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Tema Específico: LA AUTOFICCIÓN: UNA APROXIMACIÓN TEÓRICA.

ENTRE LA RETÓRICA DE LA
MEMORIA Y LA ESCRITURA DE RECUERDOS

Fuente: Julia Musitano

Palabras claves:

Profundización crítica:

Se habla de la débil línea que existe entre la ficción y la realidad hoy en día, con la cada vez más
espectacularización de la intimidad y la realidad adaptada a la novela. Pretende establecer la
autoficción como una forma paradójica de escribir la propia vida, esto mediante la irrupción de
lo imaginario en los recuerdos. Se busca apelar en todo sentido al recuerdo por sobre la
sistemática memoria. Se habla de como Lejeune propone esto de manera indirecta, pues se
propone el revisar una novela en que el protagonista posea el mismo nombre del autor, pero no
hay ejemplo. Hasta que Doubrovsky lo propone en Fils, y lo hace de forma explícita. De aquí deriva
la noción, la cual propone un diálogo de analista con el héroe y el analista, de la cual se desprende
que su fin es disociar la imagen propia del sujeto, y explicarlo a través de su proceso de neurosis.

Colonna establece al autor como ente real, pero que está viviendo situaciones imaginarias. Se
escapa de cualquier referencia autobiográfica.

Destaca una obra de Manuel Alberca, ya que, se agarra de la concepción de Colonna y Genette y
las lleva a un punto en que ni realidad ni ficción predominan, sino que se constituyen como un
todo. Y una obra de Vilain que sostiene que realidad y ficción no pueden distinguirse, ya que
ambas son formas de expresión de una misma experiencia: la imposibilidad de la realidad.

Pretende dilucidar si la autoficción funciona como un nuevo género, o si bien es una forma de
renovar la autobiografía.

El primer punto de la autoficción es que no se puede discernir en ella la dimensión real y la ficticia,
puesto que se establece explícitamente que ambas conviven en la autoficción, se afirma la una y
la otra de manera simultánea. No es una mezcla de ambas, sino cada una por sí sola actuando en
el mismo momento y espacio.

Establece que el segundo punto es comenzar a subvertir las premisas que construyen a las
progenitoras (novela y autobiografía) y para ello es necesario olvidar el pacto que planteó
Lejeune, quine proponía que todo lo escrito era verdad y nada más que verdad. Pero teniendo en
cuenta a la vida como devenir, y como algo altamente heterogéneo, y con esto se da paso a la
deconstrucción del sujeto autobiográfico, atendiendo al principio de subjetivación, propio del
carácter aleatorio de la vida. Según Alberca, en la autoficción, el autor realiza un pacto narrativo
como más le convenga, tomando lo que crea necesario (anti pacto biográfico). Para lograr esto
se plantea una lectura crítica de la idea de Lejeune, quien postula como identidad en el texto a
quien firma, por tanto, es solo algo externo, propio de la lectura, ajeno al texto en sí. Esta firma
según Nicolás Rossa logra que todo lo dicho en el texto se tome como ajeno a lo ficticio, porque,
se está en conocimiento de una identidad real. Y esto se logra, ya que, se nos hace creer en una
continuidad en la densificación del yo, pero esto no puede ser, puesto que entre la memoria y el
recuerdo existe un proceso de discontinuidad.

Se realiza una distinción entre testigo y testimonio, siguiendo a Agamben, quien sostiene que “El
testigo testimonia a favor de la justicia –no sabemos bien si es a favor de la verdad–, en cambio
el testimonio “vale en lo esencial por lo que falta en él”. Esto mismo sucede en el momento que
una persona escribe su vida, al momento de hacerlo ya no puede hacerse cargo de lo que
pretende contar. El pasado no puede reescribirse, por lo que, se puede restituir, mas revivirlo tal
y como es, es imposible. Y esto se vincula con el hecho de que quien pretende escribir una parte
de su vida no puede hacer más que restituir su memoria, pero no el pasado mismo. En este
sentido el autor deberá enmascararse, un sujeto autoficcional, porque entendiendo lo anterior,
el pasado que se está escribiendo, no existe, y no se está recurriendo a una retrospección, sino a
una prospección, pues se está creando a medida que se escribe.

Entiende la memoria como la síntesis de los recuerdos, es decir, los recuerdos son sus partículas.
Y por ello sostiene que en la autobiografía se utiliza más el carácter sintético y en la autoficción
se recurre más a los recuerdos. Se tiende a olvidar que el pasado coexiste con el futuro y el
presente, en la medida que el recuerdo se hace mediante lo que estamos siendo y lo que
pretendemos llegar a ser.

Citas:

“La autoficción constituye un subgénero híbrido o intermedio que comparte


características de la autobiografía y de la novela. En ellas se alteran las claves de los
géneros autobiográfico y novelesco y el pacto se concibe como el soporte de un juego
literario en el que se afirman simultáneamente las posibilidades de leer un texto como
ficción y como realidad autobiográfica.” (104)

“Es decir, la hipótesis que articula esta aproximación es que en la autoficción, a diferencia de la
autobiografía, hay una potenciación de los mecanismos del recuerdo en detrimento del carácter
sistemático y organizativo de la memoria; y que es esto justamente lo que permite la entrada de
la ficción en el relato de la propia vida.” (105)

“Mi existencia no se convierte en imaginaria, sino que se trata de una exposición ficticia sobre el
carácter real de mi existencia” (107)

“Cuando alguien quiere escribir la propia vida y contar sus vivencias pasadas, surge
inevitablemente la temporalidad del recuerdo. Ese carácter imaginario del recuerdo es el que
complejiza la determinación de las exigencias referenciales que supuestamente atañen a una
escritura autobiográfica.” (115)