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SEMANA # 46

Diciembre 3 a Diciembre 9 2018

LA ESCUELA DEL PERDÓN

Juan 8:28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del
Hombre, entonces conoceréis que yo soy,
y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

Al igual que Jesús aprendió del Padre todo lo que hizo, todo lo que hablo. Nosotros
necesitamos aprender para después hacer. Todo lo que hacemos es el producto de algo
que aprendimos. Por lo que Dios siempre nos está enseñando.

Isaías 49:16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí
están siempre tus muros.

Todo lo que pasa en la vida de un verdadero hijo de Dios está bajo el control del Padre
y si El en su infinita voluntad permite que pase algo en nuestra vida, lo hace porque
quiere enseñarnos algo. Y es como parte de ese proceso de enseña que Dios utiliza a los
hijos, al cónyuge, a los jefes, etc. como instrumentos no solo para enseñarnos principios
de vida, si no para darnos la oportunidad de poner en práctica lo aprendido.

Teniendo en cuenta esto y sabiendo que el perdón es uno de los principios


fundamentales en los cuales Dios siempre nos está tratando es fundamental entender
que quiere enseñarnos el Señor cuando hablamos de perdón:

1. Experimentar el perdón es una necesidad fundamental de todo ser humano!


Por cuanto todos somos imperfectos, necesitamos experimentar el perdón para evitar
que se endurezcan los corazones. Dios nuestro Padre Celestial fue el primero en
satisfacer esta necesidad humana enviando a su hijo amado Jesucristo para expiación
de nuestros pecados.
Muchas personas arrastran falta de perdón de sus padres nunca ellos les liberaron a
través del perdón por las cosas que ellos cometieron. Esto se agravo porque tampoco
sus Padres les pidieron perdón por el daño que ellos les causaron. Este mismo cuadro
se presento con familiares, amigos, maestros. Como niños muchos de nosotros no
aprendimos a perdonar ni a ser perdonados.
Esta carencia ocasiono un vacio un dolor en el corazón que como niños, adolecentes o
jóvenes no pudimos resolver y Todo el dolor que no pudimos resolver en su momento,
a alguien se lo cobraremos!
2. Dios nos ama por lo que somos, sus Hijos, pero no acepta nuestras conductas
pecaminosas.
El perdón no consiste en aceptar las conductas inaceptables de aquellas personas que
nos rodean (maltratos, abusos, infidelidades, falta de solidaridad, desinterés, descuido),
tampoco consiste en justificar su conducta.
El perdón consiste en tomar la decisión de que a pesar de sus faltas seguimos viendo a
nuestro cónyuge, a nuestros hijos, compañeros, amigos, como lo que son, hombres y
mujeres con las mismas o mayores debilidades que nosotros mismos.
Dios nunca deja de vernos como hijos, de amarnos como hijos, aunque NO acepta
muchas conductas en nuestra vida, nunca dejamos de ser sus hijos y esa condición de
hijos es lo que hace que su perdón siempre esté disponible.

3. Debemos liberarnos de todo sentimiento negativo que nos produce el haber sido
ofendido.
Perdonar es sobre todo liberarse de los sentimientos negativos y destructivos, tales
como el rencor, la rabia, la indignación, que un mal nos despertó y optar por entender
que está en mis manos agregarle sufrimiento al daño recibido.
Mientras con el odio y el rencor quedamos atados al mal que nos han hecho,
el perdón nos da la oportunidad de ver la falta como un error realpero sin la carga
emocional que nos daña.
Yo soy responsable de producir la rabia o el odio y de aferrarme a ellos. La rabia, es
una forma de satisfacer mi ego igualmente herido.

4. El Mandato de la reconciliación:
2 Corintios 5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no
tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra
de la reconciliación.

Mientras el perdón es una decisión de cada persona, al interior de su propio corazón, la


reconciliación supone la recuperación de la relación entre los dos.
Dicha reparación supone que el ofensor reconozca su error, valore el efecto de lo que
causó y pida perdón.
El ofendido debe entonces igualmente aceptar las disculpas y ofrecer su perdón como
la base para iniciar de nuevo una relación, sin rabia ni rencores, pero sabiendo que hay
algo por mejorar.
Es importante entender que siembre estamos llamados a perdonar, aunque no siempre
a reconciliarnos. Desafortunadamente habrá relaciones que no puedan ser reconciliadas.

Empecemos a ver cada ofensa, como una escuela donde Dios quiere enseñarnos a
desarrollar y disfrutar de la bendición que significa poder dar y recibir perdón.
Mateo 18:21-35

Parábola del deudor que no perdona


21 Luego Pedro se le acercó y preguntó:
—Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien[a] que peca contra mí? ¿Siete veces?
22 —No siete veces —respondió Jesús—, sino setenta veces siete.[b]
23 »Por lo tanto, el reino del cielo se puede comparar a un rey que decidió poner al día
las cuentas con los siervos que le habían pedido prestado dinero. 24 En el proceso, le
trajeron a uno de sus deudores que le debía millones de monedas de plata.[c] 25 No
podía pagar, así que su amo ordenó que lo vendieran —junto con su esposa, sus hijos y
todo lo que poseía— para pagar la deuda.
26 »El hombre cayó de rodillas ante su amo y le suplicó: “Por favor, tenme paciencia y
te lo pagaré todo”. 27 Entonces el amo sintió mucha lástima por él, y lo liberó y le
perdonó la deuda.
28 »Pero cuando el hombre salió de la presencia del rey, fue a buscar a un compañero,
también siervo, que le debía unos pocos miles de monedas de plata.[d] Lo tomó del
cuello y le exigió que le pagara de inmediato.
29 »El compañero cayó de rodillas ante él y le rogó que le diera un poco más de tiempo.
“Ten paciencia conmigo, y yo te pagaré”, le suplicó. 30 Pero el acreedor no estaba
dispuesto a esperar. Hizo arrestar al hombre y lo puso en prisión hasta que pagara toda
la deuda.
31 »Cuando algunos de los otros siervos vieron eso, se disgustaron mucho. Fueron ante
el rey y le contaron todo lo que había sucedido. 32 Entonces el rey llamó al hombre al
que había perdonado y le dijo: “¡Siervo malvado! Te perdoné esa tremenda deuda
porque me lo rogaste. 33 ¿No deberías haber tenido compasión de tu compañero así
como yo tuve compasión de ti?”. 34 Entonces el rey, enojado, envió al hombre a la
prisión para que lo torturaran hasta que pagara toda la deuda.
35 »Eso es lo que les hará mi Padre celestial a ustedes si se niegan a perdonar de corazón a sus
hermanos.

Hebreos 5:12-14

12 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que
se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y
habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque
es niño;
14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el
uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.