios por Cristo, su libertad de
expresar sus convicciones en la iglesia, su libertad de ejercer
sus dones espirituales, y su libertad de conciencia ante el
Estado-todos estos se derivan de los hechos de gracia de Dios
a favor suyo. En la doctrina de¡ sacerdocio de los creyentes, la
soberanía divina y la actividad humana se unen.

La Realización del Sacerdocio de los Creyentes


La espontaneidad es una característica admirable de los
cultos religiosos entre los negros. Uno de esos rasgos de
espontaneidad es la manera en que la congregación anima al
predicador con expresiones de confirmación a viva voz. No es
fuera de lo común, cuando el predicador llega al momento de
aplicar una verdad bíblica o teológica a una situación de la
vida real, oír a un miembro de la congregación gritar: "¡Al
grano, Reverendo, al grano!"
He realizado un esfuerzo decisivo a través de este libro
con el fin de traer al grano la doctrina bíblica del sacerdocio
de los creyentes, de aplicarlo a la situación real de los
cristianos en general y de los Bautistas del Sur en particular.
No es simplemente, suficiente conocer los fundamentos
bíblicos, teológicos, e históricos de esta doctrina valiosa. Una
de las razones por la cual esta doctrina no recibe más atención
que la que recibe es porque muchos de nosotros no nos damos
cuenta de su lugar en la Biblia, en la teología e historia
cristiana, y en la herencia bautista. Pero no podemos concluir
nuestro estudio con solamente conocer la doctrina.
Nuestra necesidad corresponde a la del cartel pegado en la
defensa (parachoques) de un automóvil viejo del cual oí
comentar. Decía: "Si amas a Cristo, ¡empuja! ¡No basta tocar
la bocina!" Mostrar respeto al sacerdocio de los creyentes
quitándose el sombrero es inadecuado. Necesitamos poner en
práctica la doctrina, integrarla a nuestro discipulado personal,
nuestra iglesia local y nuestra vida denomi

142
nacional y en nuestra ciudadanía en la nación. Resumiendo,
veamos cómo podemos hacerlo.
Accesibilidad. El poner en práctica el sacerdocio cristiano
demanda que prediquemos el mensaje bíblico de que cada
creyente tiene el derecho individual de acceso personal,
directo y no impuesto a Dios por medio de Jesucristo (1 Ti.
2:5). Raza, sexo y posición social no son condiciones al
acceso a Dios (Gá. 3:28). Ningún sacerdote humano puede
impedirle el acceso a Dios, forzarle a buscar a Dios o llegar a
ser su substituto ante Dios. No se permiten substitutos, La
accesibilidad a Dios se hizo posible por la gracia divina y a
usted le corresponde elegir. El sacerdocio comienza con una
misericordia maravillosa que es universalmente inclusiva e
intensamente personal.
Igualdad. La accesibilidad conduce a la igualdad. Para
practicar el sacerdocio del creyente se demanda que se
practique también la igualdad en la iglesia. En Jesucristo Dios
no solo actuó para. atraer sacerdotes individuales hacia El sino
que también atrajo a los sacerdotes entre sí en un nuevo tipo
de sacerdocio. Cada sacerdote está en un mismo plano bajo un
Sumo Sacerdote, Jesucristo.
Responsabilidad. Nuestro sacerdocio adquiere la forma de
una cruz. La palabra accesibilidad, en el uso referente al
sacerdocio de los creyentes, representa al individuo frente a
Dios. La palabra igualdad se refiere a los sacerdotes en
comunidad uno con otro. Pero la responsabilidad realza la
obligación que el sacerdocio tiene de compartir el dolor del
mundo en el espíritu redentor de Cristo.
Nosotros, sacerdotes de Cristo, cierta vez fuimos
exhortados por un sacerdote-prisionero para andar como es
digno de la vocación con que fuimos llamados (Ef. 4:1). ¿Y el
llamado? El capítulo 5 lo dividí en cuatro diferentes funciones.
Pero básicamente el llamado es uno: Amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus
fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo
(Lu. 10:27).
El modelo para nuestro llamado al sacerdocio es el Sumo
Sacerdote: Jesucristo. El nos ha enviado así como fue enviado:
Para dar buenas nuevas a los pobres . . , A pregonar libertad a
los cautivos y vista a los ciegos; A poner en libertad a los

143
oprimidos; A predicar el año agradable del Señor (Lu. 4:18-
19). El edificio del templo del sacerdocio judaico ha llegado a
ser un templo de personas (Ef 2:21). Somos esas personas y
nuestro lugar de ofrecer sacrificios ya no es, ante un altar de
sacrificios de animales. El lugar de sacrificio es el mundo, y
los sacrificios son nuestras vidas (Ro. 12:1).
Universalidad. Para llevar a cabo el sacerdocio de los
creyentes tendremos que redefinir el significado de ministro y
sacerdotes. Ya no es el sacerdote el que ofrece el sacrificio,
administra el sacramento o predica el sermón. El sacerdocio
ya no está restringido a varones de la tribu de Leví. La
enseñanza indiscutible del Nuevo Testamento es que la
antigua clase de sacerdocio del judaísmo ha sido transformada
en el sacerdocio universal de todos los cristianos.
El nuevo sacerdocio- nuestro sacerdocio-ya no se basa en
la herencia, ordenación u oficio, sino en una relación personal
con Jesucristo y en los dones que El distribuye a todo su
pueblo. Llevar a cabo el sacerdocio de los creyentes es aplicar
el llamado sacerdotal de cada creyente.
Para lograr la convicción de que cada cristiano en el
cuerpo de Cristo es llamado y dotado como un miembro del
sacerdocio significaría también que cada iglesia local toma
más en serio la tarea de identificar y desarrollar los dones del
sacerdocio. Significaría, además, que los sacerdotes
individualmente aprovecharán las oportunidades provistas
para refinar sus dones.
Libertad. Finalmente, el llevar a cabo la doctrina del
sacerdocio de los creyentes aclararía la relación del cristiano
con la nación. Ninguna nación del mundo, incluyendo los
Estados Unidos, es el pueblo escogido de Dios. La iglesia de
Jesucristo, con su discipulado mundial, es la nación elegida. El
sacerdocio universal de Cristo existe sin distinción política o
fronteras nacionales. Cristo y César no son lo mismo.
Del César, el sacerdocio pide libertad de conciencia para sí
y para toda la gente. Al César, el sacerdocio promete
ciudadanía responsable. Ante el César, el sacerdocio afirma
solamente un soberano, el Señor Jesucristo.
No debemos desanimarnos si el sacerdocio de los
creyentes es difícil de llevar a cabo. Les recuerdo que los
pasajes

144
del Nuevo Testamento en que aparece esta doctrina a menudo
se encuentran en lo que llamamos la literatura- de
persecución- Hebreos, 1 Pedro, y Apocalipsis. Los cristianos
primitivos se fortalecían en esta doctrina cuando ¡estaban
pasando por tiempos de lucha y presión. Martín Lutero
redescubrió esta doctrina en tiempos turbulentos, y los
bautistas del siglo XVII confirmaron esta doctrina en el
trauma de los dolores de su nacimiento.
Las condiciones de nuestra cultura-traumáticas o
tranquilas, buenas o malas-no alteran nuestro llamado. Somos
sacerdotes de Dios y de Cristo (Ap. 20:6), sacerdocio santo (1
P. 2:5), real sacerdocio (1 P. 2:9). ¿Existe un privilegio más
alto? ¿0 una responsabilidad más grande? No es de
maravillarse que el último libro de la Biblia comience con tal
alabanza: Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con,
su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a
él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.(Ap.
1:5-6).
Los Bautistas del Sur tenemos recursos valiosos para
desarrollar los dones y para crecer en el discipulado. La revista
La Fe Bautista, para adultos y jóvenes en el Programa de
Preparación es un recurso valioso. Esta revista provee una
información balanceada de materiales para entrenamiento. Al
participar en los grupos de adultos, los miembros de las
iglesias pueden crecer en su entendimiento y en el desarrollo
de sus dones especiales.
Otros materiales que se pueden usar son: Entrenando
Obreros de la Escuela Dominical en Evangelismo, (folleto
para el líder y para el miembro, Descubra sus Dones
Espirituales, Sígueme, Guía de Estudios para Nuevos
Creyentes, Un Modelo Bíblico para el Entrenamiento de
Líderes, Desarrollando Creyentes: Un Manual del Programa
de Preparación, y otros más avanzados, como El Plan Maestro
del Discipulado Cristiano, El Estudio Anual de Doctrina
Bautista (este libro forma parte de ese grupo), y otros.
Las iglesias bautistas ofrecen oportunidades de servir a sus
miembros a través de otras organizaciones como la Unión
Femenil, y la Unión Varonil. El Sacerdocio de los Creyentes
encuentra expresión también por medio de nuestro apoyo
financiero a la obra misionera doméstica y extranjera, y por
nuestro apoyo en oración.

145
Para obtener información directa sobre programas que muchas
iglesias están usando para apoyar la obra misionera doméstica
y extranjera, escriba directamente a The Foreign Mission
Board, Richmond, VA, o a The Hoirte Mission Board,
Atlanta, GA.

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
PERSONAL 14
Repase las páginas 142-144. En esta sección del libro, el autor
usa varias palabras para describir el efecto que tendría-el
llevar a cabo la doctrina del sacerdocio de los creyentes en la
vida de un cristiano hoy en día. Al lado de cada palabra,
escriba una definición que se relaciona con la doctrina del
sacerdocio de los creyentes.
Accesibilidad ____________________________________
Igualdad ________________________________________
Responsabilidad__________________________________
Universalidad____________________________________
Libertad ________________________________________

Notas

1. Nelvin Vos, Seven Days a Week: Faith. in Action


(Philadelphia: Fortress Press, 1985), 27.
2. The Holy Bible: an Ecumenical Edition, Revised Standard
Version (New York: Collins).
3. Robert E. Slocum, Ordinary Christians in a High-Tech
World (Waco, Texas~ Word Books, 1986), 42.
4. John Clifford, "The Baptist World Alliance: Its Origin and
Character, Meaning and Work," The Life of Baptists in the
Life of the World, ed. Walter B. Shurden (Nashville:
Broadman Press, 1985), 38.
5. Carlyle Marney, Priests to Each Other (Valley Forge: The
Judson Press, 1974), 42. Usado con permiso de Judson
Press.

146
Guia de Enseñanza
Arthur H. Criscoe

Introducción
Esta guía contiene planes detallados de enseñanza para
ayudarle a dirigir un grupo de estudio de La Doctrina del
Sacerdocio de los Creyentes. Estos planes pueden usarse en
grupos grandes o pequeños. Metas de Aprendizaje Al terminar
este curso, cada miembro del grupo debe tener un mejor
entendimiento de la doctrina del sacerdocio de los creyentes y
de sus consecuencias para la vida; debe también involucrarse
personalmente poniendo en práctica la doctrina.
Cada sesión tiene metas específicas de aprendizaje
relacionadas con esta meta general. Las metas generales le
ayudarán a mantenerse concentrado en sus propósitos mientras
dirige estas sesiones. También proveerán los recursos que
permitirán que los participantes evalúen el progreso que van
teniendo cada día.
Acciones en la Planeación
1. Nada puede sustituir el estudio y la oración. Ore por la
dirección del Espíritu Santo en su preparación y mientras,
dirige las sesiones.
Además de este libro por Walter B. Shurden y La Doctrina
del Sacerdocio de los Creyentes-hay dos cintas en Inglés en
cassettes, de Broadman: "La Doctrina del Sacerdocio de los
Creyentes Volúmenes 1 y 2". Estas cintas en cassette,
preparadas por William H. Stephens, tienen como objetivo
proveerle a usted, el líder, el trasfondo y el material
suplementario de información sobre la doctrina.
2. En preparación para cada sesión, anime a los participantes a
leer los capítulos correspondientes en La Doctrina del
Sacerdocio de los Creyentes.
3. Prepare un cartelón del bosquejo con los títulos de las
sesiones que debe usar en todas sus clases. Prepare un cartelón
de 2 pies por 4 pies con una flecha indicadora y péguelo a un
gancho de tender ropa. Use esta flecha para indicar el cartelón
del bosquejo.

147
EL SACERDOCIO DE LOS CREYENTES

Sesión 1: Una Autobiografía


(Capítulo 1)
Sesión 2: La Biblia y la Salvación
(Capítulos 2 y 3)
Sesión 3: La Iglesia
(Capítulo 4)
Sesión 4: La Vida Cristiana y los Dones Espirituales
(Capítulos 5 y 6)
Sesión 5: El Estado y Su Mundo
(Capítulos 7 y 8)

4. Las ideas para los cartelones de enseñanza en cada sesión


de esta guía son sacadas de La Doctrina del Sacerdocio de los
Creyentes. -Se necesita sólo un juego de cartelones para el
estudio.
5. Si tiene muchos alumnos en el estudio, se puede usar las
sugerencias para grupos pequeños. Simplemente divídalos en
grupos, pequeños como crea conveniente, a fin de que todos
puedan participar en el estudio. Se puede dar la misma
asignación a más de un grupo pequeño. Por ejemplo, si el plan
de enseñanza requiere que a cinco grupos pequeños se les dé
cinco asignaciones, y usted tiene 109 personas en el estudio,
proceda a formar 25 grupos pequeños. Cinco grupos recibirán
la primera asignación, cinco grupos la segunda, y así
sucesivamente.
6. Haga mucho uso de la Biblia mientras enseñe. La Biblia es
nuestro libro de texto en el estudio de la doctrina del
sacerdocio de los creyentes. La Biblia es la sola autoridad de
nuestra fe y práctica.
7. Empiece y termine cada sesión con oración.
8. Después de cada sesión, pase un rato evaluándola. Piense en
cómo mejorar las sesiones futuras.

148
Sesión 1

Una Autobiografía
Capítulo 1
Meta de Aprendizaje: Al terminar esta sesión, los participantes
deben comprender la doctrina del sacerdocio de los creyentes.
Deben poder (1) definir y describir la doctrina del sacerdocio
de los creyentes; (2) explicar en sus propias palabras el origen
de esta doctrina en las enseñanzas bíblicas; y (3) describir en
sus propias palabras el desarrollo de la doctrina del sacerdocio
de los creyentes en la historia cristiana en general y a través de
los Bautistas en particular.

Antes de la Sesión
1. Tenga a la mano copias de La Doctrina del Sacerdocio de
los Creyentes para los participantes. Tenga también a la mano
los materiales de matrícula y un diploma del Programa de
Preparación, o del Desarrollo Cristiano. ,
2. Prepare una copia del siguiente examen preliminar para
cada miembro, con respuestas que sean Verdad/Falso. (1)
Todo creyente debe relacionarse con Dios, pero no todos los
creyentes actúan en el nombre de Dios. (2) La Doctrina del
sacerdocio de los, creyentes comenzó durante la Reforma
Protestante. (3) El título de sacerdote lo usan los escritores del
Nuevo Testamento para referirse a un grupo de cristianos
selectos y especiales. (4) Todo creyente es un sacerdote. (5) El
llamado del sacerdocio del creyente es para adorar y testifican
(6) Todo individuo tiene el privilegio de acceso personal sin
coerción a la gracia de Dios. (7) La naturaleza de la salvación
es personal. (8) Ninguna persona puede ser forzada a creer. (9)
La misión en el .mundo ha estado en el centro del llamado de
Dios para su pueblo. (10) Todos los creyentes tienen el
derecho a privilegios iguales en la iglesia. (11) No todos los
miembros tienen igual voz en la iglesia. (12) Todos los
cristianos son responsables para con el ministerio. (13) La
confrontación no tiene lugar en el ministerio del cristiano. (14)
Los dones espirituales son asignados a los creyentes por la
iglesia. (15) Cada creyente tiene uno o más dones espirituales.
(16)

149
Tanto el Estado como Dios se constituyen en lealtades para el
cristiano. (17) La fe auténtica no puede ser forzada o negada
por el estado. (18) El estado es la fuente de libertad. (19) La
doctrina del sacerdocio de los creyentes enfatiza la libertad y
la responsabilidad. (20) En nuestro sacerdocio hay una
dimensión horizontal hacia al mundo así como una dimensión
vertical hacia Dios.
3. Prepare las siguientes afirmaciones con las que el alumno
esté "de acuerdo o en desacuerdo". Puede escribir las
afirmaciones en la pizarra; también puede usar cinta de
máquina calculadora y hacer copias para distribuirlas. (1) Las
palabras sacerdote y sacerdocio no son Bautistas. (2) No todos
los cristianos tienen el derecho de acceso directo e inmediato a
Dios a través de Cristo. (3) El sacerdocio cristiano demanda la
participación responsable en la vida de la iglesia. (4) El
sacerdocio cristiano no tiene relación con el sacerdocio de
Israel en el Antiguo Testamento. (5) Dios había dado órdenes
que solamente los hombres de la tribu de Leví serían
sacerdotes en los días del Antiguo Testamento. (6) La palabra
sacerdote se usa en el Nuevo Testamento para referirse al
clero. (7) Muy temprano en la historia cristiana, la iglesia
empezó a enfatizar en el sacerdocio de algunos creyentes en
lugar del sacerdocio de todos los creyentes. (8) Sólo los
Bautistas han enfatizado en la doctrina del sacerdocio de los
creyentes.
4. Escriba las siguientes afirmaciones en hojas de papel
periódico. (1) El sacerdocio de los creyentes es la columna
vertebral de la fe Bautista. (2) Un sacerdote es alguien que se
relaciona con Dios y actúa en su nombre. (3) Todos los
creyentes son sacerdotes. (4) La religión en que el creyente es
un espectador está fuera de orden. (5) Cada creyente en Cristo
tiene el deber de compartir el evangelio. (6) "El velo del
templo se rasgó por la mitad" (Lu. 23:45)*. No enumere las
afirmaciones. Coloque estos cartelones de enseñanza en las
paredes de la sala de estudio, sin preocuparse por el orden en
que se coloquen.

_________
*Reina Valera Revisada, 1960.

150
Durante la Sesión
1. Sin perder tiempo, ocúpese de los asuntos administrativos.
Distribuya copias de La Doct7ina del Sacerdocio de los
Creyentes. Muestre el Diploma del Programa de Preparación y
explique cómo obtenerlo; anime a cada uno a obtenerlo.
2.Use el cartelón del bosquejo para repasar todo el estudio.
Comparta las metas generales de enseñanza para todo el
estudio. Concéntrese en la Sesión 1.
3. Pida que algunos voluntarios lean en voz alta las
afirmaciones "de acuerdo o en desacuerdo". Mientras se lea
cada afirmación, fíjese en quienes están de acuerdo, en
desacuerdo o indecisos. Si el grupo resulta estar dividido en
opinión, conceda tiempo para tratar de lograr un acuerdo entre
todos.
4. Usando las definiciones dadas en el capítulo 1, defina las
palabras sacerdote, sacerdocio, creyentes y sacerdocio de los
creyentes. Pida que los miembros hallen todas las respuestas
posibles para la pregunta: "¿Quién Soy?" En el capítulo 1 (por
ejemplo, "Soy su derecho a hacer su propia elección de
Cristo"). Escriba en el pizarrón las respuestas que se vayan
dando. Permita tiempo para la discusión.
5. Repase por un momento la Sección "¿De Dónde Vine?"
Tome tiempo para la discusión.
6. Llame la atención a los cartelones de enseñanza en las
paredes. Pida que los voluntarios lean las afirmaciones y
comenten sus significados.
7. Distribuya el examen preliminar y pida que los miembros lo
completen antes de la próxima sesión. (Las respuestas se
encuentran en la sesión 5.)

Sesión 2

La Biblia y la Salvación
Capítulos 2 y 3
Meta de Aprendizaje: Al completar esta sesión, los
participantes deben entender las enseñanzas bíblicas sobre el
sacerdocio de los creyentes y el significado de esta doctrina
para la salvación. Los mismos deben ser capaces de: (1)

151
resumir en sus propias palabras las enseñanzas M Antiguo
Testamento acerca del sacerdocio; (2) describir el sacerdocio
de Cristo; y (3) explicar el significado del sacerdocio de los
creyentes para la salvación.

Antes de la Sesión
1. Prepare las siguientes afirmaciones que reclamen un "de
acuerdo o en desacuerdo" como respuesta. (1) El sacerdocio
del Antiguo Testamento simbolizaba el valor de la nación de
Israel. (2) Los sacerdotes del Antiguo Testamento eran
mediadores, y no intérpretes. (3) El sacerdocio cristiano es
jerárquico, y no hereditario. (4) Nuestro sacerdocio está
arraigado en Cristo. (5) Jesús es sacerdote en virtud de su
origen levita. (6) La frase el sacerdocio de- los creyentes no se
encuentra en la Biblia. (7) La igualdad de acceso a la gracia de
Dios para la salvación no se halla arraigada en la capacidad
humana. (8) El poner énfasis en el individualismo es negar la
comunidad. (9) El amor forzado no existe. (10) Una persona
no puede aceptar la salvación sin aceptar el sacerdocio.
2. Prepare los siguientes cartelones de enseñanza. Péguelos en
la pared, sin cuidar el orden en que vayan. (1) Los sacerdotes
del Antiguo Testamento fueron mediadores que presentaban al
pueblo ante Dios. (2) Los sacerdotes del Antiguo Testamento
fueron maestros que presentaron a Dios ante el pueblo. (3)
Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. (4) El ejercer un buen
sacerdocio es imposible sin tener una identificación. (5) Ni la
muerte pudo con la obra sacerdotal de Cristo. (6) El
sacerdocio llega con el perdón. (7) La accesibilidad a Dios
conduce a una igualdad entre los creyentes. (8) Somos salvos
de uno en uno, de persona en persona. (9) No se puede enviar
a otro sacerdote para que obtenga la gracia de Dios para usted.
(10) El sacerdocio no se impone sobre el creyente. (11) La
libertad de elegir para creer ocupa el centro del mensaje de las
Escrituras. (12) Dios tiene la puerta de entrada abierta. (13)
"El que quiera, puede venir".

Durante la Sesión
1. Llame la atención para que los miembros se fijen en el

152
cartelón del bosquejo. Concéntrese en la sesión 2. Use las
afirmaciones que reclamen una respuesta "de acuerdo o en
desacuerdo" como base para la discusión.
2. Divida a los miembros en tres grupos, dentro de los cuales
la labor se realiza por parejas. Pida al primer grupo que, bajo
el tópico "Las Raíces Teológicas del Sacerdocio", descubran
tres símbolos, para el sacerdocio entre los judíos. Pida al
segundo grupo que descubra las dos funciones primarias del
sacerdocio. Que el grupo restante trabaje en parejas para
descubrir la estructura del sacerdocio. Conceda tiempo para
que cada grupo trabaje y dé su informe. 3. Haga un resumen
sobre el Sumo Sacerdocio de Cristo. Use los tres puntos que
indica el bosquejo en el libro.
4. Divida a los miembros en cinco grupos pequeños. Asigne a
cada grupo uno de los siguientes pasajes: 1 P. 2:5; 2:9; Ap.
5:940; 20:6. Pida que cada grupo estudie su porción bíblica en
lo que se relacione con la identificación, el carácter y la
vocación del sacerdocio. Permita un rato para el trabajo en
grupo y pídales que den sus informes. 5. Hable brevemente
sobre el significado del sacerdocio de los creyentes para la
salvación, usando los tres puntos del bosquejo que se
encuentran en el capítulo 3.
6. Haga referencia a la actividad del aprendizaje personal
(AAP) número 4. Conceda un tiempo breve para que los
participantes completen esta actividad. Dirija la discusión de
esta actividad.
7. Que voluntarios lean los cartelones de enseñanza y,
comenten sus significados.

Sesión 3

La Iglesia
Capítulo 4
Meta de Aprendizaje: Al terminar esta sesión, los participantes
deben entender el significado del sacerdocio de los creyentes
para la iglesia. Deben ser capaces de: (1) decir a quién
pertenece la iglesia; y (2) explicar el significado del
sacerdocio de los creyentes para el gobierno de la iglesia, la
Biblia, las ordenanzas de la iglesia y la adoración.

153
Antes de la Sesión
1. Prepare las siguientes afirmaciones que provean un "de
acuerdo o en desacuerdo" como respuesta. (1) Sus asuntos con
Dios no son simplemente sus asuntos. (2) Los predicadores
por la televisión y la "iglesia electrónica" debilitan el papel de
la comunidad en la vida de la iglesia. (3) Muchos ministerios
de radio y televisión fortalecen la iglesia local. (4) La iglesia
es una institución, no un edificio. (5) Somos llamados a ser el
pueblo de Dios en una situación de comunidad. (6) La misión
y el propósito de la iglesia se relacionan con el mundo. (7) La
iglesia local es el único significado de la palabra iglesia en el
Nuevo Testamento. (8) No hay iglesia separada de su misión.
(9) Los bautistas son un pueblo en contra de los credos. (10)
Sólo un pastor ordenado o evangelista debe administrar el
bautismo.
2. Prepare los siguientes cartelones de enseñanza. Colóquelos
en la pared sin preocuparse del orden. (1) El sacerdocio
cristiano no es una espiritualidad de Llanero solitario". (2) La
iglesia es la iglesia del Dios viviente. (3) La iglesia es el
pueblo, tanto en lunes como en domingo. (4) Somos llamados
a ser el pueblo de Dios en una situación de comunidad. (5)
Habían pisadas en la playa antes de caminar por la orilla. (6)
No hay jerarquía en el sacerdocio.

Durante la Sesión
1. Llame la atención al cartelón del bosquejo. Fíjese en la
sesión 3. Use las afirmaciones "de acuerdo o en desacuerdo"
como base para la discusión.
2. Resuma el tópico "¿De quién es esta iglesia?"
3. Refiérase a la AAP 6. Conceda un tiempo breve para que
los participantes la completen. Guíe al grupo en la discusión
de la actividad.
4. Divida a los miembros en cuatro grupos pequeños. Pida que
cada grupo descubra el significado del sacerdocio de los
creyentes para uno de los siguientes temas: gobierno de la
iglesia, la Biblia, las ordenanzas de la iglesia y la adoración.
Que tomen tiempo para el trabajo en grupo y que den sus
informes. Use la AAP 7 como parte de la discusión. Para
reforzar este estudio, pase unos minutos analizando los
servicios de adoración de su iglesia.

154
5. Pida que voluntarios lean los cartelones de enseñanza y que
digan lo que estos significan.

Sesión 4

La Vida Cristiana y los Dones Espirituales


Capítulos 5 y 6
Meta de Aprendizaje: Luego de terminar esta sesión, que los
participantes puedan entender mejor el significado del
sacerdocio de los creyentes para la vida cristiana y para los
dones espirituales. Deben ser capaces de: (1) explicar el
sacerdocio como . siervos, heraldos, confesores y profetas; (2)
hacer un resumen de las enseñanzas bíblicas sobre los dones
espirituales, incluyendo su universalidad, diversidad,
propósito y desarrollo, y (3) explicar la función del pastor y de
otros obreros vocacionales creyentes en la iglesia.

Antes del Estudio


1. Prepare las siguientes afirmaciones que provean un "de
acuerdo o en desacuerdo" como respuesta. (1) Nuestro
sacerdocio es incompleto a menos que hablemos de nuestra fe
en Cristo. (2) Servir es más importante que hablar. (3) Sólo
alguien con adecuado entrenamiento debe servir como
confesor. (4) La confrontación no tiene lugar en el sacerdocio.
(5) El ministerio de la crítica constructiva y redentora no es
bíblico. (7) Cada creyente, incluyendo a los niños, ha recibido
por lo menos un don espiritual.. (8) Cada creyente es
carismático. (9) No hay otros dones espirituales fuera de los
mencionados en la Biblia. (10) El pastor debe entrenar a otros
para el ministerio.
2. Prepare los siguientes cartelones de enseñanza. Péguelos en
las paredes sin considerar orden alguno. (1) La fe no es una
posesión privada que debemos retener. (2) No somos cisternas
sino canales. (3) Somos embajadores de Cristo. (4) El
sacerdocio incluye el ser profeta. (5) Nosotros los sacerdotes
somos anfitriones y no invitados. (6) El sacerdocio está
cargado de responsabilidad. (7) Todo hijo de Dios ha

155
recibido talentos. (8) Los dones provienen de Dios. (9) El
discipulado cristiano no es un deporte para que uno sea
espectador (10) Los dones se reciben en diferentes moldes,
formas y estilos. (11) El conformismo en el cuerpo, en
realidad, se torna en deformidad. (12) Lo que Dios coloca en
sus manos es para que lo use en la vida. (13) Los dones de
Dios no deben ser enterrados.
3. Si usted es el pastor, prepare un breve testimonio de su
trabajo como entrenador. Incluya lo siguiente: (1) Su
experiencia más impresionante como capacitador; (2) su
experiencia más descorazonadora como capacitador; (3) cómo
recibieron otros su ministerio de capacitador, y (4) qué se
puede hacer para desarrollar plenamente su ministerio de
capacitador Si usted no es el pastor, inclúyalo en su lista para
que esté presente y comparta un breve testimonio basado en
los puntos ya mencionados.

Durante la Sesión
1. Llame la atención al cartelón del bosquejo. Concéntrese en
la sesión 4. Use las declaraciones que reclamen un "de
acuerdo o en desacuerdo" como base para la discusión.
2. Divida a los miembros en cuatro grupos pequeños. Asigne a
cada grupo un aspecto del rol de nuestro sacerdocio: siervos,
heraldos, confesores, profetas. Pida que cada grupo estudie su
papel asignado y que esté preparado para responder las
siguientes preguntas: (1) Exactamente, ¿cuál es la naturaleza
de esta fase o función? (2) ¿Cómo sirvió Jesús en esta
función? (3) ¿Cuáles son las cosas que nos facilitan servir en
esta función? (4) ¿Cuáles son las cosas que nos dificultan
servir en esta función?
3. Pasen a estudiar el capítulo 6 manteniendo los cuatro grupos
pequeños. Asigne a cada grupo un concepto de las Escrituras
relacionado con los dones espirituales: universalidad,
diversidad, propósito y desarrollo. Pida que los miembros
encuentren las bases bíblicas que apoyen cada concepto.
4. Si usted es el pastor, comparta el breve testimonio que
preparó. Si su pastor se encuentra en el grupo, pídale que
comparta su testimonio basándose en los puntos que le dio.

156
5. Pida que algunos voluntarios lean los cartelones de
enseñanza y hagan un comentario de lo que significan.

Sesión 5

El Estado y Su Mundo
Capitulas 7 y 8
Meta de Aprendizaje: Al terminar este estudio los
participantes deben comprender el significado del
sacerdocio cristiano para los creyentes en relación con el
estado; deben también saber cómo poner en práctica la
doctrina del sacerdocio cristiano en el mundo actual. Deben
poder (1) identificar tres bases teoló icas para la libertad
religiosa; (2) describir cuatro modelos de relaciones entre
estado e iglesia; (3) explicar la responsabilidad cristiana para
con el estado; (4) describir cómo se puede llegar a distorsionar
el sacerdocio del creyente; y (5) mencionar cinco acciones
claves que un creyente puede realizar para poner en práctica el
sacerdocio cristiano.

Antes de la Sesión
1. Prepare las siguientes afirmaciones que reclamen un "de
acuerdo o en desacuerdo" como respuesta. (1) Un creyente no
jura lealtad al estado. (2) La lealtad al estado y la lealtad al
señorío de Cristo son compatibles. (3) El cristianismo del
primer siglo fue un elemento subversivo en vez de apoyo para
el imperio romano. (4) La aceptación de Cristo como Señor
hace menos absolutas a todas las instituciones humanas. (5)
Nuestra libertad en Cristo no nos hace exentos de las leyes del
estado. (6) Un creyente siempre debe obedecer las leyes del
estado. (7) Para sobrevivir, el cristianismo depende de una
forma democrática de gobierno. (8) La libertad religiosa para
los Bautistas se basa en la idea del razonamiento humano y la
necesidad de una sociedad que trata por igual a todos. (9) El
estado es la fuente de la libertad. (10) Ninguna persona puede
dar libertad a otro ser humano. (11) El derecho a no creer es
tan sagrado como el que se tiene para creer. (12) El mejor
modelo de

157
relaciones entre estado e iglesia es aquel en el que la iglesia
está por sobre el estado. (13) El gobierno no debe reflejar los
sentimientos religiosos de sus ciudadanos. (14) Las diferencias
entre iglesia y estado se opacan cuando los creyentes ocupan
oficinas o cargos públicos. (15) La separación entre iglesia y
estado no debe interpretarse como una separación de los
creyentes de los asuntos del estado. (16) El sacerdocio de los
creyentes puede ser distorsionado si se enfatiza solamente la
libertad. (17) La doctrina del sacerdocio de los creyentes hace '
énfasis en el individuo, y no en la comunidad. (18) La
competencia del alma se refiere al logro y la capacidad del ser
humano.
2. Prepare los siguientes cartelones -de enseñanza. Colóquelos
en las paredes en cualquier orden, (1) El ideal cristiano es una
iglesia libre en un estado libre. (2) Solamente Dios es Señor de
la conciencia. (3) Cristo, y no César, es Señor. (4) El rey es un
hombre mortal, no así Dios. (5) El discipulado no niega la
ciudadanía. (6) El templo siempre ha estado ubicado en el
centro de la ciudad. (7) Ninguna persona fuera de usted puede
hacer el discipulado que le corresponde. (8) No debemos dar
por sentado nuestro discipulado. (9) Existe una relación
horizontal así como una dimensión vertical en su discipulado.
(10) Cada sacerdote se ubica en un mismo nivel. (11) Nuestro
sacerdocio toma la forma de la cruz. (12) Cristo y César nunca
deben ser considerados iguales.
3. Prepare una conferencia sobre "El Ser Libres de la
Influencia del estado". Use el siguiente bosquejo.
a. Bases para la libertad religiosa
(1) La naturaleza de Dios
(2) La naturaleza de las personas
(3) La naturaleza de la fe
b. Esferas de la libertad religiosa
(1) Libertad de la religión
(2) Libertad de la influencia de la religión
(3) Libertad para la religión
c. Modelos de las relaciones entre el estado y la Iglesia
(1) La iglesia sobre el estado
(2) La iglesia bajo el estado
(3) La alianza de la iglesia con el estado

158
(4) La iglesia y el estado van unidas.
4. Reproduzca el pre-examen que se usó en la sesión 1 para su
empleo en esta sesión,-como un post examen.

Durante la Sesión
1. Llame la atención al cartelón de¡ bosquejo. Revise el
estudio y con ' céntrese en la sesión número 5. Use las
afirmaciones con las que esté "de acuerdo o en desacuerdo"
como base para la discusión.
2. Dé una breve conferencia sobre La Libertad del Estado".
Permita un tiempo para la discusión.
3. Haciendo uso del capítulo 8, indique cuatro maneras en que
el sacerdocio de los creyentes puede ser, distorsionado. Dibuje
un diagrama en el pizarrón con Libertad en una columna y
Responsabilidad en la otra. Involucre a los participantes en la
discusión de estos dos puntos en relación con su vida de
iglesia, interpretación bíblica y ciudadanía, Haga un resumen
de sus respuestas en el cuadro.
4. Pida que los voluntarios lean los cartelones de enseñanza y
comenten lo que significan.
5. Conceda un breve tiempo para aquellos que no han
terminado la AAP 14. Revise y resuma todo el estudio
mediante la discusión de esta actividad. Entrégueles el post
examen y concédales tiempo para terminarlo. Discuta las
respuestas. Respuestas: 1. F, 2. F, 3. F, 4. V, 5. V, 6. V, 7. V,
8. V, 9. V. 10 - V, 11 - F, 12. V, 13. F, 14. F, 15. V, 16. V, 17.
V, 18. F, 19. V, 20. V.
6. Exprese a los miembros su apreciación por su presencia y
participación en el estudio.

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