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LOS PLUVIÓMETROS EN GENERAL

1.- ¿Qué es un pluviómetro?


2.- Problemas posibles.
3.- ¿Cómo sería el mejor pluviómetro del mundo?
4.- ¿Qué es un pluviómetro totalizador?

1.- ¿QUÉ ES UN PLUVIÓMETRO?

Un pluviómetro es un aparato que sirve para medir la cantidad de


precipitación caída durante un cierto tiempo. La idea base de este
dispositivo descansa en el hecho de que la lluvia se mide por la cantidad de
milímetros que alcanzaría el agua en un suelo perfectamente horizontal,
que no tuviera ningún tipo de filtración o pérdida. Se han ideado infinidad
de artilugios para este cometido, pero con el fin de hacer las medidas
uniformes, la OMM (Organización Meteorológica Mundial
) recomienda una serie de normas destinadas a que las medidas, por una
parte, tengan la adecuada precisión y por otra, sean capaces de evitar
múltiplas errores que harían inviables y absurdas las medidas. Nosotros
vamos a referirnos solamente a los pluviómetros tipo HELLMANN
que cumplen las
normas de la OMM.

Un pluviómetro está
formado por una serie de
vasos cilíndricos en cuya
boca de recepción lleva
un aro de borde muy
afilado y calibrado a 200
cm2. Generalmente, se
fabrican en chapa de
metales diversos,
cortando y plegando
laminas cuyas superficies y aristas hay que dar forma, remachar, soldar,
etc. Tanto es así que los contornos a unir mediante soldaduras suman mas
de 190 centímetros, lo que requiere una laboriosa y costosa mano de obra.

Materiales a emplear:

El más común, por su economía, suele ser la chapa de hierro, pero para que
dé aceptables resultados deberá ser sometido a galvanizado una vez
confeccionados los vasos.
El acero inoxidable da buenos resultados, por su resistencia a la corrosión,
aunque no es posible hacer generalizaciones por la extensa variedad de
aceros calificados como inoxidables. Es un material caro y en general tiene
el inconveniente de que las soldaduras son costosas y difíciles de realizar,
aparte de los problemas de las grietas y malos procedimientos de soldadura
que si son oxidables.

El latón es un material magnifico por su extraordinario comportamiento a


la intemperie, pero su elevado costo y su relativa blandura le hacen
susceptible de múltiplas problemas de abolladuras que dificultarían la
colocación de los vasos.

El cobre no es tan bueno para intemperie como el latón, pero en cambio


tiene todos, o más, de sus inconvenientes.

En cuanto a los vasos, deben ser lo suficientemente profundos para que las
gotas que han entrado no salgan al rebotar en el fondo, por lo que éste
deberá tener una adecuada inclinación, con dos misiones, evitar el efecto
vertical de rebote y conducir rápidamente el agua caída a un recipiente de
boca estrecha llamado vasija, que queda acoplada al terminal del embudo,
con lo que todo el agua recogida se conserva así en un recinto
perfectamente aislado por cámaras de aire entre dobles paredes, ya que la
precipitación ha de permanecer durante horas hasta su medida,
generalmente por la mañana.

La medida de la precipitación, se realiza vertiendo el agua recogida en una


probeta graduada, calculada exactamente respecto a la superficie calibrada
de recepción del pluviómetro, con lo que mide exactamente y de forma
directa, milímetros y décimas de milímetro de lluvia o lo que es lo mismo
litros y décimas de litro por metro cuadrado. ESTA PROBETA, POR
TANTO, SIRVE PARA TODOS LOS PLUVIÓMETROS
NORMALIZADOS DEL MUNDO.

2.- PROBLEMAS POSIBLES

Los problemas reales de deterioro se presentan cuando las enormes


oscilaciones térmicas destruyen las soldaduras, pliegues, remaches y
pinturas, haciendo inservible el aparato en muy poco tiempo.
Los golpes pueden producir
abolladuras y deformaciones que
pueden ocasionar el que las piezas no
encajen en sus lugares
correspondientes.

Las frecuentes roturas de las pestañas


de sujeción descolocan la vasija
interna haciendo que el agua
proviniente del vaso superior no entre
en ella, derramandose fuera, por lo que
a la menor grieta del vaso inferior, el
agua de lluvia se pierde,
produciéndose errores de
incertidumbre muy graves ya que se
destrozan las series climáticas.

Como complemento de todo esto


recomendamos ver:

"Errores en la boca del pluviómetro"

"Los errores de los pluviómetros"

3.- ¡¡¡ EL MEJOR PLUVIÓMETRO DEL MUNDO !!!

Por lo anteriormente expuesto, las características del mejor pluviómetro del


mundo debería cumplir al menos este decálogo:

-1º - Que fuera exacto.


-2º - Que fuera práctico.
-3º - Que fuera muy resistente a los golpes.
-4º - Que fueran imposibles las abolladuras.
-5º - Que las soldaduras no se abrieran.
-6º - Que la pintura permaneciera inalterable durante toda su vida.
-7º - Que cumpliera con todas las normas de la OMM.
-8º - Que no tuviera errores.
-9º - Que su duración fuera de muchos, muchos años.
-10º - Que fuera imposible cualquier desajuste, por pequeño que fuere.
-No se nos ocurre ninguna otra pero si a Vd. sí, añádala y, mire si hay
alguno que las cumpla todas.

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4.- QUE ES UN PLUVIÓMETRO TOTALIZADOR.

Un pluviómetro totalizador es un
aparato capaz de almacenar la
precipitación durante un cierto tiempo,
generalmente un año entero, por este
motivo también se utilizan como
nivómetros. Se fabrican en hierro
galvanizado y son de enormes
dimensiones y robustez, ya que deben
estar diseñados para ser instalados en
montañas y lugares poco accesibles, con
lo cual han de ser capaces de soportar
fuertes vientos y rigores climáticos
extremos. Estas características hacen
que su coste de fabricación sea
necesariamente muy elevado.

El tamaño de la boca suele ser de 500


cm2 y por tanto mayor que la del
pluviómetro normal, aunque también existen del mismo tamaño, esto es, de
200 cm2. Por supuesto, la boca de recepción debe estar calibrada y suele
llevar además protecciones cortavientos, pantallas y rejillas especiales, para
que la ventisca no saque la nieve.

Una vez instalado, se le prepara añadiéndole un determinado volumen de


cloruro cálcico, con el fin de que el agua no se hiele durante los meses
fríos, pero tomando la precaución de no echarlo directamente en el fondo
del totalizador pues lo deteriora. Por el contrario, hay que realizar
previamente una solución en agua, midiendo exactamente su capacidad
total final, y aún así, el ataque es inevitable. Después se le añade un
determinado volumen de aceite técnico blanco, que tiene por misión cubrir
la superficie del agua para que esta no se evapore.
Transcurrido el año, y generalmente aprovechando los meses de verano, se
hace el control de lluvia caída midiendo pacientemente el contenido,
abriendo el grifo que hay en el fondo del totalizador. Del volumen
recogido, naturalmente hay que restar el volumen de aceite y las sales
añadidas.

Aparte del precio, dadas sus características físicas, tienen el inconveniente


de que el agua precipitada han de conservarla dentro de ellos durante
mucho tiempo, generalmente un año entero. Ello hace que su deterioro sea
muy rápido, debido a la actividad electrolítica, motivada por las sales
minerales que debe contener en su interior, para evitar la formación de
hielo, ya que en caso de no tenerlas podría estallar el rígido recipiente de
hierro. En cualquier caso, todas estas acciones unidas a las grandes
oscilaciones térmicas, hacen que las soldaduras se abran en pocos años.

(Esta descripción se hace sólo como referencia histórica y como


complemento a las medidas manuales de la precipitación, pues su uso
actual es prácticamente nulo).